Grasas en Alimentación Animal: Uso y Valoración
Grasas en Alimentación Animal: Uso y Valoración
1.- INTRODUCCIÓN
NA
Las grasas o lípidos se definen químicamente como sustancias orgánicas insolubles
en agua pero solubles en disolventes orgánicos. Dentro del término general de lípidos se
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incluyen distintos compuestos que tienen en común contar con ácidos grasos en su
estructura. Comprende productos tales como triglicéridos o grasas neutras (molécula
formada por tres ácidos grasos unidos mediante un enlace éster a glicerol), lípidos
estructurales (tales como las lecitinas en las cuales uno de los ácidos grasos es sustituido
por un grupo fosfórico), ceras (ésteres de alcoholes de cadena larga de origen vegetal),
FE
Todas las grasas presentan una serie de ventajas no estrictamente nutricionales que
hacen conveniente su inclusión en piensos pero que dificultan su valoración. Por ejemplo,
las grasas controlan la formación de polvo y mejoran la palatabilidad, el consumo, la
estructura y el aspecto del pienso. Además, lubrican la maquinaria lo que permite mejorar
su rendimiento (caso de la granuladora) y su vida útil. Por contra, la utilización de grasa
exige instalaciones adecuadas, perjudica la calidad del gránulo y el manejo del pienso en
harina y puede afectar a la calidad final de los productos ganaderos (Sheehy et al., 1993).
Desde un punto de vista nutricional, las grasas presentan ventajas difíciles de valorar. Así,
por ejemplo, permiten incrementar la concentración energética del pienso, reducen el
estrés calórico y por su menor incremento de calor, mejoran la eficacia energética neta por
kcal de Energía Metabolizable (Sheehy et al., 1993; Grobas et al., 1996 y Hrdinka et al.,
1996).
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2.- CRITERIOS PARA LA VALORACION ENERGETICA DE LAS GRASAS
afecta a los microorganismos del rumen. Este efecto depende de la naturaleza química de
la grasa. Porcentajes altos de ácidos grasos libres, ácidos grasos poliinsaturados y grasas en
estado libre inhiben en cierto grado la acción microbiana y perjudican la digestión de los
nutrientes en el rumen, en especial de la fracción fibrosa (Wu et al., 1991). El rumen
cumple funciones tales como 1) absorber directamente los ácidos grasos de 14 o menos
átomos de carbono, 2) hidrolizar los triglicéridos, dejando libres los ácidos grasos que los
componen y 3) hidrogenar y saturar los ácidos grasos liberados. Por tanto las diferencias
en digestibilidad intestinal entre triglicéridos y ácidos grasos alimentarios, y entre ácidos
grasos insaturados y saturados son pequeñas. Palmítico (C16:0) y esteárico (C18:0) son
mejor absorbidos que los AG saturados de cadena más larga; los AG insaturados se
absorben mejor que los saturados de igual longitud de la cadena, pero en ambos casos las
diferencias son modestas e inferiores a las que existen en monogástricos. Por ejemplo, los
valores medios de digestibilidad encontrados en la bibliografía varían de 77% a 80% para
el C 18:0; 79 % a 82 % para el C18: 1 y 80 % a 83 % para el C18:2 (Doreau y Ferlay,
1994).
sobre parámetros de interés para evaluar el valor nutricional de ciertas grasas y mezclas.
En este cuadro se indica que parámetros actúan como diluyentes del valor energético bruto
y cuales afectan a la solubilidad micelar y por tanto a la digestibilidad y absorción
intestinal. Ambos grupos de factores son claves para determinar el valor energético.
LECITINAS
ALGODON SOJA GIRASOL COLZA OLIVA PALMA LINAZA DE SOJA
C<14 - - - - - tr. - tr.
C14:0 1 tr. tr. tr. 1 tr. tr.
C16:0 23,8 10,1 6,1 5 10 42,5 6,5 18
C16:1
C18:0
C18:1
C18:2
C18:3
C≥20
1,0
2,5
18,8
50,2
tr.
tr.
tr.
4,5
22,4
53
7,8
1,1
NA
tr.
4
22,5
62,2
< 1,0
1,1
tr.
2
57,5
20,5
8,5
4,6
tr.
