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Romance Prohibido en la Oficina

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TOUCH

Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: Mature
Archive Warnings: Creator Chose Not To Use Archive Warnings, No Archive Warnings
Apply
Categories: M/M, F/M
Fandom: EXO (Band)
Relationships: Byun Baekhyun/Park Chanyeol, Oh Sehun/Park Chanyeol
Characters: Park Chanyeol, Byun Baekhyun, Park Yoora, Byun Baekbeom, Oh
Sehun, Do Kyungsoo | D.O, Kim Junmyeon | Suho, Ham Eunjung,
Zhang Yi Xing | Lay, Bae Joohyun | Irene, Ok Taecyeon, Park Sunyoung
| Hyomin
Additional Tags: Sexual Tension, Romance, Family Drama, Fluff and Smut,
Implied/Referenced Homophobia, Boss/Employee Relationship,
Insecurity
Language: Español
Stats: Published: 2020-03-24 Completed: 2020-04-14 Words: 44,500 Chapters:
3/3
TOUCH
by C_syeUniverse

Summary

Hay sólo una regla que en aquellas oficinas nunca se debe romper, no obstante, a causa de
todas esas miradas y sonrisas íntimas, la delgada línea entre hacer lo correcto o lo incorrecto
está a punto de romperse.
CAUSA Y EFECTO.

***

Era una especie de fetiche.

Tener esa clase de gusto por algo, por él, por aquellos movimientos y por su clara y tersa piel,
no podía traducirse o interpretarse de muchas maneras, o al menos no con lindas palabras con
sólo un sentido.

Su goce o aquella rara sensación que viajaba por su estómago, pelvis y un poco más abajo, se
volvió más fuerte y duradera con el tiempo, por el aumento de los coqueteos, y por esa
especie de peligro que los inundaba al no estar a solas cuando sucedía.

Baekhyun tenía esa maña por tocar el borde de su oreja mientras se relamía los labios, con
sus ojos mirándole desde el otro lado de los cubículos. En su cuerpo, la blanca y casi
trasparente camisa se le pegaba al torso, y los ajustados pantalones negros delineaban su
silueta.

Chanyeol como el buen jefe que debía ser, mantenía sus manos sobre el teclado de su
ordenador, sin embargo, que las paredes de cristal que rodeaban su espacio de trabajo, le
dieran una maravillosa vista de todo el corredor: cubículos y hasta la oficina compartida del
editor, resultaban como una trampa y señal de que debía permitirse mirar un poco más.

Pero ser el editor en jefe de Exact tenía, dejando de ser una exageración, miles de
restricciones.
En el edificio todos los empleados y trabajadores se sabían al derecho y al revés las reglas:
los impedimentos, cada gran y minúscula cosa para dar a entender que los romances estaban
prohibidos, por supuesto, llamarles romances era darle un término elegante.

Prácticamente, había letras chiquitas prohibiendo, en palabras más atrevidas: tener alguna
clase de aventura, relación sexual u orgia en las oficinas.

No era para menos, ser parte de cualquier área de producción los mantenía a todos trabajando
cinco o seis días por semana, incluso en horarios extra.

Exact no era una revista cualquiera, manejar temas de espectáculos parecería fácil, sin
embargo la publicación destacaba por el buen sentido y las notas sin amarillismo. Los
colaboradores y escritores tenían altos mandos no sólo en ésa publicación, lo que sumaba
profesionalismo al tratarse de periodistas y críticos; nuevos números salían todos los meses,
no obstante, fieles lectores consideraban las publicaciones con un gran nivel.

Era bastante claro que los romances en la oficina podrían suceder ¿o no?, Chanyeol sería una
de las más grandes pruebas. Pasar tanto tiempo trabajando mientras se convivía con los
demás empleados generaba amistades, o quizás, algo más profundo.

Lo sabía, tenía incluso ejemplos con los cuales probarlo, pese a eso no podía mencionarles.

—¿Todo bien, Chanyeol? —Su asistente inquirió al verle distraído.

El de cabellos castaños asintió tratando de volver su atención a ella. Eunjung dibujó una
sonrisa sobre su rostro y acumuló en una pila todos los acuses que fueron firmados por el
editor en jefe.

—Te he notado disperso por algunas semanas, ¿seguro que estás bien? Taecyeon me ha
preguntado por la mañana si algo malo pasa contigo. No parecías concentrado en nada de lo
que se habló en la junta, ¿quieres que programe otra? —Ella sugirió.

El editor del otro lado del escritorio desvió su atención, de su empleada y amiga, hasta el
corredor afuera, a la causa de sus cavilaciones.

Baekhyun seguía de pie a un costado de un escritorio, con su zurda sostenía una taza de café,
sus labios rozaban el borde insinuando que bebería. El menor sólo estaba manteniéndolo ahí,
en esa delgada línea donde aún había la posibilidad de no hacerlo.

Era como caminar sobre una cuerda floja, había el temor de caer, o la seguridad de llegar del
otro lado.

¿Cómo diablos podría volverlo loco con sólo ese acto?

El perfecto y curvilíneo chico de cabellos negros sonrió amplio, riendo después por cualquier
cosa que Jongdae dijo a su lado. Chanyeol sintió su estómago apretarse, porque aunque la
escandalosa risa le causaba jaqueca, mirar esos ojos medías lunas ocasionaban también un
choque y cosquilleo bajo su cinturón.
—No —Chanyeol respondió, respiró fuerte y enfocó de nuevo su atención a su asistente—.
Quiero decir… sería genial si se realiza otra junta. ¿Quizás en una hora? —Apretando sus
párpados con fuerza y luego abriéndolos, trató entender lo que estaba diciendo.

Eunjung parpadeó y agitó su cabeza al sorprenderse.

—¿En una hora?

—Sí, sería lo mejor.

Eunjung asintió dubitativa, y torció los labios al pegar los documentos frente a su pecho.

—¿Quieres que les avise a todos? ¿Escritores, consejo y editores? —poniendo su tableta
electrónica sobre las hojas, ella abrió un nuevo mensaje en el objeto, esperando enviar un
mail directo.

Chanyeol observó su acción y luego a los empleados del otro lado del cristal.

Baekhyun era parte del área de corrección, de los mejores. Los colaboradores le temían, pues
sus artículos podían no ser aprobados debido a él. Solía hacer que la redacción y lectura fuera
ligera, entendible y correcta.

—Todos los de la última junta, quiero saber si todo está yendo en orden —humedeciendo su
garganta vio los dedos de Eunjung escribir rápidamente, y casi al instante, notó a algunos
trabajadores reaccionar cuando el mensaje les llegó a sus respectivos ordenadores.

Apreció como Jongdae dejó de reír y miró hacia su pantalla, a su vez y con la misma
velocidad, Baekhyun metía su mano en su bolsillo para extraer su móvil y leer.

Fue en automático; Chanyeol casi pudo saborear el futuro encuentro, puesto que el pequeño
chico levantó su rostro, entregándole una sonrisa al mirarle.

—Entonces deberías prepararte, come algo primero para que recuperes energía para la junta.
La hora de la comida ya pasó, ¿te quedarás aún en la oficina? Taecyeon y yo iremos a
comprar algo y volveremos, ¿vienes? —Eunjung sugirió, mientras miraba por encima de su
hombro a lo que fuera que robó la atención de su jefe.

Varios empleados se movían con velocidad hacia sus respectivos espacios de trabajo, y
algunos otros susurraban y veían en su dirección, preguntándose qué estaba sucediendo.
Chanyeol raramente convocaba dos reuniones en un mismo día, las ocasiones donde aquello
sucedió no fue por buenos motivos.

—Creo que lo haré —. Poniéndose de pie, acomodó la corbata que caía sobre su pecho.
Luego de tomar su billetera, móvil y llaves avanzó hacia su perchero y tomó su abrigo.

El clima estaba siendo frío, las lluvias por las tardes ocasionaron que las cafeterías en cada
piso expandieran el olor a café y té. No resultaba molesto, Chanyeol descubrió que le
gustaba.

Tal vez, su gran razón es que el pequeño pelinegro parecía siempre presente por ello.
Salió de su oficina dejando pasar primero a Eunjung, quien dejó los papeles sobre su
moderno escritorio para entonces tomar su bolso y cubrirse también con un suéter.

Baekhyun aún al costado de Jongdae y sentado en el borde del escritorio de éste, les miró con
ojos serios, aunque curiosos.

—Ese chico me causa un poco de escalofríos, su mirada es tan fija que no puedo interpretarla
como supongo que debería, no sé si es grosero o amable, es profunda —Eunjung murmuró al
ajustar el último botón.

Chanyeol haciéndose el desentendido, miró a su amiga y luego al responsable de su mente en


blanco.

—¿Hablas de Byun?

—Ese mismo —susurró ella, y golpeó el hombro del más alto para pedirle que dejara de ser
tan obvio al casi señalarlo con los ojos—. Basta, no quiero problemas.

—¿Le temes a él?

—No es que le tema, pero es… no sé cómo decirlo, es un poco extraño ¿sabes?, hay
ocasiones donde coincidimos en el ascensor y me saluda, hay veces en las que incluso intenta
hacer conversación, pero luego es como ahora, que no sé si nos está juzgando por salir juntos
de la oficina.

—¿Crees qué eso hace? —Chanyeol inquirió con confusión, también con algo de esperanza,
aunque sin saber de qué. Baekhyun no parecía nervioso, asustado o avergonzado por ser tan
directo, por no titubear o romper el contacto visual continuo—. Podría estar haciéndose ideas
equivocadas… especialmente porque si sales con alguien, es obvio que no es conmigo.

—Ya, basta —Eunjung golpeó su hombro ocasionando que riera.

Chanyeol se limitó a ofrecerle una sonrisa, movió su mano con elegancia pidiéndole ir
primero. Avanzaron hacia el corredor con destino al ascensor.

—En el momento en que ustedes anuncien su compromiso tendré problemas, no sé cómo


justificarlos, aunque aún está la opción de despedirlos —bromeó el alto, al mismo tiempo que
pasaba al lado de cabellos negros.

Baekhyun giró su rostro levemente, y Chanyeol mirando hacia atrás también, apreció como el
editor le sonreía por encima del hombro.

—Nunca lo harías, Taecyeon es parte del consejo, además es uno de los ilustradores
principales, no puedes sólo echarlo, sabes que mucho de tu éxito se debe a él.

—No será el primero ni el último —el editor en jefe bromeó por segunda vez.

Eunjung, con una frente arrugada, respiró profundo antes de asentir.


—Hemos pedido perdón sin ni siquiera una razón, nosotros no nos enamoramos en la oficina,
nuestras citas siempre fueron fuera del trabajo —ella se justificó, y acomodó un mechón de
su propio y corto cabello detrás de la oreja. El delineador enfatizando sus ojos le dio un gesto
molesto.

Chanyeol le sonrió, luego le empujó sin fuerza por el hombro.

—No te enfades.

—De cualquier modo no es como si tus reglas fueran efectivas. ¿Has visto este edificio?
¿Cuántos pisos pertenecen a Exact?, no creo que no haya sucedido ya, tus empleados pueden
ser ingeniosos.

—Estás insinuando que ellos, ¿podrían haber hecho ya…?

—¿Sexo? —Eunjung se mofó—. Bueno, hay muchos tipos de eso, puede ser, no lo sé. Este
edificio podrá tener seguridad y cámaras, pero no sabes lo que ocurre en las zonas más
escondidas de este lugar, si ellos logran ofenderse por mi futuro matrimonio no sería,
¿hipocresía?

—Buscaré la forma de informarlo, si algo sucede ¿por algo soy el jefe, no? Pensaré en cómo
manejarlo —Chanyeol intentó calmarle al verle alterada, ella suspiró y miró hacia el final del
pasillo.

Taecyeon estaba saliendo de su propia oficina, levantó una mano y sonrió caminando hacia
ellos. El editor en jefe pudo verlo, aquel brillo en los ojos de ambos al mirarse, el amor los
unía con una fuerte conexión. Chanyeol no tenía ni idea de cómo se sentía el amor, uno de
verdad, pese a eso sus amigos eran la idea y prueba más cercana de que existía.

Sus pasados noviazgos fueron simples; recordar el nombre de todas las novias que tuvo
durante el instituto y el primer año de universidad sería una hazaña, pese a eso, los dos
últimos fueron más significativos y duraderos.

SunYoung fue su novia en su último año antes de graduarse, su relación pintaba para terminar
en el altar, sin embargo, después de aquella noche en la que Chanyeol errónea o
afortunadamente terminó acostándose con Luhan, su vida dio un giro de ciento ochenta
grados.

Darse cuenta de que tener sexo con un hombre le gustó, le ocasionó un gigantesco shock.
SunYoung fue (en exceso) comprensiva, y sin más, sugirió darse un tiempo para que
Chanyeol pudiera pensar y entender lo que le sucedía. Por supuesto, ese hecho fue más como
la ruptura, ambos lo entendieron, la gente solía dar esas palabras para aminorar el dolor. La
reconciliación, nunca llegó.

Sehun a diferencia de ella, tomó su lugar por los siguientes dos años, su noviazgo fue
sencillo, pero también lleno de emoción y descubrimientos; Chanyeol notó las diferencias de
salir con un hombre a con una mujer, ciertamente la cantidad de amor solía ser la misma,
pero la comprensión no. Era más que obvio, las personas son distintas y las relaciones
también, tuviese pene o no, el alto logró apreciar y valorar lo que buscaba y conseguía: una
pareja real.

Aunque a veces ese furor se desvanecía con prisa, y las consecuencias de ser un inexperto en
todos esos aspectos homosexuales llenos de clichés y estereotipos lo jodieron a él, y también
a su noviazgo.

Su familia como lo esperaba, no reaccionó del todo bien, por lo que agregar a todo ello el
haberse distanciado de su familia, sólo empeoró y alargó su espera para conseguir de nuevo
la estabilidad que ansiaba para su vida y futuro.

Encontrar un trabajo e ir subiendo de puesto lo colocó ahí, en ese empleo soñado que había
querido tener desde que inició la universidad, alejándolo a ratos de todos esos malos
momentos, reproches y soledad que su vida sentimental le regaló.

***

La comida y junta sucedió muy rápido.

Chanyeol trató de que su atención estuviera ahora en el lugar correcto y no en las sonrisas
coquetas que el corrector de estilo le mostró. Teniendo toda su concentración en las
propuestas, fue capaz de desechar ideas que hicieron enfadar a más de un escritor.

Jongdae fue uno de ellos, y el que éste lo maldijera en voz baja al tener la negativa sobre su
reciente artículo que ya había iniciado, se lo confirmó. El alto se disculpó con sinceridad,
pero sólo un par dijeron entenderlo.

Al parecer para varios el atontamiento de su jefe se volvió evidente. Chanyeol solía ser serio
en los momentos correctos pero sin llegar a los extremos. Su personalidad y alma responsable
con frecuencia les ponía limitaciones o llamados de atención, para que todo sucediera en
orden, en los días estipulados.

Tenían calendarios con fechas específicas, entregas y publicaciones que debían ser respetadas
y cumplidas. Por lo que ahora, ver como el exigente editor en jefe estaba cometiendo tantos
errores, ponía nervioso y preocupaba a más de uno.

La última orden fue dicha, y Chanyeol se permitió ofrecer una sonrisa a los empleados.
Taecyeon desde su asiento reprimió una risa, pues ver a su amigo nervioso era tan inusual.

Algunos de los diseñadores fueron los primeros en salir, Jongdae decidió quedarse sobre su
asiento esperando que Chanyeol le diera opciones más precisas para su nota; Baekhyun, aún
recargado sobre uno de los bancos, se mantuvo en su lugar por un instante, sólo consiguiendo
una respuesta corpórea por parte de su jefe para retirarse.

Obtenida la sonrisa y el intercambio de miradas, Baekhyun se puso de pie, palmeó el hombro


de Jongdae y luego salió de la sala de juntas detrás de Taecyeon. En su trayecto ese leve
contoneo de caderas que sin darse cuenta siguió Chanyeol, fue interrumpido y descubierto,
por error sus ojos terminaron de observarle el trasero al menor, encontrándose entonces con
la mirada divertida, además de sorprendida del ilustrador.

Taecyeon esperaba por él fuera del lugar, pero su rostro lleno de emoción por la revelación,
pareció una amenaza aterradora.

Sin mucho qué decir a causa de su mente revuelta, Chanyeol logró darle algunas palabras a
Jongdae, dejándole con una docena de posibilidades para su nuevo artículo. Éste sin alterarse
levantó las cejas y confundido, logró palmearle una mejilla y decirle que hablarían más tarde
al respecto, pues al parecer continuaba demasiado disperso.

Eunjung a su lado remedió el error, y con su carpeta en mano se acercó al columnista para
detallar el concepto para elegir un tema. El de cabellos castaños tosió al verse hecho a un
lado, por lo cual salió de la sala y avanzó temeroso hacia la salida. Baekhyun ya había
abandonado el lugar, y se encontraba entrando a su propia oficina compartida a unos metros.

—Uhmm, creo que comienzo a entender —Taecyeon dijo, esbozando esa curva ligera que se
volvió más traviesa conforme sus dientes se asomaron—. Hace tanto tiempo que no te veía
tan entusiasmado por alguien, Sehun fue tu último enamoramiento, ¿no es así?

Chanyeol entrecerró sus ojos ante su declaración, negó con su rostro y dedo índice avanzando
a su propia oficina.

El ilustrador sonrió a sus espaldas, más satisfecho que antes. Le siguió notando que tan
pronto como entraron, Chanyeol oprimió un botón dejando bajar las persianas que cubrían los
cristales (pudo hacer eso desde antes para evitar distracciones, pero sólo hasta entonces lo
consideró).

—No estoy enamorado —aclaró Chanyeol, trató de mantenerse firme al decirlo—. Es sólo…
que es guapo.

—¿Sólo guapo? —Se burló Taecyeon—. ¡Por favor!, lo vi. Si pudieras ir tras él ahora mismo,
lo harías.

—Sí, eso es cierto —se encogió de un hombro, en sus ojos ni un asomo de vergüenza se
reflejó—. Pero no lo haré, porque soy el jefe y él es un empleado, y si recuerdas bien, los
romances en la oficina…

—Están prohibidos, lo sé —Taecyeon terminó la frase por él—. Pero bien, si no estás
enamorado eso no lo hace un romance, tampoco es como si él no te coqueteara, esa forma de
mover el trasero —sus manos se habían colocado al frente, fingiendo tocar algo. Chanyeol
cerró con frustración los ojos—. ¿No me digas que no lo has notado? ¿Acaso eso no es una
insinuación?

—La sea o no, no es algo que pudiera preguntarle, ¿no se consideraría acoso? Sólo lo dejaré
pasar, en algún momento dejará de interesarme.
—O puede que la tensión sólo se haga más grande —, viendo al menor tomar asiento se
movió de lugar, tirando de la moderna silla del otro lado para sentarse también—. ¿Puedo
preguntarte algo?

—No, no puedes.

—¿Hace cuánto que no te acuestas con alguien?

Los ojos más grandes se abrieron más al escucharle; la expresión de nerviosismo y vergüenza
apareció, sus orejas volviéndose un tanto rojas. No es como si en verdad Chanyeol fuera
tímido, pero verse atrapado inevitablemente lo hizo sentir así.

—No te voy a responder eso —contestó alterado el editor, pasando una mano por encima de
su cabello.

—¿Has dormido con alguien luego de Sehun?

—Por supuesto que sí. —Concentrándose en su trabajo, Chanyeol oprimió una tecla de su
ordenador para quitarla del estado de suspensión.

Taecyeon al frente lo vio fingir abrir un documento, pareciendo poco concentrado en lo que
escribía en éste.

—Porque ha pasado ya un año desde eso, y bueno, aunque no tengas una pareja desde
entonces, la vida sexual debe ser un caso diferente, ¿no es así?

—No quiero hablar de esto, Boston —se humedeció la garganta, llevó sus dedos hacia su
frente para sobar sus sienes.

El aludido sonrió por ser llamado así, puesto que aquel mote lo había obtenido en la
universidad, como una especie de broma al haber sido un extranjero recién llegado de
Estados Unidos.

—De acuerdo —Taecyeon extendió sus palmas al frente, entendiendo—. Sólo pienso que es
momento de que sigas adelante, tu familia lo ha aceptado, así que ¿qué más da? Tal vez no
sea ese chico, pero debes darte una oportunidad. Sal, conoce a alguien, ve a una cita a ciegas
o acuéstate con alguien que conozcas en un club, sólo quiero que avances, que dejes de
preocuparte tanto por el qué dirán.

—Eso no es algo que me preocupe —se defendió, haciendo un exagerado gesto demostrando
su fastidio. Chanyeol recibía esa clase de consejos demasiado seguido. Por Yoora, por
Kyungsoo, por Junmyeon y Eunjung, incluso por SunYoung.

Porque sí, su ex novia se convirtió en una especie de amiga. Ella solía llamarle a menudo,
cuando los planes parecían inexistentes salían a tomar algo, además, en las recientes
reuniones familiares de su ex, Chanyeol no dudó de acompañarla ante la presión de asistir
con alguien.

Sus familias al parecer veían en ello una posibilidad de reconciliación, algo que para los
implicados sonaba bastante improbable. Chanyeol sabía que incluso si comenzaban a
identificarlo como un “soltero eterno”, las probabilidades de casarse sin amor eran de cero.
SunYoung por otra parte tenía su propia razón, ya que a pesar de que respetaba sus
preferencias, tenía una clase de límite respecto a casarse con él.

Chanyeol de cualquier manera, ya le había resuelto la duda sobre sí éste sería capaz de serle
infiel.

—Okay, Okay —Taecyeon se disculpó—. Es sólo que ya tienes veintisiete, casi veintiocho,
no sé si tu media naranja es un hombre o una mujer, pero sea cual sea, si deseas formar una
familia debes darte prisa. Enamorarte, vivir el noviazgo y casarte. Si resulta ser mujer hacer
todo eso y tener un hijo, y si es un hombre adoptar o algo así.

—Estás sonando como mi madre.

—Te juro que no quiero ser así, pero te lo digo porque lo sé. Estoy a nada de cumplir treinta y
tres, y Eunjung frecuentemente habla sobre esto. La idea de ser padre me gusta, si hemos
adelantado la fecha de la boda es por la misma razón. Sé que quizás no deberíamos vivir así,
pero el tiempo es tan corto y la emoción mucha. Sólo quisiera que fueras feliz también —.
Viendo que el ánimo de su amigo había decaído con sus palabras, Taecyeon decidió cerrar la
boca, y asintió poniéndose de pie—. Ya entendí, lo siento.

—Sabes que te quiero, Boston —sonrió al saber que su amigo por fin le dejaría a solas.

—¿Y eso a qué viene?

—A que no quiero que lo tomes a mal, pero para ser honesto no pienso seguir tu consejo.

—¿Ni siquiera la parte del sexo? —Se burló el ilustrador, viendo al de ojos grandes sonreír a
su cuestionamiento.

—Nope. Ni esa.

—Bueno, tú te lo pierdes —agitó su mano simulando darle la razón y salió de la oficina. Al


cerrar la puerta dejó el lugar un poco más oscuro.

Chanyeol entonces suspiró, tratando de no tomarse tan en serio las palabras del mayor.

Sentirse solo era ya algo tan ordinario, como si tal cosa fuera parte de su agenda. Por
supuesto, saberlo y aceptarlo eran dos cosas diferentes, el alto aún seguía en esa etapa donde
lo trataría de negar, incluso cuando todos pudieran notarle física y emocionalmente mal.

***

Era una fuerte, continua y placentera fricción.


Chanyeol podía sentir su cuerpo sobre el suyo como si la ropa entre ellos no existiera. La
forma de sus glúteos era perfecta, ni tan grandes ni tan pequeños, pues sus manos podían
sostenerlos sin dificultad. Apretándolos, conoció qué tan firmes estaban, y sonriendo, logró
hacerle saber al causante de su erección que estaba satisfecho de poder al fin tocar su cuerpo
como lo había estado deseando por el último mes.

¿Era raro acaso? Chanyeol no estaba seguro de cómo es que la atracción llegaba, ya que
según recordaba, Byun jamás fue alguien de su tipo. Al editor en jefe solían atraerle los
chicos altos y en demasía delgados, de aspecto elegante; atractivo, y Byun… bien, no es
como si Byun Baekhyun no fuera elegante ni atractivo, porque su belleza era única, la fila de
pretendientes en la oficina podría incluso doblar la esquina. No obstante para Chanyeol
resultaba complicado entender el porqué.

Luhan era su tipo, todo él con ese precioso cuerpo y su más aún preciosa forma en la que le
sedujo. Sehun obviamente estaba dentro de sus gustos, enamorarse de él fue como un punto
extra y a favor para reforzar sus ideas, por lo que ahora, gustar de alguien que no entraba
entre aquellas características, le causaba migraña.

Byun Baekhyun no era alto, o no tanto, su delgadez por lo mismo era un poco más extraña,
pues si a veces su cuerpo solía verse de su tipo, existían también aquellas ocasiones donde al
mirar con detenimiento, notaría sus ajustados jeans dejando ver sus curvilíneos muslos.

—¿Hace cuánto? —Baekhyun le preguntó, rozando apenas sus labios sobre los más anchos.
Chanyeol tragó saliva por la mínima caricia, y sujetó más fuerte al menor por el trasero. El de
cabellos negros estaba sentado sobre su regazo, aún ondeándose para causar que su parte baja
rozara con el pene del mayor—. ¿Uhm?, sé que deseas esto, cada que me miras cerca puedo
ver tus ojos rogando por mí.

—No lo sé —Chanyeol jadeó, juntando sus propios labios cuando su estómago se apretó. Los
lujuriosos ojos del pequeño estaban seduciéndole, y esos movimientos al ondear sus caderas
hacia adelante y hacia atrás simulaban algo que él deseaba verle hacer sin ropa.

—Uh, esa no es la respuesta —se burló el de ojos cafés. Todavía mofándose, bajó de sus
piernas dejando al alto solo y totalmente excitado sobre su silla.

Chanyeol miró hacia los cristales cubiertos de su oficina, escuchando a lo lejos el ruido de
sus empleados trabajando. Baekhyun de pie, con una sonrisa en sus labios miró el bulto bajo
los pantalones ajenos.

—Creo… creo que fue luego del incidente del ascensor. Estar atrapados por hora y media
juntos, hizo que te mirara de manera distinta —nervioso por lo que estaba sucediendo, dejó
salir su confesión.

Siendo sincero con él mismo, Chanyeol entendía que aquello no era una creencia, era la
realidad.

Un mes atrás el ascensor que había tomado al llegar al trabajo se averió, dejándolos a ambos
en medio del séptimo piso y el octavo. Para cuando el incidente comenzó, el alto ni siquiera
se había percatado de que uno de sus empleados era el que se encontraba compartiendo
espacio en la caja de metal, pues en aquel edificio no sólo se trabajaba para la publicación de
Exact, sino también del periódico.

No fue una pena pasar aquel tiempo esperando que se solucionara el problema, y a que los
sacaran de ahí, pues tras unos veinte minutos resoplando y quejándose sobre el pésimo inicio
de su día, cayó en cuenta de que el chico sentado sobre el piso del elevador estaba bastante
atento a su cuerpo.

Baekhyun desde el inicio fue directo. Sus ojos se paseaban sin pena desde sus piernas hasta
su rostro, y de vez en cuando soltaba una ligera risita al ver a su jefe nervioso.

Chanyeol por una muy extraña razón casi se sintió desnudo, y tras frotarse los brazos un buen
rato decidió mirar mejor, extender su mano y hacer una pequeña conversación. Pese a ser el
jefe, aún tenía esas limitaciones sobre hacerse cercano a los subordinados, no obstante
aquella situación parecía estar dándoles la oportunidad de conocerse.

Y sí, ese fue un tremendo error.

Los labios rosas que se movían al hablarle le distrajeron, los ojos cafés coqueteaban con él
con sus parpadeos, y esas sonrisas… las sonrisas.

Sí, Chanyeol fue algo así como conquistado por él. Ese gusto que creció en hora y media se
mantuvo dentro de él, específicamente dentro de sus pantalones; En un mes Byun Baekhyun
hizo de él algo maleable, podría derretirlo en un instante y hacerlo temblar al segundo
siguiente.

Creó de todo ello, una tensión sexual impresionante.

—¿Así que desde entonces? —El pequeño inquirió, sonriendo travieso antes de acercarse por
segunda vez. Sus pasos sin embargo pararon al llegar al frente, y Chanyeol tuvo unas
inmensas ganas de sujetar el borde de los pantalones negros para hacerlo volver a su anterior
asiento.

Baekhyun pese a sus deseos tenía una idea diferente, ya que descendió al agacharse. Puso sus
manos sobre las rodillas ajenas mientras se sostenía con las propias sobre el piso, y luego
separó las piernas de su jefe, queriendo ver los testículos de Chanyeol bajo la tela, y a su
creciente erección que elevaba ésta.

La garganta de Chanyeol quedó seca, por lo que tuvo que humedecerla. Se escuchó tragar al
ver los delgados dedos sostener su cinturón. Baekhyun fue lento, hábil también al
desabrocharlo mientras mantenía el cruce de sus miradas, y luego tomando la cremallera,
bajó ésta para observar mejor.

La ropa interior de Chanyeol impedía ver mucho por el color, al parecer los colores oscuros
eran lo suyo. Baekhyun no podía decir lo mismo, puesto que adoraba los colores claros, en
especial los rosas.

—¿Lo haremos de esta forma? —La voz de Chanyeol salió queda, como si aguatara la
respiración. No deseaba ser ruidoso, algo que resultaba imposible, porque en verdad quería
que todo sucediera tan… tan delicioso.

¿De qué otra manera podría pedirlo? Era sexo, debía disfrutarlo, dejar salir su deleite con las
palabras con las que mejor pudiera describirlo.

—No podemos hacerlo de otra manera —Baekhyun murmuró al sujetar el elástico del boxer,
su pecho se infló ya que estaba, por poco, palpando la victoria—. No puedo simplemente
dejar que te entierres en mí, soy algo escandaloso… —bajando por fin la ropa interior dejó
libre el falo del mayor, podía verlo duro, con algunas venas asomándose—. Al menos así
tendré la boca ocupada.

Chanyeol le vio inclinarse cerca de su intimidad, y sus ojos miraron hacia su puerta por un
instante al cuestionarse sobre si el seguro fue puesto. No podía recordarlo, ni siquiera podía
hacerse una idea sobre cómo fue que Baekhyun llegó ahí. ¡Oh sí, Baekhyun!; poniendo de
nuevo su atención a lo que sucedía, observó al pelinegro, quien con sus labios tocó la punta
de su pene, y luego abrió su cavidad para empezar a masturbarle con la boca.

Sus ojos se cerraron al sentir la humedad en su miembro, los apretó disfrutando, y luego los
abrió cayendo en cuenta de su realidad.

Su oficina estaba casi en la completa oscuridad, sólo la luz de la pantalla de su ordenador


iluminando, su documento casi finalizado y la línea parpadeando esperando. Sobre su pecho
tenía su propio saco, y bajo éste, sus manos tocaban su propio pene.

—Demonios —Chanyeol gimió al entender—. Un maldito sueño.

Jadeando se reincorporó en su lugar, y sólo hasta entonces notó que había una nota sobre su
teclado. Empujó su saco, se estiró esperando deshacer los nudos en su cuerpo. Eventualmente
sostuvo con un par de dedos el papel, identificando la redonda y bonita letra de Eunjung:

“Buenas noches dormilón. Yo puse la alarma por si no despertabas a tiempo, aunque en


serio deseo que despiertes antes. Deberías sólo dejar todo para mañana, ve a casa y
descansa, pero primero asegúrate de estar en todos tus sentidos, no quiero que manejes
cansado, agrego un número para que puedas pedir un taxi si es así”.

Chanyeol sonrió tras ver la serie de números y casi al instante, un sonido estridente llenó su
oficina al tratarse de la alarma. El reloj del ordenador estaba marcando las diez de la noche,
lo que era su señal para marcharse.

El edificio a esas horas aún estaba ocupado, aunque el área de la revista solía ser lo contrario.
Si continuaba ahí por más tiempo el guardia de seguridad le pediría retirarse, o en su defecto,
comenzaría a hacer una conversación y terminaría contándole sobre su vida, o preguntándole
sobre lo duro que debía ser el jefe y tener que trabajar hasta tarde.

Sin pensarlo una vez más apagó la Mac y se colocó el saco. Al tener sus llaves y pertenencias
sobre su hombro y bolsillos, caminó hacia la entrada de su oficina. Se aseguró de que la
puerta de cristal estuviera cerrada y luego giró en sus talones para ir al ascensor, no obstante
una línea de luz saliendo de una de las puertas del extremo contrario le hizo detenerse.
Titubeando miró a sus costados; los cubículos estaban vacíos, no había ni una sola persona ya
ahí, por lo que le resultó alarmante saber que aún había alguien. Chanyeol no solía ser
entrometido, y era claro que sólo estaba tomándose acciones que como el jefe debía hacer.

Moviendo su portafolio con correa sobre su hombro, avanzó sin más hacia la oficina. Al
llegar, con sus nudillos golpeó la puerta con suavidad, escuchando del otro lado a alguien
tararear.

Chanyeol tocó por segunda vez, intentó recordar cuántas personas ocupaban esa oficina.

«ChanSeon, InJung y… Baekhyun»

—Cuando la mañana llegue, uh-uh, te cubriré con todo mi cuerpo, mantente cerca de mí—
cantó el empleado por unos segundos, balbuceando luego el siguiente verso.

Chanyeol reconoció su voz, y nervioso, se tomó el atrevimiento de empujar la entreabierta


puerta.

Baekhyun estaba sentado frente a su propia computadora, sobre sus oídos tenía unos
audífonos y sus ojos se movían concentrados sobre su lectura. Sus dedos de vez en cuando se
movían sobre las teclas, su diestra sobre el mouse clickeando para resaltar palabras.

—Byun —Chanyeol llamó, agitando una mano para robar su atención.

El nombrado desvió sus ojos del monitor hasta su jefe, y sin sorprenderse quitó sus audífonos
al deslizar la unión de estos sobre su cabeza.

—Park —le respondió el susodicho, ofreciendo entonces una sonrisa—. Quiero decir, Jefe
Park.

Chanyeol intentó no tomarse su forma de llamarle como una burla, y sólo movió la cabeza y
su mano al señalar el reloj de la oficina.

—¿Has visto qué hora es? No puedes quedarte aquí, en cualquier momento el guardia vendrá
a echarte. Ve a casa —se humedeció los labios al terminar de hablar, pues si bien lo que
estaba informando era cierto, también con ello evitaba un llamado de atención de personas en
mandos superiores al suyo.

—Pensé que podría hacer horas extra —Baekhyun se burló, sin embargo sus manos se habían
deslizado para guardar su documento y apagar su PC. Luego, se estiró y se puso de pie,
buscando su propia chaqueta y portafolio para salir—. Siempre amanecemos en la oficina los
días de publicación. ¿Está prohibido quedarse a dormir aquí ahora? ¿Es una nueva regla?

