Desigualdad de Género en Educación y Trabajo
Desigualdad de Género en Educación y Trabajo
Género,
Educación
y Trabajo
La brecha persistente.
Primer estudio sobre la desigualdad de género en el
ciclo de vida. Una revisión de los últimos 25 años.
Informe GET
Género,
Educación
y Trabajo
La brecha persistente.
Primer estudio sobre la desigualdad de género en el
ciclo de vida. Una revisión de los últimos 25 años.
Primera Edición: abril de 2016
Colaboradores:
Constanza Díaz, María Paz Fernández, Ignacio Godoy, Paula Ibáñez, Carina Lupica, Víctor Olivares.
Comunicaciones de ComunidadMujer:
Tanya Cafena
Fotografía:
Pablo Sanhueza
ComunidadMujer
Av. Bustamante 26 piso 3, Providencia, Santiago
562 2222 3130
info@[Link]
[Link]
Los contenidos de este Informe pueden ser reproducidos en cualquier medio, citando la fuente:
“ComunidadMujer. (2016). Informe GET, Género, Educación y Trabajo: la brecha persistente. Primer estudio
sobre la desigualdad de género en el ciclo de vida. Una revisión de los últimos 25 años. Chile.” ©
Impreso en Chile.
4
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo no habría sido posible sin el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo. Por esta razón
agradecemos muy especialmente a Andrew Morrison, Jefe de la División de Género y Diversidad, a la
Economista Principal de dicha unidad, Claudia Piras, y al Representante del BID en Chile, Koldo Echebarría,
quienes confiaron en ComunidadMujer para la realización de esta investigación.
Asimismo agradecemos al Ministerio de Educación, al Ministerio del Trabajo y Previsión Social y al Servicio
Nacional de la Mujer, por su patrocinio a nuestro Programa GET, Género, Educación y Trabajo, que da el marco
al presente informe.
También queremos expresar nuestra gratitud a cada investigador e investigadora que colaboró en esta
publicación, y a los expertos y expertas que con su visión y aporte enriquecieron este trabajo, durante la
realización de cuatro talleres: Irma Arriagada, Andrea Bentancor, Susana Carey, Magdalena Claro, María Paz
Domínguez, Pamela Díaz Romero, Jessica González, Elizabeth Guerrero, María Eugenia Hirmas, Cristóbal
Hunneus, Valentina Ilic, Osvaldo Larrañaga, Carola Peyrín, Paz Portales, Ana María Raad, Andrea Repetto,
Jaime Ruiz Tagle, María Inés Salamanca, Adriana Sanhueza, Fernanda Silva, Andrea Tokman, Sergio Urzúa,
Jimena Valderas y Pamela Villalobos.
Destacamos también los comentarios a este documento de las directoras de ComunidadMujer: Esperanza
Cueto, Mercedes Ducci, María Eugenia Hirmas, Anita Holuigue, Victoria Hurtado, Marcela Ríos y Consuelo
Saavedra.
Finalmente queremos agradecer a BHP Billiton, por facilitar la promoción y conocimiento de este informe más
allá de nuestras fronteras.
