UNIVERSIDAD AUTÓNOMA JUAN MISAEL SARACHO
POSGRADO SALUD – TARIJA
MAESTRIA ENFERMERIA EN TERAPIA INTENSIVA
PROLAPSO UTERINO
Elaborado por: Lic. Celia Garnica Llanos
Lic. Andrea L. Pimentel Alfaro
Lic. Yordis Gutierrez Perales
Lic. Miriam Farfán Choque
Lic. Gretzel Poma Choque
Lic. Loida Fernández Cruz
Lic. Abigail Rocio Martínez
Docente: MsC. Soledad Calle Velasco
Fecha: 31 de marzo de 2023
TARIJA – BOLIVIA
MAESTRIA ENFERMERIA EN TERAPIA INTENSIVA
INTRODUCCIÓN
El prolapso de los órganos pélvicos (POP) se define como el descenso de uno o
más órganos, entre los que se incluyen el útero, la vagina, la uretra, la vejiga, el
recto, el colon sigmoide y el intestino delgado, desde su posición anatómica
habitual. Este desplazamiento se produce como consecuencia del fallo de las
estructuras de soporte y puede alcanzar diferentes grados. Las disfunciones del
suelo pélvico, como el prolapso de los órganos pélvicos (POP) y la incontinencia
urinaria (IU), representan una gran carga para la salud pública debido a su alta
prevalencia, deterioro significativo de la calidad de vida, y sustancial coste
económico. Probablemente, a lo largo de su vida, 1 de cada 10 mujeres se someterá
a cirugía del POP o de la IU. Desafortunadamente, el riesgo de re intervención
puede alcanzar el 30 %. Además, el envejecimiento de la población conlleva una
mayor prevalencia de esta patología, lo que supondrá la necesidad de aumentar los
procesos quirúrgicos en relación con el POP; a este respecto, la cirugía mayor
ambulatoria (CMA) sería una opción que cabría tener en cuenta, ya que disminuiría
de golpe tres aspectos ligados a las especialidades quirúrgicas: la lista de espera,
la estancia hospitalaria y el coste económico.
MAESTRIA ENFERMERIA EN TERAPIA INTENSIVA
PROLAPSO UTERINO
DEFINICIÓN DE PROLAPSO UTERINO
Corresponde al descenso del útero que penetra en menor o mayor grado por la
vagina y en los casos más acentuados, llega a sobre salir al exterior. El prolapso
uterino ocurre cuando los músculos del suelo pélvico y los ligamentos se estiran y
debilitan, el apoyo inadecuado para el útero. El útero desciende o sobre sale de la
vagina.
DIAGNÓSTICO
1. Anamnesis: una anamnesis minuciosa nos servirá para evaluar las expectativas
de la paciente con respecto al tratamiento.
Antecedentes familiares y personales: actividad física, estilo de vida, presencia
de enfermedades intercurrentes o fármacos que puedan interferir con la cirugía
o la recuperación posterior.
Valoración la edad y el deseo de preservar la función reproductiva y sexual.
Antecedentes ginecológicos: menopausia, cirugías previas o intentos previos
de corrección del prolapso.
Historia actual: hay que interrogar a la paciente respecto al inicio de los
síntomas, su intensidad y la evolución de los mismos. La anamnesis debe
permitir diferenciar la presencia de incontinencia de orina de esfuerzo frente a
la de urgencia o de tipo mixto si es que existen.
Historia obstétrica: número y tipo de partos, peso de los recién nacidos,
desgarros perineales o episiotomía, etc.¹
2. Exploración ginecológica, haciendo hincapié en los siguientes aspectos:
Exploración sistemática por compartimentos para evaluar el tipo y grado de
prolapso. Es muy útil la simple inspección vulvar y la realización de la maniobra
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de Valsalva. En ocasiones puede ser necesario para una valoración más
adecuada traccionar ligeramente del cérvix con una pinza de garfio.
Estimación de las dimensiones del vestíbulo vaginal y longitud del cérvix para
descartar posibles hipertrofias o elongaciones cervicales.
Comprobación del tono de los músculos del suelo pélvico mediante la
palpación del elevador del ano a ambos lados de las paredes inferiores de la
vagina.
