Petróleo y política exterior de México
Petróleo y política exterior de México
Desencuentros y alineaciones.
Petróleo y política exterior mexicana, 1970-1982
TESIS
presentada por
CLAUDIA JEZABEL PIÑA NAVARRO
en conformidad con los requisitos establecidos para optar por el grado de
DOCTORA EN HISTORIA
1. ____________________________________________________________
Dra. María Cecilia Zuleta
Presidente
2. ____________________________________________________________
Dr. Vanni Pettinà
Primer vocal
3. ____________________________________________________________
Dr. Fluvio César Ruiz Alarcón
Vocal secretario
ÍNDICE
AGRADECIMIENTOS………………………………………………………...……..…..1
INTRODUCCIÓN………………………………………….……………………..…...…3
REFLEXIONES FINALES…………………………………….…………..…….……..247
SIGLAS ……………………………………….………………………..………...….256
FUENTES CONSULTADAS…………………..…………………………..………….…258
LISTA DE GRÁFICAS Y CUADROS
AGRADECIMIENTOS
INTRODUCCIÓN
1
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director General de PEMEX, Ing. Antonio Dovalí Jaime,
ante el C. Presidente de la República, Lic. Luis Echeverría Álvarez, el 18 de marzo de 1975, en Reforma,
Chiapas,” p. 9.
4
2
DÍAZ SERRANO, “Informe rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Jorge Díaz
Serrano, ante el C. Presidente de la República, Lic. José López Portillo, en Cd. Madero, Tam., el 18 de
marzo de 1981, al conmemorarse el XLIII aniversario de la nacionalización de la industria petrolera,” p.
30.
6
los recursos del petróleo, y llevando a cabo una política exterior más autónoma e
independiente de los intereses de Estados Unidos. A estos episodios la investigación
los interpreta como momentos de “alineación” entre petróleo y política exterior, pues
sin los recursos del primero no se habría podido instrumentar la segunda.
Para explicar estos desencuentros y alineaciones entre los dos campos de
análisis, petróleo y política exterior, la investigación se propuso estudiar y encontrar
una respuesta por medio de la combinación de las siguientes variables: a) la evolución
de la industria petrolera nacional, b) la política exterior mexicana, y c) la coyuntura de
crisis energética y cambios en el sistema económico internacional entre 1970 y 1982.
Cada capítulo de la tesis analiza estos tres ámbitos con la intención de concluir
si hubo o no interconexión entre ellos. Es decir, el análisis de estas variables tiene como
objetivo explicar la actuación de México en el exterior con relación a su bonanza
petrolera. La hipótesis, por tanto, es demostrar cómo a raíz del auge petrolero México
tuvo agencia y desplegó una política exterior autónoma y de mayor afinidad con el
Tercer Mundo.
Estado de la cuestión
económico o político, pero sin lograr una visión que conjugue los tres ámbitos arriba
señalados.
Con el propósito de plantear un proyecto que ofrezca una interpretación
novedosa del período 1970-1982, con base en fuentes primarias y secundarias, es
necesario identificar los vacíos temáticos y temporales de la historiografía con relación
a dos grandes rubros: la política exterior de Luis Echeverría y José López Portillo, y el
desarrollo de la industria petrolera en ambos sexenios.
Para un acercamiento al estado de la cuestión, la revisión historiográfica se
sistematizó en tres grupos: historiografía producida fuera de México, historiografía
mexicana sobre política exterior e historiografía mexicana sobre industria petrolera. El
motivo de este agrupamiento fue considerar el contexto internacional y los conflictos
en el mercado petrolero mundial bajo los que se desenvolvió la política exterior
mexicana, en un lapso en el que la industria petrolera nacional se desarrolló de modo
tal que México pasó de importar crudo en 1971 a convertirse en el cuarto productor de
petróleo a nivel global en 1981.
A la fecha no existe un estudio que abarque los tres ámbitos arriba expuestos
en conjunto, es decir, el contexto internacional, la industria petrolera y su papel en la
formulación de la política exterior mexicana. Existen significativos estudios sobre la
evolución de la industria petrolera en este período, pero éstos no se ligan con la política
exterior, lo cual no necesariamente es un desatino, pues dichos análisis no se plantearon
originalmente estudiar un ámbito más amplio que el de la evolución petrolera a nivel
interno. Por su parte, donde sí se observa una laguna historiográfica es en los estudios
sobre política exterior, pues éstos no toman en cuenta el potencial petrolero con el que
el país contó a partir de mediados de los años setenta, de modo tal que no se preguntan
por qué los posicionamientos tercermundistas del presidente Echeverría no
necesariamente mantuvieron una congruencia respecto al uso del petróleo como
herramienta de negociación con el exterior, en una coyuntura internacional marcada
por las demandas de organizaciones como la OPEP que hicieron del petróleo un “arma”
claramente identificada con el Tercer Mundo.
9
3
GARAVINI, The Rise and Fall of OPEC in the Twentieth Century, p. 7.
4
GARAVINI, After Empires. European Integration, Decolonization, and the Challenge from the Global
South 1957-1986. La edición consultada fue la traducida al inglés por Oxford University Press, 2012.
10
5
Para los fines de esta investigación, se utiliza el término norteamericano como sinónimo de
estadounidense. Aunque, en rigor, norteamericano hace referencia a los habitantes de América del Norte,
también “se aplica corrientemente a los habitantes de Estados Unidos,” como ha sido reconocido en el
Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española. Diccionario panhispánico de dudas,
2005. En línea (consultado en mayo 2018): [Link]
6
YERGIN, The prize: the epic quest for oil, money, and power, pp. 647-649.
7
GRAYSON, The Politics of Mexican Oil, y Oil and Foreign Policy.
11
8
MILLOR, Mexico’s Oil: Catalyst for a New Relationship with the U.S.?. pp. 210-226.
9
Algunos ejemplos son: OJEDA GÓMEZ, Alcances y límites de la política exterior de México; OJEDA,
México y Cuba revolucionaria: cincuenta años de relación; TORRES, México y el mundo. Historia de
sus relaciones exteriores. Tomo VII. De la guerra al mundo bipolar; RICO, México y el mundo. Historia
de sus relaciones exteriores. Tomo VIII. Hacia la globalización; SPENCER (coord.), Espejos de la Guerra
Fría: México, América Central y el Caribe; OJEDA REVAH (coord.), México contemporáneo. Tomo 5.
La política internacional, 1808-2014; PELLICER DE BRODY, Historia de la Revolución Mexicana, 1952-
1960: El entendimiento con los Estados Unidos y la gestación del desarrollo estabilizador; PELLICER
DE BRODY, REYNA, Historia de la Revolución Mexicana, 1952-1960: El afianzamiento de la estabilidad
política.
10
LOAEZA, “Modernización autoritaria a la sombra de la superpotencia, 1944-1968,” en VELÁSQUEZ ET
AL., Nueva historia general de México; LOAEZA, “Estados Unidos y la contención del comunismo en
América Latina y en México,” en Foro Internacional, 53:1 (211) (enero-marzo 2013), pp. 5-56.
11
OJEDA, Alcances y límites de la política exterior mexicana.
12
TORRES, México y el mundo. Historia de sus relaciones exteriores. Tomo VII. De la guerra al mundo
bipolar, pp. 159-160.
12
Por otro lado, este grupo de trabajos, particularmente los de Mario Ojeda,
explican la política exterior en función de una sola variable interna: la posición de
México en el extranjero tenía como fin legitimar al gobierno ante la oposición de la
izquierda más radical. De ese modo, respaldar la Revolución Cubana, el acercamiento
a Chile en 1972 o el suministro de hidrocarburos a los sandinistas al final de los años
setenta representaron acciones de un gobierno que, si bien al interior se mostraba
autoritario, en el exterior desplegaba una ideología y una práctica “antiimperialista,”
en clara oposición a los intereses norteamericanos.
La hipótesis de los autores es válida, sin embargo, la búsqueda de legitimidad
frente a los grupos de izquierda al interior no puede considerarse como la única razón
de la actuación internacional de México, y otros factores tendrían que agregarse. Como
recientemente lo han sugerido un artículo de Vanni Pettinà y el libro de Christy
Thornton, Revolution in Development. Mexico and the governance of the global
economy (2021), la variable económica tuvo un peso sustancial en la elaboración de la
política exterior mexicana, en un momento en el que el modelo de desarrollo interno
exigía buscar nuevos mercados y destinos para las exportaciones mexicanas.13
Una afinidad de México con los países del mundo no alineado o del Tercer
Mundo en general fue, a pesar de la distancia geográfica, la búsqueda de un desarrollo
económico estable y duradero. En las declaraciones conjuntas de López Mateos con
líderes como Nehru o Sukarno, se apreciaba una constante preocupación por poner en
marcha un nuevo orden económico que revalorara las materias primas y a sus
productores. Esa misma preocupación se extendió hasta los años setenta y fue notable
en toda la estrategia de liderazgo del Tercer Mundo que el presidente Echeverría puso
en marcha desde el comienzo de su mandato y que cifró en la redacción de la Carta de
Derechos y Deberes Económicos de los Estados (CDDEE), tema que analiza el libro
de Thornton en su capítulo octavo.14
13
PETTINÀ, “Global Horizons: Mexico, the Third World, and the Non-Aligned Movement at the Time
of the 1961 Belgrade Conference,” en The International History Review, 38:4 (2016), pp. 741-764;
THORNTON, Revolution in Development. Mexico and the governance of the global economy. University
of California Press, 2021. Una breve sugerencia de la política exterior mexicana como instrumento para
la diversificación de mercados aparece también en TORRES, México y el mundo…
14
THORNTON, Revolution…
13
15
VARELA y SÁNCHEZ, Historia de las relaciones internacionales de México, 1821-2010. Volumen 7.
África y Medio Oriente, pp. 224-229.
16
Para fines de la investigación, los libros de aporte más significativo fueron: MORALES, ESCALANTE y
VARGAS, La formación de la política petrolera en México, 1970-1986; SZÉKELY, La economía política
del petróleo en México, 1976-1982; SORDO, Exploración, reservas y producción de petróleo en México,
1970-1985; SNOECK, El comercio exterior de hidrocarburos y derivados en México, 1970-1985;
ALONSO PALACIOS y LÓPEZ, El Sindicato de Trabajadores Petroleros y sus relaciones con PEMEX y el
Estado, 1970-1985; WILLARS ANDRADE, El petróleo en México: efectos macroeconómicos, elementos
de política y perspectivas energéticas; WIONCZEK, Mercados mundiales de hidrocarburos: situación
presente, perspectivas y tendencias futuras; WIONCZEK, Problemas del sector energético en México;
WIONCZEK, Energía en México: ensayos sobre el pasado y el presente; WIONCZEK, Posibilidades y
limitaciones de la planeación energética en México. Entre los cuadernos, destacan: WIONCZEK, “El
Futuro de la energía en los países el tercer mundo,” Cuaderno Núm. 118; PELLICER, “El petróleo en la
política de Estados Unidos hacia México, 1976-1980,” Cuaderno Núm. 2; ÁNGELES, “El petróleo y la
deuda externa: paradojas de los países exportadores de hidrocarburos – importadores de capital,”
Cuaderno Núm. 88; BARROS DE CASTRO y MAGALHAES GOMES, “La crisis energética: una perspectiva
desde el Brasil,” Cuaderno Núm. 10; VELASCO, “México en el mercado mundial de petróleo:
oportunidades y peligros para su desarrollo,” Cuaderno Núm. 17; RONFELT, NEHRING y GÁNDARA,
“Petróleo de México y política de E.U.: implicaciones para los ochenta,” Cuaderno Núm. 4; BUENO,
“Petróleo y planes de desarrollo en México,” Cuaderno Núm. 19; GARCÍA SILVA, "Las relaciones entre
México y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP): De la ambigüedad a la
cooperación,” Cuaderno Núm. 62.
15
Asia, and possibly also Latin America would have been very different regions today.”17
A su vez, Tony Smith subrayó la importancia de revalorar el papel de los actores
periféricos a lo largo del período: “By a history of the struggle that shows the periphery
feeding on and contributing to the central dynamics of the East-West contest […] A
history where these [actors] are seen more as effective subjects, and less as manipulated
objects, of the course of events.”18
Con los trabajos pioneros de Westad la reconstrucción de una historia global de
la Guerra Fría se ha abierto camino, y América Latina aparece como un campo de
posibilidades para explorar una nueva interpretación del conflicto bajo la cual se
muestren las repercusiones de la “agencia” del Tercer Mundo. 19 No obstante, la
historiografía mexicana no se ha puesto al corriente con esta tendencia, es decir, los
estudios no ofrecen un alcance global, no se han ocupado de reconstruir los motivos de
las diferentes estrategias de política exterior del gobierno mexicano tomadas en el
período, no han analizado el contexto de crisis energéticas en los años setenta; y se han
limitado a la relación bilateral con los Estados Unidos.
Por lo tanto, en términos historiográficos, el reto que esta investigación se ha
planteado es estudiar el grado de agencia y empoderamiento en el despliegue
internacional que México fue teniendo a raíz de su bonanza petrolera como importante
exportador no miembro de la OPEP, en un momento histórico en el que el suministro
de hidrocarburos sufrió graves desequilibrios a nivel mundial.
Para ello, la tesis está dividida en cinco capítulos cuyo orden cronológico va de
1970 a 1982. Cada uno de los capítulos se detiene en el estudio de la situación de la
industria petrolera, seguido de una sección que analiza los principales acontecimientos
en materia de política exterior para, en una última sección, tratar de relacionar ambos
17
WESTAD, The Global Cold War. Third World Interventions and The Making of Our Times, p. 3. Ver
también LEFFLER Y WESTAD (editors), The Cambridge History of the Cold War; KALINOVSKY y
RADCHENKO (editors), The End of the Cold War and the Third World. New perspectives on regional
conflict; MCMAHON (editor), The Cold War in the Third World; KALINOVSKY y DAIGLE (editors), The
Routledge Handbook of the Cold War.
18
SMITH, “New Bottles for New Wine: A Pericentric Framework for the Study of the Cold War,” en
Diplomatic History, 24:4 (2000), p. 569.
19
Ver FIELD JR., KREPP Y PETTINÀ (editors), Latin America and the Global Cold War (2020); y HARMER,
Allende’s Chile and the Inter-American Cold War (2011).
18
Finalmente, el capítulo estudia la iniciativa del Diálogo Norte-Sur que tuvo sede
en Cancún en octubre de 1981 y del cual fue anfitrión el presidente López Portillo. En
esta reunión participaron 23 jefes de Estado y representó uno de los últimos esfuerzos
multilaterales por un entendimiento entre los países del Norte industrializado y los del
Sur en vías de desarrollo.
Como cierre general de la investigación, se presenta una reflexión final sobre el
período estudiado.
21
CAPÍTULO 1
Petróleo y tercermundismo.
Antecedentes de una historia en paralelo, 1970-1973
Introducción
1
Entrevista con el expresidente Luis Echeverría, en SUÁREZ, Echeverría rompe el silencio, p. 154,
2
“Transmisión del Poder. La Revolución Apresura su Marcha,” en Tiempo. Semanario de la vida y la
verdad, 7 de diciembre de 1970, p. 17.
22
3
Comúnmente se describe este acontecimiento como “el embargo de la OPEP,” no obstante fue
realmente promovido por la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo (OAPEC): Arabia
Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Bahréin, Egipto, Irak, Libia, Catar y Siria. En aquella
decisión, Irak decidió no formar parte. Ver PRIEST, “Shifting Sands: The 1973 Oil Shock and the
Expansion of Non-OPEC Supply,” en BINI, GARAVINI y ROMERO (eds.), Oil Shock. The 1973 crisis and
its economic legacy, pp. 117-141.
4
El Programa de Acción recomendaba: “The creation of a Common Fund for commodities with the aim
of stabilizing prices and keeping them in line with inflation; a generalized moratorium on Third World
debt; the indexing of commodity prices to those of manufactures; the freer and more rapid transfer of
new technologies to the developing world; and a lowering of tariff barriers in the developed countries”.
GARAVINI, After Empires. European Integration, Decolonization, and the Challenge from the Global
South 1957-1986, pp. 177-178.
24
5
“Highlights of Nixon Plans,” The New York Times, 16 de agosto de 1971. Ver también: SARGENT, A
Superpower Transformed. The Remaking of American Foreign Relations in the 1970s. Oxford
University Press, 2015.
25
concluir que, con una posición más autosuficiente en materia petrolera, Echeverría
habría ido más lejos en la cooperación bilateral con Chile y otras naciones del Tercer
Mundo. Es decir, existió una breve convergencia entre petróleo y política exterior
durante el auxilio que se brindó al gobierno chileno en 1973.
En resumen, este capítulo tiene como objetivo examinar la política exterior de
México en un período caracterizado por debacles económicas e inestabilidad en el
mercado petrolero mundial, en un momento en que el país descubrió significativos
yacimientos de hidrocarburos y cuando el Tercer Mundo empezaba a presentarse como
una fuerza activa del escenario internacional.
10000
20000
30000
40000
50000
60000
70000
80000
0
1938
50000
0
100000
150000
200000
250000
300000
350000
400000
450000
1939
1940 1938
1941 1939
1942 1940
1943 1941
1944 1942
1945 1943
1946 1944
1947 1945
1948 1946
1949 1947
1950 1948
1951 1949
1952 1950
1953 1951
1954 1952
1955 1953
1956 1954
Año
1957 1955
1956
Año
1958 1957
1959 1958
(miles de barriles)
1960 1959
1961
(miles de barriles)
1960
1962 1961
1863 1962
1964 1963
Fuente: Anuario Estadístico, Pemex, 1977
1965 1964
1966 Fuente: Anuario Estadístico, Pemex, 1977 1965
1967 1966
1968 1967
Gráfica 1.2 Exportaciones de crudo, 1938-1977
1969 1968
1970 1969
1971 1970
Gráfica 1.1 Producción de crudo, condensado y líquidos, 1938-1977
1972 1971
1973 1972
1974 1973
1975 1974
1976 1975
1977 1976
26
1977
27
7000
6000
Millones de pesos
5000
4000
3000
2000
1000
0
1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976
Importaciones Exportaciones
6
DOVALÍ JAIME, “Situación y tendencias de la industria petrolera nacional. Informe, ante el C. Presidente
de la República, Lic. Luis Echeverría Álvarez, al Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos,
rendido por su Director General, Ing. Antonio Dovalí Jaime, el 27 de julio de 1971,” p. 13.
7
DOVALÍ JAIME, “Situación y tendencias…”, p. 9.
28
sobre los recursos naturales frente a los intereses extranjeros. La expropiación petrolera
de 1938 llevada a cabo durante la presidencia de Lázaro Cárdenas fue un estandarte
para los gobiernos de la posrevolución, pues se apoyó en la Constitución de 1917,
Artículo 27, en materia de los recursos del subsuelo. El documento constitucional fue
un punto nodal de la ideología del nacionalismo revolucionario, y la expropiación fue
interpretada como un paso hacia la independencia económica y política de México. Por
ese valor estratégico, el éxito de la paraestatal representaba en buen grado el éxito de
los gobiernos del PRI.
No obstante, en el mismo informe de julio de 1971, Dovalí Jaime alertó sobre
cuatro principales retos para el desarrollo de la industria petrolera: el encarecimiento
de las actividades de exploración, la falta de recursos económicos, el acelerado ritmo
de crecimiento de la demanda interna, y el incremento de las importaciones.
Un cuadro similar con respecto a las dificultades de la paraestatal es el que
describió el ex subsecretario de la Presidencia de la República en 1971, Porfirio Muñoz
Ledo, quien en una entrevista realizada con la autora apuntó:
[En primer lugar,] Pemex tenía una baja de reservas por falta de inversión.
Segundo, Pemex no tenía inversión suficiente en razón de la imposición
fiscal. Es decir, Pemex estaba ahorcado por la Secretaría de Hacienda.
Tercero, México empezaba a padecer una deficiencia en la producción de
gasolinas, por ausencia de refinerías. Estaba importando poco más del 10%.
No tenía dinero suficiente para invertir en petroquímica, tampoco, y había
pocos recursos para la investigación. Entonces, Pemex estaba ahorcado. 8
De la descripción que hizo Muñoz Ledo y del informe de Dovalí Jaime, la conclusión
fue que el mayor reto para la administración de Pemex era impulsar la exploración y
con ello obtener un aumento de las reservas, lo que garantizaría el suministro de
energéticos a nivel doméstico, es decir, la autosuficiencia como primer objetivo.
8
Entrevista de la autora con Porfirio Muñoz Ledo, ex subsecretario de la Presidencia y ex secretario del
Trabajo en el sexenio de Luis Echeverría. Ciudad de México, 23 de marzo de 2015.
29
9
BERMÚDEZ, La Política Petrolera Mexicana, p. 57.
10
BERMÚDEZ, La Política Petrolera Mexicana, p. 55.
11
“La relación ‘reservas probadas-producción anual’ proporciona un índice sobre la seguridad de
disponer en el futuro de un volumen razonable de hidrocarburos como reserva, dado lo aleatorio de la
exploración. La experiencia indica que los lapsos que transcurren entre la iniciación de los estudios
exploratorios y la disponibilidad de la producción de los nuevos yacimientos son largos.” DOVALÍ JAIME,
“Situación y tendencias…”, pp. 14, 15 y 24.
12
DOVALÍ JAIME, “Situación y tendencias…”, p. 23.
13
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “PEMEX to Build New
Petroleum Refinery,” from American Embassy Mexico to State Department, July 6, 1970.
30
20 19
18 17.8 17.1
16.1
15.1
15
10
0
1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976
14
DOVALÍ JAIME, “Situación y tendencias…”, p. 15.
15
PEMEX, Memoria de Labores, años 1975 y 1976.
31
The fact that reserves have not risen appreciably in the past two years in
absolute figures, and that consumption is rising 6.4 percent a year, signals
the need for almost superhuman efforts in the future, although no one doubts
the eventual potential of the industry. In the short term the growing demand
for petroleum products is being supplied in part by increased imports, but in
the context of what Mexico expect of its petroleum industry, namely
eventual self-sufficiency, rising imports are unacceptable. Obviously, the
investment funds needed for the heavy task of enlarging the industry will be
sought, to the fullest extent possible, from within Mexico and from
PEMEX’s own earnings in order to keep from adding unduly to the
country’s external debt burden.16
16
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “Industrial Outlook Report –
Petroleum,” from American Embassy Mexico to Department of State, May 21, 1971, pages 12-13.
32
17
DOVALÍ JAIME, “Situación y tendencias…”, p. 38.
18
PEMEX, Memoria de Labores, 1971, pp. 14 y 15.
33
19
SNOECK, La industria de refinación en México, 1970-1985, citado en MORALES, ESCALANTE y
VARGAS, La formación de la política petrolera en México, 1970-1986, p. 42.
20
REYES HEROLES, Informe del director general, PEMEX, 1966, p. 27, citado en MORALES, ESCALANTE
y VARGAS, La formación…, p. 32.
21
DOVALÍ JAIME, “Situación y tendencias…”, p. 39.
34
autofinanciarse vía recursos internos y no deuda externa, pero eran conscientes del alto
costo político de esa medida:
El gobierno federal se vio orillado a aceptar el fin de la era del petróleo barato cuando
la crisis energética de 1973 y su impacto en el alza de los precios internacionales del
barril (que se cuadruplicaron), sumada a la grave situación en las finanzas de Pemex,
obligaron a las autoridades -por primera vez en quince años- a incrementar el costo de
los combustibles, en desmedro de una política de precios bajos y subsidios hacia la
cual, como veremos enseguida, apuntaba el presidente Echeverría en el marco de un
modelo de desarrollo más incluyente.
La insistencia del Ejecutivo en mantener ese tipo de subsidios era parte de un
modelo de política económica y social que buscaba una mayor redistribución de la
riqueza, el “desarrollo compartido,” anunciado por el propio Echeverría en su toma de
posesión en diciembre de 1970. Desde la lógica gubernamental, la nueva estrategia
ayudaría a contener el descontento y las presiones de sectores sociales que, desde años
atrás, venían radicalizándose, reflejando el desgaste del modelo de desarrollo del
22
Porfirio Muñoz Ledo, entrevista con la autora, 23 de marzo de 2015. La refinería de Tula, Hidalgo fue
inaugurada el 18 de marzo de 1976.
35
23
LOMELÍ y ZEBADÚA, La política económica de México en el Congreso de la Unión (1970-1982), pp.
64 y 65.
36
es decir, un incremento del 75%; mientras que la extra pasó de un peso veinte centavos
a dos pesos por litro, aumentando 66%.24 Aunque dio un respiro a la situación
financiera de la paraestatal, la medida representó un paliativo y no un cambio
estructural en el régimen fiscal de Pemex.
Las dificultades financieras y operativas no eran pocas, sin embargo la situación
de Pemex tuvo un momento de alivio a raíz de los descubrimientos de una provincia
rica en hidrocarburos localizada en el estado de Chiapas, en el área de Reforma, el 15
de mayo de 1972, de los que Pemex informaba:
24
BERMÚDEZ, La Política Petrolera Mexicana, p. 71.
25
“PETRÓLEO. Descubrimiento en Chiapas,” en Tiempo. Semanario de la vida y la verdad, 22 de mayo
de 1972, pp. 35 y 38.
26
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “Industrial Outlook Report –
Petroleum,” from American Embassy Mexico to Department of State, June 2, 1972, page 11-12.
37
siendo superior al de las exportaciones hasta 1974, lo que confirma que la proyección
de la Embajada fue correcta. “Mexico is importing 20-30,000 bpd of crude, so the
PEMEX goal of achieving self-sufficiency in a few months is a heroic one. […] Mexico
will be importing oil through the balance of 1973, and probably into 1974, although
possibly in reduced quantities.”27
El director de la paraestatal afirmó a inicios de noviembre de 1972 que la
autosuficiencia en la producción de crudo se alcanzaría en 1973,28 pero en enero de
1973 extendió la estimación hasta 1974.29 A esa meta “heroica” de obtener
autosuficiencia contribuyeron los campos de Cactus, Sitio Grande y Samaria, pues “al
finalizar 1973, éstos producían un total de 71,000 barriles por día.”30
Los descubrimientos de mayo de 1972 en Chiapas tenían como antecedente las
inversiones que se realizaron en exploración durante la dirección de Jesús Reyes
Heroles (1964-1970) en la segunda mitad de los años sesenta.31 Para 1969 estas
exploraciones habían encontrado en Chiapas zonas con fuertes posibilidades de éxito
en términos de búsqueda de nuevos yacimientos. Por ello, los técnicos de Pemex
alertaron y pidieron que se realizaran perforaciones de una profundidad mayor a los
cuatro mil metros. Sin embargo, en ese momento no se contaba con una interpretación
certera de la información geofísica recolectada. Para lograr una mayor precisión en la
interpretación de datos, Reyes Heroles impulsó el aprovechamiento de tecnologías para
la interpretación de información geológico-física y analógico-digital dentro del
Instituto Mexicano del Petróleo, que promovieron un seguimiento adecuado a las
localizaciones de Chiapas.32 Para finales de 1972 la terminación de los pozos de Sitio
Grande y Cactus en el área, a 4,197 y 3,760 metros respectivamente, movilizaron en
27
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “Mexico: PEMEX Director
General Discusses Expansion Plans,” from American Embassy Mexico to Department of State,
November 10, 1972.
28
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “Mexico: PEMEX Director
General Discusses Expansion Plans,” from American Embassy Mexico to Department of State,
November 10, 1972.
29
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “PEMEX Director Predicts
Mexico Will Become Self-Sufficient in Petroleum Production by 1974,” from American Embassy
Mexico to Department of State, February 1, 1973.
30
PEMEX, Memoria de Labores, 1973.
31
Ver PEMEX, Memoria de Labores, años 1966 a 1970.
32
SORDO y LÓPEZ, Exploración, reservas y producción de petróleo en México, 1970-1985, pp. 26-27.
38
Gráfica 1.5
Producción de crudo, condensado y líquidos extraídos del gas natural, 1970-76
(Barriles diarios)
Fuente: Memoria de Labores, Pemex, varios años
1000000
894219
900000 806176
800000
Barriles
700000 652796
600000 505494 524608
486573 485681
500000
400000
300000
200000
100000
0
1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976
Año
33
SORDO y LÓPEZ, Exploración…, pp. 44-45.
34
MORALES, ESCALANTE y VARGAS, La formación…, p. 31.
39
Nacional (Sepanal), cuyo titular era Horacio Flores de la Peña, la presidencia del
Consejo de Administración de Pemex, en notable detrimento del director de la
paraestatal, quien quedaba supeditado a las decisiones del nuevo Consejo, del que
formaba parte pero sin derecho a voto.35
En una similar línea de acción, en febrero de 1973, el gobierno federal, “con
objeto de estudiar y promover el mejor uso de los recursos energéticos, de acuerdo con
las disponibilidades y reservas, en función de las necesidades que a corto y a largo
plazo requiera el desarrollo económico y social del país,” creó la Comisión de
Energéticos, presidida por el secretario del Patrimonio Nacional e integrada por un
representante de las secretarías de Industria y Comercio, Hacienda y Crédito Público,
Recursos Hidráulicos, Presidencia; la Comisión Federal de Electricidad, Petróleos
Mexicanos y el Instituto Nacional de Energía Nuclear.36
La creación de la Comisión representaba una estrategia política para dar un
mayor margen de autonomía en las decisiones sobre estrategia energética al titular de
la Sepanal sobre Petróleos Mexicanos. Una vez empoderado, el secretario Flores de la
Peña comenzó a dar declaraciones a favor de una eventual exportación de crudo una
vez que el país lograra la autosuficiencia: “Puede ser conveniente la exportación para
obtener recursos financieros destinados a acelerar la exploración y construir las
instalaciones que requiere la industria petrolera.”37 Dicha posición era opuesta a la del
propio director de Pemex, quien abogaba por el aprovechamiento de hidrocarburos
destinado a cubrir la demanda interna y el aseguramiento de reservas para las futuras
generaciones. En opinión de Dovalí, las exportaciones deberían permanecer en cifras
marginales.38
35
DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN, jueves 10 de agosto de 1972; y NARA, RG 59, Subject Numeric
Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “Changes in PEMEX Management Structure,” from American
Embassy Mexico to Department of State, August 31, 1972.
36
DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN, martes 27 de febrero de 1973. Esto significaba un mayor control
de la Presidencia sobre las decisiones de la paraestatal. DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN, jueves 10
de agosto de 1972; y NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “Changes
in PEMEX Management Structure,” from American Embassy Mexico to Department of State, August
31, 1972.
37
Citado en MORALES, ESCALANTE y VARGAS, La formación…, p. 54.
38
MORALES, ESCALANTE y VARGAS, La formación…, pp. 54-55.
40
Esa discordia quedó parcialmente resuelta ya que no fue sino hasta mediados
de la década que el país se convirtió en exportador neto de petróleo y aún entonces las
discusiones sobre la colocación y uso de excedentes petroleros siguió dando pie a
intensos debates.
un artículo publicado en febrero de 1971, el diario The New York Times advirtió: “The
agreement […] averts the danger of a halt in oil supplies from the Persian Gulf, the
major source for Western Europe and Japan. However, European and Asian consumers
will be presented with a huge bill. The price of gasoline, fuel oil and other petroleum
products will almost certainly be raised.”39
El 22 de febrero de 1971, se reunió en Bruselas un panel de expertos de la
Comunidad Europea, y, según un reporte de la diplomacia estadounidense, entre las
conclusiones se afirmó que la “era del petróleo barato” había llegado a un fin, debido
en parte al Acuerdo de Teherán y a las disposiciones del gobierno de Libia en vías de
nacionalizar la industria.40 Semanas después, en marzo de 1971 tuvo lugar una reunión
entre estadounidenses y franceses para discutir la situación internacional del petróleo.
En ese encuentro, Nathaniel Samuels, subsecretario de Asuntos Económicos de
Estados Unidos, subrayó ante el ministro del Trabajo de Francia, Joseph Fontanet, que
la alternativa de usar carbón era poco rentable, pero se estaban llevando a cabo notables
esfuerzos de investigación, pues “nadie quería depender del petróleo de Medio Oriente
ni vivir bajo la voluntad de éste.”41
Otra medida que encendió las alarmas en Estados Unidos, Europa Occidental y
Japón fue la nacionalización de la Iraq Petroleum Corporation, anunciada el 1 de junio
de 1972, en los días en que se llevó a cabo el Congreso Árabe de Petróleo. En
conversación con miembros de la Comunidad Europea, James E. Akins, director de la
Oficina de Combustibles y Energía del Departamento de Estado, advirtió: “Iraq’s
action and nationalization moves by the producing countries could well galvanize the
United States and other consuming countries into accelerating action to reduce their
dependence on imports.”42 A pesar de la medida radical de Irak, el funcionario
norteamericano aconsejó a su contraparte europea evitar posicionamientos combativos,
39
“5-Year oil accords is reached in Iran by 23 companies,” The New York Times, 15 de febrero de 1971.
40
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1481, “Oil Situation: Meeting of
Senior EC Government Oil Experts February 22,” from US Mission EC Brussels to Secretary of State,
February, 1971.
41
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-93. Economic, Box 1481, “International Oil situation,”
Memorandum of Conversation, Department of State, March 3, 1971. Traducción de la autora.
42
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1481, “Energy Crisis – Need for
cooperation,” Memorandum of Conversation, Department of State, June 4, 1972.
42
que sólo iban a provocar una mayor solidaridad entre los árabes, y en cambio pidió:
“An expression from the Europeans and the Japanese that they wish to proceed to work
jointly on the world’s energy problems. It might even be necessary to have some supra-
national authority where we could work together to find new resources.” Akins
reprochó asimismo la falta de atención de los europeos al tema energético: “All agreed
that energy was a great problem, but no one had really done anything in the way of
attempting to find solutions.”43 En el mismo tono de advertencia, el director Akins
pronosticó sobre el riesgo de una eventual crisis energética: “The danger of a supply
crisis was even greater now than we had earlier assumed in view of the possibilities of
countries adopting more stringent productions policies […] It would be necessary to
find new energy sources and to avoid ruinous competition for the resources that
presently exists.”44
En octubre de 1972, un comunicado de la Conferencia de la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP) reportaba pláticas de negociación que
sumaban a Arabia Saudita, Kuwait, Abu Dabi y Catar a un nuevo acuerdo de
participación frente a las compañías. Como señalaba la diplomacia estadounidense, el
comunicado representaba: “A turning point in history of oil industry. It also expressed
OPEC solidarity with Iraq, Libya and Nigeria in their efforts to settle pending issues
with companies operating in their lands and wished them success in their efforts.” Los
estadounidenses interpretaban la acción como un triunfo para Ahmed Zaki Yamani, el
ministro de Petróleo de Arabia Saudita y vocero de los Países del Golfo de la OPEP,
quien buscaba una mayor participación de los países productores sobre las ganancias
de las compañías extranjeras.45
El proceso de radicalización de las demandas del Tercer Mundo sobre sus
recursos y por la revalorización de las materias primas iba en aumento. La creación
misma de la OPEP, una década atrás, había sido, en palabras del jeque fundador de la
43
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1481, “Energy Crisis – Need for
cooperation,” Memorandum of Conversation, Department of State, June 4, 1972.
