Literatura
MARTIN LUTHER KING: "Tengo Un Sueño"
En el verano de 1963 la lucha de Martin Luther King por la igualdad de los
derechos civiles alcanzó uno de sus momentos culminantes cuando encabezó
una gigantesca marcha sobre Washington D.C, en la que participaron unas
trescientas mil personas, ante las cuales pronunció uno de sus más bellos
discursos por la paz y la igualdad entre los seres humanos.
"Tengo Un Sueño""Estoy orgulloso de reunirme con ustedes
hoy en esta que será la más grande demostración para la
libertad en la historia de nuestro país. Hace cien años, un
gran estadounidense, bajo cuya simbólica sombra estamos
hoy reunidos, firmó la Proclama de Emancipación.
Este trascendental decreto vino como un gran rayo de luz de
esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados
en las llamas de una marchita injusticia. Vino como un lindo
amanecer al final de una larga noche de cautiverio.
Pero cien años después, los negros aún no son libres; cien
años después, la vida de los negros aún está tristemente
limitada por las esposas de la segregación y las cadenas de
la discriminación; cien años después, los negros viven en
una isla solitaria en medio de un inmenso océano de
prosperidad material; cien años después, los negros todavía
languidecen en los rincones de la sociedad estadounidense y
se encuentran desterrados en su propia tierra. Entonces
hemos venido hoy día aquí a dramatizar una condición
vergonzosa.
En un sentido hemos venido a la capital de nuestro país a
cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra
República escribieron las magníficas palabras de la
Constitución y la Declaración de Independencia, firmaban
un pagaré del cual cada estadounidense sería heredero.
Este pagaré era la promesa que todo hombre, sí, el hombre
negro y el hombre blanco, tendría garantizados los derechos
inalienables de la vida, la libertad, y la búsqueda de la
felicidad.
Es obvio hoy día que Estados Unidos ha incumplido este
pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos de color. En
lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha
dado a la gente negra un cheque defectuoso; un cheque que
ha regresado con el sello "fondos insuficientes."
Pero nos rehusamos a creer que el Banco de Justicia esté en
quiebra. Nos rehusamos a creer que no haya suficientes
fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este
país. Y entonces hemos venido a cobrar este cheque, el
cheque que nos dará sobremanera la riqueza de libertad y la
seguridad de justicia.
También hemos venido a este sagrado lugar para recordarle
a Estados Unidos la urgencia impetuosa de hoy. Este no es
el momento de darse el lujo de enfriarse o tomar
tranquilizantes de reformas graduales.
Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de la
Democracia; ahora es el momento de salir del obscuro y
desolado valle de la segregación al camino luminoso de la
justicia racial; ahora es el momento de sacar a nuestro país
de las arenas movedizas de la injusticia racial, a la piedra
sólida de la hermandad; ahora es el momento de hacer de la
justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Sería fatal
para la nación pasar por alto la urgencia del momento.
Este verano ardiente por el legítimo descontento de los
negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigoroso de
libertad e igualdad. 1963 no es el fin, sino el principio.
Y los que pensaban que los negros necesitaban desahogarse
para sentirse contentos, tendrán un rudo despertar si el país
regresa a las mismas prácticas. No habrá ni descanso ni
tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les
garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la
rebelión continuarán sacudiendo las bases de nuestra
nación hasta que surja el esplendoroso día de la
[Link] hay algo que debo decirle a mi pueblo, de pie
en el tibio umbral que conduce al palacio de la justicia.
En el proceso de ganarnos el sitio que nos corresponde, no
debemos ser culpables de hechos censurables. No
busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de
las tazas de la amargura y del odio. Siempre tendremos que
conducir nuestra lucha en el plano alto de la dignidad y la
disciplina. No podemos permitir que nuestras protestas
creativas degeneren en violencia. Una y otra vez debemos
elevarnos a las majestuosas alturas del encuentro de la
fuerza física con la fuerza del alma.
La maravillosa y nueva militancia que ha envuelto a la
comunidad negra no debería llevarnos a desconfiar de toda
la gente blanca; porque varios de nuestros hermanos
blancos, como se ve hoy día por su presencia aquí, han
venido a darse cuenta que su destino está ligado al nuestro.
Se han dado cuenta que su libertad está inseparablemente
unida a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al
caminar, debemos prometer que siempre marcharemos
hacia adelante.
No podemos volver atrás. Algunos le preguntarán a los
devotos de los Derechos Civiles,"Cuando estarán
satisfechos?"
