UNIVERSIDAD ANDINA DEL CUSCO
TEMA: MITOS Y LEYENDAS DE MADRE DE DIOS
ESTUDIANTE: ROY EMERSON MAMANI CHURA
DOCENTE: VICENTE ANASTACION GAVILAN BORDA
CURSO: ANTROPOLOGIA HOMBRE CULTURA Y SOCIEDAD
CARRERA: DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS
SEMESTRE: 1
INDICE:
1. EL CHULLAQUI
2. EL HECHIZO DE LA LUPUNA
3. LEYENDA DE LA SACHAMAMA
4. EL PAITITI
5. EL COTOMASHACO
6. LEYENDA DE LA YACUMAMA
7. LEYENDA DE LA RUNAMULA
8. EL ENCANTO DE LA LAGUNA DE SANDOVAL
9. LOS ESPIRITUS GUARDIANES DEL BOSQUE AMAZONICO
[Link] FANTASMA DE LABERINTO
[Link] PERSONAS TIGRES
[Link] SIRENA DE TRES ISLAS
[Link] TUNCHE
INTRODUCCIÓN:
Yo el estudiante Roy Emerson Mamani
Chura e investigado a profundidad las
historias, relatos, mitos y cuentos acerca de
la ciudad de Madre de Dios, tomando como
objeto de estudio en mi trabajo escribí lo
que yo he investigado mi investigación va
ocupar, los siguientes relatos como sirenas,
duendes, fantasma y espíritus, siendo estos
personajes parte de la cosmovisión
amazónica, mi objetivo es dar a conocer a
la población esta información que yo
recabado con mucho esfuerzo espero que
sea de su agrado.
13. El TUNCHE
El Tunche o también conocido como Tunchi en algunas partes de la selva peruana, es
una de las leyendas amazónicas más conocidas junto con el Chulla chaqui y el
Ayaymama.
Según cuentan los lugareños, el tunche es el espíritu de un hombre atormentado y que
ahora, vaga totalmente endemoniada entre lo profundo de la exótica selva, acercándose
lentamente a sus víctimas sin emitir sonido alguno y, cuando ya está cerca de aquellos
que se atreven a andar solos por la selva, silba, anunciando la muerte del que lo escucha.
Cuenta la leyenda que su alma endemoniada, que se hace presente a través del sonido en
forma de un silbido de ave, vaga por las noches oscuras de la selva, como alma en pena.
Algunos dicen que podría tratarse de una simple ave, otros se van mas por lo espiritual y
dicen que es un espíritu del mal “diablo” que goza aterrorizando a la gente.
Aun así, nadie lo ha visto, y todos lo reconocen con temor cuando en plena oscuridad se
empiece a escuchar el silbido penetrante “fin…fin…fin…” que por instantes se pierde
en lo profundo del monte a lo lejos, pero vuelve a silbar ya en el techo de una casa o a la
orilla de un rio.
Los nativos que conocen la historia dicen que si oes el silbido del Tunche, debes de
tener mucho cuidado. Nunca debes decir que no oyes nada. Si lo hace, su desgarrador
silbido solo se hará más fuerte sintiendo como su presencia se te acercará cada vez más.
Eso sí, jamás se te ocurra responder su silbido. Si lo haces, el tunche vendrá por ti a
matarte de la forma más horrible imaginable.
Burlarse de este ente o insultarlo, puede costarle caro al desafortunado bromista, ya que
lo hará enfurecer y entonces atacara con mayor insistencia, silbando… silbando… lo
perseguirá tanto que hasta el más valiente terminara entrando en pánico, y podrá llevarlo
hasta la locura o hasta la misma muerte.
Quienes fueron los pocos afortunados de salvarse de morir llevados por el Tunche, han
perdido la razón; de repente por la aparición o al endemoniado silbido de su presencia.
Sobre que les pasa a aquellos quienes no lo lograron, es incierto, no se sabe si los
abandona a su muerte o mueren de hambre o devorados por algún otro animal, o sean
devorados por el mismo Tunche.
