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Introducción al Derecho Constitucional

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C APÍTULO II

EL DERECHO CONSTITUCIONAL

l. QUÉ ES EL DERECH O CO NSTITUCIONAL

E l derecho con stitucio na l es , como antes se señal ó, la principal rama del


de recho público , En cua nto tal, le corresponde primordia lmente el estudio de la
Constituc ión de l Es tado ; y siendo así, en el la encuentran su fundamen to --<:orno
también se dij o- tod as las demás ramas del derecho. Su posición es, pues,
central, de ntro de todo el ordenam iento jurídico-político d e una sociedad or-
ganizada . A la normativi dad de que se ocupa, debe remi tirse necesaria mente
todo el resto de la normativi dad institucion alizada, es dec ir, aq uella que ha sido
formalme nte consagrad a como derecho positivo.
El derecho constituci onal participa, por consigui ente, de todas ]as caracte-
rísticas propias de lo jurídico; aunque, como lo ano ta Xi FRA H ERAS, el derecho
1
es el género, del cual el derecho constituci onal es una de sus e species • Como
consecue ncia de lo anterior, y siguiendo el planteam iento del tratadista espa-
ñol, tenemos que: a) el derecho constituci onal es, como todo derecho,u n punto
de vista sobre /ajusticia , pu~s esta es el principio constituti vo del derecho, al
mismo tiempo que este es l_rrealización de aquella en la vida social; b) el de-
recho es, por naturaleza , WJ..Orden; el derecho cQ_nstituci onal comprend e un
sector de ese orden: el orden jurídico-c onstitucio nal; e) si el derecho estriba
2
fundame ntalment e-como observaBoDENHEIMER - en la creación de restric-
ciones al ejercicio arbitrario e ilimitado del poder por parte de la autoridad o
de ]os particular es, el der~cho constituci onal tiene como misión específica ]a
limitació n de determina dos poderes que correspon den al Estado y a sus órga-
nos derivados o auxiliares ; d) una de las caracterís ticas del derecho es, corno
se ha menciona do, su bilateralidad, es decir, que constituye un orden rector de
las relacione s entre sujetos. El derecho constituci onal, como modalidad
jurídica, posee así mismo esta caracterís tica: rige las rel aciones entre suje-
tos, con la particular idad de que, como parte del derecho público que3es, uno
de esos sujetos es necesaria mente el Estado o alguno de sus órganos •

1
J . X1FRA HERAS, ob. cit., pág. 91.
2 E. BooE~HEIME R, ob. cit., pág. 26.

3 J. XJFRA HERAS, ob. cit., pág. 91.


\
\
23 \
.
EL DERECHO CONSTITUCIONAL

'

Pero, además, en el derecho constitucional, como integrante esencial del


derecho público, concurren todas las características de este. Por ello en prin-
cipio no deben considerarse como normas constitucionales aque11as disposicio-
nes que tutelan intereses secundarios, aunque de manera eventual se refieran
directamente al Estado o a sus entes auxiliares. Empero, como más adelante
habrá de explicarse, se ·suelen encontrar en las constituciones escritas normas
que tutelan este tipo de :intereses, las cuales, al haber sido consagradas formal-
mente como constitucionales, adquieren este carácter dentro del ordenamiento
jurídico, Jo cual no .deja de producir traumatismos en el interior de este.
Pero, por otra parte, no obstante participar el derecho constitucional de
todas las notas características de lo jurídico, debe admitirse que esta rama del
derecho está también impregnada de contenido politico, por la incidencia di-
recta que su normati vi dad tiene sobre el conjunto de la sociedad organizada;
al fin de cuentas, el objeto primordial de una Constitución -sobre ]a cual se
cent~a su estu?io-, no es otro que el de organizar p·o líticamente a una de-
terminada sociedad . Esto significa no solo consagrar las instituciones que 1a
han de gobernar, sino también adoptar el régimen político que la ha de regir y
sentar las pautas de comportamiento que políticamente deberán observar go-
bernantes y gobernados. Así, puede decirse que si bien es cierto la normati vi dad
constitucional es por esencia jurídica, sus efectos son -también por esencia-
políticos .
De todo lo anterior se deduce que el derecho constitucional es derecho
público fundamental, en el exacto sentido de esta expresión.

1.1 El derecho constitucional es derecho público fundamental


El derecho constitucional se ocupa, pues, directamente de la organización
y funcionamiento del Estado, de la estructuración jurídica de sus órganos en
sus aspectos fundamentales y del establecimiento de las bases de la es true-tura
política. Siendo ello así, se configura como derecho público fundamental 4 • Sus
normas constituyen un orden en el que --dice SANCHEZ AGESTA- reposa la
armonía y vida del grupo, porque establece un equilibrio entre sus elementos, y
en el que todas las demás disciplinas jurídicas centran su punto de apoyo 5 •
El orden jurídico constitucional -como señala este autor- contiene no
solo la orgánización de los poderes públicos o de las instituciones de gobierno,
sino todos los principios que regulan la posición del individuo, de la familia,
de la sociedad y, en general, de todos los elementos qúe definen un orden de
vida en razón del bien conuín. Pero únicamente con este cankter de principios
del orden, da cimientos· cuyo desarrollo corresponde ya a otras ramas del de-
recho6; es por esta razón, que se le considera como rama fundamental de dere-
cho público.
4
Ibídem, pág. 95.
s Ibídem, pág. 96.
6 Ídem, pág. 95.
24 EL DERE CHO CONS TITUC IONA L EN LA CIENC
IA DEL DER ECHO li
icul anne nte a aque llas
Con rela ción a las dem ás disc iplin as juríd icas , part f
ico, el dere cho cons tituc iona l
encu adra das de ntro del cam po del dere cho públ i
HER AS, dem uest ra más que
ocup a ~na posi ción :ent ral y, c_omo expresaXIFRA
agru par, en coor dina dora sín-
cual quie ra otra la umd ad esen cial del dere cho al
acio nes del orde nam ient o
tesis , los fund ame ntos bási cos de toda s las man ifest
cipio de lega lida d -nu llum
juríd ico esta tal. Así en el dere cho pena l el prin
a un post ulad o del Esta do de
crim en, 11ulla poe na sine prae via leg e- espe cific
Lo mism o ocun-e en el de-
dere cho, cuyo s fund ame ntos son cons tituc iona les.
proc esad os, o en el dere cho
rech o proc esal con las gara ntía s juríd icas de los
raci ón púb lica y otro s prin -
adm inis trati vo, en el cual las base s de la adm inist
dere cho tribu tario , que se rige
cipi os está n inse rtos en la Con stitu ción , o en-el
por el prin cipi o de ,za taxation with out represen
ta/ion, cons agra do cons titu-
cho cons tituc iona l se exti ende
cion alm ente . Pero esa posi ción cent ral del dere
sus non nas debe n apoy arse ,
tam bién al cam po del der~ cho priv ado, por cuan to
en la Con stitu ción .
en últim a inst anci a, en prec epto s cons agra dos
com o la ram a del dere-
El dere cho cons tituc iona l pued e defin irse, pues ,
ro del mar co de la Cons-
cho púb lico que estu dia la estructura del Estado dent
del Esta do, la organizacióJZ
tituc ión, la situ ació n del individuo frente al pod er
ame ntal es y las insti tucio -
y func iona mie nto de ese pod er en sus aspectos fund
estatal.
nes polí tica s que cons tituy en el soporte de la vida
o de la mate ria, así:
De la ante rior defi nició n se desp rend e el cont enid
stitu ción . Esta ram a
- La estr uctu ra del Estado en el marco de la Con
una Con stitu ción , bajo cual -
del dere cho supo ne, para emp ezar , el que exis ta
expl icar án. La estru ctur a del
quie ra de las mod alid ades que más adel ante se
el [Link] -la pob laci ón-,
Esta do, en sus dive rsos com pone ntes , cuales son,
polí tico , -el pod er públ ico
el físic o o mat eria l - el terr itor io- y el juríd ico-
aspe ctos fund ame ntal es, en
o pod er sob era no- bis debe esta r desc rito, en sus
6
ocup arse de defi nir, por
la Con stitu ción del Esta do. Es así com o esta debe
qué dere chos y debe res tiene n
ejem plo, quié nes son naci onal es y extr anje ros,
, quié nes son ciud adan os,
esto s y aque llos , cóm o se adqu iere la naci onal idad
ivo a la orga niza ción terri-
etc. De igua l man era, debe ella dete rmin ar lo relat
o la fede ral, o una mixt a;
toria l segú n se adop te la form a de Esta do unit aria,
ncia s entr e los ente s terri to-
así mis mo lo rela tivo a la distr ibuc ión de com pete
Es deci r, la Con stitu ci~n no
riale s y la orga niza ción adm inist rativ a de esto s.
de los elem ento s menc1on a-
solo deb e ocup arse de la orga niza ción del terce ro
hace rlo de los dos prin1e-
dos, es deci r el pod er públ ico, sino que tamb ién debe
ros, en sus aspe ctos esen ciale s. .
del Esta do. De part icula r
. - La situ ació n del individuo fren te al pod er
iona l y el cont enid o de una
imp orta ncia para el estu dio del dere cho cons tituc
o-au torid ad. Es por ello que
Con stitu ción , es lo atin ente a la rel ació n indi vidu
chos fund ame ntal es, tanto
las cons tituc ione s cons agra n un catá logo de dere

6 his V. i11fra, Parte primera, cap. II.


