MATERIAL INFORMATIVO
Programa de Estudios/Programa ENFERMERÍA Sesión N°14
Experiencia Curricular: Cuidado de Enfermería en Salud familiar Semestre 2023-Ii
Contenido temático: Poder Familiar
Docente: Mg. Katherine Tatiana Giles Castro
Tipo de Material Informativo Lectura / artículo / y otros: Lectura
PODER FAMILIAR:
Poder: Es la capacidad, habilidad potencial de un individuo para dirigir o controlar el comportamiento de
otra u otras personas.
Poder implica la interrelación asimétrica donde un interactuante ejerce mayor influencia o control en la
interrelación
El poder es un fenómeno complejo, multidimensional y no observable
Poder Familiar
Es la capacidad de la familia para influir o alcanzar los objetivos trazados; o habilidad potencial
de un miembro familiar para modificar el comportamiento de otros miembros familiares.
Aras de valoración del poder en la familia:
1. Bases del Poder.
2. Resultados del Poder.
3. El Poder y la Toma de Decisiones en la Familia
4. Variables que Afectan el Poder.
Componentes del poder:
La influencia: grado por el cual se ejerce presión formal o informal por parte de un miebro a
otro,
La toma de decisiones
I. BASES DEL PODER.
Fuentes desde donde se origina el poder de un miembro familiar. Esta dado por:
Poder Legítimo o Autoridad Primaria (Friedman,1986)
El poder legitimado se refiere al poder de un individuo o grupo gracias a la posición relativa y
obligaciones del jefe dentro de su ambiente familiar. El poder legitimado confiere a quien lo ejerce una
autoridad formal delegada, quien realmente lo tiene son los padres o uno de ellos que es reconocido
por uno de los esposos o los hijos
Poder de Referencia.
Se aplica al tipo de poder que las personas tienen sobre otros, la identificación positiva de los miembros
de familia con aquel, tal como la identificación del hijo con los padres.
Capacidad de uno de los miembros de la familia para persuadir o influir a otros. Está basado en el
carisma y las habilidades interpersonales del que ostenta el poder.
Poder de Recurso y Experto
Se basa en los medios que se posee en mayor cantidad en un proceso de interrelación.
En una interrelación quien tiene mucho interés en mantenerla, tiene un importante recurso disponible
de poder. (Friedman,1986) el poder experto es el que deriva de las habilidades o pericia de alguno
miembro de la familia y de las necesidades que esta tiene de estas habilidades. Al contrario de las otras
categorías, este tipo de poder es usualmente muy específico y limitado al área particular en la cual el
experto está cualificado.
Poder de Recompensa.
Depende de la capacidad del líder de la familia de otorgar recompensas materiales; se refiere a cómo él
un miembro de la familia puede dar a otros como recompensa algún tipo de beneficios, como: tiempo
libre, regalos, promociones, incrementos de sueldo o de responsabilidad.
Poder de Cohesión.
El uso efectivo de esta fuente de poder se basa en la percepción y creencia que la persona con poder
puede castigar a otros individuos si ellos no obedecen.
El poder de coacción, no obstante, tiende a ser la menos efectiva de todas las formas de poder, al
generar resentimiento y resistencia.
Poder informacional.
Proviene del contenido del mensaje persuasivo
Poder afectivo.
Poder que se deriva mediante la manipulación de un miembro familiar para dar o quitar afecto
RESULTADOS DEL PODER
La toma de decisiones es un índice principal para el cumplimiento de las funciones.
El poder se manifiesta en la especialidad para tomar decisiones que afectan la vida familiar.
La toma de decisiones en la familia es relativa, el foco radica en quien posee últimamente el
control. En la interrelación conyugal el poder varía desde el dominio de uno al del próximo, ya que con
las decisiones del rol determina quien tiene el poder en un área dada por ejemplo la esposa puede
tener más poder en cuanto a materias del hogar y el esposo en relación a finanzas en otra familia el
poder puede ser dividido con un patrón de poder compartido.