44
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1481, “Energy Crisis – Need for
cooperation,” Memorandum of Conversation, Department of State, June 4, 1972.
45
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1481, “Four of five Gulf States
endorse participation agreement,” from American Embassy at Jidda to Secretary of State, October, 1972.
43
46
AHGE, Exp. III-2876-4, “El IV Congreso Árabe de Petróleo,” del Embajador de México en Líbano,
Lic. Manuel Maples Arce, al Secretario de Relaciones Exteriores. Beirut, Líbano, 15 de noviembre de
1963.
47
Tablas “U.S. Imports of Crude Oil, 1910-2015” y “U.S. Imports from OPEC Countries of Crude Oil,
1973-2015;” en U.S. ENERGY INFORMATION ADMINISTRATION [en línea: [Link]
consultado el 28 de julio de 2016].
48
“La OPEP y los Consorcios Petroleros Negocian,” en Excélsior, martes 29 de mayo de 1973, Sección
A, p. 13.
44
Gráfica 1.6
Estados Unidos de América. Importaciones de crudo, 1973-1980
(barriles diarios)
Fuente: U.S. Energy Information Administration
7,000,000
6,000,000
5,000,000
Barriles diarios
4,000,000
3,000,000
2,000,000
1,000,000
0
1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980
Total 3,244,000 3,477,000 4,105,000 5,287,000 6,615,000 6,356,000 6,519,000 5,263,000
Países OPEP 2,095,000 2,540,000 3,211,000 4,545,000 5,643,000 5,184,000 5,112,000 3,864,000
49
BERMÚDEZ, La Política Petrolera Mexicana, pp. 19, 23 y 24.
45
50
NARA, RG59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “Off-shore petroleum,” from
American Embassy Mexico to Secretary of State, August 1971.
51
NARA, RG59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “Shell Oil Company interests
in Mexico,” Memorandum of Conversation, Department of State, September 1, 1971.
46
exchange for permission to purchase crude from Pemex for export. […] Substantial
assistance would permit Mexico not only to supply its own internal needs but also to
become net exporter, with favorable effect on balance of trade.”52 La respuesta de
México fue negativa. El Chicago Daily News hizo públicas las declaraciones de Dovalí
Jaime al respecto:
Del mismo modo, la Compañía Gulf ofreció desarrollar investigación geofísica marina
en conjunto con Pemex, pero la paraestatal declinó.54 La posición inflexible de México
respecto al manejo de la industria petrolera se afianzaba principalmente en dos hechos:
el descubrimiento de importantes yacimientos en Chiapas y Tabasco cuya producción
comenzó a rendir hacia 1973, y una reforma a la estructura de precios internos de los
combustibles que, como hemos visto, alivió momentáneamente las finanzas de la
paraestatal. Ambos acontecimientos permitieron a Pemex solventar su desarrollo hasta
lograr la autosuficiencia energética del país en la segunda mitad de 1974.
A su vez, el manejo exclusivo de la industria petrolera por parte del Estado y el
rechazo a que intereses extranjeros intervinieran en el desarrollo de Pemex, reforzaba
52
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “US aid for Mexican oil
exploration,” from American Embassy Mexico to Secretary of State, April, 1973.
53
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “US assistance for Mexican
Oil Exploration,” April, 1973.
54
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Economic, Box 1509, “Proposed Gulfrex exploration
project,” from American Embassy Mexico to Secretary of State, April, 1973.
47
el discurso de Echeverría sobre la independencia del país para administrar sus recursos
naturales, un elemento constitutivo del nacionalismo revolucionario. La autonomía
política y económica frente al exterior fue otro de los factores que Echeverría intentó
destacar en su activismo internacional, como se analiza a continuación.
55
Para detalles sobre el activismo internacional de Adolfo López Mateos, ver ZOLOV, The Last Good
Neighbor. Mexico in the global sixties; y PETTINÀ, “Global Horizons: Mexico, the Third World, and the
Non-Aligned Movement at the Time of the 1961 Belgrade Conference,” en The International History
Review, 38:4 (2016), pp. 741-764.
56
AHGE, expediente SPR-651-4, “Viaje del Señor Presidente de la República a: Guyana, Senegal,
Argelia, Irán, India, Sri Lanka, Tanzania, Kuwait, Arabia Saudita, Egipto, Israel, Jordania, Trinidad y
Tobago y Cuba (julio-agosto 1975)”. Ver también RICO, México y el mundo. Historia de sus relaciones
internacionales. Tomo VIII. Hacia la globalización, pp. 21-65.
48
desarrollo de países que luchaban por construir un nuevo bloque político con el peso
suficiente para modificar aquellas estructuras del sistema económico internacional que
ahogaban los procesos de desarrollo económico periférico. En segundo lugar, desde el
punto de vista de política interna, el propósito fue acercarse a movimientos y foros
multilaterales que iban en sintonía con las demandas de las corrientes de izquierda a
nivel doméstico. De ese modo, la política exterior fue utilizada como una “válvula de
escape” de las presiones políticas a nivel interno. No obstante que esta última variable
explicativa es la más socorrida en la historiografía, esta investigación propone que las
presiones de orden económico fueron el principal motor del despliegue de la
diplomacia mexicana.
La interpretación más recurrente sobre la historia de la política exterior
mexicana en la segunda mitad del siglo XX sostiene que ésta respondió a los retos del
escenario político interno.57 En el caso de Echeverría, la “diplomacia del pueblo”58 del
presidente era un esfuerzo por contrarrestar la pérdida de credibilidad institucional tras
la represión del movimiento estudiantil de octubre de 1968 y la proliferación de
guerrillas urbanas y rurales. Esto también tiene relación con la variable económica,
pues los movimientos sociales en el país fueron en buena medida resultado de un
modelo económico que no condujo a una redistribución de la riqueza, lo que desató
numerosas inconformidades en amplios sectores de la sociedad mexicana que
desencadenaron protestas, movilizaciones y lucha armada en zonas rurales y urbanas
durante los años setenta.
Para tomar un ejemplo, justo en las semanas de mayo de 1973 en que el
presidente Echeverría tuvo un significativo acercamiento al gobierno socialista de
Salvador Allende, como se analizará más adelante, la situación política a nivel interno
estuvo marcada por el secuestro por más de ochenta horas del cónsul norteamericano
en Guadalajara, Terrance G. Leonhardy, por parte del grupo Fuerzas Armadas
57
Ver TORRES, México y el mundo. Historia de sus relacione exteriores. Tomo VII. De la guerra al
mundo bipolar; OJEDA, Alcances y límites de la política exterior de México; OJEDA, México: el
surgimiento de una política exterior activa; y OJEDA, México y Cuba revolucionaria: cincuenta años de
relació; MEYER, “La Guerra Fría en el mundo periférico: el caso del régimen autoritario mexicano. La
utilidad del anticomunismo discreto,” en SPENCER (coord.), Espejos de la Guerra Fría: México, América
Central y el Caribe, pp. 95-117.
58
Luis Echeverría, citado en RICO, México y el mundo…, p. 29.
49
59
“A las 22 hs. en Guadalajara; una Muchedumbre lo Recibió,” Excélsior, 8 de mayo de 1973.
60
“Renunció Gonzalo Bautista O’Farril al Gobierno de Puebla,” en Excélsior, miércoles 9 de mayo de
1973.
61
Porfirio Muñoz Ledo, entrevista con la autora. Ciudad de México, 31 de julio 2015.
62
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Political & Defense, Box 2473, Telegram from
American Embassy at Mexico to Secretary of State, May 1973.
50
Embajada estadounidense anotó: “We believe LEA [Luis Echeverría Álvarez] did
improve somewhat his rating with the mexican left, primarily through his visits to the
Soviet Union and China and the impressive reception given him by the communist
leaders, in fact, there has been some speculation that the trip presages a shift to the left
in Echeverria’s domestic policies.”63 Como puntualizó Mario Ojeda, se trataba de una
política exterior independiente y autónoma, de no alineamiento con los Estados Unidos,
dentro de una “relación especial” en la que se toleraba un cierto grado de autonomía
por parte de México en su actuación internacional, siempre que se garantizara la
estabilidad política interna.64
Sin duda la variable de política interna es importante y explicativa, como ha
expuesto la historiografía tradicional, pero esta investigación se inclina por dar un
mayor peso a las motivaciones de tipo económico detrás de las acciones de política
exterior. Para ello, es necesario señalar que el modelo de “desarrollo estabilizador”
adoptado en los años cuarenta, y que había dado tasas de crecimiento del 6 por ciento
anual, hacia finales de los años sesenta e inicios de los setenta presentaba un notable
desgaste. En particular, el sector externo de la economía mexicana que el modelo había
producido, daba cuenta de un “déficit estructural” que ponía de manifiesto las
limitaciones del paradigma económico y, sobre todo, su incapacidad de colocar
exportaciones mexicanas en el mercado internacional, pues éstas disminuyeron de 4.5
por ciento en la estructura de la producción industrial por usos en 1950 a 3.7 por ciento
en 1965.65 México necesitaba importar bienes de capital para la industrialización, pues
debido a su falta de capacidad tecnológica no podía producirlos localmente. Para
hacerlo, requería divisas que resultaran de la colocación de exportaciones primarias o
industriales, pero por su falta de competitividad la industria nacional no estaba
respondiendo a esa colocación en el mercado externo, lo que acrecentaba el déficit en
ese sector. Por lo tanto, para México, se hacía indispensable una revisión de la
63
NARA, RG 59, Subject Numeric Files, 1970-73. Political & Defense, Box 2473, Telegram from
American Embassy at Mexico to Secretary of State, May 1973.
64
OJEDA, Alcances y límites de la política exterior mexicana.
65
SOLÍS, La realidad económica mexicana: retrovisión y perspectivas, p. 231.
51
66
RICO, México y el mundo…, p. 25.
67
RICO, México y el mundo…, p. 30.
68
“Nixon orders 90-day wage-price freeze, asks tax cuts, new jobs in broad plan,” en The New York
Times, 16 de agosto de 1971.
69
“Nixon orders 90-day wage-price freeze, asks tax cuts, new jobs in broad plan,” en The New York
Times, 16 de agosto de 1971.
52
Por su parte, en la VII Reunión Anual del Consejo Interamericano Económico y Social,
tres países (Perú, Chile y Barbados) formularon una serie de preguntas a la delegación
estadounidense, y las respuestas de ésta confirmaron la rígida postura de Estados
70
BULMER-THOMAS, La historia económica de América Latina desde la Independencia, p. 358.
71
“La posición de América Latina ante las medidas norteamericanas,” en Revista Comercio Exterior,
21:9, septiembre de 1971. La Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana se constituyó en
diciembre de 1964 como “un organismo permanente con carácter de foro latinoamericano para
cuestiones específicas de la CNUCD [Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo]
y para cualesquiera otros asuntos relativos al comercio internacional y al desarrollo económico.”
Documento Informativo. Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana (CECLA). Constitución
y resoluciones, declaraciones, etc. adoptadas hasta enero 1971. INT-1338. CEPAL. División Política
Comercial, enero 1971. Consultado en julio 2016 en el repositorio de la CEPAL en línea:
[Link]
=y
72
“La posición…,” en Revista Comercio Exterior, 21:9, septiembre de 1971.
53
73
“La posición…,” en Revista Comercio Exterior, 21:9, septiembre de 1971.
74
“La posición…,” en Revista Comercio Exterior, 21:9, septiembre de 1971.
75
Documento Final de la Segunda Reunión Ministerial del Grupo de los 77, 1971, en “Los países en
desarrollo ante la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo
(UNCTAD),” suplemento de la Revista Comercio Exterior, diciembre de 1971.
76
“Los países en desarrollo ante la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo (UNCTAD). II. Documento final de la Segunda Reunión Ministerial del Grupo de los 77,”
en Revista Comercio Exterior, 21:12, diciembre de 1971.
54
77
“La reacción mundial ante las medidas económicas norteamericanas,” en Revista Comercio Exterior,
21:9, septiembre de 1971.
78
GREEN, “El Nuevo Orden Económico Internacional,” en Foro Internacional, 15:4-60, abril-junio
1975, p. 517.
79
“Text of Communique on Monetary Talks,” en The New York Times, 19 de diciembre de 1971.
80
NARA, RG 59, Briefing Books, 1958-1976, Box 54, “ECOSOC. Country Position Profile. Mexico,”
September 1971.
55
81
FRUS, 1969-1976, volumen E-10, Documents on American Republics, 1969-1972. Document 469.
Telegram 4659 from the Embassy in Mexico to the Department of State, 17 August 1971.
82
NARA, RG 59, Briefing Books, 1958-1976, Box 54, “ECOSOC. Country Position Profile: Mexico,”
September 1971.
56
Las dificultades causadas a los países en desarrollo por los reajustes en el sistema
económico mundial afianzaron los mecanismos de solidaridad entre éstos, y se
pusieron en marcha diversos programas de acción. Un ejemplo que sintetizaba los
intentos de coordinar las sensibilidades de los distintos países del Tercer Mundo para
dar voz a una posición común fue la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los
Estados (CDDEE) que el presidente Echeverría anunció ante el pleno de la Tercera
Conferencia de la UNCTAD celebrada en abril de 1972, en el Chile de Salvador
Allende. El documento representaba un instrumento complementario a la Declaración
de los Derechos del Hombre de la ONU, a fin de “desprender la cooperación económica
del ámbito de la buena voluntad para cristalizarla en el campo del derecho.”84
La propuesta significó el mayor esfuerzo multilateral mexicano encaminado a
crear un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más distributivo, como
mostraba la enunciación de los principios de la CDDEE:
83
“Una Sociedad Internacional Democrática y Justa”, discurso pronunciado por el presidente de la
República Mexicana, señor licenciado Luis Echeverría Álvarez, en la XXVI Asamblea General de las
Naciones Unidas, Nueva York, 5 de octubre de 1971, en PELLICER (comp.), Voz de México en la
Asamblea General de la ONU. Tomo I, p. 223.
84
RICO, México y el mundo…, p. 43.
57
85
SECRETARÍA DE RELACIONES EXTERIORES, Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados.
Antecedentes y texto, pp. 50-51.
58
86
Ver PETTINÀ, “Global Horizons…”
87
HARMER, Allende’s Chile and the Inter-American Cold War, p. 217; y PETTINÀ, Historia Mínima de
la Guerra Fría en América Latina, pp. 129-132.
88
“Cuarta Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno de los Países No Alineados. Argel. 5-9 de
septiembre de 1973,” en Las Cinco Conferencias Cumbres de los Países No Alineados. Documentos, p.
191.
59
89
NARA, RG 59, Briefing Books, 1958-1976, Box 195, “The visit of Secretary Kissinger to Mexico,”
Briefing Paper, Department of State, February 1974.
90
NARA, RG 59, Briefing Books, 1958-1976, Box 209, “Biographic Sketches,” August 28, 1974.
60
Carta] era sólo literatura.”91 Finalmente, los Estados Unidos, junto con la República
Federal Alemana, Bélgica, Dinamarca, Gran Bretaña y Luxemburgo, emitieron su voto
en contra de la CDDEE en la Sesión Plenaria del XXIX Período de Sesiones de la
Asamblea General de las Naciones Unidas, el 12 de diciembre de 1974; frente a una
arrolladora mayoría de 120 países que votaron a favor.92
A pesar de la oposición estadounidense, la adopción de la Carta representó un
triunfo para Echeverría en el ámbito multilateral, si se toma en cuenta que se introdujo
apenas ocho meses después del shock Nixon, y que los principios del documento iban
en contra de las nuevas disposiciones estadounidenses. En el mismo discurso de abril
de 1972, en el que Echeverría introdujo la Carta, el mandatario sostuvo: “El orden
monetario que se está gestando debiera supeditarse a los objetivos de la estrategia
internacional de desarrollo. La reconstrucción durante la posguerra probó la eficacia de
la cooperación económica internacional.”93 Se trataba de un claro reclamo en contra
del colapso del Sistema Breton Woods y del nuevo sistema económico internacional
que el shock Nixon fue configurando.
Aunque es evidente que Echeverría no podía modificar el rumbo del sistema
económico mundial, el llamado fue significativo en la medida en que unificó las voces
de países en vías de desarrollo, como quedó de manifiesto con la adopción de la
CDDEE por parte de la Asamblea General de la ONU en diciembre de 1974. Esto
demuestra que el despliegue del activismo internacional del presidente Echeverría no
tenía como objetivo único la cooptación de la izquierda a nivel doméstico, como ha
interpretado la historiografía tradicional, sino que se trató también de un intento por
diversificar las relaciones de México con el exterior y contribuir a la modificación de
las dinámicas internacionales a fin de favorecer a las naciones del Tercer Mundo.
91
Porfirio Muñoz Ledo, entrevista con la autora, 31 de julio 2015.
92
SECRETARÍA DE RELACIONES EXTERIORES, Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados.
Antecedentes y texto, pp. 57-60.
93
SECRETARÍA DE RELACIONES EXTERIORES, Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados.
Antecedentes y texto, p. 39.
61
94
NARA, Electronic Telegrams, 1973, “Finished petroleum products purchases should provide some
relief for Chile,” telegrama de la Embajada de Estados Unidos en Santiago al secretario de Estado, 18
de mayo de 1973.
95
ARRIOLA, “El acercamiento mexicano-chileno,” en Foro Internacional, 24:4, abril-junio, 1974, pp.
526 y 527.
62
96
“Echeverría Representa el Nuevo Espíritu de América Latina, Afirma Allende,” en Excélsior, lunes
29 de mayo de 1973, Sección A, p. 9. Las negritas son mías.
97
“Solidaridad de México contra el Imperialismo,” Excélsior, 28 de mayo de 1973.
63
98
“México no Podía Permitir un Chantaje Contra Chile,” Excélsior, 30 de mayo de 1973; y NARA, RG
59, Subject Numeric Files, 1970-73. Political & Defense, Box 2473, “Secretary Flores de la Peña in
Chile,” telegram from American Embassy in Mexico to secretary of State, June 1973.
99
HARMER, Allende’s Chile…, p. 197.
100
HARMER, Allende’s Chile…, p. 210.
101
HARMER, Allende’s Chile…, p. 186.
102
“Exposición del president de la República de Chile, Dr. Salvador Allende G., ante la Asamblea
General de las Naciones Unidas,” 4 de diciembre 1972, en PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE, Textos de
Salvador Allende, pp. 978. Consultado en línea en junio 2018: [Link]
[Link]/PS/sag/Discursos/1972/Discursos%20de%20Salvador%20Allende%201972%[Link]
64
103
“México no Podía Permitir un Chantaje contra Chile,” Excélsior, 30 de mayo de 1979.
104
“México Dispuesto a dar a Chile Toda la Ayuda que Necesite: Flores de la Peña,” Excélsior, 27 de
mayo de 1973.
105
“Afianzar el Mercado de Inversiones, el Camino Para la Integración Iberoamericana: Flores de la
Peña,” Excélsior, 9 de junio de 1973.
106
ARRIOLA, “El acercamiento mexicano-chileno,” en Foro Internacional, 24:4, abril-junio, 1974, p.
528.
65
107
“Iberoamérica se Salva o se Hunde Junta, Señala Allende,” Excélsior, 27 de mayo de 1973; y
“Echeverría Representa el Nuevo Espíritu de América Latina, Afirma Allende,” Excélsior, 28 de mayo
1973.
108
PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE, Textos…, pp. 973-990.
109
GILMAN, “The New International Economic Order: A Reintroduction,” Humanity, Spring 2015, p. 2.
110
NARA, Electronic Telegrams 1973. Central Foreign Policy Files, RG 59, 1973MEXICO06598.
“State of US-Mexican relations at midway point in Echeverria administration.” From American
Embassy in Mexico to Secretary of State. 5 September 1973.
66
1.5 Conclusiones
Unidos, Canadá, Japón y Europa Occidental, provocando una crisis energética provocó
que encendió alertas en Estados Unidos a fin de buscar fuentes alternativas para el
abastecimiento de hidrocarburos. De ese modo, el petróleo mexicano empezó a ser foco
de interés para el gobierno y empresas estadounidenses, no sólo por la seguridad de la
cercanía geográfica entre los dos países, sino por la “relación especial” entre ellos.
Sin embargo, esta “relación especial” experimentó dificultades debido a los
cambios económicos que el presidente Nixon anunció en agosto de 1971
(particularmente la tasa del 10 por ciento a las importaciones y el recorte de la ayuda
norteamericana al exterior), los cuales afectaron directamente la nueva estrategia de
desarrollo que la administración de Echeverría había adoptado y que se basaba en dar
impulso a las exportaciones. Una tasa impositiva del 10 por ciento en el mayor destino
comercial de las exportaciones mexicanas afectaba drásticamente las intenciones de
México por sanar su balanza comercial e impulsar el crecimiento económico.
La nueva política económica de la administración Nixon explicaba en buena
medida el emprendimiento mexicano de una política exterior caracterizada por la
ampliación de lazos políticos y económicos en Asia, África y América Latina; y la
radicalización de un discurso que llamaba a la reivindicación de los países del Tercer
Mundo, productores de materias primas, versus el mundo industrializado, consumidor
de aquéllas.
Dentro de este marco, Echeverría llegó a proponer la Carta de Derechos y
Deberes Económicos de los Estados cuyo principio fundamental era el reparto más
equitativo de la riqueza mundial, y entre otros temas establecía las condiciones para
que cada Estado tuviera libre disposición sobre sus recursos naturales, es decir, libertad
para nacionalizar diferentes industrias. La CDDEE abogaba por una mayor injerencia
del Estado en la economía y por una limitación del rol del capital privado. La Carta fue
aprobada en diciembre de 1974 y, a pesar de la oposición directa de Estados Unidos, la
adopción del documento en la Asamblea General de la ONU no significó un daño
considerable para la relación bilateral México-EUA.
En cuanto a la industria petrolera de México, los descubrimientos de potenciales
yacimientos de hidrocarburos en la zona de Reforma, Chiapas, en mayo de 1972,
68
CAPÍTULO 2
Introducción
Este capítulo analiza el desarrollo de la industria petrolera mexicana entre 1974 y 1976,
etapa en la que México comenzó a colocar exportaciones de petróleo en el mercado
internacional. La nueva posición alcanzada por Pemex condujo, inevitablemente, a
debatir cuál iba a ser la posición del país con respecto a los Estados Unidos y la OPEP
y si, en ese sentido, el petróleo coadyuvaría a reafirmar el respaldo que México había
mostrado con relación a las demandas del Tercer Mundo en un momento en que este
bloque político recobraba fuerza.
Para conducir ese análisis, el capítulo se divide en cuatro secciones. La primera
es un acercamiento a la situación de la industria petrolera mexicana entre 1974 y 1976,
que corresponde a una etapa importante en la evolución de Pemex por el paso
significativo que tuvo México hacia país exportador de petróleo. Durante el mes de
junio de 1974 se anunció el logro de la autosuficiencia energética y en consecuencia se
eliminaron las importaciones de crudo que desde 1971 habían contribuido al
abastecimiento interno. De ese modo, en septiembre de 1974 fue posible iniciar la
exportación de excedentes de producción, que fueron colocados en el mercado
1
AHGE, expediente SPR-852-2. Telegrama 509, del secretario de Relaciones Exteriores, Alfonso García
Robles, al Embajador de México en Irán. Tlatelolco, México, 17 de mayo de 1976.
70
2
Las exportaciones de crudo en los últimos cuatro meses de 1974 fueron de 47,575 barriles diarios.
PEMEX, Memoria de Labores, 1974.
3
FRUS, 1969-1976, volumen XXXVI, Energy Crisis, 1969-1974. Document 342. Memorandum From
the President’s Assistant for National Security Affairs (Kissinger) to President Nixon. Washington, 19
March 1974.
71
4
Un ejemplo de la respuesta a la crisis energética fue la coordinación entre los países de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para la creación de una Agencia Internacional
de la Energía (AIE), cuya prioridad fuera garantizar la seguridad energética de sus miembros ante la
amenaza de otro embargo de los productores de Medio Oriente.
72
5
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director General de PEMEX, Ing. Antonio Dovalí Jaime,
ante Luis Echeverría Álvarez el 18 de marzo de 1975, en Reforma, Chiapas,” p. 22.
73
6
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Antonio
Dovalí Jaime, ante el C. Presidente de la República, Lic. Luis Echeverría Álvarez, el 18 de marzo de
1974, en Minatitlán, Ver., al conmemorarse el XXXVI Aniversario de la Nacionalización de la Industria
Petrolera,” p. 19.
7
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Antonio
Dovalí Jaime, ante el C. Presidente de la República, Lic. Luis Echeverría Álvarez, el 18 de marzo de
1973, en Tula, Hgo., al conmemorarse el XXXV Aniversario de la Nacionalización de la Industria
Petrolera,” p. 6.
8
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1973,” p. 6.
74
9
SORDO y LÓPEZ, Exploración, reservas y producción…, p. 46.
10
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1974,” p. 9.
11
Entrevista de la autora con Francisco Javier Alejo, ex secretario de Patrimonio Nacional entre 1975-
1976. Ciudad de México, 28 de junio 2017.
12
PEMEX, Memoria de Labores, 1974.
75
13
SORDO y LÓPEZ, Exploración, reservas y producción…, p. 46.
14
PEMEX, Anuario estadístico, 1977, p. 9.
15
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1975,” p. 17.
16
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1975,” pp. 10-11.
76
17
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1975,” p. 11.
18
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1975,” pp. 21-22.
19
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1975,” p. 9.
77
Crudo
0 5 10 15 20 25
Millones de barriles
1974 1973
Finalmente, el cuarto factor fue resultado de la nueva estructura comercial que Pemex
asumió a raíz del aumento de los precios internos de los combustibles en diciembre de
1973 (después de 15 años de congelamiento), así como del mayor volumen de ventas
y del costo de varios proyectos cuyo financiamiento estuvo a cargo del Instituto
Mexicano del Petróleo, lo que se tradujo un alivio en la situación financiera de la
paraestatal.20
Las variables anteriores hacían concluir al director de Pemex que México había
atravesado la crisis energética internacional en condiciones de ventaja respecto a otros
países,21 y que se hallaba en gestación “un cambio radical en la posición de Pemex
como abastecedor mayoritario de energéticos y materias primas petroquímicas, que
garantizarán por algún tiempo, no precisado aún, nuestro crecimiento.”22 De ese modo,
comenzó a manejarse la idea de que la riqueza petrolera de México podía significar una
20
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1975,” pp. 25 y 33.
21
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1975,” p. 36.
22
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1975,” pp. 16-17.
78
23
Entrevista de la autora con Porfirio Muñoz Ledo, ex subsecretario de la Presidencia de la República y
ex secretario del Trabajo durante el sexenio de Luis Echeverría. Ciudad de México, 31 de julio 2015.
24
MORALES, ESCALANTE, y VARGAS, La formación…, pp. 54-55.
25
La tesis sobre la postura “técnica” versus “política” fue desarrollada en el estudio de MORALES,
ESCALANTE y VARGAS, La formación…, pp. 72-78.
26
BERMÚDEZ, La política petrolera…, pp. 18-19.
27
DOVALÍ JAIME, “Petróleos Mexicanos: evaluación de las realizaciones, 1971-1976,” en suplemento de
la Revista Comercio Exterior, 26:4, abril de 1976, p. 39, cuadro 8.
79
sexenio de López Portillo sólo las exportaciones de crudo a Estados Unidos llegaron a
ser de 729,300 barriles diarios.
De acuerdo con el estudio de Isidro Morales, Cecilia Escalante y Rosío Vargas
sobre La formación de la política petrolera en México, 1970-1986, el presidente
Echeverría quedó colocado en medio de esas dos posiciones, pero finalmente cedió al
peso del pragmatismo, pues las presiones económicas fueron cada vez mayores hacia
finales del sexenio, alimentadas por el déficit del gasto público y el temor frente a la
depreciación de la moneda. Con el respaldo del director del Banco de México y el
secretario de Hacienda, a fines de agosto de 1976 Echeverría “propuso que se
contemplara alcanzar en el mediano plazo una plataforma de exportación de 1.5
millones de barriles diarios,” pero los funcionarios de Pemex se opusieron a la medida,
bajo argumentos de orden técnico con los que buscaban incentivar una explotación
racional de los recursos del subsuelo.28 Cabe señalar, además, que Echeverría aceptó el
incremento de las exportaciones hasta agosto de 1976, es decir, apenas cuatro meses
antes del cambio de gobierno.
Antes de esa fecha, Pemex mantuvo una notable “actitud de prudencia ante la
incógnita del volumen de nuestras reservas.”29 Dicha prudencia, respaldada por
Echeverría, puede también interpretarse como un acto de solidaridad con la OPEP, pues
un anuncio sobre el incremento sustancial de las reservas en un país productor no
miembro de la Organización, representaba un incremento en la oferta que iba a debilitar
a la OPEP, y uno de los principales objetivos de este organismo era controlar dicha
oferta.30
Esa solidaridad con la OPEP quedó reflejada en la posición petrolera
internacional que el gobierno de México dio a conocer días antes de una reunión que
se celebraría el 21 de octubre de 1974 entre Echeverría y el nuevo presidente de los
Estados Unidos, Gerald Ford, quien había llegado al cargo apenas en agosto de 1974,
28
MORALES, ESCALANTE, y VARGAS, La formación…, p. 68. En agosto de 1976 el director del Banco
de México era Ernesto Fernández Hurtado y el secretario de Hacienda y Crédito Público era Mario
Ramón Beteta.
29
DOVALÍ JAIME, “Informe rendido por el C. Director…1975,” p. 24.
30
A esta conclusión llegué luego de discutir el tema con el ex secretario del Patrimonio, Francisco Javier
Alejo, así como con Porfirio Muñoz Ledo.
80
Como ya se dijo, en junio de 1974 México logró suspender las importaciones de crudo
y hacia mediados de septiembre fue posible colocar excedentes de producción en el
mercado internacional, a precios fijados por el mismo mercado, buscando las mejores
condiciones económicas para la transacción. Durante el mes de octubre de ese año los
periódicos estadounidenses Washington Post y The New York Times reportaron que
estimaciones preliminares calculaban las reservas mexicanas en 20 mil millones de
barriles, lo que se interpretó como una posibilidad para que México eventualmente -si
tomaba la decisión de incrementar la producción y convertirse en exportador-
31
De acuerdo con el estudio de SARGENT, Ford fue un presidente “anómalo” que carecía del instinto
geopolítico del presidente Nixon. Había llegado a la vicepresidencia en 1973 luego de un escándalo
financiero de Spiro Agnew, a quien sustituyó. En agosto de 1974 reemplazó a Nixon tras el escándalo
del Watergate. SARGENT, A Superpower Transformed. The Remaking of American Foreign Relations in
the 1970s, posición 3939 de la edición Kindle.
32
MORALES, ESCALANTE y VARGAS, La formación…, p. 58.
81
mantuviera los precios a un nivel más bajo que los fijados por la OPEP.33 El artículo
del New York Times, por ejemplo, afirmaba que: “A large Discovery could give Mexico
the capacity to break the high prices that have been fixed by [the] Organization of
Petroleum Exporting Countries. […] They could underprice O.P.E.C. by 50 cents a
barrel and we would buy all we could get. […] They would have a ready-made
customer in the United States.”34
Es notorio que la noticia del Washington Post y New York Times se publicó días
antes de la reunión entre los mandatarios de México y Estados Unidos (la cual se
celebró el 21 de octubre), bajo un contexto en el que Estados Unidos buscaba disminuir
su dependencia de la OPEP y México sin duda representaba una alternativa ventajosa
en el mediano plazo.
Una fuente del New York Times declaró que la filtración tenía como objetivo
atacar a la OPEP: “Psychologically, it’s not a bad idea to remind O.P.E.C. countries
there might be oil elsewhere. We just wanted to give them a gentle reminder that new
oil field still can be found.”35
Frente a ese contexto, Echeverría hizo una declaración en la que desmintió las
estimaciones de la prensa y fue enfático en su opinión sobre los recursos no renovables
del país: “we must be profoundly nationalist and anti-imperialist, we must cultivate the
patriotism lost by those with colonial mentalities.”36 Además, calificó el reportaje como
una maniobra para debilitar los precios del barril: “Although the oil deposits that have
been discovered are very positive and very extensive, they do not have the enormous,
fantastic magnitude, that has been spoken about, as an international trick that seeks to
weaken our prices.”37
33
Washington Post, 12 de octubre de 1974, pp. A-1, A-4, citado en MORALES, ESCALANTE y VARGAS,
La formación…, p. 58. El New York Times manejó la cifra de 19,000 millones de barriles (“U.S. Officials
Receive Reports Of a Major Mexican Oil Find,” The New York Times, 12 October 1974), mientras el
International Herald Tribune habló de 20,000 millones de barriles (“Huge Oil reserves Reported Found
in Mexico,” International Herald Tribune, 15 October 1974).
34
“U.S. Officials Receive Reports Of a Major Mexican Oil Find,” The New York Times, 12 October
1974.
35
“A U.S. Company Spread News of Mexico Oil Find,” The New York Times, 20 October 1974.
36
“Mexico Tying oil to ‘nationalism’,” The New York Times, 15 October 1974.
37
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª), “Noticia sobre nuevo yacimiento de petróleo en México,” oficio número
3225, del embajador de México en Canadá, Rafael Urdaneta, a la Secretaría de Relaciones Exteriores.
82
Venezuela 14000
Kuwait 65000
Irán 65000
URSS 80000
Millones de barriles
Ottawa, Ont., 21 de octubre 1974. El oficio remitía el siguiente recorte de periódico: “Mexico oil wealth
reports a ‘trick’ to depress prices,” The Gazette, Montreal, 21 October 1974.
