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Letras de Violeta Parra: Paloma Ausente

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PALOMA AUSENTE – Violeta Parra

Cinco noches que lloro


por los caminos,
cinco cartas escritas
se llevó el viento,
cinco pañuelos negros
son los testigos
de los cinco dolores
que llevo adentro.

Paloma ausente,
blanca paloma,
rosa naciente.

Paso lunas enteras


mirando al cielo
con un solo deseo
en el pensamiento:
que no descienda herida
mi palomita,
la que viene fundida
a los elementos.

Dice un papel escrito


con tinta verde
que teniendo paciencia
todo se alcanza.
Una que bien la tuvo
salió bailando
de su jardín al arco
de las alianzas.

Una jaula del aire


viene bajando
con todos sus barrotes
de calamina.
Todos los pajarillos
vienen trinando,
sin embargo, distingo
a mi golondrina.

Voy a ponerme un traje


de mariposa
mañana cuando llegue
mi palomita,
en los dedos banderas
de tres colores
y en las pestañas miles
de candelillas.
LA JARDINERA – Violeta Parra
Para olvidarme de ti
voy a cultivar la tierra.
En ella espero encontrar
remedio para mi pena.

Aquí plantaré el rosal


de las espinas más gruesas.
Tendré lista la corona
para cuando en mí te mueras.

Para mi tristeza, violeta azul,


clavelina roja pa’ mi pasión,
y, para saber si me corresponde,
deshojo un blanco manzanillón:
si me quiere –mucho, poquito, nada–,
tranquilo queda mi corazón.

Creciendo irán poco a poco


los alegres pensamientos.
Cuando ya estén florecidos,
irá lejos tu recuerdo.

De la flor de la amapola
seré su mejor amiga.
La pondré bajo la almohada
para dormirme tranquila.

Cogollo de toronjil,
cuando me aumenten las penas,
las flores de mi jardín
han de ser mis enfermeras.

Y si acaso yo me ausento
antes que tú te arrepientas,
heredarás estas flores:
¡ven a curarte con ellas!
LO QUE MAS QUIERO – Violeta Parra
El hombre que yo más quiero,
en la sangre tiene hiel.
Me deja sin su plumaje,
sabiendo que va a llover.

El árbol que yo más quiero,


tiene dura la razón.
Me priva su fina sombra,
bajo los rayos del sol.

El rio que yo más quiero,


no se puede detener.
Con el ruido de sus aguas,
no escucha que tengo sed.

El cielo que yo más quiero,


se ha comenzado a nublar.
Mis ojos de nada sirven,
los matan la oscuridad.

Sin abrigo, sin la sombra,


sín el agua y sin la luz.
Sólo falta que un cuchillo,
me prive de la salud. (bis)

El hombre que yo más quiero


En la sangre tienen hiel,
Me deja sin su plumaje
Sabiendo que va a llover.
CORAZÓN MALDITO – Violeta Parra
Corazón, contesta,
por qué palpitas, sí, por qué palpitas,
como una campana
que se encabrita, sí, que se encabrita.
¿Por qué palpitas?
¿No ves que la noche
La paso en vela, sí, la paso en vela,
como en mar violento
la carabela, sí, la carabela?
Tú me desvelas.
¿Cuál es mi pecado
pa´maltratarme, sí, pa´maltratarme,
como el prisionero
por los gendarmes, sí, por los gendarmes?
Quieres matarme.
Pero a ti te ocultan
duras paredes, sí, duras paredes
y mi sangre oprimes
entre tus redes, sí, entre tus redes.
¿Por qué no cedes?
Corazón maldito
sin miramiento, sí, sin miramiento,
ciego, sordo y mudo
de nacimiento, sí, de nacimiento.
Me das tormento.
EL ALBERTIO – Violeta Parra
Yo no sé por qué mi Dios le regala con largueza
Sombrero con tanta cinta a quien no tiene cabeza
Adónde va el buey que no are, responde con prontitud
Si no tenís la contesta, prepárate el ataúd
Vale más en este mundo ser limpio de sentimientos
Muchos van de ropa blanca y Dios me libre por dentro

