Diseño Rentable
Diseño Rentable
Copyright 2008
Diseño DFraile
Impreso en China
ISBN XXX-XX-XXXXX-XX-X
A mis hijos Mariona y Pol,
dos personas estupendas de las
que me siento muy orgullosa.
Índice
9 Introducción
21 I ¿Diseño?, ¿que diseño?
35 II El diseño como función estratégica
49 III La política de diseño en la empresa
67 IV La dirección del diseño
77 V La organización del diseño en la empresa
87 VI Los medios necesarios para el diseño
101 VII El brief de diseño
111 VIII El proyecto de diseño
123 IX La evaluación del diseño
143 X El próximo paso: design thinking
151 Conclusión
159 Anexo 1: sobre el diseño
175 Anexo 2: el proceso de selección de diseñadores
185 Anexo 3: la red de servicios al diseño
195 Anexo 4: las palancas de la reputación en diseño
203 Referencias bibliográficas
207 Referencias de internet
211 Agradecimientos
{
Introducción
En los años 90, cuando me incorporé al Centro de Diseño de
Barcelona, el tejido empresarial para el que trabajábamos se
dividía en dos: las empresas “de diseño” y las demás. Huelga
decir que las primeras eran las menos y que las otras, en su
mayoría, consideraban que el diseño no era más que un
sobrecoste que no aportaba nada a la cuenta de resultados.
Las cosas han ido cambiando durante estos años y hoy, la
situación ha basculado: el diseño es una de las competencias
que hay que tener si se quiere entrar -o permanecer- en el
mercado, y poco a poco va encontrando su sitio en una
nueva función de producción en la que la creatividad se
codea con la calidad y los estudios de usuario con el análisis
de los estados financieros.
Sin embargo el diseño es, por naturaleza, creatividad y
cambio y por lo tanto, desde una óptica racional,
incertidumbre y riesgo: ¿qué hacer para controlar este riesgo?
La solución se empezó a fraguar en el Londres de los años
70, cuando un grupo heterogéneo de profesionales del
mundo del diseño y de la gestión estableció las bases de una
nueva disciplina, el design management1 o “gestión del
diseño”. El razonamiento era sencillo y puede resumirse en
una frase: si queremos utilizar el diseño en el entorno
empresarial tenemos que aprender a gestionarlo como
cualquier otro recurso productivo.
11
Precisamente para controlar los riesgos asociados a la
introducción de la función diseño en la empresa existen
modelos de gestión, unos conjuntos ordenados de pautas,
que nos ayudan en la toma de decisiones a lo largo del
proceso, y que cada organización puede adoptar en función
de su envergadura, su estrategia y su cultura corporativa.
Pero antes incluso de elegir y validar un determinado
modelo de gestión, hay una serie de tópicos sobre el diseño
que surgen de forma recurrente y que parecen constituir un
freno para su integración eficaz en la empresa : temas como
qué entendemos por diseño o cómo elegir a un diseñador,
qué recursos utilizar para apalancar las inversiones en este
activo y cómo medir su rentabilidad, entre otras, son
cuestiones que una y otra vez se debaten y para los cuales
carecemos de respuestas claras.
Con este libro pretendo contribuir al debate y sugerir
algunas reflexiones que ojalá ayuden a despejar dudas y
faciliten el que más empresas se decidan a abrazar el diseño
para crecer y mejorar.
Para sistematizar mi exposición parto de una definición
clásica de lo que es la gestión (análisis, planificación,
implementación y evaluación) y ordeno los temas en 9
puntos a lo largo de esas cuatro etapas, dejando para el final
un décimo elemento de reflexión que corresponde más a una
proyección de futuro.
12
Fase de análisis:
1. ¿Diseño? ¿Qué diseño?
Desde la empresa que lo utiliza como mero recurso de
estilo hasta la que lo convierte en el eje de su estrategia,
cada cual tiene que establecer qué es lo que le puede
aportar el diseño y situarse respecto a ello.
2. El diseño como función estratégica
Si consideramos su intervención en la concepción y
configuración de los “vectores de visibilidad” de la empresa,
factores a través de los cuales se da a conocer en el mercado y
que proyectan su proposición de valor, el diseño se convierte
en una función estratégica y tiene que tratarse como tal.
3. La política de diseño en la empresa
La política de diseño de cada empresa es única porque se
define por las dos cuestiones anteriores, y su configuración
fija el horizonte a alcanzar y el camino a seguir.
FASe de planificación:
4. La dirección del diseño
El lugar que ocupa la dirección del diseño respecto al nivel
más alto de toma de decisiones de la empresa, así como su
relación con las demás áreas funcionales, afecta a su
efectividad y a su capacidad de lograr los objetivos fijados.
5. La organización del diseño
Decidir la estructura y dimensiones que tiene que tener el
departamento de diseño, si se subcontrata y qué partes se
subcontratan, y los demás aspectos operativos, acaba siendo
lo que facilita la viabilidad de los proyectos.
6. Los medios necesarios para el diseño
No se puede exigir rentabilidad al diseño sin apalancarlo
con los medios humanos y materiales para que pueda
13
desplegar todo su potencial; y en tanto que función
creativa, hay que aceptar que dichos medios a veces no
sean muy convencionales.
Fase de implementación:
7. El proyecto de diseño
La política de diseño se acaba materializando en una serie
de proyectos: cuanto más se invierta al inicio del proyecto,
más tiempo se gana y más costes se ahorran.
8. El brief de diseño
Aunque controvertido, el brief es una herramienta de
gestión esencial que ordena la ejecución del proyecto y
garantiza que puedan evaluarse los resultados del mismo.
Fase de evaluación
9. La evaluación del diseño
Tanto el retorno sobre las expectativas (ROE) como el
retorno sobre la inversión (ROI) pueden, si no medirse
exactamente, al menos estimarse de forma razonable: esta es
una de las grandes apuestas de la gestión del diseño.
14
una reflexión a futuro:
10. El próximo paso: design thinking
El diseño pone a la persona en el centro del proyecto,
utiliza una combinación de intuición y de método para dar
soluciones innovadoras, es global y específico al mismo
tiempo, es rápido sin descuidar los detalles y permite una
anticipación con fundamento: por ello se considera una
habilidad de gestión muy adecuada para poder sortear los
retos del mercado de hoy y lograr el éxito de la empresa.
Según la última teoría, el diseño es la habilidad de gestión
del futuro: una hipótesis a tener muy en cuenta.
15
En cuanto a este libro
16
mejoren el retorno sobre su inversión en este campo: no se
trata de dar soluciones cerradas, por que no es posible, sino
de sugerir cuestiones que conviene tomar en cuenta. Por
supuesto, cada una de las reflexiones que planteo va a
encontrar un eco y una respuesta diferente en cada una de
las organizaciones a las que puedan llegar estas páginas.
… y ¿cómo funciona?
El texto se estructura en torno a los 10 temas enunciados en la
introducción, ordenados según un esquema reproducido en
una página desplegable del final del libro, que puede quedar
abierta durante la lectura para una mejor comprensión.
También se incluyen cuatro anexos en los que se
examinan temas específicos (el diseño, la red de servicios al
diseño, las palancas de la reputación en diseño y el proceso
de selección de diseñadores) y un apéndice de referencias
bibliográficas y de Internet.
A lo largo de todo el texto se incorporan pequeños
gráficos y cuadros sinópticos que pretenden resumir y
clarificar conceptos y que ayudan a recordarlos más
fácilmente para utilizarlos más tarde en el día a día de la
gestión. También se incluyen algunos dibujos para amenizar
la lectura, que a veces ilustran un concepto, pero que otras
veces están allí por que sí, porque así nos ha gustado al
diseñador y a mí.
17
temas como la protección del diseño o detalles de
contabilidad financiera, por ejemplo; tampoco he
incorporado un directorio de entidades relacionadas con el
diseño puesto que entiendo que ya existen otros con
suficientedifusión; eso sí, para cada omisión (consciente),
remito a la bibliografía que me parece más pertinente o bien
indico el recurso que considero más útil.
Y finalmente:
Las herramientas y los conceptos que ofrezco en estas
páginas son propuestas abiertas que cada uno tendrá que
“customizar” y hacer suyas, integrarlas al utillaje propio de
su estilo de gestión personal y administrarlas como mejor le
parezca: con esta idea en mente se han introducido unas
páginas en blanco para que el lector haga las anotaciones
que le sugiera la lectura.
2. Bessant, 2005.
18
NAVAJA
SUIZA
I
¿Diseño?, ¿qué diseño?
El diseño es una plataforma
extraordinaria de mejora al servicio
de la empresa, y por extensión, de la
sociedad.
Pero en la lógica de la empresa no
existe un DISEÑO con mayúsculas
sino el diseño que cada organización
aplica según sus necesidades y en la
medida de sus posibilidades.
El primer tema a dilucidar para no andar incurriendo en
errores y malentendidos es validar internamente una
definición de diseño para saber a qué nos referimos.
22
Qué es lo que entiendo por diseño
23
La función diseño integrada en la empresa
identifica el valor.
Con técnicas específicas de investigación a las que se han ido
incorporando otras ciencias sociales como la sociología, la
antropología, la etnografía o la psicología, el diseño es capaz de
identificar las tendencias del mercado, interpretar las necesidades
latentes de las personas y destilar esta información de forma a
poder incorporarla al proceso de concepción de bienes y servicios.
confiere valor.
El diseño integra esa información en el desarrollo del producto
a la vez que se atiene a las limitaciones propias del proceso
productivo, a las restricciones presupuestarias, de tiempo, etc.,
para dar una respuesta singular y nueva, que destaque en el
mercado precisamente por su valor diferencial.
comunica el valor.
El valor intrínseco del producto tiene que ser percibido por el
consumidor o el usuario y por ello el diseño se ocupa de
hacerlo visible dándole la forma más adecuada y aplicando la
comunicación más efectiva.
24
diseño que tradicionalmente se han considerado por separado
(diseño gráfico, industrial o de interiores en su denominación
más clásica, diseño de producto, de comunicación, y del
espacio tal como se les conoce hoy día).
Tengo que recalcar, para la buena comprensión de lo que
sigue, que cuando hablo de “producto” no me refiero a un
objeto sino al resultado de una actividad productiva: en este
sentido, “producto” designa al conjunto de bienes y servicios
producidos por una organización.
Los requisitos básicos que tiene que cumplir un producto
así diseñado varían en función del campo de aplicación, pero
en síntesis siempre partimos de un mínimo que combina:
25
Por supuesto, todas estas condiciones son relativas: la
componente estética, para empezar, pero también la
económica, ya que las condiciones del mercado cambian
constantemente y los precios y la disponibilidad de las
materias primas varían en el tiempo y de un mercado a otro; la
funcionalidad es relativa a partir del momento en que
aceptamos que el ocio es una actividad necesaria para las
personas y validamos la producción de gadgets; y la usabilidad
puede variar según del público
que queramos abarcar ya que En definitiva, aún
factores como la edad, la cultura siendo muy
y la constitución física pueden importante, la forma
influir en la capacidad de no es lo más
utilizar determinados objetos importante que puede
o de entender determinados aportar el diseño.
códigos visuales.
26
La utilización del diseño
28
Las diferentes etapas, en concreto, son:
no diseño:
Se trata de empresas en las que se niega la necesidad de diseño
y en las que se sostiene que cualquiera está capacitado para
desarrollar un producto; es evidente sin embargo que con
diseño o sin él todas las empresas ponen productos y servicios
a la venta y tienen una identidad visual y unos espacios de uso
corporativo o comercial; en ausencia de diseño, los sistemas
que tienen para desarrollarlos son:
La tradición:
Los modelos son perpetuados sin introducir cambios, y si se
producen cambios son como respuesta a estímulos
informales y se llevan a cabo sin ninguna sistemática.
Pensemos por ejemplo en una pastelería en la que nunca se
ha sentido la necesidad de actualizar el género ni la
decoración ni el servicio; puede tener su encanto, pero como
los mismos protagonistas lo ignoran, no se preocupan por
fijarse en los cambios de hábitos de sus clientes, en la
modificación de los patrones dietéticos ni siquiera en los
cambios de horario de su parroquia. Siguen haciendo los
mismos pasteles de compleja elaboración, que salen caros y
que no gustan al público. Cuando se quieren dar cuenta, se
han descapitalizado y tienen que cerrar.
