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Biografía de Ruth Wallberg González

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Ruth Wallberg González

1945 -

Hasta en el más seco lugar del mundo llueve, sobre todo si han
pasado décadas. Y, cuando lo hace, la vegetación reacciona a ese
mínimo estímulo acuoso, brotando en sus suelos agrietados un
colorido manto de flores. Despierta el interés de muchos si se corre
la voz que el desierto ha comenzado a florecer. Como no es
frecuente, no pocos organizan viajes improvisados para ver este
espectáculo inusual. Sin embargo, esto no es progresivo, y dentro
de poco se desvanece y vuelve a aparecer con fuerza un paisaje seco
y sin vida. La precipitación fue mezquina y aunque la primavera
duró unos días, igual cautivó los ojos y corazones de muchos al ver
un sitio deslucido, convertido en un fugaz jardín.

El desierto de Atacama florecido

Antecedentes familiares

Ruth nació un 1 de agosto de 1945


en el hospital de un campamento
salitrero en Chuquicamata, la mina de
cobre y molibdeno más grande del mundo
a tajo abierto. Está ubicada a 15 km., al
norte de Calama, perteneciente a la región de
Antofagasta. Su padre era de Coquimbo y su madre
de la Oficina Salitrera Agua Santa. Sus padres se conocieron en Ovalle, donde su madre
Mercedes vivía con sus padres. Ya casados el matrimonio emigra junto a su único hijo
Rubén hasta Chuquicamata en busca de empleo. Allí nacen los otros hijos.
Lamentablemente se produce una ruptura en el matrimonio, y la madre con sus seis hijos
toma una decisión drástica por el mal comportamiento de su esposo. Mudarse hasta la
Salitrera María Elena, donde vivía su hermana Gregoria (Goyita para los niños) y su
cuñado el tío Peralta. Ellos acogen a este familión, aunque ellos tenían otros cinco niños
más. La casa era pequeña pero el corazón de los tíos de Ruth era del tamaño del Titanic.
En esa estrechez pudieron convivir por años unas 15 personas.
Hospital del campamento minero de
Chuquicamata, donde nació Ruth

Su madre, una vez instalada con todos


sus hijitos comienza a buscar empleo.
Encuentra donde una señora que
trabajaba como profesora en la mismo
oficina salitrera. Su labor era
preocuparse del cuidado de los niños y las labores de casa. Entraba a las 9.00 de la mañana
y salía ya entrada la noche, a eso de las 21.00 horas. Y cuando llegaba a la casa de su
hermana que le había dado hospedaje, tenía que lavar la loza de las personas que pagaban
pensión en casa de la hospitalaria Goyita. Ruth recuerda: “Mi madre se levantaba muy
temprano y se acostaba muy tarde. Me llevaba todas las mañanas a comprar el pan y la
carne. Había que estar a las 8.00 de la mañana haciendo fila, antes de que abrieran. Ella
se ponía en una fila y al frente estaba la carnicería donde me dejaba haciendo lugar para
que la pequeña Ruth consiguiera un poco de carne. Como yo era chiquitita, ella no
despegaba la vista de mi avance en la fila, para cambiarse brevemente y pasar el vale y
canjearlo por la carne. Después de este ejercicio a diario, corriendo llegábamos a casa
donde me dejaba y partía raudamente hasta la casa de la docente donde trabajaba de
jornada completa”. Eran días duros donde el descanso era solo cuando se dormía. Ruth y
sus hermanos terminan de vivir su infancia en este hogar. Una reflexión de lo poco o nada
que sirve estar en una religión: “Tanto José como Mercedes pertenecían a la Iglesia
Adventista, sin embargo no fueron de ayuda para mejorar la mala conducta de su padre y
así conservar el matrimonio. Si hubieran tenido ayuda práctica de los guías religiosos, su
madre no hubiera tenido que emigrar a otro hogar y tener que dejarlos solos para proveer
lo básico en alimento y vestuario”.
Ruth de 1 año y cuatro meses

Ya en su adolescencia se cambian a
vivir al departamento que le habían
asignado a Daniel, uno de sus
hermanos mayores que trabaja en
la empresa salitrera. El se había
casado y le habían pasado una
pieza adicional. Allí se muda una
parte de la familia de Ruth, y los
menores llegan a su mayoría de
edad en esa casa.
José Wallberg y Mercedes González
(padres de Ruth) y dos de sus hermanos
Fue crudo para su madre tener que criar a seis hijos sin un padre presente. Ruth recuerda
que solo una vez su padre envió dinero ($5 pesos). Posteriormente fue a verlos en otra
oportunidad a María Elena, para no regresar más. Mercedes, la madre de esta familia
grande, tuvo que asumir pesadas responsabilidades para poder sustentar a pequeños que
estaban llenos de necesidades.
En su máximo apogeo la ciudad llegó a albergar a unos 10.000 habitantes. Ruth en esta
salitrera asiste al colegio y ya más adulta estudia un año moda en la Oficina Salitrera José
Francisco Vergara. Con el pasar de los años conseguiría empleo en la confitería del Teatro
de María Elena, donde también tuvo momentos de esparcimiento al ver algunas películas
de aquellos años.

Típica escena de un campamento minero en


los años 50 donde se ven a muchos niños en
medio de estos pasajes polvorientos

Un billete como este envío su padre a su madre para los


gastos de la familia – Equivalía para ese tiempo a unos
62 dólares – Hoy serían unos $ 600.000.-

Sinopsis de cómo se formaron estos campamentos salitreros: Miles de familias viajaron a la pampa del
desierto de Atacama, desde nuestro mismo país, como de Perú, Bolivia, Europa y Estados
Unidos, para trabajar y vivir en las oficinas salitreras. El carácter inhóspito, seco y
desolado del territorio contribuyó que en los campamentos hubiera un mayor
compañerismo. Desde estas desolaciones nació el término “la choca”. Los obreros del
salitre cuando se acercaba la hora de tomar té aludían al ‘jarro choquero’, que es un
tarrito de lata de conserva provisto de una oreja para cogerlo. Con el pasar de los años
se acuñó la frase ‘vamos
a tomar la choca’, es
decir, un refrigerio o
comida.

Salitrera María Elena en pleno apogeo

La vida de los trabajadores pampinos era dura,


las faenas comenzaban desde la salida del sol,
prolongándose hasta el atardecer, es decir
duraban doce horas. Estos campamentos lo
formaban un grupo de pabellones construidos de
unos cien metros de extensión, y de fondo tenían unos doce a quince metros. Cuando los obreros eran casados se le
asignaba un departamento con dos dormitorios y otra pieza que servía de cocina, living y comedor. Con un estrecho
patio trasero. Y como las familias eran numerosas, los niños jugaban en los pasajes o calles de tierra. Los
campamentos más grandes llegaron a tener colegios, teatros, un retén de policías, pulperías, y una plaza donde se
preocupaban por cuidar los pocos árboles que se podían cultivar.

Una semilla que solo necesitaba humedad para florecer


Dejemos a la protagonista de esta biografía exponer su sentir: “Desde niña me hacía
muchas preguntas que necesitaban ser contestadas en algún momento de mi vida. Como el
entorno en el cual nací y me crie fue poco atractivo, no propicio para niños, ni viejos, es
decir para nadie. Yo veía que algunas personas se veían contentas porque no les pagaban
mal. Pero como en mi casa no teníamos el buen sueldo de un hombre que trabajaba en una
Oficina Salitrera, las carencias, el hacinamiento y el sufrimiento lo tenía muy cerca, en mi
propia familia. Para poder vivir y
tener lo básico había que trabajar
con rigurosidad. Mi madre fue
una mujer sacrificada. La vida
era difícil en medio del desierto
más árido del mundo. Tanto la
gente que me rodeaba, como el
trabajo que realizaban, y la
geografía que nos vio nacer no
eran animadoras para una
adolescente que observaba y
pensaba. Algunas de las
preguntas que me daban vuelta en
mi cabecita juvenil, eran: ¿Por
qué la vida tiene que ser así?
¿Por qué se tiene que sufrir
tanto? ¿Por qué cuesta tanto ser
feliz?”

Ruth siendo una niña en María Elena

Para ese tiempo, ¿cómo satisfacía esta adolescente sus necesidades espirituales? Ella
contesta: “Mi madre dejó de asistir a la Iglesia Adventista, y como la Iglesia más popular
era La Católica, nos dejamos llevar por la mayoría de los vecinos. Y de a poco me fui
envolviendo en las diferentes actividades, tradiciones y celebraciones de la Iglesia Católica.
Como no había mucha entretención y distracción, las procesiones fervorosas de la
religiosidad nortina me atraían. Todas las semanas estaba en la misa y cuando había fiestas
de devoción, ahí estaba yo. Una de las festividades religiosas era pasear a la virgen y a
algunos santos por las calles. Yo era una de las que más gritaban en las procesiones. ¡Viva
la virgen! ¡Viva María! Y cuando pasábamos frente a las iglesias evangélicas, con más
vigor expresaba mis alabanzas. A medida que crecía fui perdiendo las ganas y mi interés
por las festividades religiosas. Recuerdo la última procesión en la que participé. Ya no tenía
el entusiasmo y el fervor de exteriorizar mi devoción, como lo hacía años
atrás. Mis amigas y personas que me conocían, también lo notaron.
Me decían, ¡ya pues Rutita grita con más ganas, ¿qué te pasa?!
Comencé a sentir vergüenza de lo que hacía. Prácticamente en la
última fiesta religiosa en que participé, lo hice más por compromiso
que por convencimiento. Junto a mi hermana fuimos parte de esta
romería, pero ella de repente se fue a casa. Y al llegar al lugar donde
se haría la ceremonia, desaparecí, me fui corriendo a mi casa
abochornada.”

