Templo funerario de Hatshepsut
El templo funerario de Hatshepsut, conocido como Djeser-Djeseru («La maravilla de las
maravillas») se encuentra en el complejo de Deir el Bahari, sobre la franja occidental del río
Nilo, cerca del Valle de los Reyes, en Egipto. Este templo funerario fue construido en honor a
Amon-Ra, el dios del Sol, y está ubicado junto al templo funerario de Mentuhotep II. Es
considerado "uno de los monumentos incomparables del Antiguo Egipto".1
Arquitectura
El canciller, arquitecto real y posible amante de Hatshepsut, Senemut, vigiló la
construcción y probablemente diseñó el templo.2 Aunque el templo funerario adyacente
de Mentuhotep se utilizó como modelo, las dos estructuras difieren en muchas de sus
características. El templo de Hatshepsut posee tres terrazas con columnatas de gran
tamaño que lo diferencia de la estructura centralizada del modelo de Mentuhotep, una
anomalía que pudo haber sido causada por la ubicación descentralizada de su cámara
funeraria.3
Las terrazas escalonadas alcanzan los treinta metros de altura. Cada nivel está
conformado por columnatas de pilares de caliza de sección cuadrada, precedidos por
estatuas osiriacas. La capilla de Anubis, en la zona nordeste del templo, posee columnas
de sección poligonal, de estilo protodórico. Estas terrazas están conectadas por una gran
rampa central, que en la antigüedad estaba rodeada por jardines de plantas exóticas,
tales como árboles de olíbano y mirra.2 La capilla de Hathor, en la zona sudeste del
templo, tiene pilares con capiteles hatóricos.
La forma escalonada del templo de Hatshepsut se corresponde con la clásica forma
tebana, con elementos arquitectónicos tales como pilonos, tribunales de justicia, salas
hipóstilas, tribunales al aire libre, capillas y santuarios.
Los relieves del templo
Los relieves del templo de Hatshepsut narran la historia del nacimiento divino de la reina-
faraón Hatshepsut, la primera de su tipo. El texto y el ciclo pictórico relatan una expedición a
Punt, un país exótico en las costas del mar Rojo. Aunque las estatuas y los demás detalles
ornamentales fueron robados o destruidos a lo largo de los años. En su época, el templo
albergaba estatuas de Osiris, una esfinge y numerosas esculturas de Hatshepsut en diferentes
posiciones: de pie, sentada o arrodillada. Varios de estos retratos fueron destruidos por
órdenes de su hijastro Tutmosis III después del fallecimiento de la soberana.2
Influencia histórica
El templo de Hatshepsut es considerado el monumento egipcio cuyo estilo se acerca
más al de la arquitectura clásica.1 Obra representativa de la arquitectura funeraria del
Reino Nuevo, hace hincapié en la imagen magnificada del faraón y erige santuarios para
honrar a los dioses con los que convivirá después de la muerte.4
Este templo marcó un punto de inflexión en la arquitectura del Antiguo Egipto, ya que
cambió la geometría megalítica del Reino Antiguo por un templo que permitía la
adoración activa y requería de la presencia de participantes para crear la majestuosidad.
La estructura básica linear de la construcción fu echa
Abu Simbel ( )أبو سمبلes un emplazamiento de interés arqueológico que se compone de
templos egipcios ubicado en Nubia, al sur de Egipto. Está localizado en la ribera
occidental del lago Nasser, a unos 231 km al suroeste de Asuán (como 300 km por
carretera), próximo a su emplazamiento original. Los templos forman parte del Museo
al Aire Libre de Nubia y Asuán, complejo que fue declarado Patrimonio de la
Humanidad por la Unesco en 1979 con el nombre de «Monumentos de Nubia, desde
Abu Simbel hasta File», conocidos como los «Monumentos nubios»,1 que se extienden
hasta File, cerca de Asuán.
Los templos fueron excavados en la roca (speos) durante el reinado del faraón Ramsés
II en el siglo XIII a. C., como un monumento dedicado a dicho faraón y a su esposa
Nefertari, para conmemorar su supuesta victoria en la batalla de Kadesh y mostrar su
poder a sus vecinos nubios.
