UNIDAD 3
1. Formas de Estado: “Es la organización de la institución estadual en su totalidad a través de la cual se le infunde un
determinado estilo de vida, que es fundamental a su propia constitución y a la necesaria coherencia entre la decisión
política originaria y la normatividad que preside su dinámica.”
Estado se refiere a la comunidad política considerada en su integridad, es decir, como persona colectiva de la
sociedad política en función de sujeto activo de la soberanía.
Las formas de estado se relacionan directamente con la manera de ejercer el poder. Tienen conexión con la mayor o
menor amplitud de la libertad vigente, en orden al ejercicio de los derechos individuales. Se refiere a la intensidad
del poder, así responde a la pregunta: ¿Cómo manda?
A los 3 elementos tradicionales del estado (territorio, población, poder) se puede agregar “gobierno”, porque sin el
aparato de órganos que integran al estructura gubernativa, el poder carecería de real funcionamiento.
a. Clasificación:
i. Según Bidart Campos:
1. Según relación del Poder con el Territorio:
a. Unitaria: Estado simple y con poder centralizado
b. Federal: Estado complejo , compuesto y descentralizado
2. Según relación del Poder con la Población:
a. Autoritarismo: asfixia la libertad
b. Totalitarismo: el estado deniega la libertad
c. Democracia: realiza la libertad.
Bidart Campos enseña que la democracia es un modo existencial del estado, una
forma política del mismo. Constitucionalmente, se da cuando el régimen vigente
en la realidad es justo, sin que interese la justificación del titular del gobierno. El
autor define la democracia como “la forma de estado que, orientada al bien
común, respeta los derechos de la persona humana, de las personas morales e
institucionales y realiza la convivencia pacifica de todos en la libertad, dentro del
ordenamiento de derecho divino y de derecho natural”.
2. Formas de Gobierno: “Estructuración y distribución de competencias de los órganos que integran el poder,
considerado como uno de los elementos del Estado”.
Gobierno, gramaticalmente significa acción de mandar con autoridad, dirigir, regir, de tal modo que es la
organización a través de la cual se expresa la voluntad del Estado.
Las formas de gobierno se relacionan con el problema de la titularidad del poder, con el número de los que ejercen
ese poder y con la calidad de los que gobiernan. Tiene que ver con la competencia para mandar y por eso se dice
que responde a la pregunta: ¿Quién manda?
a. Clasificación:
i. Según Aristoteles:
1. Formas Puras: cualquiera sea la forma, cuando la autoridad de pronuncia a favor del
interés general, la CN es necesariamente pura y saludable. Las formas puras tienden al
bien común:
a. Monarquía: gobierno de uno
b. Aristocracia: gobierno de pocos
c. Democracia: gobierno de todos
2. Formas Impuras: corrompidas o viciadas en las cuales los gobernadores ejercen el
gobierno en beneficio propio:
a. Tiranía: gobierno de uno solo que busca su propio bien individual
b. Oligarquía: gobierno de pocos en el que se persigue el bien propio, interés de los
ricos.
c. Demagogia: en el que se cuida el interés de los pobres
ii. Según Montesquieu:
1. Republica: el pueblo tiene poder soberano -> virtud
2. Monarquía: gobierna uno solo con sujeción a leyes -> honor
3. Despotismo: gobierna uno solo, sin ley o sin norma -> temor
iii. Según Bidart Campos:
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1. Parlamentaria: vinculación entre Ejecutivo y Legislativo
2. Presidencialista: no hay relación de dependencia entre Ejecutivo y Legislativo
3. Colegiada: el Ejecutivo es ejercido por un Cuerpo Directorial.
iv. Linares Quintana:
1. Constitucionalismo: estado de derecho, cuando gobiernan las leyes, valor absoluto y
primario de la libertad y dignidad del hombre.
2. Autoritarismo: estado policial o gobierno de los hombres
v. Alberdi:
1. Gobierno bueno: el gobierno libre, aquel en que son libres los ciudadanos y al autoridad,
el pueblo y el poder.