La copia:
Los productos se generan a partir de ejemplos ya existentes en el
mercado. Se detecta un producto de éxito y simplemente se
reproduce, con alguna variación (“peoras”, lo llaman algunos)
para que no se les pueda acusar directamente de copiar. Puesto
29
que no procede de un esfuerzo desarrollado internamente, en el
momento en el que el mercado deje de aceptar ese modelo la
empresa se encuentra desvalida para realizar cambio alguno y
tiene que salir a copiar de nuevo. La copia es siempre una buena
escuela y muchas organizaciones muy conocidas hoy día habrán
empezado su andadura de esta forma. Pero para servir de
aprendizaje tiene que contemplarse como tal; de la otra forma, la
empresa siempre va a remolque de los demás, se equivoca si los
demás lo hacen pero aunque acierte, la notoriedad se la lleva el
otro (aunque no siempre, por desgracia).
styling:
El diseño se utiliza únicamente para dar forma al producto,
una vez éste se ha desarrollado en la oficina técnica. Puede ser
un producto muy competitivo por su calidad intrínseca pero
puede contener fallos de diseño que no se pueden recuperar si
se cuenta solo con el estilismo. Pensemos por ejemplo en una
máquina de moler café para la restauración: desarrollamos el
modelo y después le pedimos a un diseñador que le ponga una
carrocería “bonita”. En ese momento ya no se puede intervenir
en la forma y la disposición de los diferentes mandos, ni en el
ruido que hace el motor, por ejemplo. Tal vez el producto
tenga éxito por su aspecto moderno, pero si su uso decepciona
el cliente no repetirá con ese mismo proveedor, y lo que es
peor, no lo recomendará. Por el contrario, si el diseñador
hubiese estado presente en el momento de empezar a dar
forma a la idea, aportaría todos sus conocimientos a la
concepción del producto, y calidad intrínseca y calidad
percibida estarían en consonancia.
30
proceso:
La empresa entiende que el diseñador tiene que formar parte
del equipo de desarrollo de producto desde el inicio e
implanta una buena metodología de gestión de proyectos de
diseño. Tal vez incluso existe en la empresa un departamento
de diseño y los productos se comercialicen con éxito. Pero no
se confía en el diseño para generar las ideas de nuevos
productos sino que la iniciativa la lleva marketing o
directamente producción con el solo input de ventas:
basándose en estudios de mercado y en encuestas (basándose
por lo tanto en hechos del pasado y en informaciones
estáticas), se lanzan productos correctos pero que no
modifican el entorno competitivo de la empresa. Por ejemplo:
se puede lanzar un videojuego de una estética muy cuidada o
con unos efectos muy bien resueltos, pero el tema del juego
será uno más de los que ya está en el mercado: si no es el mejor
en todos los sentidos, nunca podrá liderar las ventas de su
segmento y sobre todo, nunca podrá imponer su visión de
cómo tienen que ser los videojuegos del futuro.
innovación:
El diseño participa en la propuesta de nuevos productos,
utilizando para ello sus técnicas específicas de investigación. Así,
la detección de oportunidades de mercado es mucho afinada y la
definición de los atributos de producto se hace en un tiempo
muy corto. Con esta fórmula se logra a la vez crear nuevas
categorías de productos y desarrollarlos en menos tiempo que
los competidores. La innovación es por definición una novedad
que alcanza con éxito el mercado y, en este sentido, el diseño es
la garantía de la innovación porque es lo que asegura que el
usuario entienda y adopte sin dificultad el nuevo producto, por
31
sofisticada que sea la tecnología que incorpore o por complejo
que sea el proceso que se implanta. Por eso se considera que el
diseño es una forma de innovación eficiente y asequible para
todas las empresas, por pequeñas que sean.
estrategia:
Las empresas que se encuentran en este peldaño no solo
confían en el diseño para el desarrollo de nuevos productos,
sino que el diseño es lo que da forma y vertebra la estrategia
corporativa. Se basan normalmente en una fuerte identidad de
marca, que se proyecta de forma impecable en todos los
soportes de su visibilidad hacia el mercado. Estas empresas
pertenecen a menudo a sectores como el mobiliario o la moda
y no compiten ni por calidad ni por precio: la calidad se da por
supuesta y el precio es pasa a un segundo plano. La gente que
compra estos artículos o que utiliza estos ervicios lo hace como
adhesión a una filosofía de marca.
Gestión:
Esta idea, que apenas empieza a despuntar en los Estados Unidos,
sugiere que la formación que tienen los diseñadores es la que tienen
que tener los empresarios hoy día y que para gestionar
correctamente una organización en medio de la complejidad y con
la presión de la información en tiempo real, conviene ser intuitivo,
curioso, atento a las tendencias incipientes, enfocado en el usuario,
prudente para hacer pruebas a lo largo del camino pero arriesgado
para aventurarse con conceptos claramente únicos en su entorno.
Hay que seguir el camino del: “¿Y qué pasaría si…?” que es la línea
de pensamiento que los diseñadores aprenden desde la escuela. Esta
opción se comenta ampliamente más adelante en el capítulo 10.
32
El modelo de la design ladder es útil para clarificar la posición de
cada empresa u organización frente al diseño, pero en mi opinión
no hay que asociarle necesariamente un concepto de progresión o
de mejora: desde un punto de vista de gestión, es más que
discutible que todas las empresas tengan que estar en el peldaño
más alto o que tengan que estarlo en todo momento y para todas
sus actividades. Sí es cierto en cambio que a cada peldaño se
utiliza mejor todo el potencial del diseño y que, en este sentido, el
modelo es útil por cuanto incita a progresar en esta vía.
33
II
El diseño como función
estratégica5
El diseño tiene un papel clave en la
concepción y la configuración de los
“vectores de visibilidad” de la
empresa (producto, comunicación y
espacio), esto es, lo que proyecta su
identidad hacia el mercado. En este
sentido, el diseño es una función
estratégica y su implantación tiene
que anclarse a la proposición de
valor de la empresa.
36
Los “vectores de visibilidad”
37
Cada organización tendrá unos VV distintos, con un peso
relativo entre ellos diferente según su actividad y su filosofía de
negocio: la librera que lleva los libros a domicilio a sus clientes
en scooter y cobra por cuotas fijas mensuales a sus abonados
está en el mismo sector que la librería en internetAmazon,
pero sus vectores de visibilidad no son iguales.
Un vector es, según la Real Academia Española, “una
magnitud en la que, además de la cuantía, hay que considerar
el punto de aplicación, la dirección y el sentido”. Los vectores
de visibilidad de una empresa:
38
El análisis estratégico
stakeholders:
Esta expresión, que se traduce al español como “partes
interesadas” designa a todos aquellos agentes que tienen
algún interés específico en la marcha de la empresa u
organización, entre los que se cuentan los empleados, los
accionistas, los competidores, los proveedores, diversos
estamentos de la Administración, etc. Es importante conocer
a sus stakeholders y calibrar bien su capacidad de influencia
para saber de qué modo intervendrán a la hora de poner en
marcha algunas de las acciones estratégicas que hayamos
identificado, y básicamente, si las apoyarán o las
entorpecerán. Esto es válido en general pero también para
acciones relacionadas con el diseño.
39
Los recursos estratégicos:
Se trata de aquellos activos, aquellas habilidades y
capacidades de los que dispone la empresa que cumplen a la
vez varios requisitos:
la proposición estratégica:
En la mayoría de manuales de estrategia corporativa se
resume la proposición estratégica en tres partes: la misión, la
visión y los objetivos. Pues bien, esta simplificación es muy
útil para sintetizar algo tan complejo, pero en el fondo cada
organización puede condensar su proposición estratégica
como le parezca, no existe ninguna razón objetiva para
resumirla de ésta u otra forma. La proposición estratégica, al
cabo, es la síntesis de lo que es y quiere ser la empresa, y
confiere una idea clara de cómo piensa alcanzar sus objetivos.
40
diferentes operaciones que se llevan a cabo en la empresa
está inspirada en la actividad manufacturera y responde a
una visión “mecanicista” de lo que es una organización.
Ahora bien, la esencia del análisis del valor, que consiste en
identificar si, y cómo, añadimos valor a cada una de las
fases del proceso de producción, esto sí me parece relevante
para el diseñador y volveré sobre ello más adelante.
En función de la cultura corporativa se podrá llevar a
cabo un tipo u otro de análisis estratégico: las variables que
se pueden controlar y modular en esta fase son la
intensidad, el detalle, la amplitud y el grado de
formalización del análisis. Así, en unos casos se reducirá a
la clásica formulación de misión, visión y objetivos y en
otros será un conjunto más prolijo de explicaciones; en
unos casos puede tardar meses elaborarlo y en otros será
cuestión de días. A cada cual su estilo. Desde el punto de
vista del diseño, el objetivo es tener, al final del proceso, una
idea clara de qué es lo que nos caracteriza y distingue de los
demás, para transmitirlo al mercado.
41
La proposición
estratégica:
ejemplos8
42
“La marca Natura VALORES
Bissé transmite a
través de su nombre la
perfecta unión y
equilibrio de dos
valores palpables;
NATURA: esencia,
naturaleza, cuerpo,
materia, frescor y
BISSE: seducción,
estilo, elegancia,
glamour y lujo”.
(Natura Bissé)
• Confianza recíproca
• Innovación
• Afán de superación
• Excelencia en el trabajo
• Responsabilidad en la creación de valor
• Participación
• Orientación al cliente
43
Desde el punto de vista del diseño, lo que nos interesa de la
proposición estratégica es descifrar, por un lado, cuáles son los
valores que queremos incorporar para transmitir una imagen
adecuada de la empresa: al contrario que en el análisis de
marketing, que configura los atributos del producto en función
del público objetivo al que va dirigido, aquí se trata de
identificar los activos estratégicos de la empresa, aquellos que
califican la empresa de forma única, para que el conjunto de la
política de diseño de la empresa los refleje adecuadamente9.
Hay que comprender que no se trata de que todos y cada uno
de los productos (bienes y servicios) de la organización se
parezcan, sino que lo que buscamos es que en su conjunto, la
presencia de la organización en el mercado tenga una
coherencia, tanto de forma como de contenido; y estamos
hablando de la esencia de las cosas, no de su apariencia
externa. Por ejemplo: en Camper esta esencia sería el concepto
de simplicidad, que está fuertemente relacionado con los
orígenes de la empresa. La simplicidad, en el sentido de
ausencia de artificios, se conjuga igual en unos zapatos de
tacón para ir de fiesta que en unas alpargatas para bajar a la
playa, en un hotel para ejecutivos en Barcelona que en una
tienda para fashion victims en Tokio.
Por otro lado, queremos conocer en esta fase cuál es la
cultura corporativa de esa organización para que su política
de diseño responda a su estilo de hacer las cosas y así evitar
los malosentendidos que pueden dar al traste con el mejor
diseño: es importante notar que el máximo nivel de toma de
decisiones en la empresa, el CEO10, tiene que sentirse
íntimamente implicado en la forma en la que su organización
se presenta en el mercado; si esto no es así, lo que ocurre la
mayoría de las veces es que al poco tiempo de haber puesto
44
en marcha las acciones relacionadas con la nueva política de
diseño, la empresa pierde fuelle, y el más mínimo
contratiempo sirve de excusa para volver sobre sus pasos y
retomar viejos hábitos y viejos modelos.
Si esto sucede, no se puede achacar solo al hecho que la
empresa que no esté suficientemente concienciada respecto
al diseño o que no se lo tome en serio: el problema también
puede estar en que la línea de diseño que se ha planteado no
se ha trabajado desde un conocimiento suficiente de la
cultura corporativa.
Todo esto puede parecer muy confuso, porque
efectivamente las definiciones estratégicas de las empresas
suelen ser complicadas y hasta a veces farragosas o crípticas
¿cómo destilar cuáles son los valores estratégicos que
podemos traducir en el diseño de productos y entornos?
45
Aunque no parezca evidente de entrada y sobre el papel, la
práctica nos da la pauta: cuanto más claramente definida y más
contundente sea la proposición de valor de la empresa, más
fácil será para el diseño incorporarla al producto (en la
definición de producto como sistema del capítulo anterior) y
recíprocamente más el producto apoyará a la estrategia.