En 1968, el complejo fue reubicado en una colina artificial, construida en terrenos
próximos situados sobre el nivel del futuro lago Nasser. El traslado de los templos fue
necesario para evitar que quedaran sumergidos, tras la construcción de la presa de
Asuán, por el embalse formado por las aguas del río Nilo. Abu Simbel sigue siendo una
de las más importantes atracciones turísticas de Egipto.
El templo fue construido por Ramsés II para conmemorar su victoria en la batalla de
Kadesh (ca. 1274 a. C.). Está dedicado al culto del propio Ramsés (los faraones se
consideraban dioses) y de las grandes deidades del Antiguo Egipto, Amón, Ra y Ptah.
Estos tres dioses fueron muy venerados a lo largo de la Historia del Antiguo Egipto. Ra
era la cabeza de la Enéada de Heliópolis, Amón la cabeza de la Tríada de Tebas y Ptah
el gran dios artesano de Menfis. Al lado de los tres se representa a Ramsés como el
cuarto gran dios de Egipto.
La dinastía XIX intentó recuperar la influencia de Egipto en el exterior, perdida después
de los disturbios y turbulencias religiosas y políticas durante el reinado de Ajenatón
(Akenatón) de la dinastía XVIII que apoyó el culto a Atón en detrimento de Amón y su
influyente clero.
Ramsés II, hijo de Seti I combatió a los enemigos del Norte, y del Sur. Pero su batalla
más importante fue la de Kadesh, en Canaán contra los asiáticos hititas. Esta batalla
terminó con un tratado de paz entre ambas fuerzas. En los muros de Abu Simbel y de
otros templos egipcios, Ramsés se jactaba de haber ganado la batalla; el rey de los
hititas hizo lo propio en los templos de su país.
Construcción
La construcción del templo se inició aproximadamente en 1284 a. C. y duró unos veinte
años, hasta 1264 a. C. Es uno de los seis hipogeos (excavados en roca) que se edificaron
en Nubia durante el largo periodo del reinado de Ramsés II. El propósito del templo era
impresionar a los vecinos del sur y reforzar la influencia de la religión egipcia en la
región.
Grabado del templo (1849-1859).
Hallazgo
Con el paso del tiempo el templo, abandonado, comenzó a llenarse de arena. Cerca del
siglo VI a. C., la arena cubría las estatuas del templo principal hasta la altura de sus
rodillas. Abu Simbel quedó olvidado hasta que, en 1813, el suizo Johann Ludwig
Burckhardt lo visitó.
Burckhardt comentó su descubrimiento al explorador italiano Giovanni Belzoni, quien
viajó al lugar, pero fue incapaz de excavar una entrada que permitiera el acceso al
templo. Belzoni regresó en 1817 y esta vez tuvo éxito, pues consiguió entrar y se llevó
todos los objetos de valor que pudo transportar.
Reubicación
En 1959 se inició una campaña internacional de recaudación de fondos para salvar los
monumentos de Nubia, ya que algunos de ellos estaban en peligro de desaparecer bajo
el agua, como consecuencia de la construcción de la presa de Asuán.
Un esquema para salvar los templos se basó en una idea de William MacQuitty para
construir una represa de agua potable alrededor de los templos, con el agua mantenida a
la misma altura que el Nilo. Debía haber cámaras subterráneas. En 1962, la idea fue
concretada en una propuesta presentada por los arquitectos Jane Drew y Maxwell Fry y
el ingeniero civil Ove Arup.2 En ella, consideraron que alzar los templos ignoraba el
efecto de erosión del asperón por los vientos del desierto. A pesar de que se reconoció
que la propuesta era extremadamente elegante, fue rechazada.