—Los días de publicación son la excepción. Sí, está prohibido, y no, no es una nueva regla.
Es algo que deberían saber todos aquí, es por cuestiones de seguridad.

El de ojos cafés terminó de alistarse, apagó la luz de la oficina y caminó a la par del más alto
hacia el ascensor. Sonriendo, recordó aquella vez en la que Jongdae le leyó el reglamento del
trabajo, podría decir que no se sabía ni una cuarta parte de éste, algo que para ser honesto no
le preocupaba.
La regla clave y básica era que no podía ser un irrespetuoso, y la palabra respeto para
empezar ya tenía una exageración de limitaciones.

Besar a su jefe era una de ellas.

—Bueno, no voy a robarme nada si eso es algo que teman, en mi casa tengo un computador,
papel y bolígrafos, que es lo único que podría llevarme —se mofó, sin esperar oprimió el
pequeño triangulito pidiendo el elevador. Se balanceó en sus pies, notando al observar por el
rabillo del ojo que el alto estaba mirándole—. ¿En verdad piensa que soy capaz?

Chanyeol agitó su rostro al creerse descubierto, y avanzó al interior del espacio cuando las
puertas se deslizaron.

—No te creo un ladrón, Byun. Pero son reglas y debo hacer que se cumplan, si ustedes hacen
algo mal el que recibe la queja soy yo.

—Uhm —Baekhyun dejó salir entre sus labios—. De cualquier modo no lo hice con
intención, estaba demasiado concentrado en la corrección que el tiempo se me fue, nunca
antes me quedé después de la hora de salida, pero supongo que sólo pasó —. Se sobó un
hombro, la frialdad de su superior ponía más altos los obstáculos para acercarse a él.

El pelinegro estaba acostumbrado, Chanyeol podría parecer querer besarle un minuto y al


siguiente ya estaba retrocediendo para crear espacio entre ellos.

—Aunque no fui el único. ¿Por qué continuó aquí Jefe Park? ¿Tiene mucho trabajo?

El alto sonrió con ligereza, porque a pesar de la formalidad con la que su empleado le
llamaba, existía algo en el tono que le gustaba. Podría ser por su edad, quizás era porque cada
cosa que Baekhyun decía sonaba terriblemente llena de alegría. El pelinegro estaba en sus
veintitrés todavía, y sí, aquello era como otro aspecto en contra para Chanyeol.

Querer follarse a un empleado estaba mal, pero querer follarse a alguien menor era peor.

—Sí, algo de eso —Chanyeol tamborileó sus dedos sobre su propia pierna—. Como sea, no
deberías quedarte por tanto tiempo en la oficina, ¿no se supone que aún estás yendo a la
universidad? Siéndote sincero pensé que la pasantía terminaría en unos meses, pero ahora te
has vuelto un empleado. Todos aquí te hemos visto crecer, te convertiste en uno de los
mejores del equipo.

—Oh, ¿eso es un halago? —Baekhyun se rio, saliendo del ascensor cuando éste se detuvo en
el estacionamiento—. ChanSeon sigue siendo el jefe de corrección, algún día seré mejor que
él, me ha enseñado a ser exigente —hizo un puño mostrándolo al mayor—. Aunque creo que
todos piensan que ya lo soy sin necesitar de sus consejos, me gusta hacer las cosas bien.
Sobre lo de la universidad… aún estoy en el posgrado, todo ha ido bien, pero el dinero
siempre ayuda, además de las prácticas y la experiencia. Trabajar para ti es muy genial.

Ignorando que la informalidad se hizo presente, Chanyeol sintió su ánimo subir de uno a
cien. Que alguien hablara de su liderazgo con esa clase de palabras claramente le gustaba.
Porque sí, las personas resultaban ser así, se necesitaba de ese tipo de atenciones y halagos.
Que Baekhyun fuera quien los dijera le daba un plus, ¿por qué? No lo sabía, no quería pensar
mucho al respecto, Baekhyun sólo era un empleado.

La línea de autos donde Chanyeol se estacionó estaba casi vacía; su auto negro estaba en un
costado, a unos cuantos metros de uno blanco que, según recordaba, debía ser de Baekhyun.

El de menor edad sonrió tenue al darse cuenta de que esa era la despedida, que pese a estar
intercambiando palabras después de no recordaba cuánto tiempo, también debía actuar sin
apresurarse y así evitar decir algo de más.

Las relaciones siempre avanzaban lentas, trabajándose en ellas con tiempo. Chanyeol no era
su tipo ideal o algo por el estilo, no estaban enamorados el uno del otro, pese a eso, si
deseaba que entre ellos esa distancia se acortara, debía hacerlo de a poco.

Baekhyun en su mayoría tuvo noviazgos pasajeros, algunos cuantos ni siquiera podrían


llamarse así, con honestidad, aquello no era algo que le importara, tampoco es como si
resultara ser un promiscuo o fácil para besarse (o enredarse), con cuanto tipo se parara frente
a él. A pesar de eso, sabía cómo una relación funcionaba y evolucionaba.

Su único noviazgo duradero, el cual tuvo con uno de sus profesores en la universidad, fue
simple y al mismo tiempo tan interesante. Estar con un hombre mayor le dio demasiadas
enseñanzas, entre ellas, que llevar las cosas lentas era lo mejor, no entregar su corazón y
cuerpo tras las primeras lindas palabras o proclamaciones de amor. Siempre habría motivos
para buscar señas, fueran grandes o pequeñas, para sospechar de la aparente sinceridad de sus
posibles novios.

—Me alegra mucho que te sientas cómodo aquí —Chanyeol respondió, mirando por encima
de su hombro a su vehículo, entre impaciente y no—. Espero que continúes con nosotros por
un largo tiempo.

—Espero lo mismo —estuvo de acuerdo Baekhyun. Inseguro, metió su mano en uno de sus
bolsillos, extrayendo de este su llavero donde se encontraba la del auto. Miró el coche un
segundo, decidiendo no alargar la despedida, pues con ello, podría demostrar cosas que
hablaban bastante por sí mismas.

Estaban en la etapa del coqueteo, verse como un bobo extendiendo el momento podría poner
en riesgo sus oportunidades.

—Entonces… nos vemos mañana —Chanyeol se adelantó en despedirse, y sin más el alto dio
media vuelta en su lugar para entrar a su propio vehículo.

Baekhyun no necesitó pronunciar ya ninguna palabra, y con un solo movimiento de mano


contestó a su frase.

Ambos entraron a sus respectivos autos sin ni siquiera mirarse, el pequeño pelinegro trataba
de concentrarse en sus manos sobre el volante y en encender el estéreo de su vehículo,
poniendo toda su atención ahí pese a que podía sentir un leve peso sumiéndose en él.
Chanyeol al contrario del ajeno, sólo pudo no mirarle por unos segundos, y tras encender el
auto se permitió observar a través de su cristal. Baekhyun lucía atractivo incluso con el sólo
hecho de estar dentro de un vehículo, como si tal cosa, aunque tonta, pudiera dejarle ver otra
de sus facetas.

Ninguno de los dos se conocía en realidad, aquella primera charla en un elevador sólo les
permitió saber el uno del otro de manera muy superficial, como sus nombres, sus estudios o
sus edades. Datos simples, aunque importantes.

Entonces… ¿Cómo estaba funcionando la atracción entre ellos?

Baekhyun consiguió exhalar al ver el auto de su jefe marcharse primero, se sobó el cuello al
creerlo tenso y luego quitó el freno para poner en marcha su coche. En su cabeza, había una
gran cantidad de preguntas sin respuesta. No sabía con exactitud si todos sus intentos de
avance estaban ocasionando algo, porque Chanyeol un segundo parecía caer en su juego y al
siguiente mostrarse tan estoico como la primera vez.

Atraer a un hombre no era tan difícil, Baekhyun a veces incluso lo hacía sin quererlo. Por
aquel par de veces donde contoneó de más sus caderas para conseguir una cita o una copa
gratis, se dio cuenta de que tenía encantos. Pero bien, en esta situación había pros y contras, y
mientras que un segundo se sentía con todo el valor del mundo para hacer menos sutiles sus
acercamientos, al siguiente se empezaba a cuestionar si de verdad era buena idea.

Chanyeol era su jefe, incluso si el alto le correspondiera, ¿qué significaría aquello? ¿Algunos
besos? ¿Algo de sexo? ¿Y luego de eso qué?

Reflexionando mientras conducía, Baekhyun comprendió que su jefe, podría estar pensando
en algo similar, pues no había otro motivo para mostrarse tan cambiante como él.

No sólo estaban involucrando algo corpóreo y hasta mental, también estaban en juego sus
propios trabajos. Y Chanyeol para empezar, era quien más repetía y cumplía los reglamentos
en todo su piso.

Riéndose, Baekhyun negó con la cabeza al tomarlo en cuenta. Pues si bien los reglamentos
eran en apariencia seguidos y cumplidos, sabía bien que todo ello sólo era una especie de
cortina de humo para aparentar. ChanSeon e InJung eran pareja desde hace mucho tiempo,
cuando Baekhyun había llegado a su oficina compartida les quitó un poco de esa privacidad
que ellos tanto pedían.

No recordaba ya cuántas veces los había notado tocándose o besándose en sus horarios de
trabajo, algo que sí, había vuelto incómoda su relación con ambos.

Jongdae era otro de los ejemplos con los cuales asegurar que aquella prohibición a los
noviazgos no existía para los empleados, pues Baekhyun ya ni siquiera recordaba con cuántas
chicas había salido su amigo tan sólo en el último mes. En Exact, era más sencillo preguntar
sobre quienes aún seguían las reglas, ya que podría contar aquella cantidad con sólo los dedos
de una mano a comparación de, con los que tenían aventuras o noviazgos naciendo entre los
pasillos.
***

Aparcó su coche en el espacio libre entre un par de autos, el alumbrado en el exterior era
fuerte, algo que a Baekhyun le facilitaba poder mirar bien mientras maniobraba el volante.
Sonrió al lograr meter el vehículo en el pequeño espacio, saliendo de éste sin prisa.

Al estar afuera le dio una mirada a su coche, el mismo que pese a ser un modelo pasado, para
él seguía luciendo lindo y perfecto. Tan sólo tres años atrás lo había adquirido luego de
ahorrar dinero por un largo tiempo, un logro y un sueño cumplido materializado en una
pertenencia. Eran pequeños hechos… hechos que sólo se iban acumulando y asegurándole
que iba por un buen camino.

Baekhyun realizaba todo por pasos, salir de Bucheon hacia Seúl fue el primero de ellos,
entrar a la universidad y comprar un coche los siguientes, obtener un empleo estable y
graduarse otros más —y ahora— seguía en sus objetivos obtener algunos títulos, subir de
puesto y conseguir salir de casa de su hermano para volverse alguien independiente.

Suspirando entró a la no tan pequeña casa de dos pisos, tras pasar la primera puerta colocó
sus zapatos en un rincón. Aprovechando, deslizó sus pies con cuidado sobre la encerada
madera, deseando no hacer ningún tipo de ruido para no molestar a los dueños de la casa.

BaekBeom era algo especial sobre ello, puesto que su pequeña hija de seis meses solía
despertarse con el más mínimo ruido. Y Baekhyun amaba a su sobrina, aunque reconocía que
su hermano mayor necesitaba dejar de ser el típico y paranoico padre primerizo.

—Pensé que llegarías más tarde —se escuchó desde un extremo.

Baekhyun reaccionó llevándose una mano al pecho, y casi cayó al suelo por el exagerado
movimiento al asustarse. Sosteniéndose de una pared miró hacia donde la voz provino. Su
hermano llevaba en una mano un biberón, y sobre su pecho se encontraba su hija que estaba
más despierta que su padre, pues sus ojos se veían muy abiertos.

—Beom, joder. —Cerrando sus ojos Baekhyun intentó tranquilizar a su corazón—. ¿Podrías
no intentar matarme?

BaekBeom le miró con una sonrisa, la cual fue creciendo al ver el espantado rostro.

—¿Hiciste algo malo? ¿Por qué esa reacción? Pareces un ladrón entrando de esta manera.

—HyeRi se despierta hasta con el sonido de su respiración, no quería que Yoora estuviera de
mal humor por interrumpir el sueño de su hija.

—Yoora está dormida, es mi turno de dormir a HyeRi —BaekBeom arrulló a su hija en


brazos, y negó con el rostro al ver a su hermano más calmado—. De cualquier modo ¿Por qué
estás así? ¿Bebiste algo de camino a casa? No llamaste para avisar que llegarías tarde.

—Me quedé trabajando por más tiempo —tocando su nuca, el menor comenzó a excusarse.
Al darse cuenta de que los entrecerrados ojos de su hermano anunciaban que comenzaría a
cuestionar, decidió acercarse a él para besar a su sobrina—. Hye parece muy inquieta.

—Lo está.

—Entonces suerte con eso. —Aprovechando la oportunidad volvió a girar en sus talones,
esquivando con ello la siguiente pregunta que casi pudo predecir.

Su hermano a su espalda sólo sonrió por su huida, dejándole ir al verlo caminar rápido.

Aliviado, Baekhyun llegó al final del pasillo, entrando entonces a la habitación de huéspedes
donde había vivido por los últimos treinta y seis meses. Aquello seguía resultando incómodo
para él, sin embargo para su hermano y cuñada pareció no resultar así; al parecer para el
matrimonio la presencia de Baekhyun era una especie de balanza, una que había aligerado
muchísimo sus primeros años de casados.

BaekBeom y Yoora se casaron tres años atrás, Baekhyun había llegado casi junto con ellos a
vivir ahí cuando los gastos y las deudas lo habían sobrepasado. No tener un lugar al cual
mudarse lo colocó ahí, en esa rutina que en palabras de sus padres, era muy inapropiada.

Tan sólo un año atrás de ese hecho, el entonces universitario creyó haberlo logrado:
independizarse de alguna manera de sus padres al ir hacia la gran ciudad, cumplir el sueño de
estudiar en una de las mejores universidades y solventar sus gastos… pero eran demasiados
objetivos y tan poco el tiempo. Baekhyun terminó endeudándose y siendo echado de aquel
pequeño departamento al no completar la renta para su casera.

BaekBeom entonces fue su salvación, pues al ofrecerle una de sus habitaciones extra en su
nuevo hogar, pudo mantenerlo fuera de casa, evitándole los consejos o regaños de sus padres,
quienes seguirían sintiéndose indispensables económicamente para él.

Dejando su portafolio con correa sobre el perchero en la pared, se preparó para descansar.
Estiró sus brazos y de su boca salió un bostezo largo que comprobaba su cansancio. Sonrió de
lado al mirar su cama, la misma que sobre ella tenía un pequeño cobertor doblado en cuatro.
Yoora debió tomarse la molestia de sacar aquella tela de la secadora y llevarla hasta su
habitación.

Hizo una pequeña nota mental sobre agradecerle por la mañana, y sin más puso el seguro
sobre su puerta para desvestirse con tranquilidad, y evitar cualquier incidente. Recordaba
bien que desde su primer día en casa tomó las precauciones necesarias. Yoora era la esposa
de su hermano, y aunque ella supiera que era gay, una experiencia como esa podría hacer
incómoda su relación.

Baekhyun quería a Yoora, y Yoora le quería a él, aunque su interacción fuera muy poca ya
que ellos se veían sólo por una, o máximo dos horas al día debido a sus respectivos trabajos,
existía un cariño y confianza que, aunque aún no llegaba a un punto sobre contarse cosas
íntimas o muy personales, se estaba fortaleciendo con el tiempo.

BaekBeom le había dicho con regularidad que su presencia en casa había ayudado a su
esposa, ya que según éste, Yoora necesitaba abrir su mente, comprender cosas respecto a su
propia familia conviviendo con la de él.
Baekhyun no había entendido al principio, pero al parecer tal hecho se debía a que uno de los
hermanos de su cuñada había salido del closet meses antes de que ellos se casaran. Para el
pelinegro la revelación lo molestó al principio, sin embargo no era algo por lo que tuviera que
ofenderse, necesitaba más un techo bajo el cual vivir, que más obstáculos para su estadía en
Seúl.

De cualquier modo la boda se realizó y Baekhyun no había visto por ningún lado al supuesto
hermano gay. Junmyeon y Kyungsoo (los únicos que Yoora le presentó), no parecían
homosexuales cuando los conoció, en especial porque Junmyeon llevaba de la mano a una tal
Irene, y Kyungsoo había anunciado ese mismo día su compromiso con Sohyun, con quien se
casó tan sólo un mes después.

Caminó hasta la cama al lograr sacarse la ropa, con sólo su boxer se movió hacia el baño
dentro de la habitación, lavó su cara sin prisa y luego sus dientes. Mirándose al espejo entre
sus acciones, logró notar esa expresión, ese brillo casi reflejándose en ella. Su hermano pudo
haberla notado antes, parecía felicidad genuina.

Y Baekhyun sabía que era así.

Chanyeol le había convertido en un despistado, algo descarado, en ese chico emocionado por
obtener una mirada o una sonrisa en la oficina, a quien podrían descubrir coqueteándole a su
jefe a diestra y siniestra.

Jongdae lo había hecho ya, era cuestión de tiempo para que sus otros compañeros de trabajo
se dieran cuenta.

Se sentía como un adolescente en un enamoramiento superficial y a primera vista, con esa


atracción y emoción por mirar al chico que había robado su atención, quien le pondría
nervioso con un cruce de miradas o sólo pasar a su lado.

Baekhyun se sentía tonto por ser así, porque aunque en éste caso había más que ansias, se
sentía también un poco como el primer amor —aunque sí— con una tensión sexual
atrayéndolos y haciéndolos dudar a cada segundo.

—Sexo —Baekhyun pronunció aún con el cepillo de dientes dentro de su boca, se miró por el
reflejo y luego negó con el rostro al considerarlo por quién sabe cuántas veces ya.

«No puede ser sólo sexo», pensó.

Se enjuagó la boca y entonces volvió hacia uno de los cajones de su closet, sacó de éste un
pantalón de pijama y se metió a la cama al estar listo. Miró la habitación aún con la luz
encendida, y sin esperar más tocó el apagador dejando sólo la tenue luz de su lámpara sobre
el buró encendida. Cerrando los ojos, merodeó la posibilidad un poco más antes de dormir, de
cualquier manera, su cabeza seguiría regresándolo hacia ese tema una y otra vez:

“Chanyeol es tu jefe, ¿vale la pena? ¿En serio vale la pena? Acostarte con él no hará que
tus problemas se hagan más pequeños, al contrario, podría empeorarlo todo. No puedes
saber si de verdad le gustas. ¿Y si sólo te sigue el juego porque anda muy caliente?
» Follar es follar, puede ser que luego te pida que renuncies; ni siquiera sabes si el tipo
cumplirá tus expectativas, y por favor, ¿hace cuánto tiempo que tú…? Es mejor que te saques
esa idea de la cabeza… es mejor si dejas esta actitud atrevida, aún hay cosas mucho más
importantes en las cuales pensar”.

Abriendo los ojos por un momento, el pelinegro suspiró con fuerza, frunciendo el entrecejo
demostró su frustración, pues el sólo pensamiento, el sólo recordar esa sonrisa coqueta que
Chanyeol le mostró antes y durante la primera junta de aquel día, era suficiente para volverlo
loco.

Apretó los párpados para recordar mejor esas expresiones lascivas que recibió antes; movió
los dedos de su diestra por debajo del edredón, palpó su desnudo abdomen y luego descendió
hacia el elástico del pantalón del pijama. Sostuvo luego el de su ropa interior, y aquel
pensamiento tomó entonces una forma más acercada a la fantasía.

Masturbarse no era del diario, pero seguía siendo frecuente al realizarlo algunos días a la
semana, además de que no sería la primera vez en que aquello lo hacía pensando en su jefe.

Rozó primero el borde de su pene, y un pequeño y agudo suspiro salió entre sus labios, pues
en su mente Chanyeol tocaba con sus grandes manos su cuerpo. Chanyeol estaba haciéndole
aquello, con su gruesos dedos, con sus rasposas manos que casi podía jurar, serían delicadas
pero firmes en sus movimientos.

Se humedeció los labios con el primer vaivén, y un vibrante escalofrió recorrió por detrás de
sus orejas mientras sentía retorcerse sobre su cama, pues en verdad estaba deseándolo, y
aunque tan sólo minutos antes su reflexiva cabeza le había dicho lo contrario, ese deseo sobre
su cuerpo le pedía seguir.

La tensión estaba creciendo, y continuaría así.

***

Sus miradas se encontraron de forma natural.

Baekhyun logró sonreírle de forma sutil, bajando el rostro desvió su atención hasta su taza
donde colocó segundos antes una bolsa de té. Chanyeol, con algo de nerviosismo cruzó la
entrada de la pequeña “cafetería”, y se movió con torpeza hacia uno de los muebles al querer
encontrar las servilletas.

Aquel pequeño espacio en el piso funcionaba como una cocina, aunque claro, la mayoría de
los empleados sólo utilizaban esas instalaciones para prepararse alguna bebida caliente,
puesto que en la hora del almuerzo, casi todos abandonaban sus cubículos para dirigirse a
algún restaurante.
—¿Busca algo? —Inquirió el menor. Observó cómo su jefe abría y cerraba algunas puertas
donde sólo se almacenaban frascos con café, leche, sustitutos y cajas con té.

Chanyeol sorprendido ante su cuestionamiento, creó una mueca extraña al torcer los labios.

—Necesito servilletas —informó mientras movía la mano que sostenía su móvil. Pudo
notarse de esa manera que los dedos de su diestra se flexionaban, desesperados por lo que
buscaba.

El pelinegro sonrió ante el hecho, sintiéndose bien al saber que podía ayudar. Luego se
inclinó, abriendo una de las puertas de la parte inferior.

—Parece algo apresurado —Baekhyun sonó divertido al decir, sacó un paquete pequeño del
interior, donde extrajo un paquete de servilletas—. Además de que es raro verle por aquí,
jamás había visto que entrara a la cocina.

—Ocurrió un accidente —el alto respondió al sostener los pedazos de papel, y agradeció con
un leve movimiento de cabeza, avanzando a la par hacia la salida—. Gracias Byun.

El nombrado pudo verle marcharse, y al saber que su jefe ya estaba lejos volvió su atención a
su bebida.

Para Baekhyun, aquellos intercambios eran valiosos, poco afortunados y raramente


aprovechados. Chanyeol durante el horario de oficina se volvía frío, en especial con
empleados cerca. Era cortante en sus palabras y seco en sus expresiones; resultaba difícil
sacarle palabras de la boca y avanzar hasta tener algo que pudiera considerarse, una
conversación.

Tan sólo una noche antes, aquella plática que sólo duró su trayecto en el ascensor fue como el
premio mayor. Y Baekhyun estaba, hasta entonces, dudando sobre si en verdad aquello iba
hacia algún lado.

«Prometiste parar», se dijo a sí mismo; sostuvo con algunos dedos el asa de su recipiente,
llevó cerca de sus labios la bebida. Cerrando los ojos trató de convencerse con sus palabras
pasadas, sin embargo al darse cuenta de que alguien más se acercaba se distrajo.

—Pareces cansado, ¿acaso no dormiste bien? —ChanSeon preguntó en un tono burlón al


llegar a él. Tocó con su dedo índice la frente del menor, empujándole—. Pobre bebé.

Con un pequeño gruñido Baekhyun respondió ante el mote. ChanSeon además de ser su
superior en el trabajo también era mayor que él, por ello se veía obligado a actuar de ciertas
formas en su presencia.

Llamarle Hyung era sólo la cima de todas esas cosas vergonzosas.

—Dormí bien, sólo estoy de mal humor —Baekhyun respondió haciendo una mueca, dando
luego un sorbo al té—. Aunque no soy el único, InJung parecía estarlo también, ¿acaso
discutieron otra vez, Hyung? —se mofó al pronunciar lo último, logrando que la
deslumbrante sonrisa del mayor se desvaneciera.
—Estamos pasando por un momento complicado.

—Al parecer ustedes pasan por esos momentos dos o tres veces por semana. No comprendo
muy bien, aunque tampoco me gustaría saber —Baekhyun aclaró. No necesitaba que
ChanSeon comenzara a contarle sus problemas, lo que casi podía dar por hecho. Su superior
no solía tener filtro al decir ese tipo de cosas.

—Es por este maldito contrato —ChanSeon habló, ignorando su petición—. InJung y yo
queremos casarnos, pero tampoco queremos perder nuestros trabajos. No sé si Park podrá
entenderlo, debería tomar en cuenta que la mayor parte de nuestro tiempo estamos trabajando
y estas cosas pasan.

Los dedos de ChanSeon sostuvieron el móvil sobre el mueble, y lo giró en su palma


prestando atención al protector mientras agregaba:

—Ella me ha pedido que hable con él desde hace un mes, pero no sé cómo debo abordar el
tema, el reciente despido de SeungHo lo empeoró.

—¿Quién es SeungHo? —Baekhyun inquirió confundido, sus ojos observaron el aparato en


la mano ajena que hasta entonces notó. Pudo ver en éste la imagen de algún superhéroe que
no reconocía del todo.

—Era columnista en el periódico, lo descubrieron saliendo con una de las fotógrafas y


entonces —ChanSeon simuló cortarse el cuello con uno de sus dedos al pasarlo por enfrente,
haciendo un chirriante sonido con su lengua al mismo tiempo—. Ambos fueron despedidos.

—Oh… —Pese a que lo dicho por el mayor estaba asegurando uno de sus temores, sus ojos
no dejaron de observar el aparato. Porque aquello estaba siendo una oportunidad más para
acercarse.

Sus oídos escuchaban su advertencia, pero sus deseos sólo podían impulsarle a hacer todo lo
contrario.

—¿Oh? —ChanSeon se rio por la expresión del ajeno, que miraba fijamente lo que tenía
entre sus dedos. Extendió el móvil hacia él—. ¿Esto es tuyo?, no sabía que tu sueldo era tan
bueno, ni siquiera yo he podido comprarme uno de estos.

Sin responder con palabras, el de cabellos negros tomó el aparato y movió la cabeza como si
estuviera dándole la razón. Dio un trago largo a su té, y luego llevó la taza aún medio llena
hacia el fregadero donde se lavaban.

No esperando más avanzó a la salida y dudoso, aunque emocionado, caminó con dirección a
la oficina más grande del piso.

Respiró profundo, con ambas manos presionó el aparato y sintió tragar. La oficina de
Chanyeol estaba cubierta por aquellas persianas, lo cual le impedía mirar lo que podría
encontrarse al llegar ahí.
Hasta entonces, Baekhyun cayó en cuenta de que aquella sería la primera vez donde se dirigía
a tal sitio, pese a ya tener un año y medio trabajando en Exact, jamás tuvo la necesidad o la
oportunidad de ir ahí.

Con sus nudillos tocó la puerta, y escuchó un “adelante” en voz de su jefe que salió
inmediata. Baekhyun no dudó ante lo rápido de su respuesta, y sin más abrió la puerta
dejándole ver la espalda de su jefe.

Chanyeol estaba de pie aunque inclinado hacia su escritorio, se le veía mover las manos sobre
la superficie, y una gran cantidad de servilletas húmedas en su diestra con las cuales intentaba
limpiar algo.

—¿Se te hizo tarde? —Preguntó Chanyeol, ignorando que a la persona a la que le hablaba no
era la que esperaba—. Estoy seguro de que Boston cumplió su amenaza. Sólo quiero
recordarles que sigo siendo el jefe y puedo despedirlos, así que eviten tener sus noches
románticas entre días laborales.

El menor aún frente a la puerta de cristal parpadeó, no entendió a qué se refería, aunque
comprendía que su jefe estaba confundiéndolo.

—Sería una pena que fuera despedido —Baekhyun murmuró al no saber qué más decir, y
como reacción, Chanyeol giró en su lugar, casi pálido por el tono de voz.

De cualquier manera, ¿cómo podía él si quiera sospechar que Baekhyun estaría yendo hacia
él?

—Byun —Chanyeol sin darse cuenta presionó las servilletas húmedas, lo que hizo que la
sustancia absorbida se escurriera sobre el piso.

El pelinegro al ser llamado levantó en una mano el móvil, respondiendo así a la inexistente
pregunta.

—Lo olvidaste —avanzó dos pasos al hablar. Notó el vaso de unicel en una esquina del
escritorio, lo que daba a entender cuál fue aquel accidente que al mayor se refirió antes.

Dejándose llevar por sus ganas de ayudar, Baekhyun entregó el teléfono a su dueño, y luego
tomó las servilletas mojadas las cuales tiró en el cesto de basura. Volvió al escritorio, donde
aún había rastros de café. Estirando un brazo tomó el comunicador sobre éste y oprimió un
par de números para pedir que un conserje subiera al noveno piso.

Los parpadeantes ojos de Chanyeol esquivaron los más claros, mostrándose así algo
avergonzado por sus pocas habilidades y soluciones ante algo tan banal. Baekhyun sin
embargo no sintió las ganas de sonreír con burla o algo parecido, ya que de alguna forma
aquella faceta en su jefe no parecía boba, sino linda.

—Gra…Gracias por traerlo —el de cabellos castaños habló, sosteniendo su teléfono en su


diestra. Su agradecimiento pareció sincero, aunque también se entendía como una excusa.

El ambiente se había puesto raro ya, y quedarse callados sólo aumentaba esa sensación.
—No pensé que los superhéroes fuera algo que le gustara, aunque el protector sigue siendo
lindo, no soy muy fan de Spider Man, pero el material con el que está hecho es genial —
Baekhyun intentó bromear, y señaló con su dedo índice hacia el móvil.

Chanyeol sonrió ante ello, y negó un momento con su rostro al entender a lo que se refería.

—Ah, él es Deadpool, no Spider-Man —informó para aclarar su error. Extrañamente, esa


línea imaginaria que separaba la incomodidad de lo ameno estaba vibrando y amenazando
con romperse.

Baekhyun podía notarlo, porque la sonrisa de su jefe estaba ampliándose, sus dientes se
lograban asomar, un pequeño hoyuelo estaba formándose en una de sus mejillas; ese gran
paso que había estado esperando dar estaba tan cerca, tan, tan cerca…

—Estaba preguntándome si quizás tú… —el menor pudo escucharse así mismo suspirar,
sintiéndose incapaz de concluir su invitación. Baekhyun percibió el nerviosismo hacerse
presente con el temblor de sus dedos, y no entendió del todo por qué, en qué era esa cosa que
estaba volviéndolo un inseguro cuando tan sólo un día antes le había coqueteado sin pena.

El rostro de Chanyeol se inclinó y levantó la mirada, dando toda su atención hacia lo que se
le estaba diciendo, como si supiera lo que su empleado estaba a punto de sugerirle.

—Oh dios, el tráfico era un infierno… —La voz de Eunjung se oyó fuerte al ser lo primero
que dijo al abrir la puerta. La asistente amplió sus ojos al darse cuenta de que fue un error no
tocar.

No había otra forma de decirlo, puesto que Chanyeol se había reincorporado en su lugar, de
una postura semi inclinada hasta una recta. Baekhyun había cerrado la boca, y sus
pensamientos y vergüenza se habían ido hasta sus orejas, las cuales en consecuencia se
volvieron rojas.

—Lo siento, volveré más tarde —Eunjung sonó amable, y retrocediendo cerró de nuevo.

Chanyeol recuperó su actitud seria. Baekhyun sabiendo que tal cosa no era buena, se inclinó
en una venia como un anuncio de despedida.

Para ambos tal suceso fue una señal, un anuncio pidiéndoles que se detuvieran, una alerta de
que debían reconsiderarlo.

Claro, conforme fueron pasando las horas y el trabajo, diferentes situaciones y comentarios se
acumularon, y esos pasos avanzados en una noche, un café derramado y un móvil olvidado,
retrocedieron hasta dejarlo en un peor estado. Uno donde aquella empresa y esos pésimos
contratos incluían las estúpidas reglas que les impedían intentar, que les impedían
enamorarse, besarse o al menos gustarse.

***

—Yo, uh, te vi saliendo por la mañana de la oficina de tu amor.


La forma en la que lo llamó le hizo sentir fuertes escalofríos recorrerle la columna. Baekhyun
siseó por la congelada sensación y agitó los hombros, luego girando su rostro, dejó de mirar
su monitor para enfocar la estúpida cara de Jongdae.

—No te refieras a él de esa manera. ¿Sabes qué si alguien te escucha puedes meterme en
problemas? —Baekhyun se sobó el cuello para disimular su coloreada piel, y continuó
leyendo las primeras líneas de la nota del escritor.

Jongdae sin embargo sonrió, y le picó la mejilla con un dedo para continuar molestando.

—Ow, entonces si estás enamorado de él, no por nada entendiste sin que tuviera que
mencionar su nombre. Si fuera sólo un gusto no reaccionarías así, podría haberme referido a
él como tu…uhm, ¿cuál sería la palabra? ¿Cómo tu pasatiempo? ¿Cómo tu distracción?
¿Cómo…cómo tu fuego? Sí, él es como tu fuego, porque te pone caliente —Jongdae se rio de
su propio chiste, y luego se recargó en el respaldo de la silla con rueditas en la cual giró.

—¿Podrías dejar de decir cosas estúpidas? Sólo cierra la boca, él es nuestro jefe. Además, si
te escuchara hablar así, estoy seguro de que te echaría de aquí. Hoy por la mañana mencionó
algo parecido, al parecer sabe que su asistente está saliendo con alguien de aquí, y no sonaba
como una broma cuando amenazó con que los despediría.

La sonrisa de Jongdae desapareció por un segundo, y al siguiente, aquella curva astuta volvió
a su rostro.

—Vaya, al parecer tanto tú como él sólo tienen ojos el uno para el otro y para sus propios
trabajos. Todos aquí podemos saber con exactitud con quién está saliendo ella, es demasiado
obvio —el de labios sonrientes mencionó, y miró incrédulo al encontrar la mirada curiosa del
menor.

—Tú… ¿Acaso sabes con quién sale ella? —con un tono travieso Baekhyun cuestionó.
Girando también en su silla se acercó unos centímetros al escritor, quien se cruzó de brazos al
haber conseguido al frecuente editor de buen humor—. Dime quién es.

—¿En serio no lo sabes? ¿Ni siquiera una mínima sospecha? —Jongdae intentó hacerle
pensar, notando que el de cabellos negros cerraba los ojos mientras indagaba en sus
recuerdos. Segundos después le escuchó chasquear los dedos—. ¿Y bien?

—¿Taecyeon? —mencionó dudoso, Baekhyun negó con sus manos al no creerlo—. ¿Es Ok
Taecyeon?