2. Gobierno malo: cuando la libertad de alguno de ellos es coartada:
a. Despotismo: solo es libre el gobierno
b. Anarquía: solo es libre el pueblo.
3. Formas Federales y Unitarias:
a. Federal: podemos definir la forma federal como la coexistencia armónica de 2 órdenes de gobierno en un
mismo territorio, el gobierno central o nacional, soberano y los gobiernos locales o provinciales, o
autónomos.
La CN de 1853/60 acoge la forma federal de estado, ella importa una relación entre el poder y el territorio,
en cuanto el poder se descentraliza políticamente con bases físicas, geográficas o territoriales. El
federalismo es la forma opuesta a la unitaria, que centraliza territorialmente al poder del Estado.
El federalismo significa una combinación de dos fuerzas: la centrípeta (de afuera hacia adentro) y la
centrífuga (de adentro hacia afuera), en cuanto compensa en la unidad de un solo estado la pluralidad y la
autonomía de varios. El estado federal se compone de muchos estados miembros (que en nuestro caso se
llaman “provincias”), organizando una dualidad de poderes: el del estado federal, y tantos locales cuantas
unidades políticas lo forman.
Esta dualidad de poderes se triplica cuando tomamos en cuenta que con la reforma de 1994 no es posible
dudar de que, dentro de cada provincia, los municipios invisten un tercer poder, que es el poder municipal,
también autónomo; lo atestigua, en respaldo del viejo art. 5º, el actual art. 123.
El origen lógico (o la base) de todo estado federal es siempre su constitución. El origen histórico o
cronológico es, en cambio, variable y propio de cada federación; algunas pueden surgir a posteriori de una
confederación; otras, convirtiendo en federal a un estado unitario.
i. El federalismo argentino: no ha sido adoptado como producto de una inventada improvisación.
Existía en la constitución del pueblo antes que en la constitución escrita. Los antecedentes que lo
determinaron responden a razones de orden histórico, social, político, económico y jurídico.
1. Las provincias que en 1853 constituyeron el estado federal son históricamente anteriores
y preexistentes a el
2. Es una resultando de 2 fuerzas sociales e históricas: la una que hacia afluir hacia la capital
todo el interior, la otra, que afirmaba el localismo autónomo de las provincias.
Sin embargo el federalismo constitucionalizado ha cambiado en la realidad y se ha abierto
un proceso de decadencia, por las siguientes causas:
a. El estado federal acentua sus poderes frente a los poderes provinciales que,
consecuentemente se debilitan
b. Reactualizando la tradición colonial de Bs. As., se ha concentrado en ella toda
actividad política, con las repercusiones de exceso de población, predominio
comercial, fiscal, financiero, etc.
c. El estado federal ejerce en la practica (con el sistema de recaudación
implantado) un poder impositivo casi total.
La dinámica federal se manifiesta por la constante lucha entre una fuerza
“centrípeta” (procura el robustecimiento del poder central) y otra fuerza
“centrifuga” (que tiende a la fragmentación del poder entre los gobiernos
locales), cuyo fortalecimiento busca.
En el caso de Argentina (aunque el fenómeno es general en todos los sistemas
semejantes) su forma de gobierno es federal en el nombre, pero unitaria en los
hechos.
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b. Unitaria: cuando hay centralización política estamos frente a un estado unitario donde el pueblo es
organizado sobre un único territorio y bajo un solo poder. Es decir, los poderes o atribuciones políticas
fundamentales se hallan concentrados o reunidos en 1 solo núcleo de autoridad o poder. Para Linares
Quintana “El estado unitario es uno en el cual toda autoridad y poder están concentrados en un solo centro
cuya voluntad y agente son legalmente omnipotentes sobre todo el territorio”.
