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Semana Santa: Tradiciones en Rionegro

La Semana Santa en Rionegro se celebra con procesiones solemnes donde los cofrades desfilan portando símbolos religiosos. La Semana Santa tiene su origen en las tradiciones judías y cristianas tempranas. En Rionegro, las tradiciones de Semana Santa se han mantenido desde la época colonial y son una parte importante de la cultura e identidad local.
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Semana Santa: Tradiciones en Rionegro

La Semana Santa en Rionegro se celebra con procesiones solemnes donde los cofrades desfilan portando símbolos religiosos. La Semana Santa tiene su origen en las tradiciones judías y cristianas tempranas. En Rionegro, las tradiciones de Semana Santa se han mantenido desde la época colonial y son una parte importante de la cultura e identidad local.
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SEMANA SANTA EN RIONEGRO

Por: Carlos Andrés Zuluaga Marín

La procesión, en un ambiente festivo pero solemne, avanza; los cofrades desfilan entre la
multitud de espectadores, portando cañas, ramas y flores que también engalanan
balcones, puertas y arcos. Es el primer día de varias jornadas de celebraciones. Pasión,
muerte y resurrección en las que se ayunará. Se portarán las imágenes del dios y de su
madre, se llorará por su muerte y se cantará. Algunos fieles flagelarán las carnes y
muchos andarán descalzos en penitencia. Se desatarán las emociones. Las procesiones
se detendrán bajo balcones desde donde fieles emocionados cantan, mientras lágrimas
brotarán de sus ojos. Finalmente, llegará el gozo con la resurrección del dios.
La Semana Santa, también llamada Semana Mayor, es la más grande expresión de la
devoción cristiana en el mundo. Su origen se remonta a los tiempos de la Pascua del
pueblo de Israel, “Pésaj” (en hebreo “salto”), celebración anual de los días
conmemorativos al éxodo del pueblo escogido por Jehová, desde Egipto hasta la Tierra
Prometida. A partir del siglo II d.C., se organizó la Semana Santa como la conmemoración
del triduo sagrado: la pasión, muerte y resurrección del Señor. Es así como el nuevo
calendario litúrgico creado por los romanos instituyó el culto, basándose en el plenilunio
que se presenta entre marzo y abril, ya que la luz de la luna fue la que sirvió para guiar al
pueblo judío en el momento de su peregrinación.
El origen del culto a la Semana Santa como lo conocemos hoy tiene inicio en el instante
en que la contemplación de Jesús se centró más en el hombre y no únicamente en su
divinidad. Se suele situar a San Francisco de Asís, quien inició este acercamiento al
“Jesús Humano”. Posteriormente, con el surgimiento de las cofradías y hermandades
católicas en el primer cuarto del siglo XVI, se comenzaron a configurar los rituales que
hoy conocemos. Sin embargo, eran ritos con tendencias a ser lutos rigurosos donde no
existía la celebración de la Resurrección que conocemos actualmente. “El triunfo de Cristo
sobre la Cruz”.
Desde la Conquista Española al Nuevo Mundo, la Semana Mayor estuvo presente en el
acervo de sus habitantes. Durante la colonia, el rito se fue complementando y
enriqueciendo con la llegada de nuevas órdenes religiosas, trayendo consigo imágenes
provenientes de España y Quito, representando diferentes pasajes de la Pasión de Cristo.
El poblado del Valle del Señor San Nicolás el Magno de Rionegro, Llanogrande y
Vilachuaga, nombre oficial que poseía este territorio en gran parte del periodo de dominio
ibérico, estaba constituido por grandes haciendas y resguardos indígenas. En el entorno
sociocultural desarrollado al interior de estos sitios, se implementaron rituales religiosos
que provenían de sus creencias católicas originarias. Cada uno de estos pequeños
poblados poseía una pequeña capilla en la que se veneraba a un determinado santo o
advocación Mariana.
Con el nacimiento de la parroquia de San Nicolás en el siglo XVII y la conformación de
Ciudad a mediados del siglo XVIII, la Semana Santa tomó mucha influencia en la vida
eclesiástica de Rionegro; la mayoría de las costumbres y rituales que hoy observamos
siguen latentes actualmente. En procesiones y ceremonias celebradas, los habitantes se
vestían con los mejores trajes y prendas que pudieran poseer; de hecho, estos atavíos
solo se utilizaban para esta solemnidad, por tanto, eran vestidos que duraban por
décadas, incluso quedando luego como herencia.
Autoridades civiles y habitantes en general contribuían a que todas las fachadas de las
casas fueran blanqueadas con cal; también abrían sus puertas para que se apreciaran
solares y frondosos jardines. Todos los vecinos se unían para componer calles y puentes.
Cada familia aportaba con la cera (velas), candelabros, adornos florales, y oro en polvo
pagado como diezmo para la importante celebración. Las familias que vivían a más de
tres días de camino eran alojadas en hogares aledaños al centro urbano. La celebración
servía para congregar a toda la comunidad y hacerla partícipe de la caridad y la
misericordia.
A pesar de que algunas de las primitivas tradiciones iban desapareciendo, muchos de los
parroquianos seguían practicando rituales que, con el tiempo, comenzaron a prohibirse.
Por eso mismo, las autoridades civiles se veían en la necesidad de castigar con prisión y
multas para sancionar a las personas que acostumbraban la penitencia de azotes, ya que
aparte del daño a la salud que esto les implicaba, terminaban salpicando de sangre las
paredes y sillas de las iglesias.
Con el tiempo, la Semana Santa se va integrando con manifestaciones culturales que aún
perviven en el pueblo, como lo es la música sacra, la cual tuvo un papel predominante en
el ritual. La llegada de los primeros órganos, armonios y pianos a mediados del siglo XVIII
fue el complemento a los coros. Ya en el siglo XIX, el músico inglés Mr. Edward Gregory
Mac Pherson, con su arribo a la Ciudad, estableció la formación musical en Rionegro
fundando la banda filarmónica, dejando igualmente como legado una gran cantidad de
discípulos, quienes siguieron forjando sus huellas. Es considerado el pilar de la actividad
musical en Antioquia. Una mujer legendaria como fue la multiinstrumentista Ofelia López
Tejada participó durante décadas en la intervención musical de estas celebraciones.

Hoy en día la Semana Santa queda en la mayoría del acervo religioso del pueblo
Ríonegrero. Una ocasión del año donde, aunque muchos no tengan creencia o fe, es útil
para la reflexión y el autoconocimiento.

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