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Tipos de Sociedades Especiales en España

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SOCIEDADES ESPECIALES

LAS COOPERATIVAS

Hay una Ley general de cooperativas a nivel estatal y múltiples leyes autonómicas. Estas normas autonómicas se aplican a las
cooperativas que tengan actividad con sus socios dentro del territorio de su comunidad autónoma. Si se excede dicho ámbito
será aplicable la ley nacional.

Las cooperativas se rigen por dos principios básicos: el carácter participativo y democrático (que aplica la regla un socio, un
voto, independientemente de su participación en el capital) y el carácter no lucrativo para los socios, ya que si hay beneficio
neto como consecuencia de la actividad de la cooperativa la Asamblea General lo reparte por cabezas, no por participación en
el capital.

En cuanto a su constitución, la cooperativa se tiene que constituir mediante escritura pública e inscribirse en el Registro de
Cooperativas. La inscripción aquí también es constitutiva, es decir, nace la personalidad jurídica con la inscripción.

No hay capital social mínimo para su constitución.

Pueden ser socios tanto las personas físicas o jurídicas, salvo en el supuesto de las cooperativas de trabajo asociado, que sólo
pueden ser personas físicas.

Estructura económica:

1.- Las aportaciones: pueden ser obligatorias (una cuota mínima fijada en estatutos) o voluntarias (complementos acordados
por la Asamblea General o en estatutos)

2.- Las cuotas participativas de las cooperativas no son títulos valores. Sólo son transmisibles a favor de otros socios nuevos
(es decir, que se incorporan a la cooperativa) o de los ya preexistentes.
Las cuotas se reembolsan cuando cesa el socio, ya sea de modo voluntario (en cualquier momento, pero con obligación de dar
preaviso) o de modo forzoso por haber cometido una falta calificada como muy grave por los estatutos.

3.- El beneficio bruto de la sociedad se destina: 1º a pagar los bienes entregados por los socios (por ejemplo, la naranja que se
entrega a la cooperativa); 2º.- el exceso, si lo hay, a pagar los servicios prestados por los socios; 3º.- los intereses y los
gastos financieros.
Con esto se obtiene el beneficio neto del ejercicio que se destinará: 1º a cubrir las pérdidas de los ejercicios anteriores; 2º al
fondo de reserva, como mínimo el 20% del beneficio; y 3º.- el 5% a la educación de los socios.
Si después de atender todas estar partidas quedara algún beneficio remanente será de atribución libre según decida la
Asamblea General.

4.- En principio, el socio de la cooperativa no responde de las deudas sociales. Sin embargo, hay que distinguir varias
situaciones. Es posible que la cooperativa haya prestado servicios al socio, en cuyo caso, éste responde del pago de esa deuda
con todos sus bienes, presentes y futuros. Pero en su actividad económica, es posible que la Cooperativa haya incurrido en
pérdidas, en cuyo caso, el socio en principio no debería responder de las deudas de la Cooperativa (pérdidas de la
Cooperativa), más que con los bienes aportados a la misma.

Dicho de otro modo, cuando una cooperativa presenta resultados negativos como consecuencia del ejercicio económico del
año, hay que distribuir la pérdida del ejercicio entre todos los socios cooperativistas, en proporción a los servicios y
operaciones que ha realizado la cooperativa con cada uno de ellos. De la cuota de pérdidas que así se asigne a cada socio, éste
responderá ilimitadamente. Sin embargo, de las restantes deudas que tenga la cooperativa, el socio solo responde hasta el
límite de su cuota.

Órganos sociales:

1.- La Asamblea General.- Tiene las mismas competencias que la JG y además, la de decidir cualquier modificación sustancial
de la estructura, funcionamiento u organización de la cooperativa.

La ley exige un determinado quórum de asistencia para la válida constitución de la AG.


