Escribe: Abel G.
Bruno
Juan Bautista Cabral, había nacido en Saladas, Corrientes, el 24 de Junio de 1789. Era un
desconocido correntino, hijo de Carmen Robledo, de condición esclava. Su padre fue Francisco
Cabral, un aborigen del lugar, peón de la estancia de Tomaza Casajus y Casajus, quien luego se
casó con Luis Cabral.
Durante las invasiones inglesas, Juan Bautista se encontraba en Buenos Aires. Le escribe a don Luis
Cabral, rcomentándole que se había salvado milagrosamente de ser degollado por los ingleses,
junto a su hermano Gregorio. Le expresa que el clima no le sienta bien y que está enfermo de
cólico, quejándose de los pocos cuidados que le presta su amo, el señor Riera.
Regresó a Corrientes, Saladas 3 de noviembre de 1812 cuando contaba con 23 años de edad,
integro un contingente reclutado por el gobernador de Corrientes, Toribio de Luzuriaga, se
embarca en la goleta «Pura y Limpia Concepción» Setenta y dos correntinos se embarcan hacia el
puerto de Santa [Link] por el Teniente Juan Bautista Parret y Figueroa, y emplearon
cuatro días de viaje.
En esa fecha, Juan Bautista Cabral, se incorpora al Regimiento de Granaderos a Caballo
sometiéndose a instrucción militar. Integrando la segunda compañía al mando del coronel José de
San Martín, partió en los primeros días de Enero rumbo a San Lorenzo
En el combate llevado a cabo el 3 de febrero de 1813, en las cercanías del convento de San
Lorenzo, la división que integró Cabral, realizó el choque frontal con el enemigo y allí demostró su
valentía y arrojo. Mató con un certero tiro de carabina a un enemigo que se disponía a disparar su
fusil sobre el pecho del Coronel caído y aprisionado por el caballo muerto. Acto ató las riendas del
caballo muerto a la cincha del propio y así con fuerza, celeridad y astucia logró librar al Coronel
San Martín. Todo esto lo realizó ya herido de bala. Luego, realizó su gesto de lealtad a su jefe
cuando es alcanzado por dos bayonetazos mortales ya caído y sangrante, dijo a sus compañeros
que intentaban socorrerlo: «Dejemén, compañeros. ¡Que importa la vida de Cabral!. Vayan
ustedes a pelear que somos pocos”.
El Coronel José de San Martín, escribirá más tarde: «Herido mortalmente en el campo de batalla,
no se le oyeron otros ayes que: «Viva la Patria, muero contento, hemos batido al enemigo»,
palabras dichas en guaraní, y que el jefe de Granaderos tradujo al español. Efectivamente, dos
horas después del combate, aproximadamente a la hora 10, murió pronunciando esas palabras. Su
trágico fin se produjo en el refectorio del convento donde se habían concentrado a los heridos
para su asistencia.
Juan Bautista Cabral era un Granadero sin rango. La posteridad lo ha ascendido a Sargento en un
acto justiciero y espontáneo. Fue inhumado con sus otros trece compañeros de gloria, junto al
muro sur del cementerio del Convento.
Controversia
Inicialmente, su color de piel no estaba del todo claro. Historiadores lo dieron por blanco en un
inicio. Se le ha representado de esta forma en múltiples ocasiones, e incluso los que lo
representaban de piel negra, no lo hacían con sus rasgos africanos típicos, si no de tez morena y
con rasgos guaraníes. Incluso hoy en día, una buena parte del público permanece escéptica a
pensar que fuera negro, e incluso se rechaza la idea de que era esclavo.
Legado y homenajes
La historia lo ha convertido en un héroe nacional, y existen numerosos monumentos erigidos en su
nombre: la Marcha San Lorenzo, obra de Carlos Javier Benielli y Cayetano Alberto Silva, que
expresa: «Cabral Soldado Heroico, cubriéndose de gloria, cual precio a la victoria, su vida rinde,
haciéndose inmortal. Y allí salvó su arrojo, la libertad naciente de medio continente, honor, honor
al Gran Cabral». Notesé que el poeta mendocino, al anotar el grado del correntino pone Soldado,
evitando caer en el tema de la Sargentía Discutida , libro «Cabral Sargento Epónimo», editado en
el año 2004 como «Cabral Soldado Heroico». El Profesor Horacio Fórmica, en sus Trabajos del
Congreso Sanmartiniano del Regimiento de Granaderos, tambien lo considera «soldado». También
se encuentran homenajes en un tango de Manuel Campoamor, «Sargento Cabral», que recuerda
la hazaña. También sucede con un Chamamé, típica música correntina que lo homenajea. En su
honor, la Escuela de Suboficiales del Ejército, con asiento en Campo dpe Mayo, lleva su nombre.
Un último detalle: cuando las tropas alemanas desfilaron victoriosas por los Campos Elysseos,
después de la conquista de Francia y durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), lo hicieron
con la «Marcha de San Lorenzo».
(Ultimo capítulo)