individuales como colectivos, y 1a forma de hacerlos efectívosr es decír, de
garantizarlos y protegerlos por parte qe ·10s gobernantes. De ahí que, de la for-
ma como esos derechos estén consagrados y garantizados en el marco de u_na
Carta Política, dependerá ]a situación del individuo, y en general de la socie-
dad ci vi I, frente a) poder que Ja rige.
- La organización y funcionamiento del poder en sus aspectos funda-
mentales. La llamada pahe orgánica de una Constitución, es decir aquella que
se ocupa de la organización y el funcionamiento del poder, es también tema
sustancial del derecho constitucional , por cuanto de ella dependerá la clase de
régimen político que impere en una sociedad. Esta parte se refiere, en con-
creto, a] tercero de los elementos antes mencionados, al cual se le da particular
relevancia por cuanto [Link] lo correspondiente al ejercicio del poder por
parte de los gobernantes: Esta parte se ocupa así del sistema de gobierno, de
la organización y funcionamiento de las ramas del poder, y del funcionamien-
to de los órganos titulares de ellas, de su modo de integración, atribuciones,
período, limitaciones·, etc.
- las instiwciones políticas que constituyen el soporte de la vida esta-
tal. El tema de las instituciones políticas, que son todas aquellas que dan vida
e impulso al Estado, y que sobrepasa el mero examen esquemático de los ti tu-
lares del poder, es también objeto del moderno estudio del derecho constitu-
cional. Por instituciones políticas debe entenderse, pues, no solo los titulares
de las ramas del poder y demás órganos autónomos que puedan estar previstos
en las constituciones, síno también otras entidades u organismos que juegan
papel protagónico en la vida del Estado. Es así, por ejemplo, corno los sistemas
electorales, las fuerzas armadas institucionales, en ciertos casos ]as iglesias y,
como se ha admitido en muchas de, las constituciones contemporáneas, los
partidos tienen también el carácter de instituciones políticas y por·ello deben
ser estudiados por esta rama del derecho público. ·
· El tratadista español PABLO LucAs VERDú por su parte, define el derecho
constitucional como "la rama del derecho público interno que estudia las nor-
mas e instituciones relativas a la organización y ejercicio del poder del Estado
y a los derechos y libertades básicos del individuo y de sus grupos en una
cstrnctura socia1" 7•

2. ÜBJETO DEL DERECHO CONSTJTUCIONAL

El profesor ANDRÉ HAURrou define el objeto del derecho constitucional,


como "el en_cuadramiento jurídico de los fenómenos políticos"8, encuadramien-
1

7 Luc,,s VERDú, Curso de derecho político, vol. I, 2ª ed., Madrid, Edic. Tecnos, 1976,
PABLO
pág . 355. . .
* ANDRÉ HAURIOU, Derecho co11stit11cional e instituciones políticas, Barcelona, Ediciones
Ariel, 1971, pág. 17.
..,.
26 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA CIEN
CIA DEL DERECHO

. , dentro del marco de una eons t't


to que ,se realiza, agregamos nosotros ·,
1 uc10n.
lr
.

t .
,_

Esta formula, bastante certera exige, para ser bien comprendi'd 1 1·


·, d d · , . a, a exp 1ca-
c10n e os .cuestiones:
. ,d. qued son los fenómenos políticos y en qué co ns1see
· t 1
d
encua ran1tento 1un 1co e estos fenómenos.
El término político es, como anota HAURIOU, de difícil definición. Pro-
vi~ne de la. pa_Jabra griega polis, que significa ciudad; por consiguiente, su
ongen nos 111d1ca que se trata de relaciones humanas dentro del marco de una
sociedad organizada. La ciudad antigua era, en efecto, pese a su escaso desa-
rrollo material y a la existencia de la institución de la esclavitud , una oroani-
o
zación política que, en cierta forma, prefiguraba el Estado moderno. Pero esta
primera indjcación resulta insuficiente, debido a que en el marco de una socie-
dad organizada también se inscriben otros tipos de relaciones humanas, como
[Link] las de tipo familiar, comercial, social o religioso.
Sin embargo, a diferencia de estos tipos de relaciones, las de carácter po-
lítico no se circunscriben a dos partes -por ejemplo el individuo y la familia
a la cual pertenece, o este y la persona natural o jurídica para la cual labora, o
él Y el sindicato, agremiación, institución cultural o social, o religión a la cual
pertenece-, sino que son de carácter genérico, multilateral, respecto de 1a so-
ciedad a la cual pertenece. Por ello, los llamados fenómenos políticos afectan
al í ndi vi duo como tal, indistintamente de cual sea su relación con otros grupos
de los que confonnan la sociedad. En este caso, tales fenómenos se enmarcan
dentro del amplio contexto del Estado, como conglomerado social, política y
jurídicamente constituido, y por ello tienen incidencia sobre todos los indivi-
duos, sea cual fuere su condición personal o su situación social.
2.1 Los fenómenos polítieo-s
Los fenómenos políticos son todos aquellos hechos que se presentan en
la vida social y que tienen incidencia más o menos directa sobre toda la
comunidad. En ellos siempre está implícita la noción del poder; es la lucha por
el poder público lo que en última instancia los suscita. Pueden abordarse, se-
ñala HAURIOU, a partir de tres planos diferentes: ·
a) El del reconocimiento total del hombre por el hombre: ello significa
que en las relaciones políticas, al contrario de lo que ocurre con otro tipo de
relaciones, el hombre es considerado con la totalidad de sus atributos como ser
humano; no se hace distinción por razones de parentesco, como en las rela-
ciones de familia· o de fortuna como en las relaciones económicas; o de credo,
' 1
como en las espirituales; o de profesión, como en las de trabajo. Se toma al
hombre como tal, y se le reconoce como a un sujeto protagónico de fenóme-
nos políticos.
b) El de la determinación de lo que es bueno para la sociedad: la acti-
vidad política consiste en la búsqueda de lo que es bueno y útil para la socie-
dad. Su finalidad es el logro del bien co1111Jn. Es en los medios para lograr ese

.
l -
.
EL DERECHO CONSTITUCIONAL
27

fin, Yen Ja idea misma que se tiene sobre lo que ese fin :sign~fica, en 1~ que se
apartan las diversas concepciones políticas. Pero lo que suscita los fenomenos
políticos, es siempre esa búsqueda. . ; ..
e) El de las relaciones entre gobernantes y gobernados: la determinación
del bien común no puede ser obra de todos los hombres; ella se confía a una
parte de ellos: los gobernantes. Son ~stos quienes señalan los caminos Y la
manera de lograr aquel objetivo, lo cual desencadena el fenómeno político.
Ahora bien, la organización socia] que es objeto primordial del estudio
del derecho constitucional es el Estado. Tan es así que los fenómenos políticos
que se consideran en este campo son, ante todo, los que·se refieren a él. En la
primera parte estudiaremos en detalle este ente; por ahora, digamos que el
Estado es una sociedad organizada, fijada en un territorio determinado y que
posee la facultad exclusiva de emitir y sancionar reglas de derecho . Es preciso
recordar que el Estado no es la única sociedad en ]a que los hombres se hallan
integrados: existen muchas otras, como las asociaciones de tipo económico,
o religioso, o social, o cultural, o partidista, en las cuales se producen, en menor
escala, los fenómenos que configuran las relaciones políticas, particularmente
las de mando y obediencia.
En todas las sociedades se establece, pues, una distinción entre los que di-
rigen la sociedad-los gobernantes- y quienes son dirigidos -1os goberna-
dos-. Los actos políticos normalmente emanan de los primeros. Ello no
significa que los gobernados no participen activamente en la vida política de
la sociedad, especialmente en los países de sistema democrático, por ejemplo
mediante el ejercicio del sufragio. Pero lo más usual es que sean los gobernan-
tes quienes real icen los actos políticos. Por eso se ha afirmado que los fenóme-
nos políticos son los que se refieren a la conducción de 1os hombres que viven
en sociedad. Esa conducción corresponde a los gobernantes; son ellos quienes
impulsan a los demás hombres a adoptar determinada actitud o a abstenerse de
hacerlo. Se dice que son titulares del poder, fenómeno este que será analizado
más adelante, dentro del ·marco del Estado. Por ahora interesa saber en qué
consiste el encuadramiento jurídico de los fenómenos políticos.
2.2 El encuadramiento jurídico de los fenómenos· políticos
HAURIOU define el d,erecho como el "conjunto de preceptos de conducta
obligatorios, establecidos por los hombres que viven en sociedad y destinados
a hacer reinar el orden y;la justicia en las (elaciones sociales". El tratadista
francés parte de esta deffoición, para demostrar cómo las diversas ramas del
derecho son sistemas de encuadramiento de las relaciones humana·s, para in-
troducir en ellas el orden y ]ajusticia. Así, por ejemplo,;el derecho civil es un
sistema de encuadramiento de los comportamientos humanos en el ámbito de
la familia y de las relaciones patrimoniales, para introducir eri el mismo segu-
ridad, orden, equidad; de la· misma manera el derecho comercial es un siste-
ma de encuadramiento de las actividades de los comerciantes y el derecho la-
28 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA CIENCIA DEL DERECHO

bora_l lo es de las relacion_es ~n~re patronos y trabajadores, siempre buscando


que imperen el orden, la JUSt1cia y la seguridad en todas ellas.
Sin embargo, este fenóm_eno de encuadramiento, que ha tenido lugar de
manera temprana para los fenomenos de relación entre los individuos; ha sido
emprendido también, aunque tardíamente, dice HAURIOU, para ·las manifes-
taciones de la vida política. El encuadramiento jurídico de los fenómenos
políticos no ha sido tarea sencilla, principalmente por tres razones: a) Por la
violencia inherente a las relaciones políticas, que las hace particularmente
difíciles y a menudo incontrolables; no se trata solamente de la violencia física
o material que a menudo acompaña este tipo de fenómenos y que de hecho ha
predominado en .los grandes cambios de las estructuras políticas a lo largo de
la historia, sino también de la violencia moral e intelectual que es caracterís-
tica de la lucha política, aun eri las sociedades más civilizadas; b) porque la
vida política está en constante evolución y sus manifestaciones son frecuen-
temente imprevisibles y cambiantes; c) porque las normas jurídicas -en par-
ticular las del derecho constitucional- obligan a actores particularmente
poderosos, como son los gobernantes, quienes no siempre están dispuestos a
someterse a las normas establecidas y a menudo buscan desconocerlas.
Por estas razones el encuadramiento jurídico de los fenómenos políticos,
a través del derecho constitucional, se ha producido apenas en la época mo-
derna, al contrario de lo sucedido en otros fenómenos como los familiares, los
económicos o los penales, cuyo encuadramiento jurídico se produjo desde las
más antiguas legislaciones.