Ruth a los 18 años

Una llovizna constante permite un desarrollo pleno


de la semilla

Cuando estas inquietudes y vacilaciones estaban


acentuándose en su mente y corazón, brota de la nada, una
llovizna suave, que comienza a precipitarse en su hogar. Y parece
que las semillas más cercanas a la superficie comienzan a
disfrutar de esa humedad. Se inicia en la Salitrera de María
Elena un florecimiento atípico en casa de los Wallberg. Porque
tuvieron que esperar algunas décadas para ver “llover del cielo”
agua de vida.

El paisaje variopinto que adquiere un lugar infértil después de una lluvia llama la
atención de turistas y curiosos. Pero este rocío persistente cambiaría por siempre la
apariencia y vida de las personas que estaban a punto de recibir, una transformación.

El camaleón cambia el color de su piel, como el desierto cambia de coloración, pero


la variación en el cambio de apariencia del camaleón tiene también otros motivos…

Cuando oímos la palabra camaleón automáticamente lo asociamos al


cambio de color en la piel de este reptil. Sin embargo, estos
animales no lo hacen por gusto, sino por necesidad. Su
condición de vida bien sea psicológica o fisiológica son las
principales causas de la variación de su tonalidad. Lo hacen
con frecuencia cuando sienten calor o frío. También lo hacen
para defenderse de posibles depredadores. De ahí se deriva el
término ser camaleónico, que en sentido figurativo se refiere a la
persona que es capaz de adaptarse a cualquier medio, de forma rápida. Como son los individuos que hacen
un esfuerzo por modificar sus actitudes. Además, la persona camaleónica es flexible y empática. Aquel que
es capaz de trasladarse, de forma sincera y efectiva, al universo mental del otro.

El despertamiento a un mundo espiritual desconocido


¿En qué año comenzó su vida espiritual? Fue en 1961 cuando una llovizna se
convirtió en lluvia persistente en su familia. Y como este desierto florece cada 6 o 7 años,
la sequedad espiritual para ellos había durado décadas. No caía una gota de agua que da
vida desde 1926, cuando comenzó a poblarse este lugar. Hubo que esperar varios años para
que comenzara a humedecerse la espiritualidad de unos pocos. Jehová la fuente de esta
agua estaba enviando precipitaciones más continuas. El Dios de la vida anhelaba que las
familias sinceras de esta región recibieran un rocío en sus corazones. Esto nos recuerda
las palabras inspiradas en Isaías 55:1 “¡Oigan, todos ustedes los sedientos! Vengan al
agua. […]” (TNM con referencias).

Y así fue como Sonia Rivera una abnegada y valiente hermana comenzó a visitar a
estos sedientos pampinos. Viajaba desde la Oficina Salitrera Pedro de Valdivia, hasta la
Oficina Vergara. Ella es hermana de Juan Rivera de Putaendo. La primera que gustó de
beber esta agua refrescante fue Elizabeth Ramírez, esposa de Daniel Wallberg. También
quiso probar su cuñada, Ruth Wallberg, una jovencita. Total, esta agua era gratis y quien
la ofrecía lo hacía de buen agrado. Ruth como escolar solo tenía que ayudar en los
quehaceres de la casa y responder con buenas notas en el colegio. A diferencia de su cuñada
Elizabeth, que como mujer casada tenía mucho que hacer al atender su hogar, a su esposo
e hijos. La camanchaca semanal hizo que se mojaran estos corazones dispuestos, donde la
“inclinación espiritual estaba”. Solo hacía falta un rocío, con visitas constantes. ¡Y el fruto
sería asunto de tiempo!

Llega ayuda para fortalecer las plantitas que estaban creciendo


¿Qué fue de Sonia Rivera a quien Jehová usó para atraer a esta familia a la verdad?
Ella tenía algunas dificultades personales y de familia, por lo tanto, sus circunstancias ya
no le permitieron seguir viajando hasta la Oficina Salitrera José Francisco Vergara. La
hermana Sonia hizo todo lo que pudo como maestra para transmitir de la mejor manera lo
que había aprendido. Pero cuando su escenario no fue favorable, se hicieron los arreglos
para que estas semillas continuaran recibiendo el rocío de vida.

Graciela de Cabrera que venía de Antofagasta había sido asignada como precursora
especial para atender la Salitrera Coya Sur, y desde allí visitaba la Oficina María Elena.
Estaba a una media hora de su vivienda. Graciela tenía el espíritu de precursor que le había
impregnado el hermano John Williams, quien la había adiestrado en el ministerio. Y ese
mismo celo quiso transmitirlo a sus dos estudios progresivos de esta oficina salitrera. Dos
mujeres de la familia Wallberg comenzaron a dar pasos decisivos con la ayuda que ahora
estaban recibiendo cada semana. Una con pocas cargas y la otra con una mochila familiar
al ser esposa y madre. Evelyn MacFarlane (Bunny de Valenzuela) quien había sido la
decana regadora de las semillas en el desierto de Tarapacá, no podía atenderlas a ellas
porque tenía su propia huerta espiritual que cuidar, y esta era cada vez más demandante.

Ruth lo recuerda como si fuera hoy: “Desde un principio me gustó todo y lo acepté
todo, porque olfateé que estas verdades no tenían ningún residuo de impureza. ¡La lluvia
que caía cada semana parecía filtrada por Dios! Cuando Graciela me invitó a las
reuniones, yo de inmediato le dije que sí, me gustaría ir. Y desde que pisé el Salón del Reino
nunca más falté a una reunión. Y, aunque el lugar donde nos reuníamos era sencillo y
pequeño, eso no fue para mi motivo de reparo alguno. El asistir a las reuniones se convirtió
en un hábito de vida. No me costó nada, ya que antes lo hacía semanalmente al concurrir a
la parroquia”. Su hermana Rosa también comenzó a manifestar un cierto interés en la
verdad. Porque cuando a Elizabeth la esposa de su hermano le venía a realizar su estudio
de la Biblia semanal, ella la abordaba y le decía, ‘ya pues cuenta lo que aprendiste, dinos
que te enseñaron’. Cuando se es joven no hay prejuicios sobre lo nuevo, se acepta con
mayor confianza. Las personas mayores son más escépticas, por las desilusiones que le ha
tocado vivir, y también porque conocen más al imperfecto género humano.

En el desierto están las semillas libres de competencia, ya que no hay otras raíces
que le quiten el agua, ni se apoderen de los nutrientes del terreno. En suelos donde cae
mucha agua, está la maleza que compite fuertemente con las semillas que desean germinar,
y estas son presas de la mala hierba que la enmarañan en su crecimiento. Se tiene que
luchar con más fuerza y por más tiempo. Esto hace que repetidas veces se dilaten
importantes decisiones, ya sea por dudas o temores. Los que hemos tenido el privilegio de
servir a nuestro Dios desde la adolescencia no tuvimos estas ataduras o frenos. Ya que nos
costó menos tomar decisiones importantes en nuestra vida. Nuestra mente y corazón
estaban abiertos para ser llenado de verdades cristalinas, y absorber todos los principios y
valores morales que encauzarían nuestra vida.

Comienzo a conocer un trabajo que llenaría mi vida


Volvamos a la narración de esta joven sincera: “Un día Graciela, mi conductora me
dice, ¿te gustaría ir al ministerio del campo? Como todo me gustaba, le dije, ¡por supuesto,
me encantaría! Al día siguiente ella me pasó a buscar y trabajé en la predicación con ella.
Cuando llevábamos más de una hora visitando a las personas de casa en casa, le pregunté:
‘¿En qué momento vamos a ir al campo? Yo me imaginaba que me llevaría en una góndola
a un lugar donde hubiera pasto, flores y árboles. Entonces ella me dice, ¡este es el campo!
Es decir, el territorio ‘ese era, el campo de trabajo’. Su respuesta la asoció con las palabras
registradas en Juan 4 35 ¿No dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la
cosecha? Pues fíjense en lo que les digo: levanten la vista y miren, los campos están
blancos, listos para la cosecha”.
Tomo la decisión más grande de mi vida

Uno de sus primeros registros de su


actividad ministerial. Está la fecha en que
se inició como precursora especial

La hermana Wallberg tiene en su


mente muy grabados los sucesos que
marcaron su vida. Dejemos que ella
misma continúe con la narración:
“Habían transcurridos unos tres
meses desde que esta mujer de Dios
había llegado a nuestro hogar con
tan hermosas bendiciones. Y en ese
breve espacio de tiempo yo ya había
asistido a las reuniones, y tenía
alguna experiencia en la
predicación. Entonces, me informa
de un acontecimiento desconocido
para mí en ese instante. Me dice que se está acercando la fecha de una asamblea que se
realizaría en Iquique, y menciona el día y el mes”.

