NOCIONES: Impresiones e ideas / Límite del pensamiento y el principio de copia.
Cuando Hume se pregunta cómo se origina el conocimiento de la vida humana, lo hace partiendo del
principio empirista, según el cual la experiencia es el principio del que derivan todos nuestros
contenidos mentales. A estos contenidos mentales Hume les llama percepciones. Percepción es todo
aquello que podemos encontrar en nuestra mente y que deriva directa o indirectamente de la
experiencia. Ahora bien, no todas las percepciones son iguales, (imagina que vas a una tienda de gafas
y te fijas en unas gafas que te gustan mucho. Así que las coges, las miras y las observas, pero por
alguna razón decides no comprarlas y las dejas en su sitio. Después, cuando llegas a casa, cierras los
ojos y tratas de recordar la imagen de esas gafas. En ambos casos estoy percibiendo la imagen de las
gafas, pero existe una gran diferencia. Entre ver e imaginar un recuerdo). Así es como Hume se da
cuenta de que existen dos tipos de percepciones, unas percepciones más intensas a las que llama
impresiones y otras percepciones menos intensas a las que llama ideas.
Así, las impresiones son el resultado directo e inmediato de una experiencia, como por ejemplo ver
unas gafas y nos proporcionan un conocimiento actual. En cambio, las ideas son copias debilitadas
de las impresiones en nuestra memoria o imaginación, como por ejemplo el recuerdo de la imagen de
unas gafas y al ser siempre la imagen pasada de una impresión, obtenemos o, mejor dicho,
recordamos un conocimiento del pasado. Por lo tanto, ver unas gafas es una impresión, recordarlas es
una idea.
En este sentido surge uno de los principios más importantes de la filosofía de Hume, el principio de
copia, según el cual todas nuestras ideas son copias de nuestras impresiones, lo que significa que
cualquier idea, incluso la base abstracta que puedas llegar a pensar debe estar conectada con su
correspondiente impresión.
Así que este principio le sirve a Hume como criterio de validez del conocimiento. A través de este
principio, Hume separa las ideas que son verdaderas por estar conectadas a su correspondiente
impresión de las ideas que no son verdaderas, es decir, de las ideas que son falsas al no poder ser
conectadas y con su correspondiente impresión, como por ejemplo las ideas que son objeto de estudio
de la metafísica, por ejemplo, durante un tiempo, la creencia sobre la existencia de Los Ángeles estaba
muy extendida, pero alguien vio alguna vez a un Ángel seguramente no. Lo que sí percibieron fue,
por un lado, la figura del hombre y, por otro lado, unas alas. Según Hume, la idea de Ángel es una
idea compleja, formada por dos ideas simples, la idea simple del hombre y la idea simple de alas.
Aplicando el principio de copia diremos que tanto la idea de hombre como la idea de alas son
verdaderas, porque podemos conectarlas con sus correspondientes impresiones percibidas a partir de
la experiencia. ¿Pero y la idea compleja de Ángel?, podemos conectar la idea compleja de Ángel con
su correspondiente impresión compleja en la realidad, no. Por lo tanto, estamos ante una idea falsa
que debe ser rechazada.