III. EL PODER Y LA TOMA DE DECISIONES EN LA FAMILIA
Está dirigido para ganar el apoyo y compromiso de los miembros de la familia o mantener el statu Quo y
usa alguna técnica tales como:
1, Toma de Decisiones por Consenso:
Es la vía más sana para tomar decisiones. Hay mancomunidad en la decisión, las decisiones
están de acuerdo con la discusión que se realiza.
Un cambio toma lugar en las opiniones o puntos de vista de alguno o todos los miembros
familiares.
Ocurre durante el proceso de toma de decisiones cuando quienes están en desacuerdo
perciben que la acción a tomarse corresponde más a valores personales o compartidos.
2. Por Acomodación
Algún miembro(s) se comprometen a seguir una decisión para ser ejecutada.
Se tiene un compromiso voluntario
En el acuerdo o compromiso uno o más toman decisiones por otros y se espera reciprocidad.
El uso de compromisos en las negociaciones de la familia demuestra que existe confianza entre
los miembros teniendo la creencia que los demás serán justos y honestos en completar los fines del
convenio.
En este proceso tenemos:
La Negociación. Llegan acuerdos por la confianza que hay
Compromiso. Resulta de un acuerdo por uno o más miembros familiares, en donde todos no
obran con buena voluntad.
Cohersión. La mancomunidad es valorada solamente por la continuación del poder coercitivo
De Facto, Se hacen cuando los argumentos no convencen o cuando los problemas no fueron
valorados y discutidos a tiempo.
Son frecuentes en familias desorganizadas y con múltiples problemas
IV. VARIABLES QUE AFECTAN EL PODER FAMILIAR
La Jerarquía de Poder y formación de coaliciones: Cada familia tiene una jerarquía de poder, en
este contexto se desarrollan las coaliciones, las cuales se basan en alianzas, que generan más poder para
los miembros de la familia que están unidos
La red de comunicación familiar: La comunicación entre los miembros de la familia es de
variable intensidad. La edad, el sexo y los atributos de la personalidad de los miembros familiares
influyen en la naturaleza de la red de comunicación
Diferencia de clases sociales
Ciclo de vida familiar
Cambios situacionales: por ejemplo, la pérdida del empleo del esposo, hace que este pierda
poder en la familia, si su fuente de poder se ha basado en su aportación al ingreso familiar
Influencias Culturales
PODER FAMILIAR
La jerarquía es un orden de elementos de acuerdo a su valor. Se trata de la gradación de personas,
animales u objetos según criterios de clase, tipología, categoría u otro tópico que permita desarrollar un
sistema de clasificación.
La jerarquía, por lo tanto, supone un orden descendente o ascendente. El concepto suele estar asociado
al poder, que es la facultad para hacer algo o el dominio para mandar. Quien ocupa las posiciones más
altas de la escala jerárquica, tiene poder sobre los demás. En las familias que los terapeutas
consideramos “funcionales”, las relaciones jerárquicas son claras y los padres, como subsistema, ocupan
una posición superior a la de los hijos.
En las familias con problemas esto frecuentemente no es así. En aquel caso típico de la niña
“incontrolable” y la madre “ineficaz”, es frecuente descubrir más adelante que la madre está en realidad
aliada con los hijos en oposición al padre tirano, o percibido como tal. Esto a veces implica que el padre
ocupe una posición inferior en la jerarquía de la familia -como sujeto temperamental, poco inteligente
—, y otras veces que la madre ocupe esa posición inferior -como una más de las nenas sojuzgadas por el
tirano. Llamamos a esta disfunción de la jerarquía una coalición intergeneracional. Las coaliciones
intergeneracionales típicamente obedecen a una incapacidad pare resolver conflictos entre adultos, y a
veces cumplen una función de estabilización para la pareja conyugal. Padre y madre se ahorran muchas
discusiones mediante el recurso de reclutar a un tercero como aliado.
Una coalición intergeneracional es fuente de problemas porque le resta demasiado poder a por lo
menos uno de los adultos, y les da demasiado poder a los hijos, aunque este sea ilusorio porque está al
servicio de los adultos. En las familias donde hay madre, pero no padre, la coalición intergeneracional
puede incluir a otro pariente, típicamente a la abuela, que puede aliarse con la nieta en criticar a la hija y
madre.
