0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas6 páginas

Filosofía de Platón: Dualismos y Críticas

Platón planteó tres dualismos (ontológico, epistemológico y antropológico) que distinguían entre un mundo sensible cambiante y uno inteligible eterno e inmutable compuesto por las Ideas. Esto contrasta con la filosofía de Nietzsche, quien rechazaba la división platónica y consideraba que la única realidad es el devenir vital de este mundo.

Cargado por

pedrojprivil0803
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas6 páginas

Filosofía de Platón: Dualismos y Críticas

Platón planteó tres dualismos (ontológico, epistemológico y antropológico) que distinguían entre un mundo sensible cambiante y uno inteligible eterno e inmutable compuesto por las Ideas. Esto contrasta con la filosofía de Nietzsche, quien rechazaba la división platónica y consideraba que la única realidad es el devenir vital de este mundo.

Cargado por

pedrojprivil0803
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1 contexto filosófico-cultural

platón nació en Atenas el 427 a.C.. Atenas era la ciudad más poderosa, rica e influyente de toda
Grecia y los años en los que gobernó Pericles se consideran el Siglo de Oro de la Grecia clásica.
Pericles impulsó la [Link] Pericles, Atenas comenzó un periodo de decadencia que
influiría poderosamente en el pensamiento de Platón: su filosofía es ante todo una propuesta de
solución a la decadencia de Atenas.

---

Con la democracia, la educación tradicional resultaba insuficiente. Estas nuevas necesidades


educativas trajeron a la ciudad a sofistas, que basaron sus enseñanzas en el relativismo, el
escepticismo y el convencionalismo. Los sofistas más destacados serán Protágoras. En oposición a
los sofistas, Sócrates enseñaba sin cobrar y rechaza el relativismo

---

Platón construyó su filosofía fundamentalmente a partir del legado de Sócrates y de los problemas
que había planteado la sofística. La condena a muerte de Sócrates por parte de un jurado popular
confirmó la idea de Platón (heredada de Sócrates) de que no habría justicia en Atenas a no ser
que se educase a los ciudadanos en la virtud. Toda su filosofía gira en torno a esta idea, que
desarrollará en su obra más importante, la República.

Además de la preocupación por la virtud, la filosofía platónica toma de Sócrates lo siguiente:

● La búsqueda del conocimiento de los conceptos universales,


● El intelectualismo moral: el conocimiento de la idea del Bien es necesario para alcanzar
la virtud individual y la justicia en la “polis”.
● La concepción de la filosofía como diálogo permanente, que dará lugar a la “dialéctica”
platónica.

---

Pero su pensamiento también se construyó a partir de las ideas de otros filósofos:

● Antes de ser discípulo de Sócrates, Platón fue discípulo de Crátilo,. Platón hará uso de la
filosofía de Heráclito para definir los rasgos del mundo sensible.
● Se inspiró en Anaxágoras, que algunos dicen que fue el maestro de Sócrates, para
proponer la existencia de una mente ordenadora de la materia, el Demiurgo. En cambio,
rechaza la propuesta de Demócrito de que el orden de la materia pueda provenir del
azar.
● Tras la muerte de Sócrates, Platón entra en contacto con el pitagorismo. De ellos
aprende la importancia de las matemáticas, el dualismo antropológico, la teoría de la
reencarnación y el valor del conocimiento para la purificación del alma.
● Por último, Platón dedicó uno de sus diálogos Parménides. De este tomó algunas de las
características de las Ideas: son la verdadera realidad, no pueden estar sujetas al cambio
y son eternas, perfectas y únicas, a diferencia de los seres sensibles, que son
cambiantes, imperfectos y múltiples.

3 teoría
Platón planteó 3 dualismos(ontológico, epistemológico y antropológico)
En el dualismo ontológico reúne dos concepciones hasta entonces enfrentadas: la de la
realidad inamovible de Parménides con la del perpetuo fluir de Heráclito.
Es una solución conciliadora a uno de los grandes dilemas metafísicos: la oposición
permanencia-cambio.