3. SIGNIFICADO Y ALCANCES DEL DERECHO CONSTITUCIONAL

El significado del derecho constitucional, su sentido más profundo y, por


asídecirlo, su misión, es -de acuerdo con la definición de HAURIOU-, "or-
ganizar, en e1 marco del Estado-Nación, una coexistencia pacífica del poder
y de )a libertad" 9•
El derecho constitllcional aparece ligado, en sus características más pro-
fundas -afinna este autor- a esa contradicción fundamental de la condición
humana de ser, a la vez, indiviqual y colectiva. Por una parte, desde las pri-
meras agrupaciones humanas, el [Link] estado sujeto a vínculos sociales
con los demás hombres, que lo obligan a convivir con ellos en el seno de la so-
ciedad:. así lo demuestran la historia y la prehistoria. Pero, por otra parte, el
destino del hombre se ha considerado como individual. FusTEL DE CouLANGES
en su obra La ·ciudad antigúa, nos ilustra sobre ]a importancia que las más re-
la
motas civilizaciones concedían a sepultura inaividuaJ, como medio de ase-
gurar la conservación de la ide~tidad de la persona el mayor tiempo posible,
considerando la muerte no como una disolución del ser, sino como un mero
9
A. HAUR1ou. ob. cit., pág. 36. ·
29
EL DERECHO CONSTITUCI ONAL

cambio de vida individu~l'º. De igual manera, el conjunto de tradíc_iones reli-


giosas Y filosóficas pertenecie ntes a todas las civilizaci ones, especia_lmente a
la occidenta l, afirman que la salvación del alma es individua l, de la mis~a ~o~-
ma que las institucio nes políticas; sociales,j urídicas, considera n a cada indivi-
duo como centro de responsab ilidad. Así, los hombres tienen el derecho Y el
deber de realizar su propio destino individual , en ]a medida en que su logro no
constituya un obstáculo para el interés colectivo. De tal manera el progreso
material o moral está sometido tanto a la iniciativa y creativida d personale s,
como a la organizac ión política de la sociedad .
De ello surge la necesidad de conciliar los intereses individua les y los co-
Jecti vos, de lograr que coexistan , dentro del seno de la organizac ión social, la
libertad y la autoridad . Este es uno de los problema s fundamen tales que se pre-
sentan a la solución del derecho constituci onal, y, en general, a las demás ra-
mas del derecho. Teniendo en cuenta esta cuestió'n, algunos autores han de-
finido al derecho constituci onal como técnica de la auroridad , en tanto que
otros lo han considera do como técnica de la libertad.
3.1 El derecho constitucional como "técnica de la libertad"
Por jnfluencia del llamado movimien to constituci onalista liberal, que se
originó en Inglaterra a finales del siglo XVII y se extendió por Europa y
América a lo largo del sigloXVIII'ºbis, en el mundo occidenta l se experime ntó
una profunda aspiración al reconocim iento formal, dentro del marco de las
constituc iones, de los derechos y libertades individua les que, hasta entonces,
habían sido desconoc idos o conculcad os por los regímene s absolutist as.
Surgió, entonces, la idea de que el derecho constituci onal debía ocuparse fun-
damental mente de la consagrac ión y de la garantía de esos derechos y liber-
tades, y se lo vio así como "técnica de la libertad". La idea de la Constituc ión
fue concebid a ante todo como la de un "pacto social" en
el cual los asociados
acordaran el recoriocim iento de sus derechos y se obtuviera po~ parte de los
gobernan tes el respeto a ellos. Fue así, entonces, como en las primeras cons-
tituciones escritas del mundo moderno -las de algunas de las antiguas colo-
nias inglesas de Norteamé rica, primero, las francesas de la era revolucio naria,
después y posterior mente las de varias de las nacientes república s hispano-
american as-, se consagraran "decluaci ones de derechos" como punto fun-
damental de las mismas. Es decir, se hacía hincapié en lo que se ha llamado
parte dogmátic a de la Constituc ión . ·
Una vez afianzada esa idea y generaliz ada la consagrac ión de las decla-
raciones de derechos y los catálooos de libertades en las constituc iones-pa r-
ticularme nte en las occident ales~, a lo ]argo del siglo XIX, otras corrientes de
publicista s han hecho énfasis en la furición que para ellas tiene también el

ro Fus1cL DE CouLA.--:GES, la ciudad a, 11igua, Buenos Aires, Edit. Albatros, I 942, pág. 2Z.
•~his V. infra, págs. 41 y 42.
r 30 EL DERECHO CONSTITUCI ONAL EN LA CIE
NCIA DEL DERECHO
i

derecho constituci onal, como igualmente priorita n·a , de or ºamzar


o · ct·
1 1 . . . y is poner
1as r~g ~s para e eJer~1c10 del poder público; es decir, lo han enfocad 0 b · 1
e "tecrnca de la autondad". ªJº e
3.2. El derecho constitucional como "técnica de la autoridad "
. Co~10 antes se dijo, admitida en el constitucionalismo moderno la nece-
sidad de mcorporar en el texto de las constituciones los derechos tanto indivi-
duales como colectivos,.y las libe~ades públi~as y suscorrespondie~tes garantías,
muchos autores han relievado la importancia de que el derecho constitucional
se ocupe, fundamentalmente, de la organización del ejercicio del poder en el
Estado. En otras palabras, lo han considerado como "técnica de la autoridad".
Entre los tratadistas que han enfocado en este sentido el derecho cons'ti-
tucional figura MARCEL PRELOT, quien sostiene que "es el fenómeno de'·la
autoridad pública en sí, lo que en sus aspectos jurídicos constituye el objeto
del derecho constitucional", del cua.l propone la siguiente definición: "ciencia
de las reglas jurídicas, según las cuales se establece, ejerce y transmite el poder
político". En e] mismo sentido se pronuncia GEORGES VEDEL en su Curso de
derecho constituci onal 12 • · .

HAURIOU critica esta concepción del derecho constitucional, afirmando


que ella tiende a hacer creer que el ejercicio de la autoridad puede concebirse
como un fin en sí, que encuentra su justificación en e] solo interés de los go-
bernantes, siendo que se debe mantener la regia de que el ejercicio de la auto-
ridad no encuentra su justificación más que en el interés de los gobernados 13.
3.3. El derecho constitucional es técnica de la libertad y técnica
de la autoridad
Ajuicio deHAURIOU, que nosotros compartimos, ninguno de los enfoques
citados, por muy vigorosos y sugestivos que sean, pueden confirmarse satis-
f ~ctorio, ya que en ambos se omite una parte de la realidad política y jurídica.
Técnica de autoridad en ciertos aspectos, técnica de la libertad en otros, el de-
recho constitucional, concluye el tratadista, es esencialmente la técnica de la
14
conciliac ión de la autoridad y la libertad en el marco del ~stado • .
El hecho cierto es que hoy en día todas las constituciones consagran tanto
lo relativo a derechos y libertades como al ejer~icio del poder público o
autoridad en el Estado, de tal manera que se puede concluir que el derecho
constitucional es, a la vez, técnica de la libertad y técnica de la autoridad.
* lf *
Este esfuerzo de conciliación, este encuadramiento jurídico de los fenó-
menos políticos que atrás describíamos, cuyo resultado es el derecho constitu-

ii MARCEL PRELOT, /11srirurio11s politiqt1es et droit co11stitutio1111el, 4tn1c éd., París, Précis
Dallo·z. 1969, pág. 32. · · .
12 GEORGES VEDEL, Cous de droit cons1irurio1111el et d'institutions politiques, Pans, Les

Cours de Droit, I 961, pág. 8.


13
A. [Link].:RIOL', ob. cit., pág. 40.
1-1 Ibídem, pág. 42. 1
1
~
1
t
31
EL DERECHO CONS TITUC IONAL

. . . · .
c1onal, ha tenido ongen en Occidente. Podn,a ~firrn
. e con HAURIOU, que el
ars ;' a sido adop tado en
derecho constitucional es "un producto de Occidente que h
el mundo entero". \.

4. ÜRIGEN Y DESARROLLO DEL DERECHO CONSTITUC


IONAL
· Ya s.e señaló cómo e1 encu~[Link] jurídico de los fenó
men?s políti-
cos, cuyo resultado es el derecho constitucional, es fenómeno
reciente. En efecto el derecho constitucional como disci relat ivam ente
plina autó nom a Y
sistemática, nace e~trado ya el siglo XIX. Per~ esto no quier
e decir --<:orno
ob~e~va MANU EL ÜARC ÍA: PELA YO-- ni que antes del siglo
ex1st1do en el seno del drdenamiento juddico y de la organ
X_IX ~~ hubi~~an
tzac1on I?ºli uca
norr!1as constitucionales, •ni tampoco que los juristas y trata
distas políticos no
hubieran estudiado esas hormas 15 • ·
·
4.1 El concepto de Constitución en Grecia
Rem ontándonos a sus orf oenes, los tratadistas ubican la cuna del
. .
const1tuc1onal en el Medite:ráo neo oriental, más concretam dere cho
.
ente en Grecia;
posteriormente comenzó .a desenvolverse en Roma. ARISTÓTEL
ES (384 -322 a.
C.) se refiere en una de sus obras a más de un centenar,d
e constituciones de
[Link] griegas de su época o anteriores a ella, lo que demu
estra la exist enci a
Y?, desde entonces, de un con unto apreciable de leyes de tipo
Sm embargo, debe aclararse que de lo que este filósofo se ocup constitucional.
ó fue propiamente
de la organización política de esas polis, antes que qe "constitu
ciones" en sen-
tido moderno. Ello no significa que no existieran por entonces
o
zaciones políticas más vigorosas que las ciudades griegas, con antes, organi-
ci vilizacíones
tan avanzadas como las de estas y dotadas incluso de admi
nistraciones más
perfeccionadas, como fue el caso de Egipto. Pero se trataba de
organizaciones
políticas autocráticas, donde no se planteaba, como en Grec
ia, el conflicto
entre el poder y la libertad. .:
En Grecia se presentaban dos criterios acerca de la Constituc.
ión: uno, el
criterio material, generalmente preconizado por los distin
tos autores de .la
época. El pensamiento griego comprendía la contextura' de
Estado en sus as-
pectos político, económico, social y jurídico y denominaba
a esa unión armó-
nica politela. Consideraban ellos la Constitución, ante todo,
como la organi-
zación básica del Estado, asimilándola al organismo del ser
humano: por ello
se habla de criterio o concepto material, el que en otras épocas
fue 1lamado sus-
tantivo u orgánico. :
ARISTÓTELES, por su ,parte, da algunas definicion .
es de Constitución, en
cierta forma confusas. En La política, por ejemplo, afirma
que "1a Constitu-
ción de un Estado es la organización regular de todas 1as magi
straturas, princi-
palmente de la magistratura que es dueña y soberana de to?º·
~n to~as partes
el ocrobierno de la ciudad es la autoridad soberana; la Const1tuc
1on misma es el
gobiemo" 16• Como puede verse, el gran filósofo confunde:Const1. . ,
tuc10n congo-
is MANU EL ÜARCÍ A-PELA YO, Derecho constitucional comparado, Madri d, Manu ales de la
Revista de Occidente, 1950, pág. 19.
16 ARISTÓ
·
TELES, La política. Libro III, cap. IV .
HO
32 EL DEREC HO CONST ITUCIO NAL EN LA CIENCI A DEL DEREC