—Bravo, Baekhyun, bravo —Jongdae se mofó aplaudiendo—. Un año y medio después


pudiste darte cuenta. Ellos salen desde antes de que entraras a trabajar aquí. Diría que me
sorprende que no pusieras atención a lo que pasa alrededor, pero es obvio que desde que
entraste lo único que has hecho es tratar de conseguir un buen lugar aquí y desear acostarte
con el jefe.

Levantando una ceja, el menor de los dos sonrió sin ofenderse, y en cambio mostró una curva
tímida, casi inocente. Baekhyun llevaba una relación de ese tipo con Jongdae, de hecho, creía
que decirse cosas a la cara y opinar sobre sus actitudes con esa libertad era mucho mejor,
había confianza y sinceridad.

—No es mi asunto la vida de los demás, jamás he cruzado palabra alguna con Ok Taecyeon,
así que no tenía la necesidad de pensar o siquiera sospechar. Eunjung… bueno, es la asistente
de Park; siempre pensé que ellos parecían muy cercanos, y ella con frecuencia tiene algunas
actitudes sospechosas, sabía que ella salía con alguien pero…

—Pero pensabas que salía con Park —Jongdae concluyó, y agitó su dedo índice amenazando
con decir algo—. Lo que es imposible. Chanyeol primero renunciaría antes que salir con
alguien de aquí. Eres mi amigo Baek, ¿lo sabes, no?, por eso pienso que es momento de
decirte esto, dejando las bromas de lado.

Obteniendo un rostro más atento y serio por el ajeno, Jongdae movió su cabeza, pensando en
las palabras que utilizaría:

—Desde que llegué a trabajar a Exact he visto a tantas personas pasar por aquí, empleados y
pasantes ir y venir, y no eres el primero al que he notado poner los ojos sobre el jefe. ¿Sabes a
lo qué me refiero?

—¿Hablas de intentar salir con él? Porque yo…

—Sí, lo sé. Sé de tus intenciones y tus prioridades, pero por el último mes te he visto más
interesado al respecto, y lo único que puedo ver de su parte es vacilación. Un momento lo veo
sonreírte y al siguiente no. No puedo saber cuáles son sus intenciones, porque en el tiempo
que llevo aquí jamás le miré reaccionar así con nadie más, y tampoco tuve qué preocuparme,
todas esas personas perdían el interés rápido, sin embargo no creo que eso ocurra contigo en
un futuro cercano. Ustedes… ¿acaso ustedes…? ¿Ha pasado algo entre ustedes ya? Puedes
decirme, yo no le contaré a nadie.

Baekhyun por poco rio ante su preocupación, y palmeando su hombro dos veces quiso
tranquilizarlo.

—No ha pasado nada entre nosotros, y estoy casi seguro de que nunca pasará. Park es
demasiado serio y correcto para mi gusto, desafortunadamente todas esas características del
hombre ideal se desmoronan en ese punto; al parecer los hombres mayores son en exceso
complicados. Ahora comprendo por qué mi hermano decía que el que saliera con mi profesor
le asustaba, Leeteuk pensaba demasiado en sí mismo, y Park es bastante similar.

—Excepto que con uno te acostaste y con el otro no —Jongdae bromeó—. Tal vez deberías
salir con alguien de tu edad. ¿No mencionaste que tu cuñada quería presentarte a alguien?

—Ah, no, nada de eso —agitando sus manos Baekhyun se negó, y volviendo a acomodarse
frente al escritorio empezó a teclear sobre el documento que corregía—. Yoora es bastante
especial al tratarse de hombres, para empezar se enamoró de mi hermano, y no es que desee
hablar mal de él pero… Beom es bastante ugh, ¿perfeccionista? No quisiera pasar un mal rato
si llego a aceptar sus sugerencias.
—Sólo pones excusas, eso es lo que es —riéndose Jongdae se puso de pie, palmeó la mejilla
contraria, anunciando así que se retiraría—. Espero que puedas conseguir un novio pronto
Baek, en serio lo necesitas, tanta tensión sexual hace que desee una pareja también.

—Error, tú deseas una pareja por día, no me culpes de tu adicción al sexo, ¿okay? —Se
permitió reír por su propio comentario, escuchado a su amigo hacerlo también.

Tan pronto se vio de nuevo solo en la oficina, intentó continuar con su trabajo. Sobre el
documento en la pantalla había dos párrafos más que debía revisar, no obstante su cabeza
había vuelto hacia aquel tema.

¿En verdad ya era tiempo para preocuparse al respecto? Tener un noviazgo formal no era su
prioridad, no ahora, no cuando aún no cumplía sus principales planes a futuro. El tema de
Chanyeol era distinto, aquello era algo muy sexual, sólo un deseo que era imposible que se
llegara a cumplir.

Suspirando fuerte extendió su mano hasta su móvil, dubitativo abrió una de sus aplicaciones
y luego un chat. Podía ver el nombre y foto de su cuñada sobre los anteriores textos, y la
pequeña barra esperando por su respuesta.

Algunos días antes recibió de esa manera la propuesta de la mayor respecto a una cita a
ciegas. Pensándolo mejor, tal hecho no significaba que comenzaría de inmediato una
relación, en el mejor de los casos pondría los ojos en alguien más y dejaría de fantasear con
Park.

Contestó a la última pregunta que había dejado en espera, aceptando así asistir a aquella cita
que Yoora deseaba planear. Según sus mensajes anteriores el tipo con el que saldría era un
buen partido, y aunque para Baekhyun tener un novio adinerado no le interesaba en absoluto,
confiaba que el hombre al menos sería alguien decente.

Sólo era cuestión de esperar.

***

Tenía su completa atención, con una potente mirada se lo dejó claro.

Chanyeol apenas si podía tener la fuerza para firmar sobre sus papeles al frente, puesto que el
nerviosismo se apoderaba de él. Los delineados ojos de Eunjung estaban juzgándole,
reprochándole; sus labios ondeados aseguraban lo que se temía, ella estaba de mal humor.

—Eun, si necesitas decir algo sólo debes decirlo, ¿está bien? —Chanyeol le aclaró, con
algunos movimientos con su pluma firmó el último papel, y aún ansioso jugó con el objeto
entre sus dedos—. Has estado así toda la mañana, ¿ocurre algo?

Ella soltó un bufido por poco silencioso, y sin más deslizó la silla del extremo contrario del
escritorio hacia atrás. Tomando asiento puso su tablet sobre la superficie, uniendo entonces
sus propios dedos para cuestionar.

—¿Estás teniendo una aventura con Byun? —Su pregunta sonó seria, su rostro sin una
expresión que pudiera decirle lo contrario agregó a ello un peso más.

El alto del lado contrario boqueó, y a simple vista, parecía como si acabara de ser descubierto
haciendo una travesura.

—¿Qué? ¿De dónde sacas eso? —Pasando una mano detrás de su cuello intentó calmarse, rio
con incomodidad después.

—Por favor Chanyeol, tu sola reacción está respondiendo por ti.

—Estás viendo cosas donde no las hay, Byun es un empleado como todos aquí, y jamás,
escucha bien, jamás saldría con un empleado —pareciendo ofendido por la declaración
anterior frunció las cejas, y luego, manteniendo su humor se distrajo con los documentos
pendientes.

Eunjung no pareció convencida.

—Eso no es lo que yo vi. Yeol, más que mi jefe eres mi amigo, y te quiero, y en serio, en
serio, puedo ver la diferencia de cuando mientes o dices la verdad.

—Entonces ha ocurrido algo, porque hablo en serio. Byun y yo no estamos relacionados, no


sé ni siquiera cómo pudiste pensarlo —agitó su mano al frente, pidiendo que el tema fuera
olvidado, pese a eso su asistente sonrió, tomándolo como otra contradicción.

—¿Y todo ese coqueteo del último mes qué? Lo he visto mirarte Yeol, y te he visto mirarle.
Taecyeon me habló de esto anoche, y yo sabía que esto ocurriría algún día, que te llegarías a
fijar en alguien pero… no lo sé, siempre estás hablando sobre lo mal que él y yo actuamos, en
que este compromiso ocasionará problemas en la revista, ¿y tú?

Eunjung se sobó la sien al hablar, y cerrando los ojos respiró con fuerza al reconsiderar sus
palabras.

—¿Por qué no le propones esto a Kim? —Ella continuó—. Un contrato sólo para quienes
inicien una relación mientras trabajen aquí, creo que eso solucionaría muchas cosas. El
ambiente mejoraría, el estrés se reduciría y no habría problemas al respecto, sólo creo que…

—Okay —Chanyeol le interrumpió—. Si eso te hará sentir tranquila lo haré, propondré eso
para ustedes, pero una vez más, ese chico y yo no tenemos nada, así que creo que sería
perfecto si damos por terminado ese tema, no quiero que vuelvas a mencionarlo.

Eunjung movió su cabeza comprendiendo, apiló los documentos sobre su aparato electrónico
y avanzó hacia la puerta. Aún con dudas, giró casi noventa grados y dando un sincero y bajo
“Gracias” se retiró.

Chanyeol tenía una mala postura debido a la pasada conversación, moviendo los hombros
quiso relajarse, no obstante pareció imposible; había en demasía situaciones incontrolables,
sentirse atraído por Baekhyun era una, pero no la más importante, pues arriesgar su trabajo le
preocupaba.

Si Eunjung había notado su interacción con el editor era posible que más personas lo
hubieran hecho también, y ser despedido era un lujo que no podía darse.

Tan sólo dos días antes su padre había dado su brazo a torcer, ser invitado por él a una fiesta
familiar era el avance que estuvo esperando por poco más de tres años —prácticamente—,
sólo podía presumir de su puesto con ellos, ya que en cuestiones personales no había más
logros que sacar a relucir.

A diferencia de él, Junmyeon podría hablar de esa despampanante mujer con la que salía,
Kyungsoo hablaría de esos millonarios negocios que cerró al estar al mando de la fábrica de
la familia, y Yoora, ella con seguridad diría que era como una súper mujer, con un excelente
historial de casos ganados en su bufete de abogados, y con su preciosa hija que Chanyeol aún
no tenía el gusto de conocer.

En la familia Park los éxitos eran obligatorios, Chanyeol no sabía si ser bisexual era un
sinónimo de fracaso, y tampoco quería creerlo o sugerirlo; se prometió así mismo aceptarse,
no hacerse de menos a causa de los prejuicios. Su familia antes le dio la espalda por esa
misma razón, su rechazo le había causado inseguridades, y en el ahora, hacer las cosas bien
era también una manera de solucionar las posibles diferencias que los separarían.

Era evidente que ser un desempleado no le daría la seguridad de presentarse en casa de sus
padres con un rostro en alto.

Mirando hacia la pantalla de su computador, Chanyeol enfocó aquella fotografía que tenía
como fondo, y respirando profundo, aceptó que era momento de poner límites o de buscar
soluciones.

O en su defecto, quizás la propuesta de Eunjung no era tan mala idea.

***

Sonrió para las personas sentadas cerca; conservó su mueca por un momento y hasta ver que
su cuñada se movía de lugar.

Baekhyun no comprendía cómo había sido persuadido para llegar ahí, pues considerando que
su finalidad era una cita a ciegas, realizarla en tal evento parecía bastante inadecuado.
Mirando a los invitados, a los suegros de su hermano y los cuñados de éste, respiró con
fuerza mientras pensaba en sus posibles y funcionales excusas.

«Sólo a ti podría pasarte esto» se dijo a sí mismo, «Beom te lo advirtió». Negando con el
rostro se regañó, y luego puso de nuevo su atención sobre los elegantes arreglos.
El jardín estaba decorado con globos en tonos dorados y plateados, manteles en los mismos
tonos y cubiertos brillantes alineados sobre las mesas. La fiesta estaba siendo ambientada por
un grupo de jazz, melodías suaves que acompañaban las conversaciones de los invitados
vistiendo elegante, copas largas donde les habían servido el champagne, largos vestidos casi
tocando el suelo, y los focos amarillos encendidos porque estaba cayendo la noche.

Bebiendo de su propia copa Baekhyun sonrió con ironía, se miró el atuendo al pasar cerca del
reflejante ventanal a su costado. Su traje fue comprado un año antes en su graduación, se
sentía algo mal de que su nivel en clase estuviera muy por debajo del de todos los que
asistían a la celebración.

«Estúpido BaekBeom con su más estúpida y adinerada familia política», maldijo en su


cabeza, caminando hacia su izquierda encontró a Junmyeon sosteniendo a su sobrina. HyeRi
estaba siendo llevada de brazos en brazos; fue entonces que una pequeña pizca de
remordimiento le llegó.

Desde el nacimiento de la menor algo cambió en la familia Park. HyeRi les había hecho
pensar, reflexionar y recuperar algo de su humanidad. Baekhyun sabía que ello se debía a su
familia, puesto que BaekBeom antes de ser el esposo de la única hija de los Park, fue uno de
los empleados del área administrativa de Forever, la empresa de cosméticos que Kyungsoo
junto con Junmyeon dirigían.

Desde el momento en que Yoora había puesto sus ojos sobre BaekBeom, toda la vida de los
Park se puso de cabeza, que ella consiguiera todo lo que quería fue lo primero a temer. El
atractivo hombre evidentemente, no tardó mucho para enamorarse de vuelta.

El noviazgo al principio no fue tomado en cuenta, pues según los hermanos menores de
Yoora aquel capricho pasaría rápido, y sí, dar por hecho aquello fue un gigantesco error.

Tan sólo un mes después un anillo sobre el delgado dedo de Yoora les dijo lo contrario, y los
problemas a consecuencia del compromiso iniciaron una lista de vergonzosas situaciones, ya
que sólo hasta el día de la boda los padres de los novios se conocieron, por lo que con ello,
las oposiciones a su matrimonio se incrementaron al doble: nivel económico, nivel
profesional, blah, blah, blah.

Que su matrimonio fuera tan bien el primer año calló la boca de quienes dijeron que el
divorcio ocurriría pronto, y cuando el embarazo fue anunciado, como magia, algo hizo que
sus familias ya no les miraran como una pareja inmadura que pronto se desenamoraría.

Nueve meses de espera que les permitieron conocerse más, y en ellos, la mente de la familia
Park pareció abrirse, no sólo para dejar los prejuicios por la cantidad de dinero en sus cuentas
bancarias, sino también porque Baekhyun fue la persona más cercana que sin ser consciente
les hizo mirar sus propios errores. Junmyeon y Kyungsoo se volvieron cercanos a él, e
incluso, los padres de Yoora parecían mirarle con simpatía.

Aunque claro, aquello tenía un límite, no por no ser juzgado o discriminado, significaba que
podría tener una cita en pleno aniversario de bodas de los suegros de su hermano.
Buscando entre la gente a su cuñada, repasó sus palabras de disculpa para excusarse y
retirarse. En su lugar tomaría un taxi e iría en busca de Yixing, con suerte él y el novio de
éste propondrían algún plan o irían al ya conocido club nocturno.

Enfocó a Kyungsoo cerca de la entrada del jardín, su mano rodeaba la pequeña cintura de su
esposa, y en su diestra equilibraba una copa que ya estaba por terminarse. Le vio reír de
manera discreta; Yoora caminaba en su dirección, detrás de ella, dos hombres altos vestidos
de negro la acompañaban. Kyungsoo saludó a ambos, y eventualmente la mirada de uno se
encontró con la de él.

Los ojos de Baekhyun se volvieron grandes y redondos al identificarle, porque era tan onírico
que eso estuviera pasando de verdad. Chanyeol no podía estar ahí, era imposible.

Tragando saliva agachó la cabeza al serle difícil mantener el cruce, sintió sus dedos temblar
por el nerviosismo.

—Baekhyun — Yoora le llamó, su voz melodiosa subió de volumen al acercarse.

El nombrado cerró los ojos por una milésima de segundo, diciéndose a sí mismo que lo que
estaba pensando, que eso que creía que pasaría, no sucedería de verdad.

¿O es que acaso Yoora si le presentaría a Chanyeol? ¿Era él su cita a ciegas?

—¿Sí? —El pelinegro respondió fingiendo ser tomado desprevenido, aunque al levantar el
rostro su fingida sonrisa se volvió nada. Frente a él estaba su cuñada, pero a su lado no estaba
Chanyeol.

Chanyeol seguía de pie a un costado de Kyungsoo, hablando con éste, pero mirándole desde
la distancia.

—Te prometí una cita, y aquí está —Yoora mencionó antes de cubrirse los labios con una
mano, emocionada por lo que estaba ocasionando. El hombre a su costado sonrió con
coquetería para el pequeño chico que tenía al frente, por lo que Baekhyun tuvo que responder
con una media curva en los labios—. Él es Kim TaeWoo.

—TaeWoo —Baekhyun repitió con un suspiro por poco imperceptible al pronunciar—. Un


gusto.

—El gusto es mío, Baekhyun —respondió TaeWoo, acercándose un paso más para agregar a
ello un toque sobre las delgadas manos del ajeno—. Yoora me dijo que eras un hombre
guapo, pero se quedó corta en su descripción.

—Ou —sus mejillas se colorearon ante el comentario, y agitó un poco su cabeza a la par que
intentaba recuperar su mano de entre los dedos contrarios—. Gracias.

—Estoy segura de que algo bueno surgirá de esto —Yoora interrumpió mirándoles, y
emocionada rodeó los hombros de ambos, haciéndolos caminar hacia una de las mesas vacías
—. Okay, vayan a conocerse.
Mirando por encima de su hombro, Baekhyun pudo ver sus esperanzas alejarse,
disolviéndose hasta desaparecer.

Tal parecía, que dentro o fuera de la oficina, Chanyeol seguiría siendo inalcanzable.

***
BRÍO.
Chapter Notes
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***

Podía escucharle hablar, aunque sus ojos y ansiedad continuaban enfocadas al mismo sitio.

TaeWoo seguía moviendo la boca dejando salir frases, halagos e información que a Baekhyun
no estaban interesándole como debería. Sus pequeños ojos estaban atentos a unos metros a lo
lejos, exactamente, al delgado hombre en traje negro que sobresalía entre los demás.

Chanyeol, por supuesto.

Éste mantenía una sonrisa perfecta ofreciéndosela a los presentes, saludando a cada persona
que Baekhyun había conocido antes. Por la cabeza del de cabellos negros, no pasaba al
menos alguna idea con la cual aclarar o entender lo que estaba sucediendo.

¿Por qué Chanyeol estaba ahí? ¿Qué clase de relación tenían? ¿Chanyeol era amigo de la
familia?

No teniendo las respuestas, miró al chico con el que se suponía estaba teniendo una cita.
TaeWoo seguía hablando, mencionando datos aleatorios para conocerse. Baekhyun seguía
desinteresado, no tenía la más mínima intención de ceder, en especial, porque el hombre del
que se había flechado estaba mirándole a unos metros de separación.

Chanyeol mantuvo un cruce con los labios juntos, luciendo serio y sin emoción, sin una pizca
de extrañeza o confusión demostrándose.

—¿Te estoy aburriendo?—TaeWoo preguntó inquieto. Observó por encima de su hombro,


localizando lo que el chico sentado a su lado estaba mirando.

Sus ojos enfocaron al delgado hombre, quien más que lucir avergonzado por haber sido
descubierto mirándoles, hizo una leve inclinación de cabeza. TaeWoo evitó responder con un
asentimiento similar, volviendo su atención a Baekhyun.

—¿Ocurre algo? —Inquirió TaeWoo.

—¿Ah? —Baekhyun titubeó, y agitó la cabeza negando—. Para nada.

—Porque parece que Chanyeol está poniéndote nervioso, ¿quieres acercarte? —Su
cuestionamiento parecía con múltiples significados.

Baekhyun entendió que entre esas palabras, debía estar una pequeña trampa.
TaeWoo era un desconocido aún, no obstante no deseaba parecer un grosero frente a él, de
cualquier manera si aquella cita terminaba mal la más perjudicada podría ser Yoora.

—Oh —nervioso, Baekhyun jugó con sus dedos por un instante, y al levantar el rostro, miró
con detalle al hombre—. Chanyeol es mi jefe, me ha sorprendido verle aquí, eso es todo.

—¿Tu jefe? —TaeWoo pareció sorprendido al indagar, y observando una vez más hacia atrás,
notó como el susodicho era persuadido para cargar al bebé de Yoora. Creando una pequeña
curva con sus labios, y más tranquilo de que el alto hombre no parecía un obstáculo, observó
a Baekhyun con los hombros en alto—. ¿Así que trabajas en una revista? ¿Eres escritor?
¿Periodista?

—Editor —Baekhyun aclaró, movió su cabeza asintiendo. Intentó dejar de mirar lo adorable
que el estúpido Park se veía cargando a HyeRi—. Me encargo de la corrección de textos…
espero pronto también escribir algo.

—Seguro que Chanyeol te tomará en cuenta, ahora además de trabajar en el mismo lugar
también están relacionados por la familia. ¿O es que acaso esos lazos no han hecho que él sea
más amable contigo? —TaeWoo sonó curioso. Baekhyun parpadeó ante la información, y
negó un par de veces con el rostro; su expresión por si sola demostró su confusión.

TaeWoo, algo tarde comprendió el porqué de su reacción

—Espera, dijiste que te sorprendió verle aquí, ¿acaso no sabes quién es él?

—Sé quién es él —Baekhyun respondió claro—. Sé lo importante que es en el medio


periodístico, pero ignoro por completo su vida personal, es muy reservado. ¿Chanyeol está
relacionado conmigo? ¿Por lazos? ¿Por la familia?

—Okay, Okay, Okay, —el mayor se rio, negó con las manos mientras sonreía divertido—.
¿Entonces no sabes qué Chanyeol y Yoora son hermanos?

Mirando los ojos haciéndose más grandes del menor, TaeWoo puso algunos dedos sobre sus
labios al reírse por segunda vez.

—Eso responde todo —agregó TaeWoo—. ¿Supongo que sabías que Kyungsoo y Junmyeon
no son los únicos hijos de los Park, o no?

—Sabía que había uno más, el que es mayor que Kyungsoo… —desconcertado, a su mente
llegaron todos esos recuerdos y menciones del supuesto hombre. Junmyeon con frecuencia se
refería a él como Begabt, lo que en realidad no le decía mucho.

Si tan sólo hubieran dicho alguna vez su nombre, no estaría tan confundido ahora.

—Bueno, Chanyeol es ese chico, por años estuvo alejado de su familia por algunos…
motivos… cómo decirlo —TaeWoo se sobó los brazos, incómodo.

—¿Por sus preferencias? —Baekhyun sonó inquisitivo, aunque estaba dándolo por hecho,
BaekBeom ya le había hablado antes al respecto.
—Sus padres dicen no ser homofóbicos, y de alguna manera no parecen serlo, mírame,
trabajo para ellos y en un buen puesto. Cuando Yoora me propuso conocerte la madre de
Chanyeol pareció apoyar su idea, sin embargo supongo que al tratarse de su hijo, hay algo
que les hace pensar distinto. Por lo que he oído de la señora Park, parece entusiasmada con la
idea de que regrese con su ex novia, ama la idea de Chanyeol casándose con una mujer.

Baekhyun no logró evitar su curva titubeante, y apretó los labios antes de sonreír.

—Me siento algo tonto —el pelinegro aceptó, obteniendo un gesto gracioso por parte del
ajeno.

—¿Por qué te sentirías así? ¿ Chanyeol logra hacerte sentir así?

—Nada de eso —aclaró riéndose—. Es sólo que Yoora y él son tan parecidos, no sé cómo no
pude sospechar que estaban relacionados.

—Bueno, Chanyeol sólo es tu jefe, no tendrías motivo para sobre pensar al respecto —se
encogió de hombros. Se inclinó hacia él, consiguiendo que la perfecta vista que tenía
Baekhyun del susodicho se cubriera—. Pero no hagamos de él un tema de conversación,
cuéntame sobre ti.

Con una sonrisa torcida Baekhyun se removió en su asiento. Sintió la corbata alrededor de su
cuello ahogarle, y aflojando un poco el nudo trató de relajarse.

—De mí —el menor balbuceó quedo, con torpeza tocó su nuca al no pensar en algo con qué
comenzar. Escuchó a lo lejos una risa grave que le estremeció, y sin desearlo, su rostro giró
en esa dirección, dejándole ver que aquel sonido provenía de la boca de Chanyeol.

Resultaba tan inquietante.

***

El no tan débil golpe que recibió en su estómago lo hizo doblarse. Chanyeol pudo sentir el
huesudo codo de su hermana, y entrecerró sus ojos al mirarla para quejarse por su arrebato;
aún sostenía en sus brazos a su sobrina, quien parecía inquieta pero feliz de estar yendo de
una persona en otra. HyeRi le miró atenta, y sostuvo los gruesos dedos de su alto tío, al
mismo tiempo que quería llevar sus pequeñas manos hasta su brillante reloj.

—Yoora, deja de hacer eso —Chanyeol le pidió entre dientes, al sentir como ésta se enredaba
a su brazo para mantenerlo cerca—. Sé que estás emocionada, pero sabes que odio esto.

—Las odies o las ames has vuelto, y la empresa de papá necesita que todos nos relacionemos.

—Es una fiesta de aniversario, no una jodida reunión con publicistas —el menor dejó salir su
queja y tiró de su brazo. Su hermana mayor sonrió amplio, y con suavidad logró hacerlo
caminar en dirección a un círculo de personas.
—Papá dijo que quiere que Forever se expanda, hemos ampliado el negocio Yeol. ¿Sabes qué
el año pasado estuvimos presentes en la semana de la moda de Seúl? Mir fue quien lo hizo
posible, si continuamos así, ya no sólo seremos una empresa enfocada a los cosméticos… no
lo sé, podría ser que incluso tengamos nuestra propia publicación de moda.

Sin quererlo, Chanyeol miró con expectación a su hermana, quien se limitó a encogerse de
hombros para responderle.

—¿Él dijo mi nombre, cierto? —Chanyeol se atrevió a adelantarse a los hechos, más bien, a
sus palabras y movimientos.

—¿Sabes qué papá te ha seguido el paso desde que te alejaste? —Enarcó una ceja al hablar, y
se detuvo al verse alejada de las personas con las que deseaba reunirse—. Tal vez no te diste
cuenta, pero todos estábamos al pendiente de ti, mamá llamaba a Taecyeon al menos una vez
a la semana para preguntar por ti.

—Taecyeon nunca dijo nada.

—Y no lo hará porque mamá se lo pidió, al parecer para ella era difícil llamar a tu
departamento porque sabía que Sehun vivía contigo, para ella siempre fue duro, ¿sabes?

—No sólo lo fue para ella, Sehun… él era importante para mí, pero ustedes siempre lo
complicaron todo.

—Sea como sea, ahora ya no estás con él, y nosotros no tuvimos que intervenir en eso para
que ustedes terminaran, ¿o sí? —Defendiéndose de sus posibles quejas, detuvo al menor de
desviarse del tema—. Como te decía, papá te siguió el paso, se enteró cuando conseguiste
empleo en Exact, y ha visto lo talentoso que eres, la revista tomó un ritmo diferente a tu
mando.

Chanyeol apretó los labios, no queriendo sonreír ante los cumplidos.

—Te lo digo en serio Yeol —Yoora prosiguió—. Has hecho un gran trabajo, y a papá le haría
muy feliz si te conviertes en el editor en jefe de nuestra revista. Necesitamos expandir
Forever, ¿Y qué mejor que con una publicación?, tú sabes de moda y tendencias, Mir es el
mejor diseñador en toda Corea, y SunYoung…

El rostro de Chanyeol, que tan sólo segundos antes brillaba con la posibilidad, fue apagado
ante la mención de su ex novia. Frunciendo las cejas, negó con un rostro oscurecido.

—¿SunYoung? ¿Qué tiene que ver SunYoung en todo esto? Ella y yo rompimos hace años, o
acaso el que me inviten a la fiesta de aniversario, ¿es sólo para saber si podrán obtener algo
de mí? —Su voz salió baja pero peligrosa.

Yoora movió sus manos al instante, negando con ellas.

—Por supuesto que no Yeol, pero SunYoung es lo más parecido a una relación que tienes
ahora, y sabemos que ella ha aumentado en popularidad, es una de las modelos más
cotizadas, y quizás…
—No sucederá —mencionó Chanyeol casi con obviedad—. SunYoung es mi amiga, sólo eso,
y jamás le pediría algo que la hiciera sentir incómoda, además, ella se ha hecho amiga de la
familia. Si quieren que participe pueden pedírselo ustedes mismos.

—Muy bien, muy bien —Yoora extendió sus brazos al ver a HyeRi bostezar, y miró con ojos
culpables a su hermano que seguía luciendo ofendido—. Lamento que lo tomaras de esa
manera, no he tratado de sacar provecho de ti, sólo creí que sería bueno mencionártelo antes.
Papá te propondrá que renuncies a tu trabajo y te unas a nosotros en el negocio familiar.
Piénsalo, por favor.

Chanyeol respiró fuerte, alejando sus pensamientos del tema, lo cual hizo que se centrara de
nuevo en su segunda inquietud. Baekhyun continuaba sentado en la mesa más vacía del lugar,
aparentemente riendo para el trabajador, que según Yoora, era uno de los asistentes de
Junmyeon.

¿Asistente de Junmyeon? Como si Junmyeon necesitara más de un asistente.

Su hermana le miró, y meciendo a su hija en sus brazos tarareó para robar la atención del
menor.

—¿Yeol? ¿Conoces a Baekhyun de algún lugar? Desde que llegaste te he visto mirarle —
conforme sus palabras salieron de su boca una idea le llegó a la cabeza, por lo cual su sonrisa
se extendió amplia—. Espera, ¿conoces a Baekhyun? ¿De dónde lo conoces?

Sin alterarse por la sonrisa animada de su hermana, Chanyeol se encogió de hombros, y al ya


tener libres sus manos llamó a uno de los meseros que ofrecían las copas con champagne.

—Trabaja para mí, sólo es un empleado en la revista.

—¿No te parece raro que siendo sólo un empleado lo hayas identificado tan bien? ¿Son ideas
mías, o puedo atreverme a decir que le has puesto mucha atención? —Miró a su hermano
beber de su copa, sin embargo sus palabras le habían hecho ahogarse—. ¡Oh! ¿Estoy en lo
correcto?

—¿Estás intentando liarme con él?, además, ¿por qué está él aquí? —Queriendo salir del
tema, Chanyeol agitó la cabeza con lentitud—. Su oficina está en el mismo piso que en el
mío, y aunque no lo creas soy un buen jefe, trató de mantener una relación amena con todos.

Yoora sonrió satisfecha, encogiéndose de un hombro observó atenta hacia donde su cuñado
estaba, notándolo retroceder un tanto cuando TaeWoo ignoró su espacio personal.

—Baekhyun es hermano de tu guapísimo cuñado —acomodó a su hija sobre su hombro, pero


HyeRi se removió al tirar de la corbata de su alto tío, ocasionando que Chanyeol mirara con
un gesto más sincero a la pequeña—. No lo conocías porque son contadas las ocasiones
donde logro convencerlo de venir. Además con todo este distanciamiento… sabes a lo que
me refiero. BaekBeom no quería ponerlo en una situación incómoda. Baekhyun siempre
prefiere quedarse en casa y ser el niñero de Hye, así que…
—¿Baekhyun es el chico que vive con ustedes? —A diferencia de las expresiones anteriores
de Chanyeol, la actual estaba llena de sorpresa.

Yoora se rio de los ojos amplios de su hermano.

—Sí, es él.

—Pensé que le rentaban la habitación a un universitario, ¿cómo es posible que él…?

—Hyun lo era, se graduó hace no mucho, ahora está haciendo un posgrado, aunque parece
que pronto nos abandonará —Yoora creó un pequeño mohín con su boca—. Beom sospecha
que ya está buscando opciones de departamentos y se marchará, pero es algo que sigue
siendo un temor.

—¿Y por qué no sólo se lo preguntan? —Chanyeol sonó obvio al decirlo, pese a que
consiguió que su hermana le diera un pequeño golpe en la espalda que le hizo avanzar.

—¿Podrías hacer eso por mí?, de cualquier modo Baekhyun se ha quedado solo de nuevo.

El de cabellos castaños miró hacia su, ahora sabía concuño, notándole ver a los lados aunque
aún sentado en la mesa. TaeWoo estaba avanzando hacia su dirección, y le dio un pequeño
vistazo antes de detenerse frente a Yoora. Le escuchó decir algo sobre un inconveniente en la
fábrica, relacionado con una aparente huelga de los trabajadores.

Chanyeol después alcanzó a ver a lo lejos como Kyungsoo y Junmyeon intercambiaban


palabras con rostros serios, y luego verles salir del jardín siendo seguidos por TaeWoo.

Fue entonces cuando su mirada se posó de nuevo en el pequeño chico, que bebía de su copa
casi llena, pero en sorbos pequeños.

—No. Absolutamente no.

—Será mejor que te acerques por tu propia voluntad o haré que sea Baekhyun el que se
acerque a ti —con otro golpe sobre la espalda, Yoora lo animó a avanzar.

Chanyeol sólo necesitó mirar el rostro decidido de su hermana para darse cuenta de que
estaba hablando en serio. La mayor ya le había hecho pasar por bastantes situaciones
vergonzosas en el pasado, no deseaba crear otro mal recuerdo, y menos en el aniversario de
sus padres.

Con sus labios torciéndose al maldecir en silencio, el alto se acercó con calma hacia la mesa
donde se encontraba el menor. Baekhyun tenía los ojos amplios en sorpresa, no sabiendo
hacia dónde mirar, si devolver el cruce o sólo agachar la cabeza. Chanyeol mantuvo su
postura seria, desabotonó su saco para poder sentarse con comodidad.

Entre Baekhyun y él ya sólo había una silla de distancia.

—Fue interesante encontrarte aquí —Chanyeol mencionó, mirando en el sentido contrario


aunque estaba dirigiéndose a él.
Baekhyun tuvo que esperar unos segundos, sólo hasta obtener un cruce con su jefe para
entender que de verdad estaba hablándole.

—Ha sido una sorpresa —agregó el de cabellos negros—. Es… increíble. No sabía que era
hijo de Park GongYoo, es tan irreal, Beom nunca te mencionó.

—A BaekBeom… no le conozco, sólo lo vi algunas cuantas veces en la fábrica antes de que


empezara a salir con mi hermana.

—Sí, eso pudo haber sucedido. —Dando un sorbo a su copa, Baekhyun consiguió humedecer
su boca. Era complicado para él hablar al respecto, en especial porque sí, jamás creyó que eso
sucedería; Chanyeol era parte de la familia política de su hermano, y para Baekhyun aquella
relación ya era bastante difícil de sostener desde antes—. Sus padres y hermanos no parecían
de acuerdo con su matrimonio, debió sentirse igual al respecto.

—En realidad… —Chanyeol torció los labios, ya que eso nunca le preocupó—. No era
asunto mío, estoy seguro que ella se veía feliz saliendo con él. En ese momento opinar no era
un lujo que me pudiera dar.

—¿Por qué?