3,5
79
6,3
tr.
tr
tr.
4,8
40,1
9,7
tr.
tr.
tr.
5
21
13
51
1,0
tr.
4,3
17,8
51
7,5
tr.
NA
Contenido en oligómeros/polímeros <1 <1 <1 2,5-9 0,1 -8,0 DL y DG
Acido esteárico 18-26 12-16 4-6 6-18 8-20 DG
Acido linoleico 2-4 9-15 15-22 8-34 15-35 DG
Acidos grasos libres 3-15 3-15 2-8 5-15 20-60 DG
Total ácidos grasos saturados 48-52 34-43 27-32 17-40 25-45 DG
Estabilidad AOM (20 hors), meq 1-10 1-20 1-20 5-20 2-20
EM (Mcal/kg) 6,5-7,3 7,4-8,0 8,1-8,2 7,3-8,3 7,0-8,6
1
DL = diluyente; DG = digestibilidad
2
Acidos Grasos totales menos Insaponificables y Polímeros no digestibles
D
El criterio clave para valorar una grasa es su contenido energético neto. Este valor,
aunque variable en función de la especie, edad del animal, productividad, tipo de dieta y
temperatura ambiental, depende fundamentalmente de su contenido en energía bruta y su
digestibilidad intestinal. Dado que el mecanismo de absorción depende de numerosos
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energético metabolizable de las grasas. Así, para el caso de las aves algunas de las más
utilizadas son las siguientes:
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ED (MJ/kg) = 37,890 - (0,0051 AGL (g/kg)) - 8 20 e(-0,515 Insaturados/Saturados)
Para los rumiantes existen menos ecuaciones de uso generalizado. Para vacas
lecheras, de modo orientativo, podría utilizarse el siguiente método teórico:
- Definir el perfil de ácidos grasos de la fuente lipídica a utilizar (la suma de los
ácidos grasos debe ser igual a 100).
Coeficiente de
Acidos Grasos digestibilidad
≤ C14 70
C16 80
C18:0 78
C18:1 80
C18:2 81
C18:3 79
≥ C20 65
- Calcular la Energía Digestible, que en el caso de las grasas coincide con el valor de
Energía Metabolizable, multiplicando el contenido en Energía Bruta de la grasa en
cuestión por el coeficiente de digestibilidad así determinado.
NA
En el cuadro 4 se muestran los valores energéticos estimados para distintas fuentes
lipídicas para las diversas especies domésticas.
sardina o anchoveta, suele ser más rico en ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) que los
aceites provenientes de pescados blancos, tipo arenque o capelina. Los ácidos grasos
omega-3 son particularmente importantes por su esencialidad en alimentación de peces de
agua salada. Además se utilizan de forma efectiva para enriquecer la carne y huevos en
estos ácidos grasos y para estimular los mecanismos inmunitarios de las especies
domésticas (Sanders, 1993; Scarfe et al., 1994; Hammershoj, 1995; Allen et al., 1996).
8050
8180
8050
7970
7800
7410
9000
8800
8600
8200
8450
2,84
2,81
2,85
2,86
2,64
2,80
2,77
2,81
2,82
2,60
4910
4860
4930
4950
4560
Girasol 8100 7450 8500 2,63 2,59 4550
Oliva 7900 7200 8000 2,62 2,59 4530
Palma 7700 7100 7900 2,62 2,58 4515
Lecitinas de soja 6500 6200 6700 2,30 2,18 3980
FE
Origen animal
Sebo 8100 7550 8000 2,84 2,80 4910
Manteca 8550 7950 8600 2,85 2,81 4930
Grasa mezcla 8150 7610 8100 2,78 2,74 4800
Grasa pollo 8600 8000 8800 2,79 2,75 4820
Aceite pescado 8100 7400 8450 2,63 2,60 4550
Oleínas pescado 7500 6900 7600 2,37 2,34 4100
Origen Industrial
Yellow grease 8190 7630 8200 2,55 2,52 4410
Grasoleínas
>50 8000 7360 8400 2,43 2,40 4200
> 35 7700 6500 7900 2,39 2,36 4130
< 20 7100 6000 7200 2,36 2,33 4080
Jabón palma 6600 5900 6800 2,51 2,48 4340
Grasa hidrogenada 6550 6250 6820 2,68 2,66 4640
Las oleínas de pescado, a niveles inferiores al 1-1,5% pueden ser utilizadas sin
problemas en alimentación animal. Ponedoras y broilers parecen ser menos sensibles que
pavos y cerdos en relación con la aparición de sabores anómalos. La utilización de
períodos de retirada largos permite aumentar los niveles de utilización recomendados. Su
valor energético es elevado (especialmente en porcino) aunque inferior al de una oleína de
soja de calidad media. En el caso de-conejos y rumiantes, los niveles de utilización deben
ser mínimos e incluso evitarse debido a su menor palatabilidad y digestibilidad, y a los
efectos especialmente perniciosos de los AG insaturados de cadena larga sobre el
crecimiento y fisiología de los microorganismos del rumen (Palmquist y Kinsey, 1994).