1. EL CHULLAQUI
Lo llaman Chullachaqui (de pie disparejo) y es considerado el duende o guardián del
bosque; infunde respeto y temor a propios y extraños. Está asociado o relacionado, a
menudo, con el diablo, en algunas variantes, y en parte, con seres demoníacos. Además,
cuentan que no solo es uno, sino varios. En otras creencias, se cree que el Chullachaqui
se origina de una relación de un duende con un demonio, siendo una especie híbrida
entre duende y demonio.
Generalmente se presenta a quienes caminan solitariamente por las trochas. Según la
tradición popular, algunas veces se presenta de manera amistosa y otorgando regalos de
la Selva, siempre y cuando quien los recibe no diga el origen de su buena suerte; otras
veces se presenta agresivo. Pero, por lo general, solamente desata su agresión hacia
personas pecadoras, corruptas o los ateos.
Algunos le atribuyen un espíritu infantil, porque secuestra niños para jugar con ellos, sin
hacerles daño; otros en cambio dicen que los rapta, los destroza y se los come.8 Los
que, supuestamente, han tenido una experiencia personal con el Chullachaqui, dicen que
se les presentó cuando realizaban alguna labor propia del lugar, en una figura familiar
que les hace señas para seguirlo; después de un buen tiempo se dan con la sorpresa de
que ha desaparecido y los ha llevado a un lugar enmarañado del bosque.6
Quienes dicen haberlo visto, sostienen que usa un gran sombrero de paja que oculta un
rostro arrugado, en el que destaca una prominente nariz, orejas puntiagudas y ojos rojos.
Apenas si rebasa el metro de estatura y viste harapos muy sucios. Otros dicen que
camina encorvado y con los pies ladeados.6 Pero la característica principal, de la que
deriva su nombre, se refiere a sus pies: uno es de un humano y el otro de un animal
(venado, sajino, tortuga, gallo, etc.): tal como se dejan impresos en el barro por donde
circula.8 De allí su nombre Chullachaqui ampliamente conocido en Madre de Dios, la
parte selvática de Cuzco, Tingo María, Loreto, San Martín y Ucayali. Además en
Huánuco, en donde se le conoce por tsulla chaki que significa "un solo pie", se asusta
cuando le gritas en el oído, pero tiene que estar tranquilo.
2. EL HECHIZO DE LA LUPUNA
En el pueblo escuchamos hablar de la Lupuna colorada y queríamos conocerla,
sabíamos que era un árbol frecuentado por malvados hechiceros.
Entonces nos internamos en el bosque por una senda oculta tapizada por hojarascas
húmedas. Íbamos saltando de tronco en tronco para no pisar las espinas de las ñejillas.
Sus finas espinas regadas por todas partes retardaban nuestra penosa caminata.
Encontramos palmeras despojadas de sus hojas maduras y árboles derramando su savia
de llanto como mudos testigos que mucha gente transitaban esta selva. Serpientes
asustadas se deslizaban al sentir nuestra presencia, Iguanas verdes y camaleones que
cambiaban de color, nos miraban sorprendidos, pero sin atreverse a dar un paso.
El calor sofocante y la humedad del bosque nos hacían sudar a chorros. Y de pronto,
debajo de la sombra del cormiñón frondoso, un alivio intenso con el aire fresco.
Después de horas de andar, avistamos la sobresaliente copa de la Lupuna colorada.
Pero, no estaba tan cerca como pensamos. Tuvimos que caminar unas horas más.
Finalmente, el gigante árbol colorado con su característico tallo ventrudo estaba al
frente de nosotros. Vientre anormal en los árboles. Impresionante barriga, presto a
reventar con su savia si la abundancia se lo permitiera. En la Lupuna colorada no había
nadie, ni vivos ni espíritus. Nos llamó la atención los cortes perfectos de hábiles
bisturíes en su grueso tallo. Al parecer, alguien desollaba su corteza para extraerle algún
misterio.
Habíamos escuchado que en los ratos solitarios y de sepulcral silencio, un brujo experto
en atar y desatar conjuros la visitaba a menudo. Dicen que espera que en el bosque no
haya visita alguna para que prepare, al pie del árbol, su mate espeso con la soga de la
borrachera.
