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Alalc y Aladi - ..................................................
Relaciones Internacionales (Universidad de Palermo)
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ALALC y ALADI
ALALC – Asociación Latinoamericana de Libre Comercio
Antecedentes
Aparte de las dificultades estructurales (estrechos mercados nacionales, inflación
estructural crónica, oligoexportaciones, concentración excesiva del comercio con
determinados países), al final de la década de 1950 se presentaron dos nuevos tipos
de problema en las relaciones entre los países iberoamericanos.
El primero fue la creación en marzo de 1957, de la Comunidad Económica Europea
(CEE). En el Tratado de Roma quedó bien claro el propósito del Mercado Común
Europeo de desarrollar una política marcadamente proteccionista para sus productos
agrícolas. Y no sólo para los productos de la zona templada, que se obtienen en los
propios países miembros de la CEE; también a favor de los productos tropicales
provenientes de las antiguas colonias africanas, que habían de quedar vinculadas al
mecanismo comunitario a través de un sistema de asociación. Un planteo de esta
clase suponía, por lo tanto, una grave amenaza de obstrucción para el futuro de las
exportaciones a Europa de casi todos los productos primarios de origen sudamericano.
Ante una situación como la antes reseñada, la reacción de los países sudamericanos
fue lógica: unir sus fuerzas para hacer frente a las consecuencias económicas de la
nueva agrupación europea.
Por otra parte, también hacia 1957 se planteó el tema de la renovación y ampliación
de los acuerdos preferenciales intrasudamericanos. Este fue, sin duda, el factor que
presionó de forma decisiva a favor del proyecto de integración. Había que resolver los
problemas planteados por el mantenimiento o la ampliación de una serie de
preferencias bilaterales en cadena otorgadas tiempo atrás entre diversos países
sudamericanos (Brasil-Argentina, Chile-Argentina, Chile-Perú, etc.). Los artículos I y II
del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que
institucionalizan a nivel multilateral la cláusula de Nación más Favorecida dejaban
como única puerta abierta para el progreso de tales preferencias la construcción de
una zona de libre comercio. Estando Brasil, Chile, Perú y Uruguay dentro del GATT, y
teniendo intención la Argentina de adherirse al Acuerdo General, se hizo la oportuna
consulta a las Partes Contratantes en Ginebra, que no ofrecieron facilidades para
crear al sur del Hemisferio Occidental una nueva área de preferencias como
excepción a la Cláusula de Nación más favorecida, considerada como la esencia
misma del GATT. La única solución, se vino a decir, consistiría en que los países
consultantes se acogiesen al artículo XXIV del Acuerdo General, que permite la
creación de zonas de libre comercio (o de uniones aduaneras) cuyas ventajas
arancelarias internas no es preciso extender a las restantes partes contratantes del
GATT.
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Funcionamiento
A continuación nos adentramos en el estudio de los diversos mecanismos de
construcción de la ALALC; listas nacionales, lista común, supresión de restricciones
cuantitativas y acuerdos de complementación, tratamiento más favorable a los países
de menos desarrollo relativo.
Listas Nacionales
La libre circulación de mercancías entre los países miembros de la zona no se
instrumenta de modo automático, sino conforme a un sistema de negociaciones
anuales, según el cual los Estados miembros están obligados a concederse rebajas
arancelarias selectivas que van ampliándose a lo largo del período transitorio, para el
cual se fijó en principio una duración de 12 años (1960-1972). Las concesiones que
cada país otorga al resto de la zona, se incluyen dentro de su Lista Nacional, que en
principio, y conforme al Tratado, debe ser cada vez más amplia y comprender
concesiones de mayor intensidad, con una preferencia para los productos ALALC
gradualmente mayor con relación a terceros países. El volumen de reducciones
arancelarias debe llegar al 8% anual, como promedio ponderado, en comparación con
el trato arancelario que se dispensa a terceros países. De esta forma, en 1972 se
habría alcanzado, por acumulación, una rebaja media del 96% y teóricamente el
comercio intrazonal quedaba libre de barreras aduaneras para lo sustancial del
intercambio entre las partes contratantes.
