LA RANA SOÑADORA
Había una vez una rana llamada Pepa, que vivía a orillas de los peroles. Pepa
tenía un gran deseo de volar como un pájaro, pero las demás ranas con cierta
incredibilidad le decían: “no es posible, pepa no tienes alas, no puedes volar”.
Pero Pepa no se dio por vencida, cada día se levantaba temprano y veía como
los pájaros volaban alrededor de la quebrada de los peroles de Yaranche. Los
observaba y decía: “Un día volaré como ustedes”.
Un día Pepa vio a un pájaro que daba vueltas sobre su eje, con cierta dificultad
aterrizó con una sola ala a la orilla de los Peroles - “Ayuda”. Dijo el pájaro más
herido.
Estaba pensativo, la ranita, le dijo porque estaba mal herida, a lo que la avecilla
le dijo que un feroz gavilán la había atacado, con las fuertes garras, le había
hecho daño, tuvo la suerte de escapar en sus fauces, qué por poco no la
contaba.
- “Si fuera una rana me hubiese camuflado en un lodazal”, concluyó la avecilla.
- La vida está llena de peligros, pensó la ranita.
El darte alas, te da derecho a volar, pero no es garantía para escapar de los
grandes peligros. Luego, la ranita ayudó a la avecilla a refugiarse en su cueva,
lo curó con la medicina tradicional que su abuela la ranita Petronila le había
enseñado.
En la mañana siguiente, la ranita vio que el ala del pájaro que solo había tenido
algunos rasguños, evaluó que ya era hora de emprender el viaje, y de regresar
con la bandada. Tuvo una gran idea, cogió al pájaro por sus patas y dando
brincos cortos sobre una gran piedra pirca que parecía una pista de aterrizaje,
luego aceleró la velocidad, cuando estuvo cerca del precipicio al caer como
pequeña cascada y al continuar su cauce en el lecho rocoso, lo lanzó como
una fecha por los aires con todas las fuerzas que le quedaba.
El pájaro empezó a volar otra vez, le dio las gracias con un bello canto, y luego
se perdió por el horizonte. Pepa estaba encantada, porque había ayudado a un
pájaro herido a retomar el vuelo, y con ello olvidó sus deseos de volar, pero no
sus sueños para seguir haciendo cosas maravillosas por los más necesitados.
MORALEJA: "Hay que ayudar a los demás cuando lo necesiten, ya que
algún día también nosotros podemos necesitar esa ayuda.”
PIETRO