“Año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra Independencia, y de la
conmemoración de las heroicas batallas de Junín y Ayacucho”
ESCUELA TECNICA SUPERIOR PNP
TEMA:
FUNCION DE LA POLICIA APLICADAS EN EL
CODIGO PROCESAL PENAL
INTEGRANTES:
DIEGO ANDERSEN ONCEBAY PIZARRO
DOCENTE:
SS PNP VASQUEZ GARCIA ADEMIR SABINO
CURSO:
CÓDIGO PENAL PROCESAL II
ICA – 2024
DEDICATORIA
El presente trabajo investigativo lo dedico principalmente a
Dios, por ser el inspirador y darme fuerza para continuar en este
proceso de obtener uno de mis anhelos más deseados. A mis padres,
por su amor, trabajo y sacrificio en todos estos años, gracias a ustedes
he logrado llegar hasta dónde estoy y poder convertirme en lo que
quiero ser. A nuestro docente, acompañándome y por el apoyo moral,
que nos brinda a lo largo de este curso por todo lo enseñado en esta
etapa de nuestras vidas. A todas las personas que me han apoyado y
han hecho que el trabajo se realice con éxito en especial a aquellos que
abrieron las puertas y compartieron sus conocimientos.
Gracias por incentivarme en la realización del presente trabajo,
por enseñarme que no debo conformarme con lo que sabemos, que
siempre estemos en continua búsqueda del saber. Además, en la
manera de enseñarnos tan apasionadamente nos hizo recordar de
cómo queremos ser cuando seamos profesionales.
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INDICE
DEDICATORIA ................................................................................................................................2
1. INTRODUCCION. .......................................................................................................................4
2. FUNCION DE LA POLICIA APLICADAS EN EL CODIGO PROCESAL PENAL ........5
2.1 ¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLE LA POLICÍA NACIONAL EN EL PROCESO
PENAL? .......................................................................................................................................5
2.2 LA FUNCIÓN POLICIAL DE INVESTIGACIÓN DEL DELITO. ...................................8
2.3. LAS ATRIBUCIONES DE LA POLICÍA DE INVESTIGACIÓN. .................................10
2.4. LA FUNCIÓN CRIMINALÍSTICA DE LA POLICÍA NACIONAL ................................14
3. CONCLUSIONES..................................................................................................................17
4. BIBLIOGRAFIA .....................................................................................................................18
5. ANEXOS. ...................................................................................................................................19
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1. INTRODUCCION.
En el contexto del proceso civil, la función de la Policía Nacional suele ser limitada,
ya que su actuación se centra principalmente en el mantenimiento del orden público
y la seguridad de las personas durante la ejecución de mandatos judiciales, como
por ejemplo órdenes de desalojo o medidas cautelares. En general, la intervención
de la Policía en procesos civiles se limita a brindar protección y garantizar que las
decisiones judiciales se lleven a cabo de manera segura y efectiva.
Es importante tener en cuenta que en el proceso civil, las partes son responsables
de presentar sus argumentos, pruebas y solicitudes ante el juez, y la Policía
interviene únicamente en casos específicos en los que se requiera su colaboración
para asegurar el cumplimiento de una resolución judicial.
En resumen, la función de la Policía Nacional en el proceso civil se enfoca en
garantizar la seguridad y el orden durante la ejecución de medidas judiciales, sin
tener un rol activo en la sustanciación de los asuntos legales propios del proceso.
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2. FUNCION DE LA POLICIA APLICADAS EN EL
CODIGO PROCESAL PENAL
2.1 ¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLE LA POLICÍA NACIONAL EN EL
PROCESO PENAL?
La Constitución ha concentrado las funciones policiales en un organismo único y
centralizado del Estado, integrado plenamente al Poder Ejecutivo y sujeta o una
organización similar a la castrense: la Policía Nacional (artículos 167 y 172). El
artículo 166 de la Constitución reconoce a la Policía Nacional cinco grandes
funciones, aunque pueden reducirse a las de Policía de Seguridad y Policía Judicial
o de Investigación.
EN EL ÁMBITO DE LA PRIMERA, la más amplia y dinámica, se encuentran las
funciones de garantizar, mantener y restablecer el orden interno; proteger y ayudar
a la comunidad; garantizar el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio
público y privado; y vigilar y controlar las fronteras. Ellas, en su conjunto, cumplen
una tarea de seguridad pública para proveer a la estabilidad del orden, a la
tranquilidad colectiva y al normal desenvolvimiento de las instituciones.
