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Escritos Pastorales de Mons.

Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970


Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

Años 1961-1970

En el centenario de su nacimiento
21 de febrero de 1915-21 de febrero de 2015

Universidad Católica Cecilio Acosta


Maracaibo

2
Ubaldo Ramón Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo

IMPRIMATUR

Habiendo conocido la intención del Pbro. Eduardo José Ortigoza, Vicario


Episcopal para la Educación y la Cultura de esta Arquidiócesis, de recopilar y
editar los Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez,
recordado Arzobispo de Maracaibo, y con la intención que dicha publicación
contribuya al mayor conocimiento de la obra pastoral y de la santidad de este
Pastor de la Iglesia Venezolana, por el presente Documento concedo la licencia
necesaria para que dicha obra pueda imprimirse.
En la ciudad de Maracaibo, en la Sede de la Curia Arzobispal, a 1° de
septiembre de 2016,

+ Mons. Ubaldo Ramón Santana Sequera


Arzobispo de Maracaibo

3
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Escritos Pastorales
de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez
Arzobispo de Maracaibo

Obra publicada por la Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo


Con motivo del Centenario del nacimiento de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez, (21
de febrero de 1915-21 de febrero de 2015), y en el cincuentenario de la Creación de la
Provincia Eclesiástica de Maracaibo y de la Arquidiócesis de Maracaibo (30 de abril de 1966-
30 de abril de 2016).
Esta publicación ha sido preparada por el Pbro. Dr. Eduardo Ortigoza con el aporte del Pbro.
José Andrés Bravo.

Universidad Católica Cecilio Acosta


Maracaibo

4
PRESENTACIÓN

Mons. Domingo Roa Pérez, Pastor y Maestro

Fue la mañana de un día cualquiera, finalizaba mi primer año de estudios de


filosofía en el Seminario Mayor de Caracas con muchas dificultades, mi espíritu
inquieto no comprendía muchas acciones y tampoco las mías habían sido
comprendidas, desencuentros y actitudes rebeldes de mi parte hicieron un año
crítico, tanto como para no querer regresar. Esa mañana apenas me asomé a su
despacho, Mons. Domingo Roa Pérez me invitó a pasar. Muy nervioso me acerqué
a él y me dispuse a hablarle sobre mi situación.

Realmente, fue en ese instante cuando comencé a conocer y admirar a mi


Arzobispo. El Pastor me escuchó largo rato y, después, habló él con esa extraña
manera de mezclar autoridad y paternidad, poder y bondad. Me habló, más o
menos así: “No, Usted regresa al Seminario, ¡es mi decisión! Sabe que un tronco
de madera debe recibir muchos golpes para hacer de él algo útil, usted apenas está
experimentando sus primeras dificultades para convertirse en un sacerdote”. Salí
con una alegría y una seguridad increíble. Mi Arzobispo me apoyaba y confiaba en
mí, aún cuando debí corregir mi conducta, pues, Mons. Roa Pérez no dejó de
señalar mis errores. Este encuentro me ayudó a superar mi timidez ante él, y seguir
adelante en mi formación sacerdotal, sabiendo que debo confiar en mi Arzobispo.

5
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Así fue mi relación con Mons. Roa Pérez, acercamientos contantes para recibir
órdenes, consejos y recomendaciones. Pero, especialmente, una gran enseñanza
como humano, como sacerdote y como Obispo. Al contemplarlo en la distancia,
reconozco su persona integral, todo él es espiritualidad, caridad social, estudio,
pastoral, ciudadanía, responsabilidad, honestidad y competencia. Lo refleja en
todo lo que hace y en lo que dice. No hay media tinta, el sí es sí y el no es no. Lo
negro es negro y lo blanco es blanco. Todas las dimensiones de la persona humana
conviven en armonía en él. Por eso, su autoridad es respetada y obedecida, su
bondad correspondida y sus obras realizadas. Así es el sacerdote andino, que nace
el 21 de febrero de 1915, en la población El Cobre, Estado Táchira, pueblo
“enclavado entre montañas y coronado de neblina”, como él mismo lo describe en
su mensaje de toma de posesión canónica como Obispo del Zulia, el 11 de marzo
de 1961.

Nace en el seno de la familia de Quiterio Roa y Juana Pérez de Roa. Familia


humilde, pero de una fuerza espiritual extraordinaria, que le ofreció al Señor un
sacerdote de excepción. Mons. Roa Pérez se forma para servir, con los más grandes
valores humanos, con conciencia de ciudadanía, amor a su pueblo venezolano,
luchador por la justicia social, la libertad y la democracia. Desde su fe
inquebrantable y su fidelidad a la doctrina de la Iglesia católica, iluminó las
mentes e inquietó los corazones de muchos de sus compatriotas para el bien y la
comunión pacífica, para el auténtico progreso humano y el crecimiento de los
valores morales.

Sus estudios los realiza en el Seminario Menor de San Cristóbal (Venezuela) y en


el Seminario Mayor de Pamplona (Colombia), los sigue con éxito en la Pontificia
Universidad Gregoriana de Roma, siendo alumno del Pontificio Colegio Pío

6
Latinoamericano. En la misma ciudad eterna es ordenado sacerdote el 12 de abril
de 1941. El 24 de noviembre de 1957 es consagrado Obispo de la entonces
Diócesis de Calabozo. Ahí, el Obispo andino se encarna en los llanos venezolanos
hasta que Juan XXIII lo nombra para servir en occidente, como Obispo del Zulia
el 16 de enero de 1961.

Como Obispo del Zulia, primero, y luego, desde el 30 de abril de 1966, como
Arzobispo de Maracaibo, orienta su acción pastoral, fundamentalmente, en cinco
líneas de acción a las que, con todo su corazón, entrega su vida: el seminario y las
vocaciones sacerdotales, la formación religiosa y moral, la educación católica, las
obras sociales inspiradas por la doctrina social de la Iglesia, y el apostolado de los
laicos.

Quienes tuvimos la gracia de conocer a Mons. Roa Pérez, podemos dar testimonio
de un pastor según el corazón de Dios. No profesaba otra doctrina que la de la
Iglesia, siguiendo con fidelidad el magisterio que no sólo enseñó con insistencia,
sino que defendió como quien se enfrenta al mismísimo lobo que pretende
confundir y dispersar al rebaño a él encomendado.

Vivió con pasión el camino renovador de la Iglesia, participando activamente en


los más importantes acontecimientos eclesiales de la última mitad del siglo XX,
como el Concilio Vaticano II (1962-1965), igualmente, en las Conferencias
Generales del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968), Puebla (1979) y
Santo Domingo (1992). Este camino renovador fue asumido con gran amplitud,
pero sin dejarse arrastrar por el prurito revolucionario que agitaba la época de la
renovación.

En los momentos más difíciles, Mons. Roa Pérez se aventura, confiando en la


providencia divina, a crear la experiencia renovadora de un Centro Vocacional

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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con un nuevo estilo de formación sacerdotal, respondiendo al espíritu conciliar.


Cuando esta experiencia madura con éxito, da un paso adelante y funda nuestro
actual Seminario Mayor. Promueve la catequesis que, como suele decir, es
impartida a todos los niveles, desde los niños hasta los mayores. Catequesis
escolar, sacramental, parroquial, catequesis social y ciudadana, profesional y
obrera.

Con respecto a la catequesis, Mons. Roa Pérez escribe constantemente circulares y


pastorales. El año 1980 escribe que “la catequesis es una forma eminente del
apostolado”. Dice: “Urge una catequesis sistemática y progresiva para combatir lo
que Pablo VI llamó en Bogotá el analfabetismo religioso, el peor de los enemigos
de la fe cristiana” (Boletín Eclesiástico, Maracaibo – marzo-abril 1980, p. 21).
Aprovecha para enseñar la relación entre la catequesis y la cuestión social: “La
Iglesia, la gran aliada y bienhechora de los pobres, a pesar de todo lo que se diga
contra ella y hasta por sus propios hijos, al catequizar tampoco ha olvidado las
necesidades materiales de los hombres, sin acepción de personas. Pero jamás
puede olvidar que la misión específica de la catequesis es la educación de la fe”.
Termina precisando el “incomparable servicio que presta el aspecto religioso al
mundo obrero y campesino que, sin los auxilios de la fe, vivirá hundido en un
materialismo que lo embrutece y lo degrada, como le dijera al episcopado
mexicano en un maravilloso documento el gran Papa de la cuestión social, Pío
XI”.

Crea las innovadoras Escuelas Arquidiocesanas, llevando educación de calidad a


los más pobres. Ciertamente, nuestro primer Arzobispo es uno de los mayores
misioneros del progreso humano y promotor del desarrollo del Zulia y de
Venezuela. La doctrina social de la Iglesia es insistentemente exigida, en especial,

8
para el verdadero fortalecimiento del apostolado laical. Él mismo la enseña, la vive
y la defiende en toda su trayectoria ministerial. Este progreso humano, en el
campo educativo, no se detuvo, más bien, avanza hasta los límites de estudios
superiores creando la Universidad Católica Cecilio Acosta. Esto es en obras lo que
afirma con palabras: “la Iglesia es esencialmente educadora” (Boletín Eclesiástico,
Maracaibo, Enero-Febrero 1981, p. 11).

Por seguir la Tradición de la Iglesia y la doctrina contemporánea, ha sido acusado


de tradicionalista, cuando, por el contrario, trabajó con toda su alma para la
recepción de la renovación conciliar. Denunció a quienes querían desconocer el
Vaticano II. No aceptó que en nuestra Arquidiócesis se establecieran uno de los
movimientos más tradicionalistas e integristas del momento. Pero, con igual
fuerza, criticó los movimientos teológicos que optaron por el método marxista
para sus reflexiones, así como a los grupos y movimientos que promovían la
revolución socialista en justificación de la fe cristiana, como los denominados
“Cristianos por el Socialismo” muy activos en América Latina.

Otra de las grandes virtudes de Mons. Roa Pérez es que, además de ser un fuerte
defensor de la doctrina de la Iglesia, es un claro intérprete de la historia del
momento. Escruta con seriedad y profunda mirada de pastor, los signos de
nuestros tiempos. Testimonio de esto son sus pastorales, exhortaciones, homilías,
artículos y discursos, que se brindan en esta publicación que nos honra presentar.
El 31 de diciembre de 1971 envió un excelente mensaje de año nuevo teniendo
como base de su reflexión el documento, firmado por Pablo VI, del Sínodo sobre
el tema “la Justicia en el Mundo”, donde destaca la responsabilidad de la Iglesia
en la defensa del pobre, la dignidad humana y la denuncia contra toda injusticia:
“Invito a todos los que dirigen la opinión pública a que luchen por el fomento de

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

la paz y la concordia, condición indispensable para el progreso y desarrollo social


de los pueblos” (Boletín Eclesiástico, Maracaibo, Noviembre-Diciembre 1971, p.
22).

Aun es más impresionante su visión profética, como quien mira el futuro desde la
larga historia de su presente. Lo que presento a continuación es el presente
nuestro, ya adelantada la segunda década del siglo XXI, visto desde el año 1961.
Efectivamente, Mons. Roa Pérez nos ofreció su tercera exhortación pastoral sobre
la cuestión social el 29 de mayo de 1961, celebrando los setenta años de la Rerum
novarum con la que el Papa León XIII dio inicio a la doctrina social de la Iglesia,
junto a la celebración de los treinta años de la Quadragesimo anno del Papa Pío XI.
En su exhortación, el Pastor del Zulia se centra en la cuestión social de Venezuela.

Introduce señalando que “Venezuela, como muchos países del tiempo de León
XIII y de Pío XI y de nuestros días, confronta los graves problemas sociales que
una muchedumbre de gentes que viven en condiciones infrahumanas, con
hambre y sed, sin techo ni abrigo, desempleados y familias abandonadas, obreros y
patronos, ricos y pobres, algunas grandes empresas y trabajadores a su disposición,
cuestión difícil de resolver y que no carece de peligro… Venezuela atraviesa una
dura crisis económica. Y esto a pesar de sus grandes riquezas provenientes del
petróleo, del hierro, del oro y de diversas y variadas fuentes de producción”
(Boletín Eclesiástico, Maracaibo, Abril-Mayo 1961, p. 93). Subrayando que “no le
toca a la Iglesia intervenir en cuestiones bajo el punto de vista técnico, ya que no
es esa la misión a ella confiada, pero no puede permanecer indiferente ante el
problema social” (Idem.).

A continuación señalo las cuestiones sociales de la Venezuela que vive Mons. Roa
Pérez y la que, proféticamente, sufrimos los venezolanos de hoy. Sobre la

10
educación: “En la educación se defiende el socialismo con la tesis cacareada de la
educación anti-dogmática y laica, por lo tanto, no sólo irreligiosa, sino
antirreligiosa. La función del Estado-Democrático-Docente que se práctica en
Rusia, China y ahora en Cuba, y se fomenta la lucha y la guerra, abierta o
disimulada, de acuerdo con las circunstancias, contra los que profesan y defienden
la tesis cristiana, sana, correcta y verdadera” (Boletín Eclesiástico, Maracaibo, Abril-
Mayo 1961, p. 96). ¿No estaría profetizando nuestro actual socialismo del siglo
XXI?

Con respecto a la cuestión sindical que desde su nacimiento en nuestro país ha


tenido una muy marcada influencia marxista, como lo denuncia Mons. Roa Pérez,
precisa que “las organizaciones obreras si no reciben su orientación cristiana la
recibirán marxista. Porque no hay término medio, o cristianismo o marxismo. Y
con palabras y obras” (Boletín Eclesiástico, Maracaibo, Abril-Mayo 1961, p. 97).

Para finalizar, quiero citar un texto más del Pastor del Zulia, esta vez sobre la
“Reforma Agraria” promulgada ese año 1961 en Venezuela. Esta es su crítica: “La
Ley es estupenda y está encaminada a solucionar la cuestión campesina dotando
de tierra de cultivo a los que no la tienen… El Estado venezolano compra
haciendas, algunas en producción, y realiza lo que se llama asiento de campesinos.
Pero, en esta política surge una dificultad que hemos visto anotada en la prensa y
la hemos oído de algunas personas: ¿se está concediendo el título de propiedad, de
acuerdo con el artículo 75, o el Estado conserva las tierras, dando sólo el
usufructo? Entonces, marcharíamos hacia el socialismo agrario, o sea hacia el
Estado terrateniente y la fórmula sería: menos ricos y más pobres. Y el campesino
se convertiría en un colono del Estado” (Boletín Eclesiástico, Maracaibo, Abril-Mayo
1961, p. 97).

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

También denuncia Mons. Roa Pérez, que, “en el caso de Venezuela, se marcha
apresuradamente hacia el marxismo: el debilitamiento de la empresa privada
conduce a la creación del Estado patrón” (Boletín Eclesiástico, Maracaibo, Abril-
Mayo 1961, p. 93). Ciertamente, su mirada de buen pastor y excelente maestro,
amante de la Iglesia y de la Patria, era larga. ¡Tanta falta nos hace su presencia y
sus palabras!

Pbro. MSc. José Andrés Bravo H.


Profesor de la UNICA

12
Análisis del Pensamiento y la Obra Pastoral de
Mons. Domingo Roa Pérez

La intención y propósito de este Ensayo es presentar el “El Pensamiento y la Obra


Pastoral de Mons. Domingo Roa Pérez”. Para entender su pensamiento y su obra
episcopal se hace obligatorio ubicarlo en su propio tiempo y espacio. A propósito,
con motivo de la celebración del centenario de su nacimiento, uno de sus
discípulos, Mons. Roberto Lückert, lo definía “como un hombre de su tiempo”.

Monseñor Roa Pérez nació y creció en un pequeño pueblo de los andes


venezolanos, donde la familia era lo más importante y en torno a ella se
desarrollaba toda la vida de aquella época. El amor familiar, el respeto a los
padres, el trabajo honesto y sacrificado, la educación de los hijos, la fe en Dios, el
cultivo de las virtudes sobrenaturales. Esas eran las grandes riquezas que se
cultivaban día tras día.

El mismo Monseñor Roa llegó a confesar:

“…Nací en medio de labriegos que se dedicaban a sus labores de sol a sol, y


cuanto más dura e ingrata era la tierra, más se esforzaban. Ellos, religiosos de fe
y moral limpias y unidos en espíritu fraternal y de mutua ayuda, podían cantar

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

con el poeta: “El pan que da el trabajo es más sabroso que la escondida miel
que con empeño liba la abeja en el rosal frondoso.” 1

En este mismo sentido, en 1993, Jorge Sánchez Melean2, en un discurso de


despedida a Mons. Roa Pérez, señalaba:

“Recibimos entonces un Pastor nacido de familia humilde y trabajadora en la


Venezuela rural de 1915, que gracias a su esfuerzo había podido superar
obstáculos de diversa naturaleza. Conocía la realidad de la Venezuela pre-
petrolera sometida a una larga e inhumana dictadura. …pudo observar el difícil
tránsito la democracia en los primeros años de Eleazar López Contreras. …
Habíamos recibido, sin duda, para presidir nuestra comunidad cristiana, a un
verdadero Maestro, Pastor y Pontífice, que sabría guiar con pericia la barca de
nuestra Iglesia, en aquellos momentos trascendentales en que Juan XXIII
convocaba al Concilio Vaticano II y el “aggiornamento” ponía las bases de una
nueva visión de la Pastoral, del Derecho Canónico y de la unión de las iglesias”.

1. ¿Cuál Iglesia conoció Domingo Maximiano Roa Pérez?

Mons. Roa Pérez va a conocer una Iglesia que viene de las grandes tribulaciones
de la independencia y de la federación, de las revoluciones de colores, de las
montoneras andinas, con Obispos perseguidos, exiliados y martirizados. Una
Iglesia despojada, por las dictaduras, de sus instrumentos de evangelización como
las escuelas y universidades, de sus sitios de oración, de los templos y conventos,
con expulsión de comunidades religiosas. Con una comunidad de creyentes que

1
Diario La Columna de Maracaibo, 24 de diciembre de 1976.
2
Sánchez Melean J., Discurso de Orden con motivo del retiro de Mons. Domingo Roa Pérez como
Arzobispo de Maracaibo, Asamblea Legislativa del Estado Zulia, 21 de enero de 1993.

14
se veía constantemente asediada por las doctrinas heréticas, ateas y opresoras de la
persona humana.

Los nombres de Mons. Juan Hilario Bosset, obispo de Mérida, Mons. Silvestre
Guevara y Lira, Arzobispo de Caracas, de Mons. Salvador Montes de Oca, Obispo
de Valencia, de su Obispo del Táchira Mons. Rafael Arias Blanco, afloraban
frecuentemente en las conversaciones y homilías de Mons. Roa. Exiliados de la
patria los dos primeros por orden de los gobiernos de turno, el tercero también
exiliado de la patria y mártir del odio fratricida durante la segunda guerra
mundial. Y profeta incansable durante la última dictadura el cuarto.

Fueron muchos los abusos, medidas crueles y abusivas, sufridos por la Iglesia
venezolana a lo largo de muchos años. Honegger Molina señala:

“El choque de la Iglesia y el Estado pasó por su mayor turbulencia entre 1870 y
1888, con la llegada de Guzmán Blanco al poder, llegando a dictar una ley de
“Extrañamiento del Territorio Nacional” para quienes violaran el Patronato
Eclesiástico, la cual sirvió de arma para expulsar a los Obispos: Juan Hilario
Bosset, Obispo de Mérida, Silvestre Guevara y Lira, arzobispo de Caracas y
Manuel Antonio Baralt, vicario apostólico en Caracas. Guevara y Lira fue
quien sufrió el mayor peso de la ira de Guzmán Blanco, al cual, en septiembre
de 1870, le decreta su expulsión por negarse a celebrar un “Te Deum” de acción
de gracias por sus triunfos militares, llegando a perseguirle con violencia”. 3

En el siglo XIX la intromisión del Gobierno en la Iglesia llegó al extremo de


limitar a los Obispos en su gobierno pastoral. Promulgan leyes para someter al
Clero, con 1º la injerencia en el nombramiento de párrocos, y 2º Supresión de

3
Honegger Molina, Conflictos Iglesia-Estado en Venezuela, SIC, abril 14, 2009.

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conventos y expulsión de los sacerdotes extranjeros, así como la expulsión de los


Jesuitas hombres y “mujeres” (sin encontrarse en el país y a quienes no admiten
mujeres), prueba de su crueldad e ignorancia. La fricción mayor se manifiesta con
la expulsión del Obispo Guevara y Lira, clausura de los seminarios y conventos; la
expropiación de sus bienes, secularización de los registros y cementerios e
institución del matrimonio civil. Y con la Constitución de 1881 se abrió la
libertad de cultos no católicos”.4
En 1876, Guzmán Blanco llega al punto de proponer al Congreso, la fundación
de una iglesia Nacional, independiente de Roma.

Cabe afirmar que lo que marca el ser más profundo de Domingo Roa Pérez, es el
testimonio de aquellos Obispos que, como pastores indoblegables, supieron
asumir la defensa de la libertad y la dignidad de todos los venezolanos en un
tiempo en el cual la profecía y el apego a la verdad podían llegar a reclamar el
precio de sus propias vidas.

Después de Guzmán Blanco, a partir de 1888, comienza una época de


tranquilidad y resurgimiento para la Iglesia en Venezuela. Las instituciones civiles
asumen una actitud diferente frente a la Iglesia. Se inicia un período de apertura y
de recuperación de la presencia social de la Iglesia, caracterizado por el regreso de
congregaciones religiosas que habían sido expulsadas y el surgimiento de órdenes
religiosas autóctonas femeninas.
En 1890 se funda en la Arquidiócesis de Caracas el Periódico La Religión, primer
periódico que viene a propagar las verdades de la fe católica frente a las ideas ateas
provenientes de las doctrinas positivistas.

4
Id.

16
En 1899, varios Obispos venezolanos participan del Concilio Plenario
Latinoamericano realizado en Roma, bajo la convocatoria del Papa León XIII. El
Concilio Plenario se proponía analizar la situación de la Iglesia en el
subcontinente y dar pistas comunes que ayudaran a enfrentar graves problemas
que eran comunes, tales como el paganismo, la superstición, la ignorancia
religiosa, el socialismo, la masonería. Igualmente querían impulsar la obra
evangelizadora con la utilización de nuevos métodos como la prensa católica y
acometer la organización de la Iglesia en América Latina. Buscaban conservar y
defender la fe. El Concilio se proponía que la Iglesia estuviera presente en todos
los espacios de la vida humana, actuando con plena libertad y sin impedimentos
provenientes del orden temporal. Para ello se propone establecer buenas
relaciones con los Estados y obtener la cobertura legal necesaria y adecuada a los
nuevos tiempos.

En 1904, los Obispos venezolanos, reunidos en su “primera Conferencia”, buscan


aplicar las orientaciones del Concilio Plenario Latinoamericano. Con este
propósito redactan una Instrucción Pastoral en la que anuncian la llegada de la
hora de la Iglesia, y buscan crear espacios que le permitan acercarse cada vez más a
la sociedad moderna, que se va alejando del ideal evangélico5.

Con la llegada de Juan Vicente Gómez al poder, una nueva época de dificultades y
persecuciones se le presentaría a la Iglesia en Venezuela durante esa larga
dictadura. El episodio más importante y doloroso fue la expulsión, del territorio
venezolano, en 1929 de Monseñor Salvador Montes de Oca, Obispo de Valencia,

5
En la Instrucción Pastoral de 1904 los Obispos se proponen la creación de escuelas católicas, de
periódicos católicos, la organización de la Acción Católica, de grupos de reflexión social guiados por la
enseñanza social de la Iglesia. Esta Instrucción Pastoral fue revisada en 1928, a fin de adaptarla al
Código de Derecho Canónico que empezó a regir el 19 de mayo 1918, y nuevamente modificada en las
Conferencias del Episcopado Venezolano celebradas en Mérida en junio de 1957.

17
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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por su oposición a los abusos de la dictadura. En 1930 el Gabinete Ejecutivo y el


Presidente Juan Bautista Pérez llegaron a considerar la expulsión conjunta de
todo el Episcopado Venezolano. El conflicto se resolvió en 1931, cuando Juan
Vicente Gómez asumió nuevamente la Presidencia. Reunido con el Gabinete, se
consideró una petición del Arzobispo de Caracas y se dispuso levantar la
expulsión de Montes de Oca, y el mismo Presidente emitió un Decreto en el que
se suspendió el destierro sin exigir a Montes de Oca retractación alguna6.

A propósito, y con profunda motivación histórica, el mismo Monseñor Roa


manifestaba al llegar a Maracaibo:

“Hemos llegado a Maracaibo cuando arrecia la lucha ideológica, ya fecunda en


persecuciones, cárceles y muerte en otros países, y se asoma a nuestras puertas
con ímpetu de alud”7.

Esa lucha ideológica ya había sido denunciada por él, como Obispo de Calabozo
en 1959, en su Carta Pastoral acerca de la Educación Católica y los peligros que la
amenazan en Venezuela, y aludida nuevamente en su Primera Carta Pastoral en
Maracaibo:

“Para la América latina en general, y para Venezuela, alborean acontecimientos


peligrosos, engendrados por la infiltración marxista, ese ídolo de nuestro

6
Cf. González, Hermann, Iglesia y Estado en Venezuela. Historia de un proceso, 2ª ed. UCAB, Caracas,
l997. p. 392. Quintero, José Humberto, Para la Historia, Ed. Arte, Caracas 1974, p. 13-169.
Tiempo después de su regreso, Montes de Oca renunció al gobierno de la Diócesis de Valencia y decidió
retirarse en Italia, con la Orden de los Cartujos, a una vida completamente monacal en la Certosa o
monasterio di Farneta, en Maggiano, Lucca, Toscaza. Lamentablemente se topó de nuevo con una otra
tiranía y tuvo que enfrentarse a un régimen que hizo ver al de Gómez como un juego de niños. En la
madrugada entre el 1 y 2 de septiembre de1944, soldados alemanes invadieron el monasterio y
apresaron a todos los monjes y a los civiles que se habían refugiado allí. Algunos días después
aparecieron fusilados los cadáveres de 12 monjes, entre ellos estaba Mons. Montes de Oca.
7
Primera Carta Pastoral del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano Monseñor Domingo Roa Pérez, 27
de abril de 1961.

18
tiempo, minotauro social y el azote de turno, especie de nuevo Atila colectivo.
Los propagadores de este falso sistema, aprovechándose de la miseria y del
hambre de renovación de los pueblos, empujan la multitud hacia el abismo de
su propia esclavitud. Y Maracaibo, amadísimos hijos, por su condición de
puerto, … le corresponde, … el papel noble de destacar lo nuestro e importar lo
bueno y rechazar lo inconveniente, como perjudicial y nocivo.”

2. Monseñor Domingo Roa Pérez un hombre de su tiempo

Domingo Roa Pérez nació en Venegara, caserío situado a 7.21 kms de distancia
de El Cobre hoy Municipio José María Vargas, antes Municipio Jáuregui, Edo
Táchira, el 21 de febrero de 1915, un pueblo de montaña a 1.968 metros sobre el
nivel del mar. Sus padres eran campesinos, trabajaban la tierra. Hijo de Don
Quiterio Roa y Doña Juana Pérez de Roa.

Ingresó al Seminario de San Cristóbal, el 1 de octubre de 1929, bajo la mano


paternal de Mons. Tomas Sanmiguel. Allí permaneció cinco años en el Seminario
y luego pasó un año en el Seminario de Pamplona. Colombia. En septiembre de
1935 ingresó al Seminario Interdiocesano Santa Rosa de Lima de Caracas. Pocos
meses después, de estar en Caracas, moría Juan Vicente Gómez. Terminaba una
época muy dura de la historia de Venezuela. Esto le permitió, según sus palabras,
contemplar “la insubordinación de un pueblo prisionero, ver las imágenes sociales
de la ira contenida por veintisiete años de totalitarismo y el tránsito de la
dictadura a la pseudo democracia”. Siendo seminarista conoció al nuevo
Presidente, Eleazar López Contreras. Recordaba que lo apodaban “el flaco”.

En 1938 ingresó al Colegio Pio Latino de Roma para iniciar estudios de Teología
en la Pontificia Universidad Gregoriana. Un año después se iniciaría la 2da guerra

19
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

mundial, lo que le hizo sospechar que “estudiaría en un ambiente de bombas y


muertes”. En este mismo sentido, el 10 de junio de 1940 le tocó escuchar de
labios de Mussolini, El Duce, la decisión de Italia de entrar en la guerra. Por obra
de la Providencia ese lunes 10 de junio de 1940, se encontraban en el Monte
Sacro de Roma seis seminaristas del Colegio Pio Latinoamericano, desde allí
escucharon a Mussolini anunciar su decisión de entrar en la guerra. En ese
pequeño grupo estaban Domingo Roa Pérez y Oscar Arnulfo Romero.

Durante esos años, pudo observar las funestas consecuencias de la barbarie


humana manifestadas plenamente en la guerra: oscurecimiento pleno de la
ciudad, racionamiento de alimentos, vigilancia severa, heridos y mutilados
militares.

El 12 de abril de 1941 fue ordenado sacerdote en el Colegio Pio Latinoamericano.


En julio de 1942 regresaba a Venezuela. En la UCV de Caracas revalidó sus
títulos en Teología obtenidos en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y
alcanzó el Doctorado en Ciencias Eclesiásticas.

“Era un joven sacerdote con sólida preparación filosófica, teológica, política y


sociológica y con una visión universal del hombre y de sus problemas” (Sánchez
Meleán).

Al regresar a su Diócesis de San Cristóbal, le recibió el gran Obispo Mons. Rafael


Arias Blanco, quien influyó en él por su personalidad firme y profundo intelecto,
además de sus dotes de gran pastor.

A Mons. Roa Pérez le gustaba decir que él “comenzó desde abajo”. El Obispo
Arias Blanco le nombró Vicario Cooperador de la Parroquia San Juan Bautista de
Colón y profesor del Colegio Sucre en la misma población. Allí permaneció hasta

20
el 23 de noviembre de 1943, cuando fue nombrado Párroco de San José de
Bolívar. En 1946 es designado como Capellán del Asilo San Antonio en San
Cristóbal, y al poco tiempo asumió como Director del Diario Católico de San
Cristóbal.

A partir del 24 de junio de 1947 esta última labor es compartida con las funciones
de Párroco de Nuestra Señora de Coromoto donde en apenas cuatro años
construyó el Colegio Pío XI y el Colegio Pío XII, y luego el templo Parroquial.

El 30 de marzo de 1951 fue designado Vicario General de la Diócesis, función en


la que permanece hasta el 3 de octubre de 1957 cuando, a los 42 años de edad, el
Papa Pío XII lo eligió como Obispo de Calabozo, recibiendo la ordenación
episcopal el 22 de noviembre de 1957 en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de
Coromoto en San Cristóbal.

3. Obispo de Calabozo

Como Obispo de Calabozo, durante cuatro años, Monseñor Domingo Roa Pérez
se dedicó a anunciar el Evangelio en todo el Estado Guárico y, como
Administrador Apostólico de la Prelatura Apostólica de San Fernando, el Estado
Apure. Se esmeró en construir y equipar el Seminario de la Diócesis, en edificar la
Casa Hogar para niñas que funcionaba al lado de la Catedral, y refaccionar una
vieja casa para la fundación del Colegio Coromoto. Fue una experiencia pastoral
que marcó la vida de Mons. Roa Pérez. En su Primer Mensaje como Obispo de
Maracaibo, refería:

“Venimos del Llano, cuyos habitantes, sufren en silencio y con resignación


heroica, venimos de la inmensa pampa, generosa, acogedora y hospitalaria
como la extensión ilímite de sus contornos. Hemos amado con cariño fuerte y

21
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

apretado a los llaneros, como un gran zuliano, predecesor nuestro en el


gobierno de la Diócesis, el gran Felipe Neri Sendrea y un zuliano adoptivo, hijo
del Llano, Mons. Arturo Celestino Álvarez, de sencillez franciscana, que pasó
por esta tierra dejando imperecedera estela de luz y bondad, y cuyo corazón
reposa aquí. Ante los restos venerados de esos dos héroes y grandes
conductores de almas, que se conservan en la catedral de Calabozo como en
precioso relicario Nos hemos postrado reverente a pedirles que nos asistan
desde el cielo con su luz e intercesión para que nuestra palabra, nuestras obras y
proyectos vayan siempre en beneficio vuestro”.

4. Obispo de Maracaibo

Designado Obispo de Maracaibo el 16 de enero de 1961, tomó posesión de la


Diócesis el 11 de marzo del mismo año. Era una Maracaibo en cuyo proceso de
transformación espiritual y material ayudó significativamente, durante treinta dos
años de ministerio episcopal.

“Cuando llegué a Maracaibo, solo habían dos edificios, el Chuma y el


Yonekura, lo demás eran techos de teja y casas con solar. Llegaba lleno de
confusión y temor por la tremenda responsabilidad ante Dios, la Iglesia y la
Patria”.

Un aspecto fundamental que acompañará el episcopado de Mons. Domingo Roa


Pérez en el Zulia será la realización del Concilio Vaticano II. En efecto, fue uno de
los 2450 Obispos o padres conciliares procedentes de todas las partes del mundo,
participando fielmente en cada una de las cuatro sesiones del Concilio.
A este acontecimiento eclesial el Obispo de Maracaibo dedicó una decena de
documentos pastorales en los que explicaba a los fieles la finalidad de dicha

22
convocatoria, que no era otra que la de “…acrecentar de día en día entre los fieles
la vida cristiana, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las
instituciones que están sujetas a cambio, promover todo aquello que pueda
contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo y fortalecer lo que sirve para
invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia”.8
Del Concilio Vaticano II, Monseñor Domingo Roa Pérez llegó a afirmar que “…es
quizás el más grande y el más importante que ha tenido la Iglesia desde la venida
del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, y el Primer Concilio de Jerusalén, formado
por los mismos Apóstoles…”.9

4.1. Programa del nuevo Obispo de Maracaibo

El nuevo Obispo no llegaba con las manos vacías, traía un programa pastoral para
poner en práctica. Allí destacaba algunos puntos de apostolado muy importantes.
Dios, la Iglesia y la Patria serían los ejes fundamentales en torno a los cuales se
desarrollarían la obra episcopal.

En su Primera Exhortación Pastoral indicaba:

“Vosotros os estaréis preguntando con inquietud y lógica curiosidad, cuál será


el programa del nuevo Obispo, recién llegado. Y Nos, con demasiado gusto y
claridad, respondemos que es el mismo de la Iglesia Católica, sabiamente
desarrollado por el celo de nuestros Predecesores, y que ya hemos fijado en
nuestro escudo episcopal, tomado de una orden dada por San Pablo a su
discípulo Timoteo, a quien le señaló: “haz obra de Evangelista”.

8
Constitución Sacrosanctum Concilium n° 1.
9
[Link]

23
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

4.1.1. Adhesión a la Cátedra de Pedro y a la Sucesión Apostólica.

Una de las características principales del episcopado de Mons. Roa Pérez fue su
fidelidad al Romano Pontífice. Desde el inicio de su pastoreo en la iglesia zuliana
dejaba en evidencia su unidad a Pedro y a sus Sucesores.

“…queremos en la forma más profunda y reverente reiterar nuestra adhesión a


la Cátedra de Pedro y nuestro agradecimiento al Pontífice Máximo, Su
Santidad Juan XXIII, por la confianza que ha puesto en nuestra persona al
encargarnos del gobierno de tan importante Diócesis. ….Los Obispos que Nos
han precedido y los que a su lado trabajaron y Nos, somos como aguas del
mismo río, partes de la misma montaña, luz del mismo cielo en diversos días.
Sin embargo con esta diferencia: ellos fueron como roca, torrente de luz y
caudal imponente, Nos en cambio, gota, arena y luz crepuscular”. (Primer
Mensaje al tomar Posesión Canónica de la Diócesis de Maracaibo, 11 de marzo
de 1961)

4.1.2. Entrega fiel y plena al Zulia.

Desde el primer momento de su llegada a Maracaibo, manifestó su plena voluntad


de entregarse plenamente al servicio de la Iglesia en el Zulia.

“Llegamos con el alma abierta de par en par, con la sinceridad que siempre Nos
ha caracterizado. A darle todo nuestro trabajo, nuestro cariño y nuestro trabajo,
nuestro cariño y nuestra preocupación a esta tierra, que será el objeto de
nuestros permanentes desvelos: venimos a unir nuestro humilde y modesto
aporte a vuestro trabajo y lucha por la grandeza del Zulia, y queremos ser

24
zuliano con los zulianos, triunfar con ellos y con ellos compartir las inevitables
horas amargas que acompañan al hombre.” (Primer Mensaje).

4.1.3. Trabajo por la obra central de la Diócesis: el Seminario.

“Nuestra Diócesis tiene muy poco clero para atender un pueblo piadoso que
pide constantemente una intensa atención religiosa. Para hacer frente al
problema impresionante de la escasez de clero, pedimos a sacerdotes y fieles
una generosa colaboración para la obra central de la Diócesis: el Seminario”.
(Primera Carta Pastoral como Obispo de Maracaibo, 27 de abril de 1961).

4.1.4. Proclamación de la doctrina católica.

“Queremos insistir en forma angustiosa acerca de la necesidad de intensificar


la enseñanza de las verdades religiosas. Mucha gente, por desgracia, se
mantiene católica más de nombre que de realidad por desconocer totalmente
la Doctrina y la Moral de la Iglesia Católica, que abarca al hombre, en su vida
total, privada y pública, religiosa y profesional y orienta sus acciones en todas
las circunstancias de la vida.” (Primera Carta Pastoral).

4.1.5. Difusión de la educación católica.

“Multiplicaremos nuestros esfuerzos y diligencias a fin de que llegue a más


niños y jóvenes “el beneficio inestimable de la educación cristiana” …la obra
más importante que un hombre puede realizar en la tierra es su educación, de
cuya eficacia y rectitud depende … no sólo la consecución de la felicidad
eterna, sino también la que se puede alcanzar en la tierra…la Iglesia de Cristo,
como nos lo enseñan la recta razón y la experiencia de muchos siglos, es la

25
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Institución que está en condiciones de desarrollar en la manera más completa


la obra de la educación por su Doctrina, su Moral y la asistencia espiritual del
Espíritu Santo”. (Primera Carta Pastoral).

4.1.6. Defensa del derecho a la educación.

“Defenderemos constantemente los derechos sagrados que le corresponden a la


familia y a la Iglesia en la educación de las nuevas generaciones: a la primera
por derecho natural y a la segunda por la misión sagrada que le confiara su
Divino Fundador y por su condición de madre de los católicos.” (Primera Carta
Pastoral).

4.1.7. Promoción de obras de beneficencia y asistencia social

Aunque la Iglesia no puede emprender grandes obras de asistencia social para la


solución de los problemas económicos y sociales del pueblo, que tiene hambre y
carece del trabajo, hace esfuerzos para ayudar y colaborar en lo que está a su
alcance.

“Iniciadora de las obras de beneficencia y asistencia social, la Iglesia sostendrá


las que pueda y predicará y recordará, como lo viene haciendo desde su
nacimiento, las graves obligaciones del justo salario, el descanso de los días
festivos que ella introdujo, la función social de la propiedad y la recta
administración de los bienes comunes como los grandes preceptos de la caridad
cristiana: dar de comer al hambriento; dar de beber al sediento; vestir al
desnudo; dar posada al peregrino; redimir al cautivo; visitar a los enfermos,
enterrar a los muertos; a las que se unen las encaminadas directamente al bien
espiritual.” (Primera Carta Pastoral).

26
4.1.8. Promoción del Apostolado Seglar

“En nuestra primera alocución a los católicos de la Diócesis pedimos la


colaboración del Apostolado Seglar para la obra inmensa de la
recristianización de la sociedad. Hoy insistimos nuevamente en este aspecto a
fin de trabajar en forma organizada y con una gran disciplina por Cristo, su
Iglesia y el bien supremo de las almas“. (Primera Carta Pastoral).

4.2. El Horizonte de la Patria

En la Primera Exhortación Pastoral como Obispo de Maracaibo, dedica un amplio


espacio a lo que él llamaba El Horizonte de la Patria, señalando:

“Solo Dios, que lee y conoce perfectamente el presente, el pasado y el


porvenir, sabe cuál será la suerte de nuestra amadísima Patria. Para nadie es
un secreto que vivimos momentos difíciles y peligrosos. El espíritu del mal
empuja furioso contra el depósito sagrado de nuestra fe, el orden social y la
paz ciudadana. Los obreros del mal marchan decididos hacia el campesinado,
los trabajadores, los pobres y tanta gente desempleada y desilusionada, que
padece hambre y está angustiada por la situación en que vive. Los falsos
profetas, valiéndose de ese estado de cosas, les hacen soñar con la reconquista
de un paraíso perdido, y vendándoles hábilmente con promesas. Los llevan
como al niño de la piñata, hacia el propio y ajeno descalabro. Aumentándose
la pobreza y el descontento de obreros y campesinos, estudiantes y
profesionales, empresarios y empleados avanzamos precipitadamente hacia la
crisis social y económica tan deseada por el marxismo y provocada directa o
indirectamente, abierta o solapadamente, para hacer estallar la revolución,

27
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

que es su meta soñada con sangre y más sangre, odio y venganzas sin límite.”
(Primera Carta Pastoral).

4.2.1. El Remedio

Si bien señalaba los peligros que provenían de la situación que vivía el país en ese
tiempo. Igualmente dedicaba espacio para indicar El Remedio:

“Frente a esta angustia creciente, vivida por nuestra Patria, y que da la


impresión de negros nubarrones, cargados de tempestad, sigamos el consejo e
indicación de Nuestro Señor Jesucristo “el remedio fundamental está en una
sincera renovación de la vida privada y pública según los principios del
Evangelio en todos aquellos que se glorían de pertenecer al redil de Cristo”.
(Primera Carta Pastoral).

4.3. La Cuestión Social

En su Tercera Exhortación Pastoral, del 15 de mayo de 1961, se enfoca


directamente en el tema de la Cuestión Social. Este documento pastoral del
Obispo diocesano, al estarse celebrando en esa fecha los 70 años de la publicación
de la Encíclica “Rerum Novarum” de León XIII, la carta Magna del obrero como se
le ha llamado, acerca de la cuestión social, y los 30 años de la Encíclica
“Quadragesimo Anno”, de Pío XI sobre el mismo tema, que completa la doctrina de
León XIII y la acomoda al día.

En relación a la cuestión social, argumenta:

“Este terreno cae perfectamente en el campo del magisterio de la Iglesia. En


asunto tan profundamente relacionado con el bienestar y la vida del hombre

28
no solamente bajo el punto de vista material, sino espiritual y eterno, los
Papas recuerdan y urgen las leyes morales ya existentes y dictan otras nuevas,
bajo cuya orientación y luz deben proceder en la solución de los problemas
sociales y económicos, los empresarios y los obreros, los individuos, las
instituciones y las naciones.”

Advierte sobre los peligros del marxismo y del comunismo como propuestas
ilusorias de solución a la problemática de la cuestión social en el mundo. Con el
nacimiento del marxismo, sistema lleno de errores y mentiras, la cuestión social se
ha complicado tremendamente.

“La Iglesia tiene una doctrina extraordinaria acerca de la familia, la propiedad,


el salario, el uso de las riquezas, el derecho de asociación, la libertad, la
autoridad, la educación, sobre campesinos y obreros, empresas y proletarios,
en donde se encuentra toda la solución de los problemas, pero
desgraciadamente los gobiernos, los empresarios, las sociedades, sindicatos y
muchas instituciones se han alejado de la Iglesia, de la moral y de la religión.”

El tema de ambas Encíclicas, es analizado desde la perspectiva venezolana bajo el


título “La Cuestión Social en Venezuela”.

“Nuestra patria como el resto de los países de la América Latina tiene una
tremenda agitación por los problemas sociales. No es porque haya tantas
diferencias económicas. Nuestro pueblo en general es inmensamente pobre y
las fuentes de riquezas en su mayor parte están en manos del Estado”.

Reconoce los avances sociales que se han provocado hasta ese momento en el país,
a la vez que advierte de los peligros latentes desde el plano de la ideología.

29
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

“Existe una gran inquietud por la solución de los problemas y el


mejoramiento del pueblo: aumenta la asistencia social, las escuelas, hay una
buena Ley de reforma Agraria, y se lucha en beneficio de la vivienda obrera
del campo y de la ciudad, y la Ley del Trabajo es también una magnífica
conquista obrera como los seguros sociales. Se multiplican las vías de
comunicación, los acueductos y la ayuda al campesinado. Sin embargo, en
Venezuela ha penetrado profundamente el marxismo en todas sus formas,
desde la rama violeta hasta las modalidades más disimuladas”.

Al abordar el tema educativo, como fundamental en la mencionada Cuestión


Social, se lamenta que en Venezuela:

“en la educación se defiende decididamente el socialismo con la tesis


cacareada de la educación “antidogmática y laica”, por lo tanto no sólo
irreligiosa sino antirreligiosa, la función del “Estado democrático docente”
que se practica en Rusia, China y ahora en Cuba, y se fomenta la lucha y la
guerra, abierta o disimulada, de acuerdo con las circunstancias, contra los que
profesan y defienden la tesis cristiana, sana, correcta y verdadera.”

En relación a la Cuestión Sindical, indica:

“Desgraciadamente muchas organizaciones obreras están manejadas por los


marxistas, y en las demás no hay preocupación por la parte religiosa y moral
del obrero. Y sin este trabajo, ya lo hemos indicado antes citando las palabras
del Papa, es imposible mejorar las condiciones del obrero, que no sólo come,
se viste y habita en una casa y se gana el pan con su trabajo, sino que es un
cristiano, tiene un alma inmortal que salvar y debe guiarse por lo tanto por
normas morales y religiosas.”

30
Igualmente hace observaciones sobre la Reforma Agraria impulsada por el Estado
venezolano, la califica de positiva al dotar de tierras de cultivo a los que no las
tienen, que es la solución presentada por la Iglesia. Sus reservas están en que no se
concedía la titularidad de la tierra al campesino, sino solamente el usufructo de la
misma. De esta manera se estaría consolidando un Socialismo agrario, promovido
por un Estado terrateniente.

Critica fuertemente al “Estado Empresario”, señalando:

“La tesis de la Iglesia es la de que “el Estado puede reservarse algunas


categorías de bienes” y “atemperar el uso de la propiedad y conciliarlo con el
bien común, pero no suprimirlo porque es derecho natural”.

Al final de su Tercera Exhortación Pastoral, Mons. Roa lanza “Una Voz de Alerta”
uniendo su voz a la del Cardenal Quintero, quien en su Pastoral “Ante el calvario
de Cuba” advertía que la situación de ese País hermano

“…constituye una gravísima admonición extremadamente elocuente, para


todos los pueblos de la América latina, pues estos no muy tarde pueden sufrir
idéntica suerte“, … para evitarlo, multiplicar los esfuerzos en el orden
espiritual, moral, educacional y económico, a fin de mejorar la suerte del
pueblo.”

5. Preocupación por las nuevas ideologías

El 24 de noviembre de 1961 publicó una Carta Circular bajo el título “En Cuba
la Iglesia vive su Calvario”. En la misma indicaba:

“Aplaudir la revolución cubana, simpatizar con ella y hacerle propaganda es


una traición a los principios cristianos, una deslealtad a la Iglesia Católica y
un grave atentado contra nuestras tradiciones e instituciones patrias, que se

31
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

deben regir por normas y no por el capricho y el espíritu de salteadores, como


sucede a la noble nación cubana, víctima de sus propios hijos, que la han
vendido al comunismo internacional.
La situación que vive Cuba es muy grave, no solo para los hijos de aquella
noble tierra, sacudidos por la peor de las desgracias, dispersos, encarcelados,
empobrecidos y uncidos al yugo de una nación extranjera, sino también para
todos los pueblos de Latinoamérica, porque esta gran nación de las Antillas
está convertida en el campo de prueba, en una especia de conejillo de indias y
en sitio de experimentación para acertar con la forma y manera de llevar el
comunismo adelante en toda la América.”

6. Preocupación por los más débiles

El 6 de diciembre de 1961 escribe su Exhortación Pastoral por la Navidad e invita


a vivir cristianamente este tiempo de renovación cristiana pensando desde la
caridad cristiana en cómo ayudar a los más afectados por la difícil realidad social
que se vivía para el momento en Venezuela. Proclamaba con el salmista:

“Bienaventurado el que piensa en el necesitado y el pobre; en el día malo Yavé


le librará. … será bienaventurado sobre la tierra, pues no le entregará al odio
de sus enemigos” (Salmo 41,2 y 3).

El 28 de diciembre de 1961 publica una Carta Circular donde condena Abusos


contra Motilones. La motivación de esta carta fueron los atropellos sufridos por
los indígenas de la Sierra de Perijá por parte de terratenientes y sicarios de origen
colombiano.

32
“Matar un indio, herirle o causarle un daño a su persona, por sí o por otro, es
un pecado contra el 5° mandamiento, tan grave como si se hiciera a una
persona civilizada, y le cabe más, por su estado primitivo e indefenso. Por ello
la sangre derramada del indio clama al cielo como la del inocente ABEL
(Génesis 4,10 y 11). Y pide castigo no solo contra el malhechor, sino contra la
sociedad y sus instituciones legales”. “Y a nombre de los indios indefensos,
nuestros compatriotas, elevamos la más ardiente solicitud al gobierno
Nacional para que se les dé la protección y amparo que les corresponde.”

7. Promoción del apostolado seglar

En relación al Apostolado Seglar, en 1962, dirigió un discurso en el 25


Aniversario de la instalación de la Juventud católica en Maracaibo.

“La Iglesia está necesitando un escuadrón de católicos que conozcan, amen y


vivan íntegramente la fe cristiana para desplegar un amplio apostolado al
servicio del matrimonio cristiano, de la familia, del niño, de la educación y de
la escuela; por las jóvenes y para las jóvenes; apostolado de caridad y de
asistencia bajo sus aspectos innumerables; apostolado para mejorar el orden
social y, combatir la miseria, apostolado para cristianizar el deporte.”

Define a la Acción Católica como:

“una estructura de líderes, hombres y mujeres, que buscan movilizar la


sociedad alrededor de la doctrina del Evangelio.”

Ese es el programa del gobierno pastoral de este gran obispo venezolano y lo


cumplió cabalmente.

8. Maestro de la fe

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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Como maestro de la fe, en Maracaibo y el Estado Zulia, publicó innumerables


cartas pastorales y circulares dirigidas a sus diocesanos, mencionamos algunas de
ellas, en especial de los primeros años:
 Primera Carta Pastoral como Obispo Diocesano La Hora Presente
 Segunda Carta Pastoral relativa al Seminario
 Tercera Exhortación Pastoral sobre la Cuestión Social
 Exhortación Pastoral de Navidad Tiempo de Renovación
 Carta Pastoral sobre la importancia del próximo Concilio Universal
 Carta Pastoral sobre el Dia del Seminario
 Carta Pastoral sobre el problema de las Vocaciones Sacerdotales
 Carta Circular bajo el título “En Cuba la Iglesia vive su Calvario”
 Carta Circular el Obispo condena Abusos contra Motilones
 Carta Pastoral sobre el Comunismo
 Exhortación Pastoral sobre Caritas
 Carta Pastoral Dia de las Misiones
 Carta Pastoral Jornada de la Accion Catolica
 Carta Pastoral de Navidad La Cuna de Belen se convirtió en Trono de
Luminosa Doctrina
 Carta Pastoral los 40 años del Diario Catolico “La Columna”
 Decreto sobre los Medios de Comunicación

9. Padre Conciliar

Un aspecto fundamental que acompañará el episcopado de Mons. Domingo Roa


Pérez en el Zulia será la realización del Concilio Vaticano II. En efecto, fue uno de
los 2450 Obispos o padres conciliares procedentes de todas las partes del mundo,
participando fielmente en cada una de las cuatro sesiones del Concilio.

34
A este acontecimiento eclesial el Obispo de Maracaibo dedicó una decena de
documentos pastorales en los que detalladamente explicaba a los fieles la finalidad
de dicha convocatoria, que no era otra que la de “…acrecentar de día en día entre
los fieles la vida cristiana, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las
instituciones que están sujetas a cambio, promover todo aquello que pueda
contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo y fortalecer lo que sirve para
invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia”.10
Del Concilio Vaticano II, Monseñor Domingo Roa Pérez llegó a afirmar que “…es
quizás el más grande y el más importante que ha tenido la Iglesia desde la venida
del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, y el Primer Concilio de Jerusalén, formado
por los mismos Apóstoles…”.11

10. Constructor de la Iglesia

Preocupado por la grave situación de orfandad y desatención pastoral que se


presentaba en los territorios más alejados de la Diócesis, que abarcaba desde los
límites con el Estado Lara y Trujillo, hasta los límites con el Estado Táchira, se
compromete en la creación de una nueva jurisdicción eclesiástica en la Costa
oriental del Lago de Maracaibo. Lo que se cristaliza con la Bula “Regimene Suscepto”
de Su Santidad Pablo VI con fecha 30 de abril de 1.966, fue creada la
Arquidiócesis de Maracaibo y fue designado su primer Arzobispo.

Allí nacía la Diócesis de Cabimas, con su primer Obispo Mons. Constantino


Maradei a quien entregaba un buen número de sacerdotes y Parroquias
organizadas. Gracias a su esfuerzo sostenido, Mons. Roa consiguió que la Costa
10
Constitución Sacrosanctum Concilium n° 1.
11
Referencia mencionada en entrevista realizada a Mons. Ovidio, Pérez Morales por los periodistas
Sofía Ímber y Carlos Rangel, en el Programa: Lo de hoy por Radio Caracas Televisión el miércoles 10 de
diciembre de 1975.
[Link]

35
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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Oriental del Lago pueda sentir la presencia de la Iglesia como la primera


promotora del desarrollo integral de esa importante Región.

En Marzo de 1.968, contemporáneamente a su oficio de Arzobispo de Maracaibo,


fue nombrado: Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Mérida, misión
que cumplió hasta Octubre de 1.969, cuando fue elegido el Arzobispo titular de
aquella Arquidiócesis.

A su llegada a Maracaibo existían 31 Parroquias eclesiásticas para atender a 8 de


los 10 Distritos que componía el Estado Zulia. En el momento de entregar el
gobierno de la Arquidiócesis a su sucesor, dejaba 60 Parroquias organizadas en 7
Zonas Pastorales.

11. Formador de pastores

A lo largo de sus 32 años al frente de la Iglesia en el Zulia se dedicó a la


promoción de las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Para ello, fundó
en 1970 el Centro Vocacional Arquidiocesano, el Seminario Mayor Santo Tomás
de Aquino en 1983. Llegando a ordenar personalmente más de 40 nuevos
sacerdotes, que en su mayoría aún sirven a la Iglesia de Maracaibo. Cinco de sus
Vicarios Generales en Maracaibo fueron promovidos al Episcopado.

12. Evangelizador incansable

Monseñor Roa entendió que los medios de comunicación social, según el espíritu
del Concilio Vaticano II, deben servir como instrumentos modernos de
Evangelización. Por ello asumió esta tarea como una de sus más grandes
preocupaciones y mayores sacrificios. Se empeñó en el desarrollo del Diario
católico La Columna, y de la Emisora Católica La Voz de la Fe, que eran los
medios que encontró a su llegada a la diócesis. Junto a ellos promovió a Radio

36
Selecta, llamada actualmente 850 Fe y Alegría, dedicada a la difusión y orientación
de la alfabetización y cultural de la Región, el Canal 11 del Zulia, Niños Cantores
Televisión, la 90.9FM hoy Chiquinquireña, y LUMEN 2000. Mantuvo una
presencia permanente de evangelización a través de estos medios con sus
Programas La Voz del Pastor en la Emisora La Voz de la Fe y Cátedra en el canal
11.

13. Promotor social en nombre del evangelio

En diversas zonas marginales de la Arquidiócesis, bajo su impulso, se han


construido Centros Parroquiales en los que se combinan el Templo y la Escuela, y
en algunas partes el Dispensario. Algunos de ellos están dirigidos por
Comunidades religiosas.

14. Promotor de una educación evangelizadora y de promoción humana

Convencido que una educación evangelizadora es generadora de verdadera


promoción humana, desde su llegada a Maracaibo, su gran preocupación fue la
presencia de la Iglesia en áreas marginales tan extensas y abandonadas. Esta
inquietud lo llevó a construir una red educativa a la que dio el nombre de
Escuelas Arquidiocesanas de Maracaibo. Llegó a construir 18 Escuelas y la
Universidad Católica Cecilio Acosta. Actualmente son 37 Escuelas, con casi
treinta mil alumnos que llenan sus aulas y más de veinticuatro mil egresados que
han salido de ellas.

15. El horizonte de la patria. su permanente desvelo

“Los que hemos vivido en un país bendecido por el Señor con el don de la Paz
no tenemos ni siquiera idea de lo que significa una guerra. La mejor manera
de agradecerlo es la de contribuir con nuestras oraciones y sacrificios a la paz

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

de las naciones y esforzarnos porque el pueblo venezolano sea cultivador y


amante de este beneficio”.

Si alguna contribución al bienestar del Zulia y de Venezuela hay que reconocerle a


Mons. Roa Pérez es su aporte a la defensa del régimen democrático. Con su
enseñanza permanente y sus advertencias ante el peligro del comunismo, y con su
ejemplo decidió por la promoción humana integral y la defensa de las
instituciones fundamentales del país.
El apoyo permanente a favor del progreso de la región, acompañando las justas
iniciativas de empresarios, obreros y gremios organizados obtuvo grandes
beneficios en obras e instituciones.
Su intervención en los sucesos del 4 de febrero de 1992 fue providencial para
lograr la restauración de la paz y el orden en el Zulia 12.
Tenía un claro pensamiento en cuanto al compromiso del cristiano católico frente
a la sociedad y a las decisiones electorales, en 1993 afirmaba: “Católico vota por
católico y nunca por comunistas”13.

16. Servidor de la iglesia nacional y universal

Como miembro de la Conferencia Episcopal Venezolana, participó y presidió


diversas Comisiones Episcopales como las de Catequesis, Apostolado Seglar,
Medios de Comunicación Social, Seminarios y se desempeñó en dos períodos
como Presidente del Organismo Episcopal.
Participó en todas las Sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965).

12 En vista del fracaso de las operaciones en Caracas, Arias depuso las armas. La rendición de los
sublevados se inició hacia las 11 a.m., y fue total hacia la 1:30 p.m., gracias a la mediación de monseñor
Domingo Roa Pérez, arzobispo de Maracaibo ([Link]
[Link]).
13 [Link], 3 de diciembre de 1993.

38
Asistió a la II Conferencia General del CELAM, en Medellín, en agosto de 1.968,
por nominación expresa de la Santa Sede Apostólica Y a la III Conferencia
General del CELAM en “Los Ángeles de Puebla” en 1979.

Intervino en el III Sínodo de Obispos sobre la Justicia en el mundo, en Roma,


como miembro elegido por la Conferencia Episcopal Venezolana, en Septiembre
de 1.974.

17. Solidaridad con los hermanos perseguidos

Desde su época de estudiante en Roma cultivó la amistad con varios Obispos


latinoamericanos, entre ellos Mons. Obando y Bravo, Arzobispo de Managua, y
Mons. Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador. En su actividad
episcopal fortaleció esos vínculos y los desarrolló estupendamente a través de su
permanente preocupación por cada uno de ellos. Lo que testimoniaba con sus
visitas y con su ayuda solidaria.

Quiero concluir con el testimonio de Mons. Ramón Ovidio Pérez Morales:


“Acompañaba a Monseñor Domingo Roa Pérez, Presidente de la Conferencia
Episcopal Venezolana, en una gira por Centroamérica –zona bastante
convulsionada- con miras a estrechar lazos de fraternidad y mutua
colaboración eclesial. En la capital salvadoreña visitamos a “Romerito”, así lo
llamaba Monseñor Roa, quien había sido compañero suyo en el Colegio Pío
Latinoamericano de Roma, durante los años de estudio en la Universidad
Gregoriana. Fue un encuentro muy grato, en el marco de la dramática
situación de El Salvador. Oscar Arnulfo nos llevó a conocer diversos lugares,
mientras compartíamos sobre el acontecer del país y de la Iglesia; entre otros

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

sitios: la capilla donde poco después fue asesinado y un lago en donde


echaban víctimas de la violencia fratricida” 14.

18. Su despedida de Maracaibo

El 11 de febrero de 1993 entregó el gobierno de la Arquidiócesis a su sucesor


Mons. Ramón Ovidio Pérez Morales.
Meses después en 1994 el Papa Juan Pablo II le encomienda la organización de la
nueva Diócesis del Sur del Lago de Maracaibo. Bajo el nombre de El Vigía-San
Carlos nacía la nueva Diócesis que Mons. Roa Pérez gobernará como
Administrador Apostólico hasta el año 1999 cuando la entrega en manos del
nuevo Obispo, Mons. William Delgado.

19. Su muerte. “Los árboles mueren de pie”

En 1999 al regresar a Maracaibo, ya muy cargado de años y con poca salud, acepta
colaborar con el Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Maracaibo,
Mons. Tulio Chirivella, asumiendo el cargo de Vicario General de la misma.
Al respecto menciona Iván Darío Parra en su obra Prelados del Episcopado
Zuliano:
“A mediados del año 1999, ante la angustiosa molestia vivida en la
Arquidiócesis de Maracaibo, Monseñor Roa no tuvo inconvenientes en
aceptar, a petición del clero zuliano, el cargo de Vicario General del mismo
Episcopado donde había sido durante treinta y un años su Prelado. Aún con
quebrantos de salud, si la Iglesia así lo requería, no había fuerza que pudiera
detenerlo, allí estaría como hombre de equilibrio y justo proceder” 15.

14 [Link]
15 Iván Darío Parra, Prelados del Episcopado Zuliano, (1897-2007)

40
Durante las torrenciales lluvias que azotaron al país en diciembre de 1999 se hizo
presente en los territorios de la Goajira venezolana llevando consuelo y ayudas
materiales a los damnificados de las inundaciones.
Fallece el 1 de enero del año 2000, después de haber inaugurado el jubileo por el
bimilenario de la redención y haber introducido a su querida Iglesia zuliana en el
tercer milenio cristiano.

Pbro. Dr. Eduardo Ortigoza


Vicario Episcopal para la Educación y la Cultura
Arquidiócesis de Maracaibo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

AÑO 1961

Primer Mensaje
al tomar Posesión Canónica de la Diócesis de Maracaibo.16

La Divina Providencia, cuyos designios son inescrutables, nos ha traído como


Obispo de esta importantísima ciudad, cuyo nombre se fijó en nuestra mente
desde los más tiernos años de la vida. Impresiones de niño que nunca se olvidan.
Sin conocer todavía lo que eran puntos cardinales, montañas y llanuras, climas
templados y cálidos, alturas y niveles, nuestra curiosidad infantil se fijó en un
punto del horizonte, señalado con el relámpago del Lago y ese parpadeo, ese como
haz de luz nos dio ocasión de aprender un nombre y una ciudad: Maracaibo.
Un poco más tarde, cuando ya pudimos leer, allá en nuestro pueblo natal,
enclavado entre montañas y coronado de neblina, vimos tantas veces con sumo
interés el nombre de Maracaibo escrito en grandes cajas de mercancía, en drogas
medicinales y productos agrícolas , y así la idea de mar , comercio, salud y servicio
se unieron en un solo nombre: Maracaibo.
Más luego, al hojear una y otra vez el libro de lectura que adquirimos por orden
del maestro del pueblo, entre los escritos que más nos impresionaron junto con
los fragmentos del Pbro. Dr. Carlos Borges y de Don Tulio Febres Cordero,
estaba la elegía del adiós, homenaje de despedida al Ilmo. y Rvdmo. Mons. Arturo
Celestino Álvarez. “Algo sutil, doloroso, impalpable, decía, flota sobre la ciudad
como una gasa funérea, y pone en las almas sensación de angustia…..”
“Una sola es la causa de tanto duelo y aflicción tanta; un solo acontecimiento ha
sido capaz de conmover al Zulia como un gigante herido y arrancarle de su boca,

16
Tomado de Boletín Eclesiástico, Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo, Año XXXIII. Enero,
Febrero y Marzo de 1961. Nos. 142, 143 y 144. pp. 11-17.

42
sabia ya en tantas amarguras, un grito filial de desesperación….“Se va
Monseñor…..“
Y corrieron los años. Ingresamos al Seminario y luego dejamos la tierra andina
para seguir estudios de Filosofía en Caracas, y allí encontramos nobles
seminaristas del Zulia, de la tierra del Lago, y del comercio, de la industria y de los
puertos, de héroes y poetas, sabios y tribunos y por asociación de ideas, el de la
ciudad “que con los ojos anegados mira hacia sus horizontes lacustres,
presintiendo la hora terrible e imborrable en que sobre el azul del Lago y sobre el
azul del firmamento tienda su penacho de humo, como crespón de duelo, el
buque que le ha de robar su tesoro, la nave en que ha de partir de éstas playas que
le creyeron suyo, que le miraban como a su más alto atalaya moral, como a su faro
de luz blanca y dulce; y de partir seguramente para siempre la humilde y mansa
figura del Pastor dilectísimo, honorable Mons. Doctor Arturo Celestino
Álvarez…”
…llenas las riquezas, cubriéndola con un como manto precioso y haciéndola
descansar sobre un lecho de variado colorido y subido valor.
Solo dos veces hemos venido a Maracaibo, siendo esta la tercera. Y las impresiones
de niño y las lecturas del escolar crecieron y se agigantaron a la manera del
riachuelo de la montaña, que se convierte en río, Lago y mar. Dos visitas y dos
lecciones de palpitante enseñanza sobre lo que es la vida católica del Zulia. La
primera cuando formamos parte de la comisión oficial que acompañaba al Excmo.
y Rvdmo. Mons. Dr. José Rincón Bonilla, nuestro amigo y compañero desde los
primeros años del Seminario, quien venía en condición de Obispo Auxiliar del
Excmo. y Rvdmo. Mons. Marcos Sergio Godoy, para entonces el meritísimo
Obispo del Zulia.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Imponente recepción, que todavía nos parece contemplar, y manifestación


espléndida de aprecio y amor a la Santa Iglesia, traducidos en el respaldo y apoyo a
los Sagrados Pastores. La multitud ingente que portaba banderas y estandartes,
señal de la pujante vida cristiana, habló por la boca elocuente de sus hombres, flor
del pensamiento católico y expresión de la cristiandad inquietud de la región. Con
inmensa satisfacción vimos aquel desfile, impertérrito ante las incomodidades del
calor y el cansancio, moverse como un ejército en orden de batalla, bajo la
bandera de Cristo, que es la Santa Cruz, símbolo de redención y vida, cuyo reino
es de justicia, de paz, de amor y concordia, según canta la Sagrada Liturgia.
Y en la segunda oportunidad llegamos a Maracaibo cuando vinimos siendo ya
Obispo electo de Calabozo, y pocos días antes de nuestra consagración episcopal,
a asistir a los solemnes funerales del Excmo. y Rvdmo. Mons. Marcos Sergio
Godoy, quien regó con sus apostólicos sudores esta tierra durante 37 años de
fecundo pontificado, brillando con el esplendor de su talento y la sabiduría de su
magisterio. Y pudimos ver como la ciudad enlutada y conmovida en todos los
sectores sociales desfilaba devota y llorosa ante el cadáver de su amado Pastor.
Recuerdos de niño antes, e impresiones formidables de sacerdote después,
provenientes de la conducta de un pueblo que lamenta inconsolable la partida de
un Obispo, recibe triunfalmente al que viene, y desfila entristecido, sintiendo
como pena propia de familia la muerte de sus Pontífices.
Amadísimos hijos: clero y fieles, rebaño y pastores, pueblo grande del Zulia,
porción selecta de la patria amadísima, esperanza de la Iglesia Santa de Dios, los
tres acontecimientos relacionados con la vida de vuestros Obispos, que hemos
mencionado nos indican claramente la condición de vuestra fe católica; firme,
robusta, y segura, por apoyada sobre roca inamovible: la unión con el Obispo,
Padre y Pastor, Norte y Guía, Maestro y Administrador de la vida cristiana es la

44
más cierta garantía de que se está con Cristo y su Iglesia Santa y se marcha por los
caminos de la verdad. “El que a vosotros oye, a mi me oye…..” Luc. 10, 16, es la
señal que da el Señor y la norma para distinguir al católico sincero. La veneración
y el acatamiento del Obispo, por su alta misión y papel rector dentro de la Iglesia
es hoy en tiempos de anarquía e irrespeto a la autoridad, que viene de Dios, el
indicio más elocuente y prueba clara de la perpetuidad de la Santa Iglesia, que ha
visto nacer imperios, crecer y morir, como sistema y maneras de gobierno. Ella
permanece firme. Con la misma bizarría defiende la unidad de los dogmas y la
moral y el respeto y sumisión a la autoridad eclesiástica. Y así desde las primeras
catedrales hasta la más pequeña capilla de misiones se profesa lo mismo “creo en
un solo Dios……, y en una sola Iglesia, gobernada por los Obispos en comunión
con el Romano Pontífice, columna y fundamento de la verdad. Doctrina sentida y
vivida desde los primeros años del cristianismo al expresar nihil sine episcopo, nada
sin el Obispo.
Para Nos, amadísimos hijos, que venimos llenos de confusión y temor por la
tremenda responsabilidad ante Dios, la Iglesia y la Patria que supone el gobierno
de esta importantísima Diócesis, las condiciones de vuestra fe, que hemos
señalado, Nos llenan de consuelo y de ánimo y de confianza. Sin lugar a dudas
que, vosotros, generosos y nobles, sabréis suplir nuestras innumerables
deficiencias con vuestra caridad, vuestra fe y amor a la Santa Iglesia, y prestaréis
todo el apoyo y colaboración a las obras católicas, en las cuales Nos seremos un
obrero más a vuestro servicio.
Venimos con la confianza puesta en el Señor, que es nuestra fuerza y en quien
todo lo podemos, según la expresión sapientísima de San Pablo. El es la luz, la
verdad y la vida. Y Nos, nos acogemos a la maternal protección de la Virgen
Santísima en el doble título de la Coromoto, la devoción nacional que aglutina la

45
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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fe del pueblo venezolano y lo defiende en estos tiempos peligrosos de la doble


amenaza del materialismo y la herejía, advocación que en nuestra vida ha sido
estrella polar y razón de nuestras obras de apostolado, y el de la Chiquinquirá, el
nombre y la práctica de piedad mariana que ilumina, defiende y caracteriza al
católico zuliano y lo une como preciosa bandera con sus hermanos y conterráneos
en donde quiera se hallen.
Llegamos con el alma abierta de par en par, con la sinceridad que siempre Nos ha
caracterizado. A darle todo nuestro trabajo, nuestro cariño y nuestro trabajo,
nuestro cariño y nuestra preocupación a esta tierra, que será el objeto de nuestros
permanentes desvelos: venimos a unir nuestro humilde y modesto aporte a
vuestro trabajo y lucha por la grandeza del Zulia, y queremos ser zulianos con los
zulianos, triunfar con ellos y con ellos compartir las inevitables horas amargas que
acompañan al hombre, como la sombra sigue al cuerpo, y las tinieblas de la noche
a las horas de la claridad meridiana.
Venimos del Llano, cuyos habitantes, sufren en silencio y con resignación heroica,
venimos de la inmensa pampa, generosa, acogedora y hospitalaria como la
extensión límite de sus contornos.
Hemos amado con cariño fuerte y apretado a los llaneros, como un gran zuliano,
predecesor nuestro en el gobierno de la Diócesis, el gran Felipe Neri Sendrea y un
zuliano adoptivo, hijo del Llano, Mons. Arturo Celestino Álvarez, de sencillez
franciscana, que pasó por esta tierra dejando imperecedera estela de luz y bondad,
y cuyo corazón reposa aquí. Ante los restos venerados de esos dos héroes y grandes
conductores de almas, que se conservan en la Catedral de Calabozo como en
precioso relicario Nos hemos postrado reverente a pedirles que nos asistan desde
el cielo con su luz e intercesión para que nuestra palabra, nuestras obras y
proyectos vayan siempre en beneficio vuestro.

46
Se acaba de ir de Maracaibo un gran Obispo: el Excmo. y Rvdmo. Mons. Pulido
Méndez. Con su cariño, talento brillante y don de gentes edificó delicadamente la
casa del Señor y la llenó con el perfume de sus virtudes sacerdotales. Fue anillo de
oro en la gloriosa sucesión apostólica. La Iglesia Santa de Dios que Vosotros y
Nos tanto amamos le necesitaba en otro lugar.
Nuestro pensamiento se vuelve igualmente al Mons. Godoy, gran Obispo y gran
Maestro, que consagró su largo pontificado al bien del Zulia y se consumió
lentamente como la lamparilla del Sagrario dando su vida por sus ovejas, y a los
dos Obispos jóvenes Mons. Dr. José Rincón Bonilla y Mons. Dr. José Alí Lebrún,
nuestros compañeros de Seminario e íntimos amigos que al lado del Pontífice
Residencial hicieron magnífica obra en la construcción del bellísimo Seminario,
en la creación de Parroquias y en el gobierno de esta Diócesis.
Sus nombres quedaron escritos también con caracteres de oro. Los Obispos que
Nos han precedido y los que a su lado trabajaron y Nos, somos como aguas del
mismo río, partes de la misma montaña, luz del mismo cielo en diversos días. Sin
embargo con esta diferencia: ellos fueron como roca, torrente de luz y caudal
imponente, Nos en cambio, gota, arena y luz crepuscular.
Nuestra mirada ansiosa, amadísimos hijos, nuestra esperanza más sentida se vuelve
a los sacerdotes de uno y otro clero, diocesano y regular, la mano amplia del
Obispo, su corazón dilatado, sus inmediatos colaboradores, su corona y su alegría,
según expresión paulina, la fuerza de su obra. El Obispo levanta su mano para
bendecirlos paternalmente, extiende sus brazos para cobijarlos con singular afecto,
quiere ser compañero, amigo y compartir con ellos todo el peso del trabajo y el
esfuerzo.
Saludamos deferentemente a las diversas autoridades del Estado, comenzando por
el Señor Gobernador y su equipo ejecutivo, a las autoridades municipales,

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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militares y a los encargados de la Administración de la cosa pública, a los


Institutos de enseñanza desde la Universidad hasta las escuelas del campo, a los
Centros de cultura, a los empresarios y a las organizaciones sindicales, al Cuerpo
Consular acreditado en esta ciudad, y a la vez que les ofrecemos nuestros
modestos servicios, esperamos de ellos su valiosa ayuda para el desarrollo de
nuestra misión, a fin de que la prosperidad zuliana, crezca normal, cuerpo y alma,
materia y espíritu, adelante temporal y sobrenatural, y podamos formar así como
doble riel de una misma vía hacia una meta común el bienestar del pueblo, en lo
transitorio y lo eterno.
Saludamos y bendecimos a los religiosos de uno y otro sexo, dedicados a la
enseñanza y al alivio del dolor en hospitales y centros de beneficencia,
constituidos en abanderados del beneficio inmenso de la educación cristiana y
portadores del consuelo de Cristo que llega hasta lo más profundo del alma.
Saludamos emocionados a la Acción Católica, participante oficial en el apostolado
de la Santa Iglesia y firme columna, fuerza poderosa en la defensa de los derechos
de Dios y su Esposa Inmaculada de la cual tanto esperamos en nuestro
Pontificado. También y con el mismo cariño y esperanza saludamos a los demás
movimientos de apostolado seglar, hombres y mujeres, a todos aquellos que
contribuyen a la difusión del nombre cristiano y a su defensa y que realizando una
obra callada, son la explicación y la razón de muchos éxitos y triunfos. A todos
estos luchadores en el apostolado seglar, para ser en los diversos ambientes,
testigos de la verdad, portadores del mensaje de Cristo y luz encendida, Nos esta
noche les felicitamos, bendecimos, alabamos e invitamos a continuar sin
desmayos, más aún con creciente y redoblado esfuerzo. Y a todos los que tienen
capacidad de servir a la Santa Iglesia les invitamos solemnemente a que se
incorporen a esta labor tan útil y meritoria.

48
Frente a la hora difícil que vive el mundo, ante los errores y el odio, las divisiones
y los intereses mezquinos y el frío egoísmo que enferma las almas y seca los
corazones, avivemos, amadísimos hijos, la caridad que es el más perfecto lazo de
unión según la expresión de San Pablo. La caridad en el sentir del mismo Apóstol,
pregonero y portador del mensaje de Cristo, es paciente, es benigna, no es
envidiosa, no es jactanciosa, no se hincha; no se irritan no piensa mal, no se alegra
de la injusticia, se complace con la verdad; todo lo cree, todo lo espera, todo lo
tolera. Preciosa flor que crece lozana en el jardín de la Iglesia, perfuma el mundo
con su delicada fragancia y hace al hombre semejante a los ángeles, que aman y
sirven al Señor. Este es el distintivo del verdadero cristiano según enseña el mismo
Jesucristo. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis caridad
unos para con otros”.
Lo calamitoso de los tiempos, dice León XIII, es un buen estímulo para movernos
a guardar la caridad. Ensañándose el odio de los impíos, contra Jesucristo muy
puesto en razón es que todos los cristianos fomenten la piedad y la caridad,
fecunda madre de gloriosas proezas. Unidas las inteligencias por la fe, y con la
caridad las voluntades, vivamos como es nuestro deber en el amor de Dios y de los
prójimos”.
Nuestra palabra de Padre y Obispo de vuestras almas desde hace pocos momentos
va también a los que nos oyen por radio, a los pobres y enfermos, a las gentes de
las ciudades y de los campos, a los que sufren angustias y tienen el alma oprimida
por amargas penas. A todos saludamos y bendecimos en el Señor y al mismo
tiempo a los presentes y ausentes ofrecemos, nuestros humildes servicios, la
misión de la Santa Iglesia, su doctrina de paz y amor, su indefectible fuerza para
toda obra buena, su gracia y bondad de madre.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Antes de terminar esta nuestra primera alocución dirigida a los católicos del Zulia
y para poner un como sagrado sello e iluminar y dar vida a los sentimientos aquí
expresados, ante el digno Representante de la Silla Apostólica, el Señor Nuncio,
en presencia del clero y fieles, y siendo testigos nuestros venerables hermanos en el
Episcopado aquí presente, queremos en la forma más profunda y revente reiterar
nuestra adhesión a la Cátedra de Pedro y nuestro agradecimiento al Pontífice
Máximo, Su Santidad Juan XXIII, por la confianza que ha puesto en nuestra
persona al encargarnos del gobierno de tan importante Diócesis, y rogamos a Su
Excelencia Reverendísima se sirva hacer llegar estos sentimientos hasta el Padre
Santo.
Gracias a los Señores Obispos, que haciendo un paréntesis en sus graves y
múltiples ocupaciones pastorales, han tenido la gentileza de acompañarnos en
estos actos de toma de posesión, reconocimiento y gratitud para las comisiones del
Guárico inolvidable y del Táchira querido por su presencia en estas horas durante
las cuales nuestra persona es el centro de las celebraciones.
Maracaibo, 11 de marzo de 1961.

Domingo Roa Pérez.


Obispo de Maracaibo

50
Primera Carta Pastoral del Excelentísimo Señor Obispo

Diocesano de Maracaibo.17

NOS, DOMINGO ROA PÉREZ, Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa


Sede Apostólica, OBISPO DE MARACAIBO.

A nuestro muy digno Capítulo Catedralicio, a los Sacerdotes del Clero Diocesano
y Regular, a los Religiosos y Religiosas, a los militantes de la Acción Católica y
Apostolado Seglar, a las Cofradías y Asociaciones Piadosas y a los fieles de nuestro
Obispado, Salud, paz y bendición el Señor:

Amadísimos hijos:

Queríamos iniciar esta primera Carta pastoral, dirigida a vosotros, con la


expresión del más profundo agradecimiento por la imponente recepción que el
Pueblo del Zulia nos tributó a nuestra llegada con sus autoridades eclesiásticas,
civiles, municipales y militares, organizaciones religiosas, culturales y sociales y
fuerzas económicas.

A este saludo masivo, exponente de la religiosidad del pueblo zuliano y de su


espíritu de organización e hidalguía, se han venido uniendo las diversas
manifestaciones de apoyo y respaldo a las empresas apostólicas en marcha y a las
iniciativas que Nos, ayudados por la divina gracia, emprendamos para bien de las
almas.

Estas condiciones vuestras Nos animan y consuelan en nuestra constante


preocupación no sólo por los problemas ordinarios, que confronta el ministerio
episcopal en una Diócesis tan extensa, sino también por el momento en que Nos

17
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIII -
Abril, Mayo y Junio de 1961- N°. 145, 146 y 147, P. 80-86.

51
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

toca actuar, tan difícil y de una trascendencia imprevisible para el porvenir de la


Iglesia y de la Sociedad.

LA HORA PRESENTE

Hemos llegado a Maracaibo cuando arrecia la lucha ideológica, ya fecunda en


persecuciones, cárceles y muerte en otros países, y se asoma a nuestras puertas con
ímpetu de alud. “Por primera vez en la historia –dice Pío XI- asistimos a una lucha
fríamente calculada y cuidadosamente preparada contra todo lo que es divino” (1).
Para la América Latina en general, y para Venezuela con sobrada razón, por su
situación geográfica, económica e histórica, alborean acontecimientos peligrosos,
engendrados por la infiltración marxista, ese ídolo de nuestro tiempo, minotauro
social y el azote de turno, especie de nuevo Atila colectivo. Los propagadores de
este falso sistema, aprovechándose de la miseria y del hambre de renovación de los
pueblos, empujan la multitud hacia el abismo de su propia esclavitud. Y
Maracaibo, amadísimos hijos, por su condición de puerto, es pupila que se abre a
las impresiones del horizonte y es ventana por donde entran los aires del exterior;
por aquí salen gran cantidad de nuestros productos tradicionales que llevan la
marca del País a los mercados mundiales, y vienen los artículos de consumo, y
junto con ellos la cultura y el mensaje de otras latitudes. Le corresponde, pues, el
papel noble de destacar lo nuestro e importar lo bueno y rechazar lo
inconveniente, como perjudicial y nocivo.

NUESTRO PROGRAMA

Vosotros os estaréis preguntando con inquietud y lógica curiosidad, cuál será el


programa del nuevo Obispo, recién llegado. Y Nos, con demasiado gusto y
claridad, respondemos que es el mismo de la Iglesia Católica, sabiamente
desarrollado por el celo de nuestros Predecesores, y que ya hemos fijado en

52
nuestro escudo episcopal, tomado de una orden dada por San Pablo a su discípulo
Timoteo, a quien le señaló: “haz obra de Evangelista”. (2). Es decir conservar la
doctrina revelada, enseñando y vigilando constantemente para que no se altere o
pierda su contenido de fe y moral. San Pío X, refiriéndose a la misión del Obispo,
decía en una carta al Episcopado francés:”formar las almas en la piedad que debe
ser vuestra obra predilecta”. Y Pío XI en su magistral Encíclica sobre el sacerdocio
católico al indicar la misión del sacerdote, y por supuesto del Obispo, en primer
término dice que “no tiene por fin las cosas humanas y transitorias por altas e
importantes que parezcan, sino las divinas y eternas” (3). Dar a conocer a Dios,
buscar que los hombres le amen y le sirvan, y mediante esto alcancen su eterna
salvación, es nuestro ministerio y la razón de nuestra existencia.

En el ejercicio de esta altísima misión vamos a destacar algunos puntos de


apostolado muy importantes, de cuya eficacia resultarán notables beneficios para
las almas y la causa de Dios y su Santa Iglesia.

1) EL SEMINARIO

Nuestra Diócesis tiene muy poco clero para atender un pueblo piadoso que pide
constantemente una intensa atención religiosa. Indiscutiblemente que del número
de sacerdotes depende el florecimiento del catolicismo, por ello, todos los ataques
y guerras contra la Iglesia se enfila a sus ductores espirituales, en la seguridad de
que la resistencia disminuye a medida que desaparecen los sacerdotes.

Para hacer frente al problema impresionante de la escasez de clero, pedimos a


sacerdotes y fieles que una generosa colaboración para la obra central de la
Diócesis: el Seminario que abarca un doble aspecto: fomento de vocaciones y el
sostenimiento del Instituto, lo cual supone considerables inversiones.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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2) INSTRUCCIÓN RELIGIOSA

Queremos insistir en forma angustiosa acerca de la necesidad de intensificar la


enseñanza de las verdades religiosas. Mucha gente, por desgracia, se mantiene
católica más de nombre que de realidad por desconocer totalmente la Doctrina y
la Moral de la Iglesia Católica, que abarca al hombre, en su vida total, privada y
pública, religiosa y profesional y orienta sus acciones en todas las circunstancias de
la vida. Imposible proceder de conformidad con la Moral católica si no se conoce
la doctrina predicada por la Iglesia. Y Pío XI nos dice: “Quien no vive verdadera y
sinceramente según la fe que profesa, no podrá sostenerse mucho tiempo hoy, que
tan fuerte sopla el viento de la lucha y de la persecución, sino que se ahogará
miserablemente en este nuevo diluvio que amenaza al mundo; y así, mientras se
labra su propia ruina, expondrá también al ludibrio el nombre cristiano”. (4).

3) EDUCACION CATOLICA

Multiplicaremos nuestros esfuerzos y diligencias a fin de que llegue a más niños y


jóvenes “el beneficio inestimable de la educación cristiana” (5), que “comprende
al hombre entero espíritu unido al cuerpo en unidad de naturaleza, con todas sus
facultades naturales y sobrenaturales, cual nos lo hacen conocer la recta razón y la
revelación” (6).

Y la obra más importante que un hombre puede realizar en la tierra es su


educación, de cuya eficacia y rectitud depende ordinariamente no sólo la
consecución de la felicidad eterna, sino también la que se puede alcanzar en la
tierra. Y la Iglesia de Cristo, como nos lo enseñan la recta razón y la experiencia de
muchos siglos, es la Institución que está en condiciones de desarrollar en la
manera más completa la obra de la educación por su Doctrina, su Moral y la
asistencia espiritual del Espíritu Santo.

54
Defenderemos constantemente los derechos sagrados que le corresponden a la
familia y a la Iglesia en la educación de las nuevas generaciones: a la primera por
derecho natural y a la segunda por la misión sagrada que el confiara su Divino
Fundador y por su condición de madre de los católicos. “Un sistema de
educación, dice Pío XII, que no respetase el recinto sagrado de la familia cristiana
protegido por la ley santa de Dios; atentase a sus bases, cerrase a la juventud el
camino a Cristo, a las fuentes de vida y de alegría del Salvador, y considerase la
apostasía de Cristo y de la Iglesia como símbolo de fidelidad al pueblo o a una
clase determinada, pronunciaría contra sí mismo la sentencia de condenación ye
experimentaría a su tiempo la ineluctable verdad de la palabra del profeta: Los que
se apartan de Ti serán escritos en la tierra (7).

4) OBRAS SOCIALES

Llevando ella misma una vida de pobreza y continúas dificultades para la


existencia de sus obras específicas, la Iglesia Santa de Dios no puede emprender
grandes obras de asistencia social y las encaminadas a la solución de los problemas
económicos del pueblo, que en grandes sectores tiene hambre y carece del trabajo
para ganarse honestamente el pan y llevar una vida más acorde con su condición
humana. Sin embargo, hace esfuerzos para ayudar y colaborar en lo que está a su
alcance. Esperamos que las Autoridades, las Empresas y los que poseen bienes de
fortuna, conocedores como son de la eficacia de las obras católicas, suministren
apoyo y respaldo económico a tan preciosa iniciativa.

Iniciadora de las obras de beneficencia y asistencia social, la Iglesia sostendrá las


que pueda y predicará y recordará, como lo viene haciendo desde su nacimiento,
las graves obligaciones del justo salario, el descanso de los días festivos que ella
introdujo, la función social de la propiedad y la recta administración de los bienes

55
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comunes como los grandes preceptos de la caridad cristiana: dar de comer al


hambriento; dar de beber al sediento; vestir al desnudo; dar posada al peregrino;
redimir al cautivo; visitar a los enfermos, enterrar a los muertos; a las que se unen
las encaminadas directamente al bien espiritual. Partiendo en todo ello de la
palabra y la enseñanza de Cristo: En verdad os digo, siempre que lo hicisteis con
alguno de estos, mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis“(8). Y para
cumplir este cometido, el Papa enseña “para asegurarse la vida eterna y poder
socorrer eficazmente a los necesitados, es necesario volver a una vida más modesta,
renunciar a los placeres, muchas veces hasta pecaminosos, que el mundo ofrece
hoy en tanta abundancia” (9).

5) APOSTOLADO SEGLAR

En nuestra primera alocución a los católicos de la Diócesis pedimos la


colaboración del Apostolado Seglar para la obra inmensa de la recristianización de
la sociedad. Hoy insistimos nuevamente en este aspecto a fin de trabajar en forma
organizada y con una gran disciplina por Cristo, su Iglesia y el bien supremo de las
almas.

Consideren los que trabajan en el Apostolado Seglar bajo la dirección de los


sacerdotes, el bien inmenso que están haciendo; les rogamos conquistar nuevos
colaboradores, y a todos les pedimos urgentemente mantenerse unidos en el
trabajo y en la comprensión.

EL HORIZONTE DE LA PATRIA

Solo Dios, que lee y conoce perfectamente el presente, el pasado y el porvenir,


sabe cuál será la suerte de nuestra amadísima Patria. Lejos de Nos, el pretender
hacer anuncios de profeta o dejarnos llevar de un negro pesimismo deletéreo. Para
nadie es un secreto que vivimos momentos difíciles y peligrosos. El espíritu del

56
mal empuja furioso contra el depósito sagrado de nuestra fe, el orden social y la
paz ciudadana. El hombre enemigo, de que nos habla el Evangelio, (10), siembra
constantemente y en forma copiosa la cizaña en la mente incauta de los
educandos desde el Kínder hasta la Universidad ante la apatía de unos, la frialdad
de otros, la despreocupación de no pocos, y el escándalo farisaico de los que se
espantan porque la pólvora estalla, cuando ellos mismos ayudaron a colmar el
depósito y a preparar la mecha.

Los obreros del mal marchan decididos hacia el campesinado, los trabajadores, los
pobres y tanta gente desempleada y desilusionada, que padece hambre y está
angustiada por la situación en que vive. Los falsos profetas, valiéndose de ese
estado de cosas, les hacen soñar con la reconquista de un paraíso perdido, y
vendándoles hábilmente con promesas. Los llevan como al niño de la piñata,
hacia el propio y ajeno descalabro.

Aumentándose la pobreza y el descontento de obreros y campesinos, estudiantes y


profesionales, empresarios y empleados avanzamos precipitadamente hacia la crisis
social y económica tan deseada por el marxismo y provocada directa o
indirectamente, abierta o solapadamente, para hacer estallar la revolución, que es
su meta soñada con sangre y más sangre, odio y venganzas sin límite.

EL REMEDIO

Frente a esta angustia creciente, vivida por nuestra Patria, y que da la impresión de
negros nubarrones, cargados de tempestad, sigamos el consejo e indicación de
Nuestro Señor Jesucristo: “Tales demonios no se lanzan sino con la oración y el
ayuno” (11).

Y el Papa Pío XI recordaba a la sociedad de su tiempo, inactiva cristiana y


socialmente y entregada a los placeres, como la del bajo Imperio Romano, que “el

57
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

remedio fundamental está en una sincera renovación de la vida privada y pública


según los principios del Evangelio en todos aquellos que glorían de pertenecer al
redil de Cristo” (12).

RENOVACION
Nos consuela inmensamente una inquietud de la sociedad y pueblo de Maracaibo
encaminada a conocer cada día mejor a Cristo y su Iglesia, recibir sus santos
Sacramentos y vivir de conformidad con su Moral. Este movimiento de
cristiandad, que aumenta día tras día en todos los órdenes sociales, lo hemos
encontrado en pleno florecimiento a nuestra llegada. Por ello alabamos y
bendecimos al Espíritu Santo, alma y vida de la Iglesia, y tenemos la confianza de
que continuará dando cada día los mejores resultados y marcará una nueva época
en esta cristiana ciudad.

LA CONFIANZA EN DIOS
Hemos puesto toda nuestra confianza en el Señor, Padre de las misericordias y
Dios de todo consuelo. Él es quien da el crecimiento y el fruto bueno a las obras.
Estamos trabajando desde el primer momento de nuestra llegada a Maracaibo, y
continuaremos haciéndolo así, sin ahorrar sacrificios y desvelos por el bien de
vuestras almas. Y tenemos la seguridad de que este abnegado Clero, Diocesano y
Religioso, que trabaja bajo nuestra dirección, multiplicará siempre sus esfuerzos,
como lo hace, para suplir hasta donde se pueda con su intensidad de labor, la
escasez de sacerdotes.

Y los católicos de la Diócesis, campo abierto de cultivo y tierra generosa,


responderán siempre a todas las obras de apostolado con el crecimiento en su vida
de piedad y profunda religiosidad.

58
Y nuestra palabra en esta oportunidad será la de siempre: orar y orar
fervorosamente y en toda circunstancia. La Iglesia triunfa de rodillas, con la
oración y el sacrificio.

Nos unimos a vuestras plegarias y sufrimientos y os bendecimos de todo corazón


en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Esta, nuestra Carta Pastoral será leída en los templos parroquiales, filiales y
capellanías de la Diócesis el primer día de fiesta después de recibirla.

DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo.

Por mandato de su Excia Rvdma.

Pbro. DELFIN PAZ


Canciller-Secretario.

Maracaibo, 27 de abril de 1961, Fiesta de Santo Toribio de Mogrovejo.

1°) Divini Redemptoris.

2°) II a Timoteo, Cap. IV v.5

3°) Ad Catholici Sacerdotii

4°) Divini Redemptoris.

5°) Mensaje de Pío XII a Venezuela, 11 de sept. de 1952.

6°) Divini Illius Magistri.

7°) Summi Pontificatus.

59
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

8°) San Mateo, Cap. XVIII,v. 20.

9°) Divini Redemptoris.

10°) San Mateo XIII, 26.

11°) San Mateo XVIII, 20. 12°) Divini Redemptoris.

60
Segunda Carta Pastoral del Excelentísimo Señor Obispo
Diocesano de Maracaibo.18

NOS, DOMINGO ROA PEREZ. Por la Gracia de Dios y la Autoridad de la Santa


Sede Apostólica, OBISPO DE MARACAIBO.
Al muy ilustre Capítulo, al Clero, Congregaciones Religiosas, Asociaciones
Piadosas y Fieles de Nuestro obispado, Salud y bendición en el Señor:
Amadísimos hijos:
De acuerdo con lo dispuesto por el venerable Episcopado Venezolano, el próximo
21 de Mayo, Fiesta de Pentecostés, se celebrará en todo el país el día de los
Seminarios.
Queremos aprovechar esta oportunidad para insistir nuevamente ante los fieles
sobre la importancia y necesidad de este Instituto, vital para la Iglesia, que se llama
el SEMINARIO.
QUE ES EL SEMINARIO
Es el Instituto Eclesiástico, como bien lo sabéis, que tiene por finalidad propia y
exclusiva la preparación intelectual, moral y religiosa de los futuros sacerdotes. Es
el nuevo Cenáculo, en el cual mediante el estudio concienzudo, y durante varios
años, de las ciencias divinas y humanas y el ejercicio de las virtudes propias del
sacerdote, el joven escogido por la Iglesia recibe preparación adecuada, para ser
“PADRE DE LOS PUEBLOS, GUIA DE LAS IGLESIAS, ANUNCIADOR DEL
REINO CELESTIAL”, según lo expresara bellamente San Lorenzo Justiniano.
LA MISION DEL SACERDOTE

18
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIII -
Abril, Mayo y Junio de 1961- Nos. 145,146 y 147, pp. 86-92.

61
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

El sacerdote es “LA LUZ DEL MUNDO Y LA SAL DE LA TIERRA”, es decir, el


encargado de enseñar a los hombres las grandes verdades relacionadas con Dios,
Creador y Remunerador, Principio y Fin de todas las cosas, y conducirles al
cumplimiento de los deberes y práctica de las virtudes a que están obligados por
su condición de criaturas; el sacerdote es el “EMBAJADOR DE DIOS” ante los
hombres y al mismo tiempo representante de éstos ante Dios, es el ministro
tomado del pueblo para que ofrezca dones y sacrificios; ungido especialmente,
debe ocuparse de las cosas que son de Dios, ser el vehículo por el cual desdienden
las gracias mediante la aplicación de ritos y ceremonias sacras. “LA IGLESIA DE
CRISTO –dice Pío XI- REALIZA EL MINISTERIO DE LA PALABRA QUE LE
HA SIDO CONFIADA POR MEDIO DE LOS SACERDOTES,
DISTRIBUIDOS SABIAMENTE EN LOS DIVERSOS GRADOS DE LA
SAGRADA JERARQUIA, QUE ELLA ENVIA A TODAS PARTES DEL
MUNDO, PARA QUE SEAN PREDICADORES INFATIGABLES DE LA
BUENA NUEVA, LA UNICA QUE PUEDE DEFENDER LA CIVILIZACION
Y CONSERVARLA INCOLUME”.
En el orden dispuesto por la Divina Providencia el sacerdote es el obrero de la
Iglesia, su portavoz, verdadero vaso capilar que lleva la vida y la gracia divinas
hasta los más humildes y apartados fieles, y la obra de las Misiones, que
demuestran el poder expansivo de la Iglesia, la promueven y la realizan sacerdotes
que abanderados de la fe y de la caridad, a costa de innumerables sacrificios,
extienden y dilatan las fronteras del Reino de Dios en la tierra. En la sifusión del
pensamiento católico, en la transformación de las costumbres públicas y privadas,
en toda esa obra del bien de proporciones extraordinarias, realizada en el mundo
por la filosfía cristiana tienen los sacerdotes un papel importantísimo. Esa
historia, llena de gloria, de beneficios para la humanidad, es la señal más clara de

62
lo que el sacerdocio católico puede hacer a favor de la humanidad agobiada,
precisamente porque se ha apartado de las enseñanzas y orientaciones dadas por
los sacerdotes.
LA FORMACION DEL CLERO
Jesucristo, que “PASO POR EL MUNDO HACIENDO EL BIEN Y
ENSEÑANDO”, antes de predicar a las multitudes su doctrina, resucitar muertos
y curar a los dolientes, escogió a un grupo de hombres, los apóstoles, los primeros
seminaristas, testigos de su vida y predicación, a quienes preparó personalmente
para ordenarles sacerdotes en la Ultima Cena y enviarlos el día de la Ascensión a
predicar el Evangelio en todas partes. Y mientras a los demás les predicaba por
medio de parábolas, a los Apóstoles les enseñó clara y explícitamente su doctrina:
“A VOSOTROS SE OS HA DADO A CONOCER EL REINO DE DIOS”.
Y la Iglesia, dice Pío XI, conocedora de la necesidad de dar a los candidatos al
santuario una formación adecuada, por ninguna otra cosa quizás, en el transcurso
de los siglos, ha mostrado tan tierna solicitud y maternal desvelo como por la
formación de los sacerdotes. Sabe muy bien que, si las condiciones religiosas y
morales de los pueblos dependen en parte del sacerdocio, el porvenir mismo del
sacerdote depende de la formación recibida, porque también respecto de él es
muy verdadero el dicho del Espíritu Santo: “LA VIDA QUE UNO APRENDIO
DE JOVEN ESA MISMA SEGUIRA DE VIEJO”. Por eso la Iglesia, guiada por el
Divino Espíritu, ha querido que en todas partes se erigiesen Seminarios, donde se
instruya y eduque con especial cuidado la casi totalidad de los candidatos al
Sacerdocio. “EL SEMINARIO, POR TANTO, nos dice Pío XI a los Obispos, ES
Y DEBE SER EL OBJETO PRINCIPAL DE VUESTROS CUIDADOS”. Y más
adelante el Papa insiste en que a los Seminarios se dedique la flor y nata del clero
de la Diócesis, aunque haya que quitarlos que si parecen importantes “EN

63
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

REALIDAD NO PUEDEN PARANGONARSE CON ESTA OBRA CAPITAL E


INSUSTIUIBLE”. De estos testimonios tomados de documentos escritos por el
Vicario de Cristo, Maestro Infalible de la verdad revelada, podéis deducir,
amadísimos hijos, lo que es y debe ser la obra de nuestro Seminario, en cuya
prosperidad está puesto el porvenir de la Diócesis.
ESCASEZ DE VOCACIONES
El número de aspirantes al sacerdocio ha disminuido considerablemente. Sin
embargo Santo Tomás afirma que el Señor da a su Iglesia los candidatos
requeridos para el desarrollo de su santa misión. Cuál, pues, es la causa de que los
Seminarios no cuenten con el número de alumnos que debieran tener?
Nos permitimos señalar las siguientes:
1°) La descomposición moral, que penetra destructora hasta el santuario
doméstico, matando el germen de la vocación en su propia cuna. En un mundo
en que todo se compra, y todo se vende, “LA SAGRADA HAMBRE DEL ORO“,
de que habla el poeta latino, los intereses materiales, la sed devoradora de placeres
y honores, la molicie de la vida y la inversión de los valores, enerva el alma de los
jóvenes y les impiden vibrar ante el sublime ideal del sacerdocio. El “VETE,
VENDE LO QUE TIENES, Y DALO A LOS POBRES, TENDRAS UN
TESORO EN LOS CIELOS, Y VEN Y SIGUEME” les llena de tristeza como al
joven del Evangelio y los hace volver atrás, aunque hayan visto la conveniencia de
seguir a Cristo.
Más aún, hay familias cristianas que reciben los sacramentos y profesan su fe sin
dificultades, pero sin embargo “ESPECIALMENTE EN LAS CLASES ALTAS Y
MAS CULTAS DE LA SOCIEDAD, PARECEN QUE NO ACIERTAN A
CONFORMARSE CON LA VOCACION DE SUS HIJOS, Y NO TIENEN
ESCRUPULOS DE COMBATIR LA DIVINA VPCACION, CON TODA

64
SUERTE DE ARGUMENTOS AUN PONIENDO EN PELIGRO LA
SALVACION ETERNA”, como se quejaba amargamente Pío XI hablando de este
problema.
2°) A pesar de la falta de correspondencia a la divina vocación para el sacerdocio
siempre muchos están dispuestos, como los obreros del Evangelio, pero nadie les
llama, porque, siendo pobres, no hay como pagarles los largos años de Seminario,
que resultan costosos y que la Iglesia no dispone de los suficientes recursos
económicos.
LA SITUACIÓN DE NUESTRA DIÓCESIS DE MARACAIBO
Es muy poco halagador bajo el punto de vista vocacional, y por ello nos
permitimos presentarla escuetamente a nuestro clero y fieles, a fin de que leas
sirva de estímulo para colaborar y ayudar generosamente.
La Diócesis de Maracaibo tiene 42 parroquias. Algunas de ellas alcanzan hasta los
60.000 habitantes, lo que hace imposible poderles atender a todos. Y de los 36
sacerdotes diocesanos que prestan servicios, 29 son nativos del Zulia y los demás
provienen de otras regiones del país y del extranjero. La Diócesis recibe un
poderoso auxilio de las Congregaciones Religiosas que están trabajando
abnegadamente en diversos frentes de apostolado. No obstante, el número de
sacerdotes, incluyendo los Religiosos, está muy lejos de los que se necesitan para
cubrir las atenciones espirituales de esta región eminentemente religiosa.
Y el Seminario Menor, que comprende la primera etapa de estudios, solamente
tiene en la actualidad 34 alumnos. Y el índice de perseverancia, aún en la
hipótesis más optimista, no supera el 10%. Basados en estos cálculos, llegamos a la
conclusión deprimente de que en los próximos 10 años la Diócesis no recibirá
más de 10 nuevos sacerdotes.

65
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Con una población superior a los 100.000 habitantes, y en un continuo y


sorprendente crecimiento vegetativo, esta Diócesis debiera impartir formación en
su Seminario por lo menos a 200 alumnos. Como lo advertís estamos a una
distancia muy lejana del número ínfimo requerido.
SOLUCION
Vosotros nos preguntaréis en qué forma los fieles, los católicos y las personas
preocupadas por tan grave problema pueden contribuir a la debida solución. Y
Nos os lo vamos a señalar inmediatamente:
1°) LA ORACION: Porque esta es una empresa de orden sobrenatural, y en las
obras de Dios se triunfa seguramente con el auxilio de la gracia, y la gracia se
alcanza orando insistente y confiadamente: “ROGAD, PUES AL DUEÑO DE LA
MIES QUE ENVIE OPERARIOS A SU MIES”, fue la consigna y orden dada por
Nuestro Señor Jesucristo, Fundador y Piedra Angular sobre la cual reposa la
Iglesia “OH, -SI- VUESTRA PLEGARIA, dice Pío XII, SEA PRELUDIO DE LA
DEL OBISPO Y DE LA IGLESIA, CUANDO, INCLINADOS ANTE EL
ALTAR LOS JOVENES LEVITAS, SE INVOQUE SOBRE EL ESPIRITU
PARACLITO Y RESUENE POR EL SANTO TEMPLO EL GRITO
SUPLICANTE A DIOS Y A TODOS LOS SANTOS. SEA VUESTRA
PLEGARIA, AL IGUAL QUE LA DE LA IGLESIA, LLUVIA MANSA QUE
FECUENDE, QUE ABRA EN FLOR Y CORONE DE FRUTO LA SEMILLA
DE LA VOCACION SACERDOTAL”.
2°) COLABORACION DE LA FAMILIA: El jardín primero, nos recuerda el
Papa Pío XI, y más natural, donde deben germinar y abrirse como
espontáneamente las flores del Santuario, será siempre la familia verdadera y
profundamente cristiana. La mayor parte de los Obispos y Sacerdotes santos
“CUYAS ALABANZAS PREGONA LA IGLESIA” ha debido el principio de su

66
vocación a los ejemplos y lecciones de un padre lleno de fe y virtud varonil, de una
madre casta y piadosa, de una familia en quien reinaba la soberana junto con la
pureza de costumbres al amor a Dios y al prójimo.
Con inmenso gozo hemos podido notar que en Maracaibo renace un gran interés
por las vocaciones. Familias distinguidas están deseando y pidiendo a Dios que les
dé un hijo sacerdote y ellas mismas con una sólida vida de piedad preparan el
ambiente para tan gran don. Que el Señor bendiga sus propósitos.
3°) AYUDA MATERIAL: El sostenimiento del Seminario supone considerables
inversiones, que aumentarán con la aceptación de más candidatos. Actualmente,
con 34 alumnos, número tan reducido, el Seminario tiene un déficit mensual que
se acerca a los 3.000 Bs.
Espiritual, por su fin, material en su sustancia, es el otro medio de sostener las
vocaciones eclesiásticas, y consiste en remover con el generoso sacrificio de una
parte de los propios haberes, con lo cual se honra también a Dios –„HONRA AL
SEÑOR CON TU HACIENDA‟- el impedimento que deriva de la pobreza de los
jovencitos llamados al sacerdocio y de la insuficiencia de los fondos de que
pueden disponer los Seminarios…. Procurar de tal manera un sacerdote a la
Iglesia, es acto de Religión, y las ofrendas que para ello se hacen, adquieren aquel
carácter sagrado, que las asemeja al don de un cáliz o de un copón.” (PIO XII).
“Por más que discurramos, decía San Vicente de Paúl, SIEMPRE HALLAREMOS
QUE NO PODIAMOS CONTRIBUIR A COSA NINGUNA TAN GRANDE
COMO A LA FORMACION DE BUENOS SACERDOTES. NADA, EN
REALIDAD, HAY MAS AGRADABLE A DIOS, MAS HONORIFICO A LA
IGLESIA Y DE MAS PROVECHO A LAS ALMAS, QUE EL DON PRECIOSO
DE UN SACERDOTE SANTO”. (Pío XI).

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Por ello, amadísimos hijos, vuestro Obispo, en nombre de Dios, para honor de la
Iglesia y aumento en esta porción de tierra venezolana de la obra de civilización
que realizan los sacerdotes, os pido un generoso respaldo a la obra del fomento de
las vocaciones sacerdotales y del Seminario.
Padres de familia, en cuyo hogar se manifiesten indicios de una vocación, por la
sangre de Cristo, por vuestra felicidad eterna y la de vuestros hijos, os suplicamos
que, lejos de ponerle obstáculos, la ayudéis, la protejáis, para que se conserve y
pueda responder al llamamiento divino.
DISPOSICIONES
1°) Con el objeto de organizar la campaña en pro del Seminario hemos nombrado
una Junta presidida por el Señor Provisor de la Diócesis, Ilmo. Mns. Mariano José
Parra León, e integrada por representantes de los Religiosos y Religiosas y del
Apostolado Seglar. Dicha Junta tiene a su cargo todo lo relacionado con la
propaganda y recolecta de fondos para el Seminario. Pdeimos a los fieles que les
presten toda la colaboración.
2°) En todas las Iglesias parroquiales y filiales de la Diócesis se ha de tener un
novenario solemne, del 12 al 20 de mayo consistente en la lectura de la novena
del Espíritu Santo, predicación acerca de la dignidad y obra del sacerdocio
católico, Seminario y vocaciones, Rosario y Bendición Eucarística.
3°) Pedimos al Clero y fieles una cruzada de oraciones y sacrificios para suplicarle
al Señor que nos dé muchos y santos sacerdotes.
4°) El día 21 de mayo se tendrá una Misa Pontifical en la Santa Iglesia Catedral.
Ocupará la Cátedra Sagrada el Ilmo. Mons. Mariano José Parra León. Hacemos
invitación al Ciudadano Gobernador del Estado, al Concejo Municipal, al
Ciudadano Comandante del Agrupamiento Militar y al Ciudadano Comandante

68
de las Fuerzas Armadas de Cooperación, y a los diversos grupos de apostolado
seglar y representación de colegios católicos y fieles en general.
5°) el día 21 se hará una colecta extraordinaria en todas las misas en las Iglesia
parroquiales y filiales. El producto se destinará integro al Seminario.
Unidos en la oración, el sacrificio y la colaboración material conseguiremos que el
Seminario alcance el desarrollo esperado para el bien de las almas, cuya suerte
eterna depende de la obra del sacerdote.
En nombre de Dios y de su Santa Iglesia anticipamos el más sentido
agradecimiento por la atención que se preste a nuestro llamamiento.
Maracaibo, 7 de mayo de 1961.
Esta nuestra Carta pastoral será leída en todas las Iglesias parroquiales, filiales y
capellanías de la Diócesis el primer día de fiesta después de recibirla.

+ DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo.

69
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Tercera Exhortación Pastoral del Excelentísimo Señor

Obispo Diocesano de Maracaibo.19

Nos, Domingo Roa Pérez, por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede
Apostólica, obispo de Maracaibo, al Clero y fieles de la Diócesis, salud, bendición
y paz en el Señor.

Hoy hace 70 años, apareció la Encíclica “Rerum Novarum” de León XIII, la Carta
Magna del obrero como se le ha llamado, acerca de la cuestión social, y 30 años
más tarde en la misma fecha la “Quadragesimo Anno”, de Pío XI, sobre el mismo
tema, que completa la doctrina de León XIII y la acomoda al día; a estos grandes
documentos acompañan otros muchos, tanto de los mismos Pontífices, como de
los últimos Papas que han ocupado la Cátedra de Pedro.

Nos proponemos hacer algunos comentarios sobre puntos sobresalientes de la


doctrina pontificia e incitamos a los fieles a leer frecuentemente las Encíclicas, y a
fin de que conozcan el pensamiento de la Iglesia sobre los temas sociales y la
solución propuesta, la única capaz de resolver este problema tan grave.

Venezuela, como muchos países del tiempo de León XIII, de Pío XI y de nuestros
días confronta los graves problemas sociales de una muchedumbre de gentes que
viven en condiciones infrahumanas, con hambre y sed, sin techo ni abrigo,
desempleados y familias abandonadas, obreros y patronos, ricos y pobres, algunas
grandes empresas y trabajadores a su disposición. “Cuestión difícil de resolver y
que no carece de peligros”, (1) dice el Papa. “Porque es difícil, continúa el

19
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIII -Abril, Mayo y
Junio de 1961 – Nos. 145, 146 y 147, pp. 92-99.

70
Pontífice, dar la justa medida de los derechos y deberes de los ricos y proletarios,
capitalistas y obreros”. (2)

Pero “convienen todos, señala el Papa, que es preciso dar pronto y oportuno
auxilio a la ínfima clase”. (3)

En la cuestión de resolver las relaciones entre patronos y obreros, entre el capital y


el trabajo, la forma de manejar las finanzas y de distribuir las riquezas
“frecuentemente tuercen hombres turbulentos y maliciosos para pervertir el juicio
de la verdad y mover a sediciones la multitud”. (4).

Venezuela atraviesa una dura crisis económica. Y esto a pesar de sus grandes
riquezas provenientes del petróleo, del hierro, del oro y de diversas y variadas
fuentes de producción en un país tan grande y despoblado. No le toca a la Iglesia
intervenir en la cuestión bajo el punto de vista técnico, ya que no es esa la misión
a ella confiada, pero no puede permanecer indiferente ante el problema social, ya
que según enseñan los Romanos Pontífices, “las condiciones de la vida social y
económica son tales, que una gran parte de los hombres encuentran las mayores
dificultades para atender a lo único necesario, a la salvación eterna”. (5)

Este terreno cae perfectamente en el campo del magisterio de la Iglesia. En asunto


tan profundamente relacionado con el bienestar y la vida del hombre no
solamente bajo el punto de vista material, sino espiritual y eterno, los Papas
recuerdan y urgen las leyes morales ya existentes y dictan otras nuevas, bajo cuya
orientación y luz deben proceder en la solución de los problemas sociales y
económicos, los empresarios y los obreros, los individuos, las instituciones y las
naciones.

71
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Perfectamente convencido el Papa de la gravedad del asunto y de la intervención


que le corresponde a la Iglesia por su condición de maestra y guía en el orden
moral, afirma que en la solución del problema han de participar todos: “los
gobernantes, los patronos, los obreros, los ricos, y hasta los mismos proletarios, de
cuya suerte se trata pero sin duda alguna afirmamos –insiste el Papa- que serán
vanos cuantos esfuerzos hagan los hombres si desatienden a la Iglesia”. (6)

CAUSAS DEL MAL


Los Romanos Pontífices repiten a una sola voz, que ese tremendo malestar que
estruja al mundo proviene del apetito desordenado de riquezas, que lleva a
negocios inicuos en la explotación más repugnante de las pasiones y de los vicios
con la ruina de los cuerpos y de las almas, de los pueblos y de las civilizaciones.

”Los que quieren enriquecerse caen en tentaciones –dice S Pablo- en lazos y en


muchas codicias locas y perniciosas, que hunden a los hombres en la perdición y
en la ruina, porque la raíz de todos los males es la avaricia” (7).

Señalan igualmente los Papas como origen del malestar y pobreza de grandes
sectores, la corrupción de costumbres y loa “vicios, destructores, no sólo de
pequeñas fortunas, sino de grandísimos caudales y dilapidadores de riquísimos
patrimonios” (8).

SOLUCIONES PROPUESTAS
En este estado de cosas de “unos cuantos riquísimos, que han puesto sobre los
hombros de la multitud innumerable de proletarios un yugo que difiere poco del
de los esclavos” (9) se presenta el marxismo, que defiende y propugna que han de
“pasar los bienes de las manos de los particulares a las de la comunidad, en
concreto del Estado, y repartir luego los mismos bienes y utilidades con igualdad
perfecta entre los ciudadanos” (10).

72
En la forma cómo se ha de proceder para el logro del fin, el marxismo se divide
prácticamente en dos grandes ramas; EL COMUNISMO enseña que esa
transformación debe hacerse violentamente, a base de lucha de clases, con la
revolución nutrida con la sangre y destrucción de los capitalistas y empresarios
“Nada hay a que no se atreva –dice Pío XI- ni nada que respete y una vez
conseguido el poder se muestra tan atroz e inhumano que parece increíble y
monstruoso”. (11)

Es el caso de China, Rusia, Cuba, etc.

La otra rama es el SOCIALISMO, la más moderada; sin rechazar la lucha de clases


y la abolición de la propiedad privada, la suaviza y modera de alguna manera,
llevado a ello, anota Pío XI, por el terror que produce los principios y las
inconsecuencias que se siguen del comunismo. Pero sigue siendo una negación de
toda idea espiritual, absolutamente opuesto a toda idea religiosa, por ello, afirma
el mismo Papa, “que socialismo religioso, socialismo cristiano son términos
contradictorios. Nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista
verdadero”. (12)

Con el nacimiento del marxismo, sistema lleno de errores y mentiras, la cuestión


social se ha complicado tremendamente. Liberados el trabajador y el campesino de
los empresarios y dueños de fincas han caído en manos del Estado empresario y
terrateniente, dueño no sólo de las fábricas, de los terrenos de cultivo y los medios
de producción, sino también de las leyes, las cárceles, los ejércitos, las milicias, los
campos de concentración y el paredón. Así al salir de un abismo el mundo obrero
se ha precipitado en otro incomparablemente peor.

DOCTRINA DE LA IGLESIA

73
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Dice León XIII que “en opinión de algunos la llamada cuestión social es
solamente económica, siendo por el contrario ciertísimo, que es principalmente
moral y religiosa y por esto ha de resolverse en conformidad con las leyes de la
moral y de la religión” (13). Y Pío XII comenta “los principios para la solución del
problema social han sido enseñados por Cristo, aclarados por la elaboración
secular de la Iglesia y adaptados a las circunstancias por los últimos Sumos
Pontífices” (14).

La Iglesia tiene una doctrina extraordinaria acerca de la familia, la propiedad, el


salario, el uso de las riquezas, el derecho de asociación, la libertad, la autoridad, la
educación, sobre campesinos y obreros, empresas y proletarios, en donde se
encuentra toda la solución de los problemas, pero desgraciadamente los
gobiernos, los empresarios, las sociedades, sindicatos y muchas instituciones se
han alejado de la Iglesia, de la moral y de la religión.

Por ello los Romanos Pontífices al hablar de la restauración señalan que debe
comenzar por la renovación profunda del espíritu cristiano, del cual se han
apartado desgraciadamente tantos hombres dedicados a la economía, de otra
suerte, -insiste Pío XI- el edificio no se asentará sobre roca, sino sobre arena
movediza.

“Aumentad el salario al obrero, dice León XIII, disminuid las horas de trabajo,
reducid el precio de los alimentos, pero si con esto dejáis que oiga ciertas
doctrinas y se mire en ciertos ejemplos, sus mismos trabajos y ganancias resultarán
arruinados.

La experiencia cotidiana enseña que muchos obreros de vida depravada y


desprovistos de religión viven en deplorable miseria, aunque con menos trabajo
obtengan mayor salario”. (15)

74
Y es tan cierto que el asunto religioso y moral forma parte de la cuestión social
que los enemigos de todo orden lo han hecho como el objetivo central de sus
ataques, por ello dice Pío XI “empeñan abiertamente o en secreto la lucha más
fiera contra la religión, contra el mismo Dios” (16). Lo que llevó a sostener a un
escritor: “No se olvide que el comunismo –lo que es aplicable en general a todas
las corrientes del marxismo- no es una política, ni un sistema económico, ni
siquiera una táctica social a secas. Es, fundamentalmente, una filosofía, la
negación de toda vida espiritual, la afirmación tajante como quiso Lenin, de que
el comunismo es absolutamente opuesto a toda idea de religión” (17).

LA CUESTION SOCIAL EN VENEZUELA


Nuestra patria como el resto de los países de la América Latina tiene una
tremenda agitación por los problemas sociales. No es porque haya tantas
diferencias económicas. Nuestro pueblo en general es inmensamente pobre y las
fuentes de riquezas en su mayor parte están en manos del Estado. Existe una gran
inquietud por la solución de los problemas y el mejoramiento del pueblo:
aumenta la asistencia social, las escuelas, hay una buena Ley de reforma Agraria, y
se lucha en beneficio de la vivienda obrera del campo y de la ciudad, y la Ley del
Trabajo es también una magnífica conquista obrera como los seguros sociales. Se
multiplican las vías de comunicación, los acueductos y la ayuda al campesinado.
Sin embargo, en Venezuela ha penetrado profundamente el marxismo en todas
sus formas, desde la rama violeta hasta las modalidades más disimuladas.

EDUCACION
En la educación se defiende decididamente el socialismo con la tesis cacareada de
la educación “antidogmática y laica”, por lo tanto no sólo irreligiosa sino
antirreligiosa, la función del “Estado democrático docente” que se practica en

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Rusia, China y ahora en Cuba, y se fomenta la lucha y la guerra, abierta o


disimulada, de acuerdo con las circunstancias, contra los que profesan y defienden
la tesis cristiana, sana, correcta y verdadera.

Las altas Autoridades Educativas del momento son magníficas. Pero a la hora de
tomar determinaciones y fijar rumbos en la educación, ¿prevalecerá la doctrina
marxista y totalitaria de grupos bien conocidos, que tratan de arrancar del pueblo
la fe y la moral con pretextos científicos, o se tendrá en cuenta la verdad, el sentir
mayoritario de la familia venezolana y el valor extraordinario de la doctrina
católica?

Para nadie es un secreto el trabajo violento que realiza toda la familia marxista en
colegios y escuelas oficiales. Y creemos, y lo decimos con toda sinceridad, porque
caemos en la cuenta de la marcha precipitada hacia la ruina, que el Estado
Venezolano y las Autoridades no deben quedarse indiferentes ante esa siembra
activa y descarada que corrompe nuestra juventud y abre el camino al comunismo.

Las Autoridades tienen la grave obligación de defender este País del marxismo que
los venezolanos desechamos. Y esta ideología no se combate con cárceles,
discursos y promesas sino con obras y con una concepción ideológica bien clara y
definida. Al marxismo, que es un enfoque total de la vida, se le combate con otro
opuesto, en el que deben tomar parte no sólo los particulares, la Iglesia y las
familias, sino las mismas Autoridades.

CUESTION SINDICAL
Desgraciadamente muchas organizaciones obreras estás manejadas por los
marxistas, y en las demás no hay preocupación por la parte religiosa y moral del
obrero. Y sin este trabajo, ya lo hemos indicado antes citando las palabras del
Papa, es imposible mejorar las condiciones del obrero, que no sólo come, se viste y

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habita en una casa y se gana el pan con su trabajo, sino que es un cristiano, tiene
un alma inmortal que salvar y debe guiarse por lo tanto por normas morales y
religiosas.

Cuando se forman sindicatos y organizaciones obreras de orientación cristiana


pululan las dificultades provenientes de todos lados, y el apoyo oficial, que es
generoso y espléndido con las demás, al tratarse de grupos obreros que dirigen los
sacerdotes, no sólo se hace imperceptible, sino muchas veces mulo. Entonces ¿qué
hacer?

Las organizaciones obreras si no reciben su orientación cristiana la recibirán


marxista. Porque no hay término medio, o cristianismo o marxismo. Y con
palabras y con obras.

REFORMA AGRARIA
La ley es estupenda y está encaminada a solucionar la cuestión campesina dotando
de tierras de cultivo a los que no las tienen, que es la solución presentada por la
Iglesia. “El hombre debe tener dominio, no sólo de los frutos de la tierra, sino
además de la tierra misma” enseña León XIII. El Estado venezolano compra
haciendas, algunas en producción, y realiza lo que se llama asiento de campesinos.
Pero en esta política surge una dificultad que hemos visto anotada en la prensa y
la hemos oído de algunas personas. ¿Se está concediendo el título de propiedad,
de acuerdo con el artículo 75, o el Estado conserva las tierras, dando sólo el
usufructo? Entonces marcharíamos hacia el Socialismo agrario, o sea hacia el
Estado terrateniente y la fórmula sería: menos ricos y más pobres. Y el campesino
se convertiría en un colono del Estado.

EL ESTADO EMPRESARIO

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Hemos visto algunas veces defensas ardorosas del Estado empresario. La tesis de la
Iglesia es la de que “el Estado puede reservarse algunas categorías de bienes” y
“atemperar el uso de la propiedad y conciliarlo con el bien común, pero no
suprimirlo porque es derecho natural” (18). La economía –enseña Pío XII- no de
otra manera que las demás ramas de la actividad humana, no es por su naturaleza
una institución del Estado (19). En este campo Venezuela marcha
apresuradamente hacia el marxismo: el debilitamiento de la empresa privada
conduce a la creación del Estado Patrón.

UNA VOZ DE ALERTA


El Cardenal Quintero, el querido y venerado primer cardenal de Venezuela, en su
sabia y ponderada Pastoral ante el calvario de Cuba nos advierte que la situación
de ese País hermano “constituye una gravísima admonición extremadamente
elocuente, para todos los pueblos de la América latina, pues estos no muy tarde
pueden sufrir idéntica suerte“, (20) y el Príncipe de la Iglesia católica, señala, para
evitarlo, multiplicar los esfuerzos en el orden espiritual, moral, educacional y
económico, a fin de mejorar la suerte del pueblo.

Con la situación económica, un malestar general, una desconfianza creciente, el


debilitamiento de la autoridad y la moral, la propaganda sin cortapisas del
marxismo y la desorientación de jóvenes, niños, campesinos y obreros nos vamos
acercando a un estado que se podía llamar “explosivo a cada instante” (21), según
palabras de Pío XII, tratando de estos problemas.

NUESTRO LLAMAMIENTO
En este momento difícil de lucha y asechanzas, repetimos la recomendación de
Pío XI de alejar “el gran peligro que amenaza a todos”. (22). El Papa al indicar que
Dios es el fundamento de todo orden social dice: “Todos los que no quieren la

78
anarquía ni el terror deben trabajar enérgicamente para que los enemigos de la
religión no alcancen el fin tan abiertamente por ellos proclamado”. (23).

En este día, conmemorativo de la publicación de tan grandes documentos


pontificios y fiesta de San Isidro Labrador, que se ganó el pan diario y obtuvo la
santidad cultivando la tierra como simple trabajador, saludamos a los empresarios
y a sus empleados, a los obreros y a los campesinos y pedimos al Señor, Padre de
todos, que los problemas sociales y económicos de Venezuela se resuelvan a la luz
del Evangelio en un ambiente de fraternidad y comprensión, sin oprimidos ni
opresores, sin perseguidos ni perseguidores, para el bien de todos y genuina
prosperidad de la Patria.

Amadísimos hijos, frente al marxismo con sus cárceles y campos de concentración,


robos y asesinatos, coloquemos un cristianismo integral y, “la caridad, señora y
reina de todas las virtudes”. (24).

Os bendice en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, vuestro
Obispo y Pastor de vuestras almas.

Maracaibo, 15 de mayo de 1961, fiesta de San Isidro labrador.

Esta Pastoral será leída en los templos Parroquiales y Filiales el día 28 del presente
mes.

+ DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo.

Por mandato de Excia. Rvdma.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Pbro. DELFIN PAZ


Canciller-Secretario.

1) Rerum Novarum 13) Graves de Communi


2) Id. 14) Exhortación Pontificia a los fieles de
Roma, 10-II-52
3) Id. 15) Graves de Communi
4) Id. 16) Caritate Christi Compulsi
5) Quadragesimo Anno 17) Comentarios en Mundo Social, Año VII,
N° 63.
6) Rerum Novarum 18) Rerum Novarum
7) Timoteo 6, 9 y 10 19) Pío XII, 7-V-49
8) Rerum Novarum 20) Carta Pastoral 5 de mayo de 1961
9) Id. 21) Exhortación Pontificia del 10-II-52
10) Id. 22) Divini Redemptoris
11) Quadragesimo Anno 23) Id.
12) Id. 24) Rerum Novarum

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Comunicado del Sr. Obispo de la Diócesis de Maracaibo con motivo de la
Festividad del Corpus Christi.20

Deseando que la Festividad del Corpus Christi revista toda la solemnidad e


importancia que le da la Sagrada Liturgia hemos dispuesto celebrar una Misa
Pontifical el día 1° de junio a las 7 de la noche en la Santa Iglesia Catedral y al
terminar ésta hacer la Visita de los Altares y Procesión alrededor de la Plaza
Bolívar.

Con el objeto de obtener que estos actos sean una imponente manifestación de fe
eucarística del pueblo católico de Maracaibo se realizará la Procesión con el
Santísimo Sacramento y una fervorosa Rogativa para pedir al Señor nos libre de
las pruebas y dolores, a que están sometidas otras naciones y conserve incólume
nuestras tradiciones cristianas, dictamos las siguientes disposiciones:

I°) De conformidad con el Canon 1291 asistirán los Párrocos y Rectores de


iglesias de capa y con la cruz alta y ciriales de sus respectivos templos.

II°) Asistirán también las cofradías y sociedades religiosas como las 4 Ramas de la
Acción Católica y los diversos grupos de apostolado que colaboran en la defensa y
difusión del Reino de Nuestro Señor Jesucristo.

III°) Queda encargada de la organización de la Procesión la Cofradía del


Santísimo Sacramento de la Parroquia de Santa Bárbara.

IV°) La preparación de los altares está confiada a los siguientes grupos:


1°) Colegio El Pilar y Asilo San Antonio.
2°) Damas y jóvenes de Acción Católica.

20
Tomado de Boletín Eclesiástico, Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo, Año XXXIII. Abril, Mayo y
Junio de 1961. Nos. 145, 146 y 147. p. 103.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

3°) Asociaciones piadosas de Catedral.


4°) Legión de María y coordina la Srta. Isabel Ball.

V°) Quedan encargados de coordinar y urgir el cumplimiento de este programa el


Ilmo. Mons. Mariano José Parra León, Presidente del Capítulo, y el Pbro.
Guillermo González Fuenmayor, Párroco encargado del Sagrario.

Pedimos a los Srs. Curas Párrocos y Rectores de iglesias que el próximo domingo
inviten a los fieles a esta gran Solemnidad y Pública Rogativa del pueblo de
Maracaibo, y a los Directores de planteles que envíen una nutrida representación.
Esperamos que los fieles han de responder en forma devota y masiva a esta
invitación que les hacemos para rendir a Jesucristo Sacramentado un gran
homenaje.

Maracaibo, 26 de mayo de 1961.

Domingo Roa Pérez.


