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Discurso de despedida: Generación 2021-2024

Este discurso habla sobre los recuerdos y experiencias de los estudiantes de laboratorio clínico del grupo A en el Cetis 70 a lo largo de sus 3 años de estudios. Celebra los logros alcanzados y las amistades formadas, alentando a los estudiantes a seguir esforzándose y conquistar el mundo laboral con determinación.
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Discurso de despedida: Generación 2021-2024

Este discurso habla sobre los recuerdos y experiencias de los estudiantes de laboratorio clínico del grupo A en el Cetis 70 a lo largo de sus 3 años de estudios. Celebra los logros alcanzados y las amistades formadas, alentando a los estudiantes a seguir esforzándose y conquistar el mundo laboral con determinación.
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Discurso

Buenos días estimados alumnos, maestros y director de esta Institución. Les doy nuevamente
la bienvenida a nuestro primer y último homenaje de los laboratoristas clínicos del grupo
“A”. Me complace a mí, tener este honor de poder ser portavoz de las palabras de despedida
de esta generación.
Parece que fue ayer cuando entramos por primera vez por aquellos portones de color carmín,
cuando entramos a nuestra primera clase, el primer ¡Buenos días! De mi compañero Kevin,
que a voces pregonaba por todo el salón, nuestro primer grupo de trabajo, nuestro primer
examen, nuestra primera exposición, nuestras primeras riñas y ¿cómo no? Nuestro primer
reporte grupal que, a la fecha, ya son más de dos.
Parece que fue ayer cuando los bloques aún y se conocían, cuando al escuchar ¡Ya vino el
profe! Todos corríamos para poder meternos al salón. Parece que fue ayer, cuando
comenzamos este recorrido por los laboratorios, por las áreas del Cetis, por la cancha y la
cafetería, donde lo único que buscábamos es crear lazos de amistad.
¿Recuerdan ese primer día de clases que llegábamos con entusiasmo, energía, queriendo ser
los mejores levantando las manitos virtuales, por una participación?, ¿recuerdan nuestro
primer semestre en línea, con las cámaras apagadas diciendo presente, para poder después
volver a taparse hasta que el maestro finalizara la reunión?
¿recuerdan todas las enseñanzas que ignoramos, como el aprender a usar Excel o los videos
de una hora u hora y media del profe Darwin, que cuando llegaron las matemáticas más
complejas corríamos a ver los videos sin descanso esta vez?
Yo aún lo hago, aun guardo los recuerdos de las primeras clases que comenzaron a ser
hibridas donde el grupo se dividió a la mitad. Recuerdo perfectamente que aquella etapa,
muchas amistades que se creían inseparables se rompieron, mientras otras surgían hasta llegar
al culmino de sus días sobre los pisos de este lugar. ¿Quién recuerda las 3 horas con
Rabindranath, donde la costumbre de un maestro gordito prestándonos la pelota a cambio de
una coca se rompió? ¿Quién recuerda las clases de la licenciada Sonia, donde traía su
micrófono y bocina para poderse escuchar en todo el salón?
Yo aún lo hago.
Yo aún recuerdo esas competencias en clases con el licenciado Tony y más los festejos que
hacíamos por creernos el grupo con un mejor manejo del inglés. Nos sentíamos la gran cosa,
hasta que llegado el momento nos dimos cuenta, que siempre habrá un Alexis, un Andrixs o
un Emilio que se encargaran de cerrarnos por completo el orgullo.
Y para todos los que cursan laboratorio, seas de sexto, cuarto o los más chicos de segundo
que lo veo en su expresión. Si, esa expresión de cansancio, créanme, todos estos recuerdos
no se les va a olvidar nunca más. Por su lado, no olvidaran las clases chéveres de la química
Velueta, donde todo es risa y solución. Aunque esa felicidad sea pasajera, cuando se entra a
la clase, donde para muchos es de martirios y de dolor. Yo no quiero decirles que no van a
sufrir, ¡claro que lo harán! Pero aquellas denigraciones y palabras de reproche de la química
Juana, es para que, en su futuro, lo sepan sobrellevar.
Detesten a tantos profes quieran, pero cuando lleguen a sexto, a muchos los van a comenzar
a estimar. Porque detrás de todo ese profesionalismo y seriedad, hay muchos con un corazón,
un corazón de mazapán.
Porque si, somos esa generación que vivió todas las cosas a la vez, las clases en línea, clases
hibridas, clases presenciales, maestros buenos jubilados, el fin de la era de los cañones para
comenzar con el televisor.
Los primeros en reanudar los deportes, los festivales académicos, el Enac, y un sinfín de
actividades, que me llevaría todo el día en desglosar.
Fuimos una generación en la cual realizamos muchas obras, obras que muchos de ustedes ni
siquiera se van a enterar.
Y ahora, aquí estamos, jóvenes con un pie ya cruzando ese portón, sin miedo a lo que más
adelante nos ha de esperar. Ya han pasado 3 años cuando entramos en el Cetis y sin mucho
aludir, puedo decir que superamos estos 5 semestres y lo que nos resta, a la perfección. Somos