Tacto rectal para comprobar la competencia del esfínter anal
Valoración del trofismo genital y de la presencia de úlceras o lesiones en las
paredes de los tejidos prolapsados. Cualquier lesión sospechosa debe ser
biopsiada.
Exploración de la incontinencia de orina con técnicas de reposición del
prolapso y posterior test de esfuerzo. La exploración debe realizarse con la
vejiga llena.
Tacto vaginal bimanual para valorar la movilidad del útero y detectar posibles
lesiones asociadas uterinas o anexiales.
3. Pruebas complementarias:
Habitualmente, la anamnesis y la exploración física son suficientes para realizar un
diagnóstico correcto, pero en ocasiones pueden ser necesarias otras pruebas
complementarias que nos ayudan a enfocar el tratamiento y valorar posibles
patologías asociadas.
Triple toma citológica y colposcopia. Especialmente importantes si el
tratamiento del prolapso va a ser conservador.
Ecografía ginecológica.
Analítica general y de orina.
En algunos casos puede ser necesario la realización de estudio urodinámico,
uretrocistografía o urografía intravenosa.¹
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FACTORES DE RIESGO
Los factores que pueden aumentar el riesgo de prolapso uterino incluyen lo
siguiente:
Haber tenido uno o más partos vaginales
Haber tenido el primer hijo cuando eres mayor
Dar a luz a un bebé de gran tamaño
Envejecimiento
Obesidad
Haber tenido cirugías pélvicas
Estreñimiento crónico o esfuerzo frecuente al defecar
Antecedentes familiares de debilidad en el tejido conectivo
Ser hispana o de piel blanca
Tos crónica, por ejemplo, por fumar
COMPLICACIONES
El prolapso uterino a menudo se produce junto con el prolapso de otros órganos
pélvicos. También pueden ocurrir estos tipos de prolapso:
Prolapso anterior. El prolapso anterior es el resultado de un tejido conectivo
débil entre la vejiga y el techo vaginal. Puede causar que la vejiga sobresalga
de la vagina (cistocele o prolapso de vejiga).
Prolapso vaginal posterior. Un tejido conectivo débil entre el recto y el suelo
vaginal puede causar que el recto sobresalga de la vagina. Esto puede
provocar dificultad con la defecación. El prolapso vaginal posterior también se
denomina rectocele.¹
PREVENCIÓN
Para reducir el riesgo de tener un prolapso uterino, procura hacer lo siguiente:
Evita el estreñimiento. Bebe mucho líquido y come alimentos ricos en fibra,
como frutas, verduras, alubias (frijoles, porotos) y granos o cereales integrales.
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Evita levantar cosas pesadas. Si tienes que levantar algo pesado, hazlo
correctamente. Para levantar algo correctamente, usa las piernas en lugar de
la cintura o la espalda.
Controla la tos. Busca tratamiento para la tos crónica o la bronquitis. No fumes.
Evita el aumento de peso. Consulta al médico para saber cuál es tu peso ideal
y pide consejo sobre las maneras de bajar de peso, en caso de que lo
necesites.²
MANEJO INICIAL
TRATAMIENTO
Para las mujeres asintomáticas o con síntomas leves es adecuado el tratamiento
expectante. Es difícil predecir si el prolapso se agravará o si se desarrollarán
síntomas. En esta situación, los beneficios del tratamiento se equilibran con los
riesgos. Por tanto, en ausencia de otros factores casi nunca se elige el tratamiento
con penetración corporal para las pacientes asintomáticas. Puede ofrecerse
rehabilitación muscular del piso pélvico a una mujer que busca evitar la progresión
del prolapso, aunque no hay datos que sustenten la efectividad de esta práctica
(Hagen, 2011).
Para aquellas mujeres con prolapso significativo o con síntomas molestos puede
elegirse un tratamiento quirúrgico o no quirúrgico. La decisión con respecto al
tratamiento depende del tipo y gravedad de los síntomas, la edad y enfermedades
concomitantes, el deseo de actividad sexual o embarazo a futuro y los riesgos de
recurrencia. El tratamiento debe buscar el alivio sintomático, pero los beneficios
terapéuticos siempre deben ser mayores que los riesgos.
A menudo puede elegirse una combinación de medidas quirúrgicas y no quirúrgicas.