5
CONTENIDOS
INTRODUCCIÓN. / 11
CAPÍTULO 1 / 21
Mirada transversal, a lo largo de las etapas de la vida y del período entre 1990 y 2015
CAPÍTULO 2 / 61
Brechas de género en la infancia y adolescencia (0 a 17 años)
Brechas de género en la primera infancia (0 a 5 años)
2.1 Diferencias al nacer / 65
2.1.1 Nacidos vivos según peso y talla al nacer / 65
2.1.2 Mortalidad infantil / 68
2.2 Desarrollo cognitivo y social / 69
2.3 Educación Parvularia / 74
6
Recuadro 2.4: Brechas de género en TIC’s / 128
2.8 Adolescentes que trabajan y que no estudian ni trabajan (15 a 17 años) / 128
2.8.1 El vínculo de las y los adolescentes con el trabajo / 121
2.8.2 Adolescentes que no estudian ni trabajan / 130
Recuadro 2.5: Embarazo adolescente, un reproductor de pobreza / 133
CAPÍTULO 3 / 140
Brechas de género en la juventud (18 a 24 años)
3.1 Juventud y educación / 142
Recuadro 3.1: Marco institucional de la Educación Superior en Chile / 143
3.1.1 Jóvenes estudiando / 146
[Link] Jóvenes que solo estudian / 146
[Link] Jóvenes que estudian y trabajan de manera remunerada / 150
3.1.2 Jóvenes en la Educación Superior / 153
[Link] Resultados PSU por sexo / 154
[Link] Evolución de la matrícula en pregrado / 159
[Link].1 Matrícula de primer año y titulación / 165
[Link].2 ¿Qué estudian mujeres y hombres? / 170
[Link].3 Jornadas y modalidad de estudio / 178
[Link] Evolución de la matrícula total en postgrado / 182
[Link].1 Matrícula y titulación / 182
[Link].2 ¿En qué se especializan mujeres y hombres? / 188
[Link].3 Jornada y modalidad de estudio / 192
[Link].4 Becas de estudio por sexo / 194
3.2 Jóvenes que solo trabajan de manera remunerada / 196
3.3 Jóvenes que no estudian ni trabajan / 199
Recuadro 3.2: Sexualidad, maternidad y paternidad en la juventud / 202
CAPÍTULO 4 / 210
Brechas de género en la adultez (25 a 59 años)
4.1 Adultez y jefatura de hogar / 208
Recuadro 4.1: Mujeres solas, con hijos e hijas a cargo / 211
4.2 Escolaridad en la adultez / 214
4.3 Trabajo no remunerado y tiempo total de trabajo / 220
4.3.1 Trabajo no remunerado / 220
4.3.2 Mujeres fuera del mercado de trabajo / 222
Recuadro 4.2: Violencia de Género al interior de la familia / 230
4.3.3 Tiempo total de trabajo / 232
4.4 Trabajo remunerado / 234
Recuadro 4.3: Protección de la vida familiar de las y los trabajadores / 235
4.4.1 Participación laboral / 237
Recuadro 4.4: A cuatro años de la creación del permiso postnatal parental / 241
Recuadro 4.5: El problema del artículo No 203 del Código del Trabajo / 247
4.4.2 Inserción laboral femenina y tipos de hogar / 248
4.4.3 Características de la ocupación femenina / 250
[Link] Edad / 250
[Link] Nivel educacional / 252
[Link] Rama de actividad / 254
Recuadro 4.6: El “techo de cristal” / 359
[Link] Categoría ocupacional / 262
Recuadro 4.7: Caracterización del emprendimiento femenino en Chile / 267
[Link] Tipos de contrato de trabajo / 270
[Link] Jornadas de trabajo / 273
[Link] Sindicalización / 276
7
Recuadro 4.8: Acoso Laboral y Sexual / 278
[Link] Capacitación / 281
4.4.4 Ingresos laborales y brechas salariales / 285
Recuadro 4.9: Las múltiples causas explicativas de la brecha salarial / 287
4.4.5 Desocupación / 304
Recuadro 4.10: Marco Institucional de la Seguridad Social en Chile / 309
4.5 Previsión para la vejez / 311
4.5.1 Informalidad / 311
4.5.2 Cotizantes / 315
4.6 Previsión para la salud / 316
4.6.1 Cotizantes / 316
4.6.2 Licencias médicas / 319
CAPÍTULO 5 / 332
Brechas de género en la vejez (60 años o más)
5.1 Caracterización Socioeconómica / 326
5.2 Vejez y jefatura de hogar / 327
5.3 Escolaridad / 331
5.4 Participación en el Mercado del Trabajo / 336
5.5 Sistema Previsional / 345
Recuadro 5.1: Pensiones de Vejez / 346
Recuadro 5.2: Reforma Previsional de 2008 y Equidad de Género / 352
5.6 Salud / 355
BIBLIOGRAFÍA / 371
8
Introducción
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
11
INTRODUCCIÓN
¿Por qué es importante entender las causas y cómo opera este paradigma?
Porque la semilla de la inequidad de género en la edad adulta se siembra en
la primera infancia y es ahí donde debemos partir deconstruyendo el orden
de género y los roles aprendidos.
12
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
13
INTRODUCCIÓN
14
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
15
INTRODUCCIÓN
16
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
17
INTRODUCCIÓN
18
1.
CAPÍTULO 1
Mirada
transversal, a
lo largo de las
etapas de la vida
y del período
entre 1990 y 2015
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
1.
A lo largo de los últimos 25 años,
nuestro país ha experimentado grandes
transformaciones en distintos ámbitos.
