Lenguas Uru en Bolivia: Identidad y Cultura
Lenguas Uru en Bolivia: Identidad y Cultura
[Link] LENGUAS
,
ANDINAS YAMAZONICAS
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~-s FONDO
~ EDITORIAL
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
Estudios sobre lenguas andinas y amazónicas
Homenaje a Rodolfo Cerrón-Palomino
Willem F. H . Adelaar, Pilar Valenzuela Bismarck
y Roberto Zariquiey Biondi
© Willem F. H. Adelaar, Pilar Valenzuela Bismarck
y Roberto Zariquiey Biondi, editores
De esta edición:
© Fondo Editodal de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2011
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ISBN: 978-9972-42-972-9
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2011-11916
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LA LENGUA EN LA IDENTIDAD DE LOS URUS BOLMANOS HOY
XavierAlbó
CIPCA, La Paz
1) Iruwit'u, en la parte superior del río Desaguadero, entre las dos Machaqa,
La Paz:i al principio de la lista. Se escribe también Iruitu y muchos en el
lugar prefieren incluso escribirlo Yrohito o Irohito, sea por influencia de
maestros o por tener ya documentos legales con esa ortografía. Cerrón y
yo mismo lo hemos refonemizado como Iru Wit'u, que en aimara significa
1
Seguramente hay algunos más que, si bien especificaron que pertenecían y/o hablaban la lengua
de algún «otro pueblo nativo» distinto del aimara y quechua, no explicitaron cuál era este. Pero
nos hemos quedado sin saber si eran o no urus, salvo cuando aparecen en Chipaya mismo o algún
otro lugar claramente identificado como uru.
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U LENGUA EN LA IDENTIDAD DE LOS URUS BOLIVIANOS HOY
2) El área más difusa de los murato en el contorno del Lago Poopó 4 , Oruro.
Nótese que, como explican Moricio y Miranda (1992), ese nombre, -y,
sin duda, también el del río Mulato al sur del lago- es en memoria del
español Morató que les reconoció sus lugares. No les gusta en cambio el
término «usla» con que otros los identifican (Rojas, 2006: 17) por sus
connotaciones despectivas . Ya no hablan la lengua y muy poco es lo que
sabemos sobre esta variedad, localmente conocida como chholo. En la
parte occidental de este lago, donde están sus principales asentamientos,
ya hablan también más quechua que aimara.
2
Palavecino (1949: 60; cit. en Rojas, 2006: 15) interpreta iruito como 'pescado'. Pero esta glosa
no queda sustentada por los datos lingüísticos más recientes de Inda, Muysken y otros (2005),
donde pescado (genérico) es qerilqiri, aparte de otros términos más específicos.
3
Ver su bibliografía sobre el tema en [Link]
La prematuramente desaparecida Liliane Porterie-Gutierrez, cuyo trabajo aún inédito tanto alaba
Cerrón (2006: 30; 2009: 33), estuvo también algún tiempo en Iruwit'u en la década de 1980.
Una vez el párroco de Qurpa se la encontró y la recogió cuando estaba caminando, llorosa por el
cansancio, desde Iruwit'u.
4
Según Rojas (2006: 4) este nombre tendría que ver con la expresión pox pox, 'los remolinos del
agua'. Nótese que el presidente Evo Morales Ayma proviene de Orinoca, también del contorno del
lago, por lo que no debe descartarse que tenga algo de uru, y de hecho -como nos ha recordado
Jaime Zalles (en el prólogo a Rojas y otros, 2006: 8)- en enero de 2006, chipayas y muratos fueron
dos de los seis pueblos originarios que citó al principio de su discurso de toma de posesión.
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MVIERALBó
él trabajó muchos años allí Ronald Olson, del ILV, pero apenas publicó
análisis lingüísticos.