Obispo de Maracaibo

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Mensaje del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano sobre el Calvario de la
Iglesia en Cuba.21

Amadísimos hijos:
El próximo lunes, 27 de Noviembre es el día escogido por los católicos cubanos
para orar especialmente por los estudiantes de la hermana nación cubana, hoy
sometida a una espantosa persecución comunista.
Queremos aprovechar esta oportunidad para pediros oraciones y sacrificios por
nuestros hermanos en la fe, la religión y la lengua, que hoy sufren penalidades,
cárceles, humillaciones y muerte a causa de su catolicismo. Igualmente nos
permitimos hacer caer en la cuenta a nuestros diocesanos de que Cuba vive un
calvario y paga su viernes Santo, pleno de tinieblas y agonía. Allí el catolicismo
prácticamente vuelve a la era de las catacumbas, y si cabe, peor, ya que los sistemas
modernos de vigilancia y espionaje son mucho más refinados y eficaces, sobre
todo en este tipo de dictaduras, como es la comunista.
Muchas personas todavía dudan de lo que sucede en Cuba. Amadísimos hijos: no
son invenciones. Allá, en esa hermosa nación, la Iglesia padece una cruel
persecución. Fueron suprimidos todos los colegios católicos y robados los
edificios; sus alumnos, unos marcharon al destierro y otros reciben educación
comunista en los institutos oficiales. Todos los religiosos y religiosas han salido de
la Isla, expulsados por el Gobierno. Del clero, la inmensa mayoría fue desterrada,
incluyendo algún Obispo. Los poquísimos sacerdotes que todavía permanecen en
Cuba no pueden predicar ni enseñar catecismo, y mientras celebran la Misa, casi
lo único religioso que se puede hacer en los templos, los milicianos y hordas

21
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIII –
Agosto a Diciembre de 1961 – Nos. 149-153. pp. 174-176

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

comunistas montan guardia y vigilan cuidadosamente todo lo que se hace dentro


del lugar sagrado, y registran y anotan el nombre de las personas que entran y
salen para intimidar y posiblemente tomar represalias. La situación persecutoria
contra la Iglesia en Cuba es peor que la de otros países comunistas. Acá se han
utilizado nuevos y refinados sistemas, inspirados en un odio satánico y en un
propósito decidido de acabar no solo con la Iglesia, sino con todo lo que es divino
y sobrenatural.
El propósito del comunismo en Cuba es llevar a los católicos a la apostasía, a
renegar de su fe y por ello se cuidan mucho de hacer mártires, que serían, como
dice Tertuliano, “semilla de nuevos cristianos”.
Y no solo la Iglesia sufre. Las cárceles están llenas de prisioneros de todas las
categorías. El derecho de propiedad suprimido, eliminada la patria potestad y
prácticamente disuelta la familia. No queda en Cuba sino la voluntad y el
capricho de un grupo de hombres sin Dios ni ley.
Es lamentable pensar que mucha gente en Venezuela duerme. De nuestro país van
jóvenes a recibir adoctrinamiento comunista en Cuba y en nuestros colegios e
institutos oficiales no es raro oír vivar la revolución cubana. Y una ruptura de
relaciones diplomáticas con Cuba nos trae días de agitación y zozobra, supresión
de clases y pérdidas materiales para nuestro país. Esto indica claramente que el
comunismo ateo, el mismo que reina y se llena de sangre en Cuba, tiene acá en
Venezuela su no despreciable número de simpatizantes y propagandistas.
Aplaudir la revolución cubana, simpatizar con ella y hacerle propaganda es una
traición a los principios cristianos, una deslealtad a la Iglesia Católica y un grave
atentado contra nuestras tradiciones e instituciones patrias, que se deben regir por
normas y no por el capricho y el espíritu de salteadores, como sucede a la noble

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nación cubana, víctima de sus propios hijos, que la han vendido al comunismo
internacional.
La situación que vive Cuba es muy grave, no solo para los hijos de aquella noble
tierra, sacudidos por la peor de las desgracias, dispersos, encarcelados,
empobrecidos y uncidos al yugo de una nación extranjera, sino también para
todos los pueblos de Latinoamérica, porque esta gran nación de las Antillas está
convertida en el campo de prueba, en una especia de conejillo de indias y en sitio
de experimentación para acertar con la forma y manera de llevar el comunismo
adelante en toda la América. Allí se preparan los propagandistas de nuestra propia
lengua y raza para ser los misioneros de todos nuestros países. Desde allá viene
una tremenda e insinuante literatura marxista que invade todas las naciones del
Hemisferio. No en vano están llevando millares y millares de niños cubanos a los
países comunistas con el objeto de darles una esmerada preparación socialista.
Con estos futuros apóstoles del comunismo y los formidables instrumentos de
difusión por prensa y radio, que Rusia ha montado en Cuba, el Comunismo
emprenderá una campaña a fondo para la conquista de todas nuestras naciones. Y
todavía muchos creen, piensan y se figuran que los gritos, aplausos, escritos y
alabanzas al régimen actual de Cuba son asuntos de niños imberbes y de
estudiantes que no quieren dedicarse a sus labores específicas. Pues bien, esos
niños y jovencitos serán los hombres de mañana, los que gobernarán a Venezuela
y dictarán sus leyes.
El comunismo no está lejos. Tiene su cabeza de puente muy bien levantada en
Cuba y desde allí mira gozoso todas nuestras tierras, que cada bien están más
prontas para recibir las semillas del mal, por la pobreza, la desorientación y el
creciente descontento de las gentes humildes como de los empresarios y hombres
de iniciativa.

85
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Acontecimientos recientes lo dicen claro. Mientras unos sectores del país y el


gobierno defendían el honor de su Presidente y la dignidad nacional, no
pequeños grupos y con ellos graves personalidades se ponían de parte del
comunismo ateo, internacional y supresor de la independencia de las naciones,
ahora instalado en Cuba, para la realización que se propone en América.
Queremos llamar la atención. Queremos alertar a los católicos. El peligro no es
pequeño. Y contra el avance del comunismo-fidelismo no se hace ninguna labor.
No bastan algunas amenazas. Las ideas se combaten con las ideas y una
concepción materialista de la vida en la educación, en las diversiones, en la prensa
y la radio debe ser contrarrestada por una propaganda sistemática de un alto tono
espiritual.
Llamamos a la oración y al trabajo, a una renovación sincera de las costumbres y a
una vida más morigerada.
Repetimos una y otra vez que se está subestimando el peligro del comunismo.
Gentes cristianas, personas serias y responsables están pensando que lo que sucede
en Cuba es problema solo de allá. Pensar así, sería de una parte desconocer las
leyes de la caridad que nos deben hacer sentir los males ajenos y por otra cerrar los
ojos para no ver cómo crece la propaganda y contagio de las ideas que de allá se
exportan.
Recemos por nuestros hermanos sufridos de Cuba y organicemos nuestra vida y
obras para impedir que semejante mal nos contagie a nosotros.
+DOMINGO ROA PEREZ
Obispo de Maracaibo
Maracaibo, 24 de noviembre de 1961.

86
Mensaje del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano
en torno al Sacrilegio.22
Amadísimos hijos:
Poco después de transcurrido un año, la Diócesis de Maracaibo es nuevamente
escenario de un abominable sacrilegio contra la Sagrada Eucaristía. Personas
impías entrando en la iglesia parroquial de Bachaquero en la noche del último
domingo, abrieron el Sagrario, y se llevaron el copón con las hostias consagradas,
e igualmente sustrajeron la custodia, que sirve para la exposición del Santísimo
Sacramento.
Horas más tarde las hostias aparecieron regadas en una caja de cartón en sitio
solitario, vecino a la iglesia, y lo mismo la custodia, de la cual arrancaron algunas
piedras, que los profanadores creyeron ser preciosas.
Este hecho, por demás doloroso, sucedido en una región inmensamente religiosa.
Como es el Zulia, nos revela cómo el aprecio y estimación por las cosas santas y el
respeto a las normas religiosas va decreciendo día tras día con la siembra constante
de impiedad, materialismo y odio, signo amargo de nuestros días.
El hecho de que las hostias consagradas fueron halladas nos indica que el móvil
que indujo a los delincuentes fue el robo, pensando que los vasos sagrados eran de
metales preciosos. Y así la ambición y la búsqueda de riquezas los llevó a la
profanación de la Eucaristía, centro de la vida cristiana y misterio de amor en
medio del pueblo fiel.
Y tenemos un sagrario abierto, no para alimento de las almas sino en pos de
riquezas materiales, un copón sustraído no para llevar a Cristo, sino para separarlo

22
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIII –
Agosto a Diciembre de 1961 – Nos. 149 a 153, pp. 170-172.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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de lo que es suyo, de su templo, de sus vasos sagrados, de lo que le pertenece por


separación y dedicación especial.
En ese monstruoso sacrilegio, amadísimos hijos, estamos viendo el símbolo de lo
que pasa en nuestros días. La profanación contra Cristo es mucho más extensa y
de mayores proporciones. En efecto, se desprecia su ley, su evangelio, su doctrina,
su moral y su Iglesia. Cuántos arrancan a Cristo del corazón de la juventud con la
enseñanza laica “que ha hecho cada vez más rápidos progresos, sustrayendo el
hombre, la familia y el Estado al influjo benéfico y regenerador de la idea de Dios
y de la enseñanza de la Iglesia, ha hecho reaparecer aún en regiones en que por
tantos siglos brillaron los fulgores de la civilización criostiana las señales de un
paganismo corrompido y ccorruptor, cada vez más claras, más palpables, más
angustiosas: LAS TINIEBLAS SE EXTENDIERON MIENTRAS
CRUCIFICABAN A JESUS” (Pío XII, Summi Pontificatus).
Lejos de nuestro pensamiento subestimar el horrendo sacrilegio y abominable
profanación, pero si queremos destacar que hay otras no menos detestables,
realizadas en el Cuerpo Místico de Cristo, que son los católicos, para cuya
compañía y alimento está Jesucristo en la Eucaristía. Cuántos espectáculos
inmorales, cuántas películas pornográficas, exhibiciones lascivas y publicaciones
diarias escandalosas están realizando una obra mucho más dolorosa y destructiva
para la misión de Cristo que el sacrilegio de Bachaquero, porque arrancando de
las almas la vida de la gracia y profanando esos templos vivos del Espíritu Santo,
les apartan de Cristo, tornándolos en miembros muertos de su iglesia. Los
profanadores de Bachaquero cometieron el sacrilegio por llevarse el oro de los
copones. Y estos últimos, lo hacen por ganar dinero, adquirir riquezas y para ello
explotan los vicios y las pasiones, que llevan las almas a su ruina corrompiéndose y

88
materializándose. La razón es la misma: las riquezas, prescindiendo de toda ley y
toda moral.
Si, amadísimos hijos, es horrible profanar la Eucaristía, pero no menos grave es
hacer mal y apartar de Dios a los que creen en EL, por ello dice Jesucristo en el
Evangelio: “Y quien escandalizare a uno de estos pequeñuelos que creen en mí,
mejor fuera que le colgasen alrededor del cuello una piedra de molino y lo
sumergiesen en alta mar” (Mat. 18,6).
Las injusticias sociales, la negación del salario debido al trabajador, las estafas, el
enriquecimiento por medios indebidos, la explotación de los vicios están haciendo
inútil la pasión de Cristo para muchos, convirtiendo en solitarios nuestros
templos, porque las almas se han envenenado entregándose a la impiedad y al
desprecio de los valores religiosos.
Por ello Nos, con motivo de este sacrilegio, perpetrado contra la Sagrada
Eucaristía, invitamos a los católicos a meditar seriamente en las profanaciones y
atentados contra el Cuerpo Místico de Cristo, contra los fieles consagrados y
ungidos con los sacramentos y que son propiedad del Señor, y herederos del reino
de los cielos. Pensar y meditar si hemos adquiridos bienes y obtenido ventajas
materiales a expensas de las almas, de su gracia y de su cielo.
Para reparar al Señor por esta profanación de Bachaquero y por los escándalos de
prensa impía, las modas lascivas, las injusticias sociales, los espectáculos inmorales,
el menosprecio de la moral católica, además de los actos, ya ordenados por
nuestro Vicario general, pedimos a los fieles comulgar el primer viernes de
diciembre.
Maracaibo, 28 de noviembre de 1961.
+DOMINGO ROA PEREZ Obispo de Maracaibo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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Exhortación Pastoral del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano


con ocasión de la Navidad.23.

NOS, DOMINGO ROA PEREZ, Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa


Sede Apostólica OBISPO DE MARACAIBO. Al muy Honorable Capítulo
Catedralicio, al Venerable Clero Diocesano y Regular, a las Congregaciones
Religiosas, a la Acción Católica y demás Movimientos de Apostolado Seglar y a los
Fieles de la Diócesis. Salud, paz y bendición en el Señor.
Amadísimos hijos:
Os enviamos nuestro paternal saludo con motivo de las próximas fiestas
navideñas, deseando a todos venturosas pascuas en el Señor y un nuevo año muy
feliz.
Aprovechando estos días de gozo, en que todo parece renovarse por el recuerdo
del nacimiento del Salvador, vamos a destacar algunos puntos morales, que
consideramos oportunos para el bien de las almas, a fin de que estas celebraciones
dejen en los fieles saludables frutos espirituales.
TIEMPO DE RENOVACION
La Iglesia, al conmemorar cada año el nacimiento de Jesucristo, no sólo busca
mantener viva la fecha en que el Verbo hecho carne apareció en el mundo, sino
también intenta con la Solemnidad de la Sagrada Liturgia aumentar en nosotros
el amor hacia El que, “por nuestra salvación bajó del cielo” (Símbolo), y
estimularnos a que aprendamos las enseñanzas del Señor para que “renunciando a
la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y
piadosamente” (Tito 2,12).

23
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIII -
Agosto- Diciembre de 1961 – Nos. 149 al 153, pp. 177-182.

90
Recordando la primera venida del Señor, la Liturgia destaca el nacimiento
espiritual, obrado en las almas por la vida de la gracia, el arrepentimiento de los
pecados cometidos, y el amor a Dios, que tanto amó al mundo hasta dar a su Hijo
Unigénito, que se hizo semejante a nosotros en todo, menos en el pecado. Y así
dentro de pocos días el pueblo fiel cantará en nuestros templos, con fe y devoción,
la invocación que desde hace tantos siglos se viene repitiendo de generación en
generación: “Dulce Jesús mío, mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven, no
tardes tanto”. Es el mismo deseo expresado por los antiguos patriarcas y los
profetas que esperaban todos los días la venida del Mesías, ”que las nubes lluevan
al Justo, Abrase la tierra y brote el Salvador” (Isaías 45,8).
Hoy no pedimos que venga el Mesías esperado, como lo suplicaban los justos del
Antiguo Testamento. Hoy la Iglesia, esposa inmaculada de Cristo, pide que los
frutos de la Redención se apliquen a las almas, que la moral enseñada por
Jesucristo sea la norma de la vida, no solo individual, sino familiar y social, y que
su Evangelio y las aplicaciones hechas por la Iglesia sean tenidas en cuenta por los
que mandan, los que escriben, enseñan u orientan la opinión pública. Una vez
más, predica en todas partes la grandeza de la doctrina cristiana y presenta el
ejemplo de la pobreza, la humildad, la sencillez y la obediencia del Niño Dios para
curar la soberbia, la ambición y la rebelión contra toda autoridad, que caracteriza
al mundo moderno.
Cuando se buscan soluciones para los graves problemas y diversas tendencias
sociológicas se disputan el escenario, la Iglesia nos recuerda la personalidad de
Nuestro Señor Jesucristo, su doctrina y su obra que transformó el rumbo y le dio
un nuevo rumbo a la concepción del orden social.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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Por ello invita no solo a los individuos, sino a las instituciones, a los responsables
de la marcha de los pueblos a que vuelvan su mirada a la cuna de Belén, para que
reciban luz y gracia del que es “camino, verdad y vida” (Juan 14,6).
Desgraciadamente los tiempos de Navidad se han ido convirtiendo en épocas de
disipación, de pecado, de despilfarros y desafíos sociales contra la pobreza y
miseria del prójimo, lo que indica que la humanidad, incluso nuestros países
católicos, no han entendido el espíritu del Evangelio y están muy lejos de las
enseñanzas y los ejemplos del Salvador, quien “desde la cuna del pesebre como de
una cátedra celestial la primera lección que leyó y la primera voz que dio fue
condenando la codicia, raíz de todos los males, y engrandeciendo la pobreza de
espíritu y la humildad, fuente de todos los bienes” (Padre Granada).
Si hay algo que mantiene conturbados a los hombres y fuera de sí es precisamente
el espíritu de lucro, el deseo de riquezas y de ganancias que los induce a la
injusticia y a la explotación, al engaño y a la opresión de los demás, sin detenerse
ante las aberraciones más degradantes.
Como remedio a ese proceder que lleva tantos males en sus entrañas la Iglesia
invitándonos a llegar junto a la cuna como los Reyes Magos y los Pastores de
Belén a ver con viva fe al Niño que ha nacido, quiere que meditemos
reposadamente este gran acontecimiento porque “allí aprenderás humildad de
corazón, dice el venerable Padre Granada, aquí menosprecio del mundo, aquí
aspereza de cuerpo y aquí aquella desnudez y pobreza tan celebrada en el
Evangelio”.
El cristianismo más que un conjunto de doctrinas es una vida, una moral y una
manera de comportarse en público y privado, en las relaciones consigo mismo,
con Dios y con los demás, y por ello es una realidad cuando se ha asimilado,
cuando es luz, norte y guía en toda la conducta de sus seguidores. “La

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conmemoración del nacimiento del Redentor, dice Pío XII, parece reconducirnos
a la gruta de Belén, para que allí aprendamos que es absolutamente necesario
renacer de nuevo y reformarnos radicalmente, lo que solo es posible cuando nos
unamos íntima y vitalmente al Verbo de Dios, hecho hombre, y seamos partícipes
de su divina naturaleza, a la que seamos elevados” (Encíclica Mediator Dei).
Esa vida nueva la encontraron los visitantes de Belén, los primeros dichosos
adoradores de Cristo: “Y se tornaron los pastores glorificando y alabando a Dios
por todas las cosas que oyeron y vieron”. Y de los Magos del Oriente dice el
Evangelio que “avisados por Dios en sueños que no volviesen a Herodes, por otro
camino se tornaron a su tierra”, que según los intérpretes de las Sagradas
Escrituras significa el cambio de su vida, la resignación e incorporación a la vida
divina.
Al recordar estos grandes misterios de Navidad la Iglesia nos llama no ya a
conocer algo nuevo, pues somos cristianos y sabemos de la doctrina de Cristo, si
no a revitalizar e intensificar nuestra condición de hijos de Dios y seguidores de
Jesucristo, a examinar nuestra conciencia para ver si seguimos las normas y
ejemplos del Señor, o hemos, en cambio, delinquido, traicionando nuestra
dignidad de católicos.
Después de insistir en la necesidad de un examen, del arrepentimiento de los
pecados y de la celebración cristiana de navidad, vamos a tocar algunos puntos
prácticos relacionados con la realidad social, en que vivimos.
1° LOS REGALOS
Los Reyes Magos, venidos de muy lejos, hicieron sus regalos al Niño, recién
nacido, y regalos preciosos, de acuerdo con las posibilidades de los visitantes. De
ahí quizá la costumbre generalizada de que las familias cristianas se hagan
presentes durante estos tiempos navideños y obsequien igualmente a sus niños. Y

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para esta costumbre social se gastan cantidades no despreciables, y muchas veces


en objetos que resultan superfluos e innecesarios, pues los agraciados, por su
condición económica, los tienen y no solamente eso, sino muchas otras cosas, que
les sobran. Nos, pretendiendo orientar un poco el sentido social de los católicos,
cosa tan recomendada por la Iglesia desde sus orígenes, pedimos en nombre de
Cristo, del que se hizo pobre y humilde por nuestro bien, que lo dispuesto para
tales regalos y un poco más, se destine íntegramente a los pobres y necesitados, a
tantas personas que tienen hambre y sufren horriblemente, y ven pasar la navidad
apurando una amarga copa de miserias.
El Señor pide para los miembros de su cuerpo Místico, para las personas sufridas,
que le son la parte más querida. Recordemos las palabras suyas en el Evangelio:
“En verdad os digo. Siempre que lo hicisteis con alguno de estos mis más
pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mateo XXV, 45).
Los pobres siguen siendo la preocupación constante de la Iglesia y para ellos pide
a los ricos, que según la doctrina católica son administradores de los muchos
bienes, que deben poseer en beneficio racional propio y de los demás. Y su
salvación eterna está en relación con el recto uso que de ellos hagan, por lo que
dice Pío XI: “Para aseguraros, pues, la vida eterna y poder socorrer eficazmente a
los necesitados, es necesario volver a una vida más modesta; renunciar a los
placeres. Muchas veces hasta pecaminosos, que el mundo ofrece hoy en tanta
abundancia; olvidarse de sí mismo por amor al prójimo” (Divini Redemptoris).
Dada la situación en que vivimos, amenazados por peligros sociales y odios
reconcentrados, es necesario dar limosna, y darla generosamente, para obtener
también del Señor misericordia y perdón, ya que según la Sagrada Escritura “la
limosna cubre la multitud de los pecados”. Con su producto podremos aliviar la
pobreza y miseria de los demás.

94
Los militantes de Acción católica harán durante los próximos días colectas
especiales en los Mercados y puertas de los Templos con destino a las familias
necesitadas, llevarán el producto de lo recogido a los propios hogares de los
pobres; pedimos a los católicos, a los empresarios y a las personas adineradas que
no sólo atiendan esta diligencia, sino que den gracias a Dios de que haya personas
buenas, dispuestas a servir de puente entre los ricos y los pobres, e instrumentos
de bien a favor de los desheredados.
2° LOS GASTOS DE BODAS
Durante este mes se hacen muchas bodas lujosas, con grandes inversiones en
música, vestidos, adornos y recepciones sociales. Está bien darle a este sacramento,
grande en Cristo y en su Iglesia, la solemnidad e importancia que se merece,
realizándolo con la mayor devoción y recogimiento, pero nunca debe convertirse
en una oportunidad de ostentación y de lujo con el correspondiente escándalo y
perjuicio para la austeridad y sencillez, que siempre predica, pide y recomienda la
Iglesia.
En este punto también presentamos la aspiración, el vivo anhelo y en cuanto
depende de Nos la orden de que los novios, sus padres y organizadores y
promotores de tales bodas, desprendiéndose del individualismo y gusto personal
se contenten con lo estrictamente litúrgico, pedido por la Iglesia, y lo que se va a
emplear en ese aparato de derroche se destine a la construcción de capillas en los
barrios pobres, cuyos habitantes piden constantemente atención religiosa, y no
hay lugar en donde poderles servir. Cristo busca nuevamente el sitio para hacerse
presente a las almas, donde nacer mediante la predicación y los sacramentos, y no
encuentra. Transcribimos a las gentes acomodadas, a las personas que gastan
cantidades fabulosas en cosas inútiles e irritantes para la pobreza que nos rodea, el

95
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

clamor, la petición y deseo de las familias humildes de los barrios que también
desean el templo y el don precioso de la vida religiosa.
Si se oye nuestro mensaje, no sola una, sino varias capillas, se podrían levantar en
pocos días con el producto de estos gastos.
Tenemos ya listos algunos terrenos para la obra en Puntica de Piedra, Francisco de
Miranda, La Pastora, San Pedro, El Amparo, Primero de Mayo, Los Olivos, San
Miguel y Las Tarabas.
Amadísimos católicos, ayudadnos a resolver este problema de la asistencia religiosa
en los barrios, y junto con esta solución irán muchas otras, ya que el problema
social, más que económico, es religioso y moral. Esas capillas serán, a no dudarlo,
centros de elevación y mejoramiento de los habitantes de la barriada.
3° LOS REGALOS A LOS NIÑOS
Las familias cristianas suelen dar regalos a los niños pequeños diciéndoles que es
el Niño Dios o los Reyes Magos quienes se los han traído. Y en no pocas
oportunidades los amenazan, si se manejan mal, con que ni el Niño ni los Magos
les traerán el esperado regalo en castigo de sus pequeñas fechorías.
La verdad antes de todo, amadísimos hijos: No se engañe a los niños.
Destáquese el hecho de que el papá y la mamá dan el regalo por amor al Señor,
que tanto ama a los niños, a las familias cristianas y a los hombres, y cuyo
nacimiento se conmemora y recuerda cada año. El Niño Dios quiere que los niños
estén contentos y alegres en esta fecha, por ello el papá y la mamá hacen el
sacrificio de comprar los regalos a sus niños y a los niños pobres.
4° DIVERSIONES PROFANAS
Son muchas las que se organizan para estos días. Aumentan los bailes, desde los
de familia hasta los más procaces y escandalosos, los espectáculos inmorales, los
paseos y películas menos convenientes, etc. Con el pretexto de dar esparcimiento

96
al pueblo no son escasas las ocasiones de pecado que se le ofrecen al católico. Son
muchas las faltas que se cometen en estas temporadas, como que el mundo se
propone multiplicar las ofensas a Dios y los desafíos a la Divina Justicia.
Una vez más pedimos moderación y espíritu de penitencia. No olvidemos,
amadísimos hijos, que los escándalos públicos, el olvido de Dios cometido por las
colectividades y la pública inmoralidad tienen castigos sociales, públicos y
colectivos. Los casos de la historia son muchos, antiguos y recientes.
Y el mal tremendo que vemos en otros pueblos y al cual, con sobrada razón,
tememos, no se le suele detener con medios humanos. Por ello dice Pío XII:
“Pero, “si el Señor no guarda la casa, en vano vigila el centinela”. Por esto, como
último y poderosísimo remedio, os recomendamos, venerables hermanos, que en
vuestras diócesis promováis e intensifiquéis del modo más eficaz el espíritu de
oración, unido a la penitencia cristiana” (Divini Redemptoris).
Por ello nuestra insistente recomendación ante los peligros y males que nos
amenazan constantemente por el olvido de Dios y la corrupción triunfante de
volver a una vida más honesta y la caridad con el prójimo y el fomento de las
obras sociales y cristianas. Dice el salmista: “Bienaventurado el que piensa en el
necesitado y el pobre; en el día malo Yavé le librará. Le protegerá Yavé y le dará
vida; será bienaventurado sobre la tierra, pues no le entregará al odio de sus
enemigos” (Salmo 41,2 y 3).
Que el Cristo recién nacido, manso y humilde, brille en vuestras obras de caridad,
de justicia y misericordia en bien de los pobres y necesitados, que son la
encarnación de Jesucristo, porque dice Pío XII “la voz del pobre, es la voz de
Cristo; el cuerpo del pobre, es el cuerpo de Cristo, la vida del pobre es la vida de
Cristo; que siendo rico hizose pobre a fin de hacernos ricos con su pobreza (2
Cor. 8-9) 11-XI-1947).

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Con esta recomendación terminamos nuestra Carta Pastoral bendiciéndoos en el


nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Esta Carta Pastoral será leída en todos los templos parroquiales, filiales y
capellanías el primer día de fiesta después de recibida. La leerá el celebrante y, de
no poderlo hacer él, se sentará mientras otro la lea, y no continuará la Misa hasta
que se haya terminado su lectura.
Maracaibo a los seis días del mes de diciembre del año del Señor de mil
novecientos sesenta y uno.
+Domingo Roa Pérez
Obispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo

Pbro. Luís Sandoval Arenas


Canciller-Secretario

98
Carta Pastoral del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano condenando abusos
contra Motilones.24.

NOS, DOMINGO ROA PEREZ, Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa


Sede Apostólica OBISPO DE MARACAIBO. Al Clero y Fieles del Obispado.
Salud y paz en el Señor.
RAZON DE ESTA CARTA
Vosotros seguramente habréis oído hablar en fecha reciente de la situación que
confrontan lo indios de las Misiones de Perijá.
Aunque el asunto no es de nuestra incumbencia directa, ya que esa región
pertenece al Vicariato Apostólico de Machiques, queremos sin embargo
ocuparnos de él, por las siguientes razones: éste es un problema del Estado Zulia,
cuya inmensa mayoría de territorio y habitantes, forma la Diócesis de Maracaibo,
a la cual estamos dedicando todo el cariño y esfuerzo de nuestro apostolado
actual, se juegan allí los intereses de los humildes y desheredados de la fortuna y
hay un campo de actividad y trabajo espiritual de la Iglesia Católica, cuyos
misioneros llevan adelante la obra evangelizadora, ganando almas para Cristo y
formando ciudadanos para la Patria; y finalmente el propio Maracaibo puede
sufrir las consecuencias de los errores e injusticias en la solución de los problemas
indígenas, como lo está demostrando palmariamente la deplorable condición de
los indios guajiros, instalados en la ciudad capital.
ESTADO DE LA CUESTION
Los indios motilones y demás tribus indígenas ocupaban una amplia región,
cubierta de bosques y cruzada por ríos, en donde vivian de la caza, la pezc y el

24
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIII -
Agosto a Diciembre de 1961- N°. 149 153, pp. 184-188.

99
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

producto de sus conucos. Allí los misioneos venían realizando una improba y
paciente labor para incorporarles a la civilización; después de muchos esfuerzos y
peligros, lograron la pacificación de los motilones y los resultados de su constante
trabajo son magníficos con el logro de fervientes cristiandades y ciudadanos útiles
a la Patria.
En 1955 el Gobierno nacional señaló una primera línea divisoria, detrás de la cual
quedaba la zona reservada a los indios. Pero, so pretexto de que esas tierras eran
baldías, el hacha y el tractor fueron avanzando día tras día a veces lentamente y
otras de manera febril y precipitada para ocupar el mayor número de hectáreas
cultivables o de pastos para el ganado. Así, no les quedó otro recurso sino escapar
dejando los conucos, los bohíos y los ríos de pesca, fuente de subsistencia, que no
fue reemplazada por otra en compensación.
En virtud de esta avanzada latifundista, los indios perdieron gran parte de sus
tierras y de los ríos, separados por cercas de alambre de púa. Una segunda
demarcación fue señalada este año en el mes de abril, que ya no les dejaba sino
una pequeña franja cultivable entre la línea divisoria y el pie de la Sierra, y ésta
sufre una nueva incursión que parte el valle por el centro, separando una parte
por el centro, separando una parte de los indios del lugar en que se asienta la
misión. Y así las cosas en la actualidad, si no interviene el Gobierno Nacional
decididamente en favor de los indios, no les quedará otra defensa sino continuar
huyendo hacia la Sierra escarpada, sin ríos ni tierras de cultivo, en donde morirán
de hambre, privados de los medios de subsistencia, y la Misión, obra de perfecto
sentido cristiano, social y venezolanista, tendrá que sucumbir.
DERECHOS DE LOS INDIOS
Hemos oído decir a personas cultas que los indios son como animales; y por ello
no son sujetos de derechos ni de obligaciones. Y por tanto el comportamiento con

100
estos seres primitivos de parte de los civilizados debe ser el mismo que se observa
con un animal, y un animal feroz, cuya vida se destruye y se ocupan sus
madrigueras sin cometer falta alguna. La tesis es cómoda para el ansia
incontenible de riqueza, y esos tales desearían poderla aplicar a los campesinos y
obreros y a todos los que estorban sus planes expansionistas.
No, amadísimos hijos. No. Esa idea es completamente falsa. Matar un indio,
herirle o causarle un daño a su persona, por sí o por otro, es un pecado contra el
5° mandamiento, tan grave como si se hiciera a una persona civilizada, y le cabe
más, por su estado primitivo e indefenso. Por ello la sangre derramada del indio
clama al cielo como la del inocente ABEL (Génesis 4,10 y 11). Y pide castigo no
solo contra el malhechor, sino contra la sociedad y sus instituciones legales, y más
si se trata de pueblos cristianos, por permanecer indiferentes ante los atropellos y
opresión de los débiles.
El indio que anda por nuestras selvas, desnudo, ignorante y salvaje es un ser
racional compuesto de alma y cuerpo, y de una alma inmortal, creada a imagen y
semejanza de Dios, cuya salvación quiere el Señor, y por ello la Iglesia abre estas
Misiones como la de Machiques para procurar su civilización y conversión al
cristianismo. De allí la obra meritísima de los sacerdotes y religiosas que se
internan en esas montañas para desarrollar tan alta labor.
También el indio por su condición de ser racional, hombre como nosotros, tiene
derecho a poseer tierras de trabajo, casas para vivir y todos los medios de
subsistencia. Y la obra civilizadora, auténticamente cristiana como la que realizan
los misioneros, debe tender a capacitarles para el ejercicio de estos derechos, que
por otra parte les reconoce la Ley venezolana cuando reza en la reforma Agraria:
“Garantiza (la Ley) y reconoce a la población indígena que de hecho guarda el
estado comunal o de familia extensiva, sin menoscabo del derecho que le

101
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

corresponde como venezolanos, de acuerdo con los apartes anteriores, el derecho


de disfrutar de las tierras, bosques y aguas que ocupan o les pertenezcan en los
lugares donde habitualmente moran sin perjuicio de su incorporación a la vida
nacional conforme a estas u otras Leyes” (Ley de Reforma AGRARIA Titular
Preliminar Art. 2,d).
Por ello desalojarles de sus bohíos, destruirles sus conucos y quitarles las tierras
que ocupan no solo es una injusticia social, sino in pecado contra la estricta
justicia conmutativa, que obliga a devolver lo robado o destruido, como sería el
derribar las casas de los campesinos, destruirles sus conucos y obligarlos a salir de
sus posesiones porque alguien más fuerte necesita esas tierras para organizar
grandes haciendas.
JUSTICIA SOCIAL
Siendo, pues, los indios seres racionales y venezolanos, les deben llegar los
beneficios de la legislación social y la inquietud por las clases menesterosas. Y
quienes más necesitados que ellos, cuya vida corre en las condiciones más
infrahumanas? Les asiste una profunda razón de humanidad y de interés nacional,
porque son los más antiguos y típicos pobladores de Venezuela. Y si hay
sociedades protectoras de animales, que persiguen especialmente la defensa de la
fauna autóctona, no se podrán formar instituciones y grupos encargados de
proteger a los indios, defenderlos y ayudar a su civilización, ya que pertenecen a
los primeros habitantes del país? En esta labor los misioneros no sólo se
encuentran solos, sino muchas veces hostilizados y calumniados por quienes se
mueven en razón de intereses mezquinos y afán de lucro.
No habiendo ante la Iglesia acepción de personas, su doctrina en materia de
justicia social es sumamente clara y terminante. Tomamos únicamente dos
documentos para el caso, uno de Pio XII y otro de Juan XXIII. Dice el primero a

102
los hombres católicos: "No debéis ser ganados por formulas fáciles y sin resultado.
Lo que debéis y por lo que tenéis que luchar es por una distribución más justa de
la riqueza. Este es y continúa siendo un capítulo de la doctrina social católica. La
Iglesia se opone a la acumulación de estos bienes (los productos del mundo) en
manos de unos relativamente reducidos grupos, mientras que grandes masas están
condenadas al hambre y a unas condiciones que no se merecen los seres
humanos” (7-IX-1947). Y Juan XXIII en la Mater et Magistra: “en el plan de la
creación los bienes de la tierra están destinados, ante todo, para el digno sustento
de todos los seres humanos, como sabiamente enseña nuestro predecesor León
XIII en la encíclica Rerum Novarum”.
Ahora bien, a la luz de esta doctrina católica, clara y sin eufemismos, cómo se
puede tolerar y permanecer insensible ante los manejos que dejan a centenares,
más aún millares de indios, seres humanos, sin tierra donde trabajar para comer,
ni habitación, y que, desnutridos y macilentos, caminan a la muerte por el
hambre. ¿Y todo esto porque se quieren formar extensas haciendas, pertenecientes
a un pequeño grupo de privilegiados?
Invocar en estas condiciones el cristianismo como una defensa de su caso es no
sólo estar en una posición diametralmente opuesta al espíritu de la Iglesia
Católica, sino hacerle una grave injuria a su doctrina y a su misión.
CREACION DE NUEVOS PUEBLOS
El Convenio del Gobierno Nacional con los Misioneros establece: “mientras las
circunstancias no aconsejen otra cosa, se procurará agrupar en caseríos o centros
de población a los indígenas que se vayan civilizando, tocando al Vicario, de
acuerdo con el Ministerio de relaciones Interiores, determinar el lugar y forma de
sus viviendas”.

103
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Ahora bien, ocupadas las tierras, alambrados los ríos, perseguidos los indios y
hostilizados los misioneros, ¿en dónde se van a formar esos pueblos?
Pasará con los indios motilones, medio civilizados, lo que viene sucediendo con
los goajiros: se vendrán a Maracaibo, en donde constituirán un nuevo problema
social, con todas las lacras y vicios, hambre y miseria, todo lo negativo de una gran
ciudad y sin ninguna de sus virtudes y cualidades afirmativas. Y la inmensa
mayoría, huyendo a la Sierra escarpada, sin ríos para pescar y tierras de cultivo,
morirán de hambre y los que se atrevan a sobrepasar los cercados en busca de lo
que por derecho natural podrían tomar, serán cazados como fieras. Así está la
Misión de Perijá.
NUESTRA POSICION EN ESTE MOMENTO DE CRISIS PARA LA MISION
Como Obispo de la Iglesia Católica y ciudadano venezolano, compartimos de
todo corazón la angustia y el inmenso dolor que sufre nuestro hermano en el
Episcopado el Excmo. Sr. Miguel Aurrecoechea, Vicario Apostólico, y los
misioneros y misioneras de la Misión de Machiques, les significamos la más
profunda admiración y reconocimiento por su obra de bien para la Iglesia y para
Venezuela, y les prestamos absoluto apoyo moral y respaldamos sin vacilacion
todas sus diligencias en beneficio de la Misión.
Y en la misma condición a nombre de los indios indefensos, nuestros
compatriotas, elevamos la más ardiente solicitud al gobierno Nacional para que se
les dé la protección y amparo que les corresponde.
Al clero de la Diócesis, a la Acción Católica y al apostolado seglar, asociaciones
piadosas y en general, a todas las fuerzas organizadas de la Diócesis, como a la
prensa y a la radio les pedimos una campaña generosa en pro de la causa de los
indios y sus misioneros para que el Gobierno actúa sin cortapisas, superando la

104
frondosa campaña de intereses creados que lleva muchas veces a sacrificar los
intereses justos de los desvalidos.
Y a los que viven temblando ante el peligro comunista les recomendamos
secundar eficazmente esta campaña, verdaderamente anticomunista, porque no
hay cosa que más favorezca la revolución y la catástrofe social, sirviendo de
estupendo caldo de cultivo, como las injusticias y atropellos, tales como los que
venimos denunciando en esta carta.
Si estos hechos de una monstruosidad sin nombre, perpetrados contra los
indefensos y la suerte de sus almas se repiten con la ineficacia de la autoridad,
pretendiendo arreglarlo todo con buenas palabras y promesas sin cumplimiento y
la aprobación de la sociedad, indiferente e insensible ante el dolor y el sacrificio
del prójimo, Venezuela marchará inexorablemente al comunismo, y este castigo
horrible, especie de nuevo diluvio de sangre e invasión de bárbaros, no lo
detendrá nada ni nadie, con la pérdida de los más grandes valores.
Este tiempo de Navidad es propicio para acercarse a la cuna de Belén, desde
donde Jesucristo, hecho pobre y humilde por nuestro bien, nos enseña el espíritu
de pobreza y sencillez y la conmiseración con los desheredados, a quienes
concedió en la persona de los pastores la dicha inmensa de ser los primeros
adoradores. Y Cristo tanto como en la Eucaristía, sigue viviendo en el prójimo,
en el que sufre, en el ignorante y en el que carece de toda protección y defensa
humana. Por ello nos dice: “En verdad os digo; siempre que lo hicisteis con
alguno de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis” (San Mateo
XXV, 40).
Formulando votos y con la esperanza de que el problema de que hemos tratado se
solucione a la luz de la verdad cristiana terminamos esta carta. Y para ello pedimos
el auxilio y bendición del Señor sobre nuestros diocesanos, sobre los pobres indios

105
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

y sobre aquellos de quienes depende su suerte. Y enviamos nuestro fraternal


saludo al Excmo. y Rvdmo. Sr. Vicario Apostólico de Machiques y sus abnegados
Misioneros y Misioneras.
Estas letras serán leídas en todas las Misas de Hora el próximo Domingo 31.
En Maracaibo, a los veintiocho días del mes de diciembre de mil novecientos
sesenta y uno, fiesta de los Santos Inocentes.

+DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

106
AÑO 1962

Comunicado del Obispo de Maracaibo

en que ratifica el contenido de su última Carta Pastoral.25

Maracaibo, 4 de enero de 1962.

Sr. Pbro. Omar Soto Lugo


Director de “La Voz de la Fe” y de “La Columna”
Ciudad.-

Estimado Padre:

Se ha publicado algo en que aparece como si Nos no nos hubiéramos informado


suficientemente sobre los problemas de la Misión de Machiques, y por ello
estuviéramos rechazando el contenido de nuestra Carta Pastoral del día 28 del
próximo pasado diciembre, y la propaganda que se ha hecho de ella en la prensa y
en la radio.

Esto es completamente falso y tendencioso. Antes de escribir una línea Nos hemos
documentado cuidadosamente, y luego hemos recopilado la doctrina de la Iglesia
sobre el particular, que es clara y terminante. Para evitar confusionismos,
exponemos lo siguiente:

1°) Ratificamos, es decir, mantenemos todo lo expuesto en la Carta.

25
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIII. Agosto a
Diciembre de 1961. N°. 149- 153, pp. 200-201.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

2°) Los órganos de difusión católica, las asociaciones de apostolado y piedad que
la han difundido y dado a conocer no han hecho otra cosa sino responder a
nuestra insinuación de crear un clima de opinión favorable, y encaminado a la
solución de un problema, que pesa sobre la conciencia venezolana y debe ocupar
por igual al Estado y a la Iglesia.

3°) Insistimos en la defensa de la naciente Iglesia de la Misión de Machiques, en


donde “los sacerdotes, como dice Pío XI, abanderados de la fe y de la caridad, a
costa de innumerables sacrificios, extienden y dilatan el Reino de Dios en la
tierra”. ¡Naciente Iglesia de Machiques, y siembra de floreciente cristiandad! No
olvidemos que el Rey Herodes persiguió de muerte al Niño, recién nacido, porque
estaban por medio los intereses materiales y terrenales, la ambición del trono y el
deseo de mantenerlo a todo trance.

4°) Los católicos de Maracaibo no pueden permanecer indiferentes ante este


problema. Repetimos lo ya dicho: el aspecto del barrio de Ziruma y el desfile de
los pobres goajiros, desplazados de sus tierras de origen, que desfilan por las calles
de esta ciudad, nos indican a las claras las graves consecuencias provenientes de la
insensibilidad y descuido en la solución de los problemas de nuestros indígenas.

5°) Pedimos a los católicos que oren, ofreciendo misas, Comuniones y rosarios
por la solución justa y humana de este problema que nos ocupa, en que están
comprometidos los intereses espirituales de tantas almas y la dilatación del Reino
de Cristo.

6°) Pío XI, hablando del problema indígena de Méjico, después de insistir en que
están obligados a la asistencia religiosa y económica a los indios: “que no gozan ni
siquiera de aquel mínimo de bien estar indispensable para conservar la dignidad
humana”, se expresa así: “Os conjuramos, venerables hermanos, por las entrañas

108
de Jesucristo, que tengáis cuidado particular de estos hijos, que exhortéis a vuestro
Clero para que se dedique a su cuidado con celo siempre más ardiente, y que
hagáis que toda la Acción Católica mejicana se interese por esta obra de redención
moral y material”. Por lo tanto el pensamiento de la Iglesia es claro y decidido en
lo relativo a estos problemas de los indios y de los desheredados y de la necesidad
de una mayor justicia social, en que se llegue a una situación de menos ricos y
menos pobres, mediante una distribución más equitativa de los bienes de la tierra.

Ante esta situación no se puede callar, so pena de taricionar la Doctrina Católica.


Predicó Jesucristo esta nueva filosfía, la enseñaron los Apóstoles y la Iglesia no ha
cesado de inculcarla en todos los siglos. Si vienen mal entenddidos, represalias
económicas o aspiraciones a que la Iglesia se gane posiciones callando ante la
injusticia y la opresión de los débiles se ofendería al catolicismo y la Iglesia,
asistida por su divino Fundador, no obstante las pruebas, irá adelante exponiendo
la verdad, condenando el error y rechazando la injusticia.

Nos, Obispo de la Iglesia Católica y ciudadano venezolano, plenamente


consciente de la misión y responsabilidad que tenemos de exponer y defender la
doctrina de la Iglesia, en este problema de los indios continuamos pidiendo para
ellos protección y amparo, el respeto a sus derechos sagrados de seres humanos y
ciudadanos venezolanos, y tanto más cuanto que ellos carecen de prensa, de radio,
de órganos policiales, tribunales y todos los medios de que dispone la gente
civilizada para la exposición de su pensamiento y la defensa de sus intereses
legítimos.

Al bendecir su importantísima labor de prensa y radio, le felicitamos por su


esforzada lucha en unión del joven sacerdote, Pbro. Fernando Inciarte Medina,
que trabaja a su lado con admirable sacrificio y ejemplar dedicación a la causa de

109
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Dios y de la Iglesia. Y extendemos nuestra bendición a los empleados y


trabajadores de “La Columna” y de “La Voz de la Fe”, que cooperan en estas obras
de la Iglesia.

En unión del Padre Inciarte continúe difundiendo la doctrina de la Iglesia, la


única, que asistida por su Divino Fundador, puede dar remedio a los gravísimos
males que afligen a la humanidad.

Le rogamos publicar esta Carta y darla a conocer por los dos órganos de
publicidad que Ud. dirige.

+DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

110
Comunicado del Excmo. Obispo Diocesano
en solidaridad con el Excmo. Obispo de Trujillo. 196226

El Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. José León Rojas, dignísimo Obispo de Trujillo, está
siendo objeto de un enconado ataque, que reviste las características de la guerra
en frío contra la Iglesia Católica, que los enemigos organizan como un paso previo
hacia la persecución abierta de expulsiones, carcelazos, expropiación e
interrupción del ejercicio del Sagrado Ministerio.
A ello dio origen una medida disciplinar, en virtud de la cual el Sr. Obispo en el
desarrollo de su gobierno eclesiástico, dispuso el traslado de un sacerdote a otro
beneficio dentro de la Diócesis. Desatendiendo las amonestaciones, insinuaciones
paternales y todo lo convenido con el Prelado, y levantándose contra Él, le
ofendió en forma pública y contumaz y reiterada. Tal conducta, por lo demás
inexplicable, obligó al Sr. Obispo a aplicarle las sanciones previstas en la
legislación eclesiástica en resguardo de la disciplina.
Este hecho no podía pasar inadvertido para los enemigos del nombre cristiano.
No porque les interesase el sacerdote y su alta misión, y mucho menos el decoro
de la Iglesia, sino para convertirlo en arma de agresión contra ella. Allí
seguramente están tomando parte de dos clases de personas: las que manejan la
política de esta desavenencia, llevando la corriente hacia sus predios en forma fría
y calculada, y los que, creyendo defender los intereses del que llaman
“atropellado”, resultan manejados hábilmente por grupos, enemigos entre sí
ideológicamente o políticamente, pero ahora dóciles instrumentos de diabólica
insidia.

26
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIV. Enero a
Marzo de 1962. Nos. 154 a 156. pp. 9-11

111
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Y así, tanto el sacerdote, como estos grupos, están sirviendo estupendamente a los
enemigos de la sociedad y de la Iglesia. Víctimas como los pobres estudiantes,
generosos e incautos, que se van a la selva a formar guerrillas, exponiéndose a la
enfermedad o a la masacre o se consumen en huelga de hambre, y en último
término caminan al fracaso, porque un conductor mentiroso, que se llama el
comunismo, les dice que así harán grande, libre y próspero al país.
Yo siento una inmensa pena por el sacerdote en cuestión, de talento, culto y de
indiscutibles méritos, que ha venido consumiendo su larga vida sacerdotal en la
difusión de los principios e ideales cristianos. Y todo hubiera continuado bien de
no acercársele el comunismo, a brindarle una protección, taimada y calculada,
para utilizarlo en sus nefastos propósitos de anarquía y desorientación, como paso
hacia la meta final. Es el mismo procedimiento, seguido con campesinos, obreros,
pobres y desempleados, a quienes ofrece redención luminosa, que al llegar al
poder se convierte en desilusión, amargura y dolor sin remedio.
Y dónde está la razón de toda esta andanada contra el Excmo. Sr. Obispo de
Trujillo? Muy sencillo.
El malestar comenzó antes de la llegada de Mons. Rojas a Trujillo, a raíz de la
organización de un grupo de señoras católicas, que se creó como una iniciativa
para trabajar en la solución de los problemas sociales. Y al comunismo le enfurece
toda obra que busca mejorar la condición de los humildes. Su máxima
preocupación radica en que haya hambre, descontento, desempleo, y malestar
social, porque allí nutre el odio y el clima para la lucha de clases, camino de la
ascensión al poder.
Y luego la gran inquietud se desbordó con la venida de Mons. Rojas a Trujillo,
primero como Obispo coadjutor y luego como Obispo residencial. Llegaba, el
ahora Obispo de Trujillo, con un nombre conquistado y una obra hecha, como

112
punto de partida para su programa episcopal. Le conoce todo Venezuela en su
condición de infatigable luchador, de inteligencia clara, prudencia y acrisolada,
sólida preparación y de espíritu amplio, comprensivo y lleno de Cristo y su
doctrina.
La actuación en la Constituyente, en donde se destacó por la claridad de las
exposiciones y la serenidad de carácter, en el “Diario Católico”, que dirigió por
dos oportunidades con lujo de detalles, la Parroquia de Ntra. Sra. del Carmen de
la Concordia de San Cristóbal, que regentó con celo, dan testimonio claro de lo
mucho que ha venido realizando en el campo de la Iglesia. En su condición de
periodista nunca se plegó ante las amenazas de los grandes de turno ni ante las
lisonjas, con que se trató de inclinar su figura inhiesta. Su posición fue siempre de
amor a la justicia y odio a la iniquidad, compasión y lástima para los equivocados.
Servidor incondicional de la Iglesia, los Superiores Eclesiásticos siempre
encontraron en él al sacerdote incansable, leal, sincero y sacrificado, dispuesto
para todo servicio ministerial ejecutado con alegría y eficacia.
Las dos escuelas parroquiales de El Carmen, el Instituto del Corazón de Jesús
gratuito para niñas pobres y el instituto Sanmiguel, de San Cristóbal, hablan muy
alto de su ocupación por los problemas sociales en la forma y medida que están al
alcance de la Iglesia.
La Diócesis de Trujillo le recibió con grandes manifestaciones de aprecio y
estimación de parte de todos los sectores ciudadanos, a las que el prelado viene
correspondiendo con una dedicación generosa y decidida por los problemas de
aquella noble y generosa tierra. La Diócesis está en lo cierto al pensar que la Santa
Sede le ha dado un gran Obispo, cuyo paso, si el Señor le da vida, será marcado
con huella indeleble en forma de obras beneficiosas y una orientación doctrinaria
clara y definida.

113
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

¿Cómo podrá el comunismo que vive en permanente asecho, quedarse tranquilo


ante la presencia de un apóstol de la verdad y el bien? Imposible, hubiera perdido
su razón de ser.
El Sr. Obispo calumniado, injuriado y ofendido guarda silencio y solo una vez
hizo una serena y noble explicación de los hechos.
Es la víctima de turno en la campaña bien organizada, que maneja el comunismo
en Venezuela para atacar la Iglesia. En ocasiones aprovecha la ambición de unos
ricos ingenuos, otras el ansia de publicidad morbosa que se confunde con el
servicio al público, el anticlericalismo, de algunos, la buena fe e imprudencia de
no pocos, el descontento, todo lo que sea negativo en una palabra; inflexible en el
fin, es elástico en los medios que le resultan ilícitos, sean buenos o malos.
El Excelentísimo Señor Obispo de Trujillo tiene el respaldo de su clero y de su
pueblo católico, que ha manifestado en diversas formas la angustia que le causan
los ataques a su Prelado y consignado el sentimiento de protesta contra los que
persiguen la Iglesia en sus Ministros; a ese respaldo y apoyo uno el mío, y al
mismo tiempo protesto también por las injurias y ofensas inferidas a un hermano
mío en el Episcopado.
También advierto al clero y católicos de mi Diócesis que existe una cruzada de
anticlericalismo que adquiere fuerza cada día. La consigna de los enemigos de la
Iglesia es clara: destruir el clero, porque con ello alcanzarán su victoria, ya que una
Iglesia sin sacerdotes y Obispos no existe.
+ DOMINGO ROA PEREZ
Obispo de Maracaibo

114
Carta Pastoral del Excmo. Sr. Obispo Diocesano
sobre la importancia del próximo Concilio Ecuménico.27

Nos, Domingo Roa Pérez, por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede
Apostólica, Obispo de Maracaibo, al Venerable Cabildo Diocesano, al Clero,
Congregaciones Religiosas y Fíeles del Obispado.
Salud, paz y bendición en el Señor.
Como ya lo sabéis, el día once de octubre del presente año, con el favor de Dios,
se inaugurará solemnemente en la basílica de San Pedro de Roma el Concilio
Vaticano II.
Esta magna Asamblea compuesta por todos los Obispos del mundo y otras
personalidades eclesiásticas bajo la presidencia y dirección del Romano Pontífice
entraña un acontecimiento extraordinario, no sólo para la vida de la Iglesia, sino
también para el mundo entero.
En sus veinte siglos de existencia, desenvolviéndose en medio de luchas y
dificultades en batalla constante frente a sus incansables opositores, la Iglesia
Católica ha tenido de cuando en cuando estas grandes reuniones con el objeto de
tomar medidas especiales para el ejercicio de su altísima misión.
Un Concilio no se reúne, ni podría hacerlo nunca, para cambiar los principios
dogmáticos del catolicismo o dar un nuevo rumbo a la moral, acomodándose a las
exigencias de personas, instituciones o corrientes, a quienes les parecen duros los
preceptos de la Iglesia Católica y la disciplina que considera básica en el desarrollo
de su obra de salvación. Todo lo contrario, la razón de un Concilio Universal es
precisamente la de reafirmar de manera solemne ante el mundo entero las

27
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. AÑO XXXIV, Enero a
Marzo 1962, Nos. 154-156.

115
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

enseñanzas que el Magisterio Ordinario viene exponiendo a los fieles en los


diversos documentos que emanan de Roma, y los Obispos en unión con el
Romano Pontífice dirigen a los fieles de sus Diócesis- Y no añade cosas nuevas.
Todo se contiene en el depósito de la Revelación, porque ella, como el buen padre
de familia de que nos habla el Evangelio, saca de él “cosas nuevas y viejas” (San
Mateo Cap. 13 V. 52), para las circunstancias que vive cada tiempo. Un Concilio,
en la oración y el estudio, bajo la suprema dirección del Vicario de Cristo, busca
para hacer frente a los males graves de la época, y consigna de manera precisa los
principios que se deben aceptar y las normas que es necesario llevar a la práctica.
Explicando ya adaptando a cada época las verdades reveladas, la Iglesia se remoza
en cuanto a los sistemas de apostolado y la agilidad en el trabajo, condena
solemnemente los errores y fija la doctrina que los fieles han de profesar.
Y no solo es grande esta Asamblea de la Iglesia por el número de personas y la
calidad de los participantes, el Papa y los Obispos del mundo entero, los sabios
que asesoran y son consultados, los mejores teólogos y estudiosos de la ciencia
católica, sino también y principalmente por la intervención divina y la asistencia
del Espíritu Santo, que preserva del error las decisiones tomadas por los Padres
del Concilio. Por ello expresó San Atanasio, Patriarca de Alejandría al referirse a
un Concilio: “La Palabra del Señor, pronunciada por el Concilio Ecuménico de
Nicea, permanece eternamente” (Carta a los africanos, escrita en 369).
No ha habido ni habrá ninguna reunión de hombres, jefes de estado o sabios que
goce del privilegio de la infalibilidad como sucede al Concilio Universal, cuyos
componentes se congregan en nombre de Cristo, que es el alma, vida y luz de la
Asamblea, como cabeza invisible de la Iglesia una, santa, católica, apostólica y
romana.

116
Como señala San Gregorio Magno refiriéndose a los Concilios celebrados hasta
entonces: “Confieso que, así acepto los cuatro concilios ecuménicos como acepto
los cuatro libros del Evangelio…, porque sobre ellos, como sobre un cuadrilátero
de piedra, e levanta el edificio de la Santa Fe” (Cartas libro I, carta 25).
Provenientes de todos los continentes, los Padres de los pueblos y Pastores,
puestos por el Espíritu Santo para regir la Iglesia de Dios, llevan a Roma su
propia experiencia con la observación de los peligros que amenazan la fe y las
necesidades más urgentes en el gobierno espiritual. Del estudio sereno a la luz de
la revelación y de la discusión fraternal y sincera saldrán las normas para orientar
las naciones y la condenación de los errores que hoy se destacan con especial
violencia.
LOS PUNTOS Y MATERIA DE ESTUDIO
Nuestros diocesanos se habrán preguntado más de una vez acerca de la materia y
asuntos que serán objeto de estudio del próximo Concilio. Difícil saberlo. Sin
embargo de los discursos del Romano Pontífice se desprende la idea de que: 1º) el
Concilio contribuirá al afianzamiento de la Iglesia en su fe y su moral en estos
tiempos de graves convulsiones, mediante normas más concretas para el ejercicio
de la vida cristiana. Una mirada hacia la vida interna servirá para promover el
modelo de vida que propone Cristo quien es “el camino, la verdad y la vida“(San
Juan XIV, 6). El Sínodo Romano, que precedió al Concilio Universal, en su
articulado marca más severidad en la disciplina eclesiástica e insiste en que los
fieles sean más diligentes en el cumplimiento de los preceptos y decisiones de la
Iglesia.
Esto ya nos da una idea de cómo se orientará esta magna Asamblea. 2º) uno de los
cuidados más grandes de Su Santidad Juan XXIII, ya desde el principio de su
Pontificado, fue precisamente el llamamiento sincero y fraternal, hecho a las

117
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

iglesias disidentes para que vuelvan a la unidad de la fe, a fin de que haya “un solo
rebaño y un solo pastor” (Juan cap. 10, v.16).
Quizá la creciente amenaza del comunismo ateo, en los planes de la Divina
providencia, tenga esta consecuencia de unir en un solo frente a todos los que
creen en Cristo, más aún, a los que tienen fe en Dios.
La historia de la Iglesia nos presenta cómo a estas grandes reuniones conciliares
siguió un florecimiento en la fe y en la moral y un triunfo en concreto para la obra
cristiana.
LA HORA DEL CONCILIO
Se reúne en uno de los momentos más cruciales de la humanidad. La ciencia ha
avanzado poderosamente, pero enorgullecida y alejada de Dios, tiene el peligro
inmenso de crearse una nueva Torre de babel, no ya con la confusión de las
lenguas sino de las ideas y llevarles no a la dispersión, sino a la destrucción total.
El gran enemigo de Dios y su Iglesia es el materialismo, el mal signo de este
tiempo, la epidemia de nuestros días y el peligro para la generación presente y con
la amenaza para muchos años del porvenir en la marcha de la historia de la
humanidad.
En primer lugar, la Iglesia en todo el mundo se enfrenta al materialismo dialéctico
del comunismo ateo, del cual dice Pío XI en la Encíclica Divini Redemptoris, “por
primera vez en la historia asistimos a una lucha fríamente calculada y
cuidadosamente preparada contra todo lo que es divino”. “Ese ateísmo
organizado, dice el mismo Papa en otro documento anterior, trabaja sin descanso
por medio de sus agitadores… con todos los medios de propaganda oculta y
manifiesta”. Y “los cabecillas de toda esa campaña de ateísmo, aprovechándose de
la crisis económica actual, con infernal dialéctica se esfuerzan en hacer creer a las
muchedumbres hambrientas que Dios y la religión son la causa de esa miseria

118
universal. Así pretenden y no sin éxito, juntar la guerra contra Dios con la lucha
por el pan cotidiano, con el anhelo de poseer una parcela de terreno propio, de
cobrar salarios suficientes, de vivir en habitaciones decorosas; de lograr, en fin,
una condición de vida conveniente a la dignidad humana. Los más legítimos y
necesarios deseos, como los instintos más brutales, se transforma en una guerra
antirreligiosa”, Y continúa el Papa afirmando: “Por desgracia, tantos millones de
hombres, creyendo luchar por la existencia, se entregan a tales teorías, con total
trastorno de la verdad”.
Un 35% de la población mundial ha caído desgraciadamente bajo el dominio del
comunismo ateo y once millones de militantes, de un loco fanatismo, se dedican a
propagar tan diabólicas ideas por todo el mundo, que llevan no sólo la
persecución religiosa sino también la destrucción de todo el orden actual.
Ahora cabe preguntarse, amadísimos hijos, si sólo el comunismo es materialista,
de tal manera que el mundo se dividiría en dos bloques: el de los materialistas y el
de los creyentes y espiritualistas, el de los oprimidos y el de los que gozan de la
libertad. Ojalá fuera así, pero desgraciadamente no lo es. En el mundo occidental,
llamado libre, “el materialismo, el proceso de laicización de la existencia se
despliega en el ámbito espiritual y religioso”.
“La sed de placer se agiganta de un modo inquietante” (Pío XII, 16-V-54). Y como
dijera un autor: el evolucionismo radical, el relativismo absoluto, el humanismo
pagano griego dominan grandes sectores de nuestra intelectualidad. ¿Quién no ve
la corrupción espantosa que invade todo nuestro ambiente, la literatura
pornográfica, la licencia de costumbres, la sed insaciable de riquezas, la
explotación de las pasiones tiene como base el materialismo. Podrá, entonces, el
mundo occidental, digamos el llamado anticomunista, hacer frente a ese
tremendo monstruo, el más sanguinario que ha visto la humanidad? Creemos

119
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

sinceramente que no, más aún, esa conducta de relajo, y de práctico ateísmo,
formando una plataforma común con el comunismo, es su mejor aliado y le
prepara estupendamente el camino. Todo el avance es caminar sobre rosas.
Este, amadísimos católicos, es el cuadro en que se desenvolverá el próximo
Concilio Universal de la Santa Iglesia Católica. Por ello los hombres de buena
voluntad, las personas que tienen fe vuelven su mirada angustiosa a la Iglesia de
Cristo, que como su Esposo y Fundador, es la única que “tiene palabras de vida
eterna” (San Juan 6,69).
Y no sólo en materia dogmática, religiosa moral, en el orden espiritual y
sobrenatural, la Iglesia Católica tiene la respuesta a los problemas de la conciencia,
sino también en el orden económico, laboral, empresarial y científico ofrece los
principios para una verdadera solución, por ello Pío XI indicó al Episcopado
Mejicano: “En oposición a las frecuentes acusaciones que se hacen a la Iglesia de
descuidar los problemas sociales o ser incapaz de resolverlos, no ceséis de
proclamar que solamente la doctrina, y la obra de la Iglesia, a la que asiste su
Divino Fundador, pueden dar el remedio para los grandes que padece la
humanidad” (Firmissimam Constantiam).
LA HORA DE CRISTO
Los Padres Conciliares, ante cuya mirada se levanta el espectáculo impresionante
del mundo, llegarán a Roma, la eterna e inmortal, consagrada con la sangre de los
Príncipes de los Apóstoles Pedro y Pablo y de los mártires de la primitiva Iglesia,
en la seguridad de que este faro luminoso marcará a la humanidad el puerto
seguro.
Las circunstancias han hecho que el mundo se divida profundamente no en
orientales y occidentales, de los que viven dentro o fuera de la llamada cortina de
hierro o de bambú, sino en algo más radical y definitivo, es decir en los que creen

120
en Dios y practican su ley, y en los que desechan todo orden divino y
sobrenatural, realizándose así perfectamente lo que dice Jesucristo: “quien no está
conmigo, contra mi está; y quien no allega conmigo, desparrama” (San Mateo 12,
36).
En este sentido es trascendental la hora de Cristo y su Iglesia. El comunismo ateo
no se detendrá con dinero, leyes, alianzas, mejoras sociales, vivienda popular,
carcelazos, etc. Es una herejía, y la herejía se combate con la fe. Es castigo de la
corrupción de costumbres como lo fueron el diluvio universal, la destrucción de
los pueblos de la pentápolis, la invasión de los bárbaros y estos males, como los de
otras épocas sólo se pueden detener con la oración, el ayuno y la penitencia. En el
afán por las cosas materiales es preciso tener en cuenta la palabra de Cristo:
“Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y esas cosas se os darán por
añadidura” (San Mateo 6, 33).
“Todavía más importante para remediar el mal de que hablamos, es decir el
comunismo, -dice el Papa- Pío XI o, por lo menos, más directamente ordenado a
curarlo, es el precepto de la caridad” (Divini Redemptoris). La acumulación de
riquezas en manos de unos pocos, las injusticias sociales, la opresión de los pobres,
huérfanos y viudas, etc., tienen su origen en el olvido de este gran precepto, que
lleva a “olvidarse de sí mismo por el amor del prójimo” (Divini Redemptoris), y este
amor, como enseña el Apóstol San Juan ha de ser “no de palabra y con la lengua,
sino con obras y de verdad” I Juan cap. 3, v.18). Cuando vuelva el espíritu del
Evangelio que “es una fuerza de Dios, ordenada a la salud” (San Pablo a los
Romanos Cap. I, V. 16), empezará la verdadera solución de los grandes problemas
sociales y habrá pan, vivienda, trabajo, medicinas hasta donde lo permita la
condición humana.
LA COLABORACION DE LOS CATOLICOS

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Su Santidad el Papa Juan XXIII viene pidiendo insistentemente la ayuda de los


católicos para el próximo Concilio y consiste en oraciones sacrificios. El Concilio
es una obra de Dios y las obras del Señor triunfan y prosperan con el poderoso
instrumento de batalla, que es la oración. Y la Iglesia santa avanza de rodillas
orando y derrota a sus enemigos, como lo hiciera Moisés en otro tiempo.
Y Nos secundando los deseos del Padre Santo pedimos a los católicos de nuestra
Diócesis, comenzando por el Clero y las Congregaciones Religiosas, oraciones y la
recepción frecuente de los sacramentos de Penitencia y Eucaristía y la asistencia a
la Santa Misa por las intenciones del Papa. Ojalá durante la Cuaresma del
presente año se haga una verdadera cruzada en este sentido.
Disponemos que los párrocos y predicadores durante los ejercicios especiales de la
Cuaresma organicen una campaña en orden a dar a conocer más y más la
grandeza de la Iglesia, su doctrina y su misión. Lo mismo pedimos a los directores
de colegios y escuelas y a los militantes del apostolado seglar, y que los católicos se
percaten de su dignidad y de sus grandes obligaciones en relación a su Iglesia, hoy
tan perseguida, pero llamada a triunfar siempre.
Roguemos también amadísimos hijos, por Venezuela. Nuestra situación se
deteriora día tras día y en forma increíble. Tenemos el comunismo a la puerta. Se
acumulan los odios con irresponsabilidad sin nombre y se avanza criminalmente
hacia la ubicación en facciones, antesala inmediata del as… infernal. Y la actitud
de todos, gobernantes y gobernados, parece ser la de que en Venezuela no puede
pasar lo sucedido en otros países. Así se decía cuando en España los comunistas
asesinaban, robaban y destruían sacrílegamente lo más grande de la Madre Patria.
Y si pasó en muchas otras naciones y está realizándose todavía.

122
Que el Señor despierte en los fieles la vigilancia y la reforma de costumbres,
poderosa barrera contra este demonio de la irreligión y odio a todo orden y
rectitud moral.
Con esta aspiración os bendecimos en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
En Maracaibo, a los seis días del mes de marzo del año del Señor de mil
novecientos sesenta y dos.
Estas letras serán leídas en todos los templos y capillas el próximo domingo,
primero de Cuaresma.

+Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo Diocesano.

Luis R. Sandoval Arenas


Canciller Secretario

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Pastoral del Excmo. Sr. Obispo Diocesano


sobre el Día del Seminario.28.

NOS, DOMINGO ROA PEREZ. Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa


Sede, Obispo de Maracaibo. Al venerable Capítulo Diocesano, al Clero Secular y
Regular, a los religiosos y Religiosas, a los Miembros del Apostolado Seglar y de las
Asociaciones Religiosas y Fieles de nuestra Diócesis. Bendición y Paz en el Señor.
Amadísimos hijos;
Una vez más os queremos hablar del impresionante problema que confronta la
Diócesis por la escasez de Clero. Sabéis perfectamente que el sacerdote es el
obrero del Evangelio, el anunciador del Reino Celestial y compañero inseparable
del cristiano desde la cuna hasta el sepulcro, como lo recuerda Pío XI en su
estupenda Encíclica sobre el sacerdocio católico. En sus manos y en su corazón, en
su inteligencia y en su unión con Dios camina la Iglesia y su obra salvadora. Dios,
en su Providencia misericordiosa, ha querido y dispuesto que los hombres sean
instruidos en los divinos misterios e iniciados y sostenidos en la vida sobrenatural
mediante la obra de otros hombres, especialmente escogidos y separados por un
rito peculiar, que se llama la ordenación sacerdotal.
Una Iglesia sin sacerdotes no existe. Por ello, siendo tan importante su actuación,
por ninguna otra cosa quizás, dice Pío XI, en el transcurso de los siglos, ha
mostrado tan tierna solicitud y maternal desvelo como por la formación de sus
sacerdotes (Ad Catholici Sacerdotii).
Pero el sacerdote es un hombre tomado de entre los demás hombres, como
enseña San Pablo, escogido en los mismos pueblos y naciones en donde va a

28
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. AÑO XXXIV – Abril a Junio
de 1962. Nos 157 a 159, pp. 29-33.

124
actuar y en este punto la Iglesia insiste constantemente, comenzando por los
territorios de Misión. Y así como se preparan los profesionales para las actividades
humanas ha de facilitarse el paso hacia el altar a los hombres que Dios señaló con
especiales cualidades para tratar las cosas que se relacionan con El.
Y Santo Tomas asegura que Dios da a su Iglesia las vocaciones suficientes para el
desarrollo de la misión que le ha confiado. Por lo tanto, si no hay el número
requerido de sacerdotes es porque algo falta de nuestra parte, y quizás mucho o
muchísimo, de acuerdo con la escasez que se vaya imponiendo.
LA SITUACION DE LA DIOCESIS DE MARACAIBO EN PUNTO A
VOCACIONES.
Es muy grave, más aún de caracteres alarmantes.
Dispone de un magnífico edificio, casi vacío, que viene a convertirse como en una
especia de atalaya indicadora de un porvenir con más pocos sacerdotes cada día,
con regiones superpobladas sin asistencia religiosa, abiertas al paso de la herejía y
la impiedad, al engaño y la mentira por la ausencia del que “es luz del mundo y sal
de la tierra”.
La Diócesis ha hecho un esfuerzo gigantesco para la construcción de un amplio y
moderno local, lo que indica igualmente la preocupación constante desplegada
por las vocaciones sacerdotales. Desgraciadamente los resultados no han
respondido al trabajo. Y he aquí los números:
En 1942, cuando posiblemente la Diócesis de Maracaibo tendría un tercio de la
población actual, contaba con 42 sacerdotes nativos del Zulia, hoy al cabo de 20
años ese número se ha reducido a 29, teniendo en cuenta que muchos de ellos, en
plena actividad en aquella época, actualmente bajo el peso de una larga y
meritísima jornada, no pueden rendir como en esos tiempos. En la última década
solamente se han ordenado 5 sacerdotes para una Diócesis que ha tenido un

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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explosivo crecimiento demográfico.


Los estudios del Seminario cubren 2 etapas, una de primaria y bachillerato, que
podríamos llamar preparatoria, y otra específica, que es la propiamente eclesiástica
de siete años, y comprende Filosofía y Teología. En la primera, la Diócesis tiene
34 alumnos, 30 en Maracaibo y 4 en caracas, y en la segunda, uno por cada curso.
Como la Diócesis se acerca a los 860.000 habitantes, según estas cifras nos resulta
un seminarista del Seminario Mayor para cada 122.857 habitantes
aproximadamente, y uno del Menor para 25.295, cuando según las estadísticas
deberían ser 10.000 y 1.000 respectivamente. Es decir, que normalmente el
seminario Mayor debiera tener 86 en lugar de 7 y el Menor 860 en lugar de 34.
Además, hemos de tomar en cuenta el índice bajísimo de perseverancia, mucho
menor que hace 30 años, ya que de cada 100 alumnos que se inscriben en el
Seminario quizá no lleguen a 6 los sacerdotes que se ordenan.
LOS REMEDIOS
Impresionados por estos datos, seguramente que vosotros preguntaréis de
inmediato cuál puede ser vuestra participación en la solución de este tremendo
problema, del cual depende en su aspecto esencial la suerte del catolicismo
zuliano. Y la respuesta es la siguiente:
1°) ORANDO. Esta es la orden dada por Nuestro Señor Jesucristo: “Rogad, pues
al dueño de la mies que mande obreros a su mies” (Mat. IX,38). “Qué oración
puede ser más agradable al Corazón Santísimo del Redentor?” comenta Pío XI,
para añadir: “pedid sacerdotes buenos y santos, y el señor, sin duda, los concederá
a su Iglesia como siempre los ha concedido en el transcurso de los siglos, aún en
los tiempos que parecían menos propicios para el florecimiento de las vocaciones
sacerdotales”.
2°) TRABAJANDO. El Papa Pío XI apunta que no se han de descuidar los medios

126
humanos de cultivar la preciosa semilla de la vocación que Dios Nuestro Señor
siembra abundantemente en los corazones. Y en primer lugar está la familia de la
cual dice el Pontífice “el jardín primero y natural donde deben germinar y abrirse
como espontáneamente las flores del santuario será siempre la familia verdadera y
profundamente cristiana”. Los sacerdotes, párrocos, directores de colegios y
profesores, bajo cuya responsabilidad está la formación de la juventud y de la
niñez. Ellos podrán descubrir las primeras manifestaciones de la divina vocación,
conservarla, fomentarla y orientarla.
Gran parte cabe también a los grupos de apostolado seglar, de los cuales afirma
Pío XI, “persuádanse que los seglares católicos de ninguna otra manera entrarán
de verdad a la parte de aquella dignidad del real sacerdocio, que el Príncipe de los
Apóstoles atribuye a todo el pueblo cristiano, mejor que contribuyendo al
aumento de las filas del clero secular y regular”,
Ha habido una resistencia en las familias cultas y a veces una tenaz oposición a
que sus hijos ingresen al Seminario, considerando un deshonor el que lleguen al
sacerdocio, de lo cual se quejaba amargamente el Papa Pío XI, ya varias veces
nombrado. Por la misericordia de Dios en nuestro medio se nota ya una saludable
reacción entre ese fatal criterio y se advierte una estimación por el sacerdote y
sincero deseo de que algunos de los niños resulte con vocación, y más aún, así lo
piden al Señor como una gracia e insigne distinción para la familia. Que Dios
señor Nuestro aumente este número de familias y bendiga sus santas intenciones.
Confiamos igualmente en que se multipliquen las iniciativas encaminadas a
promover las vocaciones sacerdotales, y que todos, clero y fieles, respaldarán
generosamente la obra del Seminario, que según el Romano Pontífice es y debe
ser como la pupila de los ojos del obispo, es y debe ser el objeto principal de sus
cuidados,

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

3°) El sostenimiento del Seminario resulta muy costoso por su condición de


imprescindible de internado, que supone fuertes erogaciones y la casi totalidad de
los alumnos no alcanza a pagar sino una mínima parte de los gastos.
Nos esperamos que tanto el clero como los fieles no escatimarán esfuerzos en
favor del Seminario, a fin de que ningún muchacho con vocación deje de entrar al
Seminario por falta de dinero ni se aleje de él porque no tiene cómo pagar lo que
se requiere para continuar su formación.
Indiscutiblemente el Zulia tiene muchas magnificas vocaciones, de las cuales
saldrán Sacerdotes de extraordinario brillo y eficacia como los que han cultivado
esta tierra con tanto éxito. Hace falta formar un frente para descubrirlas y
encaminarlas al Sagrario, y Nos abrigamos la inmensa confianza de que el Señor
suscitará un gran interés por esta campaña que a partir de la presente fecha será de
todos los días, semanas, meses, y años que Dios nos tenga frente a los destinos
espirituales de la Diócesis.
Con el objeto de coordinar la labor vocacional que se va a realizar con motivo del
mes y día del Seminario que se celebrará con toda solemnidad el día 10 de junio,
Fiesta de Pentecostés, hemos constituido una Junta presidida por Nos e integrada
por las siguientes personas: Mons. Olegario Villalobos, Rvdo. Padre Alfonzo
Monsalve, Pbro. Euro Anciani, Sr. César Carruyo, Srta. Marilú Colmenares, Sr.
Guillermo Bustamante, Sra. Isabel de Alvarado, Doctores Luís Moreno Guerra,
Jaime Tovar Iragorry y Sra. Cristina de Nava.
La campaña se iniciará Dios mediante con una misa en el patio del Seminario el
próximo sábado, a las 6 de la tarde, y para ella hacemos una especial invitación al
Clero, Religiosos y Religiosas, integrantes de la Acción Católica, Legión de María,
Cursillos de Cristiandad, Sociedades religiosas, representantes de los Colegios y
fieles en general, con el fin de pedirle al Señor bendiga nuestro trabajo, una

128
nuestras actividades y corone con éxito nuestra empresa. Obispo, clero y fieles,
formando un solo corazón, estaremos a los pies de Cristo para pedirle que su
sacerdocio se multiplique abundantemente en la Diócesis para que la obra de su
redención llegue a todas las regiones y a todos los medios.
Pedimos a las personas que frecuentan los santos sacramentos, a los enfermos, a
las almas consagradas a Dios y a los niños, especiales oraciones y sacrificios por
esta inmensa necesidad de las vocaciones y por nuestro Seminario
DISPONEMOS:
1°) Que se celebre el día del Seminario con la mayor solemnidad en todas las
parroquias, iglesias filiales y capellanías. Nos tendremos una Solemne Misa
Pontifical en la Santa Iglesia Catedral.
2°) Esta Fiesta se preparará con un Solemne Novenario al Espíritu Santo que debe
empezar el día 1° de junio consistente en Misa, a la hora que considere
conveniente el Párroco o Rector de la Iglesia, lectura de la Novena y predicación
sobre las grandezas y finalidad del sacerdote católico.
3°) Una especial colecta en todos los templos y colegios con destino al Seminario.
Bendecimos de todo corazón el trabajo de la Junta, de los Párrocos, Rectores de
Iglesias, Religiosos y Religiosas, a los colaboradores y a todas las personas que
presten su cooperación en esta gran campaña por la primera obra de la Diócesis.
Estas letras serán leídas en todas las Misas de hora en la ciudad de Maracaibo,
mañana domingo, y el día 13 en las parroquias foráneas.
Maracaibo, a los cinco días del mes de Mayo de mil novecientos sesenta y dos,
Fiesta de San Pío V.

+DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

129
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Discurso de Mons. Domingo Roa Pérez,

en la Inauguración de la Asamblea Diocesana de la Juventud Católica

Femenina Venezolana. Mayo de 1962.29

Hace veinticinco años se instalaba la Juventud Católica Femenina en la Diócesis


de Maracaibo, y de esta manera quedaba incorporada la actividad apostólica de la
joven marabina a una organización, tan recomendada por la Iglesia a los seglares,
como lo es la Acción Católica, para “instaurar todas las cosas en Cristo”.

Este acto solemne es pues, una conmemoración de aquella fecha, que se ha venido
repitiendo cada año como las flores del jardín y la cosecha del campo. Valía la
pena, al cabo de un cuarto de siglo, dar una ojeada de conjunto al camino
recorrido, practicar un balance sobre el trabajo realizado y hacer un nuevo acopio
de fuerzas para continuar la marcha a paso firme con la seguridad de que se va por
buen sendero.

Estos veinticinco años no han pasado inútilmente para la joven zuliana de Acción
Católica. Ella, organizadora y activa, vivaz e inteligente, emprendedora y
enamorada de los grandes ideales, se ha hecho presente en los diversos sitios de
combate por el triunfo del concepto cristiano de la vida.

Y así, desde la escuela hasta la universidad, en la oficina y el hogar, en el pueblo y


la ciudad, la joven militante de la Acción Católica ha ido realizando la labor
apostólica en la forma y medida que la Iglesia lo recomienda y pide a los seglares.
Se ha visto móvil e incansable dando su aporte de juventud para los grandes
acontecimientos de la Iglesia: la coronación de la Virgen Santísima de la

29
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. Año XXXIV. Abril a Junio
de 1962. Nos. 157 a 159, p. 46-49.

130
Chiquinquirá, las numerosas comuniones pascuales, misiones de barrios,
catequesis, primeras comuniones, propaganda de prensa y de radio, y siempre con
un inmenso sentido de la Iglesia.

Cuántas horas de trabajo, qué de fatigas y a veces de desilusiones ante el desarrollo


de una empresa tan ardua como es el apostolado, en que se lucha pidiendo
sacrificios y privaciones, sin ofrecer otra cosa que bienes y triunfos que no se tocan
con los sentidos, que están en el dominio de un mundo suprasensible, y que no
raras veces, por no decir de ordinario, es preciso esperar hasta la hora final para
recibirlos. Pero allí, la joven de Acción Católica, robustecida por la fe, alimentada
con los Sacramentos, ha sabido triunfar, no obstante las aparentes derrotas.

¿Quién podría medir el bien inmenso que ha hecho esa incesante legión de
jóvenes, en la flor de la vida, durante este lapso de años en pro de la vida cristiana
en esta amada tierra zuliana? Ellas mismas, testigos fieles del Señor, son las almas
devotas que oran y cantan en nuestros templos, sagrarios vivientes por la
participación de la vida sobrenatural, son las flores que alegran el jardín de la
Iglesia por el entusiasmo juvenil, el decoro de sus costumbres y la elevación de sus
intenciones y enfoque de los acontecimientos.

Organización eficiente se ha constituido en verdadera escuela, de cuyas aulas


vienen saliendo honorables matronas, dignísimas esposas y madres ejemplares, y
no raras veces camino hacia los estados de perfección, mediante el ingreso en las
Congregaciones Religiosas, por ello se realiza con toda verdad lo que decía Pío XI
“el trabajar en las filas de la Acción católica constituye la mejor tutela contra las
asechanzas del mal, la más bella escuela de virtud y de pureza, la palestra más
eficaz del ideal cristiano”. (Firmissiman Constantiam).

131
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Estas jornadas ofrecen al Obispo Diocesano la oportunidad de expresar a la


Juventud Femenina Católica la voz de agradecimiento por su labor, por su
fidelidad a la Iglesia y por el ejercicio de la virtud cristiana.

Este es un día de triunfo, de una batalla ganada contra el mal y el desaliento, por
ello como en esas horas de gloria se ha concretizado en el metal precioso la
memoria de esta gran fecha: hubo medallas de reconocimiento para las
Presidentas de estos veinticinco años, para las conductoras del pacífico ejército de
militantes de la Acción Católica. Que este galardón sirva de estímulo para la
Juventud Femenina Católica. Mirando un poco atrás no os va a pasar lo de la
mujer de Lot, que se convirtió en piedra, sino la hacéis con el entusiasmo del
apóstol San Pablo quien exclamaba “recorrí el camino, conservé la fe y esto me da
derecho a una corona”. Que brille siempre el oro de la pureza, de la vida cristiana
en la joven, de quien tanto espera la Iglesia, en estos tiempos de vacilación y de
duda; pero ella, a ejemplo de las santas mujeres de que nos habla el Evangelio,
estará cerca de Jesús , al lado de su cruz, en el martirio y el dolor, esperando
contra toda esperanza, porque el Señor no obstante su aparente derrota en las
almas, en las instituciones cristianas y en el mundo social, triunfará.

La Diócesis deja consignada su gratitud por la obra de la Acción Católica con estas
medallas de oro, pero al mismo tiempo quiere con ellas establecer una especie de
anillo que une el pasado con el porvenir, de puente que establece una relación
entre los tiempos pasados y futuros y proclama la historia permanente de la
Acción Católica de las jóvenes, que debe progresar y remozarse de conformidad
con los tiempos que estamos viviendo. Y hace un llamamiento a nombre de la
Iglesia a las jóvenes para que entren a formar parte de su organización, ya que
como lo dijo hace poco Juan XXIII “ella es una necesidad vital y un medio

132
providencial para la Iglesia de hoy”. “bien entendida y fielmente practicada ofrece
a los seglares una fórmula moderna de plenitud de vida cristiana”. La Acción
Católica no es una fuerza pasada de moda, ni una organización anquilosada, sino
un instrumento de primera línea, una forma nobilísima de colaboración,
enérgicamente promovida e inculcada por Pío XI, dice Su Santidad Pío XII, como
medio eficacísimo para que la Iglesia desarrolle su misión en el mundo”.

El pertenecer a la Acción Católica no coloca en posición de privilegio o de


superioridad, sino que infunde en sus miembros un obligante impulso a hacerse
con espíritu de humildad, de abnegación y de caridad, todo a todos para ganar a
todos para Cristo y sentirse hacia todos como el Apóstol San Pablo, deudores de
los inefables tesoros que han recibido de la bondad divina.

La Iglesia está necesitando un escuadrón de católicos que conozcan, amen y vivan


íntegramente la fe cristiana para desplegar un amplio apostolado al servicio del
matrimonio cristiano, de la familia, del niño, de la educación y de la escuela; por
las jóvenes y para las jóvenes; apostolado de caridad y de asistencia bajo sus
aspectos innumerables; apostolado para mejorar el orden social y, combatir la
miseria, apostolado para cristianizar el deporte. Y el Papa Pío XII, de quien he
tomado estas ideas felicitaba a los participantes del I Congreso del Apostolado
Seglar por la resistencia a esa tendencia nefasta, que reina aún entre los católicos,
y que querría confinar a la Iglesia en las cuestiones llamadas “meramente
religiosas”; nadie se toma el trabajo de saber justamente lo que se entiende con
eso con tal de que ella se encierre en el templo y en la sacristía y que deje
perezosamente a la humanidad debatirse fuera en su angustia y en sus necesidades,
no se le pide más… No se retirará del campo ni espontánea ni voluntariamente”.

133
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Para este inmenso trabajo necesitamos la colaboración, la ayuda y apoyo decidido


de los católicos, que no sólo deben demostrar con su conducta que se puede vivir
cristianamente en todos los ambientes y condiciones sociales y profesionales, sino
que es necesario sean mensajeros de una misión, portadores de un llamamiento a
los que viven fuera de la Iglesia.

Y la Acción Católica tiene este formidable valor de su organización, de su


formación intelectual y moral y su campo de apostolado que trata de hacer a
Cristo presente en todos los ambientes. Es practicamente una estructura de
líderes, hombres y mujeres, que buscan movilizar la sociedad alrededor de la
doctrina del Evangelio.

Ha hecho bienes inmensos, los está haciendo y los hará. Todos los movimientos
de apostolado seglar tienen su gran valor, sus resultados muy consoladores y
realizan una obra de elevación espiritual, pero la Acción Católica tiene algo que la
hace de una eficacia sorprendente y es su organización, como lo apunté antes.

Siguiendo la doctrina pontificia y la repetida recomendación de los Romanos


Pontífices, en esta tarde solemne en que se celebra una fiesta de una de las Ramas
de la Acción Católica, yo quiero pedir una vez más a los sacerdotes y religiosas, a
los directores y formadores de juventudes, a los movimientos de piedad y
asociaciones religiosas, a los católicos interesados por el avance de la Iglesia, que se
preste una sincera y constante ayuda a los movimientos de Acción Católica;
tenemos que organizarnos, formar un frente de resistencia, decidirnos a dar la
batalla de Cristo y para Cristo.

Y vosotras queridas jóvenes, llenas de ilusión y optimismo, reafirmad vuestro


amor a la Acción Católica, deponed las intenciones e intereses particulares, mirad
alto y muy alto, para poder realizar la misión que la Iglesia os confía y sed como lo

134
decía el Papa Juan XXIII en un discurso a los dirigentes de Acción Católica
Italiana el 10 de diciembre del año pasado “testigos del cristianismo en la oración,
la acción y en el sacrificio, por Cristo y con Cristo”. Y en la misma oportunidad el
Papa se expresaba así de la nobleza y dignidad de la Acción Católica: “es la
cooperación de los seglares en el apostolado jerárquico”. Esta es vuestra vocación
comprendida en toda su belleza, es la irradiación de enseñanzas y ejemplos, es la
difusión del apostolado en el surco abierto por los Pastores de la Iglesia. Nos place
hacer Nuestras, a este propósito las palabras de Pío XI: El Papa siempre pensó,
piensa y pensará que la Obra de la Acción Católica… es verdaderamente ante todo
y sobre todo, misionera y apostólica”.

Si, jóvenes católicas, deudoras de inmensos beneficios al cristianismo, hasta por


interés, sed verdaderamente misioneras, apóstoles con vuestro ejemplo, con
vuestra modestia, con la palabra hablada y escrita, con la dignidad de vuestro
porte y la pureza de vuestras costumbres, y unidas, como dice vuestro himno
marchad, sí marchad a paso firme, dejando la estela de vuestras virtudes, la obra
de vuestros desvelos y el triunfo de vuestra dedicación.

+ Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

135
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Exhortación Pastoral del Excmo. Señor Obispo


sobre el Óbolo de San Pedro.30

Amadísimos hijos:

El día de San Pedro y el domingo siguiente, esta vez el primero de julio, son las
dos fechas del año en que se recolecta por disposición del Episcopado Venezolano
el llamado OBOLO DE SAN PEDRO, o sea la limosna que los católicos del
mundo entero destinan a la Curia Romana.

Como para las obras de la parroquia el Párroco y para las de la Diócesis el Obispo,
así para las de la Iglesia Universal el Romano Pontífice pide una ayuda de los
católicos de todas las naciones. El Papa necesita muy poco para su persona. Vive
humildemente. Gasta menos que cualquiera de nosotros. Pero el gobierno de la
Iglesia y el desarrollo de la altísima misión a él confiada exigen mucho dinero. El
Romano Pontífice debe sostener los Prelados, Sacerdotes y demás personas que
trabajan para la Iglesia en el Palacio Vaticano, los misioneros que predican el
Evangelio en las regiones paganas, las representaciones diplomáticas acreditadas
ante los gobiernos que mantienen relaciones con la Santa Sede y el Papa envía
también ayudas para los pueblos que sufren calamidades en diversas regiones de la
tierra con motivo de terremotos, inundaciones, pestes, etc. Los refugiados de
tantos pueblos y naciones son objeto del solícito cuidado de la Sede Apostólica,
que les atiende en la forma y medida que se lo permiten los recursos recibidos de
los buenos católicos, a quienes Dios ha distinguido con bienes de fortuna y
protegido con el don inapreciable de la paz.

30
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. AÑO XXXIV, Abril a Junio
de 1962, Nos. 154-156, p. 55.

136
Los gastos de la Santa Sede subirán mucho este año con motivo del Concilio
Vaticano II que comenzará el 11 del próximo octubre. Esta magna Asamblea, el
acontecimiento más grande del siglo que traerá bienes inmensos a la humanidad,
merece todo el apoyo de los fieles en oraciones y contribución económica a fin de
que tenga su más cabal desarrollo.

La lucha que se libra hoy entre la Iglesia de Cristo y sus renovados enemigos está
exigiendo al Romano Pontífice, Jefe y Líder Máximo del cristianismo, un
extraordinario esfuerzo en los medios de propaganda y defensa de los principios
cristianos, y todo ello supone la inversión de no pequeñas cantidades de dinero.

Pedimos a los sacerdotes, religiosos, religiosas, grupos de apostolado seglar,


cofradías y sociedades religiosas y fieles de nuestro obispado que sean generosos
en su contribución apara las grandes obras de la Santa Sede, encaminadas al bien
de la Iglesia católica, de la cual somos miembros por la gracia y bondad del Señor.

Maracaibo, 22 de junio de 1962.

+ Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

137
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Alocución del Sr. Obispo Diocesano al Pueblo Zuliano


la Víspera de la Inauguración del Puente Gral. Rafael Urdaneta.31

Muchas gracias, señores empresarios de la radio y de la televisión, por esta


oportunidad que Uds. me han brindado para decir algunas palabras con motivo
de la Inauguración del Puente “General Rafael Urdaneta”.
Señores televidentes: yo quiero significar en primer término la alegría y
satisfacción profunda, que siente la Iglesia de Cristo, compañera inseparable de
este pueblo zuliano en todos los grandes acontecimientos así como en la vida
cotidiana, por este nuevo suceso, de vital importancia, para el desarrollo
económico, social y cultural de esta emprendedora región de la Patria, y que
tendrá repercusión igualmente en todo el occidente venezolano. Esta magnífica
obra no solo es un poderoso instrumento de acercamiento, un estupendo nuevo
camino, sino que también proclama el avance de la ciencia en el ramo de la
construcción, y el esfuerzo creador que está caracterizando a la Venezuela de
nuestros días, empeñada en obras de fundamental importancia para el futuro del
país.
Como poderoso e incansable brazo levantado en alto este coloso de concreto
armado está invitando al trabajo mancomunado en la lucha por una Venezuela
cada día mejor, a la paz y la tranquilidad sociales y a la unión de todos los
venezolanos. Este puente, legítimo orgullo de Venezuela, hasta el momento una
de las maravillas del mundo en su especie, se suma a la belleza del Lago,
conjugándose así la grandeza de la creación y el esfuerzo del hombre, encargado
por la Divina Providencia de explotar, cultivar y utilizar la tierra.

31
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. AÑO XXXIV – Julio-
Octubre de 1962. No 160, pp. 19-21.

138
Quiero enviar con tal motivo un mensaje al pueblo zuliano, formulando votos por
su bienestar y expresar al Gobierno Nacional el reconocimiento de admiración
por esta estupenda obra con que se adorna y enriquece el patrimonio de nuestra
patria. Y sea propicia esta solemne ocasión para recomendar la paz social, la unión
de todos los venezolanos en el trabajo y la lucha positiva por el bien del Zulia y de
Venezuela. Solamente así se pueden transformar los pueblos. Al añadir un eslabón
más en el engranaje de la prosperidad nacional, hemos de esforzarnos por
fomentar el mutuo entendimiento, la tolerancia, prescindiendo de los intereses
bastardos y del frío egoísmo, que hiela los espíritus y paraliza la marcha de las
naciones. Y que el progreso material, las comodidades y el bienestar proveniente
de las legítimas conquistas de orden terreno, no ahoguen los espíritus o les
enfermen haciéndoles menos capaces del avance moral y religioso, terrible signo
amenazador del tiempo.
Que el entusiasmo que hoy inunda esta pujante ciudad, abierta a todos los
caminos, puerta de entrada por donde nos comunicamos con el mundo, y salida
por donde suministramos a otros países el producto de nuestra herencia, siga
cosechando nuevos triunfos y más conquistas, mediante la unión del pueblo y las
autoridades, los valores materiales y espirituales, lo terreno y lo eterno, lo que pasa
y lo que perdura.
Señores televidentes, día de júbilo, día de Venezuela es este día del Zulia,
formulemos votos por la grandeza y la prosperidad de nuestra patria, en la que
con el libre juego de las libertades ciudadanas y la responsabilidad humana
podamos los venezolanos recorrer nuestra existencia, y dejar algo útil a la tierra,
que el Señor nos dio como patria terrena, trasunto de la celestial.
Maracaibo, 23 de agosto de 1962.
Domingo Roa Pérez Obispo de Maracaibo

139
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta del Sr. Obispo Diocesano a los Pbros. Villalobos y Paz


con Ocasión de sus Bodas de Oro Sacerdotales.32

Maracaibo, 29 de septiembre de 1962.


Ilmo. Mons. Olegario Villalobos,
Deán y Vicario General
y Rvdmo. Pbro. Delfín Paz,
Penitenciario del Cabildo Diocesano.
Ciudad.-
Apreciadísimos sacerdotes:
En esta fecha de tanta significación para vuestra vida sacerdotal, cargada de
méritos por una larga actividad apostólica, unimos nuestra plegaria pastoral a la
del Clero y pueblo fiel en acción de gracias por los beneficios inmensos que el
Señor os ha concedido.
Habéis transcurrido la vida sirviendo a la Santa Iglesia en el más alto oficio que un
hombre puede desempeñar en la tierra como “ministros de Cristo y dispensadores
de los misterios de Dios”, según enseña el Apóstol San Pablo.
Fieles y constantes en el ejercicio del Sagrado Ministerio habéis alcanzado esta
celebración, que es para vosotros motivo de justo regocijo y para el pueblo
oportunidad de agradecer a los que le hacen bien, exteriorizar su aprecio al
sacerdocio católico y circunstancia favorable para contribuir a obras de alto valor
social y religioso.
En vuestra labor aparece una parte externa, concretada en las obras materiales,
que serán testigos seculares de vuestro celo, pero además y principalmente, figura
la gran realización en el campo sobrenatural, en el mundo de las almas, en donde
habéis derramado como “otros Cristos” los sagrados tesoros de las gracias y

32
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. AÑO XXXIV, Julio-
Octubre de 1962, No. 160, p. 25-26.

140
bendiciones del Señor. Y este aspecto, por escondido e inaccesible, sólo Dios lo
puede conocer y premiar en su justa medida.
Queremos felicitaros después de dar gracias al Señor porque os ha concedido
llegar al 50° Aniversario de vida sacerdotal, el cual pocos alcanzan, y alabar y
destacar vuestra obediencia, sello de la devoción a la Iglesia, en la cual ha
transcurrido vuestra vida eclesiástica, prestando con fidelidad importantes
servicios a los Superiores, en delicados puestos del ministerio.
Sea propicia la oportunidad para significar nuestro agradecimiento a las Juntas
que se encargaron de preparar los homenajes con los cuales Maracaibo
conmemora vuestras Bodas de Oro Sacerdotales, por el desvelo y trabajo que
pusieron en la organización y ejecución de los programas elaborados.
Esperamos que estas celebraciones constituyan una verdadera siembra en el
sentido de que ellas despierten en las familias y los jóvenes un gran interés y
aprecio por el sacerdocio católico, que tantos beneficios trae a la sociedad en el
orden religioso, moral y social.
Que el Señor conserve vuestra preciosa existencia y siga coronando los esfuerzos
que hacéis por el bien de la Iglesia y la gloria de Dios.
Os bendice afectuosamente;

DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

141
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Pastoral del Excmo. Sr. Obispo Diocesano con motivo de su viaje
a Roma para asistir al Concilio Vaticano II.33

NOS, DOMINGO ROA PEREZ. Por la Gracia de Dios y la Autoridad de la Santa


Sede, Obispo de Maracaibo. Al muy ilustre Capítulo Diocesano, al Clero
Diocesano y Regular, a los Religiosos y Religiosas, a los Movimientos del
Apostolado Seglar de uno y otro sexo, y a los Fieles de nuestro Obispado. Salud,
paz y bendición en el Señor.
Amadísimos hijos:
Antes de salir para la Ciudad Eterna, en sonde asistiremos al Concilio Vaticano
II, queremos enviaros nuestro mensaje de despedida, todo lleno de paternal
afecto, y formular votos durante nuestra ausencia la Misericordia Divina os proteja
y defienda de todo mal y adversidad.
Como sabéis, el Padre Santo, Vicario de Cristo y Jefe Visible de la Iglesia Católica,
ha convocado a todos los Obispos del mundo, Pastores del rebaño del Señor “de
toda nación de las que están debajo del Cielo” a participar en esta “extraordinaria
Epifanía o, más bien nuevo Pentecostés” como el mismo Romano Pontífice ha
calificado esa magna Asamblea, de la cual dice a su vez que es un “acontecimiento
llamado a conmover al cielo y la tierra” y un “trabajo valiente”.
Los Obispos, puestos por el Espíritu Santo para regir la Iglesia Santa de Dios bajo
la dirección del Papa y en comunión con Él, ejercen el ministerio Ordinario en el
mundo mediante los métodos establecidos por Cristo y las formas adoptadas por
la misma Iglesia de conformidad con los principios revelados y las condiciones de
los tiempos. Y en el desarrollo de esta altísima misión, ella cuenta con la asistencia

33
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. AÑO XXXIV – Julio-
Octubre de 1962. Nos 160, pp. 21-41.

142
del Espíritu Santo, que la inmuniza y defiende de todo error, de tal manera que la
Doctrina enseñada unánime y constantemente por todos los Pastores goza del
privilegio de la infalibilidad.
Pero, a veces, por razones de los acontecimientos y cuando se requieren medidas
excepcionales, los Obispos convocados por el Papa y bajo su dirección se reúnen
en Asambleas Extraordinarias para estudiar con la experiencia de cada uno y en
forma solemne las medidas que se deben tomar para el desarrollo de la misión
recibida en los Apóstoles de “id, pues, y amaestrad a todas las gentes,
bautizándolas en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a
guardar cuantas cosas os ordené” (Mateo, 28, 18-20).
Y el Concilio Universal ha sido tenido siempre en la Iglesia en la más alta
veneración después de las Sagradas Escrituras, por ser la prolongación del Colegio
Apostólico, y sus definiciones y decisiones fueron recibidas en todo tiempo con el
mayor acatamiento y respeto de parte del Clero y pueblo fiel.
Cada Concilio ha tenido su cuadro histórico. Ordinariamente asuntos
Doctrinales o de Disciplina. El próximo se enmarca en siglo destrozado por dos
guerras ferocísimas y angustiado por una constante amenaza de nuevos conflictos
de imprevisibles consecuencias. Más aún, en un momento en que la Historia toma
nuevos rumbos por una transformación económica y política en avance
precipitado hacia otra etapa distinta de las que ha habido. Por ello el Papa ha
dicho que ahora “más bien… se trata de renovar en su valor y esplendor la
sustancia del pensar y del vivir humano y cristiano, del que la Iglesia es depositaria
y maestra por los siglos”.
La lucha por una existencia más noble, justa y merecida, la defensa del espacio
vital y el esfuerzo titánico por los adelantos materiales ha ocupado de tal manera la
atención del hombre actual, que como dice el mismo Romano Pontífice le “separa

143
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

de la búsqueda de los bienes superiores, debilita las anergias del alma, conduce al
relajamiento de la disciplina y del buen orden antiguo, con grave perjuicio de
aquello que constituye la fuerza y resistencia de la Iglesia y de sus hijos frente a los
errores que, en realidad, en el curso de la historia del cristianismo, llevaron
siempre a divisiones fatales y funestas, a la decadencia espiritual y moral, a la ruina
de las naciones”.
Los Padres del Concilio y conductores espirituales del destino de la humanidad se
encontrarán en sus deliberaciones frente a un mundo materializado, con un
movimiento fríamente calculado y diabólicamente organizado contra todo lo que
es divino, que se aprovecha de las miserias e irritantes desigualdades de los
diversos sectores sociales y de los pueblos para alimentar el odio y la guerra contra
todo orden divino y humano.
Junto a este fenómeno de ateísmo y olvido de los bienes eternos, el Concilio
tendrá ante sí el cuadro desgarrador de millones de hombres que mueren de
hambre, mientras otros gastan riquezas ingentes, en cosas no solamente inútiles
sino pecaminosas, la opresión de los débiles, el desconocimiento de los derechos y
de la dignidad humana, la pérdida de la libertad de muchos pueblos sojuzgados y
esclavizados, el desconocimiento de los derechos de la familia, célula fundamental
de la sociedad, el desempleo, la intemperie y las miserias de todo género.
La Iglesia, Madre, Maestra y coparticipe de los hombres, en todas sus pruebas, no
estará ausente en esta hora crucial y seguramente dirá su palabra y aportará su
trabajo nobilísimo para rehacer un mundo que es necesario levantar desde sus
cimientos, como lo expresa Pío XII. “Habrá que gritar y lamentar una vez más –
dice el Papa– toda ofensa y violación del quinto mandamiento del Sagrado
Decálogo: el no hacer caso de los compromisos que se siguen del séptimo
mandamiento, las miserias de la vida social, que piden venganza en la presencia de

144
Dios: es deber de todo hombre y deber más urgente para el Cristiano, el
considerar lo superfluo con la medida de las necesidades del prójimo y el poner
buen cuidado en que la administración de los bienes se haga con ventajas de
todos”.
Es muy interesante hacer notar que por primera vez en la historia de la Iglesia se
reúne un Concilio Ecuménico con absoluta libertad e independencia de toda
humana potestad, en el cual las deliberaciones serán tomadas sin limitaciones de
ninguna especie.
En aquella notabilísima Asamblea, mientras unimos nuestras oraciones y
humildes esfuerzos por el bien de la Iglesia, tendremos puesto el afecto y la
preocupación en esta Diócesis de Maracaibo, que la Divina Providencia ha
confiado a nuestro cuidado Pastoral.
Os pedimos, amadísimos hijos, que en esta memorable jornada dispongáis
vuestras almas para elevar un canto potente, armonioso y penetrante como lo pide
el Papa para proclamar la gloria, el honor y el triunfo de Cristo, Jefe Supremo de
la Santa Iglesia y Nos ha tocado a nosotros, amadísimos hijos, los católicos de este
tiempo, Pastores y files, maestros y discípulos, ser actores y testigos de este gran
acontecimiento del siglo y de la historia, llamado a marcar nuevos derroteros a los
pueblos. Esperamos que la Misericordia del Señor nos permita recoger con
veneración y santo entusiasmo las enseñanzas y determinaciones conciliares y
presenciar los primeros frutos de tan importante asamblea.
GOBIERNO DE LA DIOCESIS
En los casos de ausencia del Obispo Diocesano es costumbre entre nosotros
nombrar un Gobernador Eclesiástico, a quien se confían los asuntos de rutina en
el manejo de la Diócesis, que ordinariamente es la misma persona que desempeña
el cargo de Vicario General.

145
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Dado los quebrantos de salud que aquejan a nuestro Vicario General y los
múltiples negocios que presenta la extensión de la Diócesis hemos determinado
nombrar también para este lapso de tiempo Vicario General al Ilmo. Mons. José
Luis Castellano, quien con el Ilmo. Mons. Olegario Villalobos compartirá la
responsabilidad en el Gobierno de la Diócesis.
Sin limitar las facultades de ninguno de ellos, sino solamente con el ánimo de
facilitar el trabajo, hemos señalado como especial actividad a Mons. Villalobos la
atención de dispensas y tramitación de documentos como los asuntos
relacionados con las Congregaciones Religiosas de Mujeres, y a Mons. José Luis
Castellano lo relativo a la administración de los Bienes Eclesiásticos, el Seminario,
la disciplina, el régimen de las parroquias, los asuntos relacionados con el Clero y
el Apostolado Seglar, y la educación católica de la juventud.
Estamos seguros de que tanto el Clero como los fieles prestarán a nuestros
Vicarios Generales el debido acatamiento que corresponde a su alto cargo y la
colaboración necesaria para la buena marcha de la Diócesis.
Esta nuestra Carta Pastoral será leída el próximo domingo en todas las misas de
hora en los templos y capillas de la Diócesis y por la emisora católica “La Voz de la
Fe”, y publicada en el Diario católico “La Columna” y en el Boletín Eclesiástico.
Dada, sellada y firmada en nuestro Palacio Episcopal a los tres días del mes de
octubre del año del Señor de mil novecientos sesenta y dos.

+Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo
Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo.
Pbro. Fernando Inciarte Medina
Canciller Secretario

146
Saludo del Señor Obispo Diocesano

a su regreso del Concilio Vaticano II.34

Amadísimos diocesanos:

Después de asistir a la primera sesión del Concilio II Vaticano, he regresado


anoche nuevamente a la Diócesis, cuyo recuerdo me acompañó permanentemente
en aquellas memorables jornadas, de las cuales estuvo pendiente el mundo entero.

Al verme en medio de mis dilectos hijos en el Señor, bendigo en primer lugar a la


Divina Providencia que me ha concedido el bien indecible de ser a la vez testigo y
actor de unos de los más grandes acontecimientos de la historia de la Iglesia, y
cuya influencia traerá beneficios de altísimo valor para la humanidad entera, no
sólo en nuestros días sino también en los próximos siglos.

Siendo imposible saludar personalmente a todos y cada uno de los hijos


espirituales y ciudadanos de la Diócesis me quiero apresurar a enviarles este corto
mensaje, que lleva mi afecto y mi bendición a todos los hogares y ciudadanos que
integran esta próspera comunidad zuliana, confiada a mi solicitud pastoral.

Esta saludo reviste especial distinción para el Muy Ilustre cabildo Diocesano, el Sr.
Gobernador del Estado, sacerdotes de uno y otro clero, Autoridades Civiles,
Municipales y Militares, Religiosos y religiosas, integrantes de los diversos
movimientos de apostolados, Institutos Culturales y Centros de Enseñanza,
organizaciones sindicales y fuerzas empresariales, a todos los cuales corresponde
un sitio destacado en la marcha de esta región.

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Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial de la Diócesis de Maracaibo. AÑO XXXIV, Noviembre-
Diciembre de 1962, No. 161, p. 1-3.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

El Concilio, abierto el 11 de octubre, suspendió las Sesiones plenarias, pero


continúan trabajando Comisiones especiales nombradas por el Romano Pontífice
y los Padres Conciliares, que están encargadas de organizar el material elaborado
durante la primera etapa, y preparar el de la próxima reunión. Por lo tanto las
actividades siguen intensamente y ahora con mayor experiencia y mejor
conocimiento de los diversos problemas del mundo en virtud de la información
directa y personal suministrada por el Episcopado del mundo entero durante su
asistencia a la primera asamblea.

En este Concilio, seguido con especial interés no sólo por los católicos sino por
los cristianos de todas las confesiones y los mismos paganos, se puede notar una
inquietud pastoral muy grande, y un deseo unánime de hacer presente la vitalidad
de la Iglesia, siempre joven, en todos los ambientes con fórmulas renovadas y
acordes a los tiempos actuales.

Y quizá como nunca ha sido, en otros tiempos, la unidad en la fe y la moral, bajo


la venerabilísima figura del Romano Pontífice, resplandece con especiales fulgores,
sostenida por la roca granítica del Episcopado de la Iglesia entera, y adornando
este tesoro insuperable de doctrina surge la santa libertad de los hijos de Dios en
la búsqueda sincera, leal y concienzuda de los medios y formas de hacer llegar a
todos los hombres el mensaje de Jesucristo, fuera del cual no hay salvación. Y en
esa espiritual competencia de hallar caminos nuevos resalta la llama de la caridad,
que une entre sí y con su Cabeza, el Papa, a los Pastores de la Iglesia, que son de
toda lengua, raza, edad y condición.

Por ello junto a la enseñanza de la verdad, que hace libres a los hombres, corre
pareja la diligencia por llevar los tesoros de la vida divina a las almas, elevando al
mundo en esta forma a una nueva vivencia sobrenatural, en medio de una

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situación de angustia y espiritual empobrecimiento, que conduce tantísimas almas
a la ruina.

Ante este esfuerzo sobrehumano que realiza la Iglesia en el Concilio Vaticano II,
levantándose como faro gigantesco en medio del mundo, corresponde a los
católicos y hombres de buena voluntad oír la voz de Jesucristo que habla
nuevamente en forma solemne a la humanidad por boca de los que son
continuadores de su Colegio Apostólico, poner en práctica las normas señaladas
con delicadísimo esmero y su pedir a Dios que en su misericordia y piedad
infinitas dé luz a la humanidad y fuerza a sus voluntades a fin de que puedan
seguir la nueva estrella con que ilumina el cielo de la historia.

Por esto el Concilio es nueva campanada, nuevo llamamiento y grande


misericordia del Señor para con la humanidad de nuestros días, tan inquieta en la
búsqueda de una paz y una forma social, que ni gobernantes, economistas o
pensadores pueden hallar porque falta Dios sin el cual se edifica inútilmente.

Por mi parte como Obispo de esta importante Diócesis, destinada a ocupar un


puesto de predilección dentro de la Iglesia de Cristo, invito a todos los católicos y
personas de buena voluntad a volver al Señor con sinceridad, ya que está presente
y nos llama a todos a confesarlo no sólo con las palabras, sino con las obras y la
verdad, en toda circunstancia, ya pública y privadamente, cada uno en el puesto
que ocupa en la sociedad.

Y para oir a Cristo hace falta atender a su Iglesia, porque elq ue no la oye es como
pagano. Por todas partes surgentes movimientos de elevación espiritual en busca
generosa de la vida riquisima que ofrece la Iglesia con su doctrina santa y normas
purificadores: estoy seguro de que la Diocesis de Maracaibo, en la cual se notan
esfuerzos de grande elevación espiritual, no estará ausente en ese concierto

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

mundial, y acá también, como en otros sitios, aumentará y se perfeccionará cada


día más el número de lso adoradores de Dios en espiritu y verdad.

Esto quiere significar este saludo a mi vuelta de Roma, centro de vitalidad


católica, en la cual tantos obispos, de todos los países, nos dedicamos a estudiar la
forma de cómo hacer a los hombres mejores.

Estoy seguro de que vosotros escucharéis esta invitación con devoción y la


cumpliréis con esmero.

Y para realizar este trabajo me permito suplicar a los sacerdotes y apostoles seglares
redoblar los esfuerzos en beneficio de las almas, unidos en la caridad, sin la cual la
actividad apostólica se convierte en mero bronce que suena, pero no da vida.

Que el Niño Dios, nazca por su gracia y bendición, y junto con El la paz
doméstica y social en nuestros corazones y en nuestra Diócesis. Y así la Navidad
tendrá su verdadero significado cristiano.

Agradezco mucho a la prensa el magnífico servicio de información sobre el


desarrollo del Concilio, y pido al Señor bendiga sus importantísimas actividades
que tanto aporte dan al crecimiento de la cultura, la paz ciudadana y la
transformación social.

Con esta aspiración os bendigo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.

Maracaibo, 18 de Diciembre de 1962.

+ Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

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Año 1963

Alocución de Año Nuevo del Excmo. Sr Obispo Diocesano.35.

Amadísimos hijos:

Hace pocos instantes la campanada de media noche, esta vez acompañada de


repiques, cohetes, ruidos de cornetas, gritos y felicitaciones anunció el término de
un año y el comienzo de otro. Vigilantes y conmovidos hemos esperado ver este
puente entre dos años, que son las doce de la noche del 31 de diciembre.

Muchos hemos vivido este momento emocional en los templos llenos de luz,
música y plegaria, alabando y bendiciendo al Señor con el solemne lenguaje de la
plegaria comunitaria. Es la posición de los hijos de la Iglesia ante los grandes
acontecimientos, en presencia del tiempo y de la eternidad, en el impresionante
desgranar de los años y la marcha hacia la patria definitiva.

Esta noche no pocos, esperando la campanada de las doce, han visto correr las
horas mientras hablaban de negocios, de economía, de política, de los
acontecimientos locales, nacionales y mundiales, y no pocos, envueltos en
diversiones, unas inocentes y otras pecaminosas.

En esta oportunidad, que no pasa inadvertida para nadie, yo quiero saludar y


felicitar a todos mis diocesanos, distribuidos por todos los pueblos y en los
diversos oficios que forman la escala social, y lo hago desde este templo madre de
la Diócesis, durante la celebración de la Santa Misa, el gran sacrificio de alabanza y
de acción de gracia, que hoy ofrezco por mi Diócesis, por los que sufren y lloran,
por los que esperan, por los ausentes, que sueñan con su hogar y el girón de su
alma, que se llama la tierra zuliana. Y pido al Señor Dios de bondad que abra
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Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Enero-
Febrero 1963 - N° 164, pág. 10-14.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

misericordioso la luz del nuevo año sobre los hijos de esta porción de la Iglesia y
de la patria, que la Providencia confió a mis cuidados pastorales.

Como esta noche es de proyectos, de interrogantes y de expectativa ante la entrada


del nuevo año, yo quiero exponer algunas ideas a la consideración de los católicos
que en razón de tales, deben mirar el año 1963 con toda la seriedad y
responsabilidad correspondientes a quienes saben que un día tendrán que dar
cuenta de su vida y de sus obras al Creador y juez Supremo.

Es bueno hacer un pequeño paréntesis y una pequeña meditación acerca de lo


que nos pertenece en el momento actual de la patria. La influencia de la idea
cristiana, de los principios religiosos y de nuestra condición de católicos ha de
rebasar los límites del hogar para hacerse sentir en el orden social.

La patria se sacude con la presión de terribles problemas, que la agitan y la


devoran, problemas que esperan una pronta y sana solución. Y si los católicos,
llevados de apatía e indolencia, se sustraen al trabajo negando su influencia y
participación en ese aporte constructivo, los falsos profetas, cargados de oropel y
engaño se harán amos de la economía, la educación, la industria, la política,
reduciendo el país a la esclavitud, a las lágrimas y el terror, porque el campo se les
dejó libre.

Sabéis perfectamente que nuestro orden social está convulsionado y cada día el
hombre enemigo, abierta o solapadamente, de grado o por la fuerza de la mentira
de unos y la ineficacia de otros, siembra vientos que lógicamente no pueden
producir sino tempestades. La razón de este malestar radica en que el orden actual
no es cristiano ni realmente humano, sino meramente técnico y económico. Y con
la prescindencia de una concepción cristiana de la vida es imposible llegar a la raíz
de los males, que nos afligen, originados por el olvido de Dios y de su justicia.

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El católico consciente de su alta misión, comenzando por sí mismo y su conducta
personal, ha de proyectar la reforma en el ambiente en donde trabaja, ejerce la
profesión o presta su servicio a la colectividad. El, rectamente iluminado por la luz
de la fe, debe con su acción y ejemplo hacer presente el factor cristiano en todas
partes, en la empresa, entre los diversos grados que la componen, en la vida social
y pública, para que el reinado de Jesucristo, que es de paz, justicia y amor, se
establezca en nuestra patria, que se aleja cada día más de quien es redención y
vida.

La llamada reforma de las estructuras, el cambio de las injusticias que oprimen a


tantos hombres y familias, más aún regiones y pueblos, la mejor distribución de
los bienes de la tierra, sólo se alcanzarán cuando los hombres que manejan esos
resortes sociales se cambien, se hagan mejores, pongan en primer término el
temor de Dios, principio de sabiduría y piedra angular del orden social y moral, y
consideren a sus conciudadanos como hermanos, y no como escalera para subir y
alcanzar posiciones ventajosas.

La Iglesia tiene una estupenda doctrina social, que abarca todos los órdenes y
todas las profesiones, una doctrina para los gobernantes, legisladores,
profesionales, empresarios y obreros, hacendados y campesinos, padres e hijos,
profesores y estudiantes, en una palabra, no hay una actividad humana, por
pequeña que sea, que no tenga una norma de conducta y una manera de proceder
señalada por la moral cristiana. Y el día en que todos los individuos, como los
organismos, el hombre en la vida pública como en la privada, se rijan por estos
preceptos, comenzaría una nueva marcha, y una nueva luz alumbraría el orden
social. Y en la medida en que la sociedad se acercara a ese ideal, disfrutaría de la
bondad de sus beneficios.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Toca pues a los católicos hacer vida y realidad tal doctrina, y cuando más
importante sea el sitial ocupado por ellos en la sociedad tanto más obligados están
a proceder de acuerdo con las eternas normas, provenientes del Evangelio y
constantemente predicadas por la Iglesia.

Nuestro país en su inmensa mayoría es católico, y por ende los habitantes de la


Diócesis de Maracaibo, en donde hay un profundo sentido de religiosidad. En un
porcentaje que sobrepasa bastante el noventa por ciento reciben los sacramentos
de incorporación a la Iglesia, que son el bautismo y la confirmación, y su sentir y
actuar en los grandes acontecimientos de la vida se rigen por las normas litúrgicas
de la Iglesia, y la ley de la oración es norma de fe.

Ahora bien, resulta un contrasentido una verdadera anormalidad, casi podríamos


decir un fenómeno, el hecho de que un país católico, por añadidura de
orientación democrática, es decir, de gobiernos de extracción popular, los
postulados para la solución de los grandes problemas que tienen relación con el
orden social, la familia, la educación, el matrimonio se enfoquen a la luz de los
principios marxistas, y cuando no, materialistas y ateos, en perfecta contradicción
con la fe y el sentir del pueblo.

Y la razón de esta inconsecuencia está en que los católicos, interviniendo en las


cosas públicas, han separado lamentablemente la vida pública y la privada en el
aspecto cristiano, lo que el Papa Pío XI califica de verdadera monstruosidad. Y así,
mientras afirman, creen y confiesan en sus hogares y los templos las verdades
religiosas, las niegan en público apoyando movimientos, doctrinas y sistemas que
guardan una línea de conducta diametralmente opuesta a lo que la Iglesia enseña.

En este año del Concilio Vaticano II la Iglesia aspira a avanzar más en la


penetración doctrinal y en la formación de las conciencias, ya que como enseña

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Juan XXIII, piensa que la mejor manera de remediar a los necesitados es
mostrándoles la validez de su doctrina sagrada.

Y el católico no sólo ha de confesar en público su fe; más que una confesión


verbal, se requiere una actuación correcta, eficaz, sincera en los oficios y
profesiones enfocando los problemas y resolviéndolos de acuerdo con los
principios cristianos en el sitio y lugar que la Providencia le señaló a cada uno en
la sociedad. Pues “la doctrina social cristiana, dice Juan XXIII, es una parte
integrante de la concepción cristiana de la vida, y una doctrina social, continúa el
mismo Pontífice en la Mater et Magistra, no se anuncia solamente, sino que se lleva
a la práctica en términos concretos”.

Por ello el católico, en el puesto que se halle, que prescinde de las normas sociales
de la Iglesia y apela a doctrinas exóticas, liberales o socialistas, impregnadas de
materialismo de cualquier género o especie, ya que los hay de varias
denominaciones, para la solución de los problemas que afectan la vida pública de
la nación, está traicionando gravemente su fe, claudicando en su moral y se
expone peligrosamente a formar causa común con quienes, siendo los peores y
más inicuos enemigos del cristianismo, también y sin reservas, lo serán de quienes
fervorosos o tibios, dicen profesar el nombre cristiano.

Es precisamente a los seguidores católicos a quienes incumbe la alta y noble


misión de traducir y hacer realidad la estupenda doctrina social de la Iglesia. Y a
este propósito dice el Papa “… pasar a la acción. Es un deber que corresponde
sobre todo a nuestros hijos del laicado, estando ellos en virtud de su estado de
vida, ocupados habitualmente en el desenvolvimiento de las actividades y en las
creaciones de institutos de contenido y finalidad temporales”.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

En Venezuela se trabaja afanosamente en busca de la solución de una


interminable serie de problemas, que van desde el campo a la ciudad, desde la
Escuela a la Universidad. Indiscutibles fuerzas, llevadas de la mejor buena
voluntad, están en febril actividad. Pero desgraciadamente parece que profundas
corrientes del mal, en forma discreta, peor técnica, diabólica y premeditada, están
enfiladas hacia la descristianización del país, la guerra contra Cristo y sus
instituciones, y todo ello se disfraza con altisonantes nombres de ley,
profesionalización, mejoramiento, por supuesto la inmancable excusa de la
técnica, cuya innovación puede servir también para ocultar las más negras
intenciones.

Ante el enemigo que se pretende arrogar el privilegio de dominar todos los


campos, a los católicos, hombres y mujeres, en los diversos ramos de la industria
humana, no les queda sino combatir arma con arma, es decir, estar presentes en
todas partes, tomando la delantera, en el enfoque y solución de los problemas.
Hoy nadie puede estar insensible. Y todos los católicos deben formar un bloque
no para apabullar, fastidiar, criticar, sino para hacer el bien; y manejar
correctamente los medios lícitos de progreso en beneficio de la ciudad cristiana.

Amadísimos hijos: es necesario hacer brillar el sentido sobrenatural de los hijos de


Dios, frente a este laicismo, pestilencial enfermedad, cuyos errores y criminales
propósitos tantos males han acarreado y continúan produciendo a la sociedad.

El año que acaba de empezar es para nosotros de suma importancia. Durante él,
mediante el sufragio, los venezolanos nos escogeremos los hombres, a quienes las
leyes y ordenamientos jurídicos confieran los destinos del país y la administración
de nuestras fabulosas riquezas. Por ello, nadie puede excusarse de tomar parte en
esta contienda legal. Si somos cuidadosos en la escogencia de empleados y

156
domésticos, cuanto más al tratarse de buscar los hombres, de cuya voluntad
dependerá el bien de la nación. Y si desgraciadamente erramos, el mal no tiene
remedio, y habrá que ver caminar estoicamente el país: la ruina, llevado en manos
de ciegos que nos precipitarían en el abismo.

Que el Señor, Rey de las naciones, guíe nuestros pasos durante este nuevo año. Y
que los hijos de Dios confiesen en todas partes con obras y de verdad la grandeza
del nombre cristiano.

Que el Señor, Rey de las naciones, guíe nuestros pasos durante este nuevo año. Y
que los hijos de Dios confiesen en todas partes con obras y de verdad la grandeza
del nombre cristiano.

Y a Cristo, Dios y Redentor, sean dados el honor, la gloria y el imperio por todos
los siglos.

Maracaibo, 1 de enero de 1963

+ DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Palabras del Señor Obispo de la Diócesis


en el Tele-Radio Pabellón del Hogar Clínica San Rafael
Enero de 1963.36.

Televidentes y radioyentes.

Vosotros estáis enterados de las horas de emoción, de entusiasmo que está


viviendo el pueblo de Maracaibo y del Zulia, con motivo de esta CAMPAÑA tan
profundamente humana que se está realizando en beneficio de las niñas lisiadas,
de aquellas menos afortunadas, que esperan una ayuda para ser útiles mañana.
Maracaibo y el Zulia en general, están demostrando la calidad de este pueblo
generoso, trabajador, que vibra profundamente ante las necesidades y ante los
dolores del prójimo.

En estos momentos, en mi calidad de Obispo y representante de la Iglesia


Católica, tengo que felicitar con todo el alma, con todo mi corazón y en la forma
más sentida, a la Junta Organizadora, de esta recolección popular; a los locutores
de las 14 emisoras de esta región; a los que trabajan en Ondas del Lago y en
Venevisión, a los obreros que han sacrificado horas de descanso y horas de sueño
para dedicarlos a esta gran CAMPAÑA en beneficio de la gente sufrida de la
Región. Y hay un dato interesantísimo, un dato que conmueve más; es el pueblo,
es la gente humilde, aquellos quizá que se quitan un pedazo de pan de la boca
para llevarlo a otros que tienen necesidad. Es el pueblo que está desfilando como
un río humano por esta emisora, para traer su contribución, para traer su ayuda; y
aquí se están dando la mano, los trabajadores de la radio y de la televisión; los

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Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Enero-
Febrero 1963 - N° 164, pág. 21-24

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trabajadores intelectuales, los que orientan la opinión pública de este pueblo que
sabe vibrar como campana que suena, campana que levanta en alto sus notas una
vez que se toca, una vez que se sabe llegar a él en estas grandes necesidades. Quizá
Cristo ha dicho al pueblo del Zulia: ahí hay gente que tiene necesidad, ahí hay
niños lisiados, ahí hay niñas que tienen dolor. Pueblo del Zulia, amadísimo; hijos
cristianos, hay necesidad de hacer que caminen, y el Pueblo del Zulia ha dicho: las
vamos a hacer caminar; vamos hacer que esas niñas adquieran su salud y sean
felices; y por eso están trayendo su contribución para ponerla en manos de
hombres que han dejado su tierra, que han dejado su Patria, que han dejado su
familia y han puesto todo su trabajo y todo su cariño en bien de los que necesitan
y en bien de los que sufren.

Yo quiero en esta oportunidad llamar a mis amigos, llamar a los que están
oyendo, llamar a los comerciantes, llamar a los industriales, llamar a los que
tienen bienes de fortuna, llamar a las Empresas para que se coloquen al lado de
este gran pueblo, de este pueblo que está desfilando por acá con su bolívar, quizá
con lo que signifique el pan de hoy para hacerlo en beneficio de otros. Hay
necesidad de que todos nos unamos. Esta es la gran CAMPAÑA, este es el gran
espíritu, este es el gran camino que tenemos que transitar, el camino de la
beneficencia, el camino del bien para el prójimo, porque un día se nos va a decir:
que tuvo hambre Cristo y se le dio de comer y tuvo sed y se le dio de beber y
estuvo paralítico y se le hizo caminar; ¿y dónde estuvo Cristo? Estuvo en ese pobre
que tenía hambre, en ese pobre que tenía sed, en ese pobre paralítico. Pueblo del
Zulia, un solo corazón y una sola alma, para ir adelante con estas obras sociales, en
las cuales, como ha dicho el padre Omar, no se van a fijar a qué religión
pertenecen, ni a qué orientación, ni a qué color, ni a qué nación, ni a qué región,

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

ni de qué condición es el que llama a la puerta; basta que sea necesitado, basta
que haya implorado el auxilio, para que este pueblo abra sus brazos, el pueblo del
gran puente “General Rafael Urdaneta”, el pueblo que tiene el puente más grande
del mundo, que une a dos Regiones del País, a dos regiones inmensamente ricas;
ese pueblo quiere demostrar también que no solamente es el petróleo; hay ríos,
hay Lagos, hay tierra fértil y aquí también hay un gran corazón y una gran alma
que se vuelca en beneficio de los que necesitan; eso significa esta gran
CAMPAÑA. Muchas gracias mis amigos; señores locutores de la radio, señores
operadores, ese trasnocho y ese trabajo y ese calor y esos inconvenientes de estos
días, son semilla que se está sembrando sobre un surco ancho, semilla que
fructificará, semilla que unirá este pueblo; mientras otros se dedican a hacer nada,
vosotros estáis abriendo el camino, el camino que lleva a la grandeza regional y a
la grandeza nacional.

Para la Junta también, que ha tenido este enorme acierto de orientar este
maratón, de tocar el corazón del pueblo, tengo mi profunda felicitación y les
manifiesto mi profunda alegría y al mismo tiempo la esperanza inmensa de que
esto será el principio de muchas obras sociales, de muchas obras que nos unirán a
todos, de muchas obras que harán grande a este pueblo del Zulia, más grande de
lo que es todavía: un ejemplo mis amigos. Venezuela quizá esté pendiente de estos
micrófonos, esté pendiente de la transmisión, esté pendiente de las noticias.
Estamos siendo el espectáculo de Venezuela, estamos colocados en alto; somos
como un cerro, somos como una torre, somos como un campanario que está
mirando hacia acá; y aquí se está mirando y aquí se está cubriendo esa altura con
la nieve de la caridad cristiana, con la nieve que hace limpios los corazones y
limpias las almas.

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Aquí estamos mirando hacia la altura, aquí estamos mirando hacia el horizonte;
los amigos, los compatriotas, los venezolanos aprenderán de nosotros y nosotros
también aprenderemos de ellos y así poder hacer una Venezuela grande, la
Venezuela de la caridad, la Venezuela del amor, la Venezuela de la preocupación
cristiana.

Yo traigo mi pequeña contribución, porque también quiero unirme a esta


CAMPAÑA popular, además de la otra que di el primer día que me visitó la
Junta; traigo esta hoy y traigo además de esto, mi invitación. Yo deseo saber y
darme cuenta y enterarme de que también los grandes empresarios han abierto el
brazo, han abierto la mano y han volcado su limosna. Esto es un timbre de gloria y
honor para el Zulia, este trabajo, esta obra para los lisiados, para los niños que no
han tenido la fortuna de nacer como los demás niños y haremos que caminen.

Y le diremos a Cristo: si, Señor; sí, Cristo; somos cristianos; sí, aquí está nuestro
bolívar y vamos a tender el llamamiento para que esos niños caminen; y oh Cristo,
esperamos que nos bendigas, que nos hagas buenos, que no haya odio entre
nosotros, que no haya rencor y que no haya individualismo, sino que haya una
gran familia, la familia cristiana unida en el trabajo, unida en la esperanza, unida
en la prosperidad.

Para este anónimo, la felicitación del Obispo y yo creo que los señores que están
al teléfono atendiendo con tanto cariño, podrán oír muchas más llamadas,
muchas otras anónimas o no, con cantidades que tienen que estar a la altura de
las posibilidades de cada uno y así mis queridos amigos, así como la luz disipa las
tinieblas, la caridad cristiana, traducida en obras, desecha y manda lejos el odio y
el rencor que corroe los pueblos y nosotros no podemos permitir que entre acá,
porque aquí no hay sino cariño, aquí no hay sin paternidad. Somos el pueblo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

venezolano que supo dar su sangre para la libertad de otros países; nosotros no
vamos a dar nuestra sangre para dividirnos si no para unirnos y hacernos un solo
corazón y una sola alma. Muchas gracias amigo anónimo, y esperamos que estas
llamadas continúen incesantemente esta mañana y durante la GRAN CAMPAÑA
a favor de las niñas lisiadas.

Maracaibo, Enero de 1963.

+ DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

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Circular del Señor Obispo de la Diócesis
con ocasión del Día de la Buena Prensa.37

Amadísimos hijos:

El Episcopado Venezolano ha destinado el último domingo de enero de cada año


para recordar a los fieles sus deberes en relación con la buena prensa, y despertar
en ellos el espíritu de colaboración y ayuda en beneficio de este poderoso
instrumento de difusión del pensamiento católico.

Todos sabemos la influencia extraordinaria que ejerce el periódico en la opinión


pública. No hay sector ni sitio a donde llegue con su mensaje de cada día en
artículos, noticias, grabados y apreciaciones.

Y en la Iglesia Católica, que es una institución eminentemente educadora, la


prensa es un valioso medio para dar a conocer su doctrina de justicia, paz y amor y
suscitar en el mundo el aprecio y estimación que le corresponde.

De ahí el esfuerzo gigantesco que realiza para crear periódicos y publicaciones


católica, no obstante las dificultades de todo género con las cuales tropieza en su
cometido.

Y en la Iglesia Católica, que es una institución eminentemente educadora, la


prensa es un valioso medio para dar

De ahí el esfuerzo gigantesco que realiza para crear periódicos y publicaciones


católicas, no obstante las dificultades de todo género con las cuales tropieza en su
cometido.

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Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Enero-
Febrero 1963 - N° 164, pág. 14-16.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

La Diócesis de Maracaibo, debido a la iniciativa brillante de Mons. Marcos Sergio


Godoy, tiene su diario católico “La Columna”, que se ha mantenido en la brecha
ininterrumpidamente cumpliendo la alta misión que le confiara su ilustre
fundador. Librando batallas, superando obstáculos, condenando errores y
enseñando la verdad, como los periódicos católicos de todas partes viene
recorriendo su camino, ya muy largo y glorioso.

La prensa católica por su misma condición se encuentra con grandes dificultades,


y no raras veces incomprensiones, que se traducen en falta de colaboración,
cuando no en franca y decidida oposición.