Los acuerdos se adoptan por mayoría simple de votos emitidos, aunque es precisa una mayoría de 2/3 para la modificación de
estatutos.
Los acuerdos se recogen en acta, que puede ser notarial.

2.- El Consejo Rector.- Sólo se admite la existencia de administrador único en las cooperativas de menos de diez socios.
Los Consejeros son nombrados por la AG, y deben ostentar los mismos requisitos de capacidad que vimos en su día para los
administradores de las sociedades de capital.
La duración del cargo debe oscilar entre 3 y 6 años, con posibilidad de reelección.
El consejo sólo se entenderá válidamente constituido cuando esté presente o representado la mitad más uno de sus
componentes. Los acuerdos se adoptan con los votos favorables de la mitad más uno de los asistentes a la sesión.

3.-También se pueden pedir el nombramiento de Interventores, que es un órgano de control fijado por la ley nacional con
carácter obligatorio, aunque muchas comunidades autónomas los limitan sólo a las cooperativas más grandes (más de 100
socios). Estos Interventores se ocupan de estudiar y resolver los recursos contra las sanciones impuestas a los socios.

Disolución y Liquidación

1.- Disolución.- Aunque las cooperativas son sociedades personalistas se aplican las causas de disolución de la LSC, con una
especialidad: pierden la condición de cooperativas si cometen una “infracción muy grave” según la ley de Cooperativas, como
sería por ejemplo, usar la forma de cooperativa para obtener subvenciones públicas o beneficios fiscales de modo indebido.
El acuerdo de disolución deberá ser inscrito.

2.- Liquidación.- La Asamblea nombra entre sus socios a los liquidadores. Pasados tres meses desde el acuerdo de disolución
sin que se haya nombrado a los liquidadores se podrá pedir al Juez. El 20% de los socios pueden pedir también al Juez el
nombramiento de un interventor de la liquidación.

El funcionamiento es igual que en la LSC: se hace un balance inicial, se realizan todas las operaciones necesarias para cobrar y
pagar, terminar las operaciones pendientes y hacen un balance final de liquidación al que se acompañará un informe de
rendición de cuentas y una propuesta de adjudicación del remanente.

Si la AG aprueba la actuación de los liquidadores se procederá a otorgar la correspondiente escritura pública de extinción, con
copia del balance final y se procederá a la inscripción en el Registro de Cooperativas.

SOCIEDADES MUTUAS DE SEGUROS

Las mutuas de seguros dan cobertura a determinados riesgos de sus mutualistas a cambio de una cuota anual.
No tienen ánimo de lucro.
La cuota que se paga es el coste del servicio.
Los mutualistas no responden de las deudas sociales.
SOCIEDAD DE GARANTÍA RECÍPROCA
Su finalidad es avalar los préstamos que se conceden a sus socios, que son PYMES.
Dos tipos de socios: los partícipes, que son los que obtienen el aval, y los protectores, que suelen ser órganos públicos que lo
que buscan con estas SGR es reforzar un determinado sector económico.
Si hay beneficios se pueden distribuir aunque con límites.
Se exige que estas SGR tengan reservas por valor del doble del capital social.
Los socios no responden de las deudas sociales.

SOCIEDAD LABORAL

Este tipo societario se aplica tanto a las SA, como a las SL, y viene regulada en la Ley 4/1997 de 24 de marzo.

El propósito de esta figura es potenciar y habilitar que los trabajadores sean empresarios y directores de su propio trabajo.
Ya la constitución española prevé en el artículo 129 que los poderes públicos deben facilitar que los trabajadores participen en
la propia empresa.

Desde este punto de vista se comprende que los socios deban ser fundamentalmente trabajadores de la empresa (mínimo
tres), aunque también puede haber socios no trabajadores, generándose en tales casos dos clases de acciones: clase laboral y
clase general.

Se permite que trabajen también personas que no sean socias, pero sus horas trabajadas nunca pueden exceder del 15% de
las realizadas por los socios.