Demografía, composición familiar, pobreza,
educación, trabajo y seguridad social son
algunas de las dimensiones cuyo análisis
revela cómo y cuánto ha cambiado la vida
de los niños, niñas, hombres y mujeres
que viven en Chile. Se constatan avances
para determinados grupos, no obstante, en
otros, persisten realidades deficitarias en
comparación con otros países, o brechas
de género, por zona geográfica, nivel
educacional y/o de ingresos. Este capítulo
se propone mostrar una síntesis de los
indicadores más relevantes entre 1990 y
2015, con énfasis en las brechas que hay
entre hombres y mujeres, generalmente, en
detrimento de ellas.
21
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
1.1
Envejecimiento de la población
23
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
Número de nacimientos
39.086 58.231
90.000 46.206 26.105
80.000
42.554 35.948
70.000 22.190
21.258
24.164 23.333
60.000 32.977 33.561 39.035
14.586
36.164 32.683
50.000 9.438
6.499 8.963 4.813
33.044 34.444 34.603
40.000 3.422 3.538
28.724 26.160
2.609 27.962 5.452
30.000
20.000
7.640
4.865 6.403 1.174
10.000 544 308 716
19 19 9 326 3 12 391 11
723 34 3 1.046 33 1 890 57 1
0
madre 15-19 años
1 La Tasa Global de Fecundidad expresa la frecuencia de los nacimientos vivos ocurridos por
cada mil personas.
24
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 1.2 | Evolución de la población según tramos de edad, por sexo, 1990, 2000 y 2015.
Edad
80 años o más 88,6 49,7
75-79 años 91,3 59,6
70-74 años 128,6 92,9
65-69 años 162,2 127,8
60-64 años 206,1 172,9
55-59 años 237,3 208,4
50-54 años 262,4 242,6
45-49 años 325,2 308,6
40-44 años 375,2 365,0
35-39 años 443,8 439,7
30-34 años 552,9 553,6
25-29 años 631,5 637,0
20- 24 años 613,5 624,5
15-19 años 610,3 625,4
10-14 años 574,3 591,6
5-9 años 647,2 669,8
0-4 años 716,7 742,8
1.000 800 600 400 200 0 200 400 600 800 1.000
Miles de personas
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a “INE, 2004, Chile: Estimaciones y Proyecciones de Población por Sexo y Edad. País Urbano-Rural. 1990-2020”.
Edad
80 años o más 131,9 70,8
75-79 años 123,2 82,6
70-74 años 174,2 131,2
65-69 años 214,4 175,1
60-64 años 247,1 217,9
55-59 años 314,2 289,4
50-54 años 369,2 351,8
45-49 años 441,8 430,8
40-44 años 554,3 547,5
35-39 años 636,2 633,3
30-34 años 620,7 622,6
25-29 años 617,6 624,7
20- 24 años 579,6 592,8
15-19 años 651,0 672,0
10-14 años 719,3 744,3
5-9 años 730,8 757,2
0-4 años 652,1 676,3
1.000 800 600 400 200 0 200 400 600 800 1.000
Miles de personas
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a “INE, 2004, Chile: Estimaciones y Proyecciones de Población por Sexo y Edad. País Urbano-Rural. 1990-2020”.
25
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
Edad
80 años o más 250,2 134,6
75-79 años 197,7 145,3
70-74 años 267,5 220,1
65-69 años 340,3 301,8
60-64 años 425,5 397,0
55-59 años 536,8 513,5
50-54 años 619,4 601,5
45-49 años 634,6 623,9
40-44 años 624,1 619,7
35-39 años 621,5 623,7
30-34 años 674,2 683,7
25-29 años 741,0 757,9
20- 24 años 717,2 743,7
15-19 años 647,1 676,4
10-14 años 591,7 615,6
5-9 años 599,1 623,6
0-4 años 606,7 629,9
1.000 800 600 400 200 0 200 400 600 800 1.000
Miles de personas
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a “INE, 2014, Población, País y regiones: Actualización población 2002-2012 y proyecciones 2013-2020”.