En el cuadro explicito algunas comunidades en que el Censo 2001 señala una
especial concentración. Solo Chipaya e Iruwit'u coinciden con las ocho mencio-
nadas en el mapa III de Cerrón (2006) y otras tres están resaltadas en el mapa
mucho más detallado del contorno del lago Poopó en el excelente testimonio
de los muratos Lucas Miranda y Daniel Moricio (1992) recogido por Rossana
Barragán; a saber, Puñaqa, Wilañiqi y Llapallapani. Pero otras regiones ya no
aparecen como urus.
En los demás municipios se trata mayormente de migrantes salpicados por
cualquier parte. Como suele ocurrir, ya hay un número significativo, pero to-
davía bajo, en llas principales ciudades capitales, como La Paz/El Alto, Oruro,
Cochabamba y la lejana Santa Cruz. Más allá de la frontera nacional, habría que
mencionar sin duda Puno, tanto en la ciudad de Puno como en Chulluni donde
viven urus y quizás neo-urus en el bien desarrollado nicho de eco-etno-turismo
que son las islas artificiales de totora en la Bahía de Puno. Hay también desde hace
mucho tiempo numerosos chipayas en la ciudad de Arica y los valles irrigados
de su contorno o, en menor grado, !quique. Allí camuflan con frecuencia sus
orígenes e indumentaria pero la retoman al regreso a su pueblo.
Llama la atención que el Censo ya no refleja la existencia de unas colonias
que los chipayas iniciaron en el área de colonización al norte de Yungas, La Paz,
hacia el Beni. Solo se enumeran 3 urus en Palos Blancos y otros 4 en San Borja.
¿Fracasaron esas colonias? ¿Han ido asimilándose a los demás colonizadores de la
zona sin sentir ya la necesidad o deseo de expresar su origen en el Censo?
Capital La Paz 8 42
El Alto 15 37
Viacha
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LA LENGUA EN LA IDENTIDAD DE LOS URUS BOLIVIANOS HOY
Pucarani 1
Colquiri 1
Palos Blancos 3 3
Batallas 1
Ayo Ayo 1 2
Charazani 8
Curva 6
Caranavi 2 1
Capital Cochabamba 18 38
Aiquile 1 1
Morochata 1 1
Santivañez 1
Quillacollo 3 4
T iquipaya 1
Colcapirhua 1 5
'
Sacaba 1 4
Tapacarí 1
Po jo 1
Puerto Villarroel 1
Capital O ruro 24 88
Caracollo 6
Machacamarca 1
Huanuni 2
ÁREAMURATO
El Choro 1
Soracachi 1
Toledo 4
Santiago de Andamarca 2
Belén de Andamarca 1
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XAVIERALBó
Cruz de Machacamarca
Esmeralda
Capital Potosí 2
Llallagua
Sacaca
Tupiza 5
Llica
Villazón
Capital Tarija 3
La Guardia
El Puente 3 7
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U LENGUA EN LA IDENTIDAD DE LOS URUS BOLIVIANOS HOY
Chipaya
En el cuadro 2 resumo los datos más significativos del Censo 2001, diferenciados
por edad y sexo. En conjunto, sobre los 993 de los mayores de 15 años a quienes
se les preguntó si se autoidentificaban como miembros de algún pueblo indígena
originario, el 95% se dicen uru chipayas. El resto, probablemente forasteros, se
identificaron mayormente como no pertenecientes a ningún pueblo indígena
originario (3%). Apenas el 1,4% lo hicieron como aimaras, que es la identidad
masiva de todo el contorno.
Pasando a la lengua, sobre los 1.667 chipayas que ya saben hablar, el 97%
habla chipaya, que es, además, la lengua que el 95% aprendió a hablar de niño.
Un notable 72,5% afirma saber castellano pero apenas un 14,2% afirma saber
aimara. La única diferencia entre hombres y mujeres tiene que ver con el acceso
al castellano. Mientras que solo hay un 22% de varones monolingües en len-
gua originaria, tanto entre los más ancianos como en los aún no expuestos a la
escuela, en las mujeres el porcentaje sube al 33%, sobre todo para las mayores.