La forma cómo se efectúa esta traslación es objeto de la
política de diseño, que se trata en el capítulo siguiente.
46
III
La política de diseño
de la empresa
El diseño es lo que confiere
personalidad al producto; interviene
desde su concepción hasta su
comercialización, creando un
continuum de sentido basado en los
valores que representan a la empresa
y la hacen única.
50
Nuestras empresas se enfrentan a un entorno complejo y
cambiante, a una coyuntura económica difícilmente
previsible y a una competencia renovada continuamente por
el acceso de nuevos países al mercado y por la irrupción de
nuevas tecnologías que tienen la capacidad de transformar el
entorno. Ya no cuenta tanto lo que sabemos hacer sino si, y
cómo, sabremos hacerlo llegar a nuestro cliente. Nuestro
producto se tiene que defender por s mismo en el lineal de
un supermercado, en una web de Internet o en una feria de
un lugar remoto. Para hacerlo, tiene que destacar y tiene que
tener un leguaje propio.
51
¿Qué entiendo por política del diseño
en la empresa?
52
Si seguimos con el caso de Sony antes citado,
encontramos en la página de entrada de su web uno de
sus principales enlaces a “SONY design” donde se
encuentra la siguiente definición: “El núcleo de la
filosofía de diseño de SONY Design nació de la filosofía
corporativa de SONY”. Y más adelante se amplía:
53
Si bien es importante que las diferentes
expresiones de la organización coincidan en
proyectar un mismo mensaje, la mera alineación
de los VV con la definición estratégica de la
empresa no configura una política de diseño
54
la “inteligencia” de diseño
55
poder aplicarlos a mi producto; y/o puedo estar
pendiente del diseño de automoción, que es por donde
se considera que antes se introducen las grandes
tendencias en formas, materiales y conceptos que luego
van a extenderse por todo el mercado; y
definitivamente, tengo que estar al corriente de lo que
pasa en la sociedad: la observación de los hábitos de la
gente permitieron al diseñador Miguel Milà concebir
los asientos públicos para una persona sola, por
ejemplo, que tanto éxito han tenido (a juzgar por el
número de copias…).
56
Puede resultar obvio, pero es necesario que esta información
se difunda en la empresa para que se pueda aprovechar
mejor el conocimiento y la cultura del diseño se extienda a
todos los departamentos. Habrá que encontrar la forma pues
de dar a conocer las noticias bien sea a través de un boletín
interno, o poniéndolas en una intranet, o bien organizando
charlas, etc. Cada organización tiene su forma particular de
comunicar internamente.
57
La venta interna del diseño
58
venta interna del diseño en la empresa en el caso de una
corporación grande que requiere sistematización.
Este esquema por supuesto puede variar dependiendo del
tipo de organización y de la relación funcional entre las
divisiones y la corporación; además, puede concebirse para la
venta de la política de diseño en general o para la venta
concreta de un proyecto en particular. De cualquier forma, los
puntos que hay que tratar para despejar dudas y sumar
adhesiones son:
59
tiene ningún sentido en español pero cuya existencia resulta
muy útil. En efecto, el design champion es aquella persona
que promociona el diseño dentro de la empresa, que se lo
cree y que lo defiende de manera entusiasta hasta el punto de
convertirse en su valedor frente a posibles detractores. En
estructuras pequeñas, este rol recaerá sobre el mismo CEO, y
a menudo vemos aparecer un design champion cuando se
lleva a cabo un relevo generacional: es frecuente que la
persona más joven que pasa a llevar las riendas del negocio
sea más propenso a la integración de la función diseño que
sus mayores; y que por lo tanto, defienda y obtenga el que
diseñadores profesionales se ocupen de mejorar tanto el
producto como la comunicación de la empresa, para
valorarlo como es debido. Pueden producirse fricciones con
los efectivos de más edad, o de mentalidad más
conservadora, que creen que no hace falta incurrir en
mayores gastos para seguir con la actividad; el nuevo mando,
convertido en un design champion, tendrá que imponer su
voluntad y convencer a los demás, demostrando la validez de
sus decisiones. En ocasiones, el rol del design champion no
corresponde exactamente a un nivel de mando sino a una
capacidad de influencia: por ejemplo, recuerdo un director
de marketing de una multinacional que, ya retirado y en
funciones de “asesor áulico”, retuvo su papel de design
champion durante un tiempo; en cualquier caso, se trata de
una persona motivada y que sabe convencer y generar
adhesiones y que sobre todo, es un convencido del valor que
aporta el diseño a la empresa y por lo tanto, sabe venderlo.
60
La protección del diseño
61
coincidan en el mercado y entren en colisión: entonces será
esencial establecer cuál de ellos estaba primero pues ello le
dará preeminencia sobre el otro. Por supuesto, en este caso, el
registro facilita la prueba. El punto flaco de la protección del
diseño y lo que normalmente se aduce para decir que “no
sirve para nada”, es que en el momento que surge el conflicto
hay que dilucidar los puntos de coincidencia entre los dos
productos: hay veces en que éstas son evidentes y fáciles de
evaluar, pero en otras, se trata de detalles cuya importancia
solo es perceptible por los expertos del tema.
62
la gestión de la reputación EN diseño
63
La reputación en diseño, además, genera en el
consumidor o en el usuario de nuestro
producto la idea de estar consumiendo un
estilo validado por un ente superior: por
ejemplo, en el caso de premios internacionales de
diseño con notoriedad en el mercado
64
IV
La dirección del diseño
La posición de la función diseño en
la empresa depende de su
consideración estratégica: cuanto
mayor peso tenga en la definición de
la empresa, más cerca estará del nivel
máximo de toma de decisiones o
mayor autonomía tendrá dentro
de la organización.
68
La toma de decisiones en materia de diseño
69
El diseño no es un tema de
gustos personales y está mejor en muchas
en las manos de profesionales. organizaciones
Más adelante volveré sobre el sobran opiniones y
tema de la selección de falta criterio en
diseñadores, pero es importante materia de diseño.
que quede claro en este punto:
El diseño no es un tema de gustos personales y está mejor en
las manos de profesionales. Más adelante volveré sobre el tema
de la selección de diseñadores, pero es importante que quede
claro en este punto: de lo que aquí se habla es que el director de
diseño en su caso, o bien el gerente o el propietario en
estructuras más pequeñas, a la vista de las informaciones que le
proporcionan de los departamentos de finanzas, marketing y
ventas, y combinando éstas con su visión de hasta dónde quiere
llegar y cómo, tomará decisiones que se refieren por ejemplo a:
70
La dirección de diseño
y las demás áreas funcionales
71
Las herramientas para la dirección
del diseño
72
Las funciones del director de diseño
73
La alineación de los VV
Tomemos por ejemplo el caso de un bufete de
abogados; los vectores de visibilidad en este caso son:
74
El objetivo es que unos soportes refuercen los otros y
que en conjunto sostengan la proposición estratégica:
si se trata de un bufete pequeño y familiar, la persona
al cargo del teléfono debe ofrecer un saludo cálido y
personalizado, el mobiliario incluirá piezas del ámbito
doméstico y la web será simple e intuitiva. Al contrario,
si se trata de una empresa de servicios jurídicos de
ámbito internacional y orientada a los grandes
negocios, la idea predominante será la de eficacia y
apertura al mundo: simplificando, la web estará
disponible en varios idiomas y tendrá una intranet
para clientes y la oficina seguirá las últimas tendencias
en interiorismo comercial.
75
V La organización
del diseño en la empresa
No existe una pauta estándar a seguir
para organizar el diseño en la
empresa: cada modelo variará según
la actividad y la cultura corporativa.
La misma globalización que nos
amenaza por el lado de la demanda
nos ofrece a la vez un mundo de
posibilidades en cuanto a la selección
de los recursos necesarios para llevar
a cabo la función diseño y para su
correcto funcionamiento.
78
La estructura de la función diseño
en la empresa
Integración vertical
Una de las decisiones clave que hay que tomar es si el diseño
tiene que estar dentro o fuera de la organización: no hay una
norma. En pura lógica económica, en cuanto los honorarios del
diseñador externo empiezan a superar lo que podría ser un
sueldo, podemos pensar en proveer un nuevo puesto de trabajo.
Pero no es tan obvio: puede que no tengamos el espacio (físico)
ideal para que trabaje un diseñador, puede que no encontremos
79
a ninguno que nos encaje, puede que no queramos aumentar la
nómina y por encima de todo, puede que no nos apetezca
cambiar de diseñador. Algunas empresas de diseño hoy día
ofrecen un servicio que antes era propio de las grandes
consultoras de ingeniería: ponen a un profesional en casa del
cliente, que aunque sigue perteneciendo a su organización, sólo
trabaja para el cliente, con el horario del cliente y con las
costumbres del cliente. Esto tiene ventajas e inconvenientes para
las dos partes: para el cliente, porque tiene mejor y más
dedicación, pero a cambio puede tener la sensación de que
pierde el contacto con el titular del estudio (que en realidad es a
quien contrata); para la empresa de diseño, porque desde dentro
se puede atraer un mayor flujo trabajo, pero a la vez se pierde a
la persona que desde dentro trabajaría en más de un proyecto.
Otros diseñadores ofrecen un tipo de acuerdo similar al de
las “igualas” de los médicos de antaño: se les paga cada mes la
misma cantidad y a cambio se comprometen a estar siempre
disponibles para la empresa. Esta fórmula es cómoda para la
empresa porque no tiene reparos en pedir lo que cree que le
hace falta y al diseñador le viene bien tener un fijo, pero cada
una de las partes se sigue preguntando continuamente si el
trato es justo.
El ir contratando diseño externo según las necesidades del
momento nos aporta flexibilidad, variedad, novedad y frescura;
pero la inversión que tenemos que hacer cada vez para poner a
unos nuevos proveedores en antecedentes es largo y laborioso: el
diseñador externo no deja de ser un consultor y la relación de la
empresa con el consultor, en general, es muy estrecha y requiere
una gran dosis de confianza. A veces la empresa se siente
incómoda por tener que ir librando cuestiones íntimas con
personas que, en principio, les son ajenas.
80
También se puede contratar el diseño externamente pero sin
necesidad de cambiar continuamente de proveedor: después
de todo, el diseñador tiene que ser cómplice de la empresa y
es difícil establecer una relación de confianza si se está
cambiando continuamente.
No resulta muy difícil elaborar un DAFO21 para evaluar las
posibles composiciones y la organización de los servicios de
diseño en la empresa, llegado el caso. Para más información, y
entre otras fuentes, tanto Brigitte Borja como Kathryn Best
analizan abundantemente todos los supuestos posibles.
Localización
No es solo cuestión de saber donde vamos a ubicar físicamente
los servicios de diseño en una empresa: agrupados o
segregados, en la planta de producción o en las oficinas, o
como unidades propias pero en un país extranjero, como
hacen los de la industria de la automoción por ejemplo. Hoy
en día también nos podemos cuestionar si los recursos de
diseño tienen que deslocalizarse o no, tal como se hace con la
producción manufacturera.
La idea de deslocalizar el diseño también tiene sus pros y
sus contras: a favor de transferir la capacidad de diseño a otra
empresa en un país lejano juegan los costes, normalmente, y
en su contra está el que perder el control directo de la
función diseño puede poner en peligro la esencia misma de
la empresa. En los últimos años una parte de la producción
se ha ido transfiriendo progresivamente a la India y a la
China, entre otros. Es cierto que, al mismo tiempo la
competencia en diseño de estos países aumentaba mucho y
que hay allí estupendos profesionales. La empresa tendrá que
evaluar si le compensa tener una función diseño tan lejos, en
82
un idioma que no es el suyo y con unos códigos visuales y
culturales tan distintos. Algunas empresas destacan
diseñadores occidentales allí, para supervisar los trabajos
mientras que otras solo mandan a hacer la parte final del
proyecto de diseño.
Escala y ámbito
Ya he insistido en la idea que el diseño es global y que en la
actualidad una misma oficina, multidisciplinar, se puede ocupar
de todo. Sin embargo, esto puede no funcionar en el caso de
empresas más pequeñas. Por un lado, no está claro que podamos
costear un equipo de estas características y en segundo lugar, si
invertimos mucho más en una disciplina que en otra, por la
razón estratégica que sea, es lógico que elijamos un equipo
dedicado a esta especialidad.