Los síntomas deben ordenarse de acuerdo con su intensidad y molestia, y deben
revisarse las opciones para cada uno. Hay que incluir una valoración basada en la
evidencia del índice de éxito de cada alternativa. En el más sencillo de los casos, a
una paciente con prolapso del vértice vaginal más allá del himen, cuyo único
síntoma es el abultamiento o sensación de presión pélvica, se le puede ofrecer un
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pesario o tratamiento quirúrgico. En un caso más complicado, es probable que una
paciente con prolapso más allá del anillo del himen perciba un abultamiento,
estreñimiento, incontinencia de urgencia y dolor pélvico. Los síntomas se ordenan
según sean su intensidad y la importancia de resolución. Para corregir todas las
molestias, el tratamiento incluye un pesario o intervención quirúrgica para el
abultamiento, además de tratamiento no quirúrgico para el estreñimiento,
incontinencia de urgencia y dolor pélvico.ᶟ
TRATAMIENTO NO QUIRÚRGICO
A lo largo de la historia se han descrito varios dispositivos y materiales vaginales
para el prolapso. Los pesarios actuales casi siempre están elaborados de silicona o
plástico, y son seguros y sencillos de manejar. A pesar de una historia prolongada
de uso, la bibliografía que describe las indicaciones, selección y manejo a menudo
es inconsistente o anecdótica.
El prolapso de órgano pélvico es la indicación más frecuente para el pesario vaginal.
Por lo general, los pesarios se reservan para mujeres que no son elegibles para
intervención quirúrgica o no desean someterse a ella. Una encuesta realizada entre
miembros de la American Urogynecologic Society (AUGS) confirmó esta idea entre
los ginecólogos con más de 20 años de práctica (Cundiff, 2000). Sin embargo, la
misma encuesta mostró que los ginecólogos más jóvenes, en especial aquellos que
se describen a sí mismos como uroginecólogos, usaron pesarios como tratamiento
de primera línea antes de recomendar la intervención quirúrgica.
Entre otras indicaciones, los pesarios también ayudan a algunas mujeres con
prolapso e incontinencia concomitante. En un estudio clínico transversal, aleatorio
y multicéntrico se compararon dos tipos de pesarios para aliviar los síntomas del
prolapso y las molestias urinarias. En este estudio se demostró que los pesarios
mejoran en cierto grado los síntomas urinarios obstructivos, irritantes y de esfuerzo
(cap. 23, pág. 530) (Schaffer, 2006).ᶟ
Los pesarios pueden usarse como método diagnóstico. Como se explicó antes, es
probable que los síntomas no se relacionen con el tipo o gravedad del prolapso. El
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empleo del pesario a corto plazo puede ser útil en este proceso. Incluso si la
paciente declina el uso del pesario a largo plazo, tal vez podría aceptar una prueba
corta para determinar si la molestia principal mejora o se resuelve. También puede
colocarse un pesario como prueba terapéutica para identificar a las mujeres que
tienen riesgo de incontinencia urinaria después de la operación para corregir el
prolapso (Chaikin, 2000; Liang, 2004).ᶟ
Fotografía que muestra los tipos de pesarios. [Link] cúbico. B. Pesario de Gehrung. C.
Pesario de Hodge con botón. D. Pesario de Regula. E. Pesario de Gellhorn. F. Pesario de
Shaatz. G. Pesario de disco para incontinencia. H. Pesario anular. I. Pesario en rosca.
(Reproducida con autorización de CooperSurgical, Inc.)
