Modulo 1:
Unidad 1: Introducción al Diseño, Arquitectura e Interiorismo
Todos los edificios se realizan con intenciones de satisfacer necesidades.
Influyen en su construcción la función, el lugar, el entorno, los usuarios, etc.
Influye al arquitecto o diseñador para seleccionar los diferentes estilos y
gustos.
Elementos que influyen en la forma exterior del edificio: el entorno (edificios
cercanos, sus estilos, alturas, formas, funciones de cada uno, calles, accesos,
vegetación, características especiales, etc), la función que va a tener el
edificio, el estilo elegido producto del gusto del usuario y del contexto antes
mencionado y también el aspecto psico-social del cliente, sus costumbres y
conductas de vida cotidiana, su forma de vivir.
A medida que el ritmo de vida se ha ido acelerando, se ha intensificando la
idea de la casa como refugio y ha crecido la importancia que su aspecto tiene
para las personas.
En algunos sectores sociales, la casa constituye también un símbolo de
estatus, la máxima expresión de riqueza y estilo.
El diseño de un espacio, se puede realizar tanto en áreas abiertas como
cerradas, por lo que el diseñador debe conocer no solo las necesidades y
requerimientos del cliente, sino también las potencialidades y limitantes del
espacio.
El diseño de interiores consiste en acondicionar el espacio interior de la
arquitectura, aportándole funcionalidad y valores visuales y estéticos, una
imagen adecuada. Le concierne la funcionalidad y operatividad del espacio, la
eficiencia, así como la estética.
Es una actividad proyectual dirigida a solucionar problemas de habitabilidad
del hombre según sus actividades y mediante la aplicación consciente de
aspectos funcionales, de uso, estéticos y normativos que incorporan
adicionalmente elementos psico-sociales, perceptivos, económicos y legales
para la creación y/o modificación de los espacios interiores.
En el diseño de interiores se relacionan la psicología medioambiental, la
arquitectura, la estética y el diseño de productos.
Unidad2: El papel del Arquitecto, diseñador o decorador.
El diseñador analiza las necesidades del cliente, y en conjunto con sus
conocimientos, formula ideas de diseño preliminares que resultan
adecuadas, funcionales y estéticas. Prepara los planos de obra y
especificaciones de materiales, acabados, mobiliario y equipamiento. Se
ocupa de los patrones de las superficies, la ornamentación, los muebles, el
equipamiento, las luces, los colores, materiales, etc. todo ello determinado
por el estilo elegido.
Pero hay una diferenciación entre un diseñador de interiores y un decorador
de interiores. El primero puede realizar un diseño más integral de la vivienda,
que puede implicar la intervención y/o modificación de muros y limites de
cada habitación, mientras que el decorador se ocupa de intervenir con
texturas, accesorios y mobiliario cada espacio dándole impronta y un estilo a
cada ambiente. En los grandes proyectos un decorador puede formar parte
de un equipo dirigido por un arquitecto o un diseñador de interiores, o puede
dirigir su propio proyecto centrado fundamentalmente en el aspecto
decorativo, pero no está cualificado para encargarse de la supervisión de
ningún tipo de obra constructiva.
Una de las funciones claves del arquitecto, diseñador o decorador es
interpretar las ideas e identidades del cliente para poder crear un entorno
adecuado en el que vivir, a fin de se identifique en sus espacios.
En esencia, el rol del diseñador o decorador consiste en llegar al núcleo de
las necesidades del cliente y traducir esos deseos y aspiraciones en un
escenario apropiado. Por ello es necesario llevar un buen proceso de diseño,
establecer un programa detallado de las necesidades del cliente, junto con
una investigación profunda del espacio a intervenir.
El diseñador o decorador debe tener habilidad para comprender al cliente y
sus necesidades, habilidades en la comunicación, aptitud para trabajar en
equipo, capacidad de observación, capacidad de planificación, conocimientos
de dibujo, de materiales y productos, conocimiento de mobiliarios, manejo
de presupuestos, manejo de software de diseño, y debe estar actualizado y
conocer las últimas tendencias de decoración.
Unidad 3: El espacio interior.