a el
bierno, criterio que en nuestro tiempo resulta erróneo. ARISTÓTELES Utiliz
com-
término polite ia para designar <:I orden u organización total de la polis,
y
puesto, no solo de sus leyes, smo <le los elementos sociales económicos
políticos que la integran (Política, IV , 174). '
del
. ~ueron ~LATÓN (42~-34_7 a. ~.) y ARISTÓTELES quienes, apartándose
para e] const itucio -
en ten o mate nal de Const1tuc1ón, dieron las pautas iniciales
y toda
nalismo moderno, al sostener que todo gobierno debe estar sujeto a la ley
itució n
ley a un principio superior. Este segundo criterio presenta a la Const
a por
como un orden super ior. Para PLATÓN, la forma política ideal sería la cread
Pero
personas capaces de gobernar con un arte y una fuerza superiores a la ley.
se vuelv e
ese gobernante ideal no existe. El PLATÓN idealista de La. república,
puede
más realista en otros escritos -part icula nnen te en El políti co--. Si no
el peor
darse un hombre así, concluye é1, un Estado gobernado por uno solo sería
recurrir
de los regímenes. Entonces, pese a sus muchos vacíos, hay necesidad de o.
a la ley superior. PLATÓN aparece aquí como precursor del const itucio nalism
Por su parte, ARISTÓTELES también distingue las leyes comunes del prin-
para
cipio que les sirve de base y que les imprime validez. Ese principio que estar
PLATÓN es la justicia, para Aristóteles es la Constitución. Las leyes deben
de acuerdo con las dos partes del alma: aquel la que "pose e por sí misma la
17 • Además, las leyes deben estar
razón" y la que .. no la posee por sí misma"
supeditadas a )a Constitución (politeia), solo así serán justas.
4.2 El aport e de Roma
En Rom a desaparece el concepto de Constitución como fue concebido
, du-
por los griegos, como una realidad general, totalizadora, para convertirse
iden-
rante el imperio, en una ley titular emanada del emperador. Los romanos
]as dispo -
tificaban así la Constitución con la !ex, el edictw n o, en genera], con
CATÓN
siciones o mandatos imperiales. Sin embargo, C1CERÓN ( 106-43 a. C.) y
ca,
se apartaron en alguna medida de este criterio. En su obra De Re publi
CICERÓN, quien acuñó para el caso la expresión Cons titutio , identifica
Cons-
titucióll confo rma de Estad o y afirma que "la Cons titución de la República no
es obra de un solo hombre ni de una sola época" • CICERÓN habla de la
18 Cons-
de poder
titutio popli como forma de ser de la civitas, derivada de la posición
blica
que en la misma ostenta el pueblo. La Constitución es obra de la Repú
enir
romana, declara CATÓN; sin embargo, no todos los romanos podrán interv
revol-
en la formación de la Constitución: es necesario excluir a la plebe, a los
tosos, a los enemigos de la República.
ti-
Por su parte, PouB10 identifica el concepto de Constitución con la Cons
Pou-
tución de Roma, única que para él merece serlo. Las sociedades, según es
BIO, están sometidas a diversas etapas del ciclo histórico: )a primera etapa
, quien
aquella en la cual los hombres adhieren voluntariamente al más fuerte
por sus
se torna rey justo y moral en un principio, pero luego se dejará llevar
yen esa
pasiones. Se inicia una segunda etapa en ]a cual los mejores destru

17
ARISTÓTELES,ob. cit. Libro IV, cJp. XIII.
18
ClcERó~, De Republica, J, 45.
33
' EL DERECHO CONSTITUCIONAL

tiranía Y el pueblo, en recompensa, les confía el mando. Los abusos de eS t0 s


aristócratas hacen que el gobierno degenere en una oligarquía, tal como 1~
planteara ARISTÓTELES, contra la cual es preciso reaccionar. Entonce~ vendra
una tercera e_tapa, cuando el pueblo se rebela e instaura la democracia. yero
esta se conv1e~te luego en demagogia y como resultado de la anarqu1~, el
deso~d~~ y la v10lencia, el más fuerte será proclamado rey, con lo cual el _c iclo
se re1mcia.
PouBIO busca, con esta teoría, demostrar que ninguna de las formas de
"Constitución" -monárquica, aristocrática o democrática- tomada en for-
ma aislada, puede ser buena ni duradera. Solo la de Roma es buena porque es
una Constitución mixta, en que los poderes tienen sus funciones muy bien
definidas y limitadas entre sí. La monarquía, la aristocracia y la democracia,
débiles de suyo, encuentran su fortaleza en la unión de las tres: la primera,
representada por la realeza, la segund~ por el Senado y Ia tercera por el pueblo.
Las ideas de Pousro sirvieron de base a CICERÓN, quien funda su tesis cons-
titucional en un juicio de valor: la Constitución existe porque debe ser; y debe
ser siempre, no solo en un momento determinado. De ahí que un solo hombre
no pueda elaborarla como si fuera un objeto cualquiera.
Las teorías de CrcERóN, CATÓN y Pous10 tuvieron vigencia durante la
República. Con el Imperio, esa trilogía-príncipe-Senado-pueblo- fue per-
diendo valor real, hasta fusionarse en la idea de poder en torno al primero . Fue
entonces cuando surgió el concepto de Constitución como regla particular,
asimilada a la decisión del emperador.
El derecho público debe además a Roma dos conceptos muy importantes,
que jugarán a partir de la Edad Media, un papel capital en la formación de los
Estados modernos y, también, en el desarrollo del constitucionalismo: son
ellos el concepto de superanitas y el concepto de imperiwn.
Durante el imperio, 1os jefes locales se sabían sometidos, de manera natu-
ral, a un poder por encima de ellos, de igual forma que las poblaciones some-
tidas al poder local sentían que, a su tumo, este poder estaba subordinado a una
autoridad superior. Así, el poder del emperador se presentaba como "aque1 por
encima del cual no existe nada más" . La autoridad del emperador era suprema;
el término latino superanitas traduce esta cualidad en un poder sobre el cual
no existe ningún otro; de él se deriva el ténninosoberan[a, noción que encon-
tramos nuevamente al final de la Edad Media 19• Porimperium debe entenderse
un poder específicamente político, independiente de los medios de acción eco-
nómicos o religiosos, ej~[Link] sobre hombres libres, con el apoyo de las insti-
tuciones políticas. Lá.., noción del imperiwn, desmembradade sus aspectos
económicos y religiosos, .puede considerarse como la raíz del poder político
moderno, al menos, del que opera en el marco del Estado de tipo occiderytal.
4.3 El concepto de Constitución en la Edad Media'
Dos hechos históricos influyeron considerablemente el pensamiento~:-
dieval en el aspecto político: el imperio romano y el nacimiento y evolucwn
19
V. Parte primera, cap. IV. pág. 164.
34 EL DERECHO CONSTITUC IONAL EN LA CIENCIA DEL DER ECHO

de~ Cristiani sm?. La Eda~ M~~ia comenzó y se extendió bajo el signo de la


ca1da d_el_ Impe:1?, la atom1zac1?n del poder, las invasione s de los bárbaros y
el dominio esp1ntua l de ]a Iglesia. Esta fue la única institució n como se verá
,. ~ d e lant,e-..,o , cuya um'd d
ma_s ' n que carac-
a s~ ~antuvo en medio de la dispersió
tenzo a esa epoca, lo que penmt10 que la Constituc ión tuviera, incluso después .
de Carlomag no, la forma que la Iglesia le diera. Siguiend o el criterio que pre-
dominó durante el Imperio, en la Edad Media se consideró a la Constituc ión
como una regla particular , como un edicto u orden, expedido ahora por la auto-
ridad eclesiásti ca, particula rmente por el Papa. La Iglesia tomó así prestado
el término del derecho romano y lo aplicó a todas sus regulacio nes.
Durante el siglo XII el concepto varió: ya nO se trata de tina orden papal
o episcopa l, sino de un acuerdo que. había de regular las relacione s entre la
Iglesia y el Estado. En el siglo XIII reapareci ó la idea de Constituc ión como
edicto real, incluso diversos autores de la época denomin an constitut ioa las órde-
nes o decisione s reales, tanto en Francia como en Inglaterra . MARSILIO DE PADUA,
por su parte, empleó los términos constitutio y fundame ntum republicae con
un sentido muy próximo al de politeia en ARISTÓTELES. Luego, durante los si-
glos XV y XVI, la palabra constituc ión fue reemplaz ada por otros términos o
eliminad a. Autores como JEAN BomN escriben sus teorías políticas sin hablar
de Constituc ión; él dice que el Estado mejor es el que realiza la esencia esta-
tal en la Repúblic a ordenada. Este té1Ínino debe entender se como "consti-
tucional" .
Por otra parte, es preciso tener en cuenta que durante la Edad Media se
dio el fenómen o de la expansió n material y social de las ciudades en diversas
partes de Europa, y, en el seno de ellas, la formació n del estament o burgués,
conform ado principal mente por artesanos , comercia ntes, profesion ales, fun-
cionarios y, en general los ciudadan os que desarroll aban distintas actividad es.
Por tanto, estas ciudades se erigieron en centros de poder económic o y en oca-
siones político, que por fuerza o por convenie ncia tuvo que ser tenido en
cuenta por los reyes, a quienes esta nueva fuerza serviría para sostener su lucha
incesante contra el estament o feudal, el cual, · a su turno, entorpecí a la
expansió n económi ca y comercia l de las ciudades y por ende de los burgueses .
Ello llevó a · que a muchas de esta ciudadés -en Francia, en Inglaterra~ en
Espa'ñ a y en otras partes- se les concedie ra por parte de los príncipes bajo
cuya soberanía estaban, fueros, o cartas pueblas, o cartas de ciudad libre,
documen tos mediante los cuales se les otorgaba un amplio margen de autono-
mía tanto en la confonna ción de su propio gobierno -ayuntam ientos o
- cabtldos, alcaldes o burgoma estres- como en el manejo de sus recursos, la
administ ración de justicia, el reclutam iento de tropas, ~l cuidado de los bienes
pu~ [Link], etc. "- 1.

w Y. infra, pág. 177.


