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Imputabilidad y Enfermedad Mental en Delitos

Este documento analiza qué sucede si una persona con enfermedad mental comete un delito. Explica que la ley reconoce el trastorno mental como una causa que puede eximir o atenuar la responsabilidad penal dependiendo del grado en que afecte la comprensión de la persona. Para determinar la imputabilidad se requiere un examen médico legal.

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Imputabilidad y Enfermedad Mental en Delitos

Este documento analiza qué sucede si una persona con enfermedad mental comete un delito. Explica que la ley reconoce el trastorno mental como una causa que puede eximir o atenuar la responsabilidad penal dependiendo del grado en que afecte la comprensión de la persona. Para determinar la imputabilidad se requiere un examen médico legal.

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1.

Introducción

La enfermedad mental es un factor que puede afectar a la responsabilidad penal


de una persona que comete un delito. Según el Código Penal, existen
circunstancias que eximen o atenúan la culpabilidad de las personas que padecen
algún tipo de anomalía o alteración psíquica que les impide comprender la
ilicitud de sus actos o actuar conforme a esa comprensión. En este artículo,
analizaremos qué pasa si un enfermo mental comete un delito, qué criterios se
utilizan para determinar su imputabilidad y qué consecuencias jurídicas se
derivan de su situación.

2. El concepto de imputabilidad y culpabilidad en el Código Penal

La imputabilidad es la capacidad del sujeto de autogobernar su conducta por


temor al castigo con el que la norma penal le amenaza si realiza el delito, es un
presupuesto de la culpabilidad, ya que solamente puede ser culpable el que es
imputable. La imputabilidad se determina por la edad y el estado mental del
sujeto, tener en cuenta inimputabilidad es la falta de capacidad del sujeto para
comprender la ilicitud de su conducta o para determinarse de acuerdo con esa
comprensión, excluye la culpabilidad y la responsabilidad penal, pero no impide
la aplicación de medidas de seguridad o tratamiento, puede ser absoluta o
relativa, según el grado de afectación de las facultades del sujeto, el concepto
jurídico-psicológico que se refiere a la capacidad del sujeto para comprender el
carácter delictivo de su conducta y para actuar conforme a esa comprensión.

Se basa en la presunción de normalidad psíquica del sujeto, que puede ser


desvirtuada por causas que alteren sus facultades mentales, se valora en el
momento de la comisión del delito y se prueba mediante peritajes médico-
legales, un concepto normativo que expresa la capacidad del sujeto para ser
destinatario válido del derecho penal, se presume para todos los mayores de edad,
salvo que concurra alguna causa legal de inimputabilidad, se diferencia de la
culpabilidad en que esta última implica un juicio valorativo sobre la conducta del
autor, mientras que la primera solo implica un juicio descriptivo sobre su
capacidad.

Un ejemplo de inimputabilidad absoluta, es el caso de una persona que padece


una enfermedad mental grave que le impide comprender la ilicitud de su
conducta o determinarse de acuerdo con esa comprensión. Esta persona no es
culpable del delito que cometa y se le aplicará una medida de seguridad.

Un ejemplo de inimputabilidad relativa, es el caso de una persona que sufre una


alteración transitoria de la conciencia que le disminuye su capacidad para
comprender la ilicitud de su conducta o determinarse de acuerdo con esa
comprensión. Esta persona puede ser culpable del delito que cometa, pero se le
atenuará la pena.

El principio de culpabilidad es un mandato que exige que el autor del delito haya
actuado con voluntad o negligencia, y que sea capaz de comprender y dirigir su
conducta conforme al derecho. Este principio implica una responsabilidad
subjetiva y una responsabilidad objetiva, que se analizan en el nivel de la
culpabilidad, la culpabilidad es el juicio de reproche que se hace al autor del
delito por haber actuado contra el deber jurídico, se funda en el libre albedrío del
sujeto, que le permite elegir entre actuar conforme o contra el derecho, se
manifiesta en dos formas: el dolo y la culpa. El dolo es la voluntad consciente y
deliberada de realizar el delito; la culpa es la falta de diligencia o cuidado en la
realización del delito, es el nexo subjetivo entre el autor y el hecho típico y
antijurídico, supone que el autor haya podido actuar de otra manera conforme al
derecho, pero no lo hizo por su propia decisión.