Estas son de dos géneros: Unas externas, que le son propias a todas las obras
católicas y les vienen de la adversidad con la cual los enemigos de la Iglesia se
oponen a la realización de su mensaje en el mundo. Nacieron con ella y la siguen
constantemente, cambiando sólo de nombre y de táctica según las circunstancias
de conformidad con los tiempos y su malicia. Otras son internas: el periódico
católico por su misión moralizadora y ejemplarizante renuncia a muchas
publicaciones y anuncios que están reñidos con los principios sanos y expone
doctrinas, que no pocas veces desagradan por chocar con intereses creados o
señalar rumbos menos agradables, que cediendo le podrían producir un interés
vulgar o una popularidad de mala ley. Y así, manteniéndose inaccesible a los
intentos directos o indirectos de corrupción aleja de sus columnas
implacablemente todo anuncio, toda publicidad injuriosa para la fe o la
honestidad.

Muchos católicos sinceros y luchadores, que dedican no pocas horas y energías al


apostolado seglar, y muchísimos, que dan buenas contribuciones para otras obras
de la Iglesia, cuando se trata de la prensa católica son remisos; ni se suscriben,

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menos la leen y teniendo esa apreciación tampoco la favorecen con anuncios u
otros renglones, que le permitirían ser más aceptable. Y así caemos en un círculo
vicioso: el periódico no se lee ni se toma en cuenta para el anuncio, porque no
está bien presentado, y no llena las condiciones de periódico moderno, porque no
recibe las ayudas y colaboración para su publicación, que consume mucho dinero.

LA COLUMNA ha sido una de nuestras grandes preocupaciones desde la llegada


a la Diócesis. Ciertamente registra en su historia el nombre de personas e
instituciones que, de una manera u otra, han sostenido su marcha con mano larga
y dadivosa. Y en los momentos difíciles, que no han sido escasos, la colaboración
para salvarla no se ha hecho esperar mucho tiempo, pero desgraciadamente no ha
alcanzado el impulso necesario para que pueda ejercer la influencia que le
corresponde.

Resulta mucho más fácil apuntalar un periódico, ya fundado, que no crear uno
nuevo. La Diócesis de Maracaibo tiene el suyo, fruto de mucho cariño y objeto de
ilusiones y esperanzas.

Habida cuenta de la imperiosa necesidad de orientar en estos tiempos, en que


arrecia la más impresionante lucha ideológica entre la opresión y la libertad, la
esclavitud y la dignidad humana, la espiritualidad y el materialismo, urge vigorizar
la prensa católica, ya que la lucha es de ideas, que se combaten con las ideas.
Solamente la prensa católica mantiene una línea de conducta inalterable y
consecuente con sus principios, que no permite atacar un día al enemigo y pactar
con él al siguiente, lo que produciría desorientación en los lectores.

Esperamos que el Clero, Congregaciones Religiosas y organizaciones de


apostolado presten su colaboración despertando en los fieles y personas
bendecidas por la fortuna interés y aprecio por el periódico de la Diócesis.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Las limosnas que se recojan el próximo domingo en las Misas de hora de los
templos de la Diócesis se destinan a “LA COLUMNA”.

Aprovechando esta oportunidad, queremos significar nuestro reconocimiento a


las personas e instituciones que nos han ayudado con su aporte generoso y
esperamos que su ejemplo sea imitado por muchos otros, que también lo pueden
hacer.

Hacemos llegar igualmente nuestro saludo y palabra de estímulo para el Pbro.


Omar Soto Lugo, infatigable luchador a favor de la causa de “LA COLUMNA”, a
los colaboradores y suscritores y anunciadores, y a los empleados y obreros que
sirven a la Iglesia en la publicación del diario católico de la Diócesis.

El periódico tiene aún bastantes deudas, por ello necesitamos el aporte pronto y
generoso que nos permita trabajar con eficiencia. Y el Señor premiará a los que
mantienen este periódico, que día tras día suministra datos y da nuevas ideas
sobre la Iglesia Santa.

Con nuestra Bendición para todos pedimos al Señor la paz y consuelo de sus
divinos favores.

Maracaibo, 27 de enero de 1963.

+DOMINGO ROA PEREZ

Obispo de Maracaibo

166
Carta Pastoral del Señor Obispo de la Diócesis
sobre el problema de las Vocaciones Sacerdotales.38

Al Venerable Clero, Secular y Regular, a las Congregaciones Religiosas de uno y


otro sexo, a las Organizaciones y Movimientos de Apostolado Seglar, a las
Asociaciones Piadosas y fieles de nuestro Obispado,
Salud, paz y bendición en el Señor:
Nos dirigimos a vosotros con el objeto de hablaros nuevamente de un grave
problema que confronta la Diócesis de Maracaibo, del cual ya tenéis conocimiento
tanto por el celo de los anteriores Obispos de la Diócesis y Nuestra intervención,
como por la experiencia vuestra personal: es la impresionante escasez de clero, y lo
que aún desconsuela más y pone tonos de tragedia en la situación, es el hecho de
pensar que lejos de ventilarse la esperada solución, más bien se empeora día tras
día; pues el número de seminaristas, los futuros sacerdotes, es muy pequeño, y el
índice de perseverancia resulta sumamente bajo.
Tan alarmante estado de cosas nos pide a todos, Obispos, Clero y Fieles que
hagamos un verdadero esfuerzo, convencidos de que el porvenir de la Diócesis
depende de la vitalidad del Seminario. Actualmente hay miles y miles de hombres,
que piden con angustia asistencia religiosa, y se quedan sin ella, porque el número
de sacerdotes, de que disponemos, cargados de trabajo, no pueden cubrir más de
lo que en una actividad digna de todo elogio, están haciendo. Y cada vez se
quedan más personas sin la atención espiritual, fuera totalmente de la influencia
de la Iglesia, porque aumenta extraordinariamente la población, y los sacerdotes
actuales vamos perdiendo eficacia por los años y las enfermedades.

38
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Enero-
Febrero 1963 - N° 164, pág. 17-19.

167
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Es doctrina constante de la Iglesia que, habiendo establecido la Divina


Providencia la salvación del hombre, por el ministerio de otros hombres,
especialmente escogidos para ello, en todo tiempo y lugar en donde ella trabaja,
ha de haber el suficiente número de jóvenes y niños dotados de las cualidades que
se requieren para prepararse a servir en tan alto ministerio.
Toca a los apóstoles eclesiásticos y seglares hallar esas almas escogidas en un
trabajo de esmerado cuidado, como lo hace quien busca perlas preciosas, y
organizar entre el pueblo fiel la campaña conducente a arbitrar fondos y los
recursos necesarios para atender los gastos requeridos por los largos años de
formación, a que es sometido el que va a ser maestro del pueblo en las cosas
relacionadas con Dios y la suerte eterna de las almas. Parte muy principal de esa
labor, tan noble y necesaria, es la de crear un ambiente favorable en las familias y
los institutos, en donde se educan los jóvenes, a fin de despertar las vocaciones y
conservarlas alejadas de los peligros que puedan hacerlas perecer.
La Iglesia preocupada, en escala mundial por su porvenir, ha creado la Obra
Pontificia de las Vocaciones Sacerdotales, que viene enriqueciendo con gracias e
indulgencias especiales. Esta Obra estudia los sistemas y medios de llevar adelante
la campaña vocacional, de acuerdo con la experiencia que da el trabajo en cada
sitio.
Ello es un poderoso auxiliar para todas las Diócesis del mundo. En Venezuela el
episcopado nacional, perfectamente consciente de la dura realidad, viene
haciendo un esfuerzo sobre humano por los Seminarios. Todas las Diócesis tienen
su local propio, magnifico y apropiado a las exigencias de cada uno, y ya desde el
año 1951 dictó los Estatutos de la Obra Pro-Vocaciones Sacerdotales, que afilió a
la Primaria de Roma, y se encuentran en el Apéndice de la última edición de la
Instrucción Pastoral.

168
Con el objeto de empezar algo organizado, y por lo tanto de verdadera eficacia,
establecemos con carácter obligatorio en todas las parroquias de la Diócesis e
institutos educacionales y asistenciales católicos la OBRA PRO VOCACIONES
SACERDOTALES, la cual se regirá por los Estatutos elaborados por el
Episcopado Venezolano, de que ya hablamos.
La Junta Directiva Diocesana queda constituida en la forma siguiente: Presidente:
el Obispo Diocesano; Vice-Presidente: Ilmo. Mons. Mariano José Parra León;
Secretario de Actas, Secretario de Correspondencia, Pbro. Lic. Luís Raúl Sandoval
Arenas; Tesorero, Pbro. Lic. Fernando Inciarte Medina. Sr. Rector del Seminario
Vocales: los Presidentes de las Cuatro Ramas de la Acción católica, Matrimonio
Director del Secretariado de Cursillos y Presidente de la Legión de María.
Delegado Episcopal Pbro. Lic. Guillermo González Fuenmayor.
Pedimos en nombre de Dios y de su Santa Iglesia a los venerables sacerdotes, de
ambos cleros, a los directores y profesores de colegios y escuelas tomar con sumo
interés la invitación angustiosa que les hacemos a favor de la gran causa del
Seminario, y a los católicos, que ya palpan las consecuencias de la falta de
sacerdotes, prestar toda colaboración a fin de que la campaña permanente
obtenga los resultados que perseguimos: aumento y perseverancia de las
vocaciones y los recursos económicos necesarios para el sostenimiento del
Seminario, cuyos gastos, por el alza constante de la vida, también suben de
manera impresionante.
En esta obra como en todas las empresas de orden sobrenatural, hemos de poner
la industria y diligencia que usamos en los negocios temporales, como si todo
dependiera de nosotros, esperando los resultados de Dios.
A los enfermos y a las almas consagradas a Dios les queremos rogar con toda
insistencia que ofrezcan sus oraciones con especial fervor por esta gran campaña.

169
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Estamos seguros de que conocida en sus términos reales la situación del


catolicismo en la Diócesis por la escasez de clero, los fieles corresponderán en
forma muy positiva a toda iniciativa encaminada a buscar la solución.
Gran confianza depositamos en la buena voluntad y deseo de colaboración que
siempre Nos han manifestado los católicos inscritos en organizaciones o
movimientos de apostolado. De su técnica y capacidad organizativa esperamos
mucho en esta campaña permanente por la más grande de las causas de la Iglesia:
el Seminario.
Para terminar, dirigimos una palabra de aliento y esperanza a las familias
cristianas, con la invitación de que hagan de sus hogares un ambiente favorable
para que en ese jardín nazcan y se conserven las vocaciones sacerdotales.
Amadísimos hijos, trabajemos unidos en la gran obra del Seminario. Hagámoslo
por amor a Dios, a la Iglesia y bien de las almas, y ofrezcamos esas actividades con
espíritu de oración y penitencia, para que el Señor nos libre de los graves males
que nos amenazan constantemente en esta hora aciaga y difícil porque pasa la
Patria.
Que la bendición del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre
vosotros. Amén.
Maracaibo, 11 de febrero de 1963, Fiesta de Ntra. Sra. de Lourdes.
Léanse estas Letras el próximo domingo en todas las Misas de hora que se
celebren en la Diócesis.
+ DOMINGO ROA PEREZ
Obispo de Maracaibo
Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr Obispo.
Pbro. Fernando Inciarte Medina
Canciller-Secretario

170
Carta Pastoral del Señor Obispo de la Diócesis
con ocasión de la Cuaresma.39

Nos, Domingo Roa Pérez. Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede,
Obispo de Maracaibo. Al Venerable Capítulo Diocesano, Clero y Fieles del
Obispado.
Amadísimos hijos:
Salud, paz y bendición en el Señor.
De conformidad con el espíritu litúrgico la Cuaresma es un tiempo especialmente
consagrado a la revisión de la conciencia en orden al arrepentimiento de los
pecados cometidos, la enmienda de la vida y la práctica de las obras de
misericordia.
Por ello os invitamos a que meditéis durante esta temporada de modo particular
las grandes verdades cristianas y, a la luz de esta doctrina, busquéis la solución no
sólo de los problemas individuales y familiares, sino también de los conflictos
sociales, que hoy nos afligen y conturban y, lo que aún es peor, son presagio de
mayores males. Es necesario hacer penitencia, llorar los extravíos pasados y
presentes y “deponer el individualismo mezquino y bajo egoísmo que ciega las
mentes más perspicaces, esteriliza las más nobles iniciativas” (Caritate Christi
Compulsi).
Os queremos hablar, como siempre, con sinceridad y claridad, para que nadie se
llame a engaño, acerca de la situación cada día más confusa, y del crecimiento de
los peligros que se ciernen sobre el horizonte de nuestra Patria.

39
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Mayo-Junio
1963 - N° 166, pág. 1-9.

171
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

I EL AVANCE COMUNISTA
A algunos no les parece conveniente que se hable de este tema. Lo hemos pensado
una y otra vez, y hemos resuelto elegirlo entre otros puntos de doctrina y moral
porque el comunismo, este minotauro social, como lo llamara el Episcopado
Venezolano en su Carta Pastoral Colectiva de 1936, este enemigo del género
humano y verdadera bestia apocalíptica. Como lo califican algunos teólogos, es un
hecho que se ha impuesto hoy hasta llegar a ser el problema central del equilibrio
social y de la política internacional. “En torno a él, en pro o en contra, se mueven
los hombres de Estado, los sociólogos, los economistas” (P. Carrascal, exmisionero
en China). Y Venezuela, por desgracia, está asediada de una manera violenta por
este virus letal. El país está minado y no sabemos hasta dónde lleguen las
ramificaciones del tumor maligno, y si ha viciado ya puntos clave de la política y
de la vida nacional. Siempre el mismo, siempre enmascarado, siempre oculto, para
el comunismo el tiempo no pasa en balde.
Venezuela no puede ser comunista, oímos decir con mucha frecuencia, porque
nuestra Patria es muy católica y somos muy demócratas, y además tenemos
poderosos amigos, los cuales nos defenderían en un acto agresivo de parte de tan
terrible monstruo. A esta seguridad tan ingenua responden la oportuna
admonición de Pío XI y la sangrienta experiencia de otros países que pensaron y
confiaron en lo mismo, y hoy están bajo la bota comunista. Decía el Papa:
“Ningún particular que tenga buen juicio, ningún hombre de Estado consciente
de su responsabilidad puede menos de temblar al pensar que lo que hoy sucede en
España, (1937), tal vez pueda repetirse mañana en otras naciones civilizadas”
(Divini Redemptoris). Y desde entonces el comunismo ha aumentado hasta ocupar
el 25 % de la extensión territorial del mundo, y tiene bajo su dominio
aproximadamente el 40 % de los habitantes de la tierra, o sea, más de

172
[Link] de hombres. Pío XI tenía razón, pero nadie, ya por un motivo ya
por otro, le hizo caso. Más aún, hubo la conspiración del silencio, y también la
positiva alianza con él. “Es la ley de la miopía humana, decía el P. carrascal, que
no ve el mal sino cuando está encima y ya es irremediable”.
Tenemos la impresión de que poco a poco vamos cayendo en la insensibilidad,
casi narcotizados por los hechos mismos, que ya no nos impresionan.
II EL MURO DE CONTENCION
Sin embargo, Venezuela con su Gobierno e instituciones oficiales y privadas está
reaccionando ante el mal. Casi diríamos febrilmente y a toda prosa. Ello indica
que toma conciencia de la gravedad. Por lo menos en ciertos momentos.
Siempre se ha dicho que el comunismo nace y prospera en donde hay hambre,
miseria e ignorancia. Casi señalando estas como las únicas causas de su difusión.
El país está haciendo esfuerzos gigantescos para combatirlo en este campo. El
Gobierno nacional invierte cantidades astronómicas en ambiciosos programas de
mejoramiento social y, lo que falta a sus elevadísimos Presupuestos, lo espera
obtener de buenos amigos, mediante los Fondos de la Alianza para el Progreso.
Aumentan las escuelas, los liceos, los institutos de capacitación profesional y
universidades dando cupo a millares y millares de alumnos. En sanidad y
Asistencia Social se alcanzan éxitos estupendos con la creación de nuevos
hospitales, dispensarios, centros pilotos, comedores escolares, etc. En el ramo de
la vivienda rural y urbana los avances son muy consoladores, y la Reforma Agraria
con la dotación de tierras de cultivo a los campesinos, junto con semillas e
implementos de trabajo, realiza una transformación en nuestros campos, siempre
tan abandonados. Otro tanto se diga de la preocupación por la vialidad. A esta
acción pujante del Gobierno se une la iniciativa privada de empresarios,

173
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

capitalistas e instituciones particulares, cuya conciencia social y espíritu de


colaboración se despierta en beneficio de las obras de la comunidad.
III LOS CAMINOS DEL COMUNISMO
¿Podemos hacernos la ilusión de que en realidad se resuelve a fondo el problema
social y de que por lo tanto el remedio contra el comunismo es eficaz?
Desgraciadamente no. A pesar de todos los esfuerzos y muy dignos de encomio, la
situación nuestra es grave y sumamente peligrosa. Podemos anochecer con un
régimen democrático y amanecer bajo el dominio comunista. Síntomas:
penetración en los cuerpos armados cuya misión consiste precisamente en
defendernos. Allí están los alzamientos con sus frutos amargos de sangre y
destrucción, el enguerrillamiento, primero en los campos y ahora en las ciudades,
y ya con ínfulas de parlamentar con las Autoridades como si se tratara de lo más
inocente y natural. Entonces hemos de buscar la raíz del mal. Las razones de
nuestro temor se fundan en estas observaciones:
a) LA ECONOMIA. Crece el desempleo, el hambre y la miseria. Sectores
inmensos de la población viven una angustia impresionante. Según avanza el
socialismo, la pobreza se hace más grande, porque la tesis parece ser la de menos
ricos y más pobres, o sea, la igualdad no en el bienestar sino en el dolor, todo lo
contrario de la tesis católica, que enseña y defiende el programa de menos ricos y
menos pobres, y más equilibrio en el legítimo y racional disfrute de los bienes de
la tierra, creados por Dios para todos los hombres.
En el aspecto económico el comunismo está desarrollando en Venezuela un
extraordinario programa con marcada eficiencia y positivo provecho para sus
finalidades específicas; quema, roba y destruye las fuentes de trabajo que permiten
al pueblo vivir honestamente. Entorpece el desarrollo económico y luego él y sus
ingenuos colaboradores se atreven a amenazar pública y solemnemente que si no

174
se mejoran las condiciones sociales estallará, sin que nadie la pueda contener, la
revolución de sangre y fuego. Claro, esa es precisamente la tesis comunista;
“intensificar la miseria y la ignorancia, el dolor y la angustia, para determinar una
reacción violenta y sangrienta de los explotados…el comunismo es un frío y
despiadado experimentador e impulsor de la miseria para producir la reacción
violenta” (Convención Nacional del Partido Socialista Marxista del Ecuador -30-
III-61).
Y, con una burla que sube hasta lo grotesco, denominan violencia y atropello los
esfuerzos que hacen las Autoridades legítimas con el objeto de preservar el orden y
defender las personas y sus derechos individuales y sociales. Y esto, porque el
comunismo es el altavoz de todas las quejas, no para remediarlas, sino para
gravarlas y crear la confusión y traer el caos y venir él como el Redentor. ¡Ah la
farsa del comunismo! ¡Qué vergonzosa, qué cínica! El comunismo sólo triunfa
con el descontento, con la rabia, con el odio, con la lucha de clases. Se vende
como Pacificador y para esto provoca la guerra; se vende como médico y para esto
provoca la enfermedad o la agrava; se vende como Salvador del proletario y para
esto aumenta su malestar!!!
Las palabras en la boca de un marxista no tienen la misma significación que en la
nuestra, el medio de todo intercambio; el lenguaje común para él no existe. Y así
en su interpretación el hambre equivale a prosperidad, la opresión a libertad, la
muerte a la vida, el llanto a la sonrisa, el trabajo forzado al descanso y la irreligión
a la piedad.
b) LA EDUCACION. En este renglón el país ha hecho grandes adelantos, como
queda dicho. Pero también el problema en la formación de la juventud es
gravísimo. Existe casi un verdadero proceso de descristianización masiva. Nuestros
liceos oficiales, de los cuales está proscrita la enseñanza religiosa, se van

175
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

convirtiendo en centros, de indoctrinación atea y materialista, camino valioso para


el comunismo que se nutre con las desorientaciones de la ciencia atea. Y los frutos
ya aparecen. Muchos guerrilleros urbanos y campesinos han salido de los centros
oficiales de educación.
La clave del comunismo es su filosofía. Pecaría toda crítica y, por supuesto, toda
resistencia que prescindiera de su doctrina filosófica. Fundamentalmente es ateo y
materialista, y un “ateísmo organizado y militante” (Caritate Christi Compulsi), que
se vale de la injusticias, el hambre y las aspiraciones por un mundo mejor, que
anima a todos los hombres, para tratar de “introducir una nueva época y una
nueva civilización, fruto exclusivo de una evolución ciega”: “una humanidad sin
Dios”.
Admitidos sus postulados filosóficos, todo lo demás resulta lógico y natural. Así se
revela como una fe, una teoría histórica, una idea y una fuerza, una mística en
acción, más aún, una vida en plena actividad.
Ahora bien. Nos preguntamos, cómo podrá combatir al comunismo nuestra
educación oficial, cuando sus filósofos e inspiradores principales tanto se precian
de una enseñanza “laica y antidogmática”, es decir, sin religión y al mismo tiempo
defienden como punto de partida que la educación es función esencial del Estado,
cuando precisamente esa es la doctrina comunista? En qué se diferenciarían
muchas de las tesis que se enseñan en nuestros colegios y universidades oficiales
de las que se están enseñando en la Cuba Mártir, por ejemplo?
Así esa “propaganda verdaderamente diabólica” del comunismo, como la llama
Pío XI, que con su “veneno intoxica más y más las mentes y los corazones” se hace
desde los institutos oficiales, por maestros oficiales y con dinero de un pueblo
anti-comunista. En cambio, será poco menos que imposible conseguir la
participación en el Presupuesto de Educación Nacional para los colegios e

176
institutos católicos, verdaderos baluartes del anti-comunismo y defensores
aguerridos de los derechos humanos y de la paz y libertad de los pueblos. En
realidad estos colegios, que luchan frente a dificultades de todo género, son
alabados en teoría, y apenas tolerados, cuando no hostilizados, en la práctica.
El Partido Comunista de Venezuela no es de obreros y campesinos, cuya suerte
bien poco interesa al comunismo; el partido está compuesto principalmente de
profesores de todas clases, desde la Universidad hasta el Kínder, de profesionales,
intelectuales, estudiantes, capitalistas, es decir, de gente bien, con buenos sueldos,
casa, dinero, comodidades; los tales buscan el dominio de la sociedad para su
lucro personal; y a ellos se añaden unos cuantos ladrones y delincuentes comunes
que sirven para la realización de los planes macabros del comunismo.
c) LA CONFUSION DE IDEAS. Otro instrumento poderoso que el comunismo
está empleando en Venezuela para la conquista de nuevas posiciones es la
confusión. Utilizando todas las astucias, estrategias, los procedimientos legales o
ilegales, mezclando la verdad y la mentira, la promesa y la amenaza, el reposo y la
agitación, la ayuda y la traición, dividen, desorientan y confunden. Siempre busca
la pesca en río revuelto. Indiscutiblemente tendrá la dirección y será el artífice de
la proliferación de corrientes políticas, porque sabe que en esa forma puede
debilitar para el asalto a mano armada, pues ese el camino “democrático” que
utiliza para el ascenso al poder. Su gran lema es dividir para reinar. Los
comunistas obedecen a una férrea disciplina. Y agrupaciones llamadas
democráticas, por razones de orden político e intereses de grupo, forman causa
común con el comunismo, cometiendo una inmoralidad, ya que siendo
intrínsecamente perverso, no se puede colaborar con él en ningún campo y por
ningún motivo, por justo y legítimo que parezca. De triunfar, esas agrupaciones
serían devoradas irremediablemente. Asociarse con el comunismo sin ser

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

destruido por él, es como tratar de formar una sociedad pacífica entre el gato y el
ratón.
D) LA INMORALIDAD. Otro resorte sumamente importante para el
comunismo en su titánica lucha por el logro del poder es la desbordante
inmoralidad que lo invade todo con la prensa, la radio, la televisión, el cine, las
diversiones, etc. Da asco ver los avisos de cine. Qué inmundicia! Delimitando la
moral se abre paso victorioso en nombre de una pureza de costumbres que para el
comunismo tampoco existe, ya que la califica de prejuicio burgués. Y así también
los propagadores de la inmoralidad por fines lucrativos se hacen poderosos
colaboradores de la causa comunista.
Es conveniente recordar que el comunismo, por sus caracteres, según enseñan los
documentos pontificios, es un verdadero castigo, un azote diabólico contra un
mundo, que a imitación de los tiempos anteriores al diluvio universal y del bajo
Imperio Romano se ha entregado a la molicie y al vicio, alejándose de Dios, cuyas
leyes, no se toman en cuenta a la hora de los negocios y de organizar las
diversiones populares.
Hasta una prensa que se ufana de ser anticomunista y defensora de la recta
administración, se distingue por la pornografía en sus publicaciones y los artículos
impíos que corren en sus páginas no pocas veces.
Terrible responsabilidad la que pesa sobre los gobernantes, educadores, publicistas
e inspiradores de la vida económica en esta hora crucial que está viviendo nuestra
Patria. Están en juego los grandes intereses del país y gravemente comprometida
su libertad y su independencia.
Ahí tenéis, amadísimos hijos, los caminos principales por donde el comunismo
avanza a tambor batiente hacia la conquista del poder.

178
Qué hacer? Una revisión hemos dicho al principio, se impone. Es necesario un
cambio. De otra manera seríamos ahogados por este diluvio. Y por ello nos
permitimos indicaros algunas orientaciones.
IV REMEDIOS
Los Romanos Pontífices en sus diversos y repetidos documentos sociales enseñan
constantemente que la llamada cuestión social no es sólo económica, sino
principalmente moral y religiosa, y que por lo tanto se debe resolver de acuerdo
con las leyes y normas de la moral y de la religión.
El hombre no sólo tiene el problema de la comida, la habitación y el vestido.
Compuesto de alma y cuerpo, creado a imagen y semejanza de Dios y con un
destino eterno, ante él se abren muchos otros aspectos, derechos y obligaciones,
relacionados con su vida espiritual y moral. Y si este lado, el más digno y alto del
hombre, no ocupa el puesto que le corresponde, las ventajas de tipo material
podrán desviarse y muchas veces resultar contraproducentes y dañinas. Por ello
dice León XIII: “alejad del alma los sentimientos que infiltró la educación
cristiana; quitad la previsión, modestia, parsimonia, paciencia y demás virtudes
morales e inútilmente se obtendrá la prosperidad, aunque con grandes esfuerzos
se pretenda” (Graves de Communi).
Siendo la codicia, el sórdido individualismo, la sed insaciable de placeres y
riquezas y el olvido de los valores espirituales la causa del tremendo mal que nos
amenaza, el verdadero remedio está como dicen los Sumos Pontífices, en una
sincera renovación de la vida privada y pública según los principios del Evangelio
en todos aquellos que se glorían de pertenecer al redil de Cristo.
Y así, los trabajadores sabrán emplear correctamente el salario ganado, los que
administran los bienes de la comunidad lo harán con “una honradez inmaculada y
un vivo sentido de responsabilidad para con el país”, como enseña la Mater et

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Magistra, los empresarios procederán con un sentido de justicia y moralidad,


dando al obrero lo que le corresponde, y los ricos al volver a una vida más
modesta, podrán socorrer más eficazmente a los necesitados.
Dice el Papa: “ningún director de la economía pública, ninguna fuerza de
organización podrá jamás conducir con los conflictos sociales a pacífica solución,
si primero en el campo mismo de la economía no triunfa la ley moral, cimentada
en Dios y en la conciencia” (Caritate Christi Compulsi).
No consiste pues, la solución del problema social en la lucha de clases y en el
terror, ni mucho menos en la acumulación de los medios de producción en
manos del Poder Estatal, sino en la penetración de la justicia social y del
sentimiento de amor cristiano en el orden económico y social.
Junto con la orientación cristiana en la economía y la educación, la Iglesia pide un
espíritu de oración y penitencia, porque este enemigo terrible que se llama el
comunismo ateo no podrá ser vencido en último término sino con estas dos
grandes fuerzas, instrumento de seguro triunfo del cristianismo, aún en los
períodos más borrascosos de la historia, dice la doctrina pontificia.
En efecto, el mal que se va a combatir, es, considerado en su fuente originaria al
menos, de naturaleza espiritual, y de allí es de donde brotan con una lógica
diabólica todas las monstruosidades del comunismo: educación sin Dios,
economía sin moral y orden social y político sin respeto a los valores
sobrenaturales. Por ello dice el Papa: “ni la fuerza, aún la mejor organizada, ni los
ideales terrenos, por más grandes y nobles que sean, pueden dominar un
movimiento que tiene sus raíces precisamente en la demasiada estima de los
bienes de la tierra” (Divini Redemptoris).
La experiencia misma nos lo está diciendo. Quizás nunca, como ahora se está
trabajando tanto por el bienestar material del país. Las cantidades más fantásticas

180
han corrido en estos tiempos. Y sin embargo, el problema social se agrava día tras
día. ¿Por qué? Quizás se trata de hacer lo mismo que los comunistas, es decir,
planificar, educar y vivir como si Dios no existiera”. Y entonces resulta lo que dice
la Escritura: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la
construyen” (Sal. 127, v.1).
No obstante, la corrupción de costumbres, el Laicismo que lo invade todo, el
materialismo en sus variadas formas y la desorientación escolar, se nota un renacer
sincero en la fe y la piedad, un auténtico movimiento de fervor, una
transformación consoladora hacia un sentido cristiano de la vida, y verdaderos
apóstoles seglares, distribuidos en todos los órdenes de la sociedad, desde el
profesor universitario hasta el más humilde hijo del campo están prestando una
valiosa colaboración a la iglesia y a la Patria en este momento histórico. Y no solo
esto. Un nutrido grupo de hombres profundamente católicos, distribuidos en los
diversos escalones de la administración pública, desde los más altos e importantes
cargos hasta los más sencillos, no sólo se sienten y piensa en católico, sino que
actúan y proceden de acuerdo con las nobilísimas enseñanzas de la Iglesia en el
ejercicio de sus oficios, aportando bienes extraordinarios a la Nación y gloria y
honor a su Iglesia, que prepara tan buenos ciudadanos. Dios sea bendecido!! La
acrisolada honradez de estos caballeros, su lealtad a toda prueba, su espíritu de
comprensión y de eficiente trabajo han ayudado a solucionar peligrosas
interferencias de la vida nacional.
Al lado de ellos hay muchos otros funcionarios públicos y empresarios, de una
indiscutible buena fe, que a pesar de no llevar una intensa vida de piedad y aún
careciendo de prácticas cristianas, actúan con sinceridad y honradez, deseosos de
hacer el mayor bien al país, siendo útiles a sus semejantes.
EXHORTACION FINAL

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Ojalá el ejemplo de los buenos y de los que proceden rectamente sea imitado para
contrarrestar el mal, la obra negativa y las acechanzas de los malos hijos, que
minan la grandeza de la Patria, y se nutren en las fuentes del odio, de la venganza
y del engaño. Nuestra consigna ha de ser la del Apóstol San Pablo: vencer el mal
con la práctica del bien.
Aprovechad pues, amadísimos hijos, esta Cuaresma: que los buenos se
enfervoricen, los tibios se animen y los que no practican la vida cristiana se
conviertan al Señor de todo corazón. Orad. Haced limosna, porque ella cubre la
multitud de los pecados, es decir, nos ayuda a alcanzar de Dios el perdón de ellos.
Y así purificados, y llenos de gracia y bendición, podamos cantar la Resurrección y
la Gloria de Cristo, Rey y Señor de los Individuos y las Naciones, y triunfador de
todos sus enemigos.
El Señor nos ha concedido esta nueva oportunidad para defendernos del enemigo
común y triunfar de todas sus insidias. Unámonos en la lucha, la verdadera
fraternidad cristiana, la oración y el retorno a una vida mejor. Todavía es tiempo
de evitar la catástrofe de otros países dominados por el comunismo, cuya astucia,
maldad y espíritu diabólico, no se ponderará y pondrá al descubierto en su
auténtica realidad. Como la enfermedad, solamente los que la han sufrido
podrían apreciarlo.
Que el Señor bendiga vuestros hogares, el esfuerzo cuotidiano que realizáis en el
cumplimiento de vuestros deberes, y que todo esto se convierta en instrumento de
bien para nuestra Diócesis, gloria de la Iglesia y salvación de vuestras almas. Os
bendice Vuestro Obispo y Pastor, en nombre del padre, y del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Maracaibo, a los seis días del mes de Marzo del año del Señor de mil novecientos
sesentitres.

182
Esta Carta Pastoral será leída en los templos parroquiales y Filiales de la Diócesis
como en las capellanías, en las Misas de Hora el primer domingo después de que
se reciba.
+ DOMINGO ROA PEREZ
Obispo de Maracaibo
Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr Obispo.

Pbro. Fernando Inciarte Medina


Canciller-Secretario

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Exhortación del Señor Obispo de la Diócesis


para la gran Comunión de Hombres.40.

Amadísimos hijos.
El próximo día 9, martes santo, como ya lo sabéis, Dios mediante tendremos la
Gran Comunión Pascual de hombres en la Plaza Bolívar a las cinco de la mañana.
De esta manera esa jornada se abrirá con una blanquísima lluvia de hostias puras
que descenderán sobre el surco palpitante de tantísimos corazones, abiertos al sol
de la gracia.
Aunque el sitio propio para comulgar y oír la Santa Misa son los templos y
capillas, sin embargo en oportunidades solemnes también se efectúa lo mismo en
los campos abiertos, plazas y calles para hacer una profesión de fe pública y masiva
en homenaje al Señor, Creador y rector Supremo de todo cuanto existe.
Y así la devoción que perfuma y engalana los lugares sagrados, dignifica y
ennoblece la familia, eleva y perfecciona los individuos, tiene su altísima expresión
social saturando el ambiente externo en que nos movemos. Y mientras alaba y
bendice al Señor se torna en lección y poderoso estímulo para los cristianos, a
veces cansados y vacilantes por el continuo luchar, y otros desapercibidos de la
fuerza, hermosura y valor extraordinario que encierra la fe.
Y se vuelve a repetir la escena de las multitudes que aclaman a Cristo que no ven
personalmente como los de Palestina pero le reconocen con pleno obsequio de
sus entendimientos en el misterio de la Hostia Consagrada y sencillez de las
ceremonias sagradas.

40
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Mayo-Junio
1963 - N° 166, pág. 10-11.

184
Estos actos, como el del martes próximo, que tantas veces se han verificado en
nuestra Plaza Bolívar con imponente siembra en el campo de la fe y de resultados
incalculables para la vida católica, son muy convenientes en estos tiempos de
vacilación para muchos, de duda para otros y de peligro para no pocos. En
muchos sitios de la tierra, Jesucristo vive nuevamente la soledad del jueves santo
en los cristianos, miembros de su Cuerpo Místico, encarcelados o deportados, y la
agonía y crucifixión del viernes de pasión en los cristianos asesinados porque
creen en Él. Y multitudes, engañadas por hábiles agitadores y explotadores de la
ignorancia y la miseria, gritan una vez más “no queremos que este reine sobre
nosotros”, y escogen la perfidia, el vicio y la maldad.
Ante esa actitud peligrosa, nosotros, queridos hombres de Maracaibo, hemos de
unirnos en la fe y el amor a Nuestro Señor Jesucristo, en el cual está la salud y la
vida, para reiterarle nuestra adhesión y prometerle acatamiento a su doctrina y
fidelidad a su moral. Y así podremos amarle por los que le odian, acompañarle
por los que le abandonan y aclamarle Rey y Señor por los que desechan su
reinado.
En estos momentos difíciles de Venezuela y del mundo, en esta hora crucial,
Jesucristo os llama, os quiere cerca de sí, como a los Apóstoles en la barca de
Tiberiades, porque Él es el único que puede calmar la tempestad.
Vosotros, amadísimos hombres. Sois los principales responsables ante Dios y la
historia por el bien o el mal de la presente generación, y en vuestras manos está el
germen de los próximos tiempos, porque sois los conductores de los destinos
sociales, como profesionales, legisladores, gobernantes, empresarios, educadores,
obreros, etc., y como padres de familia, jefes de hogares, formadores de las nuevas
generaciones.

185
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Por ello acudid a Cristo, y en forma masiva, porque Él es el camino, la verdad y la


vida.
Venid a esta gran Comunión Pascual. Como un solo hombre. Llenad la Plaza,
para que también Cristo derrame superabundantemente su gracia, su luz y sus
dones sobre los hogares, nuestra tierra, nuestra patria y el mundo entero.
Al enviaros esta cordialísima invitación Nos hacemos la ilusión de que vosotros
siempre generosos, devotos y acostumbrados a manifestar públicamente vuestra fe,
en esa oportunidad escribiréis una nueva página de altísimo valor cristiano
acudiendo a comulgar en la Plaza Bolívar.
Adelante, amadísimos hijos. Con Cristo, su Iglesia y su doctrina, ahora, como ayer
y siempre.
Maracaibo, 3 de abril de 1963.
+ DOMINGO ROA PEREZ
Obispo de Maracaibo

186
Exhortación Pastoral del Señor Obispo de la Diócesis
sobre el Programa CHARITAS.41.

Amadísimos hijos:
Tenemos el inmenso placer de anunciaros que después de muchas diligencias
practicadas hemos logrado obtener para nuestra Diócesis el establecimiento del
Programa Social CARITAS, que tiene por finalidad propia llevar una ayuda en
alimentos a las familias muy necesitadas y a las personas ancianas, que carezcan de
medios de subsistencia o que se hallen imposibilitadas para el trabajo.
Este Programa será sumamente beneficioso porque, no obstante las cuantiosas
riquezas que sirven de lecho a nuestra población y las dilatadas tierras de cultivo
que pueblan nuestros campesinos, también el espectro del hambre y la miseria se
ha llegado hasta nosotros y tortura muchísimas personas del campo y la ciudad,
minando inmisericorde lo más preciado: el elemento humano.
El programa CARITAS, una obra netamente a cargo de la Iglesia católica,
distribuirá sin distinción religiosa o ideológica, y de la manera más cuidadosa, los
productos alimenticios donados por el pueblo de los Estados Unidos y enviados al
nuestro por intermedio de la Jerarquía Católica de las dos naciones.
Este Programa que atiende una necesidad económica y material inmediata, se
esforzará también por realizar una amplia obra educativa, buscando la manera de
elevar el nivel social y cultural de los asistidos.
Hoy más que nunca urge el cumplimiento de las obras de misericordia y el
desarrollo de un alto sentido social, que una todos los esfuerzos para hacer frente
al deterioro de la sociedad y contener los males que nos amenazan de todas partes.

41
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Mayo-Junio
1963 - N° 166, pág. 11-14.

187
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Y la Iglesia católica en nuestros días, como siempre a lo largo de la historia, fiel


intérprete de las enseñanzas y ejemplo de su Divino Fundador, toma parte activa
en la solución de los problemas sociales no sólo enseñando una doctrina de
grandísima eficacia y recordando los grandes deberes para con los pobres,
necesitados, obreros y empleados, sino realizando ella misma programas de alto
beneficio colectivo, y mejorando las condiciones de vida en la forma más amplia y
conveniente.
El Programa de CARITAS, una iniciativa de amplísimas proyecciones, nos dará
oportunidad de poner en marcha muchos proyectos, despertando la sensibilidad
social y dando a las personas preocupadas de la colectividad el campo requerido
para una acción coordinada, pronta, eficaz y práctica.
Su mecanismo exige una colaboración generosa y constante y ocupará a
centenares de personas, ya que el beneficio se va extender a unas 40.000 personas
aproximadamente, y la distribución se hará a domicilio rigurosamente, y mediante
censos y estudios de cada caso.
Estamos seguros de que el Zulia en esta encrucijada porque está pasando se
mantendrá, como siempre, a la altura de su misión histórica y aunará los esfuerzos
de todos sus hijos para emprender una obra constructiva frente al hambre y el
desempleo.
Para la realización del Programa pedimos en primer lugar la colaboración personal
de quienes estén dispuestos a dedicar unas horas semanales, con preferencia los
sábados y domingos, para llevar los alimentos a cada hogar procurando hacer en
esa oportunidad el mayor bien posible a la familia en el orden moral, social y
cultural. Este trabajo personal es imprescindible porque de otra manera el
Programa no se puede realizar.
También solicitamos de las autoridades del Estado, Municipales, las Empresas,

188
Instituciones culturales y sociales y particulares a quienes Dios ha bendecido con
bienes de fortuna un aporte económico a objeto de atender los gastos por
concepto de almacenaje, transporte, oficinistas y personas empleadas en el
cuidado de los productos que van llegando.
Como veis, amadísimos hijos, con un pequeño esfuerzo de parte de todos
llevaremos a cabo una obra de una importancia sin precedentes en lo que se
refiere a la iniciativa privada. Y al lado de la distribución de alimentos se podrán
emprender otras actividades muy valiosas para la elevación y mejoramiento de
nuestro pueblo.
Por ello estamos seguros de que este anuncio será recibido con la mayor alegría y
entusiasmo de parte de todos vosotros. Sabemos de muchísimas personas
deseosísimas de hacer algo, pero faltaba un programa, que el Señor en su
misericordia ya nos ha deparado.
Al establecer por las presentes Letras el Programa CARITAS en la Diócesis de
Maracaibo nombramos también las personas, a quienes confiamos, llenos de
seguridad de su capacidad y voluntad sincera de servir, la planificación y alta
dirección de esta obra tan importante, que recibimos como un regalo de la Divina
Providencia:
DIRECTOR GENERAL: Pbro. Ángel Ríos Carvajal, COMITÉ DIRECTIVO: Dr.
César Casas Rincón, Sr. Alcibíades León, Dr. Luís Guillermo Pineda, Sr. Carlos
Julio D‟Empaire; Dr. Jorge Pérez Amado; Dr. Humberto Belloso; Sr. Luís
Urdaneta Bravo; Dr. Gregorio Coello; Sr. Omar Pardi; Sr. Hernán Villasmil; Dr.
Gonzalo García Méndez; Sr. José Cruz Medina; Dr. Rafael Morillo Atencio; Sr.
Alfredo Pardi; Sr. Vicente Cupello; Dr. Rafael Casas Hernández; Dr. Alberto Soto
Montero, Sr. Eduardo Smilinzky, Dr. Rafael Díaz Cerrada, Dr. Abigail Romero
Medina.

189
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

El Programa comenzará a funcionar desde el 1º de julio del presente año por


parroquias y bajo la responsabilidad del Sr. Cura Párroco.
Las agrupaciones de apostolado, sociedades religiosas, institutos sociales, familias,
Religiosos y religiosas, debidamente adiestrados y bajo la dirección del Párroco,
forman los vasos capilares en la distribución de los beneficios de CARITAS por
todo el territorio de la Parroquia; por ello de su eficacia y seriedad depende todo
su éxito.
Esperamos, pues, que tantos grupos de apostolado, y personas, inquietos por los
problemas que nos afligen y ansiosos de hacer algo, integren un frente compacto
en torno a su Párroco para la ejecución de un gran plan de trabajo. La parroquia
es la célula fundamental de la Iglesia y la institución por donde los fieles reciben la
incorporación con ella y en donde se rezan las últimas recomendaciones sobre el
cadáver, antes de pasar al cementerio, lugar de espera hasta el Juicio Universal.
Esta es una gran oportunidad de fortificar la vida parroquial. Y no olvidemos,
amadísimos hijos, que la prosperidad y eficacia de las Diócesis como de la Igelsia
depende de la organización y buena marcha de las Parroquias.
Llenos de confianza en la Divina Providencia y encomendando con filial
esperanza este Programa a la Virgen Santísima bajo la advocación de Ntra. Sra. de
Chiquinquirá, Reina y Señora del Zulia, ponemos en manos de nuestros
amadísimos Párrocos, ayudados por los Religiosos y Religiosas, Autoridades y
Grupos de Apostolado y colaboradores, este plan de desarrollo y beneficio para los
pobres y necesitados y con el ánimo de mejorar las condiciones sociales y
económicas de tantas personas.
El 1º de julio, o en la fecha más cercana si las circunstancias no lo permiten ese
día, celebraremos a hora oportuna una Misa en la basílica, a la cual esperamos
asistan los Párrocos y todos sus colaboradores.

190
Pidamos amadísimos hijos, al Señor que nos ayude a todos en este intento de
bien. Vamos a trabajar por su cuerpo Místico, y por la parte más débil, que son sus
pobres. Y Él ha dicho: “siempre que lo hicisteis con alguno de mis más pequeños
hermanos, conmigo lo hicisteis”.
Que el Señor os bendiga y conserve en su paz y gracia.
Esta Pastoral se leerá en los templos de la Diócesis el primer domingo después de
recibirla.
Maracaibo, 1º de Mayo de 1963.

+ DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo Diocesano.

Pbro. Fernando Inciarte Medina


Canciller-Secretario

191
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Obispo Diocesano


sobre la Campaña del Seminario.42

Amadísimos hijos en el Señor.

Hoy comienza en la Diócesis la CAMPAÑA ESPECIAL del Seminario, que se


prolongará hasta el día 9 del próximo mes.

Digo CAMPAÑA ESPECIAL, porque la preocupación e interés por la obra del


Seminario debe extenderse a lo largo de todo el año, pues la suerte y desarrollo
de la vida católica en esta región están profundamente relacionados con este
Instituto, en cuyo seno se forman los sacerdotes, y de su número y preparación
depende el catolicismo.

El sacerdote, en efecto, es el obrero del Evangelio, su paladín, y el que instruye,


santifica y gobierna las almas desde los diversos sitios del Orden Sagrado.

Nuestra situación es muy grave. El Estado crece en todos los demás órdenes, y
en forma admirable y digna de todo encomio. El número de sacerdotes nativos
va decreciendo, y los seminaristas, y los futuros rectores de los destinos
espirituales, son muy pocos. El contraste entre el desarrollo material y
espiritual es impresionante. No habiendo florecimiento en el Seminario es
imposible la abundancia de clero a que aspiran los católicos.

Como la formación del sacerdote lleva muchos años no tenemos tiempo que
perder. Es necesario comenzar cuanto antes y con todo entusiasmo.

Notamos que por la misericordia del Señor se empieza un renacer en los


diversos sectores sociales en favor del Seminario.

Dará su fruto, y muy consolador. Ojalá los ejemplos que muchas familias están
dando sean generosamente imitados.

42
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Mayo-Junio
1963 - N° 166, pág. 14-16.

192
¿Qué se pide a los católicos de la Diócesis para el Seminario?, me preguntaréis
vosotros.

1º) VOCACIONES. Los jóvenes que se sienten llamados al sacerdocio que no se


hagan sordos a la invitación que el Señor les hace de seguirlo en la obra
extraordinaria de la salvación de las almas. Y las familias, en cuyo seno aparece
una vocación, que lejos de oponerse a ella, cooperen y hagan propicia su
cristalización permitiendo y ayudando el ingreso de su hijo al Seminario. Para el
joven es una predilección con que la Divina Providencia lo distingue y para la
familia un honor y una bendición.

2º) COOPERACION para el Seminario. a) Oración. Esta es una obra de Dios, y las
obras de Dios nacen, crecen y llegan a su triunfo mediante las oraciones y
sacrificios del pueblo cristiano encabezado por sus pastores, sacerdotes y almas
consagradas al servicio divino. b) Limosnas. En el Seminario se gasta mucho
dinero, porque la formación del sacerdote se realiza en un largo internado, que
exige cómodos locales y de costoso sostenimiento. Y la inmensa mayoría de los
aspirantes pagan poco o casi nada.

Tremendamente angustiado por el porvenir de la Diócesis a causa de la escasez


de clero que se va acentuando día tras día he querido lanzar este nuevo
llamamiento en solicitud de ayuda y apoyo de parte de mis diocesanos en favor
del Seminario en la forma expresada: candidatos para el sacerdocio, oraciones y
limosnas para su mantenimiento.

Aquí seguramente hay muchas y magnificas vocaciones, y también recursos


económicos para mantener un gran Seminario. Hemos de unirnos todos para
buscarlas y arbitrar los medios. Y así este pueblo que ha construido estupendos
templos, testimonio vivo de su fe, dará a la Iglesia santa de Dios una pléyade
gloriosa de sacerdotes, en número y calidad, continuadores esforzados de los
que han regado y riegan este suelo con los sudores apostólicos.

Amadísimos hijos: la obra del Seminario es la obra central.

Para esta CAMPAÑA ANUAL hemos dispuesto lo siguiente:

193
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

1º) Un solemne novenario al Espíritu Santo por las vocaciones, que comenzará
el día 24 del presente mes, y consistirá en rezo del Santo Rosario predicación
sobre el sacerdocio y el Seminario, lectura de la novena y bendición con el
Santísimo Sacramento.

2º) El día 2 de junio, Festividad de Pentecostés y día de los Seminarios, habrá


una Pontifical en la Santa Iglesia Catedral a las 7 de la noche. Ocupará la
cátedra sagrada el R.P. Gustavo Manzanares. Asistirán representaciones de las
Parroquias, los Consejos Diocesanos de la Acción Católica, Secretariado de
Cursillos de Cristiandad y Legión de María.

3ª) La Colecta de ese día en todos los templos, capellanías de la Diócesis se


reserva integra para el Seminario.

4º) Como ya está anunciado desde esta fecha, 19 de mayo, hasta el 9 de junio,
quedan prohibidas todas las demás colectas que suelen hacer en la Diócesis con
destino a obras católica, ya sea pidiendo directamente ya sea por medio de
rifas, bingos, etc.

Termino pidiendo a los sacerdotes, asociaciones piadosas, organizaciones de


apostolado y colaboradores en la propaganda católica el mayor interés por esta
CAMPAÑA DEL SEMINARIO.

Esta Circular se debe leer en todos los templos y en las Misas de hora el
próximo domingo.

Os bendice en el Señor.

Maracaibo, Mayo 19 de 1963.

+ DOMINGO ROA PEREZ

Obispo de Maracaibo

194
Disposiciones del Obispo Diocesano sobre las Misas
por la Salud de Juan XXIII.43

GOBIERNO SUPERIOR ECLESIASTICO


Como ya lo sabemos por las noticias que nos llegan por la prensa y la radio, la
salud del Papa se ha ido minando cada vez más, no obstante su gran resistencia
física.
La enfermedad del Papa llena de tristeza no solamente a los católicos sino también
a los hombres de buena voluntad que han visto en él a un infatigable luchador
por la paz y la comprensión de los pueblos entre sí. Iniciador del gran
acontecimiento, llamado a darle una extraordinaria vitalidad a la obra
evangelizadora de la Iglesia. Aún en su lecho de enfermo el Augusto Pontífice
dedica largas horas de actividad a la revisión y estudio de los documentos en
preparación para la segunda etapa, señalada para Septiembre.
Pedimos al Clero y Fieles oraciones por Su Santidad suplicándole al Señor se
digne prolongar la preciosa existencia de este siervo suyo, tan querido no sólo de
los católicos sino también de los que no pertenecen a la Iglesia, ya que ello
constituye una enorme ventaja para la misión del Sumo Pontífice.
Disponemos que en las Misas se diga “Pro Re Gravi”, de conformidad con las
Rúbricas, la oración “Pro Infirmo” que se halla en las Misas votivas.
Maracaibo, 28 de mayo de 1963.
+ DOMINGO ROA PEREZ
Obispo de Maracaibo

43
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Mayo-Junio
1963 - N° 166, pág. 16.

195
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Disposiciones del Obispo Diocesano


sobre la Muerte del Papa Juan XXIII.44

EL OBISPADO DE MARACAIBO Y SU CAPITULO CATEDRAL

CONSIDERANDO

Que ha muerto el Santísimo Padre el PAPA JUAN XXIII después de haber


gobernado la Iglesia católica por más de cuatro años, con la mirada, el corazón y el
esfuerzo puesto al servicio sincero de la unidad del mundo cristiano y de la paz de
la humanidad.

CONSIDERANDO

Que precisamente, como fruto de ese esfuerzo de unidad y de paz, el mundo no


sólo católico sino hasta pagano y anticatólico se ha conmovido hondamente ante
la noticia de su enfermedad y muerte, ya que gobiernos y pueblos de la tierra, en
unidad jamás vista de sentimientos, lloran hoy la muerte de este insigne Pontífice;

DISPONEMOS

1) Se declara motivo de duelo oficial para la Diócesis de Maracaibo la muerte del


Santísimo Padre el Papa JUAN XXIII, a partir de esta fecha y durante OCHO
DIAS consecutivos.

2) Dese durante estos ocho días de duelo, a las 9 de la mañana de cada día, un
DOBLE MAYOR de cien campanadas, en todas las Iglesias de la Diócesis.

44
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Mayo-Junio
1963 - N° 166, pág. 17.

196
3) Celébrese en la Iglesia Catedral de esta ciudad el próximo 10, alas 7 de la
mañana, un SOLEMNE FUNERAL de día séptimo, con oración fúnebre que
predicará el Reverendísimo Sr. Canónigo Magistral.

4) En todos los Templos y Oratorios de la Diócesis celébrense sufragios por la paz


eterna del Santísimo Padre el Papa Juan XXIII, el día y hora que dispongan los
respectivos Párrocos, Rectores y Capellanes.

5) Invítese para el Funeral del Lunes 10 de junio al venerable Clero Secular y


Regular, a las Congregaciones Religiosas, a los Poderes Públicos, al Cuerpo
Consular, a los Colegios católicos y a todos los fieles.

En Maracaibo, a los tres días del mes de Junio de mil novecientos sesenta y tres.

+ DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

Siguen las firmas de los miembros del Capítulo de Catedral.

197
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Disposiciones del Obispo Diocesano


con ocasión de la elección para el Pontificado de Pablo VI.45

El Obispado de Maracaibo y el Venerable Capitulo de su Catedral

CONSIDERANDO

Que hoy en la mañana ha sido electo para suceder al Santísimo Padre Juan XXIII
el eminentísimo y reverendísimo Señor Cardenal Juan Bautista Montini,
Arzobispo de Milán, quien ha tomado el nombre de Pablo VI;

CONSIDERANDO

Que el mundo católico ha vibrado de entusiasmo ante la noticia de que ha cesado


tan rápidamente la orfandad en que nos dejó el amadísimo JUAN XXIII, y que
ese entusiasmo se ha visto colmado con la ascensión al Trono pontificio del
Eminentísimo Cardenal Montini, a quien puede decirse que, por unanimidad,
señalaban todos los católicos del mundo como digno sucesor del PAPA JUAN,
por la brillantez que ha revestido la actuación del Cardenal Montini a lo largo de
su vida sacerdotal, diplomática y pastoral;

CONSIDERANDO

Que el mismo nombre escogido por el Cardenal Montini para gobernar a la


Iglesia católica, como es el del Apóstol de las Gentes, el gran San Pablo, es un feliz
augurio de los días de gloria y prestigio que esperan a la Iglesia Católica regida por
el Papa PABLO VI;

45
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Mayo-Junio
1963 - N° 166, pág. 28-29.

198
DISPONEMOS

1) Dese un largo repique solemne de campanas en todas las Iglesias de la diócesis


hoy Viernes 21 de junio, a las 6 de la tarde, como exponente de la rebosante
alegría con que la Diócesis de Maracaibo saluda la elección del nuevo Pontífice.

2) El día fijado para la Coronación del nuevo Papa se celebrará en la Santa Iglesia
catedral de esta ciudad a las 10 de la mañana un solemne TE DEUM de acción de
gracias, para el cual se invitará a las Autoridades, poderes Públicos, entidades
Representativas, Colegios Católicos y a todo el pueblo católico. Predicará la
Oración Sagrada el M.I. Sr. Canónigo Doctoral.

3) Los venerables Párrocos, Rectores y Capellanes dispondrán en sus respectivas


Iglesias, los actos de regocijo que crean convenientes.

4) Desde hoy hasta el día que se fije para la Coronación del nuevo Pontífice, se
rezará PRO RE GRAVI en todas las Misas que se celebren en jurisdicción de la
Diócesis, la oración PRO PONTÍFICE, que se encuentra entre las Misas Votivas,
para implorar del Señor las gracias y auxilios para nuestro Santísimo Padre el
PAPA PABLO VI.

En Maracaibo, a los veintiún días del mes de JUNIO de mil novecientos sesenta y
tres, festividad del Sacratísimo Corazón de Jesús.

+ DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

Siguen las firmas de los miembros del Capítulo de Catedral.

199
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Exhortación Pastoral del Obispo Diocesano


sobre la importancia del voto.46

Nos, Dr. Domingo Roa Pérez, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica
Obispo de Maracaibo. Al Venerable Capítulo Catedral, Clero Secular y Religioso
y Fieles todos de nuestra Diócesis.
Salud y bendición en el Señor.
Amadísimos hijos:
Por las publicaciones aparecidas en la prensa Nos hemos informado de que la
inscripción electoral en el Estado Zulia tiene un índice muy bajo.
Esta noticia es alarmante, porque, como es bien sabido, las elecciones son el
instrumento legal por el que los ciudadanos designan el Presidente de la
República, los Cuerpos Deliberantes en el Congreso Nacional y las Asambleas
Legislativas, y los Concejales encargados de la Administración Municipal.
De la preparación, honradez y eficacia en el desempeño de estos ciudadanos frente
al desarrollo del bien común, depende fundamentalmente el bienestar y
prosperidad del país.
El ejercicio de la democracia no consiste solamente en la facultad de dialogar con
los funcionarios públicos o someter a crítica la gestión administrativa, sino
principalmente en el derecho de elegir las personas investidas de la misión de
ejercer estos delicados oficios en relación con el bien común.
La selección de los ciudadanos, mediante el voto, para ocupar los cargos públicos,
es una forma directa de intervenir en los destinos de la nación; de lo cual no se

46
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV – Julio-Agosto-
Septiembre 1963 - N° 167, pág. 4-6.

200
pueden despreocupar los que tienen derecho a ello, sin faltar a graves
obligaciones.
Dada la importancia del voto, su influencia en la vida pública y el peligro
gravísimo para la nación que se deriva del hecho de que suban al poder hombres
ajenos a la sensibilidad social, enemigos de la religión, y por ello, obstáculo para
que los hombres logren su verdadero fin, la Iglesia siempre ha recordado a los
católicos este deber del voto, que es la única manera legítima de impedir que
ocupen la dirección de los pueblos personas que serían un mal para ellos y para
los demás.
Su Santidad Juan XXIII, de santa recordación, en la gran Encíclica “Pacem in
Terris” dice: “Exhortamos de nuevo a Nuestros hijos a que participen activamente
en la administración pública y cooperen al fomento de la prosperidad de todo el
género humano y de su propia nación”.
Ahora bien ¿Qué mejor manera de atender este deseo del Papa, que inscribirse en
el censo electoral, ir a votar y hacerlo por hombres de comprobada honradez, de
clara idoneidad y segura pericia profesional, que deberán cumplir a cabalidad con
esa función de administrar bien y promover el bienestar de la colectividad?
Ante esta situación que vive Venezuela, amenazada de caer en manos de terribles
enemigos, no pueden los católicos permanecer insensibles cuando se trata de unas
elecciones como las que se avecinan.
Mirad, amadísimos hijos, cuánta diligencia se pone en escoger los empleados
domésticos, los obreros, los oficinistas y personas a quienes confiamos alguna
misión: ¿con cuánta mayor razón ha de procederse en un asunto tan delicado
como es la selección de los hombres, en cuyas manos se pone la suerte de la
Patria?

201
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

La batalla al mal, la lucha por la grandeza, la defensa de nuestros patrimonios, la


conservación de la herencia legada por los fundadores de la nacionalidad, se hace
precisamente en las instituciones que nos hemos dado, mediante la forma de
gobierno democrático, que se mantiene con el ejercicio del voto, que es el arma e
instrumento ciudadano más grande que tenemos en nuestras manos, practicado
con escrupulosidad, prontitud y conscientemente.
Nuestra situación es muy difícil; el país cruza un periodo borrascoso; las
instituciones están constantemente asediadas por las corrientes más peligrosas de
la historia.
No nos suceda a nosotros lo que ha acontecido a tantos países en los cuales la
desidia por parte de algunos sectores en el cumplimiento de este deber de
inscribirse y votar los condujo a la ruina, porque dejaron el poder a personas
inescrupulosas que con la impiedad, el odio y la ineptitud en el manejo de los
destinos públicos, llevaron a la ruina su propia tierra.
Por ello, la experiencia ajena debe servirnos de escarmiento que nos conduzca al
ejercicio de tan sagrado derecho y al cumplimiento de un deber tan delicado.
Amadísimos hijos, que dentro de poco se pueda decir que todos los ciudadanos
del Zulia se han inscrito y están dispuestos a depositar su voto en las urnas
electorales con la responsabilidad que corresponde a esta altísima y delicada
función.
Dado, firmado y sellado en nuestro Palacio Episcopal de Maracaibo, a los diez y
ocho días del mes de Julio de mil novecientos sesenta y tres.

+ DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

202
Comunicado del Obispo Diocesano
sobre la situación de la Iglesia en la Diócesis.47

Amadisimos hijos:

Ya están abiertas en el Seminario Diocesano las inscripciones para el curso lectivo


1963-1964.

El Seminario, como es sabido, tiene por finalidad propia y exclusiva preparar a los
futuros sacerdotes; en este Instituto, además de la formación eclesiástica, se
imparte durante los primeros años la preparación cientifica según el Pensum
oficial hasta el Quinto Año de Bachillerato inclusive.

Hacemos en esta oportunidad un nuevo y caluroso llamado a los jóvenes que


tengan vocación y propósitos de consagrarse al servicio del Señor en el ejercicio de
tan alto y noble oficio: el apostolado.

Estamos necesitando muchos sacerdotes. La situación de la Diocesis es


sumamente angustiosa. Miles y miles de personas de toda edad y condición están
careciendo de asistencia espiritual, que por otra parte piden con insistente
reclamo.

La solución de este problema esta en el Seminario. De su florecimiento dependerá


la suerte del catolicismo en esta región. Por ello urge, sin pérdida de tiempo, llevar
centenares de jóvenes, dotados de buenas cualidades intelectuales y morales a este
Instituto, que viene a ser el centro y corazón de todas las obras católicas de la
Diócesis.

47
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV – Julio-Agosto-
Septiembre 1963 - N° 167, pág. 6-8

203
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Profundamente preocupado por el pequeñísimo número de muchachos con que


cuenta el Seminario Mayor y menor Nos dirigimos en la forma más insistente en
busca de la colaboración al Venerable Clero, Secular y Regular, a los Religiosos y
Religiosas, a los Movimientos de Apostolado Seglar. Les rogamos que Nos ayuden
a biuscar candidatos escogidos para el Seminario. Indiscutiblemente también en
esta Diócesis hay vocaciones. Nos toca a todos hallarlas y orientarlas hacia el
Seminario.

Nos permitimos igualmente suplicarles a las familias, en cuyo seno se manifieste


una vocación, que lejos de ponerle obstáculos y dificultades, más bien le faciliten y
ayuden el ingreso en el Seminario. Una vocación contrariada suele convertirse en
motivo de dolor y amargura para los padres imprudentes y en una pérdida para la
Iglesia y la sociedad.

Pedimos también a los católicos oraciones y sacrificios para que el Señor suscite
muchas vocaciones, y esperamos del pueblo fiel las contribuciones económicas
requeridas para el sostenimiento del Seminario.

DATOS ALARMANTES
Los entendidos en materia de estadisticas relacionadas con la vida del Seminario y
el desarrollo de la vida católica calculan un alumno en el Seminario Menor, etapa
preparatoria, por cada 1.000 habitantes, y uno en el Seminario Mayor etapa
propiamente de formación eclesiástica, por cada 5.000 habitantes.

Según estos cálculos la Diocesis de Maracaibo con 900.000 habitantes


aproximadamente debiera tener en el Seminario menor 900 alumnos, y en cambio
tiene 44; 180 en el Seminario Mayor, y solo tiene 9 actualmente.

De allí la angustia que Nos estremece. Y la formación de un sacerdote supone


muchos años; por ello amadísimos hijos, no hay tiempo que perder.

204
Por esto afirmamos con inmensa pena que la situación de la Igelsia ene sta
Diocesis es muy grave. Se requiere ele sfuerzo generoso de todos para que un día
se pueda decir que el catolicismo está profundamente sembrado en neustra tierra
porque tiene clero propio, según la voluntad de Dios y su Iglesia.

Esperamos que nuestro llamamiento, lleno de urgencia, tenga la mayor acogida de


parte de todos, Clero y Fieles.

Os bendice en el Señor.

DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

Maracaibo, Agosto 14 de 1963.

205
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Señor Obispo anunciando el comienzo de CARITAS.48

Amadísimos hijos:

Tenemos el placer inmenso de anunciaros que la próxima semana, Dios mediante,


comenzará a funcionar definitivamente el ya anunciado programa CARITAS,
organización internacional, creada por la Iglesia Católica para acudir en ayuda de
las personas más necesitadas. Y llegando a nosotros en una hora muy oportuna
reportará beneficios incalculables a todos, beneficiados y colaboradores,
fomentando un alto sentido de fraternidad, traducido en obras buenas, que son
las que resuelven los problemas surgidos en la sociedad.

Hasta ahora ha habido en la Diócesis de Maracaibo importantes obras


asistenciales católicas, sostenidas por la iniciativa privada y el aporte de los
organismos oficiales e instituciones sociales, y en las cuales se viene haciendo
mucho bien a tantas personas de uno y otro sexo, desde la infancia hasta la
ancianidad.

Religiosas, Hermanos de San Juan de Dios y personas particulares al servicio de la


caridad cristiana recorren las calles de la ciudad visitando familias, comercios y
empresas en busca de la contribución para esas obras.

La organización CARITAS reviste una nueva modalidad. Ya los pobres y sus


embajadores no tendrán que ir a buscar la ayuda, sino que los bienhechores, los
que se preocupan por el pobre y desvalido irán personalmente a su casa, y así
tendremos un verdadero ejército pacífico, integrado por personas de diversas
condiciones religiosas, culturales y económicas: sacerdotes, hermanas, religiosos,

48
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV – Julio-Agosto-
Septiembre 1963 - N° 167, pág. 10-12.

206
padres de familia, profesionales, estudiantes, etc., que se desplaza hacia las diversas
barriadas y caseríos con el ánimo de ayudar, estimular y educar. Hubo tiempo en
que los pobres nos buscaban. La nueva avanzada de la caridad cristiana nos exige
que los busquemos nosotros.

Como a los Apóstoles a la orilla del Lago de Tiberíades, Jesucristo nos pide a
nosotros que demos de comer a tanta gente que tiene hambre y nos da el alimento
para realizar esta obra por conducto de CARITAS. Y hemos de obedecer a esta
orden del Señor.

Tenemos la seguridad de que los católicos de Maracaibo y personas de buena


voluntad prestarán la mejor cooperación a objeto de que el desarrollo del
programa se haga en la forma más eficaz. Invitamos a las personas a quienes Dios
ha bendecido con bienes de fortuna a colaborar económicamente con el objeto de
darle la mayor amplitud posible mediante el aumento de los beneficios a favor de
las clases necesitadas.

Unidos en la caridad de Cristo que “es paciente, es benigna; no es envidiosa, no


es jactanciosa, no se hincha; no es descortés, no es interesada, no se irrita, no
piensa mal; no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad; todo lo excusa,
todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera”, podremos hacer mucho para una
renovación cristiana de la sociedad, tan amenazada por el odio, las divisiones, los
intereses bastardos y el frío egoísmo.

El programa de CARITAS basado, iluminado y orientado por el espíritu del


Evangelio será un poderoso instrumento para contener esa precipitación que nos
lleva al peor de los desastres, sí continúa en la forma que lleva. La caridad, corazón
y médula del Cristianismo, no ha pasado de moda, está vigente, con todo rigor, y

207
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

de su mayor o menor aplicación dependen el bien o mal que informan nuestras


realidades sociales.

CARITAS une en el bien, en el ejercicio de los más nobles sentimientos, en la


búsqueda de un mundo mejor. Por ello abrigamos la más firme esperanza de que
se convertirá en imponente baluarte contra el mal. Estaremos sumidos en los
templos para rendirle culto a Dios, para recibir el pan eucarístico, y en el trabajo
de los barrios y en la casa de los pobres para alimentar, dar de beber y vestir el
cuerpo doliente de Cristo que son sus pobres.

CARITAS es obra de la Iglesia. Y la Iglesia tiene organización. Sus células


fundamentales que son las parroquias. Por eso el Párroco es el director nato, el
responsable, el alma y la vida de este instrumento de bien. Los fieles y
colaboradores deben ponerse a la orden suya, trabajar con él y ayudarlo. Ninguna
otra institución por su cuenta puede, ni está autorizada para tomar iniciativa por
cuenta propia en el desarrollo del programa. CARITAS está por encima y fuera de
partidos y orientaciones de grupo.

Como CARITAS es obra de la Iglesia, espiritual y sobrenatural, vamos a empezar


pidiendo los auxilios del Señor por intercesión de la Virgen Santísima de
Chiquinquirá a fin de que ella nos ayude en esta gran empresa de bien que vamos
a comenzar. Y así el próximo miércoles, 18 de septiembre, tendremos una Misa
rezada en la Basílica a las 6.30 de la tarde con asistencia del Comité Central
Diocesano, los Párrocos y Comités Parroquiales.

Esperamos que a esa Misa asista el mayor número de fieles. Esa ceremonia tiene
una doble finalidad: darle gracias al Señor porque este hermoso programa ha
llegado hasta nosotros y pedirle que nos ayude a desarrollarlo con la mayor
perfección. Será la presencia de los cristianos para decirle a la Virgen Santísima

208
que estamos dispuestos a cumplir en la asistencia a los pobres en una forma
cristiana, fraternal, sincera, pronta y decidida.

Maracaibo, 13 de septiembre de 1963

Os bendice en el Señor,

Domingo Roa Pérez

Obispo de Maracaibo

209
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Pastoral del Excmo. Sr. Obispo Diocesano


sobre el Día de las Misiones.49

Nos, Domingo Roa Pérez. Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede,
Obispo de Maracaibo. Al muy Ilustre Cabildo Diocesano, a los Sacerdotes
Seculares y Regulares, a los Miembros del Apostolado Seglar, a las Asociaciones
Religiosas y Fieles de nuestro Obispado,
Salud y Paz en el Señor:
El próximo 20 de octubre es el día de las Misiones Católicas. Jornada que la
Iglesia dedica todos los años a promover entre los fieles el apoyo a la obra
fundamental en su vida, cual es la de difundir la doctrina revelada.
Se entiende por Misiones Católicas, como lo sabéis, el trabajo desplegado por la
Iglesia con el objeto de predicar el Evangelio y llevar la vida cristiana a aquellos
países que todavía no conocen el mensaje de Cristo, en cumplimiento de la orden
dada por el mismo Redentor a sus Apóstoles de “Id al mundo entero y predicad el
Evangelio a toda la creación” (San Marcos 16-15), para que conociéndole, se
conviertan, y convirtiéndose y viviendo la vida cristiana, se salven, porque “el que
creyere y fuere bautizado se salvará; más el que no creyere, será condenado”
(Marcos 16-17).
Así lo entendieron y practicaron los Apóstoles desde los primeros tiempos de la
Evangelización, pues según nos narra el mismo San Marcos “y ellos, partiéndose
de allí predicaron por todas partes” (Marcos16-20).
Y en los Hechos de los Apóstoles, el primer libro de la historia de la Iglesia, se nos
cuentan las correrías por los caminos del mundo, entonces conocido, en busca de
aquellos que no habían oído la predicación de Cristo, ni tenían noticias de los
49
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Octubre-
Noviembre-Diciembre 1963 - N° 168, pág. 19-21.

210
grandes acontecimientos sucedidos en Palestina con motivo del nacimiento,
milagros, pasión y muerte de Jesucristo.
La Iglesia, eminentemente dinámica y proselitista por su constitución misma, ha
tratado durante toda su historia, como lo demuestra su incansable actividad, de
llegar a todos los sitios. Pero en empres tan difícil, frente a dificultades de todo
género, no ha logrado cubrir su objetivo en la forma y medida de sus altas
aspiraciones. Países ya cristianos en otro tiempo, o casi cristianos, regresaron al
paganismo por las persecuciones y la resistencia de un mal entendido
nacionalismo, opuesto a toda presencia extranjera, otros han colocado barreras
insuperables a la entrada del misionero por diversos motivos.
Para el momento actual, de los 3 mil millones de habitantes que pueblan la tierra,
mil millones aproximadamente son cristianos, pertenecientes a diversas
denominaciones, y de estos un poco más de los 500 millones son católicos. La
Iglesia tiene ante sí la labor formidable todavía de cristianizar los paganos y llevar a
la unidad de la fe bajo el cayado de un solo pastor a los cristianos disidentes. Y es
problema muy urgente, porque de conformidad con la enseñanza permanente de
la Teología, Jesucristo ha establecido la Iglesia precisamente para que los hombres
alcancen la salvación de sus almas. En ella, en efecto, están los medios normales
para esta trascendental finalidad. Los que mueran fuera de ella no alcanzarán la
felicidad eterna.
De allí la inquietud permanente de la Iglesia, Madre cariñosísima, de llevar los
beneficios de la Redención a tantos millones de hombres, que viven cubiertos con
las sombras del paganismo, en inminente peligro de condenación eterna. Si
conmueven el atraso, la miseria material, la falta de cultura de tantos países
paganos, cuánto más nos debe preocupar la suerte espiritual y el destino de sus
almas.

211
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

La Iglesia nos recuerda que la obra de la evangelización es una gran empresa que
corresponde a todos los católicos, a cada uno de acuerdo con el puesto que ocupa
en esta gran sociedad. Los tesoros insondables del cristianismo son para los
hombres de todos los tiempos, razas y naciones. Y a medida que se van recibiendo
han de comunicarse a los demás, porque son el olor de suavidad, la luz de Cristo,
el bien, que participado se hace más grande en quien lo transmite.
La obra de las Misiones es un trabajo de proporciones gigantescas. Supone la labor
personal de millares y millares de misioneros y misioneras e inversiones cuantiosas
de dinero para sostenerlos y abrir y mantener escuelas, orfelinatos, ancianatos,
universidades y muchas iniciativas requeridas como medios auxiliares para abrirse
camino con la cultura y la caridad en los ambientes paganos. Y así el cristianismo
no solo lleva un mensaje espiritual, sino que se presenta igualmente como lo que
es en todos los sitios, abanderado de la cultura, propulsor de una justicia social
elevada y pregonero de la paz y la prosperidad.
Para esta tarea tan grande y al mismo tiempo tan noble el Romano Pontífice,
Vicario de Cristo y Conductor Supremo de los destinos del Catolicismo, pide a
todos sus hijos del mundo entero una ayuda generosa, especialmente con motivo
de celebrarse la Jornada Misional. Esta ayuda puede ser así: Oraciones,
Comuniones, Misas, Rosarios y Sacrificios por las Misiones.
Aporte monetario mediante una limosna generosa entregada a la Parroquia o
templo en donde se oye la misa, de allí pasará a la Curia y de ésta a roma, para
que el Papa las distribuya según el plan general de evangelización, que se ha
trazado para los países paganos.
La ayuda a las Misiones será la mejor manera de agradecer el don de nuestra fe, y
os insinuamos además que en este año se ofrezca por la paz de Venezuela, para
que el Señor nos libre de los peligros tan grandes que nos amenazan, ya que la

212
limosna, según la Escritura, cubre la multitud de los pecados, que traen tantos
castigos.
Pedimos a los señores Curas Párrocos y rectores de Iglesias que tomen el mayor
interés por darle solemnidad al Día Misional y promover una recolecta generosa
entre los fieles. Como siempre nos permitimos manifestarles a las personas
integrantes del apostolado seglar y a todos los que prestan su colaboración en las
actividades de parroquias y templos, el deseo de que ofrezcan y presten su ayuda a
los sacerdotes en la celebración de esa Gran Jornada.
A los Señores Directores de Colegios Católicos les renovamos nuestra confianza
de que este año, como en los anteriores, harán el mayor esfuerzo a objeto de que
en sus planteles se celebre la fiesta con esplendor y se haga la colecta con
entusiasmo.
Agradecemos en nombre del Señor y de su Santa Iglesia lo que se haga en
beneficio de las Misiones Católicas.
Os bendice en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Maracaibo, 7 de Octubre de 1963.

+ MONSEÑOR DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

Pbro. Antonio Labiano Vitoria.


Canciller-Secretario

213
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Instrucción pastoral del Obispo Diocesano


sobre la no participación de los sacerdotes en planchas electorales.50

A los fieles del Obispado.

Algunas personas nos han preguntado que si entrarán sacerdotes en las planchas
electorales de los próximos comicios. LES HEMOS RESPONDIDO QUE NO.

Como el asunto tiene interés para la opinión pública, y en particular para los
católicos, nos permitimos exponer a unos y recordar a otros la doctrina y razones
que prohíben al sacerdote el tomar parte en este género de actividades.

1. Dada la alta misión del sacerdote y el ministerio especifico que desempeña


que no tiene por fin las cosas humanas y terrenas por grandes e
importantes que parezcan, sino las divinas y eternas, la Iglesia ha
establecido en el Código de Derecho Canónico que se abstenga de los
oficios y cargos entre los cuales están también precisamente los que se
proveen con las campañas electorales.
2. El Episcopado Venezolano, puesto por el Espíritu Santo para regir la Iglesia
Católica en Venezuela bajo la suprema dirección del Romano Pontífice,
viene urgiendo el cumplimiento de las disposiciones del Código en el
sentido de que ningún sacerdote figure como candidato en las elecciones.
(Conferencia del Episcopado en Mérida, 1952, y en la última reunión
efectuada en Los Teques en julio del presenta año. Ver Carta Colectiva).
3. El Sumo Pontífice Juan XXIII, de santa recordación tan justamente
admirado por propios y extraños refiriéndose a la actuación de la doctrina

50
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Octubre-
Noviembre-Diciembre 1963 - N° 168, pág. 13-15.

214
de la Iglesia en el campo social expresa lo siguiente: “De la instrucción y la
educación (social) es preciso pasar a la acción. Es un deber que
corresponde, sobre todo, a nuestros hijos del laicado estando ellos, en
virtud de su estado de vida, ocupados habitualmente en el
desenvolvimiento de las actividades y en la creación de instituciones de
contenido y finalidad temporal”. (Mater et Magistra). Y en otro sitio, la
Encíclica Princeps Apostolorum había insistido en que los sacerdotes se
dedicaran a la finalidad propia; la predicación, la santificación y salvación
de las almas, dejando aún las obras directamente auxiliares del apostolado
a seglares preparados para ello. Cuanto más las que no son de su
incumbencia.
4. En una Diócesis tan necesitada de clero como la de Maracaibo, la presencia
de sacerdotes en oficios y empleos propios de seglares, además de chocar
con la disciplina y normas de la Iglesia, resultaría un contrasentido y una
pérdida lamentable de energías para la atención espiritual y sobrenatural de
los fieles que solicitan constantemente administración de los sacramentos,
misas, dirección espiritual, predicación y tantos ministerios que
únicamente el sacerdote puede realizar, y otras obras de apostolado, muy
importantes, que requieren la asistencia, orientación y formación del clero
como alma, vida y motor de ellas, tales como la Acción Católica, Legión de
María, Sociedades Religiosas y Pías Uniones, Catequesis, Cursillos de
Cristiandad, etc., lo que no se puede hacer en debida forma por la escasez
de clero.

EL SACERDOTE Y EL PUEBLO

215
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Tal vez estas normas disciplinares de la Iglesia susciten en algunas personas no


suficientemente ilustradas acerca de lo que es la verdadera obra del sacerdote
católico, la idea de que con ellas se coarta en el clero el trabajo por el pueblo, el
interés por el bien de la colectividad y la creación de lo que ahora se llama
sensibilidad social.

Sin embargo, nadie tan conocedor de los problemas sociales en toda su crudeza
como el sacerdote. Por ello dice Pío XII, “quien tiene cura de almas, quien puede
sondear los corazones, conoce las lágrimas ocultas de las madres, el resignado
dolor de muchos padres, las innumerables amarguras de las que ninguna
estadística habla ni puede hablar”.

No es necesario al sacerdote ocupar puestos públicos ni empleos propios de


seglares para llegar a los pobres, humildes y necesitados y extender el radio de
acción, lleno de favores por los diversos sectores y capas sociales. “Todos los
beneficios que la civilización cristiana ha traído al mundo –enseña Pío XI– se
deben, al menos en su raíz, a la palabra y a la obra del sacerdote católico”.

¿Quién podrá, en efecto, medir lo que hace un sacerdote en su oración,


administración de sacramentos, predicación, dirección espiritual, catequesis, en el
ejercicio de todo su ministerio de bien, verdad, justicia y pacificación? Sólo Dios
lo sabe.

Colocado sobre y fuera de los intereses de grupo, como padre, maestro y gruía
espiritual el sacerdote enseña la doctrina, corrige los errores y alerta cuando hay
peligro dirigiéndose y atendiendo a todos por igual sin que nadie pueda
apropiarse su personalidad como bandera para imponerse sobre los demás. Ante
su altísima misión, los hombres se alinean en dos grandes sectores: los que lo
oyen, ponen en práctica sus enseñanzas tanto en la vida pública como en la

216
privada y los que no le oyen, o fragmentan la doctrina, y tomando lo que les
conviene, rechazan lo que choca con sus objetivos.

El pueblo quiere al sacerdote alejado de estas contiendas. Según la insistente


orientación de la Santa Sede toca a los seglares católicos, hombres de sólida
preparación, capacidad profesional y comprobada honradez tomar sobre sus
hombros la responsabilidad de actuar en el campo social la doctrina de la Iglesia.

Hemos expuesto una síntesis del pensamiento de la Iglesia Católica acerca de este
punto de las candidaturas de los sacerdotes para las planchas electorales con el fin
de que se vea que esa disposición no es un capricho sino una necesidad. No se
aparta el sacerdote de la lucha por la solución de los problemas sociales, al
contrario se le está empujando a que junto con las otras Instituciones oficiales y
privadas, contribuya a mejorar nuestras condiciones sociales.

Tenemos un formidable instrumento de bien el Programa CARITAS, cuya


dirección y responsabilidad en cada parroquia está en manos del párroco. Ahí
tiene el sacerdote un campo casi inexhausto para hacer bien a las clases más
menesterosas en sentido material, moral, social, educacional en el cual podrá
aglutinar a sus feligreses de todas las clases sociales fomentando la ayuda a los
pobres.

Este poderoso instrumento de bien, llegado a la diócesis tan oportunamente va


exigir más trabajo y desvelos a los sacerdotes, que están pidiendo colaboración y
ayuda personal a los seglares de buena voluntad para la realización de una obra
social de extraordinaria significación.

Tienen pues los sacerdotes un campo de acción sumamente interesante para llegar
al pueblo, a los campos y barrios, a todos los sitios en donde su ministerio puede
hacer obra grande y serena por sobre las agitaciones que causan las luchas de

217
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

grupo. Y esperamos, más aún, estamos seguros de que los católicos han de
colaborar generosamente en las empresas que ellos como obreros de la Iglesia,
inician y llevan a cabo con tantos sacrificios.

Esta nuestra Instrucción será leída en las Misas de hora en todos los templos y
capillas de la Diócesis el primer domingo después de que se reciba.

Maracaibo; 19 de Septiembre de 1963.

DOMINGO ROA PEREZ

Obispo de Maracaibo

218
Carta Pastoral del Excmo. Obispo Diocesano
con motivo del mes de octubre.51

Nos, Domingo Roa Perez, por la gracia de Dios y la autoridad de la Santa Sede,
Obispo de Maracaibo, al muy Ilustre Capitulo, al Clero Secular Y Regular, a los
Religiosos y Religiosas, Cofradias y Militantes del Apostolado Seglar.

Salud, paz y bendición en el Señor:

Aprovechando la proximidad del mes de octubre, dedicado por la Iglesia a una


especial veneración de la Virgen Santísima bajo el titulo de Ntra. Sra. del Rosario,
queremos recordaros la insistente recomendación que de esta forma de piedad
vienen haciendo los Romanos Pontífices.

En diversos documentos dirigidos a los católicos han pedido que se practique esta
devoción, que es una excelente manera de orar, utilísima para la consecución de la
vida inmortal, difundida admirablemente, no sin superior insinuación e
inspiración de la Virgen Madre de Dios, muy fácil a todos, aún a los indoctos y
personas sencillas.

El Rosario mariano, llamado Psalterio de la Virgen o Breviario del Evangelio y de


la vida cristiana está compuesto de tres oraciones, como lo sabéis, el Padrenuestro,
el Avemaría y el Gloria, que se repiten varias veces, jalonadas por la enunciación
de importantes hechos de la Vida del Señor y de la Virgen.

Esa misma petición de idéntica manera, lejos de tener nada de estéril ni de


molesto, posee por el contrario una admirable fortaleza, como muestra la

51
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV – Julio-Agosto-
Septiembre 1963 - N° 167, pág. 16-19.

219
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

experiencia, para infundir en los que oran la confianza en la impetración y para


hacer violencia en el corazón maternal de María.

La cotidiana recitación del Santo Rosario contribuye poderosamente a despertar el


aprecio por los bienes celestiales, pues, al hacernos meditar en la última parte del
triunfo de Jesucristo y de su Madre, nos muestra el cielo abierto y nos invita a la
conquista de la patria eterna.

Así mientras en el corazón de los hombres penetra un ansia desenfrenada por las
cosas de la tierra y cada vez más ardientemente se afanan por las riquezas caducas y
los placeres efímeros, todos los que rezan el Rosario sienten un provechoso
llamado hacia los tesoros celestiales.

Por ello tantas almas hallaron en el Rosario una escuela y un poderoso


instrumento de santificación que las elevó a altos grados de perfección, superando
los atractivos, seducciones y vanidades del mundo. Sin otra oración especial
alcanzaron, meditando y viviendo el contenido del Rosario, una santidad nada
común.

Además el Rosario es una defensa del nombre cristiano frente a los poderosos
enemigos que lo combaten encarnizadamente. Nació en la lucha contra la herejía
albigense en momentos de grave peligro para el cristianismo, fue tomado como
oración del pueblo amenazado por la acometida de la Media Luna, y ahora
cuando el orden social está expuesto a la acechanza del comunismo ateo, el peor
monstruo que han visto todos los siglos, la Iglesia recurre confiadamente a la
Virgen Santísima, cuya poderosa ayuda nunca fue esperada en vano por los que la
imploraron con piadosa y confiada plegaria, y entre las oraciones con que la
honramos ocupa sin duda un puesto especial y distinguido el Santo Rosario.

220
La Iglesia apoyada no en la fuerza ni en las armas, ni en los recursos humanos,
sino que impetrado el auxilio divino por medio de las preces del Santo Rosario,
como armada con la honda davídica está pronta a batallar con el enemigo
infernal.

Si los males y las maquinaciones de los malos crecen, crezca también y aumente
cada día más la piedad de los buenos; que estos se esfuercen en alcanzar de
nuestra Madre amantísima, principalmente por este modo de orar, a ella en
verdad agradabilísimo, que luzcan cuando antes tiempos mejores para la Iglesia y
para la familia humana.

Piden los Papas que se recite el Santo Rosario en el hogar, unidos todos los
miembros de la familia. Decía Pío XII “está de un modo peculiar en Nuestro
deseo el que esta costumbre florezca de nuevo más y más dentro del recinto
doméstico, que se custodie allí celosamente y que viva con nuevos incrementos”.
Qué hermoso espectáculo y cuán acepto a Dios el que se da, añade el Papa,
cuando al caer el día resuena el hogar con la repetición de las alabanzas a la
Augusta Reina del Cielo.

Al pedir encarecidamente a los sacerdotes, especialmente a los que tienen cura de


almas, que prediquen y repitan a los fieles de toda clase social las loas y ventajas
del Santo Rosario, Nos permitimos señalarles dos intenciones en el rezo de esta
gran oración para el mes de octubre, que viene, con el objeto de organizar una
gran cruzada diocesana, unida a la que en otras Diócesis estará en marcha por este
tiempo.

1°.) Por las intenciones del Romano Pontífice y el éxito del Concilio Vaticano II,
cuya segunda fase comenzará el próximo domingo del presente mes. Esta empresa
es tan grandiosa –acaba de afirmar Su Santidad Pablo VI,- que puede considerarse

221
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

entre los mayores beneficios con que Juan XXIII ha enriquecido a la Iglesia y a la
humanidad. Y pide oraciones públicas y privadas, penitencias y obras buenas para
alcanzar del Señor que “ilumine con luz sobrenatural las mentes de aquellos que,
con su consejo y ciencia, prepararán los decretos del Concilio, que es obra de
Dios, y las obras de Dios triunfan con la oración.

2°.) Por la paz de Venezuela. Todos estamos sintiendo la creciente intranquilidad


proveniente de la siembra de odios y ambiciones, sin tener en cuenta el bien de la
patria, y los más preciados dones del orden y la paz. Delante el peligro que nos
amenaza y ante el cual muchos parecen dormir plácidamente hemos de orar y con
fe y devoción para suplicar al Señor que nos libre de las amarguras y pruebas sin
peso ni medida, a que han sido sometidos otros pueblos, que no remediaron las
cosas a tiempo. La Divina Providencia nos ha mirado con misericordia al
concedernos tiempo suficiente para alejar el mal, pero continúa la vida disipada,
los públicos escándalos y las injusticias sociales, causa de grandes castigos.

Amadísimos hijos, es necesario reflexionar, volverse a Dios, prescindir de las


ambiciones y del frío egoísmo para evitar los males que nos amenazan.

Esperamos que durante el mes de octubre se realice una campaña en parroquias,


colegios e instituciones a fin de lograr que el Santo Rosario se recite en templos,
capillas y hogares de manera fervorosa por estas dos grandes intenciones que os
acabamos de indicar.

A objeto de precisar la manera y forma de la campaña disponemos:

1°.) Que a la hora conveniente se tenga durante todo el mes el ejercicio solemne
en todos los templos y capillas donde hay reserva, con Rosario, la oración de San

222
José prescrita por León XIII para el mes de octubre, y Bendición con el Santísimo
Sacramento.

2°.) Que los párrocos, rectores de iglesias y directores de colegios organicen una
campaña en pro del Rosario en familia, para lo cual pedimos a los diversos grupos
de apostolado seglar una generosa colaboración con los sacerdotes en tal sentido.

Os bendice en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Maracaibo, 23 de Septiembre de 1963.

+ Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

223
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Pastoral del Señor Obispo Diocesano

con motivo de la Jornada de la Acción Católica.52

Nos, Doctor Domingo Roa Pérez. Por la gracia de Dios y Autoridad de la Santa
Sede Apostólica, Obispo de Maracaibo. Al muy Ilustre Capítulo Diocesano, a los
Sacerdotes del Clero Diocesano, y Regular, a los Religiosos y Religiosas, a la
Acción Católica Diocesana, Movimientos de Apostolado Seglar y demás Fieles.

Salud, Paz y Bendición en el Señor.

El próximo día 27, último domingo de octubre y Fiesta de Nuestro Señor


Jesucristo Rey, se celebrará en Venezuela la Jornada de la Acción Católica.

Aprovechando tal oportunidad queremos presentaros en breve resumen algunas


ideas que los Romanos Pontífices de los últimos tiempos han inculcado
repetidamente acerca de la Acción Católica, esta moderna forma de apostolado,
que el Papa Juan XXIII no duda en calificar de “necesidad vital y medio
providencial para la Iglesia de hoy”.

La Acción Católica es una organización de seglares, hombres y mujeres de todas


edades y condiciones sociales, que conociendo, amando y viviendo íntegramente
la fe cristiana, tratan de llevarla con su ejemplo y trabajo apostólico coordinado a
todos los ambientes sociales.

Esta ayuda y colaboración prestada por los fieles a las obras e iniciativas propias de
la Iglesia, ha existido siempre. Pues desde los tiempos apostólicos, gentes
convertidas al cristianismo, no contentándose con vivir profundamente su fe,
trataron de cooperar de acuerdo con su estado de vida y posibilidades a la obra de
52
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Octubre-
Noviembre-Diciembre 1963 - N° 168, pág. 22-27.

224
los heraldos del Evangelio. Y así la idea cristiana se propagó por los caminos del
Imperio Romano, no sólo por el celo de los obispos y sacerdotes, sino también
por la obra de los magistrados civiles, de los soldados y de los ciudadanos
privados.

Por ello la Acción Católica en su esencia, es decir como ayuda y participación en


la obra de la de la defensa y difusión del nombre cristiano, nació con la Iglesia
misma y con ella ha venido marchando, compañera inseparable en los grandes
triunfos como en los días amargos. Y así todo el que en alguna manera realiza una
obra de bien con ánimo de orientar al prójimo hacia Cristo y su Iglesia, está
haciendo Acción Católica.

El Romano Pontífice, Vicario de Cristo y alto Conductor de los destinos de la


Iglesia, dadas las circunstancias de nuestro tiempo, de tan escasez de clero e
infiltración laicista, empeñada en excluir a Dios de la vida pública, quiso darle un
ordenamiento jurídico a la ayuda de los fieles en la actividad propia de la Iglesia
mediante una organización oficial. Y así se creó la Acción Católica en sentido
estricto.

Nota característica y distintiva de la Acción Católica así concebida es la misión


dada por el Papa y los Obispos a los seglares para trabajar en el Reino de Cristo
bajo la alta dirección de la Sagrada Jerarquía, dentro de normas y reglamentos
precisos, y la organización mediante la cual toda la labor se desarrolla en sentido
coordinado, a base de programas y planes bien definidos.

La Acción Católica está integrada por fieles que se hallan en línea de avanzada;
por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad humana. Y la Acción
Católica bien entendida y fielmente practicada, decía Pío XII, ofrece a los seglares
una fórmula moderna de plenitud de vida cristiana. Por su eficacia, Pío XI

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

escribiendo al Secretario de Estado, le expresaba que la Acción Católica debe


considerarse por los Sagrados Pastores, como una necesaria incumbencia de su
ministerio y por los fieles como un deber de vida cristiana.

El campo de actividad de la Acción Católica se extiende hasta donde llegue el de


la Iglesia en el aspecto religioso y social. Por esta razón el Papa Pío XI, al hablar del
carácter de la Acción Católica, indicaba que “no es nunca de orden material, sino
espiritual; no de orden terreno, sino celestial; no político, sino religioso. Su fin
propio la distingue netamente de todo movimiento, de toda asociación que se
proponga finalidades puramente terrenas y temporales, aunque sean nobles y
dignas de encomio” (18 de enero de 1939).

La humanidad actual desorientada, equivocada, desconfiada, tiene necesidad de


luz, de orientación, de confianza y espera bases y fundamentos seguros que no
podrán ser otros que la doctrina, los ejemplos y la redención de Jesucristo; y a este
trabajo, tan alto y digno, la Acción Católica ha sido llamada para prestar su
colaboración, devolver una sociedad paganizada al Señor, más aún, para
transformar al mundo de salvaje en humano y de humano en divino.

Forma nobilísima de apostolado la llama Pío XI y luego le aplica estos calificativos


tomados de la Sagrada Escritura: “más vosotros sois linaje escogido” (Isaías 43, 20-
21), “real sacerdocio, nación santa” (Ex. 23,22 LXX), “para que proclaméis las
grandezas” (Isaías 42,2 LXX). (I. Pietri, 2-9 y 10).

El Papa Paulo VI, felizmente reinante, dijo en un discurso a los delegados


episcopales de Italia que la Acción católica “pertenece ya al diseño constitucional
de la Iglesia” (25 de julio de 1963).

Pero no quiere decir sin embargo, que la Acción Católica tenga la exclusividad del
Apostolado como ya lo aclarara Pío XII en repetidas ocasiones. Si es el apostolado

226
príncipe y la forma más acomodada a nuestros tiempos, hay también en la Iglesia
Santa de Dios, inmenso jardín florido en donde nacen las más variadas y fecundas
formas de santidad y de bien, antiguos movimientos y Asociaciones modernas,
que han hecho y continúan realizando importantísimos trabajos apostólicos, al
lado de la de la Sagrada Jerarquía con fidelidad, obediencia y profundo sentido
eclesial.

A ellos la Iglesia no sólo les ha dado la aprobación, sino que los bendice y los
fomenta de mil maneras, porque tienen su campo específico, su labor propia, en
que otros movimientos, inclusive el de la Acción Católica, no les podría sustituir.
Y aún después de la aparición del ordenamiento jurídico de la Acción Católica
como que se han multiplicado más y con los mejores resultados en el campo de la
vida cristiana, hasta el punto de que algunos han pensado que ya la Acción
Católica no es tan necesaria, y que ha sido reemplazada y por lo tanto los Obispos,
Sacerdotes, religiosos y religiosas, ya no estaríamos obligados a ocuparnos de
fomentarla.

A esa duda contesta Su Santidad Paulo VI en el discurso antes citado del 25 de


julio de este año, con la siguiente absoluta afirmación: “esta forma de apostolado
de la Iglesia no ha sido superada, no es sustituible, no está exhausta”. Y aún indica
a los sacerdotes el siguiente consejo: “buscad los nuevos recursos de que aquella
tiene necesidad para conservarse viva y eficaz, en sus mismas raíces interiores, en
sus razones de ser, en su profunda inmersión en las fuentes de la verdad, de la
liturgia, y de la gracia; en su cohesión con la Jerarquía, es decir, con el plano de
salvación instituido por Nuestro Señor, y encontraréis viva y generosa a vuestra
Acción Católica, capaz de nueva vitalidad y de nuevo florecimiento”.

Y después de pedir confianza a los Sacerdotes en la Acción Católica, el Papa se

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

coloca a la cabeza en esa posición, frente a este gran movimiento de apostolado


cuando dice “la confianza la pedimos y por ello la ofrecemos también a los seglares
que pertenecen a aquellas, en la seguridad de que no solo no habremos de
arrepentirnos de haber llamado a estos seglares junto a los pastores de la Iglesia o
de que vengan a aumentarnos los cuidados, los afanes, los temores y los dolores,
sino que habremos de alegrarnos y dar gracias al Señor por habernos hecho
descubrir en estos hijos, así agrupados en torno a nuestro sacerdocio, los más
fieles, los más queridos, los más intrépidos colaboradores, los amigos de las hora
íntimas y tristes, los hermanos, como decía San pablo a los Filipenses “carísimos y
afectísimos, gozo y corona del apostolado evangélico” (Cfr. Phl, 4,1).

Como veis, amadísimos hijos, el Papa, siguiendo la huella de sus antecesores en el


Pontificado Romano, insiste en la necesidad de la Acción Católica, como un
medio irremplazable para la recristianización de un mundo paganizado, ahora en
peligro de caer todo en manos del comunismo ateo. En esta lucha a la Acción
Católica le corresponde su puesto propio y de avanzada, en la expansión del reino
de Cristo y defensa a la vez.

Al mantenerse la Acción Católica en un sitio de primera línea en el apostolado


seglar, cuyo fomento es para Obispos y Sacerdotes un deber, nos corresponde la
ineludible obligación de darle también a la Acción Católica el interés y la atención
que se merece. “La gran tarea de organización carga primariamente sobre el clero y
los religiosos que por el celoso cumplimiento de su sagrado deber proporcionará
un número siempre creciente de fervorosos hombres, mujeres y jóvenes que,
obedientes a la voz del Supremo Pastor y a las directrices de sus Obispos, vendrán
a hacer devotos y valientes cooperadores en conducir a los demás hacia Dios y su
Santa Iglesia” (Pío XII al Episcopado de la India 4-IX-48).

228
Y los primeros beneficiados son tantos los Párrocos que tienen cura de almas,
como los Religiosos y religiosas en el Colegio donde la Acción Católica florece.
Sobre el particular los documentos pontificios se expresan así: En carta dirigida
por el Cardenal Pedro Gasparri al Conde Pietromarchi por orden de Benedicto
XV, dice lo siguiente: “Estas selectas falanges de católicos, son los brazos dados por
Dios y por la Iglesia, a la mente y al corazón del Párroco, son los artífices
verdaderos de todo progreso exterior de la Acción Religiosa y Social del pueblo
católico”. (19-V-1919).

Pío XI, al tratar de la Acción Católica en los colegios, en su carta al Episcopado


Brasileño, afirma: “Esto será muy útil también para los mismos colegios, porque es
fácil comprender cuánto provecho pueden sacar los alumnos de una escuela o
instituto, de sus compañeros educados en el espíritu de la Acción católica, y hará
gran bien en modo particular a las mismas almas de los jóvenes, como hemos
notado muchas veces, porque prevenidas y fortificadas, encontrarán en la
organización que la seguirá en la edad más difícil, una defensa, un sostén para
afrontar y superar los muchos y graves peligros del ambiente social en el cual
habrán de entrar”. (27-X-1935).

Pensamiento en el cual también insiste Pío XII en un discurso dirigido a las


religiosas Asistentes de las asociaciones de la Juventud católica Femenina Italiana.
Y al mismo tiempo les recuerda que los colegios son una excepcional escuela de
dirigentes. “Ningún curso, dice el Papa, por cuidadoso y largo que sea, puede
equipararse con los años pasados en el instituto”.

Los colegios católicos de la Diócesis tienen sus asociaciones piadosas y algunas


obras de apostolado que aplaudimos y bendecimos, pero de conformidad con lo
expuesto de que la Acción Católica tiene una importancia de primera línea, y

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

habida cuenta de que los otros colegios por el laicismo que campea en ellos y la
consecuente dificultad para la formación religiosa de los muchachos, por otra
parte de muy buena fe, que desgraciadamente no pueden dar lo que desearían,
queremos pedir insistentemente en nombre de Dios y de su Santa Iglesia, a los
Directores de Colegios Católicos, que pongan decidido empeño en formar una
Acción Católica floreciente, mediante la creación de Centros Internos, buscando
para ello los mejores alumnos, que sirvan de fermento entre sus compañeros; tal
iniciativa será bendecida por el Señor y profundamente reconocida por la Iglesia.

A los infatigables Párrocos, desvelados siempre por el mejoramiento de su


Parroquia, les insistimos en la necesidad de la Acción Católica, la cual les prestará
notables servicios en la dura faena de hacer frente a la desbandada producida por
el materialismo, la confusión, mal de nuestros días, y la descomposición social,
fruto del olvido de Dios. En los seglares, no solo encontrarán una ayuda, sino
muchas veces un verdadero consuelo, personas que sinceramente entienden la
amargura del apóstol y sus angustias ante los problemas que vive la Iglesia.
Amadísimos sacerdotes, el tiempo dedicado a la preparación de los militantes de
la Acción Católica, se multiplicará en rendimiento por la colaboración, que os
darán en vuestras obras.

Dada esta impresionante escasez de clero que nos agobia, la Acción Católica en la
Diócesis es una necesidad urgente, es imprescindible, porque ella realizará muchas
obras de apostolado, permitiendo al sacerdote atender y dedicarse a las labores
más estrictamente ministeriales.

Queremos expresar nuestro profundo agradecimiento al Apostolado Seglar que


tanto bien hace y especialmente a la Acción Católica, en este su día, por la labor
que viene realizando. Frente a tantas dificultades, muchas incomprensiones, con

230
tesón y sin desmayar, está siempre a nuestro lado, y colaborando con los Párrocos
en todo lo que puede. Junta a nuestra palabra de agradecimiento, está nuestra
congratulación por sus realizaciones y nuestro estimulo y al mismo tiempo nuestra
confianza y apoyo irrestricto para sus proyectos. Adelante, les decimos a todos los
que en alguna forma trabajan por Cristo y su Iglesia. Les invitamos a continuar en
el bien y en la búsqueda de nuevos afiliados.

Pedimos también a los Movimientos de Espiritualidad como Cursillos de


Cristiandad, Ejercicios de San Ignacio de Loyola, Terceras Ordenes y Asociaciones
Piadosas que den militantes a la Acción Católica, lo cual será para ellos un motivo
de nuevas bendiciones en el Señor.

Hacemos una invitación, un llamamiento paternal, y muy urgente, a las personas


de buena voluntad que tienen deseos de trabajar en el Apostolado Seglar para que
vengan a engrosar las filas de la Acción Católica. Los queremos asociar a la obra
magna de fortificar el sagrado reino de Cristo, que es de justicia, de paz, de amor,
de cuyo florecimiento depende también la grandeza de nuestra Patria, porque
fuera de Cristo no hay salvación. Pensad amadísimos hijos que “la Acción
Católica es una gracia singular de Dios para los fieles llamados a colaborar más de
cerca con la Jerarquía” (Pío XI al Episcopado Brasileño 27-X-35).

A todos, Clero y Fieles, Párrocos y Directores de Colegios, Movimientos


Espirituales y Asociaciones Piadosas transmitimos el deseo del Papa Paulo VI a
los Delegados Episcopales de Italia, y los deseos del Papa deben ser para nosotros
una verdadera orden. “Nos deseamos que la Acción Católica adquiera nuevo vigor
y logre nueva capacidad de atraer a ella almas generosas, espíritus jóvenes y fuertes,
hombres y mujeres de pensamiento y de acción, católicos ansiosos de ser
escuchados y valorados para la vitalización cristiana de la sociedad moderna”

231
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Queremos que la Fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey se celebre con la mayor
solemnidad en todas las Parroquias. Es la fiesta del reinado social de Nuestro
Señor, que no quita los reinos temporales, sino los fortifica en la justicia, la
verdad y el bien. En la Ciudad Episcopal habrá exposición solemne del Santísimo
durante todo el día en la Santa Iglesia Catedral y en la tarde una Gran Procesión
con el Santísimo, desde la Plaza Baralt hasta la Plaza Bolívar, que ha de ser una
gran manifestación de fe y amor a Jesucristo.

Por ello deseamos que los Párrocos, Directores de Colegios, Movimientos de


Espiritualidad y Organizaciones de Apostolado, tomen el mayor interés a fin de
que esta Procesión tenga una asistencia multitudinaria. Los Párrocos Foráneos
prepararán actos especiales.

A trabajar, amadísimos hijos, por Cristo y su Iglesia, fuera de la cual no hay paz
verdadera.

Estas nuestras Letras serán leídas en todas las misas de hora de Iglesias,
Capellanías y Colegios, el próximo domingo 27 de octubre.

Os bendice en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

+ MONSEÑOR DOMINGO ROA PEREZ

Obispo de Maracaibo

Maracaibo, 21 de Octubre de 1963.

Por mandato de Su Excelencia Reverendísima.

Pbro. Antonio Labiano Vitoria

Canciller-Secretario

232
Carta Pastoral del Señor Obispo Diocesano sobre las elecciones
del domingo 1° de diciembre de 1963.53

Nos, Domingo Roa Pérez. Por la Gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede,
Obispo de Maracaibo. Al Venerable Capítulo Diocesano, a los Sacerdotes del
Clero Diocesano, y Regular, a los Religiosos y Religiosas, a los Militantes de la
Acción Católica, Cursillos de Cristiandad, Legión de María, Sociedades Piadosas y
Fieles del Obispado.
Salud y paz en el Señor.
Queremos volver por segunda vez, dada la importancia del asunto, sobre un tema
del cual ya hablamos en Carta Pastoral del 18 de julio del presente año, del que se
han ocupado los Señores Obispos de Venezuela en instrucciones dirigidas a sus
respectivos diocesanos, y por último todo el Episcopado Nacional en Documento
Colectivo suscrito en Los Teques el 1° de agosto: Nos referimos a las elecciones
que se verificarán el próximo 1° de diciembre.
TRASCENDENCIA DE LOS PROXIMOS COMICIOS
El voto es un derecho al cual no se puede renunciar sin faltar a un deber; por ello
es también una obligación, y tal que “abstenerse de votar por simple apatía o
negligencia, constituye una falta moral que puede llegar a ser un pecado grave, si
con la abstención se favorece el triunfo de candidatos o partidos enemigos de
Dios, de la Iglesia, del verdadero bien común o de la dignidad humana” expresa el
mencionado Documento del Episcopado, para añadir que los electores son
responsables, al menos indirectamente, del bien o el mal que hagan las personas
que resulten investidas con autoridad

53
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Octubre-
Noviembre-Diciembre 1963 - N° 168, pág. 28-34

233
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Así habla el Episcopado porque estas elecciones tienen una extraordinaria


importancia para Venezuela. Se está jugando quizá el porvenir por muchos años.
Para nadie es un secreto la situación que confrontamos: divisiones de la familia
venezolana, siembra continua de odios, destrozo de la economía,
descristianización casi masiva de la niñez y la juventud, desempleo y
empobrecimiento. Y aquí el comunismo ateo, perfecto estratega, pescador de todo
río revuelto o del que él enturbia, realiza sus maniobras habitualmente. Divide y
confunde para reinar.
Venezuela está frente a un problema social de proporciones gigantescas y vive un
período permanentemente explosivo.
Amenazada por el peligro más grande que es el comunismo, desgraciadamente no
sabemos a punto fijo donde está el comunismo y quienes son los comunistas.
¿De qué elementos y de qué sistemas económicos y políticos va a echar mano el
nuevo gobierno para hacer frente a tan grave amenaza dando una acertada
solución al problema social?
A) DEL LIBERALISMO? Pero si es la causa de los males que deploramos y que
nos está llevando al comunismo. “No habría socialismo ni comunismo –dice Pío
XI- si los que gobiernan los pueblos no hubieran despreciado las enseñanzas y las
maternales advertencias de la Iglesia: pero han preferido construir sobre las bases
del liberalismo y del laicismo otros edificios sociales, que parecían a primera vista
potentes y grandiosos, pero que bien pronto se ha visto carecían de sólidos
fundamentos” (Divini Redemptoris).
B) DEL SOCIALISMO? Es incapaz igualmente para resolver la cuestión social,
pues perjudica al mismo trabajador, de cuya suerte dice preocuparse, y es además
grandemente injusto, porque hace fuerza a los que legítimamente poseen,
pervierte los deberes del estado, e introduce una completa confusión entre los

234
ciudadanos. Tremendo monstruo de la sociedad civil –dice León XIII- cuyo
funeral parece. Y es el camino que conduce a su heredero directo, que es el
comunismo, cuya monstruosidad está fuera de concurso.
C) Queda la tercera hipótesis: LA DOCTRINA SOCIAL predicada por la Iglesia
Católica, de la cual dijo León XIII “sin duda alguna afirmamos que serán vanos
cuantos esfuerzos hagan los hombres si desatienden a la Iglesia, porque la Iglesia
es la que saca del Evangelio las doctrinas que pueden resolver completamente el
conflicto, o por lo menos, hacerlo más suave quitándole toda aspereza” (Encíclica
Rerum Novarum). Y Pío XI: “la salvación de toda la sociedad humana está, ante
todo, en la eterna e inmutable doctrina evangélica” (Carta “Firmissiman
Constantiam” al Episcopado Mexicano).
He ahí, amadísimos hijos, a grandes rasgos los tres grupos o tendencias político-
sociales que se ofrecen en este momento al pueblo venezolano para emprender la
solución de los graves problemas surgidos en la marcha del país.
Estas elecciones no son una simple escogencia de aspirantes a los puestos públicos,
los ciudadanos de turno, y que por lo tanto solo interesarían a los que viven de los
empleos oficiales. No. Se trata de seleccionar propiamente el sistema político-
económico que por voluntad del pueblo recibiría el encargo de buscar salida al
actual estado de cosas.
El paso es muy delicado. “La desidia en esta materia –dice el Episcopado
Venezolano en el documento antes mencionado- bien podría ser mañana a causa
de íntimos remordimientos y hasta de lágrimas para entonces tan amargas como
inútiles”.
Prácticamente hace a los electores responsables de los males que vengan a la patria
si hubiera descuido en la votación, negligencia en la escogencia al darle el voto a
partidos o personas que por su incapacidad, falta de rectitud moral, irreligión y

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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alianza con el comunismo puedan llevar el país a una hecatombe económica,


política, religiosa y social. En cambio tendrán la inmensa satisfacción que
provendría de haber dado el voto a hombres y partidos que por su honestidad,
acatamiento a las normas de la fe y religión de la mayoría hagan un gobierno de
verdadera restauración.
LA IGLESIA Y LOS CANDIDATOS
La Iglesia no tiene partidos políticos ni candidatos. Pero en cambio si posee una
doctrina social, que “es una parte integrante de la concepción cristiana de la vida”
afirma Juan XXIII en la Encíclica “Mater et Magistra”, y exhorta a que se enseñe en
todos los seminarios, colegios católicos, en los programas de instrucción religiosa
de las parroquias, movimientos de apostolado, asociaciones piadosas u que se
difunda por todos los medios modernos de divulgación.
Y manda que se dé a conocer no sólo para que los católicos se deleiten con la
grandeza y hermosura de una doctrina tan perfecta sino para que se pase a la
realización, porque una doctrina social no se enuncia solamente, -añade el
Pontífice. Sino que se lleva a la práctica en términos concretos. Esto se aplica
mucho más a la doctrina social cristiana cuya luz es la verdad, cuyo objeto es la
Justicia, cuya fuerza es el Amor”.
Ahora bien, de acuerdo con esas normas dadas por el Supremo Maestro de la
Cristiandad, los Obispos, Sacerdotes y todos los Movimientos de Apostolado
Seglar, que hemos llamado a participar en la obra de la salvación de las almas,
tenemos obligación de enseñarla a los fieles desde los primeros grados de
instrucción, más aún, educarlos en esos principios como se hace con el resto del
programa vristiano, formar su conciencia en tal materia siempre que haga falta e
insistir en que la practiquen.

236
LOS SEGLARES Y LA DOCTRINA CATOLICA
¿A quiénes toca ejecutar esas enseñanzas? A los seglares. Así lo indica Juan XXIII
en la misma Encíclica “Mater et Magistra” cuando dice: “De la instrucción y de la
educación es preciso pasar a la acción. Es un deber que corresponde sobre todo a
Nuestros hijos del laicado, están ellos, en virtud de su estado de vida, ocupados
habitualmente en el desenvolvimiento de las actividades y en la creación de
instituciones de contenido y finalidad temporales”.
Y en la “Pacem in Terris”, su último gran documento alabado por todos, insiste más
concreta y determinadamente sobre la idea de la participación efectiva de los
católicos en la vida social: “Exhortamos de nuevo a Nuestros hijos –expresa el
anciano Pontífice- a que participen activamente en la administración pública y
cooperen al fomento de la prosperidad de todo el género humano y de su propia
Nación. Iluminados por la luz del cristianismo y guiado por la caridad es menester
que con no menos esfuerzo procuren que las instituciones de carácter económico,
social, cultural o político, lejos de crear a los hombres impedimentos, les presten
ayuda para ser mejores, tanto en el orden natural como en el sobrenatural. Para
inspirar la vida civil con rectas normas y cristianos principios, -continúa el
Pontífice- no basta que estos hijos nuestros gocen de la luz de la fe y que se
muevan a impulsos del deseo de promover el bien. Se requiere además que entren
en las instituciones de la vida civil y que puedan desenvolver dentro de ellas su
acción eficaz”.
Aquí cabe preguntarse ¿Cómo hará un católico para cumplir la voluntad de Juan
XXIII de que se influya en las instituciones civiles?
Y ellas, lo sabemos perfectamente, se conducen por leyes, normas, estatutos,
ordenanzas y disposiciones que se dictan en el Congreso, las Asambleas y
Concejos Municipales. Y allí nadie llega, por lo menos en las circunstancias

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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actuales, sino por medio de los partidos políticos y los grupos organizados que son
los que escogen los candidatos y los presentan a las autoridades respectivas. Si este
católico, de que venimos hablando, se inscribe en un partido laicista, de tendencia
marxizante o liberal, que no toma la doctrina de la Iglesia en cuenta para la vida
pública, corre el riesgo de cohonestar con su presencia y hasta con su cristianismo
la corriente errónea que ese grupo mantenga. Tales partidos lejos de aceptar la
doctrina social de la Iglesia, la combaten y desechan unánimemente.
En este punto observa Juan XXIII que en las naciones de antigua tradición
cristiana, mientras se progresa en la técnica y los medios humanos, se han
enrarecido la motivación e inspiración cristianas.
Con razón surge la pregunta –anota el Papa- de cómo ha podido suceder este
fenómeno, siendo así que en la institución de aquellas leyes contribuyeron no
poco y siguen contribuyendo personas que confiesan el cristianismo y que, al
menos en parte, conforman realmente su vida con las normas evangélicas. La
causa de esto creemos hallarla en la falta de coherencia entre la conducta y la fe,
concluye Su Santidad.
Y así se explica que mientras al Congreso entran hombres católicos, salen de allí
en cambio leyes no solo dictadas al margen de la inspiración cristiana, sino, lo que
es peor, contra la doctrina y moral de la Iglesia en puntos tan importantes como el
matrimonio, la familia, la educación, las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Esa
era la tesis del partido o grupo que los llevó a ese sitio, y ellos pensaron
erróneamente que el cristianismo solo consistía en rezar algunas oraciones en el
templo o en el silencio de la alcoba, educar los hijos en un colegio católico –libres
de alborotos y coeducación- u oír misa los domingos.

238
No, amadísimos hijos, el catolicismo abarca al hombre total y tiene normas y
orientaciones para todos los estados de vida y circunstancias de actuación pública
o privada.
No conocemos en Venezuela el caso –y si se ha presentado debe ser rarisimo- de
un católico militante en un partido de tendencia liberal, laicista o marxista, que, al
tratarse en el Congreso de aprobar leyes lesivas a la doctrina, disciplina o moral de
la Iglesia se hubiera puesto de pies a defender tales contenidos o a negar su voto
decididamente cuando no se podía más. Siguió el camino de su grupo. Y de
hacerlo, tal vez hubiera tenido que renunciar para dar paso al suplente, de mayor
consecuencia con los suyos.
El Papa Pío XII en un discurso a los Alcaldes y Presidentes de las
Administraciones de Italia se quejaba de que: “hoy existen hombres que quieren
construir el mundo sobre la negación de Dios; hay otros que pretenden que
Cristo quede fuera de la escuela, de las oficinas, de los parlamentos. Y en esta
lucha, más o menos abierta, más o menos declarada, más o menos áspera, los
enemigos de la Iglesia están alguna vez sostenidos y ayudados por el voto y la
propaganda de quienes continúan proclamándose católicos”. (22-VII-56).
UNION DE LOS CATOLICOS EN ESTA HORA DIFICIL
¿Entonces qué camino le queda a un católico sincero que desea luchar por llevar a
las instituciones civiles los principios cristianos? Sencillamente unirse a los
partidos de inspiración cristiana, que defienden la doctrina, la moral, las normas
de la Iglesia en los puntos que se relacionan con la fe y las costumbres, en los
parlamentos y en los lugares que deben actuar los seglares como representantes de
la autoridad civil. Allí, según el pensamiento y enseñanza de la Iglesia, es a los
seglares bien imbuidos en la doctrina social cristiana, a quienes corresponde

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actuar, quedando a la Iglesia el oficio de Maestra y expositora de los principios


como en los demás aspectos de la doctrina cristiana.
Por esta razón los seglares, suficientemente instruidos en estas materias sociales,
que tratan de ilustrar la conciencia de los católicos en los asuntos cívico-cristianos,
y unirlos no solo en la fe sino también en los deberes sociales, no están haciendo
ningún mal, sino simplemente cumpliendo un deber sagrado.
Si los comunistas y los enemigos del cristianismo, superadas las diferencias que
tengan entre sí, se unen, defienden a los suyos, y les hacen propaganda, piden el
voto para ellos y esto frecuentemente para combatir la fe, ¿no podrán los católicos
hacer otro tanto para resistir a sus adversarios, que lo son de su fe, de su Iglesia y
de su Patria? Será acaso, un delito, una inconsecuencia de lesa humanidad
fomentar la unión de los católicos y procurar entre ellos la práctica de un
catolicismo integral que vaya desde la vida privada a la pública y en todas las
circunstancias?
Es evidente que para los católicos que se glorían de tales, no pueden ser lo mismo,
si se procede lógicamente, los candidatos y partidos que aceptan las verdades
religiosas y sociales de la Iglesia y los que la rechazan, los que se inspiran y buscan
la orientación en los documentos pontificios y los que acuden a Carlos Marx y sus
exégetas o a los principios del liberalismo y laicismo.
Es lógico y natural que los católicos beban la doctrina social de la Iglesia en sus
fuentes. Y si los comunistas tratan de llevar a la práctica su concepción de la
sociedad aprendida en Carlos Marx y los intérpretes, no es ninguna
inconsecuencia, al contrario es una posición perfectamente normal, el hecho de
que los católicos se propongan alcanzar, que la sociedad se gobierne con los
principios cristianos.

240
Así tenemos de un lado los comunistas con su Marx y la lucha por dominar a
Venezuela y someterla a un gobierno comunista. Del otro, los católicos con su
doctrina social de la Iglesia y su lucha decidida, encaminada a tener un gobierno
cristiano.
Ahí están los dos grandes campos.
Os hemos hablado con el ánimo de ilustraros en este momento trascendental de
la historia de Venezuela. Aquí hay, como en todas partes, una conspiración en
gran escala contra el cristianismo, que es el único que puede contener el
comunismo. Por ello se busca dividir a los cristianos. Los que a ello contribuyan
“toman sobre sí una terrible responsabilidad ante Dios y ante la Iglesia”, son
palabras de Pío XI hablando de las disensiones de los católicos aprovechadas por
los comunistas.
Y concluimos con estas indicaciones:
1°.- En cuanto a los candidatos y partidos, es claro que en primer lugar se ha de
tomar en cuenta su doctrina social, si aceptan y han difundido los principios
enseñados por las Encíclicas Pontificias en relación con la familia, el matrimonio,
la educación, la intervención de la moral en la economía, las reformas sociales a la
luz del Evangelio y las explicaciones dadas por la Iglesia.
Si tal aceptación se une a la práctica sincera de la vida cristiana, muchísimo mejor.
2°.- No sólo el comunismo está condenado por la Iglesia. También lo han sido el
liberalismo en todas sus escalas y el socialismo hasta afirmar que un verdadero
socialista no puede ser un verdadero católico y viceversa. De allí que los católicos
no puedan en conciencia votar por los candidatos que siguen esas doctrinas.
3°.- Un católico no puede tampoco en conciencia votar por los favorecedores y
panegiristas del régimen castro-comunista, amenaza de toda la América Latina,

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porque el triunfo de sus amigos sería el suyo, más hoy, cuando está inhabilitado el
partido en Venezuela.
4°.- Pedimos ardientemente a los católicos que se unan, aún a costa de grandes
sacrificios, para salvarse a sí mismos y salvar a la Patria.
5°.- Esta es la hora de una gran batalla incruenta, digamos paradójicamente
pacífica, entre Cristo y su adversario número uno, el comunismo. Que los
católicos venezolanos puedan decirle a Cristo en las urnas electorales que desean
su reinado social, que es de justicia, paz, de amor y verdad.
El que da los reinos eternos, canta la Sagrada Liturgia, no quita los temporales,
sino que los bendice y les da prosperidad.
Dadas, firmadas y selladas en Nuestro Palacio Episcopal de Maracaibo a los treinta
y un días del mes de Octubre del año del Señor de mil novecientos sesenta y tres.
Estas nuestras Letras serán leídas el primer día de fiesta, después que se reciban en
las misas de hora, en todos los templos y capellanías y Colegios de la Diócesis.

+ MONS. DOMINGO ROA PEREZ


OBISPO DE MARACAIBO

242
Carta Pastoral del Señor Obispo a sus Diocesanos
con motivo de la Navidad y Año Nuevo.54

Nos, Domingo Roa Pérez. Por la gracia de Dios y de la Santa Sede Obispo de
Maracaibo. Al muy ilustre Cabildo Diocesano, al Clero Secular y regular, a los
Religiosos y religiosas, a la Acción Católica, a los Movimientos del Apostolado
Seglar, a las Asociaciones Piadosas y a los fieles del Obispado.

Salud, Paz y Bendición en el Señor.

Amadísimos hijos:

Os enviamos nuestro paternal saludo y felicitaciones de navidad y año nuevo


deseándoos la ayuda y protección del Señor, de quien desciende todo don
perfecto.

Y siguiendo el espíritu litúrgico de este tiempo tan hermoso en que todo se llena
de alegría y regocijo de alto sabor cristiano, queremos destacar algunas enseñanzas
que nos brindan los acontecimientos que vamos a conmemorar.

La Iglesia le pide a Dios en la Misa de la Aurora del 25 de Diciembre que conceda


“a los que somos iluminados con la nueva luz de tu verbo encarnado que
resplandezca en nuestras obras lo que brilla por la fe en nuestra mente”.

Estamos, en efecto, en un país cristiano, en donde la inmensa mayoría sabemos de


la existencia, el poder, la majestad, misterios y promesas de Cristo. Hace falta que
no solo creamos, lo que es ya una gracia muy grande, sino que vivamos de acuerdo
con esa fe, inspirando nuestras acciones en la moral enseñada por el Señor con su
vida y ejemplos, pues “desde un principio hizo y enseñó” (San Lucas Hechos,
capítulo I, versículo I).

54
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Octubre-
Noviembre-Diciembre 1963 - N° 168, pág. 34-

243
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

La cuna de Belén, sobre la cual reposa el recién nacido Rey de los Judíos, se
convierte para los hombres y especialmente para el verdadero cristiano, en un
trono de luminosa doctrina, válida para todas las circunstancias de la vida.

Y así, a ella llegaron los pobres humildes, representados en los pastorcitos de la


comarca, y también los ricos y poderosos en la persona de los magos, que por
cierto tuvieron que recorrer un camino mucho más largo y peligroso. Unos y otros
hallaron a Cristo, verdadera luz que ilumina a todo hombre.

Si los primeros regresaron “glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que
oyeron y vieron” (San Lucas cap. 2 V.20), los segundos “por otro camino se
tornaron a su tierra” (San Mateo Cap. 3 V.12) lo que significa según muchos
escritores eclesiásticos el cambio de la vida convirtiéndose de adoradores de los
astros en seguidores del verdadero Dios y mensajeros de la Buena Nueva.

El acercamiento a Cristo cambia a los hombres y de mundanos los hace


espirituales, de soberbios humildes, de opresores verdaderos hermanos entre sí.
Esta es la historia del cristianismo.

Al celebrar la navidad la Iglesia nos pide reiteradamente que en forma mística


“pasemos hasta Belén, y veamos este acontecimiento que el Señor nos manifestó”
(Lucas cap. 2 V.15) y meditemos en la gran misericordia que Dios ha tenido con
nosotros al hacerse hombre para redimirnos.

Esta es una temporada de revisión de vida para ver si en realidad nuestra conducta
se conforma con la fe que decimos profesar, porque la “gracia de Dios nuestro
salvador se ha manifestado a todos los hombres, enseñándonos que renunciando
a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y
piadosamente” (a Tito cap. 2 V.12).

244
En esta navidad nos permitimos espigar algunas consideraciones y hacerlas resaltar
entre vosotros:

La primera gran lección que dio Jesucristo desde la cuna fue la condenación de la
codicia, raíz de todos los males y el aplauso a la pobreza de espíritu y la humildad,
fuente de todos los bienes. Esto, dice un doctor, nos predica aquel pesebre,
aquellos pañales, aquella pobre casa y aquel establo. “ya que el Creador de Cielos
y Tierra, y dueño de todo cuanto existe, lejos de escoger un palacio real para
nacer, buscó un lugar despreciable por lo pobre y humilde, y desvalijado de lo más
necesario para el alojamiento de un ser humano”.

En un mundo ilusionado por el atractivo de las riquezas que traen desalados y


preferentemente ocupados a todos, ricos y pobres, a los unos por el aumento y la
defensa de las ya adquiridas y a los otros por la conquista de ellas. Cristo nace,
vive y muere, no solo predicando el amor a la pobreza y a la necesidad de
observarla para salvarse, sino practicándola hasta afirmar que las raposas tenían
sus guaridas y en cambio el Hijo del hombre no poseía ni una piedra donde
reclinar su cabeza.

Y ya en belén, en aquel pueblecito desconocido, quizás uno de los más pequeños,


el Señor comenzó a enseñar prácticamente la significación social de las riquezas
pues si los Magos “abriendo sus tesoros le ofrecieron presentes, oro, incienso y
mirra”, es seguro que la Sagrada Familia no se llevó consigo para el destierro de
Egipto o la casa de Nazareth estos dones, que debieron ser notables de acuerdo
con la importancia de los oferentes y la altísima dignidad del agasajado. Allí
quedaron y muy probablemente para los humildes y quizás para los mismos
Pastorcitos, realizando así el Señor la unión en la fe de los que poseen bienes de

245
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

fortuna y los desheredados, los unos como administradores y los otros como
favorecidos en virtud del amor a Dios.

Amadísimos hijos, al leer el relato del Evangelio sentimos una como santa envidia
a los Pastorcitos y a los Magos del oriente que tuvieron la dicha de ver a Cristo, o
estar cerca de Él, posiblemente recibirlo en sus brazos, contemplar aquel rostro
todo lleno de dulzura y de excepcional belleza. Es justo. Pero ese Cristo sigue
naciendo en medio de nosotros en los miles y miles de niños que se distribuyen
por todas partes. Por esta razón dijo Jesucristo a sus discípulos: “y quien recibiere
a uno de tales niños en mi nombre a mí me recibe” (San mateo cap. 18 versículo
5). Ellos son, en efecto, la parte más sensible del cuerpo místico de Cristo, carne
de su carne y sangre de su sangre, tomados por su sencillez como modelo de lo
que deben ser los hombres si quieren conseguir el reino de los cielos.

La escena de Belén se renueva gráficamente en medio de nosotros todos los días.


Tantos niños desamparados, tiritando, sin techo y sin casa, olvidados de todos.
Son inocentes. No deben nada. El mundo no les recibe porque para ellos como
para el Niño Jesús no hay un lugar en el mesón (San Lucas Cap. 2 versículo 7).

Como Jesucristo esperan la visita. Afortunadamente también entre nosotros hay


personas bondadosas que se acercan a estos portales en busca del Salvador.
Muchas familias, de todas las condiciones sociales, van con un regalito,
especialmente en este tiempo, a las casas de los pobres y de acuerdo con las
posibilidades dejan allí sus presentes. Grupos de jóvenes, movidos por una
inquietud social, ansiosos de un mundo mejor, retirándose de sus diversiones
habituales están en esta campaña, presagio de una verdadera renovación.
Bendecimos al Señor por este espíritu que se va propagando.

246
Hoy más que nunca el mundo está cansado, hastiado, más aún, asqueado con la
prédica de odio y de maldad. Se espera el ejercicio de la caridad y del amor
cristiano traducidos en obras concretas.

Y los que vuelven de estas visitas tornarán impresionados, por haber visto de cerca
la miseria de tantas personas inocentes, más dispuestos a trabajar por los
desamparados y quizás por un deseo de llevar una vida más morigerada para tener
como socorrer a los pobres.

Este es el tiempo clásico de los regalos colectivos. Las familias de posición holgada
se obsequian mutuamente, y casi siempre con objetos que sobran al agasajado. Por
lo tanto superfluos, ¿Y no se podría emprender la práctica de destinar el valor de
los mismos a los pobres comprándoles cosas que ellos necesitan, y hacerlo en
nombre del amigo y por el amigo o la familia a quien se iba a dar lo que no hacía
falta?

Qué alegría se podrá llevar a muchos hogares de gentes humildes, desempleados y


huérfanos, que sufren adversidades que solo Dios conoce! Su agradecimiento se
levantará como nube de incienso oloroso a la altura de los cielos para obtener del
Señor perdón y misericordia.

En los alrededores de Maracaibo y en los campos hay multitudes de personas,


sumamente buenas, que están sufriendo la pobreza más grande, y de la cual no
podrán salir nunca si no se les brinda una ayuda generosa, material y moral, con
artículos, educación adecuada y medios de trabajo. Ellos esperan. Por otro lado
hay también personas que gastan cantidades fantásticas en cosas inútiles y en
vicios desafiando de esta manera las iras del cielo y el odio de los pobres y
prestando una sustancia muy inflamable a la agitación social y a la insurgencia
popular. Es conveniente, más aún necesario que reflexionen y piensen que para

247
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

poder socorrer eficazmente a los necesitados, es necesario volver a una vida más
modesta, renunciar a los placeres muchas veces hasta pecaminosos, que el mundo
ofrece hoy en tanta abundancia: olvidarse de sí mismo por el amor al prójimo
como enseña el Papa Pío XI.

Frente a la gran reforma de la sociedad, cuando un mundo, anegado en el


individualismo mezquino y el bajo egoísmo, se está hundiendo sin remedio para
dar paso a otros sistemas es preciso que los cristianos, iluminados por la gran
doctrina del Evangelio, capaz de resolver los problemas más graves, nos pongamos
a la vanguardia de hecho y de verdad para crear una sociedad nueva, cuya base y
fundamento sea Cristo con su doctrina y su moral.