El rescate de los templos de Abu Simbel fue iniciado en 1964 por un equipo
multinacional de arqueólogos, ingenieros y operadores de equipo pesado que trabajaron
juntos bajo el estandarte de la Unesco. En total, costó unos 40 millones de dólares de la
época. Entre 1964 y 1968, todo el sitio fue cuidadosamente partido en grandes bloques
(de un promedio de 20 toneladas y un máximo de 30 toneladas cada uno),
desmantelado, elevado y reensamblado en una nueva ubicación 65 metros más alta y
200 metros más lejos del río, en uno de los mayores desafíos de la ingeniería
arqueológica en la historia.3 Incluso fueron salvadas algunas estructuras sumergidas en
las aguas del lago Nasser. Hoy en día, miles de turistas visitan los templos a diario.
Los templos
El complejo está compuesto por dos templos. El mayor de ellos está dedicado a Ra, Ptah
y Amón, las tres deidades estatales del Antiguo Egipto; y alberga cuatro estatuas
colosales de Ramsés II esculpidas en la roca de la fachada. El templo menor está
dedicado a Nefertari, la esposa favorita de Ramsés.
Gran Templo
Artículo principal: Templo de Ramsés II (Abu Simbel)
El Gran Templo de Abu Simbel, que tomó unos veinte años construir, fue completado
alrededor del año 24 del reinado de Ramsés II (que corresponde a 1265 a. C.). Fue
dedicado a los dioses Amón, Ra-Horajti y Ptah, así como al Ramsés deificado.5
Generalmente, es considerado como uno de los más bellos de todos los edificados
durante el reinado de Ramsés II y uno de los más monumentales de Egipto.
La fachada del templo tiene 33 metros de altura por 38 metros de ancho5 y está
custodiado por cuatro estatuas sedentes. Todas las estatuas representan a Ramsés II,
sentado en un trono con la doble corona del Alto y Bajo Egipto. Cada una de ellas mide
unos veinte metros de altura y están encabezadas por un friso de 22 babuinos,
adoradores del sol y que flanquean la entrada.6 Las estatuas y el templo fueron
esculpidos en una colina rocosa. La estatua situada a la izquierda de la entrada se partió
durante un terremoto y solo quedó intacta su parte inferior.
Cerca de los pies de los colosos, hay otras estatuas que no llegan a la altura de las
rodillas del faraón.5 Estas representan a diversos miembros de la familia del faraón,
como su esposa principal Nefertari, la reina madre Tuya, sus primeros dos hijos
Amenherjepeshef, Ramsés, y sus primeras seis hijas Bintanat, Baketmut, Nefertari,
Meritamón, Nebtaui e Isetnofret.
La entrada está coronada por un bajorrelieve que representa dos imágenes del rey
adorando a Ra-Horajti con cabeza de halcón, cuya estatua se yergue en una gran nicho.5
Este dios está sosteniendo un jeroglífico y una pluma en su mano derecha, con Maat (la
diosa de la Verdad y la Justicia) a su izquierda. La fachada está encabezada por 22
babuinos, cuyos brazos están extendidos en el aire, supuestamente adorando al sol
naciente. Otra notable característica de la fachada es una estela que registra el
matrimonio de Ramsés con una hija del rey Hattusili III, unión que selló la paz entre
Egipto y los hititas.