83
que a pesar de que las exportaciones de petróleo mexicanas eran aún reducidas, era
necesario definir la posición del país ante el mercado petrolero internacional y
particularmente ante la OPEP, en consonancia con la política exterior cercana al Tercer
Mundo que el presidente Echeverría había puesto en marcha durante su gobierno:
Como hasta ahora, y en todo momento, México cuidará celosamente que sus
exportaciones de crudo no contribuyan de ninguna manera a deprimir los
precios del producto en el mercado mundial y que su participación en ese
mercado no pueda ser usada como elemento de debilitamiento del frente
38
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª) Circular 53751 de la Secretaría de Relaciones Exteriores transmitida a
todas las embajadas de México. Tlatelolco, D.F., 17 octubre 1974.
84
En efecto, desde mediados de septiembre de 1974 (es decir, un mes antes del
comunicado), México había colocado excedentes de producción en el mercado
internacional y los había comercializado a los precios fijados por la OPEP, que hacia
1974 se mantenían en 11.65 dólares por barril (referencia del crudo Árabe Ligero, 34°
API).40 De esa forma, México exportó un promedio de 35 mil barriles diarios a Estados
Unidos e Israel, mientras se buscaba diversificar a los compradores y atender las
necesidades energéticas de países en desarrollo de América Latina y el Caribe. El
embajador de Estados Unidos en México, Joseph J. Jova, reportó el 17 de septiembre
de 1974 que el subdirector de Comercio Exterior de Pemex, Raúl Magañas, reveló que
se había alcanzado un acuerdo con tres compañías estadounidenses (GOC Oil, Carter
Oil y Dow Chemical), para una entrega de 35,000 barriles diarios durante el resto de
1974, a 10.50 dólares por barril. El primer cargamento se esperaba para ser entregado
entre el 22 y 28 de septiembre de ese año, y Pemex esperaba que durante 1975 el precio
fuera cercano a los 11 dólares por barril.41
En cuanto a la especulación sobre las reservas, en una declaración paralela que
complementaba el posicionamiento internacional de México, el director general de
Pemex aclaró que era “problemático y prematuro tratar de cuantificar la magnitud de
los yacimientos petrolíferos recién descubiertos en el país,” pero adelantó que México
disponía de excedentes para la exportación “por 4.7 millones de barriles de crudo en
39
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª) Circular 53751 de la Secretaría de Relaciones Exteriores transmitida a
todas las embajadas de México. Tlatelolco, D.F., 17 octubre 1974. Las negritas son mías.
40
OPEC, Annual Review and Record, 1974, pp. 7-8.
41
NARA, Electronic Telegrams, 1974, “Terms of sale of mexican crude for export.” Del embajador de
Estados Unidos en México, Jova, al secretario de Estado. 17 de septiembre de 1974.
85
septiembre – diciembre del año en curso y por cerca de 40 millones de barriles en 1975,
para un promedio diario de 111 000 barriles.” El destino de esos excedentes sería el
“mercado internacional, buscando la mayor diversificación posible de compradores y
atendiendo especialmente las necesidades de los países en desarrollo, sobre todo de
América Latina.”42
Las autoridades mexicanas también anunciaron que se habían hecho ofertas a
Cuba para la adquisición de petróleo mexicano, y que Japón y Brasil habían mostrado
interés en la compra del mismo.43 Flores de la Peña declaró que se esperaba una
producción de 810,000 barriles diarios en diciembre de 1975, y adelantó que existían
planes para incrementar la capacidad de refinación en México, de modo que, como
recogió el New York Times de sus declaraciones, hacia 1976 “no crude oil would have
to be exported by Pemex.”44 Es decir, aumentada la capacidad de refinación y
transformación industrial, Pemex exportaría solamente productos terminados, los
cuales tienen un valor superior al del crudo sin procesar. Esta expectativa nunca se
cumplió.
Respecto a las estimaciones de la prensa y las comparaciones entre los hallazgos
de hidrocarburos en México y la riqueza petrolera del Golfo Pérsico, Flores de la Peña
respondió: “This item of news did not come from any Mexican source. Ask the
Americans about it. I don’t know what their idea was.”45
La cancillería mexicana reunió las declaraciones de Flores de la Peña y Dovalí
Jaime en una circular que extendió a las representaciones de México alrededor del
mundo, pidiendo que se diera la mayor difusión posible a la postura fijada en el tema
petrolero. Las reacciones fueron inmediatas. De la Embajada de México en Canadá se
remitieron recortes de prensa que retomaban las declaraciones de los funcionarios
mexicanos. El diario The Gazette, de Montreal, agregaba que, de acuerdo a Flores de
la Peña, no existía preferencia para comercializar el petróleo mexicano con Estados
42
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª). Circular 53751 de la Secretaría de Relaciones Exteriores transmitida a
todas las embajadas de México. Tlatelolco, D.F., 17 octubre 1974.
43
“Mexico accepts oil-price system,” The New York Times, 16 October 1974.
44
“Mexico accepts oil-price system,” The New York Times, 16 October 1974.
45
“Mexico accepts oil-price system,” The New York Times, 16 October 1974.
86
Unidos e incluso Cuba había sido el primer país al que se le dio oportunidad de ser
comprador.46
De la Embajada de México en Francia se remitieron comentarios en la prensa
europea sobre el hallazgo de petróleo en México. El diario Le Monde reprodujo la
declaración sobre le cheval de Troie.47 El International Herald Tribune publicó que la
izquierda mexicana se inclinaba por entrar a la OPEP, y además promovía la formación
de una asociación latinoamericana de productores de petróleo paralela a aquella, cuyo
fin fuera crear un frente común en la defensa de sus intereses y por la lucha contra el
imperialismo.48 Por medio de un oficio de la Embaja de México en la República Federal
de Alemania, el embajador mexicano, Vicente Sánchez Gavito, remitió varios recortes
de prensa que reprodujeron la noticia sobre un posible “Golfo Pérsico” mexicano y las
declaraciones de las autoridades de Sepanal y Pemex. El diplomático mexicano anotó:
“en el tiempo que llevo en Alemania, ningún acto de nuestro Gobierno ha suscitado
tanto interés como esta declaración.”49
46
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª). Oficio 3204 “Recortes de prensa sobre petróleo mexicano,” del
embajador Rafael Urdaneta al secretario de Relaciones Exteriores. Ottawa, Ontario, 17 octubre 1974. El
oficio remite el siguiente recorte de prensa: “Saudi may reimpose ban; Mexico Denies U.S. Oil Priority,”
The Gazette, Montreal, 17 October 1974.
47
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª). Oficio número 2238, “Comentarios en la prensa francesa sobre el
hallazgo de petróleo en México,” del embajador Silvio Zavala a la Secretaría de Relaciones Exteriores.
París, Francia, 17 octubre 1974.
48
“Mexico Urged By Leftists to Join Oil Cartel,” International Herald Tribune, 17 october 1974.
49
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª). Oficio número 1052, del embajador de México en la República Federal
de Alemania, Vicente Sánchez Gavito, al secretario de Relaciones Exteriores, Emilio O. Rabasa.
Colonia, 23 octubre 1974. En la comunicación se anexaron varios recortes de prensa alemana que
reprodujeron la nota sobre el posicionamiento petrolero internacional de México.
87
50
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª). Oficio número 1052, del embajador de México en la República Federal
de Alemania, Vicente Sánchez Gavito, al secretario de Relaciones Exteriores, Emilio O. Rabasa.
Colonia, 23 octubre 1974. En la comunicación se anexaron varios recortes de prensa alemana que
reprodujeron la nota sobre el posicionamiento petrolero internacional de México.
51
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª). Oficio del encargado de negocios a.i. de la Embajada de México en
Israel, Pedro González Rubio, al secretario de Relaciones Exteriores. Asunto: “Noticias sobre México
publicadas en la prensa israelí. Yacimientos de petróleo,” Tel-Aviv, 18 octubre 1974. Como anexo el
recorte de prensa: “Mexico bids for role in OPEC,” The Jerusalem Post, 17 october 1974.
52
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª). Oficio del encargado de negocios a.i. de la Embajada de México en
Israel, Pedro González Rubio, al secretario de Relaciones Exteriores. Asunto: “Noticias sobre México
88
en la prensa israelí.” Tel-Aviv, 29 octubre 1974. Como anexo el recorte de prensa: “Mexico and OPEC,”
The Jerusalem Post, 28 October 1974.
53
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª). Oficio del encargado de negocios a.i. de la Embajada de México en
Israel, Pedro González Rubio, al secretario de Relaciones Exteriores. Asunto: “Noticias sobre México
en la prensa israelí.” Tel-Aviv, 29 octubre 1974.
54
AHGE, exp. III-6039-26 (1ª). Oficio número 803, “Posición petrolera internacional de México,” del
embajador de México en Líbano, Francisco Apodaca, al secretario de Relaciones Exteriores. Beirut, 18
octubre 1974. En el oficio se remite el siguiente recorte de prensa: “Mexico rejects weakening OPEC,”
The Daily Star, Beirut, 18 October 1974.
55
“Mexico rejects weakening OPEC,” The Daily Star, Beirut, 18 October 1974.
56
NARA, RG 59, Briefing Books, 1958-1976, Box 209, Department of State, Briefing Paper,
“Petroleum,” October 1974.
89
(A) Mexico can derive the economic benefits of high OPEC imposed world
prices without joining the organization, (B) by not tying Mexican oil to
political strings perhaps Mexican oil could attract a higher than prevailing
price due to the assurance of availability despite political upheaval, and (C)
that in any case Mexico should conserve its petroleum resources for future
generations and restrain the temptation to market it abroad.59
57
NARA Electronic Telegrams, 1974, Central Foreign Policy Files, RG 59, 1974MEXICO08890.
“Mexico’s posture on the question of OPEC membership,” from Ambassador Jova to Secretary of State,
18 October 1974.
58
NARA Electronic Telegrams, 1974, Central Foreign Policy Files, RG 59, 1974MEXICO08890.
“Mexico’s posture on the question of OPEC membership,” from Ambassador Jova to Secretary of State,
18 October 1974.
59
NARA Electronic Telegrams, 1974, Central Foreign Policy Files, RG 59, 1974MEXICO08890.
“Mexico’s posture on the question of OPEC membership,” from Ambassador Jova to Secretary of State,
18 October 1974.
60
NARA, RG 59, Briefing Books, 1958-1976, Box 209, “Petroleum,” Briefing Paper, Department of
State, October 1974.
90
61
NARA, RG 59, Briefing Books, 1958-1976, Box 209, “Petroleum,” Briefing Paper, Department of
State, October 1974.
62
NARA, RG 59, Briefing Books, 1958-1976, Box 209, “Petroleum,” Briefing Paper, Department of
State, October 1974.
63
FRUS, 1969-1976 Volume E-11, Part 1, Documents on Mexico; Central America; and the Caribbean,
1973-1976. Document 70. Memorandum of Conversation. Magdalena de Kino, Mexico, 21 October
1974.
91
Mexico must seek the world price for its oil. But Mexico is, at the same time,
proposing a system of international cooperation. People are dying in Asia
and India. The poor do not have oil. It is they who are suffering. […] In april
1972, Mexico proposed the Charter of Economic Rights and Duties of States.
This is a banner which has now been taken up by more than 100 countries.
With regard to petroleum, the question is at what point does this vital raw
material reach a price which is detrimental to both the rich and the poor. […]
It is possible to improve the idea of international cooperation and include
petroleum?65
64
FRUS, 1969-1976 Volume E-11, Part 1, Documents on Mexico; Central America; and the Caribbean,
1973-1976. Document 70. Memorandum of Conversation. Magdalena de Kino, Mexico, 21 October
1974
65
FRUS, 1969-1976 Volume E-11, Part 1, Documents on Mexico; Central America; and the Caribbean,
1973-1976. Document 70. Memorandum of Conversation. Magdalena de Kino, Mexico, 21 October
1974.
92
Ford le respondió que el incremento del precio del petróleo afectaba a Estados Unidos,
Japón y Europa, y de una forma dramática a los países más pobres. En cambio, diez o
doce países se estaban enriqueciendo, aunque podían irse a la quiebra, aludiendo a los
productores de petróleo. Kissinger agregó: “Saudi Arabia and the Gulf States must
realize that at present prices they run the risk of producing a massive breakdown in the
world economic situation, and may provoque counter measures. I believe that all the
oil states now realize that they should not raise prices.”66
Con respecto a la CDDEE, el secretario de Estado norteamericano reconoció que
tenían reservas sobre el artículo 2, el cual daba pie a la nacionalización de industrias.
En ese momento, Flores de la Peña insistió en discutir hasta el punto en que Ford dio
por terminada la reunión. A continuación se reproduce el diálogo:
66
FRUS, 1969-1976 Volume E-11, Part 1, Documents on Mexico; Central America; and the Caribbean,
1973-1976. Document 70. Memorandum of Conversation. Magdalena de Kino, Mexico, 21 October
1974.
93
President Ford: I think that you will find that competition will result in a
reduction of the price of capital goods, if oil prices are reduced, or at least
level off.
Minister Flores: I am not sure.
President Ford: Nobody is certain in this type of situation. There were
tremendous increases in the price of oil.
Minister Flores: We are paying much more for our equipment.
President Ford: In any event, the two increased at the same time. But now I
think it is now time to leave.67
El memorandum permite ver una postura poco flexible por parte del secretario Flores
de la Peña, uno de los miembros más nacionalistas en el gabinete de Echeverría, que
días antes había hecho público el posicionamiento petrolero internacional de México,
en una actitud de solidaridad con los países productores. Por su parte, el mandatario
mexicano trató de llevar la conversación con Ford y Kissinger hacia el tema de la
CDDEE, y propuso incluir al petróleo en las discusiones para el mejoramiento de la
cooperación internacional, preguntándose hasta qué punto su precio representaba un
daño tanto para ricos como para pobres.68 La contraparte estadounidense, en cambio,
responsabilizó a los países árabes de generar situaciones de riesgo que pudieran
conducir a un colapso financiero internacional.
En la conversación resalta también el convencimiento del secretario Flores de
la Peña respecto a la tesis desarrollista según la cual existe un desequilibrio estructural
entre los términos de intercambio de productos primarios y secundarios, como propuso
Raúl Prebisch a mediados del siglo XX.69 De acuerdo a la teoría de Prebisch, adoptada
67
FRUS, 1969-1976 Volume E-11, Part 1, Documents on Mexico; Central America; and the Caribbean,
1973-1976. Document 70. Memorandum of Conversation. Magdalena de Kino, Mexico, 21 October
1974. Las negritas son mías.
68
FRUS, 1969-1976 Volume E-11, Part 1, Documents on Mexico; Central America; and the Caribbean,
1973-1976. Document 70. Memorandum of Conversation. Magdalena de Kino, Mexico, 21 October
1974.
69
Raúl Prebisch fue secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) entre
1950 y 1963, y secretario general de la UNCTAD entre 1964 y 1969. Formuló la teoría estructuralista
sobre el desarrollo económico. Para un análisis de la teoría estructuralista elaborada por la CEPAL, ver
E. V. K. FITZGERALD, “2. La CEPAL y la Teoría de la Industrialización por medio de la Sustitución de
94
Pocos meses después de la reunión entre Echeverría y Ford, la posición mexicana con
respecto a la OPEP se fue caracterizando por una fuerte ambigüedad. De acuerdo con
el National Intelligence Bulletin de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en enero
de 1975 el ministro de Finanzas de Kuwait anunció que México había solicitado ser
admitido en la OPEP.75 La CIA afirmaba que el principal promotor de la entrada de
México en la Organización era el secretario Flores de la Peña. Para el momento en que
73
FRUS, 1969-1976 Volume E-11, Part 1, Documents on Mexico; Central America; and the Caribbean,
1973-1976. Document 70. Memorandum of Conversation. Magdalena de Kino, Mexico, 21 October
1974.
74
“Mexico’s new oil…,” The New York Times, 22 October 1974.
75
FOIA, General CIA Records, National Intelligence Bulletin, 2 January 1975, p. 12.
96
76
NARA, Electronic Telegrams, 1975. “Mexican membership in OPEC, the Trade Reform Act, and
GSP”, 3 January 1975.
77
NARA, Electronic Telegrams, “Mexican membership in OPEC…”, 3 January 1975.
78
NARA, Electronic Telegrams, “Mexico’s decision to refrain from full OPEC membership”, 6 January
1975.
97
79
NARA, Electronic Telegrams, 1975, “Mexican interest in OPEC membership,” from American
Embassy in Mexico to secretary of State, 15 May 1975.
80
AHGE, Exp. III-6052-5 (1ª). Oficio número 941. Del embajador de México en Panamá, Vicente
Herrera Brambila, al secretario de Relaciones Exteriores. Panamá, 21 de julio 1975. El oficio remite
recortes de prensa sobre declaraciones del presidente Echeverría en su visita a Argel. Entre ellos el
siguiente: “México interesado en formar parte de países exportadores de petróleo,” Matutino, 16 julio
1975.
81
Periódico al-Bilad (El País), impreso en Jeddah, Arabia Saudita, viernes 1 de agosto de 1975. El título
dice: “Su Majestad el Rey recibe al presidente mexicano a su llegada ayer al Reino.” En el subtítulo se
lee: “Su Majestad ofrece una gran cena de recepción en honor de Su Excelencia el Presidente de la
República de México.” El recorte se encontró en AHGE, exp. III-4980-2. Agradezco a Pablo Tornielli
su apoyo con la traducción.
98
En gira oficial por Medio Oriente a mediados de 1975, el presidente Echeverría declaró
ante el Rey de Arabia Saudita, Khaled Bin Abdul Aziz, que México no sería un
instrumento contra la OPEP. Un boletín de la Embajada de Arabia Saudita resumió las
palabras del mandatario mexicano: “Jamás permitiríamos la entrega de nuestro petróleo
a menor precio que el de ella [la OPEP]”, ni siquiera “en el caso de que aumentaran
considerablemente las reservas y la producción de petróleo mexicano.”82
México se mantuvo fuera de la OPEP, aunque los archivos diplomáticos
muestran un minucioso seguimiento de las actividades de la Organización. La
Secretaría de Relaciones Exteriores solicitó al Embajador de México en Venezuela el
estatuto y reglamento de la OPEP, mientras la Embajada en Argelia remitió
información sobre la Organización, la Embajada en Líbano envió un informe detallado
de la Conferencia Cumbre de la OPEP, y la Embajada en Viena daba cuenta de las
principales medidas tomadas por los ministros petroleros.83 Un informe preparado en
la Dirección General de Documentación e Informe Presidencial de México, señalaba:
82
AHGE, Exp. III-4980-2. Oficio 1612, del encargado de negocios a.i. de la Embajada de México en
Venezuela, Manuel Nájera Díaz, al secretario de Relaciones Exteriores. Caracas, 23 octubre 1975.
Remite Boletín de la Embajada de Arabia Saudita, relativo a la visita del presidente Echeverría al Medio
Oriente. Título del Boletín “México y Arabia Saudita.”
83
AHGE, Exp. III-6052-5 (1ª). Telegrama de la SRE a la Embajada de México en Caracas. Tlatelolco,
20 de octubre 1975. En el mismo expediente: “La Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP),” oficio 396, del embajador de México en Argelia, Ernesto Madero, al secretario de Relaciones
Exteriores. Argel, 9 de abril 1975. “Primera Conferencia Cumbre OPEP,” oficio del embajador de
México en Líbano, Francisco Apodaca y Osuna, al secretario de Relaciones Exteriores. Beirut, 12 de
marzo 1975. “La Conferencia de los 13 países de la O.P.E.P. en Argel.- Sus repercusiones,” oficio
número 501 de la encargada de negocios a.i. de la Embajada de México en Francia, Jacqueline González
Quintanilla, al secretario de Relaciones Exteriores. París, 10 de marzo 1975.
84
AGN, Fondo Porfirio Muñoz Ledo. Cargos en la Administración Pública Federal, STPS, Informes,
Caja 60, Expediente 37, año 1974. “México y los países árabes productores de petróleo.” Informe de la
Dirección General de Documentación e Informe Presidencial.
99
85
AHGE, III-6064-12, “Contactos con Kuwait para una planta refinadora binacional.” Oficio del
embajador de México en la República Popular China, Eugenio Anguiano Roch, al secretario de
Relaciones Exteriores, Emilio O. Rabasa. Pekín, 28 de junio de 1973. Este informe fue luego remitido
por SRE al director de Nacional Financiera, sin embargo, el expediente termina en este punto y se
desconoce cuál haya sido la valoración del proyecto por parte de Nafinsa, o bien el seguimiento que le
hayan dado al mismo en Kuwait.
86
AHGE, Exp. III-6039-26 (1ª). Oficio 874 del encargado de negocios a.i. de la Embajada de México
en Japón, Carlos A. Bado, al secretario de Relaciones Exteriores. Tokio, Japón, 14 de julio 1976. Remite
traducción de Boletín Latinoamericano publicado en japonés: “Circunstancias en torno al cambio de la
política petrolera de México,” Boletín Latinoamericano, 11 junio 1976.
100
Ante la declaración, el embajador Jova informó sobre una reunión con el secretario
particular del presidente Echeverría, Fernando Gutiérrez Barrios, en la que el
embajador hizo referencia a las declaraciones de Alejo y sobre una posible adhesión de
México a la OPEP, comentó: “I would hope that it would be discussed with us first.”88
El secretario particular del presidente le aseguró al embajador que no habría un ingreso
a la OPEP, pero el comentario del diplomático resumió claramente la ambivalencia
mexicana:
87
NARA, Electronic Telegrams, 1976, “Secretary Alejo repeats standard GOM position on OPEC.”
Telegrama del embajador Jova al secretario de Estado, 5 de mayo 1976.
88
NARA, Electronic Telegrams, 1976. “GOM Position on OPEC and North Korea.” Telegrama del
embajador Jova al secretario de Estado, 6 de mayo 1976.
101
instances where Echeverria as assured us of one thing and a few months later
has done the opposite.89
89
NARA, Electronic Telegrams, 1976. “GOM Position on OPEC and North Korea,” 6 May 1976. Las
negritas son de la autora.
90
Unos días después de las declaraciones de Alejo, un asistente del secretario del Tesoro de los Estados
Unidos, Gerald Parsky, afirmó ante reporteros que su país tomaría represalias si México ingresaba a la
OPEP. La declaración fue interpretada en la prensa como una intimidación de los norteamericanos. Ver
Excélsior, 19 de mayo de 1976.
91
Entrevista con Francisco Javier Alejo, ex secretario del Patrimonio Nacional. Ciudad de México, 28
de junio 2017.
92
Entrevista con Francisco Javier Alejo, ex secretario del Patrimonio Nacional. Ciudad de México, 28
de junio 2017.
93
Entrevista con Francisco Javier Alejo, ex secretario del Patrimonio Nacional. Ciudad de México, 28
de junio 2017.
102
interna y otra de tipo económico. Para ganar legitimidad política a nivel doméstico, era
mucho más conveniente continuar con el manejo receloso de su política petrolera,
particularmente por la carga nacionalista de esta industria. Al mismo tiempo,
respaldaba las decisiones de la OPEP sobre el mantenimiento de precios altos, pues
éstos le beneficiaban en sus intercambios con el exterior (variable económica).
La solidaridad enunciativa con la OPEP, a pesar de no ingresar en ella,
representó una convergencia ideológica importante con el gobierno mexicano, pues la
OPEP era un actor fundamental dentro del bloque del Tercer Mundo y un fuerte
promotor de un Nuevo Orden Económico Internacional, bajo la visión de que existía
un grave desequlibrio en los términos del intercambio entre el Norte y el Sur. La OPEP
luchaba contra ese desequilibrio y en ese sentido era coherente con la postura de
funcionarios del gobierno mexicano que creían en la necesidad de hallar una nueva
estructura comercial que beneficiara a los países en vías de desarrollo, como dejó ver
la ríspida conversación enunciada anteriormente entre Horacio Flores de la Peña y el
presidente Ford.
Esa posición frente a la OPEP se mantuvo hasta el cierre del sexenio. Sin
embargo, a medida que avanzaba la sucesión presidencial y que la crisis económica del
último año de gobierno de Echeverría se intensificó, entre los miembros de la campaña
de José López Portillo se fue gestando un nuevo proyecto petrolero en el que México
se perfiló como exportador neto de petróleo, y la relación con Estados Unidos y con la
OPEP dio un nuevo giro. La relación bilateral con los norteamericanos fue revisada
con miras a obtener asistencia financiera. En cambio, el activismo de México en el
exterior, su respaldo a las reivindicaciones del Tercer Mundo y el debate sobre la
posición frente a la OPEP, se vieron interrumpidos en buena medida por la agudización
de la crisis financiera durante la transición de gobierno, como analiza la siguiente
sección.
103
Las dificultades que la economía mexicana atravesó en los últimos meses del gobierno
de Luis Echeverría pusieron dramáticamente de manifiesto los profundos
desequilibrios del modelo de desarrollo interno. De acuerdo con Leopoldo Solís, la
estrategia mexicana del “desarrollo estabilizador” tuvo tres principales objetivos:
crecimiento económico, estabilidad de precios y estabilidad de balanza de pagos
representada en un tipo de cambio fijo.94 La fórmula había funcionado con éxito por
un par de décadas, pero hacia 1970 los signos de desgaste se reflejaban en una alta
concentración del ingreso, déficit en el sector externo ante el aumento de las
importaciones, caída del sector agropecuario y sus exportaciones, y un aparato
proteccionista poco eficiente.95
Con el cambio de gobierno en 1970 era necesario hacer un replanteamiento de
la estrategia económica a fin de reparar los desajustes mencionados. El modelo de
“desarrollo estabilizador” fue rebautizado por Echeverría como “desarrollo
compartido” y, como en el modelo anterior, sus objetivos eran el crecimiento con
estabilidad de precios y en balanza comercial, pero lo novedoso en el “desarrollo
compartido” era la incorporación de otro objetivo fundamental: la redistribución del
ingreso.
Esta acción era indispensable no sólo en términos económicos, sino además por
motivos de política interna, pues el descontento social se había ido acumulando desde
fines de los años cincuenta como mostraron las huelgas de médicos y ferrocarrileros,
así como el movimiento estudiantil del año 1968 y el fuerte resurgimiento de las
guerrillas urbanas y rurales en el país. Si a ese descontento se sumaba una
concentración de la riqueza en pequeñas oligarquías, mientras que las condiciones de
amplios sectores de la población se iban deteriorando, la legitimidad política del
gobierno quedaba sumamente golpeada, y no sin razón. Por tanto, el tema de la
94
SOLÍS, Alternativas para el desarrollo, pp. 89-105.
95
En su discurso de toma de protesta, Echeverría declaró: “Ayudaremos a las industrias para que se
modernicen […] de ninguna manera para subsidiar la ineficacia,” en “Transmisión del Poder. La
Revolución Apresura su Marcha,” en Tiempo. Semanario de la vida y la verdad, 7 de diciembre de 1970.
Ver también LOMELÍ y ZEBADÚA, La política…, pp. 60-61.
104
96
“Transmisión del Poder. La Revolución Apresura su Marcha,” en Tiempo. Semanario de la vida y la
verdad, 7 de diciembre de 1970.
97
LOMELÍ y ZEBADÚA, La política…, pp. 72-74.
105
había sido una de las medidas emblemáticas del “desarrollo estabilizador.” Sin
embargo, en los años setenta el panorama internacional se había modificado
abruptamente, pero esto no fue interpretado así en México y, como desde 1954, el peso
se mantuvo en un tipo de cambio fijo de 12.50 frente al dólar, pese a las turbulencias
en la economía mundial.
Que México no flotara su moneda en un momento de especulación internacional
como fue el shock Nixon, significaba básicamente la aceptación de una sobrevaluación
del peso. La decisión respondió a varios factores, como el temor de presiones
inflacionarias a consecuencia de la devaluación, o bien el costo político de una medida
tan impopular como suele ser una devaluación. Pero también influyó el arraigo entre
una generación de funcionarios que se habían formado durante la etapa del “milagro
mexicano” y la estabilidad, con la convicción de que el tipo de cambio debía ser fijo,
en buena parte por ello se resistieron a modificaciones en la política monetaria del país.
Entre los funcionarios con ese perfil sobresaleron Horacio Flores de la Peña, titular de
Sepanal; Hugo B. Margáin, secretario de Hacienda; o Ernesto Fernández Hurtado,
director del Banco de México. Según el secretario Margáin, la palabra “devaluación”
no formaba parte de su diccionario.98
En palabras de Francisco Javier Alejo, uno de los asesores económicos de
Echeverría y secretario de Sepanal luego de la salida de Horacio Flores de la Peña de
ese cargo, durante una entrevista realizada con la autora, la decisión de no devaluar fue
muy desafortunada:
98
LOAEZA, “La política del rumor: México, noviembre-diciembre de 1976,” en Foro Internacional, Vol.
17, No. 4 (68) (abril-junio 1977), p. 574.
99
Entrevista con Francisco Javier Alejo, ex secretario del Patrimonio Nacional (1975-1976) y asesor
económico del presidente Echeverría. Ciudad de México, 28 de junio de 2017.
106
100
CÁRDENAS, “La economía mexicana en el dilatado siglo XX, 1929-2010,” en KUNTZ FICKER (coord.),
Historia mínima de la economía mexicana, p. 257.
101
LOMELÍ y ZEBADÚA, La política…, p. 146.
102
CÁRDENAS, El largo curso de la economía mexicana. De 1780 a nuestros días, p. 615.
103
SOLÍS, Economic Policy Reform in Mexico. A Case Study for Developing Countries. Pergamon Press,
Nueva York, 1981, pp. 47-48, citado en CÁRDENAS, El largo curso…, p. 613; y “Transmisión del Poder.
La Revolución Apresura su Marcha,” en Tiempo. Semanario de la vida y la verdad, 7 de diciembre de
1970.
107
104
CÁRDENAS, El largo curso…, p. 615.
105
CÁRDENAS, El largo curso…, p. 623.
106
CÁRDENAS, El largo curso…, p. 617.
107
BAZDRECH y LEVY, “Populism and Economy Policy in Mexico, 1970-1982,” en DORNBUSCH y
EDWARDS, The Macroeconomics of Populism in Latin America. University of Chicago Press, 1991, p.
246, citados por CÁRDENAS, El largo curso…, p. 627.
108
LOMELÍ y ZEBADUA, La política…, p. 105.
109
CÁRDENAS, “La economía mexicana en el dilatado siglo XX…”, p. 263
110
Citado en DEL VILLAR, “El manejo y la recuperación de la economía mexicana en crisis (1976-
1978),” en Foro Internacional, XIX-4 (abril-junio 1979), p. 547.
108
Conclusiones
111
Citado en DEL VILLAR, “El manejo y la recuperación…”, p. 552.
112
Citado en DEL VILLAR, “El manejo y la recuperación…”, p. 552.
113
DEL VILLAR, “El manejo y la recuperación…”, p. 559.
109
CAPÍTULO 3
Introducción
En este capítulo se estudia la etapa de transición entre los gobiernos de Luis Echeverría
Álvarez y José López Portillo, así como el impacto sobre las decisiones en materia
petrolera que puso en marcha la nueva administración de Petróleos Mexicanos bajo la
dirección de Jorge Díaz Serrano (1976-1981). Para ese fin, es necesario revisar con
detalle el estado de la industria petrolera durante la transición entre gobiernos, su
evolución en este período y las implicaciones políticas y económicas del nuevo
proyecto sexenal.
El gobierno de López Portillo definió su estrategia de desarrollo como la
“Alianza Nacional, Popular y Democrática para la Producción.” Propuso así un nuevo
entendimiento con el sector privado y obrero, que perseguía impulsar el crecimiento
económico, pero esta vez el reto era mayor, pues el “desarrollo estabilizador” había
dado muestras de un dramático desgaste desde inicios de los años setenta, y la crisis
1
NARA, Electronic Telegrams, 1973. “Talk with National Patrimony Secretary,” del embajador de
Estados Unidos en México, Robert H. McBride, al secretario de Estado. 7 septiembre 1973.
2
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos. Biografía y testimonio político. Tomo I, p. 482.
112
3
Las reservas de hidrocarburos se clasifican en tres tipos: reservas probadas o 1P, reservas probables y
reservas posibles. La suma de las tres anteriores constituye las reservas totales o 3P. La diferencia entre
cada una de ellas radica en el grado de certidumbre respecto a su recuperación. Mientras que las reservas
probadas cuentan con un 90% de certidumbre sobre su producción, las probables y posibles cuentan con
50 y 10 por ciento, respectivamente. De ese modo, la estrategia de Díaz Serrano era anunciar las reservas
posibles, para dar una cifra exorbitante que atrajera a los inversionistas extranjeros.
En cuanto a su definición, las reservas probadas constituyen “la cantidad de petróleo y gas que es
recuperables de campos conocidos, en condiciones económicas y operativas existentes. Estas reservas
tienen un 90% de probabilidad de ser producidas usando precios del día.” En cuanto a las reservas
probables, éstas son el “estimado de las reservas de petróleo y/o de gas con base en estructuras
perforadas, pero requiriendo confirmación más avanzada para podérseles clasificar como reservas
probadas. Estas son reservas que tienen un 50% de probabilidad de ser producidas usando precios del
día.” En contraste, las reservas posibles son el “estimado de reservas de petróleo o gas con base en datos
geológicos o de ingeniería de áreas no perforadas o no probadas. Éstas son reservas que tienen un 10%
de probabilidad de ser producidas usando precios del día.” R OUSSEAU, Tribulaciones de dos empresas
petroleras estatales 1900-2014 (Trayectorias comparadas de Pemex y PdVSA), p. 675.
113
haciendo visibles, en buena medida por el papel que el petróleo jugó sobre las finanzas
nacionales, México empezó a adquirir una mayor capacidad de negociación con el
exterior.
El capítulo dedica un amplio espacio a las negociaciones del gas, no obstante
que el tema central de la investigación es el petróleo y la política exterior. El énfasis en
el gas y la relación bilateral con Estados Unidos obedece a que su estudio permite
delimitar una serie de factores que influyeron en el desenvolvimiento de la política
petrolera mexicana. Por ejemplo, la rápida construcción de un gasoducto que permitiera
la salida de excedentes de gas para venderlos en el mercado norteamericano iba en
consonancia con la urgencia del director de Pemex por demostrar que su proyecto
sexenal era viable y que la generación de divisas vía la colocación de excedentes en el
mercado externo aliviaría la situación financiera del país. El gas natural se obtenía en
fuertes cantidades por la relación aceite-gas en los pozos petroleros. Si el programa de
Pemex contemplaba la intensificación de la explotación de pozos, por tanto habría más
gas. Quemarlo en la atmósfera, como comúnmente se hacía por la baja demanda de
este combustible, equivalía a desperdiciarlo.
