EL SANCTUM CELESTIAL
La visualización
No es un lugar propiamente dicho. Sin embargo, es bien sabido lo difícil que es para la mente humana
concebir en lo abstracto un campo de energía cósmica. Por ello un Imperator de la Orden elaboró una
técnica que permite fundirse conscientemente con ese campo de energía.
Antes de utilizar este método, es necesario que conciba su propia visualización, ya que es imposible ser
consciente de algo que se es incapaz de definir. En esto, cada uno puede elegir su propia manera de
imaginar este lugar simbólico. Algunos rosacruces lo ven bajo la forma de una catedral, otros con el
aspecto de una mezquita, de una sinagoga o de cualquier otro edificio consagrado a una religión
particular; hay otros que prefieren concebirlo bajo el aspecto de un paisaje inspirador. Sin embargo la
mayor parte de ellos lo visualizan bajo la forma de un templo de la Rosacruz. De hecho, hay tantas
maneras de imaginarlo, como de individuos que manifiestan el deseo de encontrarse en él. Lo
importante,es que la visualización de este alto lugar cósmico haga nacer en ustedes las emociones más
bellas ante el encuentro con lo Divino.
La elevación
Cada vez que desee elevarse proceda de la siguiente manera:
Lávese las manos como signo de purificación corporal y séquelas bien. Beba a continuación un vaso de
agua para simbolizar su deseo de estar lo más puro posible en su interior. Cuanta mayor humildad
expresen sus actos y sus pensamientos, mayores serán las condiciones ideales que reúna para una
armonización consciente.
Hecho esto, siéntese en un lugar tranquilo, la espalda erguida y los pies bien posados en el suelo,
ligeramente separados uno del otro. Ponga sus manos sobre las rodillas, cierre los ojos y recite en
forma mental la invocación siguiente: Que la sublime esencia cósmica penetre mi ser y me purifique de
toda impureza de pensamiento y de cuerpo, para permitirme entrar en el Sanctum y comulgar en él con
toda pureza y en perfecta dignidad. ¡Que así sea!
Esta invocación, como pueden comprobar, no tiene ninguna relación religiosa o sectaria. Su meta es
simplemente expresar su deseo de entrar conscientemente en el Sanctum, para comulgar con la
sabiduría que éste simboliza en el plano místico. Además, sitúa su comunión bajo la protección del
Egregor de la Rosacruz, de manera que ninguna influencia negativa pueda ejercerse sobre usted
mientras se encuentre en este estado interior.
Después de haber recitado esta invocación, efectúe algunas respiraciones profundas para que pueda
relajarse bien. Para ello aspire y expire profundamente por la nariz de una manera regular e
ininterrumpida. Cuando se encuentre completamente relajado, vuelva a la respiración normal y
comience a imaginar que se eleva mentalmente hacia su Sanctum. Dicho de otra forma, visualice que
se está elevando por encima de la habitación en la que se encuentra, de su casa, de su ciudad, de su
país, hasta el momento, en que alejándose más y más de la Tierra, no la divise más que como una
esfera dando vueltas lentamente en el espacio.
Vuelva ahora su mirada hacia el Cosmos Infinito y continúe su ascensión espiritual, hasta percibir el
Sanctum tal como usted ha decidido visualizarlo. En este momento es cuando debe imaginarlo bajo la
forma de una catedral, de una mezquita, de una sinagoga, de un templo, de un paisaje, etc. El solo
hecho de verlo de esta manera, dirigido hacia el cosmos y bañado en luz, debe proporcionarle una
alegría interior indescriptible. Si ha elegido visualizar su Sanctum bajo la forma de un edificio, imagínese
ahora que está penetrando en su interior y que va a sentarse al lugar que ha escogido. Allí,
perfectamente relajado, contemple mentalmente las maravillas que se ofrecen ante usted: las vidrieras,
las esculturas, las pinturas, las estatuas, las columnas, y de manera general, todos los elementos que
constituyen la decoración que suele encontrarse en un lugar consagrado a la oración y a la meditación.
A esta belleza visual, puede añadirle la impresión muy neta de escuchar una música particularmente
inspiradora.
También puede imaginar que un olor a incienso impregna el lugar en el que se encuentra mentalmente.
En una palabra, la visualización del Sanctum debe conducirle a perder la consciencia del mundo
terrenal y habitar en el plano del alma. Todos sus pensamientos y emociones deben estar impregnados
de una gran serenidad y de un bienestar que ninguna satisfacción física sería capaz de proporcionar.