A modo de introducción vamos a definir el concepto de espacio interior, que
sería un espacio definido entre límites, resultado de la evidencia sensible y de
la percepción del usuario, a su alrededor se sitúan fenómenos espaciales.
El espacio topológico puede definirse y medirse matemáticamente. Pero el
espacio psicológico o perceptivo es el resultado de una operación
interpretativa realizada por nuestra percepción sobre un espacio topológico y
es necesario vivirlo.
Unidad 4: Pautas y principios de diseño.
Para comenzar con el proceso de renovación, diseño o decoración de un
espacio interior es necesario que como diseñador se siga una serie de pasos y
se tengan en cuenta determinados aspectos a analizar:
1. Relevamiento del espacio.
Para empezar se necesita obtener datos detallados de la habitación o sector
a decorar. El espacio propiamente dicho es la materia prima de la decoración,
ya que a partir de los elementos físicos que lo componen originalmente
empezamos a trabajar, adecuándonos a él o eligiendo modificarlo.
Las primeras decisiones estarán influenciadas por el espacio en sí mismo,
incorporando en una etapa posterior la elección y combinación del color, las
texturas, los revestimientos y la distribución y ubicación de muebles, objetos
y artefactos de luz artificial.
Luego vamos a observar y registrar: las dimensiones del lugar, si existen
escalones o desniveles, dónde están ubicadas las puertas y ventanas, dónde
están las fuentes de luz natural, qué elementos de obra existen: armarios,
sanitarios, chimeneas, interruptores, si hay problemas de humedad, qué
revestimientos hay en pisos y paredes, etc.
Conviene tomar medidas y elaborar un plano del lugar, ubicando ventanas,
puertas y demás elementos del espacio. La observación es la clave. El registro
de lo que se observa también es importante. Anotar todo lo que uno vea.
Confeccionar un plano simple con medidas y detalles. No hace falta ser
arquitecto para trazar un plano; simplemente dibujar las paredes, marcar los
detalles, señalar el ingreso de luz natural, la altura de las ventanas, puertas y
otros elementos de obra.
2. Definir cuál es el propósito de la habitación, usos y necesidades
específicas.
Lo primero que se debe determinar es cuál es el destino de la habitación a
intervenir. El buen diseño de un espacio debe estar preparado para el uso
que se le vaya a dar. Se debe pensar en lo siguiente:
Tomar en cuenta el estilo de vida, las costumbres de la familia, su
itinerario. Actividades y usos en ese espacio.
Qué necesidades físicas existen, cuales son las prioridades
funcionales.
Nombrar y anotar los espacios necesarios, (programa de
necesidades)
Pensar qué zonas pueden combinarse (cocina/comedor,
dormitorio/guardarropa, etc.).
Realizar un plano de la habitación y ubicar allí los muebles para
encontrar la mejor opción.
Una habitación bien decorada pero sin una óptima funcionalidad es una
habitación mal resuelta.
3. Pensar en el ambiente que se quiere crear, definir gustos y aspiraciones
personales.
Como vimos podríamos definir la decoración como el proceso de crear
ambientes, con recursos estéticos, a la medida de quienes lo habitan o
frecuentan. Para elaborar un proyecto decorativo necesitamos tener en
cuenta cuestiones referentes a la personalidad del cliente: cómo es, qué
espera del espacio físico, qué lo hace sentir bien, cuales son sus gustos
personales, sus aspiraciones, hobbies, actividades o cualquier otra cuestión
relacionada a su manera única de elegir la vida.
La decoración no se trata sólo de elementos estéticos, también se basa en el
compromiso con la calidad de vida, el bienestar, anhelos y expectativas.
Pensar qué ambiente se quiere crear en ese espacio y que sensaciones
quiere provocar en él: relajado o lleno de energía.
Pensar en una gama de colores: tranquila o colorida.
¿Qué materiales y texturas se usará: cálidas y naturales o, al
contrario, artificiales y superficies lisas?
¿Qué objetos le gustaría tener?
¿Qué costumbres tiene nuestro cliente?
¿Qué estilos son más afines con la personalidad del cliente?
