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Cuento de amistad y superación infantil

La historia cuenta la llegada de Miguel a una nueva ciudad y escuela luego de mudarse, donde al principio es molestado por el bravucón de la clase Daniel, pero luego logra hacer amigos y perdonar a Daniel cuando este se disculpa.
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Cuento de amistad y superación infantil

La historia cuenta la llegada de Miguel a una nueva ciudad y escuela luego de mudarse, donde al principio es molestado por el bravucón de la clase Daniel, pero luego logra hacer amigos y perdonar a Daniel cuando este se disculpa.
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Había una vez, durante un día soleado, un grupo de niños jugando futbol en la casa

de uno de ellos; el dueño de la casa era Miguel Sánchez. El era un niño de 12 años muy feliz,
bastante risueño y amable, inteligente, que siempre hacia reír a los demás y ayudando al
que lo necesitara. Tenia muchos amigos, hasta que un día su padre consiguió un empleo en
la ciudad, alejada del pueblo en el que vivió toda su infancia, Olivero. Su padre decia que
era lo mejor, pero Miguel no pensaba igual, <<¿Qué mejor que las arepas de Doña Julia?>>
pensaba, o <<¿Qué mejor que mi escuela, en donde aprendí todo lo que se?>>.
Sin embargo, todos le repetían que era una gran oportunidad, ya que en ese pueblo
los recursos eran limitados y escasos. Ese día que antes se mencionó, mientras jugaban
futbol con una pelota muy deteriorada, en el patio de aquella vieja casa aún más vieja que
Doña Julia, se encontraban en la despedida de Miguel. Sus amigos estaban tristes porque
perdían a el mejor futbolista y amigo del mundo, pero por otro lado se alegraban de que
este pudiera tener una mejor vida.
Al día siguiente, Miguel se iría con sus padres a la ciudad. Ese día fue muy triste para
el pueblo, ya que todos se conocían, y la familia Sánchez era muy querida allí, por lo que su
ida fue la llegada de los recuerdos y la nostalgia. Mientras el carro avanzaba, miguel veía
alejarse a aquellos con los que paso tantos días de risa, aquella señora que le preparaba
arepitas siempre que la visitaba, y a todos esos amigos que lo acompañaron siempre.

Ya había pasado una semana desde que habían llegado a la nueva casa, y como era
de suponer, extrañaba todo aquello que había dejado atrás. Sin embargo, como la vida
sigue, su padre empezó su nuevo trabajo, y de igual manera, pronto Miguel comenzaría las
clases en su nueva escuela.
Días después, en la noche antes de su primer día de escuela, Miguel estaba un poco
nervioso por como seria todo.
- ¿Y si no les caigo bien? - Le decia a su madre mientras esta lo arropaba.
- Seguro les agradas, ¿Cómo no les caería bien mi grandioso chico?
- Eso espero, hasta mañana mamá
- Hasta mañana, miguelito.
En la mañana, miguel preparo todo rápidamente para llegar temprano y causar una
buena impresión a los profesores, y justo eso paso. Al llegar a la escuela y entrar en el
lugar en donde pasaría los siguientes días, saludo a todos con una sonrisa,
presentándose y sentándose en el primer asiento que vio vacío. Todos le hacían
preguntas como << ¿De dónde vienes?>> << ¿Sabes jugar futbol?>> y cosas así.
Gracias a lo carismático que era Miguel, en solo minutos logro entablar conversación
con varios chicos. Sin embargo, como lo que rápido llega rápido se va, entro un chico
por la puerta: alto, rubio y con una mirada amenazadora. Mientras este entraba,
atemorizando a todos con su llegada, rápidamente se dio cuenta de Miguel, quien
desafortunadamente estaba sentado en el asiento de este chico.
- ¡Levantate, pero ya! – Le grito este chico rubio, mientras golpeaba la mesa con su
puño.
Miguel solo lo miraba confundido mientras los otros niños se alejaban poco a poco.
Sabían que habría problemas.
- ¿Por qué me hablas así? Al menos podrías ser educado, ni siquiera me conoces.
- ¡¿Quién eres tu y quien te crees para sentarte en mi lugar?!
- Un gusto, soy Miguel. ¿No podías pedirme el puesto y ya, que necesidad de gritar
hay?
- Quitate de una vez antes de que me enfade aún más.
Miguel, como no quería pasar un mal primer día discutiendo con quien no vale la
pena, se levanto de ese puesto y fue a otro, uno mas alejado de ese brabucón.
Momentos después, llego su nueva profesora: Alicia.
- Buenos días niños, este año tenemos un nuevo estudiante: Miguel Sánchez.
¿Podrías pasar al frente para presentarte, Miguel?
Miguel obedeció y paso al frente con la mayor disposición que pudo, no le cayó nada
bien el otro chico.
- Hola a todos, soy Miguel, vengo de Olivero-
Y se escucho una ruidosa carcajada.
- ¿DE ESE PUEBLUCHO? – se carcajeo- ¡ERES TAN ESTÚPIDO COMO PARA NO
SABER TU LUGAR, PUEBLERINO!
Luego de decir esto, algunos otros se rieron, temerosos. Miguel no entendía
porque, si ellos le habían dado una calidad bienvenida, se dejaban dominar por
este, haciendo que se rieran de él.
- Ya basta Daniel, no seas irrespetuoso con tu compañero. – Dijo su profesora.
- Que el conozca su lugar primero y luego veremos.