21 Y. infra,
pág. 183.
EL DEREC HO CONST ITU CIO NA L 35

Aunq ue a esos instru mento s no se les dio el nomb re de ConS t itució


n, es
evide nte que tenían el carác ter de tal, aunqu e localm ente; su natur
aleza era la
de una verda dera Const itució n.
Sin emba rgo, ya en 1578 PIERR E GREGO IRE usa el térmi no casi en
su sen-
tido mode rno en su obra De Repúb lica. Pero el prime r ejemp lo
que se_da en el
Oxfor d Dicti onary del emple o de la palab ra "cons titució n'~ como
conJu nto de
la estruc tura juríd ica del Estad o es la frase del obisp o de Hall en
161 O, cuand o
se refier e a la "Con stituc ión de la comu nidad de Israel " 22 • · .
4.4 Nacim iento y forma ción del derec ho constitucio11al mode
rno
Sin emba rgo, ni en Greci a, ni -en Roma , ni poste riorm ente en
la Edad
Medi a, se había produ cido una clara difere nciac ión entre derec
ho públi co Y
derec ho priva do, ni much o meno s una auton omía del derec ho
const i tucío nal.
Lo que puede llama rse propi amen te derec ho const itucio nal clásic
o comi enza
con la era mode rna.
Para Gran Breta i'ia este mome nto coinc ide con el final de la Edad
Medi a,
para Franc ia y los Estad os Unido s, con el final del sig lo XVII
I. En Ingla terra
el térmi nofun dame [Link] lmv, come nzó a se r utiliza do - a l parec
er toma do de
Fran cia-, con motiv o de las fricci ones entre el rey y el Parla
ment o. Sin
emba rgo, las refere ncias son escas as : Enriq ue VIII lo u tilizó para
afirm ar sus
derec hos como rey absol uto, y poste riorm ente es usado de modo
casi exclu sivo
en proce sos políti cos . Crom well intent ó llevar a la práct ica
una distin ción
entre leyes funda ment ales y leyes circunstanciales, dotan do
a Ingla terra de
una Cons tituci ón rígida . Sin emba rgo, no existí a una conce
pción juríd ica
preci sa sobre el alcan ce de estas "l eyes funda menta les"; era
más bien una
expre sión políti ca. No obsta nte, duran te la época de los Tudo r,
la tende ncia era
consi derar el Comm on Lmv, c omo una espec ie de derec ho funda
ment al, con
prima cía sobre las norm as eman adas del rey o del Parla mento 23

La elabo ració n de las leyes funda menta les (legis imper ii) como conce pto
juríd ico, tuvo lugar en Franc ia. Ellas vinier on a c onsti tuit un cuerp
o espec ífico
de derec ho tanto por su objeto , pues se referí an exclu sivam
ente a las pre-
rroga tivas reale s, corno por su carác ter forma l, pues a difere ncia
de las demá s
leyes , eran inmu table s y no podrí an ser abolid as por decis ión
real. El recon o-
cimie nto de unas leyes funda menta les con estas carac terísti cas,
llevó tamb ién
a la despe rsona lizac ión de la funci ón real, de modo que no se
conce bía la auto-
ridad del mona rca como un derec ho perso nal, sino como una
digni dad que se
ejerc ía en virtud de un orden objeti vo. Para los jurist as de la mona
rquía abso1 uta,
con BooIN a la cabez a, existe n, pµ.e..s, unas norm as difere nciad
as del resto del
orden jurídi co, por su objeto , slfCa rácter inmut able y su signif
icado ,como prin-
cipio unita rio de la comu nidad política: las normas de índol e const
i tucionaF-l .

~ Cfr. CHARLES HowARD McILW AI~, Constitucionalismo antiguo y


moderno, Madrid,
Centro de Estudi os Cotisti tucion alcs. 1991, págs. 41 y ss.
23
M. GARCÍ A-PELA YO, ob. cit., pág. 21.
2~ Ibídem
, pág . 22.
36 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA CIENCIA DEL DERECHO

El derecho constitucional moderno nace, para GARCÍA-PELAYO, con la teo-


ría clásica de la ley fundamental, así como con la aparición de varios tratados
sobre constituciones estatales, publicados en Francia, Alemania, Inglaterra y
Holanda, principalmente. Pero como hecho histórico que dio origen almo-
derno estudio del derecho constitucional, debe señalarse la Constitución in-
glesa del siglo XVIII. De ella partió el barón deMoNTESQUIEU para exponer sus
tesis sobre el funcionamiento de una Constitución tendente a buscar principios
de validez general. La obra deMoNTESQUJEU en sí, no puede considerarse corno
un tratado de derecho constitucional, pero sí como un punto de partida del mis-
mo, en cuanto a que redujo a un sistema general el funcionamiento de los
poderes del Estado y creó uno de los esquemas fundamentales .para el desa-
rrollo posterior de la materia. La obra de MoNIBSQUIEU tiene un carácter po-
lémico dirigido contra el absolutismo de la época: la misma característica tie-
nen las demás obras que se produjeron por entonces sobre la materia, tanto en
Europa como en Norteamérica, tales como las de ALEXANDER HAMILTON, el
abate SIEYES, BENJAMÍN CoNSTANT y otros 25 •
Para HAURIOU, el derecho constitucional de la época moderna se organiza
a partir del fenómeno de la representación y en torno al mismo. En la época
moderna --explica él- la base normal de las instituciones políticas es la
Nación, es decir, un conglomerado humano mucho más extenso que la antigua
ciudad, implantado sobre un vasto territorio, pero dotado, pese a su dimensión,
de indiscutible unidad social. El fenómeno de la representación era descono-
cido o casi desconocido para las sociedades antiguas. Lo reducido de la ciudad
permitía reunir al conjunto de los ciudadanos en el ágora o en el forwn y
organizar la dem ocracia directa, sin intermediación de representantes. Por el
contrario, las dimensiones y carJcterísticas de la sociedad moderna han ten-
dido hacia el sistema representativo estableciendo, al lado de los monarcas,
súbditos o ciudadanos encargados de presentar reclamaciones, votar impues-
tos y más tarde leyes, e incluso, controlar al ejecutivo 26 •
Todo ese proceso, junto con otros hechos históricos que en adelante
vamos a registrar, condujo a lo que se ha denominado el movimiento constitu-
ciona!Ísta o, también, la era del constitucionalismo, que sin duda fue la con-
tribución definitiva a la formación del moderno derecho constitucional. Pero
debe tenerse en cuenta que lo que originó la elaboración de un derecho consti-
tucional fue, básicamente, el estudio de la estructura política y jurídica del
Estado y, de modo particular, el del problema de la sujeción de los gobernantes
a unas reglas de carácter superior y, por ende, el de su relación con los gober-
nzidos. De ahí que esta rama del derecho comenzara a formarse, y a cobrnr
fuerza, en aquellas sociedades de Occidente en las que se iba planteando el

> M. GARCíA-PELAYo, ob. cit., pág. 23.


~h Luis CARLOS SACHICA, Exposición y glosa del constitucio11alismo moderno, ·Bogotá,

Edit. Temis, 1976, págs. 5 y ss.


EL DERECHO CONSTITUClmJAL 37

conflicto entre el poder y la Ji bertad individual, a medida que~~ su seno se iba


tomando conciencia de la necesidad de establecer reglas f1Jas, que deter-
minaron un régimen jurídico-político al cual ajustaran su conducta tanto
gobernantes como gobernados, en la forma de un pacto social, más adelante
llamado Constitución 27 ,
En la primera fase ;de desarrollo de la disciplina-como acota ALESSAN-
28
DRo P1zz0Russo - , se admitió pacíficamente el vínculo entre la enseñanza del
derecho constitucional :y la obra divuloadora de la ideo1o 0 ía del constitu-
la
cionalismo. Ello se adve11ía, dice él, en misma terminoio;ía empleada, de
manera que, por ejemplo, se entendía por "Constitución,, solo aquella ley fun-
damental de un Estado que se identificase con los nuevos principios expresa-
mente canonizados en el célebre artículo I6 de ]a Declaración francesa de los
derechos del hombre y del ciudadano de 1789, segun el cual "toute societé dans
laque/le la garantie des droits n 'est'pas assurée, ni la separar ion des pouvoirs
determinée, n 'a poinr de consritution". "En este sentido --con el que el tér-
mino fue preferentemente empleado a Jo largo del siglo XIX, explica P1zzo-
Russo--,Ja Constitucióq no designaba solo a un texto dotado de ciertas carac-
terísticas jurídico-formales sino también, y sobretodo, a un documento cuyas
disposiciones acogiesen en alguna medida, al menos, lo que era entonces el
programa político del movimiento liberal. Así se explica el empleo del adjeti-
vo 'constitucional' para calificar a regímenes, asociaciones, partidos, círculos,
etc., en tanto sostuviesen aquel programa. De este modo, en la fase de más
agudo conflicto entre liberalismo y absolutismo, pareció afirmarse una con-
traposición de significados entre el término 'Constitución', usualmente em-
pleado por referencia a documentos adoptados por asambleas electas y apro-
bados, en ocasiones, mediante referéndum popular, y el de 'estatuto', con el
que se designaban textos unilateralmente adoptados-y 'otorgados' a los súb-
. por un so berano abso 1uto "-19. ..
d1tos

