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Cosmética Natural y Alérgenos: Guía Esencial

La cosmética natural hipoalergénica utiliza ingredientes que pueden ser similares a la piel, pero algunos contienen alérgenos que representan riesgos para pieles sensibles. Es crucial conocer los ingredientes y sus concentraciones para garantizar la seguridad del consumidor, cumpliendo con las normativas europeas sobre alérgenos. Las reacciones alérgicas pueden variar desde leves hasta graves, y es importante que los consumidores sean informados sobre la presencia de estas sustancias en los productos cosméticos.

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Cosmética Natural y Alérgenos: Guía Esencial

La cosmética natural hipoalergénica utiliza ingredientes que pueden ser similares a la piel, pero algunos contienen alérgenos que representan riesgos para pieles sensibles. Es crucial conocer los ingredientes y sus concentraciones para garantizar la seguridad del consumidor, cumpliendo con las normativas europeas sobre alérgenos. Las reacciones alérgicas pueden variar desde leves hasta graves, y es importante que los consumidores sean informados sobre la presencia de estas sustancias en los productos cosméticos.

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Cosmética natural hipoalergénica

Los ingredientes naturales ofrecen características químicas únicas, en la mayoría de las ocasionas
cercanas y miméticas con las estructuras y composición de la piel, pero a veces, pueden llevar
integrados en su composición sustancias químicas, que aunque sean naturales, por su poder
hipersensibilizante, pueden representar un riesgo para las pieles más sensibles. Nos referimos a
los alérgenos, también conocidos como sustancias sensibilizantes. Estas sustancias alérgenas no
son exclusivas, ni mucho menos, de las materias primas de origen natural, veremos más adelante
que también forman parte de diferentes productos químicos de síntesis, y que se encuentran,
además, distribuidas de forma amplia en la naturaleza, formando parte del día a día de nuestro
entorno más inmediato.

Sustancias sensibilizantes y formulación

Como en cualquier tipo de cosmética, en cosmética natural, la acción sensibilizante de ciertas


sustancias debe de tenerse en cuenta a la hora de diseñar nuestros productos, ya que debemos
velar por la seguridad del consumidor final. Para lidiar de una forma honesta dentro de este
contexto, hay que conocer muy bien los ingredientes que vamos a utilizar, teniendo claro el
alcance de su actividad y función, siguiendo con rigurosa rectitud la normativa vige nte al
respecto, y en la medida de lo posible, estando familiarizados con los alérgenos dérmicos
existentes. Esto último no es del todo fácil ya que continuamente aparecen nuevas sustancias
potencialmente sensibilizantes y, además, no existe una lista actualizada dónde las podamos
encontrar a todas ellas recogidas. Lo que sí que deberíamos, es conocer las que se utilizan con
más frecuencia en nuestro sector, para minimizar así los riesgos de nuestros productos. Con esto,
no queremos decir que utilizar materias primas con alérgenos sea algo no seguro, para formular
con total tranquilidad bastaría con saber cuáles son las concentraciones de uso que vamos a
utilizar, y una vez terminado nuestro producto cosmético informar de forma adecuada en el
envase al consumidor final.

En los productos cosméticos fabricados en Europa hay que tener en consideración las
restricciones de uso que se encuentran en el Anexo III del Reglamento Europeo Nº 1223/2009.
En dicho anexo, encontraremos todas las sustancias que no podrán contener los productos
cosméticos, salvo con las restricciones establecidas.
Entre estas sustancias, están algunos de los alérgenos, aunque no están todos. Por norma
general, el uso de las sustancias alérgenas se ciñe a la siguiente norma:
– Concentraciones finales de alérgeno del 0,001% en productos que no se aclaran.
– Concentraciones finales de alérgeno del 0,01% en productos que se aclaran.
El reglamento Europeo, además, nos advierte que “el CCSC, que es el Comité Científico de la
Seguridad de los Consumidores, ha constatado que varias sustancias pueden causar reacciones
alérgicas; será necesario restringir su uso o imponer determinadas condiciones al respecto. Para
que los consumidores estén adecuadamente informados, conviene que la presencia de dichas
sustancias se indique en la lista de ingredientes y se advierta a los consumidores de la presencia
de estos ingredientes. Esta información mejorará probablemente el diagnóstico de las alergias de
contacto que afectan a los consumidores, permitiéndoles evitar la utilización de productos
cosméticos que no toleran.
Para las sustancias que pueden provocar alergia a una parte significativa de la población, deben
considerarse otras medidas restrictivas, como la prohibición o la restricción de la concentración.”