Finalmente, no es aconsejable pedir un envase o un
proyecto de comunicación a un equipo que se especializa en
producto o en interiorismo, y viceversa: no tienen porqué
saber hacerlo. Si finalmente llegamos a la conclusión que lo
hagan ellos mismos, que sea después de un análisis riguroso de
las posibilidades, de haber entrevistado a especialistas y de
haber sopesado su trabajo.
Quiero llamar la atención en este punto sobre el tema del
diseño de servicios: es un campo de especialización que ha
aparecido recientemente y que es objeto de una formación
especial: hay que ir con cuidado pues al contratarlo.
83
Los que estén familiarizados con la cadena de valor habrán
notado que en este capítulo he aplicado un método de
razonamiento muy similar: suponiendo que insertamos la
función diseño como una de las actividades que configuran la
cadena de valor de la empresa, analizo cómo puedo añadir valor
mediante:
• La integración vertical
• La localización
• La escala y el ámbito de aplicación
84
VI
Los medios necesarios
para el diseño
Si para nuestra empresa el diseño es
un recurso estratégico, entonces le
concederemos todo el valor que tiene
nuestra propia identidad como
empresa y le dotaremos
adecuadamente para garantizarnos
una calidad al menos asimilable a la
calidad de nuestra empresa.
Los recursos necesarios para llevar adelante una función en la
empresa, son personas y medios materiales. La provisión de
estos recursos, en el caso del diseño, tiene alguna peculiaridad
que conviene tener en cuenta.
88
La gestión del diseño
89
Los diseñadores
90
Los criterios que deben de tenerse en cuenta a la hora de
seleccionar a un diseñador no distan mucho de los de cualquier
otro trabajador a quien se le vaya a confiar una tarea muy
delicada y de mucha responsabilidad: por lo tanto, lo principal
es que inspire confianza. Además tendrá que llevarse bien con
la o las personas de quien va a depender: hay una cuestión de
carácter que es necesario tener en cuenta también; finalmente,
hay que ver su capacitación para el trabajo que vaya a realizar.
En el caso de solicitar a un diseñador interno, pues,
tenemos que procurar sobre todo que se adapte a la cultura
de la empresa y que no choque con su entorno; deberá tener
la experiencia necesaria para el nivel que tenga que ocupar,
pero esto tiene que ver más con su capacidad para la toma de
decisiones que con una capacitación concreta.
Cuando se trata de un equipo externo, ya sea para una
colaboración sostenida o para un proyecto puntual, además
de lo anterior será necesario que sus pretensiones económicas
no rebasen las posibilidades del cliente: hay muchos
diseñadores y muy buenos, y una tarifa alta no garantiza en
ningún caso un mejor resultado. Y por supuesto, el diseñador
deberá estar disponible para realizar el encargo en el tiempo
que la empresa requiere: si tiene muchos clientes o está
haciendo otro proyecto muy grande, que a lo mejor tiene
ocupado a todo el estudio, mejor será buscar a otro
colaborador, a menos claro está que lo que busquemos sea ese
nombre en particular por una cuestión de marketing.
Puesto que la selección de diseñador es objeto de tantas
dudas, se recurre con cierta frecuencia a convocar concursos
para resolver proyectos concretos lo cual en la mayoría de los
casos es una pésima idea. Algunas advertencias a este respecto se
adjuntan en el anexo 2.
91
Otra simplificación es recurrir a los diseñadores de moda para
intervenir en cualquier asunto: es cierto que durante muchos
años, al menos en España, el diseño era diseño de moda para
el público en general mientras que para los diseñadores,
diseño era todo menos moda. Ya va siendo hora de deshacer
este pequeño entuerto: el diseño de moda es el diseño aplicado
a un producto, la indumentaria, con las particularidades que le
confiere el sistema moda; también hay diseño de indumentaria
laboral, por ejemplo, que abarca desde uniformes hasta los
trajes llenos de tecnología de los bomberos. Si es diseño de
producto, entonces puede aplicarse a toda otra tipología de
producto, ¿por qué no? Lo único que hay que controlar es que
la empresa que contratamos tenga la profesionalidad y la
capacidad necesarias para llevar a cabo nuestro encargo: el
tener una marca reconocida en el mundo de la moda no
garantiza per se la calidad en las prestaciones como
diseñadores gráficos, por ejemplo, o de interiores. Hay que
asesorarse bien y contar con una buena dirección de proyecto.
92
El precio del diseño
93
Es cierto, por un lado, que siempre podemos encontrar
alguien que se ofrezca por menos dinero: además de los
logotipos ready made que abundan en Internet, hay muchos
diseñadores en todas partes porque es una profesión que
goza de un cierto halo de prestigio; es lógico que los jóvenes
intenten captar clientes a costa de cualquier sacrificio como
es lógico que los proveedores habituales cedan fácilmente
ante sus clientes para no dejarlos escapar. No es una buena
idea contratar el diseño por precio, a menos que
consideremos que es meramente un ejercicio de styling:
entonces sí, hay que hacer cualquier cosa para rebajar el
coste: total, si se trata de ponerle un lazo decorativo al final
del proyecto, todo vale.
Priorizaremos la calidad de
si para la empresa el la relación cliente-proveedor,
diseño es un recurso la experiencia del diseñador,
estratégico, entonces la complicidad del equipo, el
le daremos todo el nivel o la extensión de su red
valor que tiene de contactos internacional,
nuestra propia su sistema de “inteligencia
identidad como de mercado”, etc. y así nos
empresa. garantizaremos una calidad
de diseño al menos
asimilable a la calidad de nuestra empresa. Una forma de
obtener mejores precios es cambiar a menudo de proveedor:
la ilusión (o la necesidad) de captar un nuevo cliente a
menudo se refleja en una oferta de precio más favorable;
pero ir picoteando de estudio en estudio no es recomendable,
en líneas generales, si queremos conservar alguna coherencia
en la gama de productos y en la comunicación, para que
94
ambas cosas contribuyan al reconocimiento y a la notoriedad
de la empresa en el mercado; otra forma de obtener buenos
precios es, precisamente, recurrir siempre al mismo
diseñador, en la esperanza de que no actualice las tarifas
regularmente y de que tenga atenciones para los clientes más
fieles; pero atarnos para siempre al mismo equipo para todo
lo que hacemos tampoco es una buena idea, en principio,
porque puede acabar en una repetición monótona de los
mismos códigos visuales, que acabe por desaparecer a los
ojos del público por falta de efecto sorpresa. El director de
diseño de la empresa tendrá que ir dosificando los
presupuestos y los proveedores de la forma más eficiente
posible a lo largo del tiempo.
En cualquier caso, es importante darse cuenta de que los
honorarios del diseñador siempre serán una parte pequeña
de los costes del proyecto de diseño, como se verá en el
apartado de la gestión de proyectos.
95
Los medios materiales para el diseño
96
Pero otros no lo son, y está
La idea preconcebida en manos de la organización
de un equipo de diseño el dejarles más o menos
trabajando hasta margen de maniobra. Por el
altas horas de la contrario, lo que sí es cierto
madrugada en un es que difícilmente un
entorno caótico es diseñador producirá ideas
realmente un tópico: originales estando ocho
muchos diseñadores horas al día plácidamente
son extremadamente sentado frente a una pantalla
ordenados y de ordenador. El trabajo de
meticulosos, tanto en un diseñador no solo
sus horarios como en consiste en representar
el orden de su lugar gráficamente un concepto:
de trabajo... su tarea empieza antes, en la
conceptualización del objeto;
y para hacer bien esta fase preliminar, es importante captar
informaciones y poder cruzarlas, debatirlas y ponerlas a
prueba. Para ello, es conveniente que pueda acudir a ferias,
por ejemplo, para observar lo que está en el mercado, y no
me refiero solamente a ferias del mismo sector para el que
trabaja, en las que a veces la copia, consciente o inconsciente,
acaba por aflorar: hace muchos años que los fabricantes de
automoción empezaron a acudir a ferias textiles para
husmear lo que la moda iba a proponer y que ellos querían
reflejar en las gamas de colores de carrocerías y tapicerías de
los coches para atraer el consumo. De la misma forma, un
diseñador de servicios hace bien en interesarse por los
certámenes de alta tecnología o un diseñador de interiores
por las ferias de alimentación: tienen que conocer lo que el
usuario utilizará para poder proponerle algo que se resulte
97
atractivo y adecuado. Y tal como otros departamentos de la
empresa tienen que consultar el BOE o están suscritos a
servicios de alertas bursátiles o tienes que asistir a cursos de
logística, el departamento de diseño se nutre de revistas de
tendencias, de libros de diseño y de encuentros entre
profesionales de su tema o de otros.
Lo que hay que entender es que el diseño es global por
definición y tiene que beber de fuentes diversas, que cuando
uno está pasando las páginas de una revista no
necesariamente está perdiendo el tiempo y que la inmovilidad
y la rutina son los peores enemigos de la creatividad.
98
VII
El brief de diseño
Con la función diseño plenamente
incorporada a la empresa, la
dirección de diseño puede iniciar la
realización de los diversos proyectos
que irán nutriendo la política de
diseño establecida; uno de los
instrumentos para la realización de
proyectos de diseño es el brief.
El brief reduce la asunción de riesgos
disminuyendo el número de
variables del proyecto que quedan
sin definir y pone además las bases
para poder valorar los resultados
del diseño.
102
El brief de diseño
103
tiene bastante con instrucciones sucintas. Pero los demás no.
A pesar de que estoy totalmente a favor de proyectos
abiertos, mi empeño en no renunciar al brief se debe a que no
sólo sirve como hoja de ruta para la realización del proyecto,
sino que, al definir “negro sobre blanco” el pedido exacto y
las condiciones a las que atenerse, también nos sirve para
poder llevar a cabo otras funciones relevantes dentro de la
gestión del diseño de una organización:
104
1. La empresa llama al diseñador y por todo brief le
explica lo que quiere, normalmente empezando por el
final: “Quiero tal producto” o “Necesito que esto
tenga tal aspecto”.
2. El diseñador, si quiere hacer bien su trabajo, tendrá
que reconducir la discusión y averiguar cuál es el
problema a solucionar y en función de esto, redactar
un “contra-brief ” en el que se formulen las
preguntas pero no se anticipen las soluciones.
3. La empresa a su vez tendrá que validar las preguntas
y poner las condiciones, las restricciones al proyecto:
si por ejemplo hay que ceñirse a un determinado
equipo productivo, o a unos materiales, o a una
tecnología concreta, etc., y por supuesto, los tiempos
y los presupuestos.
4. El diseñador entonces propondrá un “plan de
diseño” o unas condiciones para desarrollar el
proyecto, que serán aceptadas por la empresa.
5. Muchas veces el proyecto arrancará de inmediato,
sobre la base de un acuerdo tácito, por un problema de
tiempos; esto puede dar lugar a equívocos y a
discusiones. Por ello es importante dedicarle tiempo a
lo que Hollins29 llama el up front loading del proceso
(la expresión equivalente en español sería: robustecerlo
por adelantado): no es tiempo perdido puesto que
cuanto más invirtamos en las fases previas para refinar
el concepto, menos tardaremos luego en desarrollarlo.
105
Entre otros puntos, se pueden incluir en el brief las
penalizaciones o las salvaguardas por incumplimiento de
plazos, por ambas partes. Por ejemplo, los tiempos de
desarrollo del proyecto total se pueden ver afectados si el
cliente se retrasa en suministrar una información: en cuyo
caso las penalizaciones por incumplir los plazos de las
entregas tienen que condicionarse a la puntualidad en el
suministro de información; y viceversa, tiene que quedar
claras las medidas de retorsión en el caso de incumplimiento
de los plazos de entrega: si encargo unos folletos para una
feria, tengo que especificar que pasada una determinada
fecha ya no aceptaré la entrega de los folletos y que no pagaré
los trabajos realizados; pero si el diseñador no ha podido
cerrar el proyecto a tiempo porque no le he mandado los
textos del folleto, tendrá derecho a cobrar el trabajo hecho
aunque no se imprima el material. O no: dependerá de lo que
acordemos ambas partes en el momento de iniciar el
proyecto. En el día a día, las cosas suelen ir tan aprisa que las
reglas se fijan tácitamente y la resolución de los problemas
depende del sentido común, de la buena fe y de los usos del
sector. En caso de problemas, las asociaciones de diseñadores
pueden designar a un experto que dirima la cuestión. A
veces, los propios jueces de la justicia ordinaria, si se llega a
los tribunales, piden la designación de un experto que pueda
actuar de perito y aportar el conocimiento profesional al
respecto de algún litigio.
