Detergente
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No debe confundirse con el líquido lavavajillas, producto de limpieza de la
vajilla.
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Detergentes en Hong Kong.
El detergente es una sustancia que tiene la propiedad químico-
física de peptizar,1 es decir, la propiedad de dispersar finamente en el agua u
otro líquido, un sólido, como por ejemplo, la suciedad o las impurezas de un
objeto.
En medicina se entiende por deterger, limpiar una úlcera o herida, y se
denominan detersorios las sustancias que se emplean para ello. Esto implica
que puedan calificarse como detergentes sustancias tan dispares como
la saliva, el jabón o la gasolina dependiendo de sobre qué superficies sean
empleadas, ya que cuando limpian tienen un efecto detergente. También se
podría definir que detergente es cualquier sustancia que tiene propiedades de
humectar a otra sustancia incorporando la sustancia disuelta en la sustancia
detergente inicial.
La mayoría de los detergentes son compuestos de benceno sulfonato de sodio,
sustituido, denominados sulfonatos de alquilbenceno lineales (LAS). Otros son
compuestos de alquilbenceno sulfatos de cadena ramificada (ABS), que se
degradan más lentamente que los LAS. Hasta 1970 un detergente típico de
lavandería de gran potencia contenía 50% de tripolifosfato de sodio (fosfato) y
solo un 18% de LAS. Como se mencionó anteriormente es el LAS el que tiene
la acción detergente, y desde entonces algunos fabricantes han reducido el
porcentaje de fosfatos.
Los detergentes deben tener capacidad humectante (mojante) para eliminar la
suciedad de las superficies, así como mantener los residuos en suspensión
(poder peptizante). Asimismo, deben tener buenas propiedades de enjuague,
de suerte que se eliminen fácilmente del equipo los residuos de suciedad y
detergente. Existen muchos tipos de detergentes, por lo que se recomienda
informarse al respecto con el fin de asegurar que el detergente a utilizarse sea
el adecuado para eliminar el tipo de suciedad que se busque limpiar y se
aplique en la concentración y temperaturas correctas.
Propiedades[editar]
Se entiende por detergentes únicamente a las sustancias que peptizan las
grasas o la materia orgánica gracias a su tensoactividad. Este término pasó del
lenguaje industrial al lenguaje doméstico para referirse a ellos en
contraposición con el jabón. Pero en realidad, el jabón es un agente
tensioactivo (detergente) más.2
Aunque los jabones comparten estas propiedades, los jabones no son
considerados en la práctica como detergentes. Los jabones deben su
tensoactividad a la propiedad de sus moléculas de tener una parte hidrófila (a
su vez lipófoba) y otra lipófila (a su vez hidrófoba) ([Link]. molécula anfifílica) y
poder emulsionar la suciedad insoluble en agua. En el jabón, esta propiedad se
obtiene al hidrolizar un ácido graso de cadena larga con una sal alcalina,
frecuentemente de sodio o de calcio.
Este proceso se denomina saponificación. El extremo de la molécula que
contiene al ácido graso es lipófilo, y el que contiene al átomo alcalino
es hidrófilo. Esta fue básicamente la única sustancia tensoactiva utilizada a
nivel doméstico hasta mediados del siglo XX. Cuando aparecieron las lavadoras
automáticas se creó una demanda progresiva de sustancias más activas y que
se comportasen mejor en aguas duras (más ricas en calcio), ya que éstas
disminuían la hidrosolubilidad del jabón, con lo que era arrastrado antes,
disminuyendo el tiempo de contacto entre el mismo y la ropa. Esto se sumó a la
escasez de jabón que se había producido durante la Segunda Guerra Mundial.
Aparecieron en el mercado doméstico productos detergentes de origen
industrial que fueron incluyendo mezclas de tensoactivos con otras sustancias,
(coadyuvantes, como los polifosfatos, silicatos, carbonatos y perboratos, y
agentes auxiliares que incluyen entre otros enzimas, sustancias fluorescentes,
extabilizadores de espuma, colorantes y perfumes). Los primeros detergentes
de este tipo, derivados del benceno, se utilizaron ampliamente en los años 40 y
50, pero no eran solubles ni biodegradables, lo que los hacía ecológicamente
dañinos. Una segunda generación de detergentes, los alquilsulfonatos lineales,
resultan menos tóxicos al ser biodegradables.
El primer detergente (jabonoso) se fabricó en Alemania en 1906, y consistía en
una mezcla de jabón tradicional al que se añadió perborato y silicato sódicos.