Esperando que la actividad social desplegada durante estos días para hacer menos
dura la Navidad a los pobres no termine por la temporada para caer de nuevo en
la apatía, como si no pasara nada, sino que nos sirva como de cursillo de
adiestramiento y de impulso para cooperar activamente en beneficio de los que
sufren y necesitan de nuestra ayuda fraterna.

La preocupación por los pobres es la verdadera manifestación de un cristianismo


asimilado y hecho realidad, por ello dice el Apóstol Santiago: “la religión pura e
inmaculada a los ojos del que es Dios y Padre ésta es: asistir a los huérfanos y
viudas en su tribulación. Conservarse a sí mismo incontaminado del mundo”
(Cap. I versículo 27).

El Papa Pío XI al contemplar el cuadro social, en el que unos aparecen nadando


en la opulencia y una muchedumbre ingente oprimida por la miseria, llegaba a la
dolorosa conclusión de que no solo no es observada la justicia, sino que no se ha
profundizado lo suficiente en el precepto de la caridad cristiana, ni se vive
conforme a él en la práctica cotidiana.

248
En la Diócesis está en marcha el gran Programa Social CARITAS. En esta
oportunidad tenemos nuestra palabra de agradecimiento y felicitación para los
que trabajan en él con tanto entusiasmo, para sus favorecedores y propulsores,
para el Ejecutivo nacional y el Gobierno del Estado, los Concejos Municipales, las
Empresas y Entidades como personas particulares que han atendido a nuestro
llamamiento con prontitud y generosidad a fin de que el desarrollo de un plan de
acción tan amplio sea realidad a favor de las clases necesitadas de la Diócesis.

Y también nuestra palabra de aliento para todos los que trabajan y luchan por los
pobres, los niños, los ancianos y están cerca de los que sufren: médicos,
profesores, enfermeros y enfermeras, religiosos y religiosas que hacen una obra tan
grande por el cuerpo doliente de Nuestro Señor Jesucristo representado en los que
lloran y están mordidos por las angustias y los dolores, triste herencia de la
humanidad.

Nos permitimos pedir a estos luchadores del bien, especie de mensajeros de paz,
que ofrezcan su labor al Niño Jesús como una gran oración, por cierto muy
agradable a Dios, por nuestra Patria para que hallemos una verdadera solución
cristiana de los muchos problemas que nos atenazan.

Y para terminar deseamos que la paz anunciada por los Ángeles la noche del
nacimiento Cristo, descienda sobre todos nuestros hijos en el Señor y sobre sus
familias, para que llevando una vida serena puedan cumplir en esta tierra la
misión confiada a ellos por la Divina Providencia y así alcanzar el premio que
corresponde a las obras buenas.

Que la bendición de Dios Omnipotente descienda sobre todos y cada uno de


vosotros, y que sea prenda de un nuevo año vivido santa y piadosamente.

249
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Estas nuestras letras serán leídas en las misas de hora en todas las Iglesias, Capillas
y Capellanías de la Diócesis el primer día de fiesta después de que se reciban.
Dadas, firmadas y selladas en nuestro Palacio Episcopal. Maracaibo, a los veinte
días del mes de diciembre del año del Señor de mil novecientos sesenta y tres.

+ Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

250
Carta Pastoral del Señor Obispo Diocesano con motivo de los 40 años
del Diario Católico “LA COLUMNA” 55

Nos, Domingo Roa Pérez. Por la Gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede,
Obispo de Maracaibo. Al muy Ilustre Cabildo Diocesano, al Clero Secular, y
Regular, a los Religiosos y Religiosas, a la Acción Católica, Movimientos de
Apostolado Seglar, Asociaciones Piadosas y Fieles del Obispado.
Salud, Paz y Bendición en el Señor.
Hoy 2 de enero el Diario Católico LA COLUMNA llega a los 40 años de fecunda
e ininterrumpida labor como “centinela avanzado en los campamentos religiosos
de la Diócesis zuliana”, según lo expresara el inolvidable Mons. Godoy al anunciar
su fundación.
Estos 40 años al servicio de la Iglesia y de la Patria, y muchas veces haciendo frente
a graves dificultades, son ya un testimonio de alta significación en abono de la
obra muy meritoria de LA COLUMNA.
Sus páginas han sido siempre canal abierto para la transmisión del pensamiento
católico, la cultura sana y el arte, y poderoso bastión en la defensa de la verdad, la
justicia y las grandes conquistas de la humanidad. Sin desviarse en busca de
intereses bastardos y manteniendo el equilibrio correspondiente a su noble y
trascendental misión, ha sabido indicar camino seguro a sus lectores, no sin
acarrearse con frecuencia críticas, enemistades y hasta cercos de tipo económico
por la sinceridad, lealtad y respeto a los principios inalterables de la moral, al
condenar el error, detestar el vicio y rechazar las injusticias. Esto es ya un timbre
de honor y una garantía que ofrece al lector. Al cabo de esta larga jornada, Nos,

55
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXV - Octubre-
Noviembre-Diciembre 1963 - N° 168, pág. 39-43.

251
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

indigno sucesor del Excmo. y Rvdmo. Mons. Marcos Sergio Godoy, de santa e
imperecedera memoria, llevamos en primer lugar nuestra plegaria Señor en acción
de gracias por los beneficios concedidos a la Diócesis de Maracaibo mediante la
labor de LA COLUMNA.
Celebramos hoy una Santa Misa por los corazones nobles, las almas desprendidas,
heraldos del bien que penetrados de que el pan corporal solo no basta y
persuadidos de lo que significa para la causa religiosa un vocero suyo, franco,
resuelto, incondicional, abnegado han dado en todo tiempo su contribución
generosa para que el Periódico Diocesano pudiera vivir. Y también por los
luchadores en la confección del Diario, los de hoy y los de ayer, que con
entusiasmo y alto sentido de responsabilidad han llevado el peso y el calor de cada
día.
IMPORTANCIA DE LA PRENSA CATOLICA
Aprovechando esta oportunidad nos permitimos volver sobre las ideas expresadas
en diversas ocasions por la Iglesia acerca de la importancia de la prensa católica, y
que Mons. Godoy recalcó insistentemente. Sabemos la influencia que ejerce el
periódico en nuestros tiempos. Él crea la opinión pública y colorea los variados
acontecimientos dándoles la vistosidad que interesa al redactor, y no pocas veces
con pronunciado peligro de falsear la verdad, engañar y corromper causando
gravísimas males a las almas no solo en su destino eterno sino también en el orden
temporal.
La Iglesia es una institución que nace, vive y se desarrolla a base de una enseñanza
constante, de la presentación de un cuerpo de doctrina y moral, de valor divino y
ricamente explicado y elaborado a través de los siglos, y que forma una concepción
clara y precisa de la vida.
De allí la importancia de la enseñanza. La Iglesia no tiene oro ni plata, ni se

252
mueve haciendo ofertas o concediendo donaciones materiales para que se crea en
su mensaje. Solo pide que se le oiga, que se le deje exponer su doctrina, porque
sabe que la fuerza de sus principios gana las inteligencias, enciende los corazones,
purifica las costumbres y transforma las instituciones, fructificando en una pléyade
de almas selectas, honra y prez de la humanidad.
Y la prensa es un poderoso instrumento de divulgación, que llega cada día a todas
partes, visitando por igual la casa del rico y del pobre, con las informaciones y la
apreciación de los acontecimientos que cubren el mundo.
Por esta razón la Iglesia Católica está haciendo en todas partes esfuerzos
sobrehumanos, a costa de sacrificios muy costosos, para el sostenimiento de una
prensa propia, cuya función está ligada estrictamente al deber ordinario de
predicar que incumbe a los Sagrados Pastores, y la cual tiene por finalidad imbuir
plenamente de espíritu cristiano a los lectores. Sin ella sería poco menos que
imposible hacer frente al error que hoy se vale de grandes medios de publicidad
para llegar a todas partes con su propio mensaje.
Viviendo una temporada de grandes transformaciones, de una impresionante
lucha de ideas, que se quedan en lo meramente especulativo, de un forcejeo sin
tregua por el dominio del mundo, con el peligro de que perezcan buenos y malos,
cuerpos y almas, católicos y no católicos, es necesario disponer de una prensa ágil,
sugestiva y proselitista para combatir arma con arma, sembrar y defender los
ideales cristianos con los mismos medios y recursos de que disponen sus
enemigos.
El periódico católico difunde los documentos de la Iglesia, informa acerca de sus
actividades, crea, afirma y promueve una opinión pública en consonancia con el
derecho natural y con las doctrinas y preceptos católicos. Ella enseña y defiende,
reprocha, y aprueba, ilustra y orienta y sostiene en el lector un espíritu de amplia

253
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

catolicidad manteniéndolo al día en la interpretación de cada hecho en sentido


cristiano.
Por esta razón el Concilio Vaticano II, en documento solemne, acaba de afirmar
que “debe advertirse a los fieles de la necesidad de leer y difundir la prensa
católica para conseguir un criterio cristiano sobre todos los acontecimientos”.
Este era el gran interés y la consigna dada por Monseñor Godoy de que “todo
hogar zuliano abra sus puertas al Diario Católico LA COLUMNA”.
SITUACION DE NUESTRO PERIODICO CATOLICO
LA COLUMNA confronta actualmente un estado bastante precario, porque
arrastra una crecida deuda, que se fue acumulando a lo largo de los años y no ha
sido posible cancelar, no obstante los esfuerzos practicados en varias
oportunidades para alcanzar tal finalidad. Esto impide emprender la
modernización en los talleres y mejorar en el Periódico a objeto de darle una
presentación más acorde con las exigencias actuales.
Y llegamos a un círculo vicioso: LA COLUMNA no tiene más circulación y avisos
porque no mejora, y esto no se alcanza porque no tiene dinero, que viene de las
suscripciones y de los avisos.
¿Entonces qué hacer? Romper el cerco para que nuestro Diario pueda ir a todas
partes.
La prensa católica exige siempre colaboración y ayuda de parte de los fieles
porque, dado su carácter, seriedad y finalidad no puede ni debe admitir en sus
páginas publicaciones, avisos e informaciones que están reñidos con su misión, lo
que limita los ingresos materiales.
De allí la necesidad de apelar a las contribuciones extraordinarias para reforzarla y
mantenerla al día. “Que ninguna protección os parezca excesiva, y ningún
sacrificio estéril, cuando se trata de favorecer la buena prensa,” decía Monseñor

254
Godoy cuando planeaba fundar un periódico católico, y esa recomendación
conserva todavía hoy su actualidad.
Y el Concilio Vaticano II, en el documento antes citado, consigna lo siguiente:
“invita insistentemente a las asociaciones y a los particulares, que gozan de una
gran autoridad en las cuestiones económicas y técnicas, a sostener con largueza y
de buen grado, con sus bienes económicos y su pericia, estos instrumentos (de
comunicación social, entre los cuales está la prensa) en cuanto sirven al apostolado
y a la verdadera cultura”.
LO QUE SE PROYECTA CON LA COLUMNA
Nos proponemos: Primero: adquirir toda la propiedad del Diario y Tipografía LA
COLUMNA en que se edita el periódico, ya que esa empresa actualmente
pertenece a una Compañía Anónima, uno de cuyos accionistas es la Diócesis; ya
hemos adelantado bastante en este sentido y contamos con la buena disposición
de los demás copropietarios que nos han brindado toda clase de facilidades para el
logro de este propósito. Segundo: mejorar los talleres y la presentación misma del
periódico, en lo cual lucha con voluntad decidida el actual Director Pbro. Omar
Soto Lugo.
COLABORACION
Para esta obre de incalculables beneficios, contamos en primer lugar con el
respaldo del Venerable Clero, del cual el Periódico es “un aliado decisivo de todas
sus empresas”, como lo dijera el Pbro. Dr. Helímenas Añez en el editorial del
primer día.
Con la cooperación de los diversos grupos de apostolado que integran el
Apostolado Seglar, ya que uno de los grandes objetivos que le han sido señalados
por la Iglesia a sus empresas de tipo apostólico es precisamente el fomento de la
prensa católica.

255
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Siendo el Periódico Católico una obra de la Iglesia y para la Iglesia es lógico y


natural que cuente con el apoyo real y efectivo de los católicos en cuyo servicio
está funcionando.
Lamentablemente resulta que no pocas veces la actitud de los fieles frente a la
prensa católica es más bien de crítica, abultando los defectos que ésta pueda tener
como toda obra humana, y de negación de los recursos requeridos para su cabal
desarrollo, con los cuales se podría evitar los defectos e insuficiencias que se están
criticando, y darle la eficacia que todos esperan de ella.
Hacemos pues un paternal llamamiento a los hombres de empresa y a todos
aquellos a quienes Dios ha bendecido con bienes de fortuna y dotado de
capacidad para organizar que nos brinden su respaldo y ayuda a objeto de
imprimirle una nueva vida al Diario Católico Diocesano, que ya es una gran
adquisición y fruto de tantos sacrificios, y el cual está llamado a mantener un
puesto de honor en la lucha dura de nuestros días para defender los grandes
principios y orientar los hombres y las instituciones hacia un mundo mejor.
NUESTRA ESPERANZA
Con la confianza puesta en Dios y animados por el espiritu de respaldo a las obras
de la Iglesia, que siemre ha distinguido al noble y cristiano pueblo zuliano,
esperamos conseguir que LA COLUMNA alcance el plan de servicios a la causa
católica, para lo cual fue fundada y está llamada a realziar en nuestros tiempos, tan
necesitados de una amplia, organizada y constante difusión del pensamiento
cristiano.
Pedimos a todos oraciones por esta obra de Dios, ya que sin el auxilio divino nada
podemos hacer en el campo del apostolado; y obra del apostolado, y muy grande,
es el desarrollo de la buena prensa.
Con estas ilusiones y aspiraciones esperamos abrir una nueva temporada para el

256
Diario Católico LA COLUMNA, obra del inmortal Monseñor Marcos Sergio
Godoy tan querido del pueblo católico del Zulia, y para el cual siempre ha
contribuido estos años de existencia.
Adelantamos nuestro agradecimiento por las nuevas ayudas y contribuciones para
LA COLUMNA de parte de los antiguos bienhechores y de los que se han de
sumar a esta campaña que comienza hoy, encaminada a lograr una etapa superior
en la vida del Periódico Católico de la Diócesis.
Estas nuestras letras serán leídas en los Templos y Capellanías de la Diócesis el
primer Domingo después que se reciban.
Dadas, firmadas y selladas en nuestro Palacio Episcopal de Maracaibo a los treinta
días del mes de Diciembre del año del Señor de mil novecientos sesenta y tres.
+ Domingo Roa Pérez
Obispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Señor Obispo Diocesano.


Pbro. Antonio Labiano Vitoria
Canciller-Secretario

257
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

AÑO 1964

Carta Pastoral del Sr Obispo Diocesano sobre la Cuaresma56

Nos, Domingo Roa Pérez. Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede
Apostólica, Obispo de Maracaibo. Al venerable Cabildo Diocesano, a los
Sacerdotes del Clero Secular y Regular, a los Religiosos y Religiosas, al Apostolado
Seglar y Fieles de nuestro Obispado,

Salud y bendición en el Señor:

En esta situación que oprime vastos sectores de la Diócesis y el desempleo que se


le asocia para sumarle cada día más afiliados, Nos hemos creído oportuno
refrescar algunas ideas relacionadas con la virtud de la caridad, cuya excelencia en
el campo religioso e importancia en el orden social se van olvidando y perdiendo
de vista a medida que avanza el materialismo en nuestros días.

De un lado, en efecto, crece el contagio marxista en la tormentosa búsqueda de un


mundo nuevo a base de promesas deslumbradoras, en la cual se prescinde de
manera expresa y violenta del orden espiritual y sobrenatural, y, sin consideración
a la persona humana, se echa mano de todos los recursos, aún los más inicuos,
para el logro del fin perseguido; de otro, está el materialismo, epicúreo y sensitivo,
que anda en pos de todos los placeres y comodidades, sin respeto y acatamiento a
ninguna ley divina y humana con el lema del necio, de que nos habla la Escritura:
"...hay júbilo y alegría, matanza de bueyes y ovejas, comilonas y borracheras.
Comamos y bebamos que mañana moriremos” (Isaías 22,13). “Ninguno de

56
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI – Enero-
Febrero 1964 - Nº 169 pp. 35-41

258
nosotros falte a nuestras orgías, quede por doquier rastro de nuestras liviandades,
porque esta es nuestra porción y nuestra suerte” (Sabiduría, 2,9).

Estos dos aspectos de una misma realidad, de proporciones gigantescas por cierto,
antagónicos entre sí de la manera más irreconciliable, se diferencian en que son
dos señores que se disputan el dominio del mundo, pero convienen en la
opresión del pobre, en la injusticia, la negación de Dios y de la vida ultraterrena,
dispuestos a sacrificarlo todo: lo moral y lo religioso, lo divino y lo humano, con
tal de llegar a su meta.

Uno y otro, marxismo y laicismo materialismos, pregonan que la caridad ya pasó


de moda, siendo ahora sustituida por la beneficencia, la filantropía, el altruismo,
la asistencia popular, etc.

Esta la razón de ofrecer una breve exposición a fin de aclarar conceptos.

QUE ES LA CARIDAD

El Catecismo nos dice que es una virtud sobrenatural por la cual amamos a Dios
sobre todas las cosas por ser quien es, y al prójimo como a nosotros mismos, por
amor de Dios. Es la reina y soberana de las virtudes, la más excelente de todas y de
la cual penden toda la ley y los profetas, como lo enseña Cristo Nuestro Señor.

Por ello afirma el Apóstol que “el fin del Evangelio es la caridad de un corazón
puro, de una conciencia buena y de una fe sincera” (1Timoteo 1,5), y añade
terminantemente: “y si teniendo el don de la profecía, y conociendo todos los
misterios y toda la ciencia, y tanta fe que trasladase los montes, si no tengo
caridad, no soy nada. Y si repartiese toda mi hacienda y entregase mi cuerpo al
fuego, no teniendo caridad, nada me aprovecha” (1 Cor. 13,2-3).

259
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Esta virtud central y eterna del cristianismo tiene una doble modalidad que se
refunde en una sola cosa: el amor de Dios y del prójimo. Y “estos dos amores –
dice San Gregorio Magno- son dos anillos, pero una sola cadena; dos acciones,
pero una sola virtud, dos obras, pero una sola caridad; dos méritos ante Dios, pero
es imposible encontrar el uno sin el otro”. Y comenta San Lorenzo Justiniano: “el
amor de Dios engendra el amor del prójimo y el amor del prójimo enciende el
amor de Dios “.

Nobilísima virtud, la caridad es la única que acompaña al bienaventurado en el


cielo, porque las demás cesan con el término del peregrinaje, quedándose ella sola
y elevada a una altísima perfección. Comenta el Apóstol San Pablo: “la caridad no
pasará jamás, las profecías tienen su fin, las lenguas cesarán, la ciencia se
desvanecerá”. (1 Cor. 13,8).

Después de la emocionante apología de la caridad el Apóstol concluye


recomendándola vivamente: “esforzaos por alcanzar la caridad” (1 Cor. 14,1).

Este, pues, es el distintivo del verdadero cristianismo: en esto conocerán los


hombres cuáles son los discípulos del Señor, dice el mismo Cristo, en que se
aman los unos a los otros. Así apareció el cristianismo en el mundo, y en esta
forma se destacaron en el ambiente pagano que llegó a esta conclusión: “mirad
cómo se aman”.

Y tal la práctica de la Iglesia a través de todos los siglos. La literatura cristiana en la


materia es abundante, y quienes han asimilado mejor el espíritu del Evangelio, los
Santos, se destacaron siempre en la observancia de la caridad hasta el heroísmo,
exponiendo hacienda, comodidades y hasta la misma vida por el bien del prójimo.

260
LA CARIDAD Y LA JUSTICIA SOCIAL

Muchas personas, aún cristianas y rectamente intencionadas, pretenden rechazar


la caridad en las relaciones entre patronos y obreros, y de personas pudientes con
el orden social, con el pretexto de que esta virtud obscurece la justicia e impide su
aplicación.

A tal criterio responde el Papa Pío XI cuando afirma: “más para que sea
auténticamente verdadera, la caridad debe tener en cuenta siempre la justicia…
Puesto que, según San Pablo, todos los deberes se reducen al precepto de la
caridad, esta virtud impone también la obligación de estricta justicia” (Divini
Redemptoris).

Y en las mencionadas relaciones ha hecho falta siempre un gran espíritu de


caridad “la fuente de agua viva de la verdadera justicia social”, dice una carta de la
Secretaría de Estado de Su Santidad Pío XII a la Semana Social de Canadá,
porque “la tan deseada salvación –asienta León XIII- debe esperarse sobre todo de
una gran efusión de caridad, se entiende caridad cristiana, que es el antídoto más
seguro de las pretensiones del siglo y del amor desordenado de sí mismos” (Rerum
Novarum).

La ausencia de esta virtud, que podríamos llamar eminentemente social en lo que


respecta al prójimo, ha ido creando una profunda desconfianza entre patronos y
obreros, ricos y pobres hasta conducirlos al odio y a la guerra, ya sangrienta, ya
fría, con sus gravísimas consecuencias. Al obrero frecuentemente se le considera
como un mero productor, o un elector, según sea el patrono, y ante él, los del
bando opuesto, aparecen como explotadores o señores de horca y cuchillo.

261
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Esta situación explica cómo, no obstante la elevación de salarios y las jugosas


prestaciones sociales obtenidas por densos sectores obreros, no les ha permitido
alcanzar un mejoramiento acorde con los poderosos recursos de los que disponían
unos y otros.

El obrero no sólo produce con la fuerza de sus músculos y necesita vivienda,


comida, diversiones y medicinas, es principalmente un ser humano, de cuerpo y
alma, con altas capacidades morales y sociales, y posibilidades de alcanzar metas de
cultura y perfeccionamiento espiritual, como miembro vivo de una sociedad a la
cual pertenece con los mismos derechos que los demás sectores sociales.

Pero lamentablemente, mientras cambia la materia bruta que elabora y sale


dignificada con el trabajo de sus manos, él mismo, el obrero acreedor de mucho
más cuidado, no ha recibido el trato correspondiente a su condición humana. Y
así detrás de esos tiempos de abundante dinero no van quedando sino la escasez
de viviendas, el hambre, los campos agostados, en una palabra el pauperismo más
deprimente, la descomposición de la familia y una tremenda corrupción de
costumbres, fruto de los grandes recursos materiales cuando no hay una elevación
moral y religiosa.

A este propósito afirma Pío XII “en verdad, sería un bien pequeño dar de comer a
los cuerpos sin levantar los espíritus a Cristo y a sus mandamientos, dejando las
almas en ayunas del pan sustancial y las promesas eternas” (Discurso de Pío XII al
Congreso Nacional de las Conferencias de San Vicente de Paúl.

Un gran espíritu de caridad que descubra en el obrero al hombre total, miembro


de una familia, hijo de Dios y heredero como su patrono de los mismos bienes
espirituales, pueden indiscutiblemente crear en ambos una extraordinaria mutua
ayuda, y una beneficiosa amistad para provecho de todos.

262
LOS BIENES DEL PROJIMO

El amor del prójimo ha de traducirse en obras, que son las que le benefician,
como señala San Juan cuando dice: “Hijuelos míos, no amemos de palabra y con
la lengua, sino con obra y de verdad”, y el mismo Jesucristo Nuestro Señor lo
explica al doctor de la ley al responderle con la parábola del Buen Samaritano, en
donde le presenta en forma gráfica quien es el prójimo y cómo hay que
comportarse con él.

Y los bienes, objeto de esas obras, son de dos clases: materiales y espirituales, en
un doble aspecto: respetarlos, en quien los posee, y procurárselos o ayudárselos a
conseguir a las personas que carecen de ellos.

De allí la legislación predicada constantemente por la Iglesia para proteger los


bienes ajenos, que se lesionan con el hurto, el fraude, el daño, el peculado, la
negación del salario, la opresión del débil; y la doctrina de que el rico es un
administrador con la obligación de utilizar correctamente la fortuna no sólo en
bien propio sino de los demás, creando fuentes de producción para dar
oportunidad al trabajador de ganarse el pan honestamente y de establecer
instituciones de misericordia y beneficencia para la atención de los desamparados,
huérfanos y enfermos.

En un mundo materializado, en que todo se compra y todo se vende, los hombres


se preocupan mucho por los materiales y a su consecución dedican casi todos los
afanes, olvidándose de los de orden moral y sobrenatural. Y en la lucha por
solucionar la llamada cuestión social no se ve la tragedia moral y religiosa, el
escándalo, que produce la ruina espiritual, la murmuración, la calumnia, el
chisme y el juicio temerario que destruyen la fama y el honor, más valiosos que
muchas riquezas. (Prov. 22,1).

263
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Los cristianos estamos obligados no sólo a evitar estos pecados que causan el mal
en el orden moral, sino a promover el bien espiritual, de allí las obras de
misericordia espirituales.

Cuántos espectáculos, publicaciones y diversiones que junto con las consecuencias


y perjuicios de orden material, traducidos en pobreza, enfermedades y daños a la
hacienda ajena, llevan en sí la enseñanza del crimen, la corrupción y la ruina de
las almas, fruto de la sangre de Cristo!

Cuántos negocios infames, verdaderos antros, que producen jugosas ganancias en


el orden financiero, convertidos en sepulturas de la inocencia, del honor y las
buenas costumbres en un medio que se gloría del nombre cristiano!

Se explota y se juega con las pasiones humanas, cuya saturación podría envolver
en la ruina por igual a justos y pecadores, ricos y pobres.

Con qué facilidad se escribe, y se habla de la fama ajena, se divulgan secretos, se


tergiversan acciones y se crean enemistades a base de chismes y mentiras, con la
idea de que sólo es pecado robar y matar, o cometer acciones impuras!

Los males que deploramos en el orden social, en gran parte tienen su origen en el
desconocimiento de los valores humanos y sobrenaturales y en los vicios que
envuelven a poderosos sectores.

EL OLVIDO DE LA CARIDAD

En estos días de Carnaval, de la tan cacareada alegría del pueblo, nos han venido a
la mente las palabras de Pío XI: “cuando vemos, por un lado, una muchedumbre
de indigentes que por causas ajenas a su voluntad, están realmente oprimidos por
la miseria y por otro lado, junto a ellos, tantos que se divierten
inconsideradamente y gastan enormes cantidades en cosas inútiles, no podemos

264
menos de reconocer con dolor que no sólo no es bien observada la justicia, sino
que tampoco se ha profundizado lo suficiente en el precepto de la caridad
cristiana, ni se vive conforme a él en la práctica cotidiana” (Divini Redemptoris).

En esta temporada se han invertido cantidades elevadísimas en música para bailes,


profusión de luces, bebidas alcohólicas, vestidos, adornos, disfraces, espectáculos,
etc.

Y mientras tanto, muy cerca, a pocos pasos, millares de personas, de todas las
edades, se acuestan con hambre, carecen del vestido necesario, de medicinas y
viven hacinados en miserables tugurios en una condición verdaderamente indigna
de seres humanos. Los que trabajan en obras sociales bien saben del cerco de
miseria que cubre esta ciudad y el estado de indigencia en que se hallan los
sectores campesinos.

Tanto gasto innecesario, y precisamente cuando se viene hablando en todos los


tonos del estado de emergencia, de pobreza y de desempleo, que estruja la Región!

Estos desórdenes carnavalescos no sólo han consumido sumas fabulosas que se


hubieran podido emplear en aliviar necesidades urgentes de muchas familias, y
hasta crear e impulsar instituciones beneficiosas para atender niños
desamparados, ancianos y enfermos, sino que han originado nuevos males con un
saldo nada despreciable de heridos, enfermos, deudas y una secuela de desórdenes
sociales, causa de nuevas miserias y descomposición social, según lo expresan
sociólogos y personas entendidas en estadísticas.

Cuando hemos observado este impresionante contraste entre estos dos grupos: los
que se divierten desaforadamente y los pobres que carecen de lo más
indispensable, se Nos ha ocurrido la escena del Evangelio en que el Señor nos
habla del rico Epulón y el pobrecito Lázaro (Luc. 16, 19,31).

265
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Amadísimos hijos, alguien, mejor dicho, tal vez muchos, los que fomentan,
alimentan y disfrutan de estos desordenes sociales podrían decirnos: “duro es este
lenguaje. ¿Quién sufre al oírlo?” (Juan 6,60).

Ciertamente no es melodioso al oído, ni grato al egoísmo, mancha de nuestros


tiempos, sino duro y mortificante pero corresponde a la condenación del
desenfreno y de las prácticas y los vicios, opuestos al Evangelio y a la predicación
constante de la Iglesia. No se puede servir a dos señores, y diametralmente
opuestos como son Cristo y su moral, y el demonio y sus máximas.

Por fortuna, hay también un crecido número de personas, en aumento cada día,
que ajenas a este desenfreno a que hemos hecho alusión, prestan una sincera y
efectiva colaboración personal y sus bienes para atender a las necesidades del
prójimo, como lo estamos viendo en el desarrollo del providencial Programa de
Cáritas.

Ojalá tal ejemplo sea cada día más imitado en la práctica de esta auténtica
realización cristiana.

EXHORTACION

Amadísimos hijos, recordad la recomendación de la Escritura, que dice: “¿sabéis


que ayuno quiero yo?, dice el Señor Yavé: romped las ataduras de iniquidad,
deshacer los haces opresores… partir su pan con el hambriento, albergar al pobre
sin abrigo, vestir al desnudo, y no volver el rostro ante tu hermano” (Isaías 58, 6 y
7).

Meditad vuestra grandeza de hijos de Dios y realizad la caridad cristiana verdadera,


que se traduce en una vida fundamentada en las obras buenas, que sirven de alivio
a los pobres y de motivo de premio para los que las hacen.

266
Oh Señor Crucificado!, despertad la bondad de los ricos y poderosos para que se
conviertan en fortaleza del pobre y asistencia del desvalido. Dad pan a los
pequeñuelos, casa a los desamparados, y empleos a los desocupados. Apagad los
odios y encended en todos la caridad y la concordia. Danos a todos cómo vivir
modestamente y alejad el espíritu del mal.

DISPOSICION

Disponemos que los Sacerdotes y Predicadores de ejercicios Cuaresmales, además


de divulgar el conocimiento de Cristo y su obra, la Iglesia, expliquen al pueblo fiel
esta gran doctrina de la caridad por la que la Iglesia es abanderada de la
solidaridad, la fraternidad y pionera de una auténtica y sincera reforma social.

Y así la Cuaresma que acabamos de empezar será la contrapartida de los


escándalos del Carnaval, una expiación de los pecados públicos y una marcha
hacia la solución de los tremendos problemas que confrontamos.

Que brille la caridad de Cristo y crezcan y se propaguen las grandes obras llevadas
por sus mensajeros, que son los cristianos de obra y de verdad.

Estas nuestras letras serán leídas en todas las Iglesias y Capillas de la Diócesis en
las misas de hora el primer domingo después de recibidas. Dadas, firmadas y
selladas en nuestro Palacio Episcopal de Maracaibo a los doce días del mes de
febrero, Miércoles de Ceniza, del año del Señor de mil novecientos sesenta y
cuatro.

Os bendice en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

267
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Obispo Diocesano sobre la entrada en vigor

de la Reforma Litúrgica Conciliar.57

Diócesis de Maracaibo
Gobierno Superior Eclesiástico
Aviso Oficial
Publicamos a continuación las disposiciones de la Constitución Conciliar de la
Sagrada Liturgia aprobada el 4 de diciembre de 1963, que han de entrar en
vigencia a partir del 16 del presente mes según lo establece el MOTU PROPRIO
de Su Santidad Pablo VI del 25 de enero p.p. las demás se aplazarán, según el
mismo documento del Romano Pontífice, hasta tanto se hayan revisado y
acomodado al Decreto Conciliar los Ritos y Libros Litúrgicos.
“En la solemne Sesión del 4 de diciembre del año pasado, el Concilio Ecuménico
Vaticano Segundo aprobó la Constitución Conciliar de la Sagrada Liturgia y el
Padre Santo Pablo VI ordenó su promulgación. No todas las disposiciones allí
contenidas podrán llevarse a la práctica inmediatamente, porque requieren una
previa revisión de los ritos y de los libros litúrgicos trabajo que el Romano
Pontífice ha encomendado a una Comisión Especial. Pero hay otras que si
entrarán en vigor a partir del próximo primer Domingo de Cuaresma, 16 del
presente mes, fecha en que termina la vacación acordada a dicha Constitución. En
MOTU PROPRIO, expedido el 25 del mes pasado, Su Santidad declara cuáles son
éstas y ordena su cumplimiento, a saber:

57
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI – Enero-
Febrero 1964 - Nº 169 pp. 41-43

268
1. A partir del próximo año escolar, en los seminarios e Institutos dedicados a
la educación del Clero, deben establecerse las clases de Liturgia, de acuerdo
con lo mandado por los artículos 15, 16 y 17 de la citada Constitución.
2. En todas las Diócesis se establecerá cuanto antes la Comisión de Liturgia,
prescrita por los artículos 45 y 46. Se establecerán asimismo otras dos
Comisiones: la de Música Sacra y la de Arte Sagrado.
3. A partir del 16 de este mes, será obligatoria la homilía en todas las misas
celebradas los domingos y días de precepto con concurso de fieles, según lo
ordena el artículo 52.
4. El Sacramento de la Confirmación, de conformidad con lo indicado por el
artículo 71, podrá conferirse dentro de la Misa.
5. El Sacramento del Matrimonio, de acuerdo con lo preceptuado por el
artículo 76, se celebrará dentro de la Misa, después del Evangelio y de la
homilía. Cuando no hubiere la Misa, después de una breve exhortación se
leerán la Epístola y el Evangelio de la MISA PRO SPONSIS, y al final se
dirá la bendición nupcial que figura en el título VIII Capítulo III del Ritual
Romano.
6. En la recitación del Oficio Divino, se podrá omitir la Prima. Y fuera del
Coro, entre las tres Horas Menores se podrá decir apenas una, a saber, la
que mejor corresponda al momento en que se rece.
7. En casos particulares y con justa causa, pueden los Ordinarios dispensar a
sus súbditos del rezo total o parcial del Oficio Divino o conmutarlo,
conforme lo acuerda el artículo 97.
8. Se declara oración pública de la Iglesia el oficio Divino que parcialmente,
en virtud de sus propias reglas, recitan los miembros de cualquier Instituto

269
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Religioso. Igual declaración se hace con respecto al Oficio Parvo


debidamente aprobado.
9. Los obligados al Oficio Divino podrán rezarlo en lengua vernácula solo
después de que la Autoridad Eclesiástica territorial haya presentado la
respectuva traducción a la Silla Apostólica y ésta la haya revisado y
aprobado. Idéntica norma se seguirá para la traducción de cualquier texto
litúrgico latino a la lengua vernácula.
10. Cuando la Constitución habla de poderes en materia litúrgica, concedidos
dentro de determinados límites a las Conferencias Episcopales, ello ha de
entenderse de las Nacionales. Los decretos de éstas tendrán valor solo
cuando han sido aprobadas por los votos secretos de las dos terceras partes.
11. Finalmente, se advierte que solamente tienen autoridad en esta materia la
Silla Apostólica y, dentro de las normas del derecho los Obispos. Por tanto,
a ningún otro, aunque sea sacerdote, le es lícito en las cosas de liturgia
añadir, quitar o mudar”.´

Insistimos en la obligación de predicar la homilía en TODAS LAS MISAS DE


HORA los domingos y días de fiesta, ordenada como parte de la Acción Litúrgica
por el Decreto Conciliar de la Sagrada Liturgia, lo que ya estaba dispuesto por el
Episcopado Venezolano, y Nos, en lo que respecta a la Diócesis de Maracaibo,
hemos recalcado de palabra y por escrito, en repetidas oportunidades; y debe
hacerse así:

Predicará el mismo celebrante. En caso de no hacerlo él, suspenderá la Misa,


mientras el sacerdote señalado hace la exposición de la homilía.

270
En cumplimiento de lo dispuesto en el Nº 2 nombramos para integrar esa
Comisión a: Ilmo. Mons. Mariano José Parra León, Pbro. Gustavo Ocando y
[Link]. Cayetano Bourbonnais y Roberto Turcotte.

Respecto a la modificación de que habla el Nº 4 relativa a la administración del


Sacramento de la Confirmación señalaremos oportunamente días especiales para
los adultos.

Maracaibo, 14 de febrero de 1964

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Señor Obispo Diocesano

Pbro. Antonio Labiano Vitoria


Canciller Secretario

271
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Obispo Diocesano

en relación al Día Mundial de Oración Pro-Vocaciones.58

La Santa Sede ha establecido recientemente un día especial de oraciones y


sacrificios en todo el mundo católico por las Vocaciones Sacerdotales y religiosas,
que este año ocurre el próximo domingo, 12 de abril.

Con tal motivo queremos pedir a los fieles de nuestra Diócesis que se unan con
todo interés a esta gran jornada universal para pedir al Señor el aumento y
perseverancia de las Vocaciones, de cuyo número y calidad depende el éxito de la
vida de la Iglesia.

Si en otros sitios, en donde son más afortunados por el número de sacerdotes que
tienen en actividad y de seminaristas en sus institutos de preparación eclesiástica,
dedican tanto cuidado a la Obra de las Vocaciones, con cuanta mayor razón
hemos de preocuparnos nosotros por la búsqueda de candidatos para el Seminario
y por su sostenimiento, ya que contamos con muy pocos sacerdotes para la ingente
labor espiritual y, aún, menor cantidad de seminaristas.

Sencillamente, la suerte de esta Diócesis está en el Seminario. Para barruntar el


porvenir basta echar una mirada por sus claustros. Allí aparecerá la respuesta con
toda su realidad escueta y sin disimulaciones.

La Iglesia nos pide oraciones y sacrificios porque las obras de Dios triunfan con la
protección divina que llega a quien la busca. Y como la tarea de procurarse
ministros aptos y suficientes en cuanto a su número es asunto que interesa a

58
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI. Marzo- Abril
1964. Nº 170 pp. 15-16

272
todos, clérigos y fieles, de la misma manera a todos corresponde participar en esta
noble labor de importancia fundamental en la actividad católica.

Ciertamente que el Señor dará sacerdotes al pueblo que se los pida. De allí que,
apoyados en esa doctrina constante de la Iglesia, os queremos suplicar en nombre
de Dios y por vuestra condición de católicos que el próximo domingo hagáis actos
especiales de piedad y devoción por esta gran necesidad: el aumento y
perseverancia de las vocaciones.

Los Señores Párrocos y Rectores de Iglesias podrán organizar Horas Santas y


ejercicios apropiados con el fin de facilitar a los fieles el realizar tales actos. Las
Asociaciones Piadosas y Movimientos de Apostolado que cuentan con grupos
organizados están en condiciones de formar equipos que durante el día realicen
visitas al Santísimo, reciten el Santo Rosario y hagan Horas Santas por el Clero y
el Seminario. Ojalá que ese día resuene en todos los templos la oración durante la
jornada ininterrumpidamente por tan gran causa.

Y rogamos a los enfermos, cuya oración tanto mérito tiene delante de Dios, que
ofrezcan sus penalidades por el Seminario y por los jóvenes que tienen vocación
para que sean fieles a ella.

Confiamos en que clero y fieles se interesarán en atender el llamamiento que la


Santa Sede hace en el sentido de formar todos una gran plegaria el día 12 de abril
por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas.

Maracaibo, 11 de abril de 1964.

+ Mons. DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

273
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Ferviente llamado del Obispo Diocesano


a la Oración por las Vocaciones.59

Es gravísimo en el momento, en la Diócesis de Maracaibo el problema de la falta


de vocaciones sacerdotales y su consecuencia inmediata la escasez de Ministros del
Señor que puedan abarcar eficientemente la totalidad de las parroquias existentes
y las que están por crearse en el futuro –declaró naturalmente alarmado el Excmo.
Obispo Diocesano, Mons. Dr. Domingo Roa Pérez, entrevistado por motivo de
celebrarse mañana el Día Mundial de Oraciones por las Vocaciones Sacerdotales.
Señaló el Prelado que actualmente funcionan 43 Parroquias y hay que crear
nuevas, ya que las actuales no alcanzan a cubrir las necesidades espirituales de la
totalidad de la población catòlica zuliana, estimada en 860.000 habitantes. Indicó
que actualmente a cada Parroquia le corresponde en una apreciación rápida un
promedio de 20.000 almas.
Destacó la colaboración que para la dotación de sacerdotes está prestando
actualmente a la Diócesis local, el Arzobispo de Pamplona, España, Mons.
Enrique Delgado Gómez, quien ha enviado un buen número de clérigos, quienes
están cumpliendo –según su propia expresión- “una labor de magnitudes, que
merece el más caba reconocimiento y gratitud”. Agregó que confía en que el
Prelado mencionado seguirá colaborando eficazmente como hasta ahora lo había
hecho, en actividad tan trascendental.
EL SEMINARIO DIOCESANO
Una de las obras más queridas al Señor Obispo desde que se encargó de la
Diócesis en 1961 ha sido el Seminario Diocesano “Santo Tomás de Aquino” que

59
Entrevista publicada el día 11 de abril de 1964 en el Diario Católico “La Columna” con motivo del Día
de Oración por las Vocaciones Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de
Maracaibo. Año XXXVI. Marzo- Abril 1964. Nº 170 pp. 17-19

274
cuenta con un moderno edificio ubicado en Bella Vista, pero que presenta un
cuadro desolador si se toman en cuenta las siguientes cifras aportadas por Mons.
Roa Pérez y que mueven a pensar a los padres, educadores y jóvenes con vocación
sacerdotal.
Actualmente el Seminario tiene un cupo para 100 muchachos, instalados con
todas sus comodidades y solamente tiene inscritos 35, quienes hacen estudios
dentro de la primera etapa del Seminario o sea la llamada Menor. Son en su
mayoría zulianos. Como quiera que los padres y representantes de ellos son de
condiciones humildes, la Diócesis debe proveerles todo lo necesario. El
sostenimiento de cada alumno cuesta Bs. 400 mensuales, cifra que abarca todos
los servicios que allí se suministran: alimentación, lavado de ropa, profesorado,
etc. El costo del sostenimiento total del Seminario asciende a Bs. 11.650 por mes.
Además la Diócesis de Maracaibo cubre los gastos siguientes por concepto de
preparación de sacerdotes: Bs. 2.210 mensuales por 8 estudiantes del Seminario
Mayor en Caracas; Bs. 400 mensuales que hace llegar a tres estudiantes en Madrid
y 1200 dólares anuales que invierte en dos sacerdotes ordenados quienes cursan
estudios de especialización en Bélgica y Roma. Estos gastos representan un
auténtico sacrificio para la Diócesis, pero lo hace con gran satisfacción, por la
importancia que reviste la preparación eficaz de este personal.
PROMEDIOS
Pero donde se aprecia debidamente la nota alarmante y que mueve a reflexiones,
es en los siguientes cómputos: tomando en cuenta la población católica actual de
la Diócesis, estimada en 800.000 almas.
Para poder atender debidamente esta población en sus necesidades religiosas, en
un futuro cercano, deberían estarse preparando por lo menos un Seminarista
Mayor por cada 10.000 habitantes y un Seminarista Menor por cada 1.000 almas.

275
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Estas cifras abren un paréntesis desconsolador: No hay material humano para esta
importante tarea.
LAS CAUSAS
Todo tiene su causa y hemos llegado a un punto importante de esta entrevista con
el Sr. Obispo. ¿Cuáles son las causas de este cuadro deprimente, si se considera
que el Zulia es un conglomerado en su mayor parte católico o por lo menos se
precia de tal?
Responde Mons. Roa Pérez: En primer lugar, el nivel de preparación de las
familias no es todo lo alto que debiera ser; de allí que de tales hogares no pueda
surgir o cultivarse una vocación sacerdotal; en segundo lugar, hay que destacar el
ambiente materialista que nos rodea y agobia, que hace que se tenga una
depreciación tremenda por los valores espirituales y sobrenaturales; en tercer lugar
–y este es quizás el más importante, peo lo he dejado de último para destacarlo
más- la inexplicable oposición de muchos padres y madres de familia ante la
vocación sacerdotal manifestada en sus hijos. No la orientan, no la alientan, sino
que la desvían en forma lamentable, sacrificando así al hijo y haciéndole seguir
cualquier otro estudio. De allí que los últimos 10 años apenas se han ordenado 7
sacerdotes en la Diócesis de Maracaibo.
EL LLAMADO
Por todas estas cifras tan reveladoras, Mons. Roa Pérez hace un llamado vibrante,
en la oportunidad de haber fijado la Santa Sede el Segundo Domingo de Pascua –
mañana- para la celebración del Día Mundial de Oraciones por las Vocaciones
Sacerdotales.
“La Iglesia invita a los jóvenes de inquietudes apostólicas a formar filas con el
sacerdocio para mayor gloria y bendición; igualmente exhorta a las familias en
cuyo seno hay una vocación sacerdotal a que no se opongan a que ella se

276
manifieste y dé sus frutos en todo su esplendor, invitamos también a esa poderosa
arma del católico que es la Oración, obra de Dios, para que “haya muchos
operarios en la mies”, abogamos porque así como se cubren los gastos que
ocasionan la preparación de médicos, militares y otros profesionales de diferentes
ramas, puedan también sufragarse los gastos que ocasiona la preparación de
sacerdotes. De allí que para el próximo 17 de mayo se llevará a cabo una Colecta
Pro Seminario y durante todo ese mes se intensificará la Campaña en beneficio
del mismo”.
QUÉ SE ESTA HACIENDO
Para finalizar expresó Mons. Roa Pérez que en la actualidad el último sacerdote
ordenado en la Diócesis de Maracaibo, Pbro. Gustavo Ocando Yamarthe, está
encargado de toda la obra relacionada con el incremento de las vocaciones
sacerdotales, aparte de que la Campaña en tal sentido es permanente, dada la
magnitud del problema, por cuya solución debe trabajar con eficacia, con
voluntad y sentido de responsabilidad cristiana toda la comunidad católica de la
Diócesis.
Maracaibo, 11 de abril de 1964.
+ Mons. DOMINGO ROA PEREZ
Obispo de Maracaibo

277
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Exposición Oficial del Obispo Diocesano al Clero de la Diócesis


en relación al Celibato Eclesiástico.60

Está surgiendo una pregunta que muchas personas se hacen extrañadas, en vista
de los escritos aparecidos en alguna prensa sensacionalista y de cierta propaganda
oral o por correspondencia, que anda en circulación: ¿Se casarán los sacerdotes,
uniendo así, como dicen los defensores de la especie, los dos santos Sacramentos,
el del Matrimonio y el del Orden Sagrado, vecinos en la lista que ofrecen nuestros
catecismos? Será, acaso, el celibato el óbice en el desarrollo de las vocaciones
sacerdotales y el motivo de la defección de tantos ministros del Santuario; ¿o
acaso, sea necesario que los sacerdotes se casen para que así puedan demostrar
prácticamente cómo se ha de llevar una familia cristiana, ya que el matrimonio
mismo no daría las gracias suficientes para poderse orientar sin un modelo?

MOTIVO DE ESTE DOCUMENTO

He querido, venerables sacerdotes, hacer una exposición escrita sobre la disciplina


de la Iglesia acerca de esta materia, y no lo hago con ánimo de polemizar, de
refutar o demostrar una tesis, ya que todos sabemos perfectamente cuál es la
posición eclesiástica desde hace muchos siglos, sino para refrescar las enseñanzas
permanentes del Magisterio y reafirmar nuestra adhesión a la Santa Iglesia, que
nos ha distinguido con tantos honores y pone toda su confianza en el trabajo y
obra de sus sacerdotes distribuidos por el mundo entero.

EXCELENCIA DEL CELIBATO

La castidad perfecta, consagrada al servicio divino, se cuenta, dice Pío XII, entre

60
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI. Mayo- Junio
1964. Nº 171 pp. 22-28.

278
los tesoros más perfectos dejados como herencia por Jesucristo a la Santa Iglesia, y
así confundiéndose con los orígenes mismos de ella, fue, ya desde el principio,
estimadísima y tenida como su gala y su honor. Y la doctrina que enseña la
superioridad del celibato perfecto sobre el matrimonio es un dogma de fe divina,
solemnemente definido en el Concilio Tridentino y declarado siempre por el
unánime sentir de los Padres y Doctores de la Iglesia.

Recomendado inicialmente a los sacerdotes, no se les imponía como obligación;


sin embargo sabemos por los escritos de Tertuliano y Orígenes que ya en el siglo
III era frecuente su práctica.

Fue el Concilio de Elvira el que recogió esta costumbre y la hizo ley, que más tarde
el Papa León Magno extendió a la Iglesia Universal; sin embargo tuvo muchas
dificultades, especialmente en los pueblos del Norte de Europa y por las
Investiduras, ya que para obtener los beneficios materiales anexos a ellas, muchos
se hacían sacerdotes sin tener vocación. Al principio, la legislación eclesiástica solo
contemplaba la ilicitud del matrimonio de los sacerdotes; fue el Concilio
Lateranense, en 1123, el que estableció su invalidez para los clérigos de Ordenes
Mayores, a partir del Subdiaconado.

OBJECIONES

Los opositores del celibato eclesiástico y aspirantes al matrimonio legitimo clerical,


trataban de justificar su conducta con textos tomados del Evangelio y de San
pablo, o con el ejemplo de los sacerdotes del Antiguo testamento, o bien se
refugiaban en la imposibilidad de vivir “ritu angelorum”. En nuestros días se
pretexta además para impugnarlo, el deseo ardiente de piedad, el añadir el
propósito de unir las virtudes propias del sacerdote: caridad viva, celo inflamado y
desprendimiento ejemplar de los bienes terrenales, las otras propias de la vida

279
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

doméstica: fidelidad conyugal cristalina, santísima educación de los hijos,


suministro abundante de vocaciones para el santuario, convertido el hogar en una
especie de pre-Seminario o pre-Noviciado con numerosos candidatos para los
conventos de ambos sexos, ejemplar modelo de hogares transformados en tacitas
de plata y por último, ramos de flores siempre frescas sobre la tumba del sacerdote
difunto, esto posiblemente si no era viudo.

POSICION DE LA IGLESIA

La Iglesia nunca cesó de condenar los desórdenes opuestos al celibato, que


mantuvo en los períodos más borrascosos, ante la insurgencia de todos los
tiempos y la ambición de los príncipes y gobernantes que veían en él uno de los
baluartes más poderosos del catolicismo. Siempre firme y decidida, la Iglesia pudo
ofrecer en todo tiempo sacerdotes fidelísimos, muchos de los cuales, aparte de su
santidad eminente y ciencia esclarecida, contribuyeron juntamente a la reforma de
los hermanos equivocados, abriendo nuevos horizontes hasta llegar a nuestros días
cuando, no obstante las defecciones, la situación bajo el punto de vista y
perfección sacerdotal, es incomparablemente mejor que en cualquier otro período
de la historia eclesiástica.

NUEVOS PRETEXTOS

Algunos sacerdotes, llevados de no sé qué ilusión pueril, se figuran que el


matrimonio sería la panacea de todos los males, olvidando la afirmación de San
pablo de que las personas casadas llevan también consigo la tribulación de la carne
(I Cor. 7,28). Parece que los tales vivieran dentro de una campana de cristal, no
obstante sostener apodícticamente que conocen muy bien el ambiente del mundo
y que el Papa y los Obispos somos los mal informados, y así no ven las angustias,
los sinsabores y pruebas de todo género a que están sometidas las familias, cuyas

280
dificultades son muchísimo más graves que las propias del celibato, aun bajo el
punto de vista meramente humano. Por ello el Señor afirma que los que le siguen
en el servicio perfecto, aún en esta vida, reciben el ciento por uno. (San Mateo
19,29).

Hoy, como en tiempo de la revolución protestante, se vuelve a hablar del Papa mal
informado y para denigrar del celibato se citan los casos negativos de las
defecciones, sin tomar en cuenta la pléyade gloriosa de eclesiásticos de todos los
grados, que se consagran totalmente al servicio divino en el más estricto
cumplimiento de la castidad perfecta, obteniendo para la Iglesia los más altos
triunfos con el ejercicio de esta virtud.

Según personas conocedoras de la historia y desarrollo de la vida de la Iglesia, la


situación del clero en el mundo actual, es sencillamente brillante, como queda
dicho, con una vitalidad nunca vista y con una auténtica influencia espiritual en
todos los sectores sociales. Quien se hace sacerdote en nuestros días, no va detrás
de ventajas materiales ni por imposición de intereses de grupo, sino atendiendo a
luna determinación de servir a la causa más digna y noble, perfectamente
consciente de lo que hace y de las obligaciones que se impone. Y si no abundan
los sacerdotes, no es por falta de vocaciones o por el temor al celibato, sino
porque a muchas almas buenas y generosas no se les ha llevado el mensaje, como
los obreros del Evangelio pueden responder “nemo nos conduxit” (San Mateo 20,7).

DISCIPLINA ACTUAL

En estas circunstancias y con cerca de ocho siglos y medio de estricta aplicación de


la ley del celibato a los clérigos de todas las Ordenes Mayores, cabe preguntarse:
¿estará la Iglesia dando un paso atrás en el mantenimiento de esta legislación?

Oigamos las enseñanzas de los últimos Pontífices, Maestros y Guardianes

281
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

infalibles de la verdad revelada:

GREGORIO XVI dirigiéndose a la jerarquía del orbe expresa lo siguiente:


“También aquí vuestra invicta constancia para combatir la torpísima conjuración
que se ha tramado contra el celibato clerical, la cual sabéis crece por momentos,
porque hacen coro con los falsos filósofos de nuestro siglo algunos eclesiásticos
que, olvidados de su dignidad y estado y halagados por la voluptuosidad, han
llegado a tal licencia, que en algunos lugares se han atrevido a pedir públicamente
a los príncipes facultad para infringir tan santa disciplina. Pero causa rubor hablar
largamente de tan torpes intentos, y fiados en vuestra piedad os encomendamos
que, con todas vuestras fuerzas y apoyados en las prescripciones de los sagrados
cánones, custodiéis, defendáis con toda puridad aquella ley de tanta importancia
contra la que dirigen sus dardos los enemigos” (Mirari vos).

PIO IX en la Encíclica “Qui pluribus”, al enumerar los errores del tiempo, cita
entre otros “la conspiración baja contra el sagrado celibato clerical, que, oh dolor!
es apoyada por algunas personas eclesiásticas, que, olvidadas miserablemente de su
propia dignidad permiten ser vencidos y seducidos por los halagos de la
sensualidad”.

SAN PIO X califica el celibato de “el más insigne ornamento de nuestro Orden”.

PIO XI “preciosísima perla del sacerdocio católico”.

PIO XII afirma “sabiamente piensa la Iglesia que hay que conservar el celibato de
los sacerdotes” y precisa: “porque debe (el sacerdote) vivir libre de las
preocupaciones del mundo y entregarse por entero al servicio divino” y concluye:
“cuanto más espléndidamente brilla la castidad sacerdotal, tanto más el sacerdote
es juntamente con Cristo hostia pura, santa e inmaculada” (Menti Nostrae).

JUAN XXIII, luego de recomendar las enseñanzas expuestas por PIO XII en la

282
Encíclica, “Sacra Virginitas” sobre el tema, concluye en la Carta Encíclica
“Sacerdotii Nostri Primordia”: “!De cuánto provecho son para la Iglesia los
sacerdotes que ante todo se preocupan de conservar una castidad perfectísima¡.
Con Pío XI, Nuestro Predecesor, de feliz memoria, la consideramos la gloria más
pura del sacerdocio católico”.

SU SANTIDAD PAULO VI habla en la Encíclica “Eterni Patris Verbum” de que


los seminaristas se han de preparar para “vivir en castidad virginal” y en el
recientísimo discurso a la Conferencia Episcopal Italiana al referirse a los
sacrificios del sacerdocio anota: “en especial la obligación del celibato eclesiástico,
que frecuentemente se habrá de exponer en toda la belleza de su significado,
debido a la necesidad de una exclusiva y completa entrega del clero al amor de
Cristo y a los múltiples empeños del apostolado” (14 de abril de 1964).

Por mi observación personal en la primera sesión del Concilio Vaticano II y en


base a los diversos documentos enviados en consulta a los Obispos del mundo, se
desprende que no hay ni la menor alusión a un cambio en esta materia.

CONCLUSIONES

De lo expuesto se desprende:

1º) La Iglesia, apoyándose en textos de la Sagrada Escritura, que, con su Suprema


Autoridad, interpreta y aplica al caso, mantiene en todo su vigor y urge
constantemente la observancia de la ley del celibato, considerada como el más
insigne ornamento del Orden Sacerdotal y de gran importancia para el desarrollo
del apostolado y la mayor perfección en el culto divino.

2º) La campaña contra el celibato eclesiástico con esas afirmaciones de que su


mantenimiento es perjudicial y contrario al interés mismo de la Iglesia llevándola
a un fracaso, si no es una herejía, contiene al menos una posición falsa, temeraria,

283
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

escandalosa, perniciosa, injuriosa a la Iglesia y al Espíritu Santo, que la rige, y al


menos errónea. El Magisterio de la Iglesia, al establecer el celibato, considerado
“perla preciosísima”, de “tanta importancia”, “la gloria más pura del sacerdocio
católico” y “pensar sabiamente” que hay que mantenerlo, estaría nada menos que
en una equivocación al sostener una disciplina que contra su fin supremo: la
santificación y salvación de las almas. La Iglesia no sólo estaría equivocada al
valorar como una verdad y un bien lo que sería un error y un daño, sino que sería
contumaz por su terquedad en el error. Aquí se trata de un asunto estrechamente
relacionado con la fe y las costumbres. Entonces ¿dónde estaría la infalibilidad de
la Iglesia?

3º) Es sumamente perjudicial y dañina para la disciplina eclesiástica la falsa


esperanza de que la Iglesia cambiará un día en esta materia.

4º) Por lo tanto yo considero que es ilícita toda propaganda pública y privada
contra el celibato eclesiástico. Ningún sacerdote someramente ortodoxo debe
tomar parte activa, ni hacerse eco de esta campaña insidiosa.

5º) La castidad sacerdotal, sumamente vulnerable y expuesta a peligros, necesita de


un ambiente especial para su conservación. Por esta razón la Iglesia desde hace
muchos siglos ha dictado providencias especiales, a objeto de mantener a los
sacerdotes incólumes del contagio del mundo, en que viven, pero al cual no
pertenecen. De allí la severa legislación acerca de la cohabitación con mujeres que
no sean las parientes muy cercanas, la prohibición de asistir a espectáculos
mundanos, leer libros lascivos, frecuentar la familiaridad con personas del sexo
femenino y la constante recomendación de la vigilancia, mortificación y vida de
piedad, íntimamente unida con la pureza. “Vigilad, sí, queridos hijos, dice Pío
XII, porque a vuestra castidad se oponen tantos peligros, ya por las depravadas

284
costumbres públicas, ya por los atractivos del vicio, hoy para vosotros tan
frecuentes e insidiosos, ya por fin, por la excesiva libertad de relaciones entre
ambos sexos y que a veces se atreve también a introducirse en el ejercicio del
ministerio sagrado” (Menti Nostrae).

LOS SACERDOTES CAIDOS

Si la Iglesia se alegra y se siente santamente orgullosa del extraordinario número


de sacerdotes que, hoy más que nunca, se destacan por la inocencia de la vida,
tanto más digna de admiración, cuanto más corrompido está el mundo, también
deplora profundamente y llora como buena madre la desgracia de aquellos que
han caído, llevando una vida de tortura para sí y de escándalo y perdición para los
demás. Tal miseria no es sólo consecuencia de la debilidad humana, sino
principalmente resultado de haber abandonado los consejos y sabias normas
dispuestas para los ministros agrados. Nadie más Santo que David, dice San
jerónimo, ni más sabio que Salomón ni más fuerte que Sansón, y los tres cayeron
por haberse expuesto al peligro.

Es posible que la Iglesia estudie el caso de los sacerdotes que ya dejaron la vida
clerical para solucionarles su situación reduciéndolos totalmente al estado laical,
también con la dispensa del celibato.

EXHORTACION FINAL

Amadísimos sacerdotes al terminar esta exposición, yo les felicito por el espíritu


sereno y perfectamente eclesial observado por Uds. ante los ataques al celibato, y
al mismo tiempo les invito a que le demos gracias al Señor por habernos escogido
para dignidad tan alta, conservado en su santo servicio y les animo a vivir
cuidadosamente nuestra condición de ministros de Cristo y dispensadores de sus
misterios.

285
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Con este resumen de la disciplina eclesiástica en materia de celibato y la


afirmación oficial de que la propaganda en su contra carece de todo fundamento,
yo les ruego que rechacen enérgicamente toda invitación a tomar parte en una
campaña que es estéril, contraria a la sabiduría e infalibilidad de la Iglesia e
insidiosa en cuanto que puede restar energías al apostolado, crear falsas esperanzas
y producir una confusión en la serenidad de nuestra vida.

Maracaibo, 12 de mayo de 1964.

+ Mons. Domingo Roa Pérez

Obispo de Maracaibo

286
Circular del Sr Obispo Diocesano

con motivo del 25 Aniversario de La Voz de la Fe.61

Salud y Paz en el Señor.

Amadísimos hijos:

La fundación de “La Voz de La Fe”, cuyo 25 aniversario estamos celebrando hoy,


constituye para la Diócesis de Maracaibo un motivo de muy justo regocijo, pues
no sólo recuerda la inauguración de una emisora de la Iglesia, sino el puesto de
primera que le corresponde en tal sentido, no sólo en Venezuela sino
probablemente en la América.

Cuando en otros sitios los esfuerzos se encaminaban a tener programas, y muy


limitados, en las emisoras locales, esta Diócesis adquiría una propia, aunque
modesta hoy, para aquel tiempo representaba un paso de marcado y franco
avance.

Y durante estos 25 años, haciendo frente a todos los obstáculos y dificultades


inherentes a las obras buenas, se ha mantenido ininterrumpidamente en la
realización de su alto cometido con un puesto de honor en la sintonía regional, en
la batalla que la Iglesia pelea con las armas pacíficas bajo los cielos en pro de la
auténtica verdad, de la indispensable moralidad, de la estricta justicia y del sincero
amor entre los hombres.

Esta meritoria labor en el campo de la fe, la cultura y el sano progreso merece el


más vivo reconocimiento para todos los que han participado en la fundación,
trabajo y mantenimiento de esta importante empresa.

61
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI – Mayo- Junio
1964 - Nº 171 pp. 28-31

287
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

LA MODERNIZACION DE LA EMISORA

Nos toca a nosotros recoger con devoción y agradecimiento esta preciada herencia
y darle el desarrollo correspondiente a las exigencias, progreso y técnica de
nuestros tiempos.

La Emisora resulta pequeña, y prácticamente ya ineficaz, para llenar la finalidad


que le es propia, por ello hemos pensado, después de asesorarnos con personas
entendidas en la materia y en base a su mismo funcionamiento, ampliarla
elevándola a 10 kilovatios de potencia con un moderno y apropiado edificio para
su instalación.

Para ello estamos solicitando de la Santa Sede el permiso Canónico a objeto de


emplear un Crédito de la Corporación Venezolana de Fomento, ya que este tipo
de obra no se puede hacer lentamente.

Y esperamos confiadamente el respaldo de los católicos zulianos, las empresas y


sectores económicos para cancelar los compromisos que suponen estas
inversiones.

SIGNIFICACION DE LA EMISORA

Insistimos en la importancia de tal obra, hoy de vital necesidad para la difusión y


defensa del reino de Dios en un momento de dura lucha ideológica frente a
corrientes que pretenden destruir el orden religioso y social.

El Concilio Vaticano II, luego de estudiar con especial interés el problema de los
medios de comunicación social, ha expresado su voluntad al mundo católico
mediante un documento sancionado al final de la segunda sesión. Después de
invitar a todos los hijos de la Iglesia a que procuren que los instrumentos de
comunicación se utilizan sin dilación y con el máximo empeño en las más variadas
formas de apostolado, expresa lo siguiente: Como resulta poco digno para los

288
hijos de la Iglesia soportar insensiblemente que la doctrina de la salvación sea
obstaculizada e impedida por razones técnicas o por los gastos, ciertamente
cuantiosos, que son propios de estos medios, este Santo Concilio amonesta sobre
la obligación de sostener y auxiliar tales medios. Y concluye insistiendo a las
asociaciones y a los particulares, que gozan de una gran autoridad en las
cuestiones económicas y técnicas en la necesidad de sostener con largueza y de
buen grado con sus recursos y pericia, estos instrumentos, en cuanto sirven al
apostolado y a la verdadera cultura.

LA PRENSA CATOLICA HABLADA Y ESCRITA

Los medios católicos de comunicación social, prensa y radio, se encuentran


siempre con graves dificultades: su mantenimiento, como queda expresado,
resulta sumamente gravoso. De allí que sus Directores se vean obligados a incluir
en su publicidad propaganda comercial y avisos seleccionados a objeto de poderse
mantener con el producto de tales publicaciones. Lo que muchos, hasta llamados
fervorosos católicos y celosos defensores de la verdad cristiana critican y ven mal,
pero allí termina toda su labor y aporte. Si tales instrumentos fueran enteramente
sostenidos por los católicos, especialmente por los críticos, no habría dificultad en
darles una orientación totalmente diversa.

Pero aún así surge un aspecto digno de aclararse: tales medios de comunicación
social, aunque se califiquen de católicos, son algo profanos, según expresaba hace
poco el mismo Romano Pontífice, es decir solo un reflejo de la vida profana que
vivimos. Como órgano de difusión son un espejo y deben ser un espejo amplio y
fiel, que obedece a su fundamental exigencia: informar, dar noticia, decir las cosas
como son, servir la verdad, es decir, presentar casi de forma fotográfica la verdad
de los acontecimientos, de los hechos, de la crónica; la verdad objetiva sobre el

289
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

mundo que nos rodea y se mueve en torno nuestro. Esta es una ley esencial para
los medios de radiodifusión a la que no se puede faltar, so pena de perder su
razón de ser. Y entre los derechos del hombre moderno está, según Su Santidad
Juan XXIII, el de recibir la información de los acontecimientos.

Los órganos católicos de publicidad no podrían callarlos, ni cambiarlos por el


silencio, tienen la obligación de presentarlos a un público a quien corresponde el
derecho de estar informado. Tales acontecimientos, errados y muchas veces
bochornosos, son fruto de la maldad humana, de la desorientación del mundo en
que vivimos, del olvido de la ley de la caridad y de los grandes valores del espíritu.
Corresponde a la prensa católica hablada y escrita educar al público dándoles a los
acontecimientos cuyas noticias suministran una interpretación a la luz de loa
principios superiores, en busca de la verdad que ilumina y dirige. Y así lo que es
falso aparece como tal, y lo que es verdadero en su sentido, no quedándose en la
corteza o en el sólo fin de informar sin discernir, o lo que es peor, canalizando
hacia el error y el engaño como acontece con la prensa no católica.

Aquí la tarea sagrada de los órganos informativos católicos: sacar de los hechos,
vistos bajo el prisma de la verdad y de enseñanzas inalterables, las consecuencias
saludables para los que se informan de ellos, frente a quienes in orientación
cristiana y desposeídos del concepto auténtico de la vida van deformando el
criterio con lo mismo que presentan, produciendo una servidumbre a ideas
erróneas y a opiniones falsas.

En este fecha de amplia significación para la difusión de la vida cristiana en la


Diócesis Nos queremos, en primer lugar, elevar nuestras plegarias al Señor en
acción de gracias por los beneficios concedidos a esta porción de su Iglesia por
medio de la Emisora Católica, y al mismo tiempo ponemos bajo la protección de

290
la Divina Providencia las modificaciones y ampliaciones que dentro de poco se
han de emprender.

Queremos hacer público en esta oportunidad nuestro propósito de constituir


dentro de poco una comisión diocesana, integrada por sacerdotes y seglares
católicos a quienes hemos de asociar en el trabajo de fomentar y promover la
prensa católica, hablada y escrita. Daremos a su debido tiempo a conocer los
nombres de los que la han de componer.

Y para terminar, al agradecer toda la ayuda y colaboración prestada a la difusión


del pensamiento católico, queremos exteriorizar la confianza que depositamos en
el Clero, grupos del Apostolado Seglar, Religiosos y Religiosas y Fieles en general
de que han de darle la importancia de primer orden que tienen los medios de
comunicación social, prensa y radio, que afortunadamente poseemos.

Disponemos que esta circular sea leída en las misas de horas en todos los templos
de la Diócesis, el día 14 del presente mes, y comentada a los fieles de conformidad
con las disposiciones pontificias sobre el particular.

Dada, firmada y sellada en el Palacio Episcopal a los cuatro días del mes de junio
del año del Señor de mil novecientos sesenta y cuatro.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo
Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo.

Pbro. Antonio Labiano Vitoria


Canciller-Secretario

291
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Discurso pronunciado por el Excmo. Sr. Obispo

con motivo del 25 Aniversario de La Voz de la Fe.62

Amadísimos radioyentes:

En esta vieja casona, donde funciona la Emisora Católica LA VOZ DE LA FE,


estamos de gran fiesta. Porque así se conmemoran las fechas gratas, y se recuerdan
los acontecimientos importantes de familias, ciudades, instituciones, de los
pueblos y del mundo.

Y para LA VOZ DE LA FE, este día 4 de junio de 1964, es una fecha de alta
significación; el primer jalón en la existencia de las instituciones y obras que no
tiene límite por delante, Bodas de Plata, de Oro, los 100 años, y los Siglos, a no
ser que vengan las catástrofes, que borran también pueblos y naciones, junto con
sus instituciones.

Llegando al primer remanso, después de un recorrido honorable y digno, provoca


mirar hacia atrás, recorrer con la imaginación todas las incidencias del trayecto,
los panoramas variados de colores y alternativas, quizá el silencio con que se fue
caminando, casi insensiblemente en la formación de una historia, hasta encontrar
el punto de partida, que esta vez es un gran Obispo, gloria y honor de Iglesia y de
su Patria, genial en sus concepciones apostólicas y tenaz en la realización,
Monseñor Marcos Sergio Godoy, y a su lado, siempre fiel y consecuente con su
Prelado, un decidido trabajador de la Iglesia, el entonces Pbro. y hoy Prelado
Doméstico de Su Santidad, Olegario Villalobos, que buscó terrenos, construyó un
modesto edificio y montó la primera Emisora Católica del Continente. Gran

62
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI – Mayo- Junio
1964 - Nº 171 pp. 31-34

292
mérito y notable paso, que coloca a la Diócesis marabina en un puesto de
avanzada.

Con alternativas, altos y bajos, haciendo frente a todos los obstáculos que son
propios de las obras buenas, de las empresas nobles y útiles, especialmente si
llevan un sello cristiano, LA VOZ DE LA FE ha estado en un sitial de distinción
en el campo del apostolado orientando, enseñando, corrigiendo y contribuyendo
a toda obra positiva. El mensaje diario va en todas direcciones: a hospitales,
orfelinatos, conventos, casas de ricos y pobres, al lecho del enfermo, del anciano,
por campos y aldeas. Y así el sentido cristiano de la vida, el recuerdo de las
grandes verdades, la invitación para cumplir con los deberes fundamentales del
hombre, llega junto con la música, la noticia y la información de última hora a
través de las ondas hertzianas.

A esta misma hora, todas las tardes y con admirable constancia, su ilustre
fundador mantiene un programa que cubre el territorio que abarca la Emisora
como torrente de luz al que no escapa nadie. Todos los sectores sociales con su
variedad e influencia, lo oyen y admiran. ¡Y cuántas obras se han alimentado
desde aquí con ese programa! Vosotros habéis oído la invitación, el llamamiento
insistente, lleno de donaire y agilidad del querido “Padre Villalobos”, ya en
beneficio de los niños lisiados del Hogar Clínica San Rafael, ya de los ancianos
desamparados del Asilo San José de la Montaña, o para el templo de la Coromoto,
y lo habéis atendido, habéis dado, y vuestros nombres, vuestras direcciones, y
vuestras ocupaciones han resonado en este sitio, y se han esparcido luego en todas
direcciones con la indicación del aporte, y la marcha de la obra, primero en
ciernes, luego más adelantada, hasta presentarla ya terminada. Y como todos se
han mezclado en la sintonía, cada uno con su cultura y apreciaciones, así también

293
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

se han unido en la obra que se va realizando con el aporte común. Magnífica


fraternidad, yo diría la gran oración del bien realizado. Sólo Dios sabe todo lo que
se ha hecho desde aquí.

Por eso dentro de unos minutos vamos a entonar el himno de acción de gracias
que se llama el Te Deum, con el cual la Iglesia Católica expresa su agradecimiento
al Señor por todos los beneficios.

Honorable concurrencia, estimados radioescuchas: estamos terminando una


primera etapa, coronando una cima, pero no podemos quedarnos allí viviendo de
glorias y de lauros cosechados por otros. La mejor forma de hacer honor a los
fundadores y colocarnos en el camino por ellos transitado, es avanzar, moverse,
dar señales de vida, ya que estas obras son eminentemente dinámicas, que han de
crecer, modernizarse y ponerse al día, siguiendo el ejemplo de los ríos, que cada
vez son más grandes, de los árboles que se desarrollan, de los frutos que se
renuevan.

Por ello a continuación, con motivo de este fausto aniversario, vamos a colocar la
primera piedra del edificio de la nueva Emisora, para cuya adquisición se han
hecho ya todas las diligencias, y esperamos esté concluida en los primeros meses
del próximo año, con una potencia 16 veces mayor a la que tiene actualmente el
equipo que está en servicio.

Constituye este hecho una gran satisfacción y un triunfo de la Iglesia. Y vamos a


contribuir todos, porque es obra de todos y para todos. Con ella la Diócesis podrá
estar informada al día de los acontecimientos importantes de la vida católica de la
localidad y del mundo. Se cubrirá hasta la última casita. Será un nuevo timbre de
orgullo para el espíritu emprendedor del zuliano, que siempre quiere tener, y con
razón lo mejor.

294
Y la Emisora abrirá más ampliamente sus puertas y pondrá su nueva dotación al
servicio no sólo de la Iglesia, sino de todas las instituciones e iniciativas culturales,
que encarnen bien y prosperidad verdadera para el Zulia y Venezuela. Seguirá
siendo y con mayor eficacia una infatigable luchadora de la bondad, de la justicia y
de la armonía social, en el trabajo por un mundo mejor, según los eternos
principios del Evangelio.

Por este edificio moderno, ágil, sencillo esperamos ver desfilando los grupos del
Apostolado Seglar, el Clero, los Religiosos y religiosas, los valores cristianos en
una avanzada de enseñanza y elevación humana y sobrenatural para esta tierra.

Al felicitar al Ilmo. Mons. Villalobos y enaltecer la obra realizada con la fundación


de esta Emisora Católica, y su larga y meritoria evangelización personal desde estos
estudios, quiero saludar con gran complacencia y expresar el agradecimiento de la
Iglesia al Sr. Pbro. Omar Soto Lugo por el interés desplegado en favor de esta
obra, tan querida, y el trabajo emprendido a objeto de elevarla en sintonía, y
ahora, para la adquisición de los modernos equipos y la construcción del nuevo
edificio que servirá para su completa instalación. Y tengo la seguridad de que bajo
su Dirección obtendrá cada día mayores éxitos.

Quiero igualmente agradecer al personal de la Emisora la eficiencia y


responsabilidad con que trabajan cada uno en el puesto que le corresponde
superándose en la realización de su oficio. De la misma manera aprovecho esta
oportunidad para expresar mi reconocimiento a los empresarios y comerciantes y
anunciadores que le brindan trabajo a la Empresa. Y me llena de complacencia y
de inmensa alegría ver la colaboración que las otras Emisoras zulianas le están
prestando a LA VOZ DE LA FE con espíritu casi de verdadero mimo. Que el
Señor les pague.

295
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Señores radioyentes y constantes sintonizadores de LA VOZ DE LA FE, su


espíritu es para nosotros un consuelo y un estímulo, porque sabemos que todo el
esfuerzo y trabajo que la Iglesia realiza para tener estos medios de comunicación,
es estimado y utilizado por Uds., con verdadera devoción. Abrigo la esperanza de
que tal número aumentará. Muy buenas noches, y hasta pronto, con el favor de
Dios.

Maracaibo, 4 de junio de 1964.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

296
Carta del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano

a la I Asamblea Pro Desarrollo Económico del Zulia.63

Maracaibo 11 de julio de 1964

Ciudadano Doctor
Octavio Andrade Delgado
Gobernador del Estado Zulia
y Presidente de la Primera Asamblea Regional
Pro Desarrollo Económico del Estado Zulia
Comité Organizador y Delegados
Ciudad.

Estimados Señores:

Me es muy grato saludar a Uds. y significarles mi sincera y profunda complacencia


por la celebración de esta Asamblea, a la cual deseo el más completo éxito.

Hacia los estudios y sabias deliberaciones de tan importante Reunión mira con
angustiosa expectativa el Zulia en una de las situaciones más duras de su historia
económica en espera de la apertura de fuentes de trabajo y transformación
industrial, las cuales, suministrando a sus hijos medios de decorosa subsistencia,
sirvan al mismo tiempo de instrumento de desarrollo económico y
engrandecimiento de esta porción de la Patria amada.

De este diálogo concienzudo de los altos Representantes del Ejecutivo Nacional y


regional, de la Banca, el Comercio y la Industria, asesorados por técnicos

63
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI - Julio-Agosto
1964 - N° 172, pág. 41-44

297
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

competentes en la materia, podrán salir una serie de medidas combinadas entre


Gobierno e Iniciativa Privada para hacerle frente a un estado de cosas, realmente
deprimente y peligroso, que puede traducirse en desastres sociales de
insospechadas consecuencias.

Los que, por razones pastorales, estamos en contacto con las clases humildes de la
ciudad y del campo y conocemos en toda su gravedad el problema de tantas
familias desamparadas, de las cuales no hablan las estadísticas, somos testigos de la
horrible miseria que atenaza a densos sectores de la población, que exigen una
urgente intervención de los Sectores Oficiales y Empresariales para no empezar a
morirse de hambre.

Y alarma ver cómo aumenta el pauperismo día tras día, mientras las riquezas se
van acumulando en manos de unos pocos, de la empresa pública o privada, que,
para colmo de males, se dejan llevar de lo que el Papa Pío XII llama “intolerable
contraste entre el lujo inmoderado y la pobreza, a veces vergonzosa, siempre
estridente”.

Da gusto, honorables Asambleístas, ver el interés, responsabilidad y decisión con


que Uds. han preparado y se proponen llevar a cabo esta Reunión con el ánimo
patriótico de hallar una solución adecuada, basada en los postulados de una clara
justicia social. Están cristalizando la reiterada recomendación de los Papas en
materia de Reformas Sociales de que se produzca la unión de todos aquellos
sectores, en cuyas manos están los resortes de las instituciones económico-sociales.

La empresa es ciertamente muy ardua, pero la armonía de las voluntades y la


coordinación de los esfuerzos mancomunados en orden a un mejoramiento social
hallarán en un pueblo sano y optimista, dotado de grandes recursos humanos, una
respuesta rápida y eficaz a toda iniciativa buena y constructiva.

298
Respetables Señores, Uds. estarán empeñados durante el desarrollo de estas
jornadas en un profundo estudio económico, de producción e industria, por ello
podría estimarse como fuera de propósito el que yo les hable del aspecto moral y
religioso. Sin embargo, la Asamblea ventila eminentemente la Cuestión Social, de
la que las finanzas son una parte y la más pasiva, siendo la principal la moral y
religiosa en el problema total del hombre, en que se presenta el cuerpo con sus
necesidades materiales, indudablemente, pero también el alma con sus exigencias
trascendentales, por las que se distingue de los demás seres.

La gran miseria de nuestros tiempos a raíz de males gravísimos producidos en


períodos recientes y factor responsable de la amenaza que gravita sobre la
humanidad es precisamente una economía sin Dios y sin Moral, y por ello dura,
cruel y despiadada.

Engreído el hombre por los avances de la técnica, en la cual es un verdadero


gigante, se ha convertido en cambio en el mundo espiritual y humano en un
pigmeo, y así vemos que mientras la materia sale de las fábricas transformada y
ennoblecida, el trabajador que la moldea en no pocos casos se degrada y
embrutece, por faltarle los auxilios de la Religión y la Moral, que elevan y
dignifican.

Al tratarse de organizar los campos de los trabajadores que están al servicio de


empresas se piensa ordinariamente en las piscinas, los cines, los mercados, las
plazas y los centros de diversión, menos en los templos, o si acaso, en
pequeñísimas capillas, que más bien parecen ser un símbolo paradójico en un
pueblo que se confiesa católico y pide casi en primer lugar la atención religiosa; el
dinero que llegó a otros renglones de beneficio a la colectividad no alcanzó para
eso centros de formación espiritual y moral.

299
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

El problema que Uds. consideran y cuya solución buscan afanosamente, es


ciertamente de signo económico, de desempleo, de falta de desarrollo industrial,
pero en el fondo está el humano, el del hombre integral con su proyección en el
tiempo y la eternidad, que busca pan y justicia, trabajo y moralidad, amor y
comprensión.

Permítanme que les haga unas pequeñas observaciones: Uds. ven cómo las
cárceles están llenas de prisioneros y todavía flota un reclamo porque las
Autoridades, no obstante la actividad desplegada por los Cuerpos de Vigilancia y
Represión, no logran recluir muchos culpables, amenaza y deterioro constante de
la sociedad, que deambulan impunes por las calles de pueblos y ciudades, la
cantidad de niños abandonados en permanente aumento, presa favorita de los
vicios, el alcoholismo, la criminalidad, terribles desviaciones que posiblemente
aumentarían al disponer de mayores recursos monetarios. En realidad muchos
procesados no son ni ignorantes ni desempleados, son víctimas de una
descomposición moral en crecimiento alarmante. Y así el dinero que hubiera
podido emplearse en escuelas y asistencia social tiene que ser destinado a la
construcción de cárceles y a su costoso mantenimiento.

Los Romanos Pontífices, intérpretes no sólo de la ley divina-positiva sino también


de la natural, vienen repitiendo en base a la observación y estudios de la situación
social que si los obreros y trabajadores de todo género se inspiran en ciertas
doctrinas y ejemplos que inducen a perder el respeto debido a Dios y a la pureza
de costumbres sus mismos trabajos y ganancias resultarán arruinados, porque,
quitadas la parsimonia, modestia, previsión, paciencia y demás virtudes morales
inútilmente se obtendrá la prosperidad, aunque se pretenda con grandes
esfuerzos.

300
Yo abrigo la consoladora esperanza de que Uds., en la inmensa mayoría católicos,
y los que no, muy respetuosos y admiradores de la doctrina social cristiana, se
esforzarán por llevar a la práctica en términos concretos en el Desarrollo
Económico del Zulia las grandes enseñanzas elaboradas por el Magisterio de la
Iglesia con la colaboración de grandes sociólogos, sacerdotes y seglares.

La Iglesia les bendice, mira con gran interés su trabajo y les recomienda de manera
especial los pobres, los niños, los desheredados, los obreros y campesinos, en
quienes es necesario ver ante todo la condición de seres creados a imagen de Dios,
cuyas almas es preciso cuidar, apartándoles de aquello que degrada y envilece, y les
pone en peligro de eterna desgracia.

Iluminando Uds. la Economía Zuliana con los grandes principios morales, y


teniendo la justicia como base, la caridad como medida y el temor de Dios como
termómetro de sus acciones podrán ser en nuestra sociedad, según la expresión de
Juan XXIII, como una antorcha de luz, un fuego de amor, un fermento que
vivifique toda la masa y tanto más cuanto más unidos estén entre sí y con Dios por
la fe y las buenas obras, que son las que caracterizan a hombres e instituciones.

De Uds. atento servidor.

+Mons. Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

301
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Pastoral del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano


en su despedida para ir al Concilio.64

NOS, DOMINGO ROA PÉREZ. POR LA GRACIA DE Dios y la Autoridad de


la Santa Sede, OBISPO DE MARACAIBO. Al Venerable Capítulo Diocesano, al
Clero, Diversas Autoridades del Estado, Religiosos y Religiosas, Movimientos de
Apostolado Seglar y Fieles del Obispado,
Salud y Paz en el Señor:
Antes de salir para Roma con motivo de asistir a la Tercera Sesión del Concilio
Vaticano II os envío mi paternal saludo y me despido de vosotros de la manera
más afectuosa.
Como sabéis por los despachos de prensa y por las diversas informaciones que vais
recibiendo, el próximo 14 de septiembre se continuarán las reuniones de oración
y estudio del Concilio vaticano II, esfuerzo gigantesco que hace la Iglesia de hoy
para conocer los problemas del mundo actual y señalarles en el orden espiritual la
solución más adecuada.
Reunidos bajo la indefectible presidencia del Vicario de Cristo y al amparo de la
asistencia y luz del Espíritu Santo, alma y vida de la Iglesia, y sostenidos por la
maternal protección de maría Santísima, los Obispos del mundo entero, llevando
la experiencia de su lucha diaria por la difusión y defensa del Reino de Dios, se
reúne en el centro de la Cristiandad a buscar de la manera más fraternal la forma
de interpretar la voluntad divina, y presentar con toda sinceridad a la humanidad
de nuestros días el gran mensaje de salud y vida traído a la tierra por Cristo
Nuestro Señor.

64
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI – Septiembre-
Octubre 1964 - N° 173, pág. 25-28

302
Hoy se multiplican las asambleas de los pueblos con el ánimo de dialogar para
evitar males y ayudarse en la búsqueda de los grandes recursos que brindan la
técnica, la ciencia y la economía, a fin de hallar los medios convenientes de hacer
que el bien y la prosperidad sirvan a todos en la mutua ayuda y colaboración
aportando cada nación los medios que están a su alcance. El diálogo ha tenido
resultados de incalculables beneficios, y muchos males se hubieran eliminado de
haberlo empleado en mayor escala.
La Iglesia, que tiene una misión extraordinaria en el mundo, la de mayor
significación, puesto que está unida con la suerte definitiva de los hombres, en
este gran Concilio, el más grande de su historia, entra en conversaciones consigo
misma, con sus dirigentes, los que son padres de los pueblos y anunciadores del
reino celestial: los Obispos; pero al mismo tiempo lo quiere hacer con el mundo
en que le toca vivir. Y, como dice Su Santidad Paulo VI, Ella se hace mensaje, se
hace palabra, se hace coloquio.
A nadie quiere suplantar del sitio legítimo que le corresponde, y a todos quiere
ayudar en el altísimo ejercicio de su misión. Sabe muy bien que el Evangelio que
lleva es luz, novedad, energía, renacimiento y salvación, como lo acaba de expresar
Paulo VI.
Y quiere hablar con todos los hombres, con aquellos que tienen inquietudes y
angustias por las miserias que nos rodean, y están equivocados en los remedios
que aplican, con los que tienen fe en una divinidad y también con los ateos, y a
todos desea hablarles y busca hacerlo en un plan maternal, cariñoso y leal.
Permitidme, amadísimos hijos, que os aclare algunas ideas relativas a las
finalidades del Concilio y su posición en el diálogo con los que no creen o
pertenecen a otras confesiones.

303
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

LA IGLESIA Y LAS REFORMAS


No pocos se figuran que la Iglesia va a cambiar en su mensaje, es decir en sus
dogmas, moral y espíritu, y esperan ansiosamente estas reformas; no, más que la
elaboración de nuevas teorías, el Concilio tiende sustancialmente a despertar
nuevas energías en base al ejemplo de Cristo y sus santos. Por lo tanto es falso
crearse “sueños arbitrarios de renovaciones artificiosas en el diseño constitutivo de
la Iglesia”, dice Paulo VI.
La renovación interna de la Iglesia por la reforma de sus hijos, ya que en su
depósito y tesoro es inexhausta, ha de hacerse dice el Padre santo “no tanto
cambiando sus leyes exteriores (por lo que muchos suspiran) cuanto poniendo
interiormente su espíritu en actitud de obedecer a Cristo, y, por consiguiente, de
observar aquellas leyes que ella en el intento de seguir a Cristo se prescribe a sí
misma: aquí su “metanoia”, aquí su ejercicio de perfección. Si la observancia de la
norma eclesiástica podrá hacerse más fácil por la simplificación de algún precepto
y por la confianza concedida a la libertad del cristiano de hoy, más duro y más
prudente en la elección del modo de cumplirlos, la norma, sin embargo,
permanece en su esencial exigencia; la vida cristiana, que la Iglesia va
interpretando y codificando en sabias disposiciones, empeño mortificación y
sacrificio: estará siempre marcada por el “camino estrecho” de que Nuestro Señor
nos habla (Mat. 7,13ss.); exigirá de nosotros, cristianos modernos, no menores,
sino mayores energías morales que a los cristianos de ayer, una prontitud en la
obediencia, hoy no menos debida que en el pasado y acaso más difícil…”
Por lo tanto la Iglesia desde su máxima Asamblea le va a pedir a sus hijos una
vuelta generosa a los principios del Evangelio, un esfuerzo de conformarse con
Cristo supremo modelo del cristiano, y no se va a pronunciar por un cambio de
doctrina. El trabajo va encaminado a hallar en estos tiempos modernos la forma

304
de encarnar el mensaje de la revelación, aprovechando los adelantos y de acuerdo
con la psicología, sin alterar el contenido que sigue siendo el mismo.
LA IGLESIA Y EL DIALOGO CON EL MUNDO
Muchos llevados de una indiscutible buena fe, ansiosos por la salvación de los
hombres e impresionados ante las dificultades que presentan no pocos aspectos de
la moral cristiana, sobre todo, han expresado el deseo de que se realice un cambio
en esas facetas, a objeto de allanar el camino, y en este sentido esperan del
Concilio hasta cambios sustanciales. Tal manera de pensar y esperar es una
ilusión. Constituye un error. A tal actitud responde le Romano Pontífice en su
Encíclica “Ecclesiam Suam”: “La solicitud por acercarse a los hermanos no debe
traducirse en una atenuación o disminución de la verdad. Nuestro diálogo no
puede ser una debilidad respecto al compromiso con nuestra fe…”. El irenismo y
el sincretismo son en el fondo formas de escepticismo respecto a la fuerza y al
contenido de la palabra de Dios que queremos predicar.
Y el mismo Romano Pontífice da la razón: “no está en nuestro poder el transigir
en la integridad de la fe y las exigencias de la caridad”.
En esta hora convulsionada de la historia, la Iglesia está de rodillas orando en
unión de María, madre de Jesús, en primer lugar por los Padres Conciliares
Sucesores de los Apóstoles, en espera de nuevas luces y gracias que ciertamente le
vendrán del Espíritu Divino.
Y luego pide a los católicos de todos los confines del mundo que en sus diversas
lenguas y modalidades, formando un solo corazón, como miembros de una gran
familia, se unan en este clamor para que el Señor asista con sus gracias especiales a
su Santa Esposa y pueda así ser siempre norte y guía de las conciencias, luz del
mundo, paz, amor y tranquilidad para los hombres que se confunden en la gran
altura de sus conquistas sin Dios y sin preocupación de la suerte eterna.

305
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Orad, queridos hijos, orad con fervor por el Concilio, sentid la grandeza de la
catolicidad, uniéndonos con los hermanos en la fe y el amor de Dios que están
integrando el gran cuerpo místico de Cristo distribuido por el mundo entero.
GOBIERNO DE LA DIOCESIS
Dadas las condiciones de salud precaria de nuestro dilecto Vicario General, a
quien le resultaría muy penosa la dirección de una Diócesis tan extensa y de muy
duro trabajo, hemos nombrado Gobernador Eclesiástico con todas las
atribuciones que tan delicado cargo supone, al Ilustrísimo Monseñor Mariano
José Parra León, Provisor del obispado, para que durante nuestra ausencia se
ocupe de los negocios y actividades de la Diócesis.
Agradecemos altamente a las Autoridades, Clero, Organizaciones Piadosas e
Instituciones Culturales y Sociales la atención y colaboración que se dignen
prestar a tan Ilustre prelado en el cumplimiento de su misión.
Con la promesa de que tanto en aquella gran Asamblea de la Iglesia, como en los
diversos santuarios católicos que tenga oportunidad de visitar, os recordaré y oraré
por vosotros y por vuestras intenciones, os imparto de corazón mi bendición de
despedida de padre y pastor de vuestras almas.
Dadas, firmadas y selladas en nuestro Palacio Episcopal de Maracaibo el día
primero de septiembre del año del Señor de mil novecientos sesenta y cuatro.

+ Monseñor Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

306
Circular del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano

con motivo de la Jornada del Niño.65

El próximo domingo, 20 de diciembre, se celebrará, como está programado el


DIA DEL NIÑO.

Esta segunda quincena del presente mes resulta muy apropiada para tan
importante evento porque en ella ocurre la conmemoración del nacimiento del
Niño Jesús, el más grande, bello, y poderoso de los niños que han poblado la
tierra, y que, a su vez, se hizo el más humilde, pobre y desamparado por amor a los
hombres, por la redención y salvación de todos, empezando por los pequeñuelos.

La Iglesia Católica, fundada por Jesucristo, desde sus primeros tiempos se viene
ocupando con especial predilección de la suerte de los niños, a quienes defiende
con su doctrina y moral y ampara con tantos Institutos y medios de protección a
favor de ellos, a quienes el Señor quiere cerca de sí, por ello considera como
hecho a sí mismo lo que se les haga.

La inmensa mayoría de las Congregaciones Religiosas, inspiradas por el Espíritu


Santo, están dedicadas a la educación de los niños y a su asistencia. Ellos son la
pupila de los ojos de Jesús, el encanto del Señor y las grandes esperanzas de los
padres de familia, de la Iglesia y de la Patria.

Siendo como las flores que engalanan al mundo con su gracia y lo perfuman por
el candor de su inocencia y constituyendo la promesa de la religión, la patria y la
familia es justo que gobernantes, padres de familia, sacerdotes e instituciones nos

65
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI – Noviembre-
Diciembre 1964 - N° 174, pág. 29-32

307
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

preocupemos con decidido empeño de la suerte de los niños, de su educación y


defensa.

De allí la importancia de esta jornada como la del domingo próximo, que


contribuye a crear conciencia y avivar la responsabilidad en todos aquellos a
quienes corresponde tomar parte en el desarrollo del niño. Ellas proclaman la alta
dignidad de padres, la misión extraordinaria que el Señor les ha confiado y el
papel que juegan los educadores, que abren con su actitud el camino del bien y
del mal, y quizás definitivamente, a aquellos niños y jóvenes que reciben de sus
labios las enseñanzas y consejos que marcan huellas perennes.

El mayor obsequio que se les puede hacer no son los regalitos de navidad, los
juguetes, que pronto se rompen, es el cariño de todos los días, el buen ejemplo, la
enseñanza sana, la defensa de su inocencia, el respeto a sus grandes derechos
relacionados consigo mismo, con los demás y con Dios, y principio y fin de todas
las cosas, es el sacrificio permanente por su bien.

Al alabar la iniciativa de esta Jornada del Niño y felicitar a todos los que están
tomando parte en ella, llenos de entusiasmo y alegría, con la plena satisfacción de
que hacen una obra muy plausible, yo me permito, en mi condición de Padre y
Pastor de las almas y predicador de la doctrina de la Iglesia, la más grande
defensora del niño, recordar algunas ideas relacionadas con los derechos de los
pequeños y los problemas que le afectan en estos tiempos:

1° EL DERECHO A LA VIDA

Una campaña sistemáticamente organizada, proveniente de otras latitudes por


todos los vehículos de comunicación social, y seguida de los medios de realización
de tales planes, so pretexto de mejoramiento humano y condolencia hacia
familias, pueblos y naciones, trata de impedir el nacimiento de aquellos niños que

308
la Divina Providencia ha destinado en sus eternos designios para dar alegría a los
hogares, ciudadanos a la Patria y pobladores al Cielo.

Con apariencia de bondad se trata de colocar a los niños a la altura de los


intereses económicos deteniendo su llegada al hogar para dar puesto quizá a
perritos, gatos o animales salvajes. Otros, criminales y de entrañas de hiena,
asesinan al niño en el propio seno de la madre, y lo más doloroso y refinado es el
hecho de que en no raras ocasiones lo practican precisamente quienes por su
ciencia y responsabilidad social debieran cuidar de la vida.

Está muy bien la jornada del 20 de diciembre para defender al niño venezolano de
la muerte, con que lo amenazan los nuevos Herodes como lo hicieron con el Niño
Jesús. Es un signo de vida y de pueblo joven el que todos nos levantemos a
proclamar el amor al niño, a defenderlo de sus enemigos y a rechazar las consejas
que nos quieren imponer para vaciar las cunas y entristecer los hogares y detener
la marcha de la Patria hacia su grandeza.

Habrá regalos para los niños, alegría y fiesta, y veremos el espectáculo de muchas
familias, llenas de méritos ante Dios y ante la Patria presentarse con la corona de
hijos, la mejor ofrenda para Venezuela y para la Iglesia, como respuesta gráfica a
los maestros del mal y socavadores de los destinos del país, cuya mayor riqueza son
precisamente sus propios hijos.

2° EL DERECHO AL HOGAR

El Señor, al crear el primer hombre y la primera mujer, organizó una sociedad


permanente e indisoluble para la formación de los nuevos seres humanos, su
educación y defensa. En ella la madre con su delicadeza propia, amor y espíritu de
consagración y el hombre con la autoridad y amparo, forman como el doble riel
sobre el cual discurre la vida del niño protegido de las dificultades del medio

309
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

ambiente. El Creador no lo quiso abandonar a suerte, ni sólo confiando a la


madre o al padre, sino a los dos, que en la enseñanza de la Iglesia son como una
persona, e imagen de la Trinidad Beatísima. El niño tiene derecho aun hogar, a
ver juntos a sí al padre y ala madre y recibir de ellos el cariño, la protección y la
ayuda, porque esta presencia que se ilumina con la luz que Dios colocó en ellos no
la puede reemplazar nada ni nadie. La ausencia del uno o del otro le causa frío en
el alma, debilidad en su cuerpecito, sombras en el corazón y engendra derrotas en
la vida.

Pobre niño el que no puede abrir el léxico con los sacrosantos nombres de padre y
madre. Pobre niño el que no se cobija bajo los brazos del padre y siente la caricia
de una madre toda vida y dedicación al hijo, que forma su tesoro y sus delicias.

Muchos tienen que reclamar en este punto millares y millares de niños


venezolanos, cuyos hogares fueron rotos por un capricho, una irresponsabilidad,
un egoísmo, una traición al deber, luego desafortunadamente consagrados por
una ley, que no mira al niño, no lo defiende sino que lo priva del amparo y
protección de su hogar propio y natural.

Ya la Patria tiene sus angustias, siente en seno el resultado negativo de la


amargura, de la derrota de tantos niños sin padre, ni madre, ni hogar, víctimas de
la vagancia y presa del vicio y del dolor.

Ojalá ese clamor llegue hasta los oídos de quienes pueden poner remedio a tales
males. Que el 20 de diciembre no sea solamente un día de fiesta sino también de
revisión y de vuelta a la defensa de los grandes principios morales que amparan y
protegen al niño.

310
3° EL NIÑO TIENE DERECHO A UNA EDUCACION RELIGIOSA Y
MORAL que lo capacite para conocer a su Dios, para quien ha sido creado y
utilizar los medios en prosecución hacia este nobilísimo fin.

Toda educación que se aparte de este ideal, le está atropellando y exponiendo a


graves consecuencias que le harían desgraciado en su paso por la tierra, sin contar
el peligro de perder su destino eterno. Por lo tanto, ante su mente han de abrirse
los caminos que llevan a la religión, íntimamente ligada con los derechos del
hombre, a su práctica, expresión de los más sagrados deberes que lo unen con su
creador.

Si al niño se le ponen obstáculos en este camino, se está cometiendo una grave


injusticia con él. Porque la norma no son los caprichos, ni la impiedad de unos
pocos, sino el derecho que le asiste de conocer la religión, cuya exigencia ha sido
puesta por Dios en su conciencia y constituye la garantía más segura de todos los
demás derechos y deberes del hombre.

CONCLUSION

Estos son algunos de los principales derechos del niño que he querido recordar en
esta oportunidad, porque los considero bastantes descuidados con grave perjuicio
para él mismo y para la Patria.

La mejor resultante de esta jornada será emprender una campaña en defensa de


los grandes derechos del niño venezolano, que está padeciendo una grave crisis de
pronósticos peligrosos para el porvenir nacional. Se están sembrando vientos, de
los cuales no vienen sino graves tormentas.

Yo les pido a los Sacerdotes, Obreros del Evangelio y maestros de la Verdad, a los
Religiosos y Religiosas que consagran la vida a nuestros niños y jóvenes, a los

311
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Movimientos del Apostolado Seglar, que tanto bien hacen con su obra y su
ejemplo, que presten toda su colaboración a esta gran Jornada del Niño con ideas,
iniciativas, obras y espíritu cristiano a objeto de que de ella se saquen los mejores y
más sólidos frutos.

Y que la luz de Belén que iluminó el camino de los niños de aquella comarca para
encontrar a Jesús, en quien está la redención y la vida, caiga con todo su esplendor
sobre nuestros niños y aleje de ellos las tinieblas del error y los miasmas del
pecado.

Con estos sentimientos impartimos nuestra bendición a los niños, sus padres, sus
hogares y a aquellos que, con la familia, llevan el peso y la responsabilidad de la
educación y formación de los ciudadanos más tiernos de nuestra patria.

Maracaibo, 15 de Diciembre de 1964.

+ MONSEÑOR DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

312
Palabras del Excmo. Sr. Obispo Diocesano en la Toma de Posesión del

Nuevo Vicario General, Mons. Mariano José Parra León.66

Les agradezco la gentil correspondencia, a la invitación que yo les extendí para


asistir a esta ceremonia de toma de posesión del nuevo Vicario General de la
Diócesis.

He querido realzar el acto con la presencia de las Autoridades Civiles, Militares y


Municipales y el Clero, representación de los Organismos Sociales, Culturales y
Militantes del Apostolado Seglar porque el nombramiento de un Vicario General
es un hecho de alta significación en el gobierno de una Diócesis.

El es el inmediato colaborador del Obispo, su “alter ego”, la dilatación de su alma


y de sus inquietudes de Apóstol de Jesucristo, el vínculo de unión entre Clero y
Prelado, y el encargado de pulsar las diversas tonalidades en el engranaje de este
especial y altísimo gobierno. Que llega hasta lo más secreto de las almas, en el
manejo de los negocios trascendentales que dicen relación con Dios y los destinos
definitivos del hombre.

Su labor silenciosa, prudente y comprensiva es la mejor garantía para el Obispo,


Clero y Fieles, es el eslabón áureo que engrana voluntades, pararrayos que evita
tempestades, bálsamo que restaña heridas y preciosa medicina que previene
desacuerdos y promueve eficacia en la coordinación de esfuerzos.

De allí la alta distinción con que la Iglesia lo destaca y los honores de que lo rodea
colocándole en el más alto sitial después del Obispo.

66
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVI – Noviembre-
Diciembre 1964 - N° 174, pág. 33-36

313
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Yo he tenido un gran Vicario en Monseñor Villalobos, experimentado y siempre


fiel, prudente y abnegado en el desempeño del oficio al lado mío como junto a
mis predecesores en esta Sede.

Hasta ayer hubo un solo Vicario, pero los negocios eclesiásticos se han
multiplicado con el correr de los tiempos y el respectivo crecimiento de la
población: antes había menos Clero, Colegios, Iglesias, Comunidades de
Religiosas, Parroquias y Movimientos de Apostolado.

La Diócesis ha tomado notable incremento y las condiciones pastorales de


nuestros días exigen más trabajo en el gobierno central que el Obispo con un solo
Vicario no puede satisfacer con la debida eficacia.

Para hacer frente a tal estado de cosas, con el ánimo de modernizar los métodos
de Apostolado a base de una Pastoral de Conjunto, coordinando las fuerzas vivas
de la Iglesia y los diversos grupos de actividad, a tenor del Canon 366, que prevé
la existencia de más de un Vicario General, hemos determinado, después de
estudiarlo debidamente en la presencia de Dios, designar otro Vicario General,
cuyo nombramiento ha recaído en la persona del Ilustrado Señor Mariano Parra
León.

Me venían ayudando con el título de Pro-Vicario el Ilustrísimo Monseñor José


Luís castellano, celoso y meritorio Párroco de Santa Lucía y el Señor Presbítero
Gonzalo Sarcos Díaz, actual encargado de la cura de almas en la Parroquia del
Sagrario. Su cooperación fue generosa, sacrificada y fiel, de lo que les estoy
supremamente agradecido.

314
Sin embargo, la importancia de la Diócesis en franco crecimiento y desarrollo
espiritual requería una persona con la autoridad y atribuciones que corresponden
a un Vicario en pleno ejercicio.

De allí se desprende la razón del presente nombramiento.

Tengo la seguridad de que, dado el alto espíritu sacerdotal de Monseñor Parra, su


preparación eclesiástica y dotes humanas y espirituales, prestará un singular
servicio a la Santa Iglesia, que por mi conducto se forma fundadas esperanzas de
su feliz actuación.

Al darle posesión del cargo en presencia de esta distinguida Asamblea, que


representa los altos valores espirituales, apostólicos, sociales y morales del Zulia,
me permito pedir al Clero y Fieles la debida obediencia, respeto y acatamiento a
Monseñor Parra en el nuevo ejercicio de su alta misión espiritual y a las
Autoridades que prestarían al nuevo dignatario la cooperación generosa en el
desarrollo de su oficio y Apostolado, y al mismo tiempo, les garantizo a los
primeros que en él encontraran ayuda y respaldo en sus actividades apostólicas y
religiosas y a los representantes de los Poderes Públicos comprensión, rectitud y
leal cooperación en todo aquello que redunde en bien de la Patria y prestigio de la
región.

Yo considero esta fecha de mucha significación histórica en la historia de la


Diócesis. Monseñor Villalobos y yo estamos ciertos de que este nombramiento
será un alivio en el trabajo que nos agobia y una ayuda fiel en la atención a las
responsabilidades que la Divina Providencia ha colocado sobre nuestras
conciencias.

315
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Monseñor Parra, Su Señoría Ilustrísima, sentirá no raras veces el peso de la cruz


que lacera a los que tenemos el alto gobierno de las almas, la sombra que nubla no
pocos días de la existencia, la soledad y la agonía de Getsemaní que acerca a
Cristo, el Supremo Pastor, pero todo ello es necesario para llegar a la Gloria de la
Resurrección y el triunfo de la Ascensión, que en nuestro caso es el esplendor de
los principios cristianos en el orden social, familiar e individual, porque así es la
condición del apostolado en el cual se aplica eminentemente la afirmación de San
Pablo, de que no hay redención sin derramamiento de sangre, lo que expresó
también bellamente un sacerdote y poeta a la vez.

“Para alcanzar el bien es necesario que el llanto corra y el dolor alumbre la


empresa del amor tuvo un calvario nadie sonriendo coronó la cumbre”

Si el grano de trigo muere, en la expresión del Evangelio, la planta nace, crece y da


su fruto. Así si nosotros nos inmolamos, Cristo triunfa y las almas se salvan, que
es la razón suprema de nuestro sacerdocio, nuestro trabajo y gobierno, que la
Iglesia nos ha confiado.

Pero si hay jornadas tristes y días menos agradables, en nuestra labor hay también
sus grandes recompensas, aún bajo el punto de vista humano, porque considero
que no hay para un sacerdote de Cristo alegría más grande que el ver el triunfo de
la causa a la cual sirve y el avance de la filosofía que él enseña. Esto supera a toda
ponderación y aún premia ya desde esta vida todos los sacrificios que se hagan.

Desde ahora, Monseñor Olegario Villalobos benemérito e infatigable luchador de


la Iglesia en el Zulia en toda la escala de las actividades sacerdotales, y yo indigno
siervo de Cristo, que por voluntad del Padre Santo llevo el peso del gobierno
eclesiástico, agradecemos a Su Señoría Ilustrísima su colaboración, que sabemos
decidida y eficaz, y nos permitimos invitarle nuevamente a poner toda su

316
capacidad de trabajo en orden al engrandecimiento del Zulia en la luz de Cristo,
en la grandeza de su doctrina y la fuerza insuperable de su moral.

Termino mis palabras con la expresión familiar en nuestros ambientes del Clero,
“ad multos annos”, no sin antes colocar su oficio bajo el amparo y protección de
María Santísima de Chiquinquirá, Reina y Señora de esta tierra y fuente de
energías espirituales, ante cuyo trono celebraré la Santa Misa esta tarde para pedir
por la Diócesis, el Clero, Seminario, Movimientos Apostólicos y ayuda y gracia
para el nuevo Vicario General.

Maracaibo a los veintiún días de Diciembre de mil novecientos sesenta y cuatro,


Fiesta de Santo Tomás Apóstol.

+ MONSEÑOR DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

317
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

AÑO 1965

Discurso con motivo del Día del Maestro.67

Señores Profesores:

A los agasajos, felicitaciones y parabienes, de que sois objeto con motivo del Día
del maestro, yo quiero unir el testimonio de mi admiración por vuestra labor, tan
dura y tan meritoria, y exaltar a la vez la importancia de vuestra alta misión en la
marcha de los destinos del individuo y de la sociedad.

En efecto, para barruntar la suerte de los hombres y mujeres de Venezuela, y para


intuir la vida de las instituciones, en cuyas manos estará el desarrollo del País, hay
que asomarse a las aulas de nuestras escuelas, colegios y universidades, en donde
se forman las próximas generaciones; de la calidad de los maestros, de su eficacia
en la siembra de las ideas, que son las que gobiernan al hombre, y del cultivo de
los valores humanos, espirituales y sociales resultará la orientación de niños y
jóvenes en la lucha por sus ideales.

Así se puede afirmar que de tal maestro, tal alumno, y según las escuelas, tal el
porvenir de Venezuela.

Vosotros sois los artífices que ennoblecen y elevan la inteligencia del niño con el
don preciosos de la ciencia, alimentan y dilatan en su alma el efecto y la
consagración a los grandes ideales; sois la abeja laboriosa que prepara la miel
deleitable del saber, ya en los viejos pergaminos de las bibliotecas, ora en el
conocimiento vivo y ágil del momento, o en el libro estupendo del universo para
depositarlo, luego asimilarlo y fácil, a manera de cuidadosa madre, en la mente del
67
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII – Enero-
Febrero 1965 - N° 175, pág. 31-34

318
niño que se abre a manera de copa áurea para beber luz, de página blanca e
impoluta para que se escriba en ella con caracteres indelebles su camino y su ruta
de largo andar. Sois el puente que une el pasado con el porvenir y el faro que
orienta.

De allí la altísima dignidad de vuestro trabajo y la tremenda responsabilidad de


vuestro sagrado oficio.

CAMPO DE LA EDUCACION

Educar no es, como bien lo sabéis, la simple acumulación de conocimientos


mediante el cultivo de la inteligencia, es una obra total, que abarca al hombre
entero, cuerpo y alma, cerebro y corazón, sentidos y potencias, espíritu y materia,
destino terreno y eterno, virtud y ciencia. Enseñar es una parte de esta gran
empresa, que si no guarda proporción con la formación integral podría derivarse
hacia lo que El Libertador y Padre de la Patria temía con toda razón “un talento
sin probidad es un azote”.

Una educación que no atienda los grandes valores del espíritu, es una traición, un
engaño, una tremenda injusticia cometida contra el niño porque dejan sin
respuesta las grandes incógnitas de su alma y de su destino último.

DIFICULTADES DE LA EDUCACION

Son muchas y provienen de diversos lados,

1°) Del propio niño. Herido con las graves consecuencias del pecado original, lo
que se traduce, según el sentir de los teólogos, en un obscurecimiento de la
inteligencia y una congénita debilidad de la voluntad; por ello desde la más tierna
infancia está inclinado al mal con la respectiva oposición para el bien. Siendo
luego la Escuela un conglomerado de niños de diversas procedencias, caracteres,

319
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

capacidades, y edades, se crea un campo difícil para el trabajo, que exige una
consagración total, una vigilancia permanente y una adaptación viva y ágil, para
que el maestro pueda hacerse siempre todo a todos y a cada uno de ellos.

2°) A estos naturales obstáculos se une la falta de colaboración de parte de las


familias, que en crecido número han descuidado sus graves deberes y entonces el
maestro tiene que ser padre y madre, y convertir la escuela en especie de casa
solariega para tratar de suplir de alguna manera la ausencia de los padres, que de
suyo es insustituible. Y así la niñez abandonada, resultante de hogares rotos, de
vicios desatados y de la creciente falta de moral que nos azota, constituye un grave
impedimento para la educación, porque sin la ayuda de la familia, la primera
potencia educadora, la escuela que es su lógica prolongación, recibe un material
desviado, y entonces su labor cae poco menos que en el vacío.

3°) Y lejos de conjurar el mal, de buscar un fortalecimiento de la familia, las


tendencias actuales, materializantes deletéreas, y muy en boga, so pretexto de
técnica y progreso, tratan de irresponsabilizar más a los padres con el concepto
fatal de que la educación es función esencial del Estado, y así se excluyen
poderosos factores de comprobada eficacia. Y junto a esa tesis totalitaria y violenta
se une la concepción de la escuela laica, sin Dios, sin religión, sin moral, por lo
tanto materialista, atea, de lo cual es víctima el maestro consciente, el verdadero
apóstol, porque se coarta su acción, se truncan sus ideas, se adultera su misión al
subestimar y destruir los grandes principios que deben regir la auténtica
formación del hombre.

Porque ningún ideal humano, por grande y noble que sea, ninguna técnica por
eficaz que se considere, pueden reemplazar los estímulos y la fuerza moral que
vienen de la fe y los principios superiores de la religión.

320
Y toda formación escolar que rechace esas directrices fundadas en la verdad eterna
son un atentado criminal contra el pueblo, cuyos tristes frutos serán muy amargos
para el porvenir, como decía Pío XI en una carta al Episcopado Alemán en tiempo
del nazismo, que absorbió toda la cuestión escolar, y sabemos lo que sucedió a esa
noble nación y al mundo entero.

Llama poderosamente la atención el hecho de que se esté abogando, y en forma


insistente, por la escuela laica, es decir sin Dios, cuando precisamente ya se
reciben los primeros frutos, y abundantes en miserias, como resultado de la tal
escuela: el pillaje, la delincuencia y el enguerrillamiento, patrimonio de eso
jóvenes instruidos en tales orientaciones.

Maestros católicos, a vosotros corresponde la noble misión de defender la libertad


y la fe en la enseñanza para que podáis transmitir los nobles principios que
informan vuestra vida, para que podáis prender una luz de eternidad en la mente
de cada niño, sembrar semillas de virtud en sus almas y hacer de ellos ciudadanos
correctos y futuros pobladores del cielo,

En este Día del Maestro, habéis venido a rezar, a pedir auxilio a Dios y a renovar
vuestra voluntad de servicio. Magnífico, porque de Él viene toda gracia y
bendición, y sin El nada se puede hacer.

Recordad con cariño e imitad el ejemplo de los grandes maestros zulianos,


legítimos forjadores de juventudes, que supieron impartir formación integral a sus
alumnos dándoles junto con la ciencia el amor de Dios, que es principio de todo
bien.

Este es un pueblo que sobresale no solo por la riqueza de sus minas, la fecundidad
de sus tierras, la abundancia de sus aguas, la inspiración de sus poetas, la fibra de
sus artistas y la sabiduría de sus hombres ilustres, sino también por su eminente

321
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

espiritualidad y capacidad para la altísima vida religiosa, por ello sus auténticos
representantes, el prototipo ideal son todos aquellos maestros que aunaron los
valores integrales de la ciencia y la fe.

Volved hoy el pensamiento a los Hermágoras Chávez, Dr. Raúl Cuenca, Daría de
Windt, Amelia Ríos, Fredeswinda de Cabrera, Elisa Faría, Carmelita y Elvia
Andrade, y tanto maestro cristiano, verdadero representante del pueblo zuliano en
el campo de la docencia, cuyos restos descansan a la sombra de la cruz, símbolo de
redención y vida, en espera de la resurrección universal, premio de los que
hicieron bien y ayudaron a los demás a recorrer ese mismo camino.

Maracaibo, 15 de enero de 1965

+ MONSEÑOR DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

322
Instrucción del Excmo. Obispo de Maracaibo con motivo del Decreto Conciliar
sobre las Reformas Litúrgicas.68.

Amadísimos hijos:

Mañana, domingo 7 de marzo de 1965, comenzará en todo el mundo católico,


como es sabido la realización de las Reformas Litúrgicas dictadas por el Concilio
Vaticano II y reglamentadas por el CONSILIUM, organismo central que
estableció el Romano Pontífice para revisar los libros litúrgicos, preparar los ritos y
estudiar las reformas del caso.

Tratándose de un hecho tan importante en la vida de la Iglesia, he querido


escribiros estas cortas líneas con el ánimo de destacar y ponderar la trascendencia
del acontecimiento en la historia eclesiástica, que comienza la realización de una
nueva fase en su obra de evangelización y santificación, y excitaros al mismo
tiempo a recibirlo con todo agradecimiento. Dichosa la generación presente que
va a ser testigo y actor simultáneamente de esta “primavera espiritual” como la
llama Su Santidad Paulo VI.

El Espíritu Santo, alma de la Iglesia y artífice a la vez de la santidad, le ha sugerido


estos nuevos recursos para hacer más ágil y sugestivo el aspecto visible del gran
mensaje divino, de que está tan necesitado el mundo actual.

Un mundo pagado de la técnica y de la forma de presentar sus hallazgos


necesitaba una renovación de los instrumentos externos y una explicación más
asequible de los signos de que Dios se ha valido para hablar a los hombres y
concederles sus tesoros espirituales.

68
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII – Marzo-Abril
1965 - N° 176, pág. 21-24

323
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Y esto es precisamente lo que el Sagrado Concilio Vaticano II ha procurado con


las reformas de la Sagrada Liturgia para promover una educación de los fieles y
una acción pastoral tendiente a llevarlos “a la fuente primaria y necesaria de
donde ha de beber el espíritu verdaderamente cristiano”, de que están llenas la
Sagrada Liturgia por cuyo medio, “se ejerce la obra de nuestra Redención”.

La innovación trae algunos cambios en las oraciones, las lecturas y las ceremonias,
pero lo que constituye realmente una novedad es el uso de las lenguas vivas en la
mayor parte de las preces de la misa y en la administración de los Sacramentos,
que hasta entonces el Sacerdote, recitaba en latín, idioma desconocido para la casi
totalidad de los católicos.

Al simplificar los ritos y emplear la lengua que habla pueblo, la Iglesia busca
obtener una participación más consciente, activa y fructuosa de los fieles en la
celebración litúrgica, que, por ser obra de Cristo Sacerdote y de su Cuerpo, la
misma Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia con el mismo título y
en el mismo grado, como dice el Concilio, no la iguala ninguna otra acción de la
Iglesia.

Las reformas que se ponen en ejecución se encaminan, pues, a llevar a la práctica y


fortalecer el gran misterio de Cristo Redentor en los hombres, al cual nos hemos
de configurar viviendo no para nosotros, sino para El que murió por nosotros.

La revisión de la Liturgia y los cambios introducidos por el Concilio representan


una cuidadosa labor bajo la luz del Espíritu Santo para aumentar la vida divina en
los fieles de manera copiosa y convertirlos en fermentos para anunciarla y
transmitirla a otros.

De allí el esfuerzo que los Sacerdotes han de emplear en la predicación, la


catequesis y todas las oportunidades que les brindan su trabajo apostólico para dar

324
a conocer el extraordinario contenido de fe, gracias y bendiciones que encierran
las oraciones, simbolismos y ritos de la Sagrada Liturgia.

Y de parte de los fieles ha de responder la esperada y filial aceptación de todas las


orientaciones dispuestas por la Iglesia, a fin de que esos tesoros puedan llegarle
como es la voluntad de Cristo, que vino para que tengamos vida y la poseamos en
abundancia.

Por ello han de procurar seguir con devoción las ceremonias y oraciones del
celebrante en lugar de las prácticas de piedad de uso particular, que muy bien
pueden realizarse fuera de los actos litúrgicos.

También se requiere una generosa colaboración del pueblo fiel para ayudar a los
pastores de almas en la máxima perfección de las celebraciones litúrgicas,
especialmente en la administración de los Sacramentos de Bautismo y
Matrimonio.

En Parroquias tan extensas y de tantos habitantes, como las nuestras, porque los
fieles dejan estos sacramentos para ciertas temporadas del año, como Navidad,
Pascua de Resurrección, Fiestas Patronales, Visita del obispo, se produce esa
aglomeración de bautismos y matrimonios sin que se puedan llenar las
solemnidades e impartir las enseñanzas que la Iglesia ordena con motivo de su
recepción. Y así se presentan los casos de 60, 80, 100 y más bautizos en el mismo
día.

Desde esta misma fecha abrimos una campaña diocesana encaminada a crear en
los fieles conciencia de que los bautismos y matrimonios deben hacerse a lo largo
de todo el año, dejando estas fechas que hemos señalad anteriormente, para que
los Sacerdotes puedan dedicarse a la catequesis, la predicación y preparación de

325
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

las almas a fin de que se celebre con la mayor piedad y fervor los grandes
acontecimientos del cristianismo.

Esta práctica era quizá explicable en otros tiempos cuando no había suficientes
vías de comunicación y por lo tanto era difícil el acceso a los centros urbanos o a
donde había sacerdotes.

Pedimos a los sacerdotes, maestros infatigables del pueblo cristiano, que pongan
todo empeño en esta orientación, y estamos seguros de que los fieles atenderán su
llamada.

De otra manera todas las reformas litúrgicas y la renovación espiritual, tan deseada
por la Iglesia, se quedarían en el papel. Y nosotros nos haríamos responsables ante
Dios del fruto, que, habiéndose podido cosechar en abundancia, se perdió por
nuestro descuido.

Pedimos igualmente a los educadores católicos y a todos los Movimientos del


Apostolado Seglar la más decidida cooperación a objeto de que el espíritu de la
liturgia, que es el espíritu de Cristo, sea vivido intensamente por los fieles.

Finalmente, nos permitimos recordar nuevamente lo que ya se ha dicho varias


veces:

1. Como todavía no tenemos las melodías aprobadas por la Conferencia


Episcopal, de acuerdo con lo establecido en la Constitución Conciliar, el
uso del castellano solo se puede tener en las misas rezadas. En las cantadas
se continuará con el latín como hasta ahora.
2. Las misas de hora de los domingos y días de fiesta serán rezadas y en
castellano en las partes aprobadas por la santa Sede, y de cara al pueblo.
Durante la semana podrán celebrar de cara al pueblo y en castellano los
sacerdotes que cuenten con suficiente número de fieles para hacer la

326
función participada. En cambio lo harán en latín cuando el sacerdote esté
sólo con el Acólito o con tan poco número de fieles que la función no
pueda ser participada.
3. Las misas de colegios para todo el alumnado en uno de los días feriados de
la semana se celebrarán en castellano de cara al pueblo y con homilía sobre
algún punto de la misa correspondiente.
4. Se predicará la Homilía siempre en las misas que celebran los Capellanes o
sus sustitutos para la comunidad los domingos y días de fiesta.
5. En las misas participadas se tendrá la oración de los fieles, ahora la
indicada para el tiempo de Cuaresma en la página 20 del ordinario de la
misa.
6. En la administración de los Sacramentos se utilizará el texto bilingüe
preparado por EL CELAM.

Esta instrucción será leída en todas las misas de hora en lugar de la homilía el
primer día de fiesta después de que se reciba.

Maracaibo seis de marzo de mil novecientos sesenta y cinco.

Os bendice en el Señor.

+MONS. DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

327
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Pastoral del Prelado Diocesano


ante la proximidad del Día del Seminario.69

Nos, Domingo Roa Pérez. Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede,
Obispo de Maracaibo. Al Clero Secular y Fieles de la Diócesis. Salud y bendición
en el Señor.
El 6 de junio se celebrará este año la Sagrada Liturgia la festividad de Pentecostés.
El Episcopado Venezolano determinó hace tiempo que en esta solemnidad, por
las relaciones que guarda con el Colegio Apostólico, Primer Seminario, se tuviera
en todo el país una gran jornada por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
En los últimos años, ante el gravísimo problema que confronta Venezuela por la
escasez de clero, se ha venido dedicando un mes entero para ilustrar a los fieles
acerca de la trascendencia de la obra del seminario.
Nos, queremos nuevamente dirigirnos, mediante estas Letras, a los católicos de la
Diócesis, mejor a la Iglesia local, con el fin de informar e insistir, y con grito de
emergencia, acerca de la situación angustiosa por la que pasa la Diócesis a causa
de la escasez de sacerdotes.
Solo hay en la Diócesis 148 sacerdotes, incluidos los que se dedican a labores de
docencia, y los enfermos y prácticamente imposibilitados para el ejercicio del
Ministerio. Y de ellos son nativos sólo 29, y los demás provienen de otros países.
Y si tenemos en cuenta que es voluntad de la Iglesia que los países cristianos no
solo puedan ser servidos por sacerdotes oriundos del lugar sino que cooperen con
ellos a la imponente obra de la evangelización de las naciones, podemos ver a
simple vista cuál es el estado nuestro. Lejos de encontrarnos en condiciones de

69
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII – Mayo-Junio
1965 - N° 177, pág. 9-12

328
participar en esta empresa de ser heraldos del Evangelio en las regiones no
cristianas, si no tuviéramos la sustancial ayuda de los sacerdotes no nativos, la
Iglesia católica entre nosotros estaría declinando con rapidez incontenible. Con
23 sacerdotes venezolanos, dedicados directamente a la cura de almas, es
imposible atender el millón de habitantes de que prácticamente consta la Diócesis
de Maracaibo. Corresponderían más de 43.000 personas por sacerdote, cuando
según los estudios realizados un buen servicio religioso requiere un sacerdote por
cada 1.000 habitantes.
Y el porvenir es nada halagüeño para los años que siguen inmediatamente, y para
los tiempos posteriores grave, si no logramos robustecer la vida del Seminario con
numerosos y bien escogidos candidatos. Desde 1961 se han ordenado 3 sacerdotes
y a partir de esta fecha se ordenarían7, prácticamente 1 por año, si perseveran
todos los que cursan estudios de Filosofía y teología.
El índice de perseverancia durante los 5 o 6 primeros años de formación es muy
bajo, no pasando del 8%; ahora bien, nosotros en esos cursos apenas contamos
con 52 seminaristas. Para asegurarnos 5 ó 6 sacerdotes anualmente a partir de
1977, cuando la población registrará un gran aumento y muchos de los sacerdotes
que hoy prestan servicio habrán muerto, sería necesario que el Seminario tuviera
actualmente por lo menos 500 jóvenes, y esto haciendo cálculos siempre dentro
de un marco de escasez y muy por debajo del nivel normal.
Ante este cuadro tan desolador, que pone frío en el alma, es necesario recordar
una vez más que la obra de la salvación de las almas, dentro de la economía actual
establecida por la Providencia Divina, depende del número y eficacia de los
sacerdotes, que a su vez está relacionada con la vitalidad y éxitos del Seminario.
De allí el que la Iglesia haya consagrado en todo tiempo sus mejores cuidados a la
formación de los sacerdotes. Y no se cansa de inculcar la importancia de los

329
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Seminarios, y pedirles a los obispos que los consideren como la niña de sus ojos.
Estamos, pues, amadísimos hijos, ante un problema de gravedad que exige
esfuerzos gigantescos e inmediatos para buscarle solución adecuada. Problema de
la Iglesia, de la Diócesis, de los católicos, y por ello todos hemos de resolverlo si
queremos difundir y mantener la vida cristiana.
Aprovechando esta nueva jornada, repetimos con mayor insistencia, si es posible,
el llamamiento, con que hemos empezado nuestra actividad pastoral en la
Diócesis: la obra del Seminario, en la cual se puede cooperar con estos tres
aspectos: oraciones, contribuciones y aporte humano.
ORACIONES
Es obra del Señor y éstas caminan con la fuerza de la oración y el sacrificio. Y en
cuanto al Seminario, el Señor lo dice expresamente en el Evangelio que se le pida
al Dueño de la Mies que envíe muchos operarios. Toda otra iniciativa o industria
humana, que no vaya iluminada por la asistencia y bendición de Dios, será estéril.
A ella han de unirse la penitencia y el sacrificio que tanto conmueven al Señor y le
inclinan a derramar sus gracias y dones celestiales.
AYUDA ECONOMICA
El funcionamiento del Seminario supone crecidos gastos, porque todos los
estudios se hacen en un riguroso internado. La mayor parte de los seminaristas
provienen de familias pobres, que muy poco pueden aportar al sostenimiento del
hijo. Y el Seminario no tiene rentas. Vive con las limosnas de los fieles, por cierto,
variables de un mes a otro, y que ordinariamente no están a la altura de la
importancia de la obra.
APORTE HUMANO
Los candidatos para el sacerdocio. Nos, en nombre de Dios y de su Santa Iglesia y
para el bien y triunfo de la causa cristiana en el Zulia, formulamos un

330
llamamiento a los jóvenes que sienten inquietudes espirituales y están dotados de
las cualidades morales e intelectuales, requeridas para el sacerdocio, a que mediten
y estudien su posibilidad de ingresar al Seminario. Nos, en nombre de Cristo, les
ofrecemos hacerlos pescadores de hombres, es decir, instrumentos de bien para
esta tierra, mensajeros del Señor y administradores de los misterios de Dios.
E igualmente nos dirigimos a la familia cristiana para rogarle que no estorbe las
manifestaciones de vocación de sus hijos sino, que las dejen correr y madurar
libremente.
A los Educadores, Sacerdotes, Religiosos, Militantes de los Movimientos de
Apostolado Seglar, les invitamos a cooperar decididamente en la obra de la
búsqueda y orientación de las estupendas vocaciones que el Señor bondadoso ha
sembrado también en esta tierra.
Y a los Sacerdotes, Seculares y Religiosos, que con tanto entusiasmo trabajan en la
Diócesis, a la vez que les agradecemos su estupenda colaboración, les rogamos nos
ayuden a sembrar la Iglesia en El Zulia al irla dotando de los sacerdotes nativos
que le son imprescindibles para su obra divina.
Tenemos la firme esperanza de que, si todos los esfuerzos se unen, podremos tarde
o temprano llegar a la meta deseada.
DISPOSICIONES.
Con el objeto de coordinar la campaña disponemos un solemne novenario al
Espíritu Santo, que empezará el viernes siguiente a la jueves de la Ascensión, y se
tendrá en todas las Iglesias parroquiales, filiales y capellanías, con una breve
exposición doctrinaria acerca del sacerdote, y su formación. La hora puede ser
escogida de acuerdo con la concurrencia de fieles. En la Santa Iglesia Catedral
habrá Misa Pontifical a las 6 de la tarde del día 6. Predicará el Sr. Pbro. Gustavo
Ocando, Director del Diario Católico “La Columna”. Para ella invitamos a los

331
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Religiosos, Sacerdotes que puedan asistir, delegaciones de los colegios de la Iglesia,


oficiales y particulares, y a delegaciones de los Movimientos del Apostolado Seglar
y Fieles en general.
Para organizar y efectuar la propaganda y la colecta se ha organizado un Comité
Diocesano, integrado por los Movimientos del Apostolado Seglar, con un
Coordinador Central, que es el Sr. Hernán Matheus. Hemos nombrado a ese
Comité un Asesor y Delegado Nuestro Personal, que es el Sr. Pbro. Saturnino
López. El Comité tendrá una oficina permanente durante el tiempo de la
Campaña que funciona en el Secretariado de Cursillos, Calle 76, Edificio Bermar,
Tel. 79.426.
La colecta durará desde el 1º al 28 de junio, quedando prohibida cualquiera otra
de las que fomentan las instituciones de la Iglesia.
Esperamos que todas las fuerzas vivas del Zulia han de responder a esta campaña,
cuyos resultados les serán beneficiosos bajo todo punto de vista, ya que el
sacerdote no solo es un obrero de la religión, sino también es un insigne luchador
por la causa del progreso y la prosperidad de los pueblos en todos los aspectos.
Estas Letras dadas, firmadas y selladas en nuestro Palacio Episcopal a los quince
días del mes de mayo del año del Señor de mil novecientos sesenta y cinco, serán
leídas en las Misas de hora en todas las Iglesias y Capellanías de la Diócesis el
domingo 23 del presente mes.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

Pbro. Antonio Labiano Vitoria


Canciller Secretario

332
Carta Pastoral del Sr Obispo Diocesano sobre la Educación.70

Salud, Paz y Bendición en el Señor. Al Clero y fieles del Obispado


Amadísimos hijos. Os saludamos y deseamos la paz de Dios que sobrepuja toda
inteligencia (Fil. Cap. IV, V. 7).
En vista de que hay una justa inquietud por los problemas educacionales, y hasta
una razonable alarma por la solución que se les intenta dar, hemos resuelto, en
cumplimiento de nuestra sagrada misión de enseñar y vigilar, escribiros esta Carta.
LA SITUACION ESCOLAR
Como en muchos otros aspectos sociales, el problema escolar es grave. Miles y
miles de niños quedan sin escuela, o no la tienen adecuada. El estudiantado de
Primaria, terminados los cursos preparatorios, se encaminan a los Liceos, con
ánimo de ingresar más tarde a la Universidad; pero ni los Liceos y menos las
Universidades podrían dar cupo a esta cantidad de aspirantes con las carreras
profesionales que ofrecen ahora.
Se impone, pues, una diversificación en las materias de estudio a objeto que se
establezcan más posibilidades de brindar nuevas carreras a la juventud, lo que le
resolvería a ella el problema de prepararse para la vida con el aprendizaje de un
oficio, y al País daría más formas de explotar los enormes recursos naturales de
que lo ha dotado la Divina Providencia.
De este problema, profundamente vinculado con la suerte de nuestro País, están
conscientes, y con todas razones preocupadas, las Autoridades, la Iglesia, los
Educadores, las Instituciones Sociales y todos desean darle solución a objeto de
evitar males para Venezuela de continuar las cosas el rumbo que llevan.