Propone dos Mundos:


1) El Mundo de las Cosas/ El Mundo Sensible.
Es el mundo que podemos ver y tocar. El mundo cambiante heraclíteo.
2) El Mundo de las Ideas/ El Mundo Inteligible.
Idea viene del término indoeuropeo veidós (ver con los ojos de la mente). Ver más allá de la
cosa bella, más allá de un acto valiente, más allá de un acto bueno... Para descubrir la
belleza, la valentía, el bien, tal y como son en sí mismos.
Afirma la existencia de entidades inmateriales, absolutas, inmutables, necesarias, perfectas,
que son las ideas.
Por otro lado, las cosas son fugaces, imperfectas, contingentes… Una copia en el mundo
sensible de las ideas del mundo inteligible.
DUALISMO EPISTEMOLÓGICO
Para los sofistas todo eran opiniones subjetivas (relativismo), pero para Platón es posible
aspirar a un conocimiento objetivo. Igual que ocurre con la realidad y con el alma, el
conocimiento puede ser de orden inferior y de orden superior, es decir, hay jerarquía.
El conocimiento inferior es el que supuestamente nos ofrecen los sentidos (conocimiento
sensible) y se refiere a las cosas físicas. Ahora bien, en rigor este conocimiento es
aparente, pues de las cosas físicas no se puede tener verdadero conocimiento sino, a lo
sumo, opiniones más o menos verosímiles (lo verosímil es lo que parece verdadero sin
tener que serlo) y subjetivas. Por eso, al conocimiento sensible también lo llama platón
“opinión” (doxa). De otro lado, el conocimiento superior es el que se justifica con razones
y argumentos, tiene que ver con las ideas, a las que llegamos por la razón. Este
conocimiento sí puede ser verdadero conocimiento objetivo, pues las ideas son lo que
propiamente podemos conocer (son invariables, idénticas a si mismas, etc.), y la
racionalidad garantiza la objetividad. Platón llama a este conocimiento superior “ciencia”
(episteme).

DUALISMO ANTROPOLÓGICO
Como toda otra cosa o ser, el hombre es fundamentalmente forma (o idea), y como toda
cosa física o sensible no es pura idea, sino copia física de esa idea. Es decir, el ser humano
también es un ser imperfecto y temporal.
Posee alma y cuerpo, aunque su parte menos temporal e imperfecta es el alma. O, al
menos, cierta parte del alma: el intelecto o razón, que es la que está en contacto con la
eternidad y unicidad de las ideas. El elemento central de la antropología platónica es, por
ello, el alma.
El alma es el “motor” del ser humano, la “energía” que lo anima o mueve, dirigiendo y dando
orden a su vida.
Este “motor” es, sin embargo, complejo y compuesto, y cada una de sus partes tiene una
función u objetivo distinto.

El Alma, o el carro alado, vive y se mueve en el mundo de las ideas. Si el auriga (la parte
racional) consigue dominar a los dos caballos, podrá elevarse y contemplar las ideas.
En caso contrario, cae al mundo de las cosas, donde se establece en un cuerpo terrestre.
En Platón, el alma (muy valorada) se une de forma accidental al cuerpo, que es
infravalorado y considerado materia que se degenera y perece

RELACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE PLATÓN CON LA FILOSOFÍA DE NIETZSCHE

El pensamiento de Platón (s. IV a.C.), caracterizado por su idealismo racionalista, contrasta


con el vitalismo irracionalista de Nietzsche (s. XIX). Toda la filosofía de Nietzsche puede
entenderse como una crítica a la cultura occidental, cuyo origen se encuentra en el
idealismo platónico, retomado y “judaizado” por el cristianismo. No es pues extraño que
Nietzsche dirija sus dardos contra la filosofía platónica, culpable, a

su entender, de esa decadencia generalizada que caracteriza a la cultura occidental.