Yo te di mi corazón, devuélvemelo enseguida


A tiempo me he dado cuenta que vos no lo merecías
Hay que medir el silencio, hay que medir las palabras
Sin quedarse ni pasarse medio a medio de la raya
Yo suspiro por un Pedro como no he de suspirar
Si me ha entregado la llave de todo lo celestial
Y vos me diste el secreto de chapa sin cerradura
Como quien dice la llave del tarro de la basura
Dejáte de corcoveos que no nací pa’jinete
Me sobran Los Valentinos, Los Gardeles y Negretes
Al pasito por las piedras, cuidado con los juanetes
Que aquí no ha nacido naire con una estrella en la frente
Discreto, fino y sencillo son joyas resplandecientes
Con las que el hombre que es hombre se luce decentemente
Alberto, dijo, me llamo, contestó lindo sonido
Más para llamarse Alberto hay que ser bien Albertío
Arriba quemando el sol.
SON TUS OJOS – Violeta Parra
Son tus ojos los que busco
No los encuentro;
Son tus labios los que quiero
Ver sonreír
Pero ellos me son tan ingratos
Pero ellos se burlan de mí, es así

Solo quiero decirte un secreto


Solo quiero mi dicha expresar
Solo quiero cantar los cantares
Que repiten las olas del mar

El amor que tú me diste


Yo lo conservo
Grabado en mi memoria
Siempre estará
Un recuerdo del alma te pido:
No me olvides, no te olvidaré, es así

Solo quiero decirte un secreto


Solo quiero mi dicha expresar
Solo quiero cantar los cantares
Que repiten las olas del mar.
QUE ME HE SACADO CON QUERERTE – Violeta
Parra
¿Qué he sacado con la luna
que los dos miramos juntos?
¿Qué he sacado con los nombres
estampados en el muro?
Como cambia el calendario,
cambia todo en este mundo.

¿Qué he sacado con el lirio


que plantamos en el patio?
No era uno el que plantaba,
eran dos enamorados.
Hortelano, tu plantío
con el tiempo no ha cambiado.

¿Qué he sacado con la sombra


del aromo por testigo,
y los cuatro pies marcados
en la orilla del camino?
¿Qué he sacado con quererte,
clavelito florecido?

Aquí está la misma luna


y en el patio el blanco lirio,
los dos nombres en el muro
y tu rastro en el camino.
Pero tú, palomo ingrato
ya no arrullas en mi nido.
NO LLORO POR LLORAR – Violeta Parra
No lloro yo por llorar,
mi derecho a trabajar;
sino por hallar sosiego;
yo quiero ganar mi pan,
mi llorar es como un ruego
mi harina y mi ají picante.
que nadie quiere’ escuchar.
Con su sonrisa farsante
Del ver y considerar
me dicen por vez postrera,
la triste caramida
que al llegar la primavera
que vive la humanidad
puede ser que haiga vacante.
en toda su longitud:
la escasez de la virtud
Así me pasan los días,
es lo que me hace llorar.
uno sobre otro en las mesmas,
veo que llega Cuaresma,
Ayer, buscando trabajo,
una más y otra enseguida.
llamé a una puerta de fierro.
Le ruego a San Jeremías,
Como si yo fuera un perro
le prendo vela tras vela,
me miran de arriba abajo.
más sordo que la entretela
Con promesas a destajo
se burla de mis quebrantos.
me han hecho volver cien veces,
Si no me conduele el santo,
como si gusto les diese
¿quien quiero que se conduela?
al verme solicitar.
Muy caro me hacen pagar
No pierdo las esperanzas
el pan que me pertenece.
de que esto tenga su arreglo,
un día este pobre pueblo
No demando caridad
tenga una feliz mudanza.
ni menos pido un favor;
El toro solo se amansa
pido con mucho rigor
montándolo bien en pelo;
no tengo ningún recelo
de verle la pajarilla,
cuando se dé la tortilla
la vuelta que tanto anhelo.
EL HOMBRE IMAGINARIO – Nicanor Parra
El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios


penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias


sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria


sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
ES OLVIDO – Nicanor Parra
Juro que no recuerdo ni su nombre, Que el de una joven triste y pensativa.
Mas moriré llamándola María, Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
No por simple capricho de poeta:
Circunstancia que prueba claramente
Por su aspecto de plaza de provincia. La exactitud central de mi doctrina.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros, Puede ser que una vez la haya besado,
Ella una joven pálida y sombría. ¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Al volver una tarde del Liceo Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
Supe de la su muerte inmerecida,
No negaré, eso sí, que me gustaba
Nueva que me causó tal desengaño Su inmaterial y vaga compañía
Que derramé una lágrima al oírla. Que era como el espíritu sereno
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera! Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
Y eso que soy persona de energía.
La importancia que tuvo su sonrisa
Si he de conceder crédito a lo dicho Ni desvirtuar el favorable influjo
Por la gente que trajo la noticia Que hasta en las mismas piedras
Debo creer, sin vacilar un punto, ejercía.
Que murió con mi nombre en las pupilas, Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Hecho que me sorprende, porque nunca
Mas, a pesar de todo, es necesario
Fue para mí otra cosa que una amiga. Que comprendan que yo no la quería
Nunca tuve con ella más que simples Sino con ese vago sentimiento
Relaciones de estricta cortesía, Con que a un pariente enfermo se
designa.
Nada más que palabras y palabras
Sin embargo sucede, sin embargo,
Y una que otra mención de golondrinas. Lo que a esta fecha aún me maravilla,
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo Ese inaudito y singular ejemplo
Sólo queda un puñado de cenizas), De morir con mi nombre en las pupilas,
Pero jamás vi en ella otro destino Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
CEMENTERIO CLUB – Luis A. Spinetta

Justo que pensaba en vos, nena

Caí muerto

¿Quién le dio al pequeño Dios el centro gris del abismo?

Sólo sé que no soy yo

A quien duerme

Sólo sé que no soy yo

A quien duerme

Oye, dime nena

¿Dónde ves ahora algo en mí que no detestes?

Qué solo y triste voy a estar

En este cementerio

Qué calor hará sin vos

En verano
LA SED VERDADERA – Luis A. Spinetta

Sé muy bien que has oído hablar de mí

Y hoy nos vemos aquí

Pero la paz

En mí nunca la encontrarás

Si no es en vos

En mí nunca la encontrarás

Por tu living o fuera de allí no estás

Pero hay otro que está

Y yo no soy

Yo solo te hablo desde aquí

Él debe ser

La música que nunca hiciste

Viste la piel

Creíste en todo lo que te pedí

Nada salió de vos

Ah-ah

Mira el fuego

Las luces que saltan a lo lejos

No esperan que vayas a apagarlas

Jamás
CANTATA DE PUENTES AMARILLOS – Luis A.
Spinetta
Todo camino puede andar Ya no posees, nena
Todo puede andar Todo eso es en vano
Con esta sangre alrededor Como no dormir
No sé qué puedo yo mirar Aunque me fuerzen yo nunca voy
La sangre ríe idiota a decir

Como esta canción, ¿y ante quién? Que todo el tiempo por pasado
fue mejor
Ensucien sus manos como siempre
Mañana es mejor, ah
Relojes se pudren en sus mentes ya
Aquellas sombras del camino
Y en el mar naufragó azul, ¿dónde están?
Una balsa que nunca zarpó Yo las comparo con cipreses que
vi solo en sueños
Mar aquí, mar allá
Y las muñecas tan sangrantes
En un momento vas a ver
están de llorar
Que ya es la hora de volver
Yo te amo tanto que, no puedo
Pero trayendo a casa todo aquel fulgor, ¿y para quién? despertarme sin amar

Las almas repudian todo encierro Y te amo tanto que, no puedo


despertarme sin amar
Las cruces dejaron de llover
Y te amo tanto que, no puedo
Sube al taxi, nena despertarme sin amar
Los hombres te miran No, nunca la abandones
Te quieren tomar No, puentes amarillos
Ojo el ramo, nena Mira el pájaro, se muere en su
Las flores se caen jaula