¡Uf, nada de cerca para ellas! Estamos hablando de más de 300 kilómetros de
distancia. Hoy quizá usted esté diciendo, eso lo hacemos en tres horas en automóvil. Pero
recordemos que para ese año 1961 las carreteras de Chile eran muy precarias y la
velocidad de los buses estaba lejos de ser 100 km, por hora. Para ese tiempo viajar ese
tramo en carreteras con escasos espacios pavimentados y muchos kilómetros sin asfaltar,
era toda una aventura. Y si a esto le añadimos las muchas curvas y pendientes del camino.
Realizar esta travesía tomaba todo un día, si es que no tenían una avería (o se quedaban en
panne). Aunque el dinero escaseaba, su madre le
pasó el dinero para
el viaje.
Cerca de Taltal
en 1961

Panamericana
Norte en 1962
Eran épocas de austeridad, donde la inmensa mayoría de la población tenía una
forma de vivir muy modesta. La modernidad todavía estaba a kilómetros de distancia. Esto
nos hace usar empatía y entender las limitaciones en el desplazamiento.
Una reseña sobre una transitada carretera que nos ha beneficiado tanto a través de nuestra vida:
En 1923, durante la V Conferencia Internacional de los Estados Americanos desarrollada en Santiago, se
dio origen a un revolucionario proyecto: crear una
carretera que se extendiera entre Alaska y la
Patagonia, un camino que uniera todo el continente.
Parte de ese trazado pasaría por Chile. Este fue el
origen de la Carretera Panamericana. En 1945, este
camino comenzó la etapa de pavimentación en algunos
tramos. Debido a los pocos avances tecnológicos de ese
período, las obras duraron 22 años, hasta que se
estableció una ruta definitiva entre Arica y Puerto
Montt. En 1968, el presidente Eduardo Frei Montalva,
anunció la finalización de la famosa carretera, la que
sería decretada oficialmente “como Ruta 5” en 1969.
Y hasta el día de hoy tiene esa designación. Reparando el camino a Copiapó en 1928

Volamos al suceso que estaba por consumarse: “Ruth pregunta, ¿qué es eso de una
asamblea? Su guía espiritual se lo explica. Al entenderlo, con prontitud le dije que me
gustaría asistir y que no tenía ninguna dificultad en acompañarla si mi madre me
autorizaba, ya que mi padre nunca más tuvo comunicación con sus hijos. Además, le
comenté que tenía familiares a donde llegar en Iquique. Pasaron los días, y llegó el día ‘D’.
El viaje ya era una realidad, estábamos subiéndonos al bus, listas para emprender este
excitante recorrido. Después de un largo y agotador viaje, ¡por fin llegamos al lugar de la
asamblea!
John Williams
Cuando la tarde caía, y el programa del viernes estaba
llegando a su término, el orador, el hermano John Williams invitó
a los asistentes a estar presente el día siguiente para poder
presenciar los bautismos. Y que todos los que deseaban bautizarse
deberían presentarse con sus respectivos trajes de baño, y sentarse
en la primera fila del auditorio. Cuando escuché esto por los
altavoces, le pregunté a mi conductora, si yo podía bautizarme. Y
ella me preguntó si yo realmente quería dar ese paso, y… ¡con
mucho entusiasmo le dije que sí! Entonces puedes bautizarte,
confirmando mi improvisada decisión. Al regresar ese día a mi
lugar de hospedaje, que era la casa de una tía no cristiana, le pedí
a mi prima si me podía prestar un traje de baño. Ella accedió, y ahí estuve ese día
memorable de mi corta existencia, lista ‘para hacer la voluntad de Dios’. Todo lo que ÉL
pidiera y su Organización solicitara, estaría dispuesta a hacer. El mismo hermano Williams
fue el orador que disertó el tema del bautismo”.

Primera asamblea realizada en 1961


En la Salitrera María Elena

Esta adolescente prosigue con sus recuerdos: “Mi cuñada,


Elizabeth, la esposa de mi hermano Daniel Wallberg, estaba
criando dos hijas y una de ellas tenía un año, era un bebé.
Además, mi hermano Daniel como no era testigo de Jehová, no
sentía todavía un gran aprecio por lo que estábamos nosotros
estudiando. Así que el día en que teníamos que emprender el
viaje, ella no llegó. Cuando miro hacia atrás, entiendo, porque
nunca habíamos ido a una asamblea y todo era nuevo para
nosotros, y ella tenía cargas que sobrellevar. Yo para ese
tiempo tenía 16 años y estaba decidida a servir a Jehová, y
aunque nadie de mi familia me acompañara, mi Dios me dio el
coraje para tomar tan trascendental decisión en mi vida. La
fecha la llevo grabada en lo más profundo de mi corazón, fue
un sábado 29 de septiembre de 1961. Estuve entre los seis que
dedicaron su vida en esa asamblea. La concurrencia fue de
unos 120, que son los que asisten hoy a una reunión normal de
congregación. Y que, para esa fiesta espiritual, éramos más de una región la invitada, se
incluía a la provincia de Antofagasta e Iquique”. Para ese tiempo no había una preparación
previa al bautismo como ahora, donde los ancianos se reúnen por turno con el estudiante y
se cercioran de que realmente entiende las verdades y principios fundamentales. La
conductora era una pieza clave para poder transmitir al siervo de congregación que uno
estaba preparada para este paso singular en la vida de todo cristiano.

Antes que terminara el año 1961, en la siguiente asamblea se bautizó Elizabeth


Ramírez de Wallberg. Esto fue en la ciudad de Tocopilla. Con los años ayudó a su esposo
a dedicar su vida a Jehová, como también a sus tres hijas. Por muchos años la hermana
Elizabeth sirvió como precursora regular. Ella ahora está en el sueño temporal, esperando
ver cumplidas las promesas de que el desierto de Atacama llegue a ser un ‘vergel y en su
lugar veamos chacras’. Su esposo el hermano Daniel Wallberg dedicó su vida a Jehová
poco después del bautismo de su esposa Elizabeth. Cuando Bunny y Rogelio Valenzuela se
mudaron hasta la Isla de Chiloé para servir como precursores especiales, quedaron
llevando la delantera en la congregación el hermano Héctor Toledo y Bermúdez. Y poco
después asumió Daniel quien sirvió por un largo período como siervo de congregación, con
un hermano que le ayudaba como auxiliar. Resultó ser un varón responsable y muy
preocupado del rebaño. Actualmente lleva décadas sirviendo como anciano de
congregación, y hace años que sirve como “comunero y asociado”.
¿Qué pasó con la hermana precursora Graciela de Cabrera? Sirvió unos cinco años
como precursora especial y después falleció. Sin duda alguna que fue usada en el mejor
momento de su espiritualidad para atraer a unos cuántos a la Organización de Jehová. Las
semillas que ella plantó en aquellos años hablan por ella, y así como nosotros hoy la
estamos recordando, nuestro buen Padre le devolverá la vida porque Graciela está en la
mente más segura del universo.

Hoy cuando se bautiza una jovencita, la acompañan sus familiares cristianos, la


congregación a la que pertenece, y también sus amigos. Graban la ocasión y se sacan
muchas fotos, que en minutos se las envían por WhatsApp a sus amigos. Ruth no tiene una
foto como recuerdo de esa ocasión, como muchos de nosotros que nos bautizamos en un
tiempo donde pocos tenían cámaras fotográficas. Solo saber que Jehová esbozó una sonrisa
desde su trono celestial al ver a una adolescente empezar un servicio sagrado que aún no
termina. Que, aunque han pasado más de 62 años sigue tan presente el compromiso como
si lo hubiera hecho hoy. ¡Algunas veces los pasos más valiosos de nuestra vida, los hacemos
con discreción, con poca bulla, pero con mucha dignidad y convicción!

Desarrollándome como publicadora en María Elena


Ruth continúa su historia: “Llegué de regreso a María Elena y seguí creciendo en la
congregación. Y como ya no me hacían más estudio bíblico, comencé a trabajar más de
lleno en el ministerio del campo, acumulando más destreza y sumando experiencia. Y como
Graciela junto a su hijita de cinco años servía como precursora especial, yo le preguntaba
sobre su servicio y me llegó a encantar la vida que llevaba. Entonces la misionera Bunny
de Valenzuela comenzó a introducir en mi corazón el deseo de llegar a servir como
precursora. Y como me había hecho una asidua lectora de los libros que nos llegaban en
español de la Sociedad Watch Tower Bible and Tract Society, comencé a ahondar en las
verdades que había aprendido.

Las visitas de los superintendentes de circuito me dieron dirección en el ministerio.


Ruth recuerda: “Nos visitó el misionero Harry Williams, y esa mañana llamé a la primera
puerta y le prediqué a la persona que salió a atenderme. Una vez que me despedí, y fuimos
a la siguiente casa, él amorosamente me dio un consejo. Mire cuando usted predique con
un varón, la primera puerta deje que la haga él, y después usted habla en la segunda. Yo lo
agradecí y por años usé este procedimiento”. Han pasado los años y nuestra Organización
ha ido madurando y hoy no tenemos esta norma. Pero en su tiempo la respeté. Después él
viajante me acompañó a una revisita (la señora María Rojas de Ponce). Ella fue muy
receptiva en la visita inicial, ya que había mencionado que le gustaban mucho las revistas.
Y ahora la volvía a visitar con el hermano Harry. Como jovencita inexperta le hablé de los
últimos días, entre eso la gran tribulación y el Armagedón. Pero el con discreción tomó
parte en la conversación y cambió el tema a las bendiciones que Dios traería en el nuevo
mundo. Esto hizo que se consiguiera un estudio bíblico. Yo proseguí visitando a la señora
María, lo hacía después de atender el negocio de confites del Cine que había en María
Elena. Con el tiempo ella llegó a bautizarse, y fue parte de la naciente congregación.
Aunque estuve poco tiempo en María Elena Jehová me bendijo con buenos frutos, entre
ellas la señora Bella, a quien le habían atropellado a su hija de ocho años y este accidente
fatal no lo había podido superar. No solo esta mujer llego a ser cristiana, sino también sus
hijas.

Los libros que me abrieron más los ojos para ver la falsedad de las iglesias de la
cristiandad fueron: ‘Nuevos cielos y una nueva tierra’ y el libro ‘¿Qué ha hecho la religión
para la humanidad?’ Estos dos potentes libros me fortalecieron la fe. Mi convicción de que
encontraba en la religión verdadera se hizo más fuerte.