Porcentaje de
población (%)
100%
10,2% 7,7% 10,7% 8,2% 11,5% 8,9% 10,2%
12,9% 14,4% 11,6% 13,5%
90% 16,3%
80%
50%
13,5% 12,1%
40% 12,9% 11,6% 11,2%
10,7% 11,9%
11,4% 12,4%
30% 11,8% 11,5%
10,8%
21,7% 22,9% 22,7%
21,5% 22,0% 23,2%
20% 20,3% 21,5%
17,8% 18,9% 16,9%
15,9%
10%
12,8% 13,6% 12,1% 12,8% 10,2% 10,8% 8,6% 9,2% 8,2% 8,7% 8,0% 8,5%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
0-5 años 6-17 años 18-24 años 25-59 años 60 años o más
Fuente: Elaboración propia en base a “INE, 2004, Chile: Estimaciones y Proyecciones de Población por Sexo y Edad. País Urbano-Rural. 1990-2020” (datos 1990-2001),
y a “INE, 2014, Población, País y regiones: Actualización población 2002-2012 y proyecciones 2013-2020” (datos 2002-2020).
26
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
27
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
Miles de personas
160 150,0
142,1 145,7 142,7
138,8 141,3
136,4 134,6 139,7 136,0 135,7
134,0
140 130,0 129,1 133,4 131,2
126,5 125,9 128,3 127,8 128,7 127,7
125,3 125,9 123,6 123,0 126,6 124,1
122,4 121,1
120,8 122,0 123,0
120,7 120,8 119,6 123,4
120,0 118,6
117,0 114,5 117,4 118,5 118,2 117,6
120 112,9 112,3 113,2
100
80
60
40
20
0
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Mujeres Hombres
2 Entre ellos, 18 nacidos vivos no tienen sexo determinado y 46 tienen indeterminada la edad de
la madre.
28
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Por otro lado, se indica que en 2015 viven 2.005.376 jóvenes de entre 18 y
24 años de edad, de los cuales 1.022.020 (51%) son hombres y 1.447.563
(49%) son mujeres. Actualmente en Chile, la población juvenil representa
aproximadamente el 11,1% de la población total del país, lo que constituye
una disminución si se compara con 1990, cuando correspondían al 13,2%.
En todo el período bajo análisis (1990-2015), la proporción de mujeres en este
tramo de edad se ha mantenido levemente inferior a la población masculina.
DEMOGRAFÍA EN LA ADULTEZ
29
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
DEMOGRAFÍA EN LA VEJEZ
“De acuerdo a
proyecciones realizadas
por el INE, se estima que
en el año 2015 reside en
Chile una población de
2.679.910 habitantes de 60
años o más”.
30
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 1.4 | Evolución de la población adulta (25-59 años) según tramos de edad, por sexo, 1990, 2000 y 2015.
1.4.1 Población adulta (25-59 años) según tramos de edad, por sexo, 1990.
Edad
Miles de personas
1.4.2 Población adulta (25-59 años) según tramos de edad, por sexo, 2000.
Edad
Miles de personas
1.4.3 Población adulta (25-59 años) según tramos de edad, por sexo, 2015.
Edad
Miles de personas
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a “INE, 2004, Chile: Estimaciones y Proyecciones de Población por Sexo y Edad. País Urbano-Rural. 1990-2020” (datos 1990-
2001), y a “INE, 2014, Población, País y regiones: Actualización población 2002-2012 y proyecciones 2013-2020” (datos 2002-2020).
31
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
| GRÁFICO 1.5 | Evolución de la población adulta mayor (60 años o más) según tramos de edad, por sexo, 1990, 2000 y 2015.
1.5.1 Población adulta mayor (60 años o más) según tramos de edad, por sexo, 1990.
Edad
Miles de personas
1.5.2 Población adulta mayor (60 años o más) según tramos de edad, por sexo, 2000.
Edad
Miles de personas
1.5.3 Población adulta mayor (60 años o más) según tramos de edad, por sexo, 2015.
Edad
Miles de personas
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a “INE, 2004, Chile: Estimaciones y Proyecciones de Población por Sexo y Edad. País Urbano-Rural. 1990-2020” (datos
1990-2001), y a “INE, 2014, Población, País y regiones: Actualización población 2002-2012 y proyecciones 2013-2020” (datos 2002-2020).
32
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
1.2
Variación en la composición
familiar tradicional
33
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
| GRÁFICO 1.6 | Distribución de nacidos según estado civil de la madre, por sexo, 1990-2013.