Ante el cuestionamiento Chanyeol se permitió notar los ojos de Baekhyun obsérvale con
curiosidad; estaban rozando las líneas límites hacia asuntos más profundos. Para el mayor,
hablar de sus problemas familiares era terreno peligroso, principalmente, porque justo ahora
estaba tratando de recuperar aquellas relaciones.

Apenas tenían sólo unos minutos conversando, no podía permitir que sus preocupaciones
salieran tan rápido. No estaba tan tomado para desahogarse con él, además de que, Baekhyun
era y seguiría siendo su empleado.

—Yoora me dijo que vives con ellos —Chanyeol cambió de tema, haciendo que el menor se
distrajera por lo dicho, y sonriera de manera entre tímida y traviesa.

—Sólo es algo temporal, bueno, no tan temporal contando que he vivido con ellos por tantos
años, es sólo que en este tiempo he preferido ahorrar dinero, de hecho Junmyeon suele
decirme épargne, al parecer tiene esa cosa de poner apodos en diferentes idiomas. Todos
piensan que soy de ese modo, ¿sabes? Como una especie de tacaño, pero en realidad es que
pienso mucho en mi futuro y quisiera ser independiente, ser quien pague por sus propios
gastos y lujos, aunque BaekBeom y Yoora han sido de gran ayuda, de todos modos, les he
pagado un alquiler, no soy sólo el que llegó a invadirlos.

Para entonces, Chanyeol ya se encontraba entre reírse o pedirle que se tranquilizara.


Baekhyun había hablado tan rápido como si el tema del dinero o de su estadía en esa casa,
fuera un punto sensible para él.

El alto se limitó a asentir, percibiendo cómo el rostro de Baekhyun pasó de blanco a rosa; sus
orejas estaban bastante rojas, y el nerviosismo causando reacciones en sus temblorosos
labios.
—No estoy juzgándote —Chanyeol aclaró—. No creo que esté mal que vivas con ellos, de
hecho me parece algo inteligente que pienses en tu futuro, aunque siempre es bueno llevarse
las cosas con calma. Si vives pensando en ello te volverás loco.

—Beom me recuerda eso la mayoría del tiempo.

—Entonces deberías tomar el consejo —insistió, moviendo su mano hizo que su copa girara
para llevar la sustancia a sus labios, dándose cuenta que ya había concluido su bebida.
Colocando el objeto en la mesa se permitió mirar al chico que jugaba con sus propias manos.
Apreció una sonrisa simple, pero bastante positiva en sus rosados labios.

Era extraño como Baekhyun podría parecer una persona tan distinta cada que intercambiaban
palabras. El chico sexy que le volvía loco en los pasillos era diferente al que entraba a su
oficina para ayudarle con su café derramado, o al chico con el que estuvo encerrado en un
elevador.

El Baekhyun de ahora, lucía más joven y sin embargo, un poco más maduro, más real.

***

—Entonces… —Baekhyun se rio mientras trataba de controlar su risa, lo que le resultó


bastante imposible por todas esas copas de vino, champagne y cócteles que había ingerido ya.
Su cabeza no estaba trabajando del todo bien, no obstante aún podía mantenerse de pie y
recordar su experiencia pasada como para poder seguir contándola.

Chanyeol anteriormente le vio sacarse el saco, deshacer el nudo de su corbata y avanzar hasta
un círculo de personas con quienes decidió acercarse a conversar. Baekhyun había empezado
desde dos horas atrás en una aparente carrera por beberse todo el alcohol de la fiesta, su
razón, la cual ignoraba Chanyeol, es que BaekBeom se les había unido antes, y entre esos
comentarios que el mayor creyó inocentes, informó algunos gustos y detalles que hicieron a
Baekhyun desear esconderse bajo la mesa por lo menos para siempre.

¿Quién se creía BaekBeom para intentar liarlo con él de todas formas?

Baekhyun sabía que aquello sólo demostraba que los Byun eran algo así como un asco, a la
hora de querer ligar.

BaekBeom no había sido de ayuda, en definitiva. Y Baekhyun, por supuesto, no pudo hacer
menos peores las cosas al decidir beberse hasta el agua de los floreros y conseguir olvidarse
de todo.

Incluso cuando hacerlo en tal lugar y tal evento, lo empeoraba más.

Chanyeol se detuvo detrás de un Baekhyun que luchaba con todas sus fuerzas para estirar los
brazos, en un intento fallido para imitar a Junmyeon lanzando un balón. El alto llevaba sobre
su antebrazo el saco del pequeño hombre, además de su corbata. Por fortuna Baekhyun aún
conservaba sus zapatos, pero su camisa estaba arremangada y desabotonada en la parte
superior.

«En qué líos te metes, Chanyeol» se dijo a sí mismo, tratando de visualizar a su hermana o a
su cuñado para pasarles la tarea de cuidar al borracho.

—Pero… pero —Baekhyun hipó—. Todosh sabemosh que Junmyon es malo para el
baloncestosh, ¿cierto? —Su pregunta salió aguda y dirigida al hombre que sonreía más
divertido.

Park GongYoo no era un hombre de sonrisas, pero al parecer la patética actuación de


Baekhyun estaba poniéndolo de buen humor.

—Y comoh tosdosh sabemos esóh podemos sospechars que él, él, nunca iba a encestarsh,
pero, Junmyon es un hombrée, un hombrée con suerteh, sin emabrgóh —levantó un dedo
para remarcar lo que iba a decir, agitó el dedo demasiado cerca de uno de los socios
invitados.

Chanyeol luchó contra sus ganas de palmear su cara, ignorando su gesto su empleado
continuó:

—Erah algo así como muy raróh, porque Junmyoen, ¿era Junmyon?, ah sí, Junmyon logró
meter el balón, sin embargohs el tiempo estabah corriendo, y corría, y corríah, y no
pudismosh conseguir el último puntóh. Fues una pena que noh, que no lograramohs ganar…
—Baekhyun se detuvo un momento, y su brazo logró colocarse sobre el hombro de
GongYoo, recargándose en él, luego, miró hacia los invitados, y sonrió para sí mismo—.
¿Qué estabáh diciendóh?

—Oh, dios mío —su madre dijo a su lado, Chanyeol al escucharla le miró juntar sus propias
manos, en una acción que aseguraba su preocupación—. Baekhyun está muy mal, no puedo
creer que Yoora se fuera sin él.

—¿Yoora se fue? —La voz preocupada de Chanyeol salió fuerte, y Baekhyun alcanzó a oírle.

El pequeño pelinegro le sonrió al mirarle, y agitó su mano para saludarle.

—Holá, jefe Paaarks.

—Deberías llevarle a casa, BaekBeom debe hacerse cargo de él, si permanece por más
tiempo aquí podría ocasionar un accidente, los socios de tu padre están aquí, por ahora les
parece divertido, pero si el chico termina devolviendo lo que se tomó esto se volverá un
desastre—. A pesar de que su madre hablaba de posibilidades, se volvió más una orden al
sentir su mano tras su espalda la cual le envió hacia enfrente.

Chanyeol consideró seriamente mantener distancia de su madre y hermana que tenían el


hábito de empujarle cada que podían; siendo su progenitora la que estaba pidiéndole tales
cosas, el de cabellos castaños ni siquiera pudo inventarse una excusa con la cual negarse, o al
menos darle una mirada que le informara que no estaba siendo feliz por la tarea dada.
Necesitó estirar sus brazos para quitar el de Baekhyun sobre su padre, y le hizo girar en su
lugar; ofreció a los mayores una ligera pero notable venia como permiso para retirarse, y
apoyó el pequeño cuerpo sobre el suyo, caminando entonces con dirección a la casa.
Necesitaba lavar su rostro para despertarle, y asegurarse de que volviera a ponerse sus
prendas.

Su madre avanzó tras ellos, hablando de lo mal que lucía Baekhyun, como si expresar y
repetir el pésimo estado en el que estaba mejorara algo. Chanyeol decidió no decir nada al
respecto, pues su madre solía ser así, se preocupaba en exceso y miraba mal, o demasiado
mal, algunas situaciones.

Sin darse cuenta, o no hasta que llegaron al primer baño en la planta baja y su madre se alejó
por el sonido de las arcadas que el pequeño dio, que cayó en cuenta de lo juntos que estaban.

La mayoría del tiempo solía mirar el cuerpo de Baekhyun como… bueno, de manera muy
sexual. Sus curvilíneos muslos y su redondo trasero. Sus labios rosas y esas sonrisas
atrevidas. El Baekhyun de ahora era muy distinto, porque lucía cansado, su boca se notaba
seca y Chanyeol ni siquiera tenía la intención de mirarle bajo el cinturón.

Definitivamente, Baekhyun estaba por mucho muy alejado de ser su tipo ideal.

Logrando que ambos llegaran hasta el lavabo, empujó la llave dejando correr agua, Chanyeol
mojó su palma y luego la llevó húmeda hasta el rostro del adormilado Baekhyun. La cara de
éste se arrugó por la sensación y con dificultad abrió los ojos. Chanyeol sintió su cuerpo
pegarse un poco más al suyo, frotándose de una forma no tan sensual, no obstante el contacto
estaba rompiendo aquellas barreras, las mismas que en una situación diferente, hubieran sido
imposibles de atravesar.

***

Teniendo a Baekhyun ya bien sentado sobre el asiento del copiloto, aseado, la ropa en orden,
con el cinturón de seguridad puesto y más calmado, encendió su auto guiándose por el GPS
para llegar hasta la casa de su hermana. Con algo de mal humor movió sus manos sobre el
volante, pensando si el olor a alcohol se penetraría en el interior.

—Yoora —Chanyeol pronunció, gruñendo—. Estoy seguro que tienes que ver con esto.

Su hermana podría ser bastante inmadura cuando se lo proponía.

—Uhm, túh túh estásh hablando mooee fuerte —Baekhyun balbuceó con los ojos cerrados,
retorciéndose en el asiento—. Youra es una ec-excelente mujer.

—Parece que no hablas de la misma persona —Chanyeol se defendió, pensando casi al


instante si debería ponerse a hablar con quien no tenía idea de lo que decía. Ser tan
sinvergüenza ya pronosticaba mucho.
Baekhyun estaba muy ebrio, y lo más probable es que al día siguiente no recordaría ni la
mitad de lo que había hecho o dicho.

—Sí lo hagohs, Youra es tuh hermana y es mi cuñadá, Bum es un idiotash pero ha hecho al
menos algo bien, algo bien en su vidash.

—¿Y eso qué es?— Chanyeol inquirió curioso, mirando como Baekhyun torcía los labios y
apretaba los párpados. La luz del alumbrado en su trayecto a casa le golpeaba en la cara, lo
que al parecer estaba poniéndolo de mal humor.

—¿Cómoh quéh quéee? —Baekhyun se rio al escuchar su voz aguda al final, y estirando su
brazo golpeó el pecho de Chanyeol con su mano, sorprendiendo a éste—. ¿Has-has visthó a
toda esa gente que-uh- que intenta encontrarsh al amors de su vida?, yo ni siquiera me atrevo
a tener un novio, last las personas son muy cuimplicadas, pero él, el estúpido idiotáh lo pudo
conseguris.

—¿Conse qué?

—¿Consegurir?, síh eso, conse-conseguir.

Chanyeol se quedó en silencio cuando el otro terminó de hablar, no supo si debía hacerle caso
a alguien que estaba hablando inconscientemente, o en apariencia. Sus palabras sonaban
bastante ciertas sin embargo, ¿o es que acaso Baekhyun era más nítido que él incluso con
tragos encima? Aprovechando su estado, y sabiendo o sospechando que el menor podría
olvidar un porcentaje considerable de información dicha o recibida, se aclaró la garganta.

El GPS marcaba el camino, y aún había un gran trayecto restante, lo que le daba la
oportunidad de extender un poco esa conversación, o al menos hasta que el pelinegro se
durmiera.

—Baekhyun —Chanyeol fingió toser tras nombrarle, sintiéndose como un tonto al estar
pensando sobre ello—. No sé si estoy sobre pensando esto, pero… ¿A ti te intereso? —se oyó
tragar, y sus manos inquietas se aferraron al volante y palanca del vehículo.

Baekhyun había guardado silencio, incluso aquellos jadeos que dio por su acaloramiento e
incomodidad, se detuvieron.

Girando un poco su rostro, Chanyeol notó al pequeño con los ojos abiertos, mirándole en
profundidad.

—¿Qué pasa? —El mayor inquirió.

—Oush —Baekhyun entrecerró sus ojos—. ¿Pors quéh preguntas eso tan derepnete? —habló
de forma atropellada, y agitó su mano antes de desabrochar el cinturón de seguridad.

Chanyeol entró en pánico al mirarle hacer eso, y bajó la velocidad del vehículo, orillándose
para detener el auto.

—¡Byun! —Logrando que la espalda del nombrado volviera contra el respaldo, ajustó el
cinturón una vez más—. ¿Qué demonios haces?
—Sóloh queráias tocarte —sus manos sostuvieron a Chanyeol por las mejillas, y sonriendo
de manera tonta juntó sus labios por un breve segundo. En su deseo, sus manos se deslizaron
hacia la nuca ajena, y Chanyeol sintió ser jalado y una presión más fuerte cuando sus bocas
chocaron.

Sus belfos sabían a alcohol y menta, y el alto tuvo la necesidad de empujarle para crear
distancia, sin embargo los delgados dedos del menor se aferraron en su cabello, y una oleada
de calor subió y aumentó hasta su cuello. Aún tenía los ojos abiertos, y pese a la oscuridad
logró mirar los párpados abajo del de cabellos oscuros.

Chanyeol sintió la boca ajena abrirse, como anunciando que estaba permitiéndole que el beso
se profundizara.

¿Hacerlo o no?, Chanyeol ni siquiera lo pensó dos veces.

Sus labios tomaron el inferior de Baekhyun de una sola vez, haciendo un recorrido lento y
húmedo, abrió la boca para empezar otra caricia, sus lenguas se alcanzaron a rozar.
Repitiendo la acción, Chanyeol no pudo ni procesar lo que estaba sucediendo, el deleite y
deseo iba más allá.

Porque a pesar de todo, Baekhyun estaba cumpliendo sus expectativas.

***

Abrió los ojos cuando la mano sobre su espalda le movió con algo de fuerza.

Quejándose, Baekhyun agitó su mano sin despegar su rostro de la almohada, necesitaba


dormir un poco más; quería descansar para que el zumbido retumbado en sus oídos dejara de
marearle, y así mismo, causándole dolor de cabeza. Sintiendo una vez más el peso sobre su
espalda, giró gruñendo, lanzando una patada para alejar a aquella persona que intentaba
despertarle.

—Largo —pidió en voz baja, e incluso así, el sonido de su propia voz estaba molestándole—.
Quiero dormir.

—Deberías tomar una ducha —BaekBeom sugirió tras esquivar el pie de su hermano, por el
edredón moviéndose notó que éste estaba vestido con el traje aún, y tirando de la tela y dando
una palmada sobre su mejilla, se burló—. ¿Qué tal la resaca?

—Déjame dormir, idiota —su voz salió más fuerte y ronca. Un dolor se alojó en su cabeza—.
Ahhh, maldita sea.

—Aquí —su hermano mayor dijo mientras ponía una bandeja con un desayuno sobre el buró
—. Llena tu estómago y toma una pastilla.

—No, gracias, preferiría dormir primero —susurró, evitando por el sonido bajo que el dolor
volviera.
—Descansarás mejor si lo haces, también necesitas cambiarte o esa ropa se te marcará al
cuerpo. Desayuna, toma la pastilla, ponte un maldito pijama y podrás dormir hasta mañana si
lo deseas —BaekBeom se rio al ver a su hermano estirarse, y palmeó su rostro por segunda
vez consiguiendo que abriera los ojos—. También te dejaré un número aquí, necesitas
agradecerle a mi cuñado por traerte a casa.

El cuerpo de Baekhyun se congeló al instante, su músculos tensándose mientras la


información iba haciendo estragos en su corazón.

Apenas escuchó a su hermano cerrar la puerta de la habitación logró sentarse en la cama, se


miró aun vistiendo el traje, el saco de éste en un perchero, sus zapatos tirados en el suelo y su
camisa desabotonada. Puso sus manos sobre su propia cabeza, y en lo que pareció un no tan
pequeño bombardeo de flashbacks, todo, o al menos una parte de ello, le hizo ser consciente
de su pésimo comportamiento de la noche anterior.

Mientras ponía los pies en el suelo, cayó en cuenta de que en verdad Chanyeol ahora era, de
alguna forma, más que su jefe. Su hermano incluso ya estaba llamándole cuñado, lo que
significaba que a BaekBeom le agradaba.

«Bien, ese no es un gran problema» Baekhyun se dijo, quitándose el cinturón al caminar


hacia el baño. «A BaekBeom le agrada todo el mundo»

Conforme su ropa cayó al suelo el rostro de Leeteuk le llegó a la cabeza, para no variar.
Aquel fue el único hombre que a BaekBeom nunca le agradó, aunque considerando que era
como once años mayor y que le había roto el corazón, tenía sus buenos motivos, Baekhyun
reflexionó.

No podía culpar a BaekBeom de odiarlo, de cualquier manera y pese a cualquier cosa, no se


llamaría así mismo un buen hermano si no lo defendiera y cuidara a esa medida.

Sonrió siseando al sentir el agua correr por su cuerpo, esperó a que su cabello estuviera
mojado para abrir los ojos, el agua se deslizo por sus labios y al tocarlos, pudo notar que en
ellos había una pequeña herida.

Baekhyun frunció las cejas al no recordar si eso había estado desde antes, intentando hacer
memoria, otro pequeño flashback volvió a invadirle, uno corto pero tan revelador.

A Chanyeol besándole en su auto, con los ojos cerrados y tocándole como por tanto tiempo lo
deseó.

***

Sus dedos tamborileaban sobre la barra de su cocina. Chanyeol mantenía la mirada fija en su
teléfono móvil, como si con ello pudiera lograr que aquella llamada que casi podía jurar que
sucedería, llegaría más rápido.
Desesperándose tomó el aparato entre sus dedos, buscando el contacto que una noche antes
Yoora le había entregado para cuando necesitara llamarle. Al lado del ícono estaba un «Park-
Byun House», nombre por el que su hermana mayor le había rogado para que lo registrara.

Respirando hondo, Chanyeol presionó en el botón verde para iniciar una llamada. No sabía
con qué pretexto pediría hablar con el pequeño hombre, o si debía sólo ofrecer sus disculpas.

Escuchó como la llamada fue recibida, la voz masculina de alguien diciendo algo para otra
persona, y luego el metálico sonido de un «¿Diga?». El alto no pudo ni responder, escuchar
al adorable y amable BaekBeom hablar lo hacía sentir más culpable, colgó sin decir nada, y
entonces el remordimiento se apoderó de cada centímetro de su cuerpo.

Se sentía mal… tan mal como si hubiera abusado del borracho y nada consciente hombre. Por
supuesto, aquello no había pasado de unos besos y quizás su mano tocando un poco su
pierna, Chanyeol afortunadamente recordó que aquellas acciones no estaban sucediendo con
el consentimiento de Baekhyun, por lo cual detenerse, poner sus manos sobre el volante y
llevarle hasta casa fue lo que se obligó a realizar.

Chanyeol aún se sentía avergonzado por cómo logró entregar a Baekhyun en cuanto su
cuñado abrió la puerta, soltando su pequeño cuerpo como si quemara en sus manos. Yoora
había llegado hasta ellos segundos después, mirando que el estado de Baekhyun había
empeorado y arruinado lo que ella creyó un buen plan.

Bebiendo de su taza de café, Chanyeol avanzó hacia la estancia de su casa, tomó asiento en el
sofá, percatándose de que no había muchas cosas con las cuales distraerse. Necesitaba
hacerlo, dejar de pensar en esos besos o en las consecuencias de ellos. Poniendo su taza vacía
sobre el mueble de lámpara en su costado, y tomando de éste mismo las llaves de su auto,
decidió salir de su departamento.

Debía despejar su mente.

***

Sus pulgares presionaron el papel, y titubeando tomó su propio móvil para marcar. La serie
de números parecieron llevar consigo una sensación distinta. Baekhyun había deseado antes
conseguir el número de su jefe, tener al menos de esa manera esa pequeña parte de
información personal, algo que le haría sentirse más íntimo con él. No obstante, las razones,
el momento y los lazos, no parecían tan buenos ahora.

¿Chanyeol y él se habían besado? Aún con el pensamiento bailando en su cabeza terminó de


pulsar el último número, dudando, decidió sólo registrar el contacto con un simple «PCY»

—Ah, idiota —Baekhyun puso sus dedos sobre su cabeza, y consiguió recostarse en su cama
al estirar las piernas y esconderse bajó el edredón—. Le has besado y ni siquiera puedes
recordarlo todo.
Pese a estar regañándose, una pequeña sonrisa se asomó, y terminó por cerrar los ojos,
imaginándose qué tan bien pudo haberse sentido. Luego, como si algo hubiera hecho clic en
su cabeza, se reincorporó en su cama cayendo en cuenta de lo que aquello significaba.

***

Caminó sin dirección, su cabeza no podía formular ideas y sus pies sólo avanzaron hacia
algún lugar conocido.

Chanyeol solía tener esa clase de planes o rutinas, cuando se quedaba sin pendientes que
atender en la oficina o hasta en su propio hogar. No era algo que le preocupara, o bien, no era
algo de lo que le gustaría hablar definiéndolo como un problema. Desde su última ruptura y
distanciamiento con su familia, algunos aspectos de su vida se vieron afectados también.

Sus pasadas amistades tenían sus propios problemas, además de que la vida luego de la
universidad le hizo saber que la supervivencia no era cosa sencilla.

Taecyeon había conocido a Eunjung durante la universidad, no fue un enamoramiento a


primera vista, de hecho, aquellos dos habían tenido su dificultosa historia de amor que se
consolidó hasta que, por casualidad o destino, entraron a trabajar al mismo lugar. Una gran
parte del tiempo de Taecyeon fue colocada ahí, por lo cual Chanyeol se vio algo desplazado y
con menos de esas tardes y noches de fiesta, de los que necesitó con urgencia para despejar
su mente de los conflictos e inquietudes acerca de su sexualidad.

Pero bien, aquello de alguna manera mejoró después, cuando Sehun apareció en su vida y las
intranquilidades dejaron de perseguirle para joderle.

Su vida lentamente se puso en su lugar, con un pequeño pero bien pagado puesto en el
periódico, que fue ascendiendo hasta que su talento fue reconocido por el editor en jefe de
éste, y que lo convirtió en el encargado de la revista. El dinero en su cuenta bancaria le
permitió salir del departamento que compartía con Taecyeon, comprando uno en un buen
ubicado edificio donde llevó consigo a su entonces pareja.

Salvo por no poder acercarse a sus padres y hermanos por miedo al rechazo, lo demás
marchaba bien. Exact estaba teniendo un buen recibimiento con los cambios que propuso y
realizó, sus empleados estaban contentos, y su vida amorosa estaba facilitándole llegar a la
oficina con buenos ánimos para trabajar.

Sin embargo, las malas noticias y pequeñitos problemas acumulándose hicieron de su


cotidianidad algo insoportable, y Sehun se dijo harto de todo ese teatro que se repetía día con
día, de su poca voluntad para acercarse a su familia y enfrentar los problemas, por su falta de
ganas y sus rechazos a que ambos se tomaran de las manos cuando caminaban juntos por las
calles.
Sehun estaba cansado de que Chanyeol siguiera rechazándose y rechazándolo, como si estar
con él lo avergonzara, como si le doliera cuando gente (a la que no conocían) los miraba mal.

Terminar su relación fue uno de los golpes más duros para Chanyeol, porque a pesar de que
sonaba tonto y tan cliché, tuvo que ver a Sehun irse con sus maletas hechas para darse cuenta
del gran y poderoso amor que sentía por él. Todo aquello que había construido por dos años
empezó a volverse demasiado gris.

Su vida dejó de ser la misma, sus sonrisas llegaban a ser escasas en la oficina, y en ocasiones,
su mal humor hizo que algunos de los escritores le respondieran con el mismo enojo,
volviendo por momentos tenso el ambiente de trabajo.

Se había hecho una nueva rutina, donde de lunes a sábado iría a la oficina por la mañana,
volvería por la noche a su limpio y geométrico departamento. Salvo por esas invitaciones de
SunYoung los fines de semana que hacían diferente sus domingos, podría distraerse de su
aburrida costumbre, de lo contrario, estaría caminando por el centro comercial intentando
despejar su cabeza, encontrar alguna actividad o sólo pensar en alguien con quien
mensajearse para distraerse.

Justo como ahora, en donde sólo se había dado cuenta en dónde estaba cuando uno de los
empleados de la tienda, se había acercado a él para preguntar si buscaba algo en especial.
Chanyeol negó con la cabeza, y se paseó por la sección de camisas dobladas sobre una mesa
circular. Miró los colores y palpó la tela; avanzó sin un motivo hasta una línea de ganchos
donde colgaban sacos, al costado, otra de abrigos.

Sonrió al visualizar uno, estiró su mano para tomarlo, sin embargo una delgada mano se
había acercado también, sus dedos chocaron al tomar la misma prenda. Chanyeol levantó la
mirada con una leve sonrisa para disculparse, no obstante el amago no llegó a mostrarse por
completo, la sorpresa invadió su rostro al igual que al hombre a su lado.

Sehun no supo ni siquiera adónde mirar, e hizo una leve venia como saludo.

La boca de Chanyeol se abrió queriendo pronunciar algo por el inesperado encuentro,


preguntar cómo estaba, saber qué era lo que había pasado con él. Luego de su ruptura no supo
nada del hombre, sólo salió por la puerta y desapareció de su vida con la misma facilidad.
Sehun cambió el número de contacto, le impidió buscarle; se fue como el humo,
evaporándose y no dejando rastro.

Y ahora estaba frente a él, un año después de haber causado todo ese dolor.

Chanyeol sintió nervios, y recordó aquel fondo de pantalla que conservó en el ordenador de
su oficina. Sehun ya no tenía el cabello rubio, su pelo era ahora de un tono anaranjado.

Se veía tractivo, en su opinión, demasiado.

—Ha pasado un tiempo —Chanyeol logró decir, tragó saliva sintiéndose de una manera
parecida a cuando le pidió a ese mismo hombre que fuera a una cita con él.
Sehun al frente, dio una mirada nerviosa hacia su ex, su rostro parecía asustado, como si
estuviera viendo a un fantasma.

El mayor no quiso ver en su expresión una mala señal, porque comenzaría a hacerle daño.

—Lo sé —Sehun dijo, y se encogió de un hombro alisando el hombro del abrigo en el que ya
había perdido el interés—. Veo que sigues usando el mismo tipo de ropa. Qué lindo.

—Decidí usarla ya que dijiste antes que era mi estilo.

Sehun alzó una ceja al escucharle, y asintió con la cabeza como si comprendiera. En su rostro
aún no lograba verse algún tipo de alegría.

—Bueno, estoy aquí comprando porque tengo un evento hoy, así que no te interrumpiré,
continúa —el de cabellos naranjas dijo. Movió sus palmas para señalar el abrigo, y logró
girar en su lugar, pero el más alto le tocó el hombro impidiéndole alejarse.

—Espera, ¿tienes mucha prisa? Hace mucho tiempo que no te veía. ¿Por qué no vamos a
tomar un café y conversamos? Yo invito.

—Ou —Sehun eludió, negó con el rostro antes de mirar hacia un costado.

Un tipo les miraba desde lejos, fingiendo estar distraído con algunas corbatas exhibidas cerca
del mostrador

—Siendo honesto… —el menor agregó musitando, miró a los esperanzados ojos de
Chanyeol. Sehun se dio cuenta de lo que estaba pensando, porque aunque en ellos no podía
ver un amor fuerte como en el pasado, si pudo notar su anticipación—. Tengo novio,
Chanyeol. No creo que a él le guste la idea de que vaya contigo a tomar un café… lo más
sano es sólo decirnos adiós.

Fue duro, pero Chanyeol logró mantener un rostro firme al apretar los labios, tras una
disculpa le dejó ir al hombre junto al que estaba mirando prendas en el otro extremo.

Chanyeol decidió no quedarse ahí para verles probarse ropa y tomarse de las manos, así que
manteniendo un rostro en alto y algo desinteresado, caminó hacia la salida para no aumentar
el daño, para no sentirse como el ridículo que continuaba viviendo en el pasado.

Mientras avanzaba por la acera, negó con el rostro con una sonrisa irónica, burlándose de sí
mismo por todo lo que había pasado tras su ruptura. Sehun había vivido su vida, le había
olvidado, mientras él continuaba parado sobre el mismo lugar esperando que los problemas
se le resolvieran solos. Recordando, pensó en todo aquello que Taecyeon le decía, que le
dijeron sus hermanos semanas atrás, lo mismo que Eunjung en sutiles ocasiones le repitió
también.

Necesitaba superarlo.

Mirando por encima de su hombro, alcanzó a notar como Sehun y su novio salían de la
tienda, por lo que inspeccionó a sus costados buscando algún lugar donde pudiera entrar para
no atormentarse más, para no mirar de cerca el rostro de a quien ahora le pertenecían las
atenciones de su ex pareja.

Visualizando una cafetería hizo un trayecto corto hacia la entrada, yendo hacia el mostrador.
El café solía ser sólo un estimulante cuando necesitaba trabajar, pero ahora, estaba siendo una
droga para mantenerse cuerdo y con los pensamientos en otro lado.

Leyó todos los nombres de los cafés, y pidió el más sencillo que pudo identificar. Tamborileó
sus dedos sobre la barra donde se encontraba la registradora, obligándose a no mirar hacia
atrás. La empleada del otro lado le distrajo por un momento, por lo cual estaba más ansioso
por recibir su bebida y salir de ahí, pensando en escapar a su departamento o al de Taecyeon.

Tan pronto tuvo el vaso sobre sus manos giró en su lugar, sin embargo la vida no estaba
planeando dejarle irse así nada más, y sus pies frenaron en seco al notar a ese pequeño
hombre ingresar entre las puertas de cristal.

Baekhyun estaba usando ropa deportiva, un pantalón de algodón que se ajustaba en sus
pantorrillas, una sudadera con capucha que cubría su cabello, y unos zapatos deportivos
bajos. Todo él estaba lleno de colores oscuros, y sin querer, Chanyeol pensó en Sehun y su
pasado estilo colorido. A sus cabellos naranjas y a su costosa ropa.

La boca de Baekhyun se abrió, asustándose al haber encontrado a Chanyeol ahí, justo cuando
todo lo que deseaba era no topárselo por al menos por unos años.

El de labios delgados apretó la boca, e hizo una leve inclinación antes de rodearle como si
sólo se tratara de un mueble estorbando en su camino. Chanyeol frunció las cejas por el
hecho, porque recordando el motivo por el que había salido de casa en primer lugar, se debía
precisamente a él. El de cabellos castaños había estado esperando la llamada de Baekhyun,
para poder ahondar en el tema de su borrachera, y para disculparse la herida sobre su labio.

—Baekhyun —Chanyeol pronunció, dejando al menor en medio de dar el siguiente paso. Era
la primera vez en que estaba hablándole por su nombre—. Necesitamos hablar.

«Oh, no», el pelinegro pensó. «Me despedirá». Giró con rapidez sobre sus talones, sus ojos
en demasía abiertos y sus manos agitándose negando.

—Sobre lo de anoche, yo quería… —Baekhyun se aventuró.

Vio al mayor negar con el rostro, el de ojos grandes movió su cabeza dirigiéndola a los
costados, haciéndole saber que no era un buen lugar para conversar, seguidamente le vio
mover su mano, señalándole el mostrador, pidiéndole así acabar primero con su compra.

Baekhyun titubeó al mirarle, y apretando con sus dedos las mangas de su sudadera, volvió a
dar media vuelta, avanzando dudoso.

Chanyeol por su parte decidió ir hacia una de las mesas cerca de la pared de cristal, y observó
hacia afuera notando que no había ningún rastro de Sehun. Menos de cinco minutos después
Baekhyun llegó hasta él, tomando asiento al frente, pero con su mirada dirigida hacia su
propio vaso.
—Tu comportamiento de anoche —el mayor inició, con ese aspecto serio. Baekhyun le miró
bajo las pestañas—. No fue el adecuado.

—Lo sé —Baekhyun respondió—. Bebí demasiado e hice algunas estupideces, no es algo


que habría hecho de estar sobrio, de verdad, ni siquiera sé por qué Beom dejó que bebiera
tanto, sabe que no tengo buena tolerancia, me pongo muy mal, pero como dije: fue algo que
no haría de estar sobrio, así que me disculpo. También iré a visitar a sus padres para
disculparme adecuadamente. No sé…

Baekhyun puso sus manos sobre su cara, sintiéndose inquieto al pensar en ello. Antes, había
estado preocupado por haber besado a su jefe y en las posibles consecuencias que traería
consigo, pero ahora, estaba cayendo en cuenta de que sus acciones también estaban
perjudicando a su hermano.

Chanyeol le miró preocupado, y en su pecho, una especie de remordimiento fue creciendo.


Baekhyun, por lo que escuchó, sabía que había cometido errores, el hecho de ponerse
borracho era obvio que lo recordaría —o bien— no lo recordaría pero lo sabría por su resaca.
Luego como un baño de agua helada, el alto recordó una parte en específico:

«Bebí demasiado e hice algunas estupideces»

Okay; esa era su señal, ¿no?

Sentándose recto sobre su lugar, Chanyeol aclaró su garganta. Baekhyun quitó las manos de
su cara, levantando el rostro se dejó mirar. Se dio cuenta de que Chanyeol quería hablar.

El labio inferior de Baekhyun mostraba una herida ya cicatrizada, una leve línea roja que
demostraba que había sangrado antes. Los ojos grandes vieron con detalle la lesión, y tragó
saliva al mismo tiempo que el menor.

—Sobre nosotros… —Chanyeol masculló.

«¿Nosotros?», Baekhyun repasó, «¿Nosotros?, ¿por qué habla en plural?», con una
expresión aterrorizada notó como su jefe estaba mirando hacia otra dirección, su boca se
movía como si hablara, pero apenas si lograba escucharle balbucear. «Oh, dios, Park lo dirá,
Park lo sabe, me despedirá».

—Entonces te llevé a casa, estabas perdido, mi madre me pidió llevarte porque Yoora se
había largado de ahí sin ti, según lo que dijo tu hermano él no tenía idea de que tú seguías en
la fiesta. Así que supongo que… —Chanyeol se señaló su propia boca con torpeza, como si
le costara hablar de ello—. En el camino estabas muy inquieto, así que fue… fue un
accidente, te golpeaste. Espero no te asustaras cuando te viste por la mañana

Chanyeol no sabía ni siquiera por qué había cambiado de plan, pero el rostro de Baekhyun le
angustió tanto que sólo lo hizo.

