Las ondas mecánicas son perturbaciones de las propiedades mecánicas, densidad y presión, que
generan oscilaciones locales de los átomos de un medio material, propagándose a otros átomos del
medio.1 La propiedad más importante de las ondas, en general, incluidas las de naturaleza mecánica,
es que, al propagarse, transportan información y energía. La energía transportada por las ondas
puede llegar a ser catastrófica como sucede con las ondas sísmicas o con el oleaje en una tormenta
marina.
Todas las ondas mecánicas requieren de:
1. El medio material elástico, como un fluido o un sólido, en el que se propaga la
perturbación.
2. La fuente capaz de generar las perturbaciones en el medio.
3. La forma de propagarse: Al generarse la perturbación en la fuente, las partículas
del medio (átomos o moléculas) próximas a ella comienzan a oscilar y transmiten,
a su vez, la oscilación a las partículas vecinas. Este proceso se va repitiendo y
constituye el fundamento de la propagación de la onda.
4. El receptor donde llega la información y la energía que transporta la onda.
Ejemplos de ondas mecánicas son las ondas sísmicas o las ondas superficiales en fluidos y sólidos.
El caso más importante de onda mecánica es el sonido.2 Con las ondas sonoras, los requisitos
anteriores corresponden a: 1) el aire a través del cual viaja normalmente el sonido, 2) la voz o
el instrumento (en el caso de la música, instrumento musical) generadores del sonido y 4)
el oído que recibe e interpreta el sonido. Las ondas son función del tiempo y también función del
espacio ya que se están propagando a su través. Por consiguiente se pueden describir como una
doble oscilación en el espacio y en el tiempo; y de ahí la doble periodicidad, espacial y temporal, de
las ondas periódicas. La función matemática más básica que reproduce esta doble periodicidad
viene dada por las ondas armónicas.3 Las ondas, en general, admiten varias clasificaciones entre las
que se puede destacar en ondas electromagnéticas y ondas mecánicas. Las primeras se pueden
propagar por el vacío y son las responsables, por ejemplo, de la transmisión de la energía del sol a
la tierra, de la radio o de la televisión, pero no van a ser consideradas aquí. Las segundas, en
cambio, requieren de un medio material para propagarse. Lo mismo que para analizar el
movimiento de un cuerpo que oscila es necesaria la aplicación de las Leyes de Newton, en especial
la segunda ley de Newton, para analizar las ondas y su propagación, es necesario conocer, entender
y manejar la ecuación de ondas.4 En ella figura su marca de identidad, la velocidad de
propagación de la onda. Las soluciones de la ecuación de ondas no son solo las ondas viajeras sino
también las ondas estacionarias.5 Las ondas estacionarias juegan un papel importante en las
aplicaciones de la física, ingeniería, medicina o incluso en la vida real; a partir de ellas se forman
los modos normales de vibración característicos de las cuerdas, fluidos y sólidos.6 Los modos
normales, propios de sistemas de tamaño limitado, tienen importancia en muy diversos entornos,
como pueden ser los instrumentos musicales de cuerda o de viento o bien en aplicaciones, que van
desde los fundamentos del láser, pasando por fenómenos de resonancia, hasta algunas aplicaciones
en matemáticas a la teoría de grupos de tan importante aplicación en la espectroscopía
vibracional y Raman. Dentro de las ondas mecánicas las que más repercusión tienen en la vida real,
y en las aplicaciones de la ciencia e ingeniería, son las ondas sonoras, el sonido.2 El sonido además
de constituir la forma básica de la comunicación y de la música, presenta otras muchas aplicaciones
científicas y técnicas, por ejemplo en la sanidad ( ecografías ),78 en la industria para la inspección de
equipos mecánicos (ultrasonidos)9 o en aplicaciones de microscopía e interferometría acústicas.