En el proceso de formación del derecho constituciona! mo~erno, es i~dis-


pensable valorar la influencia que en él tuvieron las doctn nas rnsnatural,stas
y escolásticas de la Edad Medía y comienzos de la época n:oderna, l~s cuales
plantearon los principios básicos sobre los cuales se acept~rrn sustanc,alm_entc
el llamado constitucionalismo liberal, a saber: la soberarna popular, el ongen
contractual del podÚ, la:supremacía de la ley, la supremacía del derecho natu-
,, ...,,,,... ·

nsobrc los orígenes y· cvolucién ckl


/ consticucionalismo, c?nsu 1tar e1 ens,ayo Consri-
wcionalismo allfiguo y moderno de CIIARLES HOWARD MclL\\'Aí~, Cll. _ . d
, · ·
~ ALESSASDRO P1ZZORUSSO, Lecciones de derecho COIISftll/CIO/IQ •¡ Madrid '
Centro e
Estudios Constiiucionales, 1984, pág. 1.
29 Ibídem. pág. 2.
t:L Ut:Ht:CHO CONSTITUCIONAL EN LA CIENCIA DEL DERECHO

ral so,b:e el d~recho positivo, la legitima~ión de la resistencia contra el poder


despot1co e, incluso, el derecho de rebelión contra la tiranía.

5. INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO ESCOLÁSTICO E JUSNA TURALISTA


EN EL CONSTITUCIONALIS~10 MODERNO

En efecto, las ideas esenciales que se plasmaron en las primeras constitu-


ciones de la época moderna, en Occidente, provenían directa o indirectamente
del pensamiento político escolástico e iusnaturalista de la Edad Media y de los
siglos XVI y XVII. Ideas como la de la soberanía popular, el contrato social,
la superioridad del derecho natural sobre el derecho positivo, 1a sujeción del
gobernante a la ley o el derecho de resistencia a la ley injusta, habían sido ya
expuestas por grandes pensadores y teólogos de la Edad Media como JUAN DE
SALISBURY, Santo TOMÁS DE AQUINO, HENRY DE BRACTON, GUILLERMO DE ÜCCAM
o MARSILIO DE PADUA y luego, a finales del siglo xv y durante los siglos XVI y
XVIIpor los jesuitas españoles ROBERTO BELARMTN0, FRANCISCO SUÁREZ y JUAN
- DE MARIANA, por el dominico español FRANCISCO DE VITORIA, por el jurista ale-
mán JOHANNES ALTHUSIUS, por e] teólogo escocés GEORGE BuCHANAN y por el
jurista anglicano R1CHARD HooKER, entre otros, todos ellos exponentes desta-
cados del iusnaturalismo· cristiano.
Para la doctrina escolástica todo poder viene de Dios, pero reside origi-
nariamente en el cuerpo social, que lo transmite al gobernante a través de un
convenio: Omnis potestas a Deo per populwn. Ahf se encuentra el plantea-
miento original de las teorías del contrato social y de ]a soberanía popular. En
el siglo XII el sacerdote inglés JUAN DE SALJSBURY en su obraPolicraticus afir-
maba: "Entre un tirano y un príncipe existe esta diferencia única y principal:
que el último obedece a la ley y gobierna al pueblo de acuerdo con sus dicta-
dos, considerándose como mero servidor suyo. Por virtud de la ley hace bueno
su título a ocupar el puesto más importante y principal en la dirección de los
asuntos de la comunidad". Y luego agregaba: "Ahora bien, hay cie110s pre-
ceptos de la ley que tienen necesidad perpetua y que tienen fuerza de ley en
todas las naciones y no pueden en manera alguna ser infringidos con impu-
" 30
[Link] ....
En el siglo XIII surge la figura de Santo TOMÁS DE AQUINO, el más alto
exponente del pensamiento escolástico, cuya doctrina política tiene un hondo
contenido democrático, no obstante haberse inclinado hacia una monarquía
unificada, aunque bajo la forma de un régimen mixto. Reconoció que el titular
del poder políti'co es, por derecho natural, la comunidad; al gobernante (prin-
ceps) lo llamó "el que hace las veces de toda la multitud". "Ordenar algo para
el bien común --escribió-- es propio de todo el pueblo o de alguno que hace

Ju GEORGEH. SABJT--E, Historia de la teoría política, México-Bogotá, Fondo de .Cultura


Económica, 1976, pág. 188.
39
EL DERE CHO CONS TITUC IONAL

t do el pueb lo o perte-
las veces de todo el pueb lo. Y por eso la ley
.
perte nece a
¡ d. cron
º. " de toda 1a cornu-
que tiene a su cuidado ad 1rec . ,,
nece a la persona pública · . , bº, cho a la rebel1on cont.
ra
. d" 31 • TOM ÁS DE AQU INO reconoc10 tam 1en e1 ere ,, .
nida subd1tos de la obedie~-
la autoridad despótica, porque el tirano "desligó a sus
piendo el pact o estableci-
cia debida, al no cumplir con los deberes del rey, rom
12
do entre él y sus súbditos": •
AM Yel sace rdot e
En el si 0 lo XIV el franciscano incrlés Gu1LLER~f0 DE ÜCC 33
ncia dos de la Igles ia en su tiem po ,
italiano MAR~1uo DE,PADUA, aunque dista
lástica, afirmando el
continuaron con sus teorías políticas la tradición esco
y el segundo que el poder
primero que "el pueblo está por encima del príncipe"
por él. MAR SIUO agre-
legislativo reside en el pueblo y no puede ser delegado
sino ejercer el pod er eje-
gaba que el monarca, que debe ser elegido, no puede
de sus súbditos", pu-
cutivo "de acuerdo con :la voluntad y el consentimiento
XV el card enal NICOLÁS
diendo ser depuesto si excede sus poderes. En el siglo
su tiempo, afirmó que el
DE CusA , considerado como el mayor pensador de
r político, por ser los
consentimiento popular es el fundamento de todo pode
gobernantes no son sino
hombres libres e iguales por naturaleza; para él los
_ Sobre la limitación del
meros administradores que el pueblo puede cambiar}-1
~tANOlR, cons ider ado
poder del gobernante se pronunció igualmente BEAV
ia: "To dos los pleitos
com o el más destacado jurista francés de la Edad Med
están determinados por las costumbres ... El rey está obligado a guar dar y hacer
Y DE BRAC TON, el más
i
5
1
que se guarden las costumbres de su país"-' . Y HENR
! .debe vivir conforme a
t
notable juris ta inglés de la época, afirmaba que el rey
grandes.
1 la ley y que las leyes las hace con el consejo de los
nto político me-
1 Uno de los más renombrados estudiosos del pensamie
Media el derecho fuera
I dioeval, A. J. CAR L YLE, refuta la idea de que en la Edad
tad polí tica 36 afirma: "En
i
1 crea do a voluntad del monarca. En su obra La liber
Media eran muy dife-
f tanto que las formas de la sociedad política de la Edad
ica estaban altamente
rentes de las actuales, los principios de la libertad polít
t l de la libertad política?
'j desarrollados. ¿Qu é era, pues, la concepción medieva
decir, de la justicia en-
¡ Significaba ante todo la supremacía de la justicia, es
de la comunidad; es decir,
~ carnada en el [Link] y en las kyes positivas
i del mero capricho o la
¡
significaba el imperio del derecho frente al dominio

Ji Swnma Iheologica, I!II, q. 90, a. 3.


príncipes, Bogotá, Edit. Univer-
n To:-.1As DE AQt;1:,.;o, O¡púsrnlo sobre el gobierno de los
sidad Santo Tomás, 1984, pág. 6.
3-' V. i11fra, pág. 226.

H LEOPO LDO UrRI\1:--iY , :"Capitalismo


calvinista o romanticismo semicscolástico en los
Universitas, Bogotá, Universidad lave•
i próceres de la independencia ,colombiana", en Revista
i
j riana , 1953, pág. 153.
35 Ibídem, pág. 154.
l 36 Id., ibid.
\ . .,
t
I
~
autoridad arbitraria del gobernante ... Para el pueblo de la Edad Media el prín-
cipe estaba bajo el derecho como cualquier otro miembro de la comunidad".
Y en el siglo XVI FRANCISCO SUÁREZ proclamaba el derecho de rebelión
contra el régimen tiránico: "La potestad civil, por ser y naturaleza, está en la
misma comunidad ... Dondequiera que el régimen no es democrático, el pue-
blo ha transferido al príncipe la suprema potestad ... Y por la misma razón, si
el rey cambiase en tiranía su potestad justa, abusando de ella para daño ma-
nifiesto del Estado, podría el pueblo usar de su potestad natural para defen-
derse, porque de esta nunca se ha privado ... y así puede el Estado todo, por 37
acuerdo público y general de las ciudades y de los próceres, deponer al rey" •
El padre MARIANA, por su parte, consideraba el origen y evolución del gobier-
no corno un proceso natural que se produce bajo el impulso de las necesidades
humanas, y afinnaba que una comunidad tiene el poder de controlar y deponer
a los gobernantes que han sido establecidos por su necesidad, llegando hasta
38
aceptar el tiranicidio como remedio a la opresión política • Y el jesuita Luis
DE MoLINA, clásico del pensamiento político español del "Siglo de Oro", ex-
plicaba cómo la potestap que "la república" concedía al rey, podía ser abolida
por el mal uso que hiciere de ella y recuperada por la república, pudiendo esta
·'usar de la suya íntegramente" 39 •
Por su parte el dominico. FRANCISCO DE VITORIA expresaba: "Si hubiese
una ley humana que sin motivo alguno fuese contra el derecho natural y divi-
no, sería inhumana y contraria a la razón y no tendría, por tanto, fuerza de ley".
Y enseñaba: "Es manifiesto que el poder público viene de Dios y que no está
contenido en ninguna condición humana ni en algún derecho positivo ... La
causa material en laque dicho poder reside es por derecho natural y divino la mis-
ma república, a la que compete gobernarse por sí misma, administrarse y diri-
gir al bien común todos sus poderes ... Si la república puede entregar el poder
a un mandatario y esto por la utilidad dela misma república ... no obsta la discre-
pancia de uno o de pocos para que los demás puedan proveer al bien común ...
Basta, pues, que la mayor parte convenga en una cosa para que con derecho
se realice". Y en otro pasaje afirma que "las leyes dadas por la república obli-
gan a todos. Luego, aunque estén dadas por el rey, obligan al mismo rey"-lO.
Debe destacarse que el pensamiento del padre VITORIA, al igual que el de otros
dominicos como BARTOL0~1É DE LAS CASAS y DOMINGO DE Soro, ex ponentes del
"humanismo cristiano", fue determinante para que en el código de Las Leyes
de Indias se consagraran principios iusnatura}istas, gracias a los cuales se ase-
guró la supervivencia de la raza indígena en la América hispana.