Y se acrecentó el deseo de comunicar estas


verdades a las personas que estaban en el
campo, guiadas por clérigos falsos. Me senti
liberada de esa basura espritual, y muy
agradecida de que Jehová me lo haya informado
por medio de su santa Organización”.

Había que cortar definitivamente


con su anterior iglesia
Sus lazos con la iglesia católica se cortan
para siempre. Ruth con firmeza recuerda un incidente con
sus excompañeras de fe: “Fue en este período cuando un día llegó a mi
casa una ex amiga que había tenido cuando asistía a la Iglesía Católica. Y venía
acompañada de una joven que estaba por entrar en el convento para servir como monja. Y
esa joven que deseaba ser religiosa, era conocida por ser de ‘armas tomar’, es decir,
peleadora y conflictiva, temida por su carácter fuerte. El objetivo de la visita era que yo
volviera a las actividades de la iglesia. Pero como mi fe estaba bien cimentada en la
Palabra de Dios, aproveché de predicarles y decirles que antes de tomar una decisión tan
grande como entrar en un convento, lo primero que tenía que hacer era estudiar la Biblia
y conocer al Dios verdadero Jehová. La conversación no pasó más allá. Cuando me fui de
María Elena a servir como precursora a otras ciudades, perdí contacto con ellas, y nunca
supe lo que realmente hicieron. ¡Sí, me sirvió para exponer mi fe grande que tenía y darles
el mensaje de Vida, como yo también lo había recibido!

Poniéndome metas en la vida


Comienzo a ponerme objetivos más definidos. Partí con el servicio de precursor de
vacaciones (hoy precursorado auxiliar), y que para ese tiempo eran 100 horas, y si se hacía
por 15 días, había que informar 75 horas. Y así fue como en septiembre de 1962 me lancé
al precursorado regular. Durante todo ese período como precursora regular serví en la
congregación María Elena. Allí conocí a la familia Bermúdez (Nelfa y esposo), Jorge
Maldonado, Honorino Pérez, Cruz de Thomsom, Hortensia y Guillermo de Pool y la familia
Jaramillo. Como joven, estaba llena de energías y conganas de ser útil a los demás. Ibamos
a predicar a otras salitreras, como Coya Sur, Oficina Vergara, y Pedro de Valdivia.

Todas estaban relativamente cerca. Para ese tiempo


usábamos como locomoción unas Góndolas. Todos los
caminos eran de tierra, donde el polvo se introducía por
cualquier abertura de esas viejas micros. La calamina (es una
deformación ondulada que se produce en los caminos de ripio,
debido al viento y a la tracción ejercida por las ruedas de los
vehículos) de los caminos nos hacían ir saltando la mayor
parte del viaje. Y así fue como llegó un primero de marzo de
1964, cuando me nombraron precursora especial.

Calamina en un carretera

Una reseña de la Oficina Salitrera María Elena


Construcción de María Elena
En 1924 los hermanos estadounidenses Guggenheim, dueños de "American Smelting and Refining
Company", que explotaban minas chilenas de cobre adquirieron varias salitreras en el cantón El Toco,
entre ellas la oficina Coya Norte situada al
poniente del río Loa, que databa de 1911 y que
pasó a denominarse María Elena (En honor a
Mary Ellen Condon, esposa del primer
administrador de la planta, Elías Cappelens
Smith). Esta salitrera se destacó por su alto
desarrollo tecnológico, porque se comenzó a
trabajar con un moderno método industrial de
extracción del salitre denominado
Guggenheim. La oficina María Elena fue
diseñada bajo el concepto de “ciudad ideal”,
poseyendo un trazado octogonal, con cuatro
lados mayores y cuatro lados menores, llegando
a compartir el mismo centro, la plaza. Su
construcción comenzó en 1925 y quedó en
funciones plenas a comienzos de 1928.
María Elena y la crisis económica
La crisis económica de 1930 provocó el gradual cierre de las oficinas salitreras. Había aparecido el
“salitre artificial” que terminó desplazando al salitre natural por su menor costo. Con los años todas las
salitreras cerraron, menos María Elena.
Monumento Nacional
En 1999 la Oficina María Elena fue declarada Zona Típica por el consejo de monumentos nacionales.
Salitrera María Elena en la actualidad
En 2009 se llegó a un acuerdo. Cualquier proyecto futuro debe conservar la armonía del entorno de la
localidad, ya que, según la ley de conservación de patrimonios nacionales, estos se encuentran obligados
a proteger o resguardar casas, barrios, calles y sectores patrimoniales. Por lo tanto, en el año 1968, SQM
(Sociedad Química y Minera de Chile) tomó la administración de esta oficina salitrera protegiendo y
resguardando esta salitrera que es un monumento nacional y típico, de la fiebre del salitre.
Restauración de las infraestructuras
El 14 de noviembre de 2007, ocurre un
terremoto que deja daños en algunas de las
infraestructuras de María Elena las cuales
corresponden a la iglesia, teatro, escuela,
pulpería, entre otros. Lo que haría que se
temiera su posible demolición, sin embargo, en
enero de 2009 la empresa SQM y el gobierno
regional de Antofagasta firman un protocolo de
acuerdo para reparar los dañados ocasionados
por el terremoto, a lo cual SQM se compromete
a la reparación de mil viviendas y reconstruir
otras 50 que iban a ser demolidas.
El último centro salitrero del mundo
en la actualidad
María Elena es una comuna que pertenece a la región de Antofagasta, con una población para 2022 de
unos 7.500 habitantes. Actualmente es el último centro de salitre natural activo del planeta. Esto hace que
se transforme en un testimonio vivo del período salitrero de nuestro país, encontrándose en condiciones
muy cercanas a las originales. Esta salitrera cumplió ya más de 96 años de historia

Teatro Escuela
Fue en este teatro donde Ruth tuvo un empleo que le permitió juntar dinero para su traslado como
precursora especial a Taltal. Y su escuela que le permitió aprender a leer y escribir, y tener
comprensión de lo que estudiaba. Herramientas básicas para su posterior investigación de Las Santas
Escrituras

A un yermo desolado, se agrega un fruto más. Un alma joven con disposición de


servicio. Sin ataduras, ni cargas que sobrellevar, y con el pleno vigor de su juventud, para
gastarla en un propósito altruista. La mano que empuñó el arado, todavía la tiene muy
sujeta a él. Haciendo surcos en muchas partes de este largo y angosto país. Del desierto
no solo se puede extraer salitre, cobre, molibdeno o litio, sino que también productos no
tradicionales. Como generar siervos del Gran Dios Jehová en medio de un paraje inhóspito.

El crecimiento y desarrollo espiritual de Ruth siguió en alza. Cuando cumplió los 17


años emprendió el servicio de precursor regular.
¿De quién recibió entrenamiento en este servicio tan
preciado? Nada menos que de una avezada
conocedora del desierto, de una “Vicuña Pampina”.
Estamos hablando de Evelyn MacFarlane. Un
paréntesis sobre las vicuñas.

Vicuña del desierto en Chile

Vicuñas: Son animales que se adaptan muy bien a las condiciones del desierto, incluyendo la puna. Dentro
de los camélidos es uno de los más pequeños. Sus patas terminan en almohadillas, que no erosionan el
suelo del altiplano. Por su forma de alimentarse se les llama consumidoras de alimento de bajo impacto.
Porque permiten que los pastos se recuperen rápidamente, permitiendo de esta manera, que su alimento
nunca les falte.

La hermana Bunny *(Evelyn MacFarlane) siendo inglesa


se adaptó muy bien a un ambiente poco atractivo con mucho
polvo en suspensión y rodeada de un paisaje monótono. Y
con muchos hombres a su alrededor, como eran los miles de
obreros que formaban parte de los campamentos de las
salitreras. Su apariencia frágil (delgada y pequeña) no
representada lo fuerte que era para adaptarse a ese
territorio adverso. Muy bien la representa la vicuña, animal
delicado y de aspecto frágil, pero capaz de sobrevivir al sol
implacable del día y a las bajas temperaturas de la noche,
como también aguantar la puna. *Más detalles de su vida y
servicio, ver el libro “Una historia perfumada con amor”, págs. 279
- 281
Evelyn (Bunny) MacFarlane
Ruth conoció a Bunny en la Salitrera María Elena. Bunny le enseñó la verdad a
Rogelio Valenzuela, quien se desempeñaba como sastre. Con el tiempo Rogelio llegaría a
ser su esposo, y compañero en el servicio de precursor. Cuando se casaron se fueron a
servir a la Oficina Salitrera María Elena. Para el año 1963, estaban recibiendo una
asignación como precursores especiales al otro extremo del país. Nada menos que en
Chiloé. Iniciaron una obra en el centro de esta isla, Castro. Y que al pasar los años traería
muchos frutos a lo largo y ancho de esta isla grande, y en todo el archipiélago. Desde esta
asignación austral, salen a servir a la obra viajante.

Esta mujer sobreviviente de la Segunda Guerra mundial, y resistente al desierto más


seco del mundo, fue la que preparó y adiestró a Ruth cuando comenzaba su servicio como
publicadora de las buenas noticias del Reino. Su ejemplo, su temple y hermosa vida de
servicio al Creador, la motiva a imitar su fe. Llegó a ser para ella una de sus mentoras. La
juventud de Ruth ha ido quedando atrás y en su vejez continúa diseminando las semillas de
la verdad en sus distintas asignaciones recibidas.

