Modelo biosocial del TLP en terapia
Modelo biosocial del TLP en terapia
Ideas clave 4
2.1. Introducción y objetivos 4
2.2. Planteamiento del caso clínico: identificación de
las características del TLP 5
2.3. ¿Qué son los trastornos de personalidad? 6
2.4. El trastorno límite de personalidad 7
2.5. Características clínicas 9
2.6. Comorbilidad con otros problemas de salud
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mental 17
2.7. Resolución del caso clínico: características
clínicas del TLP 18
2.8. Referencias bibliográficas 20
A fondo 23
Test 24
Esquema
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En primer lugar, se realizará un encuadre general de los aspectos que constituyen los
trastornos de personalidad, para posteriormente profundizar en el trastorno límite.
De este modo, los objetivos específicos a alcanzar durante el tema son los siguientes:
Franco, F. (2013). La herida [Película]. Kowalski Films; Elamedia Inc; Encanta Films; ETB;
Pantalla Partida Producciones.
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la misma.
Datos de prevalencia
Son escasos los estudios sobre la prevalencia en adolescentes. Se estima que afecta a
entre el 0,9 % y el 3 % de la población menor de dieciocho años. Si consideramos los
casos subumbrales (empleando criterios umbrales más bajos de presencia de síntomas),
el porcentaje aumenta hasta el 10,8 % y el 14 %. A pesar de que aproximadamente la
mitad de los adolescentes con el trastorno informan de que los síntomas comenzaron
antes de los dieciocho años, tan solo son diagnosticados antes de esa edad un 10 %
(Delgado et al., 2015).
El diagnóstico en adolescentes
Como sucede en otros trastornos, es probable que exista una correlación entre el
comienzo temprano del TLP, su larga duración y un peor pronóstico. Por ello, la
identificación e intervención temprana es un objetivo crucial para maximizar el
funcionamiento psicosocial y reducir la cronicidad.
1 Intentos desesperados para evitar el abandono real o imaginado (excluye criterio 5).
Labilidad afectiva causada por una reacción notable del estado de ánimo (por ejemplo,
6 episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que pueden durar varias horas, rara vez
más de unos días).
Enfado intenso e inapropiado o dificultad para controlar la ira (por ejemplo, manifestación
8
recurrente de mal genio, enfado constante, peleas físicas reiteradas).
Desregulación emocional.
Desregulación conductual.
La génesis del TLP (presentada por Linehan en su teoría biosocial) necesita incluir la
evidencia actual integrando diversas áreas del conocimiento científico, ya que se trata
de un modelo multicausal.
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Integrando la teoría del apego, Peter Fonagy (2004), psicólogo y psicoanalista inglés,
introduce el concepto de «mentalización» o «función reflexiva» para definir la
capacidad de interpretar el comportamiento propio o el de otros en base a estados
mentales subjetivos e intencionales. En su dimensión autorreflexiva, esta capacidad
permite registrar e identificar sentimientos, deseos, pensamientos y discernir los
motivos de los mismos, así como establecer nexos con otros elementos de la vida mental.
Para este autor, el concepto de mindfulness, uno de los principios en los que se
fundamenta la TDC y que proviene de la corriente zen, está estrechamente vinculado al
concepto de mentalización. Jeremy Holmes (2006) explica que mentalizar significa
vernos a nosotros mismos desde fuera y ver a los otros desde dentro. Estos autores
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Figura 2. En el modo equivalencia psíquica la fantasía o mundo interno se vive como real. Fuente:
[Link]
Desde este enfoque, los síntomas del TLP se entienden como resultado de una supresión
parcial y temporal de la mentalización. Los pacientes no muestran una capacidad
anulada de su función reflexiva en todo momento, sin embargo, ante situaciones de
elevado estrés emocional, la capacidad para mentalizar se ve afectada. Este rechazo a la
mentalización puede entenderse como una defensa que permite proteger del dolor
emocional. En estos casos, la persona puede regresar a modos prementalizados,
manifestando las características prototípicas del trastorno, que exponemos a
continuación.
Desregulación emocional
Las personas con TLP experimentan con frecuencia desregulación y labilidad de las
emociones. Esta inestabilidad afectiva se manifiesta mediante cambios bruscos del
estado de ánimo y una alta reactividad a los mismos: experimentan episodios intensos
de enfado, dificultades para controlar la ira e irritabilidad, que pueden llegar a durar
horas y en algunas ocasiones varios días. Generalmente, el estado de ánimo basal es la
disforia, es decir, la tendencia a sentir malestar, tristeza y desmotivación.
En su teoría biosocial Linehan (1993b) explica que las personas con este diagnóstico son
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Desregulación interpersonal
Las personas con TLP experimentan dificultades para relacionarse íntimamente con
personas significativas de su entorno. El «caos interpersonal» se manifiesta a través de
relaciones intensas, inestables y llenas de dificultades.
En la esfera relacional destacan por ser muy perceptivos y por su habilidad para captar
las necesidades y defectos ajenos. Ante el temor al rechazo y la soledad, son
especialmente sensibles a las señales de abandono. Esta puesta en práctica de detección
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de detalles puede haber sido adaptativa en el pasado y, sin embargo, en la vida adulta
genera confusión en el entorno y la sensación en los otros de estar siendo manipulados.
