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La Noche de San Bartolomé: Matanza y Fe

El documento describe la matanza de hugonotes en la Noche de San Bartolomé y la justificación de la Iglesia Católica para cometer dicha masacre, incluyendo extractos de cartas del Papa Pío V instando a la destrucción de herejes.
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LA REVISTA BLANCA 549

guerra que representa la Italia fascista c in' de la paz, del desarme y de la vida barata,
mortal y podría darse un gobierno franca' dedicándose los pueblos a la cultura y al
mente par insta, pasando a ser el partido de trabaje. Lo cual supondría un cambio en la
Herriot, b oposición central. sociedad, o sea una revolución social sin
Entonces se pensaría en el desarme, se re- grandes efusiones de sangre.
bajarían los tributos y podría esperarse una Y todo se debería a la República española,
vida más sosegada y económica. Y como que desde aquí saludo efusivamente y le de-
Francia es hoy el eje de la política de todos seo muchos años de vida y muchos aciertos
los países de Europa que pueden temer por para dar paso, más tarde, a la revolución
su territorio y por su independencia, la Re- social sin grandes trastornos en las cosas ni
pública española podría hacer el gran milagro en los hombres. ^^^^^^ SHARFENSTEIN

LA CRUELDAD CRISTIANA

La noche de San Bartolomé


Entre los muchos ejemplos de feroz y sis- sas. Continúe Vuestra Majestad, como siem-
temático estrago de heréticos por obra de ca- pre lo ha hecho, combatiendo abierta y ar-
tólicos, merece la elección el de la matanza de dientemente a los enemigos de la religión ca-
los hugonotes por el hecho de que más que tólica hasta el exterminio y tenga la certeza
los otros éste presenta la acción provocadora de que no habrá de faltarle la ayuda divina.
de la Iglesia de Roma en los conflictos políti- Sólo con el estrago de todos los herejes pcy-
cos. drá el rey restituir a este noble reino el
Aquel suceso, si fué impresionante por su m- culto de la religión católica...»
tensidad, no fué sorprendente ni inesperado. Y escribía así, en julio de 1572, a Carlos
Lo precede aquella larga y complicada serie de IX de Francia: «Es voluntad de Dios, que-
tratados diplomáticos, de intrigas cortesanas, rido hijo, que sean exterminados pronto to'
de propaganda, etc., que abrió con la alianza dos aquellos malvados herejes, degollados tO'
de los católicos intransigentes (Angió, Guisa) dos los prisioneros de guerra, sin considera'
contra Coligny y Enrique de Navarra y contra cián para ninguno', sin piedad, sin respeto;
la misma Catalina de Médicis, la cual, des- puesto que no puede ni debe haber paz ja-
pués de la paz de San Germán, tendía a la más entre los hijos de la Luz y Satán. Deben
política de equilibrio y de conciliación entre de ser exterminados por completo sin vacilar
católicos y hugonotes. Catalina renunció a a fin de i]ue la raza de los impíos no pulule
aquella política cuando se convenció de que nuevamente y también para complacer a Dios
Coligny y los suyos rodearon a Carlos IX el cual prefiere, a toda otra cosa, que se per-
para arrastrarlo a una guerra contra España, sigan abierta y devotamente los enemigos de
guerra pedida por ella. la religión católica. Recordad, amadísimo hijo,
De este modo aceptó Catalina, durante cier- que Dios había castigado severamente a Saúl
to tiempo, el programa católico-intransigente, y lo había privado del reino porque había em-
que llevó a la noche de San Bartolomé. pleado alguna misericordia con los amaleci-
Los curas, los monjes, la gente devota la tas. De ningún otro modo podréis aplacar a
reclamaban, a grandes voces, en tiempo de Dios si no castigáis severísimamente, con las
Enrique 11; los predicadores la exaltaban co- penas debidas, las injurias que estos perver-
mo única salvación de la Fe; folletos y es- sos hombres hacen a Dios. Debéis hacer, por
tampas mostraban a los hugonotes como se- lo tanto, todo lo posible para que estos mal-
res diabólicos, como aliados de Satanás; Pío vados sean castigados con los debidos supli-
V la pedía en sus cartas. Con fecha de mayo cios. Guardaos bien, amadísimo hijo en Cris-
de 1569 escribía así aquel papa a la reina to, de creer que pueda hacerse al^o más grato
madre de Francia, Catalina ae Médicis: y mejor acogido por Dios fuera de la destruc-
«...pue no se salven en modo alguno ni ción de sus enemigos por amor a nuestra san-
por ningún motivo los enemigos de Dios, sino ta religión. Sed también inexorable con los
que se traten con todo rigor, porque ellos no que se atrevan a suplicaros en favor de los
perdonaron a Dios ni a vuestros hijos. No malvadísimos herejes. Destruid a todos los
se puede aplacar a Dios de otro modo que herejes y a los enemigos de la religión hasta
realizando una justa venganza de sus ofen- que estén todos Sgollados-, combatidlos

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