Llegado este punto y si tan minucioso es el pliego de
condiciones, Peter Phillips30 sugiere que se puede utilizar
como contrato, o como anexo para el contrato. Si el brief hace
las veces de contrato, entonces “es importante revisar el
documento regularmente, y señalar los cambios que se puedan
106
haber introducido en el proyecto haciéndolos firmar por
ambas partes conforme se dan por enterados”, como indica
Best31. Muchos de nuestros diseñadores todavía trabajan sin
contrato: es complicado y peligroso, tanto para ellos como para
sus clientes, en el sentido de que nos abstenemos de la
protección que proporciona a ambas partes un documento con
validez legal y que muy a menudo la indefinición conduce a la
confusión y a la insatisfacción. Por lo tanto, tal vez sea buena
idea suplirlo con un brief bien hecho.
Si es cierto que el brief es tan importante y si es cierto
también que muchas empresas no lo hacen o no lo redactan
bien, ¿por qué no se comenten más fallos? Bueno, en realidad
sí hay fallos, y muchos; lo que pasa es que no trascienden. A
todos nos gusta contar nuestros pequeños o grandes éxitos
pero es muy difícil encontrar a alguien que quiera participar
en una conferencia de diseño para contar su horror story, su
desastre. La oficina técnica que corrige el proyecto de unos
jóvenes, el impresor que le recuerda al diseñador gráfico los
trucos del oficio, el “chispas”
de la misma forma QUE que en un montaje de una
la experiencia del exposición acaba
diseñador puede suplir resolviendo todo lo que al
el detalle del brief diseñador se le ha olvidado
hasta cierto punto, el prever, los proveedores de
sentido común del materiales que sugieren usos
cliente y la alternativos, por ejemplo, se
experiencia de su convierten en aliados del
equipo son los que a proyecto para llevarlo a buen
menudo salvan los puerto. Por eso es más fácil
proyectos. trabajar en entornos en los
que exista un buen cluster de
107
diseño, con numerosos proveedores que sean buenos
conocedores de su oficio, y por ello es importante para un
diseñador cultivar su entorno y establecer una buena red de
apoyo a su actividad.
108
VIII
El proyecto de diseño
La inversión al inicio del proyecto
garantiza un menor tiempo de
desarrollo y un mayor control sobre
los gastos comprometidos.
112
¿Qué proyectos emprender?
113
el producto no se vende solo
Un buen diagnóstico se sino arropado en un envase,
referirá por supuesto comunicado y presentado en
a la globalidad de los un determinado lugar. Todo
“vectores de contribuye a su éxito y es
visibilidad” y no sólo arriesgado aislar un aspecto
al producto/servicio, u otro: esta es la razón por la
o sólo a la cual los diseñadores, en la
comunicación o sólo medida en la que pertenecen
al espacio: a una u otra especialidad de
diseño, no son los más
indicados para hacer estas auditorías. Un diseñador
industrial tendrá más facilidad para evaluar un producto, un
diseñador gráfico sabrá evaluar mejor un proyecto de
comunicación. Si hacemos una interpretación
malintencionada, estamos diciendo que recomiendan lo suyo
para ganar clientes, pero no se trata de esto: la especialización
les conduce a ver lo que conocen y por lo tanto, aunque sea
inconscientemente, prestan más atención a lo que ellos
mismos pueden solucionar.
De cualquier forma, existen varios modelos de auditoría
de diseño, desarrollados bien por consultores independientes
como por centros de promoción del diseño y otras
organizaciones relacionadas32.
114
El control sobre el desarrollo del proyecto
uno
Lo importante que es la fase de investigación para el futuro
resultado del proyecto. Como antes al justificar el brief, hay
que insistir que lo que invirtamos en el inicio del proyecto es
lo que más tarde nos permite avanzar con rapidez. La
investigación en diseño tiene sus propias técnicas y se centra
sobre todo en tratar de entender la forma en que se utilizan
las cosas (ya sean objetos de dos o de tres dimensiones o
espacios virtuales) y para ello ha incorporado metodologías
de trabajo de otros campos para documentar e interpretar
las diferentes formas de vida de las personas y su relación
con los objetos, como ya se ha explicado anteriormente. Este
tipo de proceso documental también se ha incorporado al
marketing: al marketing se le acusa de basar sus
conclusiones en hechos ya pasados (estudios de mercado,
encuestas, etc.) que solo nos pueden dar información sobre
lo ya conocido (puesto que no puedo investigar sobre la
experiencia de algo que no existe todavía). Los avances de lo
que se conoce como user studies o user centered design, de
las que la empresa IDEO33 fue pionera , nos proponen una
visión mucho más intuitiva –y por lo tanto informal- de las
cosas, pero que tiene la ventaja de detectar anticipadamente
115
lo que puede llegar a desear un usuario el día de mañana.
Para entendernos: no es una corazonada, una inspiración,
un flash, sino que es un estudio con técnicas distintas que
lleva a conclusiones pertinentes en un tiempo muy corto, lo
cual nos da una ventaja enorme en proyectos en los que el
time to market, el tiempo que transcurre entre la idea y la
puesta en circulación del producto, es importante por temas
de competencia o de oportunidad. Es estéril discutir si los
estudios de usuario tienen su origen en el marketing o en el
diseño: tienen su origen en la necesidad de llegar antes al
mercado con productos radicalmente nuevos y concebidos
desde la perspectiva de las necesidades del usuario. A los
que asisten por primera vez al desarrollo de uno de estos
estudios le puede parecer todo muy extravagante, pero lo
cierto es que ya hace tiempo que se utilizan estas técnicas y
las avala un éxito probado.
dos
La posibilidad de abandonar el proyecto antes de concluirlo:
Hollins34 aconseja que a lo largo del proyecto contrastemos
repetidamente lo que hacemos con los objetivos que nos
habíamos marcado, nos aseguremos de que dispondremos del
presupuesto necesario para llegar hasta el final, comprobemos
lo que está ocurriendo en el mercado mientras nosotros
estamos enfrascados en este desarrollo y que nos
preguntemos repetidamente si no ha llegado el momento de
abandonar el proyecto. Por supuesto, el razonamiento es
especialmente válido para proyectos que tienen un tiempo de
maduración largo: objetos, normalmente, pero también webs,
que cada día son más complejas y requieren más dedicación.
En todos los casos hay que tener claro cuál va a ser el “punto
116
de no retorno” y en qué circunstancias seguir adelante nos va
a representar más gasto y más problemas que dejarlo correr.
tres
La importancia de documentar el proceso. Aunque esto
pueda resultar muy tedioso, siempre tiene que haber un
mínimo de documentos:
117
La documentación del proceso
118
La inversión en las fases previas del proceso:
el up-front loading
119
proyecto. El Design Council sugiere que, mientras si el coste
de enmendar un error en la fase proyectual es de 10, en la
fase de lanzamiento el mismo error puede llegar a costar 100.
120
32. El Instituto de Diseño y Fabricación (ver en Internet), asociado
a la Universidad Politécnica de Valencia, ofrece los servicios
de auditorías de diseño y de detección de oportunidades para la
generación de nuevos productos y servicios.
121
IX
La evaluación del diseño
El diseño es riesgo y por ello hay que
aprender a gestionarlo; pero el
diseño bien gestionado es rentable,
tanto en términos de ROE
como de ROI.
124
Medir o no medir, qué medir y cómo
125
En cualquier caso, ¿qué es exactamente lo que queremos
evaluar y por qué? En general se piensa que la cuantificación
del impacto del diseño en los resultados de la empresa podría
beneficiar a la causa del diseño, al proveer un elemento
racional para la toma de decisiones: los que defienden esta
postura consideran que para los negocios el único argumento
posible son las cifras y que por lo tanto hay que ceñirse a ello
si se quiere vender el diseño adecuadamente. Lo cierto es que
el marketing, por ejemplo, no ha necesitado de tales
argumentos para defenderse y sin embargo se le considera
imprescindible en la empresa.
En mi opinión, se trata de una cuestión de mercado: en el
momento en que sabíamos fabricar pero no sabíamos hacer
llegar el género al mercado, recurrimos al marketing
naturalmente. Hoy día, se sabe fabricar y se sabe cómo
persuadir al cliente: el reto consiste ahora en dar una mayor
utilidad al objeto para que el consumidor lo prefiera aunque
esté en otra parte del mundo y no tenga ninguna referencia
nuestra. En ocasiones serán las prestaciones unicas del
producto lo que se desea, en ocasiones será el precio, para unos
serán los valores de la marca embebidos en el producto, para
otros serán los valores sociales lo importante. En cualquier
caso, el diseño es lo que permite que el producto se genere
conforme a estos valores y con estas prestaciones y que sean
perceptibles por parte del usuario.
126
El tejido industrial está adoptando
progresivamente y de forma natural el diseño
como herramienta de gestión porque la
necesita, porque no tiene otra forma más
eficiente de concebir bienes y servicios con unas
características que den satisfacción a la
demanda de hoy.
127
La primera medida del diseño: el ROE
Por ello, es importante que ese CEO esté satisfecho con lo que se
hace en diseño, que vea que se ha asimilado bien la proposición
estratégica de la empresa y que se proyecta adecuadamente: su
128
satisfacción además es lo que permitirá el profundizar y
aprovechar todo el potencial del diseño en la gestión.
Por ejemplo: cuando el director de diseño, como parte de
su política de diseño implantada, pone en marcha un
proyecto para reformar la identidad corporativa de la
empresa, podemos distinguir dos etapas:
129
para ese proyecto. Si además extendemos el test a algunos
stakeholders seleccionados, tendremos un indicador que
puede servir para evaluar la validez de los proyectos de
diseño, poder comparar la evolución del trabajo del
departamento de diseño en el tiempo y las diferencias entre
proyectos o fases de implementación de la política de diseño.
Para un proyecto concreto, una docena de cuestionarios, a lo
sumo, nos da una muestra de la temperatura de la
organización respecto a nuestro trabajo y unas indicaciones
de mejora para el futuro.
Ahora bien: el ROE no se puede medir si no existe una
especificación previa de las expectativas de las personas
implicadas. Por eso es importante prever si queremos o no
utilizarlo, para tenerlo presente desde el momento en el que
empezamos a poner a punto una política de diseño en la
firma o desde el momento en que arranca un nuevo proyecto
y se redacta un brief.
130
La segunda medida: el ROI38 del diseño
131
promoción? ¿a la motivación adicional que supone la
formación para los vendedores? ¿a la mejora en la actitud de
esos vendedores, que encuentran más agradable y más
motivador vender con una herramienta de trabajo más
moderna, adecuada y fácil de manejar? Así las cosas, ¿qué
porcentaje concreto de esas ventas se debe al esfuerzo del
diseñador? ¿qué parte a la mera existencia de nuevo catálogo,
independientemente de su diseño y qué parte a la mayor
motivación de los empleados? ¿y qué parte de la motivación
de los vendedores se deriva exactamente de la existencia de
un nuevo catálogo? ¿y cómo compararlo con una situación
que no se da, que es lo que hubiese pasado si no hubiésemos
invertido en diseñar un nuevo catálogo? En efecto: para
acabar de complicar las cosas, si estamos evaluando un
rediseño siempre podemos comparar, bien o mal, con una
situación anterior; pero en el caso de lanzar un nuevo
producto, ¿cómo vamos a comparar el resultado de la
inversión en el diseño de este producto con una situación en
la que el producto simplemente no existe?
132
mucho empeño en calcular el ROI en sus primeros escarceos
con el diseño, pero que después ya van perdiendo interés.
Aún así, vamos a seguir profundizando en el intento: el
ROI del diseño puede ser de dos tipos: directo e indirecto.
el ROI directo
Las profesoras Herstenstein y Platt, de la North Eastern
University, en Boston, desarrollaron hace algunos años un
modelo40 que nos ayuda a comprender gráficamente las
palancas que utiliza el diseño para generar valor.