Finalmente debemos saber que la composición de alérgenos de una materia prima compuesta,
como podría ser un perfume, tiene que ser proporcionada por el fabricante y/o distribuidor de la
misma, de esta forma podremos calcular de forma sencilla que cantidad de sustancia alérgena
hay en nuestro producto final, como ya os lo habíamos apuntado en el artículo sobre el INCI de
los productos cosméticos.

Para que los consumidores estén adecuadamente informados, conviene que la presencia de
sustancias alérgenas se indique en la lista de ingredientes y se advierta a los consumidores de la
presencia de estos ingredientes.

Cómo afectan éstas sustancias a nuestro organismo

Para ir un paso más allá, vamos a explicar de una manera fácil y entendible cómo funcionan las
sustancias sensibilizantes a nivel fisiológico. Para ello, debemos saber primero que s ignifica
alérgeno, y después, que diferencia existe entre una reacción alérgica y una reacción de
hipersensibilidad. Un alérgeno es aquella sustancia capaz de producir una reacción de
sensibilización, conocida comúnmente como alergia, que no es más que una reacción adversa
frente a lo que el sistema inmune entiende como una agresión del medio externo. Una alergia,
es una respuesta inmediata del sistema inmune que puede ir desde minutos hasta 4 horas post
exposición. Por su forma de presentación, y por los cambios fisiológicos que lleva asociados, se
define como una respuesta de alto riesgo, también se conoce como hipersensibilidad inmediata.

Además de la hipersensibilidad inmediata o alergia, nos podemos encontrar con la


hipersensibilidad como tal, también conocida como alergia tardía. Esta hipersensibilidad tiene un
tiempo de activación que puede ir desde las pocas horas hasta los cuatro días de duración, es
decir, puede surgir como un brote hasta 96 horas después de haberse producido el contacto
directo con el alérgeno.

Tanto las alergias como las hipersensibilidades, son reacciones no tóxicas, donde interviene el
sistema inmune como mediador de la resolución. En ambas, podremos encontrar, además,
mediadores de la inflamación que producen vasodilatación, permeabilidad vascular y en
ocasiones destrucción de células del tejido afectado, que se traduce en rojez, picazón, aparición
de salpullido, eczemas, dermatitis de contacto, irritación ocular, pudiendo estos síntomas
aumentar su gravedad con el paso del tiempo.

Sus efectos pueden variar en función de cada persona, pasando de no causar ningún efecto a
producir algunos muy graves, como el shock anafiláctico. Las primeras exposiciones al alérgeno,
en caso de desarrollar reacción, suelen desencadenar reacciones más leves y a medida que
aumentan las exposiciones se puede ir agravando la respuesta alérgica. A veces, las reacciones
pueden ser a nivel sistémico, comprometiendo la vida de la persona, pero esto en cosmética no
es nada habitual ya que normalmente las reacciones son a nivel local.
Según las células inmunitarias que hayan intervenido en la reacción de sensibilización, la reacción
será inmediata o tardía, y dependiendo también de las células que hayan intervenido en la alergia
esta podrá cursar como algo puntual o podrá contribuir a un proceso de hipersensibilización.
Aunque habitualmente hablamos de alergias, podemos hablar de hipersensibilidad tanto si nos
referimos a las alergias como a las hipersensibilidades tardías. Como idea princip al, tenemos que
entender que cuando se da una alergia de contacto, ya sea inmediata o tardía, el sistema
inmunitario está reaccionando a una sustancia que ha reconocido como extraña.

