CELULAS PLASMATICAS
Las células plasmáticas son células especializadas en la síntesis y secreción de
anticuerpos también conocidos como inmunoglobulinas que son proteínas clave en la
defensa del cuerpo contra patógenos. Estas células pueden producir grandes
cantidades de anticuerpos de alta especificidad y afinidad, lo que las convierte en un
componente crucial del sistema inmunológico
Además de su papel en la respuesta inmune adaptativa, se ha observado que las
células plasmáticas también desempeñan un papel en la regulación de la respuesta
inmune, la presentación de antigenos y la formación de memoria inmunológica. Su
distribución en diferentes tejidos linfoides y mucosas sugiere su importancia en la
vigilancia inmunológica tanto a nivel sistemico como en las superficies mucosas
expuestas a microorganismos invasores.
El receptor para el antígeno de las células B (BCR) les permite reconocer y responder a
los antígenos, iniciando un programa de proliferación y diferenciación en células B
plasmáticas secretoras de inmunoglobulinas o anticuerpos, que son formas secretadas
del BCR que neutralizan al pató[Link] BCR también permite que las células B memoria
sean reactivadas por el antígeno en las respuestas inmunes secundarias o de recuerdo.
Las células B integran la información recibida a través del BCR, con la de otros
correceptores y receptores de coestimuladores e inhibidores, para producir respuestas
celulares de distintos tipos, que incluyen la eliminación, activación, proliferación y
diferenciación celular.
En resumen, las células plasmáticas son fundamentales para la protección y el
mantenimiento de la homeostasis inmunológica del organismo.
Celulas plasmáticas y artritis reumatoide
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica que causa la
destrucción progresiva de las articulaciones diartrodiales que produce invalidez y
acorta la expectativa de vida de los pacientes, al interferir con las funciones de órganos
vitales
El factor reumatoide es el autoanticuerpo más antiguo y mejor estudiado en la historia
de la autoinmunidad. Existen pruebas clínicas que apoyan su participación en la
enfermedad, así como su asociación con las manifestaciones extraarticulares o con la
gravedad de la enfermedad.
Además de la síntesis de anticuerpos, las células B han mostrado funciones de células
presentadoras de antígeno a las células T, con la ventaja sobre otras células
presentadoras de que su receptor (inmunoglobulinas [Ig] de superficie) les confiere
una alta afinidad por los antígenos presentados.
Basadas en diversos datos experimentales, se han formulado tres hipótesis sobre
el potencial papel de las células B en la AR :
a) Las células B regulan la función de las células T, fundamentalmente CD4+, al
actuar como la principal célula presentadora de antígeno induciendo su
activación y la producción de factores proinflamatorios
b) La generación de autoanticuerpos por las células B favorece la formación
de inmunocomplejos, que a través de la unión a los receptores Fc y la
activación del complemento activan la producción de factores
proinflamatorios por los macrófagos
c) Las células B del infiltrado producen directamente factores solubles, algunos
con capacidad proinflamatoria (citocinas) y otros capaces de remodelar
directamente la matriz extracelular como las MMP
Cuál de estas hipótesis es la más relevante o si existe otros mecanismos aún no
conocidos todavía no se ha determinado