Si prefiere visualizar su Sanctum bajo la forma de un paisaje, en el último momento de la ascensión,
debe fundirse totalmente con él, como si existiera realmente. Dicho de otra forma, es necesario que
imagine que se encuentra en un bosque, al lado de un río o de un lago, en medio de una pradera, y en
general, dentro del encuadre natural que ha elegido para su visualización. Una vez allí, es importante
que su consciencia incluya colores, perfumes, ruidos… Por ejemplo, puede imaginar el azul del cielo, el
olor de las flores, el canto de los pájaros, el soplo del viento, etc. Lo que importa, como hemos explicado
anteriormente, es que pierda la consciencia objetiva de su cuerpo físico y de su entorno terrestre, ya
que esto es la condición necesaria para recibir el influjo de vibraciones más sutiles.
Cuando se encuentre en su Sanctum, déjese impregnar totalmente por el ambiente sagrado, inspirador
y reconfortante a la vez que allí reina. Impregnados cuerpo y alma en este ambiente, ha llegado el
momento de expresar al Dios de nuestro corazón las razones que le han conducido a retirarse a este
lugar de alta espiritualidad. Si se trata de un problema de salud, evóquelo mentalmente, como si usted
formara parte de la inteligencia cósmica más pura que pueda concebir. Haga lo mismo sí su presencia
se debe a un problema familiar, social, profesional o de otro tipo. Si su meta es simplemente rezar o
meditar sobre un tema filosófico, hágalo en este encuadre armonioso y proceda tal como lo sienta.
Después de haber evocado mentalmente la razón que le ha conducido a elevarse hacia el Sanctum, no
piense más en ella, permaneciendo siempre en el estado armonioso que le caracteriza, póngase en un
estado de total receptividad. Si lo consigue, es en ese momento cuando usted recibirá el influjo cósmico
que le consolará, le curará, le inspirará, le traerá la respuesta que busca. Esto no quiere decir que usted
tendrá consciencia inmediata de haber recibido este influjo, ya que éste se sitúa en un plano que no se
puede percibir objetivamente. Sin embargo, cuando pasen las horas o los días, podrá medir
gradualmente el impacto que esta comunión cósmica ha tenido sobre usted y su entorno.
Al término de este período de receptividad, vuelva progresivamente al plano objetivo. En otros términos,
véase mentalmente abandonando el Sanctum y rehaga con la imaginación el trayecto inverso al que
siguió para elevarse hacia él. De vuelta a la consciencia objetiva, abra los ojos y diga la siguiente
invocación: «¡Que el Cósmico santifique mi contacto con el Sanctum Celestial! ¡Que así sea!»
Sin límites del tiempo y el espacio
En la definición del Sanctum, hemos precisado que no era un lugar, sino un campo de energía cósmica,
un nivel de alta espiritualidad, un plano de consciencia muy elevado que transciende totalmente los
límites del tiempo y el espacio. Esto significa que es posible elevarse hacia él en cualquier momento del
día y sin importar el lugar. En otras palabras, no hay una hora precisa que respetar para trasladarse al
Sanctum. En el momento en que uno siente el deseo o la necesidad, si no hay nada que se oponga
desde el punto de vista humano, sus puertas se mantienen abiertas de par en par en todo momento del
día y de la noche. En este mismo orden de ideas, tampoco es necesario encontrarse en una iglesia,
mezquita, sinagoga o cualquier otro templo terrestre para efectuar esta experiencia. Para este fin, la
única condición a cumplir es la de estar solo y disponer de un lugar de calma y tranquilidad. Podemos
incluso añadir que es posible efectuarlo por la noche al acostarse antes de dormirse. De hecho, es lo
que hacen la mayor parte de los rosacruces, pues la práctica les ha probado, que a una comunión de
este tipo le sigue un mejor descanso, y, a veces, sueños particularmente místicos. Es evidente que no
deben acudir a su Sanctum únicamente cuando deben afrontar cualquier problema, tanto si se refiere a
su salud o a otras dificultades más materiales. Cada vez que sepan que otra persona necesita su
ayuda, deben acudir a él en consciencia para pedir que se le conceda su sostén y su inspiración. Si lo
hacen en una actitud de perfecta sinceridad, se darán cuenta de hasta que punto es eficaz esta forma
de ayudar a los demás. En otro orden de ideas, pueden también efectuar esta experiencia sólo por el
placer interior que produce. Dicho de otra forma, es posible elevarse hacia el Sanctum sin ninguna
razón concreta. En este caso el Cósmico nos concede la gracia que considere mejor darnos. En
realidad, siempre tenemos al menos una razón para querer alcanzar este estado de consciencia
particular: Rogar por la felicidad de los demás y por la paz de la tierra.