Nunca podremos estar satisfechos mientras que los negros
sean víctimas de horrores indescriptibles de brutalidad
policial; nunca podremos estar satisfechos mientras que,
pesados por la fatiga de viajar, no podamos alojarnos en los
moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades;
no podremos estar satisfechos mientras que la movilidad
básica de los negros sea de un barrio pequeño a uno más
grande; nunca podremos estar satisfechos mientras nuestros
hijos están despojados de su personalidad y privados de su
dignidad por un letrero que diga:
"Sólo Para Blancos," no podremos estar satisfechos
mientras que el Negro de Mississippi no pueda votar y los
negros de Nueva York crean que no tienen a nadie por quién
votar. ¡No! No, no estamos satisfechos, y no estaremos
satisfechos hasta "que la justicia corra como el agua y las
virtudes como una fuente quebrada,"Yo no desconozco que
algunos de ustedes han venido hasta aquí con grandes
esfuerzos y tribulaciones.
Algunos de ustedes han llegado recién salidos de unas
estrechas celdas.
Algunos de ustedes han venido de áreas donde su búsqueda
de libertad los ha dejado golpeados por la tormenta de
persecución y derrumbados por los vientos de la brutalidad
policíaca. Ustedes han sido los veteranos del sufrimiento
creativo
Continúen trabajando con la fe de que el sufrimiento
inmerecido redime. Regresen a Mississippi; regresen a
Alabama; regresen a Carolina del Sur; regresen a Georgia;
regresen a Louisiana; regresen a los barrios bajos y a los
guetos de nuestras ciudades norteñas, sabiendo que de
alguna manera esta situación podrá y será cambiada.
No nos revolquemos en el valle de la desesperación.
Entonces les digo a ustedes, mis amigos, que aunque
nosotros enfrentemos las dificultades de hoy y de mañana,
aún yo tengo un sueño.
Es un sueño profundamente arraigado en el sueño
Estadounidense, que un día esta nación surgirá y vivirá
verdaderamente su credo: "mantenemos estos derechos
patentes: que todo hombre es creado igual."
Yo tengo un sueño que ese día en las tierras rojas de
Georgia, hijos de esclavos anteriores e hijos de dueños de
esclavos anteriores se podrán sentar juntos a comer en la
mesa de la hermandad. Yo tengo un sueño que un día aún el
estado de Mississippi, un estado ardiente por e1 calor de
justicia, ardiente por el calor de la opresión, será
transformado en un oasis de libertad y justicia.
Yo tengo un sueño que mis cuatro pequeños hijos algún día
vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color
de la piel, sino por el contenido de su personalidad. ¡Hoy yo
tengo un sueño!
Yo tengo un sueño que un día en Alabama, con sus racistas
crueles, con su Gobernador cuyos labios gotean palabras de
interposición y nulificación, un día allí en Alabama los
pequeños negros, niños y niñas, podrán unir las manos con
pequeños blancos, niños y niñas, como hermanos y
hermanas.¡Hoy yo tengo un sueño! Yo tengo un sueño que
algún día todo valle será elevado, y toda colina y montaña
serán allanadas.
Los lugares más ásperos serán aplanados y los lugares
torcidos serán enderezados, "y la gloria de Dios será
revelada y todo género humano estará unido".Esta es
nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual yo regreso al
sur.
Con esta fe podremos labrar de la montaña de la
desesperación, una piedra de esperanza. Con esta fe
podremos transformar el sonido discordante de nuestra
nación en una hermosa sinfonía de hermandad.
Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar
juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos,
sabiendo que algún día seremos libres, y este es el día. Este
será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar con
nuevos sentidos " Mi País es tuyo, dulce tierra de libertad a
ti te canto. Tierra donde mi padre murió, tierra del orgullo
de los peregrinos, de cada lado de la montaña, dejemos
resonar la libertad." Y si Estados Unidos va a ser una
grande nación, esto tendrá que hacerse realidad.
Entonces que resuene la libertad desde la cima de los
montes prodigiosos de Nueva Hampshire; que resuene la
libertad desde las poderosas montañas de Nueva York; que
resuene la libertad desde las alturas de las Alleghenies de
Pennsylvania; que resuene la libertad desde las rocas
cubiertas de nieve de Colorado; que resuene la libertad
desde las empinadas cuestas de California.
Pero no sólo esto. Que resuene la libertad de la Montaña de
Piedra de Georgia; que resuene la libertad desde la
montaña Lookout de Tennessee; que resuene la libertad
desde cada colina y montaña de Mississippi. " Que resuene
la libertad de cada lado de la montaña." Y cuando esto pase
y cuando resuene la libertad, cuando resuene desde cada
aldea y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad,
podemos apresurar el día en que todos los hijos de Dios,
negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y
católicos, podemos unir nuestras manos y canta en las
palabras del viejo espiritual negro: "Libre al Fin, Libre al
Fin; Gracias Dios Omnipotente, somos libres al fin."
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