Como muestra el modelo, por un lado se actúa sobre los
costes, rebajándolos por el efecto de la mejora de procesos y
por la búsqueda de nuevos materiales o del rediseño de las
piezas con el objeto de ahorrar, y por el otro se actúa sobre
los rendimientos económicos de las operaciones.
En cuanto a ahorrar costes, pensemos por ejemplo en el
rediseño de un sistema de almacenaje que consiga las mismas
prestaciones que un modelo anterior con un ahorro en
materiales; o en un libro que logre aprovechar mejor los
pliegos de papel; o en un servicio de radiología que logre
reducir los errores y por lo tanto la lista de espera y la
repetición de pruebas; o en la reducción del time to market
(tiempo transcurrido entre la concepción del producto y su
llegada al mercado) por la aplicación de las técnicas de
investigación de diseño como se ha comentado antes.
133
En cuanto a la generación de ganancias, me refiero a:
Incremento de las ventas: por ejemplo, el rediseño de un
envase que logra relanzar un producto; o por el diseño de
un catálogo de muebles que ayuda al distribuidor a
convencer a los clientes aunque no pueda tener toda la
colección en la tienda.
Incremento de la cuota de mercado: por ejemplo, el
diseño de un aparato que le permite resistir condiciones
de uso extremas y logra desplazar a la competencia.
Mejora de los márgenes, por la mejora del valor añadido:
por ejemplo, en el diseño de un aparato de electrónica de
consumo con una interficie más amable con el usuario me
permite aplicar un premium price (el sobreprecio que
permite aplicar la diferenciación) sobre el precio medio de
la competencia.
Mejoras en la cotización de las acciones: por el impacto
en el mercado de un diseño de éxito, que redefine su
categoría de producto.
Apertura de nuevos mercados: con el diseño de un
producto con facilidad de uso para personas con alguna
discapacidad y que logra implantarse como referencia en
el mercado tanto para las personas con discapacidad
como para los demás, que encuentran su uso más
agradable (como el autobús de piso bajo).
Apertura de mercados exteriores: por un diseño bien
adaptado a los usos de otro país o por el diseño intuitivo
de una web preparada para el comercio electrónico
134
marketing, la publicidad, la fuerza de ventas, el servicio
post-venta, la financiación, la calidad, etc. y precisamente allí
radica la dificultad: ¿se puede medir, de forma exacta, el
retorno de la inversión en diseño?
Deberíamos poder hacer una prueba de laboratorio y
sacar simultáneamente al mercado, en condiciones idénticas,
dos productos, uno con una inversión en diseño de 1 y el
otro con una inversión en diseño de 1+n, y poder medir los
resultados de forma matemática. Este tipo de estudios se ha
hecho y con resultados satisfactorios en general, pero en
ningún caso se consigue obtener una medida cierta y menos
aún, universal, es decir: lo que en una empresa de
automoción pudiera ser un retorno de 1:5, ¿en una empresa
de porcelana sería también 1:5, o bien sería 1:100? Brigitte
Borja, en su obra ya citada, Design Management, hace un
repaso exhaustivo de todos los estudios realizados hasta la
fecha y no se pronuncia a favor de ninguno de ellos.
Andrew y Sirkin41 comprueban como la mayoría de las
empresas innovadoras no disponen de sistemas de medición
precisos que les permitan medir la rentabilidad de sus
actividades en innovación y que en general se dan por buenos
unos indicadores aproximados como pueden ser:
135
En diseño, esto equivaldría a establecer:
• El ratio de gastos en diseño sobre ventas
• El número de diseños protegidos
• Y aquí también el número de nuevos productos lanzados
al mercado respecto al total.
136
el ROI indirecto
El diseño también propicia, en general, una compensación en
cuanto a la apreciación del producto: hablamos aquí de
mejoras en conceptos intangibles que, indirectamente y a la
larga, redundarán en una mejora de los aspectos
cuantitativos, como por ejemplo:
La notoriedad de la marca: por la diferenciación de sus
productos en el mercado.
La satisfacción de los clientes: por las mejores
prestaciones del producto.
La satisfacción de los empleados: por la mejor imagen de
la empresa hacia el exterior (cuando hacemos un
rediseño la identidad corporativa, modernizándola, por
ejemplo) o por la mejora en las condiciones de trabajo,
cuando acondicionamos unas nuevas oficinas o
cambiamos un uniforme.
137
invierten en diseño (con las que se compuso, a efectos de la
investigación, un supuesto “Design Index”) son las que mejor
cotizaciones obtienen, a lo largo de todo el periodo, incluso
por encima de las empresas más avanzadas
tecnológicamente. Los resultados de este trabajo se resumen
en este gráfico, que habla por si solo:
Simultáneamente, el estudio conducido por el ddi en 2005
sobre las empresas españolas y el diseño indica que las
empresas que mejor gestionan su diseño son las que más
crecen.
Estudios así corroboran por supuesto que el ROI del
diseño es positivo, tanto el directo como el indirecto; ahora
bien, si lo que queremos es una ecuación que nos diga cuánto
vamos a ganar por cada euro que paguemos a un diseñador,
no la vamos a tener. No es tan sencillo. Como he dicho antes,
hay buen diseño y mal diseño, hay clientes buenos y malos,
hay colaboraciones estimulantes y otras que acaban fatal: el
diseño es riesgo y por ello hay que aprender a gestionarlo; y
el diseño bien gestionado es rentable, tanto en términos de
ROE como de ROI.
138
El feedback
• Lo conoce.
• Lo distingue.
• Lo aprecia.
• Lo recomienda.
139
La medición del ROE y del ROI sobre cada uno de
los proyectos realizados nos da información
sobre el conjunto de la política de diseño
implantada y ofrece los elementos de reflexión
para corregir su rumbo si hace falta.
140
37. Por ejemplo, Eusebi Nomen, 2005.
141
X
El próximo paso:
design thinking
La última frontera de la disciplina
hoy es la de una gestión basada en el
diseño, que sirve para mejorar los
procesos de innovación y para
abordar los problemas de gestión
con otros recursos más efectivos que
los que proponen las viejas teorías
centenarias.
144
La gestión del futuro
145
¿Pero qué es eso del “DESIGN THINKING”?
146
programas informáticos, experiencias, actuaciones y
organizaciones. Son soluciones imperfectas y en continua
evolución. Utilizamos el pensamiento de diseño para
atacar graves problemas sociales: evitar la conducción bajo
los efectos del alcohol; la construcción de mejores
guarderías; el desarrollo de ofertas medioambientalmente
sostenibles. Y también queremos abordar problemas graves
que tiene la industria y que demandan soluciones
interdisciplinarias: hacer que el vuelo en líneas comerciales
sea menos opresivo; diseñar programas informáticos que
realmente ayuden a la gente y a las organizaciones; lograr
que hacer la cola sea más divertido”.
147
tenga que confiar necesariamente su gestión a un diseñador,
porque está claro que no todas pueden o quieren hacerlo y
no tienen porqué; pero sí podemos retener que conviene
aprender del diseño, darle amplitud dentro de la empresa y
no confinarlo a una función utilitaria. Tim Brown51, en un
artículo publicado recientemente, dice: “El anterior [papel
del diseño] era táctico, y resultaba en una creación de valor
limitada. El actual [papel del diseño] es estratégico, y nos
lleva a una creación de valor radical”.
No hay mucho más que decir en cuanto al design thinking:
es un guión que se está escribiendo en este momento, que
suena bien por ahora, y tenemos que ver adonde nos lleva. Pero
creo firmemente en que una mayor imbricación de la gestión y
del diseño es necesaria, tal como lo viene reclamando la
disciplina de la gestión del diseño desde hace mucho tiempo.
148
}
Conclusión
El diseño interviene en la concepción
y en la configuración de los vectores
de visibilidad de la empresa, aquello
que la proyecta y la hace visible en el
mercado: sus productos (ya sean
bienes o servicios), su comunicación
y los espacios donde lleva a cabo sus
actividades.
152
El diseño hoy en día forma ya parte de la función
productiva de un gran número de empresas, que
han encontrado en él un potente instrumento
de mejora y de crecimiento.
153
El diseño es una actividad proyectual con un ingrediente de
creatividad que la hace única pero que, al mismo tiempo, le
confiere riesgo. Como dicen Sirkin y Andrew52, “el mayor
riesgo para una empresa que trata de crecer es no asumir
ninguno” y en este sentido, el diseño sería uno más, y uno
que genera buenos beneficios. Sin embargo, el día a día de la
empresa es un continuo de decisiones que no tienen nada de
genial pero que en conjunto aportan ese plus que asegura su
supervivencia, cuando no el éxito en el mercado. En esta
cotidianeidad es donde más se agradece el disponer de
herramientas que nos ayuden a tomar decisiones sobre una
base racional; y si a pesar de que todo parece estar en contra,
insistimos en la idea y seguimos nuestro instinto, al menos
sabemos en qué riesgo estamos incurriendo y por qué.
Estas herramientas se
La gestión del diseño es tienen que adaptar para
la disciplina que cada caso: no existe el
desarrolla las DISEÑO en general, como
herramientas para categoría absoluta, sino que
estructurar la función cada organización lo utiliza
diseño en la empresa y como mejor le conviene,
administrarla para que según su madurez, su sector,
sirva a sus objetivos sus posibilidades
corporativos y para económicas y su
controlar y dosificar proposición estratégica. Con
el riesgo que está estas variables se estructura
dispuesta a asumir en una política de diseño que
cada momento. ampara el conjunto de
acciones y actividades
relacionadas, y que permite discriminar y priorizar los
proyectos sucesivos que irá abarcando la empresa.
154
En este libro se han discutido temas que afectan a la toma de
decisiones en materia de diseño y se han abordado cuestiones
de futuro, en la esperanza de que contribuya en alguna medida
a que más empresas lo utilicen de forma rentable.
No me resisto a introducir
aquí la idea de Bruno Munari53 la empresa excelente
de comparar diseño y cocina: es la que gestiona
el cocinero aprendiz sigue las mejor los riesgos para
recetas al pie de la letra, consigue extraer todo
pesando todos los ingredientes el potencial que le
y fiándose de las fotos y de las puede aportar el
indicaciones de tiempos, diseño.
temperaturas y manipulaciones;
con la experiencia, ese mismo cocinero se fía de su olfato, toma
atajos, incorpora aportaciones personales e improvisa para evitar
la monotonía y para sobresalir del resto. Lo mismo un diseñador,
lo mismo una empresa: es bueno al principio conocer las
normas, aunque sea para poder saltárselas más adelante. El
mejor chef es el que, tomando riesgos, logra alcanzar un estilo
más personal en su cocina; de la misma forma, la empresa
excelente es la que gestiona mejor los riesgos para consigue
extraer todo el potencial que le puede aportar el diseño.
156
I Anexo 1:
Sobre el diseño
siempre resulta arriesgado dar una definición
de lo que es el diseño. me refugio aquí en
una visión de empresa para apuntar, de forma
esquemática, las principales características
que en mi opinión, definen el diseño en tanto
que herramienta de gestión en la empresa.
160
la creatividad
Siendo como es uno de sus ingredientes clave,
no es privativo de esta disciplina: la creatividad
es una facultad innata en las personas, que la
desarrollan más o menos. Los diseñadores no
tienen porqué ser creativos de entrada, pero sí
que se entrenarán en el ejercicio de la creatividad
porque lo que se requiere de ellos es que aporten
soluciones siempre diferentes a problemas mil
veces planteados: ¡cómo es posible si no, a
estas alturas,pensar en diseñar otra silla!
161
copiado. En nuestra sociedad opulenta, y en
igualdad de condiciones, son precisamente estos
resortes emocionales, que no se pueden
racionalizar, los que decantarán la elección
del usuario.
Metodología
El diseño no es fruto únicamente de la inspiración
sino que se ejerce siguiendo una metodología
precisa, que se ha ido formalizando a lo largo
del tiempo y que se enseña en las aulas. Por eso
cualquier cosa no es diseño, y por eso hay buen
diseño y mal diseño. Si bien es cierto que la
experiencia y el talento (o la suerte a veces)
pueden suplir la metodología, o al menos alguna
de sus fases, es importante evitar caer en la
simplificación de pensar que para diseñar solo
hace falta estar inspirado. NO: los logotipos no
crecen ni en los cajones ni en los discos duros
de los ordenadores, no todos los objetos funcionan
igual de bien (o de mal), y no es verdad que
cualquiera pueda ponerse a diseñar porque total,
no hace falta ningún conocimiento específico54.