Luego, toma un tazón con el brebaje amargo y comienza su rito acompañado de
cánticos nasales. Da vueltas sobre sí siguiendo un círculo imaginario alrededor de la
Lupuna. Hace ademanes con la mano levantada implorando al árbol que le dé favores. Y
de rato en rato, lanza quejidos, como si se tratara de algún animal herido, y llama la
atención, el silbido de serpiente que emite cuando entra en trance.
Cuando el brujo está seguro que la Lupuna le dará el favor, saca de su bolsa una prenda
de la víctima, le dobla con sumo cuidado, le escupe una flema verdosa, y tambaleante se
acerca al vientre del árbol, y blandiendo su machete le da un corte perfecto que abre la
dura corteza, y en la entraña de la Lupuna esconde la ropa del infortunado que desde ese
momento comienza a tener sus días ya contados.
Pronto, el hechizo surte su efecto, la víctima, hombre o mujer sana, empieza a
hincharse, especialmente el vientre. Y creyendo haber subido de peso, nadie repara en el
mal, sino después, cuando ya no hay remedio para el enfermo.
Regresamos impresionados después de conocer de cerca a la Lupuna colorada, y en el
camino nos encontramos con don Shanti, un brujo conocido. Y después de haber estado
en el antro de la maldad, molesto le dije:
Hola don Shanti, dicen que a cada rato te vas a la Lupuna, ¿a qué pues te vas?
Me voy a castigar el desamor, la infidelidad, el engaño. Me estoy yendo a hacerle un
trabajito a mi sobrina. A la pobre, su novio le abandonó el día de su boda. Eso yo no
perdono. Para mí es una burla. Acá en la tierra pagamos nuestros errores y yo les hago
pagar a los desgraciados.
Después de haber escuchado su disertación sobre el bien y el mal, y antes que se
moleste, nos despedimos del vengativo brujo.
3. LEYENDA DE LA SACHAMAMA
La leyenda de la Sachamama es uno de los mitos más interesantes que podemos
encontrar en la selva peruana, se dice que es una boa gigantesca de proporciones
mitológicas que, tras miles de años de vida, es tan grande que ya no puede reptar (puede
medir más de 20 metros).
La leyenda afirma que, en los lejanos bosques de la Selva de Perú, si te encuentras
perdido o simplemente te alejas de tu grupo de turistas, puedes toparte con una de las
serpientes que allí habita desde hace más de 2000 años. Una de las singularidades de
esta serpiente es que, debido a su increíble peso, ya no cuenta con la suficiente
capacidad para reptar a través de la selva. Gracias a sus poderes de atracción logra hacer
que sus víctimas – animales y hombres – caminen cerca de su mandíbula y las devora
sin contemplaciones.
Esta serpiente (Sachamama) que presenta cualidades divinas y es venerada por tribus
alejadas, que la utilizan para defender a sus cosechas, poblaciones en general y también,
hacer frente a aquellos que quieren destruir su hábitat dentro del amazonas peruano.
Existen multitud de incidencias como, por ejemplo, desapariciones que se piensa, han
sido debidas a la acción de este milenario animal.
¡Relato impresionante!
Un buen día, un grupo de 12 turistas se encontraban haciendo fotografías en las selvas
de Perú y, después de una misteriosa llamada de móvil, pidiendo ayuda a las autoridades
de la ciudad, cuando llegaron al lugar en el que se encontraban, solamente percibieron la
existencia de un teléfono móvil y algunos restos de las ropas que llevaban, pero nunca
más volvieron a ver al grupo de los 12. Desde entonces, los lugareños tienen muchísimo
miedo, porque piensan que la Sachamama está enfadada con ellos por haber permitido
la entrada a personas a sus dominios y que los fotografiasen.
Cada año, ganado de las poblaciones de alrededor y también, turistas despistados,
desaparecen en la jungla de Perú. Los hay que afirman que simplemente se perdieron en
las enormes extensiones de terreno. Sin embargo, lo llamativo de todo esto, es que
suelen encontrarse algunos aparatos como son, por ejemplo, dispositivos electrónicos,
gorras u otras prendas de ropa, pero nunca más se vuelve a ver a los turistas.