La parte interior del templo tiene la misma disposición que la mayoría de antiguos
templos egipcios, con habitaciones de tamaño decreciente a medida que se acercan al
santuario. El templo cuenta con una estructura compleja y bastante inusual debido a sus
principales cámaras laterales. La sala hipóstila tiene 18 metros de largo y 16,7 metros de
ancho y está sostenida por ocho grandes pilares osíridas que representan a Ramsés
deificado vinculado al dios Osiris, el dios del inframundo, para indicar la naturaleza
imperecedera del faraón. Las estatuas colosales a lo largo del muro de la mano izquierda
llevan la corona blanca del Alto Egipto, mientras que las ubicadas en el lado opuesto
cargan la corona doble del Alto y el Bajo Egipto.5 Los bajorrelieves de las paredes de la
sala hipóstila presentan escenas de batallas en campañas militares peleadas durante el
reinado de Ramsés II. Muchas de ellas se refieren a la batalla de Qadesh, en el río
Orontes en la actual Siria, en donde el faraón peleó contra los hititas.6 El relieve más
famoso muestra al rey en su carro lanzando flechas contra sus enemigos en retirada, que
están siendo tomados prisioneros.6 Otras escenas muestras victorias egipcias en Libia y
Nubia.5
Después de la sala hipóstila, se ingresa en una segunda sala, que tiene cuatro pilastras
decoradas con escenas de ofrendas a los dioses. Hay representaciones de Ramsés y
Neferari con las barcas sagradas de Amón y Ra-Horajti. Esta sala da acceso a un
vestíbulo transversal en cuyo centro está la entrada al santuario. Allí, en una pared
negra, se encuentran las esculturas talladas en la roca de cuatro figuras sentadas: Ra-
Horajti, el dios deificado Ramsés, y los dioses Amón y Ptah. Ra-Horajti, Amón-Ra y
Ptah fueron las principales deidades en ese período y sus centros de culto se ubicaban en
Heliópolis, Tebas y Menfis, respectivamente.5
Fenómeno solar
El templo fue construido con tal orientación que durante los días 21 de octubre y 21 de febrero
(61 días antes y 61 días después del solsticio de invierno, respectivamente) los rayos solares
penetran hasta el santuario, situado al fondo del templo, e iluminan tres de las cuatro estatuas
sedentes, excepto la estatua del dios Ptah, el dios relacionado con el inframundo (Duat), que
siempre permanecía en penumbra.56
Estas fechas podrían corresponder con el día del cumpleaños y el de la coronación del rey,
respectivamente; sin embargo, no existen datos que lo corroboren, aunque es lógico suponer
que estas fechas guardan alguna relación con un gran evento, como la fiesta Heb-sed que
conmemoraba el 30º aniversario del reinado del faraón. De hecho, de acuerdo a cálculos
realizados respecto del orto helíaco de la estrella Sirio (Sothis) e inscripciones halladas por
arqueólogos, esta fecha debió ser el 22 de octubre. Esta imagen del rey era "revitalizada" con
la energía de la estrella solar y el deificado Ramsés se sienta entre Amón Ra y Ra-Horakhty.5
ras el traslado del templo y por el desplazamiento del Trópico de Cáncer durante los últimos
3280 años, se estima que la incidencia solar se ha desplazado un día más cerca del solsticio,
por lo que debería ocurrir el 22 de octubre y el 20 de febrero (60 días antes y 60 días después
del solsticio, respectivamente). El calculador de la posición solar de la NOAA7 puede ser usado
para verificar la declinación del sol para cualquier lugar del planeta en cualquier fecha y hora.
Para la latitud de Abu Simbel 22°20′13″N 31°37′32″E, el calculador obtendrá valores
cercanos a -11º para ambas fechas de 22 de octubre y 20 de febrero.
Templo menor
El templo menor de Abu Simbel está situado al norte del mayor. Está también excavado
en la roca y dedicado a su esposa favorita, Nefertari. La fachada está decorada con seis
estatuas, cuatro de Ramsés II y dos de Nefertari. Las seis son de igual tamaño, algo
poco corriente ya que las estatuas que representaban al faraón solían ser de mayor
tamaño. La entrada conduce a una sala con seis columnas centrales, esculpidas con
capiteles decorados con la cabeza de la diosa Hathor.
La sala Este contiene algunas escenas que muestran a Ramsés y su esposa ofreciendo
sacrificios a los dioses. Tras esta sala se encuentra otra que muestra escenas similares.
Al fondo del templo se halla el santuario que contiene una estatua de la diosa Hathor.
Apariciones
El templo aparece en la película Muerte en el Nilo (1978) basada en el libro del mismo
nombre escrito por Agatha Christie. En el film las estatuas “cantan” debido al viento en
las grietas (similar al viento que sopla sobre una botella).
También aparece en la película The Mummy Returns (2001) como parte del camino a
Ahm-Shere.
También aparece en una expansión de el juego 7 Wonders (board game)) (7
Maravillas) como tablero de jugador.
Existe un famoso videojuego de 8 bits que creó la compañía Dinamic Software en 1985
para las computadoras domésticas MSX, Spectrum y Amstrad CPC 464, el cual tiene
como nombre Abu Simbel Profanation y se desarrolla en el interior de Abu Simbel.