La negociación de las Listas Nacionales fue muy fácil en los dos primeros años de
aplicación del Tratado de Montevideo, pues no se hizo otra cosa que introducir en el
nuevo sistema multilateral, las preferencias arancelarias que ya se tenían otorgas
entre sí una serie de países miembros en previos acuerdos bilaterales. Agotadas estas
concesiones, empezaron a plantearse arduos problemas de ampliación de las Listas
Nacionales. No se tardó en ver que la rebaja anual del 8% impuesto por el Tratado no
estaba siendo cumplido. Las dificultades residieron en el hecho de que las
negociaciones se llevaron a cabo sobre aranceles nacionales de muy distinta
nomenclatura. Además se realiza selectivamente (es decir, producto por producto, y
muchas veces sólo para fracciones de una determinada partida), sin más armazón
común que una nomenclatura común (NABALALC) que simplemente servía para
expresar de una forma homogénea las concesiones a fin de codificarlas luego. Por lo
tanto, hacer coincidir a los productos negociados con las estadísticas oficiales de los
Estados miembros se hizo muy difícil (casi imposible).
El sistema de listas nacionales fue poco operante ya que se basaba en el viejo sistema
de negociaciones producto por producto dentro del GATT – que el propio Acuerdo
General de Aranceles y Comercio se propuso abandonar con la Ronda Kennedy -,
simplemente reforzado por un compromiso sobre cifra de comercio afectada (trade
coverage) que no se cumple en la práctica. El sistema de negociaciones de las Listas
Nacionales recibió el nombre de “micronegociaciones”, por la complejidad y detalle
de los procedimientos empleados, que, sin duda, constituyeron un grave freno para el
avance en la formación de la Zona de Libre Comercio. Este sistema de
“micronegociaciones” llegó a un punto muerto definitivo en el noveno período de
sesiones ordinarias de la Conferencia de la ALALC, celebrada en Caracas en diciembre
de 1969. Ante las dificultades para seguir avanzando al ritmo de reducción del 8%
anual alcanzado en las 8 primeras conferencias (lo cual teóricamente proporcionó un
total de volumen de rebajas del 64% entre 1961 y 1968), se acordó la firma de un
protocolo (llamado “Protocolo de Caracas”) para modificar el Tratado de Montevideo.
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Conforme a este Acuerdo, a partir de la novena conferencia (1970) se procedía a las
reducciones a un ritmo de sólo 2,9% anual, con la salvedad inicial de que “los países
de menor desarrollo económico relativo” (Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay)
concederían esas reducciones siempre que fuese en términos compatibles con su
situación. Este régimen transitorio del 2,9% se previó hasta 1974, con lo cual, para
esas fechas se habría alcanzado el 78,5% de reducciones (resultante de sumar el 64%,
logrado hasta 1968 más el 14,5% que podía conseguirse entre 1969 y 1974, al ya
expresado ritmo del 2,9% anual).
En otras palabras, la ALALC renunció a llegar al 96% de reducciones en 1972,
conformándose con el 72,9% para esa fecha y sólo el 78,5% para 1974. En definitiva,
se pospusieron los objetivos de creación de la Zona de Libre Comercio, dilación grave,
ya que al final del período transitorio que se había fijado para el 31 de diciembre de
1972 se llevó al 31 de diciembre de 1980. Por tanto, después de alcanzarse los nuevos
objetivos de las Listas Nacionales (el 78,5% de reducción para 1974), aún quedaban 6
años más en el camino de supresión de las barreras arancelarias para lo sustancial del
comercio. Todo ello fue un indicio del creciente poder de las tendencias
proteccionistas – frente al proyecto de zona de libre comercio – en los países de la
ALALC.
Lista Común
Las Listas Nacionales suponen ventajas concedidas por cada uno de los Estados
miembros de la ALALC a los restantes. Pero en caso de dificultad, y con ocasión de
cualquiera de las negociaciones o rondas arancelarias anuales que se celebran en la
Asociación (en el último trimestre de cada año), las concesiones pueden ser retiradas,
sin más que compensar la ventaja que se retira con una nueva de efecto equivalente.
Para superar este problema de posible “velo de Penélope” de tejer y destejer de
concesiones, los autores del Tratado de Montevideo concibieron la idea del
establecimiento de una Lista Común. Un mecanismo muy original, pero que también
suscitó algunas dudas.
Los países miembros de la ALALC se comprometieron en el Tratado de Montevideo a
incluir dentro de la Lista Común una serie de epígrafes de la NABALALC (los mismos
para todos) que supusieran:
• El equivalente al 25% del intercambio intrazonal, a los 3 años de firmarse el
Tratado (1963).
• El 50% a los 6 años (1966).
• El 75% a los 9 años (1969).