Como la inmunología es una ciencia muy compleja, lo dejaremos aquí, esperando que hayan
quedado claros los conceptos comentados. A partir de ahora, vamos a centrarnos
eminentemente en los alérgenos cosméticos. Como último apunte, comentar que existen
reacciones alérgicas dérmicas derivadas de orígenes no cosméticos, en las que pueden intervenir
sustancias sensibilizantes que provienen, por ejemplo, de medicamentos, picaduras de insectos,
caspa del pelo de animales, alimentos u otras sustancias químicas.

¿Cómo sabemos si nuestra materia prima contiene alérgenos o si una sustancia aislada es un
alérgeno?

Como hemos comentado anteriormente, debemos de pedir esta información a nuestro


proveedor habitual de materias primas. Además, podremos encontrar todos las sustancias
sensibilizantes registrados por REACH (Reglamento Europeao cuya finalidad es la de mejorar la
protección de la salud humana y el medio ambiente contra los riesgos que pueden presentar los
productos químicos), en la página de la ECHA (Agencia Química Europea), donde se harmonizan
las clasificaciones de las sustancias químicas. La clasificación para sustancia sensibilizante, es la
H317, por tanto, todas las sustancias químicas con esta clasificación son potencialmente
sensibilizantes. El Reglamento REACH, además, fomenta el uso de métodos alternativos para la
valoración del peligro de las sustancias con el fin de reducir el número de ensayos realizados con
animales. Los ensayos llevados a cabo para comprobar si una sustancia es sensibilizante o no, se
hacen in-vivo o in-vitro, idealmente evaluados por laboratorios externos que cumplan GLP y
según métodos oficiales, aunque no siempre han sido así.
En lo relativo a productos cosméticos, los alérgenos se encuentran sobretodo en aromas, aceites
esenciales, fragancias, conservantes y tintes. No todos los productos cosméticos, ni todas las
moléculas usadas en ellos, provocan reacciones de sensibilización, pues están condicionadas por
factores como pudieran ser la concentración del sensibilizante, el tiempo de exposición, las
condiciones meteorológicas (la humedad o la presencia de sol pueden llegar a aumentar la
toxicidad de las moléculas en contacto con la piel), o la asociación con otras moléculas presentes
en la formulación.

Hay que tener en cuenta también la acción potencialmente sinérgica que pueden tener más de
un sensibilizante en una misma formulación cosmética, aunque estos se encuentren en dosis
inferiores a las recomendadas. Los productos de higiene e hidratación cutánea son los
responsables de la mayoría de los casos de alergia, seguidos de otros cosméticos como los tintes
capilares. De las fragancias cabe destacar que son sustancias volátiles y que se utilizan en
perfumes por su acción perfumante. Éstas se añaden a cualquier tipo de cosmético, y han
demostrado ser de las sustancias más sensibilizantes, por detrás de los metales. Quizás, también
su uso reiterado esté contribuyendo al aumento en las reacciones de hipersensibilización.

En lo relativo a productos cosméticos, los alérgenos se encuentran sobretodo en aromas, aceites


esenciales, fragancias, conservantes y tintes.

Existen infinidad de artículos que relacionan ciertas sustancias con reacciones alérgicas. Las que
más publicaciones tienen al respecto son: el geraniol, el eugenol y le limoneno (todas ellas
sustancias de origen natural). A parte, hay que destacar el conservante Kathon CG® (compuesto
por Methylchloroisothiazolinone and Methylisothiazolinone) y la p-phenylenediamine, que se
encuentra en algunos tintes capilares. Además, existen otros muchos, algunos son: α -
hexylcinnamal, lyral, cinnamal, evernia, prunastri, furfuracea, cinnamyl, alcohol, isoeugenol,
hidroxycitronellal, α-isometil ionone, amylcinnamaldehyde, citronal, benzyl alcohol, benzyl
salicilate, linalool, butylphenyl, methylpropional, anise alcohol, benzyl benzoate, benyl
cinnamate, methyl-2-octionate, coumarin, citral, citronellol, formaldehyde, thiomersal,
methyldibromo glutaronitrile y m-aminophenol, aunque existen muchos más.