37
Cit. por L. UPRIM:--Y, ibídem, pág. 101.
n V. infra, pág. 230.
n L. ÜPRIMNY, ibídem, pág. l 02.
~ Ibídem, pág. 163.
0
EL DERECHO CON STIT UCIO NAL 41

Fue posteriormente, durante las monarquías abso


XV II Y XVIII que estos principios fueron desc lutas de los ~iglos Xil ,
onocidos Y combatidos por ~;
sostenedores de ese régimen y de la teoría del
"derecho divino de los reyes '
com enz and o p~'r-N.1coLÁs MAQUIAVELO siou
iendo con ' JEAN BoDIN Y THO~lAS
HoBBEs, Y pasando por los padres de 1a' R;f orm
a prot esta nte MARTÍN ~UTERO
Y JUAN CALYINO y sus seguidores. MAQUIAV
ELO, apartándose de la doc trin a es-
colústica que concibe al Estado como un med
io para alcanzar el bien com ún,
lo con cibi ó corno un fin en sí mismo, aun por
encima del derecho n~tur~¡-ti ·
BoDIN, por su parte, hizo :lajustificaciónjurídi
ca del absolutismo monarqu1co,
reforzada más tarde por HoBBEs 42 • LUTERO y CALV
1;--;o se mostraron partidarios
incondicionales del poder regio, a través de
la teoría de la "ob edie ncia pa-
siva-t3. Deb e señalarse que algunas de estas
doctrinas perduraron incluso en
la mente de algunas de los "encic1opedistas",
muchos de los cuales simpatiza-
ban con el régimen monárquico bajo la form
a de un "despotismo ilustrado".
Pero las doctrinas escolásticas e iusnaturalist
as volvieron a cobrar vigen-
cia, por medio de la obra de uno de los más dest
acados precursores del cons-
titucionalismo liberal, JoHN LocKE. En efec
to, este recibió la influencia de
HooKER, quien había escrito, a su turno, en el
espíritu del escolasticismo me-
dieval, haciéndose eco de las doctrinas política
s fundamentales de TOMÁS DE
AQUINO, y también la de JoHN FoRTESCUE, juris
ta inglés del siglo XV , igual-
men te influenciado por el aquinate, y quien sost
uvo que el rey "está nombrado
para prot ege r a sus súbditos en sus vidas, prop
iedades y leyes" y que para este
prec iso fin tiene la delegación del poder por part
e del pueblo y no puede recla-
mar otro pod er que este"45 . Esto le permite deci
r a CARLYLE que la obra funda-
mental de LocKE, su Ensayo sobre el gobiern
o civil, es "en primer lugar, una
reaf irm ació n de las tradiciones fundamentales
de la cultura política de la Edad
11edia", y que "la verdad es que aunque LocK
E establece, sin duda, los princi-
pios de gobierno que ha,bían de ser desarrol
lados en Inglaterra y en Estados
U nidos en el siglo XV III ,y en Francia y en los país
¡

¡
es más civilizados de Europa
en el XIX, es también cierto que retuvo los prin
cipios generales de los grandes
\ pen sado res políticos de la Edad Media, tales
como JUAN DE SALISBURY, BRAC-
1 TON TOMÁS DE Aou1:-10 y MARSILIO DE PAD UA,
' a la vez que los de GEORGE Bu-
CHANAN, 1'1ARIANA, HooKER y ALTHUs1us en el
'

\f siglo XVI"~ 6 •
En lo que se refiere a la América hispana, cabe
! destacar que todas esas
doctrinas habían sido enseñadas a las clases
letradas durante el período colo -
\ nial, en colegios y universidades, inculcándola
s en la mente de quienes ha-
1
\ "'
1
V. infra, pág. 227.
\
! V. infra, pág. 207.
4

-' 3 V. i11fra, pág. 229.


~ G. SAVIN E, ob. cit., pág. 325 . ·
\
-' 5 Cit. por UPRIMNY, ibíde m. 1
"' 6 Ibíde m. pág. 162. f'
\
42 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA CIENCIA DEL DERECHO

brían de ser los próceres de la emancipación. Si bien es cierto que dejaron de


divulgarse bajo el despotismo borbónico, a raíz de la expulsión de los jesuitas
por Carlos III en 1767, nunca perdieron vigencia y se plasmaron luego en las
constituciones republicanas, promulgadas al amanecer de la independencia,
bajo el influjo del movimiento constitucionalista que había cobrado especial
fuerza en Occidente, a partir de la Cc::mstitución de Filadelfia de 1787.

6. EL MOVIMJENTO CONSTITUCIONALISTA LIBERAL

Con el nombre <le movimiento constitucionali sta-o de constitucionalis-


mo liberal- se suele denominar a una corriente de pensamiento y de acción,
tanto política como filosófica, que surgió en Inglaterra a finales del siglo XVII,
se propagó en. Francia y otros países europeos en el siglo XVIII, y cobró
especial fuerza a partir de la Constitución de los Estados Unidos de 1787,
extendiéndose luego a los países hispanoamericanos. Este movimiento bus-
caba, ante todo, que los Estados estuvieran regidos por una Constitución, en
la que se plasmaran los principios básicos de la democracia liberal: separación
de poderes, soberanía nacional, consagración de derechos individuales y li-
bertades públicas, etc. Su objetivo, en suma, era acabar con el régimen del
absolutismo monárquico, reemplazándolo por uno en el que tanto gobernantes
como gobernados estuvieran sometidos a un ordenamiento jurídico superior,
que trazara límites precisos a la acción de unos y otros. SÁCHICA define el cons-
titucionalismo como un esfuerzo humano por racionalizar jurídicamente el
ejercicio del poder político, sometiendo su organización, legitimando su ori-
47
gen y asignándole sus fines según un ordenamiento norrnativo •
6.1 Vil esfuerzo por racionalizar el poder
Si por constitucionalismo entendemos .el deseo de los pueblos de vivir
bajo leyes estables que obliguen también a los gobernantes, tendríamos que
ese movimiento se habría hecho s_entir desde mucho tiempo antes, a lo largo
de la historia; desde los hebreos que concibieron un sistema político en el cual
los súbditos vivían bajo el imperio de una autoridad sobrenatural, y desde las
polis griegas que se dieron un sistema de gobierno democrático, sometido a
leyes aprobadas directamente por los ciudadanos, pasando por la República
romana, por las tribus germánicas, por muchas de las organizaciones políticas
medievales e, incluso, por las monarquías absolutas en las que la necesidad de
limitar el poder de los gobernantes fue sentida, así no se hubiera cristalizado
en constituciones en el moderno sentido de la palabra.
Ya se vio cómo, de manera especial, influyó en el movimiento consti-
tucionalista, el pensamiento político escolástico e iusnaturalista de la Edad
Media y de los siglos XVI y XVII, particularmente en lo que hace al plantea-

J? L. C. SÁCHICA, ob. cit., pág. I 7.


43
EL DERECHO c o NSTITUC l_
rJ NAL

· . rvieron de soporte a este


miento de algunas de ]as más imgbrtantes bases q~e SI 1del ori o-en con-
. . . ., . d 1 berarna popu 1ar, e º
· mov1m1ento, como son el pnncrp10 e a so .. d ho natural y el del
tractual del po?er, el_de'la sujeción de la ley po 5it~v_a ª1 ;~~~s estos principios
derecho de res1stenc1a contra el gobernante despotico.
buscaban, esencialmente, la racionalización del poder. ..
· esante por lea1t1mar
El constitucionalismo ha sido, pues, un es f uerzo ~n~ 0
r.
Y racionalizar la organización, la titularidad y el ejercicio ~el poder po I t;co,
que ha tendido a lo largo de la historia -como lo señala SACHJC~- ~n e aro
sentido dialéctico de antítesis del poder personal, absoluto Y arbitran o.
6.2 Antecedentes, desarrollos y contribuciones
Como se dijo, el movimiento constitucionalista cobró especial fuerza a
partir de la Constitución norteamericana de 1787, que puede considerarse
como el primero de sus frutos tangibles. Con ella se abrió paso la idea de la ne-
cesidad de consignat en un documento escrito, y solemnemente adoptado, las
normas fundamentales ·de un Estado, con lo cual , por así decirlo, el consti-
tucionalismo moderno recibió su carta de naturaleza.
Sin embargo, es principalmente en Inglaterra donde encontramos sus an-
tecedentes directos, con la expedición de una serie de leyes fundamentales.
Este proceso comenzó con la Carta Magna de 1215; pero fue más tarde, a lo
largo del siglo XVII, qLie el parlamento inglés fue aprobando sucesivamente
leyes, o actas, que en la mayoría de los casos fueron resultado de las revolu-
1
ciones políticas que sacúdieron a este país durante esa centuria, y que cimenta-
ron allí los ideales del constitucionalismo. Tales leyes fueron, principal mente,
¡ la Petition of Rights de 1628, el Agreenient of the People de 1647, el Instru-
ment of Government de 1653 -que JELLINEK considera "la primera y única
1 carta constitucional que ha tenido Inglaterra"-, el Habeas Corpus Act de
1 1679 y el Bill of Rights,de 1689.
l En cuanto a la contribución doctrinaria al movimiento constitucionalista
se destaca la deJOHN LocKE, con su Ensayo sobre el gobierno civil, seguido de'
'
1
¡
cerca por el barón deMONTESQUIEU y luego porJuA~ JACOBO RoussEAU, DENISE
DIDEROT, THOMAS PAINE y algunos otros de los llamados filósofos del enciclo-
1

pedismo, quienes a través de sus escritos desarrollaron, con un claro sentido


político, ideas como la de la soberanía popular, la separación ele los poderes,
la garantía de los derechos individuales y las libertades públicas, la necesidad
de abolir el régimen abs;olutista y cambiarlo por el democrático, etc. Ya en los
1nicios de la Revolución francesa (1879) la obra del abate EMMANUEL SrEYts
dio un vigoroso impulso al constitucionalismo con la difusión de su ensayo
¿Qué es el tercer Estado?, verdadero alegato contra el absolutismo delAncien
43
régime, en el que pone en tela de juicio la legitimidad del poder monárqu~co •
Luego aparecen otras obras como la del irlandés [Link], Reflexwnes
1 ' '