Los nervios de Baekhyun desaparecieron en ese momento, aquel flashback se repitió, a


Chanyeol besándole en el auto, a su mano deslizándose a lo largo de su muslo mientras sus
labios se recorrían, a ese ligero dolor que sintió tras una pequeña mordida.
Confundiéndose, el menor de los dos se tocó la boca, y Chanyeol desvió la mirada por un
segundo, como si con ello confirmara sus sospechas. Las cejas del más joven se juntaron al
enfadarse, porque al parecer para el alto estaba siendo fácil jugar con él, sólo dar excusas
para saber si podría engañarle, y entonces hacer como si todo ese avance no hubiera ocurrido.

Habían cruzado esa línea ya, no podía hacerse el desentendido y borrar sus acciones
justificándolas con mala memoria y alcohol.

—¿Eso pasó? —Baekhyun inquirió, sonando inseguro y ocasionando que el de cabellos


castaños tragara fuerte —. Porque yo…

—Sí, yo sólo te llevé a casa y luego tú…

—Porque puedo recordar algunas cosas y no son exactamente como me…

—Byun, sólo te lleve a casa, ¿de acuerdo? —Chanyeol cortó, su rostro volviéndose serio, o
asustado. Por la cabeza del de cabellos más claros sólo pasaba la idea de esquivar aquellas
trampas, o bueno, no trampas, sólo obstáculos que podrían presentarse si Baekhyun tomaba
en lo ocurrido una posibilidad de avance.

Chanyeol no era tonto, sabía que a Baekhyun le gustaba, y sí, él sentía una gran atracción por
el menor, sexual claramente, pero una atracción peligrosa de cualquier modo.

El pelinegro entendió su actitud, y resopló mostrándose ofendido por lo que el alto estaba
confirmando con sus evasiones.

—No es lo que yo recuerdo.

—Estabas ebrio.

—Bebí, Park, no me golpeé la cabeza. Recuerdo lo que pasó, recuerdo lo que ocurrió en tu
auto.

El rostro de Chanyeol cambió, porque la voz ajena salió más dura, demasiado molesta. Ni
siquiera pudo pensar en algo, así que sonrió de lado como si aquello no lo divirtiera, su gesto
era irónico, casi irritado.

—Tus modales…

—¿Mi modales? —Baekhyun se mofó—. ¿Y los tuyos qué? ¿Aprovechaste que estuviera
ebrio para poder besarme? ¿Eres ese tipo de hombre?

Disgustado, Chanyeol presionó el vaso con su café bajo sus dedos, y apretando los dientes le
dio una mirada descontenta.

—Yo no te besé Byun, fuiste tú el que me besó.

—No es eso lo que yo recuerdo, tú correspondiste, para un beso se necesitan dos, y tú no


parecías renuente, mira —se señaló la boca, la herida estaba tan reseca que amenazaba con
comenzar a sangrar.
—Esto no tiene ningún sentido —, poniéndose de pie Chanyeol advirtió de marcharse.

Baekhyun levantó el rostro retándole, y el alto no necesitó mucho tiempo para que en unos
cuantos pasos saliera del establecimiento.

El pelinegro abrió la boca incrédulo por su huida, y salió tras él a prisa. Ignoró a la pareja que
estaba caminando hacia la entrada, su hombro chocó con uno de ellos por ése motivo.

—Disculpe —Baekhyun alcanzó a decir, y avanzó aún enfocando la espalda de su jefe que
continuaba caminando.

—Baekhyun, ¿qué demonios? ¿Adónde vas? —Yixing alcanzó a cuestionarle, viendo como
su amigo giraba el rostro dándose cuenta de con quien había chocado.

—Te contaré después —Baekhyun le respondió, agitó su mano saludando a la pareja del
mayor. Sehun le miró sorprendido, primero a él y luego al hombre que seguía avanzando por
sobre la acera—. Nos vemos.

Deseando no tener más interrupciones, el menor aceleró sus pasos hasta correr.

Chanyeol ya había cruzado una calle y estaba por atravesar un pequeño parque. El camino
estaba casi vacío, sólo algunos niños y adolescentes en sus patinetas y bicicletas. Baekhyun
miró hacia los costados y al no ver ningún auto llegó a la otra acera y hasta rebasar al que le
evadía.

El mayor retrocedió al verle llegar al frente, quiso esquivarle al rodearle, pero Baekhyun
extendió sus brazos, haciéndole saber que no sería tan fácil.

—Hoy no estamos en la oficina, Park. No voy a comportarme como tu empleado; no


agacharé la cabeza y sólo lo aceptaré, ¿okay?

—Pero sigo siendo tu jefe —Chanyeol espetó—. Y no importa lo que haya pasado, entre
nosotros no ocurrió, ni ocurrirá nada.

—¿Puedes dejar de ser un idiota al menos por un jodido minuto? —Baekhyun pidió
exasperado, y bajó los brazos al ver como los ojos del más alto se ampliaron, pasmados—.
¿No puedes aceptar los efectos de tus acciones? Estaba ebrio Chanyeol, pero no soy tonto. Sé
lo que estábamos haciendo y sé por qué. ¿Qué no te das cuenta? ¿O es que todo este tiempo
sólo he estado sonriéndole a alguien quien ni siquiera entendía mis intenciones? Me gustas,
¿lo sabes, no?

Chanyeol humedeció su garganta por su ataque consecutivo de confesiones, y sólo parpadeó


como respuesta.

Baekhyun quiso estrellar su puño en el estúpido y hermoso rostro, pero se limitó a asentir y
prosiguió:

—No sé ni si quiera cómo empezar, o qué decir, no puedo esperar que tú me correspondas, o
al menos no es algo que en verdad creía que pasaría, pero si tú hiciste eso ayer fue por algo,
¿no es cierto? Tú estabas sobrio a diferencia de mí, de los dos tú eras quien pudo detenerse,
pero no lo hiciste…

—Pero… tú me besaste —Chanyeol agregó, rebatiendo.

—Maldita sea, detente, deja de decir eso. Ten valor y acéptalo —los ojos de Baekhyun se
habían encendido con enfado, y dio una mirada severa para el castaño.

Al parecer sus palabras habían tenido efecto en Chanyeol, como si hubiera herido sus
sentimientos u orgullo, ya que el alto se enderezó, y levantó el rostro con seguridad

—Okay —aceptó Chanyeol, áspero y burlón. Luego se encogió de un hombro, acto que hizo
que Baekhyun sintiera su propio labio retorcerse por el mal humor—. Sí lo hice, te besé, ¿y
luego qué?

Contrastando con segundos antes, la actitud valiente de Baekhyun pareció intercambiarse,


Chanyeol ahora lucía como el estoico. El de menor estatura miró hacia el suelo, sus ojos
parpadeando rápido al estar desprevenido por su rápida y extraña aceptación.

Bien, ya no había mucho qué perder.

Baekhyun dio dos pasos, largos y certeros, y alzándose en las puntas de sus pies alcanzó los
labios de su jefe, dando una rápida presión. No sabía por qué había optado por eso en lugar
de seguir quejándose, tal vez se debía a que, «si al menos esto se irá a la mierda, debería ser
por una buena razón». Baekhyun estaba seguro de que si perdía su trabajo debía tener una
buena anécdota para ello, algo que podría contar en las fiestas para hacer reír a Yixing.

“¿Recuerdas aquella vez que trabajé en una de las mejores revistas?” Baekhyun diría,
riéndose al continuar: “Al menos el maldito beso lo valió”.

El contacto no duró mucho, el pelinegro sabía que no debía esperar tanto, estaba robando un
beso al fin y al cabo. Mirando los ojos abiertos del alto, vio cómo su pecho subió y bajó
simulando suspirar, sus labios se separaron cuando Baekhyun puso los talones de nuevo en el
suelo.

Chanyeol estaba juzgándole, pensando, considerando un montón de cosas que Baekhyun sólo
pudo interpretar y resumir con un: «presenta tu renuncia mañana», o algo así. Baekhyun no
sabía cómo, nunca lo habían echado de ningún lugar.

Luego estaba la otra posibilidad, esa donde Chanyeol sólo se iba y fingía que nada pasaba,
pero el pelinegro entendía que eso sería demasiado hermoso, en exceso irreal. Baekhyun
retrocedió un paso, escondiendo sus manos tras su espalda tal cual niño travieso.

El alto tenía sus ojos bien fijos en él, y en un sólo movimiento extendió su brazo tomándolo
por la cadera. Fue brusco, pero Baekhyun no pudo responder ante ello, sólo dándose cuenta
de que había pasado hasta que su pecho estaba pegado al de su jefe. La mano de Chanyeol se
deslizó por su espalda, y unió sus bocas sin ninguna advertencia más.
Una inaudible queja se ahogó entre sus belfos, nadie pensaba ya, sólo estaban dejándose
llevar. Sus labios estaban recorriéndose, de forma repetitiva y a ritmo lento, respiraban antes
de unirse de nuevo, tocando sus lenguas una que otra vez al profundizar.

Chanyeol sintió cosquillas en sus comisuras cuando el pequeño soltó algunos bajos jadeos,
disfrutó los escalofríos por esos asquerosos chasquidos, que pese a eso, aumentaban el furor.

—¡Consigan una habitación! —Un hombre dijo al pasar a su costado, arrugando la cara al
verles con desaprobación—. Hay niños aquí, maldita sea.

Baekhyun miró por encima del hombro ajeno, queriendo levantar un dedo para responderle,
no obstante decidió mirar primero a Chanyeol, a sus labios hinchados y a sus brillantes ojos.
Fue extraño cómo pudo darse cuenta sólo con eso, en cómo esa atracción estaba rozando ya
límites mucho más alejados, más corpóreos.

El alto tragó saliva, y dio un paso hacia atrás. Baekhyun creyó que entonces volverían a
retroceder, en que el idiota huiría de nuevo. Sin embargo pudo verle mover el rostro,
insinuando o señalando algo, eventualmente extendió su mano, lo que le hizo comprender.

No sabía si decir que estaba siendo atrevido o sólo muy estúpido, pero cualquiera que fuera,
Baekhyun estaba decidiendo acabar con ello de una vez por todas.

Tomó su mano, importándole poco lo que pasara después.

***

Fue un recorrido corto considerando lo ansiosos que estaban.

Tan pronto la puerta de departamento fue abierta sus bocas se unieron de nuevo, de una
manera más impetuosa. Las manos de Chanyeol que por segundos le sostuvieron por la
cintura bajaron a prisa hasta sus glúteos, y presionaron con fuerza. Baekhyun gimió, dejando
de besarle cuando todo ese goce hizo que su vientre comenzara a reaccionar.

Ladeó el cuello cuando su jefe quiso besarle el cuello, y maleable, se dejó hacer por el mayor,
cediendo a que lo guiara hacia cualquier rincón del piso donde lo quisiera llevar. Su cabeza
estaba muy distraída por los toques, y avanzando hacia atrás fue moviéndose por un pasillo.
Chanyeol fue hábil en hacer el trayecto, y sin más sintió ser empujado sobre una cama.

Aquel movimiento le había hecho marearse, por lo que no pudo darle una buena mirada a la
habitación, ya que tan pronto su espalda tocó el colchón, Chanyeol ya estaba subiendo sobre
él. Los gruesos dedos del castaño acariciaron bajó la sudadera, haciéndole saber al alto que
Baekhyun no llevaba más ropa sobre su pecho más que aquella estúpida prenda. Fue
subiendo ésta por su pecho, y el pelinegro logró sentarse haciéndole más fácil la tarea de
desnudarle.

Baekhyun estaba en medio de creer que aquello estaba pasado y no. Y por un momento pensó
que había empezado a alucinar. Quería tocar al mayor también, porque sí, había soñado tanto
con ese momento, pero al parecer Chanyeol estaba en demasía entusiasmado, y estaba
haciendo cada cosa tan rápido que no le daba la oportunidad de pensar.

Una de las palmas de su jefe le empujó para que se recostara de nuevo, y Baekhyun jadeó
sintiendo los rasposos dígitos sobre su piel, cerró los ojos deleitándose, siendo poco
consciente de que Chanyeol estaba deslizándose hacia abajo.

El rostro del de cabellos castaños se detuvo frente a las cintas que ajustaban el pantalón
deportivo. Con su diestra acarició su pecho, y con la zurda desató el nudo permitiendo que la
prenda fuera quitada. Vio el elástico de su ropa interior donde se leía Supreme, y sonriendo,
acercó sus labios en el borde donde dejó un beso.

Sí, Chanyeol era bastante romántico.

Baekhyun balbuceó como reacción, y sus manos se movieron sobre el edredón esperando
apoyarse para sentarse. No quería que se prolongara todo con esa clase de preámbulos,
Chanyeol y él estaban ahí, por fin. Alargarlo era innecesario.

Los labios de Chanyeol se deslizaron hasta una de las esquinas, justo sobre el hueso de su
cadera, y con sus pulgares acarició sus curvilíneos costados. Mirando hacia el rostro de
Baekhyun desde abajo, pudo notarle jadeando, los dedos de sus manos arqueándose deseosos.
Sosteniendo los bordes bajó la ropa interior junto con el pantalón, ampliando la vista de su
cadera.

Chanyeol pegó su boca de nuevo a la piel, dejó algunos besos, unas succiones y como
resultado una marca.

—Uhg, ¿Por qué? ¡Ah! ¿Por qué tardas tanto? —Baekhyun sollozó, sus ojos cerrándose del
puro placer pues la lengua de Chanyeol estaba haciendo una bella obra de arte ahí abajo.

—¿Desesperado? —Chanyeol habló contra su piel, a la par sus índices sostuvieron de nuevo
la tela para bajarla otro tanto. Vio el borde de su pene, y a la pálida piel volviéndose más rosa
conforme le quitaba el boxer.

No había grandes rastros de vello sobre su intimidad, y Baekhyun al dejar de sentir sus dedos
consideró llevar los propios abajo para cubrirse.

No obstante, Chanyeol estaba haciéndolo a su manera. Porque con su diestra tomó la


extensión, con sus pulgares tocó el glande y luego le llevó a su boca.

El suspiro de Baekhyun fue fuerte, y sintió ver estrellas pues la sensación era mucho más
placentera que en sus fantasías. Se retorció por un momento en su lugar y luego su espalda se
arqueó ante el movimiento de la mano de Chanyeol.

La boca del castaño daba ligeros toques, pero era su palma y dedos alrededor del falo lo que
hacía su vientre cosquillear, complaciéndole. La presión sobre su pene estaba haciéndole
gemir, y las venas en la parte baja de su abdomen comenzaron a marcarse como
consecuencia. Su respiración estaba haciéndose irregular, sentía su frente empezar a
humedecerse por el calor en su cuerpo.
Aún no habían hecho nada, y bien, quizás que Chanyeol le masturbara cruzaba demasiados
límites, pero incluso así, necesitaba más.

Sus dedos se detuvieron sobre los cabellos claros, y enredó sus extremidades ahí antes de
tirar de ellos con suavidad. Chanyeol le miró por debajo sus pestañas, y negó con el rostro
lamiendo con su lengua la cabeza de su miembro.

Chanyeol ni siquiera tenía idea de por qué estaba haciendo tales cosas, sus fantasías rogaban
por ser cumplidas, además de que, vivir por más de un año sin sexo estaba volviéndole loco.
Estaba bastante cansado de sólo tocarse por las noches, cuando por error terminaba mirando
algo de porno para inspirarse y saciar sus necesidades.

Y entonces ahí estaba Baekhyun, el causante de que sus testículos casi se volvieran azules
por sólo vivir en la tensión. O bien, el Baekhyun de sus fantasías.

—Ven aquí —Baekhyun rogó, tirando más fuerte de sus cabellos.

Chanyeol alcanzó a quejarse por su fuerza, su boca abriéndose y torciéndose como queja, sin
embargo al decidir cumplir su capricho y acercar sus bocas, el sonido del timbre de su puerta
congeló a los dos en sus lugares.

—¿Es… Esperas a alguien? —Baekhyun chilló, sus ojos bien amplios mirando hacia la
puerta abierta de la habitación.

La posición en la que estaban era bastante incómoda para empezar, con Baekhyun con el
pantalón en las pantorrillas y desnudo de la parte superior. El alto estaba de rodillas, medio
acomodado entre sus piernas y con sus manos sostenía su peso sobre la cama. Sus caras
juntas, ambos igual de descolocados por la inesperada visita.

—No —Chanyeol aseguró, bajo su pantalón sentía la presión de su propio pene a


comparación del ajeno, quien ya había perdido aquella curva ascendente.

No era para menos, la inspiración se había ido para el menor en un segundo.

—¿Entonces quién es? —Baekhyun jadeó, y empujó a su jefe para hacerle moverse.
Sentándose, subió su ropa interior primero, bajando de la cama para ajustar el pantalón a su
cadera.

—No lo sé —Chanyeol pareció confundido, pasó una mano entre sus cabellos al ver a
Baekhyun con la intención de terminar aquello ahí, y negó con sus manos antes de que el
menor decidiera irse sólo así—. Espera, iré y volveré, ¿de acuerdo?, sólo quédate aquí.

Con sus manos en los delgados hombros, Chanyeol lo guió al borde de la cama, donde le
empujó para que tomara asiento.

Baekhyun infló su pecho al respirar con fuerza; se acercó a la entrada al ver al contrario irse.
Cerró ligeramente la puerta de la habitación para esconderse, y así mismo poder escuchar lo
que sucedía afuera.
Chanyeol avanzó por su estancia, y al ver volumen aún presente bajo su pantalón, tomó una
de las almohadas de un sofá, poniéndola al frente antes de dirigirse al intercomunicador.
Presionando un botón, se encontró con la cara de Junmyeon que le miraba de vuelta.

—Abre ahora, Begabt —pidió su hermano, una mueca bien marcada sobre su cara—. ¿Me
dejarás aquí esperando? Vengo cargando esto por todo el pasillo, abre —levantó algunas
bolsas de supermercado al hablar.

Chanyeol recordó entonces que había hecho algunos cuantos planes con sus hermanos para
un fin de semana. Aparentemente, ese era el día.

Sin algo con lo que pudiera excusarse, oprimió el siguiente botón para abrir.

El artificial sonido resonó, y la voz de Junmyeon comenzó a oírse más fuerte. El alto decidió
acercarse y ayudar, extendió una mano, pero los ojos del mayor abriéndose le hicieron saber
que no era buena idea.

Junmyeon miró la almohada y luego hizo un sonido desagradable, burlándose.

—No es lo que estás pensando —Chanyeol quiso aclarar.

Su hermano no le miró, y se sacó los zapatos. Equilibró las bolsas en una mano mientras se
ponía unas sandalias que tomó de la entrada.

—¿Y entonces qué es? ¿Te orinaste encima o algo así?

—No es eso.

—Entonces te estabas masturbando, ¿por qué te avergüenza? Somos hombres, aunque siendo
sincero no era algo que quisiera ver —Junmyeon habló sin dar oportunidad de quejas o
evasiones, y puso las bolsas de compras en la isla al llegar a la cocina.

Chanyeol le miró desde el umbral. Junmyeon sacaba algunas bolsas de frituras, un par de
recipientes de plástico con carne asada y un paquete de cervezas.

—Jun, no creo que sea un buen día para hacer esto… sucede que… —Su confesión ni
siquiera pudo ser iniciada. Chanyeol detuvo su lengua al ver que Junmyeon había levantado
la mirada, su atención bien puesta en algo más.

El alto sólo necesitó seguir hacia donde su interés se detuvo, notando a Baekhyun tras él. Con
la cabeza algo inclinada, sus dedos jugando entre ellos.

—Comprendo —su hermano mayor dijo, en una actitud que se volvió juiciosa—. Les daré
espacio si es lo que necesitan.

—No es necesario —Baekhyun detuvo—. Yo ya tengo que ir a casa, los dejaré para que
puedan, hacer… lo que sea que harán.

Chanyeol a su costado ya había perdido todo aquel calor que invadió su cuerpo, la almohada
frente a su pene ahora estaba descansando a su costado, apenas sosteniéndola con un par de
dedos.

Baekhyun se atrevió a mirar a su jefe, en un gesto entre incómodo y nervioso dijo:

—Te veré mañana, ¿de acuerdo?

—Acompáñale a la puerta, Chanyeol —Junmyeon ordenó—. No vas a dejarle sólo irse así,
¿verdad?

El nombrado ni quisiera vaciló ante su petición, y avanzó detrás del más bajo, que parecía
apurado por salir de ahí.

Tan pronto llegaron a la entrada Baekhyun la cruzó, y Chanyeol alcanzó a estirar su mano
sosteniendo de una esquina la tela de su sudadera. El de cabellos negros se opuso a
mantenerse cerca, y dio una leve venia como si hubiera recuperado ese aparente respeto que
le tenía.

—Baekhyun —Chanyeol llamó, y extendió de nuevo su brazo consiguiendo halarle para que
le mirara a los ojos—. ¿Hablaremos de esto mañana, verdad?

El susodicho agitó la cabeza, una mezcla extraña entre un sí y un no, luego tiró de su ropa y
se alejó.

Para el alto parecía una pérdida de tiempo seguirle, de cualquier manera Baekhyun estaba
actuando extraño. Y lo comprendía, para él también sería difícil mirar la cara de su hermano
tras eso.

Volviendo a la cocina, vio al mayor abrir una de las latas de cerveza para beberla. Junmyeon
estaba serio, y aquello no era una buena señal. Avanzando lento se detuvo del otro lado de la
isla, dio una mirada al resto de los alimentos dentro de las bolsas.

Reunirse para ver partidos de futbol y béisbol fue una costumbre durante sus años de
universidad, la rutina se rompió por su distanciamiento, pero ahora, sabiendo que las
experiencias se repetirían, Chanyeol sabía que ya no se sentiría tan solo.

—¿Qué estás haciendo, Yeol? —Junmyeon inquirió. Ocasionó que la sonrisa de su hermano
menor se apagara lento. Acortar su nombre era un hábito que el de piel más pálida tenía en
los momentos más afectivos o serios.

—¿Qué hice? —Su pregunta sonó tonta a los oídos del ajeno.

Junmyeon puso sus palmas sobre la superficie, respirando fuerte. Otra mala señal para el
editor.

—Te respeto Chanyeol, sabes que si esta separación ocurrió entre nosotros no fue por nuestra
decisión. Papá estaba dolido, y sé que no debía, pero es nuestro padre. Kyungsoo y yo
teníamos que hacernos cargo de la fábrica ya que él te desheredó, ¿lo comprendes, no?

Chanyeol no sabía ni siquiera qué responder a eso, y sólo movió la cabeza para pedirle que
continuara. De una forma u otra, el pasado era pasado, y esas heridas ya habían tardado tres
años en sanar.

—No sabía qué decirte —Junmyeon siguió—. Porque verte al lado de un hombre me parecía
muy extraño. La mayoría del tiempo te miraba con chicas, y que de un momento para el
otro… saber que estabas con un hombre, me sorprendió. Sé que no debía, no es mi vida Yeol,
y entiendo que cualquier reacción negativa te afectará. Te amo, y el que yo te acepte o que la
sociedad de acepte, suena más como un problema de nosotros que uno tuyo ¿comprendes lo
que digo?

—¿No quieres opinar porque temes herirme?

—No es que no quiera Yeol, es que no debo. Es tu corazón, y si tú amas a un hombre yo no


tengo que cuestionarlo. Sólo debo apoyarte.

La sonrisa de Chanyeol por sus palabras se extendió amplia, y miró como su hermano hizo el
amago de una, sólo una huella que no parecía querer agrandarse.

—Y si piensas eso, ¿por qué pareces tan serio? —El alto tomó un semblante parecido al del
Junmyeon, le vio fruncir las cejas. Sus ojos eran más prudentes.

—Conozco a Baekhyun, Chanyeol. De alguna forma se ha vuelto como otro hermano menor
para mí. Desde que conocimos a la familia de BaekBeom ese chico ha estado presente, me
agrada y a nuestros padres igual. De alguna forma nos acercamos más a él luego de que
Yoora nos contó que era gay. Mamá se mostró curiosa por ello, sabes que es muy orgullosa, y
no lo sé, temo que quiso sentirse cerca de ti de alguna forma al pasar tiempo con él.

Junmyeon agitó la cabeza al saber que podía ser mal entendido, luego prosiguió:

—Sé que suena extraño cuando lo digo de esta manera, no quiero reducir a Baekhyun por su
orientación, pero es… él nos recordaba mucho a ti. Esa actitud alegre, sus ganas por hacer
tantas cosas y su creatividad. Supongo que nos enseñó mucho, él y Beom, luego de que él se
casara con Yoora hubo algunos problemas en la fábrica y fue de mucha ayuda. Papá ha ido
deshaciéndose de sus prejuicios de a poco y…

—Exactamente, ¿adónde piensas llegar con esto? —Chanyeol cortó, se sitió algo advertido
con toda esa introducción.

—Baekhyun no sólo puede ser una aventura para ti, Chanyeol —Junmyeon declaró, su
retadora expresión mostrándose—. Piensa bien en lo que haces, porque ese chico es
importante para nosotros también, y eres mi hermano, por lo que te conozco… o creo
conocerte. No sé lo que has hecho estos años y si has salido con más personas luego de
¿Sehun? No importa, como sea que se llame.

—¿Crees que juego con Baekhyun? —El alto inquirió en reacción, sacando de su cabeza el
recuerdo de su ex pareja—. ¿Cómo llegaste a esa conclusión?

—¿Bromeas? —Junmyeon sonó incrédulo—. ¿Viste su cara? Estaba muy nervioso, jamás lo
había visto así, además tomando en cuenta el estado en el que te vi cuando llegué. ¿O vas a
negarme que estabas a nada de follártelo?
—Okay —el alto interrumpió—. No necesitas ser tan directo. Es extraño hablar contigo sobre
esto.

—Lo que sea, Chanyeol. Piensa bien en lo que haces, si sólo quieres sexo puedes buscar a
alguien más. No sé ni siquiera como tú y él llegaron a esto, y tampoco quiero saber, pero ten
en cuenta que si luego del sexo tú y él toman caminos distintos, el ambiente entre tú y Yoora
podría ponerse tenso. Si por alguna razón juegas con el corazón de Baekhyun, Beom jamás te
lo perdonará.

El peso de las palabras cayó sobre los hombros de Chanyeol muy pronto. Tragó saliva
recordando aquella herida en la boca ajena, la persecución y los gestos dudosos de Baekhyun,
su nerviosismo, sus esperanzados ojos.

No podía adelantarse a decir que Baekhyun estaba enamorado de él, o bueno, no sabía.

De cualquier manera había avanzado demasiado, y hacer como si nada hubiera pasado sería
una completa estupidez.

***

Sus miradas se encontraron desde sus respectivos vehículos. Baekhyun aún tenía sus manos
sobre el volante ya que acababa de estacionarse, Chanyeol por otra parte estaba con un pie
afuera para salir.

Fue un cruce torpe, lleno de nerviosismo.

El de cabellos negros le esquivó, fingiendo distraerse con la guantera de su auto como si


buscara algo, sin embargo su jefe pudo darse cuenta de que sólo era una excusa,
confirmándolo cuando el menor dio un fugaz vistazo para comprobar si continuaba ahí.

El editor en jefe movió su cabeza como saludo, su subordinado tuvo que repetir el
movimiento al verse obligado. Sin nada más que esperar Chanyeol avanzó hacia el ascensor,
y Baekhyun pensó con seriedad sobre si era buena idea acercarse tan pronto, quizás, podría
fingir estar ocupado, tomar unas cuantas cosas de su cajuela y simular que servirían para su
jornada de trabajo. De cualquier modo, Chanyeol no podría cuestionarle al respecto mientras
estuvieran ahí, ¿o sí?

El edificio era como su jaula, el lugar donde nunca se mostraba afectivo o interesado. Habría
ojos mirando, personas juzgando y reglas que llevar a cabo.

Sonriendo y sintiéndose más confiado, sacó de los asientos traseros su portafolio con correa.
Alisó su camisa abotonada y colgó su cartera atravesando la cinta por su pecho. Dio una
última mirada a su atuendo por medio del reflejo del vehículo, a sus perfectos pantalones
negros rodeando bien sus muslos. Agachándose, se miró por uno de los espejos laterales,
revisó sus labios y sus blancos dientes.
Si más se dirigió hacia el ascensor, doblando la serie de autos siguientes, deteniéndose al ver
que Chanyeol estaba de pie al lado del elevador, su espalda recargada en la pared lateral, sus
manos dentro de los bolsillos de su fino pantalón.

—Necesitamos hablar —Chanyeol dijo, ni tan alto pero tampoco susurrando.

Baekhyun no sabía cómo tomarlo, jamás le había escuchado sonar así. Hubo algo en su voz,
algo con lo que no estaba familiarizado. Con su jefe siempre habría extremos de dónde
guiarse para saber su estado de ánimo. Era una especie de termómetro que la mayoría de los
empleados conocía.

Si Park estaba de mal humor no saludaría, mantendría su rostro serio y pasaría de largo a los
empleados. Sólo habría una persona a la que se dirigiría, y esa sería su asistente, que durante
el horario de oficina se mantendría con la misma seriedad.

Obviamente, Chanyeol no estaba molesto, Baekhyun dedujo.

Por el contrario, si su jefe estaba de buen humor incluso llevaría los audífonos puestos,
tararearía en voz baja y saludaría a todos con sonrisas, Eunjung entonces tendría permitido
también poner algo de música a un volumen medio desde su ordenador, y los empleados
estarían alegres; mirando la postura de Chanyeol, el pelinegro intuyó que no estaba de tan
buen humor.

Humedeciéndose los labios dio algunos pasos para acercarse, Baekhyun aún no tenía una
buena respuesta con la cual responder. De decir sí, Chanyeol pondría sobre la mesa el tema
respecto a «estuvimos a punto de…». De decir no… okay, no sabía muy bien que podría
conseguir con eso, pero temía que en un caso muy intenso tuviera que presentar una renuncia
o algo así.

Se detuvo frente a la entrada de metal a la derecha, miró por el rabillo del ojo al mayor,
Chanyeol estaba jugueteando con sus dedos, indeciso. Baekhyun se sintió nervioso también,
y sopló el aire de sus mejillas inquieto. Escuchó detrás como algunos de sus compañeros de
piso se acercaban, dos escritoras y un par de diseñadores que hicieron venias marcadas para
el de mando superior, y una media sonrisa para su compañero.

Chanyeol aparentó estar buscando algo en su portafolio, y Baekhyun inseguro de qué hacer,
se agachó para fingir atar las agujetas de sus zapatos. El ascensor se abrió y ninguno de los
dos pareció tener intención de entrar, por lo cual dejaron ir a los ajenos a pesar de entender
que para ellos, la situación fue sumamente extraña.

—¿Y quieres qué hablemos aquí? —El menor cuestionó, ya algo intranquilo por lo que
estaba pasando—. No me parece un buen momento, ¿Y si alguien nos mira mal?, si llegan a
enterarse yo…

Chanyeol no le dejó continuar, y con un estoico vistazo le detuvo. Oprimió el botón llamando
al elevador del lado izquierdo.

—Es mejor que lo hagamos ahora, ven —sostuvo su brazo para halarle, y le llevó consigo al
interior de cubículo—. Quiero… —se interrumpió a sí mismo, miró por las puertas aún
abiertas del ascensor—. Cómo decirlo, tal vez si por la noche pudiéramos…

—Park Chanyeol —pronunció en voz grave una tercera persona. Kim Yesung sonrió llevando
sus manos tras su espalda, dando elegantes pasos al interior de la caja de metal.

Baekhyun sintió encogerse ante su autoridad, y empujó con su palma al hombre que estaba
presionándolo contra una de las paredes.

Yesung se detuvo justo al lado del de mayor estatura mientras decía:

—Es una enorme suerte que pudiera encontrarte tan pronto como llegué.

El asistente de Yesung les siguió en el ascensor con una expresión juiciosa, presionó el
número del piso nueve y las puertas se deslizaron con fuerza. Por el silencio gélido, tanto
Chanyeol como Baekhyun se dieron cuenta de que algo grande sucedería.

La mirada escrutadora que el dueño del periódico les dio fue directa.

—¿Desea hablar conmigo sobre algo? —Chanyeol inquirió y agitó la cabeza—. Por supuesto,
podemos hablar en mi oficina.

—Hay muchos temas de los que me gustaría conversar —Yesung mencionó, agitando su
dedo índice de manera elegante. Dio un vistazo al asustado chico detrás—. De uno en
especial.

Baekhyun salió del ascensor al final de todos al abrirse las puertas en el piso indicado,
tratando de llenar sus pulmones con aire al ver como Chanyeol seguía a su jefe hasta su
propia oficina.

Desconocía el motivo por el cual Kim Yesung estaba ahí, y se dio cuenta de que muchos de
sus colegas estaban igual de confundidos, pues algunos reaccionaron tarde al hacer
inclinaciones para saludarle; a su lado, Jongdae le puso una mano en el hombro, hecho que lo
asustó.

Baekhyun se puso una mano sobre el pecho, y luego giró en sus talones optando por ir hacia
su propia área de trabajo.

—¿Estás de mal humor?, ¡Hey! — Jongdae le preguntó siguiéndole, el de labios curveados


dio una mirada por encima de su hombro. Chanyeol estaba bajando las persianas de su
oficina, lo que nunca daba un buen augurio—. ¿Sucedió algo? ¿Sabes por qué el presidente
está aquí? ¿Acaso a Chanyeol… lo van a despedir?

Frenando con la parte delantera de sus pies Baekhyun paró, el temor le invadió desde las
extremidades hasta su corazón. Se movió de forma robótica para sacarse la correa con el
portafolio, dando una mirada desconfiada al escritor.

Aquella era una muy posible consecuencia, pero para Baekhyun continuaba siendo una de
esas cosas que jamás en la vida creyó que pasarían. Park Chanyeol era su jefe, uno de los
editores más conocidos en el ámbito de las publicaciones periódicas, Exact era la más exitosa
revista de espectáculos, y era gracias a él. ¿No era posible, o sí?
***

Ofreció su silla para que su jefe tomara asiento, Chanyeol prefirió estar de pie del otro lado
del escritorio, dejando que Kim Yesung disfrutará de su acolchonado sofá. El mayor miró la
elegante oficina, desde sus dos paredes de cristal hasta sus cuadros sobre el escritorio,
notando ahí uno en específico, donde Chanyeol estaba abrazando a dos hombres y una mujer.

—He escuchado algunos rumores —Yesung comenzó—. Llevo más de seis meses
escuchándolos, mi asistente me lo comenta, en ocasiones también lo he escuchado de
KangJoon. Debes saber que no soy un hombre que se guía por habladurías, siempre me gusta
que la información venga de buena fuente, por eso me tomé el tiempo de comprobar yo
mismo estos líos. Y por lo que veo, es cierto —tomando el cuadro entre sus dedos observó a
quienes fueron fotografiados—. Park es un apellido común, pero al parecer tu familia posee
algo más especial que sólo un nombre.

—No comprendo lo que quiere decir —Chanyeol quiso contradecir, sin embargo su jefe
sonrió, y le entregó el cuadro.