***

Desde un punto de vista ontológico, para Platón existen dos mundos, el sensible y el
inteligible. Este dualismo ontológico asegura que en el mundo inteligible se halla la realidad
auténtica e independiente, una realidad estática, eterna, inmaterial, fuera de toda dimensión
temporal y cambiante. Es el mundo de los objetos matemáticos y de las Ideas, y en cuya
cúspide está la Idea de Bien. En oposición al mundo inteligible se encuentra el mundo
sensible, material, expuesto a la corrupción y al cambio, y donde transcurre la vida humana.
Este mundo no tiene entidad en sí mismo; es una copia imperfecta del inteligible. Para
Platón solo la idea es verdaderamente real. Lo corpóreo tiene una realidad “prestada”,
precisamente en la medida en que imita o participa de las ideas. Lo material en sí mismo es
máximamente insustancial.

Nietzsche rechaza la contraposición platónica entre el mundo verdadero o inteligible y el


mundo aparente o sensible. Según Nietzsche, solo existe este mundo, pues la única
realidad es el devenir. Cualquier divagación sobre otros mundos superiores solo nace del
resentimiento contra la vida. De modo que la vida es el concepto central sobre el que hay
que vertebrar toda la reflexión filosófica: la realidad es vida; la realidad de cada ser humano
es su vida. El mundo verdadero platónico es una invención de la razón fruto de la
decadencia del ser humano. Para Nietzsche la razón está desligada de la vida. La razón ha
creado conceptos vacíos que han falseado la auténtica realidad.

Por ello concluye Nietzsche que la cultura occidental está viciada desde su origen, desde
Sócrates, y especialmente gracias a Platón, con el que nace la sobrevaloración de lo
racional, de lo conceptual, en detrimento de la vivencia inmediata, de la pasión, de la
creatividad.

***

Desde un punto de vista epistemológico, y en consonancia con lo anterior, si en la filosofía


platónica existen dos ámbitos ontológicos, deben afirmarse también dos tipos de
conocimiento (dualismo epistemológico). Para Platón, los sentidos y las pasiones actúan
como cadenas que impiden el ejercicio de la razón para alcanzar la verdad. Los sentidos,
que nos presentan la realidad sensible desde diferentes puntos de vista, nos alejan de la
verdad, que es única y absoluta. Con ellos solo elaboramos conjeturas y creencias, es decir,
opinión (doxa) siempre relativa, subjetiva, que carece de validez. En Platón hay, pues, una
aspiración constante a eliminar lo subjetivo y a conseguir la objetividad pura.

La oposición sentidos-razón está presente en toda la historia de la filosofía, así como la


consideración de la razón como superior a los sentidos. Si para Platón la sensibilidad es el
camino del error y del mero opinar, para Nietzsche es la única vía de conocimiento posible.
El conocimiento sensible es el único válido, por lo que tiene de múltiple, cambiante y
subjetivo.

Esta pluralidad y subjetividad de significados obliga a Nietzsche a reivindicar la metáfora


frente al concepto, y la expresión artística frente a la racional. La razón, para Nietzsche,
inmoviliza, paraliza, cosifica lo que es el devenir. Por ello, la metafísica refleja un mundo al
revés, pues habría que partir no de conceptos (ideas, como afirma Platón) sino de
intuiciones de lo sensible y cambiante, que es lo auténticamente real. Esta es la razón por la
que Nietzsche ataca los principales conceptos metafísicos considerándolos como engaños
gramaticales o del lenguaje. Hay que recuperar a Heráclito, filósofo del movimiento, en
detrimento de Platón y Parménides, filósofos del ser “estático”. Según Nietzsche solo hay
perpetuo devenir caótico, insumiso de suyo a cualquier etiquetaje conceptual. De este
modo, Nietzsche aboga por sustituir el lenguaje conceptual por el metafórico.

En cambio, Platón defenderá no solo la objetividad de los conceptos generales, sino su


existencia independiente del sujeto que los piensa. De este modo pretende en sus diálogos
definir los grandes conceptos, continuando de esa manera la labor de su maestro Sócrates.