Selección de pesarios
Existen dos categorías amplias de pesarios: los pesarios de soporte y los que llenan
espacio. Los pesarios de soporte, como el pesario anular, utilizan un mecanismo de
resorte que descansa en el fondo de saco posterior y contra la cara posterior de la
sínfisis del pubis. El soporte vaginal se obtiene con la elevación de la parte superior
de la vagina con el resorte, el cual se apoya en la sínfisis púbica. Los pesarios
anulares pueden construirse como un simple anillo circular o como un anillo con
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soporte que parece un diafragma anticonceptivo grande. Éstos son eficaces en
mujeres con prolapso de primer y segundo grados, y el diafragma del anillo de
soporte es muy útil en pacientes con prolapso coexistente de la pared vaginal
anterior. Cuando se ajusta en forma correcta, el dispositivo debe descansar detrás
de la sínfisis púbica por delante y detrás del cuello uterino en la parte posterior.ᶟ
La kinesiología del piso pélvico también representa una alternativa terapeuta válida
en el manejo del prolapso genital. Su beneficio se observa especialmente en
aquellas pacientes con estadios iniciales, ya que puede ayudar a reducir de los
síntomas generados por el prolapso. Sin embargo, en la mayor parte de los casos
la kinesiología no representa en sí la solución definitiva al problema. De esta
manera, el entrenamiento de la musculatura del piso pélvico puede ser utilizada en
el manejo pre y post quirúrgico del prolapso genital como apoyo terapéutico.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
Como preparación para la cirugía por prolapso, la paciente debe comprender del
todo los resultados esperados, y el cirujano debe conocer las expectativas de la
paciente. El éxito del tratamiento varía mucho según la definición de éxito. Por tanto,
el cirujano y la paciente deben estar de acuerdo en los resultados deseados. Por lo
general, las pacientes buscan alivio de los síntomas, mientras que es probable que
los cirujanos consideren el éxito como la restauración anatómica. En el estudio
CARE, la ausencia de síntomas por abultamiento vaginal tuvo la relación más
marcada con la valoración de la paciente sobre la mejoría general y el éxito
quirúrgico, lo que no ocurrió con el mero éxito anatómico (Barber, 2009). Por tanto,
se recomienda definir el éxito quirúrgico como la ausencia de síntomas por
abultamiento, además de los criterios anatómicos.ᶟ
Procedimientos oclusivos
Los dos procedimientos quirúrgicos para el prolapso son el oclusivo y el
reconstructivo. Las opciones oclusivas incluyen la colpocleisis de Lefort y la
colpocleisis completa (cap. 45, pág. 1120). Estas operaciones pueden realizarse en
mujeres con prolapso posterior a histerectomía o en las que conservan el útero.
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Estos procedimientos implican la eliminación amplia del epitelio vaginal, unión de
las paredes vaginales anterior y posterior con material de sutura, cierre de la cúpula
vaginal y cierre de la vagina. Los procedimientos oclusivos sólo son apropiados para
pacientes ancianas o con enfermedades concomitantes y que ya no desean la
actividad sexual.
Los procedimientos oclusivos son más fáciles, requieren menos tiempo quirúrgico y
ofrecen mayores índices de éxito que los reconstructivos. Los índices de éxito para
la colpocleisis varían entre 91 y 100%, aunque la calidad de los estudios basados
en evidencia que respaldan estas cifras es mala (FitzGerald, 2006). Menos de 10%
de las pacientes expresa arrepentimiento por la colpocleisis, muchas veces por
pérdida de la capacidad para el coito (FitzGerald, 2006; Wheeler, 2005). Por
consiguiente, el consentimiento incluye una plática honesta y reflexiva con la
paciente y su pareja sobre sus relaciones sexuales futuras. Es posible ocultar una
incontinencia urinaria de esfuerzo latente con la colpocleisis por la tracción de la
uretra en sentido inferior. Sin embargo, la morbilidad de una técnica contra la
incontinencia casi siempre supera el riesgo potencial de incontinencia y se debe
tomar en consideración antes de indicar operaciones a la mujer que ya tiene otros
problemas médicos.
En pacientes que conservan el útero puede practicarse histerectomía vaginal antes
de la colpocleisis. Sin embargo, la histerectomía concurrente aumenta la hemorragia
y el tiempo quirúrgico. De nuevo, en las pacientes afectadas, esto puede
contrarrestar algunos de los principales beneficios de la colpocleisis. Si se planea
conservar el útero al momento de la colpocleisis, hay que descartar la neoplasia
antes de la operación. Para esto, la prueba de Papanicolaou para neoplasia
cervicouterina debe estar vigente. Para neoplasia endometrial se obtiene una
muestra de endometrio, un examen ecográfico del grosor de la franja endometrial o
ambos métodos.ᶟ
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Procedimientos reconstructivos
La finalidad de estas intervenciones es restablecer la anatomía pélvica y se realizan
con más frecuencia para el POP que los procedimientos oclusivos. Se utilizan las
técnicas vaginal, abdominal, laparoscópica y robótica y la selección se individualiza.