Si por algún motivo, decides emprender un viaje a la Amazonía peruana, ten mucho
cuidado con separarte del grupo o podrías conocer, de cerca, a esta terrible serpiente
conocida en el lugar por sus temibles acciones.
4. EL PAITITI
Desde los lejanos tiempos de la Conquista se ha hablado de la existencia de «ciudades
perdidas», del legendario Paititi y de las fabulosas riquezas escondidas entre la floresta
del Departamento de Madre de Dios, encaramadas en las estribaciones de los Andes que
penetran como espolones en la selva virgen.
Numerosas han sido las expediciones que se han realizado para encontrarlas, sin que
ninguno de los exploradores las haya localizado hasta ahora. Al respecto dice el Padre
Aza en sus «Apuntes para la Historia de Madre de Dios», que el Padre Cenitagoya,
también misionero dominico, le informó sobre monumentos de respetable antigüedad
encontrados en una expedición al río Pantiacolla, cuando se estableció la Misión que
lleva el mismo nombre. Dichos restos, de los que antes no se tenía noticia alguna,
consisten en inscripciones y figuras grabadas en roca en una tensión de once metros de
largo por dos de ancho.
La codicia de los conquistadores españoles por el oro y el deseo de los indígenas de
deshacerse de ellos, dieron lugar en los primeros años de la conquista a la proliferación
de leyendas sobre imperios de fabulosas riquezas y bellas mujeres, enclavados en la
espesura de la selva. Uno de los más interesantes relatos de este tipo es el del Imperio
del Paititi, recogido y mencionado por primera vez por Alvarez de Maldonado al retorno
de su desgraciada aventura al río Madre de Dios, o Amarumayo, que era el nombre con
que los Incas conocieron este río.
La confusa idea, que por entonces se tenía de la región, hace que en los relatos de la
época se atribuya a los ríos fantásticos recorridos por lejanos lugares. Y así, en la
versión dejada por Alvarez de Maldonado sobre su expedición se mezclan y confunden
los ríos Apurimac, Jauja, Jircas, Amarumayo, Manu, Etc. El hecho es que según esta
leyenda del Paititi, en la confluencia del Madre de Dios y el Beni, con el río Mantaro,
que se suponía se prolongaba hasta el interior de la selva amazónica, había un imperio
en el que se habían originado los incas, quienes a su vez habían fracasado más tarde en
el intento de conquistar a sus supuestos antecesores.
Como había sucedido con anteriores leyendas, el mito del Paititi se propagó y dio lugar
a muchas tentativas de penetración en la selva de esa región, conocida también como
región de los mojos, parte de las cuales se encuentra hoy en el territorio de Bolivia, en
busca de las riquezas que se suponían existía allí. Desde Cochabamba y Santa Cruz
salían también con frecuencia expediciones para explorar la selva amazónica, actividad
que cobró inusitada intensidad cuando se generalizó la leyenda del Paititi y así, la
mayoría de los gobernadores de Santa Cruz hicieron constantes intentos de penetrar en
la región de los Mojos y reducirlos.
Tal fue el interés que se puso en estas andanzas que aún el presidente de la Audiencia de
Charcas, Juan de Guizarazu, preparó una expedición que no llegó a realizar, pero
originó que reuniera una importante documentación sobre todas las tentativas que hasta
entonces se habían realizado y sus resultados. Entre los documentos que reunió, está el
relato del cura de Mataca, Diego Felipe de Alcaya, quien dice que los Incas penetraron a
la región de Mojos y sostuvieron cruentas luchas con invasiones de guaraníes. Dice
también
Alcaya, que un general incaico, sobrino de un emperador y llamado Mango, logró
someter a los indios del Paititi y su imperio llegó a tener una gran extensión.