0 V; infra, pág. 348.


44 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA CIENCIA DEL DERECHO

sobre la revolución en Francia, que contribuyó también, desde un ángulo


Así
considerado conservador, al fortalecimiento del ideal constitucionalista.
de la
mismo, en Estados Unidos, en desarrollo del proceso de consolidación
es-
independencia y de la federalización, aparecieron en este mismo sentido
ON
critos de autores comoTHOMAS JEFFERSON, BENJAMIN FRANKLIN, JAMES MADIS
y JoHN JAY, entre otros.
El ideal constitucionalista aparece, por lo demás, plasmado eú la Decla-
blea
ración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asam
ar-
Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, y más concretamente en su
tículo 16: "Toda sociedad en la que no esté asegurada la garantía de los dere-
En
chos, ni determinada la separación de los poderes, no tiene Constitución''.
esta cláusula terminante se señalaba, en pocas palabras, el doble objeto de
la
cio
Constitución: Garantizar los derechos de los asociados y organizar el ejerci
del poder de manera separada, tal como lo había planteado MoNTESQUIEU.
Es la. contrapartida del Estado de poder, basado en la imposición o el
nto
dominio, buscando implantar el Estado de derecho, basado en el consentimie
de los gobernados y en la limitación del poder de los gobernantes.
6.3 Ideales del constitucionalismo liberal
Entendido como una reacción política y filosófica contra los regímenes
absolutistas que secularmente habían imperado en el mundo, particularmente
de
en Europa, el movimiento constitucionalista liberal propugnaba una seiie
ideales básicos, que podrían resumiese en los siguientes:
- Dotar a los Estados de una Constitución, de preferencia escrita, en ]a
cual se determinaran los límites a los cuales debía someterse el ejercicio del
poder público y a la cual estuvieran sometidos tanto los gobernados como los
gobernantes. ·
- Separar el ejercicio de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial en
diferentes titulares, para evitar la concentración de estos poderes en unas solas
manos, generalmente las del ejecutivo.
- Consagrar y garantizar, a través de la Constitución, los derechos indi-
viduales y las libertades públicas, de forma tal que unos y otras fueran respe-
tados por los gobernantes.
-Oto rgarl e al pueblo la titularidad dela soberanía, evitando que siguie-
ra siendo ostentada por una sola persona: el monarca.
-. Establecer limitaciones y controles precisos al ejercicio del poder por
parte de los gobernantes. ·
- Consagrar, de modo particular, el derecho de propiedad como un de-
recho natural de la persona, no sujeto a limitaciones por el gobernante.
6.4 Primeros frutos del constitucionalismo
Los primeros frutos perdurables del constitucionalismo liberal vinieron
a darse en América, concretamente en Estados Unidos, con las primeras cons-
EL DERECHO CONSTITUCIONAL 45

tituciones escritas del mundo moderno, como fueron las de los Es_ta?os
conformaron la confederación norteamericana y, de manera especia , con ª
qLt
Constitución nacional expedida en Filadelfia en 1787. L~ego esos fruto~ se
dieron en la Europa continental, particulamrénte en Francia con _la Con st1 tu-
ción de 1791 -seguida de las de 1793, 1795 y 1799-, en Polonia Y en otros
Estados que por la época adoptaron la vía del constitucionalismo. Poco des-
pués, a comienzos del siglo XIX, el constitucionalismo siguió dando sus frutos
en América. Esta vez ya en la América hispana, donde los países que pro-
clamaron por la época su independencia de la corona española, fueron adop-
tando constituciones escritas, inspiradas todas ellas, en mayor o menor medi-
da, en los ideales del constitucionalismo liberal. Tal fue el caso, en particular,
de Colombia: al declararse la independencia el 20 de julio de 181 O, la primer~
preocupación manifestada por los representantes de las provincias que com-
prendían el hasta enton~es Virreinato de la Nueva Granada, fue la de darse una
Constitución, y así lo expresaron en el acta suscrita ese día. Luego, entre 1811
Y I ~ 15, las diferentes provincias neogranadinas se dieron sus propias consti-
tuc1 ones, siendo la primera de ellas la de Cundi na marca de 1811.
Los regímenes democrático-liberales implantados en América y Europa-
a lo largo del siglo XIX, al plasmar en sus constituciones los ideales antes se-
ñalados, pueden afirmarse, pues, como el gran resultado del movimiento cons-
titucionalista. Pero, de otro lado, a lo largo del siglo· XIX, sobre todo en la
1

segunda mitad, afloraron en Europa y también en América, aunque en menor


medida, los ideales socialistas que cuestionaron seriamente los ideales del
liberalismo individualista, sobre todo en materia económica y social, distin-
guiendo los regímenes constitucionalistas a los cuales califican peyorativa-
1

mente de democracias formales, de los regímenes por los cuales ellos abogan
y que buscan implantar, la democracia real, basada más en la igualdad eco- .
nómica que en la política 49 • ·

6.5 Aportes de Inglaterra, Estados Unidos y Francia


al constitucionalis mo moderno
El constítucion~lis mo y, en general, el derecho público moderno, se enri-
quecieron de manera su,stancial, gracias, [Link], a los aportes de tres ·
países: Inglaterra, Estados Unidos de Norteamérica. y Francia. Sin que ello
signifique que otros países occidentales no hayan contribuido también, de
manera notable, al desarrollo del ideal constitucionalista; de esos tres países
vienen sin duda, los más valiosos aportes a la configuración de las institucio-
nes políticas del mundo moderno y contemporáneo.
A) Jnglaterra.-A los ingleses se deben en el campo del derecho público,
trascendentales instituciones moldeadas a través del tiempo, las cuales en su
momento habremos · de; examinar más detenidamente. Son ellas, principal-

49 V. infra, pág. 449.


46 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA CIENCIA DEL DERECHO

mente, tres: a) La cristaliz ación de la teoría de la represen tación, a través de la


puesta en marcha de una institución esencial para el funcion amiento d~l
régimen democrá tico: el Parlamento. Aunque formas de represen tación se
habían instituid o en antiguas civilizac iones -en Grecia y Roma, principa l-
mente- fue el Parlame nto inglés, cuya confom1ación se remonta al slg]o XIII,
el que sirvió de modelo a· los demás cuerpos legislati vos establec idos poste-
riormen te en el mundo. b) La formaliz ación de las garantía s para la segurida d
individu al, a través de la instituci onalizac ión del habeas corpus, adoptad a me-
diante ley constitu cional en el slglo XVII, con la cual se buscó impedir la arbi-
trariedad a que estaban sometid as las persona s, al ser privada s de su libertad
indefini damente , sin fórmula dejuicio y sin recursos de defensa . e) La implan-
tación del sisrema de gobierno parlame ntario o de gabinet e, proceso que se
cumplió a lo largo del siglo XVIII, buscand o establec er un equilibr io de pode-
res entre el ejecutiv o (la corona) y el legislati vo (el Parlame nto), median te me-
canismo s como el de la responsa bilidad política del gobiern o ante el Parla-
mento y ~¡ derecho de disolución de que goza aquel sobre estelo.
B) Estados Unidos .-Los aportes de Estados Unidos de Norteam érica al
derecho público moderno también son de trascend ental importa ncia. Pode-
mos sintetiza rlos en cuatro aspectos principa les: a) El haberse dado laprime ra
Constitución escrita, de carácter nacional, en el mundo, a través de la Consti-
tución de Filadelf ia de 1787. Ese docume nto, que resumía en cláusula s seve-
ras y concisas~ los principios políticos y filosófic os de carácte r liberal por los
cuales venían luchand o los hombres desde tiempos remotos , tuvo directa y
marcada influenc ia sobre la conform ación de las instituc iones política s de los
naciente s Estados america nos y de muchos europeo s a lo largo de todo el siglo
XIX. b) La adopció n de laforma de Estado federal para una vasta extensió n
territorial, experim ento realizad o por primera vez, y con resultad os positivo s,
en el mundo, y luego imitado por otras muchas nacione s • e) La implant ación
51

del sistema de gobierno presidencial, en esa misma Constit ución, sistema ba-
sado en un ejecutiv o monocrático, dotado de amplios poderes político s y admi-
nistrativos, pero sometido, a su vez, a un sistema de frenos y contrap esos por
parte de los otros poderes públicos , y que luego sería adoptad o por la casi tota-
lidad de los Estados de América y por muchos otros en el mundo . d) La forma-
52

lización de la independencia de los jueces, respecto del ejecutiv o y del legislati -


vo, mediant e la creación de una Corte Suprem a colocad a en pie de igualdad
con los titulares de esos poderes, y de tribunal es y jueces con funcion es de-
terminad as por la propia Constitu ción . Además fue en Estados Unidos donde
53

50
V. infra, págs. 297 y ss.
51
V. infra, pág. 296.
52 V. infra pág. 305.

~ V. infra. págs. 276 y ss.


3

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