TEMA 2: LA CRÓNICA PEIRODÍSTICA:
ANTECEDENTES:
La crónica no nace con el periodismo:
La entrevista y el reportaje son géneros que nacen con el periodismo, pero la crónica.
Es un género con género con mucha tradición entre literatos e historiadores.
Es un género que se parece mucho al reportaje, de ahí sea difícil distinguirlo de éste:
Va más allá de la noticia al interpretar los hechos (como haría un reportaje) pero además los valora (sin emitir
juicios estrictamente personales, como haría un artículo de opinión).
Cronos = Tiempo.
Este género se asocia al desarrollo temporal de los acontecimientos.
Dos rasgos distintivos:
Explicación de lo ocurrido, fundamentada en testimonios.
Valoración de lo ocurrido, fundamentada en la formación y veteranía del periodista (periodistas
consolidados).
ORÍGENES Y LITERATURA:
Las primeras crónicas son las narraciones históricas, los anales (narraciones por años) de la Época Clásica:
Heródoto de Halicarnaso (484-425 a. C), padre de la historiografía, autor de su famosa “Historia”, una obra en
9 tomos.
Cayo Julio César (100-44 a.C), narrador de sus propias batallas en Comentarios a la guerra de las Galias y
Comentarios a la Guerra Civil.
Edad Media: Alfonso X el Sabio (1221-1284):
Comienza a utilizar el castellano como lengua literaria e historiográfica, mezclando historia con leyendas.
Renacimiento (S. XVI): Historiadores de Indias, describen las bellezas del Nuevo Mundo (América y Asia, las
Indias):
Cristóbal Colón (1451-1506)
Hernán Cortés (1485-1547)
Fray Bartolomé de las Casas (1474-1566), Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552).
Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), La Florida del Inca (1605), Historia General del Perú (1617).
González Fernández de Oviedo (1478-1557), Historia general y natural de las Indias (1526-1549).
LA CRÓNIICA EN LOS MANUALES:
Rafael Mainar, El arte del periodista (1906): la crónica es comentario y es información; la crónica es la referencia de
un hecho en relación con muchas ideas; es la información comentada.
Manuel Graña, La escuela de periodismo (1930): lo que distingue la verdadera crónica de la información es
precisamente el elemento personal que se advierte, porque el escritor comenta, amplía y ordena los hechos a su
manera. Consejos: el primer párrafo debe atraer la atención, el lenguaje debe ser más rico que el de la noticia.
Gonzalo Martin Vivaldi, Género periodísticos (1987): la crónica periodística es una información interpretativa y
valorativa de hechos noticiosos, actuales o actualizados, donde se narra algo al propio tiempo que se juzga lo narrado.
El cronista no es una cámara que reproduce un paisaje, sino un pincel que interpreta y añade un matriz personal a la
naturaleza.
Álex Grijelmo, El estilo del periodista (2001): en la crónica hay que interpretar siempre con fundamento, sin juicios
aventurados y además de una manera muy vinculada a la información. El periodista precisará de gran habilidad para
introducir los elementos interpretativos: habrá de evitar que las opiniones ligadas a ellos queden desnudas y se
conviertan en fases editorializantes que se han colado de rondón en un género que no les corresponde.
Características de la crónica según Grijelmo:
o Vinculada a la información, pegada a la actualidad.
o Interpretación con fundamento.
Manuel Bernal, La crónica periodística (1997): es una información de hechos noticiosos, ocurridos en un periodo,
de tiempo, por un cronista que los ha vivido como testigo, investigador e incluso como protagonista y que, al mismo
tiempo que los narra, los analiza, e interpreta, mediante una explicación personal. El cronista suele ser un experto que
realizar su labor con continuidad, desde el propio escenario de los hechos o sus inmediaciones.
Características de la crónica según Bernal:
o El narrado ha vivido los hechos que narra, incluso puede haber sido su protagonista.
o Se ofrece una explicación personal de los hechos.
o El cronista suele ser un experto, alguien que cubre la información de ese lugar continuidad.
LA CRÓNICA EN LOS LIRBOS DE ESTILO:
Libro de estilo de El País: la crónica es un estilo situado a medio camino entre la noticia, la opinión y el reportaje.
Puede emplearse el estilo de crónica cuando se trate de informaciones amplias transmitidas por corresponsales en el
extranjero, el enviado especial a un acontecimiento o cometarios deportivos, taurinos o artísticos. La crónica debe
contener elementos noticiosos y puede incluir análisis (y, por tanto, cierta opinión o interpretación). El autor debe
explicar y razonar las interpretaciones que exprese.
Libro de estilo de ABC: distingue a la crónica del reportaje pero no dice en qué se diferencian.
Libro de estilo de El Mundo: identifica crónica y reportaje: “son dos nombres para un mismo género;
fundamentalmente se diferencian por la superior extensión del reportaje”.
Recreación en el ambiente, propia de corresponsales y periodistas especializados: “En ambos casos (reportaje y
crónica) se trata de narraciones más ricas en elementos ambientales que las informaciones. Son géneros típicos de los
corresponsales y enviados especiales, así como de ciertos cronistas especializados: deportes, toros, cultura, vida
social”.
Estilo literario, voluntad de entretenimiento: “Requieren alguna brillantez literaria para acercar ambientes y personajes
al lector. Pretenden entretener tanto como informar. Sin embargo, los juicios de valor y las opiniones del redactor no
están entre las licencias permitidas”.
Entradilla aplazada: “la entrada directa es la excepción, ya que estas narraciones son terreno abonado de la entrada
aplazada”.