En relación al capital social es importante señalar también que es necesario que la mayoría del capital social pertenezca a
socios trabajadores. Puede haber socios no trabajadores, pero han de ser minoría.

Las acciones han de ser necesariamente nominativas.

Hay un sistema especial en la transmisión de las acciones o participaciones sociales: cuando un socio trabajador pretende
transmitir sus acciones debe comunicarlo a los administradores quienes primero se las ofrecerán a los trabajadores a tiempo
indefinido que aún no son socios; si estos no las quieren, a los socios trabajadores; y si éstos tampoco las desean, se ofrecerá
a los socios de la clase general y a los trabajadores sin contrato indefinido; en cuarto lugar, a la sociedad, y por último, si
ninguna de los anteriores las quieren se podrán transmitir a terceros no trabajadores.

Deben inscribirse en el Registro Mercantil y en un Registro Administrativo de sociedades laborales, aunque la personalidad
jurídica se adquiere con la inscripción en el primero (el segundo sólo tiene efectos administrativos, no civiles ni mercantiles)

SOCIEDADES PROFESIONALES

Es una figura introducida por la Ley 2/2007 de 15 de marzo para regular las sociedades que se utilizan para el ejercicio de una
actividad profesional, entendiéndose como tal, aquella para la que es necesaria la obtención de algún título universitario y la
inscripción en el respectivo Colegio profesional.

La denominación social puede ser objetiva o subjetiva, pero siempre debe aparecer la palabra “profesional”.

En estos casos también es necesario que la mayoría del capital social esté en manos de socios “profesionales”, aunque se
pueden contratar otros profesionales (trabajadores) que no sean socios.
Estas sociedades profesionales pueden ser civiles, colectivas, limitadas o anónimas. Y tendrán las consecuencias propias del
tipo societario elegido.

Si se eligió la forma SA, las acciones han de ser necesariamente nominativas.

Deberán inscribirse no sólo en el Registro Mercantil, sino también en el Registro de Sociedades Profesionales del Colegio
Profesional que corresponda a su domicilio.

El que tiene las relaciones con el cliente (el titular de los derechos y obligaciones) es la sociedad, no los miembros de la
misma. Por lo tanto, es la sociedad quien tiene que facturar los servicios prestados y quien asume la responsabilidad por los
daños causados, junto con el profesional –socio o no- que los causó.

Se reconoce a los socios un amplio derecho de separación, que pueden ejercer en cualquier momento.

Las sociedades anteriores a la entrada en vigor de la ley, se tuvieron que adaptar obligatoriamente. Sin embargo, se daban supuestos en los que no se
cumplió con esta norma y seguían subsistiendo sociedades que prestaban sus servicios sin haberse adaptado y sin hacer constar que se trataba de una
sociedad profesional. La consecuencia de este incumplimiento es que la sociedad está disuelta de pleno derecho por ley, y en consecuencia, el
Registrador mercantil está obligado a cancelar la página registral de la sociedad, sin permitir inscripción alguna posterior. A partir de ahí solo procede
la apertura de la liquidación.
Hay diversas resoluciones de la DGRN (16-12-2016) que reconocen que los acuerdos adoptados por esta sociedad no adaptada son nulos de pleno
derecho por esta causa y son impugnables por cualquiera de sus socios (ámbito interno societario).
La Sentencia Juzgado Mercantil Palmas de Gran Canaria de fecha 18/01/2011 afirma que el hecho de tener varias actividades en su objeto social no le
exime del deber de adaptar sus estatutos a la nueva ley.
En el ámbito externo no sería ilógico pensar que hay que reconocer también la nulidad de todos los actos realizados con posterioridad a la disolución de
pleno derecho. No son nulos los actos anteriores a la disolución, sólo habrá que aplicarles las normas de la liquidación societaria, que no afectan a su
validez.
También ha señalado la DGRN que no todas las sociedades deben ser sometidas a este régimen, puesto que no es aplicable a las sociedades de medios o
intermediación profesional, que serían aquellas en las que simplemente ponen en contacto un cliente con un profesional en un determinado asunto y
área geográfica, cobrando por dicha intermediación una comisión. Sobre este tema también se pronuncia la sentencia citada de Palmas de Gran
Canaria.
Más información en …….
[Link]