Despedida de los Valenzuela a


su asignación en Castro en
1963 – Congregación de María
Elena – La flecha identifica a
Ruth Wallberg

Buscando una compañera que tuviera metas similares


Ruth toma el micrófono y sigamos escuchándola: “Después de mi bautismo mi amor
por Jehová comenzó a crecer y también por mi prójimo, a quienes veía tan desamparados.
En la Salitrera María Elena tuve una amiguita que también tenía metas espirituales. Juntas
conversábamos sobre servir de precursoras. Pero cuando llegó el momento de empezar a
concretar estas metas personales, ella desistió. La razón que dio fue que tenía que trabajar
para equiparse y tener sus cosas personales. Esto me provocó una decepción grande, pero
la desilusión me duró poco tiempo. Pensé, ya encontraré a otra hermana que desee llegar
al precursorado especial como yo”.
Ruth sigue relatando: “Poco después viajamos a una asamblea que se realizaría en
Calama, y el hermano Alberto Mann era el representante de la Sucursal. Estando en la
asamblea, me abordó una hermana cuyo nombre era María Silva, y me dice… supe que
deseas ser precursora especial. Me sorprendió la pregunta, pero después de salir del
asombro, le respondí: ‘Sí, así es… me gustaría mucho llegar a calificar para ese privilegio’.
Entonces ella con mucho entusiasmo me sugiere que abordemos al hermano Mann y le
hablemos de nuestras metas. Y así fue como conversamos
con él, y después de hacernos unas cuantas preguntas, él
saca un lápiz y toma nota de nuestros nombres y de las
congregaciones donde servíamos. Pasó un corto tiempo
y nos llegó a las dos un cuestionario para servir como
precursoras especiales en perspectiva. Era la invitación
formal para servir en este ansiado privilegio de
servicio. ¡Una emoción que solo lo entienden los que
han vivido esta experiencia! Esto fue en noviembre de
1963.
Con su primera compañera
María Silva – 1964 –
Salitrera Pedro de Valdivia

Como no había teléfono en aquellos años en los


hogares de casi nadie, todo lo hacíamos por carta.
Rápidamente nos escribimos para saber si a las dos nos
había llegado esta ansiada invitación. ¿Recibiste una carta de Betel con la solicitud para
servir de precursora especial? Sí. ¿Y tú? Yo también. Las dos pusimos nuestros nombres
sugiriendo una posible compañera de asignación. Ese verano viajamos a una asamblea de
distrito (hoy regional) a Santiago, en el mes de enero, ya del año 1964. Una vez finalizada
la asamblea yo le dije que tenía lista la solicitud para ser enviada a la sucursal. María ya
la había enviado, pero al enterarse que yo andaba con la solicitud lista en mi bolso, me
dice, yo te acompañó a Betel. Aprovechando que estaban en Santiago, juntas van a entregar
por mano la carta a la Sucursal que funcionaba en aquella época en calle Moneda 1710,
en el centro de Santiago. Nos recibió el misionero William Donaldson. Le entregamos la
solicitud, y nos despedimos, volviendo a nuestras respectivas congregaciones nortinas. Y
antes que terminara el mes de enero de ese año 1964, recibimos el nombramiento como
precursoras especiales a partir del 1 de marzo en Taltal”.

Taltal
Taltal es una ciudad donde se mezcla el desierto con la costa. Es reconocida por su
orden y limpieza. Pertenece a la región de Antofagasta. Se hizo famosa esta ciudad cuando
un presidente de Chile dijera espontáneamente en un discurso público: ¡He llegado… hasta
Taltal! Llega a Taltal un 1 de marzo de 1964, justo a unos días de la Conmemoración. Ruth
recuerda con mucha emoción lo que tuvieron que hacer improvisadamente ese mes.
Sigamos con atención su relato:

Entrevista a Ruth en el diario

“Como no se habían hechos los arreglos para que


un varón pudiera estar llevando la delantera, no nos
quedó alternativa que entre las dos precursoras
especiales asumiéramos el desafío de celebrar la Cena
del Señor. María Silva mi compañera, se sentó y
comenzó a leer y desarrollar el bosquejo provisto por
la Comunidad. Y yo, pasé los emblemas a invitados.
Sabíamos que era una fecha que había que celebrar
aún en circunstancias extremas. Para nosotras fue un
momento muy maravilloso, porque nunca en
nuestras vidas pudimos tener una experiencia como
esa. Pero cada cierto tiempo cuando asisto a la
conmemoración de la muerte de Jesucristo, me
embargan estos recuerdos, de que Jehová haya usado
a dos mujeres para recordar la muerte de su hijo.
Como no había un varón capacitado en toda la ciudad
que pudiera haber pronunciado el discurso de
memorial. Tuvimos este privilegio singular que está
hoy reservado para algunos varones nombrados.
¡Nosotras tuvimos esa exclusividad, que es parte de
nuestras vivencias y tesoros personales! Lo hicimos
con mucho respeto y tomando en cuenta que había que
cubrirse la cabeza. La asistencia fue de 22 personas,
en su mayoría adultos de edad avanzada.” ¿Cuál es la
razón del por qué las mujeres deben cubrirse la
cabeza? La encontramos en 1Corintios 11 10 Por eso
la mujer debe llevar una señal de sujeción sobre la cabeza, debido a los ángeles”. En las
instrucciones cristianas sobre la cobertura de la cabeza de la mujer, se le dice al varón
cristiano que no debe cubrirse, puesto que el hombre “es la imagen y gloria de Dios”,
mientras que la mujer es la gloria del varón.

Ruth sigue con su testimonio: “Una vez concluida la reunión, ese grupito de más de
20 personas, comenzaron a animarnos a nosotras. Nos dijeron que ellos apoyarían toda
nuestra actividad y que en Taltal se necesitaba mucha ayuda espiritual. Y entre estos
asistentes había familias que estaban estudiando la Biblia con
Alicia de Huerta que residía en Antofagasta. Tres hermanas
carnales estudiaban por correspondencia con la hermana
Alicia. Entre ellas Ruby Rojas de Sandoval, Gladys Rojas de
Cepeda e Isabel de Briceño”. Debemos entender que entre
Taltal y Antofagasta son cerca de cuatro horas de viaje en la
actualidad, pero en aquellos años se ocupaba una gran parte
del día, por lo que explicamos en las páginas anteriores.
Debido a que las carreteras estaban en mal estado y las micros
que se usaban para esos trayectos estaban muy desgastadas.
Con su segunda compañera Elsa
Vásquez en Taltal
Asamblea de La Serena

Volviendo a los recuerdos sobre la llegada a Taltal de


estas dos ministras del Reino, podemos
agregar que a la hermana Alicia le acomodaba realizar estudios
bíblicos por correspondencia, ya que su esposo David Huerta era
el encargado de la oficina de Correos de Chile de Antofagasta.

Alicia y David Huerta

En la casa de estas tres hermanas generosas y hospitalarias


realizaron las primeras reuniones. Con el tiempo pudieron buscar
un lugar más espacioso, donde poder contar con una sala
exclusiva para celebrar las reuniones. Fue así como consiguieron
un atril, sillas suficientes, y un tablero de anuncios.

Edificio de Correos de
Chile en Antofagasta

En otras palabras, deseaban que comenzara a


tomar forma de Salón del Reino el lugar que habían
alquilado. Bueno de acuerdo con las
circunstancias, no siempre se consigue lo que uno
esperaría. Así fue como lograron arrendar dos piezas,
una sería para las reuniones del grupo y la otra de
dormitorio para las precursoras, Ruth y María. Su estadía en esta ciudad se extendió cerca
de cuatro años, hasta 1968. Ese año les llegó un cambio de asignación. ¿A dónde estarían
sacando boletos?

Copiapó
Los pasajes las llevaron a más de 300
kilómetros al sur de Taltal, es decir Copiapó.
Cuando esta región formaba parte del imperio
inca, los indígenas llamaban a este territorio
Copayapu, es decir "valle verde". Así es, hasta
el día de hoy es uno de los lugares más verdes
de Atacama.

Con Gloria Pino su tercera compañera


en Copiapó - 1971

Esta asignación ayudó a esta joven predicadora a madurar y lograr una confianza
mayor en Jehová. Cuando le tocaba predicar sola era un desafío grande. No estamos
refiriéndonos a cuando el capitán en el grupo nos asigna solos porque hay impares.
Sabiendo usted que en unas casas más allá hay otro publicador que está en lo mismo que
usted. O los vemos al frente de la calle predicando. Más bien aludimos a ser la única que
está en el territorio cumpliendo con el mandato de ‘hacer discípulos’, ese día. Ruth vivió
esta experiencia, sabiendo que en toda la ciudad no había más testigos de Jehová que ella.
Entre sus recuerdos, está el día en que sintió temor. Escuchémosla, y veamos cómo lo
superó: “Copiapó tenía la fama de ser una ciudad con una población apática. Y yo sabía
que había sido enviada para buscar a los ‘sedientos del agua que da vida’. Le oré a Jehová
que me diera fuerzas y valor para predicar sola esa mañana. Me sentía disminuida frente a
una ciudad que no quería oír. Y me vino a la mente la arenga que nos hacía Rogelio
Valenzuela en la Salitrera de María Elena. Él repetía las palabras de Ezequiel 33 7 ‘A ti,
hijo del hombre, a ti te he nombrado centinela para la casa de Israel; y, cuando oigas una
palabra de mi boca, los advertirás de mi parte. 8 Si a alguien malvado yo le digo ‘Malvado,
¡sin falta morirás!’ pero tú no le dices nada al malvado para advertirle que cambie de
rumbo, él morirá como un malvado por culpa de su propio error, pero su sangre te la exigiré
a ti. 9 En cambio, si tú le adviertes al malvado que deje su mal camino, pero él se niega a
cambiar de rumbo, morirá por su error, pero tú sin falta salvarás tu propia vida’. Estas
palabras proféticas recitadas por Rogelio me punzaban mi conciencia, y me repetía, una y
otra vez, “tienes que advertir a los copiapinos”. Y así fue como me armé de valor y toqué
la primera puerta, y las personas de esa casa me escucharon y en la siguiente casa pasó lo
mismo. Esa mañana Jehová me hizo madurar y aumentar mi seguridad en ÉL. Esto me dio
agallas para predicar el centro de la ciudad, y Jehová bendijo grandemente el empeño que
puse. Pude iniciar varios estudios bíblicos que en un corto tiempo progresaron y llegaron
a dedicar su vida a Jehová”.