esa generación que entró por una calificación y nos tocó demostrar que realmente entrar lo
merecíamos, somos esa generación que los propedéuticos y el primer semestre se nos hacía
tan fácil, sin saber que el moustro se encontraba cuando estemos en cuarto o quinto, donde
volverse creyentes puede inclusive ser una solución. Somos de esa generación que ha
superado cualquier cambio, desde las clases híbridas con los bloques, hasta que en un punto
del principio de nuestra travesía los bloques, desapareció. Y aunque parezca una eternidad,
hay cosas que en esta vida nunca cambian y no van a cambiar. No dudo, que muchos de aquí
conocimos personas maravillosas, personas que creíamos, solo en pelis han de pasar.
Pero ahora no es momento de recordar, sino más bien momento de celebrar. Celebremos no
solo por los grandes acontecimientos sino también esos pequeños detalles que marcaron esa
gran diferencia. Celebremos todos todas esas versiones diferentes de exámenes que no
pudieron con nuestra inteligencia cuando de unirnos se trataba. Celebremos todos esos
trabajos improvisados que se convirtieron en un éxito, celebremos aquellos trabajos que
podíamos entregar a las 11:59 de la noche, celebremos todos esos exámenes que no pudieron
con nosotros, celebremos por cada uno de los días que nos podíamos despertar a la hora que
quisiésemos con una sonrisa en el rostro, porque no existía el despertador, celebremos todas
esas veces cuando nos decían “aun estas a tiempo de cambiarte de especialidad, o mejor aún
de escuela” y mírenos, 54 laboratoristas, con venas reventadas, con los ojos desgastados, sin
saber como pero se logró.
Y, laboratoristas de sexto semestre, celebremos esas vacaciones que se nos quitaron para
venir a adelantar especialidad, celebremos esas inaladas de copro, de alcoholes, de pipetear
con la boca (no se crean, es broma), pero que nos hicieron ser los técnicos que somos el día
de hoy.
Chicos, la vida no está para ser solo vivida, la vida está para ser celebrada, así que celebremos
por haber tomado una de las mejores decisiones de toda nuestra vida. Haber entrado en el
Cetis 70, porque el Cetis no son estos muros, el Cetis somos nosotros. De todas las lecciones
que he aprendido de estos tres años en el Cetis la que más me ha marcado y que he llevado
conmigo todo este tiempo fueron todas esas frases que escuché durante, cada clase, durante
cada parcial, de muchos maestros. En las palabras de Walt Disney si puedes soñarlo, puedes
hacerlo. De todas las razones por las que decidí entrar en el Cetis, la que más destaca, es que
voy a comerme el mundo. Nuestras habilidades y nuestra preparación han sido reconocida,
por toda dgeti. Estamos a solo un examen más de entrar a la siguiente etapa por alocada que
parezca. Agradecido por todos esos contactos, todas esas amistades, que hicimos en los
pasillos de esta Institución. Tenemos no solo sueño, si no sueños por cumplir. Vamos con
todo sin parar hasta cumplir nuestros objetivos. Elegimos estudiar aquí, porque queremos
hacer lo imposible y alcanzar con nuestras experiencias aquello que más añoramos.
¡Generación perdida! Dicen. Quiero que miren al que está a su lado ¿Ven la determinación
en sus ojos? ¿Sienten la fuerza palpitar en sus corazones? Somos más que palabras vacías o
pronósticos sombríos. Somos jóvenes con el poder de cambiar el curso de la historia. En cada
uno de ustedes veo el potencial de un futuro brillante, lleno de posibilidades y logros
inimaginables. No permitan que las dudas o las críticas les desvíen del camino. Miren al que
está a su lado y recuerden que juntos somos invencibles. Somos la generación que hará una
diferencia. ¡Sigamos adelante con determinación y valentía! Mírenos a nosotros, entramos
54 y 54 nos vamos a ir.
Quiero que levantemos pañuelos. Pero no solo como un gesto simbólico, sino como un
símbolo de nuestra determinación y fortaleza. Que se levante cada pañuelo en esta sala para
que el mundo sepa que la generación 2021-2024 no nació para lamentarse ni para derramar
lágrimas, sino para enfrentar los desafíos con valentía y seguir adelante hacia el éxito. No
nos asusta el mundo laboral, lo abrazamos con confianza y preparación. Amigos míos, el
mundo está a nuestra merced, y es hora de que lo conquistemos. Dejemos una marca indeleble
en él y hagamos que las cosas sucedan.
A todos los estudiantes aquí presentes, a mis compañeros del Cetis y a aquellos de cualquier
especialidad que me escuchan, en nombre de la generación de laboratorio clínico grupo A,
quiero expresar mi más sincero agradecimiento. Gracias por todo el apoyo, la camaradería y
el esfuerzo compartido. Pero no se conformen con ser buenos, esfuércense por ser aún
mejores. El mundo está esperando por nosotros, y juntos, podemos lograr grandes cosas.
¡Adelante, con determinación y orgullo, hacia un futuro lleno de éxitos y realizaciones!
Porque el único que puede hacernos atascarnos, somos nosotros mismos.
Gracias.

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