Como decíamos, para Nietzsche, la razón no puede penetrar la realidad, caracterizada esta
por el cambio, el devenir, la voluntad de poder. Al dejarnos guiar por la razón y despreciar
los sentidos y los instintos, estamos depreciando a su vez la vida. La razón para Nietzsche,
y su lenguaje conceptual, es la causante del triunfo de lo apolíneo sobre lo dionisiaco y de la
decadencia de Occidente, del nihilismo como pérdida de valores vitales. Para Nietzsche la
razón queda totalmente relegada y anulada.

En Nietzsche la verdad es un asunto de perspectiva, cada uno debe crear sus


verdades/valores. Para Nietzsche el perspectivismo, que supone la afirmación de que no
existe ninguna verdad absoluta, deriva en el relativismo. Por el contrario Platón piensa que
es posible un conocimiento universal y certero. O sea, “voluntad de poder” frente a “voluntad
de verdad”.

***

En relación a la antropología, para Nietzsche el hombre es una realidad única, mientras que
Platón parte de la relación conflictiva entre cuerpo y alma, en la que esta permanece
prisionera de aquél. De ahí la consideración negativa del cuerpo, que está en las antípodas
de Nietzsche.
La antropología platónica afirma que el ser humano es el resultado de la unión accidental de
dos entidades distintas: un alma inmortal y un cuerpo material. Nietzsche niega la existencia
del sujeto porque niega la existencia de cualquier sustancia y considera cualquier noción de
permanencia como un falseamiento de la realidad producido por el conceptualismo.

Nietzsche no sólo critica a Platón porque falsea la realidad y nos lleva al error, sino porque
ataca a la vida. Según Nietzsche, con la dialéctica y el intelectualismo moral, Sócrates inicia
la decadencia de la cultura occidental, imponiendo la “moral de esclavos” a la “moral de
señores”, que era la defendida por el espíritu griego. La crítica que hace a la moral
platónico-cristiana se centrará en su carácter contranatural. Es una moral que se dirige
contra los instintos de la vida, pues ha servido para condenar los valores propios del
hombre superior a favor de los del hombre débil; frente a la audacia, la alegría, la fuerza
instintiva y pasional, ha opuesto la compasión, la resignación, la humildad. Detrás de la
moral cristiana está el platonismo. El hecho de distinguir entre mundo auténtico y mundo
aparente hace que desprestigiemos al auténtico (que es el “aparente”) y corramos tras la
ilusión de los sueños.

Para Nietzsche, la razón que ha dado lugar a la metafísica idealista es producto de una
inversión de valores que debe a su vez ser invertida de nuevo: aquellos que sienten
resentimiento ante la vida, que no pueden aceptar su aspecto negativo y cambiante (con
Sócrates como principal ejemplo) rompieron el equilibrio entre vida y concepto (entre lo
dionisiaco y lo apolíneo) que representaba la tragedia griega, para generar una imagen del
mundo en la que lo conceptual se convertía en lo más real, negando lo instintivo, lo
cambiante, el deseo, etc.

***
Por último, podemos destacar algunos rasgos comunes a ambos autores:

-el estilo literario: un estilo poético que cuida los aspectos estéticos, expresado mediante el
uso de metáforas, alegorías, etc. como recursos didácticos;

-la defensa del sentido aristocrático de la existencia, aunque desde perspectivas muy
diferenciadas: en el caso de Platón se trata de una aristocracia del conocimiento (el bueno
es sabio) y en el caso de Nietzsche de una aristocracia de los creadores de nuevos valores
(los que se reafirman, moral de señores).

-crítica a la democracia, como sistema político, y a los igualitarismos: para Platón es un mal
régimen político, porque gobiernan lo que no saben. Mientras que para Nietzsche, que
critica la cultura occidental, es una muestra de la moral de esclavos al tomar unos valores e
intentar aplicárselos a todos negando la voluntad de poder y su creatividad.

Nada mejor para acabar que una idea conciliadora más allá de la oposición entre ambos
autores. Es esta la que se desprende de la lectura que ha hecho M. Heidegger, para quien
Nietzsche es el segundo fundador de la historia de la filosofía: Platón habría sido el primero
y habría entendido la filosofía como metafísica de las ideas, mientras que Nietzsche la
habría entendido como metafísica de la vida.

También podría gustarte