Las luchas de poder pueden surgir por distintas razones, pero es más común en familias donde no está
clara la jerarquía, es decir, donde padres e hijos tienden a estar en un mismo nivel, a la misma altura, en
una especie de relación simétrica. Aquí los niños confunden los roles y creen que pueden dominar y
hacer lo que quieren. Una relación cercana con los hijos no implica una amistad propiamente tal, sino
cercanía, pero con roles y autoridad muy delimitados.
Un segundo escenario en donde se pueden generar luchas de poder es cuando en una familia todo es
intransable, desde el color de la ropa que el niño se tiene que poner, hasta los juguetes con que juega.
Esta situación tiende a darse en padres muy autoritarios, donde el niño no tiene espacio para crear,
opinar o discutir; en definitiva, para nada. No negociar supone abuso de poder y, por lo tanto,
incomunicación.
Este tipo de relaciones pueden hacer que el niño se transforme en un ser muy sumiso, que haga todo lo
que sus padres le dicen, sin opción de decidir. La otra posibilidad es que exprese su rabia y comience
una relación de confrontación con sus padres, donde ambos quieren imponer su voluntad. Plantea que
las luchas de poder también pueden darse en ambientes familiares con buenas relaciones jerárquicas,
porque los niños siempre están probando los límites y hasta dónde pueden llegar. Por eso, marcar el
territorio, con amor y respeto, es clave.
PODER
Para Foucault, el concepto de poder tiene varias dimensiones para él, afecta todos los actos humanos,
por el tipo de relaciones en que se involucra: el trabajo, la familia, las alianzas y la vida en la sociedad
misma, escenarios en que se dan relaciones de prohibición y castigo. Igualmente, por el poder se dan
interacciones entre las instituciones, situación perceptible en diversas manifestaciones. Así, se puede
apreciar la amplitud en la aplicación del concepto para Foucault.
Para Weber el poder “significa la probabilidad de imponer la propia voluntad de una relación social, aún
contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad”. Él descompone el
estudio de poder en dominación y disciplina, componentes imprescindibles que se dan de acuerdo con
las circunstancias presentes en las interacciones de los hombres y producto de la jerarquía. Según el
pensamiento de Weber, es importante tener en cuenta que autoridad es sinónimo de tener poder, pero
tener poder no siempre es sinónimo de autoridad, ya que ésta autoridad depende de la legitimidad que
adquiera y de la aceptación que logre entre un grupo de personas
El poder es una relación bilateral que se cristaliza en las relaciones sociales, donde es fundamental la
presencia de dos o más sujetos (o actores sociales) que tienen la capacidad de influirse mutuamente,
aunque en distinta magnitud, dependiendo de cómo se ejerce dicho poder, ya sea de forma
manipulativa, coercitiva, autoritaria, democrática, productiva y/o liberadora
Dado que, la cultura de ideología patriarcal devela una desigual distribución de poder que estructura las
relaciones sociales, se hace necesario precisar y entender este concepto con detenimiento. Cabe
señalar, que el concepto de poder ha sido entendido y abordado (como objeto de estudio) de diferentes
perspectivas teóricas y sociopolíticas, dentro de las cuales se pueden mencionar las siguientes:
La noción de poder en general: En su acepción más amplia se concibe el poder como un quantum de
energía o de impulso, que permite concretar una determinada acción. Esta definición está
estrechamente vinculada con el verbo ‘poder’, en el sentido de ‘poder hacer’. No obstante, esta
definición es de índole individual, puesto que implica un quantum de energía que un individuo puede o
no puede poseer, dependiendo así de las características personales que el individuo tiene.
El poder como una propiedad o cosificación del poder: Aquí se puede hacer referencia a J. Hobbes,
“quien afirma que el poder es un medio actual para obtener lo que parece un bien futuro” (Passano,
1978: 72), es decir, el poder es entendido como una ‘cosa o propiedad’ (medio de intercambio) que
permite alcanzar determinados beneficios socioeconómicos, como, por ejemplo, dinero = poder. Sin
embargo, esta definición omite el mecanismo o la forma en que las personas ‘obtienen’ dicho poder,
omisión que conlleva a pensar que el poder (que una persona pueda o no poseer) depende
exclusivamente de las características personales y naturales de cada individuo; y no de los contextos
sociales que pudiesen estar influyendo en ello.