70
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII – Mayo-Junio
1965 - N° 177, pág. 13-18

333
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

De allí surge la necesidad de una reforma en la educación, y está como en todas


las materias sociales, a base de una legislación apropiada que canalice y oriente las
actividades. Y como se trata de una empresa nacional, de complicadas facetas y de
una finalidad integral, de cuyo éxito o fracaso dependerían bienes o desgracias
para la nación, es imprescindible que todas las fuerzas vivas sean tomadas en
cuenta en la solución de un problema fundamental.
Aquí el estimulo a la iniciativa privada es inaplazable.
A las reformas en materias educacionales se les debe aplicar el principio ético de la
perenne y sana filosofía: de que toda ley debe ser honesta, justa, posible y
eminentemente encaminada al bien común.
ESFUERZOS EN BUSCA DE SOLUCION
Dada, pues, la importancia del asunto se está buscando una salida.
El Gobierno Nacional, por conducto del Ministerio del Ramo, revisando la actual
ley, le hizo reformas técnicas urgentes. Respetuoso de todos los que tienen
relación con la materia, hizo consultas previas con los organismos católicos de
educación y las fuerzas gremiales que tienen interés y participación en el asunto.
Mientras tanto los altos dirigentes de la Federación Venezolana de Maestros
preparaba en absoluto secreto un proyecto de ley, que luego de difundir
cuidadosamente en forma privada y buscar respaldo entre los defensores del
laicismo y monopolio escolar, ha comenzado a dar a conocer en círculos más
amplios.
LA POSICION DE LA IGLESIA ANTE LAS REFORMAS
La Iglesia no solo es partidaria de reformas educacionales, sino que positivamente
respalda y apoya una nueva ley, para la cual suministra los datos recogidos por su
larga, paciente, responsable y sabia experiencia. Lo estamos diciendo en esta Carta
y lo demuestra la práctica a lo largo de la historia venezolana. Madre de

334
Universidades, Colegios y Escuelas, ella va siempre a la vanguardia: las primeras
escuelas normales, técnicas, agrícolas, talleres, cooperativas escolares, son fruto de
su inquietud e iniciativa, que no solo busca el bien espiritual y eterno de las almas,
sino que juntamente fomenta el progreso material y social de los pueblos.
Hoy mismo la experiencia de algunas escuelas católicas está sirviendo de base para
reformas escolares técnicas en las del Estado.
EL HOMBRE ENEMIGO
Para nadie es un secreto, al menos para los que están trabajando y siguiendo de
cerca el proceso educacional, que en Venezuela existe una tremenda campaña
laicista y encaminada directa o solapadamente al establecimiento del monopolio
del Estado en materia educacional.
“Tendencia laicista”, es decir, se busca una educación sin Dios, con prescindencia
de los altos valores espirituales y sobrenaturales, lo que resulta un atropello para
un pueblo que en su inmensa mayoría se llama cristiano. Y de “monopolio”,
encaminada a establecer de hecho y de derecho la idea de que el Estado se
atribuya exclusivamente la tarea de la educación negando a los particulares y a los
grupos independientes asumir en este campo alguna responsabilidad propia; y así
se violan en tal tesis las exigencias fundamentales de la persona humana.
Y estas tendencias se presentan con los pomposos calificativos de revolucionarias,
democráticas y populares, para narcotizar al pueblo y engañar a la opinión pública.
TEMORES PRESENTES
Nuestras preocupaciones se fundan, amadísimos hijos y estimados educadores
católicos de la escuela privada y de la oficial, en que los patrocinadores de estos
errores se valgan de los problemas técnicos que confronta la educación para
avanzar en la tesis del centralismo y del materialismo escolar.

335
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Nos ocurre que sucede lo descrito por la parábola evangélica. Mientras el


Gobierno Nacional, la Iglesia y las Instituciones se pronuncian y alientan un
cambio en el sistema técnico-escolar acorde con las ideas, efectivamente
democráticas, el sentir cristiano del pueblo y la justa tradición venezolana, los
emisarios del mal y representantes del materialismo imperante y del ateísmo
organizado buscan infiltrarse con apariencias inocentes para dejar las huellas del
error y del engaño.
No olvidemos, amadísimos hijos, que el comunismo es también para Venezuela
una amenaza constante, y ese “satánico azote” como lo llama Pío XI, busca
adueñarse de las escuelas, y todos sabemos sus esfuerzos desplegados para
atrincherarse en la Universidad, y su lucha, hoy más que nunca, se encamina a la
conquista del estudiantado.
Y en la cuestión escolar, de que nos estamos ocupando, las fuerzas del laicismo y
del monopolio del Estado, tal como se presentan en Venezuela, se distinguen muy
poco del comunismo, y lo menos que pueden hacer es prepararle a éste ancho y
fácil el camino, ya que los postulados de uno y otro convienen en la ausencia de
todo lo religioso y divino en el totalitarismo estatal.
FRUTOS
Precisamente ya estamos cosechando los primeros resultados del laicismo con el
crecimiento de la delincuencia juvenil, el enguerrillamiento y el desorden social
que a todos trae alarmados, comenzando por las mismas autoridades escolares.
“Ningún poder coercitivo del Estado, enseña Pío XI en carta al Episcopado
Alemán en tiempo del nazismo, ningún ideal meramente terrenal, por grande y
noble que sea, podrá sustituir por mucho tiempo a los estímulos más profundos, y
decisivos que provienen de la fe en Dios y en Jesucristo”. Y concluye el Papa en la
misma carta: “Por tanto, el abandono de las directrices eternas de una doctrina

336
moral para la formación de las conciencias y para el ennoblecimiento de la vida en
todos sus planos y ordenamientos, es un atentado criminal contra el porvenir del
pueblo, cuyos tristes frutos serán muy amargos en las generaciones futuras”. Los
hechos históricos inmediatamente posteriores confirmaron cuán acertada era la
queja del Romano Pontífice contra el estatismo y laicismo de la escuela.
UNA INTERROGANTE
¿Una nueva ley educacional se basará en los postulados de la justicia, la verdad y
las exigencias del País, o aumentará el atropello a los derechos de la Familia, de la
Iglesia y de las Instituciones Privadas, en busca del objetivo de apartar más y más a
la juventud y la niñez de la moral y el sentido cristiano de la vida?
Os decimos con toda sinceridad: una legislación que ahonde más y amplíe el
actual estatismo sería un gravísimo peligro para la paz social, la cultura, el progreso
y el bienestar del País, ya tan afectado por la creciente descomposición, fruto
directo de la descristianización progresiva de la juventud, y disminución de los
derechos de la familia y de una sana libertad, que estimula la iniciativa privada y
beneficia por igual a todos, gobernantes y gobernados, profesores y alumnos.
EL ANTE-PROYECTO DE LA FEDERACION VENEZOLANA DE
MAESTROS
Se ha dicho en la propaganda oral desarrollada de pueblo en pueblo, y de escuela
en escuela que ese Ante-proyecto es católico. Lamentamos mucho tener que
desmentir tal afirmación, pero hemos de hacerlo en honor de la verdad.
Si contiene reformas buenas, también no es menos cierto que en él aparece una
marcada tendencia laicista, es decir prescindencia de los grandes valores
espirituales correspondientes a un pueblo cristiano y una arrolladora inclinación
al estatismo, o sea el monopolio del Estado. Y hasta tal punto ha avanzado en
estos dos errores capitales, que se ha podido afirmar de él que un gobierno

337
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

netamente comunista no tendría que hacer sino ligeras modificaciones para que le
sirviera en su función absorbente.
Allí en efecto se defiende abierta o solapadamente la tesis absurda y condenada no
sólo por la Iglesia sino también por el derecho natural: de que la educación es
función esencial del Estado. Se pretende igualmente que aún los recursos
económicos privados encaminados a la educación sean directamente
administrados por el Estado.
Si a Venezuela le hacen falta más colegios, escuelas, institutos superiores para
fomentar la cultura y el progreso, ¿por qué el Estado ha de cortapisar, entrabar e
impedir con una acción paternalista y fatal el ejercicio de los derechos que tienen
otras entidades para crear centros de educación, que tanto provecho aportan a la
comunidad?
La experiencia está demostrando que tales institutos rinden una magnífica labor
porque allí no hay las huelgas, balaceras, desórdenes y paralización de actividades,
que se traducen en pérdidas irreparables para el desarrollo de la nación.
En Carta Pastoral del 26 de julio 1960 pedíamos oficialmente la participación en
el Presupuesto distribuido por el Estado para los institutos de educación. Y hoy
volvemos a insistir en esta idea. Estamos plenamente convencidos de que con esa
política se aumentarían las escuelas y el rendimiento subiría de calidad. Mientras
el pueblo no pueda enviar sus hijos a las escuelas de su preferencia y atendidas por
maestros libremente escogidos el hablar de una ley de educación revolucionaria,
democrática y popular, es un mito. Tal derecho se quedará para los que tienen
dinero y están en altos empleos del Estado.
VOZ DE ALERTA
Os alertamos y ponemos en guardia. No os dejéis engañar. El monopolio escolar
perjudica a maestros, padres de familia, alumnos y al país que lo sufre. Si se

338
imponen las teorías de ciertos grupos laicizantes la descomposición social, el
pandillaje, el enguerrillamiento y la niñez abandonada crecerán hasta ahogar esta
querida patria nuestra, lo que Dios no permita.
El problema de la educación no es sólo técnico, es principalmente moral y
religioso. Por ello pone espanto el ver cómo se trata de aislar más y más los
motivos espirituales con el estorbo creciente para su desarrollo.
Para concluir estas advertencias queremos resumir algunos puntos importantes.
1°) La Iglesia quiere una reforma educacional y no solo esto, sino desea una nueva
ley acomodada a las necesidades actuales del País. Pero ella debe ser fruto de una
consulta a todos los que tienen participación en la materia, y no resultado de un
grupo que está de espaldas a la realidad terrible nacional por la descomposición
que ha ido en aumento.
2°) AVEC y FAPREC, dos organizaciones técnicas nacionales de la educación
privada, están trabajando intensamente en el estudio de las reformas
educacionales. Esperamos que los fieles les darán todo el respaldo que su esfuerzo
merece. Ya han dado a conocer su criterio en un comunicado que publicó la
prensa.
3°) La educación privada, desenvolviéndose entre dificultades de todo género,
realiza una obra extraordinaria significación para Venezuela. Esperamos que
quienes tienen la responsabilidad de la suerte nacional la sepan valorar, apoyar y
concederle el libre ejercicio de los derechos que a ella pertenecen.
4°) Pedimos a los Sacerdotes que difundan ampliamente la doctrina católica
acerca de la educación cristiana de la juventud, contenidas en la maravillosa
encíclica Divini Illius Magistri. Lo mismo al Apostolado Seglar organizado. La
ignorancia en esta materia, es el mejor aliado de los enemigos del nombre
cristiano.

339
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Para terminar estas Letras expresamos nuestra admiración y gratitud a los maestros
de la escuela privada y oficial que trabajan con tanto ahínco en la obra más
importante del país, la educación, y confiamos en que sabrán aprovechar cada día
mejor las enseñanzas religiosas y morales que la Iglesia ofrece, y que son la más
sólida garantía para su trabajo.
Pidamos, amadísimos hijos, que el Señor, dador de todo bien, sea camino y vida
en la educación venezolana, y sus santos Mandamientos, fundamento de toda
escuela.
Estas nuestras Letras serán leídas en todas las Iglesia y Capillas de la Diócesis, el
próximo domingo 20 de junio.
Dadas, selladas y firmadas en nuestro Palacio Episcopal a los diecisiete días del
mes de junio del año del Señor de mil novecientos sesenta y cinco, fiesta del
Santísimo Cuerpo de Cristo.

+ Mons. Dr. DOMINGO ROA P.


Obispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo Diocesano.

Pbro. ANTONIO LABIANO V.


Canciller-Secretario

340
Circular del Obispo Diocesano

sobre la Campaña de Vacunación.71

Del día 26 al 30 del presente mes de julio se realizará en todo el país la campaña
intensiva nacional de vacunación oral contra la poliomielitis y al mismo tiempo de
vacunación contra la difteria, tétanos y tosferina, para los niños de 2 meses a 4
años cumplidos, que todavía no han sido vacunados.

La vacunación se verificará en los Centros Materno Infantiles, Centros Urbanos


de Salud, Unidades Sanitarias, Medicaturas Rurales, Dispensarios y Hospitales de
Niños.

Esta campaña es sumamente importante para la defensa de la salud de los niños a


los cuales inmuniza contra las tremendas enfermedades que combate esta
vacunación. Por ello, la Iglesia que también se interesa en alto grado por la salud y
bienestar de la población sin distinciones de raza o color, nacionalidad o credo
religioso, apoya plenamente esta campaña y quiere colaborar en ella de la mejor
manera posible a fin de que no se quede ningún niño sin recibir el beneficio de la
vacunación.

Pedimos, pues, a los venerables sacerdotes de la Diócesis que el próximo domingo


25 de julio, víspera del comienzo de la campaña, avisen a todos los fieles en todas
las misas de hora, ejercicios y actos del culto esta campaña, su importancia y los
sitios de la vacunación y la edad de los niños a quienes se debe administrar. Los
sacerdotes que tengan aparatos móviles de amplificación pueden valerse de ellos
con el mismo fin.

71
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII – Julio-
Agosto-Septiembre 1965 - N° 178, pág. 29-30

341
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

También pedimos a los Movimientos de Apostolado Seglar y personas que


colaboren con la Iglesia en las obras sociales que ayuden con consejos en visitas
domiciliarias a objeto de que los padres de familia atiendan al llamamiento que les
hacen las Autoridades Sanitarias para el logro total de la vacunación.

La participación en esta campaña, tan beneficiosa, es una verdadera obra de


apostolado; de allí mi interés en pedir la cooperación para su desarrollo y la
esperanza que abrigo de que los católicos han de participar en ella con toda
seriedad y responsabilidad.

Maracaibo, 21 de julio de 1965.

+ Mons. Dr. Domingo Roa Pérez

Obispo de Maracaibo

342
Circular del Obispo Diocesano

relativa a la celebración del matrimonio.72

En vista de que pugnan por introducirse algunos abusos con motivo de la


celebración del Sacramento del Matrimonio, hemos considerado oportuno
recordarles a los Señores Curas Párrocos la vigencia y obligación de las normas
dictadas por el espíritu litúrgico, que tanto ha fomentado e impulsado el Sagrado
Concilio Vaticano II.

El Concilio insiste, en efecto, en que las acciones litúrgicas han de resplandecer


por una noble simplicidad y una ejecución decorosa, sin acepción de personas o
clases sociales, tanto en las ceremonias como en el ornato externo.

Y pide expresamente que aparezca al exterior la igualdad de los fieles y se evite


toda apariencia de lucro.

El Episcopado venezolano estableció en la Conferencia anual de 1962 lo siguiente


en relación con la administración del Sacramento del Matrimonio: “Prohibimos la
distinción de clases en la celebración del matrimonio. Por tanto, en adelante se
prescindirá en los templos de alfombras, órgano, orquesta o adornos especiales y,
en general, de todo aquello que signifique una diferencia entre cristianos, ya que
todos somos hijos del mismo padre que está en los cielos”.

Estas normas que se han adelantado a las disposiciones del Sagrado Concilio
Vaticano II y que corresponden al espíritu de la Iglesia, urgido con insistencia en
los últimos tiempos, son ahora más obligatorias todavía.

72
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII – Julio-
Agosto-Septiembre 1965 - N° 178, pág. 30-32

343
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

De allí que les pidamos a los venerables señores párrocos se atengan total y
rigurosamente a ellas, ya que fueron dictadas con el fin de alejar de la
administración de tan gran sacramento todo aspecto teatral, que profana la
santidad del rito, y origina odiosas diferencias, que tanto mal hacen al apostolado
y a la labor santificadora de la Santa Iglesia.

Las exigencias encaminadas a darle un aspecto antilitúrgico y medio profano a la


celebración del matrimonio provienen en gran parte de la ignorancia religiosa
acerca de la belleza y rico contenido espiritual de los ritos y ceremonias, con los
cuales la Santa Iglesia administra este sacramento.

Por ello la necesidad urgente de que los sacerdotes se esmeren en instruir a los
fieles en la sagrada liturgia para que puedan participar plena, consciente y
activamente en la significación de las ceremonias.

El Párroco que se atreviere a hacer concesiones en la materia no solo estaría


faltando a lo establecido por la Iglesia y recordado en la Constitución Conciliar de
que ningún sacerdote está facultado para hacer cambios por su cuenta en las
ceremonias sagradas, sino contribuiría a sembrar confusión entre los fieles y a
hacer aparecer como menos celosos y comprensivos precisamente a los sacerdotes
que están cumpliendo su deber y edificando el Cuerpo Místico.

También hay Párrocos que, con relativa facilidad, conceden permiso a sus
feligreses para casarse en otras iglesias parroquiales u oratorios públicos.

Como es sabido, el Canon 1109, par. 1, establece que el matrimonio ha de


celebrarse en la propia parroquia. Y la Instrucción Pastoral urge el cumplimiento
de esta legislación cuando establece: “Es nuestro vehemente deseo que cada día se
estrechen más los lazos entre los fieles y sus respectivas iglesias parroquiales. A

344
ello contribuye la celebración en éstas de los matrimonios, actos trascendentales
en la vida de los cristianos. Por tanto, queremos que se procure cumplir
puntualmente lo dispuesto en el N° 1° del citado Canon (1109) y vivamente
exhortamos a los contrayentes a abstenerse de las solicitudes de permisos para
casarse en otros templos. Sólo cuando haya una razón grave han de apelar a este
recurso, pero nunca por un simple gusto o por evitarse una leve incomodidad”
(N° 666).

De nuestra parte urgimos esta sabia disposición, porque las excepciones traen un
desorden y confusión lamentable en la vida pastoral.

En caso de que, por razones muy especiales, hubiera que hacer esta excepción, la
inscripción de la partida, a tenor del canon 1.103, corresponde al párroco en cuyo
territorio se celebró el matrimonio, y en el acta ha de constar quién otorgó la
dispensa (Instrucción Pastoral N° 242,6°). También el Párroco que presenció el
matrimonio ha de llenar los requisitos de participación del matrimonio al Párroco
en cuyo territorio se bautizaron los novios.

Por lo tanto el Párroco, a quien corresponde presenciar el matrimonio junto con


la autorización debe enviar el Expediente completo al Párroco determinado, en
cuya parroquia se va a celebrar el matrimonio.

Esperamos confiadamente en que los Señores Curas Párrocos se esforzarán por


cumplir con toda seriedad y uniformidad las normas, cuya vigencia estamos
recordando y urgiendo en esta Circular.

A su formulación nos ha movido el hecho de que Nos llegan frecuentes reclamos


y odiosas comparaciones, que se traducen en último término en mal para la
misma Iglesia, cuya obra y alta misión salvífica todos hemos de vivir y apoyar para

345
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

que otros participen de ella por nuestro trabajo, celo y ejemplo, de conformidad
con las normas y medios establecidos por las Autoridades competentes, a quienes
corresponde regir el pueblo santo de Dios.

Trabajemos, pues, con unidad de espíritu y disciplina y así nuestra labor


apostólica será mucho más eficiente.

Maracaibo, 29 de julio de 1965.

+ Mons. Dr. Domingo Roa Pérez


Obispo de Maracaibo

346
Discurso de Mons. Domingo Roa Pérez, en la toma de posesión del

primer Obispo de Cabimas, Mons. Constantino Maradei Donato.73

Hoy Cabimas está engalanada y vestida de flores; todas sus fuerzas vivas se han
puesto en actividad para integrar este hermoso espectáculo que habla muy alto del
entusiasmo y capacidad humana y social de esta ciudad.

Y con toda razón: el acontecimiento que se desarrolla acá durante esta tarde de
vistosidad, de animación y vida, es sin duda uno de los más grandes de la historia
local; en esta fecha se abre, en efecto, una nueva y luminosa ruta, cuyo alcance y
proyecciones son de altísimo valor.

Se está inaugurando la recién nacida Diócesis de Cabimas, lo que en la


organización multisecular de la Iglesia católica y Apostólica equivale como a la
aparición de una nueva nacionalidad con territorio propio, un ordenamiento
jurídico, instituciones apropiadas para la consecución de finalidades específicas,
todo ello bajo la guía de un jerarca visible, en plenitud de poderes, para atar y
desatar, santificar, regir y gobernar en el aspecto más trascendental de los
hombres, su destino eterno.

Este hecho, del cual la gran Cabimas del petróleo es testigo y actor al mismo
tiempo, reviste una gran solemnidad en el orden moral y religioso, se relaciona
con los asuntos del espíritu, como la Iglesia misma, cuya misión propia no son las
cosas terrenales, por grandes e importantes que sean, sino las divinas y eternas.

Sin embargo, su obra rebasa todos los dominios del espíritu y se difunde en
beneficios incalculables en el orden social, cultural y aún económico, según la

73
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII Octubre-
Noviembre-Diciembre de 1965, pp. 34-37

347
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

palabra y enseñanza de Cristo, que es la verdad, cuando afirma: “buscad primero


el reino de Dios y su justicia que las demás cosas se os darán por añadidura”.

Y precisamente la Iglesia está destinada a fomentar e incrementar una doctrina de


paz, justicia, de amor y comprensión, en la búsqueda de aquel Padre, que está en
los cielos, de quien vienen todas estas riquezas de la región oriental del Lago de
Maracaibo, de la cual esta ciudad es cabeza y motor.

La concepción clara y serena de la vida que la Iglesia presenta por el ministerio de


la Diócesis establece un equilibro entre los bienes espirituales y materiales, para
que el hombre no se convierta en un gigante en el orden técnico y económico
mientras se mantiene un pigmeo en el orden moral, según la expresión de Pío
XII.

A la cálida y bulliciosa Cabimas, por su maduración espiritual y desarrollo


prodigioso, le debía llegar este gran día de júbilo. Las lámparas votivas en muda
plegaria, que se llaman los clásicos mechurrios, y las millares de torres de acero
que cubren la costa y el Lago con sus brazos descarnados en actitud suplicante
esperaban el advenimiento de la nueva circunscripción eclesiástica.

Era muy difícil realizar desde Maracaibo, dada la extensión y crecimiento de la


Diócesis, la obra religiosa en la amplitud y profundidad que esta región exige.

Los santos y sabios predecesores en el gobierno eclesiástico y yo, hicimos lo que


pudimos, y conscientes de la realidad, lo expresamos a la Santa Sede, y el Vicario
de Cristo, el Padre Santo, pastor Supremo de las almas en la tierra, siempre atento
a las necesidades espirituales de sus hijos del mundo envero, se dignó crear esta
Diócesis llamada a obrar una verdadera transformación en la vida de Cabimas.

Cuanto tanto se habla de la decadencia económica de la ubérrima Cabimas, cuyo


nombre y fama se ha regado por el mundo entero de la industria, se levanta acá

348
una sede episcopal desde la cual un sucesor de Pedro y Juan, los apóstoles que
hicieron caminar al paralítico del pórtico del templo. Le dice a la abatida ciudad:
yo no tengo oro ni plata para darte, pero en nombre de Cristo, el triunfador de 20
siglos, levántate y anda, porque no sólo de pan vive el hombre sino de toda
palabra que sale de la boca de Dios. Y mientras los ocultos tesoros de la entraña
de la tierra cabimera flotan y se marchan dejándola quizá más pobre, acá se
siembra la enseñanza de Cristo en la mente y el corazón de los hombres y mujeres,
de los niños, los campesinos, los profesionales, los obreros, de todos, y cuanto más
se recibe y se asimila, cuanto más se distribuye, más abundante se hace, más rica,
más bella, dando el resultado estupendo de los mejores padres, madres, amigos,
hijos, y ciudadanos y magistrados con el maravilloso prodigio de cambiar el
hombre de salvaje en humano y de humano en divino.

Día radiante: hoy se enciende una luz, émula de los mechurrios, que ilumina a
todo hombre que viene a este mundo, y una luz que no se apaga jamás; esta luz es
la presencia viva del Evangelio, llevada por un heraldo de Cristo. Y se levanta un
trono, rodeado de muchas otras torres en cierta manera émulas también de las de
acero, que son las de nuestras iglesias, de hoy y de mañana, y si las unas anuncian
el correr del petróleo de Dios, las otras llaman a buscar el Dios del petróleo que da
vida y movimiento a las almas en su peregrinaje hacia el cielo.

Amadísimos católicos, confiados a mi cuidado pastoral, hasta este momento


histórico, a vosotros os corresponde la dicha inmensa de ser la primicia de este
nuevo nacer de Cabimas. Sed fieles a la predilección del Señor. Y se os ha dado
un gran obispo, que echará profundos los fundamentos de esta Diócesis. Su no
común talento ha sido cultivado permanentemente por el estudio serio y
ordenado de las ciencias divinas y humanas, y su alta personalidad adornada con

349
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

el ejercicio continuo de las virtudes sacerdotales, garantía imprescindible del


apostolado.

Lo he conocido en la Roma inmortal, en donde bebimos al lado del corazón y


centro del Cristianismo, la ciencia sagrada y el amor a la Santa Iglesia.

Alumno aventajado, compañero inalterable y amigo fiel, supo ganarse el aprecio


de todos.

Llega a regir esta Diócesis después de un largo, fecundo y diverso apostolado


sacerdotal, uniendo a sus cualidades intelectuales y morales el valioso acopio de la
experiencia. Su santa alegría y los planes de trabajo que trae, hacen eco al
entusiasmo y expectativa de esta tarde. Atendedle y seguidle. El es vuestro
Maestro, Padre y Pastor, porque como enseña el Sagrado Concilio Vaticano
Segundo “los obispos han sucedido por institución divina en el lugar de los
apóstoles como pastores de la Iglesia y quien a ellos escucha, a Cristo escucha y
quien los desprecia, a Cristo desprecia y al que le envió“.

Es también la hora de la gratitud. Por ello a los Sacerdotes de uno y otro clero, a
las Religiosas, Movimientos de Apostolado Seglar, Colaboradores en la obra de la
evangelización como a las Autoridades Civiles, Militares y Municipales, Centros
Sociales y Fieles en general, la expresión de mi más profundo reconocimiento por
su ayuda en el desarrollo de mi misión y por las muestras de cariño, respeto y
obediencia de que fui siempre objeto. Dios, dador de todo bien, retribuya con su
gracia tanta bondad.

Al mismo tiempo pido humildemente perdón por mis muchas deficiencias en el


cumplimiento de mi deber.

A ti venerable hermano en el Episcopado, querido compañero de otro tiempo y


amigo de siempre, entrego esta porción de mi rebaño, ahora convertida en tu

350
Diócesis, objeto de predilección y campo de tu desvelo apostólico. Siento el placer
de verte regir una Diócesis vecina a la confiada a mí y ya me figuro la esplendorosa
marcha de tu gobierno.

He recorrido con inmenso cariño todos estos caminos, sentí la angustia de mi


limitación, me anonadó esta justa hambre de lo espiritual de toda la región, que
no pude satisfacer adecuadamente.

Si experimento cierta natural tristeza por la despedida, porque aquí también eché
hondas raíces, me complace por otra parte el triunfo de la Iglesia, la salvación de
las almas y la gloria de Dios, razón suprema y única de todo apostolado y con
muchísima mayor razón el del Obispo.

Hermano, compañeros ayer en las mismas aulas con el afán de alcanzar la soñada
meta del sacerdocio, vecinos ahora por inescrutables designios del Señor en el
gobierno de dos Diócesis enmarcadas dentro de una misma circunscripción civil,
lucharemos con la generosidad y tenacidad de nuestros años de Seminario en el
ánimo de alcanzar que Cristo sea siempre Luz, Verdad y Vida en esta noble tierra
zuliana.

Con los votos por el éxito total, te repito el saludo con que nos dijeran adiós los
compañeros en las puertas del inolvidable Pío Latinoamericano, y con que
nosotros mismos nos despedimos del Pontífice Consagrante el día de nuestra
consagración, para ti tan fresca, para mí ya lejana.

Maracaibo, 5 de septiembre de 1965.

+ Mons. Dr. Domingo Roa Pérez

Obispo de Maracaibo

351
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Pastoral del Obispo Diocesano

con motivo de su Ida al Concilio.74

Nos, Domingo Roa Pérez. Por la Gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede,
Obispo de Maracaibo. Al Venerable Capítulo Diocesano, a los Sacerdotes de uno
y otro Clero, Religiosos y Religiosas, Movimientos del Apostolado Seglar,
Asociaciones Piadosas y Fieles del Obispado. Salud y Paz en el Señor.

Amadísimos hijos:

Dentro de pocos días Nos ausentaremos nuevamente de la Diócesis por algunos


meses con motivo de asistir a las deliberaciones del cuarto período del Concilio
Vaticano Segundo.

Antes de salir os enviamos nuestro paternal y afectuoso saludo de despedida y al


mismo tiempo os pedimos oraciones, sacrificios y buenas obras por el feliz éxito de
esta magna Asamblea.

La Iglesia, bajo la guía y luz del Espíritu Santo, continúa en esta nueva reunión
extraordinaria en el estudio y la oración el gran trabajo de restaurar la conciencia
cristiana como lo expresó hace poco Su Santidad, el Romano Pontífice.

Nobilísima empresa que llena con la amplitud y trascendencia de sus proyecciones


la expectativa del mundo entero. No sin razón, ya que los decretos conciliares
elaborados hasta ahora están dando un copioso fruto en todos los pueblos y
latitudes del mundo. ¿Quién no percibe la estupenda renovación cristiana que
florece por todas partes en virtud de la participación de los fieles en el desarrollo

74
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII – Julio-
Agosto-Septiembre 1965 - N° 178, pág. 26-29

352
de las sagradas ceremonias? El Concilio es el gran paso del Espíritu del Señor para
invitar a los hombres a la profesión de una profunda vida cristiana.

Hasta ahora las Sesiones del Concilio han mirado especialmente hacia los tesoros
de verdad y gracia que la Iglesia Santa posee para distribuir a los hombres, hacia su
organización interna y su forma de gobierno.

En este período, luego de esa contemplación interior, la Iglesia vuelve sus ojos
llenos de luz para observar el mundo que la circunda y dentro del cual despliega
todo su trabajo, ve las conquistas del progreso moderno, los avances de la técnica y
la ciencia, como las miserias, incertidumbres, amenazas e inquietudes que
atormentan todos los sectores sin que los triunfos de la civilización hayan podido
colmar tanta ansiedad.

Esta Iglesia que es discípula, porque oye las palabras de Cristo, y maestra porque
las transmite fielmente, transeúnte porque camina con la humanidad hacia la
patria celestial, pero permanente porque nunca muere, hoy más que nunca abre
amplios y generosos sus brazos para estrechar al mundo entero y darle un mensaje
de paz y amor, cuando los hombres se secan por los odios y rencores.

Por ello en esta Sesión nos hablará de la paz, del problema del hambre, de la
familia, del crecimiento humano, de la fraternidad universal y de todas esas
grandes cuestiones que hoy preocupan a los hombres en todas las escalas sociales
en cuanto tienen relación con el fin último, que es Dios.

En estas cortas líneas que os estamos escribiendo antes de partir queremos


también agradeceros en nombre de la Santa Iglesia el esfuerzo que estáis haciendo
para asimilar las disposiciones del Concilio en las Sesiones anteriores y al mismo
tiempo os invitamos a que estéis dispuestos a recibir con toda veneración los

353
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

decretos, enseñanzas y orientaciones que saldrán de este período, de tanta


importancia.

En él trazará el Concilio las líneas del apostolado seglar o sea la colaboración de


los laicos en la defensa y difusión del reino de Cristo, y de la renovación de las
instituciones según las normas del Evangelio.

Estad listos para recoger devotamente todo lo que el Magisterio Solemne de la


Iglesia va a ofrecer al mundo.

También queremos preveniros un poco una vez más contra la difusión de noticias
e interpretaciones de lo que pasa en el Concilio, visto con un desconocimiento de
la realidad.

Con el Apóstol San Pablo os decimos: “a las profanas palabrerías húrtales el


cuerpo, porque los que se dan a ellas irán avanzando con creciente aumento de
impiedad” (Timoteo II, 2,16).

Con el mismo Apóstol os exhortamos vivamente a que “Tú, en cambio permanece


fiel constante en lo que aprendiste y acogiste como verdadero, sabiendo de
quiénes lo aprendiste” (Timoteo II, 3,14).

El Concilio no busca otra cosa sino “restituir a la profesión cristiana su


autenticidad, su integridad, su fuerza y su armonía, con todas las manifestaciones
de la vida”, como afirmó hace poco Paulo VI. No encarna, por lo tanto, una
alteración en los principios ni un aflojamiento en la moral, sino más bien una
reafirmación ante las dudas, negaciones o ilusiones de nuestro tiempo. Busca
cuidadosamente el sentido de la vocación de Cristo para presentarlo con reiterada
insistencia ante la humanidad, de ese Cristo que hoy, como siempre, es el único
que tiene palabras de vida eterna.

354
Este Concilio, como todos los anteriores, como los grandes documentos de la
Iglesia, no es otra cosa que un llamamiento para volver a las fuentes, para
acercarse al espíritu del Evangelio, para impulsar a la imitación del Señor, a cuya
vida hemos de conformar la nuestra, y esa fue una vida de pobreza, humildad,
obediencia y sacrificio.

Os dejamos estos conceptos para que los meditéis y os sirvan de inmunización


contra las falsas ideas, que, no sería raro, se difundan más intensamente durante
estos meses conciliares que se avecinan.

El Romano Pontífice acaba de pedir nuevamente al mundo católico oraciones


para atraer sobre el aula conciliar la gracia y celestiales luces a fin “de asegurar a la
actividad de los Padres la necesaria energía y agilidad, para alcanzar la unánime
colaboración de todos en reducir a la práctica en los años futuros las
deliberaciones y decretos conciliares”.

Para atender este gran llamamiento del Padre Santo Nos disponemos que se tenga
el día 14 del presente mes, en la tarde, fecha de reiniciación de las deliberaciones
conciliares, una Misa y Comunión general de los fieles en todas las iglesias de la
Diócesis por las grandes intenciones del Concilio.

Y rogamos a los sacerdotes, religiosos y religiosas, directores de colegios y


dirigentes de asociaciones y movimientos de apostolado que frecuentemente
recuerden a las personas que están bajo su dirección la recomendación del Papa
de orar por el Concilio, para que se convierta en un nuevo Pentecostés, y así “la
Iglesia entera perseverando unánimemente se una al Sucesor de Pedro y los
Sucesores de los Apóstoles, como hicieron en el Cenáculo los discípulos en torno
a María Madre de Jesús en los días que esperaban al Divino Consolador”

355
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

El arma y la fuerza de la Iglesia es la oración. Las grandes necesidades particulares


y colectivas se resuelven de rodillas. Oigamos la palabra del Padre Santo y sigamos
sus indicaciones.

Para terminar esta Carta os anunciamos que durante nuestra ausencia quedará
encargado del Gobierno Eclesiástico de la Diócesis el Ilmo. Sr. Mariano José Parra
León, para el cual pedimos toda colaboración y ayuda en el desempeño de su alto
oficio y agradecemos desde ahora el respeto y veneración de que vais a rodear su
distinguida personalidad.

Dadas, firmadas y selladas en nuestro Palacio Episcopal a los ocho días del mes de
Septiembre de mil novecientos sesenta y cinco, Fiesta de la Natividad de Nuestra
Señora.

Estas nuestras letras serán leídas el próximo domingo durante todas las Misas de
hora.

+ MONSEÑOR DOMINGO ROA PÉREZ

Obispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo Diocesano

Pbro. Antonio Labiano Vitoria

Canciller-Secretario

356
Carta del Obispo Diocesano desde Roma al Clero y Fieles.75

Escribo a mi Clero y Fieles esta carta familiar, que es portadora de mi saludo


paternal y afectuoso, y les lleva a todos un mensaje de paz en el Señor, en cuyo
nombre y bajo cuya luz nos hemos reunido en la Ciudad de Roma los Cardenales,
Arzobispos y Obispos para tratar los asuntos relacionados con la vida y desarrollo
de la Iglesia Católica.

Como ya lo saben por copiosa información que de ello tienen, el Concilio


Vaticano II viene estudiando y discutiendo en sesión solemne y con la mayor
responsabilidad los graves problemas del espíritu, y no solo con la paciente
investigación, sino también en la oración y penitencia. Busca los caminos que
llevan a Dios. Y el Señor habla al que ora y se sacrifica.

Esta Magna Asamblea se ocupa y trata las grandes cuestiones de orden religioso y
moral: la santificación de las almas y los medios de lograr este supremo cometido.

No es, por lo tanto, un congreso que mira fundamentalmente a las cosas y asuntos
terrenos, cuyo enfoque y solución corresponde a otras instituciones.

Sin embargo, hay aspectos en la vida terrena del hombre que no escapan ni
pueden escapar a la orientación y enseñanza de la Iglesia, tales como: su misma
dignidad, hecho a imagen y semejanza de Dios, la familia, la paz, la justicia, la
libertad, el derecho al desarrollo de la persona en el orden económico, cultural,
social y religioso; y hay también otros muchos puntos relacionados con la
moralidad de los actos individuales o de la marcha de las instituciones y de las
naciones, que inciden en el campo del Concilio, como máxima expresión de la

75
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII – Julio-
Agosto-Septiembre 1965 - N° 178, pág. 34-37

357
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

actividad doctrinaria y disciplinar de la Iglesia y en tal sentido le corresponde


dictar sus enseñanzas, ofrecer su iluminación y presentar sus normas, todo lo cual
está basado en la Revelación hecha por Dios a la humanidad, y cuyo depósito,
custodia e interpretación indefectible fue confiada a la Iglesia.

En estos días precisamente y luego de consagrar muchas reuniones y trabajo a los


problemas teológicos, el Concilio vuelve la atención a las cuestiones del mundo
actual, por las que discurre la vida del hombre, y que, en el orden de la
Providencia, han de servirle para alcanzar su fin último y así cultura, riquezas,
progreso, comodidades y dominio de la tierra y de los elementos son para el
hombre, como el hombre para Cristo, y Cristo para Dios, según el lenguaje de San
Pablo.

Ventila y traza las líneas fundamentales para la solución de los problemas sociales,
la participación justa y equitativa de los hombres y de las naciones en los bienes de
fortuna y de progreso, el mantenimiento de la paz, la condenación de la guerra, la
independencia de las naciones, así como los derechos sagrados y fundamentales de
la familia y la santidad del matrimonio, cuyos derechos y deberes están fuera de la
ingerencia de toda autoridad.

El Concilio hace una gran síntesis de las doctrinas morales, que siempre ha
predicado la Iglesia y ofrece su correspondiente aplicación al mundo de nuestros
días.

Entre las muchas angustias que hoy deprimen a la humanidad está el grave
problema del hambre. Muchos millones de personas, la padecen, y un crecido
número por todo el mundo perece de inanición.

En el Aula Conciliar se va a tratar este asunto; y con toda razón y derecho, pues
tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se habla del hambre y de la

358
obligación de asistir al que carece de pan.

Precisamente durante estos días en la Diócesis de Maracaibo se desarrolla la


campaña contra el hambre, promovida por la meritoria UMAC (Unión de
Mujeres de Acción católica). Se busca dar a conocer el problema y hallar entre los
hombres, que no lo sufren, la ayuda y colaboración para acudir en su solución.

Y terminará la campaña con un ayuno voluntario el día 4 de octubre. Y los


alimentos que resulten de esa privación espontánea se sumarán al producto de la
colecta. Y así irán unidas las dos prácticas tan recomendadas por el Señor: el
ayuno y la limosna.

Magnífica y pronta respuesta a las recomendaciones del Concilio.

Yo alabo y bendigo esa bella y oportuna iniciativa, en cuyo desarrollo seguramente


tomarán parte los diversos Movimientos del Apostolado Seglar de la Diócesis.

Y quiero pedir un sincero respaldo para esta campaña.

También en Maracaibo hay mucha gente que, por causas ajenas a su voluntad, está
padeciendo el angustioso problema del hambre. Desde el estrecho espacio de
tantos hogares se levanta al cielo el llanto de tantos niños con hambre y la queja
de familias que carecen aún de lo más indispensable para su subsistencia.

Y el Señor repite una vez más que es necesario darles de comer para que no
perezcan de hambre y de miseria.

Al pedirles correspondencia a esta campaña, yo me permito insinuarles la idea de


hacerlo también para pedir perdón por los pecados públicos y privados, y para que
el Señor nos libre de las grandes calamidades y castigos, pues “la limosna, dice la
Sagrada Escritura, purifica nuestras almas de sus pecados, alcanzándonos el
perdón de ellos”. Y el pecado es la causa de los grandes castigos.

359
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Y a aquellos que Dios ha dotado de bienes de fortuna les repito la enseñanza del
Apóstol San Pablo: “que vuestra abundancia supla a la indigencia de los pobres”.

Y el Señor, como en la escena evangélica, multiplicará el pan de un pueblo, que


cumpliendo el deber cristiano, reparte de lo que tiene.

Termino pidiéndoles confianza en la Santa Iglesia y adhesión incondicional a sus


enseñanzas, y felicitando y agradeciendo a los activistas y colaboradores de la
campaña contra el hambre todo lo que están haciendo por los pobres y
desheredados de la fortuna.

Desde fuera de los muros de la Ciudad Eterna les bendice y pide por sus
intenciones.

+MONS. DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

Septiembre, 28 de 1965

360
Carta Pastoral del Obispo Diocesano enviada desde Roma.76

Nos, Domingo Roa Pérez. Por la Gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede,
Obispo de Maracaibo. Al Ilmo. Sr. Gobernador Eclesiástico de la Diócesis. Al muy
Venerable Capítulo Diocesano y Clero. A los Religiosos y Religiosas, a los
Movimientos del Apostolado Seglar y Fieles.

Salud y bendición en el Señor.

Amadísimos hijos en el señor.

El próximo día 8 de diciembre se concluirá el Concilio Vaticano II en


solemnísima ceremonia que se efectuará en la Plaza de San Pedro de la Ciudad
eterna de Roma.

Después de un poco más de 4 años de ingentes esfuerzos realizados por la Iglesia


Católica, esta Asamblea Extraordinaria, reunida bajo la guía del Espíritu Santo y
compuesta por obispos de toda lengua, raza y nación, llega felizmente al término
de sus deliberaciones. Y llevó a cabo los asuntos de estudio prefijados y los
programas de trabajo que se había señalado.

Levantado como gigantesco faro y colocado en el corazón mismo de los


acontecimientos mundiales, el Concilio Vaticano II, el más grande celebrado por
la Iglesia en toda su historia, se ha desarrollado ante la admiración de todos,
propios y extraños, que siempre vieron en él una esperanza por las orientaciones
que daría y la sinceridad y aplomo con que iba tratando los problemas de la

76
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII Octubre-
Noviembre-Diciembre 1965 - N° 179, pág. 26-30

361
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

humanidad, no solo en el aspecto espiritual y sobrenatural, sino también en el


terreno, en lo que tienen de relación con el supremo destino de los hombres.

Además de la acción invisible del Señor que, sabemos por la fe, acompaña, guía y
asiste de manera especial a los Concilios, como labor del Magisterio
Extraordinario de la Iglesia, en este Vaticano II han tomado parte múltiples y
variadas fuerzas, desde los Padres Conciliares bajo la dirección del Vicario de
Cristo, hasta el más humilde de los fieles, habitante quizá de un lejano y
desconocido lugar; unos deliberando, otros investigando, muchos prestando la
colaboración de la técnica, el dinero y el trabajo para que todo lo relacionado con
la marcha del Concilio resultara efectivo. Y la Iglesia entera con sus ascetas, sus
niños, enfermos, ancianos y personas de toda condición, oraba constantemente
para obtener la ayuda y luces del Señor.

Y así lo que al principio pareció como una utopía se presenta ahora con el
esplendor, la riqueza y dinamismo propio de las grandes realizaciones de la Iglesia.

LA OBRA DEL CONCILIO


Manteniendo firme el depósito de la fe y la moral y la estructura propia, la Iglesia
sale de esta actividad conciliar supremamente enriquecida por las conclusiones
doctrinales y pastorales a que ha llegado. El Concilio ha manifestado, como lo
dijera recientemente el Romano Pontífice, el aliento, la voz y el canto de la Iglesia,
que piensa, habla, crece y sigue edificándose.

Los esquemas conciliares, fruto de la reflexión, el estudio y la experiencia de los


Padres Conciliares y de los investigadores católicos en el campo de las ciencias
divinas y sus auxiliares, son “los instrumentos providenciales –dice el Papa– para
la verdadera renovación de la Iglesia, para la unión de los cristianos y para la
santificación y elevación del orden temporal”.

362
Durante estos 4 años de constante trabajo la Iglesia ha podido revisar serenamente
toda la problemática mundial, ahondar más en la conciencia de sí misma, buscar
más caminos hacia el Señor y despertar nuevas energías que le permitan
recorrerlos sin descanso en el cumplimiento de su alta misión de santificar y
salvar.

La discusión de las cuestiones en estudio de todos los obispos, unidos alrededor


del Padre Común, en una santa emulación de verdad y santidad, ha dado, junto
con las experiencias más ricas, el aumento de la caridad fraternal, que une, activa y
eleva la comunión de los hermanos en la Jerarquía. Al hablarnos en las
conversaciones familiares, como al oír las exposiciones conciliares, hemos podido
tener mayor conocimiento de la realidad de la Iglesia dispersa por el mundo, de su
grandeza, de su lucha en diversos sitios y de la manera más variada, desde la
mortificación voluntaria y libremente impuesta hasta el martirio violento o el
lento consumirse en las cárceles o campos de concentración por la fidelidad a
Cristo y su doctrina. La Iglesia vive. En el Concilio están presentes obispos de
países martirizados por odio a la religión, más aún, hay Pastores que durante
largos años llevaron las cadenas en su cuerpo por ser los mensajeros del Evangelio.

El Concilio ha programado. De Roma salen nuevos raudales de luz. Como del


Cenáculo de Jerusalén, parten los enviados del Señor, los Pastores de toda la
Iglesia, para decir una vez más al mundo que en ningún otro nombre hay
salvación sino en Cristo Jesús, el Profeta de Nazareth.

Todo un programa de acción sale del Aula Conciliar y desde Roma se difunde por
el mundo entero, y los Obispos, volviendo cada uno a su Diócesis, podremos decir
como San Juan Evangelista: “Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, a fin
de que viváis en comunión con nosotros”.

363
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

LA HORA POSTCONCILIAR
Terminada las labores conciliares, digamos de estudio, viene la etapa fundamental,
hacia la cual está encaminada toda la obra del Concilio: La acción, o sea la
realización del programa elaborado, y de la seriedad y celo en practicarlo depende
todo el éxito de las deliberaciones emanadas de la Asamblea. Y para ello se
requiere prudencia, perseverancia y perspicacia como lo acaba de indicar el
Romano Pontífice en reciente documento. Y el primer medio, e indispensable,
que indica el Vicario de Cristo, es la oración, que viene a ser como el aliento de la
Iglesia y la fuerza motriz de toda su actividad. Si en los días conciliares ha sido
necesaria la participación de los fieles mediante la oración y los sacrificios, ahora
se hace mucho más necesaria, para que esta gran esperanza, que ha brillado, siga
dando su luz.

En segundo lugar la Iglesia pide a sus hijos docilidad para que la semilla de verdad
y bien emanada de las enseñanzas de los Sagrados Pastores pueda fructificar.

Estamos, pues, en el período de la actividad, que corresponde a todos, y la Iglesia


espera muchisimo de los seglares católicos, de cuya colaboración en la obra del
Apostolado ha hablado en forma expresa el Concilio dedicándole todo un
esquema, elaborado cuidadosamente y discutido punto por punto en las Sesiones
Conciliares. Con su vida, ejemplo y trabajo en los ambientes propios pueden
contribuir poderosamente a la transmisión del mensaje de salvación en nuestros
tiempos.

A los no católicos, a las personas vacilantes en la fe y a los hermanos separados,


por cuya vuelta a la Casa Paterna tanto ha luchado el Concilio, se les pide buena
voluntad para ver el trabajo y altura de miras con que la Iglesia se perfecciona, se
confirma, se desarrolla, se renueva y santifica, y todo ese esfuerzo no es otra cosa

364
que la expresión del amor a Cristo Nuestro Señor, de ese Cristo, que suscita en
ella la exigencia de ser y sentirse fiel, de mantenerse auténtica y coherente, viva y
fecunda, como lo proclamara hace poco el Papa.

Si la Iglesia está dispuesta a realizar todos los refuerzos para corregir la parte
humana que quepa en ella, tiene por otro lado que mantenerse firme en su fe y
confesión de la verdad, de la cual es depositaria y en cuyo ejercicio se fundamenta
su razón de ser. De allí que nunca podrá transigi con el error o hacer conseciones
a expensas de los principios para atraerse a los que están fuera del redil.

Amadísimos hijos, demos gracias incesantes al Señor Nuestro Dios por el don
inmenso de la fe y pertenencia a este reino de justicia, verdad, paz y amor, que se
llama la Iglesia Católica, y procuremos ser cada día más dignos de esta divina
vocación, a la que fuimos llamados por la misericordia y benignidad de Dios. Y la
mejor manera de expresar esa gratitud es la de vivir profundamente nuestra fe y
trabajar generosamente para que otros participen también de ese gran bien.

CONCLUSION
Luego de echar una mirada brevísima al espíritu y obra conciliar, e invitaros a
reformar el espíritu de conformidad con las enseñanzas y orientaciones de esta
gran Asamblea, que iremos explicando oportunamente, queremos dar algunas
disposiciones para la clausura del Concilio, siguiendo la voluntad del Romano
Pontífice:

La ceremonia, como es ya sabido, se desarrollará en Roma el 8 a las 11 de la


mañana, o sea a las 6 de la mañana hora de Venezuela. Aunque es bastante
temprano, y por lo tanto resulta incomodo para asistir a actos de piedad, sin
embargo disponemos: 1º) Que en todos los templos y oratorios de la Diócesis se
tenga Misa de Comunión general de los fieles. Nos parece que vale la pena hacer

365
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

ese día un especial esfuerzo para unirse a los católicos del mundo entero, que
estarán siguiendo con la oración la ceremonia central de Roma. Estamos
convencidos de que el Zulia católico y generoso estará presente en sus templos
para agradecer a Dios la feliz terminación del Concilio, y pedirle que las grandes
enseñanzas derivadas de él se conviertan en una realidad. 2º) Los días 5, 6 y 7 de
diciembre se tendrá un solemne Triduo en todos los templos y oratorios,
consistente en Misa, predicación y Comunión general de los fieles por las
intenciones del Romano Pontífice. La predicación versará sobre la Iglesia. La
ceremonia, a objeto de facilitar la asistencia, se podrá tener por la tarde, a hora
conveniente.

Pedimos encarecidamente a los Sacerdotes, de uno y otro Clero, a los Religiosos,


Movimientos organizados del Apostolado Seglar, a las Asociaciones de piedad y a
todos los que luchan por el desarrollo de las obras de la Iglesia, que tomen todo el
interés porque estos actos ordenados por el Romano Pontífice y transmitidos por
el Obispo Diocesano, alcancen el mayor esplendor y solemnidad que sea posible.

Que sean estos actos la primera manifestación de actividad coordinada, de Clero


y Fieles, para la realización de los programas de vida nueva, de trabajo
mancomunado por la reforma del mundo, que el Concilio ha predicado.

Agradeciendo de antemano la atención y correspondencia que prestaréis sin duda


a las disposiciones dadas, Nos despedimos deseándoles la paz y protección del
Señor, Padre de todo Consuelo y Fuente de todas las gracias. Y os decimos hasta
pronto.

Fuera de los muros de la Ciudad Eterna de Roma, a los veintiún días del mes de
Noviembre del año del Señor de mil novecientos sesenta y cinco, Fiesta de la
Presentación de María Santísima, Madre de Dios y de la Santa Iglesia, fueron

366
firmadas, selladas y luego desde allí enviadas al Clero y Fieles de la Diócesis de
Maracaibo, Venezuela. Estas Nuestras Letras Pastorales, que serán leídas en todos
los templos y oratorios en las Misas de hora del primer domingo después de su
publicación en el Diario Católico “La Columna”, de la Ciudad de Maracaibo.
Os bendice en el Señor vuestro Obispo.

+MONS. Dr. DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

367
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Pastoral del Obispo Diocesano

anunciando el Jubileo y la Gran Misión Diocesana.77

Domingo Roa Pérez. Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede. Obispo
de Maracaibo. Al Venerable Cabildo Diocesano, Clero, Religiosos y Religiosas,
Movimientos del Apostolado Seglar y Fieles de la Diócesis.
Paz y bendición en el Señor.
Os saludo con todo afecto y agradezco las demostraciones de adhesión de que he
sido objeto a mi regreso del Concilio Vaticano II para integrarme nuevamente a
las actividades pastorales de la Diócesis.
Esta carta coincide con las festividades navideñas y el comienzo del año 1966, lo
que me brinda la oportunidad de desearos unas Pascuas muy felices y un nuevo
año lleno de gracias y protección de Nuestro Señor Jesucristo.
Como ya lo sabéis por las informaciones difundidas por las agencias noticiosas, los
Obispos que hemos tenido la dicha inenarrable de asistir a este magno
acontecimiento, llamado el Concilio Vaticano II, “que domina el curso presente y
futuro de la vida de la Iglesia”, volvemos a las respectivas Diócesis con el mensaje
elaborado en 4 años de meditación, estudio y trabajo asiduo bajo la guía del
Espíritu Santo, que asiste, ilumina y fecunda la obra de la Iglesia: son los
Documentos Conciliares, que presentan a la posteridad, como lo expresa lleno de
alegría el Romano Pontífice, el patrimonio doctrinal y los mandamientos de la
Iglesia, el “depósito” recibido de Cristo, y meditado en el curso de los siglos,
vivido y expresado, y ahora aclarado en tantas de sus partes, establecido y
ordenado en su integridad.

77
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVII Octubre-
Noviembre-Diciembre de 1965, pp. 30-33

368
Y este depósito, por razón de su esencia y vitalidad, está encaminado no tanto a
ser admirado, como a ser asimilado a objeto de que produzca frutos de vida
eterna.
De allí que el Concilio haya sido calificado de siembra en las almas, las
instituciones, la Iglesia y el mundo, corresponde a cada uno, en el sitio en que nos
ha colocado la Divina Providencia, colaborar y esforzarse con verdadero interés
para que germine esa preciosa semilla y se convierta en las flores de los buenos
propósitos y el fruto sazonado de las obras saludables.
El Romano Pontífice ha considerado que la mejor manera para iniciar el periodo
post-conciliar era la celebración de un Gran Jubileo en el mundo entero, el cual se
abrirá el día 1° de enero próximo y terminará el 29 de mayo del mismo año, fiesta
de Pentecostés.
Este Jubileo en la mentalidad del Romano Pontífice tiene dos grandes objetivos,
que son dar gracias al Señor por los beneficios del Concilio ya que “toda dádiva
buena y todo don perfecto de arriba desciende del Padre de las luces” (Santiago
1,17), e implorar nuevos auxilios para que la humanidad entera acepte gozosa esas
grandes enseñanzas y se disponga a ponerlas en práctica mediante una verdadera y
sincera conversión espiritual en orden a alcanzar la deseada renovación individual,
familiar, social y pública, meta propuesta por el Concilio Vaticano II.
“Período de salud sobrenatural” califica Su Santidad Paulo VI este Gran Jubileo
decretado por el celo de su incansable actividad apostólica, durante cuyo
desarrollo se abrirán de manera particular “las fuentes de las gracias celestiales”
para impulsar a los mejores cristianos a las más altas cumbres de santidad,
despertar en los buenos una prontitud más viva en el cumplimiento de los deberes
cotidianos de la vida e invitar a la expiación y penitencia a los que viven alejados
de las fuentes de la gracia, han olvidado o rechazado la fe.

369
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

A fin de brindar a los fieles de la Diócesis las mayores oportunidades de participar


en los privilegios y beneficios del Jubileo se va a predicar una gran Misión
Diocesana en todas las parroquias a partir del 3 de febrero y estará a cargo de más
de 40 sacerdotes, de diversas Órdenes Religiosas y del Clero Secular, todos los
cuales han recorrido diferentes naciones misionando con pleno éxito. Me formo
la firme confianza de que los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, Movimientos del
Apostolado Seglar y personas sinceramente cristianas secundarán esta iniciativa,
partida de mi interés por la Diócesis, con su colaboración en la oración, en el
propio trabajo y en el sacrificio, y que los fieles, tanto los que practican su religión
como los que viven alejados de Dios por diversas razones, responderán a este
esfuerzo realizado para llevarles un mensaje de paz, un llamamiento fraternal y
una ayuda para volver a la reconciliación con el Padre de las misericordias y Dios
de todo consuelo.
Este es el primer hecho religioso de tal naturaleza que se va a efectuar en la
Diócesis de Maracaibo, cuando centenares de personas, en una especie de santa
emulación por la siembra del bien y el servicio religioso, se van a lanzar
simultáneamente por todos los caminos y calles de la Diócesis a llevar la paz de
Cristo, su doctrina de verdad, de justicia y de perdón.
Como esta es una empresa que se funda en la gracia y bendición de Dios, lo que
se obtiene con la oración y el sacrificio, ruego a las almas consagradas a Dios, a las
personas que viven la vida de fe, a los enfermos, a los niños, a los que sufren, que
imploren humildemente al Señor la asistencia divina para que la Diócesis de
Maracaibo pueda contarse entre las que han respondido con eficacia a la obra de
los Misioneros.
Con un acto especial, presidido por mí en la Santa Iglesia Catedral el próximo
domingo 2 de enero a las 6 de la tarde, se va a inaugurar el Jubileo. De acuerdo

370
con los deseos del Romano Pontífice, expresados en el sentido de que el templo
en que está la Sede del Obispo, que es la Catedral, ha de ser como la Sede y
domicilio del Jubileo, esperamos que asistan a tal acto los Sacerdotes y Religiosos,
a quienes no se lo impidan las funciones litúrgicas de esa hora, las Religiosas, los
Movimientos del Apostolado Seglar, Asociaciones Piadosas, Representaciones de
las parroquias urbanas y Fieles en general.
Tengo noticia de que mi incansable y dinámico Vicario General, Mons. Mariano
José Parra León, ha nombrado un Comité para ocuparse de mis Bodas de Plata
Sacerdotales, que ocurren durante el próximo año de 1966.
Yo quiero pedirles de corazón y con toda sinceridad que los esfuerzos y actividades
encaminadas a preparar homenajes y celebraciones en honor de mi persona se
destinen por entero a la causa de la Misión Diocesana para que no haya otro
objetivo sino Cristo, la Iglesia y el mayor bien de las almas, a lo cual el Obispo
debe consagrar todas las solicitudes de su vida.
Esta carta será leída el próximo sábado 1° de enero en las Misas que se celebren en
todas las Iglesias de la Diócesis. En la de la media noche del 31, solamente se
anunciarán la celebración del Jubileo y la Misión Diocesana.
Dadas, firmadas y selladas en el Palacio Episcopal a los treinta días del mes de
diciembre del año del Señor de mil novecientos sesenta y cinco.

+ Mons. Dr. DOMINGO ROA PEREZ


Obispo de Maracaibo

371
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

AÑO 1966

Carta Pastoral del Obispo Diocesano con ocasión de la Cuaresma.78

Nos, Doctor Domingo Roa Pérez. Por la Gracia de Dios y Autoridad de la Santa
Sede Obispo de Maracaibo. Al Venerable Cabildo Diocesano, a los Sacerdotes del
Clero Secular y Regular, Religiosos y Religiosas, Movimientos del Apostolado
Seglar, Asociaciones Piadosas y Fieles de la Diócesis. Salud, paz y bendición en el
Señor.

Amadísimos Hijos;

Os escribimos esta carta con el ánimo de recordaros el espíritu de penitencia que


la Santa Iglesia predica e inculca de manera especial durante este tiempo de
Cuaresma, y que radica en la vuelta a Dios mediante el dolor y arrepentimiento de
los pecados, y la satisfacción dada a la justicia divina con el ejercicio de obras de
caridad y de mortificación.

Sabemos por la historia de la salvación que al Señor le ofenden los pecados


individuales y las prevaricaciones sociales, que alteran e interrumpen las relaciones
de sumisión y filial obediencia de los hombres a su creador.

Ante ese hecho de rebeldía y locura, el Señor misericordioso envió en la


antigüedad a sus profetas para invitar a los hombres a la reconciliación mediante
el dolor de las faltas cometidas, dispuesto siempre a perdonar a quienes acuden a
Él en demanda de su piedad, así dice por el profeta Jeremías: “volved hijos
apóstatas, palabra de Javé. Yo soy vuestro dueño y yo os tomaré, uno de una
ciudad, dos de una familia, y os traeré de nuevo a Sión” (Jer. Cap. 3, V. 14). Y más

78
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Obispado de Maracaibo. Año XXXVIII. Enero-
Febrero de 1966 - N° 180, pág. 87-91

372
adelante vuelve a llamar a penitencia: “si te conviertes, Israel, palabra de Javé,
volverás a mí. Si quitas de delante de mi tus abominaciones, no serás rechazado”
(Jer. Cap. 4, V. 1).

Y por el profeta Isaías: “venid y entendámonos, dice Javé: aunque vuestros


pecados fuesen como la grana, quedarán blancos como la nieve. Aunque fuesen
rojos como la púrpura, vendrán a ser como la lana blanca” (Isaías, Cap. I, V. 18).

El profeta Jonás recibió del Señor la misión de anunciar a los Ninivitas los castigos
que les estaban reservados por su prevaricación: “Levántate y ve Nínive, le dice, la
ciudad grande, y anúnciales que su maldad ha subido ante mí” (Jonás, Cap. I, V.
2). El pueblo de Israel, imagen y anuncio del pueblo cristiano, fue castigado con la
invasión de los ejércitos enemigos que, al derrotarle en sangriento combate, le
sometieron a las naturales consecuencias del pillaje, el hambre, la enfermedad y la
muerte, por haberse hecho insensible al llamamiento del Señor y añadir pecado a
pecado. En cambio los habitantes de Nínive “...creyeron a Dios y pregonaron
ayuno y se vistieron de saco desde el más grande al más pequeño” (Jonás, Cap. 3,
V. 5). Y como resultado de su arrepentimiento: “Vio Dios lo que hicieron,
convirtiéndose de su mal camino, y arrepintiéndose del mal que les dijo había de
hacerles, no lo hizo”. (Jonás, Cap. 3, V. 10).

Nuestro Señor Jesucristo predicó la penitencia como una necesidad para la


salvación en las personas adultas al afirmar: “Si no hiciereis penitencia, todos
igualmente pereceréis” (Luc. Cap. 13, V. 3). Y Él mismo ayunó durante cuarenta
días y cuarenta noches consecutivos para darnos ejemplo y enseñarnos que no hay
excepción para nadie.

Y la Santa Iglesia, fiel guardiana e intérprete de la doctrina revelada, desde su cuna


misma predicó la penitencia. Si revisamos los escritos de los Apóstoles y

373
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

examinamos el desarrollo de la evangelización, hallamos que la práctica de la


penitencia va abriendo camino hacia el cristianismo. Y así San Pedro en el primer
sermón dirigido a los judíos después de la venida del Espíritu Santo, les dice:
“Tenga, pues, por cierto toda la casa de Israel que Dios le ha hecho Señor y Cristo
a este Jesús, a quien vosotros habéis crucificado.

En oyéndolo, se sintieron compungidos de corazón y dijeron a Pedro y a los


demás Apóstoles: Qué hemos de hacer, hermanos? Pedro les contestó:
“arrepentíos y bautizaos en el nombre de Jesucristo para remisión de vuestros
pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Actos de los Apóstoles, Cap. 2, V.
36 y 37).

El ayuno y las mortificaciones corporales vienen a ser como un complemento del


dolor y arrepentimiento de los pecados. Mediante estas prácticas se satisface a la
justicia divina por la pena temporal, que aún pesa sobre el alma después del
perdón de los pecados, y la defiende de nuevas caídas. De allí que la Iglesia cante
en el prefacio cuaresmal: “….por el ayuno corporal reprimes nuestras pasiones,
elevas el alma, das la virtud y los premios.”

Y así en los santos, que son los mejores intérpretes y realizadores del espíritu del
Evangelio, los ayunos y penitencias corporales han alcanzado impresionantes
proporciones, y con tal eficacia, que casi el desarrollo de la santidad corría pareja
con el grado de privaciones a que estaban sometidos.

Antiguamente los ayunos cuaresmales eran sumamente rigurosos. Con el correr de


los tiempos y el cambio que se va operando en la sociedad, la Iglesia, siempre
atenta a las circunstancias y exigencias legítimas y necesidades de cada época, ha
moderado casi radicalmente esta ley.

Seguramente ya os habréis informado pos los despachos de prensa de los últimos

374
cambios en la materia, introducidos por el Romano Pontífice, Paulo VI, que, para
decirlo en pocas palabras, son los siguientes: Ayuno y abstinencia: el Miércoles de
Ceniza y el Viernes Santo, obliga a todos los católicos desde los veintiún años
cumplidos hasta los sesenta empezados. Abstinencia solamente: todos los viernes,
y obliga a los católicos a partir de los 14 años cumplidos.

Pero si la iglesia ha modificado casi sustancialmente la ley del ayuno, en su lugar,


no solo mantiene vivo el espíritu de penitencia y mortificación, sino que lo viene
recomendando de una manera acentuada, y podemos decir, casi machacona. Su
Santidad Paulo VI se ha referido a este tópico varias en las audiencias de los
últimos días. Se quiere que las penitencias y mortificaciones corporales sean
voluntarias y espontáneas y se administren con el mismo cuidado y esmero con el
cual se procede en los bienes temporales. Y así son mucho más agradables al
Señor. Las penitencias que más aprovecharon a los santos y anacoretas fueron las
que ellos, además de las ordenadas por la legislación eclesiástica, se impusieron
por su propia determinación.

Nos indica la Iglesia que, además de los actos de penitencia dispuestos por ella o
promovidos por nuestra iniciativa, aceptemos con cristiana resignación y espíritu
de purificación el quehacer diario con las amarguras, pruebas y esfuerzas
realizados en el cumplimiento de nuestro deber. Y son de tanto mérito delante del
Señor que un santo, el joven Juan Bermans, llegó a afirmar que su mayor
penitencia consistía en el fiel cumplimiento de las obligaciones diarias de
estudiante.

Otro aspecto muy importante en la práctica de la penitencia es el ejercicio de la


virtud de la caridad en su doble faceta: el perdón de las injurias recibidas, ya que,
al implorar la remisión de nuestras faltas, pedimos al Señor que se nos conceda en

375
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

la medida en que lo hacemos con el prójimo, y la vigilancia en evitar las actitudes


que, de palabra o de obra, puedan ser lesivas a la dignidad, fama y honor de los
demás.

Y en su parte afirmativa, la caridad impulsa a realizaciones que lleven alivio al


prójimo en las miserias del alma y del cuerpo. La Sagrada Liturgia nos recuerda
precisamente durante este tiempo, y hace vivas y actuales las enseñanzas del
profeta Isaías, cuando incluía entre las obras de penitencia: “partir el pan con el
hambriento, albergar al pobre sin abrigo, vestir al desnudo y no volver el rostro
ante el hermano” (Isaías, Cap.58, V.7).

Habiendo tantas personas necesitadas en esta ciudad y Diócesis de Maracaibo, por


causas ajenas a su voluntad, se presenta un campo propicio para llevar a cabo este
programa cuaresmal, que la Iglesia ofrece a los católicos, que, por razón de sus
comodidades y bienes de fortuna, estarían obligados a la ley del ayuno, y la Santa
Sede ha reducido, pidiendo en forma casi angustiosa que se aumente y
multiplique la ayuda a los pobres y necesitados.

El termómetro para medir nuestra fe y piedad es el comportamiento hacia el


prójimo, y especialmente los pobres, según se desprende de toda la concepción del
Evangelio, y en apoyo de ello podríamos citar muchos pasajes. Vamos a señalar
uno, entre tantos, tomado de San Juan, que es precisamente el Apóstol de la
caridad, y dice así: “El que tuviere bienes de este mundo y viendo a su hermano
pasar necesidad le cierra sus entrañas, ¿cómo mora en él la caridad de Dios?
Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y de verdad” (Juan, Cap.
3.v.17 y 18). Y concluye de forma terminante de que el amor al prójimo,
traducido en obras, según se desprende de lo que nos acaba de decir, es
fundamental en el orden cristiano. “…El que no ama a su hermano, a quien ve, no

376
es posible que ame a Dios, a quien no ve”. (Juan I, Cap. 4.v.20).

Os invitamos, pues, amadísimos hijos, a que, dejando las diversiones pecaminosas


en las cuales se despilfarran cantidades considerables en afrenta del pobre y ofensa
del Señor, hagáis obras de penitencia, colocando “tesoros en el cielo, donde ni la
polilla ni el orín los corroen y donde los ladrones no horadan ni roban”. (Mateo,
Cap. 6, v.20).

Como esta nuestra carta es un mensaje pastoral en orden a señalar puntos


concretos de realización cristiana, queremos destacar con especial énfasis estos dos
aspectos:

1°) La Reconciliación con Dios.


Se está dando una Gran Misión en Maracaibo para facilitar el retorno a la vida de
la gracia de aquellas almas que están alejadas el Señor. Esperamos que un
extraordinario número de personas han de comenzar un nuevo rumbo de paz y
serenidad de conciencia.

2°) Obras sociales y de caridad para los pobres.


Tenemos en la Diócesis el Programa “Cáritas”, que se desarrolla con muchas
dificultades por falta de colaboración en el desenvolvimiento de sus actividades
fundamentales, y así no alcanza las metas de promoción que se ha fijado.

Aquí hay una perspectiva de incalculable amplitud para dar cabida a miles de
personas que deseen trabajar con su dinero y sus participaciones individuales en la
solución de problemas sociales que, no obstante la acción oficial y de los
particulares, dignas de todo reconocimiento y aplauso, son sin embargo de mucha
gravedad y por lo tanto de peligrosidad imprevisible.

La Iglesia por nuestro humilde ministerio llama a sus hijos de esta Diócesis a
ocuparse, con toda responsabilidad y sin pérdida de tiempo, del fomento del

377
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

progreso y transformación social con base de sentido humano y de signo cristiano.

En la esperanza de que esta Cuaresma se traduzca en bienes de todo género para


la Diócesis y marque un principio de una alta renovación espiritual, os
bendecimos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Dada, firmada y sellada en nuestro Palacio Episcopal, a los veinticinco días del
mes de febrero de mil novecientos sesenta y seis.

Esta carta será leída el próximo domingo veintisiete en las misas de hora de todos
los templos y capillas de la Diócesis.

+Monseñor Dr. Domingo Roa Pérez

Obispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo.

Pbro. Antonio Labiano Vitoria

Canciller-Secretario

378
Carta Pastoral del Obispo Diocesano

con motivo de la Semana Santa.79

DOMINGO ROA PEREZ, Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa Sede,


Obispo de Maracaibo. Al Clero, Religiosos y Religiosas, Movimientos de
Apostolado Seglar y Fieles de la Diócesis.

Salud y paz en el Señor.

Dentro de pocos días la Iglesia, con ritos solemnes e imponentes ceremonias, va a


conmemorar de manera especial los misterios centrales del Cristianismo: La
Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Aunque los tres días de esas grandes jornadas, jueves, viernes y sábado, que la
Sagrada Liturgia llama Semana Mayor, el pueblo cristiano “Días Santos”, no son
festivos con la obligación de abstenerse de obras serviles y de asistir a la Misa, sin
embargo una veneranda tradición los ha observado con singular devoción y
piedad.

Y la Iglesia los presenta como un tiempo penitencial y de cristiana renovación.


Antiguamente el ayuno cuaresmal se hacía más riguroso durante este último
período. Y el desarrollo de la Sagrada Liturgia, toda impregnada de un espíritu de
dolor y tristeza, invita a acompañar a Cristo quebrantado y víctima de
propiciación por nuestros pecados.

Todo el escenario litúrgico, como las oraciones y lecturas de la temporada, están


encaminados a excitar en las almas el arrepentimiento de las faltas cometidas, la
vuelta sincera al Señor y el comienzo de una vida nueva.
79
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXVIII. N° 181.
Marzo-Abril de 1966. pp. 38-42.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Loa mismos legisladores civiles, llevados por esa especie de reclamo ambiental,
han establecido en los códigos laborales la suspensión de las actividades de la
comunidad durante los tres últimos días de la Semana Santa. Y en tiempos
pasados ese sentido de recogimiento, de pena y soledad dominó las actividades de
la sociedad cristiana. La paralización total de los negocios y oficios sociales se
producía en orden a facilitar la asistencia a los actos litúrgicos, durante los cuales
los templos se veían abarrotados de fieles como en ninguna otra época del año.
Los eventos y espectáculos se cerraban, o si los había, eran de tono netamente
religiosos.

El cese de las ocupaciones ordinarias se dio como un homenaje a Cristo y para


disponer de todo el tiempo en orden a participar en la celebración de las grandes
manifestaciones de fe y devoción.

Desafortunadamente las cosas han cambiado. Desde hace unos años a esta parte, y
cada vez en creciente ritmo, la Semana Santa va tomando el sentido de una
temporada vacacional, en que, aprovechando los días de suspensión de todas las
labores ordinarias, multitud de personas abandonan sus casas y ciudades para irse
a las playas, nacionales o extranjeras, las haciendas y los campos. Algunos con el
sano ánimo de descansar, lo que es justo y legítimo, pero muchos
lamentablemente a divertirse y a entregarse casi a los mismos excesos y liviandades
del Carnaval. Y así, lejos de significar para ellos un tiempo de penitencia y
renovación cristiana, estos días se convierten en ocasión de nuevas torpezas, de
más escándalos y, por supuesto, de un mayor alejamiento de la vida cristiana, que,
hoy como ayer, se funda en el amor y temor de Dios, en la observancia de los
mandamientos y la práctica de las virtudes, entre las cuales están la honestidad, la
justicia, y la penitencia.

380
Ante el peligro de que la Semana Santa pierda su profundo sabor cristiano para
transformarse en explosión de neopaganismo con todas las manifestaciones de
bajezas que ello lleva consigo, en mi condición de Obispo y guardián de la moral
cristiana y de las sanas tradiciones, hago un llamamiento a los católicos para que
vivan el espíritu que la Iglesia les ha señalado a estos días. Estaría totalmente
reñida con la voluntad de la Iglesia que designa a esta semana un carácter
penitencial la tendencia a aprovecharse de ello para la disipación y el fomento del
hedonismo de la vida.

Como en la constitución Apostólica “Poenitemini” del 12 de febrero último, el


Romano Pontífice indica entre las formas de penitencia la práctica der las obras
de caridad y los ejercidos de piedad, una manera de cumplir con esa orientación
del Vicario de Cristo es la de hacer algo a favor de los pobres, que son tantos en
Maracaibo, y asistir a los grandes actos de culto durante la Semana Santa en los
diversos templos.

El privarse de los viajes y paseos para celebrar con fervor la Semana Santa es
indiscutiblemente una manera de hacer penitencia, que está muy conforme con
las enseñanzas de la Iglesia, y que por lo tanto es agradable al Señor, que se
entregó a la muerte ignominiosa de la cruz por nuestro bien.

Hago, pues, una invitación y un llamamiento de todo corazón a los católicos de


mi Diócesis para que, reflexionando sobre su altísima condición de cristianos y
seguidores del Señor, procuren celebrar los días santos en la oración, el
recogimiento, la meditación de los grandes misterios de la Pasión y Muerte de
Jesucristo y asistencia a los actos religiosos.

Sería sumamente lamentable y por otra parte doloroso el hecho de que los
cristianos, los fervorosos, y que se glorían de serlo, brillen por su ausencia en los

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

templos durante estos días y en cambio se confundan en las mismas diversiones,


con igual intensidad e idéntica conducta con aquellos que en nada creen o para
quienes su dios es el vientre, como se expresa de tales personas el Apóstol San
Pablo. Recuerden que son testigos fieles de la verdad cristiana, dice el Concilio
Vaticano II.

Pido a los Militantes del Apostolado Seglar, a las Asociaciones piadosas, alumnos
de los colegios católicos y personas fervorosas que devuelvan a la Semana Santa su
carácter espiritual, mediante el ejemplo propio y la campaña prudente y oportuna
entre sus familiares, amigos y conocidos.

Y a los Párrocos, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas que emprendan una


orientación acerca del valor de la Semana Santa con el propósito de que los fieles,
instruidos convenientemente, puedan acercarse a la fuente de bien en estas
jornadas espirituales.

Finalmente invito para las grandes comuniones públicas en la Plaza Bolívar:


viernes de Dolores, las Mujeres, a las 6 de la mañana y Martes Santo, los
Hombres, a las 5 de la mañana. Son testimonio social de fe en Cristo Eucaristía.

Esta carta será leída en todas las Misas de hora del próximo domingo, 27 de
marzo.

En Maracaibo a los veintidós días del mes de marzo del año del Señor de mil
novecientos sesenta y seis.

Les bendice,

+ Mons. Dr. Domingo Roa Pérez

Obispo de la Diócesis

382
Carta Pastoral del Arzobispo Electo

de la Arquidiócesis de Maracaibo sobre el Seminario.80

Nos, Doctor Domingo Roa Pérez. Por la gracia de Dios y de la Santa Sede
Apostólica Arzobispo Electo de la Arquidiócesis de Maracaibo. Al Venerable
Cabildo, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, Militantes del Apostolado Seglar,
Miembros de las Asociaciones Piadosa y Fieles. Salud, paz y bendición en el Señor.

Amadísimos hijos: El día de Pentecostés, Festividad del Espíritu Santo, que este
año ocurre el 29 de mayo, se celebra en Venezuela, por disposición del
Episcopado Nacional, la jornada del Seminario, que suele estar precedida de
varios días de preparación.

Queremos con tal oportunidad recordar algunas ideas y enseñanzas acerca del
Seminario, e informar a los católicos de la recién creada Arquidiócesis de
Maracaibo sobre la situación de las vocaciones en esta Proción de la Iglesia
Católica.

Como es sabido, el Seminario es el instituto eclesiástico de educación destinado


exclusivamente por la Iglesia para la preparación intelectual, espiritual y religiosa
de los sacerdotes, que son los ministros del culto católico, maestros del pueblo
cristiano y anunciadores del Reino Celestial.

Como a los sacerdotes, convenientemente distribuidos por los diversos grados de


la sagrada jerarquía, está encomendada la administración de los Bienes de la
Redención, de su número y preparación depende la extensión y defensa de la vida
cristiana.

80
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXVIII. Mayo-
Junio de 1966. N° 182, pág. 20-24.

383
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

De allí que la Iglesia Santa de Dios, a lo largo de su historia quizá en ninguna otra
cosa ha puesto tanto esmero y diligencia como en la formación de sus sacerdotes,
que son verdaderamente la sal de la tierra y la luz del mundo (S. Mateo Cap. V,
Vs. 13 y 14), el Concilio vaticano II acaba de afirmar que “la anhelada renovación
de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes”. E
insiste en dos grandes aspectos relacionados con las vocaciones sacerdotales: su
fomento y defensa, y la debida preparación de los sagrados ministros.

En cuanto a lo primero subraya una modalidad, ya anotada en otros documentos


anteriores del Magisterio Eclesiástico, pero ahora afirmada categóricamente: “El
deber de fomentar las vocaciones pertenece a toda la comunidad de los fieles”; es
asunto que interesa y obliga al pueblo cristiano, porque el sacerdote “escogido de
entre los hombres es constituido en pro de los hombres, cuanto a las cosas que
miran a Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados” (Hebreos, Cap. V.
v.1).

Especialmente las familias cristianas por la sólida y permanente práctica de la vida


sobrenatural viene a ser como el primero y natural jardín, de donde brotan las
vocaciones sacerdotales y religiosas, dice el Papa Pío XI, y el Concilio Vaticano II
afirma que “son como el primer seminario”.

Igualmente el Concilio pide que los educadores miembros de las asociaciones


piadosas y de apostolado, catequistas, predicadores y especialmente los sacerdotes
procuren descubrir los gérmenes de la vocación y cultivarlos cuidadosamente. Y
repite la doctrina tantas veces expuesta por los Romanos Pontífices de que el
Señor ha dado a la Iglesia el número suficiente de jóvenes con las dotes necesarias
para participar del sacerdocio de Cristo.

384
Corresponde a la comunidad cristiana ofrecer un ambiente propicio al desarrollo
de las vocaciones por el ejercicio de las virtudes, y a los que tenemos puestos de
responsabilidad, poner los medios requeridos para la atención y solución de
asunto tan importante en la vida de la Iglesia.

A la propaganda para dar a conocer “la necesidad, naturaleza y excelencia de la


vocación sacerdotal” han de unirse los métodos con que la Iglesia impulsa y
sostiene sus obras, es decir, la oración y penitencia para implorar el auxilio del
Señor, y las limosnas para sufragar los gastos que supone el Seminario. Así estos
institutos podrán llenarse de jóvenes, consoladora promesa de la Iglesia.

Teniendo en cuenta la altísima misión del sacerdote y las exigencias de los


tiempos, la Iglesia lo prepara con todo esmero. El período de formación, que se
extiende por largos años, se distribuye en tres etapas: la primera abarca los
estudios humanísticos, o sea, hasta que el joven se gradúa de Bachiller; la segunda
comprende el tiempo consagrado a los estudios superiores de Filosofía y del latín,
que es la lengua oficial de la Iglesia, y otras materias auxiliares de la cultura
eclesiástica; y la última está dedicada al estudio de la Sagrada Teología y materias
específicas del ministerio sacerdotal.

Así la Iglesia, con esmero maternal, prepara a los sacerdotes “abanderados de la fe


y la caridad”, para que aún en medio del torbellino de las pasiones anuncien la
verdad e inculquen el bien: “aquella verdad que esclarece y resuelve los más graves
problemas de la vida humana; aquel bien que ninguna desgracia, ni aún la misma
muerte, puede arrebatarnos, antes bien, la muerte nos lo asegura para siempre”
(Pío XI, Ad Catholici).

Expuesta una sucinta idea de lo que es el Seminario, su importancia y necesidad y


después de dar a conocer la obligación que tiene los fieles de nutrirlo de

385
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

vocaciones y contribuir al debido sostenimiento con sus ayudas, vamos a


referirnos a la situación vocacional de la recién creada Arquidiócesis de
Maracaibo:

Tenemos un magnifico local para el Seminario Menor, construido por la


generosidad del pueblo zuliano, sus empresas e industrias y los aportes del
Gobierno Nacional y el Ejecutivo Regional. El total de alumnos pertenecientes a
la Arquidiocesis suma 63, de los cuales 53 siguen estudios humanisticos, o sea la
primera etapa; y el resto, o sea 10, está realizando los estudios propiamente
eclesiásticos, y de éstos solamente 3 son alumnos de Teología.

Según los cálculos especializados que se han hecho en relación con los aspirantes
al sacerdocio, se requiere un seminarista del Seminario Menor, o sea de los que
estudian bachillerato, por cada 1.000 habitantes, y uno del Mayor, o sea de los
que siguen cursos superiores por cada 10.000. Tomando en cuenta que la
Arquidiócesis de Maracaibo tiene actualmente un número aproximado de
650.000 habitantes, se necesitarían, de conformidad con esa apreciación. 650
seminaristas en el Seminario Menor, y 65 en el Mayor, y en cambio la cifra es de
53 y 10 respectivamente.

Si volvemos la mirada hacia el clero existente, nos encontramos con los siguientes
datos: hay en la Arquidiócesis de Maracaibo 136 sacerdotes, de los cuales 27 son
venezolanos en esta forma: 24 seculares, y 3 religiosos; los demás provienen de
otros países. El clero secular al servicio de la Arquidiócesis está formado por 42
sacerdotes. De estos 42 sacerdotes pertenecientes al clero diocesano hay 20
zulianos, y de ellos 4 pasan de los 70 años de edad y 1 se halla enfermo. De lo que
se infiere que solamente 15 zulianos están en condiciones de ejercer activamente
el ministerio para la población arriba anotada. Ya se puede barruntar cuál sería la

386
suerte de nuestra vida católica si no tuviéramos la poderosa y magnifica ayuda que
recibimos de otros países y diócesis.

Esta es la realidad descarada y terriblemente desconsoladora que pone ante los


ojos la evidencia inapelable de los números: poquísimos sacerdotes y poquísimos
aspirantes al sacerdocio. Situación dura para el momento y dura para el porvenir
inmediato, porque la formación eclesiástica, como hemos dicho, lleva muchos
años.

Al elevar esta Sede a Arquidiócesis Su Santidad Paulo VI le ha dado el grande


honor que corresponde a una ciudad y región, que tiene tantos méritos en el
orden cristiano, social, cultural y económico, y cuyo porvenir cada día se torna
más prometedor. Pero al mismo tiempo espera que en la nueva Arquidiócesis no
sólo crezca y se fortifique el sentido cristiano de la vida, sino que se ayude a la
magna empresa de la evangelización en tantos países que todavía no conocen a
Cristo.

Según las enseñanzas de la Iglesia, ahora más precisadas en el Concilio Vaticano


II, la obra misional en las naciones paganas es tarea que pertenece a todos los
cristianos, a todas las diócesis, parroquias y organizaciones eclesiásticas. Con
mayor razón a los fieles de una Arquidiócesis por el alto sitial que ocupan en el
engranaje de la Iglesia.

Por lo tanto, amadísimos hijos, no hemos de contentarnos solamente con el


esfuerzo encaminado a proveernos de sacerdotes para la atención de nuestra vida
cristiana, sino que nuestra aspiración ha de extenderse al noble ideal de
suministrar misioneros zulianos y ayuda económica para la evangelización de las
regiones paganas. Así nuestro catolicismo será de hecho y de verdad. Lo viviremos
y lo difundiremos.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Nos, en nombre de Cristo, como vuestro Padre, Pastor, Amigo y Compañero en


las luchas por el bien total del Zulia, os invitamos de corazón a trabajar por el
Seminario, por las vocaciones y por la formación de los futuros sacerdotes.

La escasez de clero redunda en el mal de todos, reflejándose en los problemas


individuales, sociales y económicos, porque muchísimos de ellos tienen su origen
en las desviaciones religiosas y morales.

Llamamos a los jóvenes que se sientan con cualidades para el sacerdocio, pedimos
por las entrañas de Nuestro Señor Jesucristo a los sacerdotes, educadores y
catequistas que hagan propaganda al Seminario, la obra católica por excelencia; y
a las familias cristianas, en cuyo seno aparezca una vocación, les rogamos por el
amor de Dios que, lejos de cometer el atentado de leso cristianismo poniendo
obstáculos y cortapisas, la ayuden, estimulen y faciliten su desarrollo.

A todos pedimos oraciones y sacrificios por las vocaciones sacerdotales y una


generosa ayuda para el sostenimiento de los seminaristas que carecen de recursos
económicos.

Para la Jornada del Seminario establecemos lo siguiente:

1. El día 29 del presente mes celebraremos Misa en la Santa Iglesia Catedral a


las 8.15 con asistencia del Capítulo, los Miembros del Apostolado Seglar,
una nutrida representación de los colegios Católicos de varones, y fieles en
general. Extendemos una invitación a los Liceos oficiales.
2. Tendremos un triduo en la Basílica de Ntra. Sra. de Chiquinquirá a las
6.30 de la tarde los días 26, 17 y 28 presidido por Nos, para pedir por la
intercesión de la Santísima Virgen el aumento y perseverancia de la
vocaciones.

388
3. Disponemos una colecta en toda la Arquidiócesis para el Seminario. Y a
partir del próximo 22 hasta el 5 de junio, inclusive, se prohíben todas las
colectas para otras obras católicas.
4. La colecta que se haga en todos los templos parroquiales y filiales el
domingo 29 se destina íntegramente al Seminario.

Terminamos agradeciendo todo lo que se haga a favor del Seminario, de cuya vida
y desarrollo depende el de la Arquidiócesis.

Estas nuestras Letras serán leídas en todos los templos en lugar de la homilía el
próximo domingo 22 en las misas de hora.

Dadas, firmadas y selladas en nuestro Palacio a los quince días del mes de mayo
del año del Señor de mil novecientos sesenta y seis.

+ Domingo Roa Pérez


Arzobispo Electo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo Electo.

Pbro. Antonio Labiano Vitoria

Canciller-Secretario

389
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Discurso del Excmo. Mons. Dr. Domingo Roa Pérez

en la solemne ceremonia de erección canónica

del Arzobispado de Maracaibo.81

Excelentísimo Sr. Nuncio Apostólico de Su Santidad.


Señor Ministro de Justicia.
Excmo. Sr. Arzobispo Coadjutor de Mérida.
Excmos. Sres. Obispos.
Sr. Gobernador del Estado.
Sres. Delegados de la Cámara de Diputados.
Ilustrísimos Señores Vicarios Generales.
Sr. Presidente de la Asamblea Legislativa.
Honorable Capítulo Metropolitano.
Venerables Sacerdotes.
Sr. General de la II División de Infantería.
Ciudadano Presidente del Concejo Municipal.
Ciudadanos Representantes del Cuerpo Consular.
Ciudadano Comandante de las Fuerzas Armadas de Cooperación.
Representantes de las Instituciones Culturales, Económicas, Empresariales y
Laborales.

Amadísimos hijos de la nueva Arquidiócesis de Maracaibo.


Se acaba de realizar una ceremonia en sí bastante sencilla, pero de una singular
significación y trascendencia.

Mediante la ejecución de la Bula “Regimine Suscepto” de Su Santidad el Papa Paulo


VI, fechada el 30 de abril del presente año, la Iglesia de Maracaibo ha sido
elevada a la más alta categoría, a que puede llegar una iglesia local: la de
Metropolitana.

81
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXVIII. Julio-
Agosto de 1966. N° 183, pág. 16-21.

390
Hoy esta iglesia, en gracia y estrechísima comunión con la de Roma, que es la
Madre de todas las iglesias, ha subido a tal rango, concedido a las jurisdicciones
eclesiásticas que se destacan por su venerada antigüedad, o el vigor y desarrollo de
su vida cristiana.

Largo y meritorio recorrido ha hecho esta iglesia antes de recibir el honroso titulo,
que hoy ostenta con legítima y santa alegría, especial dignidad, que la coloca en un
prominente sitio, fuente de privilegios y distinciones, pero también de graves
responsabilidades.

Han pasado, en efecto, varios siglos desde aquel día desconocido, cuando el
Misionero, trabajador del Evangelio, pisó esta tierra. Pudo ser una mañana o al
mediodía cuando el sol parece fuego, o quizás al término de la jornada como esta
tarde. Tal vez vino solo o acompañado de otros, de ideales, por agua o por tierra.
No lo sabemos; ello poco interesa.

Pero ciertamente aquel hecho, diminuto como el grano de mostaza de que nos
habla Cristo Nuestro Señor, si se compara con el volumen de la historia local,
marcó el principio de una vida nueva y dio un viraje en la suerte de la región.
Como soldado de avanzada, pionero de civilizaciones, roturador de tierra virgen,
aquel misionero, personaje misterioso, fue maestro, médico, legislador, formador
de pueblos.

Y cuando bautizó el primer aborigen, niño o grande, enfermo o en plena salud,


cacique o simple individuo, comenzó la vida cristiana cada vez en aumento para la
gloria de Dios y honor de la Patria. Y al sembrar cuatro parales para organizar el
culto se inició la historia de este sitio en que estamos reunidos; porque casi es
seguro que, de acuerdo con la práctica de la Iglesia, aquí se construyó la primera
capilla, luego fue iglesia parroquial, vicaría foránea, catedral y templo

391
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

metropolitano que hoy culmina su promoción este lugar sagrado, relicario del
Zulia, centro de irradiación y cátedra de verdad. Desde acá se ha ido extendiendo
la vida cristiana como los renuevos de olivo del tronco vigoroso, multiplicándose
en iglesias y parroquias.

Testigo de grandes acontecimientos como de los simples detalles de que se teje la


vida diaria del hombre, este templo sagrado ha visto pasar muchas generaciones
iluminadas por la luz diáfana de la fe.

El llanto del niño inocente como los lamentos del pecador arrepentido, las
plegarias de los cristianos fieles y la oración oficial de la Iglesia, rezada por el
ministro sagrado han formado acá una imponente armonía, que resume todo el
misterio que se realiza en el mundo de las almas y del cual las acciones exteriores
son pálido reflejo.

Padres e hijos, campesinos, obreros e intelectuales, políticos y escritores han


aprendido la fraternidad y recibiendo enseñanzas y consejos asimilados los
tradujeron en lo más noble, delicado y digno que ha enaltecido al espíritu zuliano.

Este edificio sacrosanto quizá el más antiguo y transformado en Maracaibo desde


su forma primitiva hasta la solidez de nuestros días cobija a tantas generaciones de
zulianos: en sus libros parroquiales están registrados muchos nombres y entre ellos
se incluyen los de los próceres, General Rafael Urdaneta y Don Rafael María
Baralt, cuyas actas de bautismo están, como es sabido, incrustadas en los muros
centenarios, y la sombra se proyecta sobre las cenizas de los que precedieron en la
existencia y en la fe, y ahora duermen el sueño de la esperanza.

Este lugar es ciertamente impresionante como canta la sagrada liturgia, porque es


la morada del Señor del universo, por las verdades que enseña, la moral que

392
inculca y la responsabilidad que despierta, y es al mismo tiempo puerta del cielo
por el destino que señala y camino de la patria por la inmensa obra de civilización
que ha realizado. Aquí se habla de lo que pasa y de lo que perdura, del cielo y de
la tierra, de Dios y de los hombres, de la vida y de la muerte, de la historia
humana con sus triunfos y derrotas.

Aquí se llora y aquí se canta, se aprende el bien y se olvida el mal, se conjuga la


grandeza con la pequeñez, se trabaja y se descansa y se encuentra la razón de ser de
la luz y de las sombras y de todo cuanto nos rodea.

Este templo, libro formidable que proclama la fe del pueblo zuliano, elevado a
Catedral hace precisamente en esta fecha 69 años y dos días, viene ofreciendo
enseñanzas fundamentales para la tranquilidad y progreso de la comunidad.

PALADIN DE LA VERDAD
Como las ideas son las que guían al hombre, la Iglesia, consciente de su altísima
misión de Maestra, desde este sitio ha presentado un mensaje de verdad, de esa
verdad, que en la afirmación de Pío XI, esclarece y resuelve los más graves
problemas de la vida humana y liberta según la enseñanza de Cristo Nuestro
Señor. Y la ha proclamado “sin reticencias, sin mezclas y sin reservas”, como lo
expresara categóricamente el primer Obispo del Zulia, Excmo. Sr. Dr. Francisco
Marvés. Y esa verdad ha infundido luz y aliento en las almas, siempre antigua, y
siempre nueva, sabrosa y fresca como el vino añejo, cuánto han influido en la
elevación moral del pueblo, porque lleva “la palabra de Dios”, que “es viva y eficaz
y más penetrante que cualquiera espada de dos filos”, y llega también “hasta los
pliegues del alma y del espíritu” haciendo brotar las más desinteresadas acciones.

393
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

La predicación católica va dejando en toda la sociedad, aún en las personas menos


adictas, una huella de gran valor, y como semilla caída acá y allá, germina con
suerte diversa, pero seguramente en resultados positivos.

En la realización de este oficio de difundir la fe y la verdad fue eminente el


Excmo. y Rvdmo. Dr. Marcos Sergio Godoy, de santa memoria, artífice de la
palabra hablada y escrita, multiplicó los centros de su presentación, que son los
templos, dirigiendo personalmente la construcción de dos bellas iglesias, hoy
situadas en el propio corazón de Maracaibo, San José y El Corazón de Jesús, trajo
varias Congregaciones especialistas en la predicación, fundó el Seminario
Diocesano y lo dotó de un espléndido edificio para la formación de los sacerdotes,
ministros de la Palabra y de la oración, fomentó la instalación de magníficos
colegios católicos, cuya razón de ser es la educación de la niñez y la juventud en la
bondad y la verdad, fundó un diario católico y una emisora propia de la Diócesis
para que fueran auxiliares en el ministerio de la fe y la verdad.

MENSAJERO DE PAZ
Desde esta cátedra la iglesia local de Maracaibo, siempre en unión y filial
obediencia a la Silla Apostólica, ha defendido la paz de los individuos, las familias
y la sociedad, esa paz con la cual todo se gana y sin la cual todo se pierde.

Mons. Francisco Marvés tomaba posesión como primer Obispo de Maracaibo en


solemne ceremonia el día 10 de febrero de 1898 y el 29 de abril, es decir, pocos
días después, ya dirigía una invitación a la concordia ante el peligro de luchas
fratricidas. Y el año siguiente, al encenderse la guerra civil en mi tierra nativa El
Táchira, el Prelado zuliano lleno de angustia escribía a sus diocesanos: “ya nos
vemos de nuevo en la necesidad de llamaros la atención, con motivo de haberse
perturbado el orden y la paz en una importante sección del territorio de la

394
República, hecho ese cuyos funestos resultados es bien difícil calcular, pero a
nadie podría ocultársele que la desmoralización, la miseria, las lágrimas, el luto, la
desolación y la ruina, son gajes obligados de la guerra y guerra entre los hijos de la
misma Patria”.

Y luego de extenderse en largas exposiciones relativas a la paz, citando numerosos


textos de la Sagrada Escritura expresa: “Nuestro hermanos de los Andes
Venezolanos, fronterizos de la Diócesis del Zulia gimen bajo el peso asolador de la
guerra”.

Las consecuencias de este estado bélico afectan directamente a los pueblos de


nuestra Diócesis, tanto en el orden material y económico como en el espiritual y
moral, y esa consideración nos impone deberes de confraternidad para con ellos, a
la vez que de suma vigilancia interior, a fin de que la paz del Zulia se conserve
inalterable, en bien ajeno y en nuestro propio bien! Y después de pedir a la prensa
local que trabajara por su restablecimiento, contesta a las acusaciones lanzadas de
que “en nuestra Diócesis se aspira a la formación de un partido político-católico
cuyas tendencias son las de conspirar contra los legítimos mandatarios públicos
para escalar el poder”.

“Esa afirmación –dice el prelado– tan aventurada, hiere nuestro corazón de padre;
y es a vosotros amadísimos hijos, a quienes especialmente corresponde hoy, con
vuestra prudente conducta, como fieles hijos de la Santa Iglesia, comprobar que es
gratuita e injusta tal aseveración. Ningún católico puede ni debe conspirar contra
las instituciones, ni contra la autoridad de los legítimos Mandatarios públicos; la
doctrina de la Iglesia, sus terminantes preceptos .. condenan toda rebelión. “Pero
al mismo tiempo descubre las maquinaciones urdidas por los hijos de la mentira y
la confusión, que trataban de calificar de conspiradores a Ciudadanos que a la faz

395
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

del mundo lanzan sus opiniones con la libertad que las leyes otorgan y que la
Moral no condena”.

Defensora de la paz, de las instituciones y del orden también lo es de la libertad y


de la justicia.

OBRERO DE LA CARIDAD
Si desde acá se ha difundido la verdad y fomentando la paz, el orden y la auténtica
fraternidad, también esta cátedra ha florecido en instituciones para atender al
cuerpo doliente de Cristo que son los enfermos y los pobres: de allí los hospitales,
ancianatos, orfelinatos, escuelas y demás iniciativas creadas por la Iglesia para
llegar al necesitado.

Todavía flota conmovedor el recuerdo del Excmo. y Rvdmo. Arturo Celestino


Álvarez, segundo Obispo del Zulia, hombre de Dios, ángel de caridad que se
prodigó hasta el heroísmo atendiendo personalmente a los enfermos, cuando
Maracaibo fue azotada por una terrible epidemia.

Cuantas personas han aprendido aquí a practicar las obras de misericordia dando
su dinero y, lo que es más perfecto, su propia vida en servicio del bien común con
la atención a las necesidades materiales y espirituales.

¡Oh caridad santa de Cristo, sentida y vivida por tantos cristianos, tú has emulado
con tus ardores el fuego del sol, que abraza la región, tú partiste diligente dese este
centro del cristianismo local por los caminos de la tierra, el Lago y los ríos,
entraste a la casa del grande y el pequeño, fuiste como la abeja libando en una
parte para entregar en otra, con tu labor conquistaste una pléyade de seguidores,
gloria y honor del Zulia y bendición de sus coterráneos.

396
He aquí el nobilísimo lenguaje en una triple dimensión con que ha hablado este
templo catedralicio; dirigiéndose por la verdad y la fe a la inteligencia, por la
caridad al corazón y por la paz a las almas y a la sociedad.

En esta tarde abriendo sus naves a manera de brazos gigantescos estrecha el


recuerdo y las cenizas de las generaciones pasadas, acaricia las presentes y brinda
afecto y desvelo a las futuras uniendo así en apretada síntesis el Maracaibo de ayer,
de hoy de mañana.

Portadores nosotros de toda esta historia, hemos de crecer en ella a la manera de


los grandes ríos que avanzan desde la montaña para alimentar nuestro Lago.

Hoy somos el espectáculo ante Dios, las almas que nos miran desde el cielo, y la
Iglesia y la Patria que nos siguen en esperanzada expectativa.

Amadísimos hijos de la Arquidiócesis, Apóstoles del Clero, de los Religiosos, de


los Movimientos, de las Instituciones, este templo está invitando al trabajo, a la
unión, a la paz. Al trabajo para su pronta restauración, que lo ponga a tono con su
noble jerarquía y para la multiplicación de nuevas iglesias, transmisoras de las
enseñanzas que se dispensan desde la iglesia madre, a la realización de las obras
sociales y religiosas que llevan alivio a la comunidad, progreso a la religión y dan
gloria al Señor.

Este templo con la simetría de su construcción, la diversidad de sus partes y la


unidad del conjunto una vez más en la tarde de hoy invita a la comprensión y la
mutua ayuda para que autoridades, profesionales, comerciantes y empresarios,
obreros y estudiantes, ministros del santuario, familias e instituciones nos unamos
en la labor para edificar la ciudad eterna, que se alcanza con la santidad, y la

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

terrena, imagen de aquella, haciéndola menos dura y más apta para la habitación
del hombre. Es empresa gigantesca, que requiere el esfuerzo de todos.

La Iglesia ha trabajado y sigue su labor en donde quiera haga falta, e incita a sus
hijos a cumplir con finalidad los deberes temporales.

Al término de esta ceremonia entonaremos el Tedeum, himno con que la Iglesia


expresa su agradecimiento y alegría por los beneficios recibidos. Antes yo quiero
renovar la adhesión inquebrantable a la Santa Sede Apostólica, columna y
fundamento de la verdad, exteriorizar el reconocimiento propio y de la naciente
Arquidiócesis al Excmo. y Rvdmo. Sr. Nuncio Apostólico, Dr. Luigi Dadaglio,
cuyo nombre y obra están ya definitivamente consagrados en la historia de
Venezuela, ahora una vez instrumento de las bondades del Padre Santo.

Santísima Virgen de Chiquinquirá, Reina y Señora poderoso vínculo de cohesión


de la familia zuliana no solo en el orden espiritual sino también en el temporal,
extiende tu manto sobre este suelo defendiéndolo de los peligros que hoy
amenazan a la Iglesia. Concédeme la serenidad y equilibrio con que gobernó el
Excmo. Sr. Marvés, un corazón ardiente como el de Mons. Álvarez, dos veces mi
antecesor, para amar con delirio en Cristo y por Cristo esta tierra haciéndome
cada día más todo a todos para hacerles el bien a todos, el celo de Mons. Godoy,
por la casa de Dios, la formación cristiana de la juventud y preparación del clero.

Maracaibo, 30 de julio de 1966.

+ Mons. Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

398
Carta Pastoral del Arzobispo de Maracaibo sobre el Rezo del Rosario
en el mes de Octubre, por la Paz del mundo.82

Nos Doctor Domingo Roa Pérez, por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica
Arzobispo de Maracaibo. Al Venerable Cabildo Arquidiocesano, a los Sacerdotes
del Clero Secular y Regular, a los Religiosos y Religiosas, al Apostolado Seglar y
Fieles de nuestro Arzobispado. Salud y bendición en el Señor.
Amadísimos hijos:
Como bien sabéis, el Romano Pontífice ha venido desplegando una extraordinaria
actividad encaminada a poner fin a la guerra, que actualmente se desarrolla en el
Suroeste del Asia, la cual, aparte de las víctimas y desastre que produce en aquellas
nobles regiones, amenaza constantemente convertirse en una conflagración total,
lo que sería una verdadera catástrofe para la humanidad.
Su Santidad Paulo VI, en el cumplimiento de una altísima misión de paz y
fraternidad universales, profundo conocedor del peligro que se cierne sobre el
mundo, ha dirigido diversos mensajes a los Jefes de Estado y a quienes toca una
alta responsabilidad en la conducción de los destinos humanos para suplicarles
que se detengan a tiempo en la pendiente que están siguiendo.
Aprovechando la proximidad del mes de octubre, consagrado por la Iglesia desde
hace muchos siglos a honrar a María Santísima bajo el titulo de Nuestra Señora
del Rosario, ha reiterado en su última Encíclica “Christi Matri Rosarii” un nuevo
llamamiento que tiene doble aspecto: primeramente alerta a los conductores de
los destinos de las naciones que hoy más que nunca la guerra es un atentado de
lesa humanidad, y con “gran clamor y lágrimas” les grita en el nombre del Señor:

82
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXVIII.
Septiembre-Octubre de 1966. N° 184, pág. 33-37.

399
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

alto!, porque el abismo está muy cerca. Y con Pío XII repite que la paz todo lo
gana y la guerra todo lo pierde. Si siempre la guerra fue un tremendo mal y fuente
de desgracias innumerables, hoy su poder destructivo y aniquilador se pierde de
vista.
En nuestro tiempo un conflicto armado puede arrasar naciones enteras en una
horrible carnicería humana destruyendo vidas, riquezas naturales y las conquistas
del ingenio del hombre durante tantos siglos.
Paulo VI desde su alto sitial de amor e inquietud en beneficio de los hombres
conoce, iluminado por la luz de Dios, la trascendencia del momento y ve cómo
muchos líderes, ciegos por las conquistas de la técnica y de los inventos, se están
aventurando en la solución de sus diferencias por los medios violentos de las
armas.
De allí la angustia y los esfuerzos que viene realizando con su alta influencia
espiritual y moral para detener el incendio ya en marcha, cuando aún es posible
volver atrás y ahorrar las desgracias a millones de hombre sy la destrucción en
grandes sectores de la tierra.
A ninguna persona, rectamente intencionada, escapa la gravedad del momento.
Ante la creciente complicación de los hechos se advierte un aumento en la
búsqueda de los medios para poner término a ese enfriamiento entre los que
conducen las naciones.
Hombres de toda raza, cultura, lugar y religión, llevados por una indiscutible
buena voluntad, trabajan incansablemente y lo hacen con toda consagración para
evitar los horrores de la guerra. Pero desgraciadamente sus diligencias parecen
hundirse en el vacío.
Frente a este estado de cosas, cada vez más inflamado, en donde humanamente
hablando se nos ocurre que todo está condenado al fracaso, el Romano Pontífice,

400
luego de hablar a los jefes de estado mediante mensajes, públicos y privados, y
Embajadas especiales, ya directamente ya por conducto de los que mantienen
buenas relaciones con los interesados en el conflicto, que pudiéramos llamar
chispa de incendio universal, vuelve a sus hijos los católicos, hacia los cristianos y
personas que tienen fe en un Dios, Creador y Rector del mundo, para suplicar
oraciones y buenas obras, que tanto agradan al Señor, a fin de alcanzar de Él
misericordia para la pobre humanidad.
A los católicos el Romano Pontífice nos señala la manera de oración: acudir al
Señor por intercesión de María Santísima, Mediadora de todas las gracias, Reina
de la Paz, Madre de la Iglesia y Defensora del género humano.
La historia nos enseña que los fieles acudieron a Ella en las grandes calamidades
públicas y privadas en demanda de alivio y remedio para sus necesidades, y cómo
“nunca fue esperada en vano su poderosa ayuda por los que la imploraron con
piadosa y confiada plegaria” (Pío XI).
Paulo VI nos pide que la honremos y la invoquemos con el rezo del Santo
Rosario, la devoción más conocida y practicada por el pueblo cristiano después de
la Santa Misa. Y afirma citando las enseñanzas del Concilio Vaticano II: “estimen
en muchos las prácticas y ejercicios piadosos dirigidos a Ella (María Santísima),
recomendadas en el curso de los siglos por el Magisterio (Constitución Dogmática
de la Iglesia N° 67)”.
Y entre estos ejercicios Su Santidad le señala un puesto preponderante al rezo del
Santo Rosario.
Tal afirmación es ya una nueva respuesta, precisa y categórica. A cierta tendencia
que pugna por introducirse contra el rezo del Santo Rosario considerándolo como
insípido, sin valor y casi una fastidiosa fórmula repetida con monótona cantinela.
Este modo de orar, hecho con piedad, dice Pío XII: “tiene el perfume de la

401
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

sencillez evangélica y requiere la humildad del espíritu si la cual es imposible la


adquisición del reino de los cielos”.
La recitación del Santo Rosario, insisten los Romanos Pontífices, “alimenta la fe
católica, que se aviva fácilmente por el recuerdo oportuno de los sacrosantos
misterios y eleva las mente a las verdades divinamente reveladas”.
Precisamente el olvido de los bienes espirituales y la falta de temor de Dios
enciende en el corazón de los hombres un ansia desenfrenada por las cosas de la
tierra, un deseo de dominio, aún a costa del sacrificio de la justicia y de la libertad
de los hombres, las comunidades y los pueblos, lo que abre paso a la fuerza y a la
ley del más poderoso, como sucede en la selva.
Para arrancar tales males hace falta meditar las grandes verdades del cristianismo,
vivirlas y enseñarlas a los demás.
Recogiendo las enseñanzas y recomendaciones de los Sumos Pontífices, les
pedimos a los fieles de toda edad y condición social, desde los pequeños hasta los
ancianos, que recen cada día el Santo Rosario. Procuren los padres de familia y los
educadores enseñar a los niños tan bella manera de orar y ojalá la familia,
formando corona alrededor de una imagen de la Santísima Virgen, concluya la
jornada con esta plegaria, como ha sido costumbre en tantos hogares hace muchos
siglos y se practica también ahora en el seno de familias profundamente cristianas.
Atendiendo con toda el alma el llamamiento que acaba de hacer Su Santidad en
Encíclica “Christi Matri Rosarii”, nos permitimos disponer, en plena unión con sus
augustos deseos e intenciones, lo siguiente para unificar la gran cruzada por la paz
en la Arquidiócesis de Maracaibo:
1°) El día 4 de octubre, aniversario de la visita del Romano Pontífice a la
Asamblea de las Naciones Unidas en gira de paz, se tendrá en todos los templos
de la Arquidiócesis, Capillas y Colegios Católicos a la hora que se estime

402
conveniente, en la mañana o en la tarde, la celebración de la Santa Misa y
Comunión.
2°) Inviten los sacerdotes a los fieles a que ofrezcan, especialmente durante el mes
de octubre, las misas vespertinas por la paz del mundo y en donde no las haya,
que se tenga el ejercicio mariano de la tarde, consistente en la recitación del Santo
Rosario, Exposición y bendición con el Santísimo Sacramento, y también se
puede distribuir la Sagrada Comunión.
3°) Pedimos a los enfermos y a las personas que tienen penas y sufrimientos que
los ofrezcan por estas mismas intenciones. Los dolores de esta vida, llevados con
resignación y espíritu de fe, son un poderoso medio para alcanzar la misericordia
del Señor.
4°) El día 30 de octubre, Festividad de Nuestro Señor Jesucristo Rey, se tendrá por
la tarde, a las 6.30, la celebración de la Santa Misa en el atrio del templo del
Convento de San Francisco, con participación masiva de fieles y Comunión
general y luego una Gran Procesión con el Santísimo Sacramento hasta la Iglesia
Metropolitana.
Rogamos a los Sacerdotes, Religiosos, Religiosas, Directores de Colegios y
Movimientos de Apostolado Seglar y Fieles en general que tomen el mayor interés
en la piadosa y devota realización de este programa para responder al llamamiento
del padre Santo, cuyos deseos son la expresión de la voluntad del Señor.
Insertamos a continuación la plegaria compuesta por Su Santidad, y disponemos
se recite en los actos públicos arriba anotados:
“Mira con maternal clemencia, beatísima Virgen, a todos tus hijos. Atiende a la
ansiedad de los sagrados pastores que temen que la grey a ellos confiada se vea
lanzada en la horrible tempestad de los males. Atiende a la angustia de tantos
hombres, padres y madres de familia que se ven atormentados por acerbos

403
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

cuidados, solícitos por su suerte y la de los suyos. Mitiga las mentes de los que
luchan y dales “pensamientos de paz”. Haz que Dios, vengador de las injurias,
vuelto a su misericordia, restituya las gentes a la tranquilidad deseada y las
conduzca a una verdadera y perdurable prosperidad”.
Esta Carta será leída en todas las misas de hora en la Arquidiócesis el próximo
domingo 2 de octubre, Fiesta de los Santos Ángeles Custodios.
Dada, firmada y sellada en el palacio Arzobispal el día 30 de septiembre del año
del Señor de mil novecientos sesenta y seis.

+ Monseñor Doctor Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo.

Pbro. Antonio Labiano Vitoria


Canciller-Secretario

404
Homilía en la Solemne Pontifical de apertura

del Año Jubilar Mariano.83

Hoy se están cumpliendo los 24 años de aquella fecha memorable, cuando el


Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. Marcos Sergio Godoy, de imperecedera memoria,
entonces Obispo del Zulia, coronó por delegación del Romano Pontífice la Santa
Reliquia de Ntra. Sra. del Rosario de Chiquinquirá con la preciosa corona
otorgada por la Suprema Autoridad de la Iglesia, y que el pueblo fiel donó en
testimonio de gratitud, fe y amor filial a la Santísima Virgen María.
Aquella ceremonia, como es sabido, resultó imponente. De ella dice el R.P.
Manuel Aguirre Elorriaga, historiador y escritor de la Compañía de Jesús: “la
jornada mariana de Maracaibo constituye uno de los hechos más gloriosos de la
historia eclesiástica venezolana”.
Fueron testigos, el Nuncio Apostólico de Su Santidad, el Episcopado Venezolano
en pleno, el Presidente de la República y varios de sus Ministros, el Gobierno
Regional, Sacerdotes, Religiosos y una multitudinaria concurrencia de fieles, entre
los cuales se contaban varias peregrinaciones de otras regiones del País.
El Vicario de Cristo, al decretar la coronación de la Sacra Reliquia, consagraba
oficial y definitivamente su veneranda antigüedad y el valor religioso de una
advocación que es fuente de espiritualidad y esperanza firme para la defensa de la
vida cristiana.
Siendo este acontecimeinto de tanta significación en la historia integral del Zulia,
es necesario que lo recordemos con especial cariño y le demos conveniente realce

83
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXVIII.
Noviembre-Diciembre de 1966. N° 185, pág. 17-20.

405
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

al cumplirse uno de los periodos clásicos en la trayectoria de los pueblos y su


historia: los 25 años.
A la generación presente, inmediata beneficiada con los frutos de aquellas
jornadas, le corresponde iniciar estas conmemoraciones encaminadas a mantener
viva una memoria y fomentar el culto y los honores a la Celestial Abogada.
Hoy estamos celebrando la Fiesta con todo esplendor, abriendo una nueva página
en el glorioso libro que viene escribiendo la fe del pueblo zuliano al amor de
María de Chiquinquirá, con esta extraordinaria explosión de entusiasmo y de
fervor. Y al mismo tiempo le estamos prometiendo que el Año Jubilar que
comienza al término de esta solemne Pontifical al pie de su trono, se desarrollará
en un ambiente de creciente propaganda de su devoción.
El programa comprende dos puntos fundamentales: Peregrinaciones de las
Parroquias de la Arquidiócesis a la Basílica y una Visita de la milagrosa Imagen a
los pueblos de la Arquidiócesis.
Nos proponemos con ello incrementar cada día más la verdadera devoción y culto
a la Virgen bajo la advocación de Ntra. Sra. de Chiquinquirá, renovar la vida
cristiana, despertando una gran corriente de fervor religioso y pedir
insistentemente a la que es “la omnipotencia suplicante” que nos alcance del
Señor la bendición, la prosperidad espiritual y el progreso legítimo junto con la
paz social.
Y queremos canalizar las actividades religiosas durante este año especialmente
hacia una doble campaña, que consideramos de urgente necesidad: LA FAMILIA
Y LA ENSEÑANZA RELIGIOSA.
Bien sabemos la espantosa crisis que están padeciendo los hogares, o por que no
están constituidos como Dios manda, o aún, en el caso de legitimidad, no viven

406
según los grandes principios morales y normas de la Iglesia que son fuente de
santidad y de felicidad para los que los observan y de grandeza para la Iglesia y la
sociedad.
La terrible tempestad que se abulta día tras día como una tempestad amenazadora,
el abandono de la niñez, la delincuencia, la pobreza, más aún, el mismo
desempleo, que atenaza a millares de personas, tienen en gran parte origen en la
debacle del hogar.
Con la gracia del Señor y la ayuda y protección de María de Chiquinquirá
esperamos llevar en forma intensiva a la comunidad cristiana de la Arquidiócesis
las riquezas de la doctrina de la Iglesia sobre la vida domestica. Esa labor de
servicio se orientará hacia la santificación de los hogares mal constituidos,
ofreciendo facilidades para la celebración del matrimonio, a la consolidación de
los que tienen problemas, y cuya solución se buscará a la luz de la fe y del amor de
Dios.
El divorcio que arruina hogares, la infidelidad conyugal que los degrada, el
concubinato que los profana, el amor libre que reduce a la condición de bestias,
son un contrasentido en la devoción mariana, todavía más, una injuria a María
santísima, toda pura, cuyo reino, como el de Jesucristo, que es el mismo, es de
santidad y de justicia. La Iglesia, hija predilecta de María, pide a los cónyuges
cristianos que manifiesten y demuestren con su vida la indisolubilidad y santidad
del vínculo matrimonial, que afirmen y defiendan los grandes derechos de la
familia, y ejerzan las virtudes de la justicia, la piedad, la hospitalidad y apoyen las
obras que favorecen a los desvalidos.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Si los preceptos cristianos no se tienen en cuenta en la práctica se cae en la


equivocación de que nos habla Cristo Nuestro Señor: este pueblo me honra con
sus labios, pero su corazón está lejos de mí.
Amadísimos hijos, Nos, Vuestro Pastor y amigo, queremos con toda el alma
fomentar esta devoción preciosísima, hacer que cada hogar zuliano sea un trono
de María, porque ella es un medio providencial para mantenerlo unido,
acrecentar su fe y aún propulsar el progreso técnico y económico, pero tenemos la
obligación de mantenerla libre de supersticiones, y evitar que se convierta en
bandera de actividades nocivas para la moral del pueblo.
Siendo la familia la célula primera y vital de la sociedad hemos de conservarla en
su integridad y ningún ejemplo más apropiado que el del hogar de Nazareth, en el
cual María es factor muy principal y modelo acabado de las grandes virtudes de
modestia, amor, comprensión, fe, humildad, cuidado por la educación, sencillez y
respeto a las leyes divinas y humanas.
No obstante la corrupción espantosa y desprecio de los principios cristianos,
existen en nuestra Arquidiócesis muchísimas familias que son dechado de
virtudes, y por la misericordia del Señor su número va en aumento constante.
Esperamos que durante este Año Jubilar ese movimiento de renovación, que es
realmente consolador se extienda, porque ellas son testimonio preciosísimo de
Cristo y una garantía para la sociedad.
También queremos insistir, aunque sea de paso, en la instrucción religiosa. El
espectáculo desolador que muchas veces se advierte por la separación entre la fe y
la vida depende en gran parte de una ignorancia supina, que impide ver a Cristo,
su Iglesia, su doctrina y su moral salvadora.

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El desconocimiento del Evangelio y las enseñanzas cristianas es el enemigo más
poderoso que tiene la Iglesia. El cristianismo es una concepción de la vida. Una
filosofía de la cual se derivan una serie de normas que regulan la conducta del
hombre en todas las circunstancias en que se puede hallar. Jesucristo enseñó
durante su vida y ordenó a los apóstoles al despedirse de ellos: “Id al mundo
entero y predicad el Evangelio a toda la creación” (San Marcos XVI-15). Porque
“esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el solo Dios verdadero, y a quien
enviaste, Jesucristo” (Juan 17,3).
La palabra de Dios tiene una fuerza extraordinaria. Su presentación ordenada y
constante crea civilizaciones, suaviza las costumbres, engendra héroes y se
convierte en un verdadero fermento transformador de la sociedad.
Y terminamos estas palabras exhortando a nuestros colaboradores del Clero, de la
vida Religiosa y del Apostolado Seglar a trabajar sin descanso porque este Año
Jubilar resulte muy fructuoso para la vida cristiana, cuyo desarrollo es la razón de
toda esta extraordinaria fuerza que tiene la devoción mariana.
Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes en esta imponente ceremonia y a los
que la seguís por la radio, os invitamos a que prestéis toda facilidad para el
crecimiento de la vida divina, a fin de que cada día el Zulia sea más grande en
Cristo y su Iglesia, ya que la búsqueda del reino de Dios y su justicia garantiza la
consecución de las cosas terrenas, que se darán por añadidura, según la palabra
infalible del Señor.
Maracaibo, 18 de noviembre de 1966

+ Monseñor Doctor Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

409
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Arzobispo de Maracaibo a los feligreses de la


Arquidiócesis en relación a la celebración de El Festival del Niño.84

Salud y Paz en el Señor.


Se está preparando con todo entusiasmo el FESTIVAL DEL NIÑO, que tendrá
lugar el próximo domingo 18.
Muy digna de encomio es esta iniciativa de preparar agasajos especiales a todos los
niños, y precisamente durante la temporada en que el Cristianismo conmemora y
celebra el nacimiento del Niño por excelencia, el niño Dios.
Todo lo que se haga por los pequeñuelos siempre será poco. Hacia ellos convergen
la vida de familia, el matrimonio uno e indisoluble, la paz y serenidad del hogar y
los sentimientos más delicados.
Sea propicia esta ocasión para destacar los derechos del niño, la defensa de sus
debilidades y la debida propaganda de la protección que necesita para el cabal
desarrollo de su ser.
El niño tiene muchos enemigos, aún antes de su nacimiento: las enfermedades, la
pobreza, y el infanticidio que no pocas veces se cubre con el manto de una seudo-
ciencia y los cálculos materialistas. Y a medida que va creciendo hacen el impacto
en su persona el abandono, la descomposición y ruptura de los hogares y las
doctrinas disolventes.
Ojalá este Festival contribuya a despertar una alta responsabilidad en los padres de
familia, de la sociedad hacia la protección del niño, porque hasta nosotros
irrumpe inmisericorde, en busca de su presa, el aborto, el control de la natalidad
con sus falsas conmiseracioens, el divorcio, la ilegitimidad en los hogares, etc.

84
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXVIII.
Noviembre-Diciembre de 1966. N° 185, pág. 22-23.

410
Porque estos males amenazan la fuente misma de la patria y de la sociedad hemos
de crear una barrera infranqueable ante su avanzada devastadora.
Quiero pedir a los Párrocos, Rectores de templos, Directores de Colegios de la
Iglesia y movimientos de Apostolado Seglar la mayor colaboración en el desarrollo
de este Festival.
Para facilitar a los niños la asistencia a un acto religioso se ha organizado para
ellos una misa rezada el domingo 18 a las 8 de la mañana, en todos los templos y
capillas de la Ciudad.
Sírvanse los Párrocos y Rectores de Iglesias disponer el horario de misas de tal
manera que esta hora se destine a los niños. En ella se hará una breve y sencilla
explicación acerca de los derechos del niño y sus obligaciones para con Dios, los
padres, los maestros y las personas constituidas en autoridad.
Se pide también la colaboración y comprensión de las personas adultas en el
sentido de escoger las misas de otras horas para el cumplimiento del precepto
dominical.
Para ayudar al Comité Organizador en la distribución de las escuelas publicamos a
continuación la lista de los templos e iglesias de la ciudad y su respectiva
dirección.
Maracaibo, 12 de diciembre de 1966.

+ Mons. Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Año 1967

Carta Pastoral del Excmo. Sr. Arzobispo con ocasión

del Día de la Prensa Católica.85

Nos, Doctor Domingo Roa Pérez, Por la Gracia de Dios y Autoridad de la Santa
Sede Arzobispo de Maracaibo. Al Venerable Cabildo Arquidiocesano, a los
Sacerdotes de uno y otro Clero, Religiosos y Religiosas, Movimientos del
Apostolado Seglar y Fieles del Arzobispado.

Amadísimos Hijos.

El Episcopado Venezolano, siguiendo las reiteradas instrucciones de la Santa


Sede, últimamente reafirmadas y ampliadas en un documento especial del
Concilio Vaticano II, ha establecido el Día de la Buena Prensa, que en este año
ocurre el 29 del presente mes.

Quiere la Iglesia que en tal oportunidad se ilustre a los fieles acerca de la


importancia, realmente trascendental, que tienen hoy los medios de
comunicación social, como llama el Concilio a la prensa, la radio, el cine y la
televisión.

Sabemos el aumento considerable y el creciente desarrollo que van adquiriendo


día tras día, especialmente las emisoras y la prensa. Por sus canales se difunden de
manera permanente directa o indirecta, abierta o disimulada, no sólo la cultura, el
arte y las informaciones del diario acontecer del mundo, sino también el mal, el
engaño, la mentira y los escándalos que desorientan las mentes y manchan las
almas.

85
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXXIX –Enero-
Febrero 1967 - N° 186, pág. 29-34.

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Por ello, las diversas corrientes que se disputan el dominio de la humanidad
tratan de apoderarse de tales instrumentos para llevar su propio mensaje y de
silenciar a los del bando opuesto, a fin de evitar la formación de criterios
divergentes.

La Iglesia católica que tiene la misión extraordinaria de evangelizar a los hombres


y procurar su salvación, conoce bien el valor de esos instrumentos, verdadera
conquista del ingenio humano, en el orden de la difusión de las ideas y la defensa
de los grandes principios, por ello no duda en afirmar que tiene un derecho
natural de usarlos y adquirirlos en propiedad como parte de los medios que
necesita en el ejercicio de su oficio. Hoy no le basta a la Iglesia para cumplir su
deber la predicación en los templos, la catequesis, los ejercicios espirituales, la
dirección de grupos de almas, la apertura de escuelas y colegios; tiene que ir más
adelante: valerse de los grandes recursos de la técnica para ofrecer sus ideas, y
brindar su colaboración en la restauración del mundo de acuerdo con la luz divina
del Evangelio. Y así, en donde se le impida tenerlos se estaría cometiendo un
atropello y una limitación injusta y arbitraria a su trabajo.

Además, asienta que a Ella le corresponde orientar la opinión en el uso de estos


instrumentos en cuanto se relaciona con la fe y la moral a objeto de que no se
conviertan en medios de perdición.

La Iglesia ha hecho, y realiza actualmente en todas partes, esfuerzos sobrehumanos


para servirse de la radio y de la prensa en la evangelización y en donde le es
posible, adquiere imprentas, para editar revistas, periódicos, libros, folletos y toda
clase de propaganda.

413
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

El Episcopado Venezolano no duda en afirmar que la ayuda moral o material a la


propaganda de la prensa católica se antepone a las obras de beneficencia y a las
mismas necesidades del culto. (Instrucción Pastoral N° 1047).

Gracias a la estimación e interés que todos los Obispos venezolanos han


demostrado por la Prensa, la Iglesia posee en el país varios diarios católicos y
emisoras, que hoy prestan un gran servicio a la Religión y a la misma República
colaborando en la elevación moral y social del pueblo, adelantándose por su celo a
las recientes recomendaciones del gran Concilio Vaticano II, que establece:
“apresúrense, pues, los sagrados pastores a cumplir en este campo su misión,
íntimamente ligada a su deber ordinario de predicar”.

También la gran Asamblea pide a todos los hijos de la Iglesia que los medios de
comunicación social se utilicen, sin la menor dilación y con el máximo empeño
para la promoción del progreso moral y religioso.

De lo que venimos diciendo se desprende claramente que la Iglesia al adquirir


periódicos y emisoras busca una finalidad bien concreta: evangelizar y salvar las
alamas, y también colaborar, en cuanto es posible, en la gran obra del
mejoramiento social de los pueblos. Por lo tanto no pretende entablar una
competencia económica con los empresarios que poseen estos instrumentos, ni
tampoco ir en pos de un lucro. Se ocupa de una causa y realiza una misión suya
específica, que los empresarios y personas particulares no pueden cumplir.

Naturalmente, tratándose de obras de gran envergadura, bajo el punto de vista


material, tiene que comprar y vender, y valerse de las mismas fuentes de ingreso de
que se sirven las empresas para atender a los gastos ingentes que suponen su
producción y mantenimiento.

414
Sin embargo los periódicos católicos, especialmente, aunque se manejen como
una empresa común y corriente, no logran cubrir los gastos porque su misma
estructura y campo de acción limitan las entradas. El Concilio Vaticano II,
compuesto por Obispos del mundo entero, y por lo tanto, con una experiencia
universal, tiene perfecta conciencia de esta realidad. Por ello expresa: “como
resulta poco digno para los hijos de la Iglesia soportar insensiblemente que la
doctrina de salvación sea obstaculizada e impedida por razones técnicas o por los
gastos, ciertamente cuantiosos, que son propios de estos medios, este Concilio
amonesta sobre la obligación de sostener y auxiliar los diarios católicos, revistas,
etc.…, cuyo principal fin es divulgar y defender la verdad, y proveer a la formación
cristiana de la sociedad. Igualmente invita insistentemente, a las asociaciones y a
los particulares que gozan de una gran autoridad en las cuestiones económicas y
técnicas a sostener con largueza y de buen grado, con sus bienes económicos y su
pericia, estos instrumentos, en cuanto sirven al apostolado y a la verdadera
cultura”.

Y al disponer que se organice un día al año destinado a la Buena Prensa, para


adoctrinar a los fieles sobre el particular, pide que se ore por esta causa y se pida
una limosna para su sostenimiento y promoción.

Como es del conocimiento de todos, la Arquidiócesis de Maracaibo, debido a la


visión clara y dinámica del Excmo. Mons. Marcos Sergio Godoy, de imperecedera
memoria, y al apoyo decidido y eficaz de sus grandes colaboradores Monseñores
Helímenas Añez y Olegario Villalobos, respaldados por el Clero y la generosidad
de los empresarios zulianos, fundó un pequeño periódico “La Columna” y una
emisora, “La Voz de la Fe”, que son propiedad de la Iglesia.

415
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

En su larga historia, haciendo frente a dificultades de todo género, ambos han


realizado una obra muy importante, que merece el profundo agradecimiento de la
Iglesia Católica y del pueblo zuliano.