Continúa Ruth con su relato: “Recuerdo que asistimos a una asamblea regional con
varios delegados de Copiapó, la inmensa mayoría asistía por primera vez a una reunión
más grande. Y tuve la alegría de ver a nueve de mis estudiantes bautizarse. En esta
asignación adquirí más personalidad ya que tuve que tratar con empresarios, profesores y
personal de la salud. ¡Fue un buen entrenamiento que me dio la Organización de Jehová
en Copiapó! Se me estaba adiestrando para nuevos desafíos. ¡Pude ver y sentir lo que
significa la bendición de mi Dios Jehová! Lo que experimenté en esta ciudad me serviría
para poder llegar a mis otras asignaciones de servicio con un mejor espíritu. No tener una
actitud negativa al territorio y no prejuiciar a la gente.”

Una de las muchas suscripciones


que hizo Ruth
En aquellos años los precursores especiales
trabajaban con metas. He aquí algunas
remembranzas: “Los precursores especiales
teníamos que lograr 30 suscripciones a la revista
La Atalaya en tres meses. Y en noviembre a la
revista ¡Despertad!, veinte suscripciones. Cada
campaña nos ponía desafíos. Las revistas tenían
una cuota mensual de 150 ejemplares, y por los
libros era similar, de acuerdo con lo que se sugería
como meta. Aunque hoy día pudiera parecer como
muy difícil lograr cumplir con estos requisitos de
colocación, Jehová bendecía grandemente nuestros
esfuerzos, y siempre cumplí las metas mínimas”. Pero no todo era cumplir metas
con la literatura. Nuestro objetivo principal era hacer discípulos. En Copiapó encontré a
cuatro hermanas carnales muy católicas. Ellas renunciaron a su iglesia y dedicaron su vida
a Jehová. En esa misma asignación encontramos a Norita, quien tenía un esposo grosero
que nos insultaba, porque odiaba a los siervos de Jehová. Y ella nos pedía disculpas por la
boca suelta de su marido, pero nosotros le decíamos, no se preocupe, porque nosotras
tomamos esas ‘palabrotas, como si fueran para nosotras… piropos’. Norita contra viento y
marea se bautizó y después de unos 30 años, Juan su esposo que era un bebedor
empedernido. Le dijo un día que también se haría un servidor de Dios, pero ella le dijo:
¡Cómo vas a ser un cristiano, si a ti te gusta emborracharte! ¡Y él le dijo, voy a dejar de
beber! Dicho y hecho, estudió la Biblia, hizo los cambios y se bautizó.

Esta mujer no fue la única persona receptiva en esta asignación. La dueña de un


Hotel, la dueña de una Residencial, la Elianita Stuardo que trabajaba en la Municipalidad
como Visitadora Social. También un matrimonio, y el cuñado de ella (Adrián y Teófilo), que
fueron estudios progresivos, todos ellos llegaron a bautizarse en la misma asamblea,
llegando a ser adoradoras del Dios verdadero. Los recuerdos de Ruth la emocionan…
¡Para mí estos bautizados en Copiapó fueron una bendición muy grande de parte de
Jehová! ¿Por qué? En la siguiente asamblea realizada en Antofagasta, un representante
extranjero de la Sucursal dio un discurso a todos los precursores especiales. Y dijo: “Todos
los precursores especiales que no tengan estudios que progresen al bautismo, tienen un
plazo de tres meses para conseguirlos, o si no, volverán al precursorado regular”. Yo quedé
tan asustada que cuando llegué a la congregación le conté al hermano Román Terrazo
(siervo de congregación). Y el hermano me tranquilizó, contándome una experiencia que
había leído en una publicación, donde se narraba que un misionero había sido enviado a
una ciudad, y después de predicar cinco años, recién había logrado encontrar un estudio
bíblico…, y no había información de que lo hayan removido por no conducir estudios
progresivos. ¡En total en esa asamblea en Copiapó se me bautizaron los nueve estudios!
¡Realmente la pesca en aquellos años era con redes, no como hoy que la pesca se efectúa
con una caña, donde hay que tener mucha… paciencia!

Una reseña de variadas ciudades donde estuvo sirviendo


Como nortina estar en Copiapó fue como vivir en el sur de Chile. Estuvo en esta
ciudad desde 1968 hasta 1975. Sin embargo, su siguiente cambio fue a San Felipe, donde
sirvió hasta el año 1980 y después pasó a la ciudad vecina de Los Andes donde sirvió hasta
1982, y allí conoció la lluvia y el frío cordillerano. Ya que su arribo fue en pleno invierno.
Como pampina no estaba acostumbrada a este clima extremo de mucho calor en el verano,
a un frío extremo durante el largo invierno.
Gloria Contreras fue
su compañera en Los Andes

En Los Andes tuvo una nueva compañera, Gloria


Contreras, que con los años se casó con el hermano
Carvallo. Quedé sola por un tiempo y me enviaron a
Santiago Centro con una nueva compañera, Silvia Gómez
(una precursora de experiencia, que había comenzado su
servicio de precursor en 1961).

Trabajar en el centro de Santiago fue todo un reto, ya


que la mayor parte del territorio eran negocios, empresas,
oficinas y consultas de médicos y abogados. Aquí terminé de
pulirme y sacar más temple para poder abordar a personas con
más agudeza intelectual y de carácter definido. Un territorio
diverso y con mucho dinamismo en las calles y en las tiendas. En Santiago sirvió desde
1982 a 1985. Con los años la cambiaron junto a Silvia a San Clemente. Un pueblo rural en
la séptima región, donde hubo que sembrar y regar constantemente para que aparecieran
los primeros estudios bíblicos. Recordemos que las primeras semillas en San Clemente las
dejó caer en la tierra Luisa Díaz allá en 1959.Y que desde Talca iban cada cierto tiempo a
predicar este territorio. Cuando llegaron a San Clemente no había ningún estudio bíblico,
solo algunas revisitas que los hermanos de Talca habían conseguido en la predicación, pero
estos cuando fueron visitados por los Mormones, abrazaron su fe. De los más de ocho años
que estuvieron sirviendo en San Clemente, solo dos personas se bautizaron. Una de ellas
fue Úrsula de venía de Antofagasta, y la otra es Gladys. Ahora hay dos congregaciones en
este territorio. Lo que aceleró la obra, fue la llegada de una madre con su hijo precursor y
la venida de la familia Castillo que servían en El Salvador (norte de Chile). El cabeza de
esta familia tenía tiempo y disposición ya que había jubilado y había emprendido el servicio
de precursor junto a otros miembros de su hogar. También para ese tiempo llegó la familia
Antisolis, una madre con sus dos hijos, y uno de ellos servía como precursor. Con los años
su esposo se bautizó y calificó como anciano en la congregación. Todos ellos llegaron a ser
un gran aventón para este grupito que estaba comenzando a tomar forma.

Una experiencia en San Clemente


Uno de los estudios bíblicos que condujo Ruth vivía en el campo, sector
precordillerano, donde criaban animales y aves. Y aunque Chile ha estado libre de la fiebre
aftosa, ese año por algún medio los animales fueron contagiados por lo menos en este
sector. Los dueños de estos campos tuvieron que sacrificar a todos sus vacunos y también
a animales menores. Pero el ganado de la señora Gladys y su esposo Miguel seguían sanos.
Como su esposo estaba inquieto y muy nervioso por lo que estaba sucediendo, su esposa
para tranquilizarlo le decía: “Mira, si Jehová quiere, a tus animales tendrás que
sacrificarlos, y si él no lo desea, ellas seguirán vivos”. Como los funcionarios del SAG lo
visitaban en reiteradas ocasiones, controlando el estado de sus vacunos. Don Miguel ya
cansado del asedio por parte de este organismo fiscalizador, les dijo: “Bueno, si insisten,
sacrifiquen entonces a mis animales, así ustedes quedaran conformes. Pero ellos al ver que
todavía no se habían contagiados, le dijeron que siguiera con ellos.

Al final pasó la fiebre aftosa y no perdieron ningún animal. Así que un día don Miguel
visitó a las precursoras especiales, Silvia y Ruth y les dijo: “Hemos conversado con mi
esposa todo lo que sucedió, y yo estoy convencido que Jehová nos ayudó porque mi mujer
ha estado estudiando la Biblia con ustedes. ¡Somos testigos de la consideración que Jehová
ha tenido con nosotros! Estamos muy agradecidos. Por todo esto, deseamos regalarles una
vaquilla a ustedes. Decidan si la quieren viva, o trozada”. Ellas quedaron sorprendidas por
el regalo, y le dijeron que iban a pensarlo. Oraron a Jehová pidiendo su guía, y resolvieron
que lo mejor sería que vendiera la vaquilla y les diera el dinero de la venta. Y así fue como
él les entregó el dinero equivalente de la transacción. Ellas se lo entregaron al encargado
de las cuentas de la congregación para aportar a la compra de un sitio. Objetivo, una vez
adquirido el terreno, poder edificar un Salón del Reino. ¿Verdad que conmueve ver la
bendición de Jehová? Y, enterarnos del buen uso que dieron a un regalo que les pertenecía
a ellas.