• Lo sustancial del intercambio, al final del período transitorio de 12 años (1972).
Todo producto incluido en la Lista Común se suponía que habría de quedar exento -
para siempre y sin posibilidades de ulterior retirada – de cualquier tipo de barreras
arancelarias y contingentes. Sin embargo, la inclusión en la Lista Común no
significaba que esa liberación se producía de inmediato, sino que es simplemente una
garantía de que al final del período transitorio (1972) se cumpliría de modo efectivo.
Al igual que lo sucedido con las Listas Nacionales, una vez agotadas las inserciones
“fáciles” en la Lista Común, las dificultades del mecanismo se hicieron plenamente
patentes. Ni siquiera pudo llegarse a un acuerdo sobre el “segundo tramo” en 1967, y
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siendo inalcanzable todavía en 1969, las Partes Contratantes acordaron introducir en
el Protocolo de Caracas un compromiso conforme al cual “antes del 31 de diciembre
de 1974 las Partes Contratantes establecerían las nuevas normas sobre la Lista
Común; mientras tanto, no sería obligatorio el cumplimiento de los plazos y
porcentajes previstos en el artículo 7° del Tratado.”
Así, pues, el Protocolo de Caracas representa un fuerte retraso en el
perfeccionamiento de la Lista Común. Prevista su terminación para 1972, para esa
fecha se mantendría su situación de un solo tramo aprobado (el primer 25%) y sólo en
1974 se establecerían las bases de su futuro avance, con escasas probabilidades de
que se perfeccione antes de 1980, nuevo final del Período Transitorio, según el
Protocolo de Caracas.
Tratamiento más favorable a los países de menor desarrollo
La libre circulación de mercancías que para el tratamiento arancelario suponen las
Listas Nacionales y la Lista Común, se persigue asimismo por medio de otros dos
mecanismos: la supresión de restricciones cuantitativas y los acuerdos de
complementación.
Aunque en el Tratado nada se decía sobre ello, pronto se advirtió en la ALALC que las
concesiones arancelarias recíprocas podrían quedar anuladas o amortiguadas en alto
grado en caso de persistir las restricciones cuantitativas aplicadas por algunos de los
países de la zona (fundamentalmente Colombia, Venezuela y México). Esta fue la
razón de que en su Resolución N° 65 la Asociación decidiera establecer un
procedimiento de consultas para la supresión paulatina de las restricciones
cuantitativas que afectaban a los productos incluidos en las Listas Nacionales.
Para acelerar el proceso de integración dentro de un marco tan somero como el del
Tratado de Montevideo, se ideó el mecanismo de los acuerdos de complementación
industrial. En pocas palabras, este sistema permite que dos o más países miembros de
la Asociación se otorguen concesiones recíprocas (al margen de las Listas Nacionales)
para facilitar el establecimiento de industrias concretas, que de este modo pueden
contar desde un principio con un mercado más amplio que los estrictamente
nacionales. Los acuerdos de complementación suscritos no fueron de gran entidad
(algunos de ellos continúan en la actualidad). Ello demuestra análogamente a lo
ocurrido en Centroamérica con las industrias de integración, que es muy difícil crear
pequeños mercados comunes sectoriales dentro de un área en proceso de integración
global.
Tratamiento más favorable a los países de menor desarrollo relativo
Al redactarse el Tratado de Montevideo se tuvieron en cuenta las fuertes diferencias
existentes en cuanto a grado de desarrollo en el área latinoamericana. Esta fue la
razón de que se creara la categoría de “países de menor desarrollo relativo”.
Aunque no hay una definición expresa, se consideran como tales los países que no
solamente tienen un nivel muy bajo de renta per cápita, sino que además cuentan
con un sector industrial muy limitado. Inicialmente se calificó como países de menos
desarrollo relativo a Ecuador y Paraguay, categoría en la que más tarde han ingresado
Bolivia en el momento de su incorporación a la ALALC (1967) y Uruguay (en la
Conferencia de Asunción de septiembre de 1967) por un período limitado, a la vista
de sus graves dificultades económicas. Básicamente, los beneficios para los países de
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menor desarrollo relativo consisten en la concesión en su favor de ventajas
preferenciales especiales no extensivas al resto de la zona. Hasta ahora esto ha sido
todo, pues los intentos realizados por el grupo de países de menor desarrollo en el
sentido de que se les otorgará un trato preferencial general, no han tenido éxito. Esa
situación se debe a los recelos de los países de mayor desarrollo industrial, de que un
trato tan favorable como el solicitado pudiera significar un incentivo demasiado
atrayente para el establecimiento de un gran número de inversores extranjeros en el
área de menor desarrollo relativo. Dadas sus características de simple zona de libre
comercio, en la ALALC, no se planteó ningún sistema de polos de desarrollo para los
países de menor desarrollo relativo, como los promovidos por el Mercado Común
Europeo en el sur de Italia.
