¿T iempo sin escuchar ese apellido? ¿Te parece esto un juego?
respondió la única mujer que en ese momento estaba al tanto de la situación,
Adrien solo se quedó con la mirada en el vacío por unos minutos - ¿Dónde está
María? Lo más seguro es que sabía de esto – golpeo la mesa con suficiente
fuerza para asustar y atraer la atención del gerente.
– ¿Sucede algo? – la voz asustada del gerente a causa de un posible
despido por culpa de uno de sus empleados se hace notar. – ¿Acaso el señor
aquí presente hizo algo para molestarlos?
– No – esta vez todos se sorprendieron por la grave y firme afirmación
del escritor – Él no ha hecho nada, solo mi esposa se enteró de algo tan
frustrante que no pudo evitar la reacción, puede retirarse tranquilo – de esta
manera la joven promesa de las letras despacho a su subordinado de mayor
rango con la tranquilidad de que su trabajo está a salvo y la mirada fulminante
de su prometida clavada en él lo obligo a proseguir. – Siempre que él no
divulgue que estoy aquí todo estará bien Rebe, aunque supongo que eso es
imposible conociendo la naturaleza de su crianza. – tomando fuerzas de lo más
profundo de su interior reunió valor para sacar un fajo de billete y colocarlo en
el mostrador. – Saben, se me ha quitado el hambre, vuelvo al hotel, disfruten
tranquilos los dos.