Me llamo Ryūichi Matsumoto del Clan Hitotsuyanagi de la prefectura de Shinjuku,
descendientes del emperador Shirakawa de la Era Heian.
Me crie en Tian-Xian en la provincia de Tian-Wa muy lejos de todos los lugares, pero bueno
era agradable, me crie con mi Madre, ella era una gran Shinobi de la Emperatriz.
Ya desde pequeñito entrenaba duramente cada dia para poder acceder al Templo del
Dragon Azul, poco a poco iba aprendiendo los entresijos de la lucha cuerpo a cuerpo, mi madre
era una fantastica Shinobi, descendiente del mismisimo Hatori Hanzo, De la guardia personal
de la emperatriz y una mejor Sensei, un dia enfermo y rapidamente su salud fue en declive y a
las pocas semanas ya no podia ni moverse, al mes murio y me quede solo con apenas 12
años, por suerte no me derrumbe y segui entrenando segun las enseñanzas de mi madre,
pasaron muchos meses y me entere que mi madre habia sido envenenada por un clan vecino,
estalle en colera, me fui hacia sus tierras, me adentre en la camara real, mierda estaba bien
protegida, guardias, tenia que acabar con ellos, Empecé a seguir sus pautas de guardias hasta
encontrar el punto idoneo donde acabar con ellos, al primero lo colgue de una gargola del salon
del trono, dejandolo consciente que pudiera gritar pero que sus compañeros no llegaran a
bajarlo, asi les minaba la moral, baje de las alturas y me escondi en las rejillas de ventilacion
del suelo, espere inmovil hasta que uno solo estaba a mi alcance y nadie me veria, asi elimine
a otro, segui a uno de ellos en sigilo y cuando se despisto y estuvo solo en las sombras, le tape
la boca y le hundi la Daga en el pecho clavandola lo justo en su corazon, y le dige) La noche
mas oscura ha caido sobre vosotros, soy la sombra a la que todos temeis, soy vuestro verdugo,
soy el espiritu de la venganza, soy vuestra muerte, tuve suerte y su voluntad era debil, estaba
tan nervioso por las muertes de sus compañeros y tan asustado por la Daga en el corazon que
me creyo, y acabo catatonico en una esquina aterrado repitiendo mis palabras, Ante el percal
los demas guardias huyeron pero no me podia confiar, ya no mas trucos ya no mas sombras ya
solo quedaba el ataque directo, sali de mi escondite envuelta en una capa de humo, me lance
contra ese cabron y aplique todas las enseñanzas que habia recibido, reclame sus tierras, pero
el Shogun me las nego a cambio de no aplicarme la pena de muerte, me llevo al Templo del
Dragon Azul, por fin lo habia conseguido me habian admitido en el templo, Habia vengado a mi
madre
Cuando acabe mi entrenamiento fui a ver al Shogun para darle las gracias por haberme
dado esta oportunidad, y por fin me Otorgo la libertad.
Empece a viajar al Oeste hacia tierras desconocidas, pasaba sin destacar mucho, hasta
que un dia encontre a unos esclavistas con unas caravanas llenas de niños, los segui hasta su
campamento, cuando llego la noche, consegui sacar a los esclavos de alli, niños y adultos,
mientras flechas volaban al heno, a las tiendas de tela y prendian fuego, la distraccion perfecta,
pudieron huir, segui hacia el Oeste sabia de las enseñanzas de los samurais, pues adepte el rol
de Un Ronin, de heroe errante, Cada dia era un pueblo diferente un problema diferente, para
eso me habian criado y enseñado ayudar a los necesitados, al final me canse de viajar tanto y
me asente en una zona donde la gente del pueblo no sabia quien, pero alguien les ayudaba
con sus problemas con los bandidos, caravanas de comerciantes que eran protegidas desde lo
profundo del bosque, vivo en una cueva llena de trampas y caminos, para que nadie sepa
donde vivo ni como llegar a mi santuario, despues de varios años fue conociendo a varias
personas con las que empezo a viajar hasta convertirse en un grupo de aventureros.
Me enseñaron que lo mas importante era que mi cuerpo y mi mente son mis templos
sagrados mis bastiones inexpugnables
Cada dia salgo a correr entreno fisica y mentalmente mi meta es ser el mejor Shinobi
de la emperatriz.
Mi personalidad, soy autoritario soy recto, aunque alegre. Soy firme en mis
convicciones, Tengo una percepcion de la vida muy diferente a la de los demas, el honor, la
palabra, las promesas, son lo mas importante, soy disciplinado y no suelo dar mi palabra ya
que he de cumplirla, el codigo del Bushido es lo que mueve mi vida.