Un ejemplo de responsabilidad subjetiva, es el caso de una persona que mata a


otra intencionalmente, conociendo la ilicitud de su conducta y sin estar afectada
por ninguna causa de inimputabilidad. Esta persona actúa con dolo y es culpable
del delito de homicidio.

Un ejemplo de responsabilidad objetiva, es el caso de una persona que causa la


muerte de otra por una imprudencia grave, sin haber querido ni previsto el
resultado. Esta persona actúa con culpa y es culpable del delito de homicidio
culposo.

La culpabilidad se estructura en tres elementos: imputabilidad, exigibilidad y


conocimiento de la antijuridicidad. La imputabilidad es la capacidad psíquica del
autor; la exigibilidad es la posibilidad de exigirle al autor una conducta conforme
al derecho; y el conocimiento de la antijuridicidad es la conciencia del autor
sobre la ilicitud de su conducta
3. ¿Qué pasa si un enfermo mental comete delito?

El delito es una conducta típica, antijurídica y culpable que genera una


consecuencia jurídica “La pena”. Sin embargo, no todas las personas que realizan
un hecho delictivo son responsables penalmente, pues existen causas que
excluyen o atenúan la culpabilidad. Una de estas causas es el trastorno mental,
que afecta la capacidad de comprender el carácter ilícito del acto o de
determinarse conforme a esa comprensión. El trastorno mental es una alteración
psíquica que puede ser transitoria o permanente, y que puede tener diversas
causas: orgánicas, genéticas, ambientales, etc.

El trastorno mental puede manifestarse de diferentes formas: psicosis,


esquizofrenia, depresión, demencia, retraso mental, etc. Nuestra legislación
reconoce el trastorno mental como una causa de exención o atenuación de la
responsabilidad penal, según el grado de afectación de las facultades del sujeto.
Así, el artículo 20 del Código Penal establece que: No es punible el que, por
anomalía psíquica, grave alteración de la conciencia o por sufrir alteraciones en
la percepción, que afectan gravemente su concepto de la realidad, no posea la
facultad de comprender el carácter delictuoso de su acto o para determinarse
según esta comprensión. Si estas circunstancias disminuyen gravemente dicha
facultad sin llegar a anularla, se atenúa la pena.

De acuerdo con este artículo, se distinguen dos situaciones: La inimputabilidad:


cuando el sujeto no posee la facultad de comprender el carácter delictuoso de su
acto o para determinarse según esta comprensión. En este caso, se excluye la
culpabilidad y por tanto la pena. Sin embargo, se puede imponer una medida de
seguridad (internamiento o tratamiento ambulatorio) si se acredita la peligrosidad
del sujeto y la proporcionalidad con el hecho cometido (artículos 71 al 73 del
Código Penal).

La semi-imputabilidad: cuando el sujeto posee dicha facultad, pero disminuida


gravemente por el trastorno mental. En este caso, se atenúa la culpabilidad y por
tanto la pena. Se aplica una pena inferior en uno o dos grados a la establecida
para el delito cometido (artículo 21 del Código Penal). Para determinar si un
sujeto es inimputable o semi-imputable por trastorno mental se requiere un
examen médico legal que establezca el diagnóstico, el grado y la relación causal
con el hecho delictivo. Además, se debe valorar las circunstancias del caso
concreto y las pruebas aportadas por las partes.

Algunos ejemplos de casos resueltos por la jurisprudencia.

R.N. 4091-2009-SANTA, se declaró culpable al acusado de violación sexual de


menor de edad que padecía de retraso mental leve, pues se consideró que esta
condición no anulaba ni disminuía gravemente su capacidad de comprensión y
determinación.

R.N. 3608-2014-PIURA, se declaró inimputable al acusado de violación sexual


de menor de edad que padecía de esquizofrenia paranoide crónica
descompensada, pues se consideró que esta enfermedad afectaba gravemente su
concepto de la realidad y le impedía comprender el carácter ilícito de su
conducta.

R.N. 624-2014-LIMA, se declaró semi-imputable al acusado de homicidio


calificado que padecía de trastorno mixto ansioso depresivo moderado con rasgos
paranoides y dependencia al alcohol y drogas, pues se consideró que estas
condiciones disminuían gravemente su capacidad de comprensión y
determinación.

