Clasificación y características del conejo
Clasificación y características del conejo
Conejo
Estado de conservación
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Lagomorpha
Familia: Leporidae
Género: Oryctolagus
Especie: O. cuniculus
(LINNAEUS, 1758)
Distribución
Distribución de O. cuniculus
Distribución original Introducido
Subespecies
Sinonimia
Etimología
El término orycto viene del griego ορυκτός (oriktós ‘[ex]cavado, desenterrado’) y este de
ορύσσειν (orýssein ‘cavar’), haciendo referencia a las costumbres excavadoras
características de esta especie en estado salvaje, mientras que el término griego λαγός
(lagos) significa estrictamente ‘liebre’.4
Para descubrir el origen del nombre de la especie, así como de su nombre común, hay que
remontarse hasta algunos siglos antes de Cristo. El conejo era un animal desconocido
para los griegos y romanos de la Antigüedad que visitaron la península ibérica. El
historiador griego Polibio (siglo II a. C.) lo describe por primera vez.5 Su
nombre vernáculo, conejo, proviene del término íbero (o «prerromano», según
el Diccionario de la lengua española) kýniklos (κύνικλoς), que después derivó al término
latino cuniculus, y al español conejo.4
Descripción
Ejemplar salvaje tumbado
Se caracteriza por tener un cuerpo cubierto de un pelaje espeso y lanudo, de color pardo
pálido a gris, cabeza ovalada y ojos grandes. Pesa entre 1,5 y 2,5 kg en estado salvaje.
Tiene orejas largas de hasta 7 cm las cuales le ayudan a regular la temperatura del cuerpo
y una cola muy corta. Sus patas anteriores son más cortas que las posteriores. Mide de 34
a 50 cm en condiciones favorables, incluso más en razas domésticas. Todas estas
características que posee esta especie en estado salvaje pueden variar significativamente
según la raza.
Los machos tienen la cabeza más ancha que las hembras.
El conejo salvaje mide de 34 a 50 cm (longitud cabeza y cuerpo), las orejas miden de 4 a
8 cm. Su peso varía de 1,2 a 2,5 kg. Posee una piel de color pardo leonado pelirrojo, a
veces colorado que permite su camuflaje para evitar a sus depredadores.
La talla de conejos domésticos varía muchísimo de una raza a la otra. El más grande, el
gigante de Flandes, puede alcanzar 8 kg y 80 cm de longitud pero el conejo ariete enano
sobrepasa apenas 1 kg, a veces menos para los conejos extra enanos. La piel
originalmente es gris beige —a veces con matices negros o pelirrojos—, con el vientre más
claro y el fondo de la cola (rabo) blanco, mientras que los conejos domésticos presentan
colores muy variados, uniformes, degradados o moteados. Existen cerca de ochenta
variedades.
Los dientes de un conejo, particularmente sus incisivos, crecen sin cesar. El conejo debe
constantemente desgastar sus dientes con el fin de evitar que se vuelvan demasiado
largos (lo que podría por otro lado herirlo).
Hábitat
Vive en áreas secas próximas al nivel del mar con un suelo arenoso y blando para facilitar
la construcción de madrigueras. Habitan en bosques aunque prefieren campos extensos
cubiertos por matorrales donde pueden esconderse. Antiguamente también eran
frecuentes en tierras de cultivo aunque los nuevos métodos de arado incluyen la
destrucción de madrigueras de conejos. A pesar de ello, esta especie se ha adaptado a la
actividad humana viviendo en parques, campos de césped o incluso cementerios. En
ocasiones se encuentran en cultivos agrícolas donde se alimentan de lechuga, granos o
raíces cuyo fin era la ingesta humana.
Comportamiento
El conejo es un animal gregario y territorial (territorios de menos de 15 m², en ocasiones
solo uno o dos). En óptimas condiciones de terreno y alimento prefieren vivir en largas y
complejas conejeras o madrigueras. En ellas habitan de seis a diez individuos adultos de
ambos sexos. La jerarquía de dominancia es importante en los machos ya que establece
quién tiene prioridad para el apareamiento.
Animal de hábitos nocturnos y crepusculares, se alimenta desde que anochece hasta que
amanece y pasa la mayor parte del día en su madriguera.
Habitualmente son muy silenciosos pero emiten fuertes chillidos cuando están asustados o
heridos. Otros tipos de comunicación son los olores y el contacto físico.
Ante la presencia de un potencial depredador permanece inmóvil intentando pasar
desapercibido antes de huir a la carrera hasta un refugio. Este comportamiento provoca
muchos atropellos, especialmente durante la noche.
Golpean el suelo con sus patas traseras, y lo pueden hacer varias veces dependiendo de
lo exaltados que estén, cuando se enfadan, tienen miedo o cuando las hembras no se
dejan cubrir durante la reproducción.
Alimentación
Excrementos finales de un conejo de conejar (los
puntos del papel distan 0,5 cm)
La abundancia de la especie, se basa, además de en su capacidad reproductora, en su
condición de fitófago con doble digestión, asemejándose a los rumiantes. En efecto, el
conejo practica la cecotrofia, de modo que las heces blandas (cecotrofos), ricas
en bacterias y proteínas, son reingeridas para un segundo tránsito digestivo. Estos
excrementos son más frecuentes por las mañanas, cuando los animales se encuentran en
reposo. Como otros lagomorfos, el conejo ha estado considerado mucho tiempo como un
rumiante, con los que no tiene ninguna relación; ello se fundamenta en la observación del
comportamiento del conejo, que pasa largas horas removiendo las mandíbulas de derecha
a izquierda. En realidad, estos movimientos no se explican por la rumia, sino por la
alimentación en dos tiempos. Primero, el conejo digiere la hierba que consumió; la celulosa
es digerida por las bacterias Anaerobacter a ácidos grasos volátiles que sirven de
nutrientes. Resultado de ello son los cecotrofos, excrementos verde oliva, blandos y
brillantes que el conejo toma de salida del ano y vuelve a ingerir. Los excrementos finales
del conejo son de un marrón oscuro, más gruesos (7 a 12 mm de diámetro) y duros.
En general seleccionan plantas compuestas, leguminosas y gramíneas vivaces de escasa
talla y con tendencia a formar céspedes. En invierno su régimen consta de tallos y
cortezas de arbustos. Puede cavar la tierra para encontrar raíces, semillas y bulbos;
también es capaz de escalar arbustos y matorrales para comer los más jóvenes retoños.
Un adulto consume de 200 a 500 g de plantas al día. Cuando los conejos están presentes
en densidad importante, su impacto sobre el medio es importante: traban la reproducción
de ciertas especies de plantas, pero también, en consecuencia, de animales.8
Reproducción
Subespecies
Tradicionalmente se consideran dos subespecies: O. cuniculus cuniculus (Linnaeus, 1758),
extendido por toda la península ibérica, y O. cuniculus huxleyi, conocida también como O.
cuniculus algirus (Haeckel, 1874), restringido a Galicia, Portugal, suroeste de España y
norte de África. Esta última subespecie es más primitiva, pequeña y menos robusta que la
primera y se supone que su introducción en África se debe a la acción del hombre. Está
protegida en las islas del Mediterráneo y Atlántico.12
Se considera que las razas domésticas descienden de la subespecie O. cuniculus
cuniculus.
Amenazas a la conservación