Desregulación conductual
Este factor abarca un amplio abanico de conductas que las personas con TLP ponen en
marcha ante la experiencia subjetiva de conflicto. Resulta de gran importancia estudiar
detenidamente la funcionalidad de estas conductas y su impacto en el contexto (no
olvidemos que las autolesiones y las amenazas suicidas son actos comunicativos muy
potentes) para poder desarrollar una intervención coherente.
Las personas con TLP se caracterizan por presentar una elevada impulsividad,
fundamentalmente de carácter autolesivo (por ejemplo, conductas sexuales de riesgo,
golpes en el cuerpo, consumo de drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios,
etc.). Muchos pacientes dicen sentirse aliviados cuando se autolesionan.
Son diversas las explicaciones que se dan a este hecho, entre otras, algunos autores
hablan de anestesia emocional producida por el aumento de endorfinas tras la
autolesión o la inducción de dolor físico como una manera tangible de controlar el dolor
emocional, reduciendo así la angustia no mentalizada. De esta forma, la autolesión se
entendería como una manera de afrontar las emociones intolerables, aunque
ciertamente sería desadaptativa. Es frecuente encontrar la tendencia a sustituir
periódicamente unos patrones de impulsividad por otros.
Los pacientes con TLP experimentan con frecuencia una inestabilidad intensa de la
autoimagen y del sentido del yo, fruto de la confusión con respecto a su propia identidad
(dificultades para responder quiénes son, qué les gusta o disgusta, qué sienten, cuáles
son sus valores, etc.). Para la constitución de la identidad es necesaria una base firme de
Según Linehan (1993b, p. 25): «El propio sentido del yo se forma mediante observación
de las reacciones de uno mismo y de los demás ante las propias acciones». La
desregulación emocional influye negativamente en la consolidación de una identidad
estable, lo que dificulta el desarrollo de relaciones sociales equilibradas.
La inestabilidad en la autoimagen, definida en base a cómo les perciben los demás, suele
provocar cambios repentinos de humor y pensamientos aparentemente contradictorios.
De esta manera, carecen de una autoimagen sólida, dando la sensación de ser una veleta
expuesta a las inclemencias del tiempo.
Otro aspecto característico del TLP es la sensación crónica de vacío, una experiencia
visceral de que «falta algo» que genera un malestar intenso. Algunos autores postulan
que esta sensación se relaciona con no haber podido integrar el otro tranquilizador
durante el desarrollo, de tal manera que no son capaces de calmarse a sí mismos o acudir
a representaciones tranquilizadoras de los otros (Klein, 1946). Como modo de aliviar este
sentimiento, ponen en marcha conductas desreguladas como las que hemos comentado
anteriormente (conductas sexuales de riesgo, atracones, etc.).
Las alteraciones identitarias en estos pacientes con frecuencia albergan estados del yo
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En las personas con diagnóstico de TLP es frecuente encontrar una alteración en los
procesos cognitivos básicos de memoria, atención y concentración. A su vez, se observan
dificultades en las funciones ejecutivas (inhibición, flexibilidad cognitiva y toma de
decisiones) que sugieren una afectación en áreas prefrontales. Sabemos que la corteza
prefrontal, junto con el sistema límbico, cumple un papel fundamental en la modulación
emocional y a su vez se relaciona con la adecuada resolución de tareas cognitivas.
El TLP presenta una alta comorbilidad con otras variedades diagnósticas, cercana al 85
%, especialmente con trastornos del estado de ánimo, trastornos de la conducta
alimentaria, abuso de sustancias (Zanarini et al., 1998), y alteraciones conductuales.
Se ha descrito que el trastorno por estrés postraumático (Rusch, 2007) constituye una
comorbilidad frecuente en estos pacientes, así como el trastorno por déficit de atención
e hiperactividad, encontrándose en un 16 % de la población adulta (Ferrer et al., 2010).
Probablemente la elevada comorbilidad del TLP con otros trastornos esconde una
vulnerabilidad común que en un alto porcentaje se relaciona con la interacción entre el
temperamento, un sustrato de dificultades en el vínculo y la autorregulación, que dan
lugar a manifestaciones clínicas diversas, las cuales a su vez interaccionarán con los
contextos interpersonales. El estudio y abordaje de los síntomas en el contexto de la
biografía nos ayuda a encontrar un modelo explicativo que no nos proporciona los
criterios categoriales actuales.
Dada la escasa eficacia de dichas conductas para sentirse más aliviada, sale de la
discoteca y vuelve a comprobar si este chico ha llamado. En este momento observamos
un cambio de estado mental, mostrándose la paciente irascible y tensa, y llamando de
nuevo impulsivamente a Álex.
Aquí se aprecia, en contraste con la primera llamada en la que le pide ayuda, una
devaluación inmediata. Se siente decepcionada y le insulta y culpa de no ser un apoyo
en sus problemas. Desarrolla esta actitud externalizante y agresiva a la vez que emplea
cierto chantaje emocional, comunicando una intención suicida que probablemente
genere un alto un impacto en el otro. En estos momentos se encuentra desbordada, con
una dificultad para regular sus emociones y mantenerlas dentro de la ventana de
tolerancia. Es entonces cuando cuelga el teléfono móvil y lo lanza contra el suelo (acting
out).
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6. «Juan odia estar conmigo porque soy aburrida y quiere que me marche, esto es
así, me está echando con la mirada». Este podría ser un ejemplo de:
A. Desregulación interpersonal.
B. Funcionamiento en modo de equivalencia psíquica.
C. Funcionamiento en modo «como si».
D. Alta capacidad de su función reflexiva.