“La Voz de la Fe” dirigida hábil e inteligentemente por el Pbro. Omar Soto Lugo,
quien ha puesto toda su capacidad organizativa y desvelo en el mejoramiento y
transformación de la estación, está en plena actividad y eficiencia; cuenta con
equipos modernísimos y un magnífico local, gracias al crédito que nos dispensó la
Corporación Venezolana de Fomento.

“La Columna” ha tropezado con más dificultades por el género de la obra. Sin
embargo, mejora notablemente. En los últimos meses el Pbro. Gustavo Ocando,
aprovechando una buena oportunidad, logró durante el corto tiempo de su
administración adquirir una buena maquinaria que está en magníficas
condiciones y ampliar también los talleres en vista del desarrollo del diario.
Dispone la empresa, pues, de los medios suficientes para editar un periódico
moderno, ágil y eficaz. Pero carece de los recursos para llevar este proyecto a la
realidad inmediatamente.

Al agradecer de nuevo toda la ayuda prestada a “La Columna” de parte de las


personas generosas, que han aportado sumas considerables para su
funcionamiento, y sin las cuales seguramente se hubiera cerrado, a los suscriptores
y amigos, que en una forma u otra, han estado siempre al lado de la Iglesia en su
lucha por el periódico católico, queremos en esta oportunidad solicitar una vez
más la colaboración para que este diario de la Iglesia, sea sostenido por todos.

El actual Director, Pbro. Lic. Joaquín Troconis, que hizo un curso especial de
periodismo en Europa, está trabajando con ilusión, entusiasmo y celo apostólico
en el propósito de darle una moderna orientación al diario. Pero carece de los

416
recursos necesarios para llevar adelante su programa. Por ello pedimos
insistentemente la ayuda, la sincera y permanente colaboración, que se puede
concretar en los siguientes renglones:

SUSCRIPCIONES
A fin de que tanto esfuerzo no se pierda. El periódico, como se ha dicho no se
fundó ni se sostiene por negocio, o por tener una diversión, sino con la noble
aspiración de realizar un apostolado. Es lástima que no llegue con su misión a los
hogares católicos y personas de buena voluntad. Ciertamente, no presenta mucho
material, pero siempre lleva un mensaje, de informaciones acerca de la Iglesia con
una sana orientación. El lector asiduo podrá adquirir poco a poco en él una visión
de cómo se desarrolla la vida cristiana en el mundo. Y, a medida que aumente la
aceptación de parte de los católicos, mejorará su servicio. Depende, pues, de
todos. Y así no hemos de criticar, como pasa muchas veces, sino ayudar para que
el periódico de los católicos vaya adelante, lo que está en la mano de todos y cada
uno de los fieles.

AVISOS Y PROPAGANDA
Una de las bases de sostenimiento de la prensa, y la más fuerte, por no decir
única, son los anuncios, lo que también está muy ligado con la difusión del diario.

Al agradecer a los anunciadores la deferencia que han tenido para con “La
Columna”, les pedimos que nos sigan distinguiendo con este renglón tan
importante para las finanzas del periódico.

COLABORACION TECNICA
También necesitamos los servicios especializados en materia económica para el
asesoramiento, intelectuales y escritores que desde las columnas del periódico se
unan a los redactores de la misma en la labor de orientar, educar y contribuir al

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

progreso zuliano según el criterio cristiano. Y a las personas bendecidas por el


Señor con bienes de fortuna les recomendamos que una de las grandes obras de la
Arquidiócesis según el pensamiento de la Iglesia sea el fomento de la Prensa
Católica.

Por ello en nombre de Dios y de la Iglesia les pedimos para “La Columna” y les
decimos que tal ayuda, según el sentir y pensar de los Padres del Concilio, vale
tanto como construir templos, impulsar obras sociales, abrir escuelas, ya que el
radio de acción del periódico es ciertamente mucho más grande que la fundación
y sostenimiento de esas obras.

Para concretar el trabajo disponemos: 1°) La celebración de la Semana de “La


Columna” desde el domingo 22 hasta el domingo 29 del presente mes. Durante
esos días se ha de intensificar la colocación de nuevas suscripciones y la
organización de su debida distribución. 2°) Que el domingo 29 se tengan
oraciones por la Prensa Católica y la predicación se dedique a recordar a los fieles
las enseñanzas acerca de esta materia y se recoja en esa oportunidad una limosna
generosa para “La Columna”.

Queremos pedir, más aún, rogar a los sacerdotes, Movimientos de Apostolado


Seglar que tomen el mayor interés por darle difusión a “La Columna”. Este
trabajo forma parte del ministerio de salvación según las enseñanzas del Concilio
Vaticano II.

Amadísimos hijos, no digamos que el periódico no sirve, sino luchemos para que
nuestro periódico, el periódico católico, sea cada día mejor.

418
Esperamos confiadamente en que los fieles responderán a este nuestro
llamamiento en la forma generosa y decidida con que ayudan, sostienen e
impulsan tantas obras de culto e iniciativas sociales en esta ciudad.

Estas nuestras Letras serán leídas el próximo domingo 22, en la Arquidiócesis,


durante todas las Misas de hora en lugar de la homilía.

Dadas, firmadas y selladas en nuestro palacio Arzobispal el día dieciocho del mes
de enero del año del Señor de mil novecientos sesenta y siete.
+Monseñor Dr. Domingo Roa Pérez
Arzobispo de Maracaibo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Mensaje del Sr. Arzobispo de Maracaibo


con motivo de la Semana de la Caridad.86

Señores integrantes del Comité Organizador de la Primera Semana de la Caridad.


Señores y Señores que están en sintonía de la Voz de la Fe.
Amadísimos hijos:
Con estas palabras que os llevan mi saludo y paternal bendición estoy en esta
tarde anunciando e inaugurando de manera solemne la celebración de la Primera
Semana de la Caridad, que es nacional por voluntad y determinación del
Episcopado venezolano, y por lo tanto se va a celebrar simultáneamente en todo el
país.
Esta gran jornada se extiende desde el domingo 12 al domingo 19; y representa un
esfuerzo conjunto de toda la Iglesia Católica para difundir la virtud de la caridad,
y hacer una invitación para que se lleve a la práctica en términos concretos.
La virtud de la caridad, como nos enseña el Catecismo consiste en amar a Dios
sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, por amor de Dios.
Ella es fundamental en el Cristianismo y la señal distintiva mediante la cual se
sabe quiénes son los seguidores de Cristo: “en esto conocerán que sois mis
discípulos –había dicho el Señor- si os amáis los unos a los otros”. Y la manera de
este amor la determina el Salvador cuando dice “este es mi precepto: que os améis
unos a otros como yo os he amado”.
Y la calidad de ese amor fraterno la concretó Cristo al revelar que “habiendo
amado a los suyos que estaban en el mundo, al fin extremadamente los amó”.
(Juan XIII, 1). Es decir, hasta donde el hombre puede tener capacidad para recibir

86
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX. Enero-
Febrero de 1967 - n° 186, pág. 34-38. Mensaje del Sr. Arzobispo con motivo de la Semana de la Caridad
Emitido por La Voz de la Fe, el jueves 9 de Febrero de 1967.

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el amor de Dios y con la mayor prueba posible como fue la muerte, y muerte de
Cruz; lo que hacía exclamar al Apóstol San Pablo lleno de confusión: “me amó y
se entregó por mí”.
Y este amor se extendió a todos los hombres por igual, sin distinción de raza,
edad, nexos familiares, abrazando del mismo modo a amigos y enemigos,
bienhechores y malhechores.
La caridad no sólo es la más perfecta y principal de todas las virtudes; ella jamás
perece, nos enseña el Apóstol San Pablo. La fe y la esperanza acompañan al
hombre hasta el momento de la muerte, y cesa su razón de ser por la visión
beatifica al contemplar a Dios cara a cara tal como es y gozar de su posesión. Lo
propio sucede con las virtudes morales, pero la caridad permanece y la felicidad
del cielo es un inmutable acto de amor hacia su doble objeto: Dios y los
bienaventurados.
La caridad reina y señora de todas las virtudes, quintaesencia del cristianismo y
resumen de toda la perfección, no sólo eleva y dignifica al individuo en el orden
sobrenatural y eterno; ella es igualmente un poderoso instrumento para la
solución de las dificultades que resultan de la convivencia tanto en el orden
familiar como social. La caridad es una virtud de eminentes relaciones públicas,
como se dice hoy, ya que regula, orienta y vivifica la conducta del hombre en lo
que atañe al trato y comunicación con los demás, y se traduce en realizaciones
concretas, por ello dice el Apóstol san Juan, “Hijitos, no amemos de palabra ni de
lengua, sino de obra y de verdad”. (I Joa. III, 17-18). “Y la caridad no obra el mal,
pues es el cumplimiento de la ley”. (Roma 13, 8-10).
Si observamos la tragedia que vive la humanidad, la multitud de problemas que
surgen por todas partes, los desastres que van desde la célula fundamental de la
sociedad, que es la familia, hasta el complicado entendimiento de los pueblos, ya

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

enturbiado por las guerras y diferencias cada día más hondas, ya amenazado por el
peligro, casi permanente de una hecatombe general, vemos que la raíz de todos
esos males nace de la ausencia o disminución de la caridad, en cuyo lugar flota el
egoísmo, que es la mancha y el gran pecado de nuestros días.
La virtud de la caridad juega un papel importantísimo en la solución de los dos
aspectos de la cuestión social: la distribución más equitativa de las riquezas, y la
atención a los enfermos, ancianos, niños abandonados, prófugos, etc.
Esta tremenda diferencia que existe en el mundo, de unos inmensamente ricos y
otros pobres hasta la miseria, no se puede resolver con la sola justicia, porque aún
observada puntualmente, puede eliminar la causa de las luchas sociales, pero
nunca unir los corazones y enlazar los ánimos. Cuando no se va al extremo, como
sucede en muchos países, en donde un grupo de pobres se ha hecho archí-rico, y
los ricos fueron reducidos a la miseria para sumarlos a los que eran pobres,
aumentando así el pauperismo universal.
¡Cómo se engañan los reformadores incautos, que desprecian la ley de la caridad,
cuidando solo de hacer observar la justicia conmutativa!, exclamaba el gran Papa
Pío XI.
Al lado de las imprescindibles reformas económicas se levanta una multitud
extraordinaria de personas que no pueden valerse por sí mismas y que requieren
la atención de parte de la sociedad. Aquí está el campo dilatadísimo de la caridad,
que señala como objetivo suyo específico el cuidado de esa humanidad doliente.
“Según tus facultades, haz limosna y no se vayan los ojos tras lo que des. No
apartes el rostro de ningún pobre, y Dios no lo apartará de ti. Si abundares en
bienes, haz de ellos limosna: y si éstos fueren escasos, según esa tu escasez, no
temas hacerla”, eran los consejos que daba el anciano Tobías a su hijo.
La Sagrada Escritura, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, repite en

422
forma insistente, digamos, casi machacona, la obligatoriedad de la limosna,
diciéndolo ya directamente, ya a manera de parábola, como la del Rico Epulón,
del samaritano, etc. y Cristo concreta esa doctrina, al expresar que en el momento
del juicio universal, al repartir el premio o señalar el castigo, la razón será porque
se atendió o se desechó al pobre respectivamente.
Esa enseñanza recibió la Iglesia Católica y a lo largo de su historia ha tratado de
realizar una gran cantidad de obras de beneficencia y asistencia social que no son
otra cosa que su aplicación. Hotel-Dieu, se llaman en francés los hospitales, es
decir, traduciendo literalmente, Hotel de Dios, o sea el lugar en donde se atiende
en nombre y por amor a Dios. “las manos del pobre, comentaba San Pedro
Crisólogo –son la alcancía de Cristo, porque lo que el pobre recibe, Cristo lo
acepta. Da, pues, la tierra al pobre y te darán a ti el cielo: da una moneda y
recibirás un reino; da un poco y lo recibirás todo. Da al pobre para darte a ti
mismo; porque lo que dieres al pobre, lo tendrás tú; lo que no dieres al pobre, lo
tendrán otros”.
Leyendo y meditando la doctrina de la Escritura y las continuas recomendaciones
de la Iglesia, millones de hombres y mujeres, de todas las condiciones sociales, y
de todos los tiempos se han dedicado a la atención de los pobres y los enfermos
con cariño extraordinario, mejor que si fueran sus propios hermanos o hijos. Y
personas acaudaladas, nobles y caballeros, siguiendo el consejo de Cristo, “de vete,
vende lo que tienes y ven y sígueme”, han destinado todas sus heredades para el
bien de los pobres, y no solo eso, han dado también su propio trabajo y su vida
para causa tan noble.
Alguien podrá preguntarse si todavía tienen cabida las obras de caridad en este
tiempo, cuando se multiplican los dispensarios, los hospitales y tantas obras de
asistencia social de carácter laico? Siempre a la beneficencia, que hace mucho y

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

merece todo el reconocimiento de parte de la sociedad, le faltará una cosa: el


amor. Ella calcula, no ama, afirmaba un gran conferencista.
La caridad tiene una dignidad, una prestancia, unas fuerzas de que carece la
simple filantropía, por muchas riquezas y apoyos con que cuente. Muy conocida es
la frase de Napoleón. Como se hablase en su presencia de los beneficios de la
filantropía en el siglo de las luces, según se calificó el siglo pasado; “todo esto es
bueno y está bien –cortó el emperador- pero dadme una hermana gris”
refiriéndose a las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
Oh caridad!, decía Pío XII, Virgen con los ojos de luz, Madre de labios de miel,
Hermana con las manos de bálsamo, sólo ella hace habitable la tierra para los
infelices, para los huérfanos, para los oprimidos, para los sin techo, porque es
benigna, como afirma San Pablo no se hincha vanamente, no es ambiciosa, no
busca sus intereses no se irrita; no piensa mal.
A pesar del esfuerzo que hace el Estado en nuestros tiempos para el desarrollo de
la asistencia social queda un campo sin límites para la iniciativa de la caridad, que
siempre con menos recursos rinde mucho más.
Ya descendiendo a nuestro medio, se puede contemplar con alegría y honor la
historia de la caridad en Maracaibo. Los primeros hospitales nacieron gracias a la
iniciativa de personas privadas y bajo la orientación de la caridad, lo mismo puede
decirse de los asilos para niños y ancianos; y con pocos recursos hicieron obra
grande. En nuestros días hay magníficos centros de caridad, sostenidos en gran
parte por las instituciones privadas y personas generosas. Ellos, como los
magníficos templos, proclaman la fe de este pueblo.
Sin embargo, queda muchísimo por hacer. Veamos ese arco de ranchos, que
arrancando de San Francisco hasta Santa Rosa de Tierra, forma una como corona
a la ciudad de Maracaibo, pero no de rosas, y mucho menos de piedras preciosas,

424
sino de miseria, de hambre, de desempleo, en donde miles y miles de personas
carecen de lo más indispensable para llevar una vida humana.
Para darse cuenta de lo que pasa allí es necesario entrar a esos ranchos, medio
destartalados con paredes de cartón, piso de tierra, medio-techo de lata, que dejan
pasar el sol ardiente durante el día, el frío en la noche y el agua a torrentes en la
temporada de lluvias. Y qué decir del hacinamiento de personas en aquella
habitación miserable en donde se come, se duerme, se cocina! Si no lo hemos
visto no tendremos idea de lo que ello significa. A esto se une frecuentísimamente
el desempleo del padre, la falta de luz y agua, el hambre de los niños y la fiebre de
alguno de ellos.
Ese cuadro desesperante es aprovechado por los agitadores, no para llevar la
solución del problema, sino para sembrar odio y venganza.
Verdad que no es concebible el hecho de que se gasten cantidades muy crecidas
en diversiones pomposas, en cosas inútiles, en ostentación casi pagana, cuando
muchas personas por causas ajenas a su voluntad, están oprimidas por esta
impresionante miseria. Esto se podrá hacer en nombre de la libertad, que muchas
veces se emplea mal, pero no en nombre del cristianismo, y muchísimo menos en
nombre de la caridad, y solidaridad.
Estamos empezando la Cuaresma –es decir, el tiempo destinado por la Iglesia a la
penitencia. Antiguamente su práctica era muy rigurosa. En nuestros tiempos la ha
moderado, pero sigue insistiendo en su necesidad, porque es una ley divina.
Reafirmada pro Cristo quien recordó de manera clara y terminante: “si no hacéis
penitencia todos pereceréis igualmente”. Insistiendo en su espíritu ha reducido al
mínimum los ayunos para dar paso a otras formas de mortificación, especialmente
insiste en la caridad, la limosna y el cumplimiento cuidadoso de sus propias
obligaciones.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Al empezar esta Cuaresma con la Semana de la Caridad el Episcopado


Venezolano contesta a la interrogación de cuál será la penitencia de los cristianos
durante ella, con este pasaje de Isaías “Sabéis qué ayuno quiero yo?, dice el Señor,
Yavé. Romper las ataduras de iniquidad, deshacer las haces opresoras… partir su
pan con el hambriento, albergar al pobre, vestir al desnudo y no volver tu rostro
ante tu hermano. Entonces brillará tu luz como la aurora, y se dejará ver pronto tu
salud, e irá delante de ti la justicia, y detrás la gloria de Yavé. Entonces llamarás y
Yavé te oirá: le invocarás, y El dirá; Heme aquí”. (Isaías, 58-69).
Amadísimos hijos: procuremos vivir intensamente esta doctrina de la caridad, que
resolverá muchísimos de los problemas que hoy nos aquejan y nos traerá las
bendiciones de Dios, que tiene como hecho lo que se haga a los pobres, que son la
parte más débil del Cuerpo Místico.
Maracaibo, 9 de Febrero de 1967

+Monseñor Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

426
Carta Pastoral del Arzobispo de Maracaibo
con motivo de la Semana Santa.87

Nos, Doctor Domingo Roa Pérez. Por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica.
Arzobispo de Maracaibo. Al Venerable Capítulo Arquidiocesano, al Clero Secular
y Regular, a los Religiosos y Religiosas, a los Movimientos del Apostolado Seglar y
Fieles de la Arquidiócesis. Salud, Paz y Gracia.
Amadísimos hijos:
Dentro de pocos días la Sagrada Liturgia nos recordará una vez más con
imponentes ceremonias el misterio de la Pasión y muerte de Nuestro Señor
Jesucristo.
Es tiempo especialmente propicio para la meditación de las verdades
fundamentales del Cristianismo, y para revisar y afirmar cuidadosamente los
compromisos de hijos de Dios y miembros del cuerpo Místico.
Este año queremos haceros algunas consideraciones acerca del don inestimable de
la fe, e invitaros no solo a darle gracias al Señor por ser cristianos sino también a
realizar nuevos esfuerzos para evitar lo que pueda menoscabar esta gran virtud y
trabajar para vivir con espíritu de fe.
QUE ES LA FE?
Según nos enseña la sagrada teología la fe es una virtud infusa que Dios concede
el día del bautismo junto con los demás dones y gracias, que adornan el alma
desde ese momento trascendental de incorporación al cristianismo. Esta virtud,
regalo del Señor, no solo es el principio de la justificación, sino juntamente la raíz
y fundamento de toda la vida religiosa. De allí que sin ella según la doctrina de

87
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX –Marzo-
Abril 1967 - N° 187, pág. 30-35

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

San Pablo “es imposible agradar a Dios”. (Hebreos, XI,6). Y es como una especie
de luz derramada en el entendimiento mediante la cual el cristiano se inclina
eficazmente a aceptar lo que Dios ha revelado y la Iglesia le propone sin buscar
razones, apoyado únicamente en la autoridad de Dios que no puede engañarse ni
engañarnos.
Como ejercicio en la persona adulta consiste en “una convicción de las cosas que
se esperan, argumento de las que no se ven”, (Hebreos XI, 1) y así el
entendimiento ve por la fe lo que no puede alcanzar por la razón.
La fe que tiene por objeto suyo propio a Dios y su mensaje a la humanidad, está
relacionada totalmente con el orden sobrenatural: origen y destino del hombre, el
principio y fin de todas las cosas que es el mismo Dios, a quien es debido todo
honor y toda gloria. Ella esclarece y resuelve los más grandes problemas de la vida
humana. Por ello la Sagrada Escritura afirma que el justo vive de la fe.
EXCELENCIA DE LA VIRTUD DE LA FE
Transcribimos a continuación un bello párrafo, en el cual el notable escritor y
predicador español, Fray Luis de Granada, explica la grandeza de esta virtud y dice
así: “la fe es como maestro y ayo que nos enseña la manera de vivir. La fe es una
candela resplandeciente que alumbra nuestro entendimiento y nos da
conocimiento de la verdad. La fe es médico que nos enseña las medicinas con que
habemos de curar las dolencias de nuestras almas. La fe es nuestro legislador que
nos da leyes de buen vivir y la que instituye nuestra vida con mandamientos
saludables. La fe es como arquitecto y maestro principal del edificio espiritual, el
cual declara a los otros oficiales lo que cada uno ha de hacer en su oficio. La fe es
sol de nuestra vida, el cual esclarece las tinieblas de los mortales, enseñándoles a
dónde y por dónde han de caminar. La fe son aquellos ojos que, como dice
Salomón (Ecl. 2,14) están en la cabeza del sabio, los cuales rigen y enderezan los

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pasos de la vida. La fe es como un adalid que va delante de nosotros
descubriéndonos las celadas de los enemigos y guiándonos por camino seguro. La
fe es alas de la oración, con las cuales sube hasta la presencia de Dios y alcanza lo
que pide; pues dice el Señor (Mc. 11,24): “Cualquier cosa que pediréis en la
oración, creed que la alcanzaréis y dárseos ha”.
LA INFLUENCIA DE LA FE
La fe llevó al desierto multitud de anacoretas que, entregándose a la oración y a la
penitencia, esperaban el cumplimiento de la palabra del Señor de que se dará el
ciento por uno, aún en esta tierra, a los que dejan las cosas para seguirle a él, y
luego la vida eterna. La fe ha llenado los conventos y casas religiosas de millones
de hombres y mujeres que, viviendo pobremente, dedican su vida al cuidado de
los enfermos, a la educación de la juventud y la niñez y civilización de regiones
primitivas, seguros de que hay una recompensa en el cielo para los que se dedican
a estas obras en razón de la palabra de Cristo, quien dijo: “Venid, vosotros, los
benditos de mi Padre, entrad en posesión del reino que os está preparado desde la
creación del mundo” (San Mateo 24,34). Y la razón que da para este premio de
cosas que no se ven ahora, es porque: “en verdad os digo, cuanto hicisteis con uno
de estos mis hermanos más pequeñuelos, lo hicisteis conmigo” (Mateo 24,40).
El espíritu de fe induce a muchas personas a dar limosnas, realizar obras útiles
para la comunidad, perdonar las injurias, hacer el bien sin pensar a quién, en la
plena seguridad de que todo esto va garantizando un porvenir feliz posterior a la
muerte, el cual no se ve ni se conoce con argumentos humanos, sino por la
palabra de Dios, que es la revelación presentada y explicada constantemente por la
Iglesia.
Muchas personas inculpan a los cristianos de apáticos e insensibles ante los
problemas sociales y los asuntos de orden temporal porque viven con la mirada y

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

la esperanza puesta en la eternidad, la patria definitiva; sin embargo el Apóstol


San Pablo afirma:”la piedad para todas las cosas es provechosa, ya que tiene
vinculada promesa relativa a la vida presente y a la venidera” (Timoteo, IV, 8). Y la
piedad es precisamente la aplicación y ejercicio de la vida de fe. Y el notable
apologista Tertuliano podía decir ante la sociedad, todavía pagana, de su tiempo
que los mejores ciudadanos son los verdaderos cristianos.
El inolvidable Papa Juan XXIII en su gran documento “Pacem in terris” expresaba
lo siguiente: “Exhortamos de nuevo a Nuestros hijos a que participen activamente
en la administración pública y cooperen al fomento de la prosperidad de todo el
género humano y de su propia nación. Iluminados por la luz del cristianismo y
guiados por la caridad es menester que con no menor esfuerzo procuren que las
instituciones de carácter económico, social, cultural o político, lejos de crear
impedimentos a los hombres, les presten ayuda para hacerse mejores, tanto en el
orden natural como sobrenatural”.
Amadísimos hijos, si todos viviéramos de acuerdo con las enseñanzas de la fe que
profesamos indiscutiblemente la comunidad formada por ciudadanos que, en un
noventa largo por ciento, se llaman católicos, esta tierra sería un verdadero
preámbulo del cielo por su justicia, fraternidad, amor y comprensión, y ausencia
de males y miserias que no vienen de la fe sino de su negación o desconocimiento.
PELIGRO PARA LA FE
Por el puesto central que ocupa en la concepción cristiana de la vida, la fe es
objeto de una decidida oposición de parte de los enemigos del nombre cristiano.
Saben muy bien que, arrancando el fundamento sobre el cual descansa el edificio,
se obtendría un éxito total sobre todos y cada uno de los compartimientos que lo
forman. De allí el empeño sin tregua contra las enseñanzas de la Iglesia para
borrar de los individuos y de la sociedad todas las verdades que ella presenta.

430
En todo tiempo ha habido opositores de la fe que, utilizando diversos medios,
incluso la tortura y la muerte, trataron de arrancar de grado o por fuerza el
sentimiento cristiano, ordinariamente para inclinar a la adoración de falsos dioses.
Hoy está sucediendo algo nuevo: los éxitos de la técnica y la ciencia llevan al
hombre a endiosarse a sí mismo, a la sociedad en que vive o a los sistemas de
gobierno con rechazo de toda divinidad. Se quiere una economía, un derecho y
una política sin Dios. Esta tendencia rechaza de la universidad, de la escuela, de la
familia, de la administración de justicia, de la actividad legislativa y de la
inteligencia de los pueblos toda idea de Dios, y no solamente eso sino que se le
declara una guerra abierta. Por eso dice Pio XI: “Por la primera vez en la Historia,
asistimos a una lucha fríamente calculada y cuidadosamente preparada contra
todo lo que es divino”. (Divini Redemptoris). Y se manifiesta por un desprecio y
negación de lo suprasensible y sobrenatural, lo espiritual y religioso hasta el
ateísmo declarado; solo se acepta lo que confirma, la experiencia de los sentidos,
lo que se puede abarcar con medida, numero y peso. Y así se prepara el camino
sin impedimentos al ateísmo que, adueñándose del poder político, al disponer de
todos los recursos que da el gobierno, desencadena una persecución sin
precedentes contra la fe.
Le hacen juego y le ayudan a instalarse muchas personas que se llaman cristianas,
pero su conducta está muy lejos de lo que dicen creer; han establecido una
separación entre la fe y la vida, las creencias y las ocupaciones. Viven, trabajan y se
desenvuelven como si no hubiera Dios, o como aquellos de los cuales dice San
Pablo, “su Dios es el vientre” (Filipenses, 3,19).
Y hoy más que nunca tiene aplicación la palabra de Cristo. “El que no está
conmigo está contra mí, y el que conmigo no recoge, desparrama” (San Mateo
12,30).

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

También hacen un mal de tremendas proporciones la superstición, las falsas


interpretaciones del orden religiosos y las sectas que debilitan el sentido de la fe y
llevan al indiferentismo y apatía, camino abierto para la impiedad.
LOS REMEDIOS
Expuesto brevemente el panorama que se ofrece a nuestra vista en materia de
religión, queremos invitaros a cultivar la fe de manera muy especial y con el
mismo cuidado y esmero que pone el hortelano en cuidar y alimentar la raíz de los
arboles, porque de ella se deriva beneficio para las ramas que de ella proceden.
En primer lugar junto a la acción de gracias por ser cristianos, hemos de pedirle al
Señor no solamente que nos conserve incólume la fe sino que nos la alimente. La
fe se alimenta con los ejercicios de piedad: oración, asistencia a la santa Misa,
recepción de los sacramentos y práctica de las buenas obras, porque sin estas es
muerta como enseña el Apóstol Santiago. (Santiago 1, 17). Y el mismo Cristo
Nuestro Señor lo había dicho claramente a sus discípulos cuando les manifestó:
“No todo el que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que
hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos”. (San Mateo VII,21). La fe
debe ir seguida del cumplimiento de los mandamientos, que son las
manifestaciones de la voluntad de Dios y los cuales señalan el comportamiento del
hombre en todas sus actividades: individuales, familiares, sociales y profesionales.
También acrecienta la fe y la ilustra el estudio de los libros de religión que
contiene la palabra de Dios o su explicación. De la orden dada por Cristo nuestro
Señor a los Apóstoles pocos minutos antes de subir al cielo se desprende la
importancia de la predicación para el desarrollo de la fe: “Id por todo el mundo y
predicad el Evangelio a toda criatura” (San Marcos XVI, 6) y añade el evangelista:
“Ellos se fueron, predicando por todas partes”. (San Marcos XVI, 20).

432
La Iglesia en todo tiempo, fiel a la misión recibida, se ha esforzado por impartir la
enseñanza que lleva al mundo el conocimiento de las verdades de la fe, cuyo vigor
está en relación con la atención al ministerio de la palabra y la correspondencia al
ejercicio del Culto.
EXHORTACION
La Iglesia en nuestra Arquidiócesis, como empezamos recordando en esta Carta,
va a ofrecer en estos días una serie de predicaciones, ceremonias y facilidades para
recibir los sacramentos de la Penitencia y Eucaristía. Los días santos, no son
ahora, como tampoco lo fueron en tiempos pasados, días de fiesta. Sin embargo,
nuestros mayores los observaron con religioso respeto suspendiendo toda
actividad o distracción para participar en los actos del culto, purificar su alma y
renovar la vida espiritual.
Hoy las cosas han cambiado; aprovechando la vacación en todas las oficinas
públicas y privadas, la gente se moviliza casi en masa hacia el turismo, los que
tiene dinero, y los que no tienen; los primeros porque disfrutan de medios, los
segundos, lo prestan. Y así, casi todos, cristianos y no cristianos, siguen el mismo
rumbo.
Por no ser días de fiesta no se comete ningún pecado no asistiendo a los actos de
la Semana Santa, pero no se procederá de acuerdo con el espíritu de la Iglesia.
Aún, a los que salen por motivo de descanso, les recomendamos la escena del
Evangelio en la noche del jueves santo, víspera de la pasión de Cristo. El Señor
llevó consigo a los Apóstoles al huerto de Getsemaní. Era tarde, y por haber
tenido mucho trabajo durante esa jornada y las anteriores, se quedaron dormidos
todos ellos, mientras Cristo oraba en medio de angustias y temores sin medida.
“Simón duermes? –reclamó el Señor- ¿No has podido velar una hora? Velad y orad
para que no entréis en tentación; el espíritu está pronto, más la carne es flaca. De

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

nuevo se retiró y oró haciendo la misma súplica. Viniendo otra vez, los encontró
dormidos, porque estaban sus ojos pesados; y no sabían qué responderle”. (San
Marcos, XIV, 37,40).
El Señor nos llama a vigilar y orar para que no nos domine el materialismo
circundante, la cobardía, los intereses creados que tratan de entregar una vez más
a Cristo por treinta monedas de plata.
Con el Apóstol San Pablo os decimos encarecidamente “Vigilad, manteneos en la
fe, tened ánimo varonil, confortaos” (I Corintios, 16,13).
Al formular una invitación paternal para todos los actos de Semana Santa os
deseamos unos días llenos de paz y que podáis participar de las glorias de la
Resurrección, por haber acompañado al Señor durante la jornada del dolor y la
prueba. Y que al término de esos días tan llenos de lecciones espirituales, podáis
haber aumentado vuestra fe y amor a Cristo y su doctrina, que es de verdad y vida.
Estas nuestras Letras serán leídas el próximo Domingo 12 en las Misas de hora en
todas las Iglesias parroquiales y filiales de la Arquidiócesis.
Dadas, firmadas y refrendadas en nuestro Palacio Arzobispal el día seis de marzo
del año del Señor de mil novecientos sesenta y siete.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo.

Pbro. Antonio Labiano Vitoria


Canciller-Secretario

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Circular del Arzobispo de Maracaibo

con motivo del Domingo del Buen Pastor.88

El próximo domingo 9 de abril, Domingo del Buen Pastor, se celebrará la Jornada


Mundial por las Vocaciones.

El Romano Pontífice invita a toda la Iglesia, desde un confín a otro de la tierra, a


cumplir la voluntad de Cristo, que dijo a sus Apóstoles, “La mies es mucha, más
los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies”.

El Padre Santo quiere que todos nos unamos en esta oración encaminada a
obtener del Señor la protección y ayuda en la solución de un problema tan vital
en la vida de la Iglesia, como es la preparación de santos y sabios sacerdotes, por
cuyo ministerio Ella realiza la obra que le encomendó su divino Fundador de
difundir el Evangelio por el mundo entero y santificar las almas. De allí que “por
ninguna otra cosa quizás en el transcurso de los siglos, dice Pío XI, ha mostrado
tan tierna solicitud y maternal desvelo como por la formación de sus sacerdotes”.

Para llenar este cometido ha ido buscando cuidadosamente los medios más
adecuados según las circunstancias de cada tiempo.

En nuestros días bajo la luz y guía del Espíritu Santo, que es el alma de la Iglesia,
el Concilio Vaticano II, y en ejecución de sus normas y orientaciones el Papa y el
Episcopado del mundo en íntima comunión con El, despliegan un celo
extraordinario por la preparación del Clero.

Este trabajo no va encaminado a cambiar la estructura disciplinar, moral o


espiritual del Clero, sino a buscar los recursos más apropiados para formar

88
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX. Marzo-
Abril de 1967. N° 187, pág. 43-44.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

sacerdotes, como siempre lo ha hecho, que sean luz del mundo y sal de la tierra,
cuya vida constituya ya una predicación que anuncia un reino espiritual de
verdad, de justicia, y de amor.

En nuestros días surgen dificultades en esta labor tan dura de la formación del
“hombre de Dios”, de que habla San Pablo, que tiene que ser todo sacerdote;
estamos en un tiempo de transición, en la marcha hacia nuevas formas de vida, y
la Iglesia que se desarrolla en el mundo, sin ser del mundo, sufre sus
consecuencias. Pero, ella asistida por el Señor que la acompaña hasta la
consumación de los siglos, conservando el depósito de la verdad, sabe hacer frente
a los errores y guiar sin vacilaciones a los hombres en su macha hacia la eternidad.

Uno de los aspectos más atacados en el momento actual es lo relacionado con la


vida y disciplina del Clero. Muchos seudo-profetas, de buena o mala fe, salen a
proclamar que es necesario cambiar la forma de vida de los sacerdotes, porque de
otra manera no habría vocaciones, y con su ocaso se acabaría la Iglesia.

No, amadísimos hijos. La Iglesia mantendrá la disciplina actual, y con las


estadísticas en la mano, podemos deciros que, si en alguna forma disminuye un
poco el número, aumenta la calidad de los candidatos al sacerdocio. Da un
inmenso consuelo ver cómo mientras los falsos profetas anuncian el fin de la
Iglesia si se sigue la disciplina actual, se van presentando jóvenes provenientes aún
de los Liceos y de las misma Universidades, dotados de estupendas cualidades
humanas y espirituales, a manifestar su deseo de ingresar al Seminario; y de ellos,
algunos también de nuestro medio, ya se preparan llenos de alegría y entusiasmo
para la alta misión que la Iglesia les confiará a su debido tiempo.

436
Las condiciones actuales del mundo no son peores que en otras épocas, más aún,
podemos decir que son más favorables para la preparación de sacerdotes santos y
sabios, y los habrá como en toda la historia de la Iglesia.

Os invitamos, pues, a elevar especiales preces el próximo domingo para pedirle al


Señor que suscite muchas vocaciones tal como Nuestro Señor Jesucristo las quiere
y la Iglesia las espera.

Para unificar la campaña disponemos lo siguiente:

1°) En todas las Misas de hora se recitará la oración de los fieles que se publica a
continuación.

2°) Los sacerdotes en las Misas del próximo domingo y los Rectores de los
Colegios Católicos se servirán explicar el sentido de la Campaña.

3°) Celebraremos una Misa rezada en la Santa Iglesia Catedral, a las 6 de la tarde,
para la cual invitamos a las representaciones de los Colegios de la Iglesia y a los
integrantes de los Movimientos de Apostolado Seglar.

Esta Circular será leída en todas las Misas del próximo domingo.

Maracaibo, 1 de abril de 1967

+ Monseñor Doctor Domingo Roa Pérez


Arzobispo De Maracaibo

437
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Pastoral del Arzobispo de Maracaibo sobre el Seminario.89

Nos, Doctor Domingo Roa Pérez. Por la Gracia de Dios y Autoridad de la Santa
Sede Apostólica Arzobispo de Maracaibo. Al Venerable Cabildo Metropolitano, al
Consejo Presbiteral y Sacerdotes del Clero Secular y Regular, a los Religiosos y
Religiosas, Miembros del Apostolado Seglar y Fieles del Arzobispado. Salud, Paz y
Bendición en el Señor.

Amadísimos hijos:

En cumplimiento de la alta misión que la santa Iglesia Nos ha confiado de dirigir


esta porción del Rebaño de Cristo queremos insistir una vez más sobre un tema
de vital importancia para el desarrollo de la vida cristiana: el fomento y
conservación de las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Muchas veces nos hemos ocupado de este problema cuya solución es de interés
fundamental en toda la Iglesia. Se trata, en efecto, de la búsqueda y preparación
de los obreros del Evangelio, de los ministros y dispensadores de los misterios de
Dios. El Señor en los inescrutables designios de su misericordiosa Providencia ha
querido valerse de hombres, tomados de entre los mismos hombres, dotados de
especiales cualidades y poderes, para hacerles mensajeros de su doctrina y
administradores de sus gracias.

Su Santidad el Papa Paulo VI acaba de afirmar en la hermosa exhortación del 5 de


marzo dirigida a los católicos mediante la Sagrada Congregación de Seminarios y
Universidades: “Las vocaciones son la esperanza de la Iglesia en orden a su
consistencia institucional y a su eficacia espiritual. La Iglesia, como Cristo la ha
querido, no vive sin ministros. La evangelización tiene necesidad de ellos; la
89
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX. Marzo-
Abril de 1967. N° 187, pág. 35-40.

438
difusión del Evangelio está condicionada por el número, la obra, la santidad de
los ministros, llamados, y consagrados al más sublime, al más indispensable
servicio: el de la salvación”

De allí el constante celo y cuidadoso esfuerzo desplegado a lo largo de su historia


para descubrir los jóvenes, en quienes Dios ha colocado el germen divino, esa
especie “de rayo de luz que penetra los más íntimos y profundos repliegues de la
conciencia”, y que “se expresa prácticamente en la oblación total de una vida al
único y sumo amor: al de Dios y al que de éste se deriva, formando con el mismo
un todo, el de los hermanos”, dice el Romano Pontífice en la aludida exhortación.

A veces surgen voces pesimistas y campañas organizadas directa o indirectamente


en el sentido de difundir la idea de que ya no existen vocaciones para la vida
sacerdotal y religiosa, o que es necesario cambiar la estructura disciplinar en
cuanto a la vida y régimen de los presbíteros, en especial en lo referente al
celibato, para lograr los ministros que la Iglesia necesita en la hora presente.

Paulo VI nos dice que se repite el drama de que habla Jesucristo: “La mies es
mucha, pero los operarios son pocos” (Mateo, IX-37), y a los que parecen no hallar
solución posible, fuera de la propuesta por ellos, el Papa les asegura que: “sí,
todavía hay vocaciones en la Iglesia de nuestro siglo. Nuestros Seminarios están
por ello exultantes. Frecuentemente al número suple la singularidad de las
vocaciones; vienen jóvenes ya conscientes y hombres maduros; saben lo que
escogen”.

Es doctrina enseñada siempre por la Iglesia que el Señor la ha dotado del número
de vocaciones necesarias para el cumplimiento de su misión.

439
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

En el aspecto de la vocación como en los demás de la vida y obra de la Iglesia


intervienen dos factores: la gracia y asistencia del Señor, y la cooperación y
correspondencia de parte del hombre.

Ante el problema de la escasez del clero, que en nuestra Arquidiócesis es


realmente impresionante, cabe preguntarse si de parte nuestra hemos prestado el
debido respaldo al fomento y desarrollo de las vocaciones, si nos hemos
preocupado todos por el Seminario, cada uno en su esfera y grado de
responsabilidad.

La próxima celebración del día del Seminario, que ocurre el 14 de mayo, y la


campaña de todo el mes nos dará oportunidad de hacer una revisión sincera en
orden a una toma de conciencia sobre asunto tan importante.

Ojalá no nos cuadre a nosotros la queja de Paulo VI cuando dice: “demasiado


insensible nos parece a veces esta o aquella comunidad de fieles acerca del
reclutamiento y de la formación del Clero para que se tranquilice nuestro
espíritu”.

En la mencionada alocución el Romano Pontífice se dirige a las familias cristianas


con una palabra discreta pero clara para preguntarles: “tenéis alguna vocación
entre vuestros hijos?”, porque el hogar cristiano, comenta el Concilio Vaticano II,
lleno de espíritu de fe, de caridad y de piedad, es como el primer seminario.

Dirigiéndose luego a los Párrocos y Maestros de espíritu les interroga con cariño
de Padre, casi de hermano mayor, querido y respetado: “¿Vigiláis para descubrir
los signos de una llamada divina entre las personas confiadas a vuestros
cuidados?”.

El Papa conocedor de la situación del mundo, y de la generosidad de la juventud


actual, no menos capaz de altos ideales que la de otros tiempos, personalmente le

440
hace una llamada plena de esperanza, y Nos, recogiendo con especial devoción y
respeto, como un sagrado llamamiento, transmitimos a los jóvenes de la
Arquidiócesis en la confianza de que será oída con reverencia y meditada con
interés, dice el Vicario de Cristo: “Querríamos luego, como los mensajeros de la
parábola evangélica, por los caminos del mundo, y entre todos a los jóvenes, decir:
¿sabéis que Cristo tiene necesidad de vosotros? ¿sabéis que su llamada es para los
fuertes; es para los rebeldes a la mediocridad y a la vileza de la vida cómoda e
insignificante, es para aquellos que todavía conservan el sentido del Evangelio y
sienten el deber de regenerar la vida eclesial con el sacrificio personal y llevando la
cruz?.”

Tenemos la santa ilusión de esperar que esta invitación será oída ampliamente en
la Arquidiócesis. Ya varios jóvenes estudiantes de la Universidad del Zulia se han
trasladado al Seminario San José, en Caracas, para obedecer a la voz divina, y
otros se están preparando para seguir dentro de poco ese camino.

Muchos jóvenes zulianos se preguntan y con toda seriedad si ellos efectivamente


están entre el número de los que Cristo, Pastor Supremo de las almas y Salvador
del mundo, tiene escogidos y, por lo tanto, ha dotado de las condiciones
requeridas para el sacerdocio. Nos, por ministerio de nuestros inmediatos
colaboradores, los sacerdotes, estamos cerca de ellos de acuerdo con la
recomendación del Papa: “Toda vocación al culto de Dios y servicio de la Iglesia
merece la más viva atención de parte de quien cultiva y de quien observa el jardín
de las almas”.

No faltan familias, que por otra parte parecen bien intencionadas, que hallan
graves dificultades en permitir el paso de su hijo al Seminario; se figuran que ello
quizá represente una pérdida para el gentilicio o que tal vez su misión no tenga

441
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

trascendencia. A ellos responde el Papa: “la vocación realiza en grado eminente de


florecimiento del reino de Dios en el mundo, tanto eclesial como profano; es un
principio de colaboración entre Cristo vivo y el pueblo (familia, parroquia,
diócesis) de cuyo seno es llamado el electo”.

En un mundo ansioso por una renovación total, la palabra del sacerdote y su


nobilísimo ministerio contribuyen poderosamente a la elevación moral,
pacificación y tranquilidad de los pueblos.

Los jóvenes que sienten inquietudes por un cambio y aspiran a un mundo mejor
encontrarán en las filas del clero un campo inmenso y unos recursos
insospechados para la realización de sus grandes y nobles ideales.

Amadísimos hijos, la Iglesia en nuestros días despliega un esfuerzo gigantesco en


la obra de los Seminarios, en todas partes dedica a ellos el más exquisito cuidado y
el éxito va coronando esa magnífica empresa.

En esta obra como en todas sus iniciativas de apostolado, la Iglesia experimenta


una plena juventud.

Si a veces no obtiene más se debe a que no siempre se atienden sus


recomendaciones, se oyen sus llamamientos o se respaldan sus desvelos por la
formación del clero.

Y cada día y de diversas maneras hace llegar la voz a sus hijos para integrar toda la
comunidad a esta labor suya. La nueva modalidad introducida en los Seminarios
con la apertura del Seminternado y la mayor libertad concedida a los alumnos del
seminario Mayor buscan asociar la familia y la vida de la parroquia a la formación
del futuro sacerdote, que estará luego integrado a la comunidad cristiana en todas
las cosas relativas a Dios. El crecimiento y vigor de la vida católica será el jardín

442
más abonado para el aumento y conservación de las vocaciones sacerdotales, como
lo expresa el mismo Concilio Vaticano II.

Esta nueva experiencia no significa que los Seminarios Conciliares con su riguroso
internado tal como se venían llevando hasta ahora hayan sido un fracaso. La
pléyade de santos sacerdotes que presentan los siglos posteriores a ese gran
acontecimiento en la historia de la Iglesia indican que la formación del clero fue
muy acertada. Las circunstancias han cambiado. Había que utilizar otros métodos
más acordes con las exigencias del tiempo. La Iglesia que en el ejercicio de su
misión, no está atada a este o aquel sistema, no duda un momento en buscar
nuevas vías para llegar a la preparación de sacerdotes santos, verdaderos hombres
de Dios, que, como los de otros tiempos, estén a la altura del momento, y pueden
ser en realidad luz del mundo y sal de la tierra.

Los sistemas de educación están en revisión y se adelanta una investigación


pedagógica en lo tocante a los métodos de formación de la juventud. La Iglesia,
que vive en el tiempo y en el espacio, no podía menos de aprovechar las
conquistas que ofrece la cultura para servir el mensaje de Cristo.

De aquí el cambio de métodos conservando siempre incólume el contenido, la


pureza e integridad de su doctrina.

Nos corresponde a nosotros estar prontos para respaldar este renacimiento y


ayudarlo a llevar a feliz término.

Toda la obra del Concilio Vaticano II uno de los más grandes acontecimientos en
la vida de la Iglesia, está encaminada precisamente al enfoque de los signos de los
tiempos y a buscar la solución cristiana y la respuesta del Cristianismo. Y el primer
medio comprende la formación del clero, como que los sacerdotes son los
portadores del mensaje.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Para la renovación cristiana de la Arquidiócesis Nos llamamos a todos los


católicos de buena voluntad a fin de que unamos los esfuerzos con decidido
empeño en el primer paso vital, que es el fomento de las vocaciones sacerdotales y
religiosas, sin las cuales careceremos siempre del realizador de la obra cristiana.

Y en primer lugar con el Romano Pontífice invitamos a orar, porque como dice
Su Santidad, “la plegaria es parte esencial en esta divina economía”, y luego, a
poner todos los medios humanos con el mismo empeño y solicitud con que
procedemos en los negocios y actividades ordinarios de la vida.

Si nosotros ponemos lo que depende de nuestra parte ciertamente que el Señor,


que no falta a su promesa de dar al que pide, nos concederá la gracia de muchas y
excelentes vocaciones, lo que está tan acorde con sus planes divinos.

Para unificar, coordinar y hacer más eficaz la campaña ProVocaciones,


disponemos lo siguiente:

1°) La celebración con una especial solemnidad en todas las parroquias e iglesias
filiales del día del Seminario, que este año ocurre el 14 de mayo. Los sacerdotes se
servirán hacer la predicación acerca de la importancia de este Instituto, su
finalidad y la obligación de los cristianos de contribuir a su sostenimiento con
vocaciones y recursos económicos.

2°) Esa fiesta se preparará con un novenario consistente, en misa, donde se pueda
celebrar, una breve plática acerca del sacerdocio católico, o al menos con un
triduo, donde no haya facilidad de organizar el novenario.

3°) la colecta de ese día se destinará íntegra al Seminario. Y rogamos a los


Párrocos, Rectores de Iglesias, Directores de Colegios y Movimientos del
Apostolado Seglar que tomen interés a objeto de obtener el mayor resultado, ya
que el Seminario, la obra central de la Arquidiócesis, vive de limosnas. A fin de

444
no distraer la atención de los fieles, se prohíben las colectas durante el mes de
mayo para otras obras católicas.

4°) Pedimos a los Colegios de la Iglesia que se sirvan hacer un triduo vocacional
en la fecha más oportuna para el plantel.

5°) Nos, celebraremos una Misa Pontifical en la Santa Iglesia catedral el día 14 a
las 6 de la tarde; invitamos para ella representaciones de los diversos Movimientos
de Apostolado Seglar, de los Colegios de la Iglesia y Fieles en general.

6°) Para preparar el material de predicación y propaganda se ha nombrado una


comisión integrada por los siguientes sacerdotes: Pbros. Marcos Martínez, Tomás
calvo y Ángel Orcajo, y para la colecta en empresas e instituciones oficiales
designamos a los Pbros. Ángel Ríos Carvajal, Medardo Luzardo, Ángel Rodríguez
del Palacio, y señores: Manuel Belloso, Emiro Pérez Luzardo, Alcibíades León, Dr.
César Casas Rincón y Sr. Enrique Auvert.

Antes de terminar, queremos pedir de la manera más cálida y apremiante la


colaboración a la obra del Seminario. Amadísimos hijos, no tenemos tiempo que
perder. Todo el porvenir de la Arquidiócesis está en el Seminario, en el número y
calidad de las vocaciones. Si no nos apresuramos a resolver este problema, siempre
la vida cristiana será lánguida y más bien tendiendo al debilitamiento. Hemos
podido resolver las emergencias del momento gracias a las ayudas de sacerdotes,
recibidos de otras diócesis e instituciones generosas, pero si esto nos faltare,
estaríamos poco menos que en el ocaso de la vida cristiana en esta región; con 23
sacerdotes nativos, de los cuales solo 17 están directamente entregados a labor
pastoral, no podríamos atender sino en una pequeñísima parte los casi 700.000
habitantes que tiene la Arquidiócesis.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Al impartiros la bendición de todo corazón pedimos al Señor que suscite en


vosotros generosidad, comprensión y apoyo a la obra del Seminario.

Estas nuestras Letras serán leídas el próximo domingo, 30 de abril, en todas las
iglesias, parroquiales y filiales, durante las misas de hora en lugar de la homilía.

Dadas, firmadas y selladas en nuestro Palacio Arzobispal a los veintisiete días del
mes de abril del año del Señor de mil novecientos sesenta y siete. Fiesta de Santo
Toribio de Mogrovejo.

+ Mons. Domingo Roa Pérez

Arzobispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo.

Pbro. Antonio Labiano Vitoria

Canciller-Secretario

446
Mensaje del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo a los fieles de la

Arquidiócesis en relación al nuevo conflicto armado

en el Medio Oriente.90

Amadísimos hijos en el Señor:

Como ya lo sabéis por las noticias difundidas esta mañana a través de las agencias
de información un nuevo conflicto armado ha estallado en el Medio Oriente al
amanecer del presente día. Una prueba más de consecuencias imprevisibles
comienza para la humanidad. Los hombres de Estado y los diplomáticos, no
obstante las múltiples y variadas diligencias para llegar a un arreglo pacífico,
fueron impotentes en la solución de estas divergencias surgidas entre los gobiernos
de aquellas naciones. Empezadas las hostilidades echando mano de la fuerza
armada, la situación, como es lógico, es de una gravedad extraordinaria y se puede
complicar por momentos.

En esta hora crucial invito de la manera más insistente a los católicos y creyentes
de la Arquidiócesis a orar fervorosamente para pedirle al Señor, cuya Providencia
rige los acontecimientos de los hombres, que tenga misericordia de los pueblos y
que por la inocencia de los niños, la virtud de las almas selectas, las lágrimas y el
dolor de tantas viudas detenga a los beligerantes en su carrera de muerte y
conceda al mundo la ansiada era de paz.

Esta noche, de 8 a 9, se tendrá una hora santa en la Basílica de Chiquinquirá por


la paz. Para ella invito a los Sacerdotes, Religiosos, Cofradías, Movimientos del
Apostolado Seglar y Fieles.

90
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX. Mayo-Junio
de 1967. N° 188, p. 48-49

447
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Se dispone que la Oración de los fieles se añadan estas dos invocaciones:

Que en la cuna del Divino Salvador se realice el anuncio de los Ángeles: “Paz a los
hombres de buena voluntad”.

- Te lo pedimos, Señor.

Que no mires a los pecados de los hombres, sino a la Fe de tu Iglesia, que te


suplica la paz para nuestros días.

- Te lo pedimos, Señor.

Y a los católicos, a las almas devotas, recuerdo que los medios ordinarios de
aplacar la divina justicia por los pecados de los hombres, y la guerra es un castigo,
son la confesión, comunión, limosnas, penitencias y especialmente la oración.

La Iglesia, incansable y sincerísima luchadora por la paz, como Esposa del Señor,
llamado con toda razón el Príncipe de la Paz, llora hoy inconsolablemente ante
este nuevo uso de las armas, que, lejos de solucionar las divergencias y los
conflictos abren los caminos de nuevas miserias.

Amadísimos hijos, oremos, porque ésta es nuestra fuerza y el único remedio de


tantos males.

Maracaibo, 5 de junio de 1967.

+ Mons. Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

448
Circular del Arzobispo de Maracaibo

con motivo del Año de la Fe.91

Amadísimos hijos:

Salud y paz en el Señor.

Con motivo de cumplirse el próximo 30 de junio el 4° Aniversario de la


coronación de Su Santidad Paulo VI quiero haceros una especial invitación en el
sentido de avivar la fe y devoción al Romano Pontífice.

Sabemos por las enseñanzas de la doctrina cristiana que el Papa es el Vicario de


Cristo en la tierra y la Cabeza Visible de la Iglesia, y que está asistido de manera
especial por el Espíritu Santo en el sagrado Ministerio de difundir y conservar el
depósito de la Revelación y confirmar a sus hermanos en la fe. El es el centro de la
unidad católica, porque donde está Pedro, de quien el Papa es el Sucesor, está la
Iglesia.

Si altísimo y por demás excepcional es el oficio que desempeña, también es suma


la responsabilidad que pesa sobre su persona. De allí que los cristianos, ya desde
los comienzos de la Iglesia, se reunieran a orar por el Papa.

Aunque asistido de una gracia especial, el Romano Pontífice ha de poner en el


desarrollo de su misión toda la diligencia a su alcance y emplear los recursos
normales de que se valen los hombres en sus trabajos y actividades.

Aquí está la colaboración de los fieles de acuerdo con la naturaleza de esta obra,
que se concreta en dos grandes líneas, además del cumplimiento del oficio que a

91
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX. Mayo-Junio
de 1967 - N° 188, pág. 41-43.

449
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

cada uno le corresponde en la trabazón del Cuerpo místico: ORACIONES Y


LIMOSNAS.

1°) LA ORACIÓN
Toda la labor del Papa se relaciona con el orden sobrenatural, que se sostiene y
crece con la gracia del Señor, y ésta se alcanza a fuerza de oración, y tanto más
eficaz será en la obra del Romano Pontífice cuanto más unidos estén los fieles a Él
en la plegaria y las buenas obras.

En un momento de confusión y vacilaciones en no pocas almas hace falta


exteriorizar una vez más la adhesión inquebrantable al Papa, que es la columna
vertebral y cerebro de la Iglesia. A El podemos repetir nosotros hoy las palabras de
Simón Pedro a Nuestro Señor Jesucristo: “Señor, a quién iríamos? Tú tienes
palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Santo de
Dios“. (Juan VI, 68 y 69).

La oración por el Papa hace sentir más profundamente la vida cristiana y la


universalidad de la Iglesia, y en cierta manera se completa la obra de la cabeza por
la utilidad y unión de los miembros con ella.

Vigilemos, pues, con el Papa, oremos y sintamos con El la grandeza y


responsabilidad de la Iglesia en este tiempo de tanta trascendencia.

2°) LIMOSNAS
Hemos de colaborar con el Vicario de Cristo en la magna empresa de la
conservación de la fe en los países cristianos y en su difusión a tantos millones de
hombres que todavía no conocen a Cristo. El Sumo Pontífice es el Piloto,
empeñado y sereno y siempre en actividad, que espera la colaboración de toda la
tripulación para llevar adelante la nave.

450
El Gobierno Central de la Iglesia, las Misiones Diplomáticas de la Santa Sede en
diversos países y la obra de la evangelización de las regiones todavía no cristianas
representan cuantiosas inversiones de parte de la Sede Apostólica en el
cumplimiento de tan alto oficio. A esto se añaden las obras de caridad y asistencia
social que sostiene permanentemente en diversos pueblos muy pobres, y el socorro
ocasional, que se repite con mucha frecuencia, dispensado con motivo de
cataclismos y desgracias colectivas que ocurren en el mundo.

Para ello el Papa cuenta solamente con las limosnas que le proporcionan el pueblo
católico y personas generosas. No es cierto lo que se afirma con mucha ligereza y
sin conocimiento de las cosas de que el Vaticano dispone de riquezas cuantiosas.
Como nuestras Diócesis y Parroquias, vive de limosnas: y las obras y su amplitud
dependen de la generosidad de los fieles.

En nombre, pues, de Nuestro Señor Jesucristo, Pastor Supremo de las almas, y de


Su Vicario en la tierra, el Romano Pontífice, pido a los fieles una generosa
colaboración para enviar al Sr. Nuncio Apostólico, quien la remitirá a Roma.

La limosna que se recoja en las Misas del día 29 de Junio y el domingo 2 de Julio
se destinará a este objeto.

Espero que los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, Movimientos de Apostolado


Seglar se esforzarán en promover esta colecta con un gran sentido de Iglesia, y que
los fieles y personas bendecidas por Dios con bienes de fortuna responderán de
manera amplia y digna de la generosidad de esta tierra.

Para orar por las intenciones de Su Santidad Paulo VI e iniciar el año de Fe,
celebraré él domingo de 2 de julio en la Santa Iglesia Catedral a las 6 de la tarde.
Para este acto de la Comunidad cristiana Arquidiocesana invito a los

451
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

representantes de los Movimientos del apostolado Seglar y a los Fieles. Confío que
esta nueva participación en un acto de carácter diocesano resultará esta vez más
concurrida.

Termino esta Circular con una vivísima y especial recomendación de amor y


devoción al Papa, adhesión sin reservas a sus enseñanzas y orientaciones y
respaldo a las grandes obras que El sostiene ahora y proyecta para el porvenir con
el objeto de promover la gloria de Dios, la salvación de las almas y el bien de la
humanidad.

Esta circular será leída el próximo domingo en todas las Misas de hora en los
templos parroquiales, filiales y capellanías de la Arquidiócesis.

Maracaibo, 22 de junio de 1967.

+ Mons. Doctor Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

452
Telegramas del Arzobispo de Maracaibo

con motivo del problema lechero en el Estado Zulia.92

Junio, 27 de 1967.

Dr. Raúl Leoni


Presidente de la República
Miraflores.

Preocúpame grave situación atraviesa este Estado motivo conflicto ganadero.


Economía región y Estados vecinos resquebrájase día a día, agravando ya conocido
problema desinversión petrolera. Como ductor Espiritual este importante
conglomerado e interpretando su sentir, vería complacido sin evitar más e
imprevisibles daños conllevarían ruina empresarios y miseria y dolor miles familias
sectores obreros, pronta y justa solución, única forma asegurar unidad pueblo
venezolano y evitar desaliento esfuerzo hombres han convertido nuestros campos
emporios riqueza para toda Venezuela. Señor Presidente: puedo asegurarle que el
pueblo del Zulia le quedará eternamente agradecido su decisiva intervención para
salvar presente y asegurar porvenir economía sólida y permanente esta entidad.
Señor Presidente: El Zulia como un solo hombre responderá respaldando
instituciones y grandeza nacional con su trabajo y espíritu de empresa. Lo saluda
su amigo, Monseñor Domingo Roa Pérez de Maracaibo.

Es auténtico:

Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

92
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX. Mayo-Junio
de 1967. N° 188, p. 54-55

453
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Junio, 27 de 1967.

Dr. Guillermo Finol Galué


Presidente Sociedad Rural del Zulia.
CIUDAD.

Profundamente preocupado situación viven meritorios empresarios ganadería


zuliana al significarles admiración su larga y titánica labor permítome insinuarles
serenidad y prudencia, en este momento en orden solución favorable ustedes y
economía del Zulia, en mi condición ductor espiritual ofrézcoles mi ayuda y
colaboración en lo que esté a mi alcance y pueda servirles. Amigo, Monseñor
Domingo Roa Pérez Arzobispo de Maracaibo.

Es auténtico:

Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

454
Designación del nuevo Vicario General de la Arquidiócesis
por parte del Sr. Arzobispo de Maracaibo.93

Nos, Doctor Domingo Roa Pérez, Por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica
Arzobispo de Maracaibo.
Al Ilmo. Mons. Medardo Luzardo Romero
Salud y paz en el Señor.
Amadísimo Hijo en Cristo.
Procediendo de conformidad con el Canon 366, Parágrafo 3, hemos determinado
nombrar dos Vicarios generales para el servicio de esta Arquidiócesiss en atención
a su extensión y al crecido número de habitantes que la forma y por las diversas y
múltiples actividades que es necesario desplegar para el mejor servicio de las
almas.
Y como uno de estos oficios está vacante por la elevación al Episcopado de su
titular, el Excmo. y Rvdmo. Mons. Mariano José Parra León, ahora Obispo de
Cumaná, te hemos elegido a ti para ocupar tan alto cargo. Si bien eres muy joven
en relación con la delicada responsabilidad que confiamos a tu persona, sabemos
en cambio que tu preparación, prudencia y demás virtudes sacerdotales que te
adornan hacen esperar de ti que estas cualidades te darán una compensación
ventajosa por la falta de experiencia.
La Iglesia, que por nuestro humilde ministerio te eleva a este alto rango en su
organización jerárquica, te pide fidelidad incondicional a los principios sobre los
cuales se funda y a la disciplina que rige y garantiza su paso por la tierra.
En estos tiempos posconciliares, de renovación mediante la vuelta a las fuentes

93
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX. Julio-
Agosto de 1967 - N° 189, pág. 33-34

455
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

puras, que son la Escritura, la Tradición y la enseñanza del Magisterio basado en


el mensaje de Dios a los hombres bajo la luz y guía del Espíritu Santo pide la
Iglesia a sus hijos sinceridad y firmeza en las convicciones, y con especialidad a los
obreros del Evangelio que son los sacerdotes, y entre ellos se hace mayor la
exigencia y esperanza del Señor hacia quienes ocupan puestos de responsabilidad.
En esta oportunidad te repetimos la recomendación de la Iglesia el día de tu
ordenación: “Que tu doctrina sea medicina espiritual para el pueblo de Dios. Que
el perfume de tu vida sea el placer de la Iglesia de Cristo, para que con la
predicación y el ejemplo edifiques la casa, esto es, la familia de Dios, de suerte que
ni nosotros, por haberte promovido, ni tú por haber tomado tan elevado oficio,
merezcamos ser condenados por el Señor, sino antes bien ser galardonados por
Él”.
Que la gracia de Dios ilumine tus pasos para que puedas rendir el ciento por uno
en la viña del Señor.
Antes de tomar posesión ante Nos y en presencia del Presbiterio Arquidiocesano
la profesión de y prestarás juramento antimodernístico, todavía en vigencia, y la
promesa de guardar con fidelidad el secreto de los asuntos relacionados con tu
oficio.
Dadas, firmadas y selladas en Nuestro Palacio Arzobispal a los quince días del mes
de julio del año del Señor de mil novecientos sesenta y siete.

+Monseñor Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

456
Discurso del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo en la toma de
posesión del Nuevo Vicario General.94

He querido darle especial realce a este acto de toma de posesión por la alta
dignidad de que está investido el Vicario General y el papel tan importante que
juega al lado del Obispo en el Gobierno Eclesiástico.
El Código de Derecho Canónico le señala el segundo puesto en la Diócesis y el
primero en ausencia del prelado y le concede facultades amplias que son
inherentes a su oficio.
Colocado en cierta manera entre el Clero y el Obispo, tiene la delicada misión de
ayudar al Pastor interpretando su espíritu de gobierno, participando de sus
angustias e impulsando con lealtad, decisión y eficacia las empresas apostólicas del
Superior y al mismo tiempo le corresponde recoger el sentir de sus compañeros,
los demás sacerdotes, prestarles colaboración y ayuda en el ejercicio del Ministerio.
Por su posición, media entre el Obispo y el Clero, entre el que dirige el Gobierno
Eclesiástico y los súbditos, entre el Padre y el hijo, el Vicario General viene a
constituir una especie de anillo cuyo material bueno o mediano, precioso o
común, depende en gran parte de la flexibilidad del engranaje diocesano. Cireneo
que ayuda a llevar una cruz, lima que pule asperezas, intérprete que traduce y de
alguna manera encarna el sentir y el pensar de su Superior y compañeros, el
Vicario General es un personaje de vital importancia en el desarrollo de la vida de
la Iglesia en una Diócesis.
De allí el que se haya afirmado que el acierto en su elección constituye ya una
garantía de éxito en el Gobierno Eclesiástico.

94
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX. Julio-
Agosto de 1967 - N° 189, pág. 34-37

457
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Como puede claramente deducirse la Iglesia exige de él especiales cualidades de


ciencia, virtud y tacto a fin de que en el ejercicio de su oficio pueda realizar a
cabalidad las delicadas funciones que se confían a su responsabilidad.
Comúnmente el Vicario General es un sacerdote de edad madura, y en no pocas
Diócesis ejerce tal cargo otro Obispo.
En la hoy Arquidiócesis de Maracaibo, el Vicario General por mucho tiempo fue
Párroco y Provisor, y cuando hubo dos, como es el caso de los últimos años, uno
de ellos ocupó también esos dos cargos a la vez.
Con el presente nombramiento hay una innovación: el nuevo Vicario es un
sacerdote joven, quizá el más joven del mundo en este oficio o por lo menos de
los de menos edad, y va a trabajar a tiempo completo en la alta dirección de la
Iglesia local, sin otra ocupación ministerial.
Aunque su recorrido pastoral ha sido relativamente corto, estoy seguro de que a la
madurez la reemplazará su natural prudencia, esmerada preparación y virtudes
sacerdotales que dan esperanza de esplendor y gloria para esta Iglesia.
Los dos Vicarios formarán una unidad en su colaboración aportando cada uno su
propia experiencia. El Rvdmo. Mons. Olegario Villalobos, meritorio y veterano,
conocedor como el que más de la vida de la Iglesia en el Zulia desde hace tantos
años y avezado apóstol con sus alforjas cargadas de méritos y sensatez y Mons.
Medardo Luzardo, joven en la plenitud de su rendimiento intelectual y físico y
como porta-estandarte de las nuevas modalidades con que hoy la Iglesia se abre
paso, (podrá aportar) el conocimiento del mundo actual y la organización que
exige el ejercicio del apostolado moderno; así nuestra Iglesia ofrecerá el “nova et
vetera” de que nos habla el Santo Evangelio, verdades estables, inalterables y
modalidades nuevas con el aporte de sacerdotes veteranos de ayer y de los que se
abren rutas para continuar la obra cristiana. Así en la Vicaría General se podrá

458
saber de las inquietudes de los jóvenes y de la serenidad de los ya ancianos y
conjugarse el ímpetu de los unos con la calma de los otros, en el reiterado esfuerzo
por la unidad, la comprensión y la fraternidad sacerdotales, que hoy más que
nunca deben ser las características de los que son mensajeros de paz, padres de la
Iglesia y anunciadores del reino celestial.
Amplio campo de acción para estos servidores de la Iglesia en los tiempos pos-
conciliares. Al marcar el Concilio Vaticano nuevos rumbos en la búsqueda de las
almas, en la conquista del mundo para Dios transformándolo de salvaje en
humano y de humano en divino según el lema del gran Pío XII, el primer trabajo
que la Iglesia realiza va precisamente encaminado a los sacerdotes, obreros del
Evangelio, próvidos colaboradores del orden episcopal, quienes bajo la autoridad
del Obispo santifican y rigen la porción de la grey del Señor a ellos confiada,
haciendo visible en cada lugar la Iglesia Universal y prestando eficaz ayuda a la
edificación del cuerpo total de Cristo; ellos son la mano larga de la Iglesia, los
vasos capilares que llevan la vida divina hasta los sitios más apartados del mundo.
El primer desvelo que la Iglesia nos recomienda a los Obispos es atender a los
sacerdotes cuando nos dice “preocúpense, en la medida de sus posibilidades, de su
bien material y, sobre todo, espiritual. Porque sobre ellos recae principalmente la
grave responsabilidad de la santidad de los sacerdotes; tengan, por consiguiente,
un cuidado exquisito en la continua formación de su presbiterio” (MSN N° 7). Así
el Concilio recoge y sintetiza el común sentir de todos los siglos en esta materia.
Decía San Vicente de Paúl “el cristianismo depende de los sacerdotes” y “nada hay
tan grande como un sacerdote”. Por ello exclamaba “oh, hermanos míos, formar
buenos eclesiásticos es la obra más difícil, la más elevada y la más importante para
la salvación de las almas”.

459
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Aludo a esta recomendación del Concilio para expresarles a los dos Vicarios
Generales mi deseo de que tomen especial nota para ayudarme en el servicio del
Clero a fin de que se esmeren en atender y ayudar a los sacerdotes, porción selecta
del rebaño de Cristo.
Ante vacilaciones y justas sorpresas negativas de que han sido o son objetos los
fieles por hechos deplorables es necesario que se levante la figura auténtica del
clero, se tonifique y coordine su labor tan meritoria, el pueblo fiel podrá darse
cuenta de que el sacerdocio católico continúa siendo, no obstante la presencia de
casos aislados que al fin y al cabo confirman la regla, un mensajero de paz, de bien
y de salvación; y su palabra, serena e impávida, infunde luz y aliento en las almas,
y con su predicación y su ejemplo eleva, educa y lleva multitud de personas de
ambos sexos y de toda edad y condición social a la práctica de las más esclarecidas
virtudes.
Todos los beneficios que la civilización cristiana ha traído al mundo se deben, al
menos en su raíz, dice el Papa Pío XI, a la palabra y a labor del sacerdocio católico.
Y nuestros sacerdotes de hoy son los dignos sucesores de las otras épocas con
plena conciencia de lo que pide el signo de los tiempos.
Quiero igualmente recomendar al Presbiterio Arquidiocesano veneración, respeto
y sacerdotal obediencia para los dos Vicarios, puestos por la Iglesia en un sitial tan
importante para el servicio de la comunidad cristiana.
La obediencia y unión con el Superior es y será siempre una fuerza insustituible
en la Iglesia y por ella supera los recursos más formidables de dinero y
organización de que disponen otras instituciones.
Ante vosotros, fieles aquí reunidos, aparece el grupo pequeño de sacerdotes, pero
poderoso por la gracia del Señor a quienes la Iglesia ha encomendado la atención
inmediata de viuestras almas. Orad por ellos, porque no en pocas ocasiones son

460
piedras de contradicción, objeto de ludibrio y hasta de desconfianza. Pero estad
seguros de que su palabra, su obra divina, su inmolación permanente son para
vosotros garantia y camino hacia Dios.
Respetadlos, no los juzguéis porque eso corresponde al Señor como enseña San
Pablo.
Al reestructurar la Curia Arquidiocesana con la incorporación de un sacerdote
joven estoy testimoniando cómo la Iglesia tiene plena confianza en sus sacerdotes
de toda edad; y aquí se ofrece el espectáculo de renovacion de cuadros al presentar
junto al anciano de largo recorrido con la iluminación de las obras buenas y la fe
sin alteraciones al joven, que, enhiesto y sereno dice como el Apóstol: “en tu
nombre lanzaré la red”. Y es fiel al Señor para coronar con su gracia la voluntad
de servicio.
Señor, al terminar estas palabras te pido luz y especial asistencia para mi Clero a
fin de que sienta y viva profundamente el estupendo don de su sacerdocio,
infunde respeto y confianza en el pueblo hacia los que son sus pastores, y suscita
muchas vocaciones en esta comunidad para que nunca falten tus ministros, que
son luz del mundo y sal de la tierra, según tú lo enseñaste y lo confirma la
experiencia de 20 siglos.
Maracaibo, 15 de julio de 1967.

+Monseñor Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

461
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Homilía del Excmo. Sr. Arzobispo en la Ordenación

del nuevo Presbítero José Severeyn.95

Amadísimos hijos:

Se está desarrollando una ceremonia imponente en esta basílica, que es centro de


fe y devoción a María Santísima. Dos jóvenes zulianos constituyen el motivo
principal de este rito sagrado.

El uno recibió la Primera Tonsura mediante la cual queda incorporado a la vida


clerical. Haciéndose miembro de esta milicia espiritual, especie de ejército pacífico
ordenado a la difusión y defensa del Reino de Dios, ha escogido al Señor por su
herencia.

La Iglesia le coloca hoy en el primer peldaño de una subida, que ha de ascender


paulatinamente en edad, ciencia, madurez y virtud. Tenemos un nuevo clérigo,
vale decir, una esperanza más concretándose para esta porción del rebaño del
Señor.

Con el corte del cabello y la investidura de la Sobre-pelliz se indica de manera


externa y visible la separación del mundo, de los negocios y afanes temporales y de
la vanidad humana, para entregarse totalmente a las cosas de Dios, al cultivo
asiduo y vigilante de la santidad y la justicia.

Del joven recién iniciado en la vida clerical se ha de decir lo que el Evangelio nos
refiere de Cristo Nuestro Señor, supremo modelo de todo fiel y con mayor razón
de todo eclesiástico: “progresaba en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios
y los hombres” (Lucas 2,52).
95
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX. Julio-
Agosto de 1967 - N° 189, pág. 37-43

462
El otro joven acaba de ser ordenado sacerdote hace apenas unos minutos y como
los reyes y profetas de la antigüedad fue ungido con óleo santo en señal de su
elevación a un rango en cierta manera superior al de los ángeles. Llegando a este
altar, después de larga y esmerada preparación, se presentó con la misma consigna
del profeta: “Heme aquí, envíame” (Isaías 6,8). Y la Iglesia santa, por medio de mi
humilde ministerio le dice en respuesta las mismas palabras de Cristo a sus
Apóstoles: “Como me ha enviado el Padre, también yo os envío a vosotros” (Juan
20,21), con la altísima finalidad de ir al mundo entero y predicar el Evangelio a
toda la creación. (Marcos 16,15).

El sacerdote es una prolongación de Cristo, más aún, es el mismo Cristo que se


encarna en cierta manera en cada nuevo ordenado, por ello dice el gran Apóstol
San Pablo de sí “pero vivo, no ya yo, sino Cristo vive en mí” (Gálatas 2,20).

Cada ordenación es como un nuevo Belén cuando Cristo nace una vez más y
sobre el altar se canta el himno de los Ángeles de Gloria a Dios en lo más alto de
los cielos y paz a los hombres de buena voluntad. El sacerdote rinde culto a Dios,
y reconciliándole los hombres anuncia el reino celestial.

Él es el obrero del Evangelio, el mensajero de una enseñanza de paz y concordia,


el vaso capilar que lleva la savia divina hasta el más humilde cristiano. En el orden
establecido por Cristo, sin sacerdotes no hay Iglesia, porque ha querido que sean
hombres escogidos entre los demás y dotados con poderes extraordinarios quienes
ofrezcan dones y sacrificios por los pecados, capaces de ser indulgentes con los
ignorantes y extraviados, estando ellos también cercados de flaquezas.

Como la madre al borde la cuna contempla entusiasmada a su hijo recién nacido


para quien sueña triunfos en la vida, así la Iglesia hoy se regocija con este nuevo
sacerdote, hijo predilecto, al cual confía el magno honor de llevar su nombre, sus

463
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

inquietudes y dilatar sus conquistas de justicia, santidad, amor, comprensión y


salvación.

Si la familia se proyecta en el tiempo y el espacio, por sus hijos, al Iglesia de Dios


se dilata, santifica, ilumina, eleva y dignifica a los hombres por el sagrado oficio de
su clero distribuido convenientemente por los diversos grados del orden, desde el
Romano Pontífice, Cabeza y Guía Supremo, hasta el más apartado cura de aldea
en actitud de servicio para sus hermanos en la fe. Por los sacerdotes la Iglesia llega
hasta las tierras apartadas de misiones, a las selvas donde todavía no se ha
encendido la luz de la civilización para llevar junto con la doctrina de Cristo las
conquistas del progreso.

Tal relación guarda el desarrollo de la Iglesia con la condición de sus sacerdotes


que el florecimiento o retraso de la vida cristiana se mide en la práctica por el
mayor o menor esplendor de las virtudes sacerdotales.

Si bien es cierto que los sacramentos obran por su específica eficacia,


independientemente de la calidad del ministro, y la palabra de Dios tiene su
propia energía para iluminar y promover obras buenas, sin embargo la calidad del
ministro influye poderosamente en el ánimo y disposición de los fieles. De allí que
la Escritura nos presenta a Cristo primero como dechado de virtudes y luego
como mensajero de una buena nueva. “Hizo y enseñó” nos dice de Él San Lucas y
el mismo orden de procedimiento dejó a los Apóstoles, y por ellos a todos los
sacerdotes al decirles “ejemplo os di, para que, como yo hice con vosotros, así
vosotros lo hagáis”.

El sacerdote no solo es ministro sino un verdadero testigo de otra vida más que la
terrena, comenta el Concilio Vaticano II. O sea, que debe, como enseña Santo
Tomás, contemplar y asimilar el sentido cristiano, para luego llevarlo a otros. De

464
aquí que el Concilio Vaticano II refresque y recuerde la recomendación del
Apóstol San Pablo: “Pensad en cuanto hay de verdadero, de puro, de justo, de
santo, de amable, de laudable, de virtuoso, de digno de alabanza” (Phil, 4,8).

La primera gran predicación sacerdotal y el gran motor del apostolado es la


santidad. En la bellísima exhortación leída antes de la ordenación, la Iglesia dijo a
la comunidad cristiana: “Con gran temor, en verdad, es preciso subir a tan alto
grado y cuidar que los escogidos sean recomendables por una sana sabiduría
celestial, costumbres puras y larga práctica de la virtud”.

De allí el cuidado verdaderamente extremado y maternal que pone la Iglesia en la


formación de sus sacerdotes y el regocijo con que reviste la ceremonia de la
Ordenación. Qué exhortaciones tan llenas de unción, qué recomendaciones tan
sabias para el joven clérigo que espera de rodillas tembloroso el momento del paso
definitivo, que lo marcará con el sello indeleble para toda la eternidad. Tú eres
sacerdote eternamente.

Después de estas consideraciones generales yo quiero destacar dos aspectos


sacerdotales sumamente necesarios en estos tiempos:

I. MAESTRO DE VIDA
El sacerdote es por vocación y consagración un verdadero maestro.

Como Cristo envió a sus Apóstoles, así la Iglesia confía a sus sacerdotes la
distribución de las enseñanzas contenidas en la Sagrada Escritura, y que la Iglesia
va explicando a lo largo de los siglos. De allí saca los remedios y soluciones a los
problemas que afligen a la humanidad. Los Apóstoles entendieron y practicaron
en forma incansable la orden del Divino Maestro, llamado así por su predicación
constante.

465
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Cuando los sanhedritas les amenazaron que no hablasen palabras ni enseñasen en


el nombre de Jesús, ellos respondieron valientemente “nosotros no podemos dejar
de hablar lo que vimos y oímos”. (Actos, 4-20).

Con la predicación se edifica la casa de Dios, según afirma el Pontifical romano


en la ceremonia de la Ordenación. El sacerdote desde el púlpito, el confesionario,
en la catequesis, la prensa, la radio, en todo momento, ya oportuna e
inoportunamente difunde la palabra de Dios, que es luz para las almas, fuerza para
las voluntades, alimento para los espíritus que no descansan hasta llegar a Dios.
Esa palabra santa que “es viva y eficaz y más penetrante que cualquier espada de
dos filos”, que llega hasta los pliegues mismos del alma, suscita heroísmos en
todos los órdenes sociales y conquista multitud de almas generosas dispuestas al
máximo ejercicio de la bondad.

En esta labor de capital importancia, el sacerdote puede verse presionado por


asechanzas de un doble género. La amenaza que va desde la intimidación hasta la
misma muerte pasando por los horrores de la cárcel, o las lisonjas, los intereses
creados, y el respeto humano ante un mundo que se mueve de espaldas a la cruz
de Cristo.

En estos tiempos pos-conciliares, de revisión y expectativa, están surgiendo pseudo


profetas, falsos cristos, que tratan de presentar una doctrina mutilada con el
pretexto de renovación. Es lo que P. Santo Paulo VI acaba de alertar al Congreso
Teológico de Toronto por medio de una Carta del Cardenal de Estado, Amleto
Cicogniani, cuando dice: “insidias y peligros de toda clase que, desde dentro y
desde fuera, amenazan la vida intelectual y moral de los pueblos de Dios y pueden
provocar en ellos errores, desviaciones en las costumbres, daños en la disciplina y
fracturas en conjunto social”.

466
Por ello, joven sacerdote, recién ungido, sacerdotes de todas las edades aquí
presentes en esta nobilísima asamblea, yo os repito en nombre de la santa Madre
Iglesia con el Apóstol S. Pablo “Pero, aun cuando nosotros o un ángel bajado del
cielo os anuncie un Evangelio fuera del que hemos anunciado, sea anatema.
Como antes lo tenemos dicho, ahora también lo digo de nuevo: si alguno os
anuncia un Evangelio diferente del que recibisteis, sea anatema”. (Gálatas, 18).

En esta hora de no pocas confusiones, en que aparecen intérpretes de la doctrina


revelada diferentes a la de la Iglesia de todos los tiempos, cuyo tesoro quedó
enriquecido, no abrogado con el Concilio Vaticano II, miremos a Roma, que es
columna y fundamento de la verdad, oigamos al Pedro viviente, Paulo VI, Vicario
de Cristo, que recibió la potestad de confirmar a los hermanos en la fe. Ay de
nosotros si nos separásemos de ese faro luminoso!; nos convertiríamos en ciegos,
conductores de otros ciegos para caer en el abismo del error y la perdición.
Nuestra doctrina habría dejado de ser medicina del pueblo de Dios.

Estudiemos y meditemos constantemente la palabra divina y su explicación


ofrecida por el Magisterio Infalible de la Iglesia, para luego llevarla desatada de
todo error y compromiso humano a la comunidad santa de Dios.

II. LA OBEDIENCIA DEL SACERDOTE


Joven sacerdote al final de esta Misa, pocos momentos antes de despedirte
teniendo tus manos consagradas, convertidas en cuna donde Cristo nacerá todos
los días, entre las mías que te transmitieron el sacerdocio, yo te preguntaré
solemnemente en nombre de la Iglesia, madre tuya y mía. “Prometes a mí y a mis
sucesores respeto y obediencia?” Y tú responderás “Prometo” y sellaremos ese
pacto con un ósculo en la mejilla, y a la vez desearé que la paz del Señor que
supera toda ponderación te acompañe siempre, la paz del alma, esa paz que el

467
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

mundo no puede dar, que es un preanuncio del cielo, ye es testimonio de una


conciencia inundada por la gracia y amistad de Dios.

Quiero insistir en la necesidad de la obediencia. Medita hijo mío en las palabras


del gran Padre Apostólico San Ignacio mártir: “Nada sin el Obispo”. La unión con
el pastor Diocesano es garantía para el sacerdote. Ningún sacerdote fiel a su
Obispo en comunión con el Papa fracasó en la vida. Pues al Obispo se aplican con
toda propiedad las palabras de Cristo nuestro Señor “El que a vosotros oye, a mi
me oye; y el que a vosotros desecha a mi me desecha”. (Lucas 10,16).

La virtud de la obediencia produce agilidad y eficacia a la sagrada milicia del


Orden Sagrado. Compactados y jerarquizados de mayor a menor los ministros le
dan un aspecto de verdadera familia a la vida eclesiástica en que cada uno se
mueve de conformidad con las necesidades y exigencias eclesiales y todos trabajan
para el mismo Padre celestial.

Hace poco el Santo Padre Paulo VI decía que hoy más que nunca la Iglesia
necesita la obediencia como verdadero obsequio del entendimiento, porque “el
principio de autoridad está gravemente socavado afirmaba Pío XII. Es
absolutamente necesario que el sacerdote, firme en los principios de la fe,
considere y acepte la autoridad no solo como baluarte del orden social y religioso,
sino también como fundamento de su misma santificación personal”.

En nuestro siglo la Santa Iglesia ofrece una verdadera legión de sacerdotes de


todos los oficios que no solo han demostrado fidelidad y prontitud en la ejecución
de las disposiciones de los Superiores en la actividad ordinaria. Muchos han
estado en la cárcel o siguen allí por su respeto y acatamiento a la autoridad
eclesiástica legítimamente constituida. Y no pocos han muerto como verdadera

468
hostia blanca e inmaculada por asemejarse a Cristo que fue “obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz” (Phil. II,8).

Cuando la anarquía crece y el libertinaje cunde como una epidemia, la disciplina


eclesiástica vivida por motivos sobrenaturales en un sentido verdaderamente
religioso, es una lección saludable para el mundo y una garantía del éxito de la
misión que ella desempeña.

“La obediencia que arranca de motivos de fe, se vuelve escuela de humildad


evangélica, hace participar al obediente de la sabiduría, de la unidad, de la
edificación, de la caridad, que sostiene al cuerpo eclesial”.

“En cambio el espíritu de independencia, de crítica, de rebelión, no está de


acuerdo con la caridad animadora de la solidaridad, de la concordia, de la paz en
la Iglesia”, enseña Paulo VI.

Amadísimo hijo en Cristo y benjamín del Clero Arquidiocesano, termino estas


consideraciones con las palabras tomadas del Pontifical Romano, que hace poco
leí: “guarda en tus costumbres, la integridad de una vida santa y pura. Comprende
lo que haces, imita lo que tratas… que el perfume de tu vida alegra esta Iglesia de
Cristo en Maracaibo”.

Venerables sacerdotes aquí reunidos, la solemnidad de este rito que incorpora a


vuestra familia presbiteral un hermano más, os haga vivir intensamente el día de
vuestra ordenación; bendecid al Señor por el don inmenso de vuestro sacerdocio,
reiterad vuestra voluntad de consagración a Dios de aquella memorable jornada.

Amadísimos hijos y colaboradores: la suerte espiritual de este pueblo depende en


gran parte de nosotros, y du devoción y pureza de costumbres aumentará en la

469
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

medida de nuestra inmolación, espíritu de fe, desprendimiento de los intereses


materiales, testimonio vivido y sentido del orden sobrenatural.

Este pueblo con grandes disposiciones para el cristianismo nos quiere hombres de
Dios, generosos, comprensivos, virtuosos, verdaderos embajadores suyos ante el
Señor.

Recordad lo que dice el Concilio Vaticano II: “La ansiada renovación de toda la
Iglesia en gran parte depende del ministerio sacerdotal animado por el Espíritu de
Cristo”

Honorable Asamblea Cristiana: yo pido para vuestros sacerdotes respeto, amor,


comprensión y ayuda a la obra gigantesca de bien, que se desarrolla en medio de
tantas dificultades. Orad por ellos, pedidle al Señor su santidad, porque el mejor
don que el Señor puede conceder a un pueblo es un sacerdote santo, como el más
grande castigo es la depravación del estado eclesiástico, que es causa principal de
la ruina de la Iglesia, dice San Vicente de Paúl.

Pidamos sacerdotes santos para un pueblo santo, y ese pueblo será


verdaderamente pueblo de Dios.

Señor, dadnos muchos sacerdotes santos.

Maracaibo, 26 de agosto de 1967.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

470
Carta Pastoral del Arzobispo de Maracaibo con motivo de los 25 años

de la Coronación Canónica de Ntra. Sra. de Chiquinquirá.96

Nos, Doctor Domingo Roa Pérez. Por la Gracia de Dios y Autoridad de la Santa
Sede Arzobispo de Maracaibo. Al Venerable Cabildo Arquidiocesano, al Consejo
Presbiteral, Clero Secular, Religiosos y Religiosas, Movimientos del Apostolado
Seglar, Asociaciones Piadosas y Fieles de la Arquidiócesis. Salud, Paz y Bendición
en el Señor.

Amadísimos hijos:

Dentro de pocos días se celebrarán las Bodas de Plata de la coronación canónica


de la milagrosa Imagen de Ntra. Sra. de Chiquinquirá.

Aquel imponente acontecimiento, cuyo recuerdo conmueve esta ciudad, ha


ejercido poderoso influjo en la vida religiosa, y aún social del Zulia.

Ha sido nuestro propósito aprovechar el Año Jubilar para incrementar la devoción


a la Santísima Virgen de Chiquinquirá, como uno de los medios más preciosos de
renovación cristiana e instrumento de paz social y unión del pueblo zuliano.

El programa de festejos se desarrolla en tres etapas, que concluyen el día de la


Fiesta Patronal, en la forma siguiente:

I. PEREGRINACIONES A LA BASILICA
Durante todo el Año Jubilar han estado desfilando por el Santuario Mariano
nutridos grupos de fieles venidos de todas las parroquias de la Arquidiócesis bajo
la dirección de sus respectivos Párrocos a rendirle especiales homenajes a la Virgen
Santísima.
96
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX.
Septiembre-Octubre de 1967 - N° 190, pág. 5-9

471
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Ha sido realmente consolador el entusiasmo y fervor con que tantos peregrinos


van llegando cada día al Santuario. A las parroquias se han unido las
Peregrinaciones formadas por grupos especiales como son los Movimientos de
Apostolado Seglar, Escuelas, Liceos, etc., que con motivo de fechas especiales de
sus Institutos, han incluido como número del programa una visita a la Basílica
para presentarle pleitesía a la Virgen Santísima. Las Peregrinaciones a lugares
sagrados y sitios en que la Divina Providencia hace más sensibles sus favores son
tan antiguas como la Iglesia misma. Y ellas contribuyen a que los cristianos se
enfervoricen más. Cuanto más instruido se está, tanto más se conoce que la
piedad necesita ser ayudada por los sentidos. La visita, en nuestro caso, a una
Imagen tan antigua y milagrosa, encerrada dentro de un cofre fabricado con los
exvotos de miles de personas que sintieron la protección de maría y la entrada a
un estupendo templo, testigo de la fe y generosidad del pueblo zuliano, estimulan,
sin duda, a la práctica del bien y a la consolidación en la fe.

Creemos con toda sinceridad que ese desfile ante el trono de Ntra. Sra. de
Chiquinquirá remozará la devoción y elevará cada día más el sentido cristiano de
la vida en los devotos de María bajo este admirable título.

II VISITAS A LAS PARROQUIAS DE LA CIUDAD


Estas Peregrinaciones a la Basílica fueron una especie de preparación para el
recorrido triunfal de la Sacra reliquia por la ciudad. En un principio se pensó
llevarla a todas las Parroquias de la Arquidiócesis. Pero, temiendo que tan largo
recorrido pudiera causar dalos a la sagrada Imagen que ya ha sufrido deterioro por
su antigüedad, resolvimos limitar la gira a las parroquias de Maracaibo.

En cumplimiento de lo programado la milagrosa Imagen saldrá en solemne


Procesión de la Basílica el día 18 de octubre para visitar los templos parroquiales

472
de Maracaibo, aún las pequeñas capillas que actualmente sirven de sede a las
parroquias en formación.

Y permanecerá en cada una de ellas solemnemente expuesta al culto durante 24


horas. Señalamos como actos especiales del programa durante ese tiempo la
asistencia a la Misa, la recepción de los sacramentos de Penitencia y Eucaristía y
recitación del Santo Rosario. Ojalá aprovechen esta oportunidad los hogares mal
constituidos para santificar su unión mediante la recepción del sacramento del
matrimonio. Precisamente la única vez que aparece la intervención milagrosa de
María en el Evangelio fue para ayudar a un matrimonio que se hallaba en
dificultades el día de su boda. Ella se sentirá muy complacida al dejar a su paso
por Maracaibo muchos hogares convertidos en pequeñas iglesias por la elevación
que da este gran sacramento, cuyo desprecio trae tantísimos males a la sociedad.

El verdadero obsequio a la Santísima Virgen consiste en una auténtica renovación


de la vida cristiana en el orden individual, familiar y social, y con la vuelta a Dios
por el arrepentimiento de los pecados. Estos son los frutos por Ella anhelados;
toda la obra de María Santísima en relación con los hombres va encaminada a su
elevación moral y religiosa para lograr este altísimo objetivo multiplica los favores
de todo género para despertar confianza en los hombres. Los santuarios que se
erigen por todo el mundo son exteriorizaciones del interés de María por la
humanidad al acercarse a Ella de tantas maneras.

Este primer recorrido de Ntra. Sra. de Chiquinquirá por la ciudad de Maracaibo


ha de quedar marcado por una estela luminosa de fervor, de caridad, austeridad
de vida y fraternidad. Ntra. Sra. de Chiquinquirá más que las flores que se
marchitan quiere las virtudes que permanecen y por encima de las grandes

473
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

manifestaciones desea la expresión de un sentido moral en las costumbres, las


profesiones, los negocios, las empresas y la conducta de sus hijos.

Si le ofrecemos estos trofeos a lo largo de su recorrido volverá complacida a su


trono de misericordia y bondad para continuar el nobilísimo oficio de
dispensadora de gracias y celestiales dones.

III TRIDUO PREPARATORIO


La última etapa de homenajes se desarrollará en la Basílica misma al regreso de la
sacratísima Imagen de su gira por la ciudad.

El 14 de noviembre saldrá del templo madre, la Santa Iglesia Catedral, para volver
a la Basílica, lugar que Ella escogió con visibles señales para convertirlo en sitio de
dispensa de grandes favores.

Con este gran desfile comenzarán los últimos actos del programa preparados para
exteriorizarle a la Santísima Virgen el amor del pueblo zuliano y su
agradecimiento por todos los beneficios que Ella ha derramado sobre esta región,
está concediendo y dispensará en el porvenir. Todos plenamente confiados hemos
puesto nuestra suerte en sus manos.

Durante este triduo inmediato a la Fiesta se tendrán especiales instrucciones


acerca de la devoción mariana, el sacerdocio católico y la familia cristiana, célula
fundamental de la comunidad civil y eclesial.

Con tal motivo pediremos en forma solemne, insistente y con toda la angustia que
embarga nuestras almas por tres grandes necesidades: el aumento y perseverancia
de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la santificación de la familia, tan herida
por los vicios del divorcio, el amor libre y el concubinato y la paz de Venezuela y
del mundo.

474
Estos tres días han de ser jornadas de oración y sacrificio. Lejos de nosotros el
convertir estas fiestas en ocasión de más pecados, irreverencias y desórdenes que
son motivo de castigo de la divina justicia inicuamente provocada por tanto
materialismo.

Para estas grandes jornadas marianas la ciudad de Maracaibo tiene que


transformarse en un templo de oración y reparación. Esto es lo que realmente
agrada a la Santísima Virgen y traerá la verdadera alegría y el remedio a tantas
necesidades que estrujan a multitud de personas que sufren angustias y
privaciones de diversos géneros.

Durante esta temporada seremos espectáculo ante tantos visitantes que vienen de
otros lugares a participar de las solemnidades. Que nuestra fe aparezca clara y
diáfana y nuestras costumbres dignas de quienes tienen a la reina del Cielo como
abogada, norte y guía de su vida.

Procuremos conservar el carácter sagrado, religioso y espiritual de las fiestas de la


Chiquinquirá como lo han sido durante los siglos de existencia que llevan. Así lo
hicieron nuestros mayores; es deber nuestro seguir su camino. Sean estas
celebraciones una verdadera explosión de religiosidad para gloria de Dios, y honor
de María Santísima y bien de las almas.

El Eminentísimo Señor José Humberto Cardenal Quintero ha tenido a bien


aceptar la invitación que le hiciéramos para venir a realzar con su presencia las
fiestas de este año. Él tendrá la Solemne Pontifical y la homilía del día 18. Otros
señores obispos estarán también presentes en tal oportunidad.

DISPOSICIONES

475
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Nos permitimos dictar algunas disposiciones que creemos convenientes para darle
el mayor realce a las festividades en honor de Nuestra Señora de Chiquinquirá,
Reina y Señora del pueblo zuliano.

1°) La Fiesta se celebrará en todas las Iglesias de la Arquidiócesis, presidida por un


solemne triduo durante el cual se tratará los mismos temas de que hemos hablado
en esta Carta. Y con especial solemnidad en las parroquias foráneas.

2°) Se invitará a los fieles a la recepción de los sacramentos de Penitencia y


Eucaristía y a la asistencia a la Santa Misa.

3°) Durante el recorrido de la Virgen Santísima por la ciudad se evitará


absolutamente que frente al templo o capilla en donde esté la Sagrada Imagen
expuesta al culto haya kioscos y ventas de cualquier género que dan un aspecto de
celebración profana y apartan a los fieles de la oración y el recogimiento.

4°) Las limosnas y contribuciones de los fieles para la Santísima Virgen de


Chiquinquirá que se recojan durante la gira se destinarán en la forma siguiente:
una parte para el Seminario Arquidiocesano que es la obra fundamental de la
Iglesia, ya que sin Seminarios no hay sacerdotes, y sin sacerdotes no hay
cristianismo; la otra parte para la edificación de capillas en las barriadas humildes,
tan necesitadas de asistencia religiosa. La Virgen quedará muy contenta si los fieles
contribuyen a estas obras tan importantes para la vida católica y desarrollo de la
religión en nuestro ambiente. Los Párrocos y las Juntas por ellos constituidas
cuidarán de estas colectas.

Pedimos a los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, Movimientos del Apostolado


Seglar y Asociaciones Piadosas realizar un decidido esfuerzo a objeto de que tanto

476
la gira de la Imagen de Ntra. Sra. de Chiquinquirá como las Fiestas Patronales
revistan la mayor solemnidad espiritual conservando su sentido religioso.

Estas nuestras Letras serán leídas en todas los templos de la Arquidiócesis el


primer día de fiesta después de que se reciban.

Dadas, firmadas y selladas en Nuestro Palacio Arzobispal el día 29 de septiembre


de 1967. Fiesta de San Miguel Arcángel.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo.

Pbro. Antonio Labiano V.


Canciller-Secretario

477
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Radiomensaje del Excmo. Sr. Arzobispo anunciando el inicio de la

peregrinación con la Sagrada Reliquia de Ntra. Sra. de Chiquinquirá.97

Dentro de pocas horas saldrá de la Basílica de Ntra. Sra. de Chiquinquirá la


Sagrada Reliquia para realizar la anunciada gira por las parroquias de la ciudad.

Este recorrido encarna un singular acontecimiento religioso para la ciudad de


Maracaibo y todos esperamos confiadamente que se traducirá en abundantes
frutos espirituales.

Cuando ya las puertas del hermoso templo se abren para dar paso a la imagen
bendita, yo quiero invitar al pueblo zuliano a que elevemos una oración de
agradecimiento al Señor por las gracias extraordinarias que ha derramado sobre
esta tierra por la intercesión de María Santísima de Chiquinquirá, y a saludarla en
la Imagen preciosa, don de la Reina del Cielo, con las palabras pletóricas de gozo
de Santa Isabel: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre y de
donde a mí que venga la madre de mi Señor a mí?

La Virgen Santísima escogió al Zulia entre muchos otros pueblos y comarcas para
regalarle esta milagrosa Imagen por cuyo medio difunde grandes favores a los hijos
suyos de esta región: aquí se ha levantado un trono especial de misericordia, un
foco de luz celestial, un centro de esperanza y de consuelo, para los que luchan
frente a tantas dificultades y buscan la paz en este mundo y la salvación para la
eternidad.

97
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX.
Septiembre-Octubre de 1967 - N° 190, pág. 9-11.
Mons. Domingo Roa Pérez, el 18 de octubre de 1967, por La Voz de La Fe, se dirigió al Pueblo del Zulia
anunciando el inicio de la Peregrinación con la Sagrada Reliquia de Ntra. Sra. de Chiquinquirá.

478
Ahora sale de ese Nazaret local, que se llama la Basílica, para visitar a sus hijos y
llevarlos a Cristo, que es el camino, la verdad y la vida.

Como en los días de vida en Palestina va a recorrer caminos bajo el sol ardiente y
al aire libre en busca de los suyos, de los cristianos zulianos, para entregarles un
mensaje de retorno a Dios, de intensificación de la fe y vida cristiana.

Ella va a hablar a las almas, va a avivar el sentido religioso, quizá un poco apagado
por los quehaceres de la vida, la angustia del tiempo y la búsqueda del espacio
vital.

Su palabra que no se percibe con los oídos, pero que resonará en las conciencias,
es la misma de Cristo, del fruto santo que lleva en sus brazos: “buscad primero el
reino de Dios y su justicia, que las demás cosas se os darán por añadidura”.

Yo quiero insistir una vez más en el carácter sagrado y sobrenatural de esta visita.
Ella constituye un llamamiento amplio y solemne para confesar públicamente la fe
en Dios, en María Santísima como instrumento por donde bajan todas las gracias
de Dios y suben nuestras oraciones al Señor, una aceptación gozosa de los
principios cristianos y normas de vida que emanan del Evangelio y que la Iglesia
predica al mundo.

Esta gira da la oportunidad de rendirle especiales cuidados a María, proclamar su


grandeza y acrecentar la devoción mariana, como el distintivo del verdadero
católico. Durante estos días el Señor misericordioso y como una manifestación de
su amor a la Virgen Santísima concederá singulares luces a las almas que viven en
camino de perdición para que vuelvan a la senda del bien.

Yo estoy seguro de que durante estas jornadas especialmente todo el Zulia se


conmoverá como una sola persona por este desfile imponente. Ella es la gloria de

479
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

esta ciudad, la alegría de los zulianos y el honor de este pueblo, del que el nombre
de la Virgen Santísima de Chiquinquirá hace vibrar como un solo corazón.

Que resorte tan poderoso para hacer un Zulia verdaderamente grande es esta
devoción a la Chiquinquirá! Aprovechemos la oportunidad para sembrarla más
honda, tan profunda, que decir zuliano y fiel devoto de María Santísima de
Chiquinquirá sea una misma cosa.

Sí pueblo zuliano, te exhorto a que ames siempre, y cada vez más, a la Virgen
María, Nuestra Señora. ¿Quieres escapar de todos los peligros, no sucumbir en las
adversidades, ser consolado en las pruebas y llevar sin desmayo la carga de cada
día? ¿Quieres estar estrechamente unido a Cristo, a su gracia y a su salvación?
Venera, ama, imita a su purísima, dulcísima y poderosa Madre. Es una gracia muy
grande, un beneficio insigne de la Bondad divina, el tener devoción a esta Virgen
bendita, confiarse en Ella, poner por medio de Ella la esperanza en Dios, y desear,
en fin, imitar sus virtudes.

La generación presente emulará las generaciones pasadas en este amor a la Virgen


Santísma del Rosario de Chiquinquirá. Y va a demostrar que este tesoro, que da
más energía a neustro petróleo, más fecundidad a la tierra, más espíritu de
empresa a nuestros hombres y mujeres, se conservará incólume, más aún
enriquecido por el aumento de una sincera vida cristiana, y que El Zuliano será
mariano como la esencia misma de su carácter.

Virgen Santísima de Chiquinquirá, a la puerta de la Basílica, a tus plantas


virginales coloco esta petición: socorre a los pobres, da trabajo a los desempleados,
ayuda a los que se sienten acobardados por las dificultades, consuela a los
afligidos, derrama tus bendiciones sobre este pueblo, salva las familias, conserva
incólume la juventud, da prosperidad a las empresas y planes de trabajo, públicos

480
y privados, que son fuente de vida para tus hijos, santifica a tu clero, suscita
vocaciones sacerdotales y religiosas, y promueve la pureza de costumbres.

Virgen Santa, Madre y Abogada nuestra, difunde a tu paso el perfume de tus


virtudes que faciliten el desarrollo de un ambiente cristiano.

Este pueblo tuyo vestirá de gala sus calles y avenidas y adornando sus hogares
cantará tus glorias, plenará los templos en actitud de oración y penitencia. Óyelo,
ayúdalo y dale gusto y estimación por las grandes verdades que se relacionan con
cosas de Dios y el destino eterno de los hombres. Espiritualízalo, sé maestra y guía,
Reina como soberana y dirígelo por los caminos de la verdadera grandeza, en la
justicia, la paz y la fraternidad cristiana.

Que al regreso a tu hogar de la Basílica traigas el precioso fruto de una profunda


renovación cristiana de la ciudad de Maracaibo.

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, ruega por nosotros que acudimos a
ti con toda la confianza que nos inspira tu dulce condición de Madre.

Maracaibo, 18 de octubre de 1967

+ Mons. Doctor Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

481
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Año 1968

Mensaje del Excmo. Sr. Arzobispo con motivo del aniversario del

Diario Católico La Columna.98

Salud, Paz y Bendición en el Señor.

Amados Hijos:

Un día como hoy, hace precisamente 44 años, salía el primer número del
diario católico “LA COLUMNA”, que fundó el Excmo. Sr. Marcos Sergio
Godoy, Obispo del Zulia.

El antiguo Director de “La Religión”, elevado a la dignidad del Episcopado,


acarició desde el primer momento la idea de tener un periódico católico como
instrumento de su labor apostólica.

Sorteando dificultades, apurando amarguras y viviendo pobrezas LA


COLUMNA en su ya larga historia ha rendido una labor no despreciable,
estando al servicio de la Iglesia, también ha trabajado con sinceridad y lealtad
por los intereses legítimos del Zulia.

Muchas personas, comprendiendo a cabalidad la misión de la prensa católica y


las dificultades que se le oponen, la han ayudado generosamente, y en
repetidas ocasiones de grave situación económica, han aportado
colaboraciones especiales para respaldar y sostener el vocero católico. Otras,

98
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XXXIX Noviembre-
Diciembre de 1967. N° 191. pág. 5-7

482
dándole oportunidad con encargos tipográficos, anuncios y demás actividades
propias del ramo, le han permitido ganarse con su propio esfuerzo el pan
difícil de cada día para hacer frente a los compromisos comerciales.

Haciendo un balance con motivo del nuevo aniversario, LA COLUMNA


considera que, no obstante su modesta presentación y limitado tiraje, ha realizado
una labor tesonera en defensa del sentido cristiano de la vida y servicio de la
sociedad.

Al saludar en esta fecha aniversario al Director, Pbro. Lic. José Joaquín Troconis,
a sus colaboradores en la Administración, Redacción, elaboración y distribución
del periódico, a los anunciadores, favorecedores y suscriptores, les agradezco en
nombre de la Iglesia y del mío propio la colaboración que desde el diario le vienen
prestando a la causa de Dios.

A los católicos de la Arquidiócesis quiero recordarles que la Iglesia tiene en gran


estima la prensa católica diaria y periódica por su influencia “para aclarar
convenientemente la verdad e inculcar en los ánimos la virtud cristiana, como
para descubrir los errores que se presentan bajo las apariencias de verdad, lo
mismo que para refutar los principios antirreligiosos y antisociales” (Pío XII).

Dado el extraordinario influjo que ejerce la prensa en la difusión del pensamiento


y la formación de la opinión pública, la Iglesia Católica juzga su empleo parte de
la misión que Dios le ha confiado.

Muy amplia es la literatura del Magisterio Ordinario y Extraordinario de la Iglesia


relacionada con la prensa; solamente voy a espigar algunas brevísimas citas,
tomadas de los más recientes documentos, que demuestran la actualidad del
pensamiento magisterial en esta materia. El Concilio vaticano II asienta: “para

483
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

imbuir plenamente de espíritu cristiano a los lectores debe crearse y difundirse


una prensa genuinamente católica –bien sea por parte de la propia jerarquía
eclesiástica, o promovida por los hombres católicos y dependiente de ellos-,
editada con la intención de formar, afirmar y promover una opinión pública en
consonancia con el derecho natural y con las doctrinas y preceptos católicos, al
mismo tiempo que divulga y desarrolla adecuadamente los acontecimientos
relacionados con la vida de la Iglesia. Debe advertirse a los fieles de la necesidad
de leer y difundir la prensa católica para conseguir un criterio cristiano sobre los
acontecimientos”.

El Papa Paulo VI decía a un grupo de peregrinos franceses hace poco tiempo:


“Amad, queridos hijos de Francia, vuestra prensa católica, extendedla, consagradle
gustosos vuestro tiempo, vuestras energías y dedicación. Hay pocas tareas tan
importantes como ésta en el mundo”.

Como todas las obras católicas, que se hacen a base de limosnas y contribuciones
ocasionales, también la prensa de la Iglesia está en líneas generales sometida a esas
mismas contingencias. Los periódicos católicos no se fundan con fines de lucro y
animados por competencia de tipo comercial, sino únicamente con el fin de
evangelizar, educar y orientar a los hijos de la Iglesia y presentar a la sociedad el
mensaje de salvación.

La apertura de un periódico supone un esfuerzo sobrehumano para reunir la suma


cuantiosa necesaria para la maquinaria y dotación requerida para su
funcionamiento, y luego el sostenerlo es una empresa no menos ardua.

Como es bien sabido, los gastos en material y personal de un periódico católico


son los mismos que ocurren en una empresa del género, que tiene un campo de
acción mucho más abierto y seguro. La vida del diario son los anuncios

484
comerciales, y también el periódico católico los tiene que buscar para su
subsistencia. Ahora bien, el empresario que anuncia para vender, al enterarse de
que el tiraje no es tan elevado como el de los demás diarios, no resuelve hacer esa
inversión. Y así el periódico lleva vida lánguida o muere.

Con un esfuerzo de parte de los anunciantes católicos, que se decidan a separar


una pequeña cantidad de la destinada a publicidad se podría sostener con cierta
holgura el periódico católico como se mantienen ciertas publicaciones de interés
general. Esto no alteraría las finanzas de una empresa, ni disminuiría sus ventas.

Bajo el aspecto religioso y moral el periódico católico, aunque sea pequeño,


presenta una orientación diaria que brinda a sus asiduos lectores formación
considerable.

La prensa escrita, a pesar de los adelantos formidables de la radio y la televisión,


sigue conservando un puesto muy importante en la orientación de la opinión
pública. Por esto la Iglesia pide a sus hijos un aporte generoso y digno para
mantenerlos.

Siguiendo las huellas del Fundador y de los Obispos que me han precedido en el
Gobierno de ésta, ahora Arquidiócesis de Maracaibo, yo he realizado muchas
diligencias con el ánimo de que LA COLUMNA pueda cumplir su misión. Al
hacerlo estoy siguiendo las enseñanzas, más aún preceptos, del Concilio Vaticano
II, que asienta nos corresponde a los pastores el deber de instruir y gobernar a los
fieles para que utilicen la prensa en orden a su perfección y salvación.

Al transmitir esta voluntad de la Iglesia en lo que se refiere a la Prensa Católica al


Clero y Fieles con motivo del nuevo aniversario de la fundación de nuestro
periódico católico “LA COLUMNA”, espero que todos reflexionen con serenidad

485
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

y cada uno vea lo que en conciencia pueda hacer en beneficio del diario católico
de la Arquidiócesis. Su vida y desarrollo depende de nosotros, de todos, porque es
de esta Iglesia. El está prestando sus servicios y los seguirá prestando en la medida
en que nosotros se lo permitamos.

Los Párrocos y Rectores de Iglesias se servirán leer este mensaje el próximo


domingo en las Misas de hora.

En Maracaibo a Primero de Enero del Año del Señor de mil novecientos sesenta y
ocho.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

486
Carta Pastoral sobre el Día Universal de Oración

por las Vocaciones Sacerdotales.99

NOS, DOMINGO ROA PEREZ, Por la gracia de Dios y la Autoridad de la Santa


Sede Arzobispo de Maracaibo y Administrador Apostólico de Mérida. Al
venerable Capítulo, Consejo Presbiteral, Sacerdotes, Religiosos y religiosas,
Movimientos del Apostolado Seglar y Fieles de las dos Arquidiócesis. Salud, paz y
bendición en el Señor.

Amadísimos hijos.

El Romano Pontífice ha establecido el segundo domingo después de Pascua,


llamado del Buen Pastor, que este año ocurre el 28 del presente mes, como él día
universal de oración por las vocaciones sacerdotales.

Así el Padre Santo ha querido organizar en una misma gran jornada el esfuerzo de
plegarias, sacrificios, buenas obras e instrucciones en todo el mundo católico
acerca de un problema de trascendental importancia en la vida de la Iglesia: el
fomento de las vocaciones sacerdotales y religiosas y la preparación de los futuros
sacerdotes.

De todos vosotros es conocido el altísimo oficio que corresponde a los sacerdotes


en la propagación y desarrollo del cristianismo. Ellos son, en efecto, los ministros
de Cristo, dispensadores de los misterios de Dios, anunciadores del reino celestial,
padres de las iglesias y verdaderos embajadores de las cosas relacionadas con la
vida eterna.

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Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XL Abril-Mayo-
Junio de 1968. N° 193. pág. 1-5

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

En el orden actual de la Providencia el señor ha querido que sean hombres,


tomados de entre los hombres, quienes ayuden a salvar a los demás. El mismo
Hijo de Dios, a quien el Padre encomendó la redención del género humano,
parea realizar su divina empresa, encarnándose, se hizo igual a nosotros en todo,
menos en el pecado, como enseña el apóstol San Pablo.

Nuestro Señor Jesucristo escogió cuidadosamente el primer grupo de sacerdotes,


los Apóstoles, que preparó con esmero y singular predilección en la mejor de las
escuelas, el Colegio Apostólico, y después de su ascensión a los cielos les envió el
Espíritu Santo para que los dotara de gracias, dones y carismas especiales.

A ellos y a los sacerdotes de todos los tiempos les confió el Señor la misión
salvadora recibida del Padre eterno: “Como mi padre me envió, así os envío
también a vosotros” (San Juan Cap. 20, V. 21). Y ésta ocupación, tan noble y
elevada, tiene estos dos aspectos fundamentales que realizar: enseñar y santificar,
según nos lo relata el evangelista San Marcos: “Por último les dijo: Id por todo el
mundo: predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y se bautizare se
salvará, pero el que no creyere será condenado” (Marcos, Cap. 16, V. 15 y 16).

También la Iglesia, siguiendo el ejemplo de su divino Fundador, por ninguna otra


cosa se ha interesado tanto a lo largo de su historia como por la formación de
buenos sacerdotes. Sabe ella muy bien que “las buenas costumbres de los pueblos
y su arraigo en la fe dependen principalmente de la labor de los sacerdotes” como
lo señalaba el gran Papa Pio XI; por ello se esmera en que los sacerdotes brillen ya
desde el Seminario por el trabajo, la castidad y el espíritu de disciplina.

Toda la obra del Seminario está precisamente encaminada a la preparación en la


ciencia y la virtud de los candidatos al sacerdocio, para que, al recibir la

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ordenación, puedan guiar a los fieles por los senderos de la fe y transmitirles la
vida divina mediante la administración de los sacramentos.

Propios y extraños están convencidos de que el éxito en la vida y desarrollo de la


Iglesia depende de la eficacia del clero en la realización de su apostolado. Por ello
los opositores a su misión enfilan toda su guerra contra los sacerdotes, en la
seguridad de que el golpe dado contra ellos es una brecha abierta y de tremendas
consecuencias en la organización del catolicismo.

Ahora bien, el surtidor del Clero es el Seminario, de allí que los empeñados en
destruir la Iglesia busquen los medios directos o indirectos, francos o velados,
según las circunstancias, para cerrar los Seminarios, o aminorar su vigor y lozanía.

Frente a esta política de agresión o abandono respecto del Seminario, la Iglesia en


todo el mundo hace esfuerzos realmente gigantescos con el fin de mantener estos
institutos en las mejores condiciones de alumnado y atendidos por sacerdotes
selectos.

La organización, funcionamiento y vida del Seminario es de lo más delicado que


existe en las actividades de la Iglesia. Se trata, en efecto, no solo de educar un
cristiano normal para la comunidad cristiana, que, cumpliendo los deberes
ciudadanos y familiares, pueda conseguir la salvación del alma. El Seminario tiene
por finalidad formar hombres de elevadísima condición espiritual y sobrenatural,
testigos y dispensadores de otra vida distinta de la terrena, hombres que han de
ser como la personificación de la palabra predicada, en la afirmación de Paulo VI,
mediante el esfuerzo por convertirse en modelo de vida cristiana, reflejando en si
la imagen del mismo Cristo.

Sacar un sacerdote santo, un varón de Dios e instrumento de las misericordias


divinas de un joven inteligente, de buenas condiciones morales y humanas, pero

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

atraído por el mundo que lo rodea, las ilusiones de la vida, el erotismo que trata
de invadirlo todo, resulta en último término una auténtica empresa de la gracia y
una obra de arte del Espíritu Santo, alma y guía de la Iglesia.

El seminarista ha de preparase no solo para la conquista de los hombres para Dios


cuanto para la lucha entre el pecado y la gracia. Antes de pensarse en la conquista
del mundo por el apóstol ha de buscarse la conquista del apóstol por Dios.

Obra de Dios y misterio de la Divina Providencia que puede suscitar adoradores


del Padre en las piedras del camino es el fomento y consolidación de las
vocaciones sacerdotales y religiosas, sin embargo el Señor ha querido asociarnos a
empresa tan meritoria haciendo que pongamos lo que esté de nuestra parte como
una colaboración, que El bendice por los debidos frutos, porque “ni el que planta
es algo ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. El que planta y el que
riega son iguales; cada uno recibirá su recompensa conforme a su trabajo” (I
Corintios, 3, 6 y 7).

En esta era posconciliar, tan rica en iniciativas y experiencias apostólicas, la Iglesia


Católica está arbitrando la manera de resolver el grave problema que confronta
por la escasez de clero y la notable disminución de las vocaciones sacerdotales y
religiosas. Sabe muy bien que existen candidatos para el santuario, porque así lo
estableció su Divino Fundador. Corresponde a los que tienen el gobierno de la
Iglesia buscarlas, defenderlas y cultivarlas para que no se pierdan. Y en tal sentido
orienta su pastoral, que se renueva de conformidad con la exigencia de los
tiempos y las circunstancias. Y los resultados no se dejan esperar. En todas partes
está surgiendo una nueva clase de candidatos al sacerdocio, de una insuperable
calidad, que reemplaza ventajosamente la escasez del número.

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Muchas personas comunes y corrientes de indiscutible buena fe, pero mal
orientadas, tratan de darle una solución al problema desvirtuando prácticamente
la vida y ministerio de los sacerdotes. Así piensan que se ha de cambiar la
disciplina eclesiástica dándole al sacerdote una imagen de contenido temporal y
convirtiéndolo en un mero profesional y común padre de familia. Así, dicen se
resolvería el problema que amenaza la vitalidad de la Iglesia con la consecución de
muchos candidatos, para quienes especialmente el celibato constituye el único
obstáculo para la vocación.

Ante esta situación el Magisterio Eclesiástico destaca la figura clásica del sacerdote,
que no se conforma a este siglo, ángel en carne humana, más aún, otro Cristo,
que ha llegado a tal condición por la crucifixión de los vicios y las
conscupiscencias, y que no va en pos de las cosas de abajo sino de las celestiales y
divinas.

A este propósito dice Pío XII “El ya no debe vivir para sí, de igual modo como no
le es permitido buscar solo para sí a sus familiares, a sus amigos y a su patria
terrenal. Debe abrasarse en amor para con todos sin que le pertenezcan sus
propios pensamientos, voluntad y sentimientos, que son de Cristo que es su vida”.

En un tiempo tan inundado por la descomposición de las costumbres la Iglesia


Católica ha reafirmado en documento solemne el celibato eclesiástico, “el más
insigne ornamento de nuestro Orden” según la expresión de San Pío X y “perla
brillantísima del sacerdocio católico” en la enseñanza de Pío XI. Mediante esta
prerrogativa los sacerdotes “se constituyen en señal viva de aquel mundo futuro,
presente ya por la fe y por la caridad, en que los hijos de la resurrección no
tomarán marido ni mujeres” según lo afirma el Vaticano II.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Mediante el celibato eclesiástico los sacerdotes son los abanderados en la práctica


de una virtud que tantos laicos, de todas las condiciones sociales, conservan en los
diversos medios en que les toca vivir.

En un mundo tan preocupado por los valores materiales, en que todo se compra y
todo se vende, y muchas veces, sin detenerse ante las claudicaciones morales más
vergonzosas, la Iglesia repite con marcada insistencia a su clero que el sacerdote no
tiene por fin las cosas humanas y terrestres, por grandes e importantes que sean,
sino las divinas y eternas. El ejercicio devoto, consciente, y a cabalidad del
ministerio sacerdotal ya contribuye poderosamente a la elevación de la humanidad
y a su mejoramiento. Como a las instituciones de orden temporal les corresponde
el desarrollo de la ciudad terrena, al sacerdote por misión y consagración, le
pertenece ocuparse de las cosas relacionadas con el espíritu.

Sacerdotes santos, pide el mundo actual, y con toda razón “porque nada hay más
grande en la tierra que un sacerdote santo”, decía el Papa Pío XII, (Discurso del
23-VI-52), y la Iglesia de Dios asistida por su Divino Fundador los fomentará a la
medida del tiempo. La Iglesia de los Agustín de Hipona, León Magno, Domingo
de Guzmán, Vicente de Paúl, Felipe Neri, Juan Bosco, etc., tiene todos los
recursos para suscitar nuevos héroes en servicio de la presente y futuras
generaciones.

Lamentablemente la historia de nuestros días nos habla de defecciones


sacerdotales, que una prensa ansiosa de ofrecer sensacionalismos, difunde con
lujo de detalles, también en el Colegio Apostólico, integrado por los doce
primeros sacerdotes, huno uno que falló vendiendo a su propio Maestro, pero
quizá ello haya contribuido a la mayor santidad y fidelidad posterior de los demás.

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La era actual cuenta en todos los países con sacerdotes de una extraordinaria
virtud, pero su vida ejemplar sólo es conocida por el pequeño número de personas
que les rodea; el bien, dice nuestro adagio popular, no hace ruido.

“El número de santos revestidos de carácter sacerdotal, asegura Pío XII, crece
incesantemente para gloria de Dios y para consuelo de toda la humanidad”
(Discurso del 23 VI-52).

Después de estas consideraciones, en las que hemos tratado de recordar ideas


fundamentales, vosotros me preguntaréis cómo se puede ayudar a la obra del
Seminario, por la cual seguramente vais a tomar grande y renovado interés.

Con mucho gusto os lo vamos a indicar:

La Iglesia señala los siguientes modos:

A) La oración. Así lo pidió Jesucristo: “rogad, pues, al Dueño de la Mies para que
mande obreros a su mies” (San mateo 9,38), esta es obra de Dios, y las obras
de Dios no prosperan sino con la ayuda divina, que se alcanza orando
paciente, humilde y constantemente. Nada más agradable al Señor que pedirle
sacerdotes santos, que es la mayor bendición para un pueblo, como el peor
castigo y más grande maldición es un sacerdote malo.
B) La búsqueda de las vocaciones. Aquí como en todas partes las hay, y
magníficas. En su hallazgo y desarrollo tienen un papel muy importante las
familias cristianas, la primera escuela de la fe, el jardín natural donde han de
brotar los elegidos de Dios; los educadores y Movimientos de Apostolado
Seglar, que tan buenos candidatos están suministrando para las vocaciones
sacerdotales y religiosas.
C) La contribución económica. Los seminarios viven de la ayuda de los fieles y su
mantenimiento cuesta mucho dinero, y no raras veces tenemos que cerrar las

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

puertas del plantel a muchachos de buenas condiciones, pero que no se


pueden admitir porque no cuentan con medios económicos y el Seminario
tampoco les puede sostener.
Aprovechando esta oportunidad queremos agradecer de todo corazón la
cooperación que siempre se le ha dispensado al Seminario, y esperamos que se
aumente generosamente a fin de disminuir la escasez de clero, que ya se siente
con acentuada gravedad.

Para concretar y unificar un poco la labor establecemos lo siguiente:

1º) El 28 del presente mes se abrirá la campaña con la lectura de esta carta en
todas las misas de hora, en lugar de la homilía, en las dos Arquidiócesis, de
Maracaibo y Mérida, y la recitación de la oración de Su Santidad Paulo VI por las
vocaciones sacerdotales.

2º) La campaña durará hasta el 2 de junio, Fiesta del Espíritu Santo; las limosnas
de ese día se destinarán íntegramente al Seminario.

3º) El primer viernes de mayo se hará una Exposición solemne del Santísimo en
todos los templos parroquiales y filiales por las vocaciones sacerdotales.

4º) Queda prohibida toda otra colecta durante el tiempo de la campaña, o sea,
desde el 28 de abril hasta el 2 de junio.

5º) Oportunamente nombraremos las comisiones de las respectivas Arquidiócesis


para organizar las colectas en las empresas e instituciones y promover otros actos
de propaganda.

Rogamos al Clero, a los Religiosos y Movimientos de Apostolado Organizado


tomar todo el interés a fin de que esta campaña extraordinaria rinda el mejor
fruto.

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Al cerrar estas Letras saludamos paternalmente al clero, le felicitamos por sus
obras de bien y le invitamos de todo corazón a vivir el don inmenso de su
sacerdocio, fuente de santidad personal y servicio a la comunidad cristiana.

Dadas, firmadas y selladas en Nuestro Palacio Arzobispal de Maracaibo, a los


diecinueve días del mes de abril del año del Señor de mil novecientos sesenta y
ocho.

+Mons. Dr. Domingo Roa Pérez

Arzobispo de Maracaibo y Administrador Apostólico de Mérida

Por mandato del Excmo. Sr. Arzobispo.

Pbro. Antonio Labiano V.

Canciller-Secretario

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Excmo. Sr. Arzobispo sobre el Óbolo de San Pedro.100

Con motivo de celebrarse el próximo domingo 30 el 5º Aniversario de la


Coronación de Su Santidad Paulo VI, como Romano Pontífice de la Iglesia
Católica. Pido encarecidamente al Clero y Fieles:

1º) Orar por el Padre Santo de manera muy especial. El necesita gracias singulares
para conducir por camino seguros los destinos de la Iglesia Católica, de la cual es
cabeza y guía supremo. Aunque cuenta con la asistencia del Espíritu Santo, que lo
preserva del error en lo que se refiere a la fe y las costumbres, sin embargo el
Señor quiere que oremos por El para que pueda ser más eficaz, en la colaboración
personal, a la dirección de la Providencia. Así lo practicaron los primeros
cristianos que oraron unidos por San Pedro, el primer Papa, cuando estaba
encarcelado. El Romano Pontífice tiene que afrontar muchos problemas en el
tiempo actual por razón de las persecuciones de que es víctima la Iglesia, por las
dudas y ataques a la fe verdadera, por las guerras que oprimen a muchas naciones
y el peligro para la paz mundial.

Su Santidad, Vicario en la tierra del Príncipe de la Paz, y el primer Apóstol de la


comprensión entre los pueblos, siente más que nadie esa constante amenaza de
guerra en que vive el mundo de hoy. Conoce y llora la difusión de doctrinas que
apartan las almas de Dios, principio y fin de todas las cosas. Con nuestra oración,
sacrificios y buenas obras apoyamos la tarea ingente de paz y verdad que El lleva
adelante para gloria de Dios, bien de la humanidad y salvación de las almas.

2º) También el Romano Pontífice necesita recursos económicos para sostener


muchas obras que la Iglesia emprende en el mundo entero en el cumplimiento de
100
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XL. Abril-Mayo-
Junio de 1968. N° 193. pág. 6-7.

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su misión de difundir el Evangelio en todas las naciones. Gran parte de ellas
dependen directamente de la Santa Sede, y para llevarlas adelante el Papa no
cuenta con más medios que la limosna y ayudas que los católicos, ya beneficiados
con la gracia de la fe, ponen en sus manos.

Con tal fin se ha dispuesto que las limosnas que se recolecten en los templos y
capillas el día 30 de junio se destinen íntegramente a las obras que el Romano
Pontífice sostiene directamente. Se enviarán por conducto de su Representante
entre nosotros, el Sr. Nuncio Apostólico. Suplicamos a los fieles ser generosos en
esta donación.

3º) Recuerdo a los venerables Curas Párrocos y demás Sacerdotes de la


Arquidiócesis organizar actos especiales para el día 30 y explicar en la homilía
acerca del Romano Pontífice, tal como se dispuso en la reunión mensual del
Clero.

Igualmente pido a los directores de los colegios de la Iglesia y a los Movimiento


del Apostolado Seglar que organicen instrucciones acerca de las enseñanzas de la
Iglesia sobre la persona y dignidad del Romano Pontífice, y que se promueva una
colecta para enviarla a Roma con destino a las obras que la Santa Sede sostiene
en beneficio de la humanidad.

Agradezco altamente la diligencia que se ponga en cumplir las disposiciones de


esta Circular.

Mérida, 25 de junio de 1968.

+Mons. Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Administrador Apostólico de Mérida


Carta Pastoral del Excmo. Sr. Arzobispo
sobre la Encíclica Humanae Vitae.101

Al venerable Capítulo, al Clero, Religiosos, Religiosas, y Movimientos del


Apostolado Seglar y Fieles de las Arquidiócesis de Maracaibo y Mérida. Salud, paz
y bendición en el Señor.
Amadísimos hijos.
Ya es de todos conocida la Encíclica “Humanae Vitae” del 25 de julio que apareció
el lunes de esta misma semana.
Ningún documento del Padre Santo fue anunciado con tanta anticipación como
éste y esperado con tal interés.
A objeto de emplear todos los recursos que dependen de la humana diligencia en
la elaboración de una doctrina relacionada con la moral, el Papa en esta
oportunidad especialmente se asesoró de un gran número de personas prudentes y
doctas del Episcopado, del Clero y del Laicado.
Con el propósito de que la investigación fuera lo más exhaustiva posible Paulo VI
amplió la comisión que ya había nombrado Juan XXIII.
Luego de examinar cuidadosamente la documentación que le fue presentada por
los especialistas de la teología y de la ciencia, que integraban la comisión, de
implorar insistentemente la asistencia del Señor, “Padre de las luces”, el Papa,
Vicario de Cristo, y como tal guardián e intérprete de la divina revelación, expuso
a los católicos la doctrina contenida en la Encíclica “Humanae Vitae”, cuyas
normas son obligatorias para todos los fieles.

101
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XL. Agosto de
1968. N° 193. pp. 14-16.