Crisis y replanteo de la ALALC
En el momento de enjuiciar globalmente el desarrollo de la ALALC, es preciso no
perder de vista la situación de aislamiento económico recíproco en que se
encontraban sus países miembros en el momento de firmarse el Tratado de
Montevideo. En fuerte contraste con Europa, ni siquiera se había producido una fase
de cooperación previa al proceso de integración.
En cierto modo, los países iberoamericanos se lanzaron a la experiencia integradora
“quemando etapas”; pero lo hicieron con procedimientos enormemente complejos,
cuyas posibilidades operativas se vieron pronto colmadas por toda clase de
problemas. Esto es lo que suscitó el replanteo de la ALALC. Con todo, conviene
subrayar que en sus cinco primeros años (1962-1967), dentro de la Asociación se
experimentó un interesante aumento del intercambio intrazonal, que pasó de USD.
322 millones a USD. 700 millones, lo que representó aproximadamente un 9% del total
del comercio exterior global de los países miembros. Pero lo cierto es que esas
cifras, aunque fuesen alentadoras, no eran significativas de que estuviese en marcha
un verdadero proceso de integración. Cuando las primeras concesiones fáciles a
través de las listas nacionales y de la lista común se agotaron, el proceso integrador
se estancó.
El problema es que la integración es un proceso de gran complejidad, en donde pesan
muchos intereses contrarios. No es extraño, pues, que dentro del proceso se den
crisis de mayor o menor gravedad. De hecho, esa “crisis de integración” se planteó en
varias ocasiones, pero con muy especial gravedad en 1967 cuando surgieron las
dificultades para avanzar en las negociaciones de las Listas Nacionales y de la Lista
Común. Para superar tales dificultades se concibieron, en 1969, una serie de medidas
dentro del Protocolo de Caracas. Pero la verdad es que a lo largo de los años
siguientes, en contra de lo previsto en el Protocolo de Caracas, la ALALC entró en una
fase de hibernación. Como contrapeso, a efectos que podríamos llamar “ópticos”
(ilusiones ópticas), se concertó un Plan de Acción 1970-1980 – aprobado por la
Resolución 262 - , para cuya primera etapa (1970.1973) se planteó el estudio del
“perfeccionamiento de la Zona de Libre Comercio y la posibilidad de establecer un
mercado común latinoamericano”. La misma Resolución estableció que en el primer
semestre de 1970 el Comité Ejecutivo Permanente de la ALALC marcaría un orden de
prioridades para esos estudios.
Sin embargo, tales decisiones apenas tuvieron virtualidad. En la práctica, la actividad
negociadora desarrollada por las Partes Contratantes de la ALALC entre 1970 y 1976
mantuvo el disminuido ritmo de actividad, característico desde 1967. Se acentuó
además la tendencia del mayor uso de los acuerdos de complementación industrial
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como instrumento de desgravación comercial, en vez de las listas nacionales. Las
restantes concesiones se canalizaron en su mayor parte a través de listas de ventajas
no extensivas, en beneficio de los cuatro países de menor desarrollo económico
relativo de la zona (Paraguay, Ecuador, Bolivia y transitoriamente Uruguay). Además,
en materia de listas nacionales, en las últimas rondas negociadoras predominó, en el
97% de los casos, el otorgamiento de concesiones temporales limitadas a uno o dos
años de vigencia.
Tan escasa actividad integradora se manifestó también en los aspectos agrícolas.
Solamente se produjeron reuniones específicas para considerar la necesidad de
establecer normas de calidad para los productos agropecuarios, como medio
fundamental para evitar los obstáculos que se presentan en el comercio de cereales,
carne y productos agro-industriales.
Finalmente la ALALC se estancó por la inoperancia de las negociaciones producto por
producto, las infructuosas reuniones colectivas, la prioridad acordada a los asuntos
del Grupo Andino por sus miembros con respecto a las cuestiones que atañen
globalmente a la ALALC. Además en su momento, se llegó a plantear formalmente el
paso del esquema de una zona de libre comercio a una simple área de preferencias.