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LAS UTEs

Las UTEs forman parte de lo que se denominan agrupaciones empresariales, junto con los grupos societarios y las agrupaciones de
interés económico.
Tienen una regulación muy limitada en la Ley 18/92 de 26 de mayo sobre Régimen fiscal de agrupaciones y uniones temporales de
empresas y de las sociedades de desarrollo empresarial. Tienen algunos beneficios fiscales reconocidos en dicha norma y desde el punto
de vista mercantil, las normas básicas son las siguientes:

1.- CONSTITUCIÓN y NATURALEZA JURÍDICA


Necesitan constituirse mediante escritura pública notarial, que después se debe inscribir en un registro público administrativo (no en el
mercantil).
La ley expresamente señala que la UTE no tiene personalidad jurídica, aunque sí que tiene capacidad procesal y puede tanto demandar
como ser demandada en un juicio, sin tener que llamar a todos sus miembros.
Al no tener personalidad jurídica se discute si es o no un tipo de sociedad, ya que frente a terceros va a operar como tal.
Hay un conjunto de medios materiales y personales destinados a la realización de una actividad económica, que se presenta como una
unidad diferenciada de sus miembros constituyentes en el tráfico mercantil. Por lo tanto, aunque técnica y formalmente no hay sociedad
ni personalidad jurídica propia, porque la ley no lo ha querido, sí que hay algo semejante a una sociedad.
Esta apreciación se refuerza por el hecho de que la ley sí que establece que haya una responsabilidad solidaria de los miembros de la UTE
frente a terceros.
No tienen capital social mínimo, pero sí que se debe dotar de medios para el desarrollo de su actividad, que ha de ser el desarrollo de una
obra, servicio o suministro concreto, dentro o fuera de España (no caben objetos sociales genéricos)

2.- OBLIGACIONES DE SUS MIEMBROS


La principal, como acabamos de decir, es que deben responder solidaria e ilimitadamente frente a terceros.
Obviamente, deberán determinar en la escritura qué aportaciones hace cada uno de los miembros a la UTE. No hay capital social mínimo.
En la escritura de constitución se deberían recoger los estatutos de la UTE y determinar con claridad cuál ha de ser su régimen interno de
funcionamiento. Forma de convocar las reuniones de los miembros, la forma de tomar acuerdos (mayoría, mayoría reforzada,
unanimidad…), causas de disolución, derechos individuales de los miembros….
En cuanto a la gestión y representación la propia ley establece que ha de haber un gerente único, con poderes conferidos por los
miembros de la UTE.

3.- UTILIDAD
Se suelen utilizar habitualmente en los contratos de obras públicas, por lo que es preciso tener en cuenta también la Ley de Contratos con
el Sector Público (implicaciones de derecho administrativo). Por disposición de ésta no es preciso constituir la UTE hasta que haya sido
adjudicataria del contrato.
Sirve habitualmente para reducir costes y riesgos a la hora de realizar grandes obras, o bien simplemente para la mejor gestión de los
recursos de la empresa, que puede preferir destinar a otras obras ciertos medios de producción, concertando con terceros esta UTE
para cubrir el hueco.

BENEFICIO FISCAL.- En el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados gozarán de exención las
operaciones de constitución, ampliación, reducción, disolución y liquidación, así como los contratos preparatorios y demás documentos
cuya formalización constituya legalmente presupuesto necesario para la constitución.
No tributan por IS, sino en régimen de transparencia fiscal.

Gonzalo Casas Carrasco


20 de enero de 2023

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