100%
90%
34,3% 35,3% 36,8% 37,9% 39,2% 40,4% 42,0% 43,8% 45,6% 47,6% 49,0% 50,8% 52,1% 53,7% 56,0% 58,7% 61,3% 63,0% 64,6% 67,4% 68,4% 69,1% 70,3% 71,1%
80% 34,3% 35,5% 36,9% 38,2% 39,0% 40,5% 41,9% 43,4% 46,0% 47,7% 48,7% 50,4% 52,3% 53,9% 55,9% 58,3% 61,0% 63,3% 65,5% 67,3% 68,5% 69,4% 70,3% 71,0%
70%
60%
50%
40%
30%
65,7% 64,7% 63,2% 62,1% 60,8% 59,6% 58,0% 56,2% 54,4% 52,4% 51,0% 49,2% 47,9% 46,3% 44,0% 41,3% 38,7% 37,0% 35,4% 32,6% 31,6% 30,9% 29,7% 28,9%
20% 65,7% 64,5% 63,1% 61,8% 61,0% 59,5% 58,1% 56,6% 54,0% 52,3% 51,3% 49,6% 47,7% 46,1% 44,1% 41,7% 39,0% 36,7% 34,5% 32,7% 31,5% 30,6% 29,7% 29,0%
10%
0%
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Casadas Solteras
34
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 1.7 | Distribución de nacidos vivos según tramo de edad de la madre, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
Porcentaje de
población (%)
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
1990 2000 2013
madre >50 años 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0%
madre 45-49 años 0,1% 0,1% 0,2% 0,1% 0,2% 0,2%
madre 40-44 años 1,9% 1,8% 2,9% 2,8% 3,6% 3,7%
madre 34-39 años 10,9% 10,6% 15,4% 15,2% 13,1% 13,0%
madre 30-34 años 15,4% 15,5% 16,9% 16,9% 22,2% 22,1%
madre 25-29 años 28,7% 29,0% 25,6% 25,7% 24,1% 24,0%
madre 20-24 años 29,2% 29,2% 22,9% 23,0% 23,5% 23,6%
madre 15-19 años 13,5% 13,6% 15,7% 15,8% 12,9% 13,1%
madre <15 años 0,3% 0,3% 0,4% 0,4% 0,4% 0,4%
Fuente: Elaboración propia en base a INE, Estadísticas Vitales, 1990, 2000 y 2013.
35
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
| GRÁFICO 1.8 | Distribución de infantes (0-5 años) según jefe/a del núcleo en el que viven, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
Porcentaje de
población (%)
3,2% 3,1% 2,2% 2,5% 2,8% 2,9%
100% 1,0% 0,7% 0,7% 0,9% 1,0% 1,5%
90%
15,9% 16,4% 21,1% 20,6%
70%
60%
50%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Año 1990 2000 2013
2013 un 65% de ellas y ellos vive con ambos padres, versus el 60,7% de los
infantes de zonas urbanas; y, en contraposición, es menor la proporción de
aquellos/as que viven con un solo progenitor (31,8% versus el 36,4% de las
niñas y niños de zonas urbanas).
36
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 1.9 | Distribución de infantes (0-5 años) según jefe/a del núcleo en el
que viven y decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990 y 2013.
1.9.1 Distribución de infantes (0-5 años) según jefe/a del núcleo en el que viven y decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990.
Porcentaje de
población (%)
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Decil de
ingreso autónomo I II III IV V VI VII VIII IX X
Otro familiar o no familiar 3,5% 4,2% 3,2% 2,4% 4,1% 3,9% 4,3% 4,3% 4,4% 4,0% 3,4% 2,6% 1,8% 2,5% 1,8% 0,9% 1,9% 2,2% 1,5% 1,1%
Padre 0,4% 0,3% 0,5% 0,5% 1,4% 0,5% 1,1% 1,8% 1,5% 0,6% 1,0% 1,5% 0,3% 0,3% 1,9% 0,7% 1,5% 1,4% 0,6% 0,0%
Madre 23,1% 25,3% 15,6% 15,7% 15,3% 18,3% 15,9% 14,4% 18,2% 15,5% 15,5% 19,4% 11,3% 9,9% 12,3% 13,6% 8,0% 8,0% 7,4% 5,4%
Madre/Padre más su pareja 73,1% 70,3% 80,7% 81,4% 79,2% 77,4% 78,7% 79,6% 75,9% 79,9% 80,2% 76,5% 86,7% 87,3% 84,0% 84,8% 88,6% 88,4% 90,5% 93,5%