Y asi fueron todos los días siguientes, con Daniel molestando a Miguel por
cualquier cosa. Uno de esos días, la profesora Alicia entrego una calificación de
una de sus tareas:
- ¡Felicidades Miguel! – dijo frente a la clase- Obtuviste la calificación mas alta.
- Que nerd – rio- no sabia que en tu pueblucho aprendían a leer
Sin embargo, Miguel trataba de ignorar todos sus comentarios. Se sentía un poco
solo ya que los otros niños, por miedo a que Daniel los tratara mal, no se le
acercaban cuando Daniel los veía, lo que hacía que extrañara a sus amigos de
Olivero.
Un dia como cualquier otro, luego del receso, al volver al salón, Miguel vio
un papelito sobre su mesa, y al tomarlo y leerlo, decia:

Daniel siempre es así con todos, hay que frenarlo.


Att: Anónimo.

Así siguieron pasando los días, hasta que una mañana, Miguel pensó en esa
nota, así que decidió que ya no soportaría los tratos de este chico. Por lo que, esa
misma mañana, a escondidas, planeo con los otros chicos un plan para que
Daniel dejara de molestarlos: todos dejarían de hablarle, haciendo como si no
existiera.
Y así hicieron, Daniel hacia bromas sobre el aspecto de algunos o el dinero
de otros, sin embargo, nadie reía ni hacia parecer que siquiera lo habían
escuchado. Daniel, al percatarse de esto, empezó a preguntarles a todos porque
no le hablaban, pero como no obtenía respuesta, poco a poco dejo de hablar, y
se sintió triste de que todos lo ignoraran.
Entre tantas veces que insistió a los demás, una niña le respondió a su
incesante pregunta:
- No te hablaremos hasta que empieces a respetarnos, ya nadie soporta como nos
tratas – dijo la chica
- ¡Bueno, no los necesito! No son nada sin mi – respondió Daniel
- Resulta que somos mucho mas de lo que nos haces creer, lo único que creas es
temor, por eso no tienes ningún amigo verdadero que quiera realmente estar
contigo.
Daniel al escuchar esto, no dijo nada y simplemente se fue. Y así durante una semana, falto
clases.
- ¿Alguno sabe porque no ha venido Daniel? – pregunto la profesora Alicia
Nadie respondió.
Al día siguiente, mientras todos estaban riendo juntos, ya que habían formado una
amistad con Miguel, y se disculparon por lo ocurrido, entraron la profesora y Daniel,
e inmediatamente un total silencio en el salón.
- Hola chicos…. – dijo este con la cabeza abajo- vine a disculparme con todos, luego
de pensar algunos días, me di cuenta de que he sido malo con ustedes, en
especial contigo, Miguel, te traté mal desde la primera vez que te vi. Perdónenme
todos, entenderé si no me quieren hablar nuevamente.
Luego de que Daniel dijo esto, todos se miraron unos a otros, en silencio. Hasta
que de pronto, Miguel rompió el silencio.
- Te perdono, y no te preocupes, todos nos equivocamos, para eso son las
segundas oportunidades, lo importante es que reconociste tu error y estás
dispuesto a mejorar.
Luego de estos, todos le sonrieron a Daniel, y de igual manera perdonándolo.

Algunos meses después, todo estaba olvidado, y todos ellos eran amigos ahora,
inclusive Miguel y Daniel se la pasaban juntos en los recesos, algunas veces riendo, y otras
jugando. Miguel aun no olvidaba su pueblo, y nunca lo haría. Por lo que a veces, iba con su
padre a visitarlo. Y aunque miguel la tuvo difícil al inicio, al final pudo volver a ser feliz con
sus nuevos compañeros.

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