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Nadie, como el Papa, es conocedor de los problemas que se originan por el
aumento de población y las angustias que viven tantos hogares. Seguramente que
hasta El ha llegado el clamor de millones de matrimonios que esperaban una
mitigación en la enseñanza de la Iglesia en lo que se refiere a la regulación de los
nacimientos.
El Papa, por su condición de padre universal, es igualmente sensible como el que
más al dolor y a la miseria que afligen al mundo. Todos sus documentos reflejan la
preocupación y angustia que pesan sobre su alma.
Pero, fiel a su altísima misión no podía dejar de hablar en un punto tan
importante y en la forma como lo hizo, proclamando “con humilde firmeza la ley
moral, natural y evangélica”.
Esta doctrina, como la anunciada por Cristo a los judíos en relación con la
Eucaristía, puede parecer dura a muchos, pero es la verdad y la expresión de la
voluntad del Dios bondadoso, que creó las riquezas del mundo, el talento y abrió
los caminos del progreso de que dispone la humanidad, e hizo al hombre poco
inferior a los ángeles.
Su Santidad ha presentado “una nueva y profunda reflexión acerca de los
principios de la doctrina moral del matrimonio, doctrina fundada sobre la ley
natural, iluminada y enriquecida por la revelación divina”. Por lo tanto, no podía
cambiar lo que Dios ha establecido, sino interpretar esa ley dentro de los ámbitos
señalados por el Creador y defenderla.
Ciertamente que la solución de las dificultades, provenientes del crecimiento
humano en países en desarrollo no se hallará, en el plan divino, en la regulación
artificial de los nacimientos.
Los poderes públicos, como los estadistas, tendrán que buscar medios más acordes
con la ley divina y la dignidad humana, procurando una revisión de otros muchos

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

aspectos de las condiciones sociales, que, por egoísmo, incuria y olvido de las
normas de la justicia y la caridad han sido descuidados. “Las dificultades no se
superan –dice Juan XXIII- con el recurso a métodos y medios que son indignos del
hombre y cuya explicación está solo en una concepción estrechamente
materialística del hombre mismo y de su vida. La verdadera solución solamente se
halla en el desarrollo económico y en el progreso social, que respeten y
promuevan los verdaderos valores humanos, individuales y sociales”.
Según los entendidos en investigaciones sociales hoy existe una inmoralidad
impresionante. Muchos niños sin techo, sin pan y educación, y cantidad de
madres abandonadas son el fruto de una descomposición moral, que, por otra
parte, constituye un castigo para un mundo olvidado de los grandes valores del
espíritu.
Demos gracias al Señor porque el Papa, conductor supremo de los destinos
espirituales de la humanidad, ha mantenido con firmeza y serenidad las sanas
normas morales. En medio de un mundo de conformismos y vacilaciones en que
por carencia de fortaleza y de rectitud se sacrifica lo más preciado en la dignidad
del hombre, es sumamente consolador ver que el Papa, asistido por el Espíritu
Santo, mantiene aún a costa de sacrificios, amarguras e incomprensiones para con
su augusta persona la fidelidad a Dios y al orden sapientísimo por El creado. Esto
si es garantía de salvación. “No menoscabar en nada la saludable doctrina de
Cristo –dice la Encíclica- es una forma de caridad eminente hacia las almas”.
CALIFICACION DOCTRINAL DE LA ENCICLICA
Muchas personas se andan preguntando qué valor doctrinal tiene este documento
del Papa. Por la gravedad del asunto, las consecuencias del pronunciamiento y las
expresiones usadas en la Encíclica ciertamente que el Romano Pontífice le ha
dado un especial valor doctrinal. Al principio sostiene que “después de madura

500
reflexión y de asiduas plegarias queremos ahora en virtud del mandato que Cristo
nos confió dar respuesta a estas graves cuestiones”.
Y al referirse a los sacerdotes, maestros del pueblo cristiano, les pide un
asentimiento leal, interno y externo, al magisterio de la Iglesia, que, por otra parte,
añade a continuación, es obligatorio, porque el Espíritu Santo le asiste en sus
enseñanzas y le preserva de error.
Algunas publicaciones han hablado de que entre el cuerpo del Episcopado existen
en esta materia corrientes llamadas conservadores y liberales, progresistas y
estancadas.
No, amadísimos hijos, esta clasificación es tendenciosa. En lo que se refiere al
contenido de esta Encíclica los Obispos del mundo estamos identificados con
nuestra Cabeza, el Papa. Enseñamos en plena comunión con El y apoyamos sin
reservas todo su Magisterio, porque donde está Pedro, allí está la Iglesia, y la
Iglesia en materia de fe y costumbres goza del privilegio de la asistencia divina para
que no se equivoque.
GRAVEDAD DE LA MATERIA
El Romano Pontífice ha reafirmado la doctrina vigente en la Iglesia de que todo lo
que haga involuntariamente infecundo el acto matrimonial es intrínsecamente
deshonesto, y esta falta, según la enseñanza de Pío XI y de los moralistas de todos
los tiempos, es grave delito, es decir pecado mortal.
A LOS SACERDOTES
Les pido un respaldo total, absoluto e incondicional a las enseñanzas contenidas
en éste como en los demás documentos del Magisterio.
En estos tiempos de dudas, vacilaciones y hasta negaciones volvamos nuestra
mirada serena hacia las orientaciones del Magisterio Eclesiástico.
Y como lo pide el Padre Santo mantengamos unidad de criterio para “la paz de las

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

conciencias y unidad del pueblo cristiano”. Y recordemos las severas palabras de


Pío XI, refiriéndose a esta materia, cuando dice “según pide nuestra suprema
autoridad y el cuidado de la salvación de todas las almas, encargamos a los
confesores y a todos los que tienen cura de las mismas que no consientan en los
fieles encomendados a su cuidado error alguno acerca de esta gravísima ley de
Dios, y mucho más que se conserven inmunes de estas falsas opiniones y que no
condesciendan en modo alguno con ellas”. (Casti Connubii).
Amadísimos sacerdotes, promovamos una corriente de intensa espiritualidad en
los fieles ayudándoles a vivir profundamente el sentido cristiano y veremos la
potencialidad que tiene la doctrina católica, aún la que parece más severa, para la
solución también de los problemas de orden temporal. El mundo atraviesa una
tremenda crisis moral. Y el matrimonio, como célula fundamental, es la
institución que resulta más lacerada. Procuremos defenderlo con la vuelta a los
sanos principios.
Y esa doctrina ha producido santos en todo tiempo y familias de excepcional
conducta, verdadero honor de la sociedad.
Tengamos plena fe y confianza en el valor de la doctrina católica. En su fiel
cumplimiento está el remedio de tantos males que deploramos.
INVITACION
Pido al Clero, a los Religiosos, Religiosas, Movimientos del Apostolado Seglar y a
todos los católicos sinceros, colaborar en una activa campaña en defensa de la
familia.
Si en Venezuela no hubiera divorcio, concubinato, adulterio, amor libre, trata de
blancas, incitación a los vicios con la exhibición de tanta película inmoral y
publicaciones pornográficas, disminuirían en proporciones extraordinarias esos
problemas que son el espanto de los promotores de la degradante limitación

502
artificial de los nacimientos.
No olvidemos que según las estadísticas en Venezuela hay un 62% de hijos
naturales, sin contar los que son hijos de matrimonios unidos solamente por el
contrato civil, y que por lo tanto en un país católico no constituyen un hogar
completo.
Los católicos tenemos un campo extraordinario de trabajo en la solución de los
problemas que confronta la sociedad por razón del aumento de la población:
cumplimiento leal, efectivo e integral de los postulados de nuestra fe en el campo
familiar, social, económico y profesional.
Amadísimos hijos: en este momento no olvidemos que Pablo VI, el Papa de la
paz, de la lucha por la justicia social, y la redención de los pobres y de los
humildes, y del servicio de la Iglesia a la humanidad, es también el Papa de la
doctrina acerca del matrimonio. Y cuando tantas voces se levantan contra El por
la fidelidad y entereza en el cumplimiento de su alta misión, hemos de estar a su
lado acatando sus normas y orando por sus intenciones en la seguridad de que es
el único que está en la posición justa y verdadera. Y su enseñanza es honor de la
humanidad y gloria de nuestro tiempo.
Y seamos católicos de palabra y de hecho.
Dadas, firmadas y selladas en el Palacio Arzobispal de Maracaibo, el día primero
de agosto del año del Señor de mil novecientos sesenta y ocho.

+Mons. Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo
Administrador Apostólico de Mérida

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Excmo. Sr. Arzobispo sobre las próximas elecciones.102

Al Clero y Fieles de las Arquidiócesis de Maracaibo y Mérida. Amados hijos en el


Señor:

Según las informaciones de prensa existe una manifiesta apatía para inscribirse en
el censo electoral, y la inscripción es indispensable para tener derecho a depositar
el voto en las próximas elecciones.

Yo recuerdo a los fieles confiados a mi cuidado pastoral las enseñanzas de la


Iglesia, relativas a la obligación que tenemos los católicos de votar,
admirablemente resumidas y claramente expuestas en la Carta Pastoral Colectiva
del Episcopado Venezolano del 24 de abril próximo pasado al referirse a la
contienda electoral del presente año, cuando dice:

Cúmplenos ahora hablaros de un deber de todos vosotros en estas circunstancias. De


nuevo citaremos al Concilio Vaticano Segundo, por la suprema autoridad que tiene
su palabra: en la Cosntitución a que aludimos hace poco, él dice: “Recuerden todos
los ciudadanos el derecho y al mismo tiempo el deber que tiene de votar con libertad
para promover el bien común” (4). A fin de poder ejercer ese derecho y cumplir ese
deber es preciso que oportunamente os inscribáis en los Registros electorales. No
descuidéis, ni dejéis para última hora, llenar este requisito legal, pues es indispensable
para que podáis en el día señalado para ello depositar en las urnas vuestros sufragios.
Tened presente que el votar es una obligación, no solo cívica sino moral, y que
abstenerse de cumplirla por mera negligencia puede llegar a constituir falta grave, si
esa abstención favoreciere la victoria de los enemigos del bien común de la Patria.

102
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XL. Agosto de
1968. N° 194. pp. 17

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Yo pido a los Párrocos, Rectores de Iglesias, Capellanes y Dirigentes de los
Movimientos del Apostolado Seglar, que recuerden a los Fieles que hayan
cumplido los 18 años la obligación moral que tiene de inscribirse y a los Fieles,
que no se hayn inscrito, que lo hagan cuanto antes.

Recordemos:
Que no votar o votar mal es un pecado social. Los católicos hemos de dar ejemplo
de responsabilidad en los momentos en que se juega el destino de los intereses de
la patria.

Esta Circular será leída en todos los templos de las Arquidiócesis de Maracaibo y
Mérida los domingos 18 y 25 del presente mes.

Y pido a La Voz de la Fe de Maracaibo y Radio Occidente de Tovar como a los


diarios católicos La Columna de Maracaibo y El Vigilante de Mérida que lleven a
los fieles este llamamiento de la Iglesia.

Maracaibo, 13 de agosto de 1968.

+Mons. Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo y Administrador Apostólico de Mérida

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo


en ocasión de la Festividad de Cristo Rey.103

Amados hijos:

El próximo domingo 27 de este mes de octubre, se va a celebrar la Festividad de


Jesucristo Rey, que fue establecida por el Papa Pío XI para proclamar en la liturgia
de este día los derechos del Hijo de Dios, hecho hombre, sobre la sociedad y el
mundo entero.

Como la oración de la Iglesia viene a ser un acto de fe, el Romano Pontífice ha


querido que en todos los templos los fieles que concurren a los oficios sagrados
durante este último domingo de octubre, renueven en forma pública y solemne
con las lecturas y plegarias la fe en Cristo, en su Doctrina, en su moral y en el
valor que tienen sus enseñanzas para la solución no sólo de los problemas de
orden espiritual y eterno, sino también materiales y transitorios.

Esta fiesta y su rico contenido litúrgico constituyen una llamada poderosa de la


Iglesia a los hombres de nuestro tiempo, tan orgullosos de sus conquistas en el
orden material, pero bastante olvidados de su Dios, los valores del espíritu y su
destino eterno.

Cuando se levanta una guerra contra todo lo divino y el hombre parece hacerse el
centro del mundo, como si no hubiera Dios, la Iglesia, esposa de Cristo,
mensajera permanente de las verdades relacionadas con el creador y obrera
infatigable del fin último del hombre, se levanta imperturbable en medio de tanta
confusión para anunciar a todos los hombres, cualquiera sea su ubicación social,

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Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XL. Noviembre
de 1968. N° 196. pp. 22-24.

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científica, política o económica, que hay mucho más de lo que se ve, se compra, se
vende o se disfruta en la tierra, está Dios, y su reinado de amor, de paz, de
santidad y de justicia como lo dice el Prefacio de la Misa.

A medida que crece el hedonismo de la vida, la vacilación y la duda, se hace más


necesario darle un renovado entusiasmo a estas fiestas creadas por la Iglesia para
recordar a los hombres la existencia de un orden superior a todo lo que constituye
el objeto de la preocupación constante de cada día: la lucha por los bienes
materiales o relacionados con la vida presente.

Y el Dios que en un tiempo habló al mundo por los Profetas y sus mensajeros de
la antigüedad y más tarde por medio de su propio hijo, hoy sigue enseñando,
santificando y acompañando al hombre en forma visible y al alcance de cada uno
por la voz y magisterio del Romano Pontífice y los Obispos en comunión con él.
Por esta manera de asistencia, llamada Magisterio, el Señor misericordioso y
providente sigue siendo el conductor seguro de todos los hombres en la certeza
según su palabra infalible, de que “El que a vosotros oye, a mí me oye, y el que a
vosotros desecha, a mí me desecha y el que me desecha a mí, desecha al que me
envió” (Lucas 10,16).

Frente al espíritu de crítica y casi de escepticismo, que caracteriza al hombre de


nuestro tiempo, los católicos en la seguridad de que el Señor asiste y preserva de
error al que puso para confirmar a los hermanos en la fe, que es el Romano
Pontífice, hemos de luchar contra esa tendencia de rebeldía, renovando nuestra
adhesión al Papa y a sus enseñanzas, aunque nos parezcan duras.

También ha querido el Romano Pontífice que en este día de Cristo Rey se tengan
actos especiales relacionados con los apóstoles seglares, es decir, los hombres y
mujeres de fe profunda, que ayudan a la difusión y defensa de los principios

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

cristianos. Ellos son colaboradores con el mensaje del ejemplo y de la palabra del
sentido cristiano de la vida. La Iglesia quiere destacar en esta festividad su valor e
importancia, y animarlos a continuar sin descanso porque es mucho lo que
pueden hacer por Dios, la Iglesia y el mundo de hoy.

Aprovechando, pues, esta doble finalidad señalada por la Iglesia: renovación de la


fe y ponderación y estímulo del apostolado seglar, yo quiero indicar dos cosas para
el próximo domingo:

1º) Recitación del Credo del Pueblo de Dios en las misas de hora, de todos los
templos de la Arquidiócesis. Vamos a prometerle al Señor que nosotros
mantendremos adhesión a las verdades predicadas por la Iglesia constantemente.
Y le pediremos unidos la gracia de ser fieles a nuestras promesas, ya que sin la
ayuda del Señor nada podemos hacer. No olvidemos que la fe es un don, y regalo
precioso del Señor, que hemos de pedir con humildad y perseverancia.

2º) A las 6.30 de la tarde se tendrá una Misa especial en el templo de San Vicente
de Paúl, con la participación de todos los militantes de los diversos grupos de
apostolado seglar organizados, que están ayudando a la difusión de los principios
cristianos en esta ciudad. Su presencia masiva en esa celebración tiene el doble
significado de ofrecimiento a la Iglesia en la persona del Pastor diocesano para la
obra espiritual, y de acción de gracias al Señor por haberles elegido a la obra tan
grande, como es la defensa y difusión del Reino divino. Yo espero que los
Asesores y diversas Juntas Directivas tomen interés a fin de que asistan todos los
que están prestando su colaboración en los movimientos organizados, y no meras
representaciones simbólicas.

Hago una invitación encarecida a los fieles en general para ese acto solemne. Y
ruego a los Párrocos y Rectores de Iglesias que hagan hincapié en las pláticas

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acerca del valor de la fe y la obligación que existe en los fieles de aceptar las
enseñanzas del Magisterio.

Maracaibo, 21 de Octubre de 1968.

+Mons. Dr. Domingo Roa Pérez

Arzobispo de Maracaibo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Mensaje del Arzobispo de Maracaibo al Pueblo Zuliano con ocasión de

las Festividades de Nuestra Señora de Chiquinquirá.104

En este noviembre, como todos los años, el pueblo zuliano, se prepara alborozado
a rendirle especiales homenajes de amor y devoción a la Santísima Virgen de
Chiquinquirá.

A este pueblo creyente, que halla en la devoción a Nuestra Señora de


Chiquinquirá el baluarte más poderoso de su espiritualidad, yo quiero saludarle
afectuosamente en esta oportunidad y dirigirle un mensaje, que se concreta en dos
recomendaciones: que haga un esfuerzo por el aumento de la fe católica y reitere
una vez más la obediencia filial al Romano Pontífice, manifestada en la aceptación
incondicional de sus enseñanzas.

Todo el movimiento que se produce en torno a esta Fiesta de extraordinarias


proporciones, tiene una razón de sentido religioso. Estas manifestaciones piadosas
pueden ayudar a reavivar la fe y promover el aprecio y estima a los grandes valores
espirituales, un tanto en decadencia en tiempos de estupendas conquistas
materiales.

Parece que la humanidad está tan gozosa de su propia obra que ya olvida la
existencia de las verdades religiosas y morales y el destino que espera al hombre
después de esta vida. Va cundiendo en el ambiente una como especie de epidemia
de irreligiosidad, de peligrosas consecuencias para la sociedad, que, sintiéndose
tan orgullosa de sí, cree que no hay más de lo que, se compra y se vende. Unos se
ocupan directamente de la siembra de estas ideas valiéndose de toda circunstancia,
sea la prosperidad, como la adversidad, la pobreza como la riqueza, y así le llegan a
104
Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. AÑO XL. Noviembre de 1968. Nº.
196, p. 1

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los que nadan en las ventajas materiales con una propaganda abierta o velada,
pero siempre orientada contra todo lo divino y religioso, y a los pobres y
marginados de la fortuna los tratan de poner en rebelión contra el sentido
religioso, como si él fuera el culpable de las injusticias, la miseria y el desorden
que reina en grandes sectores de la humanidad.

Otros, en cambio, sin declararse en pugna contra las ideas religiosas y su práctica,
viven realmente como si no tuvieran fe. Toda si preocupación está engolfada en la
búsqueda de los bienes de aquí abajo y de su disfrute sin tomar en cuenta las leyes
morales, los mandamientos de Dios y su Iglesia. Viven como si Dios no existiera.

Esta fiesta, que resulta de una impresionante elocuencia, es buena ocasión para
despertar la fe adormecida, el fervor vivido en otro tiempo y volver al camino
verdadero que se ha dejado. El lenguaje de esta temporada es de una estupenda
vibración.

Íntimamente unida con la fe está la obediencia al Magisterio, o sea, la filial


aceptación de las enseñanzas y gobierno en lo que respecta a la fe y las costumbres,
provenientes del Papa y los Obispos en comunión con Él.

Dios tan bondadoso con los hombres les habló por los profetas y su propio Hijo, y
el contenido de tales mensajes se hallan en la Escritura Santa, como bien lo
sabemos. Para su custodia y aplicación a cada tiempo y para guiar a los hombres
en su peregrinar hacia la casa del Padre celestial, Cristo instituyó la Iglesia,
fundada sobre el Apóstol Pedro, que vive en el Romano Pontífice y por Él sigue
cumpliendo la alta función de confirmar a los hermanos en la fe.

En un tiempo de dudas, críticas y rebeldía contra toda autoridad, también han


surgido voces y corrientes de diverso tono para discutir al Romano Pontífice su
altísima misión de enseñar, santificar y gobernar, casi negándole el carisma

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

formidable de que está investido en la custodia, interpretación y aplicación de la


doctrina revelada.

Incluso, muchos estudiosos de la doctrina católica casi quieren ponerse en


emulación con las enseñanzas del Papa, lo que lamentablemente los lleva a
rechazar lo que no les parece bien y a imponer a los demás su propia cosecha en
contraposición a las orientaciones morales y religiosas e interpretaciones que el
Romano Pontífice da al depósito de la revelación, contenido en las Sagradas
Escrituras y en la Tradición.

En este diluvio de escritos acerca de la moral y la religión hemos de volver la


mirada y el afecto a lo que diga el Vicario de Cristo, y guiarnos por las normas que
El, dirigido por el Espíritu Santo, nos vaya dictando.

La Virgen Santísima de Chiquinquirá, a quien vamos a rendir cultos especiales


con motivo de las Festividades en su honor, nos dice desde su trono de amor y
misericordia lo que expresó en las Bodas de Caná: “haced lo que El os diga” (Juan
2,5).

Y Cristo sigue hablando, y mandando por medio de su Vicario en la tierra y el


Episcopado del mundo entero en plena unión con El. Por ello dijo al darles la
misión eclesial a los Apóstoles y sus sucesores: “Id, pues, enseñad a todas las
gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado” (Mateo, 28,20).

La mayor prueba de amor que podemos darle a la Virgen Santísima de


Chiquinquirá y la expresión más patente de nuestra devoción a Ella consiste en la
realización en nuestra vida de las enseñanzas de Jesucristo con el cumplimiento
fiel, sincero, leal y permanente de los mandamientos de Dios y preceptos de la

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Iglesia, que son la manifestación de la voluntad del Señor, y de su Madre, que nos
pide hagamos lo que su Hijo nos ordena por medio de su Vicario en la tierra.

El Excmo. Sr. Nuncio de Su Santidad, Mons. Félix Pirozzi, ha aceptado


gentilmente la invitación que a nombre del pueblo zuliano y mío propio, yo le
hiciera para presidir la solemne Pontifical del día 18 de noviembre. El es el
representante del Padre Santo. Aprovechemos esta oportunidad para reiterar en
su dignísima persona la adhesión al Vicario de Cristo.

Nuestra devoción a la Virgen será verdadera si obedecemos al Papa y seguimos sus


normas, y en la medida en que lo hagamos crecerá también el agrado y
complacencia de la Virgen por esta actitud hacia el que representa a Jesucristo, y
guía su obra en la tierra, que es la Iglesia.

Sea, pues, nuestra plegaria siempre y de estos días especialmente:

NUESTRA SEÑORA DE CHIQUINQUIRA, GUARDIANA DE LA FE DEL


PUEBLO ZULIANO, RUEGA POR NOSOTROS.

Maracaibo, 1 de Noviembre de 1968

+Mons. Domingo Roa Pérez

Arzobispo de Maracaibo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Mensaje del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo al pueblo zuliano

en la proximidad de las elecciones.105.

Amadísimos hijos de la Arquidiócesis. Parece que a medida que se acerca el día de


las elecciones, los ánimos se van exaltando más. En diversos sitios ha habido
manifestaciones de violencia, totalmente reñidas con el sentido mismo de la
contienda electoral y el carácter de este pueblo unido en el trabajo, en las
comunes aspiraciones por la grandeza de la región y siempre respetuoso de los
derechos ajenos.
Siendo las elecciones la expresión pacifica, libre y consciente de cada uno en
relación con el candidato de su preferencia, podemos afirmar con toda verdad que
la violencia está en el polo opuesto y representa el asalto al poder por la fuerza.
El uso de las armas y el atentado contra las personas y las propiedades por razones
electorales lesionan peligrosamente el juego democrático y la estabilidad de las
instituciones. Por fin concluye la ciudadanía temiendo el período electoral y
deseando más bien el ascenso al poder de las dictaduras para evitarse la
inseguridad producida por los malos servidores de la Democracia con motivo del
cambio de los equipos gubernamentales.
El sentido cristiano nos pide absoluto respeto a la verdad y a los bienes ajenos. No
podrá ser un buen ciudadano y menos un gobernante digno y eficiente
administrador el que solo desea la libertad para él, la propaganda de su partido y
el triunfo de sus ideas con menoscabo del derecho que asiste a los demás de
presentar las propias y abrirles camino.
Junto con la violencia física, traducida en golpes y maltratos personales, en esta

105
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI – Enero de
1969 – Nº 197, pp. 23-25

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campaña se ha destacado de una manera especial una presión moral a base de
mentiras, falsedades y engaños de graves consecuencias para la moral pública, ya
que no es la discusión de ideas y programas, ni la presentación de su propia
filosofía política y administrativa lo que se ha confrontado, sino el ataque
indiscriminado y afirmación empleada para destruir al adversario sin perdonar la
ética más elemental. Esto puede traer sus graves secuelas porque si los que están
llamados a dirigir el país como son los políticos, futuros legisladores y rectores de
la cosa pública, los órganos de prensa que forman la opinión, establecen estos
instrumentos de lucha, qué le vamos a pedir al pueblo, al campesino, al obrero, a
la gente sencilla que no diga mentiras y que respete la fama ajena?
La violencia ha herido cuerpos y almas, bienes materiales y morales con tal de
abrirse paso.
Dado el efervescente calor electoral de estos días, digamos casi últimas horas, que
puede llevarnos a peligrosos incendios sociales, yo quiero pedirles con todo
respeto e insistencia a la prensa y a la radio, tan buenos servidores de la opinión
pública, a los dirigentes políticos, a las autoridades a cuya disposición están los
diversos cuerpos policiales, que sirven para cuidar el orden, sin acepción de
individuos o grupos políticos, a las personas de influencia moral en la comunidad,
que hagan todos un esfuerzo generoso para atemperar las pasiones y calmar los
ánimos. Mucho se puede lograr con la persuasión individual, con el consejo
oportuno desarmando así a quienes quizá no tendrían el suficiente valor para
tomar medidas de respeto por su propia cuenta.
Así lograremos un gran bien para el Zulia, que todos estamos empeñados en hacer
florecer y ver tranquilo, unido y próspero. Todos tenemos una gran
responsabilidad ante Dios, ante nuestra conciencia cristiana, que nos manda
amarnos los unos a los otros, y ante la historia. Consolidemos la democracia con

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

la unidad y el respeto dentro de la diversidad.


La ley social, el progreso del país y sus instituciones y el mismo juego democrático
están puestos al servicio de los hombres del Zulia y de los venezolanos todos.
Hoy somos el espectáculo ante las miradas de todo el continente americano e
incluso de los países del viejo mundo que siguen con interés nuestra contienda
electoral.
Venezuela ha sido un país guía en muchos aspectos en el desarrollo de la vida
latinoamericana, que lo sea también hoy en el celo por la defensa de la
democracia, del orden y del respeto con motivo de la escogencia de un nuevo
presidente, cuerpos deliberantes y administradores de nuestras inmensas riquezas.
Amadísimos zulianos: La Iglesia católica, a la cual pertenece la casi totalidad de la
población, y que es respetada por el resto, les pide cesar en toda violencia física y
moral. Con el mismo recogimiento y veneración con que hemos asistido a las
Fiestas patronales en honor de Nuestra Señora de Chiquinquirá hace pocos días,
ahora sintiendo toda nuestra fe, el amor y devoción a la celestial Reina y Excelsa
Madre, y a la tierra zuliana, objeto de nuestros desvelos e ilusiones, preparémonos
a las elecciones, ya cercanas, cumpliendo este sagrado deber sin ofender a nadie ni
estorbarle el cumplimiento de sus sagrados deberes.
¡QUE VIVAN LA PAZ SOCIAL, LA FRATERNIDAD CRISTIANA Y LA
UNIÓN DE TODOS LOS ZULIANOS¡
Maracaibo, 29 de Noviembre de 1968

+Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

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Mensaje del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo
radiodifundido después de las elecciones.106

Estimados radioyentes:
Hace pocos días, antes de las elecciones, me dirigí a ustedes para pedirles que en
medio de la contienda electoral mantuvieran respeto a las personas y a sus bienes
en resguardo del don precioso del orden y la tranquilidad social.
Hoy mis palabras llevan la expresión de la más profunda admiración por el
comportamiento verdaderamente ejemplar con que este pueblo, consciente de sus
deberes cívicos, concurrió a las urnas electorales.
Me quedé edificado al ver aquellas largas filas de personas a la puerta de las mesas
electorales en espera del momento de depositar el voto, con un recogimiento casi
religioso, como quien espera la hora de comulgar o de recibir el sacramento de la
penitencia. Allí permanecían imperturbables sin importarles el sol ardiente o las
incomodidades del lugar.
Los días siguientes han sido de angustia, casi de tortura, en una larga espera de los
resultados definitivos que no llegan. Nunca el País, y quizá ningún otro, ha vivido
tantos días pendiente de un hecho de esta importancia. Y sin embargo, este
pueblo nuestro de Venezuela se maneja con una serenidad, digna de todo
encomio, aguardando casi estoicamente y con todo respeto, el anuncio final de
quién será el Presidente del País y el grupo político a quien corresponderá
acompañarle en la alta responsabilidad de conducir los destinos nacionales

106
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI. Enero de
1969. Nº 197, pp.25-27.
Mensaje radiodifundido después de las elecciones en la Emisora “La Voz de La Fe”, por el Excmo. Sr.
Arzobispo de Maracaibo, el día 7 de diciembre de 1968, y dirigido a todo el pueblo zuliano. “EN LA
VARIEDAD DE OPINIONES MANTENGAMOS LA LIBERTAD, EN LA LUCHA POR VENEZUELA Y EL
DESARROLLO DEL PAIS LA UNIDAD, Y EN TODO LA FRATERNIDAD Y MUTUA AYUDA” (Mons. Roa Pérez)

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

durante el próximo período.


Seguramente esta noticia se producirá dentro de pocas horas. Yo quiero
recomendar ahora la mayor compostura, respeto y caridad.
El País, entre los meritorios ciudadanos que tomaron parte en la contienda, como
candidatos presidenciales, escogió a uno de ellos, y también se pronunció por un
tipo de política en lo económico y social en relación con la labor por el avance de
Venezuela. Consagrado este hecho, ya dejan de ser los hombres de grupo para
convertirse en trabajadores por el bien de la Nación y de todos los venezolanos.
Depuestas las diferencias, quizá la lucha de grupo frente a grupo, todos hemos de
dedicarnos a trabajar por Venezuela, apartando cada uno lo que pueda, a fin de
que nuestra querida Patria sea también ejemplo de comprensión, de armonía
social y de esfuerzo por hacer de esta tierra un mundo mejor.
Ciertamente que no faltará el deseo de manifestar la alegría externamente por el
feliz coronamiento de la lucha.
Yo quiero rogar de todo corazón que se evite a todo trance exteriorizaciones que
puedan lesionar la caridad, crear divisiones y mancillar en alguna forma la página
hermosa que ha escrito Venezuela durante este año, constituyéndose así en gran
ejemplo para otras naciones.
Con la admiración con que vemos el relevo de guardia, como unos soldados que
han estado velando y vigilando mientras sus compatriotas se dedican a los
quehaceres ordinarios dejan la guardia a otros que viene a reemplazarlos, así
hemos de manejarnos nosotros en este momento sin hacer fiestas, quemar pólvora
u otros actos externos que puedan resultar deprimentes.
Los que van a recibir la grave responsabilidad de conducir al País, han de saber
que hoy el ejercicio de la autoridad es una vocación de servicio, y tanto mayor es
este deber cuanto más alta es la autoridad. “Es un concepto, dice Pablo VI, que se

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desprende del examen de la naturaleza y de las funciones de la sociedad humana:
deriva de la idea del bien común y de la pública utilidad, de la idea de igualdad
entre los hombres, de la inviolabilidad de la persona humana, un concepto que
deriva del derecho natural; concepto que la historia demuestra hasta qué punto ha
sido alterado y atacado por las pasiones humanas”.
El primer acto que han de ofrecer los que resulten electos sea el de ponerse a la
orden de sus compatriotas infundiendo en ellos confianza, a fin de que podamos
continuar desarrollando nuestras instituciones y engrandeciendo a Venezuela, en
cuyo servicio están las elecciones, los partidos políticos y los programas de
gobierno.
Estamos en vísperas de domingo, Día del Señor, cuando todos nos reunimos en el
templo para orar dando gracias por los beneficios recibidos y con el objeto de
pedir nuevas gracias. Como hablo a un pueblo creyente y devoto, que se maneja
en su conducta por los principios cristianos, yo me permito suplicarle que, en
lugar de fiestas, pólvora, embriagueces y gritos de victoria, acudan masivamente al
templo para las misas de mañana con el fin de pedirle al Señor, Rey de Reyes y
Señor de los que dominan, que bendiga a Venezuela, la mantenga unidad en la fe,
el trabajo, la prosperidad y la paz política y social.
Estoy seguro de que el comportamiento cívico será iluminado, guiado y sostenido
por la luz del Evangelio, por la caridad de Cristo, por el respeto y amor al prójimo.
No hay vencidos ni vencedores sino venezolanos y cristianos, empeñados en la
gloria del Señor que nos ha dado una Patria tan tica y tan bella, en el desarrollo de
esta País que es un don divino.
Las personas de influencia, patronos, dirigentes políticos y sindicales, órganos de
prensa, radio y televisión, organizaciones culturales y empresariales procuren
ayudar en este momento a guardar la compostura, la serenidad y el orden a fin de

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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que el proceso electoral termine normalmente en la proclamación y toma de


posesión del nuevo Presidente y los Cuerpos deliberantes.
En la variedad de opiniones mantengamos la libertad, en la lucha por Venezuela y
el desarrollo del País la unidad, y en todo la fraternidad y mutua ayuda, que son
características del pueblo venezolano, llamado a ocupar un puesto de avanzada en
el concierto de las naciones por su capacidad de trabajo, de generosidad y dotes de
talento y cualidades humanas.
Hemos sido espectáculo durante este proceso electoral y lo seremos en las últimas
horas, cuando se ha de anunciar el nombre del nuevo Presidente de los
venezolanos, a quien respaldaremos sin vacilación en el noble fin de transformar
cada día más a esta Patria, que unos crearon con el precio de su sangre, otros
enaltecieron con el concurso de su ciencia y todos llevaremos adelante con el
aporte de nuestro trabajo y el concurso de nuestras virtudes sociales y cristianas.
Paz, calma y serenidad para todos, y que el Señor guíe nuestros pasos y nos
ampare siempre con su providencia.
Maracaibo, 7 de diciembre de 1968.

+Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

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Mensaje Radiofónico del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo
con motivo de la Navidad.107

En primer lugar, les presento mi afectuoso saludo de Navidad y formulo votos por
su bienestar, dicha y prosperidad durante el nuevo año de 1969, que está a la
puerta.
No pudiendo llegar a mis diocesanos con un regalo material, ni siquiera
corresponder a tantas personas que en estos días exteriorizan su adhesión al
prelado con dones y presentes, yo quiero recordar una enseñanza e insistir en una
recomendación: el respeto a la vida humana, propia y ajena, y creo firmemente
que la aceptación de este consejo ahorrará lágrimas y luto a muchos hogares.
Es realmente impresionante y digno de todo encomio lo que está realizando la
ciencia moderna para combatir las enfermedades y defender y prolongar la vida
del hombre sobre la tierra. Las maravillas alcanzadas en el campo de la cirugía son
una gloria de este siglo. El Señor, suprema fuente y dueño de la vida humana, se
siente complacido por el esfuerzo colosal que hacen los hombres en el campo de la
medicina en beneficio de la salud. Precisamente Cristo, cuyo nacimiento
conmemoramos y celebramos en estos días, dio como señal de su divina misión la
siguiente a los enviados de San Juan Bautista a preguntarle: “si él era el mesías
esperado” “Id y comunicad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los
cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos
resucitan…” (Juan 7,22).
Junto a ese grupo de héroes de la investigación en el campo de la medicina, de los
profesionales que la aplican, de las enfermeras y enfermeros, que son sus

107
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI. Enero de
1969. Nº 197, pp.28-31.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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inmediatos colaboradores, figuran también los técnicos y empresarios empeñados


en hallar nuevas comodidades para hacer menos dura la vida sobre la tierra,
continuando así en cierta manera la obra del creador, que le dio el universo al
hombre para que lo cultive y perfeccione.
Mientras ese ejército pacifico de técnicos y científicos, gloria y honor de la
humanidad, trabaja tan activamente buscándole al hombre comodidad, la
conservación de la salud si goza de ella, el restablecimiento si está enfermo, hay
muchos otros, la sombra y amenaza de sus prójimos, que no tienen la menor duda
en destruirla, o dañarla, y son ellos los homicidas y los suicidas.
Cómo se asesina hoy en todas partes, sin que haya exclusión para ninguna clase
social. El homicida sienta sus reales entre los humildes y los poderosos, las
personas cultas y los ignorantes, sin respetar humildes indefensas mujeres ni niños
inocentes. La prensa de cada día registra muchos crímenes, y no pocos de ellos
presentan características de horror y espanto por lo refinado. El hecho del mayor
salvajismo en un hombre es el crimen, que lo coloca en situación semejante a una
fiera.
El hombre, que ha logrado tan altos progresos en el dominio de la materia, no es
capaz de dominarse a sí mismo, mientras es un gigante en el mundo de la técnica
permanece como un pigmeo en el campo espiritual, según enseña Pío XII.
Una ola de asesinatos conmueve a la humanidad haciendo contraste con la
decantada civilización moderna y el espíritu de altruismo y de solidaridad de que
se ufana el mundo de hoy.
Al tener tan poco aprecio por la vida ajena tampoco se toma ninguna medida
prudencial para evitarle daños con el uso de máquinas e instrumentos que pueden
llevar a la muerte. Hoy surgen como un problema de gravísimas consecuencias los
accidentes de circulación. En 1960 murieron 124.601 personas en ellos, y cinco

522
años más tarde ese número se elevó a 300.000. “Demasiada sangre se vierte cada
día en una lucha absurda con la velocidad y el tiempo, decía Pablo VI en 1965; y
mientras los organismos internacionales se dedican generosamente a sanar las
dolorosas rivalidades, mientras se lleva a cabo un maravilloso progreso en la
conquista del espacio, mientras se buscan los medios adecuados para sanar las
plagas del hambre, de la ignorancia y de la enfermedad, es doloroso pensar que en
todo el mundo innumerables vidas humanas continúan siendo sacrificadas cada
año por esta inadmisible suerte. La conciencia pública debe revelarse y considerar
el problema con la misma atención que los demás problemas que apasionan e
interesan al mundo entero.”
Las carreteras, los caminos y diversas vías por donde transita el hombre con una
máquina de transporte se están convirtiendo en sendero de la muerte. Un ebrio al
volante, un inexperto, un conductor a toda velocidad o que no respeta las señales
de tránsito, son un criminal a la vista.
En estos tiempos de Navidad los accidentes aumentan considerablemente, porque
es cuando más personas viajan y también cuando crece el uso del alcohol y por un
contraste con el espíritu de la temporada, las torpezas de todo género.
“El ciclista que no lleva las luces encendidas por la noche, el peatón que no mira
a sus lados antes de atravesar un cruce, el conductor que pasa en una curva sin
visibilidad, que no lleva bien los frenos o las ruedas… es ya un homicida, decía un
moralista, aunque Dios sea tan bueno que no haya permitido que se cruce alguien
en el camino, originando una catástrofe”.
Creo sinceramente que se debe emprender una campaña para crear conciencia, de
tal manera que se eviten todas aquellas imprudencias que transforman en una
amenaza inmediata de muerte las vías públicas, sean carreteras, calles o avenidas.
Todo mundo sabe las desgracias por influencia alcohólica, descuido en los

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vehículos, impericia, falta de atención a las señales de la vía, que se han producido
en la propia ciudad de Maracaibo.
Los sacerdotes, los educadores, los padres de familia, los medios de comunicación
social, las instituciones culturales y sindicales mucho pueden hacer en este sentido
a fin de llevar a la conciencia de la colectividad que se trate de poner sumo
cuidado para evitar tantos males, que aumentarán indefectiblemente con el
crecimiento de la población y los vehículos si no se toman medidas oportunas. Es
problema de conciencia, es asunto moral que se resuelve creando responsabilidad
y temor de Dios.
El tercer género de muertes producidas voluntariamente proviene de los suicidios.
Mil locuras invaden las mentes y los corazones de nuestros pobres hermanos.
Faltos de fe, de sentido cristiano, de luz sobrenatural, revuélvense en las tinieblas
espesas de escepticismo del espíritu y de rabia o desesperación del corazón. Y uno
de los enormes desordenes de que se ha dejado apoderar, es el suicidio. La
estadística de los suicidas crece enormemente. Entre ellos figuran intelectuales,
artistas, hombres de negocios, políticos, obreros, campesinos, jovencitas en la flor
de la vida, madres de familia. El suicidio es una de las mayores plagas modernas.
Las publicaciones de la prensa diaria con lujo de detalles, lejos de frenar este
horrendo crimen, más bien contribuyen a estimularlo por lo que dice el adagio
latino de que assueta vilescunt, es decir, las cosas comunes ya no llaman la atención.
El suicidio es un crimen enorme, un crimen irreversible, porque no tiene
arrepentimiento y va contra Dios, contra los hombres y contra quien lo comete.
Por llevar las señales de la impenitencia final, la Iglesia, no obstante su espíritu de
comprensión y bondad, priva de la sepultura eclesiástica a los suicidios.
No hay causa ninguna que legitime el suicidio, que siempre será un crimen, una
cobardía, una vulgaridad, una deshonra sellada, fijada, asegurada para siempre en

524
el alma del suicida.
En este punto también hace falta una gran catequesis para orientar a la juventud
destacando los grandes valores del espíritu.
Propicio es el tiempo de navidad, cuando la Liturgia Sagrada nos presenta la gran
dignidad a que fue elevada la naturaleza humana por el verbo de Dios, que se
vistió de ella para hacerse visible entre nosotros y llevar una vida igual a la nuestra
en todo, menos en el pecado.
Dios nos manda cuidar nuestro cuerpo, sentidos y potencias, manteniéndolos
libres de los vicios y concupiscencias y de todo aquello que les daña o degrada.
Veamos en cada persona la imagen del Señor hecho hombre, y respetémosla con
la misma veneración con que lo hacemos hacia nuestro Dios, y evitemos todo lo
que vaya contra la vida propia y ajena. Y crezcamos delante de Dios y de los
hombres a semejanza del Niño Dios, en edad, santidad y justicia.
Navidad de 1968.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

525
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Año 1969

Mensaje Radial del Arzobispo de Maracaibo,

con motivo de la Semana de la Caridad. 108

Por disposición de la Venerable Conferencia Episcopal de Venezuela se va a


celebrar la Semana de la Caridad del 2 al 9 de febrero en toda la Nación.

Esta jornada tiene por objeto recordar una vez más las grandes enseñanzas
acerca de esa virtud central del cristianismo y las obligaciones que derivan de
ella. Como bien lo sabemos por la afirmación del mismo Salvador la virtud de
la caridad es la base y fundamento del sentido cristiano de la vida y señal clara
del verdadero seguimiento a Cristo: “En esto conocerán que sois mis
discípulos si os amáis los unos a los otros”.

“Ya desde el principio, asienta Juan XXIII, la Iglesia con la enseñanza de sus
preceptos como con sus ejemplos innumerables, uniendo armoniosamente las
enseñanzas y la práctica del mutuo amor, realiza de modo admirable el
mandato de ese doble dar que compendia por entero la doctrina y la acción de
la Iglesia”.

La campaña de esta Semana de la Caridad recuerda en primer lugar el amor a


los demás, de los cuales somos hermanos y coherederos del Reino Celestial. En
un mundo invadido por los odios de razas, de clases, de intereses encontrados,
y dominado por el frío egoísmo, la Iglesia quiere proclamar el amor hacia los

108
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI.
Febrero-Marzo de 1969. Nº. 199. pp. 21-26.

526
demás, pero un amor sobrenaturalizado, es decir, que dimana del amor a Dios
y que trascienda a los hombres, y que siendo distintivo de éste, es su luz y su
manantial.

Así el amor cristiano hacia el prójimo tiene una fuerza, un método y una eficacia
que lo distingue del simple altruismo, que no raras veces se busca a sí mismo.

El amor cristiano debe ser el vínculo, para transformar a la gente sencilla, amorfa,
descarnada y sufrida, y a veces maliciosa, en un pueblo nuevo, vivo y activo; en un
pueblo unido, fuerte, consciente, próspero y feliz.

La caridad cristiana abarca al hombre total, su cuerpo y su alma, su bienestar


temporal y eterno, su paz interior y exterior, la felicidad que pasa y la que perdura.

El verdadero amor al prójimo es inseparable del amor a Dios, del cual recibe toda
la vida. La caridad cristiana se nutre de fe y esperanza. En esto nos distinguimos
de los marxistas que separan al hombre de Dios, y al negar la existencia del Ser
Supremo secan la fuente pura y cristalina que alienta el verdadero amor humano.

El cristiano no se acerca al necesitado para ayudarle en busca de una recompensa


o para lograr un puesto en la sociedad; así lo expresa el mismo Cristo cuando dice:
“que tu mano izquierda ignore lo que hace tu mano derecha”. Para el cristiano el
prójimo es todo hombre, conocido o desconocido, amigo o enemigo, bienhechor
o malhechor.

La caridad cristiana se traduce en obras; la caridad no basta si se queda en pura


teoría verbal y sentimental; y si no va acompañada de otras virtudes, y la primera
es la justicia que es la medida mínima de la caridad, es decir, que la caridad
comienza donde termina la justicia. Si no hay justicia tampoco puede haber
caridad.

527
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

La Iglesia católica predica amor en un mundo tan necesitado. Ella bien sabe que si
se ama de verdad queda el camino abierto y expedito para tantas obras que se
deben realizar en beneficio ajeno.

Hay todo un mundo que se debe reconstruir desde su base misma dice el Concilio
Vaticano II.

Existe muchísima gente con hambre, sin techo, enferma, abatida por todas las
calamidades de un lado y, del otro, personas que abundan en las riquezas, y que
consumen cantidades no despreciables en cosas inútiles, cuando no pecaminosas,
que desafían los castigos del cielo y la irritación de los necesitados.

Multitud de personas deseosas de trabajo recorren las calles y los caminos en


busca de ocupación. Faltan camas en los hospitales para los enfermos, sitios en los
asilos para los desamparados y medicinas para los que padecen dolencias.

La situación social pide la promoción de la justicia y la tutela de la dignidad


humana afirma Pablo VI; y añade “Y no olvidéis que ciertas grandes crisis de la
historia habían podido tener otras orientaciones si las reformas necesarias
hubieran prevenido tempestivamente, con sacrificios valientes, las revoluciones
explosivas de la desesperación”.

La Iglesia, aprovechando esta oportunidad, insiste en la necesidad inaplazable de


una reforma social; pero esta reforma no consiste solamente en un cambio
material sino también, y podríamos añadir principalmente, en una elevación de
las costumbres, tan degeneradas, en un mejoramiento moral y religioso. Existe un
estado explosivo a cada instante como afirma el Papa Pío XII, y cuyo origen debe
buscarse en la tibieza religiosa de tantos, en el bajo nivel de la vida pública y
privada y en la sistemática obra de intoxicación llevada a cabo en las almas

528
sencillas.

Yo pido a los Sacerdotes, a los Apóstoles Seglares y colaboradores de la prensa, la


radio y la televisión que difundan generosa y ampliamente las grandes ideas
cristianas de la renovación social, que, para ser eficaz, deben inspirarse en las sanas
e inmutables enseñanzas del Evangelio; tal restauración religiosa, además de
arrancar millones de almas a la eterna ruina, es el único remedio que puede
asegurar la convivencia pacífica y la fecunda colaboración de todos los sectores.

Estamos muy cerca del Carnaval. ¿No se podrían ahorrar esas sumas crecidísimas
empleadas en fiestas que no pocas veces resultan degradantes, para destinarlas a
los pobres de Maracaibo, a tanta gente que padece hambre y sufre privaciones que
solo Dios conoce? Resulta irritante, indigno de una ciudad que se llama cristiana,
el que se consuma tales sumas, cuando a los pocos metros hay gente oprimi9da
por el hambre y el dolor, y tantas necesidades que cubrir.

Yo me dirijo a las personas que tienen temor de Dios, a los que conocen las
enseñanzas cristianas para recordarles que la Iglesia pide más morigeración, más
sacrificios, menos despilfarro y más obras de bien para los necesitados. Al hacer
este llamamiento cumplo con una obligación sagrada a la que me lleva el amor
hacia una ciudad a la que dedica todos mis desvelos. Yo no quisiera, el Señor me
libre de ello, verla sometida a las duras realidades de los pueblos y ciudades que se
divierten indebidamente y a las cuales Dios ha castigado por la molicie y
descomposición a las cuales se entregaron. Los pecados sociales y las públicas
prevaricaciones tienen su castigo aquí en esta misma tierra.

Aprovechemos esta Semana de la Caridad para revisar nuestros compromisos con


Dios, y ver si hemos hecho lo debido en beneficio del pobre y necesitado, que una
imagen viviente del Señor.

529
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

La situación social amadísimos radioyentes es amenazante. Recordemos que la


atención al pobre alcanza gracia y misericordia de Dios.

Al invitarles a celebrar con toda generosidad y responsabilidad esta Semana de la


Caridad y solicitar la ayuda para el pobre y el cumplimiento de la justicia social les
anticipo las gracias por la colaboración que tengan a bien prestar a esta invitación
de la Iglesia, la cual redundará en beneficio de Maracaibo, de sus obras buenas y
empresas de auténtico mejoramiento ciudadano.

Maracaibo, 1 de Febrero de 1969.

+ Mons. Domingo Roa Pérez

Arzobispo de Maracaibo y Administrador Apostólico de Mérida

530
Carta Pastoral del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo en la Jornada Mundial
de Oraciones por las Vocaciones.109

Mons. Domingo Roa Pérez al Clero y Fieles de las Arquidiócesis de Maracaibo y


Mérida. Salud, Paz y Bendición en el Señor.

Amadísimos hijos:

El Padre Santo ha dispuesto que anualmente el domingo llamado del Buen


Pastor, que esta vez ocurre el 20 del presente mes de Abril, se tenga en todo el
mundo católico una jornada especial de oraciones y sacrificios por las vocaciones
sacerdotales y religiosas.

Su Santidad urge de la manera más apremiante que se tome con sumo interés la
realización de esta jornada.

Se trata de un asunto de vital importancia para la Iglesia, cuyo ministerio depende


del número de sacerdotes y su adecuada preparación.

La gravedad del problema de escasez de clero está muy a la vista entre nosotros.
Hay muchos pueblos abandonados espiritualmente por falta de sacerdotes. Lo
mismo se puede afirmar de ambientes específicos como la Universidad, los Liceos,
los Grupos Gremiales, etc., a los cuales es preciso ofrecerles una atención
particular.

Y el servicio religioso actual aún estaría bastante más reducido si no contáramos


con la magnífica ayuda que nos están prestando tantos sacerdotes, seculares y
religiosos, venidos de otros países.

109
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI.
Abril-Mayo de 1969. Nº. 199. pp. 21-26.

531
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

El ideal sería el que no sólo pudiéramos abastecer las propias necesidades con los
sacerdotes nativos, sino que estuviéramos en condiciones de participar con ellos
en la evangelización de los sitios en donde todavía no se conoce el cristianismo.

El panorama que nos presenta la falta de sacerdotes en nuestro medio es


desconsolador. Pero si miramos al porvenir, la situación es todavía más
deprimente, ya que el número de los sacerdotes depende del florecimiento de los
Seminarios, institutos destinados a su preparación, que están prácticamente
vacíos. Y la formación de un sacerdote lleva largos años.

A este cuadro nada halagador, se une el desaliento natural que sacude a las almas
de buena voluntad por la defección de sacerdotes y hasta de algún Obispo, lo que
es hábilmente explotado por ciertas agencias noticiosas quizá no con ánimo de
crear confusión, sino llevadas del prurito de ofrecer sensacionalismos.

Y este estado de cosas sirve estupendamente a una tendencia empeñada en hacer


creer y aún formar ambiente propicio a la idea de que es necesario cambiar la
disciplina y vida de los sacerdotes para solucionar el problema vocacional. Según
ellos, los propulsores de esta campaña, el sacerdote debe ejercer una profesión
como cualquier ciudadano, casarse y llevar un comportamiento en todo igual a los
seglares mezclándose en los negocios temporales, las diversiones profanas y
asuntos propios de este siglo, aun fomentando la revolución para no quedarse
atrás. De no proceder así, opinan, el sacerdocio católico estaría llamado a
desaparecer por consunción es decir, por falta de vocaciones e inadaptación a la
época e ineficacia de su ministerio.

Sin duda el sacerdote encuentra dificultades hoy para el ejercicio de su misión. Y,


¿cuándo no? Desde que salieron los Apóstoles del Cenáculo, luego de la venida
del Espíritu Santo, hasta nuestros días el sacerdocio católico ha sido blanco de

532
contradicción. Unas veces con halagos, otras con amenazas y hasta con la muerte
misma se lo ha querido separar de su fin propio y específico. En nuestros días
juegan papel muy importante los calificativos de secularización, desacralización,
integración al mundo, revolución, con que se está brindando una tentación a
algunos sacerdotes, quizá llenos de optimismo y buena voluntad, pero ofuscados
en sus apreciaciones.

LA ESCASEZ DE VOCACIONES
Ante el fenómeno de la escasez de Clero, cabe preguntarse: ¿disminuyen en
realidad las vocaciones eclesiásticas?

Dios ha establecido que el hombre sirva al hombre también en la asistencia


relacionada con el orden sobrenatural y le ayude en la consecución de la vida
eterna. Así como ciudadanos dotados de especiales cualidades y debidamente
instruidos se ocupan de la salud de los demás, otros gobiernan y administran los
bienes de la comunidad, etc., así también a hombres, tomados de entre los
hombres, Dios ha confiado la alta misión de ser guías y maestros en el aspecto
religioso y moral. Y al distribuir sus dones naturales los dio en consonancia con la
vocación de cada uno no sólo para lograr su destino personal sino también el de la
comunidad a la cual pertenece.

Es doctrina eclesiástica permanente la de que el Señor ha puesto en el mundo el


número suficiente de vocaciones para la atención de las necesidades espirituales
de su Iglesia.

Dios nos está exigiendo actualmente más esfuerzos en la consecución de las


vocaciones, más responsabilidad en la comunidad cristiana, en los padres de
familia, los educadores, los sacerdotes y religiosos, y mayor madurez en los mismos
candidatos. La promoción de las vocaciones sacerdotales y religiosas es obra de

533
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

toda la comunidad cristiana, nos dice el Concilio Vaticano II, y Su Santidad Pablo
VI lo acaba de recordar hace pocos días.

En todos los tiempos la Iglesia ha contado con un número elevado de sacerdotes


magníficos, gloria y honor de la humanidad, y no le faltarán en el porvenir.
Ciertamente nuestros tiempos son turbulentos, pero no peores que en épocas
anteriores, más aún, quizá más positivos y determinantes para una acción
espiritual de profundidad. Nuestros jóvenes inquietos, luchadores e ilusionados
por la visión de un mundo mejor, están atraídos por grandes ideales, a los cuales
no dudarían en abonar con el sacrificio de la propia vida. Estupendas cualidades
para que de sus filas salgan vocaciones sacerdotales, que piden altura de miras,
entusiasmo, amor y dedicación a objetivos superiores. Lo que han hecho los
jóvenes de otras generaciones pasadas al seguir el llamamiento de Dios también lo
podrán hacer los de hoy.

Sería una injuria de lesa juventud y de proporciones gigantescas el sostener que de


las filas juveniles de nuestros días no salen candidatos al sacerdocio porque los
muchachos de hoy son incapaces de mantener el celibato, la disciplina y volar por
encima de las miserias humanas con la práctica en su vida de lo que dice el
Apóstol San Pablo y el Concilio Vaticano II aplica a los Presbíteros: Pensad en
cuanto hay de verdadero, de puro, de justo, de santo, de amable, de laudable, de
virtuoso, de digno de alabanza”.

Si en lugar de estar subestimando la capacidad de la juventud actual para el


ejercicio de las virtudes sacerdotales, como la Iglesia las ha predicado siempre, les
presentáramos a tantos jóvenes magníficos, con la palabra y el ejemplo, la belleza
del ideal sacerdotal y el servicio valiosísimo que está en condiciones de prestar un
sacerdote santo, no sólo en el fomento de la vida religiosa sino en la recta solución

534
de los problemas sociales, creo que podríamos hallar vocaciones a lo Ignacio de
Loyola, Felipe Neri, Vicente de Paúl, con una estela impresionante de bien y
auténtico honor de nuestro siglo.

LA LLAMADA REBELION DEL CLERO Y LAS DEFECCIONES


CELIBATARIAS
El sacerdote, no obstante el altísimo oficio que ejerce, está también rodeado de
flaqueza. Mientras lucha y trabaja por la santificación ajena debe vigilar sobre sí
mismo, orar fervorosamente y reducir a esclavitud su cuerpo, como enseña San
Pablo, no sea que después de pregonar el premio para otros resulte él mismo un
réprobo.

La historia de la Iglesia nos dice que los sacerdotes que mejor encarnaron el
espíritu del Evangelio imitando lo más cerca posible a Cristo fueron precisamente
los sacerdotes santos, es decir, hombres de un gran espíritu de mortificación, de
unión con Dios, de trabajo y de fe a toda prueba.

El escándalo de proporciones casi mundiales que deja en pos de si la caída de un


sacerdote nos está indicando que de él se espera irradiación de bien y profesión de
santidad.

Hoy existe una como obsesión en deformar la verdadera imagen del sacerdote
católico. De allí la fruición con la cual se difunden los hechos negativos de
algunos eclesiásticos. Antes se calumniaba, odiaba, encarcelaba y hasta se llevaba a
la muerte al sacerdote católico para impedir el ejercicio de su ministerio.

Actualmente se intenta conquistarlo, de tal manera que no sea él quien santifique


el ambiente, sino que el mundo lo desacralice haciendo desaparecer el sentido
religioso de las cosas, aún en los mismos hombres consagrados a Dios. “Más si la
sal se volviera insípida, ¿con qué se salará?”

535
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Después de empujar al sacerdote católico a su propia desgracia con promesas,


alabanzas y adulaciones de toda clase, hasta llevarlo a claudicar, traicionando los
sagrados compromisos adquiridos libremente el día de su ordenación, obtenido el
objetivo, los que antes se colocaban en la tribuna para aplaudirle, ahora se burlan
de él y le desprecian. Así se cumple también la palabra del Evangelio: “para nada
vale (la sal) ya, sino para ser tirada fuera y ser hollada”.

LA FIDELIDAD DEL SACERDOCIO CATOLICO


A los cristianos justamente alarmados por estas actitudes de que vengo hablando,
yo les digo con seguridad y de todo corazón que no teman. Las deserciones de
unos, producto de la humana fragilidad, confirman la decisión de la inmensa
mayoría de continuar su sacerdocio como Cristo lo ha instituido y la Iglesia lo
defiende. En éstos se cumple cabalmente la afirmación de Pío XI cuando dice:
“Desde la cuna hasta el sepulcro, más aún, hasta el cielo, el sacerdote está al lado
de los fieles, como guía, aliento, ministro de salvación, distribuidos de gracias y
bendiciones” (Ad catholici).

Frente a la campaña de unos por lesionar al sacerdote y hacerle difícil el ejercicio


de su misión, Uds. amadísimos hijos, ayúdenlo, rodéenlo de veneración y santo
aprecio, estimúlenlo apoyando todas sus actividades e iniciativas de apostolado y
vean siempre en él al hombre de Dios, al padre espiritual y al consejero nato en las
cosas que miran al orden sobrenatural. Bríndenle confianza. Oren por él y con él.

A LOS SACERDOTES
Amadísimos sacerdotes, amigos y colaboradores en la estupenda obra de la
santificación y salvación de las almas: hoy más que nunca somos espectáculo ante
el mundo, que nos sigue en todas partes y observa nuestra conducta para ver en
qué nos ocupamos. Estemos agradecidos al Señor porque nos ha hecho vasos de

536
elección. Mucha gente no comprende, ni puede comprender, la paz interior, con
íntima alegría que fluye del ejercicio de nuestro ministerio.

Yo les invito a que meditemos y hagamos programa de nuestra vida la estupenda


recomendación que nos dirigió el Obispo el día de nuestra ordenación, hoy
cuando se está creyendo falsamente que los sacerdotes estamos en desbandada:
“…llevad una vida santa y pura. ¡Daos cuenta de lo que hacéis y, al celebrar el
misterio de la muerte del Señor, imitad lo que conmemoráis, mortificando
vuestros miembros de vicios y concupiscencias!

Que vuestras palabras sean medicina espiritual de las dolencias del pueblo de
Dios. Que el perfume de vuestra vida sea fragancia en la Iglesia de Cristo para que
con la predicación y el ejemplo edifiquéis la Casa, esto es, la Familia de Dios”.

Al participar en la solución de los problemas sociales que tanto afligen a la


sociedad hagámoslo siempre a la luz de Cristo, como asienta el Concilio Vaticano
II, y teniendo en cuenta las aplicaciones que de él hace el Magisterio eclesiástico
dirigido por su Cabeza y Maestro, el Rosario Pontífice y en plena comunión de
ideas, sentimientos y propósitos con Él.

A LOS JOVENES
Para terminar hago una invitación a los jóvenes en el sentido de que estudien sus
inclinaciones y aptitudes para ver si hay un germen de vocación. Uds. hallarán en
el sacerdocio la manera de prestarle también un servicio a la patria, que no sólo
necesita técnicos, profesionales, científicos, sino también cultivadores de su moral
y espiritualidad, lo que le corresponde por misión y consagración al sacerdote.

DISPOSICIONES
Con el objeto de unificar la campaña, se dispone lo siguiente:

537
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

1º) Esta carta se leerá en todas las Misas de hora de las dos Arquidiócesis,
Maracaibo y Mérida, el próximo domingo, 20 de Abril.

2º) En los ejercicios de piedad de los templos y oratorios se recitará la oración por
las vocaciones, compuesta por Su Santidad Pablo VI.

3º) El próximo mes de mayo se realizará la campaña vocacional, para lo cual se


pide la especial colaboración de todo el Clero, los Religiosos y Religiosas y
Movimientos del Apostolado Seglar.

4º) Se hará durante el mes de mayo una colecta especial para el sostenimiento de
los jóvenes seminaristas.

Anticipo de todo corazón el interés que se tome por ésta jornada de oraciones del
día 20 y por el apoyo a la campaña del mes de Mayo. Es voluntad expresa de
Cristo que roguemos al Dueño de la Mies que envíe operarios. El mayor beneficio
para un pueblo es un sacerdote santo. Pidamos todos unidos este regalo de la
Providencia. El Señor siempre cumple su promesa: “Pedid y recibiréis”.

En Maracaibo, a los doce días del mes de abril del año del Señor de mil
novecientos sesenta y nueve.

Con todo afecto en el Señor.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo y Administrador Apostólico de Mérida

538
Circular del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo con motivo de la fiesta
litúrgica de San Pedro y aniversario de la coronación de SS Pablo VI110

La fiesta litúrgica de San Pedro y fecha aniversario de la coronación de Su


Santidad Pablo VI, que ocurren el mismo día, nos dan la doble oportunidad de
exponer una síntesis de la doctrina católica acerca del oficio fundamental que
tiene el Romano Pontífice en la dirección de la Iglesia.

En un momento de agitación, cuando aún la sagrada misión del Romano


Pontífice es blanco de ataques, es necesario que expongamos a los fieles en forma
clara y precisa la altísima dignidad del Papa, sus prerrogativas por ser el Vicario de
Cristo, sucesor de San Pedro, Maestro y Guía Supremo de los hombres en lo que
se relaciona con el culto y gloria de Dios, la santificación y salvación de las almas y
todo el recto orden moral.

Es necesario destacar bien que donde está el Papa, allí está la Iglesia. Él es la
cabeza y el fundamento, el soporte y la coronación de este gran edificio.
Insistamos en la obediencia incondicional hacia el Papa, es la seguridad de que,
no obstante la confusión reinante, y el desconocimiento a sus enseñanzas con el
pretexto de que en tal oportunidad no está hablando como Maestro Universal, el
Papa, siempre asistido por el Espíritu Santo en su altísimo cargo, llevará a la
Iglesia por el camino seguro, porque está firme la palabra de Cristo: “Y yo a mi vez
te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del
infierno no prevalecerán contra ella”.

110
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI.
Julio de 1969. N° 201. pp. 18-19.

539
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

En la Constitución Dogmática LUMEN GENTIUM del Concilio Vaticano II


encontrará Ud. doctrina abundante sobre este tema. E igualmente puede
consultar, si las tiene a mano, las enseñanzas del Concilio Vaticano I.

Invitamos a los fieles a orar por el Romano Pontífice como lo hicieron los
cristianos ya desde los primeros tiempos de la Iglesia. Él vive en la angustia
permanente de la solicitud de todas las iglesias, especialmente en esta época,
cuando aparecen tantos que se sienten dotados de carismas para presentar
doctrinas en contraste con lo que el Papa está enseñando.

Nosotros podemos repetir con toda verdad a Su Santidad Pablo VI como los
Apóstoles a Cristo cuando les preguntó si lo querían abandonar también: “¿A
quién iremos, si sólo tú tienes palabras de vida eterna?”

En este domingo se hace la colecta llamada “Obolo de San Pedro”, que se destina
a las obras que el Papa sostiene directamente en muchos países, especialmente en
aquellos donde el cristianismo todavía no se ha implantado.

Esta limosna, además de la colaboración a las iniciativas del Romano Pontífice, es


un signo de la universalidad de la Iglesia: los cristianos ayudan a sus hermanos del
mundo, en donde quiera haya necesidades, sin distinción de lengua, cultura o
nación, por medio del Padre común, que es el Vicario de Cristo.

Yo les encarezco igualmente tomar el mayor interés en esta colecta. Nuestra iglesia
y termina en nuestra comunidad. Va más allá, se inserta en el árbol imponente,
que distribuye su savia por el mundo. Cuanto más unidas estén puesteras
limosnas y obras con las directrices de la Cabeza, más efectivas serán.

540
Espero, pues, que este domingo, en todas las iglesias de las Arquidiócesis de
Maracaibo y Mérida y durante todas las misas de hora se exponga esta doctrina
católica con lealtad, sinceridad y amor al Papa.

Los bendice en el Señor.

Maracaibo, 25 de Junio de 1969

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo y Administrador Apostólico de Mérida

541
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Mensaje Radial del Arzobispo de Maracaibo


ante la Toma de Iglesias. 111

La opinión pública de Maracaibo está alarmada por los acontecimientos religiosos


de estos días: toma de iglesias, reparto a profusión de hojas sueltas con citas del
Concilio Vaticano II, arengas y protestas en los templos de parte de los jóvenes.

Ciertamente que el hecho no es nada halagador, sin embargo, como toda


equivocación, lleva en sí un aspecto positivo.

Antes se atacaba de manera inmisericorde la doctrina y la moral de la Iglesia. Hoy


se les busca con gran interés y se desea su pronta, decidida y efectiva realización.

“Compartiendo los gozos y las esperanzas, las tristezas y las alegrías de los hombres
de nuestro tiempo” en medio de un mundo convulsionado, la Iglesia de Cristo se
presenta como mensajera de paz, comprensión y fraternidad. Todos miran hacia
ella, aun los que no tienen fe, en busca de una palabra de orientación y de
consuelo. Y su vida, y actividad, y el desarrollo de la alta misión que el Señor le
confiara están puestas a la vista de todos. No siempre se destacan los esfuerzos que
realiza, y en no pocas ocasiones más bien se hace hincapié en lo que tiene de
humano como obra llevada por hombres, que si asistidos por el Espíritu Santo
para no errar en el oficio de dirigir, no están sin embargo dotados del don de la
impecabilidad.

La inquietud juvenil

Hoy se habla tanto de la delincuencia juvenil, de los jóvenes calaveras, de los


patoteros, de la descomposición de la edad florida, que casi se llega a la conclusión
de que “toda carne está corrompida”, especialmente tratándose de las edades
111
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI.
Julio de 1969. N° 201. pp. 19-23.

542
juveniles. Estas afirmaciones engendran terror por lo que significa la juventud
para un país y el mundo.

Por ello el caso de jóvenes numerosos que desean hablar de Dios con entusiasmo
y vivir el Concilio con plenitud nos indican un signo positivo, un renace y un
fermento anunciador de días mejores. En tiempos pasados a la juventud la solía
afectar un sarampión de incredulidad, y cuando menos, el respeto humano en las
cosas relacionadas con Dios.

La juventud venezolana se mantiene firme en su fe a pesar de la educación laicista,


un proceso de descristianización bien calculado y la tremenda falta de asistencia
religiosa por la carencia de sacerdotes. Así vemos que en los últimos está
dominando en las asambleas cristianas el elemento juvenil. La juventud no sólo
quiere vivir su fe sino convertirse en mensajera.

La escasa formación religiosa o una orientación mal dada por snobismo y espíritu
de novedad al margen de las enseñanzas de la Iglesia puede causar perjuicios de
proyecciones incalculables a tantos jóvenes sanos y rectamente intencionados,
pero mal dirigidos. Aquí surge la responsabilidad de los sacerdotes, obreros del
Evangelio y educadores por misión y consagración, de los padres de familia, los
formadores católicos, sean maestros o sean promotores del Apostolado Seglar.

Los jóvenes están buscando las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Tenemos
obligación de ofrecérselas como la Iglesia las presenta, con sinceridad y verdad.

En este momento de confusión para muchos, y de río revuelto para otros, yo me


permito aclarar algunos puntos que se están interpretando contra el mismo
Concilio Vaticano II y la doctrina perenne de la Iglesia.

1°) La reforma de que habla el Concilio más que un cambio de formas exteriores
radica en una renovación interior, de la mente y del corazón y de las costumbres

543
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

del hombre; por ello dice el Papa: “La Iglesia encontrará su renaciente juventud
no tanto cambiando sus leyes exteriores cuanto poniendo interiormente su
espíritu en actitud de obedecer a Cristo, y por ello de observar las leyes que la
Iglesia, con el propósito de seguir la vía de Cristo, se prescribe a sí misma… La
vida cristiana cual la Iglesia la viene interpretando y codificando en sabias
disposiciones exigirá siempre fidelidad, esfuerzo, mortificación y sacrificio”.

Algunos cambios exteriores va realizando el Magisterio y solamente él, como


puesto por el Espíritu Santo para regir la Iglesia, es el encargado de hacerlo. “Para
nada servirán las reformas exteriores –dice el Papa- sin una continua renovación
interior, sin el afán de modelar nuestra mentalidad de acuerdo con la de Cristo,
en conformidad con la interpretación que la Iglesia nos ofrece. A veces nos parece
que algunos hablan de reformas sin esta cordial y constructiva adhesión a la
Iglesia, a sus leyes, a sus tradiciones, a sus aspiraciones”.

Por ello la Iglesia está empeñada en un trabajo de santificación, de purificación de


las almas, de santidad interior, en la verdadera conversión e identificación con
Cristo, que es su labor específica. Esta obra es secreta, íntima y profunda, en
contraste con la corrupción de las costumbres, el hedonismo de la vida y el
conformismo de muchos. Cuando la Iglesia haga su balance a lo largo de los años,
por la floración de santos de toda edad, lugar y condición, aparecerán los
verdaderos frutos de este Concilio Vaticano II, que no se ha aparta do un ápice de
la doctrina, sino que la ha urgido cada vez más.

Dice el Papa. “La Iglesia, aunque aligerada de algunas superadas y secundarias


normas canónicas, se ha cargado de nuevos deberes. El Concilio no ha
inaugurado un período de incertidumbre dogmática y moral, de indiferencia
disciplinar, de superficial irenismo religioso, de relajamiento organizativo; al

544
contrario, ha querido iniciar un período de mayor fervor, de mayor adhesión
comunitaria, de mayor caridad pastoral y de mayor espiritualidad eclesiástica”.

“Debemos servir y amar a la Iglesia tal cual es con sentido inteligente de la historia
y con humilde investigación de la voluntad de Dios, que asiste y guía a la Iglesia
incluso cuando permite que la debilidad humana ofusque algún tanto su pureza
de líneas y la belleza de su acción”.

2°) Se está esparciendo la idea de que los fieles pueden ejercer el ministerio de la
predicación. De allí la intervención reciente de algunos jóvenes con ánimo de
pronunciar la homilía en los templos, con la tolerancia del párroco o contra su
voluntad.

Tengo que decir clara y terminantemente que la predicación es oficio


fundamental de la Jerarquía, es decir, de los obispos, y por participación y en
unión con ella, de los sacerdotes según enseña el Concilio Vaticano II, repitiendo
la doctrina de la Iglesia enseñada en todos los tiempos. Dice el Concilio:
repitiendo la doctrina de la Iglesia enseñada en todos los tiempos. Dice el
Concilio: “el cuidado de anunciar el Evangelio en todo el mundo pertenece al
cuerpo de los pastores”, y luego añade: “entre los oficios principales de los
Obispos se destaca la predicación del Evangelio. Porque los Obispos son los
pregoneros de la fe que gana nuevos discípulos para Cristo y son los maestros
auténticos, es decir, herederos de la autoridad de Cristo…”.

Siendo que la Iglesia es madre por la predicación y el bautismo ha puesto siempre


cuidado especial en este ministerio, al establecer que nadie puede ejercerlo sin el
permiso expreso del Obispo aunque sea sacerdote. Y el Concilio, como queda
dicho, recuerda nuevamente que la predicación es derecho y obligación propia de
los obispos, y de los sacerdotes en unión con el obispo.

545
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Porque lo que se requiere para que uno sea admitido al sacerdocio: “ni se apropie
nadie de este honor, si no es llamado por Dios”, eso mismo se requiere para que
sea tenido por hábil y apto para predicar.

Y la Iglesia va más adelante aún. Exige junto con el carácter ministerial también la
constancia de la idoneidad intelectual y moral. Comenta Benedicto XV: “Muchos
son los oradores sagrados a quienes podemos decir que cuadra bien aquello de
que se queja el Señor por Jeremías: “Yo enviaba a los profetas, y ellos se
adelantaban” porque todo el que, bien sea por índole de su ingenio, bien por
otras causas cualesquiera, le gusta tomar parte en el ministerio de la palabra se le
da con facilidad acceso a la sagrada cátedra en los templos, como si fuera una
palestra donde se ejercita cada cual a su antojo”.

“Nadie, dice el mismo Romano Pontífice, en vuestra Diócesis ejercite la sagrada


predicación si no es llamado y aprobado por vosotros”. Y esto lo afirma el Papa de
los sacerdotes, preparados con los años de estudio, la oración y la misión para tan
sagrado ministerio. ¿Cómo podrá cualquier persona sin el carácter ministerial, la
idoneidad y el encargo de la Iglesia arrogarse la facultad de predicador?. El puesto
del sacerdote y los fieles en el culto lo señala bien claro el Concilio Vaticano II
cuando afirma: “el sacerdocio ministerial (los sacerdotes), en virtud de la sagrada
potestad de que goza. Modela y dirige al pueblo sacerdotal, efectúa el sacrificio
eucarístico ofreciéndolo a Dios en nombre de todo el pueblo; los fieles, en cambio
en virtud de su sacerdocio real asisten a la oblación de la Eucaristía y lo ejercen en
la recepción de los sacramentos, en la oración y acción de gracias, con el
testimonio de una vida santa, con la abnegación y caridad operante”.

Por lo tanto, indico a los seglares sinceramente deseosos de colaborar en la


reforma conciliar, que su campo de acción no está en la predicación, en la homilía

546
dominical, que es oficio propio y exclusivo del sacerdote; el intentar hacerlo
aunque sea con la aprobación del sacerdote constituye un abuso y un grave
desconocimiento de la disciplina de la Iglesia, una falta de respeto y consideración
a los derechos de la asamblea cristiana y un atentado en cierta manera contra el
sagrado derecho que tiene la Iglesia de exponer libremente su doctrina a los fieles.

A los jóvenes cristianos que han tomado o tratado de tomar las iglesias con ánimo
de llevar un mensaje les digo con toda sinceridad que esto no se puede, ese no es
el modo de participar en la reforma conciliar y la difusión de la doctrina católica.

Estudien ellos pacientemente las enseñanzas de la Iglesia, vivan el sentido


cristiano de la vida y que se preparen para las actividades ciudadanas a fin de que
iluminados por la luz de la fe puedan conjugar las realidades temporales con los
bienes superiores del espíritu. Hace poco decía Pablo VI a una asociación de
seglares católicos “la primera acción debe consistir en el ejemplo, en la
competencia profesional, en la honradez auténtica y desinteresada, en la defensa
de vuestro espíritu social y de vuestra virtud cristiana”.

Quizá la toma de iglesias involucra un símbolo: los sacerdotes actuales vamos


envejeciendo, faltan muchos templos por la escasez de clero y no se puede llegar a
tantas personas que piden atención religiosa.

La Iglesia hace un llamamiento a estos jóvenes deseosos de hacer algo por Cristo a
que reflexionen sobre su posible vocación sacerdotal. La Iglesia los recibirá en el
Seminario, que sirve para la preparación del sacerdocio ministerial, y después de
formarlos cuidadosamente, como Cristo a sus Apóstoles, los enviará con la misión
de predicar y santificar. Así entrarán a los templos por la puerta ancha para
constituirse en guías de sus hermanos, anunciadores del Reino Celestial y Padre
del pueblo.

547
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Yo espero que este signo anticonciliar y este equivocado servicio de irrumpir en


los templos con las llamadas “tomas” haya terminado. Tengo la sospecha de que
personas no sólo ajenas sino contrarias a la obra y misión de la Iglesia tienen su
parte en estas actividades, que se quieren presentar como una ayuda y
colaboración a la actividad de la Iglesia. Es la misma que están prestando al cerrar
templos, encarcelar, deportar o expulsar sacerdotes en algunos sitios en donde la
Iglesia está amordazada. Por lo tanto, alerto a los cristianos para que tengan
cuidado con los que visten piel de oveja y se presentan como redentores para
luego poder crucificar.

Los Párrocos y Rectores de Iglesias, encargados del decoro de la casa sagrada,


deben oponerse por la convicción a estos procedimientos de tomas de iglesias, tan
contrarios a la dignidad del lugar sagrado, a la santidad de los misterios que allí se
realizan y a la serenidad de la asamblea cristiana, creo que por la misericordia de
Dios no hemos perdido la libertad de cumplir con el sagrado oficio de santificar,
instruir y guiar a los fieles. No vamos a llamar a los agentes del Orden Público ni a
pedir el auxilio de los cristianos verdaderos para resistir físicamente. La Iglesia no
impone sus enseñanzas por la violencia ni se defiende tampoco por la fuerza;
protestaremos y condenaremos en nuestra condición de hijos de Dios y seguidores
de la Iglesia esas irreverencias e injurias al cristianismo zuliano en la espera de que
el caso no se repetirá. Las llamadas “tomas de iglesias” encarnan sombras,
negación y estorbo a la misión de la Iglesia, que es de paz, comprensión,
fraternidad y unión en el Cuerpo Místico de Cristo.

Maracaibo, 28 de Junio de 1969.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

548
Alocución Radial del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo
sobre el verdadero espíritu conciliar.112

1.- La pobreza de la Iglesia


No obstante la fama de riqueza con que se le presenta diariamente, la Iglesia
católica realiza sus obras materiales, tan criticadas ahora, con limosnas y
contribuciones recogidas laboriosamente.
Algunas Congregaciones Religiosas, de hombres y mujeres, forman sus miembros
y los sostienen, y levantan edificios propios para sus actividades específicas con el
producto de su trabajo en la educación, la asistencia social o actividades anexas al
apostolado que son convenientemente retribuidas.
En cambio el ejercicio directo de la Pastoral y los medios para su desarrollo
dependen exclusivamente de la caridad y colaboración de los fieles y ayudas de
entidades oficiales y privadas.
Sin este aporte, tan precioso, muchas obras importantes y beneficiosas en el orden
espiritual y temporal no se podrían llevar a cabo o sería prácticamente imposible
mantenerlas.
2.- Los derechos de estola
El mismo sostenimiento del sacerdote, consagrado integralmente al servicio de los
fieles, constituye no pocas veces un problema. La Iglesia ha establecido limosnas
fijas, llamadas derechos de estola, que los fieles han de consignar con motivo de la
recepción de algunos sacramentos o sacramentales: bautismo, confirmación,
matrimonio, misa, entierros, responsos, de las cuales una parte se destina al culto,
otra a la educación de los seminaristas y sustento del mismo sacerdote. En

112
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI. Julio de 1969.
N° 201, pp. 24-29. Alocución Radial del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo, transmitida por la Emisora
Católica “La Voz de la Fe”.

549
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

parroquias pequeñas estos derechos son muy reducidos. Hoy, además, crece la
tendencia de suprimir esas limosnas, o derechos de estola, para alejar toda idea de
comercio en los servicios espirituales. Y muchos alimentan la tesis de que el
sacerdote debería ejercer una profesión como los demás ciudadanos. Surgiría
entonces el peligro de que descuidara la atención de su ministerio que, de llevarlo
como la Iglesia lo exige y los fieles lo esperan, pide tiempo completo ya en su
ejercicio, ya en la programación y mejoramiento para que sea más eficaz. En
cambio, quizás crecería el interés por los asuntos temporales, que hoy tanto
seducen al hombre.
La Iglesia estudia cuidadosamente esta situación en busca de una solución
adecuada a fin de que el sacerdote sea siempre un hombre dedicado a las cosas de
Dios sin que le falte lo necesario para su decorosa subsistencia.
También surge el aspecto relacionado con las obras materiales, cada vez más
costosas, que se ordenan a la misión espiritual y de caridad, educación y
mejoramiento temporal de los fieles y de los hombres en general, tales como
templos, objetos del culto, escuelas, colegios, dispensarios, etc.
3.- Lo que hay que reprobar
Presionados por la angustia de hacer algo ante la acusación muy en boga de que la
Iglesia es burguesa, comprometida con el “sistema” y capitalista, muchos
luchadores en el campo del apostolado no sólo buscan limosnas, ayudas y
contribuciones de las Autoridades, y de los empresarios y de los fieles, como en
todo tiempo, sino que apelan con la mejor buena fe a métodos ya generalizados
para beneficios, del género que sean, como verbenas bailables, venta de licores, te-
canastas, juegos de azar, etc.
En nuestra época, tan golpeada por el hedonismo de la vida, crece la sed de
diversiones, placeres y ventajismos materiales a expensas de los grandes valores

550
morales. Y aun para arbitrar recursos con que aliviar males ajenos, secar lágrimas y
asistir huérfanos y viudas de alguna tragedia se monta una fiesta a toda orquesta, y
así el sufrimiento de unos alimenta la disipación de otros.
Pero la Iglesia, maestra y anunciadora de una vida superior, con la predicación y el
ejemplo debe ir marcando el camino para purificar las costumbres, ennoblecer los
sentimientos y transformar los espíritus mediante el ejercicio de una vida honesta
y morigerada. “No es la conformidad con el espíritu del mudo, no es la
inmunidad frente a las disciplinas de una razonable ascética, no es la indiferencia
hacia las libres costumbres de nuestro tiempo….las que pueden dar vigor a la
Iglesia, las que pueden hacerla idónea para recibir el ansia de la caridad hacia los
hermanos y la capacidad de comunicar su mensaje de salvación, sino su actitud
para vivir según la gracia divina, su fidelidad al Evangelio del Señor”, dice Pablo
VI.
4.- El ejemplo de los predecesores
Alguien podrá preguntar ¿cómo construir y mantener nuestras obras siguiendo el
ejemplo de los que nos precedieron en el tiempo y lograron la realización de
tantas obras de bien? Les contesto: Ellos construyeron templos magníficos,
colegios, escuelas, hospitales, asilos, etc., y al mismo tiempo sembraron
profundamente la fe, ese precioso don que nos hace herederos de mayores
destinos. Pidiendo limosnas, orando y trabajando coronaron con éxito sus
objetivos. Así lo han hecho siempre los grandes apóstoles del cristianismo, los que
asimilando más la doctrina del Evangelio, se acercaron al supremo ideal, Cristo.
5.- Necesaria educación de los fieles
El Clero, los Religiosos y los Movimientos de Apostolado, expliquen a los fieles la
necesidad de contribuir espontáneamente a las obras de la Iglesia y el mérito que
tienen delante del Señor las ayudas y limosnas que se les dispensen.

551
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

La Parroquia es la célula fundamental de la Iglesia, especie de vaso capilar en


donde ordinariamente se distribuye la vida divina mediante la administración de
los sacramentos, y la actividad espiritual que allí se desarrolla; y la educación
católica debe tender a formar el hombre perfecto según Cristo. Ahora bien, ¿cómo
se podrá fomentar en tales centros, aunque sea transitoriamente, todo aquello que
entorpece tan alta misión y sirve de mal ejemplo?
Hoy todo el mundo habla de renovación, es decir, de volver a las formas puras de
la Iglesia, que han vivido los cristianos en otros períodos de la historia del pueblo
de Dios. Ello conlleva mayor fe, más disciplina, pureza de costumbres y traducción
a la vida de los grandes principios cristianos, es decir, que el cristiano debe ser el
mejor ciudadano.
6.- Un programa verdaderamente conciliar
Qué programa podría elaborar especialmente con motivo de la fiesta patronal una
Parroquia de verdadero sentido conciliar? Yo creo que una promoción de la vida
sobrenatural a base de confesiones, comuniones, asistencia masiva a los ejercicios
religiosos, santificación de hogares, conferencias apropiadas para jóvenes, padres
de familia, empresarios, etc., con el objeto de explicarles en forma sistemática,
ordenada y fiel a la Iglesia las obligaciones religiosas, sociales y profesionales de
cada grupo, de manera que se produzca la unión de la religión y la vida, y se
despierte el empeño de actuar cristianamente en el mundo según insisten los
últimos documentos del Magisterio Eclesiástico.
Lo mismo se diga de los colegios y escuelas católicos. Es decir, aprovechar el
entusiasmo popular y la mayor afluencia de fieles para presentar el pensamiento
conciliar de “conservar y acrecentar en la vida cristiana su carácter de sobrenatural
autenticidad y el deber de imprimir tal carácter positiva y fuertemente en la propia
conducta” al combatir la tibieza religiosa de tantos, el bajo nivel moral de la vida

552
pública y privada y la sistemática intoxicación llevada a cabo en las almas sencillas
a las que se propina el veneno después de haberles narcotizado, por decirlo así, el
sentido de la verdadera libertad, se está marchando por el camino deseado por la
Iglesia de nuestros tiempos, que busca educar a los fieles para que los débiles sean
buenos, los buenos, mejores, los mejores, generosos, y los generosos, santos; así
abra a la santidad nuevas expresiones, despierta el amor para hacerle fecundo,
provoca nuevos impulsos de virtud y de heroísmo cristiano, dice Pablo VI.
También se podrían formar comisiones que realicen alguna obra social, sostenida
por el colegio o la parroquia; hacen falta dispensarios, escuelas, capillas sencillas
para los abriros, que piden reiteradamente asistencia religiosa, y no se le puede dar
por la falta de locales apropiados.
Yo considero modestamente que este programa si sería conciliar, cristiano,
renovador, en lugar de los bailes y discotecas y hasta desfiles de moda, que pugnan
por introducirse en colegios, parroquias o instituciones apostólicas; esta práctica
lejos de educar, escandaliza, debilita la piedad y acostumbra a los jóvenes a
divertirse en nombre de los pobres, que padecen tanta miseria.
7.- Enseñanzas que ya habían sido dadas
En predicaciones y escritos pastorales, ya antes de las normas del Concilio, yo he
insistido en que se eviten fiestas rumbosas y gastos inútiles, a fin de destinar el
producto que se consume en ellos a obras a favor de los pobres, incluso en alguna
Navidad indicaba a las familias de cómoda posición económica, que en lugar de
los regalos recíprocos se destinara su producto a los pobres en nombre de esa
amistad en cuyo nombre se hacen. Y traía a cuento las palabras de Pío XI:
Antes de nuestros templos y demás obras, está la moral, que hemos de predicar y
vivir, la santidad que hemos de propulsar, la concepción cristiana que hemos de
difundir. Levantamos iglesias para honrar al Señor, enseñar el aprecio por los

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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bienes celestiales y llevar la gracia a las almas, pero en los bailes modernos
generalmente se desconoce el temor de Dios y allí las almas pierden la gracia
divina. Y no son los templos materiales los que nos interesan, sino los del Espíritu
Santo, es decir, las almas justas, adornadas con la caridad y amistad divinas, hijas
de Dios y herederas del Reino celestial. Y las escuelas, colegios, obras sociales, etc.,
que promueve la Iglesia, sin son auténticos, ocupándose del hombre, llevan a
Dios. ¿Qué le importa al hombre ganar el mundo si pierde su alma?, según dice el
Evangelio. El mayor beneficio y la obra más completa que se puede hacer a un
hombre es ayudarlo a conseguir el cielo, síntesis suprema y perfecta de todos los
bienes.
Resultaría un contratestimonio y una negación de nuestra labor, eminentemente
espiritual y santificadora de las almas, montar un baile, una venta de licores y una
fiesta profana en una parroquia, colegio o escuela católicos con el propósito de
arbitrar fondos económicos.
Siempre se ha considerado el baile como una expresión de mundanidad, en el
sentido contrario al espíritu de Cristo, y en nuestro tiempo las cosas guardan las
mismas proporciones. Dice Juan XXIII: “Desgraciadamente, hoy prevalece acá y
allá la concepción y tendencia hedonística, que querría reducir la vida a la
búsqueda del placer y a la plena satisfacción de todas las pasiones, con grave daño
del espíritu y también del cuerpo”. Cuanta gente vive en la pobreza, corroída por
la enfermedad o reducida a la miseria como consecuencia de los vicios que
consumieron dinero, salud y aun la misma vida, dejando una estela de gravísimos
problemas sociales.
En cambio “la Iglesia y toda su tradición ascética exigen espíritu de mortificación y
penitencia”.
Todas nuestras iniciativas, aún en la promoción humana, han de reflejar la sana

554
austeridad y sencillez del Evangelio.
Dice el Papa: “cuando vemos, por un lado, una muchedumbre de indigentes que,
por causas ajenas a su voluntad, están realmente oprimidos por la miseria, y por
otro lado, junto a ellos, tantos que se divierten inconsiderablemente y gastan
enormes sumas en cosas inútiles, no podemos menos de reconocer con dolor que
no sólo no es bien observada la justicia, sino que tampoco se ha profundizado lo
suficiente en el precepto de la caridad cristiana, ni se vive conforme a él en la
práctica cotidiana”. Y luego afirma: “Para asegurarnos, pues, la vida eterna y poder
socorrer eficazmente a los necesitados, es necesario volver a una vida más modesta,
renunciar a los placeres muchas veces pecaminosos, que el mundo ofrece hoy en
tanta abundancia: olvidarse de sí mismo por el amor del prójimo.
Ahora bien, cómo podremos crear una mentalidad nueva, de auténtica
renovación, no de palabra, sino de obra y verdad, en los jóvenes que dicen
preocuparse por la actualización de las doctrinas conciliares, las cuales recalcan
estos puntos morales y sociales, si los vamos orientando a fiestas y bailes con el
pretexto de recoger dinero? Aparte de la humillación que significa para el pobre
montar diversiones a sus expensas, esta conducta fomenta el egoísmo, del cual
dice Pío XI “que es la mancha y el gran pecado de nuestros días, que debe ser
sustituido por la ley suavísima de la moderación cristiana”.
8.- Normas y Recomendaciones Finales.
En cumplimiento de mi alta misión de velar por la pureza de las costumbres y la
integridad de la doctrina católica, recuerdo y urjo con toda vehemencia la
disposición acordada por la Conferencia Episcopal de Venezuela, que dice lo
siguiente: “En particular reprobamos el valerse de espectáculos teatrales
inconvenientes, corridas de toros, verbenas bailables, té canastas i otros regocijos
profanos por el estilo; y prohibimos se acepte como contribución para obras

555
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

piadosas el fruto de semejantes colectas” (Instrucción Pastoral, nº 318).


La Iglesia Católica, identificada con la suerte pueblo zuliano y compañera
inseparable de sus aspiraciones, triunfos y derrotas, éxitos y fracasos, continuará
luchando por el logro de días mejores.
Pobre y necesitada, ahora como ayer, seguirá pidiendo, recogiendo limosna y
solicitando ayudas ante las autoridades, las instituciones, las empresas y las
personas dotadas con bienes de fortuna para levantar templos, capillas, que sirven
a todos por igual, para la formación del clero encargado de promover los bienes
espirituales y anunciar el Reino de los Cielos.
De igual manera colaborará todo lo que le sea posible en la obra asistencial,
educación y de fomento popular.
En el ejercicio de su alta misión predicará y estimulará una renovación social sin
amarguras, sin violencias, sin lucha de clases, sin divisiones y confusiones,
recordando a cada uno sus obligaciones. Entre tantos egoísmos encontrados,
incendios de odios y sombríos designios de venganza, proclamará el gran
mandamiento del amor a Dios y al prójimo.
Vivamos en plenitud la vocación cristiana y así prestaremos un extraordinario
servicio a la sociedad, a la cual estamos incorporados.
Maracaibo, 5 de julio de 1969.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

556
Homilía con motivo del Cuatricentenario de la Fundación
de la ciudad de Maracaibo.113

Ciudadano Presidente Constitucional de la República

Ciudadanos Ministros del Despacho Ejecutivo

Ciudadano Gobernador del Estado

Excmos. Sres. Obispos

Ciudadanos Representantes del Congreso Nacional

Ciudadanos Presidente y Miembros de la Asamblea Legislativa

Venerables Sacerdotes

Ciudadano Presidente y Miembros del Concejo Municipal

Ciudadanos Representantes del Poder Judicial

Ciudadanos Representantes de las Fuerzas Armadas

Ciudadanos Representantes del Cuerpo Consular

Hijos, Moradores y Amigos de la ciudad de Maracaibo

Nos hemos reunido en solemne ceremonia religiosa en este lugar sagrado, punto
de partida de la zulianidad, con un doble propósito: alabar al Señor, fuente de
todo bien, y darle gracias por los beneficios concedidos a Maracaibo durante
cuatrocientos años de existencia, e implorar la ayuda y protección divinas sobre
esta ciudad, sus habitantes, instituciones, anhelos y proyectos.

Y ningún sitio más apropiado para esta acción litúrgica y oración por excelencia,
que es la Santa Misa. En efecto, en torno a una capilla rustica y primitiva,

113
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI.
Septiembre-Octubre de 1969. N° 203, pp. 16-20.

557
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

levantada aquí mismo, se formó la nueva comunidad. Transformándose más tarde


en amplio templo y multiplicándose en las iglesias de hoy, fue eje de la vida diaria,
testigo mudo de las luchas inseparables del hombre, estimulo e inspiración de
toda obra buena, jalón en la existencia de sus moradores, cuyas grandes fechas
mantuvieron relación profunda con los centros de culto: bautismo, matrimonio y
muerte.

Aun las fiestas y esparcimientos populares tuvieron desde entonces como origen y
motivación una ceremonia religiosa, verdadero vínculo de cohesión y formación,
aun en sentido social. No ha habido ningún acontecimiento profano, por grande
e importante que fuera, que interesara tanto al pueblo por su sabor de unidad, sin
distinciones de algún género, como la fe religiosa y sus impresionantes
manifestaciones.

Y si recorremos las calles, visitamos las bibliotecas y observamos las obras de arte,
hallamos que el elemento religioso es sustancial. Por ello es justo que empecemos
las conmemoraciones cuatricentenarias en la iglesia madre, que es la Catedral,
alrededor de este altar y de rodillas ante la Majestad Divina, de que nos habla todo
el ambiente.

Oh fe bendita! Oh don extraordinario de la Divina Providencia! Por ella sabemos


los creyentes que vivos y muertos formamos una sola familia en diversas etapas.
Los muertos, en concreto las almas de los que se salvaron, en Dios como en espejo
limpidísimo nos siguen viendo e interesándose por nuestras personas y cosas,
especialmente en lo que dice relación con el orden sobrenatural. Moviéndose con
facilidad pasmosa pueden estar a nuestro lado, y allí viven su cielo, que es Dios, el
cual se halla en todo lugar.

Apoyado en la enseñanza teológica me atrevo a pensar que en esta noche de

558
regocijo y de alegría, en esta noche tan marabina, y en esta Catedral con motivo
de la presente celebración religiosa nos acompañan las almas de los Prelados y
Sacerdotes que sembraron y cultivaron el cristianismo en esta ciudad, y las almas
de los fieles que viviendo sus creencias, murieron en la amistad de Dios, para
entrar en el lugar de la luz, la paz y el consuelo definitivos.

Unidos en la caridad e inmensidad de Dios, en quien todos nos movemos y


existimos, ellos ven la esencia divina cara a cara y comprenden la grandeza de los
misterios que se desarrollan aquí; nosotros mediante el don de la fe, y dentro de
nuestra imperfección y limitación nos incorporamos a través de los signos y de las
cosas visibles a estas realidades superiores y en esta ceremonia nos acercamos a
nuestro Dios también en la esperanza de que nuestros hermanos en la religión, la
historia y la marcha a la eternidad nos ayudarán a presentar nuestra humilde
ofrenda al Señor.

Así formamos una singular comunidad en variada armonía de voces y condición


espiritual para cantar las glorias de una ciudad, magnificar al Señor, revisar
compromisos y prometer reiterados esfuerzos para la conquista de otras metas.

Las almas de los fieles difuntos de Maracaibo, ya premiadas, recibieron su


galardón no sólo por las oraciones, recepción de sacramentos, construcción de
templos, limosnas, obras de beneficencia y de misericordia, sino también por la
promoción ciudadana en el comercio, la industria, la construcción de avenidas y
edificios, centros de cultura y conquistas del progreso, etc., porque “es una ley
para los creyentes, dice el Concilio Vaticano II, que la actividad humana
individual y la colectiva o el conjunto ingente de esfuerzos realizados por el
hombre a lo largo de los siglos para lograr mejores condiciones de vida
considerado en sí mismo, responde a la voluntad de Dios”, cuyo cumplimiento

559
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

está recompensado con el premio eterno.

Al cantar el cumpleaños feliz a la ciudad cuatricentenaria pensamos en su


recorrido multisecular con todas las incidencias, favorables o desfavorables,
prósperas o adversas, pero allí se escribieron siempre los designios de la
Providencia. Y toda ella es un libro abierto y un documento gigantesco que habla
por mil bocas a las generaciones presentes, del trabajo, el espíritu de empresa y la
ilusión por el Maracaibo querido que caracterizó al hijo de esta ciudad o al que se
incorporó a ella con todo afecto y decisión. En esta especie de remanso, que
constituye el término de un siglo y comienzo de otro, Maracaibo lleno de luz,
febril, actividad y proyectándose hacia el porvenir se convierte en una especie de
campana sonora que invita al trabajo, a la paz y al mutuo entendimiento de los
ciudadanos para superarse cada vez más. Madre pródiga, nos pide conservar el
patrimonio de fe, hidalguía, sensibilidad fraterna y sacrificio, de egoísmos estériles
en aras del bien común, el desarrollo y el progreso. Caminante incansable nos
entrega una bandera flamante para que nosotros la hagamos ondear en el
horizonte ancho de la Patria.

Este centenario no es solo fiesta, recuerdos, entusiasmo, etc. para nosotros es


revisión, compromiso con la ciudad y con Venezuela. Nos corresponde continuar
la construcción de Maracaibo. Y para ello cada uno debe aportar su propio grano
de arena, más grande o más pequeño según la escala de valores en que se halle.

Y se trata no sólo de una edificación material, de casas y avenidas. Es algo mucho


más importante, porque dice relación con la digna humana del maracaibero, para
quien es todo en la ciudad; la reforma con el establecimiento de un orden social
mucho más justo. Hay también en Maracaibo el intolerable contraste entre el lujo
inmoderado y la pobreza, a veces vergonzosa, siempre estridente, de que hablara

560
Pío XII, y como fondo común para unos y otros una tremenda descomposición de
costumbres, un relajamiento moral y una pérdida de estima a los grandes valores
del espíritu. Y para agravar la situación surgen las fuerzas que irritan los ánimos,
siembran el odio y la desconfianza y están a la caza de los errores o dificultades en
que se mueve la sociedad, como peregrina en el destierro, para aumentar los
problemas con el entorpecimiento a las soluciones, “no haciendo ni dejando
hacer”, como se dice en el argot popular. Las agitaciones y los movimientos que
sacuden el organismo económico y social lejos de aliviar las reales y urgentes
necesidades del pueblo, no consiguen sino agravarlas.

Visitando los alrededores de la ciudad uno se encuentra con un verdadero arco de


miseria, que los traficantes del mal y “el hombre enemigo” aprovechan hábilmente
para fomentar odios y estorbar la acción redentora, mientras otros duermen o
repiten como el necio de que nos habla el profeta Isaías: “comamos, bebamos, que
mañana moriremos” (Isaías 22,13). Valiéndose de la situación deplorable en que
se hallan estos sectores tratan de incubar la violencia, fuente fecunda de nuevos
males, que, añadidos a los ya existentes, producirían lo que pudiéramos llamar la
igualdad no en el mejoramiento social sino en la opresión, el hambre y el dolor,
dando por resultado la formula de menos ricos y más pobres, menos libres y más
esclavos, menos hijos de Dios y más irreligiosos, menos almas para el cielo y más
candidatos para la desgracia no solo temporal sino eterna.

¿Qué hacer? La solución del problema corresponde a todos en armonioso y


sincero empeño. Gobierno e Iglesia, Instituciones públicas y privadas,
organizaciones e individuos, y a los interesados mismos que han de poner de su
parte todo lo que les sea posible a objeto de que, sirviéndose de la acción
promotora, puedan salir de su miseria.

561
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Sea el cuatricentenario ocasión propicia para despertar y poner en marcha una


acción decidida de redención social en un sentido cristiano. Con Pablo VI digo a
las clases dirigentes de Maracaibo: “hay que darse prisa. A vosotros se os pide
generosidad. Es decir la capacidad de sustraeros a un inmovilismo de vuestra
posición, que puede ser o aparecer privilegiada, para poneros al servicio de
quienes tienen necesidad de vuestra riqueza, de vuestra cultura, de vuestra
autoridad. Tened vosotros, señores del mundo e hijos de la Iglesia, el espíritu
instintivo del bien que tanto necesita la sociedad”. Y esto no sólo por obligación,
sino hasta por instinto de conservación y advierte el Papa: “Y no olvidéis que
ciertas grandes crisis de la historia habrían podido tener otras orientaciones si las
reformas necesarias hubiesen prevenido tempestivamente, con sacrificios valientes,
las revoluciones explosivas de la desesperación” (Pablo VI en la Misa del Día del
Desarrollo, en Bogotá).

Precisamente dentro de poco el Gobierno Nacional va a emprender la


remodelación de esta Iglesia Catedral para que recupere la majestuosidad, la
belleza e imponencia originales.

Sirva esta obra levantada al Señor de las naciones como un símbolo de nuestra
renovación con la vuelta a la pureza de la religión, integridad de costumbres y
ejercicio de la justicia y la caridad. Aquí se aprendió a amar al prójimo como a un
hermano y desde la cátedra sagrada se inculcó la práctica de las virtudes cristianas
y ciudadanas y se combatió el vicio y el pecado, el peor enemigo del hombre en el
aspecto religioso y social.

Tratemos de llevar a la práctica en términos concretos la doctrina social de la


Iglesia, elaborada a través de los siglos para la solución de los problemas de
contenido temporal y que forma parte integral del catolicismo según enseña Juan

562
XXIII.

Al llamar a los católicos de Maracaibo a una campaña de redención moral y


material de las barriadas humildes y sectores desamparados, en la cual conserven
los auxilios de la religión un papel importante, sin los cuales el pobre seguiría
sumido en un materialismo que embrutece y degrada, quiero también destacar la
necesidad de la unión entre los ciudadanos de buena voluntad. Tengo la
impresión dolorosa de que grupos y corrientes políticas y sociales, no obstante el
clamor de tanta gente pobre y desempleada, están enconando, entrabando y
dificultando toda acción enérgica encaminada a la solución. Me permito recordar
las severas palabras de Pío XI: “Los que trabajan por aumentar las disensiones
entre los católicos, toman sobre sí una terrible responsabilidad ante Dios y ante la
Iglesia” (Divini Redemptoris). Estas disensiones, comenta el Papa, fútiles
frecuentemente en sus causas, son siempre trágicas en sus consecuencias, porque
los agentes de la destrucción las aprovechan, haciéndolas más estridentes, para
lanzar a unos contra otros.

Que Nuestra Señora de Chiquinquirá, Reina del Zulia, Madre de Cristo y Madre
de la Iglesia, presida con su amorosa protección estas celebraciones
cuatricentenarias y obtenga de su divino Hijo la gracia de vivir y crecer a la luz de
la verdad, la justicia y la bondad para que sus hijos y moradores podamos alcanzar
en su seno el doble bien: terrenal y eterno, transitorio y definitivo, del cuerpo y
del alma, de la patria terrena y de la celestial.

8 de septiembre de 1969

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

563
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Abierta al Sr. Rector y demás miembros

del Consejo Universitario de la Universidad del Zulia114.

Maracaibo, 16 de octubre de 1969.

Ciudadano Rector y demás Miembros del


Consejo Universitario de LUZ.
Presente.-

Al regresar de Mérida, en donde estuve preparando la recepción del Excmo. Señor


Ángel Pérez Cisneros y asistiendo a su llegada, encontré la especie de que en LUZ
se habían presentado exhibiciones obscenas y blasfemas.

En un primer momento me resistí a creerlo. Me parecía imposible que en nuestra


máxima casa de estudios pudieran verificarse tales sucesos.

Tratándose de asunto tan graves ante los insistentes rumores, que me iban
llegando cada vez con más intensidad, quise, en cumplimiento de mi deber de
vigilar y defender la moral y la fe, averiguarlo con personas dignas de todo crédito,
y llegué a la dolorosa conclusión de que efectivamente se había exhibido una obra
teatral obscena y blasfema. Y obscena con tal vulgaridad, bajeza y degradación que
podía competir con la vida de Sodoma y Gomorra, con las prácticas del decadente
imperio romano. Y las burlas proferidas contra la imagen sacrosanta de Cristo
Crucificado no fueron menos asquerosas.

Yo no sólo lamento este suceso que constituye una injuria al pueblo zuliano, sino
que presento ante Uds., responsables de la marcha, el orden y la eficiencia de la

114
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLI.
Noviembre de 1969. N° 204, pp. 12-14.

564
Universidad, la más enérgica protesta en mi calidad de alto dirigente, defensor y
promotor de la fe del pueblo y propulsor de su moral.

Esos actos, que difícilmente los haga cualquier hombre salvaje, constituyen una
afrenta para el pueblo del Zulia, que en su inmensa mayoría es católico y en su
totalidad respetuoso, digno y culto. No me explico por qué razón se escoge esta
sufrida ciudad para efectuar en ella unas prácticas de humillación e insulto.

Quienes tales aberraciones cometen viven gritando contra el dogmatismo, pero


ellos, ofendiendo la dignidad, tratan de imponer sus ideas por la fuerza o por la
inmoralidad más bestial.

Lo sucedido me duele por la Universidad misma, que es la primera víctima. Un


grupo casi de salteadores (sería bueno que se hiciera una valoración de las huellas
de las llamadas tomas de la Universidad, que seguramente no son de rosas,
dotación y aseo), han proyectado sombras e ignominia sobre nuestra máxima casa
de formación.

En LUZ hay una inmensa mayoría de profesores conscientes de su alta misión,


capaces y deseosos de cumplir su oficio llevando adelante su noble tarea de
preparar adecuadamente a las nuevas generaciones en la ciencia y en la cultura.
Una casi totalidad de alumnos, que son gloria y honor de esta tierra, están
dispuestos al estudio, al trabajo creador, angustiados por los problemas de la
patria, y ansiosos de prepararse en la ciencia y la técnica para su responsabilidad
de mañana.

La Universidad es una valiosa conquista de la Región, legítimo orgullo del Zulia y


esperanza de la comunidad. Los hombres egresados de ella le han conquistado a
Maracaibo la fama de capital científica y su nombre ha recorrido el mundo entero

565
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

no sólo por la producción petrolera, sino también por el talento y la ciencia de sus
científicos.

Es indicio de vitalidad y capacidad científica la inquietud por su mejoramiento


mediante una renovación académica. Desgraciadamente un grupo de inadaptados,
puestos al servicio de un imperialismo materialista y ateo, irrumpe en la
Universidad para desviar los sanos propósitos, pretendiendo hacer creer a esta
comunidad que la deseada renovación es inmoralidad, impiedad, degradaciones
animales, bárbaras e inhumanas.

Sería interesante que Uds. se informaran acerca de alguna propaganda que se


exhibe en murales de la Universidad, publicaciones auspiciadas por la misma,
escenas protagonizadas en la piscina que hay en las vecindades del Rectorado, para
ver qué calificativos se le pueden dar a estas cosas, y si con ese procedimiento se
conseguirá que la Universidad siga siendo granero de hombres sabios y de
caballeros, y se alcanzará la deseada renovación.

Sr. Rector y demás componentes de las Autoridades universitarias, Uds. no son


los responsables de lo malo que haya pasado en el seno de ella; Uds. están
buscando el bien para la Institución, pero en cumplimiento de esa misma
preocupación en marcha hacia metas mejores no pueden tolerar lo que se opone a
tan nobles fines, ni pueden justificar lo injustificable. Lo sucedido allí es malo en
cualquier parte del mundo y en cualquier tiempo. Los grandes valores espirituales
y morales por eternos son patrimonio de la humanidad, y el atentado contra ellos
es injuria contra la humanidad misma, y sombra y desprestigio para quien los
realiza y para quien los apoya o encubre.

En su condición de autoridades responsables de la dirección de la Universidad


tienen la ineludible obligación de corregir lo malo, y poner los medios para

566
impedir la repetición. De otra manera reinaría la anarquía, que destruye. Uds.
tienen que dialogar, pero el diálogo no es debilidad, atenuación o disminución de
la verdad, ni entronización del desorden.

Perdonen Uds. el cumplimiento de mi deber; la ilusión que tengo por la


Universidad, fuente de profesionales capaces que se constituyen en bien del país y
gloria de la ciencia, el amor que profeso al Zulia no sólo como Obispo sino
también como ciudadano, y hombre que siente el dolor ajeno y se alegra por el
bien de los demás, me llevan a hablar con claridad, sinceridad, y hasta rudeza.
Ante el mal no se puede permanecer indiferente.

Será duro enderezar cosas que están mal hechas. Las grandes responsabilidades
tienen que ser respaldadas por grandes decisiones si las circunstancias lo exigen.
Mantengan en alto el prestigio de la Universidad y salven su institucionalidad,
agredida por gente que a nombre del alma mater está desviando su rumbo.

Cuando se me demuestre que los hechos comentados no sucedieron en la


Universidad, o que profanar un Cristo y desvestirse públicamente ante un
numeroso auditorio no es un acto obsceno, yo haré silencio, e incluso les
escribiría para decirles que estaba mal informado, les pediría excusas y les
animaría a hacerse abanderados de tales expresiones de renovación. Pero lo que es
malo, lo es aquí y en todas partes.

Atentamente,

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

567
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo

a los integrantes del nuevo Consejo Presbiteral.115

Maracaibo, 10 de diciembre de 1969.

Ilmo. Mons. Medardo Luzardo.


Sres. Pbros. Ángel Ríos, José Joaquín Troconis y Jesús A. Quintero,
Reverendos Padres Samuel Santesteban, Juan des Jardins, Juan María Echeverría y
José Gattoni.

Procediendo de conformidad con las normas establecidas por el Motu Propio


“Ecclesiae Sanctae” y las Reglas concretas dictadas por Episcopado venezolano les
designo a Uds. integrantes del Consejo Presbiteral para el próximo bienio.

Saben la importancia que el Concilio Vaticano II y los documentos posteriores de


la Sede Apostólica han acordado al Consejo Presbiteral como mentor e inmediato
colaborador del obispo en la planificación y desarrollo de la Pastoral.

Yo espero que Uds. profundamente compenetrados del espíritu de la Iglesia y al


mismo tiempo conocedores del ambiente que trabajamos se esmerarán en
prestarme la mejor colaboración en el gobierno de la Iglesia local.

Este es un momento precioso en la historia del Cristianismo, pero no exento de


dificultades, que en nuestro medio crecen por razón de la escasez de Clero y la
carencia de recursos para la ejecución de muchas obras que están por hacer.

115
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII.
Enero-Febrero de 1970. N° 205, pág. 14-15.

568
Tampoco nosotros estamos libres del peligro de que a fuerza de cuestionarlo todo,
hallar defectos en el ejercicio de la Pastoral anterior y las instituciones de que se
valió en su desarrollo, terminemos por dudar de cuanto existe y, sembrando el
desconcierto en los fieles y en nosotros mismos, perjudiquemos la vida de la
Iglesia en lugar de promoverla y desarrollarla.

Uds., en su condición de sacerdotes y como consejeros y colaboradores del


Obispo, tienen la alta misión de contribuir a separar el sentido auténtico de la
renovación que la Iglesia está impulsando afanosamente del irenismo, el
sincretismo y las falsas interpretaciones de la doctrina cristiana, que se introducen
en el campo del apostolado valiéndose del clima de cambio, de que tanto se habla.

Quiero pedirles especial apoyo en el fomento de las vocaciones sacerdotales y


religiosas, problema fundamental de la Iglesia en Maracaibo, que exige una
singular atención y no precisamente para la alteración de la disciplina propia del
sacerdote, ya consagrada por la legislación eclesiástica a lo largo de la historia, sino
para la búsqueda de las personas de las personas llamadas por Dios, que también
las hay en nuestro tiempo y aquí, no obstante el pesimismo que domina a
muchos, quizá por falta de meditación y ahondamiento en la doctrina católica, en
la cual es preciso contar no solo con el resultado de la propia investigación sino
también con los elementos de la fe.

De la misma manera el Apostolado Seglar, obligatorio en la vida cristiana y por


ello tan recomendado en los documentos del Magisterio solemne y ordinario de la
Iglesia, está pidiendo de nosotros una esmerada atención. Estimo que nuestra
labor no se ha de encaminar fundamentalmente a criticar y destruir lo existente
sino a vigorizar, fomentar y perfeccionar en consonancia con los documentos y
orientaciones eclesiásticos los movimientos y organizaciones, que han dado su

569
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

fruto, y no despreciable, y crear nuevas iniciativas en respuesta las enseñanzas del


Concilio Vaticano II.

Como grupo colegiado de promoción eclesial les corresponde a Uds. igualmente


preocuparse por el crecimiento de la vida espiritual del Clero, de cuya santidad
depende en primer lugar el éxito del apostolado. El mundo de hoy tan pagado de
la técnica y exigente en lo que refiere al rendimiento profesional nos reclama a
nosotros que lo seamos también en la especialidad confiada a nuestro oficio, que
es el conocimiento, vivencia e irradiación de la vida divina.

A muchos eclesiásticos tiene sumamente preocupados, la impresionante cuestión


social de nuestro tiempo. Es lógico y natural, y además, muy cristiano. Peor no
olvidemos que el problema, por humano, en su fundamento es moral y religioso.
Y si hemos de ayudar y colaborar todo lo que podemos en la solución de los
asuntos del hombre en lo referente al contenido temporal, es decir, a las cosas que
reclama su existencia sobre la tierra, no olvidemos nunca que nuestro ministerio
está orientado al orden espiritual y a la consecución del cielo, sin cuyo logro el
hombre lo ha perdido todo aunque conquiste el mundo entero. En el primer
objetivo trabaja mucha gente iluminada por la luz de la revelación o sin este
auxilio, en cambio el desarrollo del orden sobrenatural en el hombre y la
sociedad nos toca exclusivamente a nosotros, sea promoviéndolo directamente o
sea dirigiendo esa acción en quienes colaboran con nuestra labor, como es el caso
de los apóstoles seglares. Pero si dejamos de trabajar y dirigir el anuncio del reino
de Dios y su realización en el mundo esa promoción en beneficio del hombre se
paraliza porque Dios ha querido transmitir la vida espiritual mediante la
cooperación de los hombres dotados de especiales poderes, que somos los

570
sacerdotes ministeriales distribuidos por los diversos grados de la jerarquía. Esta
obra nadie la hará por nosotros.

Adelante, Venerables Sacerdotes, seamos optimistas y sembremos en nuestros


hermanos, los sacerdotes, alegría y entusiasmo por el bien inmenso de la vocación
eclesiástica con que Dios nos distinguió. Esto ya será una buena predicación y una
forma muy apropiada de interesar a la comunidad cristiana por el problema de las
Vocaciones Sacerdotales.

Antes de tomar posesión Uds., se servirán prestar ante mí el juramento de cumplir


con fidelidad las obligaciones inherentes a esta responsabilidad que la Iglesia les
confía por mi ministerio. Este acto se realizará en la capilla del Palacio Arzobispal
el próximo lunes 15, a las 10 a.m.

Que el Señor les conserve y ayude.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

571
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Arzobispo de Maracaibo con ocasión del Día de la Paz.116

Amadísimos Hijos:
El Romano Pontífice acaba de enviar a la humanidad un mensaje, en el cual
insiste nuevamente en la defensa y promoción del bien inmenso de la Paz.
“El hombre está hecho para la Paz, dice el Papa, porque la Paz es la idea que dirige
el progreso humano: es la concepción verdadera y fecunda de donde procede la
mejor vida y la historia lógica de nosotros los hombres”.
“Pero la Paz, comenta, no se goza; se crea. La Paz no es una meta alcanzada, es un
nivel superior, al que todos y cada uno debemos aspirar siempre”, por ser la
condición indispensable para el desarrollo, la felicidad y prosperidad de los
individuos y las naciones, es la “causa verdadera de la humanidad”, que es
necesario promover y sostener con toda entereza, porque su pérdida representa la
calamidad más grande que le puede acaecer a los pueblos.
El documento pontificio habla de la educación para la Paz, es decir, de un trabajo
organizado de formación en todos los niveles sociales a fin de que apreciándola en
su altísimo valor y benéficas consecuencias, se le defienda y fomente
incansablemente.
La Paz, como lo sabemos, puede ser alterada en el ámbito internacional cuando las
naciones para la solución de sus diferencias e intereses encontrados apelan a la
guerra, que se ha hecho cada vez más brutal a medida que aumentan los medios
de aniquilamiento total. La guerra es la expresión más horripilante de la barbarie,
la negación de los grandes valores del espíritu y la humillación más degradante
que puede sufrir una nación, cuyas vidas, riquezas, obras de arte, adelanto y

116
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII.
N° 205. Enero y Febrero de 1970. pp. 9-11.

572
conquistas culturales son sometidas sin misericordia a la destrucción. Por ello dijo
Pío XII en ocasión memorable “con la guerra todo se pierde”.
Los que hemos vivido en un país bendecido por el Señor con el don de la Paz no
tenemos siquiera idea de lo que significa una guerra. La mejor manera de
agradecerlo es la de contribuir con nuestras oraciones y sacrificios a la Paz de las
naciones y esforzarnos porque el pueblo venezolano sea cultivador y amante de
este beneficio.
También la Paz puede ser alterada en una nación con luchas intestinas entre
grupos antagónicos que usan las armas para imponer sus objetivos. Si las guerras
internacionales son un mal gigantesco, para un país lo son todavía mucho más las
nacionales porque dividen y destrozan la unidad interna, lanzando hermanos
contra hermanos, vecinos contra vecinos y pueblo contra pueblo, con secuelas que
duran largo tiempo en borrarse, quizá por generaciones enteras.
Si la Paz entre las naciones se encuentra amenazada constantemente porque los
dirigentes de sus destinos todavía no se han convencido de que con ella “todo se
gana”, la tranquilidad interna está igualmente expuesta a rupturas impresionantes
porque como dice el Papa “hasta la violencia encuentra sus seguidores y
aduladores”, de manera particular en los países subdesarrollados o en vía de
desarrollo, los cuales son víctima de las injusticias de las grandes potencias o de su
propia desigualdad social interna..
No son pocos los partidarios de la revolución armada porque ella “da nombre y
prestigio a cualquier reivindicación de la justicia, a toda renovación de progreso”,
con la afirmación fatal de que “solamente la fuerza abre el camino a los destinos
humanos”,
Hay como una especie de fiebre y casi un culto por la revolución considerándola
como el único remedio para los males sociales. Así jóvenes, que están en la flor de

573
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

la vida, dotados de buenas cualidades intelectuales y de sensibilidad humana, en


lugar de consagrarse ardientemente al estudio y la preparación para aportar
mañana capacidad técnica y profesional a sus conciudadanos en la solución de los
problemas sociales, abandonando los libros y las aulas, huyen con el fusil a la
montaña o se dedican al pillaje armado en las ciudades y al desorden con el
aumento del malestar en el País.
A la revolución se la exalta como una panacea. Sin embargo, recordemos que las
guerras civiles y el caudillaje le trajeron al País males de todo género. Arruinaron a
Venezuela manteniéndola dividida, empobrecida y desangrada.
Hoy mismo las intentonas de guerrillas, los asaltos a Bancos o Instituciones
comerciales e Industriales, están creando zozobra y poniendo obstáculos a la obra
de progreso que el País desea. Hemos de repetir con Pablo VI: “es ya hora de que
la civilización se inspire en una concepción diferente de la lucha, de la violencia,
de la guerra, del avasallamiento para hacer caminar el mundo hacia la justicia
verdadera y común”.
En la nueva Pedagogía para la Paz de que habla Pablo VI hemos de trabajar todos
con desinterés enseñando a los hombres a amarse, a reconciliarse y a educarse
para la Paz. Los que gobiernan y quienes forman parte de los cuerpos deliberantes
tratando de dictar leyes justas y apropiadas al bien común y de aplicarlas
honestamente. Los que manejan los recursos públicos deber ser escrupulosos en la
recta administración de ellos y las personas de dinero decididas en la utilización
de sus riquezas en favor de los pobres y desheredados. De esta manera desarmarán
a quienes se apoyan en las opresiones sociales para promover la revuelta de sangre,
con la cual, so pretexto de corregir unos males, se siembran otros peores de
muerte, desolación, ruina y esclavitud.
Si logramos que se realice lo que señala la Sagrada Escritura de que “La Justicia y

574
la Paz se han encontrado y se han besado” habremos entrado al camino de la
civilización verdadera y universal.
Los educadores, padres de familia, periodistas y personas que influyen en la
opinión de la comunidad que se propongan como una de sus grandes
obligaciones sembrar en lo íntimo de las conciencias que “La Paz es el hombre,
que ha cesado de ser lobo para otro hombre”.
Me permito insinuar la idea de que se eliminen los juguetes y diversiones que
representan instrumentos bélicos y exaltan las luchas armadas para suplirlos por
entretenimientos en que se destaquen el poder inventor del hombre, su
sociabilidad y unión con los demás para las grandes conquistas de la ciencia y de
la técnica.
Por cumplirse el próximo año de 1970 el XXV aniversario de la fundación de la
ONU se nos ofrece una buena oportunidad para tener actos conmemorativos y
destacar la labor tan importante que ha realizado esta Institución que, moviéndose
en medio de muchas dificultades, ha logrado grandes beneficios para la
humanidad, impidiendo el estallido de muchas guerras o deteniendo otras que ya
se habían iniciado.
Desde el oficio que desempeñamos y el lugar humilde o destacado en que se halle
cada uno de nosotros respaldemos decididamente la gran campaña del Romano
Pontífice por la Paz del mundo, de Venezuela, de la Arquidiócesis y de cada
familia. Con Su Santidad les digo: “Eduquémonos para esta escuela superior de la
Paz, en primer lugar, a nosotros mismos. Hermanos e Hijos cristianos: leamos de
nuevo el Sermón de la Montaña (Cfr. Mt. 5,21-26; 38-48; 6, 12.14-16), y
procuremos después dar, mediante el ejemplo y la palabra, su anuncio al mundo”.
Para concretar algunos puntos, en esta campaña por la Paz, señalo lo siguiente:
1º Que los Párrocos, Rectores de Iglesias y Capellanes celebren el primero de

575
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

enero la Misa Votiva por la Paz, que autorizó la Sagrada Congregación para el
Culto Divino, y que en ella tengan la homilía sobre la Paz.
2º Que los educadores católicos procuren dictar charlas a sus alumnos sobre esta
materia y promover composiciones literarias entre los mismos.
3º Que los Movimientos Organizados de Apostolado cuiden igualmente de
difundir la doctrina católica acerca de la Paz, apoyados especialmente en los
documentos de los últimos Pontífices, escritos teniendo a la vista las graves
hecatombes de la humanidad producidas por las guerras.
4º Que los órganos de publicidad de la Arquidiócesis “La Columna” y “La Voz de
la Fe” suministren a los católicos las enseñanzas acerca de la Paz que van
apareciendo. Igualmente insinúo a los demás medios de comunicación social de la
ciudad, los cuales siempre colaboran con la Iglesia en sus grandes campañas, que,
en la medida de sus posibilidades, nos ayuden en esta empresa que a todos
beneficia: la Paz. Venezuela, como el mundo entero, necesita paz y mucha paz,
para la promoción de sus hijos y el desarrollo y el bienestar del País.
Esta circular será leída el próximo domingo en todos los templos de la
Arquidiócesis durante las misas de hora, y se publicará en el diario católico “La
Columna” y el Boletín Eclesiástico, y se leerá en la emisora arquidiocesana “La
Voz de la Fe”.
Maracaibo, 16 de diciembre de 1969.

+Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

576
Circular del Arzobispo de Maracaibo sobre

el problema de los accidentes de tránsito.117

Venerables Sacerdotes:

El Magisterio Eclesiástico se ha venido ocupando en los últimos tiempos del


problema de los accidentes de tránsito, que lamentablemente van en aumento
también entre nosotros.

El año pasado hubo 4.250 en la Zona 7A, que comprende los Estados Zulia y
Falcón, con un saldo de 83 muertos y 644 lesionados graves, y en 1969 para la
fecha se han registrado 4.270 con 93 muertos y 600 heridos.

Como en los días de Navidad y Año Nuevo es cuando más incidencias e presentan
en el tránsito, yo he querido pedirles que cooperemos con las Autoridades del
Ramo y las Instituciones que les ayudan en la campaña de concientización,
encaminada a prevenir estos lamentables sucesos que llevan la desolación a los
hogares por la muerte o inutilización de seres queridos, a lo que se une la pérdida
de bienes materiales considerables.

Un conductor en estas condiciones es una amenaza en la vía, casi u n homicida o


un suicida a la vista. Por ello dice Pablo VI al Congreso de la federación Italiana
de Automovilistas: “La conciencia pública debe reaccionar aquí. Debe estudiar
este problema con la misma atención que los demás problemas que apasionan e
interesan al mundo entero”.

Quizá los accidentes de tránsito ocurridos en el Zulia durante este año han
producido más muertos y heridos que la encefalitis, a cuya extirpación se han

117
Tomado de Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII.
Enero-Febrero de 1970 N° 205, pág. 12-13.

577
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

dedicado tan ejemplarmente médicos, autoridades sanitarias, enfermeras e


instituciones benéficas.

“Demasiada sangre, dice Pablo VI, se vierte cada día en una lucha absurda con la
velocidad y el tiempo, y mientras organismos internacionales se dedican
generosamente a sanar las dolorosas rivalidades, mientras se lleva a cabo un
maravilloso progreso en la conquista del espacio, mientras se buscan medios
adecuados para las plagas del hambre, de la ignorancia y de la enfermedad, es
doloroso pensar que en todo el mundo innumerables vidas humanas continúan
siendo sacrificadas cada año por esta inadmisible suerte”.

Como fundamentalmente el problema de la circulación es una cuestión moral y


de formación de conciencia nos toca a nosotros ayudar a crear responsabilidad.

El pecado capital de muchos usuarios de la carretera consiste en la falta de respeto


por el prójimo, dice el Episcopado Belga.

Mediante conversaciones, charlas y conferencias, orientación en el confesionario,


avisos en el templo, círculos de estudio, y en la catequesis, hemos de sembrar
respeto a la vida ajena, y a la dignidad humana y hacer caer en la cuenta a los fieles
que una de las formas de perjudicar gravemente al prójimo son los accidentes de
tránsito, de lo cual el causante se hace tanto más culpable delante de Dios, cuanto
mayor haya sido su descuido.

Hemos de despertar igualmente en los padres de familia la obligación que les


corresponde en la formación de sus hijos en el respeto por los ciudadanos contra
los cuales se atenta gravemente por la infracción de las leyes de circulación, y más
aún, invitar a las familias de posición económica holgada a que reflexionen
seriamente en el tremendo daño a que exponen a sus hijos menores de edad o
alocados, entregándoles un vehículo para su uso permanente u ocasional.

578
En la Misas de los próximos días traten de persuadir a los conductores en una
breve intervención de que se abstengan de ingerir alcohol, de no manejar a
velocidad superior a la indicada por los reglamentos respectivos y respetar
escrupulosamente las señales de tránsito, y pedir a la ciudadanía colaboración en
el sentido de que ayuden a los conductores a evitar las causas que producen
accidentes. El peligro aumenta considerablemente en estos días por razón de la
mayor circulación y de las fiestas familiares y sociales que se tienen a todos los
niveles.

Al recordar estas obligaciones relacionadas con el tránsito estamos cumpliendo


una obligación de formación moral y prestando un servicio a la comunidad.

“En un mundo ebrio de velocidad, que amenaza con hacer al hombre víctima de
la máquina, todo cristiano, cada uno en su puesto y en su ambiente, debe hacer
escuchar la voz de la Iglesia, de la moral y de la conciencia”, dice el Episcopado
Belga.

Que nuestras insinuaciones y orientaciones, Venerables Sacerdotes, sirvan para


ahorrarle sufrimientos a la familia zuliana y salvar tantas vidas preciosas para la
Patria.

Maracaibo, 19 de diciembre de 1969

+ Mons. Doctor Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

579
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Año 1970
Circular con ocasión de la Semana de la Caridad.118

Del 1 al 8 de marzo se realizará en todo el País la SEMANA DE LA CARIDAD,


dispuesta por el Episcopado Venezolano.
Con el lema de “una semana para pensar en tus hermanos” “dar y darse” se va a
desarrollar la campaña de este año.
Como punto de partida se ha de insistir en la gran ley de la Caridad y solidaridad
humana, hoy tan olvidada, e invitar a los fieles a que se esmeren en su
cumplimiento.
Si la caridad es necesaria en todo cristiano, como distintivo especial de su fe y
verdadero vínculo de perfección, lo es indispensable en los que se dedican al
fomento de las obras sociales. Por ello dice el Concilio Vaticano II al hablar de los
apóstoles seglares: “Impulsados por la Caridad, que procede de Dios, hacen el
bien a todos, pero especialmente a los hermanos en la fe” (Gál. 6,10),
despojándose “de toda maldad y de todo engaño, de hipocresía, envidias y
maledicencias” (I Pedro 2,1).
Hoy se lucha decididamente por la defensa de los pobres, desheredados y
marginados de toda suerte, pero careciendo del amor cristiano, que es sincero,
desinteresado y universal, la misma sensibilidad social, tan digna de encomio, no
pocas veces degenera en odios y violencias, y así, mientras se predica la inquietud
hacia el humilde y el desposeído, se enciende el rencor en contra de los sectores
más favorecidos de la fortuna. Pero el rico como el pobre es igualmente nuestro
prójimo, y merece también respeto y amor.

118
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Marzo-Abril
de 1970 N° 206, pág. 11-13.