No obstante, en Estados Unidos, la mayoría prefiere utilizar la técnica vaginal para
reparar el prolapso (Boyles, 2003; Brown, 2002).
La selección del procedimiento es individualizada, considera las características
únicas de la paciente y la experiencia del cirujano. Una técnica abdominal puede
ser ventajosa para mujeres con prolapso recurrente después de un procedimiento
vaginal, para las que tienen acortamiento de la vagina o en las que se considera
que hay mayor riesgo de recurrencia, como las mujeres jóvenes con prolapso grave
(Benson, 1996; Maher, 2004). En contraste, una técnica vaginal casi siempre ofrece
menor tiempo quirúrgico y un regreso más temprano a las actividades diarias. Las
técnicas laparoscópicas y robóticas ofrecen incisiones más pequeñas, estancia más
corta en el hospital y recuperación más corta que las operaciones abdominales.
De estas opciones, las técnicas laparoscópicas y robóticas para la reparación del
prolapso son cada vez más frecuentes. Los procedimientos incluyen
sacrocolpopexia, reparación paravaginal y suspensión de la cúpula vaginal de los
ligamentos uterosacros. Un estudio aleatorio en el Reino Unido comparó la
sacrocolpopexia abierta y laparoscópica, y encontró resultados anatómicos y
subjetivos semejantes después de un año (Freeman, 2013). No se observaron las
ventajas percibidas de la técnica laparoscópica, como el regreso más temprano a
las actividades cotidianas. Varios estudios controlados pequeños con asignación al
azar compararon la sacrocolpopexia laparoscópica y robótica (Anger, 2014;
Paraiso, 2011). En general, estos estudios encontraron resultados similares de corto
plazo, pero mayor costo con la técnica robótica.
El cirujano especializado en prolapso debe ser versátil. La selección de la vía de
entrada para el procedimiento debe ser individualizada y no hay evidencia
concluyente que apoye una técnica sobre las demás. La adopción de nuevas
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técnicas quirúrgicas debe estar impulsada por motivos de la paciente, según
determina la medicina basada en evidencia (American College of Obstetricians and
Gynecologists, 2015).ᶟ
Uso de malla en la cirugía pélvica reconstructiva
Indicaciones para la malla
Cerca de 30% de las mujeres que se someten a intervención quirúrgica por prolapso
requiere una nueva operación por recurrencia (Olsen, 1997). Por tanto, existe un
esfuerzo continuo para mejorar los procedimientos y resultados quirúrgicos.
La malla sintética para la sacrocolpopexia y los cabestrillos mesouretrales se han
estudiado ampliamente; es segura y efectiva. En un pequeño porcentaje de los
casos, la malla se erosiona, lo que se corrige con estrógenos locales y limitando la
escisión de la malla en la pared vaginal. Rara vez es necesario extraer toda la malla.
Con la finalidad de reducir el índice de erosión, los cirujanos han utilizado injertos
biológicos como fascia de cadáver. Sin embargo, este material se acompaña de un
índice elevado de recurrencia del prolapso (FitzGerald, 1999, 2004; Gregory, 2005).
En consecuencia, se recomienda utilizar malla sintética para las sacrocolpopexias
y los cabestrillos mesouretrales.
El uso de injertos biológicos o mallas sintéticas para otras cirugías pélvicas
reconstructivas transvaginales se ha expandido con rapidez sin suficiente
información que confirme su seguridad y eficacia a largo plazo. Algunos cirujanos
utilizan en forma sistemática injertos o extensiones con injerto o malla, otros jamás
la usan y otras más las emplean por ciertas indicaciones. Su uso selectivo
comprende: 1) la necesidad de crear un puente sobre un espacio, 2) la presencia
de tejido conjuntivo débil o ausente, 3) conjuntivopatías, 4) riesgo elevado de
recurrencias (obesidad, presión intraabdominal elevada en forma crónica y
juventud) y 5) vagina corta.