—Sé quiénes son tu familia Chanyeol, sé que tu padre es Park GongYoo, y que eres uno de
los herederos de su empresa.

—Forever no es mía, es de mis hermanos. Yo no estoy relacionado, si lo fuera, ¿por qué


trabajaría aquí? —No entendió por qué razón negó lo que le estaba diciendo, pero algo en él
lo creyó conveniente. Manteniéndose serio, Chanyeol percibió la estoica mirada del ajeno,
que le sonrió animado después.

—Al parecer estás más desinformado que yo, como te dije, mi asistente me habló de esto. Tu
padre quiere iniciar una revista, ¿no es así? ¿Irás a trabajar para él?

—¿Cómo sabe sobre eso? —Chanyeol tragó saliva al cuestionar, sintiéndose algo acorralado
por lo mismo.

—Entonces es cierto —Yesung confirmó, movió la cabeza comprendiendo, también


considerando las consecuencias—. ¿Planeas dejar Exact?, porque sí ése tu plan deberías
pensarlo bien, tienes una responsabilidad conmigo y con todas esas personas allá afuera.

El alto le vio señalar hacia los cubículos; apretó los labios al entender que sonaba como una
amenaza.

Bien, podría ser de esa forma, ya que con sus decisiones podrían tambalearse muchas cifras y
empleos. Chanyeol recordó en ese momento cómo debía comportarse, qué tan importante era
su puesto, su trabajo. Y qué cantidad de problemas podría causar de no actuar como
correspondía.
—Mi padre no me ha propuesto entrar a la revista, aunque es cierto que hay rumores al
respecto. Este fin de semana me reuní con mi familia, pero no he tenido tiempo de meditarlo,
así que puedo decirle con toda certeza, que por ahora no está en mis planes renunciar.

Yesung pareció satisfecho con su respuesta, con lentitud se fue levantando de su asiento,
anunciando que se retiraría.

—Me gustaría que me mantuvieras informado, sé cómo es tu padre y las maneras en las que
ha manejado su empresa. Hará cualquier cosa que esté en sus manos para llevarte con él —
moviendo su mano le pidió a su asistente que continuara por él.

Chanyeol vio al joven hombre acercársele para entregarle una tarjeta con sus números de
contacto, entre ellos uno que parecía el personal.

Yesung se movió hacia la puerta de cristal, su empleado se le adelantó para abrirla por él, sin
embargo el mayor pausó por unos segundos, dando media vuelta para agregar algo más:

—Además, creo que sería conveniente recordarte que el edificio tiene reglas, ¿sabes qué
KangJoon despidió a una de sus fotógrafas por mantener una relación con uno de los
columnistas?, SeungHo es un gran escritor, pero reglas son reglas.

La boca de Chanyeol se quedó seca, sus parpadeantes ojos demostrando que había sido
descubierto. Su jefe al frente sonrió dándose cuenta, dejando salir una pequeña pero grave
risa.

—Byun es un gran editor, además es parte de mi familia. Mi hermana se ha casado con…

—Okay, me quedó claro —su superior le interrumpió, y agitó sus dedos aun sonriendo, como
si de verdad tal cosa le pareciera divertida—. Haremos como si nada de esto ocurrió, ¿de
acuerdo? Deberías guardar tu distancia, no queremos que tenga que hacer uso de mi autoridad
y tener que mandar a ese chico a casa.

El alto abrió la boca para responder a eso, no obstante Kim Yesung estaba saliendo de la
oficina sin darle la mínima oportunidad para explicarse.

Tan sólo en segundos Chanyeol se quedó solo ahí. Miró el pedazo de papel entre sus dedos,
considerando las advertencias y las oportunidades.

***
Chapter End Notes

✘ NO PERMITO LA COPIA, DISTRIBUCIÓN, TRADUCCIÓN O ADAPTACIÓN


DE MI OBRA SIN MI PREVIO CONSENTIMIENTO.
FRUICIÓN.
Chapter Notes
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***

Sus miradas no conseguían cruzarse aunque lo intentara.

Ansiaba concentrarse en los textos sobre su escritorio, pero su atención se dirigía hacia el
mismo lugar. Respirando fuerte, Chanyeol leyó una última línea sobre su documento antes de
firmar el papel, una vez hecho, levantó la mirada apilándolo sobre otras hojas.

—Parece que la visita de Kim te alteró bastante —Eunjung mencionó entregándole un folder
—. Toda la mañana has estado así. ¿Puedo preguntar si ocurrió algo? —ella puso atención a
la mano de su jefe moviéndose por sobre el documento, quien leía con rapidez la información
antes de garabatear sobre la hoja para remarcar algunas partes y sugerir otras—. Me
preocupa, ¿lo sabes, verdad?, Kim casi nunca visita el edificio a menos que algo importante
suceda.

Chanyeol respiró más fuerte conforme las preguntas llegaban. Concluyendo su anotación,
cerró el folder en un movimiento y lo regresó. Podía sentir el mal humor en cada centímetro
de su cuerpo, además de que el estrés por la semana complicada que tendría en el trabajo
incrementaba la tensión.

Eunjung no tenía culpa en ninguno de los errores, obstáculos y consecuencias de lo sucedido,


y el alto tuvo que mantenerse con los labios cerrados y negar con el rostro para responderle.
Gritar para poder desahogarse sería un tremendo error, en especial cuando todos sus
empleados en el piso, de vez en cuando miraban en su dirección como si en cualquier
momento soltaría una tremenda y desagradable noticia.

No era para menos, Kim Yesung era como un huracán que la mayoría de las veces llevaría
consigo un montón de cosas malas, o en su defecto, asistiría luego de que los problemas
sucedieran para poner todo en su lugar.

Que sus empleados lucieran preocupados era comprensible.

—Él… tiene algunas inquietudes —Chanyeol mencionó quedo, viendo como el rostro de su
asistente pasaba de una preocupación a un ligero alivio—. No es nada importante, yo me haré
cargo —mostró un esbozo de sonrisa para tranquilizarla, aunque el gesto no fue para nada
natural—. Si puedes comunicarles esto a los demás, al menos darles algo de tranquilidad creo
que sería perfecto, estoy cansado de tanta atención.
Eunjung dio mirada a los cubículos. Los empleados simulaban estar atentos a sus propios
trabajos, no obstante entre algunos de ellos se notaba preocupación.

—¿Estás seguro de que no hay nada por lo cual debamos alarmarnos?

—Completamente seguro, yo me encargo —ofreciendo una mueca más positiva, su jefe


aseguró.

La mujer al frente había entrecerrado los ojos por su elección de palabras, sin embargo
decidió hacer caso a su declaración y calmarse.

—Entonces te tomaré la palabra, tenemos demasiados pendientes para esta semana y la


próxima. Debemos elegir una portada a más tardar para mañana, comunicarnos con el artista
que se seleccione y preparar los contratos para que la sesión de fotos sea dentro de seis días.
¿Has pensado en algo?

Eunjung informó mientras su dedo se deslizaba por sobre su tableta, leyendo la agenda para
corroborar que estaba yendo al día. Al mirar a su superior por su falta de respuesta, le notó
inclinado hacia un costado, estirando su cuello para observar afuera.

—¿Chanyeol?

El nombrado ni siquiera logró escuchar su llamado, puesto que del otro lado del cristal y a
unos metros, alcanzó a apreciar la figura de Baekhyun cerca de la puerta de su propia oficina
compartida. El pelinegro sostenía en sus manos algunas hojas de papel y mantenía su móvil
pegado a su oreja, como si la llamada que estuviera atendiendo fuera en exceso importante.

Bien, aquella no era la primera vez en que Chanyeol ponía todo de sí para mirar al menor
mientras trabajaba, la tensión sexual consiguió que en sus observaciones se diera cuenta de
cosas mega triviales y tontas respecto a sus gustos y mañas.

Baekhyun solía peinar sus cabellos mientras estuviera teniendo una charla, sus dedos
metiéndose entre las hebras y llevándolos hacia atrás. Sus labios se ondeaban y en ocasiones
los mordía. Si su ansiedad aumentaba, en la desesperación por terminar algo pronto se
llevaría las manos a la nuca, y si estaba de buen humor, hablaría en voz alta y casi gritando
sin darse cuenta.

Chanyeol sonrió recordando una de esas ocasiones, donde el pelinegro había llegado de tan
buen humor que su primer saludo hizo que casi todo el piso le mirara, incluyéndolo a él.

El pequeño editor ahora estaba golpeando el marco de la entrada de su oficina con su palma,
como si deseara terminar con su llamada pronto. Podía ver su urgencia ya que la punta de uno
de sus zapatos comenzó a golpear repetidamente con suavidad el piso, y miraba hacia sus
costados como un hábito. Las hojas que llevaba en la otra mano estaban siendo arrugadas por
la presión.

—Chanyeol… ¿Qué es lo que miras? —Inquirió su asistente mirando a la misma dirección,


algo inquieta puesto que el tiempo corría, y la cantidad de trabajo no era para nada una broma
—. ¿Por qué no sólo vas y te acercas? Por la mañana lo vi mirando hacia acá luego de tu
reunión con Kim. ¿Ha ocurrido algo entre ustedes?

La atención de su jefe fue robada con el cuestionamiento, y reincorporándose en su lugar


negó con la cabeza antes de pedir que le repitiera la agenda.

Eunjung sólo apretó los labios y trató de dar por terminado el tema, aunque podía darse
cuenta que los pensamientos de su también amigo no estaban por completo en el trabajo.
Creyendo correcto que lo mejor era mover sus pensamientos hacia algún otro lado, continuó
con la lectura de los horarios y los preparativos para la primera reunión con los fotógrafos y
diseñadores para la nueva edición.

El resto del día fue de esa manera, llenando esos espacios en los que Chanyeol podría
empezar a divagar. Se atrevía a ser quien pusiera a su superior con los pies sobre el suelo, al
menos mientras estuvieran en el trabajo, había tenido antes llamados de atención por su
propia relación con otro empleado, así que sabía cómo mantenerse al margen.

Por supuesto, eso se complicaba cuando lograba ver a Baekhyun mirando en dirección a la
oficina, mostrándose dubitativo en sus pasos y cómo si tuviera la intención de acercarse. El
pelinegro sólo llegaba a avanzar a la mitad de los cubículos, y temeroso volvía a su propio
espacio de trabajo, tal cosa fue un problema en el par de veces que Chanyeol lo notó, y por un
instante la asistente creyó que por fin se reunirían para hablar de lo que sea que pasaba entre
ellos.

Eunjung intentó no mostrarse nerviosa por lo mismo, parte de su trabajo era ser discreta
respecto a los asuntos de su jefe; siendo sincera, sabía que sería un milagro si alguien en ese
piso no sospechara ya lo que pasaba.

***

La jornada de trabajo llegó a su fin por la noche, pero los compromisos fueron incrementando
por la revisión de los contratos y permisos de publicación. Chanyeol pareció hasta entonces
menos interesado en lo que sucedía en el otro extremo del piso, ignorando cuando los
empleados comenzaron a marcharse.

Baekhyun fue uno de los últimos en irse, no obstante su partida y despedida se alargó más de
lo que él hubiera deseado.

Todo comenzó por el hecho de que su ordenador falló mientras intentaba guardar el archivo
de uno de los artículos que se encargaba de corregir. Parte de su tarde y noche estuvo
enfocada en llamar y conseguir que alguien del departamento de sistemas fuera hasta su
oficina para arreglar el imperfecto. Su trabajo de dos días estaba dependiendo de que el
ingeniero recuperara su archivo, por lo cual su mal humor incrementó cuando el empleado se
retrasó más de lo debido.

Sólo al tener la seguridad de que podría irse a casa tranquilo con el archivo bien respaldado y
seguro, tomó sus pertenencias y se alejó del escritorio. Mirando la zona de cubículos, apreció
como un par de personas se encontraban trabajando aún, además de que la luz en la oficina de
paredes de cristal seguía encendida, y Eunjung continuaba tecleando sobre su propio
ordenador, antes de ponerse de pie y dirigirse a la copiadora.

Chanyeol se veía concentrado en su propio trabajo, tenía el teléfono sobre la oreja, y


continuaba hablando mientras en su otra mano sostenía algo entre sus dedos. El pelinegro le
vio llevándose un cigarro a los labios, dándole una calada y expulsando el humo antes de
responder.

Fue entonces cuando Chanyeol le miró, y Baekhyun sintió como si su estómago quemara. Su
rostro se inclinó y giró en sus talones, pulsando con su índice el botón del ascensor a prisa.
Experimentó una oleada de temor, un temor que continuaba creciendo.

Baekhyun temía por lo que Chanyeol quiso decirle por la mañana, temía por lo que pasaría
luego de que el presidente del periódico les viera en una posición tan comprometedora. Temía
por su trabajo y al mismo tiempo, también por Chanyeol.

¿Qué pasaría con Chanyeol si perdía su trabajo? ¿Qué pasaría si Yoora se enteraba de las
razones por la cuales estaban siendo echados? ¿Y si Chanyeol lo odiaba por provocar todo
eso? Bien, quizás Baekhyun sólo tendría el cincuenta por ciento de culpa en tal cosa, pero
seguía siendo responsable, demasiado al haber insistido tanto, en cruzar esa línea con ese
beso…

Ese maldito beso.

Tan pronto escuchó el timbre anunciando que el elevador había llegado entró, permitiéndose
mirar al menos una vez más al hombre que había hecho de su vida, emociones y estómago un
tremendo garabato.

Chanyeol estaba de pie bajo el umbral de su oficina, sus pies titubeando como si deseara
acercarse a él, pero… siempre había un pero, y los empleados en los cubículos eran su
obstáculo, como una barda que los mantenía en el borde, en esa cuerda floja, la jodida cuerda
floja que no aseguraba que llegaría a salvo al otro extremo.

Y luego cayó, ese pequeño y frágil puente desapareció cuando Baekhyun pulsó un botón en
el interior, impidiéndole elegir decisiones equivocas, tomando la solución por ambos, y al
mismo tiempo, cerrando las puertas corredizas para marcharse a casa.

Algo dolía, no sabía en qué parte de su cuerpo, Baekhyun se encontró confundido cuando su
espalda tocó la pared detrás, cerró los ojos y trató de olvidar la curva ondeándose de
Chanyeol, ese terrible gesto que no sabía con exactitud qué le trasmitía, si era una decepción
o sólo su corazón diciéndole algo, algo que no podría relacionarse con ellos, no todavía, y
quizás nunca.

Era obvio que Chanyeol estaba siendo rechazado, y era obvio que iba a mostrar una
expresión de ese tipo. Baekhyun sintió un nudo en la garganta al darse cuenta de que eso de
verdad estaba pasando, había rechazado a Chanyeol, a Park Chanyeol.
Tocó su cuello al humedecerlo al pasar saliva, y avanzó hacia su auto todavía inquieto por
ello. No sabía en qué momento esas emociones o lo que fuera estaban tomando ese tono,
cómo simple atracción y tensión estaba llegando a ese nivel.

¿No se suponía que sólo era calor, ganas de besarlo y hacer unas cuantas cosas más?

Aunque por dentro Baekhyun sabía que anhelaba más que eso, no con exactitud con
Chanyeol, pero si una relación a largo plazo, una seria. El sexo podría conseguirlo en otros
lugares, con otras personas y sin tantas complicaciones, no obstante había puesto los ojos
sobre su jefe desde un año y medio atrás, pese a que en ése entonces aún intentaba superar a
su pasado ex novio.

Llegando a su auto, lo primero que hizo fue echar su portafolio con correa en el asiento del
copiloto, frotó sus manos contra su cara y observó su aspecto por el espejo. Pudo notar en su
expresión un montón de cosas que le asustaban, veía dolor, veía miedo, pero sobretodo, esa
seña que decía que algo no iba bien, esa estela del Baekhyun del pasado, del que ya no quería
volver a saber.

***

Sus días pasando uno tras otro hicieron con él una nueva rutina, una incómoda, pero una
rutina de cualquier modo.

Aquella primera noche Chanyeol recibió por parte de Eunjung una nota autoadhesiva de color
verde, donde estaba escrito con un marcador negro una serie de dígitos. Bajo ellos se leía un
«Byun Baekhyun», un simple nombre incluyendo una gran posibilidad, y al mismo tiempo un
riesgo.

“No puedo soportarlo más”, había dicho Eunjung tras ser espectadora del intercambio de
miradas de su amigo y el pequeño chico, “sólo solucionen lo que sea que haya pasado y
dejen el drama”.

Y Chanyeol lo había tomado en cuenta esa noche y las siguientes, sin embargo Baekhyun
lució desinteresado, inclusive rehusándose a mirarlo o aparentando alejarse todo lo posible.
No había mucho qué hacer entonces, ¿cómo podría pretender remediar la situación si el
menor no tenía la intención de responderle?, ni siquiera de tenerlo cerca.

Tomando sus señales como una petición para mantener distancia, Chanyeol optó por
centrarse en su trabajo, o en apariencia. Por su cabeza un montón de pensamientos pasaban,
además de que las peticiones y métodos de los que Yesung habló con anterioridad sobre su
padre, con lentitud comenzaron a materializarse.

El alto pudo verlo venir y prepararse para ello, no obstante la primera llamada de su
progenitor a su departamento lo tomó por sorpresa. Lo que inició como una inocente
invitación a comer, se convirtió en una reunión familiar y de trabajo cuando sus hermanos se
presentaron también: «Ingresos, ventas y ganancias acumuladas, el éxito de sus productos y
la posibilidad de comenzar nuevos medios para hacer crecer el negocio», fueron los temas
que se pusieron sobre la mesa.

Chanyeol no necesitó pensarlo mucho, menos porque Junmyeon con regularidad le dio
miradas llenas de esperanza, Yoora se mostraba entusiasmada, y Kyungsoo se encargó de
hacer menos sutiles las propuestas.

—Reintégrate a Forever—Kyungsoo dijo con simpleza, y agregó algunos detalles, halagos y


palabrerías para convencerlo.

Chanyeol pudo ver en los rostros de sus hermanos la expectativa, el deseo y la casi suplica
para que diera una respuesta positiva. Por un segundo, se sintió acorralado, y la garganta se le
puso seca considerando la propuesta.

El inicio de su éxito como editor había comenzado y crecido en Exact, sus más grandes
logros y apoyo lo obtuvo ahí, prácticamente obtuvo el cargo más alto dentro de lo permitido
en ese lugar, y en Forever, ¿qué tantas metas podría hacerse ahí?

Chanyeol se humedeció los labios por un instante, y extendió la espera informando que lo
pensaría.

Por supuesto, su padre no iba permitir un no y menos un quizá por respuesta, y las siguientes
llamadas y visitas fueron más inesperadas que la primera. Aquello inició tan sólo dos días
después de la réplica imprecisa de Chanyeol, cuando al tomarse ese receso para ir a comer
junto con Taecyeon en medio del trabajo, se encontró con el vehículo de su progenitor fuera
del edificio de Exact.

Luego de una extraña y secreta conversación, el alto se encontró con documentos en sus
manos donde, de manera literal, tenía el futuro de la empresa entre sus dedos.

Las carpetas contenían documentos del registro de la marca para medios impresos, esbozos y
objetivos: desde la planeación del concepto, así como los posibles presupuestos que se
invertirían para la primera publicación. La cereza del pastel, fue su nombre escrito como el
presidente, el editor en jefe de Diamond.

Tal cosa fue un golpe fuerte para Chanyeol, ver su nombre cerca del de sus padres y
hermanos le daba ese sentimiento potente que había estado añorando por tres años, esa puerta
abierta permitiéndole de manera figurativa volver a casa.

La soledad estaba evaporándose de a poco, esa sensación de bienestar crecía, aún no por
completo, pero estaba.

¿Qué debía hacer? ¿Era correcto abandonar a quienes creyeron primero en él?

***
Su cabeza estaba dividida entre sus deseos y sus responsabilidades.

Baekhyun llegó al noveno piso bostezando y con un montón de cosas pendientes en mente,
avanzó junto con algunos empleados fuera del ascensor. Miró a sus costados notando que al
menos por ahora, no había ningún rastro de que Chanyeol estuviera cerca.

Fue interesante como desde aquel acontecimiento íntimo, se dirigía o pensaba en él con su
nombre, se sentía como una eternidad desde la última vez que se refirió a él como «Jefe
Park».

Sonriendo, el pelinegro levantó un brazo para saludar a Jongdae, quien agitó su mano para
llamarle desde su escritorio. El menor torció los labios un momento, y dio un vistazo a su
oficina antes de acercarse. ChanSeon solía ser bastante estricto, un par de ocasiones fue
reprendido por su impuntualidad, no quería un llamado de atención que pudiera empeorar su
humor, así que observó con cuidado. No viendo señales de él, se apresuró.

—Noticias, Baekhyun, estás sí que son noticias —Jongdae dijo alterado, su voz sonó bastante
elevada pese a que el resto de los empleados creaban demasiado ruido al saludarse y también
conversar—. Yesung llegó hace media hora al edificio, Jongin me lo dijo, al parecer hay una
junta allá arriba, en la oficina del presidente. ChanSeon, Ok Taecyeon, Park, incluso los
editores del periódico están ahí. Algo ha pasado, te lo juro.

La media sonrisa de Baekhyun desapareció un instante, y torció los labios al intentar restarle
importancia; la revista iba a ritmo, todos estaban haciendo su trabajo y tan sólo en unos días
más el nuevo número sería publicado. Habían pasado ya tres semanas desde el incidente con
Chanyeol, pese a que los primeros días temía que en cualquier momento el alto se acercara a
él o lo llamara a su oficina para despedirlo, aquella idea fue desechada tras concluirse la
primera semana.

Su rutina continuó sin grandes cambios, salvo por la tensión sexual que de pronto
desapareció, o diciéndolo de otra manera, fingía que no estaba; sabía que Chanyeol le
miraba, desde su oficina o desde el pasillo, incluso cuando por extrañas razones su jefe
entraba a la cocina del piso para tomar café. Baekhyun no quería pensar que Chanyeol estaba
ahí por él, y menos demostrar que se sentía incómodo por su presencia. Algunos de sus
compañeros ya habían estado especulando sobre su rara forma de comportarse aquella
mañana en la que todo se arruinó. Lo que menos deseaba ahora es que comenzaran a creerlo
un irrespetuoso o un atrevido.

Por esos días, Baekhyun prefirió quedarse callado al verlo cerca, hacia leves inclinaciones
como saludo y optaba por no pronunciar más palabras de las necesarias. Estaba en un punto
donde creía que era mejor no jugar al valiente, en alejarse todo lo posible pues al parecer los
superiores podrían aparecer en el momento menos esperado.

Desde la visita de Kim al edificio, circularon rumores entre sus compañeros sobre si
Chanyeol podría ser ascendido y tomar el lugar del editor del periódico, sobre si aquel sería el
último número de Park en Exact antes de marcharse, o sobre si habría problemas con las
ganancias y eso se reflejaría en despidos, por lo que teniendo ya su primera advertencia, el
pelinegro prefería pensarse dos veces sus acciones.
Respirando fuerte, Baekhyun mostró una mueca antes de encogerse de hombros, y giró en su
lugar a pesar de que Jongdae parecía cuestionarle su gesto.

—No lo sabremos hasta que suceda —dijo el menor con suavidad, pero dándolo por hecho.

El entrecejo de su amigo se frunció y agitó sus manos, justo cuando abrió la boca para decir
algo el lugar se volvió silencioso, el ascensor estaba abierto y varios de los superiores de ese
piso salieron, Chanyeol entre ellos.

—Oh Oh —Jongdae dijo, picando con su dedo índice sobre la espalda de Baekhyun—. Están
aquí, oh diablos, ve su rostro, se ve tan molesto.

—Cierra la boca —Baekhyun murmuró, sus ojos se encontraron con los de Chanyeol de
manera fugaz, pero en ellos no pudo ver nada de esa pasada emoción que el alto le entregó
antes.

Park estaba molesto, lucía en exceso serio. Su caminar fue rápido y sin pausas, avanzando
hasta su oficina antes de bajar las persianas para su privacidad. Baekhyun observó hacia la
oscura oficina de paredes de cristal, y luego giró su rostro hacia quienes seguían
estrechándose las manos frente al ascensor.

Taecyeon estaba diciendo algo para ChanSeon, y Eunjung no parecía muy triste al estar
rodeando el brazo del hombre más alto, como si en realidad no le estuviera importando que
había una docena, o quizás más pares de ojos mirándoles.

Baekhyun no quería saber por qué Chanyeol estaba así, porque su cabeza lo llevaba a esa
pregunta y respuesta desagradables que ya tenía más de dos semanas carcomiéndole.

¿Acaso Chanyeol de verdad estaba siendo despedido?

***

Las siguientes dos horas no fueron menos calmadas. Baekhyun ni siquiera pudo trabajar en
paz debido a que ChanSeon e InJung seguían hablando entre murmuros a dos metros de él.

Tuvo un pequeño momento de estrés cuando el buen humor incrementó ya que lo mayores
llegaron a los besos, por lo cual el menor decidió salir de la oficina no sin antes decirles que
les dejaría a solas por unos quince minutos.

Obteniendo un momento de paz, avanzó hacia el escritorio de Jongdae, quien continuaba


tecleando sobre su PC. El de cabellos negros se recargó en el borde del escritorio ajeno, una
acción que se había vuelto usual. El de labios sonrientes le miró un segundo mientras sus
dedos continuaban moviéndose rápidos, y pese a que estaba concentrado redactando, esbozó
una pequeña curva.
—ChanSeon ha estado muy animado hoy, no me sorprendería si al volver a tu oficina te
encuentras algún olor extraño —se burló el mayor.

—No creo que sea capaz de tener sexo ahí, y de tenerlo espero que no sea sobre mi escritorio.

—De cualquier manera, según sé, Kim sigue en el edificio, no creo que tomé decisiones tan
malas, sólo está feliz, aunque sigo sin saber por qué. Eunjung y Ok salieron hace unos
minutos a comer juntos, al parecer ya no les importa que todos les miren, se tomaron de la
mano frente a los ojos de Park, él sí que no parece de buen humor.

Los ojos de Baekhyun se habían vuelto redondos por lo dicho, y miró hacia la puerta cerrada
de la oficina más grande antes de parpadear.

—¿Crees que esa regla tonta sobre las relaciones en la oficina fue retirada? ¿No se suponía
que…?— Su cuestionamiento no pudo lograr concluirse, puesto que el menor apreció como
su amigo había dejado de mirarle

Los ojos y boca de Jongdae se habían abierto embelesados, su rostro tomó ese conocido gesto
que Baekhyun ya bien identificaba.

Mirando por encima de su hombro, el editor apreció como una delgada y alta mujer caminó
por el pasillo, su bolso de marca en mano, cabello largo castaño y ropa costosa delineándole
el cuerpo. No era para menos la reacción de Jongdae, Baekhyun aceptaba que la chica era
bastante bonita.

Ella se acercó a una de las empleadas que caminaban cerca, sus ojos captaron como su colega
le señalaba la oficina de Chanyeol.

¡Oh, no!, ¡Oh, no!

Baekhyun se reincorporó en su lugar al considerar, o especular, sobre lo que estaba pasando.


Chanyeol nunca había tenido visitas de ese tipo, o bueno, no de esa manera. Baekhyun había
visto modelos ir y venir por el edificio, algunas de ellas ni siquiera llegaban al noveno piso,
pues el décimo era para eso, las sesiones de fotos sucedían ahí.

Aún recordaba a Jongin fanfarroneando con Jongdae sobre la cantidad de bellezas femeninas
que fotografiaba, y las cuales el de labios sonrientes no tenía el gusto de conocer.

En al menos esos dieciocho meses trabajando ahí, nunca vio a una mujer con ese porte yendo
hacia Chanyeol.

—Uh. ¿No es ella Park SunYoung? —escuchó a Jongdae preguntar a su lado, el pelinegro
ladeó un poco el rostro, viendo como la pasada empleada pedía un autógrafo a la susodicha.

—¿Park SunYoung?

—Sí, la modelo que ha estado en las recientes pasarelas de Kibum, he escrito sobre él antes,
ha estado teniendo algunos descubrimientos, SunYoung es su última musa —los labios de
Jongdae se apretaron, vio como la mujer luego de firmar avanzó con pasos delicados hacia la
oficina principal—. Ella deber ser la modelo de quien me habló Jongin, la nueva portada.
La atención de Baekhyun fue robada una vez más cuando intentó darle un vistazo a su amigo
que hablaba, puesto que la oficina de Chanyeol fue abierta antes de que la delgada mujer
llegara hasta ésta. La expresión del alto cambió al mirarla, su rostro medio serio y aburrido
fue desvaneciéndose al esbozar una sonrisa, un gesto divertido, amable, tan real.

Baekhyun ni siquiera podía recordar si vio alguna vez a su jefe así, si Chanyeol había
sonreído para él así, ni siquiera para Eunjung o alguien más.

Los delgados brazos de SunYoung o como sea que se llamara, se envolvieron alrededor del
cuello del de cabellos castaños, y las grandes manos de éste rodearon la pequeña cintura de la
curvilínea chica. Baekhyun sintió náuseas, no sabía si era su ansiedad, pero sentía como un
revoltijo en su estómago.

Chanyeol le abrazó con calidez, y luego levantando el rostro alcanzó a intercambiar un


mínimo cruce con él.

Baekhyun decidió desviar su objetivo a otro lado, y ofreció una curva extraña para su amigo.

La expresión de Jongdae fue seria, entre juiciosa y consoladora, algo como: “suerte para la
próxima”.

—Volveré al trabajo —el de cabellos negros anunció, sintiendo como Jongdae intentaba
alcanzar sus dedos para detenerle. Baekhyun quitó la mano de su alcance, y dando la espalda
a su jefe, se alejó de aquella desagradable escena que se repetía una y otra vez en su cabeza.

«No importa» se dijo así mismo. «No debe de importarte» asintiendo con su rostro abrió la
puerta en un movimiento, sorprendiendo a sus superiores, quienes se hacían mimos a dos
sillas de él.

El menor les ignoró al cerrar de nuevo y tomar asiento.

«Chanyeol tiene novia, ¿y qué?, mejor para ti, debes sólo aceptar la invitación de TaeWoo,
¿no era él tu cita de todos modos? Que Park vete a la mierda Chanyeol disfrute con su chica
todo lo que quiera», bufando, Baekhyun puso sus dedos sobre el teclado antes intentar
concentrarse en su texto, pero sobre pensar al respecto lo estaba superando. «Demasiado
valor debe tener, eso explica el rostro de Junmyeon cuando nos vio en su departamento,
maldito idiota, coqueteando e intentando tener sexo cuando ya tiene a alguien».

Un no tan corto momento de ira se apoderó de él, y cerró los ojos antes de estirar sus brazos,
a punto de gritar.

InJung le miró por su acción, y girando en su silla con rueditas le dedicó una mirada dura.

—¿Qué es lo que sucede contigo? ¿Qué te puso de tan mal humor? —InJung entrecerró sus
grandes ojos—. ¿Es un chico?

El rostro de Baekhyun tembló por el cuestionamiento, y ChanSeon al escucharle se puso de


pie.
—¿Conversación sobre hombres? —el mayor inquirió—. ¿Debo irme o quedarme? Sé que
ustedes tienen este tipo de charlas, ¿debería irme?

—No te molestes —Baekhyun cortó—. No importa Jung, sólo necesito procesar algunas
cosas —tragó saliva tras decirlo, escuchó dos cortos golpes contra la puerta.

Jongdae mostró su cabeza primero al abrir, un gesto bastante serio marcándose, movió su
mano para llamarle.

—Baekhyun, ven aquí.

***

Los horarios para comer solían ser bastante cortos, no obstante aquella no parecía ser una
ocasión normal. Baekhyun se encontró sorbiendo de su cartón con jugo de durazno con
fuerza, a sus lados, sus dos amigos intentando obtener más información de la necesaria.

—Ya les dije que no lo sé —el pelinegro repitió una vez más, torció su labio de manera
grosera para pedirles que se callaran de una vez por todas—. No sé por qué piensan que yo
puedo ayudarles. Llevan más tiempo trabajando para él que yo. ¿No se supone que ustedes
son los que saben todo de las mujeres?

—Pensé que eras tú —Jongin dijo tontamente—. Ya sabes, porque tiras para ese bando.

—Cierra la boca Jongin —Jongdae le calló—. Que Baekhyun sea gay no quiere decir que lo
sabrá todo, aunque mi motivo es porque vives observando a Chanyeol en cada oportunidad,
¿acaso no sospechabas que salía con alguien?

—¿Y cómo diablos voy a saberlo? Soy un empleado, no un maldito acosador.

—Te lo dije —Jongin gruñó—. No iba a hablar de esto, prefiere callar antes de confesar algo
de su adorado Chanyeol.

—De cualquier modo —Baekhyun avanzó, retirándose unos metros de la pequeña jardinera
al frente del edificio—. ¿Cómo te enteraste acerca de esto, Jongin? Alguien debió habértelo
dicho —, los ojos de Baekhyun enfocaron a Jongdae, le lanzó su pajilla con fuerza a la cara.

El de labios sonrientes se movió esquivándola.

Jongin sin embargo se rio de sus palabras y se acercó al editor para enredar su brazo
alrededor de su cuello, inclinándolo hacia enfrente antes de despeinar su cabello.

—Eres muy tierno, Baekhyun —el de piel matizada declaró—. Demasiado, eres como un
niño pequeño.
—Uno muy grosero —Jongdae agregó, se unió a ellos para molestar al menor. Baekhyun
intentó zafarse del agarre y dio algunos manotazos para golpearles—. Te obligaremos a
hablar.

—¿Todo bien, Byun? —una voz extra se escuchó cerca de ellos, Baekhyun detuvo sus
golpes, Jongin y Jongdae alzaron sus rostros para mirar al hombre hablándoles. Taecyeon
observó al de piel más clara y luego a los dos a los costados.

El susodicho no entendió al inicio, pero apreció como Eunjung miraba atenta las expresiones
de sus dos amigos aún rodeándole, y como Chanyeol unos pasos atrás de Taecyeon, mantenía
ojos serios a sus empleados, como si juzgara todo desde ahí; la modelo de antes enredaba su
brazo en el de él.

—Por supuesto —Baekhyun sonrió, antes de enredar sus brazos también en los de sus amigos
—. Sólo estábamos jugando un poco.

—¿Jugando? —Taecyeon cuestionó, y giró el rostro observando a su amigo detrás—. ¿Uhm?

—Vuelvan al trabajo —Chanyeol les ordenó—. El horario para comer ha terminado ya —sin
más que agregar avanzó llevando a la chica consigo.

Baekhyun rogó un poco a sus compañeros para no avanzar junto con ellos al interior.

Sí, algo que no resultó. Baekhyun ya había notado como los hombres resultaban ser, como si
esa atracción o emoción por ver a una hermosa mujer les volviera tontos.

Los dos idiotas se habían apresurado al ascensor, y cuando el cubículo se detuvo entraron
justo después de las cuatro personas enfrente. El espacio no era tan chico, pero el pelinegro
sintió como si aquello fuera tan pequeño como el vestidor de alguna tienda departamental.