4. Forma Republicana: Según Aristobulo del Valle “la republica es la comunidad política organizada sobre la base de la
igualdad de todos los hombres, cuyo gobierno es simple agente del pueblo, elegido por el pueblo de tiempo en
tiempo y responsable ante el pueblo de su administración”. En el sentido de la Constitucion de [Link]. y de la
Argentina, esta idea general se complementa con la existencia necesaria de 3 departamentos de gobierno, limitados
y combinados, que desempeñan por mandato y como agentes del pueblo, los poderes ejecutivo, legislativo y
judicial”.
a. Elementos esenciales:
i. Soberania popular: como expresión de que todo cargo publico tiene su origen en el sufragio que es
la forma como el pueblo manifiesta su voluntad política
ii. Igualdad Civil: en cuanto todos los habitantes de la Nacion están habilitados sin discriminación
alguna, para participar en la función de elegir a sus representantes.
iii. Responsabilidad de los funcionarios públicos: que significa el deber de quienes ejercer el poder, de
gobernar en nombre de su mandante, o sea el pueblo, por lo cual asumen diversas
responsabilidades que se pueden hacer valer ante cualquier desviación en el cumplimiento de su
mandato. Así se habla de responsabilidad:
1. Política: propia del presidente y vice, los ministros, los magistrados judiciales y los
legisladores ante el mismo congreso
2. Administrativa: común a todos los funcionarios y empleados cualquiera sea su jerarquía
3. Penal: en al que incurren todos los agentes de la administración por la comisión de algún
delito
4. Civil: la que consiste en la obligación de indemnizar a que están sujetos los mismos
agentes, por los perjuicios que pudieren ocasionar por irregularidades en el desempeño
de sus funciones y la pueden ejecutar, tanto los particulares como el propio Estado.
iv. Publicidad de los actos de gobierno: con el significado de que la opinión publica debe conocer el
contenido de esos actos para ejercer un real control, por lo cual, sino se cumple con este recaudo,
los actos carecen de obligatoriedad y ejecutividad plena.
v. Periodicidad de las funciones: requisito según el cual los integrantes de los poderes del estado
duran en sus cargos un determinado periodo de tiempo, estableciendo se en forma expresa si es
posible su reelección.
vi. Separación de los poderes: es uno de los que mejor define la forma republicana de gobierno, por
eso su trascendencia.
vii. Independencia del poder judicial: inamovilidad de los jueces, intangibilidad de los sueldos de los
jueces, designación de los jueces.
5. División de poderes: Teoría de Montesquieu: Teoría de origen ingles pero que fue difundida por el Barón de
Montesquieu en su obra, Espíritu de las Leyes, aparecida en el año 1748, alertó sobre la necesidad de evitar los
abusos de poder, para que por la misma naturaleza de las cosas, el poder constituya un freno para el poder.
Para prevenir que una rama el poder se convirtiera en suprema, y para inducirlas a cooperar, los sistemas de
gobierno que emplean la separación de poderes se crean típicamente con un sistema de controles y contrapesos, el
cual se refiere a varias reglas de procedimiento que permiten a una de las ramas limitar a otra, por ejemplo,
mediante el veto que el presidente tiene sobre la legislación aprobada por el Congreso. Art. 29 que prohíbe otorgar
al PE y a los gobernadores de provincia facultades extraordinarias, art. 109 que veda el ejercicio de facultades
judiciales por parte del Presidente de la Nación, en concordancia con el art. 23, según el cual ni una vez declarado el
estado de sitio, puede aquel condenar por si o aplicar penas.
La corte suprema de justicia de la nación, por su parte declaro que la división del gobierno en 3 grandes
departamentos, el legislativo, el ejecutivo y el judicial, independientes y soberanos en su esfera, es un principio
fundamental de nuestro sistema político. De ahí se sigue forzosamente que las atribuciones de cada uno le son
peculiares y exclusivas pues el uso concurrente o común de ellas, haría necesariamente desaparecer la línea de
separación entre los 3 altos poderes públicos y destruiría la base de nuestra forma de gobierno.