162
Decisión consciente/voluntad
En mi opinión, no es diseño aquello que se hace
por omisión sino lo que es consecuencia de una
decisión consciente sobre la necesidad de diseñar.
Aquí entro en una discusión compleja, puesto que
para muchos autores todo lo que no es fruto de
la naturaleza está diseñado, esto es: una cáscara
de huevo no es diseño (aunque se pueda considerar
como el paradigma del packaging) pero una silla
de enea “de las de toda la vida” sí lo es. En
este punto yo discrepo y tiendo a pensar que una
silla de enea, que se lleva haciendo con la misma
forma en diferentes partes del mundo y desde
hace tantos años, no es fruto de un ejercicio
de diseño sino que es el mejor resultado que se
podía obtener en unas coordenadas tiempo espacio
dadas, con la tecnología existente en la época
y el saber hacer del momento; luego, este modelo,
por omisión, y porque cumplía perfectamente su
función, no se ha cambiado en muchos años hasta
que, en el mercado saturado del siglo XXI alguien
creyó conveniente darle un aire nuevo al producto
y diseñó, ahora sí, una silla de enea de asiento
triangular. La primera fue fruto de las
circunstancias, la segunda fue fruto de un encargo
específico, o sea, un diseño.
164
Satisfacción de necesidades
El diseño es fruto de un encargo y se argumenta
por la voluntad de solventar una necesidad.
hace años, esto era precisamente lo que distinguía
el diseño del arte: el diseño respondía a un
encargo y el arte al libre albedrío. Pero hoy
día, el arte se hace cada vez más por encargo
y sigue siendo arte; o tal vez existe un diseño
artístico distinto al Arte como expresión
autónoma de la emoción del autor. La polémica
de lo que diferencia al diseño del arte y de
la intervención del arte en el diseño ha sido
y es muy prolija. A mi entender, en una sociedad
postmoderna este tópico pierde sustancia: no
existe una frontera clara entre ambos y el
sustrato del producto está más en la intención
del que lo hace que en el producto mismo. No
existen categorías y no tiene mucho interés
fijarlas: ¿por qué razón una empresa debería
abstenerse de encargar una obra artística para
comunicar su actividad y por qué motivo un
artista no debe de utilizar un objeto cotidiano
para transmitir su inquietud estética o filosófica?
¿es que el arte de hoy es solo estético? ¿acaso
ha cumplido una mera función estética a lo
largo de la historia?
165
Dejando de lado esta discusión, lo que sostengo
es que el diseñador lo es en cuanto alguien le
solicita que ejerza sus habilidades de diseñador
y que aplique la metodología de diseño para
concebir o para dar forma a algún producto que
no existía hasta la fecha, bien sea diseño,
rediseño, encargo o auto-encargo55.
166
Necesidades de organizaciones
o de personas
Cuando decimos que el diseño cubre necesidades,
¿a qué necesidad nos referimos? ¿la de la
empresa que comercializa el producto o la del
usuario final del producto? Aquí de nuevo entramos
en polémica: ¿para quién trabaja el diseñador?
obviamente el diseñador trabaja para una empresa
que es la que le hace un encargo, y por ello
tendrá en cuenta las posibilidades de fabricación
y sus limitaciones a la hora de concebir el
producto; pero el diseñador nunca pierde de
vista al usuario final porque es esta observación
lo que le da la pauta para la resolución formal
del objeto. Por ejemplo: el Ayuntamiento de un
pequeño municipio encarga el diseño de unos
carteles para anunciar sus fiestas patronales:
el diseñador tendrá en cuenta, por un lado,
que el coste de la impresión de los carteles
sea lo más económico posible (controlando que
las dimensiones se ajusten a la optimización
de las medidas estándar del papel, que la
calidad del papel sea suficiente para el uso
pero no superior a esto, que el color se pueda
resolver de la forma más económica, etc.) pero
a la vez procurará, en función del uso de esta
pieza, que sea vistoso, que se lea a una cierta
distancia (por ejemplo desde el coche parado
en un semáforo), que refleje las costumbres
locales para suscitar la complicidad de la
gente y su implicación en la organización de
167
los eventos, etc. Lo mismo se puede aplicar a
un objeto de uso o de decoración, a una grúa
o a una moto, o bien a un punto de venta o a
un local, despacho o fábrica. A veces los
intereses de las dos partes pueden entrar en
conflicto: si reducimos el grosor del envase de
leche a la mínima expresión podemos ahorrar
unos céntimos, que multiplicados por millones
de botellas, pueden tener mucha importancia en
la cuenta de explotación de la empresa; pero
en los tests con consumidores de leche pueden
aparecer críticas a la aparente fragilidad del
envase o a la posibilidad de roturas, que
conllevarían pérdidas para el consumidor; el
diseñador tendrá que lograr el compromiso entre
unos y otros, jugando con la estructura, con
la forma de la botella para que el uso de la
lámina más fina posible no entrañe ni el peligro
ni la apariencia de peligro. Un buen diseño
resuelve la ecuación de manera satisfactoria
para todas las partes.
168
Objetivos fijados
Si seguimos la lógica del encargo, llegamos a
la necesidad de establecer unos objetivos para
cada ejercicio de diseño. Así, un fabricante
de muebles encargará un nuevo modelo de silla
para oficina, o para jardín, o para niños; un
club deportivo encargará una mascota para
promocionar un campeonato o para generar una
línea de merchandising; un consultorio de
odontología encargará unas oficinas nuevas para
albergar el resultado de la fusión entre dos
organizaciones antes independientes, o para
situarse en un nuevo mercado con el posicionamiento
debido; un importador de utillaje especializado
encargará un catálogo que explique las
prestaciones y las ventajas de sus productos;
una empresa de alimentación encargará un
packaging específicamente pensado para gente
mayor, o para jóvenes que no tienen tiempo para
cocinar, o para niños que tienen que preparase
solos la merienda, etc.: el encargo siempre
responderá a un objetivo concreto. En las fases
más altas de la design ladder, como hemos visto,
el diseñador participa muy activamente en la
detección de la oportunidad de mercado y ya no
nos conformamos con que solo se dedique a dar
forma a las ideas de otros.
169
Grados de libertad
Como colofón del objetivo por el cual se realiza
en encargo de diseño, aparecen las restricciones
al mismo. Es evidente que no tenemos normalmente
todos los medios que desearíamos para resolver
el encargo sino que nos tenemos que conformar
con un presupuesto dado, con una determinada
instalación productiva, con un material concreto
y además tenemos que respetar un estilo definido
como “marca de la casa”, unas normas de sanidad,
de un código ético y un calendario. La
profesionalidad del diseñador se mide por la
capacidad que tiene para resolver el encargo
dentro de los límites que le impone el cliente,
el mercado, la legislación existente y el propio
usuario final. En este contexto, la creatividad
para mi es como un aderezo: cada cocinero tiene
su receta y al final es lo que transforma un
puñado de vegetales en una ensalada.
Resultados
Puesto que entendemos el diseño como fruto de
un encargo con unos objetivos específicos, tenemos
que estar dispuestos a garantizar unos determinados
resultados del mismo para saber si hemos logrado
nuestro propósito o si por el contrario hemos
fracasado. Esta parte por supuesto es dolorosa,
porque a nadie le gusta pasar exámenes, pero
es necesaria si consideramos que el diseño es
una función que adquiere sentido dentro de la
organización empresarial. como dice Hollins58,
170
“los honorarios nos los paga el producto, no
el empresario”. Como hemos visto en el capítulo
9, el tema de los resultados del diseño no es
trivial y de ninguna forma se debe considerar
como algo que va en contra del diseñador. Por
ejemplo: si el encargo consistía en hacer un
mueble que pasase a formar parte de las colecciones
de diseño y de los museos de artes decorativas,
no podemos medir los resultados en términos de
cifra de ventas; al contrario, si el objetivo
del encargo era incrementar el margen de
explotación de una determinada línea de producto,
no podemos echarle en cara al diseñador que esa
pieza no haya sido seleccionada por una sofisticada
revista de tendencias. En cualquier caso, es
importante recalcar que la evaluación del diseño,
sea informal o formal, cualitativa o cuantitativa,
no es una cuestión de gusto personal: si
reivindicamos una metodología, un proceso, y
el ser capaces de cumplir con vlos objetivos
que se fijan, hay que aceptar que los resultados
son objetivos y como tal se pueden evaluar.
171
54. Para una descripción de lo que es el proceso del diseño y
cómo se gestiona, ver cualquiera de los estupendos manuales
que publican los centros de diseño sobre el tema.
172
II Anexo 2:
El proceso de
selección de
diseñadores
La identificación de los perfiles
más adecuados
Los diseñadores suelen presentar su trabajo en
lo que se conoce como book, una muestra impresa
de sus trabajos. Hay que tener en cuenta, a la
hora de analizar un book, que un trabajo de diseño
raramente se lleva a cabo en solitario. Por lo
tanto, hay que intentar averiguar el papel que
ha tenido el diseñador en cada uno. Un caso típico
es que un diseñador sale de un “estudio” o de una
empresa para probar suerte por su cuenta, y enseña
todo lo que ha hecho en su puesto de trabajo
anterior: tenemos que entender que cada proyecto,
bueno o malo, lo era también por el equipo en su
conjunto y que la prestación de ese profesional
en un nuevo entorno de trabajo puede cambiar,
para bien o para mal. Si en vez de elegir a un
diseñador para el departamento interno lo que
estamos haciendo es seleccionar a un proveedor
externo, un “estudio”, tenemos que pensar que si
se trata de una estructura grande el jefe de
proyecto que nos van a asignar tendrá mucho que
ver con el resultado final de la colaboración:
algo similar a lo que ocurre con el director de
cuentas de una agencia de publicidad cuando
contratamos una campaña o con un cirujano en un
gran hospital.
176
vida, no porque haya diseñado un servicio de
restauración rápida está inhabilitado para
reflexionar sobre el funcionamiento de una notaría.
Las herramientas básicas de un diseñador para el
ejercicio de su profesión (pensamiento integral,
creatividad, metodología proyectual estructurada)
se pueden aplicar y de hecho se aplican a diversos
temas con la misma calidad de resultados; es más,
la experiencia diversa puede facilitar la
comprensión de los problemas y el hallazgo de
soluciones innovadoras.
Los concursos
Se ha puesto de moda en los últimos años que las
empresas y las instituciones convoquen concursos
177
de diseño para todo y para cualquier cosa: un
logotipo, un cartel, un mueble o un producto
cualquiera, en vez de seleccionar primero a un
diseñador y confiarle el trabajo. El concurso se
convierte así en un medio para identificar al
mejor candidato para el proyecto que tenemos
entre las manos, ya que no sabemos cómo encontrarlo
por otro procedimiento.
178
-- Que la composición del jurado se dé a
conocer en el momento de lanzar el
concurso o el premio (con nombres y
apellidos y no por categorías como: “un
representante de tal organismo” o un
“diseñador reconocido”, fórmulas muy
socorridas pero que dan poca información)
-- Que la mayoría de los miembros del jurado
tengan conocimientos suficientes para
ejercer su función, es decir, que tengan
conocimientos de diseño
-- Que el jurado esté debidamente retribuido
para que ejerza su función en condiciones
(y evitar que se vayan antes de tiempo, que
no acudan y deleguen en otra persona, etc.)
-- Que se habilite un plazo razonable para la
presentación de candidaturas
-- Que los requisitos de presentación no sean
exagerados: se tiene que presentar una
idea, no el proyecto acabado
-- Que se garantice el respeto de los derechos de
la propiedad intelectual de todas las entradas
179
En caso de duda, hay que remitirse a los
profesionales o a las organizaciones profesionales
y/o al menos consultar las bases de concursos que
cuenten con tradición y prestigio entre los
profesionales. Pero en cualquier caso, para que
un concurso o un premio tengan interés, se hará
hincapié en la promoción del mismo, y esto en
beneficio de los que se presentan pero también de
los organizadores: una vez hecho el esfuerzo de
lanzar el certamen y una vez gastado el presupuesto
que representa la mera organización del evento,
lo más adecuado es amortizar el gasto haciendo
que el ganador aparezca en los medios para que
se siga hablando del premio (y por ende, de la
empresa o institución que lo ha convocado), lo
más posible.