Aquí junto con Silvia estuvieron cerca de siete años, hasta 1993. Después sopló una
brisa y las llevó cerca de donde estaban, Colbún. Figurativamente en Colbún, Ruth ‘compró
terreno’. Aquí conocí el barro literalmente ya que me caí y lo pude probar en dos
oportunidades. Cuando uno se embarra la ropa normalmente tiende a devolverse a su casa
para cambiarse. Pero esta precursora tenía grabadas las palabras de Rogelio en María
Elena, “hay que salvar vidas”, y embarrada y todo no me detenía y cumplía con mis
estudios. Cuando llegaba a casa me cambiaba la ropa. Su estadía en Colbún duró hasta
1996.

Por primera vez Ruth solicita a la Organización un cambio de asignación. Su madre


envejecida necesitaba del cuidado de su hija. Por lo tanto, la Sucursal me envío a Alto del
Carmen. La geografía y el clima de este lugar la hace propicia para el cultivo de parronales
donde se elabora el pisco de manera artesanal en variadas viñas. También producen
“pajarete" (vino dulce, asoleado), tipo "late harvest" (cosecha tardía). La producción
agrícola se conjuga con emprendimientos mineros. En Alto del Carmen Ruth sirvió sin
compañera, su colaboradora fue su madre. Para ella esta era una nueva experiencia en su
vida, trabajar en el servicio de precursor, pero atendiendo las necesidades de su mamá.
Este arreglo amoroso de la Sucursal hizo posible que pudiera continuar en su precursorado.
Allí estuvimos hasta el año 1997, cerca de tres años sirviendo en este territorio rural.

Ruth con su madre


Mercedes González en Alto Del Carmen

Ahora la nueva asignación era una ciudad más


grande, Vallenar. Donde experimentó la multiplicación
de la única congregación que existía, y pudo ver como
creció hasta que salió una segunda. Su madre también
pudo probar lo que es trasladarse de una ciudad a otra
con todos sus enseres que formaban su casa.
Estuvieron en Vallenar hasta el año 1999. Donde se
mudan a Salamanca donde vivían su hermana Rosa, su
cuñado Mateo Kalasic y sus sobrinos. Fue aquí donde su
madre fallece. Jehová permitió que estuviera también
rodeada de otros familiares en sus últimos días de vida.

Cuando cumplió medio siglo de servicio


a Jehová lo celebró con un grupo
de amigos en Los Niches

A Ruth le llegó una precursora regular


como compañera. Cuando recibe una
nueva asignación a los Niches un pueblo de
pocos habitantes que está cerca de Curicó.
Isabel la precursora regular la acompañó
hasta la séptima región. Estuvieron trabajando juntas varios años. Y como Isabel tenía que
trabajar algunos días en Curicó, una niña de ocho años que estaba comenzando a leer fue
su compañera por un buen tiempo. La pequeña le encantaba predicar y deseaba hablar en
todas las puertas, así que Ruth la dejaba para que creara experiencia. Siempre lo vio como
un buen entrenamiento ministerial. Allí estuvo hasta el año 2007, que fue el año en que la
cambiaron a un balneario de la misma región, Pelluhue. Este fue un territorio costero donde
una buena cantidad de la población reside en los cerros. Así que me tuve que acostumbrar
a este subir y bajar para predicar y conducir estudios bíblicos. Curiosamente su compañera
Silvia Gómez con quien sirvió muchos años, había servido en esta localidad en los años 70,
cuando estaba asignada a Cauquenes y les tocaba atender Chanco y Pelluhue. Este lugar
de veraneo se hizo famoso por el maremoto del 2010 que barrió con el recién construido
Salón del Reino.

Enfrentándose a una catástrofe de la naturaleza


Conoció y sirvió en Pelluhue, un balneario que fue su penúltima asignación hasta
ahora. Llegaron un verano del año 2007. Como es costa, una buena cantidad de sus
habitantes vive en los cerros. Esto sería muy importante para un suceso inolvidable en su
vida como precursora.

Recordemos ese fatal día de febrero…

“El mar ese día estaba demasiado quieto, lo que no es normal en una playa abierta
donde el viento levanta las olas. La playa no es muy propicia para bañarse por el fuerte
oleaje, más bien los turistas concurren a mojarse los pies, jugar donde revientan las olas y
asolearse con los rayos del sol que calientan la arena. Ese 27 de febrero del 2010 pasó a
ser un día que quedó en la historia del país, como se le recuerda hasta el día de hoy, como
el 27F. Un mes donde el grueso de la población está de vacaciones, y las playas del largo
litoral del país son muy concurridas por los turistas que buscan arena, sol y mar. Los
últimos turistas de ese verano se encontraban rebuscando las escasas habitaciones
disponibles. Y como las vacaciones estaban por expirar, en esos rezagados días de febrero.
Algunos anhelaban encontrar una cabaña lo más cerca de la playa.

Esa madrugada la tierra se meció con bruscas sacudidas, despertando hasta los más
dormilones. El sueño profundo después de un día de mucha agitación fue interrumpido a
las 1.34 de esa noche. Si ya los movimientos habían asustado a los veraneantes, esto se
intensificó con los ruidos subterráneos que acompañaron las sacudidas toscas y violentas
del terremoto que se encontraba desatado. Como la mayoría de las cabañas eran de
madera, el rechinar de las vigas y los listones apretados que se aferraban a los clavos para
no desencajarse, producían un ruido que intimidaba hasta el más valiente. Era como estar
escuchando el crujir de muchos martillos sacando clavos oxidados de tablas viejas que se
resistían a ser desmembradas. ¿Cuánto duró esta agonía? Entre 4 y 5 minutos, llegando
según la escala de Richter a 8.8 grados. Quedó archivado este cataclismo como uno de los
más rigurosos que registra la historia en el siglo XX y XXI.
La noche ya se había roto, pero más cundió el pánico cuando se comenzaron a
escuchar muchos gritos y llamadas de los vecinos a abandonar la costa y huir a los cerros,
por un inminente sunami. Un matrimonio mayor que vivía cerca de la playa experimentó
así el maremoto: ‘Íbamos saliendo cuando vimos la ola, la vi con claridad. Eran, por lo
menos, cinco metros de agua que me envolvieron. Yo estaba en el patio mientras mi marido
encendía la camioneta, y el agua nos separó. La corriente me llevó y lo perdí de vista’.
Fueron momentos desesperantes para estos adultos mayores que pudieron sobrevivir para
poder contar lo que fue sentir las violentas olas asesinas. Los que actuaron con rapidez en
esos quince minutos posteriores al terremoto, pudieron salvar sus vidas. Porque el agua en
un sunami es un ‘tren de olas’. Viene una tras otra, separadas de unos cuantos minutos.

Un paréntesis sobre estos desastres naturales…

¿Qué diferencia a un tsunami de una tempestad en el mar? El viento produce un


levantamiento de las olas, originando tempestades. Que afectan a las naves que están en la
superficie del agua. Y estas olas no sobrepasan los 100 kilómetros por hora en velocidad, y
en altura alcanzan unos cuantos metros. Cuando ocurre un terremoto o una erupción
volcánica, las placas del lecho marino se levantan, haciendo que las aguas se deslicen hasta
la costa con mucha fuerza, como si vinieran por un gigantesco tobogán, arrastrando miles
de millones de metros cúbicos de agua. Por eso que la velocidad que alcanzan puede llegar
a unos 800 kilómetros por hora, similar a la velocidad de los grandes aviones. Un tsunami
puede pasar por debajo de un gran barco sin dejarse notar. Porque la cresta de la ola se
agranda y se eleva al llegar a la costa. Y la fuerza viene por debajo, arrastrando algas,
desechos, peces, pedazos de coral, todo lo que esté a su paso, incluyendo si hubiera un
submarino en la zona. Esto hace que el color del agua sea oscuro o casi negro cuando azota
en los puertos o playas. Es por eso que los barcos o buques al ver que se avecina un tsunami
salen hacia alta mar, alejándose de la costa. A diferencia de las olas producidas por una
tempestad que son cristalinas y están en la superficie del mar.

Regresemos a nuestra querida Ruth que se encontraba en uno de los epicentros de


esta terrorífica devastación. Cuando llegaron a vivir a Pelluhue fue en época veraniega,
eso complicó mucho el que pudieran encontrar un arriendo. Ya que las familias aprovechan
de arrendar todo lo que tienen disponible en esta breve temporada estival. Lo que reciben
como entrada económica en esos meses de alquiler, les permite vivir sin tener un empleo
durante una gran parte del año. La familia Peñaloza que vive muy cerca del mar les pasó
una cabaña y allí vivieron un buen tiempo. Después se volvieron a cambiar a otra casa,
igual muy cerca de la costa. De hecho, cuentan que el patio se extendía hasta llegar al mar.
Pero al pasar los años consiguieron algo más definitivo y ese departamento estaba ubicado
en un sector sobre el nivel del mar. Vivir en esa casa hizo posible que cuando vino el
maremoto el oleaje no alcanzara su hogar.
Como hemos aprendido en la lectura de nuestras revistas ¡Despertad!, y La Atalaya,
cuando se vive en la costa y nos toca experimentar un fuerte terremoto, hay que huir a un
lugar elevado. Por eso nuestros hermanos, incluidas nuestras precursoras huyeron a los
cerros. El hermano Samuel las fue a buscar en camioneta. Como las olas inundaban incluso
la carretera, el hermano dejaba que se retiraran las olas y cuando bajaban lo suficiente,
iba a buscar a otros en su vehículo. Y ese fue su trajinar, hasta que amaneció.