Se denominó con las tres primeras letras de cada añadido, Persil (Henkel).
Detergentes ácidos[editar]
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Los detergentes ácidos son recomendados para limpiar superficies
de cemento o materiales pétreos, pues recuperan la apariencia estética de
fachadas y muros, disminuyendo los tiempos de limpieza.
Estos productos ofrecen las siguientes ventajas:
Limpia rápidamente.
Mejora la apariencia y adherencia de las superficies.
No mancha.[cita requerida]
Aplicación de detergentes[editar]
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1. Humedecer la superficie antes de aplicar.
2. La aplicación se debe hacer con brocha o rodillo, el producto se debe
aplicar sin diluir o bien diluir en una proporción de 1l de detergente por 3
de agua.
3. Después de aplicar espere de 8 a 12 minutos a que el producto penetre
en la superficie.
4. Cepille la superficie, con un cepillo de cerdas plásticas o metálicas,
dependiendo de la dureza de los residuos, hasta retirarlos por completo.
5. Una vez que ha eliminado todos los residuos, enjuague la superficie con
agua y jabón hasta eliminar por completo el detergente ácido y
neutralizar la superficie.[cita requerida]
Precauciones al usar detergentes[editar]
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No exceda la dosificación recomendada y no deje el detergente ácido sin
neutralizar por mucho tiempo, ya que la superficie se puede deteriorar.
No utilice el producto para limpiar superficies de metal o acero como:
cimbras, tubería metálica, acero de refuerzo, etc., ya que el producto podría
corroerlas.
No mezclar con cloro.[cita requerida]
Diferencia entre jabón y detergente[editar]
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La principal diferencia se encuentra en los grupos polares, en los jabones es el
grupo carboxilato (O=C-O-Na) en cambio en los detergentes es el grupo SO3
Na. El detergente es disolvente GH8 mientras el jabón es IJ45 para además
hacerlo de una forma corrosiva.[cita requerida]
Detergentes para ropa[editar]
Los detergentes para ropa se pueden clasificar en tres grupos:
Detergentes en polvo
Detergentes líquidos
Detergentes en pastillas
Durante muchos años los detergentes en polvo han ocupado la mayor parte del
mercado de los detergentes textiles, si bien la categoría de los detergentes
líquidos está creciendo cada vez más.
Los consumidores utilizan temperaturas de lavado cada vez menores, bien
para proteger los tejidos y los colores, bien para ahorrar energía y proteger el
ambiente. Por este motivo durante las últimas décadas los fabricantes de
detergentes se han visto forzados a modificar severamente la composición de
sus productos. Han respondido a estos cambios añadiendo a sus productos
enzimas, agentes oxidantes y fosfonatos.
Cabe destacar que algunas personas lo llaman impropiamente jabón en polvo.
Los detergentes líquidos por su parte son cada vez mejor aceptados entre los
consumidores. Estos detergentes suelen tener una efectividad inferior a la de
sus homólogos en polvo. Esto se debe a la dificultad para incorporar en ellos
ingredientes como las zeolitas, los fosfatos y ciertos agentes blanqueantes. Los
fabricantes intentan compensar estos problemas técnicos aumentando la
concentración de tensioactivos en la fórmula. En los últimos años se está
produciendo un proceso de concentración de los ingredientes en las
formulaciones de los detergentes líquidos. Un estudio reciente ha demostrado
que los detergentes concentrados tienen una eficacia similar a la de sus
homólogos convencionales, siendo los concentrados más respetuosos con el
medio ambiente.3
A pesar de llevar varios años en el mercado europeo los detergentes en
pastillas no han conseguido una cuota de mercado significativa. La mayor
ventaja de estos detergentes es su comodidad de uso: se dosifican con
facilidad, ocupan poco y es fácil saber cuántas dosis quedan. Uno de los
requisitos para formular un detergente en pastillas es que se desintegre rápido
al contacto con el agua de lavado. Para ello los fabricantes suelen añadir
ingredientes efervescentes, dispersantes o sales de disolución rápida.
Referencias[editar]
1. ↑ «El químico habla». El Siglo de Durango. Archivado desde el original el 28 de
septiembre de 2007.
2. ↑ «Cualidades principales de los detergentes». eurosanex. 4 de enero de
2019.
3. ↑ «Detergentes líquidos concentrados y convencionales: Mejor los
concentrados: limpian igual, cuestan lo mismo y son más
cómodos». Consumer Eroski. España. 1 de noviembre de 2008. pp. 1 de
3].