180
En el extremo opuesto, los estudiantes muchas
veces renuncian a presentarse a los concursos
porque, por un lado, están saturados de
convocatorias y porque, por el otro lado, están
saturados de tareas para la escuela y no pueden
atender nada más. Además los estudiantes muchas
veces son conscientes de que se les atrae con
un premio modesto y que en cambio ellos están
aportando muchas ideas, buenas o malas, pero
en cantidad, y que además estas ideas pasarán
por el cedazo del criterio de un jurado
profesional que no solo dará un veredicto sino
una opinión sobre todas las candidaturas: parece
sin duda un buen negocio para una empresa,
especialmente si pertenece a un sector maduro
en el que cuesta innovar…
181
tener la opinión de varios profesionales antes
de lanzarnos por uno u otro camino. Estos son
actividades habitualmente remuneradas en la
medida en que lo que se le pide al profesional
es que avance una parte del trabajo y presente
una solución mínimamente formalizada para que
pueda ser juzgada: así, ni la empresa ni el
profesional que concursa tienen la impresión
de perder el tiempo o de hacer un brindis al
sol. La empresa se asegura de elegir la mejor
opción y el profesional ve recompensada su
dedicación, aunque no se lleve el proyecto.
182
Por ejemplo:
Convocamos un concurso restringido de méritos
para el diseño de packaging de una nueva
línea de cosmética para el que seleccionamos
a 5 equipos de diseño. Si les pedimos que
nos avancen un presupuesto, tenemos que
definir exactamente lo que queremos que nos
cuantifiquen: estamos hablando de packaging
estructural y gráfico o solo gráfico; en el
caso de que sea solo gráfico, el envase nos
viene dado o hay que buscarlo y proponerlo;
cómo es de extensa la gama y cuantas variaciones
de tamaño tiene cada producto; qué restricciones
tenemos tanto en términos temporales como
materiales, etc. O sea, hay que preparar un
brief muy sólido para que los equipos partan
de supuestos comparables.
183
III Anexo 3:
La red de servicios
al diseño
En todos los países de la Unión Europea
existen organizaciones que dan servicio
al diseño
186
Centros de promoción del diseño
Tienen por función difundir el conocimiento en
diseño y dar apoyo a la empresa en el proceso
de introducción de la función diseño; ofrecen
una gran variedad de actividades y son el punto
de referencia para las empresas y el lugar donde
acudir en primera instancia para solicitar
información y ayuda. Los centros de diseño hoy
día se han profesionalizado y en su mayoría
están gestionados por expertos con conocimientos
en la materia, ya que su labor es crítica para
el desarrollo del tejido empresarial de su zona.
Ponen en marcha investigaciones y actividades
de diseminación (exposiciones, conferencias,
etc.) y son además los interlocutores de la
administración en la materia: por ello es
importante el contacto entre el centro y las
empresas, para que las decisiones que se tomen
en materia de política de diseño tengan el
sustrato de realidad de lo que pasa en el mercado.
La fórmula clásica de financiación cien por cien
pública de estos organismos está dejando paso
a un esquema mixto, de fondos públicos más
patrocinio privado. En la mayoría de países,
existe una agencia estatal que coordina la
política de diseño en todo el territorio.
187
productivo; entre éstas se incluyen las ayudas
al diseño, entendido como factor de mejora de los
resultados de las empresas. Algunos centros de
promoción de diseño prestan su ayuda en el proceso
de decisión sobre la orientación concreta de estas
ayudas y a veces en la administración de los
fondos, pero la responsabilidad de habilitarlos
y de decidir su aplicación recae siempre en la
administración correspondiente, que normalmente
tendrá que actuar en línea con los objetivos de
la política industrial que se esté aplicando.
Centros de enseñanza
Desde las grandes universidades hasta las pequeñas
academias especializadas, todos los centros de
enseñanza de diseño ofrecen múltiples cursos para
la formación continua; la oferta es menos abundante
en lo que se refiere a la gestión del diseño, pero
también se pueden encontrar cursos sobre la
materia. En cualquier caso, estos cursos no solo
188
permiten reciclar conocimientos y ponerse al día
sino que además son un excelente medio en el que
cultivar una red de contactos relacionados
especializados. Por otro lado, las escuelas de
diseño tradicionales aceptan de buen grado
iniciativas de colaboración con empresas, lo cual
puede ser muy interesante para desarrollar
proyectos experimentales y de investigación, pero
ojo, no para proyectos comerciales. Cuando una
escuela propone un servicio profesional a una
empresa, todos pierden: los estudiantes, porque
se desvían de sus estudios para participar en un
proyecto por el que no cobran; la empresa, porque
no tiene garantía alguna ni de calidad en el
resultado ni de puntualidad en la entrega; y la
escuela, porque está presionando a la baja los
precios de los servicios de diseño, yendo en
contra de sus clientes (los estudiantes) y porque
está depreciando su propio producto al sugerir
que es lo mismo el trabajo de un profesional que
el de un estudiante, lo que equivale a decir que
la formación no aporta nada.
Asociaciones de diseñadores
Existen también en gran número y se organizan
por especialidades y/o por criterios geográficos.
su función es la defensa de los intereses de
los profesionales pero también se suelen
involucrar en actividades de promoción del diseño
como exposiciones, organización de concursos y
premios, actividades de difusión del conocimiento,
189
etc. Algunas asociaciones de diseñadores buscan
activamente la colaboración con empresas para
mejorar su financiación y las contrapartidas del
patrocinio a menudo son atractivas.
Galerías y museos
Cada vez aparecen más espacios dedicados a la
promoción del diseño, con programaciones propias
o que acogen actividades organizadas por otros.
En algunos sitios, es el museo de artes aplicadas
y decorativas el que hace las veces de museo
del diseño y sus exposiciones están más cerca
de la divulgación de lo que es el diseño y de
lo que puede aportar a la sociedad; en cuanto
a las galerías, suelen ofrecer una programación
cercana a la vertiente más artística o más
experimental de la disciplina.
Librerías y bibliotecas
En la dinámica de contraposición entre los
grandes almacenes de la cultura y las pequeñas
librerías especializadas, florecen los pequeños
negocios dedicados a la disciplina del diseño;
su propio tamaño reducido y su alta especialización
los convierten en un lugar de consulta y de
encuentro entre expertos. Suelen ofrecer sistemas
de abono y de asesoramiento con el fin de fidelizar
a sus clientes, lo cual resulta muy interesante
para las empresas. Las bibliotecas especializadas
suelen estar en los centros de enseñanza y no
siempre son accesibles por el público.
190
Editoriales y medios de comunicación
Existen editoriales especializadas en diseño y
otras con colecciones más o menos amplias
dedicadas a títulos relacionados con el diseño;
si bien es fácil encontrar libros ilustrados en
las secciones de diseño de las librerías, es
más difícil encontrar ensayos y libros de texto.
En cuanto a las revistas profesionales, no son
muchas pero sí que por lo general ofrecen una
información de calidad. Cada vez se mezclan más
los contenidos en el sentido de ofrecer una
panorámica sobre el diseño global y no por
especialidades como se hacía años atrás. Las
revistas especializadas por supuesto publican
noticias relacionadas con las empresas, pero no
es fácil influir en sus decisiones de qué publicar
y cuándo. Periódicamente aparecen ideas para
hacer programas de televisión sobre diseño, pero
parece que no se ha dado -todavía- con la fórmula
más adecuada.
Premios y anuarios
Tanto los premios de diseño como los anuarios
que se publican son una buena oportunidad para
que las empresas se den a conocer en el sector
y también para que identifiquen perfiles profesionales
nuevos e interesantes para sus proyectos.
En El ámbito internacional
191
Cada año que pasa se añaden nuevas actividades
internacionales relacionadas con el diseño como
congresos, exposiciones, etc. Es importante
discriminar, pero en general son una buena ocasión
para reforzar la red de contactosademás de
adquirir conocimiento.
192
IV Anexo 4:
Las palancas de
la reputación en
diseño
PREMIOS (SOBRE LOS PRODUCTOS YA EN EL
MERCADO) Y CONCURSOS (QUE SOLICITAN UNA
IDEA ESPECIALMENTE CONCEBIDA PARA
EL CERTAMEN)
En ambos casos, lo que da la medida del prestigio
de la competición es la composición del jurado
y lo que da la medida del retorno sobre la
inversión que hay que hacer para presentarse es,
además del importe del premio (si lo hay), el
programa de promoción que se ofrece la ganadora:
posibilidad de participar en eventos y conferencias,
exposiciones, catálogos, etc.
Por ejemplo:
Si una institución pública organiza un premio
de excelencia en diseño, la manera de
rentabilizar el premio es haciendo que los
ganadores aparezcan en los medios durante
todo el año, no sólo el día de la entrega
de galardones. Para ello, hay que tenerles
en cuenta en todos los demás actos públicos
que organiza dicha institución: conferencias
sobre temas específicos, mesas redondas,
proyectos de investigación, etc. De esta
forma, tanto el premiado como el promotor
ven su inversión recompensada. No tiene mucho
sentido declarar que esos son los excelentes
y luego no ponerlos como ejemplo.
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Las empresas a veces ven muy complicado el
presentarse a un premio: hay que redactar el
dossier de candidatura y hacer un mínimo esfuerzo
para presentarse bien y causar una buena impresión
en el jurado, sabiendo que una misma historia
contada de distintas maneras provoca reacciones
distintas. No hay que dudar en contratar a un
externo para preparar el dossier de candidatura,
no sólo porque se tienen más posibilidades de
ganar sino porque ese mismo trabajo puede
aprovecharse para otras cosas: puede ser el embrión
de un folleto corporativo, puede servir para
estructurar una presentación corporativa, puede
utilizarse como dossier de prensa, etc. La
participación de un externo, un diseñador a ser
posible, aportará una mirada renovada sobre las
actividades y las realizaciones de la empresa.
Las exposiciones
Puede ocurrir que se soliciten productos de la
empresa para formar parte de una exposición.
Aquí también, habrá que valorar el coste que
supone, el prestigio del comisario y del
organizador, el lugar de exhibición y de la
itinerancia, si la hubiera y el programa de
promoción previsto. Idealmente, procuraremos
ponernos a disposición de la oficina de prensa
para aprovechar las oportunidades de entrevistas
y reportajes en los medios.
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Las conferencias
También ocurre con frecuencia que se convoquen
empresas a conferencias, seminarios, charlas,
etc., para aportar su testimonio y explicar su
“caso”; a veces, se pueden propiciar estas
oportunidades con una labor de relaciones públicas
acerca de la institución que organice el evento.
En cualquier caso, hay que asegurarse de que la
convocatoria está bien hecha y que acudirá público
suficiente al acto y de que ese público es el que
se espera: estudiantes si son estudiantes o
empresarios si son empresarios.
La prensa
La prensa de diseño es tan independiente y
profesional como la de los demás sectores;
establecer unas buenas relaciones con los medios
es facilitarles el trabajo, pero no podemos
insistir ni exigir para aparecer en los medios:
antes, los periodistas no sabían si colocar el
diseño en la sección de cultura o de economía;
hoy ya se ha creado la sección “diseño”, pero
el problema es que hay una avalancha de noticias
que rivalizan para aparecer.
Ferias
El mismo concepto de “feria de diseño” es
polémico ya que para saber qué es una feria de
diseño deberíamos empezar por definir otra vez
“diseño”. La cita anual del diseño europeo por
excelencia es la feria del mueble de Milán,
199
pero cada cierto tiempo se pone de moda algún
otro evento más pequeño y muy especializado
que pueden dar mejor resultado según el objetivo
de cada uno. Las revistas nos dan las pistas
necesarias para saber dónde tenemos que ir a
exponer y a visitar. Los eventos 100% design,
organizados por una empresa británica en varias
ciudades del mundo, son otra alternativa con
un target muy específico de diseño pero también
tienen un fuerte sesgo hacia el mobiliario y
la decoración.
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Agradecimientos
211
Notas
Xènia
Viladàs