A continuación, vamos a ver algunas características de tres alérgenos que podemos encontrar en
fragancias:

Eugenol

La fórmula del eugenol es phenol-2-metoxy-4-(2-propenyl), las restricciones de su utilización

están en el anexo III con el nº 71. Se obtiene de los aceites


esenciales del trébol, nuez moscada y canela. Se encuentra también en un compuesto, de gran
cantidad de sustancias, llamado Bálsamo de Perú, que se obtiene de la especie vegetal Myroxylon
pereirae. El eugenol tiene gran importancia para la industria dentífrica, por ser utilizado en pastas
dentales y en enjuagues bucales. El uso del eugenol ha reportado, con el uso de patching test,
una serie de reacciones alérgicas tales como dermatitis de contacto, urticaria crónica y dermatitis
atópica.

Limoneno

El limoneno es una sustancia volátil, con fórmula química 1-Methyl-4-Isopropenylcyclohexene y


figura con el número 88 del anexo III. Se puede encontrar en las flores de Rosmarinus officinalis

y en las bayas de Juniperus communis.


Es menos común en los productos cosméticos que el eugenol, pero por su poder perfumante se
utiliza en muchos productos como champús, geles de baño y acondicionadores. No obstante, está
relacionado con gran cantidad de alergias a determinados productos de limpieza que lo utilizan
como ingrediente. Este compuesto no sólo es un alérgeno por si mismo, sino que también
producen alergia los productos de su oxidación, que son los limoneno-hidroxiperóxidos. Estos se
originan por el contacto prolongado del limoneno con el aire, ya que esta molécula es susceptible
de oxidarse. La reacción más común que generan estos compuestos es la dermatitis de contacto.

Geraniol

El geraniol es la fragancia más usada y la que más alergias registra. Su fórmula química es 2,6-
Octadien-1-ol, 3,7-dimethyl-, nº 78 del anexo III. Este compuesto es incoloro, tiene olor a rosas y

en el sector que más se usa es en la perfumería. Las irritaciones más comunes del
geraniol se observan cuando se sobrepasa la concentración máxima permitida o cuando el
contacto con la sustancia es muy frecuente. Está relacionada con la aparición de dermatitis
alérgica de contacto y aparición de [Link] finalizar, cabe recalcar que durante los últimos
años, y en especial en las materias primas conservantes, se están buscando alternativas que
tengan menos toxicidad y sean mejor aceptadas por los consumidores. En esta búsqueda, la
propuesta por parte de los fabricantes es la de sustancias nuevas, que no se han descrito como
sensibilizantes por el momento. Debemos de prestar atención a este dato ya que el hecho de que
una sustancia no se haya descrito como sensibilizante, no quiere decir que potencialmente no lo
pueda ser, para ello deberá de ser estudiada antes en profundidad, y esto es un pr oceso largo y
costoso. Simplemente, queremos alertar de que muchas de las alternativas propuestas para la
conservación pueden terminar formando parte del listado de sustancias sensibilizantes en unos
años, ya sea por los estudios de sensibilización llevados a cabo, o por el uso repetitivo y frecuente
en las formulaciones cosméticas, y por ende en el consumidor.

Fuente: [Link]

ALÉRGENOS EN COSMÉTICOS

Más de 2.500 ingredientes se utilizan en perfumes y productos de consumo perfumados. Según datos
de la UE (1) la alergia por contacto con fragancias afecta del 1 al 3% de la población y está relacionada
con el uso personal de productos cosméticos.

La dermatitis alérgica puede llegar a ser grave y deteriorar de forma significativa la calidad de vida. La
prevención de la sensibilización por contacto a las fragancias, tanto primaria (evitando sensibilización)
como secundaria (evitando las recaídas de la dermatitis alérgica de contacto), se considera en Europa
un objetivo en la prevención de riesgos para la salud pública
Las fragancias y aromas son compuestos orgánicos muy empleados en perfumes y cosméticos.
También se usan mucho en detergentes, suavizantes y otros productos para el hogar, o en alimentos,
bebidas y productos dentales o en aromaterapia y en los productos a base de hierbas.

¿Cómo afectan estos compuestos a mi organismo?