EN EL ÁMBITO DE LA SEGUNDA, que se puede calificar como una fase primaria
de la administración de justicia penal, está la de investigar y combatir la delincuencia
—la prevención de la delincuencia, también asignada a la Policía Nacional, es una
actividad de seguridad—. Este ámbito, de carácter investigativo —que importa la
averiguación de los delitos y el descubrimiento de los implicados en su comisión y
las pruebas, e incluso otras funciones complementarias, como la custodia y
conducción de los implicados dentro y fuera del ámbito de los órganos
jurisdiccionales para que sean juzgados, y su contribución al cumplimiento de las
penas (función de ejecución, en sentido amplio)—, que no puede realizar por sí
mismo el Ministerio Público. Por ello es que se afirma que, sin la Policía, la
administración de la justicia penal sería imposible.
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La movilidad de la Policía Judicial, su inmediación respecto a los hechos y su propia
preparación en orden a la investigación delictiva, superior a la de fiscales y jueces,
hacen de la Policía Judicial un elemento insustituible en los momentos posteriores
a la comisión de un delito, en tanto es entonces cuando pueden realizarse actos
que luego, caso de no llevarse a cabo, resultarán imposibles por irrepetibles en las
diversas manifestaciones que comporta este concepto. Es, pues, un órgano
esencial de la persecución penal.
Ahora bien, siguiendo el histórico modelo francés, esta actividad investigadora
orientada, como ya se anotó, a:
• descubrir los delitos —practicando las diligencias necesarias para
comprobarlos, incluso recogiendo todos los efectos, instrumentos o pruebas
del delito-,
• impedir que se los lleve a consecuencias ulteriores, e
• identificar a sus autores y partícipes —tiende a reprimir hechos acaecidos—
, expresa la idea de subordinación —funcional— de la Policía a la Fiscalía
para los fines de la justicia penal.
Su exacta coherencia normativa se encuentra en el artículo 159.4 de la Constitución
y el artículo IV del Título Preliminar del CPP: “El Ministerio Público dirige y controla
jurídicamente los actos de investigación que realiza la Policía Nacional”.
Lamentablemente la Ley Orgánica de la Policía Nacional (Ley 27238 de 22-12-99)
y su Reglamento (Ley 27238, de 22-12-99, y D. S. 0008-2000-IN, de 06-10-00) no
contempló esta noción de organismo auxiliar y la estrecha relación que ha de tener
con el Ministerio Público en la investigación del delito.
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Así las cosas, la función policial de investigación del delito, de policía judicial, es de
carácter auxiliar o de colaboración con el Ministerio Público y, eventualmente, del
juez —la Policía, en este ámbito, está obligada a cumplir las instrucciones de ambas
autoridades jurídicas—. El fiscal, en este ámbito y durante la investigación
preparatoria puede disponer lo conveniente en relación al ejercicio de las
atribuciones reconocidas a la Policía (artículo 68°.2 CPP).
Es propia de esta función de policía judicial la nota de judícialídad —distinta, como
es obvio, de la noción de acto jurisdiccional—. Como tal, contribuye a la realización
efectiva del orden jurídico en su enfoque penal, de naturaleza administrativo-judicial,
y se desarrolla, básicamente, con arreglo a las normas rígidas de la ley procesal —
se inspira en criterios de legalidad—, a fin de satisfacer la actuación del derecho
penal frente a quienes aparecen como agresores del mismo.
Por ello es que se puede calificar esta actividad de estrictamente jurídica [Vélez];
en consecuencia, el modo de actuación de la Policía de Investigación requiere que
las diligencias que realicen observen estrictamente las formalidades legales —sin
negar su acceso al imputado y su defensa (artículo 68.3 CPP)—, y que se labren
en actas detalladas que se enviarán al fiscal (artículo 68.2 CPP) en su desarrolla,
básicamente.
La Ley de la Policía Nacional del Perú, que sucedió a la ley indicada anteriormente.