Utilizar el contraste de tamaños, es decir, variar objetos grandes y
pequeños. Esto ayudará a evitar la monotonía y crear un efecto
estimulante. Lo importante es que algo debe unir todos los objetos
(forma, color, etc.).
De esta manera vamos teniendo pistas del ambiente más adecuado.
4. La simetría y el equilibrio para la armonía.
Si el espacio es asimétrico, hay dos opciones para hacerlo lucir armonioso:
intentar crear una falsa sensación de simetría o acentuar sus peculiaridades.
Buscar un punto focal en la habitación (por ejemplo, una chimenea,
una pintura, una ventana) y crear un interior simétrico alrededor de
él.
Utilizar líneas verticales, esto hará que el espacio luzca más alto.
Agregar algún acento: es decir, primero crear simetría y luego
romperla ligeramente.
5. Color y textura siempre juntos.
Se deben analizar en conjunto porque una cosa influye en la percepción de la
otra.
Los colores deben pensarse siempre en función del tamaño de la
habitación y de la luminosidad de la misma. Es un error pintar los
muros de colores fuertes en ambientes pequeños.
Una vez que se haya optado por la gama adecuada, se podrá elegir el
color de los accesorios y complementos, nunca al revés.
Los colores fríos son buenos para las cálidas zonas costeras. A
cambio, en una ciudad norteña lucirían demasiado melancólicos.
Los colores cálidos crearán la sensación de que la habitación es un
par de grados más calurosa de lo que es en realidad.
Los colores vivos son inadecuados para el dormitorio. Es mejor
utilizarlos en los espacios en donde no se pasa mucho tiempo y en los
que no se necesita relajación.
Si se utiliza un color predominante, es importante variar la textura
para evitar la monotonía.
6. La iluminación es la parte más sensual del diseño de interiores.
La iluminación correcta refleja el estado de ánimo de los habitantes de un
espacio y cambia el ambiente del mismo. La luz influye en las emociones y
pensamientos.
Aprovechar al máximo la luz del día y la luz natural.
Utilizar espejos. No solo agregan luz, sino también aumentan
visualmente el espacio.
Si la luz natural es poca además de utilizar espejos para aumentar la
reflexión se puede pintar de colores claros paredes estratégicas.
La luz artificial bien ubicada también crea un ambiente agradable.
7. Los detalles determinan el interior.
Los distintos elementos deben tener algo que los una. Por ejemplo,
ambientar con diferentes cojines es una manera perfecta de unificar
todos los colores y texturas del espacio en uno solo.
Las telas hacen cualquier espacio más acogedor. Poner un chal
vintage en un sillón, utiliza fundas, frazadas, cojines.
8. Definir los objetos de decoración.
Los objetos de decoración que se elijan pueden ser una combinación de
objetos nuevos con objetos que tengan una carga emocional para nuestro
cliente.
El espacio y su distribución. Ubicar las masas (muebles, objetos y
elementos decorativos) dentro del espacio atentos al flujo de la
circulación. Debe realizarse de forma que la circulación esté siempre
garantizada. Procurar que los accesos sean fáciles y cómodos. Evitar
colocar objetos en los pasillos y corredores.
Las personas puedes utilizar espejos para aumentar la reflexión y
pintar de colores claros paredes estratégicas. deben tener suficiente
espacio para caminar libremente, por eso nunca se debe sacrificar la
buena circulación en pro de mobiliario adicional.
La selección de texturas a utilizar en muebles, superficies y
complementos. (Entendemos por texturas a la calidad o aspecto físico
de cualquier material empleado en la decoración, ej. satinado, rugoso,
mate, etc.
Debes evitar recargar los ambientes.
Si tienes objetos pequeños que quieres destacar, es correcto
disponerlos en grupos.
No colgar cuadros demasiado alto. Lucirán armoniosamente al nivel de
los ojos de una persona de mediana estatura.
Los estantes son importantes para el diseño porque no solo ayudan a
mantener la casa en orden, sino también sirven para ubicar accesorios
y adornos.
Las flores vivas tienden a inspirar. Así que deben convertirse en una
parte indispensable del interior.