INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL
HGO/UMF 7
MEDICINA FAMILIAR
R2MF ERNESTO FERNANDEZ NUÑEZ
MODULO: MEDICINA INTERNA
Rinitis aguda, crónica y alérgica.
Definición de rinitis aguda:
La rinitis se caracteriza por la presencia de uno o más de los siguientes síntomas: congestión nasal, rinorrea anterior o
posterior, estornudos y prurito durante dos días o más consecutivos, durante más de una hora casi todos los días.
Rinitis crónica: estado inflamatorio de la mucosa nasal que persiste mas allá de las 12 semanas.
Anatomopatológicamente se caracteriza por la inflamación de la mucosa nasal, pero algunas formas de rinitis, como la
vasomotora o la atrófica, no presentan predominio de la inflamación. La rinitis se acompaña frecuentemente de síntomas
oculares, óticos, faríngeos y/o de afectación de los senos paranasales.
La rinitis es una causa importante de morbilidad y, siendo considerada en muchos casos una enfermedad trivial, afecta a
la calidad de vida del paciente y puede asociar síntomas como fatiga, cefalea, deterioro cognitivo y alteraciones del sueño.
Clasificación:
Clasificación ARIA de las rinitis:
Vírica
Rinitis infecciosa Bacteriana
Otros agentes infecciosos
Intermitente
Rinitis alérgica
Persistente
Intermitente
Rinitis ocupacional
Persistente
Aspirina
Inducidas por drogas
Otros medicamentos
Hormonal
NARES
Irritantes
Otras causas Alimentos
Emocional
Atrofia
Idiopática
Rinitis infecciosa:
La mucosa nasal está expuesta al contacto con bacterias y virus, ocasionando con frecuencia infecciones. Las células
epiteliales de las vías respiratorias son la localización primaria de la infección, ocasionando una respuesta específica del
sistema inmune a través de componentes innatos y adaptativos que cooperan para proteger al huésped contra las
infecciones.
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MODULO: MEDICINA INTERNA
Vírica:
Los causantes más habituales de la rinitis vírica son los rinovirus (de los cuales hay más de un centenar se subtipos sin
protección cruzada), los coronavirus y virus respiratorio sincitial, entre otros.
No se dispone de fármacos específicos y el tratamiento es sintomático, alcanzando la resolución espontánea en 7 o 10
días, por lo que se debe esperar este tiempo antes de prescribir antibióticos.
Bacteriana:
Hasta el 2% de los resfriados víricos son seguidos de una rinitis bacteriana, que suele afectar a las estructuras vecinas, en
particular a los senos paranasales.
Las bacterias más frecuentes en las vías respiratorias superiores son los estafilococos,
estreptococos, Haemophilus, Moraxella y estafilococos.
Hongos y protozoos pueden ocasionar rinitis, que son más frecuentes en climas tropicales, pero deben ser tenidos en
cuenta en pacientes inmunodeprimidos.
Otros gérmenes, como las micobacterias, incluyendo M. leprae o los treponemas como el T. pallidum, deben ser tenidos
en cuenta en el diagnóstico diferencial de rinitis infecciosa crónica.
Rinitis alérgica:
La rinitis alérgica se subdivide en intermitente (IAR) o persistente (PER). Se considera intermitente cuando los síntomas
están presentes menos de 4 días a la semana, menos de 4 semanas consecutivas, y persistente cuando los síntomas
aparecen durante más de 4 días a la semana o más de 4 semanas consecutivas, aunque lo habitual es que presenten
síntomas todos los días.
Dependiendo de la severidad de los síntomas subjetivos y su impacto en la vida social, escolar y laboral del paciente, se
considera una rinitis de severidad media cuando no esta presente ninguno de estos ítems: alteración del sueño,
entorpecimiento de las actividades de ocio o deportivas, deterioro del rendimiento escolar o laboral y presencia de
síntomas no molestos, considerándose moderada/severa cuando hay más síntomas o éstos interfieren con la calidad de
vida. En base a la temporalidad y severidad de los síntomas, el grupo ARIA ha propuesto 4 categorías: media intermitente,
media persistente, moderada/severa intermitente y moderada/severa persistente.
Esta nueva clasificación también introduce el término de rinitis alérgica episódica, definida como los síntomas nasales
desencadenados por la exposición a aeroalergenos que no son del entorno habitual del paciente.
Causas de la rinitis alérgica:
Pólenes (árboles, hierbas y malezas): varían según la ubicación geográfica, y algunos pueden estar presentes durante todo
el año, sobre todo en climas cálidos
Hongos: las condiciones atmosféricas afectan a su crecimiento y dispersión, por lo que su prevalencia puede variar
dependiendo del clima y la temporada.
Ácaros del polvo doméstico: Dermatophagoides farinae y Dermatophagoides pteronyssinus, que se alimentan de materia
orgánica en los hogares, sobre todo la piel que se desprende de los seres humanos y animales domésticos, y se desarrollan
en temperaturas cálidas y de alta humedad, se pueden encontrar en las alfombras, muebles tapizados, almohadas,
colchones, edredones y juguetes de peluche.