Decreto Legislativo 1267, de 18-12-2016, y su Reglamento, aprobado por Decreto
Supremo 026-2017-IN, de 15 de octubre de 2017 —el Decreto Legislativo 1451, de
16-9-2018, precisó la denominación de los órganos de la Policía Nacional del Perú
y, pese a que se consideró, en el artículo II del TP de la Ley de la Policía Nacional
del Perú, que ésta es un órgano de carácter civil al servicio de la ciudadanía, en su
artículo 47 señaló que donde se decía “Alta Dirección” debe decir “Alto Mando”;
donde se decía ‘’Director General” debe decir “Comandante General”; y, donde se
decía “Comité de Asesoramiento” debe decir “Estado Mayor General”, de típica
connotación castrense—, de igual manera, no desarrolló esta función de auxiliar del
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Ministerio Público. Insistió, sin más, que para el cumplimiento de la función policial,
entre otros, previene, investiga los delitos y faltas, combate la delincuencia y el
crimen organizado (artículo III del TP), pero no en la relación de funciones y
atribuciones no mencionó al Ministerio Público.
2.2 LA FUNCIÓN POLICIAL DE INVESTIGACIÓN DEL DELITO.
Acorde con la nota de dependencia funcional que no orgánica y del carácter auxiliar
de las tareas investigativas de la Policía Nacional, el artículo 67 CPP prescribe que
la Policía toma conocimiento de los delitos y da cuenta inmediata es decir, en el
plazo más breve posible al fiscal. Sin embargo, debe realizar, por propia iniciativa,
las llamadas diligencias de urgencia e imprescindibles. Estas configuran aquellas
actuaciones de la Policía que son:
• de realización necesaria o apremiante, que no puede esperar y compele a su
actuación, y
• que no es posible abstenerse de realizarla o evitar su debida y cumplida
actuación.
El objeto de las actuaciones o diligencias de investigación es múltiple:
1. Impedir las consecuencias lesivas del delito —cuya acreditación
concomitante es obvia—.
2. Individualizar a sus autores y partícipes.
3. Reunir y asegurar los elementos de prueba —en puridad, las fuentes de
prueba—.
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Este objetivo recoge las funciones genéricas de averiguación del delito,
descubrimiento y aseguramiento del delincuente, y aseguramiento de los
instrumentos, efectos y pruebas del delito. Son las denominadas diligencias de
prevención, esto es, las primeras diligencias —así las rotula, por ejemplo, el artículo
316.1 CPP— que han de practicarse una vez descubierto el hecho delictivo, las
cuales deben comunicarse al fiscal, y cuya realización cesa cuando el fiscal se hace
cargo efectivo de la investigación, a quien entregará todo lo practicado —la actividad
de investigación autónoma de la Policía, por cierto, no culmina con la comunicación
de la noticia del delito al fiscal, pero sí con su avocamiento efectivo—. En concreto,
lo que la Policía realizará son todas aquellas diligencias conducentes al buen fin de
la investigación, salvo las reservadas al fiscal.
En la mayoría de los casos —cuando se tratan de diligencias objetivas, de
constatación—, estos actos, en razón a las notas de urgencia y cuando pueden
devenir irrepetibles, algo más que la mera irreproducibilidad material, se les atribuye
un cierto valor probatorio per se, ya que no es posible conferirlos a otra autoridad
de investigación por el momento en que se verifican.
Las diligencias de prevención, que son las realizadas antes del avocamiento del
fiscal, tienen lugar no solo respecto de los delitos públicos. También se llevan a
cabo en los delitos privados y semipúblicos. En ambos casos esta tarea de
ejecución de diligencias urgentes e imprescindibles también se practica ex officio
por la Policía, sin perjuicio, en el caso de delitos privados, de la colaboración que
brindará al juez cuando lo disponga, a tenor del artículo 461 CPP.
El artículo 67 CPP, además, expresa una idea central. La función de Policía Judicial
es de dos tipos: de oficio y por comisión.
La primera, de oficio, las diligencias se practican sin necesidad de autorización o
mandato del Ministerio Público, sea cual fuere el delito presuntamente cometido—
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el conocimiento del hecho delictivo puede ser por denuncia del afectado o de un
ciudadano o a través de sus propios órganos al advertir su comisión—.