Esta consistiría en que los 3 países mayores de la zona (Argentina, Brasil y México)
aplicarían una reducción recíproca a los derechos de importación en un porcentaje
por determinar (20% por ejemplo). Este margen de preferencia se mantendría por 5
años, haciéndolo extensivo de manera gratuita a los restantes países de la ALALC. Sin
embargo, ni ésta ni otras propuestas similares tuvieron eco suficiente y la ALALC
siguió en su línea de deterioro funcional.
Convenio recíproco de pagos
En el Tratado de Montevideo no existen referencias sobre los aspectos monetarios de
integración. Ello es bastante comprensible en un área como Iberoamérica, en donde
la experiencia de inestabilidad monetaria (devaluaciones, controles de cambio, etc.)
ha sido realmente muy negativa en las últimas décadas. Sobre unas bases monetarias
nacionales tan precarias, difícilmente podría haberse intentado el montaje de una
organización monetaria multinacional. En este caso, el contraste con la estabilidad
monetaria centroamericana (muchas veces calificada de “estabilidad de la pobreza”)
no puede ser más fuerte.
No obstante, en 1965 los países miembros de la ALALC crearon un Comité Consultivo
de Problemas Monetarios, e iniciaron la práctica de reuniones anuales de sus Bancos
Centrales. Precisamente de estos encuentros surgió el “Acuerdo de Compensación
entre Bancos Centrales Latinoamericanos”, que posteriormente concluiría felizmente
en un Convenio recíproco de pagos llamado Convenio recíproco de pagos ALALC con
una moneda contable o DÓLAR CONVENIO ALALC que sigue vigente hasta hoy (claro
que como CONVENIO RECIPROCO DE PAGOS ALADI y su DÓLAR CONVENIO ALADI).
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ALADI – Asociación Latinoamericana de Integración
¿Qué significó la sustitución de la ALALC por la ALADI?
El Tratado de Montevideo 1980, que instituyó a la ALADI, sustituyó al Tratado suscrito
el 18 de febrero de 1960 por el cuál se había creado la ALALC (Asociación
Latinoamericana de Libre Comercio). Con esta sustitución se estableció un nuevo
ordenamiento jurídico operativo para la prosecución del proceso de integración, que
se complementó con las resoluciones adoptadas en la misma fecha por el Consejo de
Ministros de Relaciones Exteriores de la ALALC.
Ambos Tratados coincidían en los mismos objetivos y perseguían como meta final a
largo plazo, el establecimiento de un mercado común latinoamericano. Muestra de
esta sintonía fue la continuidad que se reflejó en dos de las decisiones adoptadas por
el Consejo de Ministros. La primera de ellas, hacía referencia a la revisión de las
concesiones otorgadas en los distintos mecanismos de desgravación arancelaria del
Tratado de Montevideo 1960, con el objeto de incorporarlas al nuevo esquema; y la
segunda, a la revisión y adecuación de las normas vigentes en la estructura jurídica
de la ALALC.
No obstante dicha continuidad, el Tratado de Montevideo 1980 introdujo profundos
cambios en la orientación del proceso y en la concepción de su operación.
En primer lugar, el programa de liberación comercial multilateral y sus mecanismos
auxiliares tendientes a perfeccionar una zona de libre comercio, fueron sustituidos
por un área de preferencias económicas integrada por un conjunto de mecanismos
que comprende una preferencia arancelaria regional, acuerdos de alcance regional y
acuerdos de alcance parcial. Dichos instrumentos ofrecen múltiples opciones
operativas a los países miembros, a través de cuya convergencia será posible avanzar
hacia etapas superiores de integración económica.
En segundo lugar, el carácter básicamente comercial del Tratado de Montevideo 1960
fue reemplazado, en la funcionalidad de la ALADI, por la coexistencia de las tres
funciones básicas de la nueva Asociación: la promoción y regulación del comercio
recíproco, la complementación económica y el desarrollo de las acciones de
cooperación económica que coadyuven a la ampliación de los mercados.
En tercer lugar, si bien el Tratado de Montevideo 1960 reconocía un estatuto especial
para los países de menor desarrollo económico relativo, el nuevo esquema incorporó,
como uno de los ejes fundamentales de acción de la ALADI, un sistema integral de
apoyo en su favor y reconoció expresamente una categoría de países de desarrollo
intermedio, a fin de determinar tratamientos diferenciales en los distintos
mecanismos y normas.