580
La verdadera promoción social debe acercarlos para que el que mucho tiene dé al
que nada posee. El mensaje de Cristo a Zaqueo, la visita del maestro al que
deseaba conocerlo y la aceptación de la doctrina predicada por Cristo, tuvieron
como resultado la decisión espontánea e inmediata de dar la mitad de los bienes a
los pobres y restituir cuatro veces más de lo que hubiera podido defraudar. (Lc.
19,8).
Muchas personas quizá podrán conseguir ventajas materiales para el necesitado y
lograrle reivindicaciones no despreciables, pero el único que da con amor, sin
acepción de personas, no dejando detrás de sí una estela de odios y rencores hacia
unos mientras obtiene ventajas para otros, es el verdadero cristiano, iluminado
por la gran doctrina de la Caridad, que es sufrida, benigna, que no tiene celos, no
se pavonea, no se infla y “todo lo disimula, todo lo cree, todo lo espera, todo lo
tolera”, según afirma el Apóstol San Pablo (I Cor. 13, 4-7).
Cuantas veces grandes luchadores sociales han obtenido su propio triunfo y
jugosas ventajas en el afanoso esfuerzo por los demás. La historia habla claro. En
cambio los apóstoles de la Caridad cristiana se consumieron en sus obras de bien,
dándolo todo sin recibir nada, porque la Caridad “no busca lo suyo”.
En un mundo de egoísmos bien marcados en que aun los dolores ajenos y la
miseria se convierten en instrumento para escalar posiciones, es necesario sembrar
la gran virtud de la Caridad, la única capaz de llevar hasta los más grandes
heroísmos en la solución de los tremendos problemas que sacuden al mundo,
porque los hombres se han olvidado de que son hermanos, y los hermanos se
deben ayudar y amar, nunca perseguir y odiar.
Al amor han de seguir las obras. El lema de la campaña habla de “dar”. En
Maracaibo la iniciativa privada ha promovido obras sociales y las está sosteniendo
en parte: esto honra a sus habitantes. Pero queda muchísimo por hacer. A veces

581
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

se gastan grandes cantidades en cosas inútiles, que provocan la ira de los pobres,
hábilmente explotados por los agitadores sociales, que se dedican a protestar y
“concientizar”, pero no hacen obras que son las que redimen.
Este tiempo de cuaresma, destinado por la Iglesia de manera especial a la
penitencia, es oportuno para dar al pobre y hacerlo en forma generosa. Junto con
el ayuno y la oración la limosna forma la gran tríada cristiana. El pueblo de Israel
se quejaba de que ayunaba y el Señor no miraba sus ayunos. Pero Dios le contestó
por el Profeta Isaías: “Sí, pero el día de ayuno os váis tras vuestros negocios y
oprimís a todos vuestros servidores. Ayunáis para mejor reñir y disputar, para
herir inicuamente con el puño… Sabéis qué ayuno quiero yo?, dice el Señor Yavé:
romper las ataduras de iniquidad, deshacer los haces opresores, dejar ir libres a los
oprimidos y quebrantar todo yugo, partir su pan con el hambriento, albergar al
pobre sin abrigo, vestir al desnudo y no volver tu rostro contra tu hermano”
(Isías,58).
En medio de tanta pobreza que reina en densos sectores de la ciudad urge un
trabajo encaminado a realizar actividades de redención social. Mucho más se
podría hacer si hubiese menos egoísmo y más sentido de la realidad dura y
peligrosa que estamos viviendo.
Nuestro trabajo no debe ser como el de los agitadores de profesión, que descubren
los males para sembrar odio; el cristiano busca los males ajenos para remediarlos
hasta donde pueda.
Al lado de la campaña positiva es necesario emprender una verdadera cruzada
para evitar todo aquello que lesione a los individuos, las familias y la comunidad.
Tantos robos, homicidios, incendios provocados, agitación social, accidentes de
tránsito, violaciones, adulterios, escándalos de todo género, embriagueces, etc.,
están aumentando la pobreza, más aún, sembrando la miseria de manera

582
impresionante.
La observancia de las leyes que rigen a la comunidad, sería fuente de mucho
bienestar y una forma estupenda de ejercer la Caridad y evitar muchos problemas.
Pido a los sacerdotes, religiosos y religiosas, educadores, apóstoles seglares, y
personas de buena voluntad, que aprovechen esta semana para estudiar, meditar y
difundir los grandes beneficios de la Caridad Cristiana, que conserva toda su
actualidad y será la única capaz de hacer que los hombres en sus encontrados
intereses se puedan entender en una época de mucho adelanto, pero de grandes
peligros para la humanidad.
El programa de “Cáritas”, que consistió fundamentalmente hasta ahora en la
distribución de alimentos y ropa enviados por los católicos de los Estados Unidos
de América, ha terminado. En adelante debemos buscar la forma de suplirlo con
nuestros propios medios y emprender obras de promoción social a objeto de
capacitar a las gentes necesitadas para que se ayuden a liberar de su miseria. En
este sentido “Cháritas” planifica nuevas iniciativas, que esperamos sean
respaldadas por los sectores más favorecidos de la fortuna.
El lema de la semana también anuncia “darse”. Yo pienso que muchas personas
que no están oprimidas por el trabajo de cada día para sustentarse y que, por lo
tanto, disponen de tiempo, podrían ocuparse personalmente de una actividad
social, como sería roperos, pequeños dispensarios, visitas a domicilio, cursos de
capacitación hogareña, etc., con lo cual ayudarían mucho a la elevación cultural y
mejoramiento de nuestro pueblo.
Juzgo que, dada la siembra artera de ideas de violencia, de consecuencias
imprevisibles, urge una actividad de redención social a base de obras que sí llevan
alivio a los que necesitan. Al darme cuenta de tanto despilfarro y multiplicación
de fiestas en que se consume mucho dinero pienso de si no se repite un poco

583
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

entre nosotros lo que el escritor latino Salviano lamentaba horrorizado: las orgías
romanas, mientras los Bárbaros cercaban el imperio a sangre y fuego. “Vident et
rident”, afirmaba, es decir, se estaban dando cuenta de la amenaza inminente y no
abandonaban la molicie para hacerle frente al enemigo, seguían divirtiéndose.
Disposiciones:
1) La Colecta del día 8 en todos los templos y capillas de la Arquidiócesis se
destina íntegra a la Obra de “Cháritas”. Espero que también los colegios
promoverán una colecta entre sus alumnos con el mismo destino.
2) Los Párrocos y Rectores de Iglesias pidan alimentos y ropas que los fieles
llevarán el día 8 a las Misas de hora, para luego distribuirlos entre los
pobres y necesitados de la Parroquia con la ayuda y cooperación de las
personas de buena voluntad que colaboran en la Feligresía.
Oremos, hagamos penitencia y levantemos la muralla de las obras buenas, la única
capaz de resistir a la embestida de los enemigos del orden y la paz social.

Esta Circular será leída en primera oportunidad en los templos de la


Arquidiócesis de Maracaibo en las Misas de hora.
Maracaibo, 20 de febrero de 1970.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

584
Circular del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo al presbiterio de la
Arquidiócesis sobre la celebración del Jueves Santo
y la Renovación de las promesas sacerdotales.119

Señores Presbíteros:
Siguiendo las instrucciones de la Sagrada Congregación para el Culto Divino
invito a los Sacerdotes de la Arquidiócesis, del Clero Secular y Regular, para la
concelebración de la Misa Crismal el jueves santo por la mañana.
De conformidad con la misma instrucción los sacerdotes que no concelebren
podrán comulgar bajo las dos especies.
Desea la Sagrada Congregación que asista todo el clero a esta ceremonia y tome
parte en ella a objeto de que su participación sea un simbolismo de la unión que
existe entre el Clero y el Obispo.
Se les agradece a los párrocos de la ciudad y rectores de Iglesias que procuren
hacerse acompañar en este acto de un grupo de feligreses, en representación de su
comunidad.
Los concelebrantes han de traer ornamentos completos: amito, alba, cíngulo,
estola y casulla de color blanco, y estar a las 8.30 en el Palacio Arzobispal, porque
desde este lugar se organizará el desfile hacia Catedral.
Al terminar la ceremonia, la Procesión regresará al Palacio Arzobispal de la misma
manera.
Así como los fieles renuevan las promesas bautismales el sábado santo por la
noche, en la gran ceremonia de la Misa Pascual, también desea la Santa Iglesia que
los sacerdotes renovemos las nuestras ante el pueblo cristiano el jueves santo,

119
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Marzo-Abril
de 1970 N° 206, pág. 14.

585
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

cuando la liturgia recuerda la institución del sacerdocio católico, que, siendo el


obrero del Evangelio, es el encargado de llevar adelante la obra de la Redención. Y
señala precisamente el momento de la Misa Crismal que es cuando todo el clero
tiene la oportunidad de reunirse en una gran ceremonia con su Obispo.
Al formular de manera más cariñosa esta invitación espero que los sacerdotes de
uno y otro Clero tomarán el mayor interés para asistir a esta ceremonia, a la cual
la Iglesia quiere dar el mayor realce en todo el mundo.
Por no traer instrucciones precisas en cuanto a las últimas modificaciones de
Semana Santa, hemos de atenernos por ahora a lo que está establecido según se
aclaró en la reunión del Clero.
Por lo tanto, todos han de seguir el “ORDO HEBDOMADAE SANCTAE
INSTAURATUS”, a fin de evitar confusiones t desorientaciones en el pueblo
cristiano.
Maracaibo, 16 de marzo de 1970.
Afectuosamente en el Señor,

+Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

586
Palabras del Arzobispo de Maracaibo pronunciadas
en la VI Asamblea de FAPREC.120

Bienvenidos, Señores Delegados!


La ciudad de Maracaibo, honrada este año con diversos eventos científicos,
culturales, deportistas y empresariales, por motivo de la celebración
cuatricentenaria, se complace en bridar hospitalidad y respaldo durante estos días
a los convencionistas de la VI Asamblea de FAPREC, que vienen de todos los
puntos cardinales del país.
Muy importantes han sido las reuniones desarrolladas aquí durante este año
cuatricentenario. Pero estimo que la presente, sin lugar a dudas, ocupa un puesto
de preeminencia porque va tratar un tema de trascendental significación para los
destinos de la Patria, como es la educación. Asunto de tanto interés nacional, que
requiere por su cabal atención del cuidadoso empeño de todas las fuerzas vivas de
la sociedad, desde la familia, la primera potencia educadora, hasta las más altas
autoridades gubernamentales pasando por las instituciones intermedias, que
enriquecen y dan lustre a la comunidad.
Un país joven con una población eminentemente joven tiene en gran parte los
destinos, y muy inmediatos, en las bancas de la escuela de estos años.
De allí que es urgente dedicarle a nuestra niñez y juventud la mayor suma de
esfuerzos para proceder con un sentido verdaderamente patriótico y cristiano.
Para nadie es un secreto que la educación confronta en nuestros días graves
dificultades, y para colmo de males la familia y la escuela en lugar de coordinar su
acción, más bien se han distanciado, poniéndose quizá la una en contraposición

120
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Mayo de
1970 N° 207, p. 22-25

587
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

de la otra. Fruto posiblemente de la desafortunada tesis, que tanto se exaltó en


tiempos anteriores de que le educación es funcional, esencial del Estado. Tal
propaganda ha insensibilizado a los padres de familia, o los ha marginado en una
tarea que corresponde a ellos primordialmente, y de tal manera, que la escuela
viene a ser continuación del hogar y cumple una labor subsidiaria del mismo.
Hemos logrado avances considerables en cuanto al aumento del número de
escuelas, liceos, centros de educación diversificada y universitaria, mejoramiento
profesional y económico del personal, construcción de magníficos locales y su
estupenda dotación. Sin embargo, la calidad de la educación deja mucho que
desear, prueba de ello es el crecimiento impresionante de la delincuencia, son solo
juvenil sino casi infantil. Debe haber fallas que en una asamblea tan honorable,
integrada por altos exponentes de la familia y la escuela, se pueden examinar y
tratar de corregir.
Quizá estemos instruyendo mucho, pero posiblemente hemos olvidado que la
educación abarca al hombre total, cuerpo y alma, tiempo y eternidad, mente y
corazón, es decir, toda la persona. La siembra de las virtudes sociales, individuales
y cristianas debe correr pareja con la enseñanza de los conocimientos
profesionales y científicos, porque de otra manera se podría producir lo que ya
previó en su visión genial El Libertador Simón Bolívar de que “un talento sin
probidad es un azote”.
Si el aspecto de los hogares nos revela el gusto, la cultura, el orden y la previsión
de sus moradores, también la presentación de los institutos educacionales nos dirá
de la condición de quienes allí acuden. Los letreros que se exhiben en los
pupitres, carteleras y paredes de ciertos centros de formación hacen ruborizar
hasta la persona menos pacata. Y son por cierto no escuelas de la última aldea o
caserío del País, sino altos y sonoros institutos de formación superior, donde se

588
imparten los más destacados conocimientos humanos. Las huellas en los muebles,
los ventanales rotos y aún archivos destruidos dan la impresión de tránsito de
gente que parecería tratar de destruirlo todo no obstante las afirmaciones
clamorosas de lucha por conquistas para la Patria.
Cuando tanto empeño se pone en el logro de conquistas sociales para el personal
docente y a como haya lugar aunque tiemble el país y los niños pierdan el año
escolar, que sí son muy merecidas, quizá el modo, la forma y la oportunidad, no
guardan proporción con los daños producidos, es necesario también mejorar de la
manera más inaplazable, la condición de muchos plantees y educadores, que
posiblemente hagan más mal que bien al país.
Venezuela como el mundo de hoy está pidiendo verdaderos apóstoles de la
educación, hombres y mujeres, de espíritu superior, de alma noble, de elevación
de sentimientos y esclarecidas virtudes, que con un trabajo generoso y el ejemplo
de su vida puedan ser norte y guía de una juventud solicitada y atraída por todos
los vicios y desviaciones de nuestro tiempo, que se ensaña de preferencia en los
niños y los jóvenes. En nuestro país es elocuente la obra realizada por los grandes
educadores, que marcaron huella indeleble en generaciones enteras, a las cuales
abrieron el camino de la gloria sin los recursos que ofrecen la técnica actual y los
medios económicos.
Esta honorable asamblea de padres de familia, en representación de muchísimos
hogares de todo el País, da un magnifico y consolador espectáculo, digno y
cristiano, lleno de promesas y esperanzas para una nación donde es altísimo el
índice de hijos ilegítimos, vale decir, de niños inocentes, a quienes el padre ha
negado su apellido, el amor, la protección, el alimento y la educación. Engendrar
un hombre y dejarlo abandonado a sus propias fuerzas –afirma un eminente
escritor- es hacer un degenerado o un bárbaro. El hombre es hombre porque nace

589
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

tal: es “un hombre” porque tal se le ha hecho después de nacer. Se ha dicho, en


efecto, que el hombre es un ser enseñado, lo que equivale a reconocer que
esencialmente debe educarse.
Este encuentro maravilloso de estudio y reflexión acerca de la problemática en el
campo de la educación nacional, llevará a padres de familia y a educadores a
recorrer un campo tan bello y prometedor, pero al mismo tiempo sembrado de
obstáculos.
Aquí se levantarán voces de reclamo, muy justo, para exigir los derechos propios
de los padres en orden a la escogencia del plantel para los hijos. Pero también es
urgente que los padres de familia revisen con sinceridad si cumplen la nobilísima
misión de ser los primeros predicadores
Aquí se levantarán voces de reclamo, muy justo, para exigir los derechos propios
de los padres en orden a la escogencia del plantel para los hijos. Pero también es
urgente que los padres de familia revisen con sinceridad si cumplen la nobilísima
misión de ser los primeros predicadores de la fe y los primeros educadores, como
enseña el Vaticano II y ver si la familia es la gran escuela de humanismo y
semillero de las virtudes sociales, de que nos habla el mismo Concilio. Es tan
grave el papel de los padres de familia en la obra de la educación, que el Apóstol
San Pablo no duda en afirmar que la madre se salvará por la salvación de sus
hijos, lo que, por supuesto, corresponde igualmente al padre.
Por una feliz coincidencia, las sesiones de la Asamblea se van a realizar bajo la
bóveda augusta de este imponente y grandioso templo, sitio de oración, puerta del
cielo y lugar donde se resuelven los asuntos más íntimos de la conciencia. Muchas
personas entrando acá sumidas en tinieblas interiores y cargadas de debilidades
regresan iluminadas, con una visión nueva y fuertes para marchar por senderos
nuevos con un paso decidido, útil para sí y los demás.

590
Sí. Buena idea la de reunir acá a los padres y educadores católicos. Ojalá cada
hogar por Uds. representado se convierta en una verdadera iglesia doméstica y
cada escuela un templo, de donde el niño lleve luz a la mente, dignidad a su
persona y virtudes a su voluntad.
La Iglesia y la Patria esperan que los hogares y la escuela católica formen hombres
y mujeres que, con el ejercicio de una vida ejemplar y apostólica, sean como el
fermento salvador en una comunidad tremendamente agitada por vicios, pasiones
desencadenadas, intereses creados e irresponsabilidad marcada en los grandes
compromisos con Dios y la nación.
La crisis de hombres de que en una oportunidad hablara el gran General Eleazar
López Contreras se sigue sintiendo, esta crisis la resolverán los padres de familia y
los educadores. Pero atención. Es necesario que se pongan de acuerdo. Muchos
niños y jóvenes corren el riesgo de traumatizarse porque su vida de estudiantes se
está moviendo entre dos polos completamente opuestos: la escuela y el hogar, que
constituyen dos corrientes diferentes, dos filosofías distintas, dos concepciones
que se repelen. Cuando la escuela católica afirma, exige y señala derroteros de
moralidad, de fe y de valores espirituales, el hogar los niega y trata de sepultarlos
con dinero, mundanidad y conveniencias religiosas.
Cuidado, educadores católicos. Alto!, no sería raro que algunos tuvieran la
tentación de rendirse y darse por derrotados. La escuela católica tiene una grave
amenaza de sufrir un retroceso por falta de recursos económicos, pero no es
menor el peligro de deteriorarse en su integridad, su seriedad e incomparable
finalidad por claudicación ante l descomposición de la época y la pérdida de los
grandes principios.
Al expresar a los asambleístas los mejores votos por el éxito de estas jornadas,
rindo mi más sentido homenaje a la educación católica, que tantos beneficios ha

591
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

producido a la Iglesia y a la Patria con la formación de hombres que son gloria y


honor no sólo de Venezuela, sino de la América y del mundo; y al mismo tiempo
repito con el Concilio Vaticano II y el Magisterio de la Iglesia que la escuela
católica es un auténtico y maravilloso campo de apostolado. Por ello me atrevo a
responder a sacerdotes y jóvenes religiosos que a veces se muestran un poco
nerviosos y hasta se andan cuestionando, como se dice ahora, de si están
perdiendo el tiempo en las aulas de los colegios en lugar de irse a otra actividad
eclesial, de que mejor sería examinarse de cómo se está realizando ese apostolado,
de si se es un profesor más o un apóstol que con su conducta, su trabajo y unión
con Dios se está comunicando la vida divina a almas escogidas, ante quienes el
sacerdote o el religioso deben ser una encarnación de las virtudes cristianas,
porque el niño no ve la religión sino a los que hablan de ella.
Yo termino, después de exponer estas ideas con sinceridad y claridad, bendiciendo
al Señor por el beneficio inmenso de la educación católica y pidiéndole que nos
de muchos y santos educadores católicos y padres de familia llenos de amor
divino, que siembren profunda la fe en el corazón de sus hijos.
Y tú, Oh Virgen de Chiquinquirá, Reina, Señora y Madre de este pueblo, en cuyo
seno se desarrolla la VI Asamblea de FAPREC ilumina sus trabajos, orienta sus
deliberaciones y da vigor y eficacia a sus deliberaciones para bien de la niñez y
juventud de Venezuela, de esta Patria que tú, Madre de Cristo, has distinguido
con tantas gracias bajo diversas advocaciones.
Maracaibo, 19 de marzo de 1970.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

592
Homilía pronunciada por el Excmo. Sr Arzobispo de Maracaibo

en la Misa Crismal del Jueves Santo.121

En esta Misa llamada Crismal, que se celebra en todas las Catedrales, el Obispo
rodeado de su Clero, consagra el aceite puro de oliva que toma a partir de ese
momento el nombre de Oleo Santo, y se emplea en la administración de algunos
sacramentos.

Y también ha dispuesto la Santa Sede que desde año los sacerdotes renovemos las
promesas inherentes a nuestras obligaciones sacerdotal que un día formulamos al
ser consagrados ministros de Cristo.

Voy a trata de explicar el significado de estas dos ceremonias.

1. Consagración de los Santos Oleos. El Aceite constituía en los tiempos bíblicos


junto con el trigo uno de los alimentos esenciales del hombre. Así, la abundancia
del aceite era tenida como una manifestación de la bendición divina, en cambio
su privación como un castigo a la infidelidad. Se utilizaba también como
ungüento que perfuma el cuerpo, como unción que fortifica los miembros y
lenitivo que suaviza las llagas. Puesto en la lámpara es fuente de luz.

Rico en aplicaciones para la vida corporal del hombre, Cristo lo ha tomado como
instrumento y signo de las gracias y dones que se difunden en el alma por la
administración de algunos sacramentos, así por las cosas visibles se sube a las
invisibles, por las materiales a las espirituales.

“Hijos del aceite” se llamó en la antigüedad hebrea al rey y al sumo sacerdote, por
la unción recibida. También el pueblo cristiano, que se llama pueblo real y pueblo
121
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Marzo-Abril
de 1970 N° 206, pág. 18-22

593
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

sacerdotal, recibe su unción en el bautismo, mediante el cual se incorpora al


Cuerpo Místico, y en la confirmación se le concede el Espíritu Santo con sus
dones por la unción y la imposición de de las manos del Obispo.

Cuando el cristiano está amenazado por la enfermedad y la muerte toca a sus


puertas, un sacramento especial administrado con aceite consagrado hoy, que se
llama Oleo de los enfermos, suaviza el dolor del cuerpo y aleja las angustias del
alma. Dándole vigor para soportar los sufrimientos y penalidades propias del
lecho convertido en cruz y martirio.

Por la unción ministerial los sacerdotes y los obispos se hacen partícipes del
sacerdocio de Cristo, que es el ungido por excelencia.

Ha querido la Iglesia que estén presentes los sacerdotes en esta ceremonia como
testigos cualificados, ya que ellos, en su condición de ministros sagrados, son los
encargados de llevar hasta los más remotos lugares la administración de las gracias
y dones, que se conceden por estos sacramentos, en los cuales se emplea el aceite
como instrumento y signo de la Gracia: el bautismo y la unción de los enfermos.

Partiendo de esta iglesia madre hacia las parroquias e iglesias filiales distribuidas
por toda la Arquidiócesis, estos Oleos sagrados sean motivo de alegría, objeto de
felicidad espiritual, de amistad y honor, porque esta significación tiene también el
aceite en el lenguaje bíblico.

2. Renovación de las promesas sacerdotales. Ha querido también la Iglesia que los


sacerdotes renueven ante el Obispo las promesas propias de su estado,
especialmente la obediencia y el compromiso de celibato, que van anexas al
ministerio sagrado.

Después de veinte siglos de tradición y literatura abundante acerca del ministerio y

594
oficio de los sacerdotes, todavía hoy muchos se andan preguntando y escribiendo
sobre el fin del sacerdocio y del puesto que le corresponde en la sociedad. Será el
sacerdote del mañana un trabajador o un profesional como los simples cristianos,
un político engolfado en las luchas y contiendas temporales, un hombre casado,
que dedica al ministerio unas horas y el resto del tiempo a su trabajo y empleo, y a
la familia? Podrá justificarse su presencia en todos los ambientes, aún los pésimos,
viéndolo todo y oyéndolo todo como si fuese de bronce?

En los últimos tiempos se están produciendo películas en que el protagonista en


un sacerdote secularizado, de espaldas a la oración, al recogimiento, sacudido por
las pasiones y los vicios como el más pecador de todos.

Esas producciones que llevan a la pantalla todo lo que se escribe sobre la materia a
espaldas de la doctrina perenne de la Iglesia, pueden causar un impacto
momentáneo de efectos muy negativos en el pueblo cristiano y los ambientes poco
conocedores de las enseñanzas católicas. Es un episodio más en la lucha sin
cuartel contra la Iglesia a través de los siglos. Hoy no se trata de hacer mártires
porque la sangre derramada por Cristo es semilla de nuevos seguidores. Lo saben
bien los enemigos del nombre cristiano; hoy se busca la apostasía con halagos,
mentiras, promesas y aun con aspectos de progreso, de solidaridad y de interés por
el hombre.

Hay una embestida finamente calculada contra el sacerdote cuya personalidad


sacra se quiere destruir, porque derrotado, la obra de descristianización está
hecha. El es el líder, el obrero del Evangelio, el anunciador del reino de Dios, el
padre de la Iglesia, y no solo con su palabra sino con su ejemplo, su vida llena de
Dios, porque el apostolado es la comunicación de una vida, y nadie da lo que no
tiene.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

En esta situación de miseria y atraso que sufren muchos países del mundo se
quiere pedir al sacerdote que él se dedique principalmente a la obra de la
promoción humana, olvidando su misión de anunciador del reino de Dios. En las
actividades de contenido temporal el sacerdote es colaborador, no agente
principal.

Dios ha establecido en el orden actual dos autoridades completas y autónomas, la


civil a la cual le corresponde el desarrollo de la ciudad terrenal para lo cual
dispone de medios propios y específicos, y la religiosa a quien confió el cuidado de
la moral, la santificación de las almas y el rendir culto a Dios, como principio y fin
de todas las cosas.

El mismo Cristo nos dio ejemplo de ello, nacido en un país sojuzgado civilmente
nunca intentó la menor acción para liberarlo sino que más bien predicó dar al
César lo que es del César, y en la solución de los problemas sociales enseñó el
amor al prójimo, la misericordia con el necesitado, la distribución de las riquezas e
hizo muchos milagros para probar en primer lugar su misión divina, de que él era
en realidad el Mesías esperado. Y en segundo término para aliviar a los
necesitados. Y la mayor parte del tiempo la dedicó a la oración, el silencio y la
predicación del reino de los cielos.

Los Apóstoles, piedras angulares de la Iglesia, se dedicaron principalmente a la


predicación y a la administración de los sacramentos, a orar y a rendir culto al
Señor, y para atender a los pobres instituyeron los diáconos. El Apóstol San Pablo
expresa: “Así nos considere todo hombre como servidores de Cristo y
administradores de los misterios de Dios” (I Cor. IV,1). Y en la carta a los
Hebreos dice: “porque todo pontífice escogido de entre los hombres es
constituido en pro de los hombres, en cuanto a las cosas que miran a Dios, para

596
ofrecer dones y sacrificios por los pecados”.

Ciertamente los Apóstoles se ocuparon de la cuestión social pero por medio de los
ricos, los seguidores de la doctrina que ellos predicaban, que suficientemente
mentalizados tradujeron en términos concretos las grandes enseñanzas del
Evangelio que habían asimilado. Llegando al punto concreto de nuestra
Arquidiócesis tenemos que confesar que hay mucha miseria. Indudable. Qué
podremos hacer el grupo de sacerdotes, tan mínimo, con que se cuenta?
Estaremos en condición de ayudar a una obra en cual trabajan las autoridades, las
instituciones privadas, desenvolviéndose en el radio de acción propio de sus
responsabilidades? Nuestra participación en esa empresa sería reducida por la
escasez de medios de que disponemos. Pero hay un campo inmenso que nos
corresponde totalmente a nosotros: es el moral, el religioso, el sobrenatural y a las
personas que nos prestan colaboración. Si grande es la miseria material, peor de
proporciones gigantescas es la de orden moral, porque ella no solo golpea, hiere y
destroza a los pobres sino a muchísimos sectores de la población sin excepción de
los que lo tienen todo, y quizá allí con mayor fuerza y furor.

Cayendo en un sociologismo exagerado estamos muy impresionados por las ruinas


de los cuerpos, pero no nos impresiona mucho la de las almas que es muchísimo
peor, según la afirmación de Cristo.

Catequizando al rico tenemos que hacerle sentir lo de Zaqueo, cuyo encuentro


con Cristo dio por resultado el propósito de dar la mitad de los bienes al pobre y
devolver cuatro veces más de lo que había quitado.

Y además hemos de recordar la afirmación de León XIII, confirmada por la


experiencia nuestra de cada día de que muchas personas son pobres como secuela
de un problema moral o religioso, que si no hubiera existido quizá no se hallarían

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

en la miseria y degradación en que han caído. El mejoramiento espiritual produce


adelanto incluso material según la palabra del Evangelio: buscad el reino de Dios y
su justicia, que las demás cosas se os darán por añadidura.

Qué nos pedirá este pueblo cristiano de Maracaibo, amadísimos sacerdotes? Qué
deseará ver en nosotros? Nos querrá despojados de nuestros vestidos propios,
disipados, sin oración, y mortificación, o deseará hallar en nosotros hombres de
Dios, manso y humildes, padres de pobres y ricos, consejeros espirituales,
ministros del Altísimo, promotores de la paz social y educadores de la juventud en
respeto y amor a sus padrea? Querrá vernos en todas las diversiones, del género
que sean, o contar con nosotros cuando nos buscan para confesarse, para atender
a los enfermos, para la administración del bautismo, la catequesis y la predicación?

No olvidemos nunca que los sacerdotes de huella indeleble a su paso por la tierra
fueron los piadosos y devotos que, viviendo en el mundo, no fueron del mundo,
de ese mundo que sigue siendo enemigo de Cristo y sepultura de muchísimas
almas, precio de la sangre divina. Por lo que afirmaba el gran San Vicente de Paúl
que la mejor bendición que Dios puede dar a un pueblo es un sacerdote santo,
cuya obra cubre la de muchísimos que no lo son.

Tengo la firme convicción, apoyado en las enseñanzas de la historia de la Iglesia,


de que a medida que disminuye el número de vocaciones aumentará la exigencia
ministerial en el sacerdote, es decir, la dedicación a su trabajo estrictamente
sacerdotal, y el Señor mandará una pléyade de sacerdotes santos que refutarán con
su vida y ejemplo lo que se está denigrando en la pantalla y en tantas literaturas
que falsifican la imagen del sacerdote.

La Iglesia nos pide que reiteremos el voto de la obediencia. En un mundo de


insubordinación lo raro no es ser rebelde sino obediente. Pensemos que Cristo,

598
nuestra cabeza, fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz, canta la liturgia en
estos días. Si los que tenemos la tremenda responsabilidad de gobernar hemos de
pensar siempre que mandar es un servicio, también los súbditos han de caer en la
cuenta de que la obediencia es un servicio no menor. Cómo podría la Santa
Iglesia llegar a los fieles, a los que son cristianos, si cada sacerdote, religioso o
religiosa no obedeciera?

De ella dice Pío XII. “Es absolutamente necesario que el sacerdote, firme en los
principios de la fe, considera y acepte la autoridad no sólo como baluarte del
orden social y religioso, sino también como fundamento de misma santificación
personal”.

Pero esta obediencia no solo consiste en estar dispuesto a aceptar sin dificultades
la orden de traslado de un sitio a otro, cuando o como el Superior disponga, si se
mantienen actitudes, comportamientos y adhesión irreductible a criterios ajenos al
espíritu de la Iglesia. Por esto dice Pablo VI al referirse a esta virtud de la Iglesia:
“y entendemos también la observancia de las normas canónicas y la reverencia al
gobierno del legítimo superior prestada con prontitud y celeridad, como conviene
a hijos libres y amorosos. El espíritu de independencia, de crítica, de rebelión, no
está de acuerdo con la caridad, animadora de la solidaridad, de la concordia de la
paz en la Iglesia, y transforma fácilmente el diálogo en discusión, en altercado, en
disidencia: desagradable fenómeno –aunque, por desgracia, siempre a punto de
producirse- contra el cual la voz del Apóstol San Pablo nos amonesta: “que no
haya entre vosotros discusiones”.

La propaganda pansexual que hoy lo invade todo, hace que muchos sectores de la
población no puedan comprender el alto significado e importancia que tiene para
el sacerdote el celibato eclesiástico, porque se trata de una virtud, de un don

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

precioso, y todo lo que tiene valor cuesta, pero la Iglesia, meditando y


reflexionando sobre la modificación de esta ley, ha llegado a la conclusión, bajo la
luz del Espíritu Santo, de que un cambio en ella no aportaría ninguna selección a
los problemas de escasez de clero.

De toda esta lucha que hoy parece conmover a la Iglesia, pero con muchísima
menor gravedad de la que presentan los órganos de publicidad, resultará un
beneficio de proporciones que sólo Dios conoce para el cristianismo,

Nosotros, los sacerdotes aquí presentes, un día nos comprometimos libremente a


mantenernos célibes, ofrecimos nuestras personas y nuestra vida al servicio
perenne de la Iglesia, renunciamos por Cristo, su Iglesia, las almas y el reino de los
cielos, a derechos muy legítimos.

Quienes escriben contra estas determinaciones no saben de esa voluntad ni de la


trascendencia de nuestro paso. Por ello no van a cambiar el rumbo de la historia
eclesiástica. Solamente atenderemos a la voz de la Iglesia, en su magna asamblea
del Concilio Vaticano II, en su tradición y la confirmación del actual Papa, el
Cristo visible en la tierra, que reafirman y sostiene una ley que produce bienes
muy grandes a las almas y gloria al Señor.

Maracaibo, 26 de marzo de 1970.

+Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

600
Acuerdo por el Centenario del Natalicio

de Mons. Arturo Celestino Álvarez.122

ARZOBISPADO DE MARACAIBO
ACUERDO
EL EXCMO. SR. ARZOBISPO
Y EL CAPITULO METROPOLITANO DE MARACAIBO

CONSIDERANDO
Que el lunes 6 de abril del corriente año se cumple el centenario del natalicio,
en Clarines, Estado Anzoátegui, del Excmo. DR ARTURO CELESTINO
ÁLVAREZ, segundo Obispo de la entonces Diócesis del Zulia, hoy
Arquidiócesis de Maracaibo;
CONSIDERANDO
Que esta fecha constituye motivo de fervorosa y agradecida memoria al Pastor
humilde y sencillo, que mantuvo con el pueblo zuliano, como compromiso
fundamental de su sacerdocio, el testimonio de fe y caridad, de lo que dio
probada cuenta en los días de la horrible peste de 1918, con su presencia
hecha palabra y abnegados servicios;
CONSIDERANDO
Que la permanencia de su nombre en el regalo de su corazón, legado el mismo
Excmo. Dr. Arturo Celestino Álvarez en el día de su despedida para hacerse
cargo de la diócesis de Calabozo, y conservado hasta hoy en la Catedral
Metropolitana de Maracaibo, en signo de la amistad calurosa con que en vida

122
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Mayo de
1970 N° 207, pág. 9

601
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

distinguió al pueblo zuliano;

ACUERDAN:

Primero: Celebrar una Misa Pontifical en la Santa Iglesia Catedral en el mismo


día del centenario de su nacimiento, el 6 de abril de 1970, a las 7.30 pm. La
Homilía correspondiente será pronunciada por el Excmo. Sr. Arzobispo de
Maracaibo, Mons. Dr. Domingo Roa Pérez;

Segundo: Invitar a las Autoridades de las Instituciones públicas y de los


Organismos particulares, representantes de la comunidad local, el Vble. Clero
Secular y Regular, a los miembros de los Movimientos del Apostolado seglar, y al
pueblo a unirse a este merecido tributo de reconocimiento;

Tercero: Enviar una copia caligrafiada de este Acuerdo a la Srta. Justa Álvarez,
familiar más cercano del Excmo. Sr. Arturo Celestino Álvarez, en Calabozo.

Maracaibo, 2 de abril de 1970.

+Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

Mons. Olegario Villalobos


Deán del Capítulo Metropolitano de Maracaibo

602
Circular por el 100° del natalicio de
Mons. Arturo Celestino Álvarez.123

Seguramente ya tendrán noticias por los órganos de Prensa de que el próximo


lunes 6 se cumplen los cien años del natalicio del Excmo. y Rvdmo. Sr. Arturo
Celestino Álvarez, que fue el segundo Obispo de Maracaibo, donde hizo una
notable obra de piedad y caridad en beneficio de esta región.

He considerado conveniente, después de consultarlo con el Cabildo


Metropolitano, promover un homenaje en su honor, que consistirá
fundamentalmente en la celebración de una Misa en la Santa Iglesia Catedral.
Donde se conserva embalsamado su corazón.

Para esa ceremonia he circulado invitación a las Autoridades Civiles y Militares.

La figura humilde de Mons. Álvarez encarna la imagen integral del sacerdote que
trabajó sin descanso y en todo momento por el bien del hombre en el orden
espiritual y material. Pobre y sacrificado, no buscó otra cosa que la realización del
Evangelio haciéndose amar y estimar de los sectores de la población.

Considero que la recordación de este varón de Dios puede hacer bien a


Maracaibo cuyo episcopado impresionó profundamente a esta ciudad y a todo el
Zulia por una consagración sin reservas a la causa de Dios y de las almas.

Invito a los sacerdotes de uno y otro clero para la misa, que se fijó a las 7.30 de la
noche del lunes con el fin de facilitar la asistencia del Clero. Y al mismo tiempo
agradezco mucho que se le haga propaganda en las diversas parroquias de la

123
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Mayo de
1970 N° 207, pág. 16.

603
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

ciudad y excite a los fieles a concurrir. Dios le pagará el interés que tenga a bien
dispensar a esta insinuación. Afectuosamente en Cristo Señor Nuestro.

Maracaibo, 2 de abril de 1970.

+ Mons. Domingo Roa Pérez Arzobispo de Maracaibo

604
Homilía del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo en la Misa Pontifical
elebrada con ocasión del Centenario del Natalicio
del Excmo. Sr Arturo Celestino Álvarez.124

“Este es el gran sacerdote que agradó a Dios en su vida,


fue hallado intachable, y en el tiempo de la ira
fue reconciliador” (Eccl. 44-16).

Resulta difícil sintetizar en esta limitada exposición el contenido de la vida y obra


del Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. Arturo Celestino Álvarez, cuyo episcopado fue de
tan larga y variada duración.
Sin embargo, una visión general, aunque casi panorámica, puede constituir junto
con el homenaje de gratitud y admiración que le estamos rindiendo en esta noche,
un ejemplo y señalamiento para nuestras actividades de promoción social que
desarrollamos a la luz del Evangelio.
Yo no tuve la dicha de conocerlo personalmente, pero cuando llegué como
Obispo de Calabozo en Diciembre de 1957 pude notar que allí todavía estaba
fresca y digamos olorosa la huella de ese ilustre peregrino por la tierra, que
siempre tuvo puesta su mirada y sus esperanzas en el cielo.
Hombre totalmente consagrado a Dios vivió en las diferentes escalas del
apostolado la sencillez evangélica haciéndose en su comportamiento y modo de
proceder un niño por amor al reino de los cielos, según la enseñanza del divino
Maestro. Las grandes verdades de la fe como los más simples consejos de la vida
ascética eran asimilados por él de la forma más natural y puestos en práctica. Su
presencia, me decía un llanero campechano, era una invitación suave y persuasiva

124
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Mayo de
1970 N° 207, pág. 10-15

605
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

a rezar, a creer en Dios y a volar más allá de este mundo. Uno se sentía a su lado –
añadía-, como magnetizado y atraído por una fuerza extraña que lo impulsaba al
bien.
La piedad y el espíritu de fe tan sencilla y natural fueron el secreto de su caridad
sin límites y de su pobreza realmente llevada hasta las últimas consecuencias, a lo
San Francisco de Asís.
Fue devotísimo de la Virgen Santísima, de cuya protección se expresó así en la
primera pastoral dirigida al pueblo zuliano: “Bajo la égida de María Inmaculada, la
Madre de las madres, la Virgen de las vírgenes, hemos colocado especialmente
nuestro pontificado; nuestra más pura gloria será el llamarnos siervos de María.
Todo por María, todo para María”.
El consiguió de la Santa Sede para la veneranda imagen de N.S de Chiquinquirá
el honor de la coronación y el título de Basílica Menor para su templo, lo que se
llevó a cabo sino muchos años más tarde por razones especiales, entre otras la
misma epidemia del año 1918, para el cual se había anunciado ya la coronación.
También emprendió y logró la casi total restauración de esta iglesia catedral
llevada a la forma que presenta actualmente y lo hizo con todo empeño porque “la
primera iglesia de la diócesis y rango, decía en enero de 1918, es casi la última por
su humilde pobreza”.
Y el 1° de febrero de 1919 comentando los trabajos ya muy adelantados,
expresaba: “Ved la obra cómo adelanta paulatina y silenciosamente…. Ayudadla
vosotros con santo entusiasmo hasta transformarla en joya de arte. Ese es nuestro
ideal y ese debe serlo el de todo corazón que ame este suelo. Mañana cuando la
veáis embellecida y digna de la majestad del Supremo Artífice descansaréis
tranquilos, satisfechos de haber cumplido un gran deber”.

606
Si se esmeró por el decoro de la casa de Dios a objeto de que el sitio del culto
revistiera la mayor belleza y correspondiera al altísimo fin a que se le destina, que
es alabar y bendecir al Señor, proclamar su grandeza como principio y término de
todas las cosas y anunciar su misericordia y bondad con los hombres, a quienes
hizo centro de la creación y llama a la herencia del reino de los cielos, su lucha y
trabajo porque las almas confiadas a su cuidado pastoral especialmente fueran
templos vivos y miembros efectivos del Cuerpo Místico, mantuvieron su espíritu
en permanente tensión, de allí el celo ardiente por conservar la pureza de
costumbres, difundir y mantener la fe en todo su vigor, delatar y combatir el vicio
que envilece cuerpos y almas, destruye los hogares y degrada la sociedad. Su voz se
levantó siempre serena y firme para condenar el mal e invitar al ejercicio de las
virtudes.
LA CARIDAD DE MONS. ÁLVAREZ PARA MARACAIBO Y EL ZULIA
Una circunstancia luctuosa, cuya ola recordación pone frío en el alma de quienes
la conocieron, dio oportunidad al Excmo. Sr. Álvarez de resaltar en plena y febril
actividad su amor al prójimo: fue llamada gripe española, que flageló esta ciudad,
de manera especial en los sectores más humildes y necesitados.
El Sr. Obispo que midió en toda su gravedad el azote ya en marcha, supliendo la
inercia oficial de ese tiempo en materia sanitaria, constituyó un comité de auxilios
frente al cual figuró él, como se desprende de la afirmación de su carta de
despedida de la Diócesis, el 1º de abril de 1920: “las cuentas y comprobantes de la
tesorería de la catedral quedan depositados en el Archivo de la Curia Episcopal,
junto con los documentos y cuentas de la pasada epidemia gripal, época la más
luctuosa, pero la más gloriosa para los hijos del Zulia, quienes con las solas fuerzas
de su piedad y caridad pudieron allegar en un instante recursos con que atender
eficazmente a millares de enfermos que indudablemente sin aquellos recursos

607
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

habrían perecido. Y en verdad que esa sola página de altruismo basta para
acreditar la grandeza del Zulia”.
El Prelado encabezó ese movimiento humanitario y la humilde residencia
episcopal fue el centro de aprovisionamiento. Y no sólo eso. Dicen los testigos de
la época, todavía sobrevivientes, que Mons. Álvarez, vestido de sotana negra y con
una pequeña estola morada al cuello, que es ornamento empleado en la
administración de los sacramentos, se echó a la calle a prestar personalmente los
auxilios espirituales y materiales a los afectados. Él mismo llevaba medicinas,
alimentos, mantas, vestidos y cuanto podía, cargaba los enfermos y transportaba a
las víctimas de la epidemia. Olvidándose de sí y del peligro que corría, solamente
tuvo el pensamiento de combatir la epidemia y salvar la población, y se convirtió
en un instrumento y lazo de unión de todas las clases sociales, porque visitaba a
los ricos para pedirles y se iba a la casa del pobre para entregar ese auxilio, se
acercaba al sano para solicitar sus fuerzas en beneficio del que desfallecía. Qué
ejemplo y qué realización de las enseñanzas del Evangelio!
Mons. Álvarez fue realmente una encarnación del apostolado cristiano en el pleno
sentido de la palabra. No trató de forzar espiritualmente con las medicinas o las
ayudas, pero siempre tuvo presente que el mayor bien que se le puede hacer a un
hombre es ayudarle a salvar su alma. Ante el enfermo buscó todos los medios de
arrancarlo a la muerte, pero también a la condenación eterna. Agotados los
recursos humanos se esforzó con ruegos y lágrimas en prepararle para el paso a la
eternidad.
El comportamiento de estos hombres debiera estar muy presente en los apóstoles
sociales, que se llaman de signo cristiano, porque a veces se olvida el peligro
moral, más grande que el material, y otras no se siembran obras, ni se remedian

608
necesidades, sino que se encienden luchas y odios fratricidas, y ante la mirada del
hombre se levanta como único valor el de las cosas terrenales.
EL EXCMO. SR. ÁLVAREZ Y EL ZULIA
Parece que Mons. Álvarez halló al principio de su pontificado en el Zulia algunas
dificultades, quizá porque su sencillez franciscana le había llevado a ocultar las
grandes cualidades que adornaban su alma. Después de 9 años de apostolado, en
que se prodigó sin reservas con sus obras de bien este pueblo le conoció a fondo,
especialmente después de la epidemia, cuando hizo de ángel tutelar de la ciudad y
de este pueblo, del cual dijo en la carta de despedida: “Hoy, mañana y siempre, os
amaremos estrechamente en el corazón de Jesucristo”.
Los zulianos, que no se dejan vencer en generosidad, ya proverbial en ellos, le
correspondieron de manera casi estruendosa, cuando fue trasladado de
Maracaibo, los poetas y escritores interpretando el sentir del pueblo en todas sus
representaciones, cantaron el dolor casi de tragedia porque se iba el Pontífice que
se dio al Zulia enteramente, haciéndose todo a todos para ganarlos para Cristo.
Voy a transcribir algunos párrafos de su pastoral de despedida, en que se aplica a
sí y al pueblo zuliano los sentimientos de San Pablo y de los cristianos de Éfeso,
cuando el Apóstol se despidió para ir a Jerusalén a cumplir los altos destinos que
Dios le señalaba allí. “Vosotros conocéis cuánto os hemos amado; cómo nos
hemos desvelado por enseñaros; los peligros en que nos hemos visto por causa
vuestra, las virtudes de que os hemos dado ejemplo; nuestras angustias y
sacrificios. Ahora bien, nosotros no podemos pagaros los beneficios que os
debemos sino encomendándoos a Dios”. Y dichas estas palabras cayó de rodillas el
santo, -dice el Apóstol-, acompañado del pueblo, que gemía y lloraba amargamente
y que le desamparó hasta que le vio alejar en la nave que había de conducirlo
durante el viaje.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

“Así, hijos amados, como Pablo de Tarso, rodeado de vosotros y mezclando


nuestras lágrimas con las vuestras, quisiéramos daros el triste y doloroso adiós.
Pero, ay! que nos faltan las fuerzas para tornar a vuestro lado y, lejos de poder
como el Apóstol hablaros de ejemplos y virtudes, a nuestra mente viene solo el
recuerdo de nuestras fragilidades y miserias.
Por eso, con el profeta, confesamos públicamente nuestra iniquidad y al Señor
pedimos tenga piedad de nosotros, según la grandeza de su misericordia. Haced
vosotros, hijos amados, la caridad de perdonarnos, ya que mucho merece se le
perdone quien amó mucho; y bien sabéis que si nos faltó inteligencia y sabiduría
para gobernaros, nos sobró alma y corazón para amaros. Verdad también que con
ello no hacíamos otra cosa sino pagaros generosidad con generosidad, amor con
amor”.
EL EXCMO. SR. ÁLVAREZ EN CALABOZO
No obstante la identificación de este santo Prelado con el Zulia, que amó con
afecto sin límites, y de la aceptación unánime de parte de la grey, lo que hacía
esperar resultados extraordinarios para esta iglesia local, se dice que Mons. Álvarez
ofreció espontáneamente sus servicios para solucionar dificultades de tipo pastoral
en la Diócesis de Calabozo. Y la Santa Sede aceptó.
Mons. Álvarez dejaba a Maracaibo cuando comenzaba para el Zulia una era de
prosperidad por la explotación petrolera, lo que le hubiera podido facilitar medios
para el desarrollo de sus empresas de apostolado y mayores comodidades en su
mismo trabajo, en cambio volvía, como él mismo dijo, “a la apartada llanura, bajo
su ardoroso y fatigante cielo” a una región empobrecida por el monopolio y
avaricia oficial de aquel tiempo, diezmada por el paludismo y las enfermedades
tropicales, sin medios de comunicación y a gobernar una diócesis de mas de
130.000 Km2.

610
Como si nada hubiera pasado y con la sencillez y ánimo del profeta pudo repetir
“nunc coepi”, ahora comienzo, es decir, como si acabara de ser nombrado obispo
y viniera del pueblo más pequeño y desconocido.
EN CALABOZO SE HIZO CADA VEZ MÁS TODO A TODOS.
Vivía en pobreza suma, casi rayana en la miseria, porque daba cuanto recibía.
Me refirieron que en cierta oportunidad le visitó un caballero de importancia, que
era su admirador, y al pedirle un poco de agua no hubo más sino la tibia tomada
de los clásicos tinajeros de Calabozo. El caballero la tomó sin comentarios y a los
pocos días le envió una nevera. Al cabo de algunos meses el amigo de paso por
Calabozo no podía irse sin visitar al obispo, y al pedirle nuevamente el vaso de
agua fresca se latrajeron tibia como la anterior. Se animó a preguntar por la nevera
creyendo que tal vez no se la habían entregado. Y el Sr. Obispo aprovechó para
agradecerle el regalo en nombre propio y de los enfermos del hospitalito de la
población, a donde la habían llevado para conservar las medicinas que de otra
manera se perdían, y él añadió que seguiría tomando el agua al clima, como hasta
el momento sin daño de la salud, en cambio a las medicinas de los pobres si era
necesario el frío de la nevera.
Durante su pontificado, Calabozo, ya pobre de por sí, fue víctima de una injusticia
social y legal que clama al cielo, al ser despojado de su condición de capital de
Estado, que le correspondía por derecho propio. Los poderosos de la nación se
organizaron la geografía para colocar la capital en una para entonces aldea, que
estaba fuera del Estado y, por supuesto, al hacer el remiendo, quedó en la
periferia, lindando con la entidad vecina.
Mons. Álvarez, preocupado por el bien material y espiritual de aquella localidad,
quedó siendo el animador, contra toda esperanza, de una ciudad casi en ruinas,
privada del presupuesto, abandonada por sus habitantes, cuyas hermosas casas

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
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coloniales daban un aspecto de desolación. Quién podrá medir la angustia de


aquel obispo, al ver la ciudad episcopal en tal situación, y conocer la amargura
íntima de tantas familias que veían prácticamente destruida la ciudad de sus
amores.
Lloró como el profeta Jeremías sobre las ruinas de Jerusalén, pero su presencia allí
fue lámpara encendida en espera de mejores tiempos.
Se cuenta que pocos días antes de morir el agonizante Prelado en plena lucidez
mental se hizo llevar a la ventana de la humilde vivienda donde esperaba el paso a
la eternidad y, como otro Moisés, pidió que le sostuvieran los brazos para bendecir
las desoladas calles de Calabozo, la Diócesis y Venezuela.
Pocos meses después de su muerte, comenzaron los estudios del sistema del
Guárico y su realización, que han dado a la hoy ciudad de Calabozo una de las
economías más sólidas y prósperas del País.
Seguramente las lágrimas, sacrificios, oraciones del obispo santo obtuvieron del
cielo para aquella ciudad, que tanto amó, también grandes beneficios materiales.
La personalidad intelectual de Mons. Álvarez
Permítanme que diga algunas palabras acerca de su preparación intelectual. Se
cuenta que el Padre y poeta Carlos Borges, cuando supo la elección de Mons.
Álvarez para obispo del Zulia, dijo, haciendo un poco de juego con las palabras,
que el Cura de Zaraza, -así se llama la ciudad donde era Cura y Vicario-, se había
convertido en el obispo de seda. La zaraza era también una tela de algodón muy
corriente que usaban comúnmente los campesinos en aquel tiempo. Tal vez
alguien pudo interpretar el juego en sentido peyorativo. Sin embargo, Mons.
Álvarez obtuvo en 1895 el doctorado en ciencias eclesiásticas en la Universidad
Central de Venezuela.

612
Cuando en el Congreso de la República se presentó el nombre del P. Álvarez para
el obispado del Zulia, a la pregunta de los ciudadanos representantes de quién era
ese Presbítero, el Dr. Razzeti contestó que él tampoco lo conocía, pero sí estaba en
condiciones de informar que era el único sacerdote en el país que estaba suscrito a
la Gaceta Médica de Caracas.
Cuando joven seminarista y sacerdote tocaba muy bien el violín, lo que dejó
después por razón de sus ocupaciones pastorales. Fue académico de la lengua
correspondiente de la Real Academia Española.
La Santa Sede le distinguió con el título muy honorífico de Asistente al Solio
Pontificio, y la Patria lo condecoró con el Cordón de la Orden del Libertador.
CONCLUSIÓN
Este es el recorrido somero de la vida del gran Obispo Arturo Celestino Alvarez,
que mereció el respeto y veneración de cuantos le concoieron, y cuya fisonomía
plácida, serena, evangélica, quedó grabada en el corazón de cuantos fueron
testigos de sus relevantes y ejemplares virtudes.
Por una feliz coincidencia a la liturgia de este día corresponden ornamentos
blancos, símbolo de pureza, que nos están recordando la transparencia de aquella
alma, y esperamos que el Señor, Justo juez y fiel a sus promesas, lo haya premiado
ya definitivamente con la corona del cielo.
Recojamos con devoción una de sus últimas recomendaciones antes de entregar el
gobierno de la Diócesis de Maracaibo: “Amaos unos a otros –os diremos con el
Evangelista del amor–, porque si os amáis mutuamente cumpliréis la ley y seréis
santos. Amaos mucho para que seáis invencibles y fuertes”.
Sí, amadísimos católicos y amigos, eso nos está reclamando ese corazón
embalsamado, que se conserva en esta iglesia madre. Y el corazón está hecho para
amar y no para odiar. Yo les invito a que hagamos un esfuerzo para amar a Dios, a

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

la Virgen Santísima bajo la advocación tan zuliana de Nuestra Señora de


Chiquinquirá, a la Iglesia, al prójimo sin distinción de amigos y enemigos, al
Zulia, sus tierras, su Lago, sus ríos, su historia, sus riquezas, sus esperanzas, sus
ilusiones, sus proyectos, sus empresas, y unámonos para ser fuertes e invencibles,
según el sabio consejo de Mons. Álvarez. Hagamos todo el bien posible. A ejemplo
de ese gran Prelado, y ahorrémosle al Zulia y a Venezuela el dolor, la tristeza y
atraso que produce el mal en el orden moral, espiritual, social y material.
Termino enviando un saludo muy afectuoso de la Arquidiócesis y propio, al
Estado Guárico, a la Diócesis de Calabozo y a su Obispo, a las Autoridades, al
Clero y al pueblo de aquella tierra inolvidable, a la cual nos unen las virtudes y
apostolado de un Pontífice tan esclarecido como Mons. Álvarez, que iluminó con
su vida y ejemplo las dos iglesias locales.

Maracaibo, 6 de abril de 1970

Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

614
Carta Pastoral del Sr Arzobispo de Maracaibo

con motivo del Día del Seminario.125

Al Venerable Capítulo Metropolitano, a los Sacerdotes del Clero Secular y


Regular, Religiosos y religiosas, Movimientos del Apostolado Seglar y Fieles de la
Arquidiócesis de Maracaibo. Salud, paz y bendición en el Señor.
Amadísimos hijos.
Hace pocos días la Iglesia Universal celebró la Séptima Jornada Mundial de
Oración por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas.
En tal oportunidad el Padre Santo dirigió un mensaje a los católicos de todas las
naciones, en el cual recordaba que “el tema de las vocaciones es de vital
importancia para la Iglesia”.
Aunque el Apostolado Seglar ha aumentado considerablemente el ministerio de
los sacerdotes y la obra de las almas consagradas a Dios por los consejos
evangélicos ocupan un puesto esencial en la empresa de la difusión del reino de
Dios en la tierra. La experiencia misma nos dice que el cristianismo crece y se
vigoriza en proporción directa con el número, preparación y virtud de los
sacerdotes y religiosos.
De allí que la Iglesia esté sumamente preocupada por la disminución de las
vocaciones al Sacerdocio y a la vida religiosa y por la crisis que hoy sacude a
algunos sectores de las almas consagradas a Dios.
Si disminuye el número de candidatos para el Seminario donde normalmente
abundaban las vocaciones, ¿qué diremos de Iglesias locales como la de Maracaibo
donde siempre ha habido una gran escasez de clero?

125
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Mayo de
1970 N° 207, pág. 7-9

615
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Para nosotros se agrava la situación en el sentido de que siempre nos hemos


auxiliado con la ayuda de Diócesis y Países mucho más afortunados en materia
vocacional. Al producirse este impresionante descenso de Clero llegará el
momento en que no podrán prestarnos la colaboración que se nos venía dando, a
esto se añade las crecientes necesidades que proviene del aumento de población.

Por ello hemos de tener muy presentes las palabras del Papa PABLO VI cuando
dice: “En presencia de la extensión de una realidad tan angustiosa, ningún
cristiano digno de este nombre podría permanecer indiferente sin volverse
culpable de vileza o sin dar prueba de insensibilidad hacia un deber esencial de
cada miembro del pueblo de Dios”.

El Concilio Vaticano II ha ratificado la predicación constante de la Iglesia,


especialmente durante los últimos tiempos, de que la obligación del fomento de
las vocaciones y su adecuada formación incumbe no sólo a los Obispos y a los
sacerdotes, sino también a toda comunidad cristiana.

Pero tal estado de cosas, aunque alarmante, no ha de llenarnos de desaliento y


pesimismo según lo nota el Romano Pontífice, sino que debe llevarnos a una seria
y concienzuda reflexión sobre nuestro comportamiento porque es “en nosotros
mismos donde precisa buscar la causa de la situación actual de las vocaciones en el
mundo”.

Es doctrina permanente de los teólogos y enseñanza de la Iglesia de que Dios


siempre le dará el número suficiente de vocaciones para el desarrollo de la gran
tarea que le ha encomendado. Si fallan es seguro que de nuestra parte no ha
habido la suficiente cooperación exigida por el Señor, y entonces en la medida y
forma de nuestro descuido disminuyen los candidatos, o mejor dicho, se
desaprovechan por la negligencia en la búsqueda y su debido cultivo. “Es

616
necesario, dice el Papa, poner al joven en grado de escuchar la voz de Dios que
llama y de darle su asentimiento”. Y en este punto al ambiente familiar se une la
obra del educador, y especialmente la del Clero, ya que sin un interés sincero, leal
y permanente de su parte es muy difícil obtener un éxito halagador en la labor de
promoción vocacional.

¿Qué podremos hacer por las Vocaciones?, se me preguntará. Yo contesto


decididamente: declararnos en emergencia todos, y que comiencen a trabajar los
que nada han hecho por la solución del problema, y que sigan adelante con
intensiva actividad los que ya está colaborando.

Nuestra situación es muy grave en materia vocacional, insisto. He aquí el cuadro


que pone de manifiesto el motivo de mi afirmación: la Arquidiócesis de
Maracaibo tiene actualmente una población de 800.000 habitantes
aproximadamente, que en su inmensa mayoría pertenecen a la Iglesia católica y
para su atención solamente disponemos de 51 sacerdotes del clero secular, de los
cuales 27 son venezolanos contando el Arzobispo y 24 de otras nacionalidades.

De los venezolanos 8 están fuera de la acción pastoral por razones de edad, salud y
uno sigue estudios fuera de la Arquidiócesis. De los extranjeros, dos regresan a su
patria definitivamente por motivos familiares según me lo han comunicado. De
manera que de los 51 sacerdotes seculares que aparecen en lista nos quedan
incorporados a la pastoral 41.

A ellos se suman los sacerdotes del Clero Regular que son 87 de los cuales una
buena parte está dedicada a la enseñanza en colegios de la Iglesia.

Si todas las Diócesis del mundo estuvieran como la Arquidiócesis de Maracaibo la


Iglesia no necesitaría de persecuciones, herejías y agitaciones internas o externas

617
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

en contra de ellas para llegar a su término, se moriría por consunción. Es


necesario tener en cuenta que cada iglesia local debe no solo abastecerse a sí
misma sino también contribuir con sus sacerdotes y misioneros a la evangelización
de los países que no son cristianos.

Estamos frente al problema del aumento del número de sacerdotes nativos, de


ayudar a la Iglesia universal o ir reemplazando a los que enferman, envejecen y
mueren.

EL SEMINARIO

Ahora volvamos los ojos a este instituto que es el destinado a la preparación de los
futuros sacerdotes, que comprende dos grandes etapas: la preparatoria, llamada
Seminario Menor y corresponde hoy día al bachillerato; y el Seminario Mayor,
donde los jóvenes reciben propiamente la formación eclesiástica y abarca 7 años.

Según los técnicos en materia estadística eclesiástica el número de Seminaristas


debe repartirse así: uno en el Seminario menor por cada mil habitantes y uno en
el Mayor por cada diez mil.

Según esta estimación la Arquidiócesis de Maracaibo debería tener 800 alumnos


en el Seminario Menor, y 80 en el Mayor; en cambio solamente tenemos 16 en el
Mayor y 20 en el Menor. Por lo tanto estamos a una distancia agobiante de la cifra
ideal.

Siempre hemos enviado los alumnos del Seminario Mayor a otros planteles,
porque aquí es imposible impartir toda la formación eclesiástica. Y hasta el año
pasado funcionó en el magnífico local el primer ciclo del Seminario menor y los
alumnos del segundo iban a otros Seminarios. Pero en vista del reducido número
de candidatos, cuya educación aquí en Maracaibo nos suponía una suma muy

618
elevada para el sostenimiento del plantel, que no se justificaba, resolvimos cerrarlo
temporalmente y enviarlos a San Cristóbal. No teníamos alumnos suficientes ni
dinero con que sostenerlos.

Actualmente tres sacerdotes de la Arquidiócesis trabajan a tiempo completo en la


búsqueda y preparación de los candidatos. Tanto el sostenimiento de los alumnos
que estudian en otros Seminarios, a los cuales es necesario pagarles todo como el
de los Padres que se dedican a la promoción vocacional y la sobras de que se
sirven para su misión, requieren bastante dinero, que han de suministrar los fieles
puesto que nosotros no contamos en esta Arquidiócesis con rentas de ninguna
especie.

Con motivo de la campaña Pro-Seminario que se inicia con esta Carta yo pido en
nombre de Dios y de su Iglesia a los Sacerdotes, religiosos y religiosas y
Movimientos del Apostolado Seglar que se declaren en acción permanente en
beneficio del Seminario. Esta es la obra principalísima, la primera de todas en la
Arquidiócesis de Maracaibo, porque de su florecimiento y buena marcha
dependerá la suerte de esta iglesia local.

Sigo sosteniendo que Maracaibo tiene vocaciones, pero lamentablemente no las


hemos cultivado. Allí está la razón del Seminario vacío y de los poquísimos
candidatos al Sacerdocio que actualmente cursan en otros planteles de la
república.

Por esta Carta agradezco una vez más a los Sacerdotes que han venido a ayudarnos
con su colaboración, y les recuerdo lo ya dicho muchas veces en la reunión del
Clero y en conversaciones individuales que si es importante la administración de
los sacramentos, predicación, catequesis y demás actividades del sagrado
ministerio, en que nos están ayudando, es quizás un servicio más vital para la

619
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Arquidiócesis el fomento de las vocaciones porque sin él el problema queda sin


solución. De no hacer esto, ellos un día regresarán a su patria o morirán, y esta
Iglesia local puede quedar en peores condiciones porque no hay cómo
reemplazarlos.

A los Educadores Católicos de la Iglesia o del Estado, les ruego que junto a las
carreras profesionales y técnicas de que se les habla frecuentemente a los jóvenes,
también se les presente la posibilidad de servicio a la patria y a la comunidad, hoy
que tanto se promueve la sensibilidad por el bien ajeno, en el sacerdocio y la vida
religiosa porque esta Patria además del adelanto material y técnico requiere la
solución de los problemas morales y religiosos.

En concreto, al Clero, a sus colaboradores y a los fieles en general les pido dos
cosas: crear un ambiente propicio para las vocaciones, dar a conocer su eminente
servicio, buscarlas y ayudarlas a encaminar al Seminario; y contribuir
generosamente a su sostenimiento en el Seminario, porque no obstante la tan
decantada riqueza de la Iglesia, aquí vivimos de limosnas y de la misma manera
mantenemos las obras que emprende la acción pastoral.

Agradezco a todos la atención y respaldo a esta campaña que la Iglesia pide


urgentemente.

Para el día 17 de Mayo, festividad de Pentecostés y día de los Seminarios en


Venezuela, promuevan los Párrocos, Rectores de Iglesias, Directores de Colegios y
Movimientos del Apostolado Seglar actos especiales para crear conciencia en los
fieles y señalarles la responsabilidad que incumbe a toda la comunidad en esta
obra capital.

Por ser una Jornada de tan alta significación se le ha de preparar desde ahora.

620
Espero igualmente una Colecta generosa para el sostenimiento de los jóvenes
seminaristas, a quienes hay que pagarles todo y para las actividades encaminadas a
la obra vocacional.

Esta Carta Pastoral será leída en las Misas de hora del próximo Domingo 3 de
Mayo en todos los templos parroquiales o iglesias filiales.

Dada, firmada y sellada en Maracaibo, a los veintisiete días del mes de abril, Fiesta
de Santo Toribio de Mogrovejo, del año del Señor de mil novecientos setenta.

+Mons. Dr. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

621
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Exhortación Pastoral de Monseñor Domingo Roa Pérez

acerca de la doctrina católica sobre la Eucaristía.126

Al Venerable Capítulo Metropolitano, a los Sacerdotes del Clero Secular y


Regular, Religiosos y religiosas, Movimientos del Apostolado Seglar y Fieles de la
Arquidiócesis de Maracaibo. Salud, paz y bendición en el Señor.

Amadísimos hijos.

El próximo día 29 del presente mes ocurrirá el 50º Aniversario de la Ordenación


sacerdotal de nuestro Santo Padre el Papa Pablo VI, el 21 de diciembre el
centenario de la del Excmo. Dr. Dr. Juan Bautista Castro, VIII Arzobispo de
Caracas y Venezuela, quien fue un gran propulsor de la devoción eucarística y con
tal organizó la exposición solemne diaria, y para fomentar el esplendor del culto al
Santísimo Sacramento fundó la Congregación de las Siervas, y el 30 de abril del
año entrante se celebrarán las Bodas de Oro de la instalación en Maracaibo de
esta Congregación, que ha venido teniendo la exposición cuotidiana del
Santísimo.

Estos tres acontecimientos relacionados con la Iglesia Universal, de Venezuela, de


Maracaibo y del Santísimo Sacramento me dan la oportunidad de insistir acerca
de la doctrina católica sobre la Eucaristía, y la devoción que hemos de profesarle,
porque Ella es centro de la vida cristiana.

Dice Su Santidad Pablo VI en el gran documento “Mysterium Fidei” al referirse a


las enseñanzas conciliares, “para que se haga evidente la íntima conexión entre la
fe y la piedad, los Padres del Concilio, confirmando la doctrina que la Iglesia

126
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Mayo de
1970 N° 207, p. 19-21

622
siempre ha sostenido y enseñado y el Concilio de Trento definió solemnemente,
juzgaron oportuno anteponer, al tratar del sacrosanto misterio de la Eucaristía,
esta síntesis de verdades: nuestro Salvador, en la ultima cena, la noche de su
traición instituyó el sacrificio eucarístico de su Cuerpo y Sangre para perpetuar así
el sacrificio de la cruz a lo largo de los siglos hasta su vuelta, confiando de este
modo a su amada esposa La Iglesia el memorial de su muerte y su resurrección;
sacramento de piedad, signo de unidad, vinculo de caridad, banquete pascual, en
el cual se come a Cristo el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria
futura” (Constitución de la Sagrada Liturgia C.2, Nº 47).

La Santa Misa es pues la renovación incruenta del sacrificio de la cruz, en la cual


se da gloria a Dios y se nos aplican los méritos de la Pasión del Señor.

Después de las palabras de la consagración pronunciadas por el sacerdote sobre el


pan de trigo y el vino de uva se produce la admirable conversión del pan y del
vino en el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, cambio que la Iglesia
llama transusbtanciación, de manera que sin multiplicarse la rxistencia única e
indivisible del Señor que está en el Cielo se hace presente por el Sacramento en
los numerosos lugares de la tierra donde se celebra la Misa, y continúa en todas y
cada una de las hostias consagradas mientras duren las especies, que permanecen
inmutadas después de la consagración. Y así, como lo aprendimos en el catecismo
desde niños, la hostia tiene color, olor y sabor de pan, y lo mismo se diga de las
especies del vino consagrado, pero ya no son ni pan ni vino, sino el Cuerpo y la
sangre de Nuestro Señor Jesucristo. El Sacramento de la Eucaristía, como se nos
enseñó desde la preparación para la Primera Comunión, no sólo da la gracia sino
que contiene personalmente al Autor mismo de la gracia que es Cristo Nuestro
Señor.

623
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

“La Eucaristía, nos dice Pablo VI, en un altísimo misterio, más aún, hablando en
propiedad según expresa la Sagrada Liturgia, es el misterio de fe”.

“Que en este Sacramento esté presente el Cuerpo verdadero y la Sangre verdadera


de Cristo, no se puede percibir con los sentidos –comenta Santo Tomás- sino solo
con la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios” que no se puede engañar ni
engañarnos”. “No dudes si esto es verdad, añade el Santo Doctor, sino mas bien
acepta con fe las palabras del Salvador porque, siendo El la verdad, no miente”.
Que Cristo esté en la Eucaristía “como signo no ofrece ninguna dificultad, afirma
San Buenaventura, pero que esté verdaderamente en el Sacramento como en el
Cielo, ha aquí la grandísima dificultad; creer, pues, esto es muy meritorio”.

ERRORES SOBRE LA EUCARISTIA

He visto artículos de revistas y encuestas de círculos de estudio en los cuales sus


autores, movidos por indiscutible buen deseo y voluntad de presentar
explicaciones sobre tan insondable misterio a este mundo de hoy tan tecnificado
que busca la razón palpable de todo, lamentablemente sus apreciaciones a veces
lindan en el error y otras son auténtica herejía. Posiblemente juzgan que las
fórmulas empleadas por la Iglesia para expresar estas verdades son inadecuadas
por antiguas o que las mismas verdades han cambiado de contenido.

Sobre esta opinión Pablo VI dice lo siguiente: “esas fórmulas, como las demás de
que la Iglesia se sirve para proponer los dogmas de fe, expresan conceptos que no
están ligados a una determinada cultura, ni a una determinada fase de progreso
científico, ni a una ni a otra escuela teológica, sino que manifiestan lo que la
mente humana percibe en la realidad universal y necesaria experiencia y la expresa
en adecuadas y determinadas palabras tomadas del lenguaje popular o del lenguaje
culto”.

624
Al discurrir sobre el misterio admirable de la transusbtanciación han querido
suplir este término por los de “transignificación” o “transfinalización”, si con ello
pretenden excluir el cambio de la substancia del pan y del vino por el Cuerpo y la
Sangre de Cristo o quieren indicar que el Señor está junto con la substancia del
pan y del vino caen sencillamente en una herejía al negar verdades definidas por la
Iglesia y que por lo tanto son de vigencia definitiva.

LA EUCARISTIA Y LA COMUNIDAD

Existe actualmente una tendencia muy acentuada a subestimar el culto a la


Eucaristía en sus tres aspectos: Misa, Comunión y actos en honor de Cristo
Sacramentado para sustituirlos por obras de contenido social. Sin embargo, el
Concilio Vaticano II asienta: “los demás sacramentos, al igual que todos los
ministerios eclesiásticos y las obras de apostolado, están unidos con la Eucaristía y
hacia ella se ordenan. Pues en la Sagrada Eucaristía se contiene todo el bien
espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo en persona… La Eucaristía aparece como
fuente y cima de toda evangelización (P.P. Nº 5) Y luego afirma en el mismo
Decreto: “Es la celebración eucarística el centro de la congregación de los fieles
que preside el presbítero”. Para concluir que “no se edifica ninguna comunidad
cristiana si no tiene como raíz y quicio la celebración de la Sagrada Eucaristía; por
ella, pues, hay que empezar toda la formación para el espíritu de comunidad”.

Muchas veces se oye la acusación de que tantas personas que asisten a Misa e
inclusive comulgan cometen injusticias y llevan una vida cristiana lánguida y en la
práctica igual a la de aquellos que en nada creen. Las respuesta nos la da el mismo
Concilio cuando dice que “esta celebración para que sea sincera y cabal debe
conducir lo mismo a las obras de caridad y de mutua ayuda de unos para con
otros que a la acción misional y a las varias formas del testimonio cristiano”.

625
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Quizás los cristianos por falta de instrucción o dominados por los vicios y pasiones
del siglo asisten al sacrificio de la Misa y comulgan en forma mecánica o
indignamente, “comiendo y bebiendo su propia condenación” como dice San
Pablo. De allí que este alimento extraordinario de la vida espiritual no produzca
los efectos deseados a causa de las malas disposiciones de quien lo recibe.

RENOVACION EUCARISTICA CONCILIAR

El Concilio Vaticano II, conocedor de este lamentable estados de cosas de


separación ente la fe y la vida, introduciendo en la Misa y demás actos litúrgicos
el uso de la lengua del pueblo, ha pedido a los Pastores “que instruyan a la
comunidad cristiana y se les lleva a los fieles a una participación plena, consciente
y activa en las celebraciones litúrgicas”.

Y refiriéndose a la Santa Misa consigna lo siguiente: “La Iglesia con solícito


cuidado procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y
mudos espectadores, sino que, comprendiéndolo bien a través de los ritos y
oraciones, participen consciente, piadosa y activamente en la acción sagrada, sean
instruidos con la Palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Señor (Sagrada
Liturgia Nº. 48).

La auténtica vida cristiana de una persona como de una comunidad se mide por el
desarrollo de la piedad eucarística; de allí brotarán como de límpido manantial el
ejercicio de las virtudes y la traducción en términos concretos de las grandes
enseñanzas del Evangelio. Por ello decía Pío XII a los fieles de San Sabas, en
Roma: “El centro de la Parroquia es la iglesia y en la iglesia el tabernáculo, con el
confesonario al lado; allí nutren la vida las almas muertas y recuperan la salud las
enfermas. Para obrar sistemática y orgánicamente es necesario aprender a
reconocer los verdaderos fieles de la Parroquia. Ellos no se cuentan propiamente

626
en el cine parroquial ni en los desfiles, ni en las procesiones; ni siquiera, para ser
exactos, en la misa dominical. Los verdaderos fieles, los vivos, se unen al pie del
altar cuando el sacerdote distribuye el pan del cielo.”

Aquí se ha tenido siempre una especial devoción al Santísimo Sacramento. Da


gusto ver cómo los fieles se comportan en los templos donde hay exposición
solemne o durante las Procesiones eucarísticas. Sin embargo, últimamente he
podido notar cierta reacción contra las visitas al santísimo y al culto a Jesucristo
sacramentado so pretexto de que Dios está en todas partes. Seguramente. Pero
también la fe nos enseña que Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre,
resucitado y glorioso, está de manera especial en el Cielo y en el Santísimo
Sacramento del altar, y mientras la Eucaristía se reserva en nuestras iglesia y
oratorias o es llevada en Procesiones debe ser adorada, porque Cristo es el
Emmanuel, es decir, “Dios con nosotros”; pues día y noche está en medio de
nosotros, dice Pablo VI, habita en nosotros, lleno de gracia y de verdad. Todos
saben, continúa el Papa, que la divina Eucaristía confiere al pueblo cristiano una
incomparable dignidad”.

Yo tengo temor de que ciertas teorías y apreciaciones alocadas al margen de la


doctrina católica sobre la Eucaristía vayan dejando las almas de esta fuente de
santidad con las secuelas lamentables de debilitamiento en la vida religiosa.

Como se trata de un misterio en el cual se engaña la vista, el tacto, el gusto, es


necesario aumentar la fe apoyados en la autoridad de Dios y en el Magisterio de la
Iglesia asistida por el Espíritu Santo para que se no equivoque en las enseñanzas
de la doctrina revelada.

En la citada Encíclica “Mysterium Fidei” Su Santidad Pablo VI nos dirige la


siguiente exhortación a los Obispos en relación con la doctrina eucarística. “Os

627
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

rogamos, pues, Venerables Hermanos, que custodiéis pura e integra en el pueblo


confiado a vuestro cuidado y vigilancia esta fe que nada desea más ardientemente
que guardar una perfecta fidelidad a la palabra de Cristo y de los Apóstoles,
rechazando plenamente todas las opiniones falsa y perniciosas, y promováis, sin
economizar palabras ni fatigas, el culto eucarístico, al cual deben conducir y
converger finalmente todas las otras formas de piedad”.

PROGRAMA EUCARISTICO

Aprovechando los tres acontecimientos de que he hablado al principio estimo


conveniente promover en la Arquidiócesis una Campaña intensa encaminada a
dar a conocer la doctrina de la Iglesia acerca de la Eucaristía, y al fomento de la
devoción al Santísimo Sacramento, y con tal fin propongo estos puntos
fundamentales:

1º) La difusión de la doctrina católica acerca de la Eucaristía contenida en los


grandes documentos de los Concilios, el Magisterio ordinario de la Iglesia, los
Santos Padres y escritores de probada ortodoxia que han explicado en forma
constante y fiel esta verdad.

2º) Tener en todas las Parroquias, iglesias filiales y capellanías la exposición


solemne anual del Santísimo Sacramento de que habla la Instrucción
“Eucaristicum Mysterium” por las intenciones del Padre Santo Pablo VI y
aprovechar especialmente esa oportunidad para incrementar en los fieles la
devoción y obediencia al Romano Pontífice como Vicario de Cristo en la tierra y
conductor de los destinos de la Iglesia.

Después de una explicación hecha directamente a los sacerdotes para ganar


tiempo, ellos mismos han escogido los días de ese triduo eucarístico, que para

628
conocimiento de los fieles se publica a continuación. Les suplico a los
Movimientos de Apostolado Seglar, Asociaciones Piadosas e Instituciones
Educacionales de cada Feligresía prestar la mejor colaboración a objeto de que
esos días se conviertan en una gran jornada de oración y promoción eucarística,
porque me permito insistir en la idea de que el termómetro para medir la vida
espiritual de una Parroquia es la devoción eucarística.

En un tiempo de materialismo, de intereses encontrados, de fríos egoísmos y de


incertidumbre solamente Cristo, y el Cristo compañero inseparable de los
hombres, tiene palabras de vida eterna.

Ruego encarecidamente a los sacerdotes que se esfuercen por repetir a los fieles las
palabras de Marta a María “El Maestro está aquí y te llama” (Juan XI, 28), y que les
brinden todas las facilidades para la confesión de manera que puedan comulgar
debidamente preparados.

Dadas, firmadas y selladas en el Palacio Arzobispal a los dieciocho días del mes de
mayo del año del Señor de mil novecientos setenta.

Estas Letras serán leídas en las Misas de hora de las iglesias parroquiales y filiales
del próximo domingo.

+Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

629
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Arzobispo de Maracaibo

sobre la Jornada Mundial de los Medios de Comunicación Social. 127

Por todos es conocida la creciente influencia, a medida, que se desarrolla y


perfecciona la técnica, que van adquiriendo la prensa, la radio, el cine y la
televisión.
Su mensaje, cada día más vibrante y al alcance de todos, llega a los diversos
sectores de la comunidad sin excluir a los mismos desposeídos de las cosas más
necesarias de la vida.
La Iglesia en el Concilio Vaticano II, inspirada y bajo la luz del Espiritu Santo, ha
dado a estos instrumentos de difusión el novedoso y apropiado título de Medios
de Comunicación Social por el papel de relación que establecen en la sociedad.
En muchos documentos, ya del Romano Pontífice, ya del Episcopado Católico, la
Iglesia ha insistido de manera casi machacona en la importancia capital que tiene,
no sólo para la misión del Cristianismo sino para el bienestar de la Humanidad, el
recto y acertado uso de estos poderosos vehículos del pensamiento y conducta del
hombre.

La Santa sede ha establecido la Jornada Mundial de los Medios de Comunicación


Social que se celebra en todos los países donde está establecida la Iglesia. Ella tiene
por objeto llamar a los hombres de fe y buena voluntad a reflexionar sobre la
tremenda responsabilidad que les corresponde en el empleo de estos Medios.

El presente año el programa tiene el siguiente “slogan” “Comunicaciones Sociales


y Juventud”, con lo que el Romano Pontífice quiere ponderar de manera especial
la atención que se debe prestar al empleo de estos Medios en la educación de las
127
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Junio , Julio
y Agosto de 1970 N° 208, pág. 11-12

630
nuevas generaciones. Dice el Papa: “Quién no es consciente de la inmensa
responsabilidad que incumbe a todos y a cada uno de nosotros ante la patria, ante
la historia y ante Dios, de aprovechar las posibilidades extraordinarias que estos
Medios proporcionan para ayudar a los jóvenes a informarse, a formarse, a
descubrir los problemas reales del mundo, a perseguir los valores auténticos de la
vida, a asumir con plenitud su vocación de hombres y de cristianos?

Los hombres del porvenir inmediato serán los jóvenes de hoy, que están bebiendo
más que lo que oyen en la escuela, en el hogar o en el templo lo que leen en los
periódicos y revistas, lo que oyen en la radio y ven en el cine y televisión que
“tienden a neutralizar e incluso suplantar cuanto las generaciones de ayer
transmitían a sus herederos valiéndose de los medios tradicionales de la cultura:
trato familiar, la acción educadora de la escuela y de la parroquia, la enseñanza de
los maestros y educadores”.

Maravillosos medios de apertura los llama el Papa, de contacto, de comunicación,


de participación, ciertamente, con tal de que se usen de manera correcta en
servicio del hombre, de todos los hombres y de todo el hombre.

Desgraciadamente también entre nosotros, como se queja el Romano Pontífice


del mundo entero, se convierten “en instrumentos de explotación sobre todo de
los jóvenes y de los niños, consumidores fáciles de arrastrar por las pendientes del
erotismo y de la violencia, o por caminos tortuosos de la incertidumbre, la
ansiedad y la angustia”.

En su mensaje dirigido al mundo con motivo la Jornada Mundial de los Medios


de Comunicación Social Pablo VI propone: 1º) Que se organice casi una jornada
frente a las empresas de Comunicación Social que están destruyendo con sus
programas los grandes valores morales y religiosos. Estas son sus palabras: “ojalá

631
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

que todas las personas honradas se aunaran para lanzar un grito de alarma y se
pusiera fin a empresas que fuerza es calificar de corruptoras”.

Seguramente ese malestar que se nota en la juventud de todos los países tiene en
gran parte su origen en la ideas y programas disolventes que los Medios de
Comunicación Social están lanzando como un diluvio a los jóvenes de nuestros
días, ansiosos de un mundo de mayor justicia, de paz y fraternidad, pero en lugar
de presentarles dignos y nobles ideales les están dibujando con vivos colores el
vicio, el odio y la negación de los grandes principios, únicos capaces de llenar las
aspiraciones más exigentes.

2º) Pablo VI llama a la reflexión sobre el valor educativo que tienen los Medios de
Comunicación Social, y por lo tanto que los padres de familia, los sacerdotes, los
religiosos y los educadores los utilicen ampliamente para la formación de las
nuevas generaciones, y alienta y estimula a todos los que “se emplean con ardor
en buscar, a través de los “mass-media” un nuevo lenguaje para anunciar a los
jóvenes esta buena nueva que sigue siendo siempre una nueva sorprendente.
¿Quién podría dudar, asienta Su Santidad, de que, en efecto los jóvenes de hoy
esperan este anuncio, tienen sed de este testimonio, y saben reconocer, también
ellos, con gozo profundo al que es, en Sí mismo, la respuesta a sus interrogantes
más radicales y desconcertantes. El que “se ha hecho para nosotros sabiduría,
justicia, santificación y redención” (1Cor. 11,30)? Y termina con estas palabras de
San Agustín: “Jóvenes, buscad a Cristo para manteneros jóvenes”.

De la misma manera y forma en que la Santa Iglesia está haciendo un esfuerzo


gigantesco con limosnas y ayudas, pedidas y obtenidas laboriosamente acá y allá
para preparar sus sacerdotes, religiosos y religiosas, levantar templos, construir
escuelas y colegios, organizar hospitales, dispensarios y demás obras sociales, en

632
servicio de la comunidad, está ocupándose también de la adquisición y
sostenimiento de Medios de Comunicación Social para llevar la luz de Cristo a
las almas y al mundo, para difundir su mensaje de verdad y de amor y contribuir
al señalamiento de los remedios que pueden impulsar la paz social y conseguir la
santificación de las almas, que es el supremo e insuperable bien para cada
individuo.

Esta Arquidiocesis de Maracaibo posee una emisora “La Voz de la Fe” y un diario
“La Columna” lo que constituye para ella un alto honor. Son pocas las diócesis
que pueden enorgullecerse de poseer al mismo tiempo estos dos vehículos de
Comunicación Social. Su adquisición y mantenimiento suponen un esfuerzo, que
solo Dios conoce. Únicamente por amor al Señor, a su iglesia y por el deseo de
servir a esta iglesia local multiplico mis preocupaciones en atención a las
exigencias que estas dos empresas reclaman. Lejos de ellas toda idea de comerciar.
Como su sostenimiento supone sumas crecidas se pide constantemente la
colaboración en dinero o en trabajo para ir adelante. Y con bienes raíces de la
Arquidiócesis estamos respaldando, cada vez que se ofrece la necesidad, las
operaciones ante los organismos bancarios.

En la oportunidad de esta Jornada, que se tendrá el día 21 del presente mes, me


permito pedir a los fieles de la Arquidiócesis estas tres cosas:

1º) Orar al Señor para que la Santa Iglesia pueda utilizar ampliamente los Medios
de Comunicación Social en el ejercicio de su misión. Si llega a ellos, el mensaje
cristiano, que es eminentemente dinámico, dará su fruto.

2º) Que los padres de familia y los educadores se empeñen en emplear en la


formación de los jóvenes los poderosos recursos de los Medios de Comunicación
Social, y al mismo tiempo les aparten cuidadosamente de las lecturas, películas y

633
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

programas llamados “taquilleros”, en los cuales solo cuenta el mayor ingreso


económico.

3º) Que los fieles en la medida de sus recursos económicos y capacidad técnica nos
ayuden a mejorar y difundir el diario católico “La Columna” y los programas de la
emisora “La Voz de la Fe”.

Esta Circular será leída en los templos de la Arquidiócesis el próximo Domingo


14, y tanto “La Columna” como “La Voz de la Fe” durante la semana del 14 al 21
difundirán las enseñanzas de la Iglesia acerca de la importancia de la prensa
católica y la obligación de sostenerla y ayudarla, que incumbe a los católicos.

Maracaibo, a los siete días del mes de junio del año del Señor de mil novecientos
setenta.

+ Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

634
Circular del Señor Arzobispo de Maracaibo sobre el Día del Papa.128

Por la presente Circular recuerdo a los Señores Párrocos y Rectores de Templos lo


que ya he venido anunciando en las últimas reuniones del Clero: la solemne
celebración del Día del Papa, que este año se tendrá el próximo domingo 28, y al
mismo tiempo invito a los Directores de Colegios de la Iglesia a tomar parte en
este homenaje en honor del Vicario de Cristo en la tierra,

La homilía de todas las Misas de hora versará sobre el Magisterio del Romano
Pontífice, al cual debemos sincero y leal asentimiento no sólo cuando propone en
forma definitiva, es decir ex cathedra, una doctrina de fe y moral, sino también en
el ejercicio ordinario de su altísima misión de enseñar, y santificar a los fieles.

En estos tiempos de dudas e incluso de críticas a la autoridad del Papa hace falta
fomentar en nosotros y en las almas confiadas a nuestro cuidado pastoral amor y
leal obediencia al Padre Santo, que está asistido de un formidable carisma para
que no se equivoque en la dirección de la Santa Iglesia de Dios.

En segundo lugar hemos de orar por sus intenciones y por el éxito de sus grandes
obras siguiendo el ejemplo de la Iglesia de todos los tiempos, que siempre rezó por
el Papa para que el “Señor lo guarde y lo conserve”, ayude e ilumine en el
desarrollo de sus graves obligaciones.

También necesita de la colaboración monetaria para grandes actividades de orden


pastoral, dependientes de la inmediata administración de la Santa Sede, y que
consumen ingentes cantidades de dinero, y para las obras de caridad y promoción
popular que la Iglesia Universal ayuda desde el Vaticano.

128
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Junio, Julio y
Agosto de 1970 N° 208, pág. 13-14

635
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

No olvidemos que el Concilio reitera la responsabilidad que nos incumbe a todos


los católicos en la magna empresa de dilatar el reino de Dios por el mundo entero,
lo cual exige también un esfuerzo de orden económico, y la Iglesia

La colecta llamada “Óbolo de San Pedro” puede contribuir a despertar


juntamente en las Parroquias y Colegios un sentido de universalidad al incluir la
participación generosa de los fieles en obras grandes de la Iglesia, que están en
otros sitios de la tierra. A las razones que mueven a instituciones de orden
temporal para ayudar a las obras que se hallan en otras latitudes se une en la
Iglesia el motivo sobrenatural, que tiene como fundamento la caridad y
solidaridad cristiana: una misma fe, unos mismos sacramentos y un destino
común.

El resultado de la colecta del último año, publicada en el Boletín Eclesiástico,


manifiesta que la contribución de la Arquidiócesis de Maracaibo fue casi
insignificante.

Yo considero que si nos interesamos de verdad los que tenemos el liderazgo de la


comunidad cristiana: Arzobispo, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, esa colecta
puede subir mucho, y la diligencia que empleemos en promoverla traerá muchos
beneficios a todos.

Termino, pues, recomendándola vivamente y en nombre del Padre Santo y de la


Santa Iglesia agradezco el esmero que se ponga para que a los fieles llegue el
conocimiento de la obligación de ayudar generosamente a las obras de la Iglesia
Universal y al mismo tiempo se les facilite la entrega de esa contribución.

Maracaibo, 22 de junio de 1970.

636
+ Mons. Domingo Roa Pérez
Arzobispo de Maracaibo

Aviso de Prensa anunciando la celebración

del Día del Romano Pontífice.129

DÍA DEL ROMANO PONTÍFICE

El próximo domingo se tendrá la Jornada del Romano Pontífice con motivo de


conmemorarse el séptimo aniversario de su coronación.

Aprovechando esta ocasión suplico al Clero y Fieles especiales oraciones por el


Papa, Vicario de Cristo en la tierra, que es al mismo tiempo el primero e
infatigable luchador por la paz de los pueblos y el bienestar en la mutua
comprensión y ayuda.

En este día se recolecta la limosna llamada “Óbolo de San Pedro”, que se hace en
todos los países católicos para las grandes obras de piedad, promoción humana y
asistencia religiosa y social que el Papa sostiene directamente en diversos sitios de
la tierra.

De la misma manera pido una generosa contribución económica que irá a unirse
en Roma con las de nuestros hermanos en la fe y la caridad de otras naciones para
de allí salir hacia los cuatro puntos cardinales en apoyo de las iniciativas, que Su
Santidad promueve en servicio de tantas personas necesitadas.

129
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Junio, Julio y
Agosto de 1970 N° 208, pág. 14.
Aviso de Prensa publicado en el Diario católico La Columna el 22 de junio de 1970.

637
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Estas limosnas, que son la expresión de nuestra catolicidad, pueden ser entregadas
a los Párrocos respectivos que las traerán a la Administración Eclesiástica o
consignadas en el Palacio Arzobispal para remitirlas a Roma.

El domingo celebraré en la Santa Iglesia Catedral a las 6 p.m. por las intenciones
del Papa. Para esa Misa hago invitación a los Fieles y Corporaciones Religiosas.

Oremos por el Papa y mantengámonos fieles a sus enseñanzas porque la adhesión


a su Magisterio es signo clero de nuestro verdadero espíritu eclesial.

Maracaibo, 22 de junio de 1970

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

638
Carta del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo

al Congreso Nacional.130

Maracaibo, 7 de julio de 1970.

Ciudadano Presidente
y demás Senadores y Diputados del Congreso Nacional.

Honorables Representantes.
Aunque he estado haciendo diligencias como miembro del Comité Pro-Defensa
de El Tablazo y Corpozulia ante los organismos competentes en busca de la
aprobación de la Ley de crédito Público para el financiamiento de estas dos obras
zulianas, me permito sin embargo, dirigirme a Uds. de manera muy personal con
el ánimo de expresarles mi inquietud.
Sé por noticias de prensa y por el Sub-Comité de finanzas que estos créditos, de
vital importancia para la región occidental del País, están en lista y que todas las
fracciones políticas no sólo han de mostrado interés por su aprobación sino que
prácticamente la han prometido, y darla lo antes posible.
Por mi condición pastoral que me relaciona con personas de todas las condiciones
sociales, desde el más alto empresario hasta el trabajador más humilde, he podido
darme cuenta de la situación gravísima que confronta la Región.
Aunque no soy técnico en materia económica si barrunto, sin embargo, que una
obra de la magnitud del Complejo Petroquímico de El Tablazo por sí misma y por
los renglones que estimula puede traer un alivio extraordinario y abrir cauces

130
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Junio, Julio y
Agosto de 1970 N° 208, pág. 15-16

639
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

nuevos a la economía, cuyo desarrollo beneficiará a todo el país.


El Zulia tiene hoy los ojos vueltos al Honorable Congreso Nacional. Un
aplazamiento para más tarde podría traer casi una conmoción de consecuencias
imprevisibles, este pueblo entusiasta y emprendedor pide un punto de apoyo para
seguirle dando a Venezuela lo mejor de su talento, iniciativa, riquezas naturales y
trabajo, en una palabra, quiere puntear en la lucha por la grandeza nacional.
Convencido de lo que significa es este programa de aspiraciones el Complejo
Petroquímico de El Tablazo y Corpozulia ha puesto en su realización todas las
esperanzas sin distinción de credos políticos, religiosos, de posición social y
económica. Cualquier desviación en la realización de estas obras, sea por negación
lo que Dios no permita, o demora, sería visto como un golpe mortal.
Por esta razón en mi condición de Pastor, desligado de intereses de grupo, atento
solo a lo que encarna el bien común y los legítimos intereses de la colectividad
cometo el atrevimiento de escribirles esta carta, que es ruego sincero para que
todo un pueblo lejos de caer en amarguras, protestas y daños de toda clase,
obtenga lo que será provechoso para él y para todo el País.
Con la esperanza puesta en Dios, fuente de todo bien, y en la amistad y
admiración de Uds. para con el Zulia e indiscutible buen propósito de hacerle
bien a la región, firmo esta carta, que escribí con el fervor con que preparo mis
instrucciones para los fieles.
Muy deferentemente,

Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

640
Discurso del Excmo. Sr Arzobispo con motivo

de la firma de los créditos

para CORPOZULIA y EL TABLAZO131

Con toda razón este día ha sido declarado jornada de júbilo para el Estado Zulia,
porque la aprobación y puesta en marcha de la ley de crédito público, que
contempla el financiamiento del Complejo Petroquímico de El Tablazo y
Corpozulia abre nuevos y amplios derroteros al desarrollo y transformación
económica de la región
Todos esperábamos ansiosamente este día y luchamos cada uno en su esfera para
que El Tablazo y Corpozulia fueran una realidad, movidos no por un espíritu
exclusivista, sino en la plena convicción de que estas obras, si bien benefician al
Zulia inmediatamente, contribuyen también al progreso de todo el País por la
explotación y aprovechamiento de las enormes riquezas locales que han de servir a
Venezuela.
Gracias, Señor Presidente de la República, es la voz que se levanta unánime de
cada corazón Zuliano por el interés y preocupación que Ud. ha demostrado por
esta Entidad, al programar y darles prioridad a estas dos grandes obras de la Patria;
este “pueblo, bravo y fuerte, que en la vida y en la muerte ama y lucha, canta y
llora”, como reza el himno de la más sentida de sus devociones, aguardaba este
instrumento de trabajo que suponen el Complejo Petroquímico y Corpozulia para

131
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Septiembre
y Octubre de 1970 N° 209, pág. 26-29

641
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

continuar su esfuerzo creador emulando a las demás regiones por una Venezuela
mejor.
El Zulia, que está recibiendo ahora el mejor trato que jamás le haya dado
Presidente alguno de la República sabrá estar a la altura de esta gran distinción.

El agradecimiento cordial y sincero se extiende al Congreso Nacional que, oyendo


el clamor popular y la justa razón de los reclamos, le acordó su aprobación a la ley
introducida en las Cámaras Legislativas por el Gobierno nacional, al Gabinete
Ejecutivo, al Instituto de Petroquímica, a la Corporación Venezolana de Fomento
y a todos los organismos que dieron respaldo y apoyo al empeño del Señor
Presidente de la República de facilitarle al Zulia lo que le corresponde.

Amigos queridos del Zulia, empresarios y comerciantes, obreros y campesinos,


educadores e intelectuales, hombres de la prensa y de la radio, Juventudes llenas
de ilusión y esperanza en la realización de un mundo más justo y digno, la ocasión
proveniente de estas dos obras: el Complejo Petroquímico y Corpozulia, si bien
ofrece enormes posibilidades de tipo económico al Estado Zulia, engendra para Él
igualmente compromisos muy graves ante todo el País, que pide angustiosamente
la solución de tremendos problemas, que estrujan a otras regiones.

El Gobierno Nacional, conocedor de los recursos del Estado y de la capacidad


creadora que anima a sus hombres, le ha brindado plena confianza al aplazar otras
obras nacionales para atender éstas en la seguridad de que su manejo fructificará
con creces para la Nación. En cierta manera nos convertimos en un espectáculo
ante todos, que observarán cuidadosamente el comportamiento social y
económico del Zulia. Ni el país ni su Gobierno quedarán defraudados.

Por lo tanto, Directivos, Administradores, oficinistas, Obreros, Sindicalistas y


cuantas personas están relacionadas con el funcionamiento de estas empresas, han

642
de cuidarlas y ayudarlas en su desarrollo como si se tratara de algo muy propio a
fin de que el dinero invertido en ellas, lejos de malgastarse, se multiplique
debidamente, y que ellas sean por su rendimiento pioneras verdaderamente de la
industrialización de Venezuela.

Y ellas han de servir para el desarrollo y transformación del Zulia no solo en el


orden económico, es decir por la producción de mucho dinero, sino en el aspecto
social en cuanto que aprovechen el conglomerado todo, a cada uno en su esfera y
ubicación en la sociedad. Poe ello ojalá nunca sean medios para que el rico se
haga más rico y el pobre más pobre, de manera que los pocos tengan mucho y los
muchos no tengan nada.

Yo abrigo la esperanza de que estas obras estimularán a las personas de dinero


que, apoyadas en ellas, se decidan a abrir nuevas empresas y fuentes de trabajo que
hagan llegar a la masa pobre y desheredada la forma de ganarse el pan
honradamente.

Sería lamentable que el producto de la diaria faena fuera a consumirse en los


negocios de fácil explotación, que suelen pulular en torno a las grandes empresas,
donde se consume dinero, salud, moralidad, cerrando así la posibilidad a una
redención social, como sucede tantas veces.

Oigo decir que el Comité Pro-Defensa de los Créditos para El Tablazo y


Corpozulia, terminada su labor quizá continuará en otro organismo atento al
cumplimiento de lo establecido, y en busca de otras reivindicaciones para el Zulia.
Y se me ocurre una que ojalá llegue pronto: al reforma agraria, que haciéndose
legalmente y en forma ordenada y progresiva iría dotando de tierras al
campesinado antes que se produzcan las invasiones de fincas, capitaneadas por los

643
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

agitadores de profesión, que en lugar de resolver el problema lo agravan


impresionantemente. Una reforma agraria improvisada puede ser fatal.

Con estas empresas va a crecer la diferencia en materia de productividad entre el


sector agrícola y los de la industria y los servicios. De allí que es urgente proteger
al campesinado a fin de que no emigre en masa a las grandes ciudades lo que
dejando desolados los campos, tan ricos, cuyos productos están ordenados
principalmente a satisfacer las necesidades humanas más fundamentales,
aumentaría el hambre y la miseria en el cinturón de los grandes centros urbanos
convertido en verdadera corona de espina.

Los grandes poseedores de tierras, muy meritorios, porque en tiempos en que no


había créditos, maquinaria apropiada, medicinas, etc., luchando con las
enfermedades y las fieras en medio de mil privaciones se abrieron paso en la selva
para organizar potreros y campos de cultivos; lo mismo se diga de los empresarios,
los profesionales y educadores, que han creado la riqueza material y cultural del
Estado Zulia. Ellos son insignes bienhechores.

En este momento de grandes transformaciones sociales, culturales y económicas,


estos luchadores han de colocarse al frente a fin de combatir la ignorancia, la
pobreza y las tremendas desigualdades de tal manera que la riqueza y las
conquistas de la civilización aprovechen a todos.

Permítanme avalar mi invitación con las palabras de Pablo VI en Bogotá,


pronunciadas el día de la misa del desarrollo. Refiriéndose a las clases dirigentes se
expresó así: “A vosotros se os pide generosidad. Es decir la capacidad de sustraeros
al inmovilismo de vuestra posición, que puede aparecer privilegiada, para poneros
al servicio de quienes tienen necesidad de vuestra riqueza, de vuestra cultura, de
vuestra autoridad”.

644
“Percibid y emprended con valentía, hombres dirigentes, las innovaciones
necesarias para el mundo que os rodea”. Al Papa no escapa la idea de que esto
supone un sacrificio, por ello comenta: “Y no olvidéis que ciertas grandes crisis de
la historia habrían podido tener otras orientaciones, si las reformas necesarias
hubiesen prevenido tempestivamente”. No tenemos tiempo de perder, si no nos
damos prisa podemos llegar tarde.

Aprovechemos, pues, este amanecer Zuliano que se origina con una inyección
económica tan poderosa acordada por el gobierno nacional para unirse en el
trabajo, la honradez, el ahorro, y la fraternidad que nos haga ayudarnos unos a
otros dando cada uno lo más que pueda de sí.

Y que el desarrollo económico sea integral, es decir, de todo el hombre, en el


sentido económico, cultural, espiritual y social, a fin de que no se convierta en un
gigante en el orden material y un pigmeo en el orden espiritual.

De nuevo, Señor Presidente, muchas gracias y que el Señor de las naciones premie
sus desvelos por Venezuela y por esta tierra en especial el Estado Zulia.

Maracaibo, 20 de agosto de 1970.

+ Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

645
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Carta Circular del Excmo. Sr Arzobispo de Maracaibo


sobre la Devoción del Santo Rosario.132

Desde hace varios siglos la Santa Iglesia de Cristo ha dedicado el mes de octubre a
honrar de manera especial a la Santísima Virgen bajo la popular advocación de
Nuestra Señora del Rosario.

Frecuentemente, aprovechando la ocurrencia de este mes, los Romanos Pontífices


han exhortado a los fieles a que reciten el Santo Rosario, esta “devoción de la
Iglesia” que por su carácter popular, por su espíritu cristocéntrico y por la filial
devoción que inspira hacia la Virgen puede reanimar la fe y la piedad de los más
diferentes medios y en los más abiertos a la acción pastoral: parroquias, escuelas,
familias, hospitales, etc. (Pablo VI, Audiencia General del 13-VIII-63).

Y la misma Virgen Santísima en las apariciones de los últimos tiempos a humildes


y candorosos niños, ya reconocidas por el magisterio Supremo de la Iglesia, ha
pedido que se rece el Santo Rosario porque es una oración muy agradable al
Señor.

En ella la plegaria pronunciada atenta y confiadamente prepara el alma para la


sublimidad y ternura del amor misericordioso del Señor hacia toda la humanidad.
Esta práctica de piedad nos presenta un resumen admirable de la vida de Nuestro
Señor Jesucristo, “Hijo de Dios e hijo de María, verdadero Dios y verdadero
hombre”, venido a la tierra para redimir, instruir y santificar en el silencio de la
vida oculta, hecha de plegaria y de trabajo, en los dolores de su santa pasión, en la
gloria de los cielos donde se sienta a la derecha del Padre siempre en disposición

132
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Septiembre
y Octubre de 1970, N° 209, pág. 29-31

646
de asistir y de edificar con el espíritu Santo la Iglesia por El fundada” (Juan XXIII
29-IX-61).

Además de las escenas de la vida de Jesucristo, desde la Encarnación hasta su


gloriosa Ascensión al cielo, que forman como el guión y núcleo del Santo Rosario,
se proponen tres grandes oraciones vocales: el Padrenuestro enseñado por el
mismo Jesucristo a los Apóstoles, en la cual se contienen las peticiones de los
bienes de orden espiritual y temporal, la fraternidad y mutua comprensión de los
hombres, y el interés por los grandes problemas que afectan a la humanidad. El
Avemaría, inspirada por el Espíritu Santo y completada por la Iglesia, en la cual se
proclaman las grandezas de la Virgen Santísima y su papel importantísimo en la
obra de la redención, y el Gloria, que es aclamación de la Trinidad beatísima y fin
de todas las cosas.

Muchas personas, de toda edad, condición y responsabilidad social han hallado y


hallan en la recitación del Santo Rosario un poderoso instrumento de elevación a
Dios y de ayuda a los hermanos. Por ello lo han rezado completo todos los días;
entre ellas es digno de recordarse el ejemplo de Juan XXIII, que lo llamó “sabroso
alimento y robustecimiento de los principios vitales” del cristianismo y no dudó
en calificarlo de “contemplación pura, luminosa y rápida en cada misterio de
aquella verdad de fe que nos habla de la misión redentora de Jesús”.

“Qué bello es siempre el Rosario del niño inocente y del enfermo; -comenta el
mismo Romano Pontífice- de la Virgen consagrada en la oscuridad del claustro o
al apostolado de la caridad, siempre en la humildad y en el sacrificio; del hombre
y de la mujer, padre y madre de familia, alimentado el alto sentido de la
responsabilidad noble y cristiana; de las modestas familias fieles a la antigua
tradición doméstica, de las almas recogidas en silencio y arrancadas de la vida del

647
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

mundo al que han renunciado aun teniendo siempre que vivir con el mundo,
pero como anacoretas, entre las incertidumbres y las tentaciones”.

A estas bellas consideraciones y recomendaciones, tomadas de las enseñanzas


pontificias, que se dirigen a todos los cristianos del mundo, en la Arquidiócesis de
Maracaibo se añade un motivo especial: la Patrona Principal es precisamente la
Virgen Santísima bajo la advocación de NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO de
Chiquinquirá, y tan consustancializada con la historia de este pueblo, que se
puede afirmar sin temor a exageraciones que ella constituye como el fundamento
y el áureo vinculo de cohesión de la zulianidad. Y así por católicos y por zulianos,
los fieles de esta iglesia local han de tener una gran devoción al Santo Rosario,
como en realidad la observan.

En estos tiempos existe una especie de campaña acentuada contra el Rosario, que
tildan de monótona repetición de las mismas oraciones. Pero el peligro de la
monotonía le puede suceder a todo ejercicio de piedad, incluso a la Santa Misa la
oración por excelencia, si el cristiano no está vigilante y atento para compenetrarse
de su sentido y vivir sus enseñanzas.

Yo digo que se nota una campaña contra el Rosario de María Santísima, y podría
añadir con toda razón que es una repetición de lo que se ha hecho en otros
tiempos por otros motivos, pero siempre en busca de lo mismo, es decir, acabar
con esta devoción, la más extendida y querida del pueblo cristiano después de la
Santa Misa, eliminando el rezo del Santo Rosario se privaría al pueblo de Dios de
un extraordinario medio de santificación. Pero eso no será así. El rezo del Santo
Rosario en un tesoro de la Iglesia Católica, que, lejos de disminuir, aumentará día
tras día.

648
Por medio de esta corta instrucción quiero animar a los fieles que practican la
gran devoción del Santo Rosario a que continúen perseverantes en ella, más aún,
que cada vez la ejerzan con mayor perfección haciendo de ella una verdadera
materia de meditación e imitación de la vida de Jesucristo, de María Santísima y
de su esposo, San José; y al mismo tiempo que difundan entre sus familiares y
amigos el conocimiento de la excelencia y méritos del Santo Rosario, y al mismo
tiempo que lo enseñen a rezar a aquellas que no lo saben.

Como intenciones especiales para el próximo mes de octubre me permito señalar


las siguientes: 1º) La paz del mundo y las intenciones del Romano Pontífice; 2º)
Las necesidades de la Santa Iglesia, la santificación del clero y aumento de las
vocaciones sacerdotales y religiosas; 3º) La recta y cristiana formación de la
juventud y la paz y concordia de los hogares.

Recemos, amadísimos hijos en el Señor, porque la oración bien hecha nos dé la


dimensión de nuestras obligaciones para con Dios, nosotros mismos y los demás y
al mismo tiempo despierta en nosotros el aprecio a los bienes celestiales y los
placeres efímeros, que constituyen en fuente perenne de males para todos los
hombres.

Para terminar el presente mensaje de recomendación en favor del rezo del Santo
Rosario transcribo las siguientes palabras del inolvidable Papa Juan XXIII: “El
Rosario bendito de María. Cuanta dulzura al verlo sostenido por la mano de los
inocentes, de los sacerdotes santos, de las almas puras, de los jóvenes y de los
ancianos, de cuantos aprecian el valor y eficacia de la oración, llevado por la
innumerable y piadosa multitud como emblema y como bandera augural de paz
en los corazones y de paz para todas las gentes” (29 de septiembre de 1961).

649
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Maracaibo, 24 de septiembre de 1970, Festividad de Nuestra Señora de Las


Mercedes.

Esta Circular será leída en todas las iglesias de la Arquidiócesis el primer domingo
después de recibirla, por La Voz de la Fe y publicada en el diario católico “La
Columna”.

+Domingo Roa Pérez

Arzobispo de Maracaibo

650
Circular del Excmo. y Rvdmo. Sr Arzobispo de Maracaibo
con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones.133

Al Clero, a los Religiosos, a las Religiosas y Directores de los Planteles de la


Iglesia.
El próximo domingo, 18 de octubre, se tendrá la Jornada Mundial de las Misiones
Católicas, “que ha llegado a ser en la vida de la Iglesia un acontecimiento de gran
relieve”, como dice Su Santidad Paulo VI en reciente documento.
Yo les ruego a los Sacerdotes, Religiosos, Directores de Planteles Católicos y a sus
respectivos colaboradores que hagan todo lo posible por aprovechar esta Jornada
en el sentido de explicar a los fieles la importancia fundamental que tiene en la
obra de la Iglesia el oficio de la evangelización, y al mismo tiempo el deber que
nos corresponde a todos los católicos de contribuir a la difusión de la Fe con
mayor urgencia, bien que en modo y medida diversos, ya que todos somos Iglesia,
y “la Iglesia peregrinante es por su misma naturaleza misionera” (A.G.,2) y el que
quiere vivir la Iglesia debe advertir la urgencia interior de este su dinamismo
esencial, de esta su innata expansiva, de esta su intrínseca responsabilidad por la
comunicación de la fe a todos los hombres (A.G. 28).
La predicación de ese día versará sobre las Misiones y me permito insinuar estos
puntos, que podrían ser expuestos más ampliamente en círculos de estudio,
conferencias y clases:
1°) En qué consisten las Misiones Católicas (A.G. 17; A.G. n° 5).
2°) Nuestros deberes para con las Misiones por nuestra condición de cristianos:
Obispos, Sacerdotes, Religiosos, fieles (A.G. n° 35).

133
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Noviembre y
Diciembre de 1970, N° 210, pág. 15-16

651
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

3°) Forma y manera de colaborar en la obra de las Misiones: oraciones, sacrificios,


trabajo personal (los que se sientan llamados por vocación especial para esta
empresa grande y bella), y ayuda económica generosa.
La Santa Sede, Suprema Directora de las Misiones Católicas, necesita cantidades
ingentes no sólo para sostener a los Misioneros en sitios donde no hay otra fuente
de mantenimiento, sino también para las obras que los Pregoneros del Evangelio
promueven en beneficio de las comunidades a las cuales llevan el mensaje de
salvación: hospitales, escuelas, orfelinatos, dispensarios, etc. estas actividades son
un testimonio de que la Iglesia simultáneamente se ocupa del desarrollo.
Yo les ruego a todos, sin excepción de Parroquia, Capilla o Comunidad, que
tomen con el mayor empeño la realización de esta Jornada a fin de unirnos a la
Iglesia Universal en este gigantesco esfuerzo por las Misiones, a las cuales se les
abren enormes posibilidades en los tiempos actuales.
Estoy seguro de que el pueblo fiel, sabiéndole explicar la grandeza de la obra,
colaborará de manera generosa.
En nombre de la Santa Iglesia anticipo el agradecimiento por el interés desplegado
en el desarrollo de esta Jornada en busca de oraciones, sacrificios y ayuda
económica para la obra esencial de la Iglesia: que Cristo sea conocido, amado y
servido por todos los hombres y así obtengan la vida eterna.
Servidor en el Señor,
Maracaibo, 9 de octubre de 1970.

(Fdo.) + Mons. Domingo Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo

652
Circular del Sr Arzobispo de Maracaibo

sobre la Semana de la Catequesis.134.

A los Párrocos, Rectores de iglesias y Directores de Colegios Católicos.

El próximo domingo empezará en la Arquidiócesis la Semana del catecismo, que


se va a prolongar hasta el día 15 de inclusive.

Esta Jornada, que debe constituir una verdadera campaña en toda la


Arquidiócesis, está destinada a despertar en la comunidad cristiana el aprecio y
estimación por el Catecismo, y a recordar al mismo tiempo la obligación que nos
incumbe a cada uno según el puesto que ocupamos en la Iglesia, en la enseñanza
de la doctrina católica ya que: “el conveniente y apropiado conocimiento de la
verdadera religión es el fundamento y base de la firmeza espiritual de las almas y el
robustecimiento de toda la vida cristiana” (Pío XII).

Si bien la inmensa mayoría de nuestro pueblo está bautizada, por lo cual hemos
de dar gracias al Señor, una proporción relativamente pequeña cumple sus
deberes de cristiano; ello se debe en gran parte a la ignorancia religiosa, que,
apoderándose de niños y adultos, sin distinción de clases sociales, los lleva a
desconocer todo en materia de religión o a tener tal concepto de la fe cristiana
que en plena nación católica viven como si fueran auténticos paganos. Ellos, como
el ciego del Evangelio, tendrían que preguntar al oír hablar de Cristo: “Quién
es….para que creamos en Él?”

134
Tomado de Boletín Eclesiástico. Órgano Oficial del Arzobispado de Maracaibo. Año XLII. Noviembre y
Diciembre de 1970, N° 210, pág. 16-18

653
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Hoy surge como primera solución y la más fácil la de no administrar los


sacramentos de la iniciación cristiana: el bautismo y la confirmación, sino a los
que hayan sido instruidos antes y los acepten voluntariamente.

Sin embargo, el pueblo ha oído el llamamiento formulado por la Iglesia de que


lleven los niños a la recepción de estos sacramentos, y lo hace prontamente.

Quizás los que tenemos la gravísima obligación de evangelizar y catequizar como


oficio primordial de nuestra pastoral no hemos sido lo suficientemente
cuidadosos en difundir la enseñanza del Catecismo.

Todo el Magisterio de la Iglesia desde los primeros tiempos insiste en el aspecto


fundamental de la enseñanza de la doctrina, como punto de partida para toda la
organización cristiana. Los Apóstoles recibieron del Señor directamente la misión
de predicar en todas partes y San Pablo expresó que la fe entra por el oído, de allí
que afirmara categóricamente que el Señor le había enviado no a bautizar sino a
evangelizar.

Nuestro pueblo está dispuesto a oír la predicación, porque ansía algo superior a
todo este mundo de envidias, engaños, desilusiones y aspiraciones no colmadas. Y
a nosotros se nos brindan muchas oportunidades de ofrecer el pan sabroso de la
verdad cristiana: administración de sacramentos, entierros, funerales, procesiones,
celebración de la Misa, círculos de estudio, iniciativas sociales, etc.

Y el Concilio Vaticano II nos recomienda, más aún dispone, que utilicemos los
mejores métodos de pedagogía moderna que se emplean hoy en día para facilitar
el aprendizaje, pero no hemos de confundir los medios con la doctrina, que es
preciso transmitir fielmente según asienta el mismo Sagrado Sínodo, cuando dice:
“procuren todos no enseñar cosa que no esté conforme con la verdad evangélica y

654
con el espíritu de Cristo, ni en la catequesis, ni en la predicación de la palabra de
Dios”.

Mientras en otras disciplinas o materias se prepara cuidadosamente el


profesorado, al Catecismo se destinan personas no aptas por falta de
conocimientos, de pericia o de integridad moral y religiosa, lo que es muy
importante en esta cátedra, ya que la catequesis no es solo la transmisión de un
mensaje sino principalmente la de una vivencia.

En la enseñanza del catecismo están apareciendo peligros de no escasa


significación: en este ambiente actual de tanta confusión, que todos opinan y se
convierten en maestros, no pocos se atreven a poner en tela de juicio doctrinas ya
consagradas definitivamente e inalterables que pertenecen al depósito de la fe y en
cambio presentan como normas seguras de conducta teorías y prácticas rechazadas
por el Magisterio Eclesiástico o que no tiene otro valor que la hipótesis particular
de un teólogo en busca de nuevos caminos, que pueden ser acertados o conducir
al error. Y al pueblo hay que darle la doctrina que está fuera de discusión.

Tal estado de cosas va creando una tremenda desorientación en los fieles hasta el
punto de que muchos llegan a preguntarse con toda seriedad ante esas
afirmaciones si es que la doctrina católica ha cambiado. Por ello precisa una
catequesis segura, y una predicación firmemente apoyada en la enseñanza de todos
los tiempos, cuyas palabras de presentación podrán variar, pero el contenido es el
mismo, y aun esto se debe explicar a los fieles.,

Por lo tanto, los sacerdotes, los religiosos, los catequistas y los educadores católicos
han de estar alerta para evitar que se difunda una doctrina en materia de fe y
moral distinta a la que hemos recibido y de la que el Magisterio auténtico de la
Iglesia continúa explicándonos, y aquí cabe muy bien la advertencia del Apóstol

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

San Pablo: “pero aún cuando nosotros o un ángel del cielo os anunciara un
evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea antema. Como hemos dicho
antes, también lo digo ahora de nuevo, si alguno os anuncia un evangelio distinto
del que habéis recibido, sea antema” (Gál. I, 8 y 9).

La Iglesia hoy insiste de manera especial en la obligación que corresponde a los


padres de familia en la formación de la fe de sus hijos. Ellos, en efecto son los
primeros educadores también en esta materia según lo asienta hoy el vaticano II.
Al disminuir la llamada sociedad cristiana, o sea, el ambiente cristiano de la vida
que tanto influía en los hombres, los padres de familia tienen que crear en el
hogar el espacio favorable para el desarrollo de la fe de sus hijos.

No sólo enseñen Catecismo los que por ministerio, vocación y colaboración han
de cumplir con este sagrado deber sino repitan oportuna e inoportunamente a los
padres de familia que no basta llevar los hijos a la pila bautismal y a recibir la
confirmación sino que ellos están gravísimamente obligados a formarlos religiosa y
moralmente.

Se ha logrado organizar el Secretariado Catequístico Arquidiocesano, que dirige el


R.P. Juan des Jardins e integran 2 religiosas y un joven universitario, y cuya
finalidad es la de promover y coordinar la catequesis y ayudar a las parroquias y
colegios y escuelas a la enseñanza del Catecismo.

Hasta el momento las Hermanas Misioneras de Cristo Jesús han venido prestando
una notable y preciosa colaboración en este aspecto de la Pastoral. De lo cual esta
Iglesia local está supremamente agradecida. De ahora en adelante el Secretariado
adquiere un nuevo impulso, del cual esperamos mucho fruto para el bien de las
almas. Para él pido todo el apoyo de los sacerdotes, religiosos, educadores y
movimientos de apostolado seglar. Su funcionamiento supone gastos, que

656
esperamos cubrir con el aporte de las parroquias, los centros de culto y los
bienhechores que siempre contribuyen al sostenimiento de las obras buenas.

La limosna que se recoja el 15 de noviembre en las misas de hora se destinará a la


Obra de la Catequesis. Confío en que los sacerdotes, dada la importancia de este
Secretariado, tomarán todo interés en promover una colecta generosa, que
enviarán a la Curia Arquidiocesana.

Maracaibo, 4 de noviembre de 1970.

+ Mons. Domingo Roa Pérez

Arzobispo de Maracaibo

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

INDICE GENERAL

PRESENTACIÓN ................................................................................................. 5
Mons. Domingo Roa Pérez, Pastor y Maestro
Pbro. Msc. José Andrés Bravo H.
Análisis del Pensamiento y la Obra Pastoral de Mons. Domingo Roa Pérez ... 13
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez


Arzobispo de Maracaibo
Años 1961-1970

AÑO 1961 ............................................................................................................ 42


Primer Mensaje al tomar Posesión Canónica de la Diócesis de Maracaibo. .... 42
Primera Carta Pastoral del Obispo Diocesano de Maracaibo. .......................... 51
Segunda Carta Pastoral del Obispo Diocesano de Maracaibo. .......................... 61
Tercera Exhortación Pastoral del Obispo Diocesano de Maracaibo. ................. 70
Comunicado del Obispo de la Diócesis de Maracaibo con motivo de la
Festividad del Corpus Christi. ............................................................................. 81
Mensaje del Obispo Diocesano sobre el Calvario de la Iglesia en Cuba. ......... 83

658
Mensaje del Obispo Diocesano en torno al Sacrilegio. ...................................... 87
Exhortación Pastoral del Obispo Diocesano con ocasión de la Navidad.. ........ 90
Carta Pastoral del Obispo Diocesano condenando abusos contra Motilones.. 99
AÑO 1962 .......................................................................................................... 107
Comunicado del Obispo de Maracaibo ratificando contenido de su última
Carta Pastoral. .................................................................................................... 107
Comunicado del Obispo Diocesano en solidaridad con el Obispo de Trujillo.
1962 .................................................................................................................... 111
Carta Pastoral del Obispo Diocesano sobre importancia del próximo Concilio
Ecuménico. ......................................................................................................... 115
Carta Pastoral del Obispo Diocesano sobre el Día del Seminario.. ................. 124
Discurso de Mons. Domingo Roa Pérez, en Inauguración de Asamblea
Diocesana de Juventud CatólicaFemenina Venezolana. Mayo de 1962. ......... 130
Exhortación Pastoral del Obispo sobre el Óbolo de San Pedro....................... 136
Alocución del Obispo Diocesano al Pueblo Zuliano la Víspera de la
Inauguración del Puente Gral. Rafael Urdaneta. ............................................. 138
Carta del Obispo Diocesano a los Pbros. Villalobos y Paz con Ocasión de sus
Bodas de Oro Sacerdotales. ............................................................................... 140
Carta Pastoral del Obispo Diocesano con motivo de su viaje a Roma para asistir
al Concilio Vaticano II. ..................................................................................... 142
Saludo del Señor Obispo Diocesano a su regreso del Concilio Vaticano II. .. 147
Palabras del Obispo de la Diócesis en el Tele-Radio Pabellón del Hogar Clínica
San Rafael ........................................................................................................... 158
Enero de 1963.. .................................................................................................. 158
Circular del Obispo de la Diócesis con ocasión del Día de la Buena Prensa. . 163
Carta Pastoral del Obispo de la Diócesis sobre el problema de las Vocaciones
Sacerdotales. ....................................................................................................... 167
Carta Pastoral del Obispo de la Diócesis con ocasión de la Cuaresma. .......... 171

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Exhortación del Obispo de la Diócesis para la gran Comunión de Hombres..


............................................................................................................................ 184
Exhortación Pastoral del Obispo de la Diócesis sobre el Programa CHARITAS..
............................................................................................................................ 187
Circular del Obispo Diocesano sobre la Campaña del Seminario. ................. 192
Disposiciones del Obispo Diocesano sobre las Misas por la Salud de Juan XXIII.
............................................................................................................................ 195
Disposiciones del Obispo Diocesano sobre la Muerte del Papa Juan XXIII. .. 196
Disposiciones del Obispo Diocesano con ocasión de la elección para el
Pontificado de Pablo VI. .................................................................................... 198
Exhortación Pastoral del Obispo Diocesano sobre la importancia del voto.... 200
Comunicado del Obispo Diocesano sobre la situación de la Iglesia en la
Diócesis............................................................................................................... 203
Circular del Señor Obispo anunciando el comienzo de CARITAS. ............... 206
Carta Pastoral del Obispo Diocesano sobre el Día de las Misiones. ................ 210
Instrucción pastoral del Obispo Diocesano sobre la no participación de los
sacerdotes en planchas electorales. .................................................................... 214
Carta Pastoral del Excmo. Obispo Diocesano .................................................. 219
con motivo del mes de octubre.......................................................................... 219
Carta Pastoral del Obispo Diocesano con motivo de la Jornada de la Acción
Católica. ............................................................................................................. 224
Carta Pastoral del Obispo Diocesano sobre las elecciones del domingo 1° de
diciembre de 1963. ............................................................................................ 233
Carta Pastoral del Obispo con motivo de la Navidad y Año Nuevo. ............... 243
Carta Pastoral del Obispo Diocesano con motivo de los 40 años del Diario
Católico “LA COLUMNA” ............................................................................. 251

660
AÑO 1964 .......................................................................................................... 258
Carta Pastoral del Sr Obispo Diocesano sobre la Cuaresma ............................ 258
Circular del Obispo Diocesano sobre la entrada en vigor de la Reforma
Litúrgica Conciliar. ............................................................................................ 268
Circular del Obispo Diocesano en relación al Día Mundial de Oración Pro-
Vocaciones.......................................................................................................... 272
Ferviente llamado del Obispo Diocesano a la Oración por las Vocaciones. ... 274
Exposición Oficial del Obispo Diocesano en relación al Celibato Eclesiástico.
............................................................................................................................ 278
Circular del Obispo Diocesano con motivo del 25 Aniversario de La Voz de la
Fe. ....................................................................................................................... 287
Discurso pronunciado por el Obispo con motivo del 25 Aniversario de La Voz
de la Fe. .............................................................................................................. 292
Carta del Obispo Diocesano a la I Asamblea Pro Desarrollo Económico del
Zulia. ................................................................................................................... 297
Carta Pastoral del Obispo Diocesano en su despedida para ir al Concilio. .... 302
Circular del Obispo Diocesano con motivo de la Jornada del Niño. ............. 307
Palabras del Obispo Diocesano en la Toma de Posesión del Nuevo Vicario
General. .............................................................................................................. 313

AÑO 1965 .......................................................................................................... 318


Discurso con motivo del Día del Maestro. ........................................................ 318
Instrucción del Obispo de Maracaibo con motivo del Decreto Conciliar sobre
las Reformas Litúrgicas.. .................................................................................... 323
Carta Pastoral del Prelado Diocesano ante la proximidad del Día del Seminario.
............................................................................................................................ 328
Carta Pastoral del Obispo Diocesano sobre la Educación. .............................. 333
Circular del Obispo Diocesano sobre la Campaña de Vacunación. ................ 341

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Obispo Diocesano relativa a la celebración del matrimonio. ...... 343
Discurso de Mons. Domingo Roa Pérez, en la toma de posesión del primer
Obispo de Cabimas, Mons. Constantino Maradei Donato. ............................ 347
Carta Pastoral del Obispo Diocesano con motivo de su Ida al Concilio......... 352
Carta del Obispo Diocesano desde Roma al Clero y Fieles. ............................ 357
Carta Pastoral del Obispo Diocesano enviada desde Roma. ............................ 361
Carta Pastoral del Obispo Diocesano anunciando el Jubileo y la Gran Misión
Diocesana. .......................................................................................................... 368

AÑO 1966 .......................................................................................................... 372


Carta Pastoral del Obispo Diocesano con ocasión de la Cuaresma. .............. 372
Carta Pastoral del Obispo Diocesano con motivo de la Semana Santa. .......... 379
Carta Pastoral del Arzobispo Electo de la Arquidiócesis de Maracaibo sobre el
Seminario. .......................................................................................................... 383
Discurso del Excmo. Mons. Dr. Domingo Roa Pérez en la solemne ceremonia
de erección canónicadel Arzobispado de Maracaibo. ....................................... 390
Carta Pastoral del Arzobispo de Maracaibo sobre el Rezo del Rosario en el mes
de Octubre, por la Paz del mundo. ................................................................... 399
Homilía en la Solemne Pontifical de apertura del Año Jubilar Mariano. ....... 405
Circular del Arzobispo de Maracaibo en relación a la celebración de El Festival
del Niño.............................................................................................................. 410

Año 1967 ............................................................................................................ 412


Carta Pastoral del Arzobispo con ocasión del Día de la Prensa Católica. ....... 412
Mensaje del Arzobispo de Maracaibo con motivo de la Semana de la Caridad.
............................................................................................................................ 420
Carta Pastoral del Arzobispo de Maracaibo con motivo de la Semana Santa. 427
Circular del Arzobispo de Maracaibo por el Domingo del Buen Pastor. ........ 435

662
Carta Pastoral del Arzobispo de Maracaibo sobre el Seminario. ..................... 438
Mensaje del Arzobispo de Maracaibo a los fieles de la Arquidiócesis en relación
al nuevo conflicto armado en el Medio Oriente............................................... 447
Circular del Arzobispo de Maracaibo con motivo del Año de la Fe. ............... 449
Telegramas del Arzobispo de Maracaibo por el problema lechero en el Estado
Zulia. ................................................................................................................... 453
Designación del nuevo Vicario General de la Arquidiócesis .......................... 455
Discurso del Arzobispo de Maracaibo en la toma de posesión del Nuevo Vicario
General. .............................................................................................................. 457
Homilía del Arzobispo en la Ordenación del nuevo Presbítero José Severeyn.
............................................................................................................................ 462
Carta Pastoral del Arzobispo de Maracaibo con motivo de los 25 años de la
Coronación Canónica de Ntra. Sra. de Chiquinquirá. .................................... 471
Radiomensaje del Arzobispo anunciando el inicio de la peregrinación con la
Sagrada Reliquia de Ntra. Sra. de Chiquinquirá. ............................................. 478

Año 1968 ............................................................................................................ 482


Mensaje del Arzobispo con motivo del aniversario del Diario Católico La
Columna............................................................................................................. 482
Carta Pastoral del Arzobispo sobre el Día Universal de Oración por las
Vocaciones Sacerdotales. ................................................................................... 487
Circular del Arzobispo sobre el Óbolo de San Pedro. ...................................... 496
Carta Pastoral del Arzobispo sobre la Encíclica Humanae Vitae. ..................... 498
Circular del Excmo. Sr. Arzobispo sobre las próximas elecciones. .................. 504
Circular del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo ............................................. 506
en ocasión de la Festividad de Cristo Rey. ....................................................... 506
Mensaje del Arzobispo de Maracaibo al Pueblo Zuliano con ocasión de las
Festividades de Nuestra Señora de Chiquinquirá. ........................................... 510

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Mensaje del Arzobispo de Maracaibo al pueblo zuliano en la proximidad de las


elecciones.. .......................................................................................................... 514
Mensaje del Arzobispo de Maracaibo radiodifundido después de las elecciones.
............................................................................................................................ 517
Mensaje Radiofónico del Arzobispo de Maracaibo con motivo de la Navidad.
............................................................................................................................ 521

Año 1969 ............................................................................................................ 526


Mensaje Radial del Arzobispo de Maracaibo, con motivo de la Semana de la
Caridad. ............................................................................................................. 526
Carta Pastoral del Arzobispo de Maracaibo en la Jornada Mundial de Oraciones
por las Vocaciones.............................................................................................. 531
Circular del Arzobispo de Maracaibo con motivo de la fiesta litúrgica de San
Pedro y aniversario de la coronación de SS Pablo VI ....................................... 539
Mensaje Radial del Arzobispo de Maracaibo ante la Toma de Iglesias. .......... 542
Alocución Radial del Arzobispo de Maracaibo sobre el verdadero espíritu
conciliar. ............................................................................................................. 549
Homilía con motivo del Cuatricentenario de la Fundación de la ciudad de
Maracaibo. .......................................................................................................... 557
Carta Abierta al Sr. Rector y demás miembros del Consejo Universitario de la
Universidad del Zulia. ........................................................................................ 564
Carta del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo a los integrantes del nuevo
Consejo Presbiteral. ........................................................................................... 568
Circular del Arzobispo de Maracaibo con ocasión del Día de la Paz. .............. 572
Circular del Arzobispo de Maracaibo sobre el problema de los accidentes de
tránsito................................................................................................................ 577

664
Año 1970 ............................................................................................................ 580
Circular con ocasión de la Semana de la Caridad. ........................................... 580
Circular del Arzobispo de Maracaibo al presbiterio de la Arquidiócesis sobre la
celebración del Jueves Santo y la Renovación de las promesas sacerdotales. .. 585
Palabras del Arzobispo de Maracaibo pronunciadas en la VI Asamblea de
FAPREC. ............................................................................................................ 587
Homilía pronunciada por el Arzobispo de Maracaibo en la Misa Crismal del
Jueves Santo. ...................................................................................................... 593
Acuerdo por el Centenario del Natalicio de Mons. Arturo Celestino Álvarez.
............................................................................................................................ 601
Circular del Arzobispo de Maracaibo por el 100° del natalicio de Mons. Arturo
Celestino Álvarez................................................................................................ 603
Homilía del Arzobispo de Maracaibo en la Misa Pontifical con ocasión del
Centenario del Natalicio del Excmo. Sr Arturo Celestino Álvarez. ................. 605
Carta Pastoral del Sr Arzobispo de Maracaibo con motivo del Día del
Seminario. .......................................................................................................... 615
Exhortación Pastoral de Monseñor Domingo Roa Pérez acerca de la doctrina
católica sobre la Eucaristía. ................................................................................ 622
Circular del Arzobispo de Maracaibo sobre la Jornada Mundial de los Medios
de omunicación Social. ..................................................................................... 630
Circular del Señor Arzobispo de Maracaibo sobre el Día del Papa. ................ 635
Aviso de Prensa anunciando la celebración del Día del Romano Pontífice. ... 637
Carta del Excmo. Sr. Arzobispo de Maracaibo al Congreso Nacional............. 639
Discurso del Arzobispo con motivo de la firma de los créditos para
CORPOZULIA y EL TABLAZO ...................................................................... 641
Carta Circular del Arzobispo de Maracaibo sobre la Devoción del Santo
Rosario................................................................................................................ 646
Circular del Arzobispo de Maracaibo con motivo de la Jornada Mundial de las
Misiones. ............................................................................................................ 651

665
Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

Circular del Arzobispo de Maracaibo sobre la Semana de la Catequesis.. ...... 653


INDICE GENERAL .......................................................................................... 658

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ESCRITOS PASTORALES
DE MONS. DOMINGO MAXIMIANO ROA PÉREZ
se terminó de editar para su publicación en todos los formatos digitales
en el mes de Noviembre de 2023. Universidad Católica Cecilio Acosta.
Maracaibo, Venezuela.

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Escritos Pastorales de Mons. Domingo Maximiano Roa Pérez: Años 1961-1970
Pbro. Dr. Eduardo José Ortigoza

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