Tenés que parar No, nunca la abandones

Vi la sortija muriendo en el carrusel Puentes amarillos

Vi tantos monos, nidos, platos de café Se muere en su jaula, mira el


pájaro
Platos de café, ah
Puentes amarillos
Guarda el hilo, nena
Hoy te amo, ya
Guarden bien tus manos
Y ya es mañana
Esta libertad
BAJAN – Luis A. Spinetta
Tengo tiempo
Para saber
Si lo que sueño concluye en algo
No te apures
ya más, loco
Porque es entonces cuando las horas
Bajan, el día
es vidrio sin sol
Bajan, la noche
te oculta la voz
Y además
Vos querés Sol
Despacio también
Podés hallar la Luna
Viejo roble
Del camino
Tus hojas siempre se agitan algo
Nena, nena
Qué bien te ves
Cuando en tus ojos no importa si las horas
Bajan, el día
se sienta a morir
Bajan, la noche
se nubla sin fin
Y además
vos sos el Sol
Despacio también
podés ser la Luna
EL MIEDO – Alejandra Pizarnik

En el eco de mis muertes

aún hay miedo.

¿Sabes tú del miedo?

Sé del miedo cuando digo mi nombre.

Es el miedo,

el miedo con sombrero negro

escondiendo ratas en mi sangre,

o el miedo con labios muertos

bebiendo mis deseos.

Sí. En el eco de mis muertes

aún hay miedo.


SIGNOS – Alejandra Pizarnik
Todo hace el amor con el silencio.

Me habían prometido un silencio como un fuego, una casa de silencio.

De pronto el templo es un circo y la luz un tambor.


EL TIEMPO – Alejandra Pizarnik
Yo no sé de la infancia

más que un miedo luminoso

y una mano que me arrastra

a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume

a pájaro acariciado.
YO SOY… – Alejandra Pizarnik
Mis alas?

Dos pétalos podridos

Mi razón?

Copitas de vino agrio

Mi vida?

Vacío bien pensado

Mi cuerpo?

Un tajo en la silla

Mi vaivén?

Un gong infantil

Mi rostro?

Un cero disimulado

Mis ojos?

Ah! Trozos de infinito


LA ENAMORADA – Alejandra
Pizarnik
Ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo


y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás


tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó


el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días


te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!
OBSESIÓN – Alejandra Pizarnik
Vosotros, altos bosques, me amedrentáis como catedrales;

aulláis igual que el órgano; y en nuestros corazones malditos,

cámaras de duelo eterno donde resuenan antiguos estertores,

se repiten los ecos de vuestros de profundis.

¡Océano, te odio! Tus brincos y tumultos

Los encuentra mi espíritu en sí; la risa amarga

del hombre derrotado, llena de sollozos y de insultos,

yo la escucho en la risa tremenda de la mar.

¡Cómo me gustarías, oh noche, sin esas estrellas

cuya luz habla un lenguaje consabido!

¡Pues yo busco el vacío, y lo negro, y lo desnudo!

Pero las tinieblas son también ellas lienzos

donde viven, brotando de mis ojos a miles,

seres desaparecidos de miradas familiares.


ALEGORÍA – Charles Baudelaire
Es una mujer bella y de espléndido porte,
Que en el vino arrastrar deja su cabellera.
Las garras del amor, los venenos del antro,
Resbalan sin calar en su piel de granito.
Se chancea de la muerte y del Libertinaje:
Los monstruos, cuya mano desgarradora y áspera,
Ha respetado siempre, en sus juegos fatales,
La ruda majestad de ese cuerpo arrogante.
Camina como diosa, posa como sultana;
Una fe mahometana deposita en el goce
y con abiertos brazos que los senos resaltan,
Con la mirada invita a la raza mortal.
Cree o, mejor aún, sabe, esta infecunda virgen,
Necesaria, no obstante, en la marcha del mundo,
Que la hermosura física es un sublime don
Que de toda ignominia sabe obtener clemencia.
Tanto como el Infierno, el Purgatorio ignora,
Y cuando llegue la hora de internarse en la Noche,
Contemplará de frente el rostro de la Muerte,
Como un recién nacido -sin odio ni pesar.

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