Mascotas: causa común de rinitis alérgica perenne, más frecuente al gato y el perro, aunque puede producirse por la
mayoría de los animales de pelo y aves de interior.
Las cucarachas: consideradas una de las causas del asma, especialmente en las ciudades, también pueden ocasionar
rinitis perenne cuando las casas están infectadas. Lo mismo sucede con los roedores.
Rinitis ocupacional:
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Los pacientes con rinitis ocupacional sólo tienen síntomas en el lugar de trabajo.
Estos pacientes suelen padecer asma ocupacional concurrente.
El diagnóstico se basa en la historia clínica y en las pruebas de provocación nasal o cutánea. El tratamiento ideal es evitar
la exposición; si no es posible, pueden emplearse corticoides nasales o antihistaminicos de segunda generación.
Rinitis inducida por medicamentos o drogas.
Múltiples fármacos pueden desencadenar una rinitis, destacando la aspirina y los antinflamatorios no esteroideos,
fármacos empleados de manera habitual en el tratamiento sintomático de las patologías inflamatorias de vías respiratorias
superiores, aumentando en muchos pacientes los síntomas de rinitis.
En el caso de adolescentes también deben ser tenidos en cuenta el empleo de cocaína inhalada y el consumo de estrógenos
exógenos o anticonceptivos orales.
Otros medicamentos: inhibidores de la enzima convertidota de angiotensina, reserpina, guanetidina, fentolamina,
metildopa, betabloqueantes, clorpromacina, gabapentina y penicilamina.
La rinitis inducida por medicamentos es diferente de la rinitis medicamentosa, secundaria al uso prolongado de
simpaticomimeticos nasales (descongestivos). Secundariamente los alfareceptores nasales se vuelven poco a poco
insensibles a los estímulos exógenos y endógenos, con una pérdida de tono adrenérgico, ocasionando una rinorrea profusa
y congestión nasal.
Rinitis hormonal:
Puede aparecer en los períodos de desequilibrio hormonal (pubertad, menstruación o embarazo), debido a que los
estrógenos pueden ocasionar un desequilibrio del sistema nervioso autónomo, incrementando la actividad central
parasimpática, el contenido de acetilcolina y la actividad de la acetilcolina transferasa, produciendo, por otra parte, una
inhibición de la actividad de las neuronas simpáticas mediada por receptores alfa 2. Además, se cree que los estrógenos
aumentan los niveles de ácido hialurónico en la mucosa nasal.
El hipotiroidismo, tanto clínico como subclínico, ocasiona edema de cornetes secundario a la liberación de hormona
tiroestimulante.
Evaluación y diagnostico en pacientes con rinitis:
Historia:
Antecedentes familiares: el componente genético tiene gran importancia en la rinitis alérgica. La presencia de
antecedentes familiares de atopia hace el diagnóstico de alergia más probable.
Patologías asciadas: en particular otras patologías atópicas, como el asma, que se asocia hasta en un 20% de los casos, o
dermatitis atópica, sin olvidar otras patologías como el hipotiroidismo o la sarcoidosis, que pueden ocasionar una rinitis.
Medicaciones habituales del paciente: incidiendo en aquellos que pueden ocasionar un cuadro de rinitis.
Edad de aparición: evaluar si apareció en la infancia y se mantiene.
patrón temporal: determinar si hay síntomas todo el año, o si solo en temporadas.
Historia ambiental detallada: buscando desencadenantes específicos, como la exposición a determinados alergenos
inhalados o a irritantes, como el humo o la contaminación.
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Respuesta a tratamientos anteriores: la respuesta a antihistamínicos apoya el diagnóstico de rinitis alérgica.
Efecto en la calidad de vida del paciente: incluyendo la presencia de fatiga, trastornos del sueño, problemas de atención
o absentismo.
Rasgos faciales generales: hay una serie de características faciales que se relacionan con mayor frecuencia con la rinitis
alérgica, como las «ojeras alérgicas»(por la vasodilatación y congestión nasal); el «pliegue nasal» por el roce repetido
hacia arriba de la punta de la nariz con la palma de la mano, conocido como «saludo alérgico», y las «líneas de Dennie
Morgan» (pliegues prominentes bajo el parpado inferior).
Pruebas de laboratorio:
Pruebas de reacción a los alergenos específicos:
Pruebas cutáneas de alergia.
Pruebas in vitro.
Determinación de IgE serica total.
Eosinófilos totales en sangre.
Tratamiento:
Se basa en 4 pilares fundamentales:
1.- educación al paciente.
2.- evitación del alergeno.
3.- farmacoterapia: antihistamínicos orales, corticoides asales, descongestivos tópicos, antihistamínicos tópicos,.
4.- inmunoterapia especifica con alergenos.
Fuente: Fátima Cortés Sánchez R, Santaella Sáez JI. Rinitis: concepto, clasificación, diagnóstico y tratamiento. En: del Pilar
Navarro Paule M, Pérez Aguilera R, Sprekelsen Gassó C, editores. Manual de Otorrinolaringología Infantil. Elsevier; 2012.
p. 213–23.