El poder como una relación unilateral: A diferencia de las definiciones anteriores, acá existiría una
relación entre una persona o grupo que ejerce el poder y otra persona o grupo que se somete a dicho
poder. Por ejemplo, D. Easton plantea que el poder es un fenómeno de relación, ya que éste “se
presenta en la medida que una persona controla, mediante la sanción, las decisiones o las acciones de
otra” (Passano, 1978: 59). Asimismo, Wright Mills concibe que “el poder, es poder sobre los otros,
[donde] el poder que posee A en un sistema es necesariamente y por definición en perjuicio del poder
de B” (Passano, 1978: 66).
En la familia se observa muchas veces que los padres se imponen a los hijos por el solo hecho de ser ‘los
padres’, más que por el hecho de que tengan la razón, por ejemplo, la típica frase ‘no, porque no...,
porque se hace lo que yo digo’, omitiendo que el niño puede tener también sus razones, negando así su
subjetividad; dejándolo en una categoría de ‘objeto dominado’.
El poder como relación bilateral: Dentro de esta perspectiva, se puede hacer mención a S.
Labourdette, quien no sólo se detiene a explicar las relaciones de poder desde el sujeto que ejerce el
poder sino, también, desde el ‘dominado’ y no sólo por su carácter ‘obediente’ (sujeto pasivo u objeto),
puesto que, señala “el doble carácter del polo subordinado que (…) por un lado, es el objeto de
dominación, pero, por otro lado, es también un sujeto de acción y reacción opositora o aceptadora. En
una palabra, es también un sujeto de poder. El esquema dicotómico dificulta, cuando no soslaya o lo
ignora, el relevamiento del poder relativo del subordinado y el poder limitado del dominador”
(Labourdette, 1984: 143). Este autor concibe al subordinado como un sujeto activo en las relaciones de
poder, pues éste tiene la capacidad (el poder) de reacción, enfrentamiento, negociación, facilitación y
aceptación relativa frente a las dinámicas de poder.
Dentro de los autores que han tratado la relación entre poder y legitimación social, se puede mencionar,
a Max Weber, pues éste afirma que “toda estructura de poder es un trasunto de su correspondiente
legitimidad, [donde] la legitimación es la justificación del derecho de mandar. [Este autor] clasifica tipos
de legitimidad basándose en las fuentes de origen:
1. Legitimación tradicional de la dominación: la legitimidad está vinculada a la tradición, sin
ningún cuestionamiento ni desafío. ‘Siempre se ha hecho así, siempre alguien ha mandado y otros han
obedecido’.
2. Legitimación carismática de la dominación: fundamenta el poder personal de alguien que goza
de cualidades cuasi sagradas. Tiene su raíz en la teología, y se refiere al líder que posee atributos
personales que arrastran y conmueven a las masas.
3. Legitimación racional de la dominación: es la legalidad democrática, en que se obedece a quien
ha recibido el poder en virtud de la concordancia con una norma racional” (Israel, 1995: 69).
¿Qué pasa cuando no tenemos autoridad en la familia?
Tenemos que partir de la base que la relación entre padres e hijos en edad de educar no es una relación
de igualdad, sino jerarquizada. Un padre es un adulto al que se le supone una sabiduría que nuestro hijo
no tiene. Los niños, hasta la adolescencia, tienen una gran capacidad para aprender datos y
conocimientos, pero no tienen sentido común para afrontar muchas situaciones de la vida diaria. Hemos
de ser nosotros, los padres, quienes pongamos los límites a su libertad individual para protegerlo
físicamente, ya que puede, por ejemplo, cruzar la calle impulsivamente sin reparar en los coches que lo
pueden herir o matar.
Igualmente debe ser un adulto quien le obligue en ocasiones a realizar una tarea que en principio no le
apetece pero que a largo plazo supondrá un gran bien para él. Es el caso de muchos niños que tienen en
un primer momento aversión a la natación, pero tras obligarles con firmeza y cariño aprenden a nadar y
esta actividad acaba siendo una de las que más satisfacciones les producen.
