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Derecho de daños en el Código Civil y Comercial
Capítulo VII - Función resarcitoria. Aspectos elementales
Sección III - Funciones
Capítulo VII - Función resarcitoria. Aspectos elementales
Capítulo VII - Función resarcitoria. Aspectos elementales
CAPÍTULO VII - FUNCIÓN RESARCITORIA. ASPECTOS ELEMENTALES
1. CONCEPTO Y FUNDAMENTO
La reparación como función y finalidad del sistema consiste en dar satisfacción al interés del
acreedor que sufre daños.
La reparación mayormente se logra a través de la indemnización, pero no son conceptos
sinónimos, aquélla es género y ésta especie, por lo que toda indemnización es reparación, pero hay
reparaciones que no son indemnizatorias (ej. retractación, publicación de la sentencia que acoge el
daño moral por atentado contra el honor).
Indemnizar significa resarcir o reparar un perjuicio a quien lo sufre injustamente, dejarlo indemne o
exento del menoscabo. Según el diccionario, consiste en "enmendar, corregir o remediar" (DRAE).
El texto legal no brinda un concepto de indemnización, pero dedica numerosas normas a
determinar su composición o contenido (arts. 1738/1741 y 1745/1748), disposiciones que confluyen a
delinear la "reparación plena", principio rector del sistema.
Son profundas las razones que conducen a que un sujeto deba indemnizar los daños causados a
otro: es la exigencia de dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde y a lo que por tanto tiene
derecho (Bustamante Alsina, Pizarro, Vallespinos). La justicia conmutativa se ve alterada si quien
sufre un daño no es restituido al estado anterior a la lesión (Cazeaux, Trigo Represas).
Producido el perjuicio y si se verifican los otros presupuestos de la responsabilidad (relación causal
y criterio de imputación aplicable), nace un crédito a favor de quien lo padece que consistente en su
reparación.
Sin daño no hay indemnización, pero la ausencia de daño no es irrelevante para la disciplina, pues
la amenaza o probabilidad de su acaecimiento activa la función preventiva.
Resulta acertada la solución del nuevo Código que en su art. 1716 establece el "deber de reparar"
en estos términos: La violación del deber de no dañar a otro, o el incumplimiento de una obligación, da
lugar a la reparación del daño causado, superando al sistema de Vélez que se estructuró en torno a
las "órbitas" contractual y extracontractual de responsabilidad, pues en cualquier caso corresponde
hace foco en el "daño injusto".
Por lo demás existe la idea difusa —y sin duda optimista— que indemnizar un daño es hacerlo
"desaparecer del mundo", pero no pasa de ser una cabal ilusión. Cuando se trata de destrucción de
vidas humanas, de lesiones corporales permanentes, o —incluso— la afectación de bienes
materiales, el resarcimiento no borra lo destruido.
Es aguda la observación de Díez Picazo: decir que se indemniza un daño no es más que
traspasarlo o endosarlo a otro, quien a su vez sufrirá la disminución de su patrimonio al emplear otros
bienes existentes.
2. FINALIDAD
El objetivo del sistema es lograr una "reparación plena" de los perjuicios que sufre el sujeto.
Aunque no se persiga el castigo de la conducta originadora de los daños, el pago de la
indemnización puede igualmente significar una sanción y generar un efecto disuasorio en el obligado
para que no vuelva a producir el daño, como por ejemplo acontece con el profesional de la medicina
condenado por causar culposamente perjuicios a su paciente.
Según el art. 1740, CCyCN la reparación plena consiste en la restitución de la situación del
damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en dinero o en especie.
La satisfacción del interés del acreedor se realiza en especie o a través del pago de una suma de
dinero que se determina a través de la evaluación o justiprecio de los daños (cuantificación), y varía
notablemente de acuerdo a la naturaleza de los perjuicios.
a) Daños patrimoniales
Si el sujeto resulta afectado en los bienes y derechos que componen su "patrimonio" (arts. 15 y 16,
CCyCN), la indemnización efectivamente cumple una función reparatoria pues coloca al perjudicado
en la misma situación anterior o en la más parecida posible, recomponiendo el equilibrio patrimonial
alterado.