1.9.2 Distribución de infantes (0-5 años) según jefe/a del núcleo en el que viven y decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
Porcentaje de
población (%)
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Decil de
ingreso autónomo I II III IV V VI VII VIII IX X
Otro familiar o no familiar 5,9% 4,7% 2,9% 3,6% 3,6% 3,8% 1,7% 2,6% 3,2% 3,2% 2,3% 2,2% 2,0% 2,6% 0,7% 1,4% 1,2% 1,0% 0,0% 0,3%
Padre 1,0% 0,6% 0,5% 0,5% 0,9% 0,9% 0,4% 3,5% 0,6% 4,2% 1,8% 2,2% 0,8% 0,9% 2,8% 0,5% 0,9% 1,3% 0,8% 0,1%
Madre 51,4% 50,6% 42,6% 36,2% 41,5% 37,4% 42,3% 33,5% 34,4% 32,2% 33,7% 36,6% 28,1% 21,8% 17,1% 22,7% 17,6% 13,5% 12,9% 6,8%
Madre/Padre más su pareja 41,8% 44,2% 53,9% 59,7% 53,9% 58,0% 55,5% 60,4% 61,9% 60,5% 62,2% 59,0% 69,2% 74,7% 79,3% 75,4% 80,4% 84,3% 86,3% 92,8%
37
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
Al igual que lo que sucede con las niñas y niños de 5 años o menos, en el
Gráfico 1.10 se ve que entre aquellos/as de 6 a 17 años desde 1990 a la
fecha también ha disminuido la proporción de quienes viven con los dos
progenitores (76,5% y 61,7%, respectivamente), y se observa un incremento
de los que lo hacen con un solo progenitor -generalmente la madre- (16,3%
y 31,8%, respectivamente). En el año 2013, la proporción de niñas que vive
con ambos padres es estadística y ligeramente menor que la de los niños
(61,3% y 62,2%, respectivamente) (Encuesta CASEN).
Aunque la mayoría de las niñas y niños que vive con un progenitor lo hace
con la madre, se ha producido un crecimiento de los que viven solo con
el padre, en particular cuando se trata de hijos (hombres), observándose
diferencias significativas con las mujeres el año 2013. Mientras en 1990
el 1,8% de los niños entre 6 y 17 años vivía solo con el padre, el 2,1% lo
hacía en el 2000 y el 3,1% en 2013. Entre las niñas, dichos porcentajes
corresponden a 1,6%, 1,8% y 2,0%, respectivamente (Encuesta CASEN).
Cabe señalar que, aun cuando las proporciones son marginales para ambos
sexos, a lo largo de todo el período son más las mujeres (entre 13 y 17
años) que están a cargo de un núcleo o son pareja del jefe/a de este (1,4%
vs el 0,2% de ellos, en 2013), fenómeno que se vincula a la persistencia del
embarazo entre las adolescentes y, la consiguiente, conformación temprana
Porcentaje de
población (%) 6,6% 6,0% 4,8% 5,1% 5,8% 5,7%
1,6% 1,8% 1,8% 2,1% 2,0% 3,1%
100%
90%
14,5% 14,6% 15,6% 15,2%
80%
29,6% 28,8%
70%
60%
75,6% 77,4% 76,4% 77,4%
50%
61,3% 62,2%
40%
30%
20%
10%
Jefe/a del núcleo familiar o su pareja Madre/Padre más su pareja Madre Padre Otro familiar o no familiar
38
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
39
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
| GRÁFICO 1.11 | Distribución de infantes y adolescentes (6-17 años) según jefe/a del núcleo
en el que viven y decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990 y 2013.
1.11.1 Distribución de infantes y adolescentes (6-17 años) según jefe/a del núcleo en el que viven y decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990.