Ese principio de separación de los poderes no es absoluto. Es necesario relativizarlo, estableciendo una prudente
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cooperación entre ellos y una acción moderadora de cada poder sobre los otros, para realizar eficazmente las
funciones del estado.
6. Delegación de Facultades: desde hace tiempo, la doctrina constitucional se ocupaba del Instituto de la Delegación
de Facultades Legislativas al Poder Ejecutivo, como consecuencia de la realidad institucional en la que el verdadero
liderazgo del Poder Ejecutivo desplazaba facultades propias del Congreso, por lo cual se construía toda una doctrina
precisando sus límites para posibilitar una delegación valida.
Por cierto que no había inconveniente practico cuando la delegación que no estaba prevista en la constitución se
efectuaba dentro de un mismo órgano, pero sí en cambio debía superarse el problema cuando se efectuaba de un
órgano a otro porque atentaba contra el principio de la división, equilibrio y control de los poderes estatales.
Toda la construcción efectuada sobre el tema, que dividía a la doctrina, ha quedado desplazada por la reforma de
1994, que en su art. 76 dispone: “se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en materias
determinadas de administración o de emergencia publica con plazo fijado para su ejercicio y dentro de las bases de
la delegación que el Congreso establezca. La caducidad resultante del transcurso del plazo previsto en el párrafo
anterior no importara revisión de las relaciones jurídicas nacidas al amparo de las normas dictadas en consecuencia
de la delegación legislativa”.
Surge de este artículo que se ha incorporado una prohibición genérica para que el Congreso delegue en el Poder
Ejecutivo sus facultades de Legislación. No obstante se hace una salvedad que debe ser criticada al no estar
suficientemente en claro que son “las materias determinadas de administración” o la “emergencia pública”. De
acuerdo con el mismo autor, pese a la ambigüedad del texto constitucional reformado, no es razonable suponer que
la constitución deja opción libre para usar la delegación legislativa y antes bien, cuando el mismo artículo 76 expresa
delegar “dentro de las bases”, hay que interpretar que el Congreso reglamentará el punto, ya que no podría ser que
se sancionara una ley de bases determinadas para cada caso concreto. Es decir que la delegación que queda
prohibida, es la plena, que no contenía los requisitos fijados por la doctrina para ser admitida, mientras que la que
no queda prohibida es la delegación impropia, que en síntesis, importaba aumentar la orbita de facultades de que ya
goza el órgano delegado.
7. Gobiernos de Facto: el constitucionalismo liberal, teñido de racionalismo, aspiraba a que una vez dictada una
constitución con los requisitos técnicos exigidos, la vida institucional de un estado debía desarrollarse normalmente,
adecuándose a las previsiones de la norma fundamental. Sin embargo, fue posible comprobar que en la practica, se
suscitaban casos en que la realidad no era coherente con la norma escrita, provocándose asi un periodo de
discontinuidad constitucional. Tipicos ejemplos de aquellas situaciones, tanto en America Latina como en nuestro
país, son las provocadas por “revoluciones” o “golpes de estado”, a traves de los cuales accedían al poder gobiernos
de facto.
Sin embargo, la ruptura de la continuidad constitucional se produce en el orden de normas de la constitución formal,
pero no se produce en el orden de las conductas, cuya continuidad jamás se interrumpe, es decir, los hechos que
provocan la ruptura suceden en el orden de las conductas, en tanto la ruptura se refleja en el orden normativo.
a. Gobierno de derecho: aquel en que se llega al poder por el procedimiento previsto en la CN, con
legitimidad de origen
b. Gobierno de hecho: el que accede al poder al margen de la CN, por acontecimientos como revoluciones o
golpes de estado. El gobernante de facto tiene un titulo o una investidura irregulares o viciados,
precisamente por carecer de legitimidad de origen
i. Doctrina de facto: es un principio de derecho que:
1. Justifica el reconocimiento de gobiernos que han usurpado la autoridad soberana del
estado y se afirman por la fuerza y las armas contra el gobierno legitimo
2. Reconoce también a entes públicos o privados que ejercen abiertamente bajo la
apariencia de legitimidad los poderes y funciones de entes regularmente creados
3. Confiere validez a los actos oficiales de personas que bajo la apariencia de derecho
ejercen un cargo de existencia legal, siempre que sea en beneficio del publico y no para
su propia ventaja personal. Los principios de esta doctrina son aplicables a toda clase de
funcionarios públicos.