La reacción alérgica a los perfumes se produce cuando la piel de una persona ha estado en contacto
el tiempo suficiente con una fragancia que contiene compuestos capaces de interaccionar con nuestro
sistema inmunitario, por lo tanto, todas las personas no presentamos el mismo grado de reactividad.

Una vez que la alergia de contacto se ha desarrollado, las células del sistema inmune pueden
reconocer y reaccionar hacia el alérgeno y los síntomas de la dermatitis de contacto alérgica se
reproducen con cada exposición a esa fragancia u otras que lo contengan.

La dermatitis de contacto alérgica es una enfermedad inflamatoria de la piel caracterizada por eritema,
hinchazón y vesículas en la fase aguda. Si se mantiene el contacto con el alérgeno, puede convertirse
en crónica.

La dermatitis de contacto alérgica a los perfumes suele estar causada por cosméticos. Aunque puede
presentarse en cualquier parte de nuestra piel, aparece principalmente en cara, manos y axilas.
Además de las dermatitis pueden aparecer reacciones irritativas como urticaria, desordenes
pigmentarios, especialmente en cara y cuello y fotorreacción, con aparición de eritema.
Antes de adquirir un artículo, hay que tener especial precaución con estos ingredientes en personas
enfermas, niños, embarazadas, asmáticas o con tendencia a padecer alergias.

¿Cómo se transforman las fragancias en alérgenos?


Para poder causar una alergia, cierta cantidad de la fragancia debe penetrar en la piel y unirse a
proteínas. Establecida esa unión, una secuencia de fenómenos en nuestro sistema inmune causa los
síntomas de alergia.

Aunque algunos compuestos de la fragancia son capaces de unirse directamente a las proteínas de la
piel, otros necesitan transformación química para hacerlo. Esta se puede producir en la superficie de
la piel, en presencia de aire o luz solar, o en su interior, después de una reacción enzimática o
bioactivación. Estos procesos de transformación pueden convertir una sustancia poco o nada
alergénica en un potente alérgeno de la piel.

¿Que productos me afectan? ¿Cómo puedo saber si un cosmético los contiene?


Las normas de etiquetado sobre cosméticos en Europa (Directiva76/768 / CEE del Consejo) establece
que los perfumes, aromas y sus materias primas incorporados a los cosméticos se indicaran mediante
"perfume" o "aroma", en el listado de ingredientes, es decir, era imposible para el usuario conocer
que productos potencialmente alergénicos contenía el cosmético.

Para corregir esta situación, el Comité científico de los productos cosméticos y de los productos no
alimentarios de la UE (SCCNFP) identificó en 1999 un grupo de 26 fragancias con potencial alergénico
y cuya presencia en el cosmético deberán conocer los consumidores si las contienen en
concentraciones superiores a 0,001 % en los productos que no necesiten aclarado, y 0,01 % en los que
sí. (Dictamen SCCNFP/0017/98).
A continuación incluimos las listas publicadas y que se identifican como LISTA A (fragancias químicas
que de acuerdo con los conocimientos actuales, son más frecuentemente informados y bien
reconocidos como alérgenos) y LISTA B (fragancias químicas, que se informan con menos frecuencia y
por lo tanto menos documentadas, como alérgenos)
Los compuestos incluidos en ambas listas deben incluirse obligatoriamente en el etiquetado.

En etiquetas y prospectos, los ingredientes de los cosméticos se escriben en la llamada Nomenclatura


INCI, (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos) adoptada internacionalmente y
ordenados (teóricamente) según contenidos decrecientes.

El Nº CAS (Chemical Abstracts Service), es una identificación numérica para los compuestos químicos.

Los dos últimos son ingredientes de origen natural. Evernia prunastri, es un líquen conocido como
musgo del roble. La mayoría de los productos de musgo de roble suelen ser mezclas de musgo de roble
y extractos de Tree moss (musgo de los árboles ) que es realmente una mezcla de líquenes,
principalmente Evernia furfuracea que suele crecer en pinos.

Muchos de estos compuestos aparecen, además del conocido “aroma” en los productos que usamos
a diario. Seguro que nuestra curiosidad nos lleva a investigar en los que tengamos en casa.

Fuente: [Link]

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