Enfermedades metabólicas en bovinos
Las enfermedades metabólicas se presentan cuando se altera el equilibrio entre el aporte
nutricional de la dieta y los requerimientos del animal, ya sea por deficiencia o por sobrepasar
los límites fisiológicos normales, incidiendo en el desempeño productivo y reproductivo del
animal.
La manera de poder afrontar este aspecto es mediante el suministro durante todo el año de
alimentos conservados y almacenados, de una composición y calidad uniforme, tipo ensilajes,
heno, henolaje. Esto cobra especial sentido si se considera que la alimentación representa
alrededor del 60% de los costos variables de una explotación lechera.
LA HIPOCALSEMIA (Fiebre de leche)
También conocida como fiebre de la leche, Su incidencia se incrementa con la edad, las vacas
Jersey son más susceptibles que las demás razas comúnmente dentro de las 48 horas posteriores
al parto y tiene una prevalencia del 60 al 70%., Es originada cuando los niveles normales de
calcio disminuyen por su alta demanda para la producción de leche, ya que el alimento y las
reservas de los huesos no son suficientes. la hipocalcemia probablemente bloquea la transmisión
neuromuscular y sucede la parálisis general. Las vacas están acostadas sobre su esternón (hueso
del pecho), con la cabeza doblada hacia los flancos, los reflejos desaparecen y hay hipotermia
Su signología incluye pérdida del apetito, debilidad muscular general, dificultad para ponerse de
pie, temblores, hipotermia, taquicardia, distensión del rumen y estreñimiento. Se requiere
examen de la concentración de calcio en sangre y el tratamiento consiste en suministrar el
mineral vía oral o intravenosa basándose en el estado de gravedad.
LA HIPOMAGNESEMIA
La Hipomagnesemia es un desorden metabólico de los rumiantes, caracterizado por bajas
concentraciones de magnesio (Mg) en sangre. Esta enfermedad se presenta principalmente en los
países que utilizan sistemas pastoriles y donde las variaciones climáticas son predisponentes para
su aparición.
El origen de la hipomagnesemia puede dividirse en dos grandes grupos. Por un lado, la
hipomagnesemia primaria se caracteriza por un bajo aporte de Mg en pasto, menor al 0,20% de
MS, que no llega a cubrir los requerimientos mínimos diarios del animal. Por otro lado, la
hipomagnesemia secundaria, se produce cuando los contenidos de Mg en el alimento son los
adecuados pero la presencia de otros elementos, por ejemplo, el potasio impiden su absorción y
utilización.
El desbalance de Mg se presenta principalmente en regiones templadas, con clima frío y húmedo,
donde las variaciones climáticas diarias pueden llegar a ser bruscas; en sistemas de producción
que basan la alimentación del ganado con forraje en pie. Su incidencia es variable de un año a
otro, pero es marcadamente mayor en invierno y primavera. Su presentación puede ser en las
formas: subaguda, aguda y crónica
LA HIPOFOSFATEMIA
Se debe a contenidos de Fosforo bajos en la dieta, los cuales son insuficientes para los
requerimientos de mantenimiento del organismo.
El Fosforo participa en el metabolismo y absorción de la glucosa, metabolismo de las proteínas,
contribuye al mantenimiento del equilibrio ácido-básico en la sangre. Además, hace parte de la
composición de la membrana celular, mejora el apetito sexual, la fertilidad y el desarrollo
corporal individual.
La excreción de P se produce en el tracto gastrointestinal y el riñón, siendo este último el
regulador de la concentración de P en la sangre, regido por la parathormona la cual bloquea la
reabsorción del P cuando éste aumenta con relación al Ca en la sangre.
El requerimiento de P del ganado depende de su peso corporal, la edad y su productividad, el
estado de la gestación o la lactancia, la cantidad de energía en la dieta, su PH, y del contenido de
Ca de ésta la relación Ca: P recomendada es 1.5-2:1 para jóvenes, y 1-1.5:1 para adultos, en la
dieta total.
La absorción de P es disminuida por la presencia en demasía de alguno o algunos de los
elementos que reaccionan con él. El fósforo es esencial para muchos procesos intracelulares,
como la trasformación de la glucosa, conservación de la membrana celular, transporte de
oxígeno, contracción muscular, es un componente importante de los huesos, dientes, leche y
saliva del rumiante y su deficiencia puede afectar estos sistemas.