El porcentaje que habla chipaya es incluso superior al del Censo 1992 (95%),
analizado en Albó (1995, II: 36-37).
La evolución que ocurre de un censo al otro con relación al conocimiento
del castellano tiene un sentido más bien inverso. En 1992, un 82% afirmaba sa-
berlo, mientras que en 2001 la cifra baja al 72,5%. Se debe en buena parte a que
las cifras de 2001 y 1992 no son del todo comparables, porque en 1992 solo se
preguntó sobre el idioma a la población de 6 años o más, es decir a niños que ya
estaban en la escuela (que entonces era totalmente castellanizante) y, por tanto,
estaban también más expuestos al castellano. En cambio, en el 2001 se preguntó
a toda la población incluida la niñez aún no expuesta a la escuela que ahora es,
además, bilingüe. El dato ratifica, por tanto, que el chipaya sigue siendo la lengua
por mucho dominante en el hogar y trasmitida, por tanto, como primera lengua
a los hijos cuando empiezan a hablar.
Lo que sí muestra un cambio notable de un censo al otro, sin que se lo
pueda atribuir a las diferencias en la edad inicial de su base demográfica, es el
gran bajón en el acceso al aimara, que es la lengua general de todo el contorno.
En 1992, los que sabían aimara alcanzaban el 51 % en Ayparavi y el 39% en el
resto de Chipaya; en cambio, en 2001 esta cifra se había reducido al 14% sin
que aparezcan ya diferencias significativas entre Ayparavi y el resto. Los datos de
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MVIERALBó
Pero, como muestra el cuadro 2, esta prescindencia del aimara del contorno,
había aumentado notablemente en 2001. Sigue relativamente alta, por ejemplo,
en el grupo de 50-54 años (74% en varones y 54% en mujeres), pero en los de
40-44 años ya baja a 26 y 28%; en los de 30-35 baja al 15 y 11 %; y en los me-
nores no llega ni al 5%.
15 a 19 91.0 o/o
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LA LENGUA EN LA IDENTIDAD DE LOS URUS BOLIVIANOS HOY
10a14 89.4%
15 a 19 2.2% 93.4 %
30 a 34 11.4 % 84.l %
35 a 39 25.0% 90.6%
50 a 54 54.5 % 40.9%
55 a 59 61.5 % 38.5 %
5 a9 1.1 % 54.4%
10 a 14 .s % 85.9 %
15 a 19 1.0 % 92.l %
35 a 39 28.4 % 92.5 %
55 a 59 2.9% 65.7% 65 .7 %
60 a 64 60.6 % 66.7%
41
MVIERALBó
En todas las demás regiones urus, la presencia de la lengua es mucho más limita-
da. Es prácticamente nula entre los muratos, salvo por algunos vocablos y frases
hechas, recogidas y analizadas por Schumacher y otros (2009), tras una reciente
convivencia en Puñaka con don Daniel Moricio, uno de los más connotados
muratos, autor junto con el ya desaparecido Lucas Miranda, de Llapallapani,
del hermoso relato testimonial publicado por Rossana Barragán en 1992.
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LA LENGUA EN LA IDENTIDAD DE LOS URUS BOLIVIANOS HOY
5 No está a orillas del lago Titicaca como equivocadamente sugieren dos fotos de Hannss (2009: 82).
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XAVIERALBó
¿O no será tan así? Cerrón (2006: 26) y también Fabre (2005) citan a Wachtel
(1990: 279-280), quien afirma que, cuando en 1978 viajó a Iruwit'u con chipayas,
ellos y los Iruwit'us «se comprendieron sin dificultad», pese a sus variantes locales,
algo que diversos lingüistas han puesto en duda.