Templo de Lúxor
El templo de Lúxor, situado en el corazón de la antigua Tebas, fue construido
esencialmente bajo las dinastías XVIII y XIX egipcias. Estaba consagrado al dios Amón
bajo sus dos aspectos de Amón-Ra (Ra, era considerado el dios del cielo, dios del Sol y
del origen de la vida en la mitología egipcia). Las partes más antiguas actualmente
visibles remontan a Amenhotep III y a Ramsés II. Seguidamente, nuevos elementos
fueron añadidos por Shabako, Nectanebo I y la dinastía ptolemaica. En época romana, el
templo fue parcialmente transformado en campo militar. El edificio, uno de los mejores
conservados del Nuevo Imperio egipcio, aún mantiene numerosas estructuras. Además
del gran pilono, el visitante puede también atravesar dos grandes peristilos y la
columnata monumental que enlaza estos dos patios. El santuario propiamente dicho,
residencia del Amón de Opet, al igual que las salas que conservan una gran parte de sus
baldosas.
Forma parte del conjunto denominado Antigua Tebas con sus necrópolis, declarado
Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.
Historia y desarrollo del templo de Amón-Min
La construcción fue ordenada por Amenofis III a su arquitecto Amenhotep (hijo de
Hapu). Este último edificó un templo completo: naos, santuario de la barca, sala de
ofrendas y antecámara,1 esta última flanqueada de capillas destinadas a la tríada tebana.2
Todo está precedido de una sala hipóstila abierta a un gran patio cuadrado, el «patio
solar», rodeado por tres de sus lados de una doble hilera de sesenta y cuatro columnas
papiriformes. Las salas de culto, al igual que la sala hipóstila, se elevan sobre una
plataforma con una gran inscripción dedicatoria.
El conjunto, con proporciones imponentes pero armoniosas, fue completado por una
columnata procesional de acogida de unos veinte metros, formando un grupo
monumental que marcaba la entrada del templo. El programa arquitectónico se ejecutó
probablemente en tres fases sucesivas y ocupó todo el reinado.
Como hizo en Karnak para el patio de su padre, Amenhotep III destruyó sin duda un
templo más antiguo delante del cual debía encontrarse la capilla edificada por
Hatshepsut. De hecho, la estructura interna está en parte constituida con bloques
reutilizados provenientes de un edificio anterior. Difícilmente accesibles, estos bloques
son todavía visibles en la zonas orientales del templo que fueron modificadas en la
época greco-romana. Aquí se ha encontrado cartuchos grabados de Tutmosis IV.
Ejecutado en el más puro estilo de la XVIII dinastía egipcia, el Opet del sur constituye
un raro ejemplo de edificio religioso del Nuevo Imperio bien preservado, aunque los
muros que rodean las diferentes partes del monumento se hayan derrumbado o sus
materiales hayan sido reutilizados en épocas posteriores - lo que nos permite admirar las
columnas desde el exterior del monumento.
El templo fue descuidado, incluso maltratado durante el reino del faraón «herético»
Akenatón. Los trabajos recomenzaron bajo Tutankamón y Ay, quienes acabaron la
decoración de los muros de la columnata procesional, añadiendo especialmente las
escenas de la Fiesta de Opet.
Ramsés II, el otro gran constructor en Tebas, añadió el pilono, cuya plaza estaba
adornada con seis colosos de Ramsés II, cuatro de pie y dos sentados, todos con su
nombre, además de dos obeliscos, y un segundo patio con pórticos, de un estilo típico
de la XIX dinastía, con columnas macizas que recuerdan a la sala hipóstila de Karnak.
Lo adornará también con estatuas alternando con las columnas. Otros dos colosos
sentados, con su imagen, precedían la entrada de la columnata procesional de
Amenhotep III.
Para edificar este nuevo patio, el arquitecto de Ramsés tuvo en cuenta la existencia de
una triple capilla de Hatshepsut, lo que explica que el eje del monumento esté dirigido
hacia Karnak. No se percibe a primera vista, pero es imposible tener desde el pilono una
vista axial del templo, ya que la perspectiva está rota. El conjunto está sin embargo muy
bien concebido para que esta particularidad no afecte a la armonía de las proporciones;
incluso los obeliscos, de medidas diferentes, fueron emplazados desfasados de tal
manera que cuando nos situamos frente al pilono, no se note la diferencia.