Por otro lado, el gas natural en Estados Unidos representaba casi un treinta por
ciento del consumo primario de energía en ese país.4 Es también importante recordar
que las medidas para contrarrestar la crisis energética que se intensificó a raíz del
embargo de la OAPEC en 1973, habían tenido cierto grado de éxito entre los países
industrializados, pero no era el caso de Estados Unidos, donde la demanda de energía
no se redujo y las importaciones de hidrocarburos aumentaban. En ese contexto de
crisis energética, los norteamericanos continuaban buscando alternativas para el
suministro de hidrocarburos, mientras que en México los avances del programa de
producción de Pemex daban cuenta de enormes potencialidades del país en materia
petrolera. En consecuencia, por encargo del Senado de los Estados Unidos fueron
preparados varios informes sobre la relación bilateral en materia energética, así como
un memorandum para el presidente Carter. En esos documentos se planteó la
4
Energéticos. Boletín informativo del sector energético, 3:6 (junio 1979), Comisión de Energéticos-
Sepafin, México, pp. 19-22.
115
5
FRUS, 1969-1976, volumen XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980, Document 170. “Paper Prepared by
the National Security Council Staff,” Washington, 22 November 1978.
116
436,573 a 806,176 barriles diarios.6 Dovalí dio parte del crédito a los sofisticados
métodos de procesamiento de información del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP)
y a los criterios de exploración que en los últimos diez años habían permitido llegar a
nuevos yacimientos. Es decir, se trataba de una labor de continuidad entre su
administración a cargo de Pemex y la anterior, liderada por Jesús Reyes Heroles. El
director anunció en ese momento que el pozo Chac 1, localizado en la Sonda de
Campeche, daba grandes posibilidades para hallar nuevos depósitos de hidrocarburos
en la zona.7
En un resumen de las actividades sexenales, Dovalí Jaime destacó que la
capacidad de refinación había aumentado un 33% entre 1971 y 1975 (de 592,000
barriles diarios a 785,000 barriles diarios), y aseguró que la autosuficiencia energética
nacional a nivel de destilados se completaría con la terminación de las refinerías que
se estaban construyendo en Salina Cruz (capacidad de procesamiento estimada en
170,000 barriles diarios) y Cadereyta (235,000 barriles diarios).
Es de subrayar que en aquel momento Dovalí insistió en la dimensión política
del petróleo (a tono con el posicionamiento internacional del presidente Echeverría), al
entenderlo como un instrumento de unión y solidaridad entre las naciones, antes que
como una mera mercancía o simple fuente de energía. Para él, la política petrolera
mexicana debía manejarse bajo los principios de la Carta de Derechos y Deberes
Económicos de los Estados, y utilizar el intercambio de hidrocarburos “como medio de
acercamiento y unión entre los pueblos que se debaten por alcanzar niveles más
elevados de bienestar [y] la libertad de toda influencia que atente contra su soberanía.”8
Respecto a la condición de México como exportador de petróleo, pronosticó
una favorable evolución para la industria petrolera siempre en los términos de su visión
nacionalista y conservacionista de los recursos del subsuelo. Dovalí recomendó así el
seguimiento de un plan a diez años que contemplaba una exportación diaria de 150,000
6
DOVALÍ JAIME, “Report delivered by the Director General of Petroleos Mexicanos, Ing. Antonio Dovali
Jaime, before the President of Mexico, Lic. Luis Echeverría Álvarez, on the commemoration of the
thirty-eight anniversary of the nationalization of the petroleum industry, at Tula, Hgo., on 18th. March,
1976,” p. 9.
7
DOVALÍ JAIME, “Report delivered…”, p. 8.
8
DOVALÍ JAIME, “Report delivered…”, p. 33.
117
barriles diarios de crudo o de productos, y sólo con el fin de equilibrar las importaciones
de aquello que Pemex aún no estaba en condiciones de fabricar. Aunque reconocía que
mantener las exportaciones ayudaría a compensar la balanza comercial, recomendaba
prudencia y una administración escrupulosa del recurso petrolero.9
Esta visión, sin embargo, era contraria a la que se planteaba ya en esos
momentos entre los asesores del candidato a la Presidencia de la República y ex
secretario de Hacienda, José López Portillo. Para tener una idea de la diferencia de
objetivos entre los directores generales de Pemex, Dovalí (1970-1976) y Jorge Díaz
Serrano (1976-1981), basta decir que bajo la dirección del último se alcanzó una cifra
de 1,492,100 barriles de crudo exportados diariamente durante 1982, es decir, un
994.7% más de lo recomendado por el ingeniero Dovalí.10 Con el propósito de entender
un cambio tan dramático, es necesario recuperar el debate que se desató desde la
campaña presidencial de José López Portillo respecto al uso del petróleo y la inserción
del mismo en el modelo de desarrollo que impulsaría el nuevo gobierno.
El grupo de ingenieros y técnicos que hasta diciembre de 1976 administró
Petróleos Mexicanos, y los titulares de la Secretaría del Patrimonio Nacional (Horacio
Flores de la Peña, y, desde enero de 1975, Francisco Javier Alejo), estaban conscientes
de que el desarrollo de los yacimientos descubiertos a partir 1972 en el Sureste debía
darse de forma paulatina y no apoyaban la idea de hacer grandes anuncios sobre las
reservas probables ni las posibles, sino limitarse a repetir información sobre las
reservas probadas, que son las que cuentan con una mayor certidumbre sobre su
recuperación. Sin embargo, esta postura no era compartida por el equipo de campaña
del candidato a la Presidencia, particularmente por su asesor en materia petrolera y
futuro director de la paraestatal, Jorge Díaz Serrano, un antiguo contratista de Pemex
y amigo de la infancia de López Portillo.11
Contrario a un manejo prudente de la posible riqueza petrolera del subsuelo
mexicano, Díaz Serrano creía que un programa de expansión agresiva de la producción
petrolera, la colocación de exportaciones, y el anuncio de reservas posibles, daría a
9
DOVALÍ JAIME, “Report delivered…”, p. 17.
10
DOVALÍ JAIME, “Petróleos Mexicanos: evaluación…”, p. 38; y PEMEX, Memoria de labores, 1982.
11
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo I, p. 306.
118
12
LÓPEZ PORTILLO, “La conjura contra Echeverría. Dramático fin de sexenio,” en Mis tiempos…, pp.
430-432.
13
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, p. 449.
14
BÁEZ R., El FMI (Fondo Monetario Internacional) y su relación con México, p. 22.
119
15
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge Díaz Serrano, pp. 65 y 66.
16
MORALES, ESCALANTE y VARGAS, La formación…, p. 71
17
MORALES, ESCALANTE y VARGAS, La formación…, pp. 73-74.
18
Entrevista de la autora con Porfirio Muñoz Ledo. Ciudad de México, 14 de julio 2015
19
Entrevista de la autora con José Ramón López Portillo. Ciudad de México, 21 de agosto 2017.
120
como el recurso para desarrollar los demás recursos. No teníamos otro; tal vez pasarían
decenas de años en presentarse otra oportunidad como aquélla.”20
La lógica de Díaz Serrano era que una vez que las reservas fueran certificadas
por una firma internacional y anunciadas a la prensa, los banqueros internacionales
inyectarían inversiones al país. Él mismo anotó en sus memorias el planteamiento que
le hizo a López Portillo: “[Con] las nuevas reservas y el aumento de la producción, [se]
abrían las puertas de los bancos.”21 Así se propusieron nuevos métodos para cuantificar
las reservas, pues si éstas se incrementaban, la estrategia petrolera quedaría vinculada
al proyecto económico de López Portillo. Este plan se puso en marcha de forma
inmediata en diciembre de 1976, pero antes de esa fecha, López Portillo y su equipo
fueron promoviendo la idea al mismo Echeverría.
El ex secretario del Patrimonio Nacional entre 1975 y 1976, Francisco Javier
Alejo, recordó una conversación con el presidente Echeverría en el que éste le habría
dicho: “Me están presionando de la campaña de nuestro candidato para que haga
grandes anuncios sobre las reservas petroleras.”22 En ese diálogo, Alejo expuso al
presidente que no veía necesario realizar dichos anuncios, pues eso inquietaría a la
opinión pública, al gobierno norteamericano y, además, “la única forma razonable de
hacer anuncios es cuando tiene uno el petróleo en las válvulas.” 23 De tal suerte,
acordaron no ceder ante las presiones del candidato y sus asesores, pero una filtración,
que en una entrevista con la autora el ex secretario Alejo atribuyó al propio equipo de
López Portillo,24 provocó que en mayo de 1976 el titular de Sepanal saliera ante los
medios a anunciar un incremento sustancial en la cifra de las reservas mexicanas, y
declaró que “la reserva confirmada de petróleo crudo ha llegado a ser 7 mil millones
de barriles [y] si se descubrieran nuevamente otros yacimientos petrolíferos uno
después de otro este año, existe la posibilidad de llegar a tener de 30 a 60 mil
20
LÓPEZ PORTILLO, “Aquella crisis del petróleo,” Mis tiempos…, Tomo I, pp. 480-481.
21
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 67.
22
Francisco Javier Alejo, entrevista con la autora. Ciudad de México, 28 de junio 2017.
23
Francisco Javier Alejo, entrevista con la autora. Ciudad de México, 28 de junio 2017.
24
Francisco Javier Alejo, entrevista con la autora. Ciudad de México, 28 de junio 2017.
121
millones de barriles, que corresponde del triple al séxtuple de la reserva petrolera del
Norte de Alaska.”25
Cabe aclarar que la última cifra oficial de reservas era la anunciada por Dovalí,
de 6,338 millones de barriles (al 31 de diciembre de 1975). Lo escandaloso de la
filtración y la subsecuente declaración de Alejo fue especular sobre la cifra de entre 30
y 60 mil millones de barriles. Esto era, además, un golpe a la OPEP, y contradecía la
solidaridad que el presidente Echeverría había mostrado con la Organización. En un
mercado internacional en el que la OPEP manejaba los precios al alza, la noticia de
reservas disponibles en áreas que no eran controladas por la OPEP, daba margen al
debilitamiento de ésta.
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos consideró al
respecto: “The timing of Alejo’s announcement apparently was intended to end the
flight of speculative capital from Mexico and strengthen the peso on international
money markets […] Yesterday’s announcement coincides with the concerted efforts of
Mexican officials to convince the international financial community that its economic
prospects are bright.”26 Es de resaltar que esta conclusión a la que llega la CIA fue la
misma que motivaba a Díaz Serrano a incrementar la cifra de reservas, a fin de atraer
la confianza de inversionistas extranjeros. En entrevista con la autora, el ex secretario
Alejo explicó que la filtración a la prensa tuvo ese propósito, sin embargo, subrayó que
ni el presidente Echeverría, ni el ingeniero Dovalí, ni él, estuvieron de acuerdo en la
forma de proceder del equipo de campaña: “[López Portillo] sabe que se está agravando
la situación económica y entonces lo quiere parar a base de periodicazos, pero eso no
sirve para nada. Yo nunca hice una declaración sobre el tema. El presidente tampoco.
Entonces hicieron una filtración, porque lógicamente entre la constelación de personas
que andaban dentro de la campaña algunos tenían vínculos con Pemex, y sembraron lo
de esa nota que apareció en mayo [de 1976].”27
25
AHGE, Exp. III-6039-26 (1ª). Oficio 874 del encargado de negocios a.i. de la Embajada de México
en Japón, Carlos A. Bado, al secretario de Relaciones Exteriores. Tokio, Japón, 14 de julio 1976. Remite
traducción de Boletín Latinoamericano publicado en japonés: “Circunstancias en torno al cambio de la
política petrolera de México,” Boletín Latinoamericano, 11 junio 1976. Las negritas son de la autora.
26
CIA, The President’s Daily Briefing, 5 May 1976.
27
Francisco Javier Alejo, entrevista con la autora, 28 de junio 2017.
122
Díaz Serrano le pidió a Inguanzo elevar la cifra a 11,200 millones de barriles, a lo que
el ingeniero se negó, y el primero anotó: “Por estos colaboradores aferrados al pasado
Echeverría perdió la oportunidad de pasar a la historia como el presidente que
redescubrió el petróleo grande de México.”30 El subdirector de Producción Primaria
llegó al punto de ocultarle al mismo presidente los datos que él tenía respecto a los
28
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 75.
29
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 62.
30
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 64.
123
Tenía todos sus papeles guardados en una caja fuerte. No había manera. Un
día lo invité a cenar y le dije: “No puede ser que el director general, que el
Presidente del Consejo de Administración, y peor todavía, que el Presidente
de la República, no podamos saber a qué atenernos. Mire, podemos llegar a
este punto: Le voy a mandar a la policía con una orden judicial, a sacar los
papeles.” Me contestó que estaba sufriendo, le pedí que me explicara la
razón por la cual había llegado a ese extremo, y me dijo: “Es que esta
generación de mexicanos no se merece el petróleo.” Al final, nos entregó las
cifras. Andábamos por los 7 mil millones de barriles de reservas probadas.
Las otras cifras, ésa es teología petrolera.31
31
Francisco Javier Alejo, ex secretario del Patrimonio Nacional, en entrevista con la autora. Ciudad de
México, 28 de junio de 2017. Esta versión coincide con lo expresado también por el Ing. Cuauhtémoc
Cárdenas, el Dr. Gustavo Rodríguez Elizarrarás y el embajador Jorge Eduardo Navarrete, entrevistados
para esta investigación.
32
Gerald R. Ford Presidential Library & Museum. National Security Adviser (NSA). Memoranda of
Conversations, 1973-1977. Box 21, Memoranda of Conversations – Ford Administration. September 24,
1976. Ford, Mexican President-Elect Jose Lopez Portillo. En línea [consultado en agosto 2017] :
[Link]
124
33
Gerald R. Ford Presidential Library & Museum. National Security Adviser (NSA). Memoranda of
Conversations, 1973-1977. Box 21, Memoranda of Conversations – Ford Administration. September 24,
1976. Ford, Mexican President-Elect Jose Lopez Portillo. En línea [consultado en agosto 2017] :
[Link]
34
Francisco Javier Alejo, entrevista con la autora, 28 de junio 2017.
35
Entrevista de la autora con el Dr. Gustavo Rodríguez Elizarrarás, ex secretario de la OLADE. Vía
remota, 10 de agosto 2018.
36
11,160 millones de barriles de reservas probadas de petróleo crudo, gas natural y líquidos del gas al
31 de diciembre de 1976, cifra que no incluía las “reservas de la plataforma continental de Campeche,
ni de los campos de aceite y gas que no han sido puestos en producción.” DÍAZ SERRANO, “Informe
rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Jorge Díaz Serrano, ante el C. Presidente
de la República, Lic. José López Portillo, en Azcapotzalco, D.F., el 18 de marzo de 1977, al
conmemorarse el XXXIX Aniversario de la Nacionalización de la Industria Petrolera,” p. 10; M ORALES,
ESCALANTE y VARGAS, La formación…, p. 76; y DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, pp. 64-65.
37
DÍAZ SERRANO, “Informe rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Jorge Díaz
Serrano, ante el C. Presidente de la República, Lic. José López Portillo, en Poza Rica, Ver., el 18 de
marzo de 1978, al conmemorarse el XL Aniversario de la Nacionalización de la Industria Petrolera,” p.
6.
38
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 65.
125
3.1 muestra el volumen de las reservas anunciadas oficialmente por Pemex durante
1975-1982. Es notorio un aumento considerable a partir de la entrada del gobierno de
José López Portillo, llegando a estimar las reservas probadas de hidrocarburos líquidos
totales en 72,008 millones de barriles al 31 de diciembre de 1981. Las reservas
probables en la misma fecha fueron 58,659 millones de barriles, y las reservas
potenciales 250,000 millones de barriles. Es decir, entre noviembre de 1976 (6338
millones de barriles) y diciembre de 1981 (72,008 millones de barriles), el incremento
fue de 1,036% y la relación reservas/producción en 1981 fue de 60 años con base en
una producción anual de hidrocarburos totales de 1,198.6 millones de barriles.39
50000 45803
40194
40000
30000
20000 16001
11160
10000 6338.3
0
1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982
39
PEMEX, Memoria de Labores, 1981.
126
40
DÍAZ SERRANO, “Informe…1977,” pp. 12-13.
41
DÍAZ SERRANO, “Informe…1977,” p. 13.
42
DÍAZ SERRANO, “Informe…1977,” p. 12.
43
DÍAZ SERRANO, “Informe…1977,” p. 12.
127
44
SECRETARÍA DE PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTO, Plan Global de Desarrollo 1980-1982. SPP,
México, 1980, p. 93.
45
DÍAZ SERRANO, “Informe…1977,” p. 19.
128
2500000 2312144
1936000
2000000
1618000
1500000 1329579
1085550
1000000 894219
806176
652796
500000
0
1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982
1400000
1200000 1098021
1000000
827750
800000
600000 532835
365060
400000
202016
200000
94197 94438
47575
0
1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982
129
Un episodio que ilustra el margen de acción que el nuevo recurso petrolero fue dando
a México frente al exterior fueron las negociaciones para la venta de gas a los Estados
Unidos, que comprendieron dos rondas: la primera entre 1977 y 1978, y la segunda
durante 1979.
En diciembre de 1976 se aprobó el programa de producción de Pemex, que
alcanzaría en 1982 un volumen diario de 2.25 millones de barriles de petróleo y 3,600
millones de pies cúbicos de gas natural. Esto hacía necesario plantear cuál iba a ser el
destino para ese gas, pues la demanda en México era baja y comúnmente se quemaba
en la atmósfera, debido a la alta relación de gas-aceite en algunos pozos petroleros. El
gas natural asociado es el que se encuentra disuelto en el petróleo de un yacimiento, en
las condiciones de temperatura y presión originales.46 Es decir, su producción es
inherente a la del crudo, pues se obtienen en un mismo proceso de extracción. Si el
proyecto de Díaz Serrano era incrementar la producción de crudo, esto conduciría a
tener excedentes de gas para los que era necesario encontrar un destino final.
El comercio mundial del gas natural era costoso por las instalaciones portuarias
y las plantas de licuefacción y regasificación que requería, y esto generaba que grandes
cantidades fueran quemadas en la atmósfera. Por sus altos costos de traslado y su bajo
precio de venta, el volumen total mundial era de 20,000 millones de pies cúbicos de
gas natural que se quemaban diariamente, equivalentes a unos 4 millones de barriles de
crudo.47 Así, para el caso de México, un gasoducto podía ahorrar grandes inversiones
en licuefacción y regasificación, y su salida natural sería el mercado estadounidense,
país que hacia 1978 era el segundo importador mundial de gas natural (después de
46
Definición de la LEY DE HIDROCARBUROS, artículo 4, fracción XVIII. Por su parte, el gas natural es
la “mezcla de gases que se obtiene de la extracción o del procesamiento industrial y que es constituida
principalmente por metano. Usualmente esta mezcla contiene etano, propano, butanos y pentanos.
Asimismo, puede contener dióxido de carbono, nitrógeno y ácido sulfhídrico, entre otros. Puede ser Gas
Natural Asociado, Gas Natural No Asociado o gas asociado al carbón mineral.” (LEY DE
HIDROCARBUROS, artículo 4, fracción XVII). Finalmente, el gas natural no asociado es el “gas natural
que se encuentra en yacimientos que no contienen Petróleo a las condiciones de presión y temperatura
originales.” (LEY DE HIDROCARBUROS, artículo 4, fracción XIX).
47
“Comercio internacional de gas natural,” en Energéticos. Boletín informativo del sector energético,
3:6 (junio 1979), p. 20.
130
48
“Comercio internacional de gas natural,” en Energéticos. Boletín informativo del sector energético,
3:6 (junio 1979), pp. 18-23.
49
“Text of Carter’s Statement on the Fuel Situation,” The New York Times, 22 de enero de 1977.
50
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Mexican offer to supply additional fuel oil and gas natural,” del
secretario Vance al embajador de Estados Unidos en México. 3 de febrero 1977. 1977STATE024241.
51
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Mexican offer to supply additional fuel oil and gas natural,” del
secretario Vance al embajador de Estados Unidos en México. 4 de febrero 1977. 1977STATE025297.
52
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Emergency supplies of petroleum and natural gas from
Mexico.” Del embajador Jova al secretario de Estado, 7 de febrero de 1977. 1977MEXICO01431.
131
53
MORALES, “Las negociaciones del gas entre 1977 y 1979,” en Foro Internacional, 26:4 (104) (abril-
junio 1986), p. 514.
54
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Schlesinger/Diaz Serrano meeting,” de Christopher al
embajador de Estados Unidos en México. 5 de mayo 1977.
55
Boletín interno número 27, de la Dirección General de Petróleo, Secretaría de Patrimonio y Fomento
Industrial, citado en “El gasoducto: un tubo polémico,” en Comercio Exterior, noviembre 1977.
132
demanda era de 20.4 billones de pies cúbicos para el mismo año.56 Esto hacía necesario
el incremento de las importaciones y la búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento.
En un estudio preparado por el Senado de Estados Unidos, se reconoció que el gas de
México y Canadá representaban la fuente suplementaria menos costosa.57
En cuanto al mercado del gas natural, en Estados Unidos se dividía (hasta
octubre de 1978) en el de cada estado (intrastate), y entre los estados (interstate).58
Mientras el primero se ocupaba de las ventas dentro del estado productor y el precio en
este mercado quedaba libre, el segundo contemplaba el gas vendido fuera de los estados
productores y quedaba sujeto a control federal. Las compañías, por tanto, pujaban por
deshacerse del control federal y liberar los precios, incluso si éstos rebasaban el tope
federal, pues ello justificaría un aumento en el precio de sus ventas.59
En ese contexto, seis compañías gaseras (Tenneco Inc., Texas Eastern
Transmission Company, Florida Gas Company, Southern Natural Resources
Company, Transcontinental Gas Pipeline Corporation, El Paso Natural Gas Company)
firmaron el 3 de agosto de 1977 una carta de intención con Pemex 60 en la que se
proponía la construcción y conexión de un gasoducto que México conectaría entre los
campos de Reforma, en el Golfo de México, hasta una terminal en McAllen, Texas, de
donde el gas se distribuiría hacia líneas existentes en los Estados Unidos. Se planteó
transportar 2,000 millones de pies cúbicos al precio de venta que correspondiera en
valor calorífico al del combustible número 2 desembarcado en el Puerto de Nueva York
(140,000 BTU por galón), y por lo tanto se establecería indirectamente con relación al
precio internacional del petróleo. Esto significaba un precio de alrededor de 2.60
dólares por millar de pies cúbicos. En comparación, el gas de Canadá tenía un costo de
56
BRAVO VERA, “Energy and U.S.-Mexican Relations,” tesis de maestría, Faculty of the Graduate
School University of Southern California, septiembre 1979, pp. 156-160.
57
CONGRESSIONAL RESEARCH SERVICE. LIBRARY OF CONGRESS, Mexico’s oil and gas policy: an
analysis, diciembre 1978, p. 49.
58
MORALES, “Las negociaciones…”, pp. 513-514.
59
MORALES, “Las negociaciones…,” p. 514.
60
NARA, Electronic Telegrams, 1977, “Gas Pipeline,” from American Embassy Mexico to secretary of
State. 4 de agosto de 1977; y “Mexico Plans Large Sales Of Gas to U.S. Consortium,” en The New York
Times, 5 de agosto de 1977.
133
2.16 dólares por millar de pies cúbicos,61 mientras la propuesta del presidente Carter
era fijar un nuevo tope de 1.75 dólares por millar de pies cúbicos.
La carta de intención entre Pemex y las gaseras se firmó el 3 de agosto de 1977,
sin embargo para llegar a un acuerdo formal era necesaria la aprobación de la Federal
Power Commission y otras entidades del gobierno de los Estados Unidos. Este punto
es fundamental para comprender el devenir de la negociación, pues el lobby de
empresarios del gas no podía pasar por encima de la autoridad federal, algo que Díaz
Serrano subestimó. En los telegramas de la Embajada estadounidense, es latente la
inmediata preocupación por el tema del precio y su negociación: “We need the natural
gas, but this price provision could cause problems, since we are now importing
Canadian gas at dollars 2.16. We and the FEA [Federal Energy Administration] are
considering how to intervene effectively with the Mexicans and the companies on the
price question.”62
No obstante que la carta de intención no significaba ningún compromiso para
el gobierno de Estados Unidos, en el Primer Informe de Gobierno rendido en
septiembre de 1977, López Portillo se aventuró a anunciar la construcción del
gasoducto. Apoyó el proyecto en la necesidad de aprovechar el excedente de gas
asociado al petróleo, para cuyo destino existía la alternativa de quemarlo o de venderlo.
Al optar por lo segundo, de acuerdo con López Portillo, la propuesta más ventajosa era
venderlo a Estados Unidos, y no su exportación en tanques de metano para llevarlo a
Europa o Japón, lo que requería un proceso de licuefacción a muy bajas temperaturas
y el traslado en barco, con un fuerte incremento en los costos. Para el presidente, el
gasoducto era la opción más adecuada. Ante las críticas de sectores nacionalistas y de
izquierda por la posible venta del hidrocarburo a Estados Unidos, enfatizó: “No
61
Canadá anunció en junio de 1977 el incremento al precio del gas a 2.16 dólares por millar de pies
cúbicos. “Canada to increase gas prices for U.S.,” The New York Times, 24 de junio 1977.
62
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Evening Reading”, preparado por el Departamento de Estado
(firma Christopher), 5 de agosto de 1977. 1977STATE184548. Es importante señalar que la Federal
Energy Administration, junto con la Energy Research and Development Administration y la Federal
Power Commission, se convirtieron en el Departamento de Energía a partir del 4 de agosto de 1977, con
propósito de coordinar e implementar una mejor política en materia energética en los Estados Unidos.
134
63
“Primer informe presidencial,” en repositorio de la Revista Comercio Exterior, septiembre de 1977,
p. 1106.
64
“Heberto Castillo ante el gasoducto. ‘¡Cómo deseo estar equivocado!,’” en CASTILLO, Heberto y el
petróleo, pp. 29-44. Publicado originalmente en Revista Proceso, no. 48, 3 de octubre 1977.
65
CASTILLO, Heberto y…, pp. 29-44.
66
CASTILLO, Heberto y…, pp. 29-44.
135
67
Repositorio digital de la Revista de Comercio Exterior, noviembre 1977, p. 1295
68
Repositorio digital de la Revista de Comercio Exterior, noviembre 1977, p. 1295.
69
Dirección General de Petróleo. Boletín No. 28, octubre 1977, Comisión de Energéticos. Citado en
“Situación mundial del gas natural,” en Energéticos. Boletín del sector energético, 1:4 (diciembre 1977).
70
Repositorio digital de la Revista de Comercio Exterior, noviembre de 1977, p. 1294.
71
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Pemex plans for gas pipeline; exploration in Baja California,”
de la Embajada de Estados Unidos en México al Departamento de Estado, 9 de septiembre 1977.
1977MEXICO15144.
72
MORALES, “Las negociaciones…”, p. 515.
136
73
Repositorio digital de la Revista de Comercio Exterior, noviembre de 1977, pp. 1291-1292; NARA,
Electronic Telegrams, 1977. “Proposed import of mexican natural gas,” de la Embajada de Estados
Unidos en México al Departamento de Estado, 29 de noviembre de 1977. 1977MEXICO19836.
74
“Stevenson, Schlesinger Sabotage Mexican Gas Pipeline,” en Executive Intelligence Review, IV:44,
November 1, 1977. En línea (consultado en mayo 2017):
[Link]
137
Frente al posible bloqueo del préstamo, López Portillo utilizó hábilmente el argumento
que hubiera usado un líder del Tercer Mundo, esto es, que el valor de una materia prima
no podía someterse al chantaje de un país industrializado, pues de ese modo se
perjudicaba el orden económico internacional.
Por su lado, el senador Stevenson escribió al Washington Post, el 12 de
diciembre, que el Departamento de Energía tenía que revisar la aprobación del precio
del gas mexicano, y que antes que apoyar la política de precios excesivos de la OPEP,
75
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Pemex gas pipeline PR Program,” de la Embajada de Estados
Unidos en México al Departamento de Estado, 18 de octubre de 1977. 1977MEXICO17419.
76
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Presidential remarks on gas pipeline,” de la Embajada de
Estados Unidos en México al Departamento de Estado, 1 diciembre 1977. 1977MEXICO20011.
138
debía insistir en un costo razonable de 1.75 dólares por millar de pies cúbicos de gas
natural.77 Es decir, una reducción de 85 centavos al precio que México había fijado.
El 21 de diciembre de 1977 el secretario de Relaciones Exteriores, Santiago
Roel, y el titular del Departamento de Energía, James R. Schlesinger, mantuvieron
conversaciones sin lograr ningún acuerdo. Ese mismo día, el secretario de Estado,
Cyrus Vance, se entrevistó con Santiago Roel y Jorge Díaz Serrano. El último advirtió
que, si no se resolvía algún acuerdo, entonces México iba a utilizar su gas en el mercado
interno, y eventualmente esa decisión sería difícil de revertir. También explicó que para
esa fecha (diciembre), el costo había incrementado a 2.76 dólares por millar de pies
cúbicos de gas y esperaban pronto llegar a un acuerdo.78
La negociación tuvo un cierre dramático cuando a fines de diciembre de 1977,
la prensa norteamericana atribuyó al secretario de Energía, Schlesinger, la siguiente
declaración: “The mexicans would sooner or later end up selling their gas to the United
States, the only major gas consumer within reach of a pipeline.”79 De ese modo, la carta
de intención entre las seis compañías gaseras y Pemex llegó a su fecha de expiración
(31 de diciembre de 1977). La contraparte mexicana respondió que México se abstenía
de intervenir en negociaciones comerciales entre el gobierno norteamericano y
compañías gaseras de los Estados Unidos, con base en el principio de no intervención.
La carta de intención, declaró el secretario Roel, no sería renovada.80
Durante el año siguiente funcionarios norteamericanos aclararon que los
Estados Unidos se sentarían en la mesa de negociaciones una vez que el programa
energético del presidente Carter fuera discutido y aprobado en el Congreso de los
Estados Unidos. En palabras del secretario de Estado, en una declaración en México
en mayo de 1978, Cyrus Vance afirmó: “We are in the United States in the midst of a
debate on our energy bill. […] Under those circumstances until that debate is
77
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Senator Stevenson on natural gas prices,” del Departamento de
Estado a la Embajada de Estados Unidos en México, 13 diciembre 1977. 1977STATE297279.
78
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Roel conversations with secretary Vance and Labor secretary
Marshall,” del Departamento de Estado a la Embajada de Estados Unidos en México, 29 de diciembre
1977. 1977STATE309658.
79
“U.S. Bars Mexican Gas at Prices Above Canadians,” en The New York Times, december 30, 1977.
80
NARA, Electronic Telegrams, 1978. “Roel statement,” de la Embajada de Estados Unidos en México
al Departamento de Estado, 6 de enero 1978. 1978MEXICO00234.
139
completed, it would not be appropriate for us to discuss this with others outside of the
United States.”81
El Plan de Energía del presidente Carter se discutió intensamente. Los objetivos
principales eran reducir el consumo de petróleo tanto a niveles industriales como
domésticos, aumentar las reservas y disminuir las importaciones. Uno de los recursos
para desincentivar el consumo era a través de impuestos, pero la propuesta no prosperó.
Cuando finalizaron las discusiones, la medida de mayor trascendencia fue la liberación
progresiva de los precios internos del gas, con el propósito de impulsar su producción
y reducir el uso del petróleo (Ley del Gas de 1978). Con relación al proyecto original
de Carter, fracasó la implementación de impuestos para desalentar el consumo, o la
adopción de medidas que orillaran a la industria a utilizar carbón.82
En ese contexto, la riqueza petrolera que México anunció a partir de 1976-77,
se empezó a tomar en consideración en los círculos políticos norteamericanos, como lo
demostraron los planteamientos de los senadores Edward Kennedy y Frank Church,
quienes defendieron una “vía mexicana” como recurso de abastecimiento energético
frente a la dependencia de los países de Medio Oriente.83 En marzo de 1978, en el
Congreso norteamericano el Subcomité de Energía del Comité Conjunto para Asuntos
Económicos tuvo una serie de audiencias en las que se subrayó la importancia del
eventual suministro mexicano de hidrocarburos. Incluso se habló de México como si
se tratara de una nueva Arabia Saudita.84
Como resultado de las audiencias, el senador Kennedy solicitó al servicio de
investigación del Congreso (Congressional Research Service) un estudio sobre las
reservas mexicanas y los niveles de producción proyectados para los años ochenta. El
informe fue presentado en diciembre de 1978, y enfatizaba: “This source of oil
81
NARA, Electronic Telegrams, 1978. “Joint press conference by U.S. Secretary of State Cyrus Vance
and Mexican Foreign Secretary Santiago Roel, Los Pinos, Mexico City, May 4, 1978,” de la Delegación
del Secretario de Estado en México al Departamento de Estado, 5 de mayo 1978. 1978SECT005010.
82
PELLICER, “El petróleo en la política de Estados Unidos hacia México, 1976-1980,” Cuaderno número
2 del Programa de Energéticos de El Colegio de México, 1980, pp. 3-7.
83
CONGRESSIONAL RESEARCH SERVICE. LIBRARY OF CONGRESS, Mexico’s oil and gas policy: an
analysis, diciembre 1978.
84
CONGRESSIONAL RESEARCH SERVICE. LIBRARY OF CONGRESS, Mexico’s oil and gas policy: an
analysis, diciembre 1978.
140
[Mexico], so close to our market, so much more secure and –according to the study-
somewhat less expensive for American consumers over time, should be welcomed into
American market. […] It is clearly in our interest to augment world supplies from non-
OPEC sources and to shift the world’s –if not the United States’- reliance away from
the Middle East.”85 El senador afirmó, con base en el estudio, que durante la década de
1980 las fuentes menos costosas de gas serían aquellas provenientes de México y
Canadá, por lo que llamó al secretario Schlesinger a tomar una postura menos rígida
en cuanto a la compra de gas natural a México.86
Otro informe importante cuyo objetivo era una nueva aproximación diplomática
y de estrategia energética hacia México, fue el Presidential Review Memorandum 41
(PRM 41), elaborado por el National Security Council (NSC) en noviembre de 1978,
en el que se estudiaba a detalle la situación de la relación bilateral, y en el apartado de
energía enfatizaba:
These new discoveries [of sizeable oil and gas deposits in Mexico]
substantially alter opportunities for Mexican development and offer the
United States an important new source of oil with reduced vulnerability to
political and military developments beyond the hemisphere.