El Conde de Castelar envió un cronista al Rey, en el que se indica la región de los ríos
Madre de Dios, Beni, Mamoré y Andera y según este croquis, la región central del
Imperio del Paititi se encontraría en la confluencia de los ríos Beni y Mamoré en zona
que es boliviana. Pese a las numerosas expediciones realizadas por los españoles a la
zona del supuesto imperio, nunca se llegó a encontrar indicios de su existencia.
5. EL COTOMASHACO
Uno de los monstruos más terroríficos de las profundas selvas amazónicas es el
“cotomashaco”, una extraña serpiente gigante de dos cabezas, cada una ubicada en un
extremo de su largo cuerpo
La bestia de dos cabezas vive trepado en los grandes árboles, comió la lupuna, el renaco
o el shihuahuaco a la espera de aquellas presas que se acerquen al árbol.
Para cazar la descomunal serpiente tiene una estrategia de, enrosca su cuerpo en el
tronco y ubica una de las cabezas en la corona del árbol y otra en el suelo, escondida
detrás de los troncos o entre las raíces.
El “cotomashaco”, imita el llamado del “mono coto” o “cotomono” (Alouatta
seniculus), también conocido como mono aullador, esto hace confundir al cazador
(“mitayero”), quien al pensar que es un mono coto lo busca para cazarlo.
El mitayero llega al árbol de donde proviene el aullido del mono y se distrae mirando la
parte alta de los arboles en busca del primate y en esos instantes es atrapado por las
fauces de la cabeza inferior de la bestia que estaba escondida entre las raíces del árbol.
La victima no tiene escapatoria, es enroscado su cuerpo y apretado con descomunal
fuerza que lo termina matando para luego ser devorado por la bestia.
Son pocos los casos de personas de Madre de Dios que habrían visto a este animal; pero
los testigos afirman que tiene el cuerpo de color rojizo, que es arborícola y de grueso
volumen. Tal afirmación también es común en las selvas de Loreto y Ucayali.
6. LEYENDA DE LA YACUMAMA
La leyenda de la Yacumama se conoce desde hace mucho tiempo entre los moradores
de la selva peruana, y han sido ellos mismos, quienes se han encargado de llevar este
relato de boca en boca, para que la gente sepa sobre esta serpiente gigantesca que los
llena de terror.
Su nombre significa «Madre del Agua» (yaku=agua, mama=madre) por eso se cree que
su cuna se encuentra en la gran laguna de Yarinacocha (Ucayali, Perú). Ella prefiere
nadar en la desembocadura del río Amazonas, tanto como en sus lagunas cercanas, ya
que es su espíritu protector.
Esta mítica serpiente gigante, es parecida a la anaconda, pero aún más grande,
posiblemente mayor a cincuenta metros de longitud y con una cabeza de dos metros de
ancho, es ciega, por eso no le importa pasearse entre las aguas oscuras. A través de su
boca lanza enormes chorros de agua que le ayudan a derribar árboles para desplazarse
cómodamente por tierra, y si se encuentra algún bocadillo a cien metros de distancia, es
capaz de aspirarlo.
Sin embargo, llega un momento de su vida, quizá después de mil años, cuando alcanza
cierto tamaño y peso que le dificulta moverse, entonces decide despejar un claro de la
selva al pie del río para establecerse ahí permanentemente.
Deja su cabeza por encima del agua, esperando presas, usando su gran poder de
atracción para hipnotizarlas con sus penetrantes ojos y cazarlas con facilidad.
Cualquier animal u hombre que pase cerca de ella perecerá, pues, aunque alcancen a
distinguir su cabeza y emprendan la carrera, ella se mueve cual centella, lo atrapa entre
sus poderosas mandíbulas y lo traga, para después entregarse a un plácido sueño.
Así es la Yacumama, protectora de las aguas del Amazonas, una fuerza natural
arrolladora, que caza durante las lluvias y cuyo alboroto se deja escuchar desde lejos; al
desplazarse fuera del agua tumbando arboles a su paso, dando evidencia de su gran
tamaño.