La ley 23.062 llamada de “Reparación Histórica” constituye un firme precedente que
exterioriza la necesidad de poner limites, corregir excesos y depurar mucho de lo que
había dentro de una doctrina de facto que alcanzo caracteres exorbitantes. Esta ley
consagra la doctrina de que producida la ruptura constitucional por golpe de estado, no
tienen validez jurídica las normas, los actos, los procesos judiciales y las sentencias que
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implican juzgamiento o imposición de sanciones a las autoridades constitucionales
destituidas. Esto fue receptado en el art. 36 de la reforma de 1994.
8. Confederación y Federalismo:
a. Confederación: es una unión de estados que se mueve en el ámbito del derecho internacional y que
presenta estos matices:
i. Tiene como base jurídica un pacto que respeta la soberanía de los estados que la integran
ii. El poder confederado carece de poder directo sobre los individuos de cada uno de los estados y su
“imperium” se ejerce inmediatamente sobre estos
iii. Los estados confederados tienen esencialmente los derechos de “nulificacion” y “secesión”, es
decir, la potestad en el primer caso, de apreciar la conveniencia de los actos y disposiciones del
poder confederado, negándose incluso a su aplicación dentro de su territorio, y en el segundo, la
facultad para separarse en cualquier momento de la unión confederal.
b. Federación o estado federal: es una forma propia del derecho político y del derecho constitucional cuyos
rasgos típicos son los siguientes:
i. Tiene como origen una constitución, cuya parte orgánica trae la distribución de las competencias
entre el gobierno central y los gobiernos locales, preservando el armónico desenvolvimiento de
ambas corporaciones.
ii. Ejerce un poder directo sobre los individuos que componen su población.
iii. Los estados particulares o locales no son soberanos, sino autónomos, la soberanía pertenece
únicamente al estado federal.
iv. Es indestructible, lo que significa que los estados particulares no tienen facultad de segregarse ni
oponerse a sus decisiones.
9. El Gobierno Federal: La estructura de órganos que nuestro derecho constitucional establece y contiene para ejercer
el poder del estado federal se denomina gobierno federal. La constitución lo individualiza con ese nombre, y lo
institucionaliza en la tríada clásica de “poder legislativo, poder ejecutivo, y poder judicial”. El poder legislativo o
congreso, el poder ejecutivo o presidente de la república, y el poder judicial o Corte Suprema y tribunales inferiores,
componen la clásica tríada del gobierno federal.
La estructura tripartita de órganos y funciones dentro del gobierno federal se reproduce en sus lineamientos básicos
en los gobiernos provinciales.
La constitución federal organiza únicamente al gobierno federal. Los gobiernos provinciales son organizados por las
constituciones provinciales. No obstante, la constitución federal traza algunas pautas: a) la tipología de los gobiernos
provinciales debe ser coherente con la del gobierno federal, conforme lo prescribe el art. 5º; b) la competencia de
los gobiernos provinciales debe tomar en cuenta la distribución efectuada por la constitución federal entre el estado
federal y las provincias; c) los gobernadores de provincia son agentes naturales del gobierno federal para hacer
cumplir la constitución y las leyes del estado federal según lo estipula el art. 128; d) deben respetarse el art. 31 y el
art. 75 inc. 22.