Pese al empleo frecuente de malla o injertos, en una revisión sistemática sobre su
aplicación en la reparación del prolapso transvaginal, se observó falta de
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información científica de calidad para apoyar esta técnica (Sung, 2008). A partir de
esta revisión, en varios estudios prospectivos aleatorios se ha encontrado que la
malla en la colporrafia anterior frente a la omisión de una malla ofrece un mayor
índice a corto plazo de tratamiento exitoso del prolapso. Sin embargo, en estos
estudios también se encontraron más complicaciones quirúrgicas y acontecimientos
adversos posoperatorios con la malla (Altman, 2011). En el año 2011, la U.S. Food
and Drug Administration (FDA) publicó las complicaciones potencialmente graves
de la malla quirúrgica para la reparación transvaginal del POP. Estas
complicaciones incluyen erosión de la malla, cicatrización, dolor y dispareunia.
Además, algunas veces la malla sintética se injerta y es difícil de extraer. De esta
manera, algunas complicaciones son irreversibles. Por tanto, la FDA recomienda a
los médicos sopesar los riesgos frente al beneficio teórico de esta práctica en sus
pacientes. El American College of Obstetricians and Gynecologists (2011) y AUGS
(2012) también expresan estas preocupaciones y recomiendan reservar la malla
sintética vaginal para el tratamiento de POP en mujeres de alto riesgo en las que
los beneficios sean superiores a los riesgos.ᶟ
ANALGÉSICA
Continuar con su tratamiento habitual.
Paracetamol 1 g/8 h v.o. conjuntamente con Enantyum® 1 comprimido/8 h v.o.
durante los 2 primeros días.
Tramados 50 mg v.o. de rescate si presenta dolor a pesar de la pauta anterior
(máximo 3 veces/día; se trata de una analgesia de rescate solo para las
primeras 48 h).
Transcurridas las 48 primeras horas solo Enantyum® 1 comprimido/8 h, y si
persiste el dolor, añadir de nuevo paracetamol 1 g/8 h.
A partir del quinto día postintervención, si el dolor es más leve, solo tomar
paracetamol 1 g/8 h.
Ir disminuyendo la analgesia progresivamente.
Omeprazol 40 mg/24 h v.o. mientras tome Enantyum®.
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Pauta profiláctica antitrombótica según el procedimiento sin cambios respecto
a los ingresos en el hospital.⁴
Actividades de la vida diaria
Dieta blanda la noche de la intervención, y después dieta normal rica en fibra
para evitar el estreñimiento.
Movilización activa y progresiva según lo permita el cuerpo.
Ducha diaria; si hay incisiones abdominales, lavarlas con agua y jabón.
Se recomienda no levantar pesos, evitar la tos persistente y el estreñimiento, y
no mantener relaciones sexuales durante unas 6-8 semanas postintervención.⁴
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INTERVENCIONES DE ENFERMERIA
Tras la valoración se detectan los siguientes diagnósticos: Incontinencia urinaria
total, riesgo de infección, riesgo de deterioro de la integridad cutánea, ansiedad,
dolor agudo y estreñimiento. Durante el proceso, se determina un manejo efectivo
del régimen terapéutico. Para ello se han utilizado taxonomía NANDA4 (North
American Nursing Diagnosis Association), NOC6 (Nursing Outcomes Classification)
y NIC5 (Nursing Interventions Classification).
Fase diagnóstica
Diagnósticos de Enfermería
1- Incontinencia urinaria total r/c (relacionado con) contracción independiente
del reflejo detrusor debida a cirugía m/p (manifestado por) falta de conciencia
del llenado vesical. Código: 00021
NIC NOC
0610 Cuidados de la incontinencia urinaria.
0502 - Explicar la etiología del problema y el fundamento de
las acciones.
Continencia
urinaria. - Controlar periódicamente la eliminación urinaria,
incluyendo la recuencia, consistencia, color, volumen y
olor.
- Comentar los procedimientos y los resultados
esperados con el paciente.
- Ayudar a desarrollar / mantener un sentimiento de
esperanza.
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- Modificar la vestimenta y el ambiente para facilitar el
acceso al aseo.
0600 Entrenamiento del hábito urinario.
- Establecer una hora de comienzo y final para el horario
de ir al aseo si no se producen episodios en 24 h.
- Establecer un intervalo para ir al aseo preferiblemente
no inferior a dos horas.
0560 Ejercicios de suelo pélvico.
- Enseñar a la paciente a ajustar y luego relajar el anillo
muscular alrededor de la uretra y del ano, como si
intentara evitar orinar o el movimiento intestinal.