Esto acontece por ejemplo si lo que se menoscaba es la propiedad, la capacidad para el trabajo en
cuanto generación de nuevos lucros, los derechos que emergen de los contratos, etc. (arts. 1137/8 y
1740, CCyCN).
La reparación del daño patrimonial no aumenta el patrimonio de la víctima, no lo enriquece,
simplemente se limita a recomponerlo en términos económicos (Pizarro y Vallespinos).
b) Daños a la persona (extra-patrimoniales)
El "alcance reparador" de la solución jurídica, es decir, el "grado" de satisfacción que alcanza el
sistema legal se resiente fuertemente en estos casos, pues aquí no se trata de recomponer un
patrimonio alterado (una "cosa") a través de una indemnización (otra "cosa").
Si el perjuicio afecta directamente a la persona y tiene un contenido extra-patrimonial (art. 1741,
CCyCN) cabe distinguir:
• en el daño "espiritual" (moral) cuya manifestación identificatoria es el "dolor" o "sufrimiento" del
sujeto, no existe reparación por equivalente, la indemnización tiene un propósito más modesto,
aspira a dar cierta satisfacción, apacigua de manera parcial estos perjuicios;
• en la "interferencia del proyecto de vida", la indemnización tampoco representa un equivalente del
daño padecido, tal posibilidad no existe, en todo caso alcanza a ser un mero "reconocimiento"
para el sujeto, el de su humanidad afectada.
En esta materia es vano procurar alcanzar mejores respuestas del sistema jurídico, más eficaces,
la "solución" (?) monetaria se explica fundamentalmente porque no existe otra que la reemplace.
3. CARACTERES
La reparación del daño reconoce las siguientes características:
• es patrimonial - pues la indemnización puede consistir en dar una suma de dinero (indemnización
pecuniaria), o bien en dar otra cosa o realizar una actividad (indemnización en especie);
• es resarcitoria - su finalidad es reparar de manera plena el daño, no castigar a quien lo ocasionó;
no obstante, desde la perspectiva de este último, importa una sanción pues le es impuesta e
impacta negativamente en su patrimonio;
• quid de la subsidiariedad - corresponde distinguir:
0 en el terreno aquiliano el acreedor directamente tiene derecho a la indemnización de los daños,
por lo que no es subsidiaria;
0 en el terreno del incumplimiento obligacional (ej. contractual) es subsidiaria pues el acreedor en
principio tiene derecho al cumplimiento tardío de la prestación (art. 730, CCyCN), con los
daños moratorios (art. 1747, CCyCN). Si no es posible o no le resulta de utilidad, se produce la
"conversión" de su derecho a la prestación a un derecho a la indemnización.
4. IMPORTANCIA
La disciplina tradicionalmente se estructuró a partir de una base de justicia conmutativa, tal la
iusfilosofía del Code francés que pasó al Código de Vélez y a otros de su época, por lo que el sistema
se orientó de manera prácticamente exclusiva a satisfacer necesidades de naturaleza patrimonial, y
con finalidad estrictamente reparatoria.
Esta mirada se restringe al momento "después" del acaecimiento del daño y no al anterior o previo
(captado por la función preventiva).
La función indemnizatoria es la más importante, es lo que se deduce de la ingeniería del novel
Código Civil y Comercial:
• en su sección 3ª, dentro de la "Función resarcitoria" (arts. 1716 a 1736) es que regula: los
presupuestos de procedencia de responsabilidad; las causales eximentes; y su régimen
probatorio;
• la sección 4ª titulada "Daño resarcible" (arts. 1737 a 1748) contiene: el concepto de daño; los
requisitos y contenido de la indemnización; los daños nominados y los parámetros de su
resarcibilidad.
Además, en el resto del articulado se establecen herramientas de corte reparatorio pues en cada
caso se contempla el status quo posterior a la producción de los perjuicios.