Se ha de tener presente algo importante: los parámetros que, sin perjuicio de la autonomía de las provincias,
contiene para ellas la constitución federal, dan razón de que las normas que ella agrupa bajo el título de “Gobiernos
de Provincia” componen como “título segundo” la “Segunda Parte” del texto constitucional, que se denomina
“Autoridades de la Nación”, y cuyo “título primero” está dedicado al “Gobierno Federal”. Ello significa que los
gobiernos provinciales también son, junto con el gobierno federal, autoridad de nuestro estado.
El gobierno federal reside en la capital federal. Así surge del art. 3º de la constitución.
Sin embargo, hay que aclarar que con respecto al poder judicial algunos de sus órganos —por ej.: jueces federales y
cámaras federales de apelación— residen en territorios de provincias.
La capital se establece —según el art. 3º de la constitución— en el lugar que determina el congreso mediante una
ley especial, previa cesión hecha por una o más legislaturas provinciales del territorio que ha de federalizarse.
La reforma constitucional de 1994 confirió a la ciudad de Buenos Aires un marco de autonomía que se delinea en el
art. 129. Por eso, mientras dicha ciudad siga siendo capital federal, el art. 129 dispone que una ley del congreso ha
de garantizar que la autonomía su-perpuesta a la capitalidad no afecte los intereses del estado federal.
10. Autonomía de las Provincias: La doctrina constitucional declara a las provincias como las unidades políticas, como
los estados miembros del estafo federal, “las provincias son las unidades orgánicas e indestructibles, con capacidad
absoluta para gobernarse según las formas establecidas por si mismas dentro de las condiciones fundamentales
determinadas en la Constitución Federal (art. 5to y 123) y con todo el poder que no han delegado al gobierno de la
Nación (art 121)”.
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a. Según Bidart Campos son históricamente preexistentes al estado federal, las 14 provincias que existían a la
fecha de ejercerse el poder constituyente originario, porque nuestro estado federal puede crecer por
adición, lo que significa que si ninguna provincia puede segregarse, pueden incorporarse otras nuevas.
b. Como otra muestra de su autonomía, las provincias ejercitan poder constituyente (llamado de segundo
grado) al dictar su propia constitución, elegir sus propios legisladores y demás funcionarios, sin intervención
del gobierno federal.
c. Aparte, deben asegurar su administración de justicia, la educación primaria y la autonomía municipal,
reglando su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero
d. Por ultimo, al constituir una “unión indestructible de estados indestructibles”, nunca puede estar
autorizada la abolición de la federación o estado federal.
El mismo Bidart Campos sostiene que son 3 las relaciones vertebrales que presenta la estructura
constitucional típica de nuestra federación:
i. La relación de subordinación que consiste en el equilibrio del principio de unidad con el de
pluralidad y que tiende a proporcionar armonía mediante la subordinación de los ordenamientos
juridico políticos locales al ordenamiento federal y que se expresa en la llamada supremacía
federal. La CN consagra el principio de subordinación en el articulo 5to al establecer un conjunto
de condiciones constitutivas de la llamada “clausula de garantía”
Asimismo el art. 31, expresa que el “ordenamiento federal” tiene preeminencia sobre los
ordenamientos locales y que las provincias están obligadas a conformarse a la ley suprema de la
nación “no obstante cualquier disposición en contrario que contengan las leyes o constituciones
provinciales”. Lo que se subordina es el orden jurídico provincial al orden jurídico federal
ii. La relación de participación se exterioriza en cuanto las provincias pueden colaborar en la
instrumentación de decisiones del gobierno federal, rol que bien puede canalizarse a través del
senado compuesto de acuerdo con el actual articulo 54 por 3 senadores por cada provincia.
iii. La relación de coordinación se refiere a las competencias especificas del estado federal y de las
provincias, mediante la cual se efectúa la distribución de esas competencias para determinar el
ámbito al cual pertenecen.