7. LEYENDA DE LA RUNAMULA
Esta leyenda la Runamula (en quechua significa mala gente) nace con la llegada de los
primeros misioneros españoles a la selva. Se dice que una mujer que mantenía
relaciones extramaritales con un misionero fue convertida en un ser monstruoso por
acción diabólica.
Según la creencia popular, la Runamula sale a recorrer los caminos durante la noche, en
castigo de sus pecados, mientras el cuerpo descansa dormido.
Cuentan las personas que la vieron que corre velozmente botando llamaradas de fuego
por el hocico.
Al despertar la mujer no recuerda nada, solo queda sobre su cuerpo las huellas del brutal
castigo a que ha sido sometida mientras dormía sin que pueda explicar el porqué de las
huellas. Por el contrario, la gente sí sabe que ha sucedido, y a partir de ese momento, si
se ven esos cardenales, esa mujer habrá desvelado su más oculto secreto.
8. EL ENCANTO DE LA LAGUNA DE SANDOVAL
La Laguna de Sandoval es un espejo natural de agua ubicado dentro del Tambopata, que
según las leyendas locales, está habitada por una encantadora sirena. Este ser mitológico
atrae a los incautos con su belleza y canto hipnótico, especialmente en noches de luna
llena. Se dice que aquellos hombres que se sienten seducidos por la sirena son llevados
al fondo de la laguna para vivir en un palacio mágico; sin embargo, nunca vuelven a
salir a la superficie para contar su historia.
9. LOS ESPIRITUS GUARDIANES DEL BOSQUE AMAZONICO
En lo más recóndito de los bosques amazónicos habitan entidades sobrenaturales
protectoras: los “Chullachakis”. Representados habitualmente por hombres cojos con
pies girados hacia atrás, estos espíritus cuidan la naturaleza y castigan severamente
aquellas personas que dañan o intentan llevarse sus recursos sin permiso previo
mediante engaños o maleficios.
10. EL FANTASMA DE LABERINTO
En diversas localidades de Madre de Dios se tiene experiencias de personas que dicen
haber sido testigos de hechos extraños y misteriosos, sobre todo el haber visto o
escuchado fenómenos fantasmales. Uno de los lugares donde se han tenido experiencias
con fantasmas son las oficinas de agricultura del distrito de Laberinto, ubicado a casi 50
kilómetros de la ciudad de Puerto Maldonado en Madre de Dios.
Algunos trabajadores dicen haber visto una novia de blanco que sube la escalera al
segundo piso y que ario y se metió a una de las habitaciones, los hombres pensaron que
alguien se estaba casando, tal vez era el ingeniero en jefe, pero como no creyeron, se
fueron a verificar de chismosos, pensando que habría alguna fiesta, pero al abrir la
hitación no encontraron a nadie, la mujer de blanco no estaba y solo había una luz
encendida.
Otro trabajador de la oficina de la oficina del control de maderas tiene su cuarto en el
segundo piso y una noche escucho que alguien subía por la escalera y camino por el
entablado; el hombre se preguntó ¿Quién podría ser?, si nadie más vivía en ese piso, se
levantó de su cama abrió la puerta y miro afuera, al momento sintió que paso un frio,
luego retorno a su cama y comenzó a sentir escalofríos fiebres y malestar, tan fuerte que
casi muere. Al otro día, debido a que no respondía, los trabajadores lo fueron a ver y lo
encontraron espumeando grave en su cama.
Una noche el jefe de esas oficinas, escucho las pisadas de una persona que caminaba por
el pasadizo y creyó que era su técnico quien llegaba a la media noche, el que abrió el
portón, subió por las escaleras y entro, El jefe pensó que el técnico estaba ebrio y que
por esa razón no había ido a su inspección al campo. Al otro día su jefe a ver la
habitación del técnico, pero la encontró cerrada y no había nadie adentro.
Por la tarde llego el técnico y le saludo al ingeniero, pero este no le contesto molesto
porque seguía creyendo que había incumplido la orden de ir a la inspección. Al rato el
jefe le llama para conversar y le reclama porque no había ido a la inspección, ya que él
había escuchado a la media noche que el técnico había llegado a su cuarto; pero el
subalterno junto con uno de los testigos le confirmo que si había ido a la inspección y
que no era el quien había ingresado al cuarto esa noche.