Da la casualidad que esa vez yo hice de puente para ese encuentro y
participé en él. Con Wachtel habíamos viajado a Iruwit'u acompañados por
tres chipayas, entre ellos el ya finado don Florencio Lázaro, de Chipaya, y el ya
mencionado don Daniel Moricio, murato de Puñaka, Poopó. Don Florencio
fue uno de los principales colaboradores del lingüista Ronald Olson y tuvo
contactos incluso con Kenneth Pike, fundador del célebre Instituto Lingüístico
de Verano (ILV). En 1995, se convirtió en el primer alcalde de Chipaya después
de que este municipio se fortaleció con la Ley de Participación Popular. Los
intercambios y la conversación de aquel día fueron cálidos y cordiales, pero
el encuentro se realizó mayormente en castellano y aimara, aunque con
permanentes referencias a la lengua, por ejemplo, en relación a sus instrumentos
de caza y pesca que tenían nombres semejantes. Según cuenta Wachtel (1990:
226; cf. Fabre, 2005) les mostró también textos de Métraux (1935) recogidos
allí mismo medio siglo antes y ellos los reconocieron enseguida como escritos
en su lengua. Pero no recuerdo si fue entonces o quizá en algún encuentro
posterior.
En la década de 1970 yo ya había tenido bastantes contactos con Iruwit'u.
Había grabado incluso un diálogo entre dos de las mujeres más diestras en la
lengua, el cual pasé al experto en chipaya Ronald Olson - lamentablemente sin
guardar copia para mí- . Por esos mismos años los comuneros me comentaron
que «un señor francés» les había dicho que su lengua se llamaba «Pukina» y uno
de ellos me mostró uno de los ardculos lingüísticos de Vellard que él mismo les
hizo llegar después de haberse concentrado mucho más que Métraux en transcribir
y publicar textos en uchumataqu.
Don Lorenzo Inda, quien desde entonces ya era el principal impulsor de la
cultura, lengua e identidad uru en Iruwit'u, quedó también más motivado por
aquel primer encuentro para escribir la historia local, interesarse en la lengua y
fortalecer sus contactos con otros urus, como aquellos que habían llegado hasta
Iruwit'u en 1978.
Pero volvamos al Censo de 1992. Es digno de resaltar que el grupo etáreo
que entonces indicó tener el más alto conocimiento de la lengua no era el de
los mayores de 50 años (83% entre los varones y 63% entre las mujeres) sino el
intermedio de 20 a 34 años (91%y73%), disminuyendo drásticamente a 33%
y 46% en el grupo de 1O a 19 años, para casi desaparecer en los de 6 a 9 años:
0% entre los varones y 7% entre las mujeres (Albó, 1995: II 38). Se trataba, por
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U LENGUA EN LA IDENTIDAD DE LOS URUS BOLIVIANOS HOY
Más allá de esos datos censales, tanto en Chipaya como en Iruwit'u y los demás
pueblos urus, se está dando, efectivamente, cierto proceso de etnogénesis que
incluye de alguna manera lo lingüístico pero también otros muchos elementos
de su identidad y cultura.
No insistiré mucho en el caso Chipaya, que es mucho más evidente, como
relata el propio Cerrón (2006: 69 y 2009: 30-31). Recordemos que, sin entrar
ahora a las controversias por el alfabeto utilizado, ya existe desde hace años allí
el Consejo de Implementación de la Lengua Nativa Uru Chipaya (CILNUCH),
cuyos miembros han recorrido el lugar en busca de los mejores hablantes para
avanzar en el conocimiento de la lengua y, con ella, también de la cultura local.
Han retornado también al lugar los primeros chipayas egresados del Instituto
Normal Superior Intercultural Bilingüe de Caracollo para desempeñarse en las
instituciones educativas locales. En 2006, se puso en marcha el proyecto de una
45
MVIERALBó
6
Años después aquel patriarca don Manuel diría a su tocayo Manuel Rojas, que visitaba el lugar:
«Conmigo se está muriendo el idioma, soy el último que habla el uchumataqu. ¡Ayúdame a salvar
mi lengua, que los jóvenes aprendan mi lengua antes de que desaparezca!» (Rojas, 2006: 33).