Mexican oil will impact significantly on the United States. Our major
interest is to see Mexican oil production increase rapidly—at a rate
consistent with Mexico’s own hydrocarbon development program, its
economic and social objectives, and world oil market requirements. In view
of the Mexican policy to promote rapid oil development and production,
some question whether U.S. actions to accelerate Mexican production prior
to 1982 (the end of Lopez Portillo’s term) will be needed. Others believe we
can and should move vigorously to stimulate Mexican output.87
85
CONGRESSIONAL RESEARCH SERVICE. LIBRARY OF CONGRESS, Mexico’s oil and gas policy: an
analysis, “Foreword by Senator Edward M. Kennedy”, diciembre 1978, p. VII.
86
“Prosiguen el Juego del gas. Compremos: Kennedy; No, Dice Carter,” El Universal, 28 de enero de
1979.
87
“PRM 41-Energy,” FRUS, 1969-1976, Volume XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980. Document 170.
Paper Prepared by the National Security Council Staff. Washington, November 22, 1978.
141
88
“PRM 41-Energy,” FRUS, 1969-1976, Volume XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980. Document 170.
Paper Prepared by the National Security Council Staff. Washington, November 22, 1978.
89
“Irán y su industria petrolera,” en Energéticos. Boletín informativo del sector energético, 3:5, mayo
1979, pp. 9-10.
90
“PRM 41-Energy,” FRUS, 1969-1976, Volume XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980. Document 170.
Paper Prepared by the National Security Council Staff. Washington, November 22, 1978.
142
inversión de mayor tiempo y a la vez generaba menores divisas en el corto plazo, que
era el principal atractivo de exportar excedentes.91
Para dar respaldo a su postura, el mandatario mexicano hizo varias declaraciones
en sus giras por el exterior, en el sentido de que era necesaria la revalorización de los
hidrocarburos. Del mismo modo:
También el director de Pemex, en una declaración en Nueva York, dijo que México no
estaba interesado en la exportación de excedentes de gas, y que éste sería absorbido por
la industria nacional.93 De esa manera, el gasoducto continuaba en construcción y se
planificó que llegaría hasta Monterrey.
En ese clima político y una vez definida la estrategia norteamericana en materia
de energía,94 el presidente Carter realizó una visita de Estado a México en febrero de
1979, en la que planteó la reapertura de las negociaciones para la venta de gas. En su
discurso de bienvenida al presidente norteamericano, López Portillo declaró con
dureza: “Resulta difícil, especialmente entre vecinos, conducir relaciones cordiales y
91
“Segundo Informe de Gobierno, 1978,” consultado en CÁMARA DE DIPUTADOS, CENTRO DE
DOCUMENTACIÓN, INFORMACIÓN Y ANÁLISIS. Informes Presidenciales, José López Portillo. En línea
(consultado en 2018): [Link]
92
“Segundo Informe de Gobierno, 1978,” consultado en CÁMARA DE DIPUTADOS, CENTRO DE
DOCUMENTACIÓN, INFORMACIÓN Y ANÁLISIS. Informes Presidenciales, José López Portillo. En línea
(consultado en 2018): [Link] Las negritas son
de la autora.
93
Uno más uno, octubre 1978.
94
Aunque no todas las propuestas de Carter fueron aprobadas, pues su iniciativa fue sujeta a
modificaciones.
143
95
Discurso de José López Portillo, Comida con el Presidente Carter, 14 de febrero de 1979. En línea
(consultado en mayo 2017): [Link]
96
Discurso James Carter, 14 de febrero de 1979. En línea (consultado en mayo 2017):
[Link]
97
“Mexican chiefs gives Carter a warning,” The New York Times, February 15, 1979.
98
AHGE, expediente SPR-852-3. “Visita del Presidente estadounidense a México.” Informe del
embajador de México en Iraq, Ricardo Calderón, al secretario de Relaciones Exteriores. Bagdad, 12 de
abril de 1978.
99
“The Battle of Toasts. Mexico’s Lopez Portillo welcomes carter with acid.” Time, 26 de febrero de
1979.
144
Let me begin frankly with energy: We are pleased and excited over your
prospects for developing major energy resources. We have no desire to
influence such matters as your production, exploration, distribution of your
resources. This is entirely your prerogative. We would like to be good
customers for what you may want to sell to us. […] As regards gas [...] my
expectation is that when your gas development reaches the point where you
are ready to sell, we would be prepared to buy it. […] I regret last year’s
misunderstandings on gas. It was embarrassing to both. Our problem is that
our government does not play a role in the purchase, commercialization and
distribution of gas and oil. That is in the hands of private companies. But our
regulatory agencies must control prices and protect consumer interests. […]
I have studied the history of the negotiations last summer, and I believe we
can negotiate an agreement satisfactory to the interests of both countries.
There is no doubt that our market will be a growing one. We want to be good
neighbors and customers, recognizing your patrimony over your own
resources.100
En ese intercambio, y frente a la propuesta de Carter de retomar las pláticas del gas,
López Portillo le respondió que no había ninguna prisa para regresar a la mesa de
negociación: “I must say clearly and frankly, Mr. President, that the basis we
established for gas sales cannot be modified by us without domestic difficulties and
without damage to my own credibility and position. This is not abusive; it is realistic.
[…] Neither you nor we are in a hurry.”101 En el mismo tono, le hizo un recordatorio a
Carter de la importancia simbólica y política que el petróleo tenía para los mexicanos,
y asimismo le dio a conocer que la posición de su gobierno era dar a los hidrocarburos
un trato como patrimonio de la humanidad, lo que más adelante fue estipulado en el
100
FRUS, 1977-1980, volumen XXIII, Mexico, Cuba, and the Caribbean. Document 157. Memorandum
of Conversation. Mexico City, February 15, 1979.
101
FRUS, 1977-1980, volumen XXIII, Mexico, Cuba, and the Caribbean. Document 157. Memorandum
of Conversation. Mexico City, February 15, 1979.
145
Plan Mundial de Energía que el mismo López Portillo llevó ante la Asamblea General
de las Naciones Unidas en septiembre de 1979.102
En sus notas diarias, López Portillo registró la visita de Carter: “Fui seco, duro
y franco en las entrevistas y en discursos […] No podíamos llenarle el morral, aunque
es peligroso que se vaya con las manos vacías. Tan sólo la disposición a negociar.”103
102
Sobre el Plan Mundial de Energía, algunos detalles serán analizados en el siguiente capítulo.
LÓPEZ PORTILLO, “Vino y se fue Carter. 17 de febrero de 1979.” Mis tiempos…, Tomo II, pp. 811-
103
812.
146
Semanas después del encuentro presidencial, en abril de 1979, se iniciaron pláticas para
una nueva ronda de negociaciones.104 La contraparte mexicana quedaría representada
por funcionarios de Sepafin y en menor medida por Pemex. Éstos dejaron claro que el
precio debía ser equivalente a uno que mediara entre los combustibles 2 y 6 entregados
en el puerto de Nueva York.
En los meses siguientes la Secretaría de Relaciones Exteriores se incorporó a
las pláticas (en mayo de 1979 el secretario Roel fue reemplazado por Jorge Castañeda).
En julio, México propuso un rango de precio de venta entre 3.61 y 4.26 dólares por
millar de pies cúbicos de gas. El incremento de un dólar entre 1977 y 1979, era
resultado del esfuerzo de los países productores por revalorizar el gas y ligarlo al precio
del crudo. Asimismo, proponían que las compañías gaseras y Pemex negociaran dentro
de ese rango. Sin embargo, Estados Unidos ofreció 3.10 dólares por millar de pies
cúbicos de gas. El equipo mexicano tomó entonces una actitud intransigente, y no fue
sino en una plática directa del Embajador Lucey con el presidente López Portillo, a
inicios de agosto, que el mandatario aprobó 3.40 dólares por millar de pies cúbicos de
gas. Con esa cifra se renovaron las pláticas, pero el secretario del Patrimonio, José
Andrés de Oteyza, convenció al presidente e instruyó a los negociadores a cambiar en
último momento de 3.40 a entre 3.50 y 4.00 dólares. Para el Departamento de Estado,
López Portillo estaba jugando con Carter, y en realidad buscaba una negociación “en
paquete” que incluyera concesiones en materia migratoria y comercial.105
Con la intermediación del titular de SRE, Jorge Castañeda, el subsecretario
Christopher logró negociar un precio de compra de 3.625 dólares, que era cercano al
precio del combustible número 6, un precio menor al combustible originalmente
propuesto, que había sido el número 2.106 De esa forma se cerró el acuerdo, dado a
104
NARA, Electronic Telegrams, 1979. “U.S.-Mexican natural gas talks”, de la Embajada de Estados
Unidos en México al Departamento de Estado, 4 de abril 1979. 1979MEXICO05537.
105
Uno más uno, 15 de agosto 1979, citado en MORALES, “Las negociaciones del gas…,” p. 540.
106
Los precios de los combustibles se clasificaban con respecto a su valor calorífico. El número 6
correspondía a un combustóleo de menor calidad y más barato que el número 2. En el acuerdo final, la
referencia que se utiliza para fijar el precio es la del número 6, lo que fue una concesión de México a
Estados Unidos.
147
conocer el 21 de septiembre, días previos a una nueva reunión entre los presidentes
López Portillo y Carter. Los términos del trato eran que México enviaría 300 millones
de pies cúbicos diarios de gas. La revisión del contrato se estipulaba a solicitud de
parte, con un aviso previo de 180 días. Además, los precios se iban a revisar antes de
enero de 1980, cuando se fijó el inicio de las exportaciones. Posteriormente, se fijaron
revisiones trimestrales en los precios.
Durante la negociación de este acuerdo México se encontró en una posición
favorable, pues la revolución en Irán y el segundo choque petrolero provocaron que los
Estados Unidos padecieran nuevamente la incertidumbre frente a una eventual crisis
energética como la que habían atravesado en 1973. Asimismo, el mejoramiento de la
situación económica y la riqueza petrolera dieron a López Portillo la confianza para
alzar el tono de su discurso frente a Estados Unidos. Esto coadyuvó en la legitimidad
de la figura presidencial frente a los sectores de oposición y los grupos más
nacionalistas dentro de México que se oponían a la idea de exportar el gas a los Estados
Unidos.
La negociación permitió también que México lograra defender la idea de
revalorizar los combustibles. Los 3.625 dólares que fueron acordados en septiembre de
1979 se incrementaron a 4.47 dólares en febrero de 1980 (5 meses después del
acuerdo), cuando Canadá aumentó sus precios del gas y de inmediato México solicitó
que Estados Unidos igualara el precio, a lo que se respondió positivamente.107
107
MORALES, “Las negociaciones…,” p. 546.
148
Conclusiones
En este capítulo se revisó la etapa de transición entre los gobiernos de Luis Echeverría
y José López Portillo, en medio de la crisis económica que se profundizó a raíz de la
devaluación del peso en agosto de 1976. En ese contexto, el equipo de campaña y
asesores de López Portillo comenzaron a estudiar la posibilidad de que los
prometedores descubrimientos de petróleo en sureste del país se transformaran en un
mecanismo para superar la debacle financiera con la que iniciaba la nueva
administración. De ese modo se impuso una visión pragmática que hizo del petróleo
un instrumento central para el desarrollo económico.
Dicha visión era contraria a la que sostuvieron algunos colaboradores del
presidente Echeverría y quienes administraron Pemex hasta diciembre de 1976. Para
los últimos, era necesario manejar con cautela la información sobre las reservas de
hidrocarburos, así como mantener la solidaridad, al menos enunciativa, con
organizaciones como la OPEP, en un mercado internacional donde los países
productores de petróleo buscaban mantener precios altos. Por el contrario, los asesores
del candidato presidencial mexicano, entre ellos el futuro director de Pemex, Ing. Jorge
Díaz Serrano, promovieron la idea de que la industria petrolera mexicana debía entrar
en una fase de expansión agresiva de la producción a fin de que los excedentes se
colocaran en el mercado exterior y de ese modo fuera posible captar recursos para
financiar el desarrollo del país.
Con las necesidades de financiamiento para el desarrollo, la visión que se
impuso para el manejo de la industria petrolera fue cortoplacista. El petróleo fue así un
instrumento para rescatar de forma rápida la economía nacional. Con la nueva
administración, en Pemex tuvo lugar el relevo de antiguos técnicos y el nuevo programa
de producción para 1977-1982 contempló la duplicación de las capacidades de
producción y refinación de la paraestatal.
150
autoridades estadounidenses confirmaban que México podía ser una vía de suministro
alternativa que rompiera con la dependencia de las importaciones de Medio Oriente.
Por su parte, López Portillo era consciente del uso del petróleo como instrumento de
negociación. Como el mismo Díaz Serrano había declarado en su comparecencia ante
la Cámara de Diputados al defender el proyecto del gasoducto: “México, políticamente
en el interior y en el exterior, será más fuerte en la medida en que aumente el poder de
su industria petrolera.”108
108
Repositorio digital de la Revista de Comercio Exterior, noviembre 1977, p. 1295
152
CAPÍTULO 4
Introducción
En este capítulo se revisa la fase del auge petrolero mexicano entre 1978 y 1980. Con
ese propósito, una primera sección analiza los efectos iniciales del boom petrolero
sobre la recuperación económica del país a partir de 1978, en consonancia con los
objetivos que López Portillo y el director de Pemex, Jorge Díaz Serrano, habían
planteado desde la campaña presidencial: utilizar el recurso energético como medio
para financiar la economía a través de la adquisición de préstamos con el aval de las
reservas de hidrocarburos, y la entrada de divisas con la colocación de exportaciones
petroleras.
La fórmula fue en buena medida exitosa como resultado de los logros de la
actividad exploratoria en la Sonda de Campeche, pero la dependencia a un recurso no
renovable comenzó a encender una serie de alarmas y preocupación entre los
planificadores del gobierno que no necesariamente compartían la visión del director de
Pemex sobre la expansión agresiva de la industria petrolera y la dependencia a las
monoexportaciones de hidrocarburos.
Una segunda sección analiza la serie de planes y programas de gobierno para
los diferentes sectores industriales que empezó a delinear cuál sería el mejor uso de las
1
LÓPEZ PORTILLO, Política Petrolera. Cuadernos de Filosofía Política No. 3, p. 36.
153
2
SECRETARÍA DE PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTO, Plan Global de Desarrollo 1980-1982, pp. 92, 101,
102 y 105.
3
BÁEZ, El FMI y su relación…, pp. 22-23.
156
influence would help Mexico acquire long-term loans to get through the present crisis.
We need products which Mexico can export later, such as oil.”4 Para los Estados
Unidos, el programa de expansión de Pemex anunciado en diciembre de 1976 era un
acierto, y aunque Washington conocía la fuerte carga nacionalista de Pemex respecto
a los niveles de producción y exportación, Carter insistió a López Portillo que una vez
tomada la decisión de cuánto exportar, su gobierno y las compañías petroleras
estadounidenses estarían dispuestos a ayudar a México para el aumento de su
producción. López Portillo le respondió que era consciente de la importancia del
petróleo mexicano para los Estados Unidos, y de la imperiosa necesidad de utilizar ese
recurso para resolver la crisis económica que el país atravesaba.5 Esto significaba que,
desde su primer encuentro con el presidente estadounidense, López Portillo reconoció
que incrementaría la producción y las exportaciones de Pemex como instrumento para
adquirir fuentes de financiamiento para la debilitada economía mexicana con la que se
enfrentó al asumir el gobierno.
El impulso a la actividad petrolera fue una de las características de la política
de gasto e inversión, pues desde inicios de 1977 se consideraron estratégicos y
prioritarios dos sectores: el de energía y el agropecuario. Tan sólo para Pemex se
contempló un presupuesto de 900,000 millones de pesos, de los cuales 310,000
millones de pesos iban a canalizarse a nuevas inversiones. La cifra exorbitante
respaldaba el ambicioso programa de expansión que, de acuerdo con el director de
Pemex, hacia 1982 aumentaría 2.5 veces la capacidad de producción de crudo,
duplicaría la capacidad de refinación y triplicaría la industria petroquímica básica.6
Los esfuerzos del nuevo gobierno quedaron concentrados en cinco ámbitos: el
impulso a Pemex, la autosuficiencia alimentaria, un nuevo acercamiento con los
sectores obrero y empresarial bajo la “Alianza para la Producción” (anunciada durante
la campaña), una reforma administrativa, y una reforma política que diera cauce a las
numerosas demandas a favor de la representación política. Recuperar la confianza del
4
FRUS, 1977-1980, volumen XXIII, Mexico, Cuba and the Caribbean. Document 130. “Memorandum
of Conversation”, Washington, 14 de febrero de 1977.
5
FRUS, 1977-1980, volumen XXIII, Mexico, Cuba and the Caribbean. Document 130. “Memorandum
of Conversation”, Washington, 14 de febrero de 1977.
6
MORALES, ESCALANTE y VARGAS, La formación…, p. 79.
157
sector privado era una de las tareas fundamentales, pues durante el gobierno de
Echeverría la relación con los empresarios había sido sumamente ríspida como
consecuencia de la política de expansión del gasto público con fines redistributivos,
expropiaciones, impulso a la reforma agraria y los estallidos de guerrilla urbana que
amenazaban a los inversionistas en un clima de turbulencia política e inestabilidad
financiera.7
En su toma de posesión, López Portillo pidió una tregua para poder dar los
primeros pasos en el camino de la recuperación, tanto económica como política. Sin
embargo, había sido el único candidato en la boleta electoral de 1976, lo que condujo
a que su legitimidad fuera baja. Desde un principio, el presidente se enfrentó con la
necesidad urgente de abrir espacios para la participación de las distintas fuerzas
políticas y, por lo tanto, de llevar a cabo una reforma política.
En cuanto al petróleo, en el informe anual rendido el 18 de marzo de 1978, Jorge
Díaz Serrano, director de Pemex, anunció los principales logros de la industria a su
cargo y enfatizó la correlación entre la superación de la crisis económica y el
dinamismo en la evolución de la producción y reservas de Pemex. 8 Las metas del
programa para 1982 que se aprobaron desde diciembre de 1976, correspondían a una
producción diaria de 2,242,000 barriles de crudo y líquidos del gas; 4,000 millones de
pies cúbicos de gas natural por día; la exportación de 1,100,000 barriles diarios de
crudo y refinados; y un aumento en la capacidad de refinación que lograra procesar
1,670,000 barriles diarios, lo que iba a ser posible con la puesta en marcha de dos
nuevas refinerías: Salina Cruz y Cadereyta. Además, la petroquímica básica crecería
de 5.2 millones de toneladas por año a una cifra de 13.6 millones anuales.9 Hacia marzo
7
En el período 1971-1976, se dotó lo correspondiente al 7 % de la superficie del país, mientras que entre
1977 y 1982 la cifra fue de 3 % Datos del INEGI citados en C ÁRDENAS, “La economía mexicana en el
dilatado siglo XX, 1929-2010”, en KUNTZ (coord.), Historia mínima de la economía…, p. 246.
8
DÍAZ SERRANO, “Informe rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Jorge Díaz
Serrano, ante el C. Presidente de la República, Lic. José López Portillo, en Poza Rica, Ver., el día 18 de
marzo de 1978, al conmemorarse el XL Aniversario de la Nacionalización de la Industria Petrolera,” p.
3.
9
DÍAZ SERRANO, “Informe rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Jorge Díaz
Serrano, ante el C. Presidente de la República, Lic. José López Portillo, en Azcapotzalco, D.F., el 18 de
marzo de 1977, al conmemorarse el XXXIX Aniversario de la Nacionalización de la Industria Petrolera,”
pp. 12-13.
158
de 1978, la producción de crudo y líquidos del gas alcanzaba ya 1,085,550 barriles por
día. A ese ritmo, Díaz Serrano anunció que la meta de producción de 2.25 millones de
barriles diarios fijada para 1982, se lograría con dos años de antelación, en 1980.10
En esa carrera contra el tiempo, la colocación de exportaciones era fundamental.
Si en 1976 se exportaron 94,180 barriles diarios de crudo, en 1977 la cifra era de
202,000 y para 1978 de 365,000 barriles por día. Hacia 1979, la cifra era del orden de
532,835 barriles diarios de crudo, y en 1980 de 827,750 barriles cada día. El valor de
las exportaciones totales creció 34 veces, al pasar de 7,002.8 millones de pesos en 1976
a 239,243.9 millones de pesos en 1980. De la última cifra, 217,334.8 millones de pesos
correspondieron a exportaciones de crudo, es decir, cerca del 91%.11 Los principales
clientes de Pemex fueron Estados Unidos, Japón, Israel, España, Francia, Yugoslavia,
Brasil, Costa Rica y Nicaragua. La política para la exportación de crudo mantuvo entre
sus objetivos la diversificación de mercados y el seguimiento del nivel de precios que
fijaba la OPEP.12
Los ingresos por exportaciones permitieron que el saldo de la balanza petrolera
de México resultara favorable en 79,000 millones de pesos durante 1979, lo que era 10
veces mayor que la obtenida en 1976.13 No se debe olvidar que las ventas de crudo se
dieron en un momento en que los precios del barril en el mercado mundial eran altos,
situación que se sostuvo hasta 1981. Asimismo, de las exportaciones totales del país,
en 1979 el 49% de éstas correspondieron a ventas de crudo y petroquímicos básicos,
mientras que en 1976 la proporción fue de 16%.14
En cuanto a las aportaciones de Pemex al fisco, éstas crecieron de 8,000
millones de pesos en 1976, a 47,000 millones de pesos en 1979, año en el que la
10
DÍAZ SERRANO, “Informe…1978,” p. 13.
11
PEMEX, Memoria de labores, varios años.
12
DÍAZ SERRANO, “Informe rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Jorge Díaz
Serrano, ante el C. Presidente de la República, Lic. José López Portillo, en Guadalajara, Jal., el 18 de
marzo de 1980, al conmemorarse el XLII Aniversario de la Nacionalización de la Industria Petrolera,”
p. 23.
13
DÍAZ SERRANO “Informe…1980,” p. 25.
14
DÍAZ SERRANO, “Informe rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Jorge Díaz
Serrano, ante del C. Presidente de la República, Lic. José López Portillo, en Cadereyta, N.L. el 18 de
marzo de 1979, al conmemorarse el XLI Aniversario de la Nacionalización de la Industria Petrolera,” p.
27.
159
paraestatal pagó 47,000 millones de pesos en ingresos federales, esto es, un 16% en la
contribución al incremento del PIB (contra un 5% en 1976), y un 69% en la
contribución al ahorro del sector público (en contraste con 28% durante 1976).15 La
transferencia de recursos era también vía subsidios. En un mercado mundial en el que
el barril de crudo se cotizaba entre 12 y 15 dólares (1978), en México el precio interno
de venta del barril de producto terminado era de 6.50 dólares.16 De ese modo, mientras
el litro de la gasolina en México tenía un costo de 2.80 pesos en 1980, en Brasil la
misma cantidad costaba 25 pesos; en España e Inglaterra, 17 pesos; en Japón, 16 pesos;
y en Estados Unidos, 6.49 pesos. En cuanto al diésel, si en México este combustible se
vendía a 1 peso por litro, en Brasil se pagaban 8.63 pesos; en España, 7.29 pesos; en
Inglaterra, 11.24 pesos; en Estados Unidos, 6.10 pesos; y en Japón, 8.81 pesos.17 La
transferencia de recursos al consumidor vía subsidios era una práctica común con la
que cargaba Pemex, y no obstante que en algunos momentos de crisis (por ejemplo, en
1973, cuando el país era importador de petróleo en un mercado donde los precios se
cuadruplicaron) se ejercieron políticas de aumento de precios de los combustibles en
el mercado doméstico, éstos fueron poco significativos y representaron simples
paliativos para darle un respiro financiero al régimen fiscal que recaía sobre la
paraestatal.
En términos generales, la estrategia que Jorge Díaz Serrano le presentó al
presidente López Portillo, bajo la cual el recurso petrolero sería utilizado como
instrumento para rescatar la economía mexicana en el corto plazo, resultó hasta cierto
punto exitosa. La fase de “superación de la crisis”, que para López Portillo se tenía que
dar entre 1977 y 1978, comenzó a cerrarse poco antes de lo previsto. Un elemento
sustancial de esta estrategia fue el programa de exploración de Pemex, que a pesar de
tener importantes antecedentes en la administración anterior, con Díaz Serrano cobró
impulso y condujo a la intensificación de los trabajos, particularmente en cuatro áreas
geográficas en las que los descubrimientos fueron constantes: Reforma, en Chiapas y
15
DÍAZ SERRANO, “Informe…1980,” p. 33; y DÍAZ SERRANO, “Informe…1979,” p. 28.
16
DIAZ SERRANO, “Informe…1978,” p. 17.
17
DIAZ SERRANO, “Informe…1980,” pp. 29-30.
160
18
DIAZ SERRANO, “Informe…1979,” p. 3.
19
NEHRING, Campos petroleros gigantes y recursos mundiales de petróleo. Preparado para la Agencia
Central de Inteligencia de los [Link]., R-2284-CIA, Junio 1978, p. 117.
20
DIAZ SERRANO, “Informe…1979,” pp. 5-6.
21
NARA, Central Foreign Policy Files, Electronic Telegrams, 1979. “Mexican oil production: new Gulf
of Campeche wells”. Telegrama de la Embajada de Estados Unidos en México al secretario de Estado,
noviembre 1 de 1979.
22
LAJOUS, “El ocaso de Cantarell,” en Nexos, 1 de octubre 2009. En línea (consultado el 10 de enero
2018): [Link]
161
obtuvo aceite con bajo contenido de azufre (33 grados API), comparable al valioso
árabe ligero.
Otra de las grandes áreas fue la cuenca de Chicontepec, en Veracruz, que de
acuerdo con Díaz Serrano constituyó una de las mayores acumulaciones de
hidrocarburos en el hemisferio occidental. Con la perforación de 1,200 pozos y
reinterpretaciones geológicas, se lograron precisar los límites de un paleocanal de 123
kilómetros de largo y 25 kilómetros de ancho, y una profundidad de 1,800 metros.
Hacia 1979, en la zona se encontraban 433 pozos en producción.23 Se calculaba una
reserva de 106 mil millones de barriles in situ, de los cuales 17,640 millones de barriles
eran posibles de recuperar.24
Un descubrimiento más fue la Cuenca de Sabinas, en Coahuila, con un
importante potencial de gas, pues en promedio cada pozo en el área producía 8 millones
de pies cúbicos por día, en comparación con 1 millón obtenido en los pozos del área de
Reynosa. Otras actividades exploratorias tuvieron lugar en 26 estados de la
República.25 En 1977 Pemex desplazó 84 brigadas de exploración, y durante 1981 la
cifra fue de 161, es decir, casi se duplicaron. Los gastos en exploración pasaron de
1,190 millones de pesos en 1977 a 31,355 millones de pesos en 1981.26
El éxito de la actividad exploratoria condujo a un incremento sustancial en las
reservas probadas de hidrocarburos. Tanto los campos en Tabasco y Chiapas, el área
de Chicontepec, Sabinas y la Sonda de Campeche, así como un nuevo método de
evaluación de reservas impuesto por Díaz Serrano a partir de diciembre de 1976, hizo
que se pasara de una cifra de reservas probadas de 11,160 millones de barriles al 31 de
diciembre de 1976, a 45,803 millones de barriles en diciembre de 1979, y 72,000
millones de barriles al finalizar el sexenio. De ese modo, entre 1976 y 1981 México
pasó del vigésimo cuarto al quinto lugar internacional de reservas probadas.27
23
DIAZ SERRANO, “Informe…1979,” pp. 7-8.
24
“Perfil energético de México,” en Energéticos. Boletín informativo del sector energético, año 3,
número 8 (agosto 1979), p. 9.
25
DIAZ SERRANO, “Informe…1979,” p. 8.
26
SECRETARÍA DE PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTO, La industria petrolera en México. México, 1983.
27
DIAZ SERRANO, “Informe…1981,” p. 30.
162
El papel del petróleo como fuente de liquidez internacional era tan amplio como
fueran las reservas y sus posibilidades de exportarlas con beneficios netos sobre la
balanza de pagos.28 Lo anterior explicaba la insistencia de Díaz Serrano en dar a
conocer cifras espectaculares de reservas probadas y potenciales. Ese ritmo acelerado
del incremento de las reservas y la producción de Pemex debía mantenerse. Aunque
este criterio del director general era compartido por el presidente López Portillo, en el
gabinete económico comenzaron a emerger voces que cuestionaron la estrategia
cortoplacista de Díaz Serrano por el temor a la creciente dependencia de las
exportaciones de crudo, así como a los riesgos en deformaciones de la estructura
económica del país debido a la concentración en un solo sector, dejando de lado otras
actividades no petroleras.
28
DEL VILLAR, “El manejo y la recuperación de la economía mexicana en crisis (1976-1978),” en Foro
Internacional, XIX:4 (abril-junio 1979), p. 563.
29
Los sucesores fueron David Ibarra Muñoz, en Hacienda; y Ricardo García Sainz, en Programación y
Presupuesto.
163
estabilización que había adquirido con el FMI, pues el petróleo fue el mecanismo de
atracción de bancos dispuestos a financiar el desarrollo de la capacidad de producción
y exportación de Pemex.30
Tras las renuncias de los titulares de Hacienda y de Programación y
Presupuesto, la Secretaría de Patrimonio y Fomento Industrial (Sepafin) utilizó el vacío
de poder para promover una agenda de desarrollo industrial en la que el vínculo con
Pemex era fundamental, como lo demuestra el Plan Nacional de Desarrollo Industrial.31
Sin embargo, José Andrés de Oteyza, el titular de Sepafin, no compartía los criterios
de Díaz Serrano sobre la expansión agresiva de la plataforma petrolera, y en cambio
intentó fijar límites a los volúmenes de producción y exportación de petróleo, con el
propósito de promover un mayor equilibrio de la economía nacional entre actividades
petroleras y aquellas agrícolas y de industrias no petroleras. Aunque Sepafin presidía
el Consejo de Administración de Pemex, la relación personal de Díaz Serrano con
López Portillo y los resultados inmediatos de Pemex, hicieron que los criterios del
director de la paraestatal prevalecieran durante los primeros años de la administración.
El agresivo programa de Díaz Serrano tuvo como resultado que entre diciembre
de 1976 y marzo de 1981, la producción de crudo se triplicó, con lo que México se
colocó como el cuarto productor a nivel mundial detrás de la Unión Soviética, Arabia
Saudita y los Estados Unidos.32 La capacidad de refinación creció a una tasa del 13%
anual en el mismo período, y Pemex ocupó el quinto lugar como empresa refinadora
en el mundo, con una capacidad instalada de refinación y de fraccionamiento de
gasolinas naturales de 1,476,000 barriles diarios.33 En cuanto al gas, la producción en
el mismo período se incrementó en 80%, y la recuperación de líquidos del gas fue la
tercera en el mundo.34 La elaboración de petroquímicos básicos en 1980 fue un 83%
mayor que en 1976.35
30
LOMELÍ Y ZEBADÚA, La política económica de México en el Congreso de la Unión, pp. 189-190.
31
MORALES, ESCALANTE y VARGAS, La formación…, p. 92.
32
DIAZ SERRANO, “Informe…1981,” p. 7.
33
DIAZ SERRANO, “Informe…1981,” pp. 9-10.
34
DIAZ SERRANO, “Informe…1981,” pp. 7 y 10.
35
DIAZ SERRANO, “Informe…1981,” pp. 10-11.
164
36
MORALES, ESCALANTE y VARGAS, La formación…, p. 113.
37
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 101.
38
DIAZ SERRANO, “Informe…1978,” p. 36.
165
39
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 101.
40
SECRETARÍA DE PATRIMONIO Y FOMENTO INDUSTRIAL, Programa de energía. Metas a 1990 y
proyecciones al año 2000 (Resumen y conclusiones), 1980, p. 13.
41
SECRETARÍA DE PATRIMONIO Y FOMENTO INDUSTRIAL, Programa de energía…, pp. 15-17.
42
SECRETARÍA DE PATRIMONIO Y FOMENTO INDUSTRIAL, Programa de energía…, p. 20-21.
166
43
SECRETARÍA DE PATRIMONIO Y FOMENTO INDUSTRIAL, Programa de energía…, p. 21.
44
SECRETARÍA DE PATRIMONIO Y FOMENTO INDUSTRIAL, Programa de energía…, p. 22.
45
SECRETARÍA DE PATRIMONIO Y FOMENTO INDUSTRIAL, Programa de energía…, p. 13.
167
46
SECRETARÍA DE PATRIMONIO Y FOMENTO INDUSTRIAL, Programa de energía…, p. 16.
47
AGN, Galería 8, SEMIP, Dirección General de Transacciones Internacionales de Energía y la Industria
Paraestatal, caja 764, carpeta 4, “La política petrolera: consenso, continuidad y retos. Intervención del
licenciado Adrián Lajous Vargas, Director General de Energía de la Secretaría de Patrimonio y Fomento
Industrial, el 7 de mayo de 1981.”
48
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 940; y “Programa de Energía. Metas a 1990 y
proyecciones al año 2000,” en Energéticos. Boletín informativo del sector energético, 4:11 (noviembre
1980), p. 10.
168
recomendar estrategias para la exploración, criterios para medir las reservas y proponer
programas de explotación alternativos y a largo plazo.49 En clara contradicción con
Díaz Serrano, el Programa iba a expandir la producción de energéticos “en función de
las necesidades del desarrollo general del país y no del volumen de reservas per se, ni
de los requerimientos de otras economías o de intereses ajenos al nuestro.”50
El propósito era equilibrar los sectores de la economía de forma que el
energético no desplazara a otros, y se combatiera la dependencia al mismo. También
se hablaba de racionalizar el consumo y diversificar las fuentes de energía en una
transición hacia las renovables y limpias: hidroeléctrica, geotermia, nuclear y solar.
Este último propósito iba en consonancia con un planteamiento multilateral que López
Portillo presentó ante la Asamblea General de la ONU en septiembre de 1979, y que
era el Plan Mundial de Energía, el cual se estudia más adelante.
La decisión de López Portillo de aprobar el Programa de Energía respondió por
lo menos a dos factores. Primero, se trató de un intento por conciliar las diferentes
posturas entre su gabinete y la dirección de Pemex, en un momento en que la imagen
de Díaz Serrano entre la opinión pública se encontraba deteriorada, particularmente por
el accidente del pozo Ixtoc I y el consecuente derrame en las aguas del Golfo de México
cuya noticia se publicó alrededor del mundo.
49
SECRETARÍA DE PATRIMONIO Y FOMENTO INDUSTRIAL, Programa de energía…, pp. 57 y 60.
50
SECRETARÍA DE PATRIMONIO Y FOMENTO INDUSTRIAL, Programa de energía…, p. 8.