Somos los padres quienes hemos de tomar decisiones por él para evitar males mayores que afectan
además a otras personas, como compañeros y profesores. Fernando Savater dice "el padre que no
quiere figurar sino como el mejor amigo de sus hijos, algo parecido a un arrugado compañero de juegos,
sirve para poco; y la madre, cuya única vanidad profesional es que la tomen por hermana ligeramente
mayor que su hija, tampoco sirve para mucho más".
Cuando no tenemos autoridad, nuestro hijo se convierte en autoridad, llegando a disponer y a usar la
correspondiente cuota de poder inherente a ella. Nadie desea un jefe que no tenga ni sabiduría, ni
sentido común, ni ningún sentido de la medida para ejercer su poder, porque estaremos soportando y
sufriendo un tirano, un dictador, que es en lo que se convierte nuestro hijo cuando se da esta
circunstancia.
En segundo lugar, si nuestro hijo no encuentra "autoridad" en casa porque la hemos perdido, la busca
fuera de ella. Busca líderes individuales que no siempre son positivos para él o se refugia en el grupo al
que sigue y sirve de modo gregario (gregario quiere decir en rebaño) ciegamente, sin hacer caso a los
esfuerzos de las personas que lo quieren bien.
Por último, muchos de nosotros, cuando llegamos a esta situación, nos sentimos impotentes, pedimos
ayuda al Estado y a la escuela, y no sólo queremos que actúen por nosotros, sino que además exigimos
resultados cuando a lo largo de los años no hemos sabido o querido vivir como un adulto con todas sus
consecuencias.
La autoridad perdida
Muchos de los errores que los padres pueden cometer debilitan o disminuyen su autoridad. Sin
embargo, lo importante es reconocerlos y actuar a tiempo. Entre los errores más comunes que hacen
perder autoridad está la permisividad. Los pequeños necesitan que les digan qué es bueno y qué es
malo. Los niños requieren de referentes y límites para crecer seguros y felices. Ceder después de decir
no, es según los expertos el error más frecuente y que más daño hace a los niños. Una vez que se decide
actuar, la primera regla a respetar es la del no. El ‘no’ -al contrario del sí- nunca es negociable, por lo
tanto, es importante pensar bien antes de decirlo, para no dar marcha atrás.
La falta de coherencia también es frecuente. Las reacciones de los padres deben ser siempre dentro de
una misma línea frente a los hechos -si hoy está mal rayar en la pared, mañana también- y el estado de
ánimo debe influir lo menos posible. Otro error que se repite es no cumplir las promesas, por eso deben
ser realistas y fáciles de aplicar. Un día sin ver televisión es posible, un mes es casi impracticable.
¿Cómo tener autoridad?
El primer requisito para tener autoridad es, como ya hemos dicho, ejercerla día a día. Como cualquier
actividad, si no se practica se pierde. Los padres hemos de tomar decisiones diarias que ayuden a
nuestro hijo a respetar los límites naturales, que le ayuden a madurar como persona. La permisividad y
el "dejar hacer" son enemigos de la autoridad que ayuda a crecer.
En segundo lugar, es necesario huir del autoritarismo, consistente en el ejercicio del poder de modo
injusto, inútil y cuando no se debe.
En tercer lugar, para tener autoridad es preciso tener prestigio. Una persona tiene prestigio cuando se le
reconoce una habilidad o cualidad determinada. Un estudio de la Universidad de Navarra comprobó que
el prestigio de los padres ante los hijos no depende ni del dinero que ganan, ni del coche que tienen, ni
de la práctica de un deporte, ni tan siquiera del cargo que ocupan, sino que depende de tres factores
fundamentales: del modo de ser de la persona, del modo de trabajar, del modo de tratar a los demás
REFERENCIA
BUSTAMANTE, Sebastián. Enfermería Familiar. Principios del Cuidado a partir del saber (in) común de las
familias. Universidad Nacional de Trujillo. Perú. 2004.