5. NATURALEZA DE LA OBLIGACIÓN DE INDEMNIZAR
El crédito con el que cuenta la víctima consiste en el "valor" de los perjuicios sufridos, técnicamente
no constituye un crédito "dinerario", aunque sea dinero lo que reciba: mientras en la obligación
dineraria el dinero se halla in obligatione e in solutione, en la obligación de valor únicamente in
solutione (Alterini, Ameal y López Cabana). Ambas se expresan en una suma de dinero, pero ésta
última resulta sensible a la variación del poder adquisitivo de la moneda ya que no se le aplica el
principio "nominalista" propio de las dinerarias.
De esta manera se logra la restitución al estado anterior al hecho dañoso.
Se trata de un quid conformado por el costo real y actual de los perjuicios que sufre la víctima, el
objeto afectado: Si la deuda consiste en cierto valor, el monto resultante debe referirse al valor real al
momento que corresponda tomar en cuenta para la evaluación de la deuda... (art. 772, CCyCN).
La indemnización no es alcanzada por los efectos distorsivos de la inflación, de allí que
corresponda modificar el numerario para mantener inalterado el crédito. Como explica Bustamante
Alsina, las alteraciones en el valor de la moneda no constituyen "modificaciones del daño" sino un
"factor" que incide sobre su valuación, es decir, sobre la suma de dinero que forma la indemnización
correspondiente.
En la tarea de cuantificar los daños no se acude a su valor "histórico", no se realiza una labor
reconstructiva al momento de su producción, lo que tiene una importancia mayúscula en una
economía inestable.
Por ejemplo, en el supuesto de lesiones incapacitantes que un sujeto ha sufrido en el año 2010, su
crédito consiste en el valor actual de los perjuicios; si recién en el 2015 el juez lo cuantifica y valora —
determina el quantum— no es necesario que realice ninguna pesquisa detectivezca para ajustar el
monto a los lejanos parámetros existentes en el año 2010.
6. OTROS SISTEMAS REPARATORIOS
Además del sistema de responsabilidad que contempla el Código Civil y Comercial, fuera de él
existen otros mecanismos legales de índole reparatoria que también tienen gran importancia.
Cada uno de ellos opera dentro de su propio ámbito de competencia, sin superponerse con el
sistema codificado sino complementándose: es por ejemplo lo que sucede en materia de seguridad
social, en el ámbito laboral y con el régimen asegurador.
En efecto, para poder abarcar de manera adecuada —justa— los múltiples y heterogéneos daños
existentes, el sistema legal los contempla y administra desde distintos ángulos, incluso desde
perspectivas muy alejadas al derecho privado como es por ejemplo el caso de la seguridad social.
Como resultado se obtienen regulaciones según las características o especificidades de cada área,
lo que permite priorizar las necesidades de quienes sufren daños en determinados contextos.
Así el sistema de "seguridad social" es el campo del bienestar social que está relacionado con la
protección social o cobertura de necesidades básicas como por ejemplo la atención de la salud,
administra el pago de pensiones por invalidez.
La reparación en materia de laboral es regida por la ley 24.557. Abarca las contingencias dañosas
que afectan a los trabajadores calificadas como enfermedades profesionales y accidentes de trabajo,
y se procura además la rehabilitación del damnificado (art. 2º b]), excluyéndose únicamente los
supuestos de dolo del trabajador o fuerza mayor extraña al trabajo (art. 3º).
En el régimen asegurador previsto por la ley 17.418,el asegurador se obliga, mediante una prima o
cotización, a resarcir un daño o cumplir la prestación convenida si ocurre el evento previsto (art. 1º).
La amplitud de su campo o radio de acción se desprende del art. 60 que dispone Puede ser objeto de
estos seguros cualquier riesgo si existe interés económico lícito de que un siniestro no ocurra, y
resulta de gran utilidad pues cubre contingencias dañosas muy dispares como por ejemplo
responsabilidad civil, robo, incendio, transporte, vida, accidentes personales, etcétera.
Aquí se han desarrollado los tópicos más elementales o básicos de la función resarcitoria. Una vez
desarrollados cada uno de los presupuestos del deber de responder, se avanzará en otros aspectos
de la misma índole (sección VII "Régimen reparatorio", capítulos XXIII a XXVII).