169
51
AHGE, Exp. III-6043-2 (1ª). Oficio número 1830, del embajador de México en Francia, Horacio
Flores de la Peña, al secretario de Relaciones Exteriores. París, 1º de agosto 1979. Remite tres ejemplares
del semanario francés Nouvel Observateur del 30 de julio 1979.
170
estructura de perforación al fondo del mar. El derrame provocado por el accidente fue
de una magnitud tan amplia que no pudo ser controlado sino hasta el 25 de marzo de
1980, es decir, casi 10 meses después. En las labores de contención del derrame
participaron brigadas de la empresa petrolera noruega Statoil, la inglesa British
Petroleum, así como la Guardia Costera de los Estados Unidos.52 Un aide memoire de
la Embajada de Estados Unidos entregado el 17 de julio de 1979 a la representación de
México en Washington, solicitaba al gobierno de López Portillo conducir una detallada
operación de limpieza en las aguas mexicanas. Asimismo, pedían la designación de un
punto oficial de contacto para coordinar cualquier operación de limpieza, y proponían
planes de contingencia entre ambos gobiernos para la protección de las tortugas de mar
de “kemp ridley,” pues dicha especie realizaba su desove en las playas al norte de
Tampico. Los norteamericanos insistían en que era fundamental “acelerar y concretar
las negociaciones del plan conjunto de contingencia para la contaminación marina por
derrames de petróleo y otras substancias nocivas.”53
El derrame del Ixtoc I fue reportado en la prensa internacional como “la mayor
catástrofe en la historia del petróleo,”54 y empezó a señalarse a Díaz Serrano como
responsable de “ocultar la realidad del desastre por razones personales y políticas.”55
La prensa acusó el involucramiento de la compañía Perforaciones Marinas del Golfo
(Permargo), de la que Díaz Serrano había sido fundador, por subcontratar a la compañía
americana Sedco, la cual estaba a cargo de las operaciones en la plataforma continental:
52
PEMEX, Memoria de labores, años 1979 y 1980
53
AHGE, Exp. III-6043-2 (1a). Transcripción del Telex No. 509 procedente de la Embajada de México
en Washington, D.C., Estados Unidos de América, en el que se transcribe y traduce el Aide Memoire
que el Departamento de Estado norteamericano entregó al ministro consejero Campos Icardo, el 17 de
julio de 1979.
54
AHGE, Exp. III-6043-2 (1ª). Oficio del embajador de México en la República Federal de Alemania,
Roberto de Rosenweig-Díaz, al secretario de Relaciones Exteriores. Bonn, R.F.A., 2 de agosto 1979.
Remite traducción de artículos en la prensa alemana sobre el accidente del Ixtoc I. Periódicos Die Zeit,
20 de julio 1979; y Frankfurter Allgemeine Zeitung, 21 de julio 1979.
55
“Die größte Katastrophe der Erdgeschichte,” Frankfurter Allgemeine Zeitung, 21 de julio 1979.
171
En sus memorias, Díaz Serrano reprodujo una conversación con López Portillo, en la
que el primero le manifestó: “Al principio de la gestión, el encontrar reservas y
aumentar la producción petrolera merecía los aplausos de la mayoría de los sectores.
Siento que ahora una parte de la oposición política ha logrado sembrar dudas […] Hay
artículos de fondo que cuestionan la bondad de nuestros programas; es decir, que lo
que antes era bueno, ahora ya no lo es. Inclusive llegan a considerarlo antipatriótico.”57
De la conversación, Díaz Serrano asumió ante el presidente que era necesario “seguir
aguantando pacientemente todos los golpes, sin poder contestar ninguno.”58 López
Portillo hizo referencia al accidente en su Informe de Gobierno, en el que trató de apelar
a la solidaridad de los mexicanos ante la catástrofe y no atender los informes de la
prensa internacional. López Portillo anotó:
56
“Die größte Katastrophe der Erdgeschichte,” Frankfurter Allgemeine Zeitung, 21 de julio 1979.
57
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, pp. 133-134.
58
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 134.
59
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 851.
172
Como resultado del derrame, la imagen de Díaz Serrano fue duramente cuestionada, y
esto fue aprovechado por la oposición de izquierda, que tiempo atrás, frente a los
anuncios de Pemex sobre el rápido crecimiento de la producción y las exportaciones,
denunciaron abiertamente la “entrega” del petróleo mexicano a los intereses
extranjeros. El Partido Mexicano de los Trabajadores y el Ing. Heberto Castillo llevaron
una campaña por todo el país bajo el lema “Pemex sí, Peusa no,” y abogaron por la
defensa del proyecto petrolero del general Lázaro Cárdenas y la soberanía sobre los
recursos del subsuelo.60 López Portillo justificó la adopción de la plataforma petrolera
que le aconsejó Sepafin, como respuesta a “una especie de psicosis que hacía suponer
una tremenda conjura internacional mediante la cual se me presionaba para producir
más petróleo.”61
Es decir, al establecer un límite a la producción de Pemex, López Portillo buscó
aminorar las diferencias entre su equipo, incorporando las recomendaciones de Sepafin
y del gabinete económico, pues era indispensable la coordinación entre éstos y Pemex.
Al mismo tiempo, la adopción de la plataforma mitigaba las voces de las “izquierdas
denunciantes de la maniobra-presión-lesión imperialista,” como las calificaba el propio
presidente.62
Finalmente, el Programa de Energía no fue implementado en su totalidad ni se
lograron sus objetivos, pues la producción y la exportación de petróleo continuó
creciendo aceleradamente. La diversificación de mercados tampoco fue exitosa, pues
aunque se avanzó un poco, Estados Unidos se mantuvo como destino principal de las
exportaciones de Pemex.
60
CASTILLO, “Pemex sí, Peusa no,” en Heberto y el petróleo, p. 113.
61
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 943.
62
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 943.
173
En su estudio sobre las negociaciones de la venta de gas con Estados Unidos, Isidro
Morales sostuvo respecto a la política exterior de México que “López Portillo intentó
hacer con el petróleo lo que Echeverría quiso hacer con el discurso.”63 Es decir, si la
política exterior de Echeverría se caracterizó por un discurso de acercamiento al Tercer
Mundo, López Portillo logró, con el arma petrolera, materializar ese acercamiento. En
un sentido similar, Mario Ojeda afirmó: “El petróleo vino a constituir la base material
mediante la cual México pudo transitar de una política exterior activa, pero claramente
limitada al nivel declarativo o retórico, a una política exterior basada en hechos y en
una presencia efectiva en los asuntos internacionales.”64
Ambas afirmaciones son ciertas en la medida en que, en efecto, a partir de 1979
la diplomacia mexicana comenzó a cubrir mayores espacios, particularmente en
Centroamérica, donde desplegó una política exterior activa que incluso dejó de lado el
principio tradicional de no intervención. Pero en lo que se refiere a su relación con la
OPEP, aquella solidaridad enunciativa que Echeverría había cuidado mantener con la
Organización, se mantuvo en el terreno de la ambivalencia.
Aunque la especulación en la prensa sobre un posible ingreso de México a la
OPEP se mantuvo, las autoridades mexicanas fueron firmes en reiterar que el país no
se iba a adherir a aquélla, pero sí seguiría sus precios en el mercado. Como presidente
electo, desde septiembre de 1976 en una gira por varios países, López Portillo le
aseguró al presidente venezolano Carlos Andrés Pérez que, con relación a los precios,
México nunca jugaría el papel de esquirol frente a la OPEP.65 Pocos meses después de
su toma de posesión, en febrero de 1977, López Portillo delimitó su postura: “La
condición de México es distinta a la de la OPEP, de la cual recogemos, claro está, su
regulación en precio dentro del mercado al que concurrimos. […] No somos grandes
exportadores de petróleo; exportamos poco, aunque pensamos exportar más. […] No
63
MORALES, “Las negociaciones del gas…,” p. 511.
64
OJEDA, México: el surgimiento…, p. 135.
65
“México Nunca Será un Esquirol Ante Políticas de Precios de OPEP,” El Universal, Caracas, 22 de
septiembre de 1976.
174
se dan las condiciones regulares para participar en la OPEP. Una cosa sí quiero
precisar: participamos en el esfuerzo de valorar las materias primas.”66
De ese modo, México mantenía una postura pragmática en la que seguía los
precios, pero no acudía al compromiso político de la membresía. En Venezuela, por
ejemplo, Díaz Serrano anunció que Pemex no iba a restringir la producción a la espera
de un incremento del precio, y que en cambio y, de ser posible, vendería a precios más
altos que los de la OPEP.67 La gráfica 4.1 muestra un comparativo de los precios del
barril entre México y la OPEP entre 1977 y 1980.
$35.00
Precio mínimo OPEP
$30.00 (Dólares por barril)
$20.00
Precio mexicano
(Dólares por barril)
$15.00
$10.00
$5.00
$0.00
Enero 1, Enero 1, Enero 1, Abril 1, Julio 1, Octubre 1, Enero 1, Mayo 15, Julio 1,
1977 1978 1979 1979 1979 1979 1980 1980 1980
Fuente: George W. Grayson, The politics of Mexican Oil. University of Pittsburgh Press, 1980, p. 146. Con base en Daily
Report (Latin America), December 29, 1978, p.M-1; April 5, 1979, p. M-1; October 12, 1979, p. V-1; Latin America Economic
Report, April 13, 1979; Wall Street Journal, June 11, 1980, p. 2.
66
LÓPEZ PORTILLO, “Declaraciones a la prensa extranjera, C.B.S., de Estados Unidos, Valle Chinitos,
Sin., 7 de febrero de 1977,” en Cuadernos…, pp. 27-28.
67
“México se Aprovechará de la OPEP pero no Ingresará en Ella,” El Nacional, Caracas, 3 de junio
1977.
175
La flexibilidad que Díaz Serrano mencionaba era necesaria para que la producción
mexicana se incrementara hasta alcanzar los 5 millones de barriles diarios que él mismo
llegó a proponer. Díaz Serrano buscaba que Pemex creciera a un ritmo intensivo y sin
límites, de ahí su rechazo a la OPEP y, a nivel local, a la plataforma establecida por el
Programa de Energía.
Cabe mencionar otro punto de incompatibilidad con la OPEP, como era el caso
de los anuncios de reservas del director de Pemex. El incremento de la reserva
mexicana significaba una eventual disposición de petróleo en un país no miembro de
la OPEP y además vecino de la superpotencia estadounidense, lo que generaba recelo
por parte de algunos países productores, como Venezuela. En una misiva del embajador
de México en Caracas a Díaz Serrano, el primero expresaba que en círculos
venezolanos: “Se ha puesto en duda nuestra sinceridad; y hoy más que nunca […] se
desea una colaboración de México en la política petrolera en el campo internacional
por su ingreso a los países exportadores.” Para Venezuela, agregaba el embajador, “el
68
AHGE, expediente III-6052-5(1ª). Oficio de Manuel Bartlett, de la Dirección General del Servicio
Diplomático, al embajador de México en Venezuela. Tlatelolco, 15 de junio de 1977. Las negritas son
de la autora.
176
69
AHGE, III-6151-11. Carta del embajador de México en Venezuela, José Gascón Mercado, al director
de Petróleos Mexicanos, ingeniero Jorge Díaz Serrano. Caracas, Venezuela, 14 de octubre de 1977.
70
AHGE, expediente III-6052-5 (1ª). El expediente contiene varios informes remitidos por el Embajador
Jorge Eduardo Navarrete con relación a la naturaleza y actividades de la OPEP.
177
71
Entrevista de la autora con el embajador emérito Jorge Eduardo Navarrete, ex representante de México
ante Austria en 1976-1978. Ciudad de México, 21 de junio de 2016.
72
Energéticos. Boletín informativo del sector energético, 4:8 (agosto 1980), p. 19.
178
the benefits of high OPEC prices on oil, without paying the dues of
membership, […] Mexico is determined to maintain the independence of its
petroleum industry and resists adamantly any outside influence, or the
appearance of yielding to foreign pressure, on its oil and gas policy.73
73
FRUS, 1969-1976, volumen XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980. Document 170. “Paper Prepared by
the National Security Council Staff. Washington, November 22, 1978.”
74
AHGE, Expediente III-6052-5(1ª). “Declaraciones del Director General Jorge Díaz Serrano
30/V/1977. Conferencia de prensa. Oficinas del Ing. Jorge Díaz Serrano, en el edificio de Pemex.”
75
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 113.
76
NARA, Electronic Telegrams, 1979. “Lopez Portillo comments on Mexican Oil Policy,” from
American Embassy in Mexico to secretary of State, 31 de diciembre de 1979.
77
AHGE, SPR-877-1. Telegrama de la Embajada de México en Estados Unidos, al secretario de
Relaciones Exteriores. Washington, D.C., 4 de enero de 1980.
78
“El ‘oro negro’ de México no es en realidad barato,” Impacto, Guatemala, 20 de enero de 1980.
179
seguir los precios de ésta y a su vez alzar la voz en la relación bilateral con Estados
Unidos, desde un cómodo pragmatismo sustentado en su bonanza petrolera.
Sin embargo, hubo dos episodios en los que México tuvo desencuentros con la
OPEP. Uno de ellos fue la propuesta de un Plan Mundial de Energía que el presidente
López Portillo llevó a la Asamblea General de la ONU en septiembre de 1979, y entre
cuyos objetivos se hallaba el de superar un sistema “empantanado” en el mercado
mundial de petróleo, en clara alusión a los intentos de la OPEP por controlar la oferta.
El segundo desencuentro, que es materia del siguiente capítulo, fue la reducción
unilateral de México del precio del barril en el verano de 1981, en un momento en que
la OPEP imponía recortes a su producción para mantener un precio alto.
79
LÓPEZ PORTILLO, Plan Mundial de Energía, pp. 9-10.
180
Nos identificamos plenamente con los países que luchan por revalorar sus
materias primas; compartimos intereses con los productores de petróleo,
pero entendemos también que se hace indispensable romper un esquema
empantanado que está perjudicando a todos […] Queremos cortar este
nudo gordiano […] Toda abundancia es relativa. Los energéticos tienen un
límite. Tienen un fin. Tampoco pueden ser fuerza perturbadora para
compensar la inseguridad de quienes sólo esto tienen para garantizar su
legítima supervivencia y autodeterminación.81
La propuesta para salir de ese “esquema empantanado,” era admitir el tema energético
como una “responsabilidad compartida de toda la humanidad,” y actuar en
consecuencia con la adopción de un Plan Mundial de Energía “que a todos
80
LÓPEZ PORTILLO, Plan Mundial de Energía, pp. 13-16.
81
LÓPEZ PORTILLO, Plan Mundial de Energía, pp. 18-20.
181
El Plan era sin duda ambicioso, pero en buena medida ingenuo, pues se planteaba en
un momento en el que los precios del barril iban al alza como resultado de los
acontecimientos en Irán, donde desde 1978 una serie de huelgas en la industria
petrolera provocaron la disminución de la producción y eventual suspensión de sus
exportaciones.83 El pánico se había disparado y los precios escalaban. Por lo tanto, la
búsqueda de conciliación entre el mundo de los exportadores y el de los países
industrializados y grandes consumidores, como proponía López Portillo en su Plan, era
básicamente irrealizable. La OPEP no tardó en pronunciarse, como el mismo López
Portillo reconoció durante un encuentro con el presidente Carter un par de días después
de su discurso: “There [are] dangers of misunderstanging. An OPEC country had
82
LÓPEZ PORTILLO, Plan Mundial de Energía, pp. 25-28.
83
El tema del segundo choque petrolero es tratado en el siguiente capítulo.
182
84
FRUS, 1976-1979, volumen XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980. Document 237. Memorandum of
Conversation. “International Issues and Energy.” Washington, September 29, 1979.
85
NARA, Electronic Telegrams, 1979, “Mexican President’s UNGA Energy Proposal.” De la Embajada
de los Estados Unidos en México al secretario de Estado, 26 de noviembre de 1979.
86
NARA, Electronic Telegrams, 1979, “Mexican President’s UNGA Energy Proposal.” De la Embajada
de los Estados Unidos en México al secretario de Estado, 26 de noviembre de 1979.
183
Se trató de un proyecto fallido. Lo que López Portillo quería era hacer algo
en el plano internacional no sólo comparable, sino mejor, que la Carta de
Derechos y Deberes Económicos de los Estados de su predecesor. Creo que
la idea original fue de Rafael Izquierdo, asesor muy cercano del presidente
y profundo desconocedor de la política petrolera internacional, por eso pensó
que podía tener éxito una iniciativa de esa naturaleza. También jugó un papel
importante Jorge Díaz Serrano, que conversó conmigo en Yugoslavia y
luego me hizo venir a preparar el proyecto, en las oficinas de Pemex […]
Pero la iniciativa llegó muerta a la Asamblea. Tuvo oposición de los grandes
exportadores de petróleo, y falta de interés de los grandes consumidores, que
no creían en mecanismos de control universal de los mercados. Entonces
nunca pasó, duró el período de una Asamblea. Pero en términos de
diplomacia petrolera o energética, sí es la iniciativa más diplomática, porque
se trataba de hacer algo de alcance universal en el organismo universal.
Ingenuamente, además, se trataba de organizar la transición energética a
escala mundial.88
87
NARA, Electronic Telegrams, 1979, “GOM strategy for pursuing UNGA Energy Initiative.” De la
Embajada de los Estados Unidos en México al secretario de Estado, 15 de noviembre de 1979.
88
Entrevista con el embajador Jorge Eduardo Navarrete. Ciudad de México, 21 de junio de 2016.
184
89
NARA, Electronic Telegrams, 1979, “Mexican President’s UNGA Energy Proposal.” De la Embajada
de los Estados Unidos en México al secretario de Estado, 26 de noviembre de 1979.
90
“New Mexican President Expected to Steer Closer to Center, U.S.,” artículo de Jeremiah O’Leary en
la portada de Washington Star, citado por el secretario Robinson. NARA, Electronic Telegrams, 1976,
“Press Material,” del secretario de Estado a la delegación de Estados Unidos, 1 de diciembre de 1976.
91
NARA, Electronic Telegrams, 1976. “Press Material,” del secretario de Estado a la delegación de
Estados Unidos, 1 de diciembre 1976. 1976STATE293040.
185
Santiago Roel (que estuvo en el cargo hasta 1979), reconoció en los primeros meses de
gobierno que México no tenía ya por qué ser el que tomara la bandera del liderazgo del
Tercer Mundo.92
Si bien López Portillo retomó de Echeverría la defensa del Tercer Mundo, lo
hizo de un modo más pragmático. Por ejemplo, ni siquiera el “arma” que el petróleo
podía significar en términos de política exterior y de solidaridad con el Tercer Mundo
implicó un replanteamiento de una posible adhesión al Movimiento de los Países No
Alineados. Como el mismo secretario Castañeda reconoció con respecto al estatus
mexicano de observador en dicho Movimiento: “Observer status made life easier for
Mexico.”93
Sin embargo, la prudencia y el pragmatismo que México adoptó en sus
relaciones con el Tercer Mundo cedieron en el ámbito regional, donde la
administración de López Portillo asumió un activismo mucho mayor, patrocinado en
buena medida por la renta petrolera. Este activismo se concretó en la asistencia y el
respaldo político que México dio a las revoluciones en Centroamérica, bajo un contexto
que para algunos autores significó una segunda escalada del conflicto Este-Oeste en el
espacio latinoamericano, después de la revolución cubana.
Dos medidas que entrelazan las acciones de política exterior con el petróleo son
de especial atención para esta investigación: el respaldo político y económico a la
revolución sandinista en Nicaragua, con suministro de petróleo; y la implementación
del Programa México-Venezuela de Cooperación Energética para países de
Centroamérica y el Caribe, o Pacto de San José, del que trata la siguiente sección.
92
NARA, Electronic Telegrams, 1977. “Interview with SecFonOff Santiago Roel and members of
mexican press,” de la Embajada de Estados Unidos en México al Departamento de Estado, 7 de mayo
de 1977.
93
NARA, Electronic Telegrams, 1979. “Deputy secretary Christopher’s discussion with Castaneda on
general bilateral and multilateral matters,” del embajador Lucey al secretario de Estado, 31 de agosto de
1979.
186
94
Entre las nueve líneas de acción del Plan Mundial de Energía se encontraba la siguiente: “Establecer
un sistema que a corto plazo y como acción inmediata, para resolver el problema de los países en
desarrollo importadores de petróleo, les garantice el suministro; respeto a contratos; detenga la
especulación, establezca compensación por los incrementos de precio, e incluso, trato considerado por
parte de los países exportadores.” LÓPEZ PORTILLO, Plan Mundial de Energía, p. 26,
95
FRUS, 1976-1979, volumen XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980. Document 236. Memorandum of
Conversation. “Bilateral Issues and President Lopez Portillo’s Energy Proposal.” Washington,
September 28, 1979.
96
FRUS, 1977-1980, volumen XXIII, Mexico, Cuba and the Caribbean. Document 165. Memorandum
of Conversation. “International Issues and Energy,” Washington, September 29, 1979.
187
Así, el uso político del petróleo se materializó en Nicaragua, en un modo que recordaba
el momento en que Echeverría había apoyado al gobierno socialista de Salvador
Allende mediante el envío de combustibles y cooperación técnica a Chile en 1973.
Fue, por lo tanto, como ha afirmado Ojeda Revah, “en el ámbito regional donde
más se dejaron sentir las nuevas capacidades de México en política exterior, fundadas
en su abundancia petrolera recién adquirida.”97 En el caso de Nicaragua, la política
exterior mexicana llegó incluso a separarse del tradicional principio de no intervención,
cuando México declaró la ruptura de relaciones con el gobierno de Anastasio Somoza
el 20 de mayo de 1979, dos meses antes de su derrocamiento por el Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN).98 Entre los factores que México enunció para dicha
decisión, consideró el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
el cual daba cuenta de violaciones masivas a derechos humanos, además de las acciones
bélicas contra la población civil, en forma indiscriminada, por parte de la Guardia
Nacional de Nicaragua.99
Con el triunfo de la revolución, México no tardó en ofrecer apoyo a los
sandinistas. En ese momento, dos factores sobresalieron: las apremiantes necesidades
para la reconstrucción de Nicaragua y la intención de López Portillo de poner en
práctica el principio enunciado en el Plan Mundial de Energía: dar apoyo a aquellos
países subdesarrollados e importadores de petróleo.
En un comunicado conjunto tras una visita de López Portillo a Nicaragua, en
enero de 1980, la Junta de Reconstrucción Nacional se manifestó a favor del “Plan
Mundial de Energéticos [sic]”, afirmando que “ambas partes manifestaron el derecho
de los Estados a disponer libremente de sus recursos naturales.” Al mismo tiempo, las
nuevas autoridades nicaragüenses subrayaron “el agradecimiento […] por el respaldo
que recibieron […] cuando en el momento crucial de su reciente gesta libertadora
México rompió relaciones con el régimen somocista y posteriormente defendió el
97
OJEDA REVAH (coord.), México contemporáneo. Tomo 5. La política internacional, 1808-2014, p.
311.
98
Para un análisis detallado, ver: TOUSSAINT RIBOT, RODRÍGUEZ DE ITA y VÁZQUEZ OLIVERA, Vecindad
y diplomacia. Centroamérica en la política exterior mexicana, 1821-1988. SRE, México, 2001, capítulo
4; Ojeda, México: el surgimiento…, capítulo III; RICO, México y el mundo..., capítulo 2.
99
AHGE, expediente III-3378-1 (1ª). Boletín de prensa B-130 de la Secretaría de Relaciones Exteriores,
Tlatelolco, D.F., a 21 de mayo de 1979.
188
Se trataba, por tanto, de tomar un liderazgo y evitar que el conflicto escalara por una
eventual intervención soviética o norteamericana, lo que ponía en riesgo la estabilidad
de la región. México contaba con los instrumentos, de acuerdo con el embajador, para
“apuntalar el desarrollo revolucionario nicaragüense, eliminar las tensiones populares
y excluir las condiciones de un conflicto entre los grandes poderes mundiales.” Con
ese objetivo, la ayuda de México se sistematizó en tres rubros: auxilio de socorro,
100
AHGE, SPR-855-1, “Proyecto de Comunicado Conjunto.” Del embajador Lic. Valdez, a la Secretaría
Particular de SRE. Managua, Nicaragua, 23 de enero de 1980.
101
Energéticos. Boletín informativo del sector energético, 4:10 (octubre de 1980), p. 5.
102
AHGE, expediente III-3979-1 (1ª), “Notas sobre Nicaragua,” embajador Horacio Labastida. 11 de
septiembre de 1979.
189
asistencia técnica y apoyo financiero.103 López Portillo buscó dirigir una política
progresista hacia los movimientos revolucionarios en Centroamérica, con la finalidad
de encauzar dichos movimientos en el camino de proyectos nacionalistas similares a
los del propio gobierno mexicano.104
La Secretaría de Hacienda, Banco de México y Nafinsa evaluaron la situación
financiera de Nicaragua. Pemex, por su parte, estudió las posibilidades para una
“triangulación entre la oferta mexicana de 15 mil barriles diarios de petróleo crudo y
las necesidades nicaragüenses de ese número de barriles de petróleo reconstituído.”
Asimismo, se desplazó una misión técnica de Pemex a fin de analizar las características
de la refinería donde se procesaría el crudo mexicano, e inclusive las posibilidades de
explotación en el subsuelo de Nicaragua.105 Otra serie de medidas fueron tomadas por
la Sepafin, la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Agricultura y Recursos
Hidráulicos, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, la Cruz Roja y el
Comité Pro Reconstrucción de Nicaragua del Partido Revolucionario Institucional,
entre otros organismos.
En una visita a Managua en enero de 1980, López Portillo anunció la venta
hasta por 7,500 barriles diarios de petróleo a Nicaragua, a precios especiales. El
contrato se firmó en julio de 1980 entre Pemex y el Ministerio de Minas e
Hidrocarburos de la Junta del Gobierno de Reconstrucción.106
En ese escenario de cooperación, pronto se entendió que un programa de alivio
a los países pobres importadores de petróleo debería abarcar el ámbito regional. La
Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), emitió en julio de 1979 la
“Declaración de San José,” por la que se buscaba racionalizar el consumo de energía,
particularmente en el mundo industrializado; aumentar y diversificar la oferta de
fuentes tradicionales y de renovables; y evitar la proliferación de mercados
103
AHGE, expediente III-3979-1 (1ª), “Notas sobre Nicaragua,” embajador Horacio Labastida. 11 de
septiembre de 1979.
104
SÁNCHEZ NATERAS, “La última Revolución: La insurrección sandinista y la Guerra Fría
interamericana,” tesis doctoral, p. 39.
105
AHGE, expediente III-3979-1 (1ª), “Notas sobre Nicaragua,” embajador Horacio Labastida. 11 de
septiembre de 1979.
106
“Solidaridad entre México y Nicaragua,” La Hora, Guatemala, 25 de enero de 1980; “México enviará
diariamente 7,500 barriles de crudo a Nicaragua,” El Día, 1 de julio de 1980.
190
107
“Apoyo Total a la Tesis Energética de México,” El Universal, 8 de julio de 1979.
108
NARA, Electronic Telegrams, 1979, “Latin American Call for Energy Dialogue,” de la Embajada de
Estados Unidos en Costa Rica, al secretario de Estado. 19 de julio de 1979.
109
GRAYSON, Oil and Mexican Foreign Policy, p. 125.
110
NARA, Electronic Telegrams, 1979, “State visit by Rodrigo Carazo to Mexico,” de la Embajada de
Estados Unidos en México al secretario de Estado, 23 de mayo de 1979.
191
Los beneficiarios de este acuerdo eran Costa Rica, Barbados, Guatemala, El Salvador,
Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. México y Venezuela
atenderían el suministro en partes iguales, es decir, cada uno aportaría 80,000 barriles
diarios, bajo contratos de renovación anual. Se buscaba garantizar el abasto petrolero
a crédito y con tasas preferenciales, en un momento de gran incertidumbre política y
económica en la región centroamericana y caribeña, cuyos países sufrían el deterioro
de la balanza de pagos conforme se incrementaba el precio del combustible en el
mercado internacional.
No obstante, el Programa enfrentó algunas dificultades. El crudo mexicano tipo
Maya resultaba muy pesado para ser procesado en las refinerías de la región. En
Honduras, por ejemplo, la empresa Texaco se negó a recibir el petróleo mexicano por
111
“Declaración Conjunta de los Presidentes de Venezuela y México,” Energéticos. Boletín informativo
del sector energético, 4:10 (octubre 1980), pp. 27-28.
192
el daño que ocasionaría en sus instalaciones. De acuerdo con la compañía, era incluso
más barato importar crudo de Arabia Saudita que seguir los términos del Acuerdo.112
La revista Petroleum Intelligence Weekly reportó las deficiencias en las entregas de
petróleo dentro del Programa de San José, e incluso advirtió que, debido al crudo
pesado tipo Maya, algunos países tendrían que verse en la necesidad de importar
productos suplementarios para cubrir su demanda. Un especialista petrolero del Caribe
declaró con relación al convenio: “This is essentially a politically popular deal
producing commercially disastrous results.”113
En un intento por mejorar la operación del Programa, México y Venezuela
acordaron mezclar el crudo y lograr un producto más ligero previo a las entregas en
Centroamérica y el Caribe. Lo anterior se produjo parcialmente hasta mediados de
1981, y ello explica la predominancia del suministro venezolano.114 Durante el primer
semestre de 1981, México envió un promedio de 55,300 barriles diarios a la región,
cubriendo el 72% del trato. Venezuela compensó el rezago de México y, en el mismo
período, el suministro fue de 82,400 barriles diarios de petróleo. 115 La gráfica 4.2
muestra los porcentajes de participación de México y Venezuela en cada país
beneficiario.
112
GRAYSON, Oil and Mexican…, p. 130.
113
“Caribbean Nations Finding Problems… In Regional Oil Aid,” Petroleum Intelligence Weekly, 13 de
abril de 1981, pp. 3-4.
114
GRAYSON, Oil and Mexican…, pp. 129-130.
115
“Un año del Acuerdo de San José,” Energéticos. Boletín informativo del sector energético, 5:10
(octubre 1981), pp. 13-16.
193
Gráfica 4.2 Porcentajes de entregas de petróleo bajo el Acuerdo de San José, 1980-1981
(miles de barriles)
30
Suministro
mexicano
25
Suministro
venezolano
20
Total
15
10
Fuente: George W. Grayson, Oil and Mexican Foreign Policy. University of Pittsburgh Press, 1988, p. 133. Basado en
PEMEX, Petroleum Intelligence Weekly, embajadas de Venezuela en Washington, D.C. y Ciudad de México.
116
COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA, “El Programa México-Venezuela de Cooperación
Energética como instrumento para fortalecer la cooperación intracentroamericana.” Nota de la
Secretaría. CEPAL-ONU Consejo Económico y Social, 28 de julio de 1983, pp. 15-16.
194
117
GRAYSON, Oil and Mexican…, p. 127.
118
AHGE, expediente III-7949-6. “Pliego de instrucciones de Nicaragua.”
195
Conclusiones
119
MORALES, “Las negociaciones del gas…”, p. 511.
196
del barril que mantenía la OPEP. Llama la atención, sin embargo, que la postura
respecto a un posible ingreso de México en la Organización fue menos ambivalente
que la de Echeverría, pues López Portillo desde el inicio de su administración anunció
que México no participaría en la OPEP y en esto se mantuvo firme, no obstante la
especulación de la prensa extranjera.
Es paradójico que en el momento en el que el país contó con un potencial
petrolero mucho más consolidado que en el sexenio anterior, se decidió no avanzar en
el frente de la OPEP. En cambio, México buscó mantener autonomía sobre su industria
petrolera. Además, para López Portillo la OPEP era en buena medida responsable de
los desequilibrios en el mercado internacional de petróleo, por su insistencia en
controlar la oferta, como lo expuso ante la Asamblea de la ONU en 1979. En ese
espacio, López Portillo planteó un Plan Mundial de Energía cuyo objetivo fuera
conciliar a países productores y consumidores, a fin de salir de un esquema
“empantanado” que alimentaba la crisis energética por la que atravesaba el mundo, y
donde los más perjudicados eran los países subdesarrollados e importadores de
petróleo.
Aunque la propuesta de un Plan Mundial de Energía no tuvo ningún alcance a
nivel global, López Portillo se empeñó en darle continuidad en el ámbito regional,
donde el petróleo sí se convirtió en un instrumento de política exterior para México. La
primera medida en ese sentido fue el apoyo al gobierno revolucionario de Nicaragua,
con el que entabló diálogo y envió asistencia financiera y petróleo. México asumió un
liderazgo y trató de mantener la estabilidad en la región a fin de evitar que el conflicto
escalara con una posible intervención de Estados Unidos o la Unión Soviética. En
buena medida el apoyo que extendió a los sandinistas tenía como base la bonanza
petrolera por la que atravesaba. De ese modo, materializó las intenciones políticas de
acercamiento al mundo en desarrollo.
Otra importante medida fue la aplicación del “Programa de Cooperación
Energética para los Países de Centroamérica y del Caribe,” o Acuerdo de San José, el
cual México suscribió con el otro gran productor de petróleo de América Latina:
Venezuela. El Programa inició en agosto de 1980 y consistió en el suministro de
198
160,000 barriles diarios de petróleo crudo a nueve países. Aunque tuvo dificultades
técnicas y administrativas, el Acuerdo se renovó anualmente por varios años.
La política exterior del presidente López Portillo fue en los primeros años de su
gobierno más moderada que la de su antecesor, particularmente en el activismo
tercermundista. Es posible concluir que debido a la urgencia de hallar fuentes de
financiamiento y salir lo antes posible de la crisis financiera con la que recibió el
gobierno, entre 1977 e inicios de 1978 el activismo internacional que había
caracterizado al país se contrajo notablemente. México tuvo un reacercamiento con
Estados Unidos y mantuvo un bajo perfil en los foros multilaterales sobre la agenda del
Tercer Mundo. Sin embargo, cuando los síntomas de una recuperación económica se
fueron haciendo visibles, en buena medida por el papel que el petróleo tuvo en las
finanzas nacionales, México poco a poco empezó a poner en práctica un nuevo
activismo internacional, esta vez concentrado en Centroamérica. En cuanto a los foros
multilaterales, fue quizá el fracaso de la iniciativa del Plan Mundial de Energía lo que
condujo a que los esfuerzos se concentraran en el ámbito regional, donde pudo
materializarse el discurso gracias al recurso del petróleo. A su vez, los espacios y foros
del Tercer Mundo fueron debilitándose hacia fines de los años setenta e inicios de los
ochenta, como quedó de manifiesto con los pobres resultados del Diálogo Norte-Sur
que el propio López Portillo organizó en Cancún, en octubre de 1981. Esta iniciativa y
sus alcances se analizan en el siguiente capítulo.