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Incluye la grasa de pollos, la manteca, el sebo y sus mezclas. Su valor energético es
elevado y función del contenido en linoleico e insaturación de sus ácidos grasos.
grasos libres debe ser inferior al 3%. A veces aparece en el mercado grasa aviar con 15
grados de acidez, lo que es indicativo de cierto estado de deterioro.
4.2.- Manteca
4.3.- Sebo
Los monogástricos adultos utilizan sin dificultad niveles elevados de sebo, siempre
que sea de calidad. Su inclusión a altos niveles en piensos comerciales queda limitada más
por razones tecnológicas y de calidad del gránulo, que por problemas nutricionales. En el
caso de animales jóvenes, el uso del sebo en piensos no está recomendado. De no existir
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otras fuentes lipídicas, se recomienda no sobrepasar el 2 o el 3 % en piensos para pollitos y
lechones, respectivamente. En rumiantes, el sebo es una grasa de elección, de buena
digestibilidad y con escasos efectos negativos sobre la microflora del rumen.
Incluimos en este apartado los aceites y oleínas de soja, girasol, colza, oliva y
palma. Otras fuentes de interés son los aceites de maíz y coco y las oleínas de algodón.
Como ya quedó detallado con anterioridad, las oleínas tanto vegetales como animales
tienen una menor digestibilidad y por tanto un menor valor energético en monogástricos
que los aceites de los cuales proceden. En estas especies, los monoglicéridos resultantes de
la digestión enzimática de los triglicéridos son más polares y por tanto facilitan la
formación de micelas más que los ácidos grasos libres. En rumiantes las diferencias no son
importantes y la disponibilidad del aceite (libre o contenido en la semilla) o la insaturación
de los ácidos grasos son los factores a considerar.
Una vez tenido en cuenta dicho criterio, el valor enegético de un aceite ú oleína
vegetal para monogástricos depende fundamentalmente de su contenido en linoleico. Por
tanto, los aceites de girasol, maíz y soja son más energéticos que los aceites de oliva o de
palma. Lo mismo ocurrirá con sus oleínas correspondientes. Por contra, el uso de lípidos
insaturados en animales próximos al sacrificio ha de tomarse con cautela por su efecto
negativo sobre la composición lipídica de la canal.
NA
piensos para ponedoras en base a cereales blancos, por su efecto sobre el tamaño del huevo
(Wiseman, 1994).
Las oleínas de soja son un subproducto del proceso de refinado del aceite. Su
aspecto es mucho más oscuro que el del aceite del cual proceden. Una razón es que durante
el proceso de refinado las oleínas retienen y concentran los colorantes iniciales. Durante el
proceso se separan los ácidos grasos libres, responsables de la acidez, de los triglicéridos
mediante la adición de NaOH. A continuación se separan las dos fases por centrifugación y
decantación y las pastas sódicas resultantes se neutralizan con ácido sulfúrico,
D
originándose las llamadas oleínas aciduladas ("acidulated soapstocks"). Estas oleínas se
lavan con agua abundante a fin de arrastrar el exceso de sulfúrico, se secan y limpian por
decantación y se obtienen las oleínas comerciales. Son productos que mantienen gran parte
de las ventajas nutricionales de los aceites de los cuales proceden. La mayor diferencia es
el menor contenido en triglicéridos de las oleínas lo que implica un valor energético
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inferior, especialmente para monogástricos jóvenes. Por otra parte, al ser un subproducto
exige controles de calidad más rigurosos a fin de evitar mezclas no deseadas con otras
fuentes lipídicas o la entrega de productos deficientemente procesados (exceso de
humedad, impurezas, sulfato sódico, insaponificables y acidez mineral) (Espuny, 1986).