Los dos obeliscos fueron ofrecidos en 1830 a Carlos X de Francia por Mehemet Ali,
pero sólo el de la derecha fue derribado y transportado a Francia. Jean-François
Champollion fue quien eligió, por mandato del rey, el primero de los dos obeliscos, en
parte cubiertos de arena. La leyenda dice que se decidió por el de la derecha, entrando
en el templo, el más pequeño y el más dañado. El obelisco fue erigido con una gran
fiesta en París, dónde se erige después de 1836 en el centro de la plaza de la Concordia.
En agradecimiento, Luis Felipe I de Francia ofreció un reloj que hoy día adorna la
mezquita de Mehemet Ali en el Cairo, pero se estropeó en el camino y nunca funcionó.
El segundo obelisco, que nunca salió de Egipto, fue oficialmente «devuelto» por Francia
en 1981, al principio del primer mandato de François Mitterrand.
El agrandamiento del templo continuó en el periodo tardío de Egipto. Los faraones
nubios de la XXV dinastía añadieron el muro de recinto además de un grupo
arquitectónico de columnas formando un ante-patio. El recinto fue reacondicionado o
restaurado por Nectanebo II, faraón de la XXX dinastía, al igual que todos los templos
de Tebas. Construirían igualmente la avenida de esfinges que unía el templo de Luxor al
de Karnak, además de un pequeño templo dedicado a Isis.3
Tebas parece haber sido abandonada y maltratada por los conquistadores sirios y persas,
y el desarrollo del templo fue abandonado. Alejandro Magno reacondicionó la sala de la
barca, haciendo erigir las cuatro columnas que sostenían el techo. Todavía se puede ver
el emplazamiento de las bases de estas columnas sobresaliendo de los cimientos de esta
capilla. Esta forma, con la capilla que Filipo III de Macedonia hizo construir para el
templo de Amón-Ra en Karnak es un ejemplo irreemplazable de arquitectura religiosa
de este periodo de transición histórico para la ciudad de Tebas.
De igual manera, desde el comienzo de la época griega, se puede constatar cuanta
atención aportaron los primeros monarcas de la nueva dinastía a los santuarios de la
ciudad santa.
Finalmente, en la época romana, el templo fue convertido en edificio militar. En esta
época, los sacerdotes enterraron piadosamente una serie de imágenes de dioses y reyes
en una favissa4 que habían habilitado en el gran patio solar de Amenhotep III.5 Estas
estatuas, algunas únicas en su género, fueron descubiertas en 1989 y están actualmente
expuestas en el museo de Luxor.
En su versión final, el templo de Luxor medía más de 260 metros de largo y 50 de
ancho.
Luxor y el urbanismo religioso de Tebas
El templo de Luxor es el complemento meridional del gran templo de Amón en Karnak,
en la medida en que estaba dedicado a la tríada tebana pero, sobre todo, al Ka de la
fuerza progenitora del dios dinástico representado bajo el aspecto de Amón-Min.
Situados a poco más de dos kilómetros el uno del otro, los dos templos estaban unidos
por un dromos bordeado de setecientas esfinges con cabeza de carnero6 y de estaciones
o capillas donde se paraban las barcas de la tríada tebana en la gran Fiesta de Opet. Bajo
el reino de Nectanebo I, esta avenida ceremonial fue adornada con esfinges de cara
humana (androesfinges) del lado del templo de Luxor. El dromos constituía la
articulación principal de la ciudad que la atravesaba de norte a sur, dividiéndola en un
barrio occidental que bordeaba el Nilo dónde se encontraba el puerto, los barrios
populares y el de los artesanos, y un barrio oriental probablemente más residencial que
se extendía entre los grandes templos y contenía numerosos santuarios repartidos a lo
largo de las grandes avenidas adoquinadas que cuadriculaban la ciudad.