Por otra parte, en relación con la ALALC, la ALADI aparece como una institución más
abierta, en la medida en que, además de posibilitar la adhesión al Tratado que la
instituye, prevé la participación de países no miembros en acciones parciales con los
países miembros, así como la participación de la Asociación como institución en los
movimientos de cooperación horizontal entre países en vías de desarrollo.
Finalmente, el nuevo Tratado de Montevideo 1980 establece cinco principios básicos:
el pluralismo, la convergencia, la flexibilidad, los tratamientos diferenciales y la
multiplicidad, que contrastan con las características unitarias del programa de
liberación del comercio, eje del Tratado de Montevideo de 1960 y sus principios
básicos de multilateralidad y reciprocidad.
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En definitiva, la nueva etapa a la que ingresó el proceso de integración con la ALADI
se caracterizó por asimilar en un esquema pragmático la heterogeneidad de la región
y canalizar institucionalmente la vocación integracionista de sus países miembros,
dentro de un marco flexible que, sin compromisos cuantitativos preestablecidos,
contiene todos los elementos para que el esquema pueda evolucionar hacia etapas
superiores de integración económica y alcanzar, en último término, el objetivo del
mercado común latinoamericano.
Tratado de ALADI
Introducción
Es el mayor grupo latinoamericano de integración. Sus doce países miembros
comprenden a la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México,
Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, representando en conjunto 20 millones de
kilómetros cuadrados y más de 493 millones de habitantes.
El Tratado de Montevideo 1980 (TM80), marco jurídico global constitutivo y regulador
de ALADI, fue suscrito el 12 de agosto de 1980 estableciendo los siguientes principios
generales: pluralismo en materia política y económica; convergencia progresiva de
acciones parciales hacia la formación de un mercado común latinoamericano;
flexibilidad; tratamientos diferenciales en base al nivel de desarrollo de los países
miembros; y multiplicidad en las formas de concertación de instrumentos
comerciales.
A su amparo, por expresa atribución concedida a sus Órganos, los países miembros
pueden –sin necesidad de otro texto legal autorizante interno- aprobar acuerdos de
muy diversa naturaleza.
La ALADI propicia la creación de un área de preferencias económicas en la región, con
el objetivo final de lograr un mercado común latinoamericano, mediante tres
mecanismos:
• Una preferencia arancelaria regional que se aplica a productos originarios de los
países miembros frente a los aranceles vigentes para terceros países.
• Acuerdos de alcance regional (comunes a la totalidad de los países miembros).
• Acuerdos de alcance parcial, con la participación de dos o más países del área.
Tanto los acuerdos regionales como los de alcance parcial (Artículos 6 a 9) pueden
abarcar materias diversas como desgravación arancelaria y promoción del comercio;
complementación económica; comercio agropecuario; cooperación financiera,
tributaria, aduanera, sanitaria; preservación del medio ambiente; cooperación
científica y tecnológica; promoción del turismo; normas técnicas; y muchos otros
campos previstos a título expreso o no en el TM 80 (Artículos 10 a 14).
De allí que pueda sostenerse que el TM 80 es un "tratado-marco" y, en consecuencia,
que jurídicamente al suscribirlo, los Gobiernos de países miembros autorizan a sus
Representantes para legislar en los acuerdos sobre los más importantes temas
económicos que interesen o preocupen a los Estados.
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Los países calificados de menor desarrollo económico relativo de la región (Bolivia,
Ecuador y Paraguay) gozan de un sistema preferencial. A través de las nóminas de
apertura de mercados que los países ofrecen a favor de los PMDER; de programas
especiales de cooperación (ruedas de negocios, preinversión, financiamiento, apoyo
tecnológico); y de medidas compensatorias a favor de los países mediterráneos, se
busca una participación plena de dichos países en el proceso de integración.
El Tratado de Montevideo 1980 está abierto a la adhesión de cualquier país
latinoamericano. De hecho, el 26 de julio de 1999 la República de Cuba formalizó
ante el Gobierno del Uruguay –país sede del organismo- el depósito del Instrumento
de Adhesión, constituyéndose en el doceavo miembro pleno el 26 de agosto del mismo
año.
La ALADI abre además su campo de acción hacia el resto de América Latina mediante
vínculos multilaterales o acuerdos parciales con otros países y áreas de integración
del continente (Artículo 25).