No tiene sentido aplicar a las oleínas el criterio de calidad basado en acidez, ya que por su
propio origen es alto. De hecho, un índice de acidez bajo puede indicar adulteración.
Son productos abundantes en el mercado español. El aceite rara vez se oferta como
tal, pero su uso es frecuente como parte de la semilla entera. Es un aceite muy insaturado,
con mayor contenido en linoleico que el aceite de soja (58 % vs 53 %), por lo que su valor
energético es ligeramente superior en monogástricos jóvenes. Por el mismo motivo, las
oleínas puras de girasol son de alto valor nutricional en monogástricos, aunque su uso deba
restringirse en rumiantes de alta productividad.
En los últimos años han aparecido en el mercado semillas híbridas ricas en oleico
(superior al 80%) y por tanto pobres en linoleico (inferior al 5-6%). El contenido
energético de estos aceites y oleínas, aunque inferior al del girasol clásico, sigue siendo
elevado ya que es la insaturación y no solamente el contenido en ácido linoleico el factor a
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considerar.
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5.7.- Aceite y oleínas de coco
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decoloración anómala del huevo. Por tanto, su utilización en la práctica queda excluida. En
el control de calidad de las oleínas comerciales debe prestarse especial atención al uso de
mezclas con tonalidades verdosas para avicultura.
A nivel comercial son cada vez más frecuentes las ofertas de mezclas de oleínas
que cumplen unas ciertas especificaciones. Soja y girasol suelen utilizarse como fuentes de
linoleico. Oliva, palma, cacahuete, coco, orujo y algodón son otras posibles fuentes a
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utilizar para rumiantes. Las posibilidades de mezclas son infinitas pero en general quedan
definidas por su contenido en linoleico. Así, se ofrecen oleínas 50%, 35% y 20% para
ponedoras, multiuso y monogástricos adultos, respectivamente. Es bastante frecuente, en
situaciones comerciales prácticas, que estas mezclas incorporen productos de origen
animal. De aquí el nombre común de grasoleínas para estas mezclas.
FE
5.10.- Lecitinas
prioritaria (Overland et al., 1993). Por contra, y debido a este mayor contenido en
fosfolípidos ricos en fósforo, su nivel energético bruto es muy inferior al del aceite del cual
proceden (6800 vs 9350 kcal de Energía bruta, respectivamente)
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6.- GRASAS DE FREIDURIA
grasos libres y de linoleico. En los últimos años ha habido un cambio en los hábitos del
consumidor que ha favorecido el uso de grasas vegetales parcialmente hidrogenadas en
detrimento de sebos y mantecas. Estas nuevas grasas, que vienen a contener de media un
20 a 25% de linoleico (Indice de Iodo entre 80 y 87), son bien utilizadas por los
monogástricos a pesar de su alto contenido en ácidos grasos trans. En nuestro país existe
un prejuicio injustificado hacia este tipo de grasas. Cuando se recolectan, seleccionan,
filtran y reciclan de forma adecuada, su valor nutricional es alto y similar e incluso
superior al de un sebo de calidad media. El problema aparece cuando se reciclan grasas de
freiduría excesivamente recalentadas, con niveles de polímeros elevados (en ocasiones
superiores al 20%). Cuando el tratamiento térmico es abusivo se produce la autooxidación
de los ácidos grasos con aumento del contenido en polímeros, monómeros cíclicos,
hidroperóxidos y otros compuestos no eluíbles que no son digestibles y que pueden
resultar dañinos y (Sheehy et al., 1993) tóxicos para el animal. Además, los productos
oxidados reducen la palatabilidad de la grasa original (Gurr, 1984).
canales normales de recolección de las grasas de restaurantes y por tanto podrían llegar a
contaminar las actuales grasas de freiduría, con la consiguiente disminución de su valor
energético actual (Waldroup y Adams, 1995).