La segunda, por comisión, que tienen lugar una vez que actúa el fiscal, que son
netas diligencias de investigación, de un contenido sin duda más amplio —no solo
las urgentes e imprescindibles; son las realizadas por orden del fiscal (artículo 330
CPP), cuyo apoyo es de obligatorio cumplimiento (artículo 67.2 CPP). En este último
ámbito el fiscal ha de dictar directivas puntuales respecto de lo que debe actuarse
en sede preliminar: precisión de su objeto y, en su caso, indicación de las
formalidades específicas de las diligencias para garantizar su validez jurídica
(artículo 65.3 CPP).
Esta normatividad pretende acabar con la situación de aislamiento de la Policía y
de la fiscalía; no pueden quedar espacios opacos al conocimiento de la fiscalía ni
actuaciones policiales al margen del control fiscal, con lo que se conseguía una
mayor eficacia de las investigaciones penales, purgándolas ab initio de pruebas
ilícitas
2.3. LAS ATRIBUCIONES DE LA POLICÍA DE INVESTIGACIÓN.
Las atribuciones de la función de investigación de la Policía, como Policía Judicial,
vale decir, la facultad que se da a los policías en razón al cargo que ejercen, están
taxativamente establecidas en el artículo 68 CPP, Comprenden tanto la labor
autónoma como la subordinada o por comisión.
El artículo 68 CPP instituye una fórmula más o menos completa de las diligencias
que la Policía está facultada a realizar en sus funciones de Policía de Investigación
o Judicial. El sistema que acoge es el de numerus clausus, aunque el literal n del
apdo. 1 del citado artículo incorpora una regla de carácter indeterminado: “las
demás diligencias y procedimientos de investigación necesarios para el mejor
esclarecimiento de los hechos investigados”.
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La distribución de estas facultades se ordena en función a la siguiente clasificación
A. CON RELACIÓN A LOS DELINCUENTES.
Averiguar quiénes son los responsables de los hechos delictivos y, en su caso,
practicar las diligencias orientadas en su identificación y capturándolos
inmediatamente en los casos de flagrante delito.
B. CON RELACIÓN AL DELITO DENUNCIADO.
(i) Recibir las denuncias y tomar declaración de los denunciantes.
(ii) Vigilar y proteger el lugar de los hechos para evitar que desaparezcan los
vestigios y huellas del delito, recibir declaraciones de quienes hayan presenciado la
comisión de los hechos.
(iii) Recibir la manifestación de los presuntos autores y partícipes —solo será
posible si está presente su abogado defensor.
(iv) Practicar el registro de personas.
(v) Recoger y conservar tanto los objetos e instrumentos del delito como todo
elemento material que pueda servir a la investigación.
(vi) Levantar planos, tomar fotografías, realizar grabaciones en video y
demás operaciones técnicas o científicas.
(vii) Asegurar los documentos privados que puedan servir a la investigación
y, en su caso, los pondrá a disposición del fiscal, quien instará la intervención del
juez de la investigación preparatoria para definir la legitimidad de su inmovilización
y disponer su incautación y entrega formal al fiscal.
(viii) Allanar lugares de uso público o abierto al público —en este caso, como
es obvio, no se requiere orden judicial—.
(ix) Efectuar bajo inventario los secuestros e incautaciones necesarios en los
casos de delito flagrante o de peligro inminente de su perpetración.
(x) Reunir cuanta información adicional de urgencia que permita la
criminalística para el mejor esclarecimiento de los hechos investigados.
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C) CON RELACIÓN A LAS VÍCTIMAS
(i) Prestar el auxilio que requieran.
(ii) Informarles sobre sus derechos, cuanto interponga la denuncia y al
declarar (artículo 95.2 CPP).
D) CON RELACIÓN AL MINISTERIO PÚBLICO Y AL ÓRGANO
JURISDICCIONAL
De un lado, se tienen los actos de auxilio, que consisten en seguir sus instrucciones
y prestarles apoyo en la realización de actos de investigación (artículo 330 CPP) o
en aquellos actos fiscales o jurisdiccionales en que sea necesaria su cooperación
(por ejemplo, en la realización de pericias técnicas o criminalísticas, de identificación
de personas o de aporte de información en general).
Por otro lado, se tiene los actos de ejecución, que son aquellas tareas vinculadas al
ejercicio de la coerción y al cumplimiento de las órdenes fiscales y judiciales.