Como se puede apreciar, el trastorno mental es una causa que puede excluir o
atenuar la responsabilidad penal del sujeto que comete un delito, siempre que se
demuestre que afecta su capacidad psíquica al momento del hecho. Sin embargo,
esto no implica una impunidad absoluta, pues se puede aplicar una medida de
seguridad o una pena atenuada según corresponda

4. Las causas de exención o atenuación de la responsabilidad penal por


anomalía psíquica

Son aquellas circunstancias que afectan la capacidad del sujeto para comprender
la ilicitud de su conducta o para determinarse de acuerdo con esa comprensión,
establece los siguientes supuestos: El que, al tiempo de cometer la infracción
penal, a causa de cualquier anomalía o alteración psíquica, no pueda comprender
la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión. Esta causa excluye
totalmente la responsabilidad penal y se aplica a los casos de enfermedad mental
grave, demencia, retraso mental profundo o severo, etc. Por alteración de la
conciencia o por alteración mental transitoria, no pueda comprender la ilicitud
del hecho o actuar conforme a esa comprensión. Esta causa atenúa la
responsabilidad penal y se aplica a los casos de intoxicación, hipnosis,
sonambulismo, epilepsia, etc. Por grave alteración de la personalidad o por
inmadurez emocional, no pueda comprender adecuadamente la ilicitud del hecho
o actuar conforme a esa comprensión. Esta causa también atenúa la
responsabilidad penal y se aplica a los casos de trastorno límite de la
personalidad, trastorno antisocial de la personalidad, trastorno bipolar, etc. Estas
causas deben ser probadas mediante peritajes médico-legales y pueden dar lugar
a la aplicación de medidas de seguridad o tratamiento adecuados al caso. Estas
medidas pueden ser curativas o preventivas y tienen como finalidad proteger al
sujeto y a la sociedad.

5. Los criterios médicos y jurídicos para determinar la existencia de un


trastorno mental

Los criterios médicos se basan en la clasificación y el diagnóstico de las


enfermedades mentales que se realizan mediante sistemas estandarizados, como
el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5) o la
Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). Estos sistemas definen
los trastornos mentales como síndromes o patrones clínicamente significativos de
síntomas o comportamientos asociados con malestar, discapacidad o riesgo para
la salud. Los trastornos mentales se diagnostican mediante la evaluación de los
síntomas que presenta el paciente, así como de su historia clínica, familiar y
personal. También se pueden realizar pruebas complementarias, como análisis de
laboratorio o estudios de neuroimagen, para descartar otras causas físicas o
confirmar el diagnóstico. (MSD Manual, 2022)

Los criterios jurídicos se basan en la normativa legal que regula las causas de
exención o atenuación de la responsabilidad penal por anomalía psíquica. Estas
causas se aplican cuando el sujeto al tiempo de cometer la infracción penal no
pueda comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión, a
causa de cualquier anomalía o alteración psíquica. Los criterios jurídicos se
valoran en el momento de la comisión del delito y se prueban mediante peritajes
médico-legales que determinan el grado de afectación de las facultades mentales
del sujeto y su incidencia en la culpabilidad. Los criterios jurídicos también
tienen en cuenta las consecuencias legales que se derivan de la aplicación de las
causas de exención o atenuación, como la exclusión o reducción de la pena y la
imposición de medidas de seguridad o tratamiento.

6. Conclusiones

La enfermedad mental es una circunstancia que puede modificar la


responsabilidad criminal de una persona que comete un delito, siempre que afecte
a su capacidad de juicio y voluntad, el Código Penal establece una serie de
eximentes y atenuantes que pueden aplicarse a los enfermos mentales que
delinquen, en función del grado de afectación y de la voluntariedad de su
conducta.

La aplicación de estas circunstancias requiere una valoración pericial psiquiátrica


y una decisión judicial que tenga en cuenta el interés social y el derecho a la
salud del enfermo mental y las medidas de seguridad que se pueden imponer a
los enfermos mentales exentos o atenuados de responsabilidad penal tienen como
finalidad su rehabilitación y reinserción social, así como la prevención de nuevos
delitos.

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