Asimismo contempla la cooperación horizontal con otros movimientos de integración
del mundo y acciones parciales con terceros países en vías de desarrollo o sus
respectivas áreas de integración (Artículo 27).
La ALADI da cabida en su estructura jurídica a los más vigorosos acuerdos
subregionales, plurilaterales y bilaterales de integración que surgen en forma
creciente en el continente (Comunidad Andina de Naciones, Grupo de los Tres,
MERCOSUR, etc.). En consecuencia, le corresponde a la Asociación –como marco o
"paraguas" institucional y normativo de la integración regional- desarrollar acciones
tendientes a apoyar y fomentar estos esfuerzos con la finalidad de hacerlos confluir
progresivamente en la creación de un espacio económico común.
La ALADI (Artículos 28 y 29 del TM80) está compuesta por tres órganos políticos:
• el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores,
• la Conferencia de Evaluación y Convergencia y
• el Comité de Representantes; y un órgano técnico: la Secretaría General.
Países Observadores de la ALADI
República de El Salvador – Incorporación: 17/06/1981
República de Honduras – Incorporación: 01/02/1982
Reino de España - Incorporación: 30/11/1982
República Portuguesa - Incorporación: 27/07/1983
República de Guatemala - Incorporación: 02/08/1984
República Dominicana - Incorporación: 15/08/1984
República de Costa Rica - Incorporación: 11/11/1986
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República de Nicaragua - Incorporación: 15/07/1987
República Italiana - Incorporación: 15/07/1987
República de Panamá - Incorporación: 03/12/1987
Confederación Suiza - Incorporación: 30/10/1991
Federación de Rusia - Incorporación: 23/06/1993
República de Rumania - Incorporación: 15/12/1993
República Popular China - Incorporación: 15/06/1994
República de Corea - Incorporación: 16/06/2004
Japón - Incorporación: 30/06/2004
Organismos Observadores: Fecha de Incorporación
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): 17/06/1981
Organización de los Estados Americanos (OEA) : 17/06/1981
Banco Interamericano de Desarrollo (BID): 01/02/1982
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) : 03/09/1986
Comisión de las Comunidades Europeas : 06/07/1990
Sistema Económico Latinoamericano (SELA): 13/11/1996
Corporación Andina de Fomento (CAF): 10/12/1996
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA): 08/10/1997
Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS
/OMS): 16/05/2001
Características de los acuerdos
Los Acuerdos según participen o no la totalidad de los países miembros, pueden ser
Regionales o de Alcance Parcial.
De conformidad con las materias a que se refieren, los Acuerdos responden a las
siguientes modalidades: de renegociación del patrimonio histórico, comerciales, de
complementación económica, agropecuarios, de promoción del comercio y otros.
Finalmente, con base en lo dispuesto por el Artículo 25 del Tratado de Montevideo
1980, los países miembros pueden suscribir acuerdos con países no miembros y áreas
de integración económica de América Latina, dentro de las modalidades señaladas.
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Acuerdos Regionales
Los cuatro primeros acuerdos en que participan la totalidad de los países miembros
responden a la puesta en funcionamiento de mecanismos de liberación comercial
previstos a texto expreso en los Artículos 5 y 18 del Tratado de Montevideo 1980: se
trata de las Nóminas de Apertura de Mercados a favor de Bolivia, Ecuador y Paraguay
(Acuerdos N° 1, 2 y 3, respectivamente) y del Acuerdo que instituye la Preferencia
Arancelaria Regional (Acuerdo N° 4).
Los otros tres acuerdos regionales establecen acciones de cooperación en materia
científica y tecnológica (Acuerdo N° 6), de cooperación e intercambio de bienes en
las áreas cultural, educacional y científica (Acuerdo N° 7) y de superación de
obstáculos técnicos al comercio (Acuerdo N° 8).
Apertura de Mercados
A los efectos de establecer condiciones favorables para la participación de los países
de menor desarrollo económico relativo en el proceso de integración económica, y
con el propósito de asegurarles un tratamiento preferencial efectivo a partir del 30
de abril de 1983, los países miembros establecieron la apertura de sus mercados para
una serie de productos concediéndoles, sin reciprocidad, la eliminación total de
gravámenes aduaneros y demás restricciones.
Preferencia Arancelaria Regional
Prevista en el Artículo 5 del Tratado de Montevideo 1980, la Preferencia Arancelaria
Regional (PAR) consiste en una reducción porcentual de los gravámenes aplicables a
las importaciones desde terceros países, que los países miembros se otorgan
recíprocamente sobre las importaciones de productos originarios de sus respectivos
territorios.