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Así por ejemplo, en un pienso de iniciación de pollitos aparte de limitar el contenido en
humedad, impurezas, insaponificables, peróxidos y fracción no eluíble entre otros
parámetros, se pedirá un mínimo de insaturación (índice de iodo y/o ácido linoleico) así
como un máximo de ácidos grasos de cadena larga tanto saturados (esteárico y palmítico)
como poliinsaturados (procedencia marina). Además, se evitará un contenido excesivo en
ácidos grasos libres, puesto que disminuiría de forma apreciable la digestibilidad de la
grasa en estos animales jóvenes (Cobb, 1993). Por contra, el fabricante de piensos para
rumiantes de alta producción querrá limitar el porcentaje de ácido linoleico y otros ácidos
grasos poliinsaturados. Además, puede que exija un mínimo de palmítico sin prestar gran
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atención al contenido en ácidos grasos libres.
Las grasas inertes existentes en el mercado corresponden a dos grandes grupos: las
grasas cálcicas y las grasas parcialmente hidrogenadas. Un método utilizado hace años, el
encapsulamiento o protección por recubrimiento, ha perdido interés por su costo y por la
dificultad de que las partículas resultantes resistan íntegras las manipulaciones en fábrica
(molienda, adición de vapor, granulado, etc). Una ventaja importante de este tipo de grasas
es su naturaleza sólida lo que permite su uso a fábricas pequeñas sin instalaciones para
líquidos o bien ser utilizadas directamente en granja, sobre pesebre o en carro mezclador.
De hecho, en algunas situaciones, estas grasas inertes diseñadas para rumiantes se utilizan
en piensos para monogástricos. Además, la calidad del gránulo suele ser superior cuando
se utilizan grasas sólidas que cuando se utilizan grasas líquidas.
NA
Los jabones cálcicos permiten que una mayor proporción de ácidos grasos
insaturados alcancen el intestino delgado, con lo que la digestibilidad intestinal de la grasa
aumenta. Entre sus inconvenientes cabe destacar su baja palatabilidad (son jabones) y su
alto contenido en calcio. Esto último debe ser tenido en cuenta a la hora de formular, tanto
en relación con el macromineral como por el menor contenido energético de estos
productos por unidad de producto comercial.
problema a considerar con este tipo de grasas es que la hidrogenación de los ácidos grasos,
especialmente de los de cadena larga, reduce su digestibilidad en el intestino delgado.
Cuanto mayor es el índice de iodo (insaturación) mayor es la digestibilidad, especialmente
para valores entre 11 y 27 (Firkins y Eastridge, 1994). Asímismo, a mayor relación
C16:C18 mejor es la digestibilidad. Algunas de las ventajas comparativas frente a otras
grasas inertes son su mayor estabilidad por ser más saturadas, su mayor palatabilidad y su
mayor contenido en grasa (Wallace, 1988).
9.- CONCLUSIONES
Los factores que definen la calidad y valor nutritivo de una grasa pueden dividirse
en dos grandes grupos: 1) los relacionados con la seguridad de su uso y 2) los relacionados
con su valor nutricional. El criterio de seguridad está relacionado con la ausencia de
sustancias tales como insecticidas, dioxinas, metales pesados, etc, que afectan a la salud y
a los rendimientos del animal y que pueden influir en su aceptabilidad por el consumidor.
El criterio de eficacia esta relacionado con dos apartados: 1) factores que actúan como
diluyentes de su valor energético y 2) factores que influyen sobre su digestibilidad y valor
nutritivo. Contenido en humedad, impurezas, insaponificables y material no eluible, así
como contenido en productos oxidados, polímeros, fosfolípidos y glicerol son importantes
en relación al primer punto. Contenido en ácidos grasos libres, longitud e insaturación de
la cadena, tipo y posición de los ácidos grasos en torno a la molécula lipídica son claves en
relación al segundo punto. Aparte, otros factores tales como tipo de animal (rumiantes vs
monogástricos), edad (broiler vs ponedoras), tipo y composición de la ración y calidad del
NA
producto final son otros puntos a considerar.
NA
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D
FE