A traves de la jurisprudencia de la Corte Suprema, es posible fijar la interpretación acerca de la
disposición contenida en el actual art. 131 relativo al poder de las provincias:
1. Las provincias, que son preexistentes a la Nación, conservan todos los poderes que tenían
antes, a excepción de que en la propia constitución exista alguna norma expresa que
prohíba su ejercicio
2. En tanto los poderes de las provincias son originarios e indefinidos, los delegados a la
Nación son definidos y expresos
3. Los actos provinciales no puede ser invalidados sino cuando la constituciones concede al
gobierno federal un poder exclusivo en términos expresos, ya que el ejercicio de idénticos
poderes ha sido prohibido a las provincias.
e. Análisis del articulo 5 de la CN: “Cada provincia dictara para sí una Constitución bajo el sistema
representativo republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de las Constitución
Nacional; y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal y la educación primaria. Bajo
estas condiciones el Gobierno Federal, garante a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones.
En el encuadramiento establecido, se cumple la relación de subordinación que es propia de la estructura
del estado federal. El derecho judicial de la Corte ha explicado que esa relación presupone el deber de la
Nacion e practicar con las provincias, un “federalismo lealmente aplicado”, cumpliendo con obligaciones
activas hacia ellas, amparándolas si se ha corrompido la forma republicana
i. La expresión cada provincia dictará para si una Constitucion bajo el sistema representativo
republicano, significa que las estructuras provinciales deben responder a los presupuestos de la
forma republicana de gobierno. Y siendo las provincias entidades autónomas integrantes de
nuestro Estado federal, seria inadmisible que establecieran un sistema que estuviera en pugna con
el régimen representativo y republicano consagrado por la CN que es ley suprema.
ii. La exigencia de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitucion Nacional
implica asegurar la homogeneidad institucional de trascendental importancia en nuestro caso, ya
que ha evitado situaciones graves como la de esclavitud suscitada en [Link]. por falta de una
norma semejante. Ello no significa que las constituciones provinciales deban ser copia literal de la
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ley fundamental. Dentro del molde jurídico de esta tiene que reflejar sus peculiaridades políticas,
geográficas, demográficas, económicas, etc., al sancionar las normas constitucionales.
iii. Que asegure su administración de justician quiere decir que en cada provincia debe existir una
justicia organizada según sus condiciones políticas y sociales con los tribunales que se consideren
necesarios, con los fueron y con el numero y la especificación de juzgados, que se crea
conveniente. Estos ejercen su competencia en todos los casos que surgen en el ámbito local, con
excepción de los sometidos a jurisdicción federal por razón de la materia, de personas o de lugar
(art. 116 y 117)
iv. “el régimen municipal” organizado de acuerdo con el art. 123: “asegurando la autonomía
municipal y reglando su alcance en el orden institucional, político, administrativo, económico y
financiero”. La CN considera al municipio como la forma de descentralización menor o mas
pequeña, que se organiza para atender las necesidades locales y alcanzar un fin de interes general,
comprensivo del bienestar común de todos los que lo integran. El municipio es asi la primera
comunidad democrática y autónoma, con facultades para regular por si misma las cuestiones
propias de su competencia. Le sigue la provincia, imponiendo asi la necesidad de asegurar su
autonomía, reglando su alcance y contenido, también que ella tenga su correspondiente
funcionalidad practica.
v. “educación primaria” obligación que concreta la aspiración el preámbulo de promover el
bienestar general. Originariamente la nación ejercito esta facultad e concurrencia con las
provincias y quienes en la actualidad la ejercen de modo exclusivo, con el apoyo económico de
aquella. Por otra parte se advierte una orientación descentralizadora de transferir a los municipios
esa misma educación.
11. Poderes de la Nación y de las Provincias: se sistematizan de la siguiente forma:
a. Competencias exclusivas del estado federal:
Entre las competencias exclusivas del gobierno federal podemos citar enunciativamente: intervención
federal; declaración del estado de sitio; relaciones internacionales; dictar los códigos de fondo o de derecho
común y las leyes federales o especiales, etc. En general, y como principio, la casi totalidad de
competencias asignadas a los órganos de gobierno federal por la constitución pueden considerarse
exclusivas del estado federal.