E) COMO TESTIGOS
Como los actos de investigación tienen el valor de denuncia, no son definitivos -con
las excepciones que oportunamente se precisarán deben comparecer como testigos
en el proceso penal.
A lo expuesto se agregan siete diligencias que, de uno u otro modo, importan
una mínima restricción de derechos. Son las siguientes]:
A) El examen corporal del imputado (artículo 211 CPP), cuando se trata de
mínimas intervenciones, siempre con conocimiento del fiscal.
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B) El dosaje etílico, prueba de alcoholemia o informe alcohómetro (artículo
213 CPP), que es considerado es una típica intervención policial autónoma.
c) La exhibición e incautación de bienes (artículo 218 CPP), en supuestos de
flagrante delito o peligro inminente de su perpetración.
D) La revisión, aseguramiento e incautación de documentos contables y
administrativos (artículo 234 CPP). Para lo primero requiere orden del fiscal. El
aseguramiento es una consecuencia de la revisión, y será el fiscal quien inste la
incautación judicial.
E) La incautación cautelar de efectos, instrumentos y objetos del delito
(artículo 316 CPP), condicionada a que exista peligro por la demora.
F) El control de identidad (artículo 205 CPP), a cualquier ciudadano para
requerir su identificación y realizar las comprobaciones pertinentes, con fines de
prevención y averiguación del delito.
G) El control policial público (artículo 206 CPP) en vías, lugares
establecimientos públicos en delitos que causen grave alarma social.
Asimismo, el CPP reconoce a la Policía Nacional cuatro atribuciones, en el ámbito
de la búsqueda de pruebas, que también importan una mínima restricción de
derechos: videovigilancia, inspecciones y pesquisas, retenciones con fines de
identificación, y registro de personas (artículos 207-210 CPP).
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2.4. LA FUNCIÓN CRIMINALÍSTICA DE LA POLICÍA NACIONAL
Entre las atribuciones, legalmente reconocidas, de la Policía Nacional se tiene,
primero, realizar operaciones técnicas o científicas en la investigación del delito; y,
segundo, de modo general, reunir cuanta información adicional de urgencia permita
la criminalística (artículo 68, literales g y m, CPP).
Se entiende la criminalística como una disciplina auxiliar del derecho penal y
procesal penal que se ocupa de los medios y procesos de comisión del delito y de
los medios y procederes que permiten establecer, reunir, conservar y estudiar las
fuentes de prueba-vestigios materiales en vista de la prevención, del descubrimiento
del delito y de la identificación y determinación del grado de culpabilidad del agente
delictivo.
Su aplicación específica está prevista en el artículo 330.3 CPP, que prevé la
inspección preliminar del fiscal en la escena del delito. Establece esa norma que el
fiscal, al tener conocimiento de la comisión de un delito público, “podrá constituirse
en el lugar de los hechos con el personal y medios especializados necesarios y
efectuar un examen”.
Este personal, que tendrá que ser especializado y de la propia Policía Nacional o,
excepcionalmente, de la Fiscalía —en función a su organización interna y recursos
logísticos, siempre escasos, por cierto—, tiene como objetivo coadyuvar de manera
técnica y científica a la investigación del delito.
El D. Leg. 1219, de 24-09-15, de fortalecimiento de la función criminalística policial
instituyó el Sistema Criminalístico Policial, que es el conjunto interrelacionado de
unidades y subunidades de criminalística de la Policía Nacional que aplica los
conocimientos, métodos y técnicas científicas en el estudio de los vestigios
materiales encontrados en la escena del delito y otros, a cargo de la Dirección
Ejecutiva de Criminalística de la Policía Nacional.
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Corresponde a los órganos del mismo practicar las pericias oficiales propiamente,
institucionales y emitirlos informes periciales de criminalística a efectos de la
investigación que dirige el Ministerio Público.
De este modo, ahora, toda actividad pericial criminalística solo puede realizarla los
órganos técnicos criminalísticos de la Policía Nacional.
Con tal finalidad este Sistema contará con laboratorios de criminalística a nivel
nacional y desconcentrados, y un cuerpo de oficiales y suboficiales de servicios
especializados en las diversas disciplinas criminalísticas; además, contará con
diversas especialidades forenses en sus campos ocupacionales de identificación,
escena del crimen, laboratorio y gestión de la información criminalística.