- Enseñar a la paciente a evitar contraer los músculos
abdominales, muslos, glúteos, los que participan en la
respiración o estirarse durante la realización de los
ejercicios.
2- Riesgo de infección relacionado con procedimiento invasivo. Código: 00004.
NIC NOC
0703 6540 Control de las infecciones
Estado -Distribuir la superficie correspondiente por paciente,
infeccioso. según los consejos de los centros para el control de
enfermedades.
MAESTRIA ENFERMERIA EN TERAPIA INTENSIVA
-Limpiar el ambiente adecuadamente después de cada
uso por parte de los pacientes.
-Cambiar el equipo de cuidados del paciente según el
protocolo del centro.
-Aislar a las personas expuestas a enfermedades
trasmisibles.
-Colocar en sitios de precaución de aislamiento
designados, si procede.
6550 Protección contra las infecciones
-Mantener las normas de asepsia.
-Inspeccionar la existencia de enrojecimiento, calor
extremo o drenaje de la piel y las membranas mucosas
3.- Riesgo de deterioro de la integridad cutánea r/c factores mecánicos,
inmovilización física y humedad. Código: 00047.
NIC NOC
3540 Prevención de úlceras por presión
-Cambios posturales cada 4 horas.
1101 Integridad -Alta ingesta de proteínas.
3590. Vigilancia de la piel
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tisular de piel y -Observar si hay enrojecimiento, calor extremo,
mucosas edema o drenaje en la piel y las membranas
mucosas.
-Valorar el estado de la zona de incisión.
-Observar si hay excesiva sequedad o humedad en
la piel.
-Tomar nota de los cambios en la piel y membranas
mucosas.
4.- Ansiedad r/c cambio en el estado de salud m/p incertidumbre y nerviosismo.
Código: 00146.
NIC NOC
1402 5230 Aumentar el afrontamiento.
Control de -Valorar el ajuste del paciente a los cambios de
imagen corporal, si está indicado.
la ansiedad
- Valorar el impacto en la situación vital del paciente
en los papeles y relaciones.
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5- Dolor agudo r/c factores lesivos m/p posición antiálgica para evitar el dolor.
Código: 00132.
NIC NOC
1605 1400 Manejo del dolor.
Control del dolor. -Realizar una valoración exhaustiva del dolor que
incluya la localización, características, aparición /
duración, frecuencia, calidad, intensidad o severidad
del dolor y factores desencadenantes.
Observar claves no verbales de molestias,
especialmente en aquellos que no pueden
comunicarse eficazmente.
2101 2210 Administración de analgésicos.
Nivel de - Determinar la ubicación, características, calidad y
gravedad del dolor antes de medicar al paciente.
dolor
- Comprobar historial de alergias y órdenes médicas
sobre el medicamento, dosis y frecuencia del
analgésico prescrito.
2380 Manejo de la medicación.
-Vigilar la eficacia de la modalidad de administración
de la medicación.
Observar los efectos terapéuticos de la medicación
en el paciente.
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6- Estreñimiento r/c poca motilidad gastrointestinal m/p eliminación de heces duras,
secas y formadas. Código: 00011.
NIC NOC
0440 Entrenamiento hábito intestinal.
008 - Planificar un programa intestinal con el paciente y
demás personas relacionadas.
Estado nutricional.
- Consultar al médico y al paciente respecto del uso
de supositorios.
- Enseñar al paciente / familia, los principios de la
educación intestinal.
- Instruir al paciente sobre alimentos con alto
contenido en fibras.
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BIBLIOGRAFIA
1. Foundation for Medical Education and Research (MFMER). 8 de septiembre
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2. Mayo Clinic org. 1998 prolapso uterino URL.: [Link]
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3. Williams Ginecología, 3e capítulo 24 (2017) Prolapso de órganos pélvicos
URL.:[Link]
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4. M. Castillo Vico-A. Bergueiro Flor. (2022) Hospital del Mar. Parc. De Salut
Mar Barcelona REVISTA ESPAÑOLA SOBRE MEDICINA DEL SUELO
PÉLVICO DE LA MUJER Y CIRUGÍA RECONSTRUCTIVA.