CLASES DE CRÓNICA:
Clases de crónica según Lorenzo Gomis:
Según su lugar: corresponsales, enviados especiales y crónicas viajeros.
Según el tema que tratan:
o Políticas, judiciales, locales, viajeras, de sucesos, parlamentarias, religiosas, taurinas, deportivas, de
espectáculos, de sociedad…
o No es un género exclusivo de corresponsales, aunque sean éstos los que le han dado fama al género.
Crónica de corresponsales y enviados especiales: la noticia de un atentado podemos obtenerla por los periodistas de
agencia. El corresponsal o enviado especial están ahí para darnos el contexto, para relatarnos la experiencia de las
victi,as (o de los verdugos).
Crónica de guerra: condiciones difíciles, control informativo por parte de los militares y se permite el empleo de la
primera persona.
Crónica viajera: género de gran arraigo en el periodismo y en la literatura (libros de viajes). La crónica viajera es la
que trata de narrar y explicar lo que el periodista encuentra en un determinado desplazamiento. Antes se limitaban a
observar y a anotar sus impresiones; quizás en nuestros días se adopta una actitud más activa y se va en busca de
novedades, de opiniones de los naturales del país, de todo aquello que pueda saciar la curiosidad de los lectores.
Crónica parlamentaria:
Maestros del género:
o Víctor Márquez Reviriego (1936): Crónicas sobre los debates constitucionales de la Transición para la
revista “Triunfo”.
o Luis Carandell (1929-2002): cronista parlamentario durante la Transición, llevó la crónica a la radio y
a la televisión.
Crónica de sucesos y judicial: requiere buenos contactos y relaciones con la policía, los bomberos y los servicios
asistenciales. Traducción del lenguaje jurídico, conocimiento de la mecánica procesal.
Crónica deportiva: riesgo: pasar de la explicación y la valoración con evidencias a la mera opinión. Muy dada al
lenguaje bélico y a los préstamos de otros idiomas.
Crónica taurina: la crónica taurina tiene como misión el explicar el desarrollo de la corrida para que el lector no
solamente se quede con la noticia de los principales percances, sino que conozca el espíritu que sobrevoló durante las
actuaciones de los matadores, en un acontecimiento en que público, toros y toreros forman un conjunto singular.
Maestros del subgénero: Vicente Zabala, Joaquín Vidal.
Crónica de sociedad: del glamour a la zafiedad.
Crónica cultural: conciertos, teatro, inauguraciones de exposiciones…
CÓMO ESCRIBIR UNA CRÓNICA:
Estructuras narrativas (poco recomendable las 6 Ws a rajatabla: qué, quién, cuándo, dónde, cómo, por qué):
Narración clásica de un relato: planteamiento, nudo o desarrollo y desenlace o clímax.
Combinación de relato y hechos noticiosos: clímax breve + detalles, datos explicativos + datos secundarios y
clímax o desenlace.
Arranque:
Detalles del hecho.
Anécdota que invita a la lectura.
Datos informativos respondiendo a las preguntas claves (Ws) porque así lo exige el acontecimiento.
Cuerpo:
A diferencia del reportaje, donde hay profusión de citas textuales, algunas de ellas muy extensas, en la crónica
prima la descripción y la selección de uno o dos testigos significativos.
Final:
Se reserva algún elemento de interés, sorpresivo, u otra anécdota que deje buen sabor de boca.
Título:
Además de informar, introduce algún elemento interpretativo.
La elección del verbo es clave porque actúa como verbo transmisor de la interpretación:
o Puede ir sin verbo motor: votación decisiva…
o Puede suavizar, fortalecer o endurecer la idea o mensaje central: Las trabajadoras del hogar
amenazan…
o Puede presentar una función perlocutiva al haber presupuesto en la acción efectos sobre un tercero: El
jurado desconcierta…
Una crónica puede llevar antetítulo o subtítulo para contextualizar.
Estilo:
La “marca personal” del periodista luce más que en ningún otro género interpretativo.
El lenguaje y el tono deben adecuarse al tipo de crónica y al tema que se trata.
Los adjetivos, adverbios y verbos han de elegirse con cuidado.
Los juicios de valor deben estar justificados, bien con apoyos en testimonios o con referencias genéricas al
clima de opinión percibido por el periodista: “se opina”, “el centro de gravedad de la opinión nacional se
inclina por el independentismo” …
ÚLTIMOS CONSEJOS:
Usar un lenguaje y un tono adecuado al tipo de crónica que se escriba. Puede estar bien un toque de frivolidad en una
crónica de sociedad expresar un cierto entusiasmo o desolación según sean los resultados de un concurso, partido o
competición; cierto grado de dramatismo en accidentes, guerras… Hay que evitar caer en innecesarios
sensacionalismos porque la información puede perder credibilidad.
Es primordial la elección cuidadosa de adjetivos, adverbios y verbos. Son elementos clave y a través de ellos se
transmite la valoración.
La función de la crónica no es llegar a conclusiones ni emitir juicios de valor propios. Las valoraciones, las
interpretaciones y los juicios que se expongan han de estar respaldados por hechos constatables o bien por opiniones
de terceros de las que nos valemos.
EN CONCLUSIÓN:
Definición: “relato enjuiciado de los hechos que se narran”.
La crónica interpreta y valora, pero sin llegar a emitir juicios de valor categóricos.
La voluntad es informativa, pero lo que interesa es la percepción de los hechos por parte del periodista, su presencia
en el lugar, estar ahí. Siempre va firmada.
A diferencia del reportaje, el trabajo de campo y el relato en si ocupan una sola jornada o una parte del día.