Tras él estaba Chanyeol, podía oler su perfume, casi sentía su mirada taladrándole la nuca,
sus amigos miraban hacia atrás queriendo obtener al menos una sonrisa de SunYoung, y
Taecyeon, al costado con Eunjung, parecía disfrutar como si se tratara de un show.

—Así que… —La voz de SunYoung sonaba tan singular, era una de esas voces que se
vuelven adictivas.

Baekhyun se encontró poniendo atención a lo que estaba por decir, como si con ello pudiera
revelarse algo sobre el tipo de relación que tendría con Chanyeol.

—Ya que he hablado con tu padre tomemos una decisión en la cena de hoy —ella dijo—.
¿No crees que es emocionante? Mis padres están felices por esto.

«¡Oh, no!» Baekhyun respiró profundo, sintió la mirada de sus amigos a sus costados, y se
mordió los labios para no soltar una maldición. «¿Acaso Chanyeol?, ¿Acaso él?... Podría ser
que...», Baekhyun pensó, luego una parte de información de su cita con TaeWoo volvió a él
como un boomerang:

«Es posible… su madre sigue esperando que se case con una mujer».
Tan pronto las puertas se abrieron en el piso número nueve, Baekhyun avanzó sin decir algo a
sus compañeros, sus brazos sólo se soltaron de los ajenos y avanzó con dirección a los
sanitarios. La garganta le cosquilleaba y sentía un ligero asco, su estómago estaba
revolviéndose por segunda vez, y lo que menos deseaba era mirar la cara de Chanyeol en lo
que restaba del día. Escuchó un ligero “Baek” saliendo de la boca de Jongdae, y eso sólo
causó un piquetito cerca de su pecho.

No podía estar sintiéndose así, no por algo como eso, no por Park.

¿El amor funciona de esa forma? ¿Era apego? ¿Qué demonios era?

Baekhyun no quería relacionar a Chanyeol con todas esas cosas, pero terminaba haciéndolo
porque le estaba haciendo daño, porque de alguna manera, le estaba afectando.

El amor es quien causa todas esas emociones horrorosas, las ilusiones comúnmente arruinan
a la gente, y quizás estaba doliéndole más porque sus instintos le llevaron a hundirse así
mismo.

¿No se suponía que Chanyeol era sólo una fantasía? No sabían nada el uno del otro, o quizás,
una parte, pero nada de eso había salido de su boca. Baekhyun no podía decir ni una sola de
las cosas de las que estaba enterado sobre él, como su salida del testamento de su padre o
todas esas cosas de las que Yoora le habló cuando aún ni se conocían.

“Mi hermano es diferente”

“No he hablado con mi hermano en meses”

“Él no conocerá a mi hija pronto”

“Papá a veces le menciona”

“Me gustaría volver a hablar con él”

No entendió por qué estaba recordando esas conversaciones ahora, pero el pelinegro quiso
olvidarse de ello al darse cuenta de que estaba de nuevo sobre pensando las cosas, se suponía
que estaba enfadado con él, no victimizándolo o sintiéndose en sintonía con éste.

Chanyeol estaba ahora con una mujer, algo que Baekhyun jamás podría hacer ni aunque lo
intentara. Park era bisexual, y era probable que estaba aprovechando de eso para complacer a
su familia.

Riéndose al verse contra los espejos sobre los lavamanos, Baekhyun observó su gesto:

«¿Por qué te importa tanto? Que Chanyeol te haya tenido en su cama hace unas semanas no
significa nada, quería sexo al igual que tú, ¿por qué te sientes ofendido? ¿Por qué te
molesta? No es la primera vez que un hombre te trata de esta manera. Leeteuk lo hizo antes,
es bueno que nada se haya dado en su momento. Sólo deberías ir a buscar a Junmyeon para
agradecerle por haber interrumpido».
En medio de su arrebato, mojó sus temblorosas manos y sintió su labio inferior ondearse por
decirse todas esas cosas, era inevitable no sentirse como el pasado universitario que fue usado
por su profesor.

Leeteuk era un poco peor que Chanyeol, sin embargo ahora había más cosas de por medio, su
trabajo, la familia política de BaekBeom, Jongin y Jongdae sabiendo sobre su ilusión, las
miradas llenas de compasión o lastima no serían fáciles de evitar.

Humedeció su cara esperando que pudiera calmarse, tenía unas enormes ganas de ir a buscar
a Chanyeol y golpearle en la cara o en la entrepierna, aunque eso también significaría perder
su lugar en Exact.

Mirando de nuevo a través del espejo, sus ojos enfocaron a quien acababa de entrar. Chanyeol
estaba casi a su costado, devolviendo con seriedad el cruce, como si supiera que algo andaba
mal. Baekhyun evitó sus ojos, y terminó de lavarse las manos antes de dirigirse hacia las
toallas de papel para secarse.

—¿Podemos hablar?

«Oh diablos, no», Baekhyun maldijo en su cabeza, y negó agitando el rostro antes de intentar
esquivarle.

Chanyeol no le dio la mínima oportunidad, volviéndose un obstáculo hacia la salida.

—Debo volver al trabajo, Jefe Park —carraspeó, miró por debajo sus pestañas la reacción del
mayor.

Los ojos de Chanyeol se entrecerraron, su agarre fuerte sobre uno de sus brazos se apretó

—¿Podría soltarme?— Baekhyun le pidió.

—¿Por qué no quieres hablar?

—No hay un motivo, es sólo lo que tiene que ser. Soy un empleado, usted el editor en jefe.
Cada quien debería estar ocupándose de sus asuntos, a menos que… quiera pedirme una
disculpa.

El rostro de Chanyeol cambió con sus palabras. Su mano soltó el cuerpo ajeno, confundido.

—¿Debo disculparme contigo por algo? —Chanyeol sonó descolocado—. ¿Exactamente por
qué?

El mal humor del pelinegro pareció ir de uno a cien sólo por esas preguntas, su frente
frunciéndose al igual que sus labios. Luego soltó una sonrisa irónica, retando al mayor con
una despectiva mirada.

—No sé, quizás porque me llevaste a tu departamento cuando ya tenías un compromiso, ¿no
crees que era importante mencionarlo?, porque yo no soy esa clase de hombre, es algo
importante, estabas siéndole infiel, ¡oh dios!, estabas siéndole infiel —las manos de
Baekhyun se detuvieron frente a su propia boca, con ojos amplios miró a Chanyeol y luego
con agilidad lo rodeó consiguiendo salir de los sanitarios.

Chanyeol no sabía qué entender de todo ello, de lo único que estaba seguro es que Baekhyun
estaba diciendo cosas sin sentido, y que sacó sus propias conclusiones apresuradas.

***

Salir de la oficina temprano solía ser antes una mala noticia, aunque ahora parecía bastante
necesario.

Baekhyun fue rápido en meter sus pertenencias, documentos y USB en su portafolio, dándose
prisa para subir al auto. Dos días atrás había recibido su paga, así que se consintió con una
buena hamburguesa y unas papas fritas para acompañar; mientras conducía con dirección a
casa, cantó a ritmo de algunos grupos de pop femeninos, importándole poco si algunos
conductores le miraban como si su hubiese vuelto loco; su emoción mejoró cuando Cry
empezó, y sus pulmones se llenaron de aire para lograr cantar.

—“Tu fría voz y tu mirada se evaporaron, con tus secos y helados labios. Hey baby, dime,
¿qué debo hacer? ¿Qué debo hacer?, para que vuelvas a mí. Tú me haces llorar, y eres la
razón por la que vivo, por favor no me dejes, sólo dime por qué, sécame las lágrimas y
dime…”—Su canto fue interrumpido al llegar cerca de su lugar de estacionamiento, al
costado de la acera se encontraban algunos autos conocidos, el de Junmyeon, el de
Kyungsoo, y uno que no identificaba.

En el lado contrario había un espacio, pero Baekhyun no sabía si era buena idea utilizarlo.

Sabiendo que no podía sólo hacer dos filas de estacionamiento, dio algunos giros con el
volante aparcando el vehículo del otro lado de la calle. Luego de estacionarlo y tomar sus
pertenencias así como su futura cena, entró al lugar mientras llenaba su boca con algunas
papas. Tenía una imagen mental de lo que se podría encontrar, no era la primera vez que
Yoora invitaba a sus hermanos a cenar, por lo que no se sintió incomodado de ser él mismo,
pasar a saludar con sencillas palabras y luego dirigirse a su habitación para ir a descansar.

Baekhyun debió haberlo presentido, porque desde semanas atrás nada estaba siendo normal
en su vida, y porque ése mismo día sucedieron eventos tan extraños y tan desagradables.

Logró ponerse sus sandalias al quitarse su anterior calzado, y escuchó la voz de Yoora
hablando con voz elevada desde una de las habitaciones. “Era necesario esta celebración”,
le escuchó decir, “por favor, di unas palabras”. Lo siguiente que supo Baekhyun es que la
voz que siguió la había escuchado antes, pero ni por su vida pudo identificarle. Segundos
después y tras él se escuchó el timbre de la puerta principal, y eventualmente vio a su
hermano salir de la sala de estar, quien se dirigía a atender.
—Hyun, llegaste antes —BaekBeom le sonrió, y se acercó mirando su paquetito de papas
fritas, robándole una al colocársela dentro de la boca. El mayor despeinó los cabellos de su
hermano, y oprimió el botón del intercomunicador dejando ver a la persona fuera—. Oh, es
Chanyeol, casi llegaron juntos. ¿Por qué no vas a saludar a mis cuñados? Junmyeon no ha
parado de preguntar por ti.

Baekhyun sintió sus pies pegados al piso en cuanto el nombre de su jefe salió de la boca de
su hermano, por lo que necesitó un empujoncito y el sonido de la puerta principal abriéndose
para darse prisa. Aún con su bolsa de papel y frituras en mano llegó al umbral de la sala, y
sonrió con incomodidad para los presentes.

Yoora reprimió una risa al cubrir sus labios con sus dedos, notando que el logo de letra
amarilla sobresalía entre su mano.

—Parece que te adelantaste, nosotros todavía no cenamos —Yoora se acercó, rodeándole los
hombros.

Baekhyun le mostró una curva insincera, así como ofreció una leve inclinación a los
presentes, Junmyeon y su novia estaban ahí, Kyungsoo y su esposa también, los padres de
Yoora y ella…

SunYoung de hecho parecía asombrada por verle ahí, y Baekhyun le dio una mirada que casi
decía «sí, soy yo, nos volvemos a ver, o algo así».

—Espero que puedan cenar pronto, yo debo volver a mi habitación, tengo algo de trabajo
aún, así que…

—¿Chanyeol es un jefe tan explotador? —Junmyeon cuestionó, llevándose los dedos a una
de sus sienes. En su boca podía verse un esbozo de buen humor, pero el menor no pudo saber
si estaba siendo burlón o no—. ¿Lo eres Begabt?

«Oh, demonios, no», el pelinegro esbozó una pequeña sonrisa nerviosa, demasiado nerviosa,
y observó detrás temiendo lo que se encontraría. Y sí, Chanyeol estaba ahí, quien le dio una
mirada a lo que llevaba entre las manos, como si estuviera juzgando su alimentación de la
misma forma en que semanas atrás lo hizo con su atuendo deportivo.

Baekhyun apretó los labios, y dando otra inclinación marcada para los invitados se excusó
antes de retirarse.

***

Mientras cenaba su ya fría hamburguesa, Baekhyun se sentó sobre la alfombra y se recargó


sobre la puerta de la habitación, como si temiera que Chanyeol entraría en cualquier
momento para terminar esa conversación pasada en el sanitario. Al pensarlo de esa forma,
Baekhyun soltó una carcajada, miró su pan medio mordido y negó con la cabeza al repasar lo
vivido.

—No es posible que siempre sucedan cosas así —se dijo en voz alta—. Siempre son lugares
extraños, ¿qué tendrá Park con eso? ¿Será mala suerte?—masticando con lentitud, recordó su
primer día, aquella primera vez en que le vio.

Su pasantía inició luego de que Leeteuk agregara una carta de recomendación para ser
aceptado en las oficinas de la revista, su historial académico ayudaba como presentación,
además de su corto currículum. Su entonces superior con cara de amargado, de nombre
ChanSeon, le dio una mirada exasperada antes de pedirle que hiciera cosas pequeñas para los
artículos digitales, como darles formato a los textos y enviárselos. Baekhyun trabajó con
pasión en cada palabra y línea, esforzándose para demostrarle a él y a la editora con la que
compartía oficina, que podrían tomarlo en cuenta para trabajo más elaborado.

Esa semana todo fue de locos, ya que trataba de acostumbrarse al ritmo de trabajo tanto de
ellos como el propio, el entonces peli plata aún asistía a clases y asesorías, por las tardes iba a
la oficina y volvía entonces a casa para terminar sus lecturas y deberes antes de dormir y
volver a iniciar su día.

Hubiera sido más sencillo de no ser porque lidiaba con una relación enfermiza, Leeteuk le
exigía demasiado y entregaba tan poco, y el menor se encontró en un punto en el que
simplemente lograba encontrarse con su novio para besarse un rato y tener sexo. Su corazón
y amor sufrió un daño irreparable cuando (aunque debió sospecharlo) se enteró que su
entonces pareja ya estaba comprometido, que incluso su esposa estaba a la espera de un bebé
y que él era como el chico al que veía de vez en cuando, pues su matrimonio pese a todo no
iba del todo bien.

El peli plata a veces lloraba mientras trabajaba, cuando entre sus pensamientos y
responsabilidades su corazón lo llevaba al desastroso recuerdo volviéndolo vulnerable.

Fue en uno de esos momentos frágiles en que le vio por primera vez, en una de esas juntas de
cada semana y a las que nunca le pedían asistir.

“Tú no eres del equipo aún”, le había dicho ChanSeon en su momento, “tal vez algún día,
pero debes trabajar por ello”.

El pequeño ocupó así su tiempo de receso en otra cosa, jugando a buscar cosas tontas en el
navegador, algunas palabras clave después y ya estaba llorando, mientras sus audífonos
conectados a la PC reproducían Cry en YouTube, y Baekhyun al recordarlo ahora, le causaba
risa su pasada depresión.

ChanSeon había vuelto a la oficina notándolo con las mejillas húmedas y luego de hacer una
mueca le pidió tomar una libreta e ir con él. El peli plata medio se frotó los ojos y avanzó
detrás de su superior hacia la sala de juntas, en el interior estaban la mitad de los trabajadores
de los cubículos, de pie frente a un proyector un hombre alto, su saco rodeaba bien sus
brazos, su camisa pegada al pecho, su impecable peinado que creaba una pequeña curva
sobre su frente, y su voz… qué voz.
Necesitó un codazo del mayor para saber que debía anotar cada cosa dicha, y trató de hacerlo,
evitando no perderse entre los vistazos que a veces se cruzaban con él. Mirando hacia el
escritorio, alcanzó a leer «Park» en un soporte de cristal, y sonriendo sutil, guardó ese
apellido en su memoria como si fuera la cosa más maravillosa.

¿Era fácil encontrar ese tipo de hombre?

Baekhyun sabía que no, no todos los días había un chico que le hiciera girar el rostro para
volverlo a ver, o tener la emoción de encontrárselo en los pasillos, al menos intercambiar un
saludo y tener una esperanza, una mínima. Park era uno de esos hombres que emocionan
corazones, que saben lo que causan y que siguen matándote con sus sonrisas, era parecido a
Leeteuk… tan parecido.

La sonrisa del pelinegro desapareció en un instante, su lindo recuerdo había terminado de esa
manera, incluso su cena estaba sabiendo desagradable. Se tocó el abdomen haciendo una
mueca, y poniéndose de pie lanzó lo que quedaba sobre el cesto de basura, olería mal después
de un rato, pero necesitaba mantenerse a salvo en su habitación.

El sonido de voces y risas en el exterior era fuerte, por lo que luego de asearse se metió bajo
sus mantas con los audífonos puestos. Una canción conocida sonando en ellos, y el amargo
sentimiento dentro de su pecho creciendo mientras sus pestañas iban mojándose de a poco.

***

Una gran cantidad de gente rodeaba el tablero de anuncios.

Baekhyun dio una mordida a su dona mientras miraba como algunos de sus compañeros de
trabajo se acercaban hacia el objeto. Alguien colocaba un cartel en éste, ocasionando que los
murmullos incrementaran en cuanto pudo leerse lo que contenía.

—¿Mañana será el anuncio? —Escuchó decir a alguien.

El pelinegro fue acercándose encontrándose con Jongdae entre el alboroto.

—Al parecer serán días ajetreados —el de labios sonrientes mencionó, cruzándose de brazos
—. La publicación es en dos días, pero Park ha convocado una reunión con todos los del piso.
¿Tú crees que se vaya de verdad? Lo creo muy probable.

—¿Por qué piensas eso? —Baekhyun mordió su alimento una vez más, y se lamió los labios
cuando el chocolate de la cubierta los ensució.

El ajeno le dio una mirada, y al llegar frente al anuncio hizo un movimiento de cabeza, casi
señalándolo con obviedad.

—Park nunca anuncia sus juntas con un día de anticipación, menos con un cartel en el
tablero, hoy por la mañana vi a Taecyeon ir hacia su oficina con algunas cajas vacías, no
estoy loco al decir esto, pero algunas personas ascendieron y quizás otras se van, por el rostro
lleno de felicidad de Ok Taecyeon, no creo que él sea de los que se vayan a ir.
—Yo creo… —Murmuró el menor— que deberías empezar a meterte en tus propios asuntos
—Jongdae le mostró una boca entreabierta por su declaración, y Baekhyun le sonrió con
burla. El de cabellos negros dio un rápido vistazo al anuncio, en la hora de la reunión de los
empleados, así como el piso diez acordado—. Iré a trabajar ahora.

Sus pies avanzaron unos cuantos centímetros, y sintió su móvil vibrar desde su pantalón,
Baekhyun se fue moviendo para salir de la acumulación de personas que seguían susurrando,
Eunjung le dio una mirada al encontrarse en una zona más despejada y le sonrió. Baekhyun
no quiso ver lo extraño en el asunto, e hizo una leve inclinación como respuesta antes de
desbloquear su móvil.

[NUEVO MENSAJE (1): PCY]

Sus dedos temblaron al ver el nombre, y viendo por encima de su hombro hacia la oficina
cubierta con persianas, dudó. Oprimió entonces la burbuja de notificación.

[Ven a mi oficina en cuanto puedas, es urgente.

—Park Chanyeol]

Observó hacia las personas reunidas, moviéndose sigilosamente como si con ello evitara que
alguien le mirara con sospecha, llegando al escritorio de la asistente, aprovechó su papelera
para lanzar ahí la envoltura de su pasado desayuno. Respiró profundo, y tocó dos veces con
sus dedos, escuchando casi al instante un «adelante».

Chanyeol se puso de pie en cuanto le vio, y rodeó su escritorio para acercarse a él.

La palabra urgente estaba siendo menos peligrosa cuando ambos tardaron en hablar,
Baekhyun estaba bastante confundido, y un montón de suposiciones tontas llegaron a su
cabeza en un pestañeo. Chanyeol le tomó con suavidad del antebrazo, y le llevó hacia el par
de asientos acolchonados del lado contrario del principal.

—Oh, mencionó que era urgente, ¿sucede algo? Honestamente estoy asustado, cuando llegué
aquí vi ese anuncio, ¿tiene qué ver con eso? Porque he escuchado algunos rumores al
respecto, ¿me va a despedir? Oh dios, me van a despedir, ¿por qué? ¿Podría decirme por qué?
¿Y cómo es que consiguió mi número de teléfono? ¿O acaso se lo di?

—Baekhyun —Chanyeol le llamó en un tono medio alto, callando sus palabrerías—. ¿Me
dejarías hablar primero? Tengo muchas cosas que decirte y aclarar. Siéntate por favor.

—¿Entonces aún tengo mi trabajo?

El alto optó por no responder su cuestionamiento, y se sentó en el sillón a su costado en el


ángulo adecuado para verlo de frente.

—Quisiera comenzar hablando de lo que ha pasado desde hace dos meses, antes fuiste tú
quien habló de esto, dijiste que te gustaba.
Los ojos de Baekhyun se volvieron redondos al ampliarse, y agitó sus manos al frente antes
de cubrir la boca de su jefe para callarle.

—Por favor no hables de eso.

—Por supuesto que lo haré, Baekhyun —quitó las manos ajenas de su rostro, considerando
que los pies del menor se movían ansiosos—. Te quedarás aquí hasta que lo diga todo, ¿de
acuerdo?

El pelinegro movió la cabeza para decir sí, aunque por dentro deseaba golpear la cara de
Chanyeol y salir huyendo

—Okay, entonces —Chanyeol prosiguió. Estaba hablando con su vista enfocada hacia algún
lugar, pero Baekhyun pudo darse cuenta de que no lo estaba mirando a él, a sus ojos —.
Dijiste que te gustaba, y no sé si eso fue luego del incidente del ascensor o desde antes. Para
ser honesto, desde ese momento no he dejado de pensar en ti. Luego de lo sucedido en mi
auto y en mi departamento, he pensado mucho al respecto.

»Me gustas también, me atraes mucho, sé que puede malinterpretarse con sólo algo físico, y
en este punto podría ser así, lo único que ha pasado entre nosotros ha sido así, pero… me
gustaría conocerte.

—¿Conocerme?, ¿por conocerme a qué te refieres?

—A… tener citas.

—¿Uh? —chilló el menor, sus ojos tratando de encontrar la puerta y considerando su huida.

Chanyeol extendió sus manos, tomando las más delgadas con delicadeza, como si se
estuviera preparando para confesarse.

—¿Te gustaría ir a cenar conmigo esta noche? Quisiera explicarte todo, desde lo que pasó en
mi auto. Supongo que no hay mucho qué decir sobre eso en realidad, pero si deseas detalles
lo haré, también creo que sería bueno empezar a hablar sobre nosotros, ¿qué te gustaría
cenar?

La cabeza de Baekhyun estaba a punto de colapsar, tenía una gran cantidad de maldiciones
atoradas en la garganta, y más ideas revoloteándole. Agregando a ello, los gruesos dedos
acariciando los propios. Podía ver esperanza en el rostro del mayor, casi palpar sus
intenciones, pero su corazón seguía dudoso, y retiró sus manos para que dejara de tocarlo,
ocasionando que la sonrisa de Chanyeol decayera.

—¿Por qué me pides salir? ¿No tú ya sales con alguien? ¿Quién era la chica de ayer?

—¿De qué hablas?

—De la chica de ayer, señorita bolso costoso, le escuché hablar de tus padres y los suyos, y tú
abrazándola con tanta emoción, no finjas que no lo sabes, yo lo vi, Jongdae lo vio, incluso el
estúpido de Jongin. ¿Por qué me pides salir? ¿Te das cuenta que nuestros hermanos están
casados? ¿Incluso así jugarás conmigo? Además eres mi jefe, Kim no parecía feliz cuando
nos vio así… juntos. Lo mejor es sólo olvidar esto, toma una ducha fría.

Chanyeol cerró los ojos con frustración, y tomó las manos contrarias por segunda vez.
Baekhyun que intentaba ponerse de pie para retirarse fue sentado de nuevo.

—Primero, esa chica es SunYoung, es una amiga, ¿no puedo tener amigas? Se supone que
antes de comenzar a celarme debes preguntar, y antes de todo eso tener citas conmigo.

—¡Yo no estoy celándote!

—Segundo, sus padres y los míos también son amigos, ¿ellos tampoco pueden hablarse?

—No estaba diciendo eso.

—Tercero, te pido salir porque en verdad lo quiero, ¿y qué si nuestros hermanos están
casados?, lo sé, sé que tienen una hija y vives con ellos, si estuviera tomando esto a la ligera
me hubiera olvidado de ello, pero no es así, te lo dije. He pensado al respecto, incluyendo que
probablemente BaekBeom querrá interrogarme cuando sepa de mis intenciones contigo,
Junmyeon me lo ha advertido.

—¿Y Junmyeon por qué opinaría?

—Sobre el asunto de ser empleado jefe, eso terminará pronto. He presentado mi renuncia y
en tres días dejaré de serlo, así que no hay problema, Kim puede meterse su reglas por el…

—¿Qué? Pero, ¿por qué renunciaste?

—¿Y qué es eso sobre la ducha?

Las mejillas del de tez más clara se colorearon por la última pregunta, olvidando también las
que había hecho él. Con nervios movió la boca con la intención de replicar, pero una chispa
de emoción iba en crecimiento acelerado dentro de su corazón y estómago.

—Volvamos al asunto de tu amiga, ¿por qué estaba ayer en casa de mi hermano? Junmyeon
iba con Irene, y Kyung estaba con Sohyun, ¿por qué estaba ella ahí? ¿No era eso una reunión
de parejas? —Se sintió un tonto al mencionarlo otra vez, el rostro de Chanyeol negando le
dijo demasiadas cosas sobre estar dándole muchas vueltas al asunto.

—¿Sacas conclusiones tan rápidas de todo siempre?

—Intento pensar en todas las posibilidades.

—No suenan como posibilidades cuando las das por hecho de esta manera. SunYoung estaba
ahí porque estará trabajando conmigo en la nueva revista, ¿Yoora y tu hermano no te han
hablado de esto? Forever tendrá su propia publicación y seré el editor en jefe, SunYoung
antes de ser modelo es editora, será la imagen y al mismo tiempo aportará a la publicación.
La reunión de anoche fue una celebración porque firmamos contratos, pero tú decidiste sólo
correr, dejándome solo y explicando sobre que no soy un jefe explotador.
—¡Yo nunca dije eso!, Junmyeon fue el que lo mencionó —torció sus labios sintiéndose
ligero por la aclaración—. Entonces, ¿quieres ir a cenar conmigo?

—Sólo si antes me explicas sobre la ducha que me pediste tomar.

—Aún creo que debes tomarla, te emocionas demasiado cuando vas a tener sexo —aquello
lo dijo susurrando, sin embargo Chanyeol pudo escucharlo.

Pese a que Baekhyun pensaba que lo vería con un rostro avergonzado, su todavía jefe sólo
mostró una sonrisa. Le vio acercarse a su rostro como si pensara besarle, por lo que puso sus
delgados dedos sobre sus belfos para impedirlo

—¿Lo ves? Eres precipitado, aún ni siquiera acepto la invitación. Además he comido
chocolate, en realidad era una dona de chocolate, como sea, mi aliento no es el mejor,
¿iremos en tu auto o el mío? ¿O cada uno en el suyo? ¿A qué hora?

El alto recuperó la distancia entre sus rostros, y se puso de pie rodeando su escritorio,
Baekhyun se tomó el tiempo para mirar con detenimiento el lugar, apreciando algunas cajas
cerca que estaban siendo llenadas.

—En mi auto, ¿a las ocho te parece bien?

—A las ocho está bien.

—Pasaré por ti entonces —anunció Chanyeol.

Una risa salió de la boca del menor, y movió la cabeza al caminar hacia la salida.

—¿Pasarás por mí a mi oficina?

—Lo haré.

—Okay —su sonrisa era bastante amplia al parecer, pues tan pronto cerró la puerta detrás de
él logró ver como Eunjung le miraba divertida.

Baekhyun hizo una leve inclinación de cabeza antes de caminar con dirección a su oficina. Se
acomodó la correa de su portafolio, y avanzó por el pasillo notando como Jongdae le
entrecerraba los ojos desde su escritorio.

—No preguntes —Baekhyun gesticuló para él desde a la distancia.

Pese a que su retraso de diez minutos obtuvo un llamado de atención, Baekhyun aceptó el
regaño y ofreció una disculpa. Su día, pese a tal hecho, no pareció tan malo como el anterior.

***
—Estás saliendo con alguien, ¿no es cierto? —InJung preguntó a su lado, dándole un vistazo
fugaz antes de seguir tecleando sobre su propia PC y enviar sus textos a imprimir—. Tus
cambios son algo serio, ayer estabas de tan mal humor y hoy sonríes como si hubieras tenido
sexo.

—Tendré una cita esta noche —Baekhyun presumió, y giró en su silla antes de estirarse para
desentumir su cuerpo—. Con un hombre lindo… lindo y alto.

—¿De buen corazón? ¿O sólo sales con él por el físico?

—Es algo que aún debo descubrir, aunque si se trata de físico, hmm, todavía no estamos en
ese nivel.

—¿Ni un beso?

—Ha habido besos, y quizás hoy le dé algunos más, todo depende que lo bien que fluya.

—Bueno, en ese caso deberías cuidarte —InJung tomó su bolso, buscando en el interior antes
de colocar un condón sobre el escritorio del menor. Los ojos cafés se ampliaron con sorpresa,
y cubrió el objeto con su palma al ver a ChanSeon mirar a su dirección—. Oh, cariño, debes
protegerte.

—Es nuestra primera cita, no creo que hoy esto termine sobre una cama.

—Pero el hombre con el que saldrás es Chanyeol, ¿o no? —La sonrisa que mostró InJung fue
aterradora, Baekhyun creyó que su expresión estaba respondiendo por él, puesto que su
compañera palmeó su mejilla—. Baek, bebé, la tensión entre ustedes es enorme, todos en este
piso podíamos sentirla, te lo juro, cada que ustedes se miran siento escalofríos, ¿hablas en
serio cuando dices que no están en ese nivel? Porque con esta energía han despertado la
emoción de tantas parejas aquí. Sólo déjate llevar, cariño. No todos los días tienes la
oportunidad de enredarte con el jefe.

Agradeciendo con un murmuro respondió, sentía su rostro caliente y sus manos actuaron un
poco torpes al guardar el preservativo. Un segundo después escuchó a alguien tocando la
puerta, y al observar al reloj en la oficina, se dio cuenta de que Chanyeol había cumplido su
promesa.

***

El viaje en auto comenzó algo silencioso.

Baekhyun se distrajo los primeros minutos observando el interior del vehículo como si nunca
hubiera estado ahí. Chanyeol al inicio dejó que curioseara todo lo que quisiera, no obstante
luego de cinco minutos decidió acabar con ello.

—Así que… tienes veintitrés —humedeció su garganta tras hablar—. ¿Cuándo cumples
años?
—¿Estás preocupado por la edad?, ¿por qué?

—No es que esté preocupado —el alto aclaró—. Quizás, es sólo que nunca he salido con
alguien menor.

—No creo que haya algo tan diferente, dejemos el asunto de la edad en otro lado, tampoco
quisiera que me compararas con tus ex novios o yo compararte con el mío.

—Tienes razón, entonces hmm, ¿Qué buscas en una relación? ¿Tienes alguna idea de lo que
deseas en una pareja? —Sus preguntas sonaban serias al haberlas hecho sin sonreír, sin
embargo Baekhyun terminó por reír cuando le escuchó.

—¿Has estado antes en citas a ciegas? Porque suenas como uno de esos señores de los
dramas.

—No tengo idea sobre cómo comenzar, ¿okay?, soy malo para esto de las citas. No he salido
con nadie en más de tres años, así que estoy oxidado, mis relaciones surgían luego de
amistades, pero contigo no quiero entrar tanto en ese título.

—¿No quieres ser mi amigo? —El pelinegro preguntó enarcando una ceja—. Oye, eso es
muy grosero.

—Baekhyun, por favor, no hagas esto más difícil.

La sonrisa del nombrado se volvió tenue al oírle, y puso los ojos en blanco antes de palmearle
el pecho, sorprendiéndolo.

—Tenemos que confiar el uno en el otro, ¿no?, tocarnos es parte de ello, esta palmada es una
muestra de mi afecto, hay confianza. Ahora, podemos iniciar con cosas sencillas, te hablaré
de mí, porque debes saber esto, odio la ropa formal, me gusta usar playeras grandes y zapatos
deportivos, me gusta la música animada pero con letras tristes, me gusta cuando los cantantes
hacen notas altas, a veces los imito en la ducha, ¿tú cantas, Chanyeol?

Oyendo cada parte de su información, el de cabellos castaños pudo darse cuenta de que
Baekhyun sobrio era muy parecido al Baekhyun borracho con el que convivió antes, sus
palabras animadas y esa risa tonta mejoraban su humor, por lo cual su compañía llegó a
sentirse bien en corto tiempo.

***

La cena avanzó sin contratiempos, la mesa reservada estaba en un espacio privado y elegante,
Baekhyun había estado indeciso sobre qué ordenar, por lo cual había pedido ayuda al
dependiente para elegir el platillo menos costoso. Chanyeol habló un buen rato sobre lo poco
que debía importarle la cuenta, pues de cualquier manera él la pagaría.

Fue un intercambio que simuló una discusión, sin embargo ambos terminaron por estar
satisfechos cuando el dependiente decidió leerles los platillos en la carta, evitando así que
ambos supieran los precios.
—Es muy interesante —Chanyeol dijo de repente, mientras humedecía su boca con el agua
en su copa—. Tenía los mismos sueños que tú cuando entré a trabajar al periódico, estoy
seguro que podrás alcanzar tus metas, eres talentoso.

—No creí que leyeras lo que escribía, ninguno de mis artículos ha logrado publicarse —
susurrando Baekhyun arrugó la nariz, tomándose un segundo para analizar la expresión de su
cita.

—Tengo que leerlos, pero teniendo tantos escritores es imposible que pueda publicarse todo,
de cualquier manera pareces enfocado a otra área, creo que el periódico sería un lugar mejor
para ti. ¿No te has interesado en mandar tus notas ahí?

—Por ahora no, ¿crees que debería? —El menor negó con sus manos antes de cerrar los ojos
—. No sé por qué empezamos a hablar sobre esto, ¿Quieres que esta noche se vuelva así? No
deseo hablar de trabajo por ahora, ¿por qué no me cuentas sobre… aquella noche?

—¿Aquella noche?

—La vez en tu auto, yo recuerdo algunas cosas, pero no sé exactamente cómo fue que llegué
a casa.

—Parece que recuerdas sólo las partes que más te gustaron —Chanyeol bromeó al
considerarlo—Como la parte del beso.

—¡Oh dios!, tú sí que eres irritable —el pelinegro chasqueó, soplando un mechón de su
cabello al darse cuenta como el alto se inclinaba más al frente, la pequeña lámpara en el
medio siendo su obstáculo para que sus rostros no estuvieran tan cerca—. ¿Cuáles son tus
intenciones?

—Por ahora besarte, ¿estoy siendo atrevido si lo digo así?

—¿Y ese valor?, la última vez que hiciste algo como eso tratabas de negarlo a toda costa.

—Tienes algo de culpa, tú fuiste quien me besó primero.

Los coqueteos estaban subiendo de nivel, Baekhyun se encontró en un aprieto cuando notó al
alto mirándole la boca. Aquello lo había anhelado tanto, que en ese preciso momento todo se
sentía tan irreal. Si deseara acabar con las ganas de una vez por todas, sólo necesitaría
inclinarse y uniría sus bocas, pero al pensárselo mejor, se dio cuenta que tan sólo tenían hora
y media de conversación.