LA CETOSIS
Por lo general, ocurre dentro del primer mes posterior al parto, afectando del 20 al 30% de las
hembras en lactación temprana (Mann y col., 2019). Se produce cuando la vaca no consume la
suficiente energía para satisfacer sus necesidades y la síntesis y secreción de leche.
Las causas involucran una ingesta deficiente de materia seca, tiempos de alimentación reducidos,
dietas con contenido energético inadecuado y función ruminal deficiente. Debido a esto, el
hígado del animal utiliza grasa para generar energía, lo cual lleva a una acumulación de cuerpos
cetónicos en la sangre, por ello se conoce como hígado graso.
Algunas veces no tiene ninguna manifestación, pero en otros casos hay inapetencia, pérdida de
peso rápida, aliento dulce, deshidratación, estiércol seco y en cuadros graves problemas
neurológicos. Para confirmarla se requieren pruebas de sangre, leche u orina; en la terapia se
administra glucosa, glucocorticoides, multivitamínicos y se corrige la dieta.
TIMPANISMO
La acumulación de gas en el rumen, mayormente causado por la formación de espuma inestable,
lleva al timpanismo Ruminal. La espuma bloquea el cardias y previene la eructación. La
distensión del rumen puede romper el diafragma y causar asfixia, pero la causa de muerte en
timpanismo no siempre es clara.
Llamado igualmente meteorismo o hinchazón, es la distensión anormal del rumen y el retículo,
Causada por un elevado consumo de forraje fresco o heno de leguminosas, la ingestión de
cuerpos extraños y otros desórdenes como acidosis ruminal, esofagitis y rumenitis.
Se reconoce fácilmente por una distensión abdominal excesiva en el flanco izquierdo del bovino,
además puede incluir la disminución del consumo de alimento, debilidad, letargo y en cuadros
graves el colapso y la muerte. La terapia consiste en reducir la acumulación de gas a través de
sustancias antiespumantes o sondeo estomacal, realizado por el mvz.
SÍNDROME DE LA VACA CAÍDA
Este término describe la inhabilidad de la vaca después del parto a pararse a pesar de los
esfuerzos por hacerlo. La muerte o desechos forzosos de las vacas son comunes. Una causa de la
caída puede ser lesiones nerviosas o musculares que suceden durante el parto debido a factores
mecánicos, incluyendo partos difíciles. Sin embargo, se reporta que la condición es meramente
un efecto secundario de severa hipocalcemia de las parturientas.
En hipocalcemia de las parturientas, la Insulina, el ácido cítrico y el potasio en sangre son bajos
y la hipotermia puede ser severa; daños irreversibles de nervios y músculos pueden suceder. La
incidencia de este desorden se ha incrementado bastante en los hatos intensivos por la presión de
la producción y el mal manejo de las dietas; esta es prevalente en vacas obesas y enfatiza la
importancia de la erradicación radical y el pronto tratamiento de la hipocalcemia de las
parturientas.
SÍNDROME DE LA VACA GORDA
Las vacas que están muy obesas al momento del parto es debido a que tuvieron una baja producción
previa, un largo periodo seco y una sobrealimentación, sufren de un incremento en la incidencia y
severidad de la mayoría de las enfermedades peri parturientas no infecciosas, como cetosis, hipocalcemia
de las parturientas y el síndrome de la vaca caída, retención de placenta y desplazamiento del abomaso, y
algunas de las infecciosas tal como mastitis y metritis.
Aunque el síndrome no está bien definido, es bien reconocido por su incremento en la incidencia de
varias enfermedades. En adición a la obesidad, el signo común del síndrome de las vacas gordas es
carencia de apetito, infiltración grasa en hígado y función anormal de este, Probablemente el mejor
indicador del daño en el hígado es la aparición de enzimas específicas del hígado en el plasma debido a
necrosis parcial del hígado. Se han desarrollado métodos diagnósticos para esto, pero es seguro decir que
un examen sanguíneo de rutina, a veces referido como perfil metabólico, más que para enzimas
específicas del hígado, tiene pequeña o ningún valor en la predicción de la enfermedad.