La PAR actualmente con nivel básico de 20% se aplica en magnitudes diferentes según
las tres categorías de países establecidas por la Resolución 6 del Consejo de Ministros
(países de menor desarrollo económico relativo; países de desarrollo intermedio;
demás países) y abarca el universo arancelario salvo una nómina de productos que
cada país exceptúa del beneficio de dicha preferencia, cuya extensión también está
relacionada con las tres categorías mencionadas precedentemente.
Acuerdos de Alcance Parcial
De Complementación Económica (AAPCE)
Estos acuerdos tienen entre otros objetivos, promover el máximo aprovechamiento de
los factores de producción, estimular la complementación económica, asegurar
condiciones equitativas de competencia, facilitar la concurrencia de los productos al
mercado internacional e impulsar el desarrollo equilibrado y armónico de los países
miembros.
Actualmente, además de los esquemas de integración subregionales (Comunidad
Andina de Naciones y el MERCOSUR-ACE Nro. 18), existen nueve acuerdos de
complementación económica que prevén el establecimiento de zonas de libre
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comercio entre sus signatarios. En estos Acuerdos participan Chile-Venezuela (ACE
23), Chile-Colombia (ACE 24), Bolivia-México (ACE 31), Chile-Ecuador (ACE 32)
Colombia-México-Venezuela (ACE 33), MERCOSUR-Chile (ACE 35), MERCOSUR-Bolivia
(ACE 36), Chile-Perú (ACE 38) y Chile-México (ACE 41).
Tratamiento a países de menor desarrollo económico relativo
Teniendo como antecedente la clasificación existente en ALALC, se siguen
considerando como países de menor desarrollo económico relativo en la región a
Ecuador, Paraguay y Bolivia.
La preferencia arancelaria regional (P.A.R.)
Prevista en el Artículo 5 del Tratado de Montevideo 1980, la Preferencia Arancelaria
Regional (PAR) consiste en una reducción porcentual de los gravámenes aplicables a
las importaciones desde terceros países, que los países miembros se otorgan
recíprocamente sobre las importaciones de productos originarios de sus respectivos
territorios.
La PAR actualmente con nivel básico de 20% se aplica en magnitudes diferentes según
las tres categorías de países establecidas por la Resolución 6 del Consejo de Ministros
(países de menor desarrollo económico relativo; países de desarrollo intermedio;
demás países) y abarca el universo arancelario salvo una nómina de productos que
cada país exceptúa del beneficio de dicha preferencia, cuya extensión también está
relacionada con las tres categorías mencionadas precedentemente.
Clasificación de los países
Los países de mayor desarrollo de la región: Argentina, México y Brasil.
Los países de menor desarrollo relativo de la región: Ecuador, Paraguay y Bolivia.
Los países de mediano desarrollo de la región: el resto (Colombia, Venezuela, Chile,
Perú, Uruguay).
Convenio de pagos y créditos recíprocos
Al igual que su antecesor ALALC, la ALADI continuó la existencia de este Convenio. El
cual fue suscrito por doce bancos centrales, a través del cual se cursan y compensan
entre ellos, durante períodos de 4 meses, los pagos derivados del comercio de los
países miembros, de bienes originarios y de servicios efectuados por personas
residentes, de modo que al final de cada cuatrimestre sólo se transfiere o recibe,
según resulte deficitario o superavitario, el saldo global del banco central de cada
país con el resto. Hoy sigue vigente y en uso para medios de pago como las cartas de
crédito, las cobranzas y las transferencias.
Portal Empresarial
Con el propósito de promover la participación del Sector Empresarial en el proceso de
integración; propiciar una mayor utilización de las preferencias negociadas en el
marco del Tratado de Montevideo 1980; dar a conocer a los operadores de comercio
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de los países miembros sobre las condiciones de acceso al mercado regional, así como
informaciones que posibiliten la concreción de operaciones comerciales, la Secretaría
General ha preparado el Portal [Link], cuya información para efectos de
una mejor apreciación y facilitar la búsqueda de la misma, se encuentra organizada
por grupos temáticos de consulta, relacionados con aspectos Normativos; Directorios
de Empresas; Consolidados de preferencias; Encuentros Empresariales, Licitaciones
públicas y una Sección Documental.
Fuente:
Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). (2016). Recuperado de
[Link]
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