199
CAPÍTULO 5
Introducción
Este capítulo analiza los acontecimientos que se dieron durante los últimos años del
gobierno de José López Portillo, entre 1980 y 1982. Primero, se estudia el episodio
conocido como segundo choque petrolero que tuvo lugar entre finales de 1978 y se
prolongó hasta 1981. Este segundo choque provocó un descalabro en el mercado
mundial de energía, debido a la inestabilidad política en Medio Oriente y
particularmente en Irán, lo que desató la especulación respecto al abasto petrolero y
causó un incremente sustancial de los precios tanto oficiales como no oficiales del
barril de petróleo. Para entender ese momento histórico, el capítulo revisa en un primer
aparatado los acontecimientos en Irán, las reacciones en el seno de la OPEP y las
decisiones tomadas por Arabia Saudita y su relación con el gobierno norteamericano.
En un escenario de precios al alza, rápidamente los principales países
consumidores e industrializados reaccionaron reforzando sus políticas de ahorro de
energía y almacenamiento en inventarios. El resultado fue que de un choque de precios
1
“No nos suicidemos ni incendiemos por infantilismos: JLP,” Excélsior, 11 de julio de 1981.
200
Desde inicios de los años setenta y tras el primer choque petrolero que en 1973 provocó
un incremento inédito en el precio del barril de crudo, los países industrializados del
bloque occidental comenzaron a buscar estrategias para reducir la dependencia del
suministro petrolero de Medio Oriente, además de implementar políticas para
desalentar el consumo de combustibles fósiles.
La creación de la Agencia Internacional de Energía (AIE) en noviembre de 1974
fue una respuesta política a la crisis energética de 1973-74 y un mecanismo multilateral
adoptado por el así llamado mundo desarrollado para buscar nuevas fuentes de energía
y detonar una reducción de la demanda. Como señala Giuliano Garavini en su libro
sobre la OPEP, la AIE se estableció bajo el auspicio de países de la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pero no es casualidad que su sede
fuera París y no Washington, a fin de evitar una total identificación con los intereses
de Estados Unidos.2
La AIE promovió el ahorro de energía, así como la exploración y explotación
en áreas fuera de la OPEP, entre las que fueron sobresalientes los descubrimientos en
la región del Mar del Norte y México. La OPEP, por su parte, continuó abogando por
el control de la oferta y un alza en los precios, al tiempo que la inestabilidad política en
Medio Oriente tuvo uno de sus puntos más álgidos con la Revolución Islámica de Irán
en 1979 y la posterior guerra entre Irán e Irak en 1980, lo que condujo nuevamente a
desajustes en el mercado petrolero mundial. A estos desajustes que tuvieron lugar desde
fines de 1978 y hasta 1981, se les conoce como el segundo choque petrolero. Después
de este fenómeno, un contrachoque -sumado a otros factores económicos
2
GARAVINI, The rise and fall…, p. 234.
202
3
RODRÍGUEZ ZAHAR, La Revolución Islámica-Clerical de Irán, 1978-1979, pp. 48-49.
4
ROHAM ALVANDI, “Iran in the Age of Aryamehr,” en ROHAM ALVANDI (ed.), The Age of Aryamehr.
Late Pahlavi Iran and its global entanglements, p. 6.
5
AMIR TAHERI, The Spirit of Allah. Bethesda, Adler & Adler, 1986, pp. 192-193. Citado en León
RODRÍGUEZ ZAHAR, La Revolución…, pp. 48-49.
6
RODRÍGUEZ ZAHAR, La Revolución…, p. 49.
203
7
RODRÍGUEZ ZAHAR, La Revolución…, pp. 74-75.
8
NARA, Electronic Telegrams 1978. From SECSTATE WASHDC to USLO PEKING, “Iranian oil
interruption,” 2 de noviembre 1978. 1978STATE279183.
9
CIA, International Energy Statistical Review. Usado en VILLAGÓMEZ AMÉZCUA, “México y el
mercado mundial petrolero, 1976-1982,” en Investigación Económica, UNAM, 42:164 (abril-junio
1983), p. 214.
204
60000
50000
40000
30000
20000
10000
0
1977 1978 1979 1980 1981
10
SUZANNE MALONEY, “Introduction,” The Iranian Revolution at Forty.
11
NARA, Electronic Telegrams 1978. From SECSTATE WASHDC to USLO PEKING, “Iranian oil
interruption,” 2 de noviembre 1978. 1978STATE279183.
206
12
NARA, Electronic Telegrams 1978. From SECSTATE WASHDC to USLO PEKING, “Iranian oil
interruption,” 2 de noviembre 1978. 1978STATE279183.
13
OPEC, “Fifty-Second Meeting of the Conference,” Comunicado de Prensa No. 6-78-Viena, 17
diciembre 1978, en Official Resolutions and Press Releases 1960-1990; y PARRA, Oil politics. A modern
history of petroleum, p. 219.
14
El mercado spot es aquel en el que los activos de compra/venta son entregados de forma inmediata,
conforme al precio de mercado al momento de la transacción, y no al precio que exista en el momento
de la entrega.
15
Comunicado de Prensa No. 2-79-Viena, 21 de febrero 1979, en OPEC, Official Resolutions…, p. 162.
207
16
OPEC, “Fifty-Third (Extraordinary) Meeting of the Conference,” Comunicado de Prensa No. 4-79,
Ginebra, 27 Marzo 1979, en OPEC Resolutions… pp. 163-164.
17
OPEC, “Fifty-Third (Extraordinary) Meeting of the Conference,” Comunicado de Prensa No. 4-79,
Ginebra, 27 Marzo 1979, en OPEC Resolutions…, p. 164.
18
GARAVINI, The Rise and Fall…, p. 290 (ed. Kindle).
208
la Peña, advertía desde París sobre la situación el 12 de febrero de 1979, día posterior
al triunfo de la Revolución Islámica en Irán:
Esta semana llegó a Europa último barco cargado con petróleo [de] Irán. La
escasez empieza a partir de ahora. El presidente de los vendedores libres
(Nedol) de Amsterdam, declara que “reinan el pánico y un caos mayor que
en 1973-74” […] Japón ya pagó a 18 dls. sus últimas compras en Kuwait
[…] Las declaraciones de Schlesinger [secretario de Energía de EUA], de
que la crisis de Irán es más seria que la de 1973, hizo subir los precios del
crudo cuatro dólares y devaluó 5;[%] el dólar. […] El presidente de “Total”
afirma que si la producción de Irán no se reanuda pronto “será la catástrofe”
para las compañías petroleras. Se asegura que la única salida es disminuir
la dependencia del cercano oriente, que suministra el 80;[%] del consumo
de Francia. También tendrán que buscar mercados alternativos al de Irán
[…] Se estima producción Irán tomará varios meses en normalizarse.19
19
AGN, Fondo Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal (SEMIP), caja 125, Dirección
General de Transacciones Internacionales de Energía y la Industria Paraestatal. Telex “Petróleo y
Francia,” del Embajador de México en Francia, Horacio Flores de la Peña, a la Secretaría Particular del
C. Secretario de Relaciones Exteriores. París, Francia, 12 de febrero de 1979. Las negritas son mías.
209
verbal de sus juicios sobre lo que los ‘subdesarrollados pueden y no pueden hacer’, es
señal de su poco conocimiento de la realidad que juzgan.”20 Es decir, para el
diplomático mexicano los Estados Unidos subestimaron la situación política en Irán,
pues fue sólo hasta los días en que triunfó la Revolución Islámica cuando el secretario
de Energía de Estados Unidos, James Schlesinger, declaró que si la situación en Irán
no se modificaba hacia fines de junio de 1979, entonces los recortes a la producción
petrolera podrían ser tan serios como fue el embargo de 1973-74.21 Esto significa que
antes de febrero de 1979, las declaraciones habían sido menos alarmantes.
A inicios de enero de 1979, el mismo secretario Schlesinger había concluido un
memorandum enviado al presidente Carter con las siguiente palabras: “The cutback in
Iranian production does not pose substantial problems in the short-term.”22 Para el
secretario de Energía de Estados Unidos, en el escenario más pesimista, la pérdida de
5 a 5.5 millones de barriles diarios de Irán se compensaría con aumentos de la
producción en otros países a un máximo de hasta 3.5 millones de barriles diarios para
disminuir el déficit neto a un rango entre 1.5 y 2 mmbd. Para esta producción adicional,
el secretario Schlesinger consideró a Arabia Saudita como la fuente sobre la que
recayera el incremento.23 De un modo similar se expresó el director de la AIE, Ulf
Lantzke, quien a mediados de noviembre de 1978 aseguró que el recorte iraní podría
compensarse con aumentos de la producción en otros países y no existía un motivo
serio por el cual preocuparse.24
Otro memorandum al presidente Carter, firmado por David L. Aaron, asesor de
Seguridad Nacional, posterior a la comunicación de Schlesinger citada arriba, advertía
en un sentido similar:
20
AGN, Fondo Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal (SEMIP), caja 125, Dirección
General de Transacciones Internacionales de Energía y la Industria Paraestatal. Telex “Petróleo y
Francia,” del Embajador de México en Francia, Horacio Flores de la Peña, a la Secretaría Particular del
C. Secretario de Relaciones Exteriores. París, Francia, 12 de febrero de 1979.
21
“Schlesinger issues renewed warning on Iran’s oil flow,” The New York Times, 14 de febrero 1979.
22
FRUS, 1969-1976, Volume XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980. Document 181. Memorandum From
Secretary of Energy Schlesinger to President Carter. Enero 4, 1979.
23
FRUS, 1969-1976, Volume XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980. Document 181. Memorandum From
Secretary of Energy Schlesinger to President Carter. Enero 4, 1979.
24
KAPSTEIN, The Insecure Alliance. Energy Crises and Western Politics Since 1944, p. 186.
210
Así, era claro que para los norteamericanos la estrategia para compensar la pérdida de
petróleo iraní se apoyaba en incrementar tanto la producción en países No OPEP, como
la capacidad de producción saudita. El comentario del embajador Flores de la Peña
respecto al corto análisis que europeos y estadounidenses habían hecho sobre Irán, era
acertado en la medida en que éstos creyeron que un simple aumento en la producción
de otros países resolvería la situación, con lo que subestimaron las repercusiones de la
Revolución Islámica sobre el mercado petrolero y sobre el contexto político
internacional.
En la interpretación de Estados Unidos para resolver el déficit de petróleo iraní,
el rol desempeñado por Arabia Saudita era fundamental. A lo largo de 1978, este país
mantuvo un techo de producción petrolera que promediaba los 8.5 millones de barriles
diarios (mmbd). Sin embargo, en el último trimestre de ese año y debido a una
subutilización de su cuota, la producción en ese período fue cercana a los 10 mmbd.
De ese modo, cuando en enero de 1979 la Arabian American Oil Company
(ARAMCO) anunció un nuevo techo de producción de 9.5 mmbd para el período
enero-marzo de ese año, en realidad estaba reduciendo su producción. Una
comunicación del mes de enero de 1979 entre el Departamento de Estado y la Embajada
estadounidense en Jedda, firmada por el secretario de Estado Cyrus Vance, definía
claramente esa situación: “A 9.5 million BPD ceiling is some 500,000 to 700,000 BPD
25
FRUS, 1969-1976, Volume XXXVII, Energy Crisis, 1974-1980. Document 181. Memorandum From
Secretary of Energy Schlesinger to President Carter. Enero 4, 1979. Nota 5, tomada de FRUS. Staff
Material, International Economics File, Box 44, Rutherford Poats File, Chron, 1/1–21/79. Las negritas
son mías.
211
below the actual level of saudi production over recent weeks.”26 Dado que la
producción saudí era importante para cubrir el déficit de Irán, en el documento el
secretario Vance señalaba su preocupación e instruía a los diplomáticos
norteamericanos en Arabia Saudita a fin de que, aprovechando la visita a ese país de la
secretaria de Comercio, Juanita M. Kreps, expresaran la posición del gobierno
estadounidense:
You should indicate that we would be concerned about any Saudi action to
(A) reduce production at this time under the levels that have been achieved,
or (B) price oil at other than currently scheduled levels. You should not
hesitate to point out that such action would bode ill for efforts to keep oil
prices at scheduled OPEC levels during tight market conditions resulting
from Iranian shortfall and further exacerbate burden world economy is
facing from OPEC’s December decision. You should also not hesitate to
note concern about public reaction in U.S. when market reveals that SAG
[Saudi Arabia Government] is taking advantage of Iranian situation to
extract higher oil prices.27
Kreps, a su vez, leyó el mensaje que el presidente Carter envió directamente al Príncipe
Heredero Fahd y en el cual el mandatario estadounidense solicitaba a nombre de la
sincera amistad entre los dos países: “to reject any thoughts of reducing production
from recent high levels or accelerating the schedule of price increases.”28 En la reunión,
el Príncipe Fahd negó cualquier decisión de Arabia Saudita para incrementar los
26
NARA, Electronic Telegrams 1979. 1979STATE021697. From secretary Vance to USLO RIYADH,
AMCONSUL DHAHRAN, AMEMBASSY JIDDA. “Saudi oil price and supply policy,” 26 January
1979.
27
NARA, Electronic Telegrams 1979. 1979STATE021697. From secretary Vance to USLO RIYADH,
AMCONSUL DHAHRAN, AMEMBASSY JIDDA. “Saudi oil price and supply policy,” 26 January
1979.
28
NARA, Electronic Telegrams 1979. “Message from President Carter to Prince Fahd as read by
Secretary Kreps,” from AMEMBASSY JIDDA (Ambassador John Carl West) to SECSTATE
WASHDC, 29 January 1979.
212
29
NARA, Electronic Telegrams 1979. “Oil production and pricing,” from AMEMBASSY JIDDA
(Ambassador West) to DEPT OF TREASURY. 28 January 1979.
30
NARA, Electronic Telegrams 1979. “Oil Price Increase,” from AMEMBASSY JIDDA (Ambassador
West) to SECSTATE WASHDC, 1 February 1979.
31
GARAVINI, The Rise and Fall…, p. 290.
32
“Oil Flow From Iran Resumes,” New York Times, 6 March 1979; y OPEC Resolutions…, p. 164.
33
“Irán y su industria petrolera,” Energéticos. Boletín Informativo del Sector Energético, 3:5 (mayo
1979), p. 13.
213
34
PARRA, Oil politics. A modern history of petroleum, pp. 226 y 234.
35
KAPSTEIN, The Insecure Alliance…, p. 187.
36
OPEC, “A Year of Solid Achievement,” Press Release 7-79. Viena, 18 de septiembre 1979, en Official
Resolutions…, p. 167.
37
“El mercado del petróleo y su impacto en la situación energética mundial,” en Energéticos. Boletín
Informativo del Sector Energético, 3:7 (julio 1979). Comisión de Energéticos-SEPAFIN, pp. 2-3.
38
AHGE, III-6297-6. Memorandum para información superior. 311935. Tlatelolco, 3 de octubre de
1979.
214
petroleras durante 5 años a los niveles de 1978, lo que fue rechazado por Estados
Unidos, Japón y Canadá. Dada la incertidumbre respecto a la oferta y demanda de
crudo, no era posible fijar cuotas de importación por un tiempo tan prolongado. El
presidente de Francia, Valery Giscard D’Estaing criticó a Estados Unidos y solicitó
congelar las importaciones por un período más largo “para desalentar la especulación
alcista y mostrar que estamos dispuestos a buscar otras fuentes de energía.”39 Al final,
el acuerdo fue que Francia, Gran Bretaña e Italia planearían sus importaciones hasta
1985 tomando como referencia el volumen importado en 1978. En cambio, Estados
Unidos se comprometió a no importar más de 8.5 millones de barriles diarios durante
1979 y 1980. Por último, Japón limitaría sus importaciones a 6.9 mmbd; mientras
Canadá a 600,000 barriles por día, ambos hasta 1985.
En otro de los acuerdos, el G-7 se comprometió a utilizar cada vez más otras
fuentes de energía y anunció el desarrollo de nuevas tecnologías para la producción de
energía.40 Europa Occidental, Japón y Estados Unidos se declaraban hostiles al
mercado spot e incluso, en Tokio, se propuso establecer un registro internacional de
transacciones petroleras, iniciativa que no fructificó.41 Todas esas medidas llevadas a
cabo por parte de los grandes consumidores del mundo industrializado, reflejaban la
búsqueda de alternativas frente a la inestabilidad y la dependencia del petróleo de
Medio Oriente. Y todo ello se dio en un momento en el que México se afianzaba como
uno de los principales productores fuera de la OPEP.
Mientras la OPEP y el mundo desarrollado agrupado en el G-7 y la CEE
tomaban decisiones y cerraban acuerdos, los latinoamericanos se congregaron en San
José de Costa Rica, en el marco de la I Reunión Extraordinaria de Ministros de la
Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) el 6 y 7 de julio de 1979. En ella,
el secretario de Patrimonio y Fomento Industrial de México, José Andrés de Oteyza,
anunció la tesis que el presidente López Portillo iba a llevar a la Asamblea de la ONU
en septiembre de 1979, según la cual “las crisis son originadas por un consumo
39
“El mercado del petróleo y su impacto en la situación energética mundial,” Energéticos. Boletín
Informativo del Sector Energético, 3:7 (julio 1979), Comisión de Energéticos-SEPAFIN, pp. 3-4.
40
“El mercado del petróleo y su impacto en la situación energética mundial,” Energéticos. Boletín
Informativo del Sector Energético, 3:7 (julio 1979), Comisión de Energéticos-SEPAFIN, pp. 3-4..
41
PARRA, Oil politics…, p. 232.
215
42
“El mercado del petróleo y su impacto en la situación energética mundial,” Energéticos. Boletín
Informativo del Sector Energético, 3:7 (julio 1979), Comisión de Energéticos-SEPAFIN, pp. 4-5.
43
OPEC Resolutions, 16 diciembre 1980; y Memoria de Labores, PEMEX, 1980.
44
PEMEX, Memoria de Labores, 1979.
45
“El mercado del petróleo y su impacto en la situación energética mundial,” Energéticos. Boletín
Informativo del Sector Energético, 3:7 (julio 1979), Comisión de Energéticos-SEPAFIN, p. 3; y NARA
Electronic Telegrams 1979, “Mexican Crude Oil Price Increase,” 6 de julio 1979. 1979MEXICO11272.
216
46
NARA, Electronic Telegrams, 1979. “Lopez Portillo comments on Mexican Oil Policy,” from
American Embassy in Mexico to secretary of State, 31 de diciembre de 1979.
47
“El ‘oro negro’ de México no es en realidad barato,” Impacto, Guatemala, 20 de enero de 1980.
217
48
SECRETARÍA DE PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTO, Plan Global de Desarrollo 1980-1982.
49
PEMEX, Memoria de Labores, 1979.
50
NARA, Electronic Telegrams 1979. “Mexical oil production: New Gulf of Campeche Wells,” 1 de
noviembre 1979. 1979MEXICO18865.
51
PEMEX, Memoria de Labores, 1979.
219
52
PEMEX, Memoria de Labores, 1980.
53
DÍAZ SERRANO, “Informe rendido por el C. Director General de Petróleos Mexicanos, Ing. Jorge Díaz
Serrano, ante el C. Presidente de la República, Lic. José López Portillo, en Cd. Madero, Tam., el 18 de
marzo de 1981, al conmemorarse el XLIII Aniversario de la Nacionalización de la Industria Petrolera,”
p. 7.
54
PEMEX, Memoria de Labores, 1981.
55
PEMEX, Memoria de Labores, 1982.
220
13,305.2 millones de dólares, un incremento del 41% en relación con 1980. El 44.4%
de estas exportaciones fue crudo ligero Istmo y el 55.6% restante fue tipo Maya.56 Para
ese momento, los destinos de exportación se habían logrado diversificar a 24 países.57
Otros productos petroleros y petroquímicos se exportaron a un total de 32 naciones.58
El crudo exportado diariamente durante 1982 fue en promedio 1,492,100
barriles, 35.9% más que en 1981. De esas exportaciones de crudo se obtuvieron
15,622.7 millones de dólares, es decir, 17.4% más que el año anterior. En Estados
Unidos se colocó el 48.9% de las exportaciones; en Europa el 26.1%; en el Lejano
Oriente el 9.7%; en Israel el 4.3%; en Brasil y Uruguay, el 4%; en Centroamérica y el
Caribe, el 3.8%; y en Canadá el 3.2%59
Los datos anteriores dan cuenta del incremento sostenido en la producción,
volumen y ventas por exportaciones de Pemex. Los hidrocarburos y sus derivados
modificaron drásticamente la composición de las exportaciones totales de mercancías
del país, pasando de una participación del 3% en 1970, al 69% en 1980, y hasta el 78%
en 1982.60 La dependencia de la economía al sector petrolero no sólo se observó en esa
tendencia a la monoexportación, sino también en la participación de los impuestos de
Pemex en los ingresos totales del gobierno, que pasaron de 6.8% en el año 1977 a
29.4% en 1982, y esta última cifra se elevó a 37.3% al agregar los impuestos por la
venta de gasolinas al público.61 Ese ritmo de expansión tan acelerado llevó a Pemex a
recurrir al financiamiento externo tanto para la expansión de la industria petrolera como
por la facilidad de colocar deuda respaldada por el petróleo. Así, la deuda se elevó de
168.5 millones de dólares en 1977, a 2,731.2 millones en 1982.
El proceso de petrolización de la economía mexicana puso de manifiesto la
fragilidad de basar la estrategia interna de desarrollo en un recurso no renovable, así
como la falta de atención a problemas estructurales que desde tiempo atrás daban
56
PEMEX, Memoria de Labores, 1981.
57
Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, El Salvador, Brasil, Guatemala, Panamá, Jamaica, Haití,
Honduras, República Dominicana, Colombia, Reino Unido, España, Francia, Yugoslavia, Suecia, Italia,
Portugal, Japón, India, Corea, Israel y Filipinas.
58
PEMEX, Memoria de Labores, 1981.
59
PEMEX, Memoria de Labores, 1982.
60
SNOECK, El comercio exterior…, p. 124.
61
SNOECK, El comercio exterior…, p. 124.
221
ROS, “La economía y la política macroeconómica durante el auge petrolero: 1978-1982,” en ROS,
62
63
VILLAGÓMEZ AMÉZCUA, “México y el mercado mundial petrolero 1976-1982,” Investigación
Económica, 42:164 (abril-junio 1983), UNAM, pp. 215-217.
64
“Mexico Ponders Price Cut On Its Heavy Maya Crude,” Petroleum Intelligence Weekly, XX:12, 23
Marzo 1981, p. 5.
223
65
“Mexico’s Customers Curb Oil Buying Despite Price Cut,” Petroleum Intelligence Weekly, 13 de abril,
1981, p. 3; y PEMEX, Memoria de Labores, 1981.
66
PEMEX, Memoria de Labores, 1981.
67
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 106. Las negritas son de la autora.
224
En consecuencia, a inicios del mes de junio de 1981 Díaz Serrano anunció una
reducción de 4 dólares el barril de exportación, un recorte drástico que generó
reacciones en el mercado internacional, en la OPEP, y por supuesto entre el resto del
gabinete económico mexicano. El periódico New York Times reportó el 3 de junio:
“Mexico slashed its crude oil prices by $4 a barrel yesterday, the first major oil
producer to do so since the OPEC froze prices last week in Geneva in the pace of
weakening worldwide oil demand […] It was viewed by industry analysts as dramatic
evidence of the downward pressure on world petroleum prices because of an
oversupply estimated to be 2 million to 3 million barrels daily.”68
El resultado de esa decisión fue la salida de Jorge Díaz Serrano de la Dirección
General de Petróleos Mexicanos.69 Este episodio fue importante, porque las versiones
del propio Díaz Serrano, del presidente López Portillo y de miembros del gabinete
económico, ayudan a comprender la postura que México trató de proyectar hacia el
exterior y las rupturas internas en el gobierno mexicano sobre una visión de proyecto
de desarrollo para el país. Además, la salida de Díaz Serrano ocurrió durante un año en
el que ya se anunciaba la carrera por la sucesión presidencial y a pocos meses del
encuentro más ambicioso de política multilateral llevado a cabo en el sexenio: la
realización del Diálogo Norte-Sur en Cancún en octubre de 1981.
La magnitud de la decisión de Díaz Serrano quedó resumida en las memorias del
presidente López Portillo en los siguientes términos: “Primero de junio de 1981. Ese
día, uno de los más vigorosos y exitosos esfuerzos nacionales, concluyó su ímpetu […]
El Director de PEMEX pide autorización para bajar el precio del petróleo. Empieza la
declinación.”70 Más adelante, el 3 de junio de 1981, agregó: “Con mi autorización en
principio; pero precipitando la oportunidad y modalidades, Díaz Serrano, sin
consultarme ni esperar a la reunión del Gabinete Económico, bajó el precio, en cuatro
dólares. […] Me temo repercusiones mundiales en el área de los países petroleros y
para los efectos de la Reunión Norte-Sur. Nos adelantamos innecesaria e
68
“Mexico Cuts Oil Prices by $4 a Barrel,” The New York Times, 3 de junio 1981.
69
Fue sustituido por Julio Rodolfo Moctezuma Cid, quien tomó la Dirección General de Pemex hasta el
fin del sexenio.
70
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, pp. 1058-1059.
225
Ahora me entero, contra lo que me había dicho Jorge Díaz Serrano, que
fuimos el primer país en bajar el precio del petróleo a las compañías
norteamericanas. Él me dijo que ya era un hecho y todos lo habían realizado.
[…] Estoy en una situación muy desagradable, tanto interna como externa.
En lo interno, con una medida precipitada tomada sin el respaldo de nadie,
con lo que me debilito en el proceso sucesorio. En lo externo, me siento
también debilitado frente a los Estados Unidos; llegaré un poco vencido y
desde luego en una situación muy desagradable para la Norte-Sur.72
71
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, pp. 1058-1059.
72
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 1059.
73
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 1061.
74
Entrevista de la autora con Adrián Lajous. Ciudad de México, 18 de agosto 2015.
226
75
Entrevista de la autora con José Ramón López Portillo. Ciudad de México, 21 de agosto 2017.
76
OPEC, “Sixtieth Meeting of the Conference,” Comunicado de Prensa No. 2-81, Ginebra, 26 de mayo
1981, en Official Resolutions…, pp. 194-195.
77
“Mexico’s $4 Cut Fans Buyer Revolt Against Other Suppliers,” Petroleum Intelligence Weekly, June
8, 1981, pp. 3-4.
78
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 109.
227
Otro pronunciamiento criticando la medida fue emitido por el Comité Central del
Partido Comunista Mexicano, por el que se solicitaba rectificar la política petrolera, lo
que a su vez implicaba “la racionalización de la explotación del crudo; la eliminación
de los subsidios a la gran industria; la reducción de las ventas de petróleo a los Estados
79
“México y el mercado internacional del petróleo,” selección de ideas que el Lic. José Andrés de
Oteyza, Secretario de Patrimonio y Fomento Industrial de México, expuso ante las Comisiones de
Energéticos y Patrimonio y Fomento Industrial de la Cámara de Diputados, el día 16 de junio de 1981.
Energéticos. Boletín Informativo del Sector Energético, 5:6 (junio de 1981), pp. 27-28.
228
Unidos y al cese de éstas a Israel; una planificación del crudo exportable con el fin de
no aumentar el excedente mundial de petróleo existente,” y además agregaban que era
indispensable “el ingreso de México a la OPEP, para que, con otros países exportadores
de petróleo se establezca la explotación, distribución y exportación de crudo. Y, en
general, una política petrolera que beneficie a las masas trabajadoras.”80 Como puede
observarse, la oposición de izquierda no compartía el proyecto petrolero del Ing. Díaz
Serrano.
Para el destituido Díaz Serrano, la medida representó el inicio de la profunda
crisis que golpeó a México en la primera mitad de los años ochenta.81 Cuando en 1985
realizó una revisión de sus memorias, López Portillo agregó sobre la baja de precios en
junio: “Es [la] historia del inicio de un proceso que afectó profundamente la economía
nacional y, en consecuencia, influyó en los futuros acontecimientos con los que, en
México, toma expresión y fuerza la crisis económica contemporánea, que, con la baja
del precio del petróleo, suspende el ascenso del país.”82
El año 1979 fue no sólo disruptivo para el mercado petrolero. A nivel global, la
invasión de la Unión Soviética en Afganistán y, posteriormente, la Revolución Islámica
de Irán, contribuyeron al fin de la distensión, etapa en la cual el conflicto bipolar entre
las superpotencias había entrado a inicios de la década. A fines de los setenta, en
cambio, la disputa entre Estados Unidos y la URSS se exacerbó notoriamente,
amenazando el equilibrio de fuerzas entre los dos grandes países. Este recrudecimiento
y el consecuente predominio de consideraciones estratégico-militares en las relaciones
80
CEMOS, PCM, Caja, 138, clave 133, exp. 14. “Rectificar la política petrolera,” información para la
prensa, 12 de junio 1981. Comisión de Prensa del Comité Central del Partido Comunista Mexicano.
81
DÍAZ SERRANO, Yo, Jorge…, p. 109.
82
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 1060.
229
83
“La reunión de Cancún, opción para desestancar las tradicionales fórmulas de negociación en el
mundo,” entrevista con Bernardo Sepúlveda Amor, miembro de la delegación mexicana, en Uno más
uno, 21 de octubre de 1981, p. 5.
84
PETTINÀ, Historia Mínima de la Guerra Fría en América Latina, pp. 186-187. Ver también SARGENT,
A Superpower Transformed. The remaking of American Foreign Relations in the 1970s.
230
85
AHGE, III-6040-1 (2ª) Transcripción de la “Entrevista de prensa concedida por el señor licenciado
José López Portillo, Presidente de la República, al señor Marcel Niedergang, del diario “Le Monde”, de
París, Francia, esta noche, en Los Pinos.” México, D.F., 25 de marzo de 1980. Las negritas son de la
autora.
86
“The Mixed Blessings of Mexico’s Oil,” New York Times, 11 de enero 1981.
231
87
HERRERA y OJEDA, La política de México hacia Centroamérica 1979-1982, p. 52.
88
HERRERA y OJEDA, La política de México hacia Centroamérica 1979-1982, p. 70.
89
CENTRAL INTELLIGENCE AGENCY. National Foreign Assessment Center. Memorandum. Mexico: New
Activism in Central America. Prepared by the Latin American Division of the Office of Political
Analysis, 27 de marzo de 1980.
232
libre del control de Estados Unidos y capaz de trazar un modo independiente de llevar
el curso de los asuntos globales y regionales: “By pursuing policies in Central America
that diverge from or even conflict with those of the US, Mexican nationalists can
conspicuously assert their autonomy in foreign affairs.” Sobre la política interna, para
la CIA el apaciguamiento de la izquierda radical mexicana era un elemento importante
para el gobierno y la razón por la cual se habían roto relaciones con Somoza en
Nicaragua. Finalmente, respecto a una alternativa de la influencia cubana en la región,
los norteamericanos creían que López Portillo buscaba ofrecer a las revoluciones en
Centroamérica una salida que traspasara el modelo cubano o soviético. Sin embargo,
subrayaban que el gobierno mexicano era cercano a Castro (una relación que servía a
necesidades domésticas e internacionales de México) y era difícil que lo considerara
una presencia desestabilizadora en la región.90
Algunos analistas han interpretado la cooperación mexicana hacia Nicaragua
en función del objetivo de disminuir las tensiones que pudieran comprometer la
estabilidad de la región, convirtiéndola en un foco para el conflicto Este-Oeste, así
como evitar la radicalización del proceso revolucionario sandinista. El temor a que el
conflicto fuera subsumido en la órbita de las superpotencias, tenía como antecedente el
caso cubano.91 Esta interpretación toma forma al estudiar los pronunciamientos que el
presidente López Portillo expuso sobre el caso sandinista. En enero de 1980, en
Managua, el mandatario mexicano alentó a los nicaragüenses a ser los protagonistas de
su momento histórico, evitando caer en los errores de las revoluciones mexicana y
cubana, y en cambio a ser los creadores e inventores de su propia revolución.92 Esta
alternativa, o tercera vía, que tomara en cuenta las especificidades de cada país,
representaba la búsqueda de un modelo político diferente y un intento por librar a la
región de la influencia de las superpotencias.93 Dicha tercera vía que López Portillo
planteaba para Centroamérica encontraba sustento en los recursos que el petróleo
90
CENTRAL INTELLIGENCE AGENCY. National Foreign Assessment Center. Memorandum. Mexico: New
Activism in Central America. Prepared by the Latin American Division of the Office of Political
Analysis, 27 de marzo de 1980.
91
HERRERA y OJEDA, La política de México hacia Centroamérica 1979-1982, p. 71.
92
LÓPEZ PORTILLO, Discurso en Managua, 24 de enero 1980.
93
HERRERA y OJEDA, La política de México hacia Centroamérica 1979-1982, p. 39.
233
estaba dando a México para desplegar una política exterior más agresiva, y
representaba una de las formas de no alineamiento con las superpotencias, pues por un
lado rechazaba el intervencionismo de Estados Unidos en la región centroamericana y
por el otro llamaba a los sandinistas a no replicar los errores de la Revolución Cubana.
Para los propósitos de ese no alineamiento se podían echar a andar los recursos que el
auge petrolero estaba dando a México, convirtiendo al petróleo en un arma política,
como el propio López Portillo reconoció ante la prensa francesa. Sobre el papel de
Estados Unidos hacia Centroamérica, López Portillo anotó en sus memorias: “Reagan
pensaba convocar a la iniciativa privada a levantar económicamente a Centroamérica
y yo le decía que eso ya se había probado y era la causa que la tenía en su actual
situación: las compañías fruteras, cafetaleras, mineras. Insistía que debía ser otro
enfoque. Reagan es un creyente fanático en la función del empresario privado.”94 Esto
refleja que López Portillo tenía un grado de convencimiento de que era necesaria una
vía alternativa para Centroamérica, que no dependiera de dejar en manos exclusivas
del mercado el destino de esa región.