11. LAS PERSONAS TIGRES
Existen historias que afirman que algunas personas pueden transformarse en animales,
es decir en tigres a voluntad. Este caso de transformación o metamorfosis de persona en
animal, es algo casi imposible de existir y que no puede ser explicado ni aceptado por la
ciencia actual. Este misterio también es narrado en Loreto, Ucayali, Madre de Dios y
está muy difundido en Bolivia, donde se les conoce a estas
personas como “tigre gente”.
Según las afirmaciones bolivianas, para que una persona pueda convertirse en tigre,
debe hacer uso de las hojas de una misteriosa planta; de las cuales debe beberse su
esencia, luego de lo cual, la persona realiza tres volantines hacia atrás. Pero antes de
hacer esto, el tigre-gente debe haber estudiado durante varios años la magia negra y la
brujería. Según se afirma, Si por casualidad o suerte, se caza a uno de estos “tigre
gentes”, al momento de morir se transforma
en una persona. No se sabe las razones por las cuales estas personas se transforman en
tigres, solo se afirma que así es más fácil que puedan cazar animales para comer y
realizar venganzas contra sus enemigos, asesinándolos al acecho cuando están en el
bosque.
En Bolivia existe una tribu conocida como “chacobos”, se cree que estos indígenas
tienen los secretos de la extraña transformación en “tigre gente”.
Según la gente lugareña de Madre de Dios (Tambopata - Puerto Maldonado), en el
sector de Loero, hace 20 años, habría existido uno de estas personas. Durante ese
tiempo ese caserío era asediado por una fiera que cazaba a los animales y ponía en
peligro a las personas. El misterio se le atribuyó a un boliviano de apellido Pacamía, de
quien se decía que robaba chanchos, gallinas, mataba reces, etc. Debido al peligro que él
significaba, los moradores trataron de cazarlo e inclusive llegaron a dispararle, pero
siempre escapaba. Por tal situación y debido a los constantes acosos de los moradores;
él señor acusado de ser “tigre gente” tuvo que irse del lugar,
escapando hasta Bolivia. Cuando se fue el señor Pacamía, todo volvió a la normalidad y
nunca más volvieron a existir más casos de ataques a los animales.
12. LA SIRENA DE TRES ISLAS
Un morador vivía hace muchos años en tres islas, en la orilla del rio de Madre de Dios,
en el sector de playa alta, abajito de donde había una muyuna grande. Su casa estaba en
una planicie al lado de un cerro grande, en cuya orilla del rio había una gran poza.
Un día de carnaval el señor estaba pescando, abajito de la poza coloco sus espineles
amarrados en una peña. Por la noche los fue a mirar y vio que había caído un pez”
zungaro; mientras lo retiraba para llevarlo a casa escucho el sonido de una banda de
músicos, con bombo, al estilo de los carnavales. El señor pensó que provenía de la
comunidad de Tres islas, ubicada al frente en la otra orilla, pero le pareció extraño
porque no sabia que había una fiesta en esa fecha. Pero al oír mejor y acercarse se dio
cuenta que el sonido provenía del rio del interior del pozo, era una muisca muy fina y
bonita.
Desde ese entones volvió a escuchar varias veces esa música en el pozo y le perdió
temor, ya que se volvió costumbre, por ese lugar no vivía gente mucha gente como
ahora, las orillas eran vírgenes y no se pescaba mucho por los ríos. Algunos moradores
afirmaban que ahí en esa poza vivían las sirenas.
El morador Lucas tenía su campamento y su chacra justo donde salía una gran peña, del
sector peñaleria de playa alta. Un día salió de su campamento y alzo la mirada hacia
peñas, observo una mujer desnuda sentada sobre l peña, de piel blanca que peinaba una
larga cabellera, la mujer le daba la espalda al hombre no le pudo ver el rostro.}
Lucas volteo un segundo para llamarle a su mujer, para que también viera, pero al
retornar al lugar la sirena había desaparecido.