¿Hacerlo o no?

—¿Y si te beso ahora qué pasará después? —Baekhyun inquirió sin moverse ni un
centímetro.

Chanyeol seguía inclinado, esperándolo.

—Es posible que sepamos si esto funcionará.


—¿Un beso lo decidirá?

—Tal vez no lo aclare todo, pero nos dará una señal —Chanyeol sintió tragar saliva luego de
hablar, y Baekhyun pareció repasar su respuesta.

—¿Pero por qué? Lo siento si sueno tan inseguro, es sólo que no quiero salir lastimado, ¿de
acuerdo? Tengo demasiadas cosas en mi cabeza ahora, y quiero besarte también, pero no sé a
qué se debió con exactitud tu cambio, ¿debe haber una razón, no? Debe existir un motivo por
el cual hoy despertaras y decidieras, “Hoy voy a invitar a cenar a Baekhyun”.

Chanyeol le escuchó con atención, y no evitó divertirse por su expresión confundida que
lucía insoportablemente tierna.

—Viví antes una desilusión, Baekhyun. Estuve por tanto tiempo pensando que recuperaría a
una persona que ya me superó; he estado estancado en el mismo lugar por tanto tiempo y sólo
me cansé de estar esperando. Desde el día que nos besamos mi vida se puso de cabeza, luego
de lo ocurrido en mi departamento me di cuenta de otras cosas más, Junmyeon me hizo
pensar en si de verdad quería arriesgarme o no, y creo que es momento de dar paso a algo
nuevo y darme la oportunidad, claro, si tú me das la oportunidad también.

Chanyeol se detuvo por un segundo, repasando sus propias palabras antes de continuar:

—Para ti podría ser apresurado, pero por casi dos meses he querido acercarme a ti y sólo…
intentarlo, el primer paso lo diste tú, intento dar el segundo, ¿tú no?

El cuerpo de Baekhyun sólo se había inclinado un poco, sus labios dieron una pequeña
presión en los más suegros. Su corazón estaba acelerado, por lo que cerró los ojos ya que los
de Chanyeol estaban mirándole encantados. Alejándose, quiso fingir que nada había pasado,
pero los escalofríos detrás de su cuello estaban dando por hecho esa conexión.

—Supongo que si funcionará…—el pelinegro balbuceó.

Las manos de Chanyeol se ahuecaron sobre sus mejillas, y sintió sus labios tocando los
ajenos una vez más. Los del alto eran más suaves de lo que recordaba, y aquel movimiento
que hizo con ambos para separar los suyos consiguió su objetivo unos segundos después.

Estaba siendo inexplicable para Baekhyun describir lo que sucedía con su estómago en cada
caricia, porque la lengua de Chanyeol estaba haciendo maravillas. Podía gozar de cada
segundo y toque a diferencia de sus pasados intercambios. Ahora, los besos no eran
apresurados, sino lentos y expresivos. Los pulgares de Chanyeol le hacían cosquillas en la
parte trasera del cuello, y por un momento deseó enredar los suyos sobre los cabellos
ondulados ajenos.

El electrizante efecto que le recorría la columna aumentó cuando los besos se tornaron más
húmedos, la necesidad de tomar un descanso para respirar creció, y la sensación sobre su
vientre le advertía de detenerse.

¿Estaban avanzando demasiado rápido?


Baekhyun tenía miedos enormes, temores que creía que en cualquier momento se volverían
realidad. No obstante Chanyeol sonaba como si hablara con la verdad, el hecho de que
estuvieran relacionados ya no sólo por un puesto o lugar de trabajo le daba tranquilidad, si las
cosas salían mal, Chanyeol tendría mucho que perder a comparación de él, ¿debía seguir
poniendo límites a ese nivel?

Su cuerpo le pedía por más y Chanyeol parecía desearlo también, la tensión aumentaría si
esperaba que pasaran algunas citas más, o en su defecto los pusieran en otra situación. Si el
sexo no resultaba ser tan bueno sería difícil decir adiós para entonces.

Su atracción había nacido de algo físico, y Chanyeol tuvo razón antes al decir que el beso les
daría una señal.

***

Hizo una llamada antes de que el auto se detuviera en el estacionamiento.

En su aviso tartamudeó un poco, pero luego de algunas excusas pudo colgar y darle una
mirada a Chanyeol al saber que era el momento. Su trayecto al departamento fue corto, y al
entrar al lugar pudo tomarse su tiempo en observar el amueblado, como si aquello pudiera
hablarle sobre sus gustos y personalidad.

—¿Quieres tomar algo? —Chanyeol ofreció al mismo tiempo que dejaba las llaves del coche
sobre una mesa en la sala de estar.

Baekhyun negó y arrastró sus pies en las sandalias para mirar el resto del lugar. Había un
gran ventanal por donde se podían ver los edificios contiguos, la decoración con pinturas
abstractas y el pulcro diseño de sus decoraciones.

—Parece que tienes buen gusto —Baekhyun farfulló dejando su portafolio sobre uno de los
sofás, extrajo de este su cepillo de dientes junto con el preservativo y miró a los costados—.
Podrías…

—Está en la habitación —Chanyeol guió al caminar al frente. Encendiendo la luz de la


recámara, dejó a la vista una ordenada habitación de paredes rojas oscuras.

El menor sonrió de lado, nervioso al saber lo que pasaría después en ese mismo lugar,
tragando saliva, entró dirigiéndose al baño privado en el interior, cerrando la puerta tras él
como si pidiera un momento para prepararse.

Chanyeol optó por quitarse el saco al sentarse en el borde del colchón, se sacó las sandalias y
puso atención en los detalles de la habitación en caso de que algo que no debiera estar ahí
fuera visto por su acompañante.

***
Todo estaba siendo tan incómodo que Baekhyun comenzó a sentirse mal de haber sugerido
pasar la noche juntos, aquel flirteo que ambos crearon en los pasillos de Exact estaba
pareciendo como una mala comedia en la que, al final de todo, tendrían sexo de manera
extraña y sin grandes resultados.

En primer lugar, estar ahí se sentía tan raro, al principio porque lucía como un lugar
totalmente diferente al que llegaron la primera vez, después de que los nervios estaban
acabando con él desde adentro, y temía que al final de todo, no hubiera esa magia que habría
creído ver.

No sería la primera vez que Baekhyun había intimado con alguien y con grandes
expectativas, aunque también se sentía inseguro de aferrarse a la posibilidad en la que todo
era fuegos artificiales y placer.

Cuando salió del baño, lo primero que encontró es que Chanyeol se había quitado la corbata,
y que su camisa estaba a medio desabotonar. Baekhyun se humedeció los labios con su
lengua, y se acercó luego de decirse: “Es ahora o nunca”.

Las manos de Chanyeol le sostuvieron de la cadera, y éste separó las piernas dejando a
Baekhyun entre ellas. El de cabellos negros se inclinó para presionar sus labios, cerró los ojos
esperando que el deseo creciera y que entonces su cuerpo reaccionara e hiciera todo solo.
Empujó al alto sobre el colchón, y subió con lentitud sobre su cuerpo antes de sentarse sobre
sus piernas. Bajó sus glúteos notó el bulto en los pantalones de Chanyeol, y como si aquello
le animara a continuar, comenzó a frotarse mientras su boca y lengua seguían explorándose.

En algún momento sintió la presión en su trasero, los dedos de Chanyeol jugueteaban a lo


largo de sus muslos, los propios desabrochaban la camisa del mayor permitiéndole ver algo
de piel.

¿Piel? Como si una alarma se encendiera Baekhyun se separó abruptamente, observó la luz
blanca iluminando la recámara y el plano estómago de Chanyeol.

—¿Ocurre algo?— El de cabellos castaños preguntó, aferrándose a la cintura del menor,


temiendo que se pusiera de pie y huyera. Su pene estaba despertando, sentía el culo de
Baekhyun sobre él, ¿no podía irse sólo así otra vez, o sí?

—¿Podemos apagar las luces? —Dudoso, Baekhyun miró hacia el techo, y titubeó una
sonrisa con sus hinchados labios—. Por favor.

—¿Quieres hacerlo a oscuras?, ¿por qué?

—No tengo mucha confianza.

—¿No tienes confianza de qué? —Chanyeol inquirió riendo—. ¿De mí?

—No de ti si no de mi cuerpo. No me siento bien respecto a eso ¿sabes? Como mucho,


donas, pastelitos, hamburguesas, mucho. No me gusta verme porque es molesto, no quiero
que me veas así, ¿podríamos apagar las luces?
—Baek, ¿qué dices? —Las cejas de Chanyeol se juntaron al hablar, y sus dedos acariciaron
su pequeña cintura hasta deslizarlas hacia sus caderas—. Tu cuerpo es lindo.

—No me siento bien, no podremos hacer esto de otra manera, a menos que apagues las luces.

—Pero quiero verte, ¿no quieres mirarme a mí?

—Por supuesto que quiero, pero eso implica mirarme a mí también.

Se creó un mínimo silencio, y Chanyeol terminó apoyando su nuca contra el colchón, su


cuello arqueándose y sonriendo ante la petición.

—¿En serio estamos discutiendo sobre cómo tener sexo?

—Es bueno hacerlo, de ese modo sabrás de qué manera me gusta.

—Está bien, está bien —Chanyeol le calmó antes de estirar su brazo, Baekhyun bajó de él
permitiéndole moverse.

El alto no tardó menos de quince segundos en ir hacia una de las paredes y apagar la luz en el
techo, no sin antes dejar encendida una de las lámparas en un buró. Logró recostar al menor
contra su espalda, y acomodándose entre sus piernas unió una vez más sus labios, buscando a
la par el inicio de su camisa para desabotonarla.

—No fueron todas las luces —fingió quejarse el menor, pero inició el siguiente beso de todos
modos.

—Veo lo suficiente y tú no ves lo que no quieres, todos contentos.

—Uhm, un, ah, poquito, sí —jadeó entre sus palabras, pues una de las manos de Chanyeol se
estaba deslizado por su torso, se mordió los labios cuando los dígitos tocaron la piel cercana a
su ombligo, y se retorció cuando fueron bajando hasta el borde de su ropa interior.

Chanyeol era hábil con los dedos, tocaba por partes como si explorara cada trozo de piel,
presionaba en las curvas de su cuerpo, besaba y marcaba otras, realmente apreciando su acto
y no considerando el tiempo.

Baekhyun se encontró adorando sus manos, y un poco más a sus labios. Se sentía protegido,
cuidado, y esta vez, estaba gozando de tocar el cuerpo ajeno también. Desde sus anchos
hombros hasta su torso, mordía sus labios y le escuchaba hablar entre acciones, haciéndole
saber así que era él con quien estaba compartiendo ese momento íntimo.

La ropa fue retirada de sus cuerpos sin exageraciones, y Baekhyun sintió sus mejillas
calientes cuando sus gruesos muslos quedaron al descubierto para Chanyeol. La luz
amarillenta de la lámpara delineaba las curvaturas, y podía ver el rostro del alto admirándolo.

Algo ardía dentro de su cuerpo, en especial cuando la ropa interior dejó de separar sus penes,
los testículos de Chanyeol tocaron sus glúteos cuando se frotó contra él, y el menor tuvo que
enredar sus piernas ya que necesitaba sentirlo más cerca.
Levantando su rostro alcanzó a mirar el borde el falo del mayor. Sonriendo, sostuvo el propio
al rodearlo con una de sus palmas, hizo un recorrido al pasearlo de arriba abajo,
acariciándose. Dejó escapar un gemido y tomó el ajeno, juntándolos.

—Tu pene es lindo —Baekhyun mencionó quedo, su mano agitándose desde la base a la
punta para masturbarlos juntos.

El jadeo de Chanyeol se atoró en su garganta, ya que la pasada declaración dañó un tanto su


orgullo.

—¿Lindo?, ¿No quisiste decir otra cosa? ¿Qué tal grande?

—No he visto tantos penes en mi vida, no sabría decir si el tuyo es grande o promedio, pero
si eso te hace sentir feliz, okay.

—¿Okay? —Chanyeol sonó herido, y una de sus manos se movió hacia la parte baja del
cuerpo ajeno, buscando la separación de sus glúteos, hasta localizar su entrada.

—Ou, Ou, Ou —un chillido se escapó de su boca por la sensación. El dedo índice del castaño
delineando a sus costados, cerca del borde donde sólo se mantenía enloqueciéndole.

El rostro se Baekhyun era un cambio constante de expresiones, sus dañados labios y ojos
lagrimeando, además de su mano atendiendo su falo le excitaron, por lo que Chanyeol dejó
de sentirse ofendido y prefirió aceptar el cumplido del menor, pues su miembro se arqueaba,
anhelaba atención, y quizás luego de que terminara con esa necesidad, Baekhyun podría tener
palabras más lindas para su pene después. O bueno, tal vez no lindas, sino grandes.

Luego de colocarse el condón y penetrarle, hubo un momento en el que su cuerpo casi festejó
por el logro. Chanyeol creyó que se había vuelto loco por no haber tomando en su momento
el consejo de sus amigos. El sexo era uno de esos placeres de los que ninguna persona debía
prohibirse.

Tal vez era el hecho de que el cuerpo de Baekhyun era pequeño y perfecto, o el que había
pasado tanto tiempo sin tener una relación sexual. Pero el primer movimiento de su pelvis fue
glorioso, y el gemido de Baekhyun aceleró sus deseos en un nivel tan enorme que su cuerpo
comenzó a mandarse solo.

La presión contra su miembro mientras entraba y salía fue en exceso placentera, agregando a
ello que los dedos de quien abría las piernas para él se deslizaban por su cuello y espalda
elevando su goce. Baekhyun era tan bueno en ello, pues sus caderas se sacudían a ritmo,
dejaba salir su satisfacción con ahogados sonidos, y esas piernas… Chanyeol en serio quería
dejar algunas marcas en ellas.

Sus labios raramente lograban encajar, sus gemidos y suspiros hacían que cada choque se
sintiera torpe cuando el ritmo comenzó a acelerar, y Baekhyun sollozó fuerte antes de intentar
callarse al morderlo. La primera vez en que Chanyeol sintió los dientes del pelinegro contra
su hombro se sorprendió, sin embargo le dejó ser porque su erección continuaba, además de
que el sonido de sus pieles hizo que la libido continuara viva y fuerte en su interior.
No supo en qué momento terminó siendo él quien quedara de espaldas contra el colchón,
pero Baekhyun ya había logrado sentarse en él, moviendo sus caderas para darse placer. Las
manos de Chanyeol se sujetaron a sus caderas, manteniendo el ritmo lento para luego
acelerarlo al impulsarse.

Ambos tuvieron antes fantasías de cuando llegara el momento, Baekhyun había pensado estar
en cuatro para él, y Chanyeol en su momento pensó que si la tensión continuaba en ese nivel
terminarían haciéndolo en la oficina, algo que no sólo él había considerado, si no también
muchos de los que pudieron darse cuenta de aquel coqueteo y miradas lascivas.

Ahora, no importaba nada de eso, porque sus cuerpos pudieron unirse de manera precisa, el
roce de sus pieles les emocionaba, y la culminación fue tan perfecta que la espalda de
Baekhyun se arqueó junto con su voz llamándole.

Los espasmos continuaron, y Chanyeol miró hacia el techo esperando que sus pulmones se
llenaran de aire hasta calmarse. La boca del de cabellos negros se colocó sobre su cuello,
sintiendo sus besos mientras en paralelo continuaba ondeándose sobre sus piernas. El alto
sabía que su estómago estaba manchado, el semen caliente se enfriaría y secaría.

—Me encantó —Chanyeol siseó, el sudor sobre su frente estaba haciéndole temblar —Baek,
necesito limpiarme—. Segundos después un escozor se expandió por su cuello, y Baekhyun
juntó sus labios dejando una sutil presión.

—También me gustó, tus manos son mágicas —rodando en su espalda logró recostarse
también, alcanzó a halar de una almohada para acomodarse. Sus ojos visualizaron borroso al
alto juntando sus bocas, y luego sus húmedas pestañas le impidieron mirar más, las piernas se
le sentían débiles, y bostezando cerró los ojos con una tenue sonrisa.

***

El dolor sobre su espalda baja le hizo despertar.

Baekhyun se quejó retorciéndose por el dolor, y lloriqueando abrió los ojos poniéndose
nervioso por el lugar en el que despertó. Observó lo poco que pudo ya que la mitad de su
rostro estaba enterrado sobre la almohada, y espirando se acomodó girando poniendo la
espalda contra el colchón.

—Ou, demonios —Baekhyun jadeó al conseguir que el malestar incrementara, la falta de


sexo por un buen tiempo ocasionó su queja. Su trasero dolía al igual que sus rodillas.

La habitación de Chanyeol lucía diferente por la mañana, se veía iluminada y las paredes
rojas no daban ese tono misterioso de antes, ahora, se notaba bastante elegante y cálido.
Viendo el lugar donde estaba recostado, se cubrió hasta sus hombros para calentarse,
ladeando el rostro cuando la respiración a su lado se hizo más ruidosa.
El cuerpo de Chanyeol estaba tumbado boca abajo, lograba ver sólo una parte de sus
párpados, su cabello castaño ondulado cayendo sobre su frente.

Estirando sus dedos, Baekhyun delineó la espalda ajena, riéndose al llegar hasta sus glúteos,
donde la sábana azul cubría una parte de ellos. Su diversión terminó cuando la mano de
Chanyeol le detuvo antes de que le destapara, lo que le sobresaltó.

—Despertaste de buen humor —el alto declaró con voz áspera—. ¿Qué tal dormiste?

—Uhm, me duele el trasero —removiéndose en su lugar hizo el esfuerzo para sentarse. La


puerta de la habitación estaba entreabierta, y en el exterior se escuchaba el ruido de una
aspiradora—. ¿Hay alguien aquí?

—Necesitarás una pastilla —Chanyeol balbuceó antes de girar su cuerpo, sin esperar para
desperezarse logró salir de la cama, importándole poco que continuaba desnudo. Baekhyun le
dio una mirada, y parpadeó al ver como el alto se movía con calma hacia su closet, de donde
sacó un pantalón de algodón para vestirlo—. Parece que la empleada llegó temprano. ¿Por
qué no te das una ducha? Iré por un analgésico.

—¿Te paseas desnudo por tu casa incluso cuando hay una mujer aquí? —El menor inquirió
curioso—. Ni siquiera te pusiste ropa interior.

Chanyeol le escuchó atento al colocarse una playera, y luego de ponerse unas sandalias le
ofreció una sonrisa.

—Normalmente no traigo chicos a casa, no tengo la necesidad de estar desnudo por la


mañana. Como una persona normal uso un pijama, no te preocupes por mi empleada, ella no
viene a mi habitación a menos que se lo pida.

—¿Y alguna vez se lo has pedido? —Los labios de Baekhyun se fruncieron al preguntar, y
entrecerró sus ojos al recibir una toalla limpia.

—Por supuesto, ella mantiene el departamento limpio, tiene que hacer la cama y a veces
dobla mi ropa. Ahora, date prisa y date un baño, volveré cuando termines —robó un beso de
los labios más delgados antes de retirarse.

El pelinegro miró la puerta cerrarse antes de decidir salir de las sábanas con destino al baño.

Su ducha pudo haber sido rápida de no ser por qué inspeccionó con detenimiento su cuerpo,
desde las marcas de besos sobre sus piernas y hasta su cuello; Baekhyun intentó no pensar
mucho sobre Chanyeol caminando con su miembro moviéndose libremente alrededor de la
empleada, por lo cual con calma se vistió antes de dirigirse a la estancia.

El alto estaba sentado en uno de los bancos en la isla de la cocina, leyendo lo que parecía ser
un periódico. El de cabellos negros aclaró su garganta para hacerle saber que estaba ahí, pero
con su carraspeó robó la atención también de quien estaba haciendo un desayuno frente a la
estufa.
—Buen día —deseó con ánimo para la mujer, quien sólo le dio una mirada algo alarmada
antes de responderle con una inclinación y girarse en su lugar, como si no quisiera hacer un
intercambio más—. ¿Tu empleada es homofóbica?—Susurró contra su oído, Chanyeol le dio
una ojeada divertida, agitando su dedo.

—No lo es, ella es así, nunca logra mirarme a los ojos, ¿Qué tal la ducha?

—No me gusta ducharme tan temprano, pero fue bueno, mi cuerpo ya no duele tanto,
¿conseguiste la pastilla? —vio al ajeno deslizar un vaso de agua al mismo tiempo que la
tableta. Mientras lo ingería, se tomó un momento para ver que Chanyeol seguía sobre su
asiento, su boca curveada en una sonrisa aterradora.

«Podría ser por el sexo», Baekhyun pensó, y luego su índice se dirigió hacia la pelvis
contraria, tocando y ocasionando que Chanyeol maldijera, quien intentó quitar su mano de
ahí.

—Baekhyun, no. La empleada está aquí.

—Date una ducha y ponte ropa interior, mi cabeza no puede dejar de pensar que bajo tu
pantalón no hay nada más.

—¿Por qué estás pensando en mi pene?

—¿No puedo pensar en él?, te dije que es lindo.

—Grande, es grande.

—Como sea, date una ducha, te esperaré para desayunar. ¿Qué tal si me llevas a casa de mi
hermano?, quiero cambiarme de ropa.

Los juguetones dedos de Baekhyun amenazaban con seguir curioseando, por lo cual el mayor
optó por alejarse de él, cumplir sus órdenes y sólo volver hasta que pudieran estar
presentables para la siguiente conversación.

Chanyeol entendía que luego de su enlace vendrían cosas más interesantes y serias, pese a
que el principio de esa relación incluía una noche de sexo, entendió que era como
fundamental saciar esa necesidad para saber o confirmar, si aquello de las citas y el futuro
noviazgo era posible. No todas las personas inician un compromiso tras tener sexo, a veces
algunos únicamente funcionaban en lo carnal, probó que ellos funcionaban bien en esa
cuestión, por lo que aún quedaba intentar en lo demás.

Baekhyun era uno de esos chicos divertidos que sorprenderían con sus pensamientos y
propuestas, y con ello podría estar seguro de que sus citas no serían las típicas cenas o las ya
conocidas rutinas.

Tal vez, en verdad podría enamorarse de él y funcionarían a la perfección como una pareja.

***
Tuvo un pequeño momento de pánico cuando el auto se estacionó frente a la propiedad.

Baekhyun vio desde el interior el rostro incrédulo de BaekBeom, quien parecía estar a punto
de subir a su propio auto. Los ojos de éste enfocaron a su hermano antes de al conductor, y
posteriormente el pelinegro pudo escucharle gritar para llamar a su esposa e ir adentro.

—Oh, diablos, no —Baekhyun ahogó un grito, y salió del vehículo pidiéndole a Chanyeol
quedarse adentro—. Hablaré con mi hermano primero, ¿okay? Si viene aquí no lo dejes
entrar, escucha, sólo escúchame a mí, ¿de acuerdo? Conozco a mi hermano, sólo no digas
nada, no hagas caso de lo que te diga.

Chanyeol vio al menor salir del vehículo, caminar al frente de la casa y darle una última
mirada antes de entrar. Yoora llegó a la salida casi dos segundos después, se llevó una mano a
la boca al verlo, y luego volvió a desaparecer al seguir a Baekhyun.

El alto no tenía idea sobre qué era correcto hacer o no, podría escuchar a Baekhyun y
esconderse de su alterado cuñado, o sólo podría tomar valor y enfrentar lo que Junmyeon
antes le advirtió.

BaekBeom salió por segunda vez unos minutos después con un rostro ceñudo. Respirando
fuerte, Chanyeol salió del auto para enfrentar lo que fuese que el mayor le echaría en cara.

—¿Hyun pasó la noche contigo? —BaekBeom cuestionó—. ¿Por qué?

—Tuvimos una cita —respondió Chanyeol, levantando un tanto el rostro. BaekBeom era de
la misma estatura que Baekhyun, así que se sintió un tanto más confiado por sacarle una
cabeza de estatura.

Podría ser estúpido, pero si ambos fueran de la misma altura estaría obligado a bajar la
cabeza, y eso no era algo que le gustara hacer.

—¿Y no pudiste traerlo a casa? ¿Por qué durmió contigo?

—Baekhyun es mayor.

—Pero vive en mi casa, y sigue mis reglas.

—Entonces lo lamento —sonó ecuánime—. Aunque él sigue siendo mayor de edad.

Los entrecerrados ojos de BaekBeom lo juzgaron, Chanyeol terminó sonriendo porque los
hermanos tenían algunos gestos parecidos, su cuñado incluso parecía lindo así.

—No porque seas hermano de Yoora permitiré esto, ¿escuchaste? Si ustedes están saliendo
debiste primero hablar conmigo.

—Tú no hablaste conmigo o con mis hermanos cuando saliste con mi hermana, ¿por qué yo
sí debería?

—¡UH, en tu cara! —Baekhyun fingió golpear aire con su puño, avanzando a prisa hacia
ellos, a la par abrochando su suéter de botones—. Esa fue una buena respuesta, Yeol.
—Baekhyun, ¡tú cierra la boca!

—¡Tú cierra la boca, Beom! ¡Me voy al trabajo! —Sin agregar algo más abrió la puerta del
copiloto para entrar al coche, y llamó desde adentro al alto esperando que dejara a su
hermano hablando solo.

Chanyeol se dio cuenta tardíamente de que no debían comenzar las cosas así, por lo cual dio
una leve venia como despedida antes de entrar.

BaekBeom sólo advirtió al señalarlos, casi anunciando que tendrían una conversación
después.

Conduciendo, el de cabellos claros le dio una mirada a su acompañante. Baekhyun


organizaba lo que fuera que estuviera dentro de su portafolio, como si ignorara por completo
lo que había pasado antes.

—No eres como te imaginé —Chanyeol dijo sin pensar. El de ojos pequeños pareció algo
sorprendido por su declaración.

—¿Y eso es malo?

—No pero… es como si fueras una persona diferente entre más tiempo paso contigo. Eres
coqueto, serio y maduro, cuando te pones nervioso eres lindo, y ahora, un poco atrevido y
divertido.

—¿Qué puedo decirte?, soy un todo en uno —Baekhyun sonó presumido—. Espero que lo de
mi hermano no parezca un obstáculo para ti, BaekBeom es algo especial cuando se trata de
mí saliendo con hombres mayores, aunque supongo que Yoora hablará con él. Ella me pidió
decirte que le llamaras en cuanto pudieras.

—Al parecer nuestros hermanos querrán opinar sobre nuestra relación… —sus manos
seguían sosteniendo el volante, esperó una respuesta afirmativa a sus palabras, sin embargo
pudo percibir el ambiente tranquilo. Quitando su atención por un segundo del camino,
apreció a su todavía empleado observándole—. ¿Qué pasa?

—¿Tenemos ya una relación?, estás sonando como… si lo dieras por hecho. ¿Qué pasará
ahora que te vayas de Exact?, ¿cómo haremos que funcione?

—Pensaremos en ello juntos, por ahora debemos concentrarnos en el anuncio que daré hoy,
¿no lo crees?

—Te irás Chanyeol, ¿tendremos tiempo para esto? Porque, me hace sentir inseguro también,
¿no estás jugando conmigo, verdad? ¿No te olvidarás de esto en cuanto lleguemos al edificio
y luego te vayas? Porque mi hermano podría romperte la cara si llegaras a hacerlo.

—Okay, el lado miedoso fue desbloqueado, ¿qué otras facetas tuyas debo descubrir? Si
enfrenté a tu hermano antes es porque estoy siendo serio, ¿muy bien?

Pese a la burla, Baekhyun no pudo evitar sonreír, posteriormente respiró hondo, el edificio
estaba a una calles de distancia, y la reunión del día llevaría consigo consecuencias, finales y
nuevos comienzos.

***

Su discurso se llevó una cantidad considerable de tiempo, donde se dedicó a agradecer a cada
persona importante en su estadía en la revista. Baekhyun había bostezado algunas veces
mientras Chanyeol sobre la tarima improvisada, hablaba para los trabajadores. Jongdae varias
veces le había codeado para que se mostrara serio, por lo que tuvo que mantenerse fingiendo
asombro cuando las personas empezaron a susurrar a sus lados.

—Te lo dije —mencionó el de labios sonrientes—. Tu amor se va y te abandona. No te


sientas tan triste, ¿okay? Escuché hace unos minutos que uno de los amigos de Jongin está
interesado en ti, es posible que te invite a salir.

Baekhyun respondió bostezando por segunda vez, podía notar como Chanyeol le daba
algunos vistazos entre sus anuncios, así que decidió mantenerse al margen y sólo estar de pie
y tranquilo como los restantes en el lugar.

—Mejor aconséjale que no lo haga, ayer pasé la noche con alguien, es posible que evolucione
esto a algo serio.

—¿Algo serio como un noviazgo?

—Uhum, algo de ese tipo; incluso ha hablado con mi hermano, o discutido no lo sé bien,
debo preguntarle.

Jongdae guardó silencio tras el último «gracias» dicho. Baekhyun y Jongdae aplaudieron a su
ahora ex jefe, uno de ellos de manera perezosa, y el pelinegro levantándose en las puntas de
sus pies para ver hacia dónde había ido Chanyeol.

—¿Y ese chico de dónde salió? Hasta donde me contaste seguías dolido porque el idiota de
Park tenía novia.

—¿Escuchaste eso? —Baekhyun cambió de tema al señalar al frente—. ChanSeon es el


nuevo editor, no puede ser ¿qué será de mí ahora? ¿Me ascenderán?—Distrayéndose por la
mano que tocó su espalda, Baekhyun vio por encima de su hombro, todavía confundido por
la posible consecuencia.

Jongdae miró hacia atrás, sus ojos abriéndose grandes, y haciendo una venia para quien tan
sólo unos minutos antes, fue su superior.

—Baek, ven conmigo cuando termine la reunión —Chanyeol pidió hablando bajo, tratando
de ignorar que varios pares de ojos estaban enfocados a su dirección—. Estaré en la oficina.

El alto no fue capaz de esperar a su respuesta, por lo que el menor lidió con las miradas
inquisitivas de algunos de sus compañeros. Reprimiendo esa sonrisa tonta, Baekhyun trató de
mantenerse serio y bajar el calor de su rostro.
En los anuncios más importantes estaba el hecho de que Ok Taecyeon se despedía también de
la publicación, y con su salida algunas personas estaban ascendiendo de puestos. Baekhyun
no tuvo un ascenso tan grande, ya que InJung fue nombrada como la encargada del área de
corrección. ChanSeon estaba tomando el puesto de editor en jefe, el mismo que, tan pronto
pudo dirigirse a los empleados desde su nuevo cargo, hizo públicos cambios enormes.

***

Sin poder esperar, Baekhyun fue de los primeros en subir al ascensor, su destino: la oficina de
paredes de cristal. Sostuvo en su mano la copia del nuevo reglamento, sonriendo divertido
por aquella parte que incluía un contrato distinto para quienes iniciaran relaciones amorosas
en el edificio.

Desde el exterior alcanzó a ver como Chanyeol metía algunas pertenencias en una caja, y
como Eunjung ayudaba a guardar libros en otra. Tocó con sus dedos con suavidad, y
Chanyeol agitó la mano pidiéndole pasar al verle a través del vidrio.

—Yo me iré para dejarles a solas —Eunjung mencionó pasando a un costado del menor,
dedicándoles una sonrisa a ambos—. Yeol, no olvides que Taecyeon los invitó a comer con
nosotros. En cuanto termines de guardar todo llámanos.

—De acuerdo, lo haré —movió su mano pidiéndole darse prisa. Sin más, rodeó su escritorio
y se recargó en el borde, esperando que el pequeño de cabellos negros se detuviera al frente
—. Byun, ¿qué tal el ascenso? Tu sueldo subirá, no tanto pero es algo. ¿Crees que eso ayude
en tus ahorros?

—¿Te preocupan mis ahorros? —Baekhyun se rio balanceándose en sus pies, alcanzaba a oír
el ruido de sus compañeros que volvían a sus espacios de trabajo, y como una costumbre o
advertencia, se mantuvo alejado del mayor pese a que deseaba juntar sus rostros, ¿y por qué
no? También sus bocas—. Ahora que no estarás aquí podré concentrarme en lo que hago. Lo
único que no me atreveré a hacer cuando te vayas es mirar hacia acá, ChanSeon no es tan
atractivo como tú, además tiene novia.

El esbozo de buen humor del alto se amplió al oírle, pese a que en sus oraciones incluían
cosas no tan agradables (considerando que estaban iniciando una relación, o citas).

En ese punto, Chanyeol no tenía idea de qué clase de cosa eran, ya que se sentía apresurado
llamarlo noviazgo, aunque, tampoco le molestaba saltarse unos cuantos pasos.

Baekhyun no era “su tipo”, ni siquiera podría compararlo con alguno de los chicos en los que
se interesó antes, pese a ello, no estaba seguro de si tenía una idea clara de lo que quería,
porque el pequeño frente a sus ojos, se ajustaba a todo lo que anhelaba experimentar.

Estirando sus brazos tomó a Baekhyun de las caderas acercándolo a su cuerpo, inclinando el
rostro buscó sus labios para presionarlos, iniciando un beso lento, el cual no fue
correspondido inmediatamente.

—¿Y si vamos a cenar de nuevo hoy? —propuso con voz ronca al crear distancia entre sus
bocas, como réplica obtuvo una palmada en el hombro.
Baekhyun le sonrió con burla, luego mordió su labio.

—Si hacemos eso BaekBeom te matará. Mi auto se quedó anoche en el estacionamiento y


mañana es día de publicación, para ser honesto quisiera dormir hoy en mi cama.

—Yo nunca dije nada de dormir, sucio —se burló Chanyeol—. Te llevaré a cenar y luego te
escoltaré desde mi auto hasta tu casa, ¿acaso no soy un caballero? ¿Qué otro hombre podría
hacer eso?

Baekhyun se carcajeó fuerte, y cerró la boca cuando cayó en cuenta de dónde estaban y del
silencio que se hizo de repente. Mirando por sobre su hombro, alcanzó a vislumbrar a
Jongdae recargado en su escritorio, a Jongin algo atónito por la escena, y a demasiados pares
de ojos juzgándolos. Encogiéndose de hombros, Baekhyun prefirió disfrutar de esa mínima y
última oportunidad para hacer lo que deseó por tanto tiempo.

Palpó la mejilla ajena, con su índice delineó sus labios antes de inclinarse, así tocándole.

Y le besó; besó a Park Chanyeol.

“No quiero lamentarlo, no puedo evitarlo. Tratando de actuar con indiferencia, tratando de
hacerlo obvio. Pero aún sin saberlo, sigo cayendo por ti;

Sin saberlo, tus ojos están dirigiéndose hacia mí, ¿pensaste que no me había dado cuenta?

Mis sentimientos de ser atraído por ti se revelaron”

***

TOUCH

***
Chapter End Notes

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