Construido alrededor del santuario de Amón-Min y de la capilla que acogía la barca
sagrada que portaba la efigie de Amón durante su procesión anual. En ella el dios dejaba
su residencia en Karnak en compañía de su esposa Mut y su hijo Jonsu, el dios lunar,
para ir vía fluvial a Luxor. Allí, el dios alcanzaba su aspecto fértil, como Amón-Min.
Entonces, al final de la fiesta que duraba once días originalmente,7 volvía, siempre en
compañía de su familia divina, a Karnak, esta vez por el gran dromos. La ceremonia
estaba encabezada por el faraón, que presidía también el ciclo de renovación eterno
simbolizado por la llegada de la crecida del Nilo.8
El templo sufrió las iras del periodo amarniense, ya que era el edificio central que
albergaba a la vieja divinidad de Tebas. Los faraones que siguen a Akenatón se
dedicaron a atenuar los desperfectos restaurando, algunas veces torpemente, los relieves
estropeados, pero el amartillado de los relieves fue tan intenso que todavía son visibles
las trazas en los arquitrabes de la gran columnata dónde el nombre y la imagen de Amón
habían sido borrados del cartucho de Amenhotep.
El templo de Luxor era un elemento esencial del urbanismo religioso de Tebas además
de para la teología amoniense, a tal punto que cuando los faraones de la XXI dinastía
eligieron Tanis como nueva capital, quisieron edificar su ciudad con el mismo modelo,
previendo en el sur del conjunto un nuevo templo dedicado a Amón de Opet, el cual
también estaba unido al templo consagrado a Amón-Ra al norte.
Luxor, lugar de culto milenario
Como los otros santuarios de la ciudad, Luxor recibió atención por parte de los últimos
Ptolomeos a quienes podemos atribuir el pequeño templo de Serapis que acoge al
visitante que recorre el dromos. Es a partir de la época romana cuando el declive del
templo comienza. De hecho, desde los primeros años de la kratesis,9 una guarnición
romana se instala en Luxor. Una capilla en honor de Augusto es habilitada en la
habitación del rey divino y, en esta ocasión, el acceso a las salas es modificado, siendo
la función inicial de templo transformada irremediablemente. Las puertas axiales son
tapiadas y se crea un ábside para albergar la estatua del emperador. Se realizó una nueva
decoración en los muros de la sala, añadiendo una capa de estuco pintado con figuras de
estilo puramente greco-romano. Estos frescos, que eran visibles hace una decena de
años, resisten mal a la subida del nivel freático que amenaza el lugar, haciendo que el
estuco se caiga poco a poco, dejando ver los relieves originales de la XVIII dinastía,
cubiertos desde hace 2000 años.
En el siglo III, el templo de Luxor es transformado en castrum, albergando la legión
encargada de defender los limes situado al sur en Asuán contra los blemios, pueblo
nómada. El muro es reconstruido y se añaden puertas fortificadas reutilizando elementos
del templo. Se llega incluso a cortar un coloso de Ramsés II para obtener bloques
destinados a servir de dintel y de arquitrabes a las puertas que defienden la fortaleza.10
Una verdadera ciudad de guarnición se desarrolla en el interior del recinto, con sus vías
cortándose en ángulo recto y delimitando los barrios o insulae,11 en los cuales son
edificados el Foro romano y basílicas. El templo, convertido en santuario romano, debía
entonces albergar las estatuas del culto imperial.
Cuando el imperio romano adopta el cristianismo, se construyen numerosas iglesias en
el recinto, una en el patio de Ramsés II. Todavía se puede ver un tabique, constituido de
gruesos bloques provenientes sin duda de los muros desmantelados del templo de
Amenofis III. Después de la conquista musulmana, se construyó encima de la iglesia
una mezquita en honor del santo local, Abu el-Hagag, dónde se conservan sus
reliquias.12
El templo de Luxor es uno de los más antiguos lugares de culto del mundo. De hecho,
se ha realizado diversas prácticas religiosas en este lugar durante más de 3500 años. A
varias horas del día, y sobre todo los viernes, la llamada al rezo del muecín resuena
entre las columnatas de estas viejas ruinas de Tebas.