La cooperación mexicana con Nicaragua se materializó sobre todo en recursos
financieros. De acuerdo con el Fondo Internacional para la Reconstrucción, en un
análisis del origen de la ayuda económica a Nicaragua entre julio de 1979 y febrero de
1982, por concepto de préstamos, líneas de crédito y donaciones, México otorgó 134.2
millones de dólares, lo que representó el 31.95% de la ayuda que Nicaragua recibió
por parte del bloque de países del Tercer Mundo. Para poner esa cifra en contexto, en
el mismo período, la Unión Soviética contribuyó con 76 millones de dólares; Cuba,
con 42 millones de dólares; la OPEP, con 20 millones de dólares; el Banco
Internacional de Reconstrucción y Fomento, con 102.7 millones de dólares.95 Esto da
una idea de la cantidad de recursos que se canalizaron a Centroamérica por parte de
México, además de numerosos mecanismos de cooperación en los rubros de
“educación, salud, comunicaciones y transportes, asistencia técnica, formación de
recursos humanos.” Entre 1979 y 1982, México firmó más de 200 acuerdos bilaterales
94
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 1070.
95
CRUZ S., “La crisis económica de Nicaragua” mimemo. SAIS. John Hopkins. Citado en HERRERA y
OJEDA, La política de México hacia Centroamérica 1979-1982, pp. 74-76.
234
con países de El Caribe y Centroamérica.96 Por su parte, el Acuerdo de San José entre
México y Venezuela para apoyar a países centroamericanos, tema que se revisó en el
capítulo cuarto, constituyó un apoyo importante para el suministro de petróleo a
Nicaragua y para aliviar su factura petrolera.
En el ámbito multilateral, la última gran iniciativa después del aparente fracaso del Plan
Mundial de Energía que el presidente López Portillo había presentado ante la Asamblea
de la ONU en 1979, fue la convocatoria por parte de los gobiernos de México y Austria
a la Reunión Internacional sobre Cooperación y Desarrollo, o Diálogo Norte-Sur, que
tuvo lugar en Cancún el 22 y 23 de octubre de 1981.
La reunión tenía como antecedente la Conferencia para la Cooperación
Económica Internacional de París, celebrada entre 1975 y 1977 (Diálogo Norte-Sur),
pero en aquella ocasión se había convocado a ministros y, en cambio, en Cancún
participaron Jefes de Estado. Los temas de la Cumbre fueron: la seguridad alimentaria
y el desarrollo agrícola; los productos básicos, la industrialización y el comercio; la
energía; y, cuestiones monetarias y financieras. Esos cuatro ejes temáticos tomaron
como base el Informe presentado por la Comisión Independiente sobre Asuntos
Internacionales del Desarrollo, o Comisión Brandt, cuyos trabajos concluyeron en 1979
y fueron ampliamente difundidos en febrero de 1980.97
El Informe Brandt proyectaba los principales retos sociales y económicos para
la comunidad internacional durante los años ochenta, y proyectaba las relaciones
Norte-Sur como el principal desafío. Las recomendaciones del Informe “significaban
una respuesta a la crisis económica mundial, a las necesidades de los países en
desarrollo y, sobre todo, al estancamiento en las negociaciones económicas
96
HERRERA y OJEDA, La política de México hacia Centroamérica 1979-1982, p. 77.
97
El líder de la Comisión fue Willy Brandt, ex canciller de la República Federal de Alemania entre 1969
y 1974. Ver RIVAS FARÍAS, “¿A quién sirve realmente el Informe Brandt?”, en Comercio Exterior, 31:7
(julio de 1981), pp. 805-810.
235
98
RIVAS FARÍAS, “¿A quién sirve realmente el Informe Brandt?”, en Comercio Exterior, 31:7 (julio de
1981), pp. 805-810.
99
RIVAS FARÍAS, “¿A quién sirve realmente el Informe Brandt?”, en Comercio Exterior, 31:7 (julio de
1981), pp. 805-810.
100
GARAVINI, “From Boumedienomics to Reaganomics: Algeria, OPEC, and the International Struggle
for Economic Equality,” en Humanity, 6:1 (primavera 2015), p. 88.
101
“Diálogo Norte-Sur,” en Tiempo, semanario de la vida y la verdad, México, 14 de octubre 1981.
236
notas, pues el diplomático estadounidense refirió que “no viene Reagan a Cancún si
viene Castro.”102 Esto representó sin duda un conflicto para el presidente mexicano,
quien en junio de 1981 recibió del político y economista cubano, Carlos Rafael
Rodríguez, un airado mensaje de Fidel Castro: “estamos inmolando a Cuba con lo de
Cancún.”103 Sin embargo, en agosto de 1981 hubo una reunión entre López Portillo y
Castro, en un comunicado conjunto después del encuentro, se dio a conocer que
“Cuba's exclusion was due entirely to ‘the well-known position of the United States,’
which threatened to boycott the conference of leaders of 22 industrialized and
developing nations if President Castro was invited.”104 Sobre este encuentro con Fidel
Castro, López Portillo anotó: “La reunión fue un éxito de comprensión y fraternidad
[…] Fui claro y franco y viéndolo a los ojos le dije que era más importante la Reunión
de Cancún que la presencia de Cuba, y que si no iba Estados Unidos no habría reunión.
Tuvo la nobleza de reconocerlo como objetivo valioso y, después de darme su
interpretación de los mismos temas, muy coincidentes, me liberó de mi compromiso
moral de invitarlo a Cancún.”105 Estas anotaciones reflejan el significado de la relación
con Cuba y el costo político que a nivel interno tendría no cuidar esa relación, pero
asimismo era necesario que la Cumbre se realizara y las presiones de Estados Unidos
pesaron más para excluir a Cuba del encuentro. No obstante, el presidente López
Portillo buscó el canal de acercamiento personal y diplomático con Castro, quien
entendía la incómoda posición de México en la relación bilateral con Estados Unidos
respecto a La Habana.
Otra manera que ilustraba la nueva política norteamericana, más conservadora,
fue que, mientras el Informe Brandt recomendaba una mayor transferencia de recursos
a los países subdesarrollados, días previos a la Cumbre de Cancún el vicepresidente de
Estados Unidos, George Bush, declaró: “la mejor ayuda que puede prestar Estados
Unidos a los países en vías de desarrollo es permitir que ellos mismos saneen su propia
102
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 1067.
103
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 1072.
104
“Castro, in Mexico Talks, Accepts U.S. Rebuff,” New York Times, 9 agosto 1981.
105
LÓPEZ PORTILLO, Mis tiempos…, Tomo II, p. 1094.
237
106
“Que los pobres saneen su economía, la mejor ayuda que puede prestar EU”, en Le Monde, exclusiva
para Excélsior, 14 de octubre 1981.
107
GUIA MIGANI, “The road to Cancun: the life and death of a North-South summit,” en MOURLON-
DRUOL y ROMERO (eds.), International Summitry and Global Governance. The rise of the G7 and the
European council, 1974-1981, p. 181.
108
Citado en GUIA MIGANI, “The road to Cancun: the life and death of a North-South summit,” en
MOURLON-DRUOL y ROMERO (eds.), International Summitry and Global Governance. The rise of the
G7 and the European Council, 1974-1981, p. 183.
238
109
AHGE, III-7500-5, 6ª. “Resumen de los copresidentes de la Reunión Internacional sobre Cooperación
y Desarrollo.”
110
“Éxito en Cancún: JLP, Mitterrand, Indira, Thatcher, Trudeau, Herrera,” en Uno más uno, 25 de
octubre 1981.
111
“Éxito en Cancún: JLP, Mitterrand, Indira, Thatcher, Trudeau, Herrera,” en Uno más uno, 25 de
octubre 1981.
112
GUIA MIGANI, “The road to Cancun: the life and death of a North-South summit,” en MOURLON-
DRUOL y ROMERO (eds.), International Summitry and Global Governance. The rise of the G7 and the
European council, 1974-1981, p. 189.
239
mid 1970s the North-Shouth dialogue has settle back to a rather routine and
less confrontational affair, as many LDCs found that they lacked both the
economic clout and OPEC support that were necessary to acquire the
political influence they desired. Furthermore, many of the original and
more vociferous leaders, such as Mexico’s Echeverria and Algeria’s
Boumedienne, passed from scene.113
Esta interpretación de la CIA sobre el Diálogo Norte-Sur y los esfuerzos del Tercer
Mundo como un bloque de países que iba en franca decadencia, encuentra su
explicación en la heterogeneidad de países que lo conformaban, en los distintos
modelos de desarrollo económico y político en cada uno de ellos, y en las diferentes
alianzas que dichos países mantenían con las superpotencias. Una declaración del
propio presidente López Portillo resumía las posturas asumidas -no asumidas- en
Cancún: “Was a forum for creating awareness and expressing political good will and
not for reaching concrete agreements.”114
De acuerdo con la investigación de Christy Thornton, era una triste ironía que
el proyecto de un Nuevo Orden Económico Internacional y del Diálogo Norte-Sur
encontrara su golpe final en México, ya que este país había sido uno de los grandes
defensores del NOEI, desde el presidente Echeverría a inicios de los años setenta y su
defensa de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados aprobada en la
ONU en 1974, hasta el presidente López Portillo con su Plan Mundial de Energía
llevado a la Asamblea de la ONU en 1979 y la Cumbre de Cancún en 1981.115
Cancún mostró un cambio radical de coyuntura, pues en cierta medida
simbolizó la disolución del bloque tercermundista como posible alternativa geopolítica
a la dinámica bipolar Este-Oeste y el comienzo de la globalización en la fase acelerada
liderada por Estados Unidos a partir de los años ochenta. Lo que había sido un débil
diálogo entre los países del Norte industrializado y el Sur subdesarrollado se vio
113
CIA-FOIA. General CIA Records. “Overview for the Cancun Summit,” 23 July 1981.
114
“Cancún Meeting Fails To Resolve Key Differences,” The New York Times, 24 October 1981.
115
THORNTON, “A Mexican New International Economic Order?”, en FIELD JR., KREPP y PETTINÀ (eds.),
Latin America and the Global Cold War, capítulo 12, ed. Kindle.
240
finalmente eclipsado por el recrudecimiento del conflicto Este-Oeste, así como por una
transición de poder, de los productores (por ejemplo la OPEP) a los compradores, y la
desaparición de las ambiciones del Sur de poder incidir sobre los equilibrios políticos
y económicos mundiales a favor de sus intereses sobre la economía mundial, lo que
tuvo consecuencias catastróficas para el mundo en desarrollo. Con el fracaso de la
Cumbre se hizo evidente que la opción tercermundista era cada vez más frágil, pues el
conflicto bipolar volvía a cobrar centralidad bajo los golpes de la agresiva política
exterior de Reagan.
Menos de un año después de la Cumbre de Cancún, la economía mexicana se
encontraba frente a una de sus peores crisis, resultado de los desajustes internos
consecuencia de la petrolización, así como de choques externos, principalmente el
descenso en los precios del petróleo y el abrupto incremento de las tasas de interés
dictado por la nueva política económica estadounidense y las decisiones del jefe de la
Reserva Federal, Paul Volcker.116 Dicho incremento provocó que fuese insostenible el
pago del servicio de la deuda para países latinoamericanos cuyas tasas nominales
habían promediado un 6% de intereses anuales en la década de 1970, y súbitamente
crecieron a cerca de 20% a inicios de 1982. México no estuvo exento de esta debacle
económica, y en agosto de 1982 el secretario de Hacienda y Crédito Público, Jesús
Silva-Herzog Flores, informó al Fondo Monetario Internacional, a la Reserva Federal
y al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la situación financiera de México:
las reservas de divisas estaban prácticamente agotadas, existían préstamos próximos a
vencer en cuestión de días que no podrían pagarse, y las perspectivas económicas eran
desfavorables.117 Finalmente, la moratoria del pago del servicio de la deuda se anunció
el 20 de agosto de 1982.
En esa situación, el presidente López Portillo escribió el 24 de septiembre una
misiva a los jefes de Estado y de Gobierno que estuvieron representados en Cancún.
En el texto, el mandatario mexicano hizo visible el deterioro de la brecha entre países
del Sur y del Norte, planteó los problemas de financiamiento del desarrollo y la
116
Ver MARICHAL, Historia mínima de la deuda externa de Latinoamérica, pp. 243-245.
117
SECRETARÍA DE HACIENDA Y CRÉDITO PÚBLICO, Deuda externa pública mexicana, p. 63.
241
118
AHGE. Expediente SPR-941-2, Telex. Circular a las embajadas de México en Canadá, Arabia
Saudita, Argel, Austria, Brasil, China, Estados Unidos, Filipinas, Francia, India, Japón, Gran Bretaña,
Suecia, Venezuela, Yugoslavia, Rep. Federal de Alemania. B1-101. Texto de la carta que dirige el
Presidente López Portillo a Jefes de Estado y de Gobierno, con fecha 23 de septiembre de 1982.
Telegrama de la Subsecretaría de Relaciones Exteriores, Tlatelolco, D.F., 24 de septiembre 1982.
119
AHGE. Expediente SPR-941-2, Telex. Circular a las embajadas de México en Canadá, Arabia
Saudita, Argel, Austria, Brasil, China, Estados Unidos, Filipinas, Francia, India, Japón, Gran Bretaña,
Suecia, Venezuela, Yugoslavia, Rep. Federal de Alemania. B1-101. Texto de la carta que dirige el
Presidente López Portillo a Jefes de Estado y de Gobierno, con fecha 23 de septiembre de 1982.
Telegrama de la Subsecretaría de Relaciones Exteriores, Tlatelolco, D.F., 24 de septiembre 1982.
242
Terrible sacrificio que nos avenimos ante las duras realidades de la economía
internacional y que se agravó inaceptablemente por la incapacidad de
nuestras normas y sistemas financieros tradicionales para contener la
especulación y evitar la fuga de capitales. Finalmente, ante el peso que esa
fuga añadía a nuestros problemas económicos, nos vimos forzados a
implantar otras difíciles y más duras medidas: establecimos el control de
cambios y nacionalizamos la banca privada para impedir que la fuga de
divisas nos debilitase cada vez más como productores y sujetos de crédito.120
De acuerdo con López Portillo, el gobierno estimaba una fuga de capitales en los
últimos 3 años por alrededor de 22 mil millones de dólares. En la misiva, anunciaba
que México requería “de un financiamiento adicional del orden de 5 mil millones de
dólares en lo que resta de 1982”, indispensable para cumplir los compromisos de pago
de intereses y de importaciones esenciales para la manutención del aparato productivo
en niveles mínimos requeridos. De esa forma, solicitaba “el apoyo racional y no la
reticencia timorata o punitiva de la comunidad financiera internacional.” Para finalizar,
el presidente reiteraba que: “México siempre ha pagado y seguirá pagando […] Pero
insistimos: nuestros problemas no son imputables exclusivamente a nosotros, y su
solución depende en buena medida de la comunidad internacional y en particular de la
forma en que se ordenen las relaciones entre el Norte y el Sur.” Por último, subrayaba
la relación asimétrica con los Estados Unidos: “El caso de México es quizá el más
representativo de esas relaciones por implicar frontera con el país más poderoso del
orbe. De ahí que el tratamiento que reciba nuestro país sea tan significativo para el sur
y para el futuro de las relaciones internacionales.”121
120
AHGE. Expediente SPR-941-2, Telex. Circular a las embajadas de México en Canadá, Arabia
Saudita, Argel, Austria, Brasil, China, Estados Unidos, Filipinas, Francia, India, Japón, Gran Bretaña,
Suecia, Venezuela, Yugoslavia, Rep. Federal de Alemania. B1-101. Texto de la carta que dirige el
Presidente López Portillo a Jefes de Estado y de Gobierno, con fecha 23 de septiembre de 1982.
Telegrama de la Subsecretaría de Relaciones Exteriores, Tlatelolco, D.F., 24 de septiembre 1982.
121
AHGE. AHGE. SPR-941-2, Telex. Circular a las embajadas de México en Canadá, Arabia Saudita,
Argel, Austria, Brasil, China, Estados Unidos, Filipinas, Francia, India, Japón, Gran Bretaña, Suecia,
Venezuela, Yugoslavia, Rep. Federal de Alemania. B1-101. Texto de la carta que dirige el Presidente
López Portillo a Jefes de Estado y de Gobierno, con fecha 23 de septiembre de 1982. Telegrama de la
Subsecretaría de Relaciones Exteriores, Tlatelolco, D.F., 24 de septiembre 1982.
243
La carta sintetizaba la actuación del gobierno mexicano frente a una de las crisis
económicas más desastrosas y cuyas consecuencias fueron resentidas durante las
siguientes dos décadas, debido a la adopción de nuevas políticas económicas que
significaron el fin de un modelo de desarrollo que desde inicios de los años setenta
mostraba signos de desgaste. Tanto el milagro económico mexicano de los años
cincuenta y sesenta, así como el breve milagro petrolero entre 1979 y 1981,
demostraron la fragilidad de las finanzas públicas del país frente a choques externos.
La misiva del presidente era significativa en tanto no reconocía la responsabilidad de
no haber reaccionado a tiempo a las advertencias que desde la mitad del sexenio se
plantearon sobre una posible petrolización de la economía mexicana. Posteriormente,
la decisión no consensuada de bajar el precio del barril, seguida de anuncios de
incremento de precios, significaron un debilitamiento ante el mercado internacional de
petróleo, cada vez más dominado por los compradores. La caída de los precios del
barril a partir de 1981 terminó por enterrar toda expectativa generada por el proyecto
petrolero, y tuvo consecuencias sobre la política exterior, pues la materialización de
acciones en el exterior se había venido apoyando en la renta petrolera, situación que se
detuvo a partir de que la crisis económica se intensificó en 1982.
En junio de ese año, funcionarios de Pemex confirmaron que el país había
recibido una invitación formal para unirse como observador de la OPEP, la cual fue
rechazada por el gobierno mexicano: “for us to become a member of an oil-producing
group, we would have very little to gain and a lot to lose.”122 En esa misma entrevista,
reconocieron: “Mexican people have now learned that oil is not the key for us to
become rich overnight. Oil is a great contributor to the economy but not the sole source
of development. At one time, oil was treated as if it would save the whole economy.”123
Con esa declaración el titular de la Subdirección Comercial de Pemex, Gilberto
122
Entrevistas con el subdirector Comercial de Petróleos Mexicanos, Gilberto Escobedo; el
administrador de Comercio Exterior, Juan Aizpuru; y el representante de Pemex en Nueva York, Roberto
Osegueda. “Mexico’s Expanding Role in World Oil Markets,” Petroleum Intelligence Weekly, 28 de
junio 1982, suplemento especial.
123
Entrevistas con el subdirector Comercial de Petróleos Mexicanos, Gilberto Escobedo; el
administrador de Comercio Exterior, Juan Aizpuru; y el representante de Pemex en Nueva York, Roberto
Osegueda. “Mexico’s Expanding Role in World Oil Markets,” Petroleum Intelligence Weekly, 28 de
junio 1982, suplemento especial.
244
Escobedo, enterraba el “canto de sirenas” que Díaz Serrano había planteado a López
Portillo seis años atrás, por el cual el petróleo se traduciría en la palanca de desarrollo
y la salvación de la economía mexicana. Hacia 1982, ninguno de esos dos objetivos se
había cumplido y la administración saliente entregaba un país en crisis.
Conclusiones
Este capítulo reconstruyó las condiciones del segundo choque petrolero entre 1979 y
1981, el cual tuvo repercusiones en la demanda y oferta mundial de crudo, lo que
ocasionó un alza en los precios a partir de 1979. En ese contexto, la industria petrolera
mexicana se encontró en un momento de gran dinamismo, bajo el proyecto petrolero
de Jorge Díaz Serrano como director de Pemex (1976-1981).
La explotación de pozos en el sureste y en la Sonda de Campeche llevó a un
incremento sostenido en el volumen y valor de las exportaciones petroleras, que
cambiaron la dinámica del sector externo de la economía mexicana, pues su
participación en la composición de las exportaciones totales de mercancías del país fue
de un 78% en 1982.124
México se fue petrolizando en un momento en el que los precios del barril iban
al alza en el mercado mundial, pero este escenario se complicó a partir de 1981, cuando
una sobreoferta de crudo y un bajo dinamismo de la demanda de petróleo a nivel
mundial obligaron a países que dependían de este recurso, como México, a adecuarse
a este nuevo contexto. De esa forma, el director de Pemex decretó una baja en el precio
del barril de crudo mexicano por 4 dólares, a fin de mantener a sus compradores. Esta
decisión, no obstante, no fue consultada con el gabinete económico del presidente
López Portillo, y en consecuencia Díaz Serrano fue destituido de la Dirección General
de Pemex.
Cuando se trató de revertir la baja de precios decretada por Díaz Serrano,
México perdió clientes en el mercado petrolero, y comenzó un declive al que se sumó
124
SNOECK, El comercio…, p. 124.
245
GARCÍA SILVA, “Las relaciones entre México y la Organización de Países Exportadores de Petróleo
125
126
LÓPEZ PORTILLO, Cuadernos de Filosofía Política. Política petrolera, discurso del 26 de enero de
1978, p. 40.
247
REFLEXIONES FINALES
La década de 1970 fue escenario de dos crisis energéticas a nivel global de carácter
dramático y de profundas consecuencias. Por primera vez desde el comienzo del
proceso de descolonización, en 1973, el mundo en desarrollo, liderado por los
productores de hidrocarburos agrupados en la OAPEC, fue capaz de producir un
choque de oferta de petróleo que desestabilizó al mercado internacional de
hidrocarburos. Asimismo, en 1979 los conflictos en Medio Oriente como la Revolución
Islámica de Irán y la guerra entre este país e Irak, desestabilizó nuevamente la oferta
mundial de crudo.
Al mismo tiempo, en los primeros años de la década, el sistema económico
mundial fue también testigo de otra grande transformación, el abandono del acuerdo
económico de la posguerra, plasmado en el llamado Sistema de Breton Woods de 1944,
por la decisión unilateral de los Estado Unidos de abandonar la paridad oro-dólar, lo
que ocasionó profundas alteraciones económicas a nivel global.
Bajo ese contexto internacional desafiante, en México el gobierno del
presidente Luis Echeverría enfrentaba el desgaste del modelo interno de desarrollo que
por más de veinte años había regalado al país altos niveles de crecimiento económico
y que, no obstante, a partir de los años sesenta, mostraba signos de agotamiento. Hacia
los setenta, su crisis había llegado a completa maduración, haciendo evidente la
necesidad de cambios fundamentales en el modelo económico. La fragilidad de las
finanzas públicas mexicanas y el descontento social se fueron agravando a lo largo del
sexenio hasta una difícil transición en 1976 durante la cual el país enfrentó la
devaluación del peso y una grave crisis económica.
Como hemos visto a lo largo de este trabajo, en ese marco económico
debilitado, la industria petrolera mexicana fue teniendo una evolución notable y
positiva debido a una serie de importantes descubrimientos en 1972, 1973, 1974 y
1976. Con los nuevos yacimientos de hidrocarburos, el país pasó de ser importador
neto de crudo a exportador neto en apenas tres años (1971-1974). Las nuevas
248
mexicana. Otro factor era el recelo con el que desde la nacionalización de 1938 se había
manejado la industria petrolera mexicana, pues como símbolo de independencia
económica y política del extranjero, las decisiones tomadas en el seno de la OPEP -en
caso de ingresar- habrían significado una clara intervención a la política independiente
de México sobre los recursos del subsuelo. Finalmente, resultaba más sencillo exportar
y respaldar los precios de la OPEP, sin la necesidad de adquirir compromisos políticos
con una membresía en la Organización.
En el tercer capítulo de la tesis se revisó la transición entre los gobiernos de
Luis Echeverría y José López Portillo, y el programa petrolero que el último tuvo para
incrementar exponencialmente la producción de Pemex y convertir a México en un
importante exportador de petróleo. En esa transición se generó un intenso debate entre
el círculo gobernante de la administración saliente versus la entrante, en el que la
discusión principal era la conveniencia de convertir a México en un gran exportador y
de ese modo hacer que el petróleo se tradujera en la palanca para el desarrollo del país.
Hubo dos posturas que hacia finales del sexenio de Echeverría y ya con López Portillo
como candidato presidencial, fueron contraponiéndose cada vez más. Por un lado,
estaban los técnicos e ingenieros de Petróleos Mexicanos, como el propio director
general, Ing. Antonio Dovalí Jaime, así como los titulares de la Secretaría del
Patrimonio Nacional, Horacio Flores de la Peña (1970-1975) y Francisco Javier Alejo
(1975-1976), quienes estaban en contra de disparar la producción petrolera con el fin
de colocar excedentes en el exterior y depender de este ingreso como base para sostener
las frágiles finanzas nacionales. Es importante destacar que el cambio de gobierno se
dio en medio de una crisis económica y una devaluación del peso que el país no había
experimentado en dos décadas, y que esa situación hizo que el equipo del candidato
presidencial José López Portillo viera la renta petrolera como un recurso para aliviar la
economía nacional, pues hacia 1976 se descubrió en la Sonda de Campeche el complejo
Cantarell, el segundo más grande del mundo después del Complejo Ghawar en Arabia
Saudita. Esto significó un cheque en blanco para la administración entrante, y el nuevo
director de Pemex, Jorge Díaz Serrano, vio en las prospectivas petroleras de México la
“salvación” de la economía y la palanca de desarrollo que el país requería. El plan de
252
Para entender la postura del presidente López Portillo y la subida de tono ante
su interlocutor, es indispensable recordar que en febrero de 1979 la Revolución
Islámica en Irán provocaba un segundo shock petrolero a nivel global, debido a la
incertidumbre sobre el futuro de la producción petrolera en Irán bajo un nuevo gobierno
que se declaraba abiertamente antiestadounidense y se proponía disminuir
drásticamente la contribución de exportaciones iraníes al mercado petrolero mundial.
En ese ambiente, el presidente Carter, que necesitaba garantizar el suministro
energético para los Estados Unidos, había propuesto un plan de ahorro de energía y la
búsqueda de fuentes alternativas de suministro. México, entonces, aparecía como una
buena opción entre las naciones No OPEP. López Portillo era consciente de esa
situación ventajosa que el auge petrolero le proporcionaba, y eso explica el desplante
ante el presidente Carter y la poca disposición para ceder a vender gas a un precio
menor al originalmente previsto. Finalmente, el acuerdo alcanzado en septiembre de
1979 fue la venta de gas en términos favorables para México, pues la negociación pasó
de 2.60 dólares pactados en 1977 a un precio final de 3.625 dólares por millar cúbico
de gas, y sólo cinco meses después se aumentó a 4.47 dólares por millar cúbico de gas.
El cuarto capítulo revisó los años de la “administración de la abundancia” entre
1978 y 1980, el proyecto que Jorge Díaz Serrano definió para Pemex y cuya meta era
lograr una plataforma petrolera de 2.25 millones de barriles diarios en 1982, la cual se
alcanzó dos años antes, en 1980. Entre diciembre de 1976 y marzo de 1981, la
producción de crudo se triplicó y México fue el cuarto productor de petróleo a nivel
mundial detrás de la Unión Soviética, Arabia Saudita y Estados Unidos. Los ingresos
de la renta petrolera dieron un fuerte empuje a la economía mexicana, sin embargo
comenzaron a emitirse señales de preocupación entre el gabinete económico sobre la
amenaza de una petrolización de la economía mexicana. Mientras el director de Pemex
hablaba de elevar la producción hasta 5 millones de barriles diarios, la Secretaría de
Patrimonio y Fomento Industrial, encabezada por José Andrés de Oteyza, logró
imponer un Programa de Energía que el presidente López Portillo aprobó en 1980, por
medio del cual se establecía un límite a las exportaciones en 1.5 millones de barriles
diarios, que el petróleo no sobrepasara el 50% de los ingresos corrientes de divisas,
254
SIGLAS
FUENTES CONSULTADAS
DE ARCHIVO
NARA. National Archives and Records Administration, Record Group 59, College
Park, Maryland, Estados Unidos
HEMEROGRÁFICAS
ENTREVISTAS
Cuauhtémoc Cárdenas
INFORMES
LIBROS
BERMÚDEZ, Antonio J.
La Política Petrolera Mexicana, México, Petróleos Mexicanos, Edición
conmemorativa, 1988.
263
BULMER-THOMAS, Victor
La historia económica de América Latina desde la Independencia, México, Fondo de
Cultura Económica, 1998.
CASTILLO, Heberto
Heberto y el petróleo, México, Ediciones Proceso y Fundación Heberto Castillo, AC,
1999.
GARAVINI, Giuliano
After Empires. European Integration, Decolonization, and the Challenge from the
Global South 1957-1986, Oxford University Press, 2012.
GARAVINI, Giuliano
The Rise and Fall of OPEC in the Twentieth Century, Oxford University Press, 2019.
GARNER, Paul
Leones británicos y águilas mexicanas: negocios, política e imperio en la carrera de
Weetman Pearson en México, 1889-1919, México, El Colegio de San Luis-Instituto
Mora-El Colegio de México, 2013.
GRAYSON, George W.
Oil and Mexican Foreign Policy, University of Pittsburgh Press, 1988.
GRAYSON, George W.
The Politics of Mexican Oil, University of Pittsburgh Press, 1980.
GUZMÁN, Óscar
Uso eficiente y conservación de la energía en México: diagnóstico y perspectivas,
México, El Colegio de México, 1985.
HARMER, Tanya
Allende’s Chile and the Inter-American Cold War, Chapel Hill, University of North
Carolina Press, 2011.
KAPSTEIN, Ethan B.
The Insecure Alliance. Energy Crises and Western Politics Since 1944, Oxford
University Press, 1990.
MARICHAL, Carlos
Historia mínima de la deuda externa de América Latina, México, El Colegio de
México, 2014.
MEYER, Lorenzo
Su Majestad Británica contra la Revolución Mexicana, 1900-1950: el fin de un imperio
formal, México, El Colegio de México, 1991.
MILLOR, Manuel R.
Mexico’s Oil: Catalyst for a New Relationship with the U.S.?, Estados Unidos,
Westview Press, 1982.
NEHRING, Richard
Campos petroleros gigantes y recursos mundiales de petróleo. Preparado para la
Agencia Central de Inteligencia de los [Link]., R-2284-CIA, Junio 1978, México,
Conacyt, 1979.
OJEDA, Mario
México y Cuba revolucionaria: cincuenta años de relación, México, El Colegio de
México, 2008.
OJEDA, Mario
México: el surgimiento de una política exterior activa, México, SEP, 1986.
OPEC
Official Resolutions and Press Releases, 1960-1990, Viena, OPEC Secretariat, 1990.
PARRA, Francisco
Oil Politics. A Modern History of Petroleum, Londres, I.B. Tauris, 2004.
267
PETTINÀ, Vanni
Historia mínima de la Guerra Fría en América Latina, México, El Colegio de México,
2018.
RICO, Carlos
México y el mundo. Historia de sus relaciones internacionales. Tomo VIII. Hacia la
globalización, México, El Colegio de México, 2010.
ROUSSEAU, Isabelle
Tribulaciones de dos empresas petroleras estatales, 1900-2014 (Trayectorias
comparadas de Pemex y PdVSA), México, El Colegio de México, 2017.
SARGENT, Daniel J.
A Superpower Transformed. The Remaking of American Foreign Relations in the
1970s, Oxford University Press, 2015.
268
SNOECK, Michele
El comercio exterior de hidrocarburos y derivados en México, 1970-1985, México, El
Colegio de México, 1987.
SNOECK, Michele
La industria petroquímica básica en México, 1970-1982, México, El Colegio de
México, 1986.
SOLÍS, Leopoldo
Alternativas para el desarrollo, México, J. Mortíz, 1980.
SOLÍS, Leopoldo
La realidad económica mexicana: retrovisión y perspectivas, México, Siglo XXI, 7ª
edición, 1977.
SUÁREZ, Luis
Echeverría rompe el silencio (Vendaval del sistema), México, Grijalbo, 1979.
SZÉKELY, Gabriel
La economía política del petróleo en México, 1976-1982, México, El Colegio de
México, 1983.
THORNTON, Christy
Revolution in development. Mexico and the governance of the global economy,
University of California Press, 2021.
TORRES, Blanca
Historia de la Revolución Mexicana, 1940-1952: hacia la utopía industrial, México,
El Colegio de México, 1984.
TORRES, Blanca
México y el mundo. Historia de sus relaciones exteriores. Tomo VII. De la guerra al
mundo bipolar, México, El Colegio de México, 2010.
WIONCZEK, Miguel
Energía en México: ensayos sobre el pasado y el presente, México, El Colegio de
México, 1982.
WIONCZEK, Miguel
Las relaciones económicas entre México y Japón: influencia del desarrollo petrolero
mexicano, México, El Colegio de México, 1982.
270
WIONCZEK, Miguel
Mercados mundiales de hidrocarburos: situación presente, perspectivas y tendencias
futuras, México, El Colegio de México, 1983.
WIONCZEK, Miguel
Posibilidades y limitaciones de la planeación energética en México, México, El
Colegio de México, 1988.
WIONCZEK, Miguel
Problemas del sector energético en México, México, El Colegio de México, 1983.
YERGIN, Daniel
The prize: the epic quest for oil, money, and power, Nueva York, Free Press, 2009.
ZOLOV, Eric
The Last Good Neighbor. Mexico in the global sixties, Duke University Press, 2020.
ARTÍCULOS
LAJOUS VARGAS, Adrián, “El ocaso de Cantarell,” Nexos, 1 de octubre 2009. [En línea:
[Link] consultado el 19 de enero 2018].
MEYER, Lorenzo, “El auge petrolero y las experiencias mexicanas disponibles. Los
problemas del pasado y la visión del futuro,” en Foro Internacional, 18:4-72 (abril-
junio, 1978), pp. 577-596.
MORALES, Isidro, “Las negociaciones del gas entre 1977 y 1979,” en Foro
Internacional, 26:4 (104) (abril-junio 1986), pp. 511-549.
PETTINÀ, Vanni, “Global Horizons: Mexico, the Third World, and the Non-Aligned
Movement at the Time of the 1961 Belgrade Conference,” en The International History
Review, 38:4 (2016), pp. 741-764.
SMITH, Tony, “New Bottles for New Wine: A Pericentric Framework for the Study of
the Cold War,” en Diplomatic History, 24:4 (2000), pp. 567-591.
ÁNGELES, Luis, “El petróleo y la deuda externa: paradojas de los países exportadores
de hidrocarburos – importadores de capital,” Cuaderno Núm. 88, México, El Colegio
de México, 1986.
BUENO, Gerardo M., “Petróleo y planes de desarrollo en México,” Cuaderno Núm. 19,
México, El Colegio de México, 1981.
PELLICER, Olga, “El petróleo en la política de Estados Unidos hacia México, 1976-
1980,” Cuaderno Núm. 2, México, El Colegio de México, 1980.
WIONCZEK, Miguel, “El Futuro de la energía en los países del tercer mundo,” Cuaderno
Núm. 118, México, El Colegio de México, 1988.
TESIS
CONSULTAS EN LÍNEA