Con la luz del día se pudo apreciar más el daño provocado por este desastre de la
naturaleza. Fuera de que las olas arrasaron con prácticamente todas las construcciones
que estaban en la playa o partes bajas de Pelluhue, también devastó la casa de los hermanos
Peñaloza y otros miembros de la congregación. Y entre los edificios destruidos, estamos
incluyendo al recientemente construido Salón del Reino. Lo barrió por completo dejando
solo una losa plana con un pez sobre las cerámicas. Evidencia de que el mar arrastró hasta
la costa hasta los más avezados nadadores… como son los peces.

Un pez sobre el piso del que fue el Salón del Reino. Un mudo testigo de la bravura del mar. Y
un panorama desolador de todas las construcciones vecinas al lugar donde adoraban los
Testigos de Jehová a su Dios en Pelluhue

Acude en auxilio nuestra amorosa hermandad


Los hermanos de la ciudad vecina de Cauquenes comenzaron a cargar un camión
con agua, alimentos, medicamentos y frazadas para ir en auxilio de nuestros hermanos
damnificados. Cuando los socorristas testigos de Jehová llegaron a Pelluhue, encontraron
a los hermanos reunidos en un camping realizando las reuniones semanales. Así que los
abrazos y muestras de cariño no se hicieron
esperar, y saber que, aunque se habían
perdido casas completas con toda su
implementación, por lo menos toda la
hermandad de Pelluhue estaba con vida.

Ruth abrazándose con los hermanos y


recibiendo su ayuda

Los Acuña acogieron en el camping a


las tres familias que lo habían perdido todo
en Pelluhue, producto del terremoto y posterior
sunami. Solo Victoria era Testigo de Jehová, pero su esposo estuvo dispuesto a mostrar
hospitalidad. Entre los damnificados estaban la familia Laserre, Peñaloza y Zelada. Allí
estuvieron varios meses hasta que nuestra Organización les construyó casas en el recinto
del camping. Los Laserre con el tiempo compraron un sitio a la familia Acuña y los Zelada
pusieron su casita en el cerro, como también lo hicieron los Peñaloza. La experiencia vivida
les enseñó a tomar resguardos, y vivir en un lugar más seguro.

La Sucursal de Chile nombró Grupos de Socorro en las zonas afectadas. Y ellos


comenzaron a organizarse y enviar prontamente ayuda práctica. A las semanas ya se
estaban haciendo los arreglos para construir viviendas en Pelluhue, como también
restaurar el lugar de reuniones, nuestro Salón del Reino.
Familia Peñaloza

La familia Peñaloza fue una de las primeras en aceptar la verdad en Pelluhue. Él un


hombre de mar, que recibió visitas constantes desde los hermanos de Cauquenes, hasta que
dedicó su vida a Jehová. También dentro de las familias antiguas de Pelluhue están los
Rojas. Cuando ocurrió el sunami los publicadores sumaban cerca de 40.

Pelluhue en la actualidad un hermoso balneario

Cuatro años después del terremoto y


sunami la cambian a la nortina ciudad
de Antofagasta, esto sucedió en el
2014. ¡De vuelta al lugar de partida!

Siempre sintió el respaldo del


Dios a quien dedicó su vida
Ruth con mucho aprecio después de 62
años sirviendo a su amado Dios Jehová, dice:
“Rebobinando mi vida, estoy convencida que todos estos años de servicio al Rey y su Reino,
han sido muy felices. Encuentro que ‘ÉL siempre estuvo a mi lado’, hago mías las palabras
de la canción tres: “Cuando miro hacia el ayer, yo sé que fuiste tú quien estuvo a mi lado
enviándome su luz. Nada me separará de ti, tú me brindas protección. Hablaré de tus
promesas, te doy mi corazón”. Tengo muy grabadas las palabras que David, cuando le dijo
a su hijo Salomón en 1Crónicas 28:9 “Y tú, Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre
y sírvele con un corazón completo y con mucho gusto, porque Jehová examina todos los
corazones y ve todas las intenciones y pensamientos. Si tú lo buscas, él dejará que lo
encuentres; pero, si lo abandonas, te rechazará para siempre.”

Reflexionando del cuidado amoroso de Jehová en mi vida


Ruth tiene muchos recuerdos hermosos de su servicio a Jehová. Todo siervo de tiempo
completo ha renunciado a acumular bienes en este mundo. Por lo tanto, ha estado
acostumbrada a vivir con lo básico. Cuenta que cuando se vino de Pelluhue a Antofagasta,
dejó todo en el departamento donde arrendaban. Ella lo expresa así: “Ya que mi compañera
Isabel, servía como precursora regular, y ella se quedaría sirviendo en Pelluhue, ¿cómo la
iba a dejar sin muebles, cama, comedor y cocina? Decidí dejarle todo a ella. Viajé hasta la
ciudad de la portada en el norte con unas cuantas maletas. Donde me traje mi ropa y enseres
personales”. Una mujer que llevaba sirviendo más de medio siglo a su Dios, todos sus
bienes materiales estaban en esas pocas maletas. ¡Pero sí llegó a Antofagasta cargada de
riquezas espirituales! Una vida llena de satisfacciones y alegrías sirviendo al Dios de su
juventud. Ella como ministra del Reino agradecida de todo lo que Jehová le ha dado en su
vida, añade esto: “Desde que llegué Jehová me ha colmado de regalos. Nuevamente tengo
mi casita formada y bien equipada. Dispongo de todo lo que necesito. Los hermanos han
sido muy generosos y preocupados de mis necesidades. Yo no pido nada, me llegan las
provisiones del cielo”. ¡Las bendiciones de Jehová han sido copiosas! Jehová es un buen
patrón, retribuye mucho más de lo que le hemos dado.

La hermana Wallberg reconoce que su entrenamiento y equipamiento espiritual ha


sido ascendente en su vida. “He adquirido hábitos espirituales con el tiempo. Leer la Biblia
todos los días ha sido para mí una fuerza que me ha impulsado a mantener mi compromiso
vivo ante Dios. Me ayuda a ver que mi servicio a Dios es prioritario. Escuchar la lectura
de la Biblia, desde que aparecieron las narraciones en casetes, hasta ahora, para mí ha
sido una fuente de mucho ánimo. Me encanta el evangelio según Juan, porque veo al Señor
Jesús usando excelentes razonamientos y respuestas sencillas pero directas a los religiosos
falsos del primer siglo. Además, hay pasajes en Su Palabra que han sido mis regalones,
como son Mateo 6:33 ‘Por lo tanto, sigan buscando primero el Reino y la justicia de Dios,
y entonces recibirán también todas esas cosas’ y Proverbios 3:5,6 ‘Confía en Jehová con
todo tu corazón y no te apoyes en tu propio entendimiento. 6 Tómalo en cuenta en todos
tus caminos, y él hará rectas tus sendas.’ Confiar plenamente en Jehová me ha ayudado a
sobrellevar desilusiones personales. Porque los colaboradores en esta obra santa somos
imperfectos y tenemos muchas debilidades. El seguir los consejos de la Biblia me ha hecho
evitar cosas indebidas que pudieran haber herido a Jehová. También me deleita espaciarme
leyendo una y otra vez el Salmo 23, donde la figura de Jehová se representa como un pastor
atento al cuidado de sus ovejitas”.

La restauración de todas las cosas


Esperamos con ansias la recuperación de los desiertos en el nuevo mundo. Verlos
convertidos en jardines, parques, y valles fértiles. Donde la erosión, la maleza y el suelo sin
vida lleguen con el paso del tiempo a convertirse en un recuerdo vago de un pasado que
nunca quisiéramos que vuelva a nuestras vidas. Escuchar y ver documentales donde se nos
informe del avance que está adquiriendo el paraíso por toda la tierra, nos dará más fuerzas
para seguir ampliándolo. Como el trabajo será un deleite y no habrá empresas, fábricas y
organizaciones egoístas, todos estaremos remando hacia un mismo norte. La gratitud por
haber sobrevivido a la gran limpieza patrocinada por el Juez Celestial hará que trabajemos
a conciencia, como voluntarios gozosos.

Y como contaremos con la conducción de una ‘Administración Teocrática’, podremos


contar con una ayuda donde se empleen mecanismos biológicos con el fin de restablecer
condiciones paradisíacas en todo el planeta. Cuando se trabaja con una educación que
transforma la mente y el corazón, llenándonos de valores y principios, los frutos son
abundantes y hasta milagrosos. ¡El aprovechamiento de las energías y virtudes bien
encauzadas le traerán dignidad al ser humano, y las alabanzas para el Creador se
multiplicarán! Las palabras proféticas de Isaías 35:1, se harán realidad: ‘El desierto y la
tierra reseca se llenarán de alegría, y la llanura desértica estará feliz y florecerá como el
azafrán’.
Pero ya empezó la restauración más compleja y difícil, que es la transformación de
nuestras personalidades, dándonos un propósito a nuestra vida. Existencias desérticas han
cobrado sentido, y han florecido en los cinco continentes. Esta aridez es más extensa que
los desiertos literales que solo están en algunos lugares de la tierra. Una de esas familias
beneficiadas hoy son los hermanos Wallberg: Rubén, Daniel, Rosa y Ruth. Junto a su
madre, esposas, hijos y nietos.

Un aprecio sincero hizo que hurgáramos en la vida de esta sencilla mujer, y así
habernos sorprendidos con sus hechos de devoción piadosa, obediencia y responsabilidad
al cumplir con su compromiso más sagrado, el que hizo a su querido Dios Jehová, cuando
era solo una adolescente de 16 años.

Un agrado para mi poder plasmar en esta biografía, una soltería tan bien
aprovechada, de una semilla del desierto, que floreció y produjo fruto abundante.

Con cariño,

Arturo Mosquera Campos

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