En cuanto a la última especialidad, a su vez, posibilita
(i) la institucionalización del Registro Nacional Criminalístico, que contiene
una base de datos de las diversas especialidades criminalísticas y que permite el
acceso, obtención y procesamiento de la información necesaria, con la finalidad de
efectivizar la identificación policial y la función criminalística;
(ii) la configuración de la Central de Información Criminalística, que contiene
los datos de los informes periciales producidos por el Sistema, con fines de
investigación científica, apoyo en la investigación; y, por último,
(iii) la creación del Banco de Evidencias de Interés Criminalístico, que
contiene evidencias —vestigios materiales— previamente peritadas y calificadas de
interés criminalístico, y que, luego de un proceso, adquieran la calidad de cosa
juzgada.
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La administración de estas tres instituciones, adscritas al Sistema, corresponde a la
Dirección Ejecutiva Criminalística. Es preocupante, sin embargo, que el control de
tan importantes datos que pueden afectar los derechos de las personas, en especial
el de intimidad, esté a cargo, de modo exclusivo, de la Policía, dejando al margen
al Ministerio Público, y sin articular mecanismos de control externo y de
conocimiento de los afectados para tutelar sus derechos.
Así las cosas, la falta de un adecuado control hace de dudosa constitucionalidad el
manejo de la información criminalística.
Por último, respecto de la escena del delito, el artículo 10 del aludido decreto
legislativo establece que exclusivamente el personal policial deberá aislar, proteger
y vigilar los vestigios materiales o prueba física, a fin de conservar y mantener su
originalidad, evitando su alteración, destrucción, contaminación o sustracción. Su
acceso inicial corresponde al personal de peritos criminalísticos y médico legista,
bajo conducción del fiscal.
Tal previsión significa que es el fiscal quien dirige y dispone el personal que está en
relación con la escena del delito, pero sus disposiciones deben comprender el
concurso de peritos criminalísticos de la Policía Nacional y del Instituto de Medicina
Legal.
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3. CONCLUSIONES.
La función de la policía en la aplicación del código procesal penal es fundamental
para garantizar la efectividad del sistema de justicia penal. Algunas conclusiones
importantes sobre el papel de la policía en este contexto son las siguientes:
1. La policía tiene la responsabilidad de investigar los delitos, recopilando pruebas,
entrevistando testigos y reuniendo información relevante para esclarecer los
hechos y encontrar a los responsables.
2. La policía debe ejecutar las órdenes judiciales emitidas por los jueces, como las
órdenes de detención, allanamiento o de comparecencia de personas
involucradas en un proceso penal.
3. Es fundamental que la policía actúe respetando los derechos fundamentales de
todas las personas, incluido el debido proceso legal, el derecho a la defensa y la
presunción de inocencia.
4. La policía debe colaborar estrechamente con el sistema judicial, fiscalía y otras
instituciones relacionadas para garantizar una adecuada administración de
justicia.
5. Es importante que los agentes policiales reciban una formación continua y
especializada en materia penal para desempeñar sus funciones de manera eficaz y
respetando los principios legales.
En conclusión, la policía desempeña un papel crucial en la aplicación del código
procesal penal, contribuyendo a la investigación de delitos, el mantenimiento del
orden público y la protección de los derechos de las personas involucradas en
procedimientos penales. Su trabajo ético, profesional y coordinado resulta
fundamental para el correcto funcionamiento del sistema de justicia penal.
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4. BIBLIOGRAFIA
1. San Martín Castro, César. Derecho Procesal Penal. Lecciones.
Segunda edición, Lima: Instituto Peruano de Criminología y Ciencias
Penales y Centro de Altos Estudios en Ciencias Jurídicas, Políticas y
Sociales, 2020, pp. 263-270.
2. Manual de Procedimiento Policial en el Nuevo Sistema de Justicia
Penal"** - Autor: Luis Rodríguez-Manzanera.
3. La Función Policial en el Proceso Penal- Autor: Miguel Díaz y García
Conlledo.
4. La Policía como Agente de Investigación y la Cadena de Custodia -
Autor: Martín Eduardo Moreno Quiñones.
5. El Papel de la Policía en el Proceso Penal Acusatorio - Autor: José
Javier González Castañeda.
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5. ANEXOS.
ESQUEMA DE FUNCIONES DE LA POLICIA.
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