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LA LENGUA EN LA IDENTIDAD DE LOS URUS BOLIVIANOS HOY
7
En el censo de 2001, allí ya nadie se identÍfica ni habla uru sino aimara (sobre 90%) con 47 que
además hablan castellano y 9 que hacen lo propio en quechua.
8
Esta publicación, al igual que los encuentros que ahí se relatan, contaron con un apoyo especial
de Ibis, Dinamarca, que permitió reproducir también una serie de materiales.
47
XAVIERALBó
(en Rojas, 2006: 59) 9 que - como Rodolfo Cerrón-Palomino sabe muy bien- en
aquellos años era objeto de apasionados debates entre bandos y tradiciones contra-
puestas. En el siguiente, de 2005, se conformó una comisión para el idioma que
allí llaman uchumataqu o uchuntaqu (en Rojas, 206: 90-91), según el dialecto.
No deja de llamar la atención que en 2006, en un encuentro pan-uru realizado
en Chipaya, nuestro Lorenzo Inda, más que algún chipaya local, fue nombrado
primer presidente del Consejo Educativo de la Nación Uru (CENU). En otro
documento de la época, el iruwit'u Ciríaco Inda (2006: 98), después de llamar
a su lengua «la más antigua hablada por los pobladores de las riberas de ríos y
lagos del altiplano», añade: «recuperar la lengua significa revalorizar la memoria
colectiva de los pueblos milenarios en completa armonía con otros pueblos en
su entorno natural».
El desafío más reciente, tanto para Chipaya como para Iruwit'u, es su trans-
formación en Autonomía Indígena Originaria, en el marco de la nueva CPE.
Los estatutos y reglamentos que ya en 2001 redactaron para toda la Nación
Originaria Uru, son sobre todo una afirmación de su identidad y cosmovisión.
El hecho mismo de que, desde un principio se redactaran a la vez en castellano y
uru-chipaya, es también un importante acontecimiento lingüístico.
Pero en términos estrictamente jurídicos, las puertas para poder ser autonomías
indígenas originarias se han abierto en Bolivia recién con la nueva Constitución
Política de 2009. El primer paso efectivo para implementar esta nueva legislación
ha sido invitar a que los municipios con amplia base indígena originaria hagan
un referéndum interno para que decidan si quieren o no tal transformación.
Chipaya ha sido uno de los once primeros municipios que se han lanzado ya
a esa aventura y, para ello, el pasado 6 de diciembre de 2009 se realizó y se ganó
un referéndum local, con un abultado 92% que votó «SÍ».
En el caso de Iruwit'u, se trata solo del más diminuto de los 24 ayllus actuales
del municipio Jesús de Machaqa, el cual entró también en ese proceso hacia la
autonomía y ganó su referéndum aunque con un porcentaje más ajustado (56%),
que aquí no es relevante analizar. Lo que sí es oportuno para nuestro tema es
que, en este caso, los estatutos autonómicos que ya se están elaborando toman
muy en cuenta que dentro de su marka (unidad orgánica de un grupo de ayllus)
hay un ayllu que no es aimara sino uru, por mucho que también allí casi todos
hablen aimara. En consecuencia en todo el texto se ha tenido mucho cuidado en
evitar caracterizar la marka como aimara y en varias partes se hace un elogio de
ese su pluralismo interno. El artículo 8, por ejemplo, declara como sus idiomas
9
Sospecho que lo que Rojas transcribe allí como «Chimus» es en realidad el Consejo de
Implementación de la Lengua Nativa Uru Chipaya (CILNUCH).
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U LENGUA EN LA IDENTIDAD DE LOS URUS BOLIVIANOS HOY
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l. Cinco siglos de historia. La Paz: CIPCA y Plural.
10
Paradójicamente, en este último caso, quien más se oponía al uso de esta lengua es, en su vida
profesional, una colega experta en lenguas indígenas (Pajuelo, 2006: 80-95).
49
MVIERALBó
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