Paralelamente a estas competencias exclusivas, hallamos en los arts. 126 y 127 las que están prohibidas a
las provincias.
Debemos dejar aclarado que las competencias exclusivas del estado federal no requieren estar taxativa ni
expresamente establecidas a su favor en la constitución, porque las hay implícitas. Dentro de estas
competencias implícitas, hay un tipo especialmente contemplado por la constitución que es el de los
llamados “poderes implícitos del congreso”, reconocidos en el art. 75 inc. 32.
b. Competencias exclusivas de las provincias:
Entre las competencias exclusivas de las provincias, cabe incluir: dictar la constitución provincial, establecer
impuestos directos, dictar sus leyes procesales, asegurar su régimen municipal y su educación primaria, etc.
Esta masa de competencias se encuentra latente en la reserva del art. 121, y en la autonomía consagrada
por los arts. 122 y 123, con el añadido del nuevo art. 124.
Como principio, las competencias exclusivas de las provincias se reputan prohibidas al estado federal.
Las competencias exclusivas de las provincias se desdoblan en: b‟) las no delegadas al gobierno federal;
b‟‟) las expresamente reservadas por pactos especiales.
c. Competencias concurrentes:
Entre las competencias concurrentes, o sea, las que pertenecen en común al estado federal y a las
provincias, se hallan: los im-puestos indirectos internos, y las que surgen del art. 125 concordado con el 75
inc. 18, más las del art. 41 y el art. 75 inc. 17.
d. Competencias excepcionales del estado federal y de las provincias:
Hay competencias excepcionales del estado federal, es decir, las que en principio y habitualmente son
provinciales, pero alguna vez y con determinados recaudos entran en la órbita federal. Así, el
establecimiento de impuestos directos por el congreso, cuando la defensa, seguridad común y bien general
lo exigen, y por tiempo determinado (art. 75 inc. 2º).
Hay competencias excepcionales de las provincias en iguales condiciones. Así, dictar los códigos de fondo o
de derecho común hasta tanto los dicte el congreso (art. 126), y armar buques de guerra o levantar
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ejércitos en caso de invasión exterior o de un peligro tan inminente que no admita dilación, dando luego
cuenta al gobierno federal (art. 126).
e. Competencias compartidas por el estado federal y las provincias:
Hay también facultades compartidas por el estado federal y las provincias, que no deben confundirse con
las “concurrentes”, porque las “compartidas” reclaman para su ejercicio una doble decisión integratoria:
del estado federal y de cada provincia participante (una o varias). Por ej.: la fijación de la capital federal, la
creación de nuevas provincias (arts. 3º y 13), etcétera.
En el derecho constitucional material se ha observado una marcada inflación de las competencias
federales, a veces en desmedro del reparto que efectúa la constitución formal. Hay pues, en este punto,
una mutación que, cuando implica violarla, es inconstitucional.
Las provincias son las unidades o estado miembro que componen nuestra federación, y las existentes en 1853, son
anteriores al estado federal. De su condición de entidades políticas preexistentes a la organización constitucional surge la
indestructibilidad de aquellas, que no pueden ser suprimidas ni puede ser alterado su territorio sin el consentimiento de sus
respectivas legislaturas. Nuestra CN crea el poder federal o nacional y le otorga soberanía, mientras que a las provincias las
convierte en entidades autónomas e iguales integrantes de la Republica, no son pues divisiones administrativas como ocurre
con el Estado Unitario. La autonomía de las provincias se traducen en:
Autonomía institucional: capacidad de darse propias instituciones mediante normas que emanan únicamente del
poder provincial
Autonomía política: facultad de elegir las propias autoridades y conservar todo el poder no delegado al Estado.
Las provincias, como entidades preexistentes a la ley suprema, constituyeron el Estado Federal para lo cual renunciaron a su
soberanía, delegando una porción definida de sus poderes. Pero siguieron existiendo como entidades políticas autónomas,
reservándose el remanente de dichos poderes como integrantes del Estado federal.