Porcentaje de
población (%)
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Decil de
ingreso autónomo I II III IV V VI VII VIII IX X
Otro familiar o no familiar 7,6% 6,8% 5,6% 6,1% 5,8% 6,8% 8,4% 8,0% 7,0% 6,8% 7,0% 5,9% 6,0% 4,0% 6,3% 5,2% 4,6% 3,7% 2,2% 2,8%
Padre 0,9% 1,4% 1,6% 1,9% 2,2% 1,6% 1,7% 2,1% 2,0% 2,4% 2,0% 2,7% 1,5% 1,6% 1,9% 0,9% 2,5% 2,1% 0,5% 0,7%
Madre 18,6% 19,4% 14,1% 15,0% 15,7% 16,6% 17,5% 16,3% 12,3% 14,0% 16,1% 12,8% 12,0% 11,9% 10,5% 9,5% 9,1% 11,0% 8,3% 5,3%
Madre/Padre más su pareja 70,5% 72,3% 77,3% 76,7% 73,8% 74,8% 70,5% 73,2% 76,9% 76,7% 73,1% 78,4% 79,7% 82,6% 80,1% 83,9% 83,7% 83,1% 88,5% 91,0%
Jefe/a del núcleo familiar o su pareja 2,4% 0,1% 1,5% 0,2% 2,5% 0,1% 1,9% 0,4% 1,9% 0,1% 1,8% 0,1% 0,8% 0,0% 1,1% 0,5% 0,2% 0,2% 0,4% 0,3%
1.11.2 Distribución de infantes y adolescentes (6-17 años) según jefe/a del núcleo en el que viven y decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
Porcentaje de
población (%)
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Decil de
ingreso autónomo I II III IV V VI VII VIII IX X
Otro familiar o no familiar 7,7% 10,4% 6,7% 5,6% 6,8% 7,6% 7,3% 5,8% 6,1% 5,1% 3,6% 4,1% 4,3% 3,6% 4,4% 2,7% 2,5% 2,3% 1,1% 1,5%
Padre 0,8% 2,8% 2,2% 2,3% 2,2% 2,8% 1,8% 5,0% 3,0% 2,6% 3,7% 3,4% 1,8% 3,0% 1,7% 3,1% 1,7% 4,0% 1,0% 1,9%
Madre 45,4% 39,6% 32,8% 33,5% 31,8% 32,0% 27,9% 30,7% 25,9% 26,7% 26,3% 28,1% 21,8% 21,8% 20,9% 17,9% 22,6% 14,8% 14,0% 14,0%
Madre/Padre más su pareja 44,0% 46,6% 56,6% 58,5% 57,8% 57,4% 61,7% 58,3% 63,7% 65,5% 64,7% 64,3% 71,1% 71,0% 72,3% 76,2% 72,8% 78,9% 83,7% 82,5%
Jefe/a del núcleo familiar o su pareja 2,0% 0,5% 1,8% 0,1% 1,3% 0,2% 1,3% 0,2% 1,3% 0,1% 1,8% 0,1% 1,0% 0,6% 0,8% 0,1% 0,4% 0,0% 0,2% 0,0%
40
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
aquellos que se casan por primera vez, desde un 94,3% en 1997 a un 80,4%
en 2013.
En línea con lo anterior, entre los hogares compuestos por jefes de hogar
de 25 a 59 años, se han más que duplicado aquellos con jefatura femenina,
pasando desde 15,7% en 1990 a 35,5% en 2013. Sin embargo, es necesario
destacar que entre los hogares monoparentales se ha mantenido constante la
alta prevalencia de la jefatura femenina: 89,6% en 1990 y 91,3% en 2013. Por
otra parte, entre los hogares biparentales con jefes/as de hogar entre 25 y 59
años se ha producido un aumento de la jefatura femenina desde un 0,6% a un
14,5%, en el mismo período (Encuesta CASEN).
| GRÁFICO 1.12 | Evolución de matrimonios, divorcios, tasa de nupcialidad y tasa de divorcio, 1990 - 2013.
Nº por cada
Miles mil habitantes
120 8
7,5
6,8
6,5 6,7 6,5 7
100
6,1
5,7 6
5,3
80 4,9
4,6 5
4,3
4,1 3,8 3,7
3,9 3,5 3,5
60 3,6
3,3 3,3
3,6 3,5 3,4 3,3 4
3,2 3,0
2,7 2,8 2,7 3
40
2
1,3
20 0,6 1,0
1
10 16 22 54 52 47 49 48
99 92 89 93 92 87 84 78 73 70 67 64 61 57 53 54 58 58 56 56 60 65 64 61
0 0
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
Fuente: Elaboración propia en base a Registro Civil (datos divorcios); INE, Estadísticas Vitales, 1990-2013 (datos matrimonios); INE, “Proyecciones y Estimaciones
de Población, total país 1950-2050” (datos 1990-2001); y a INE, 2014, “Actualización 2002-2012 y proyección 2013-2020” (datos 2002-2012).
Nota: En mayo del 2004 entra en vigencia la Ley 19.947 de Matrimonio Civil, que establece la existencia del divorcio.
41
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
1.3
Disminución de la pobreza
42
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Por lo tanto, las brechas aparecen en tramos etarios donde las personas
colaboran en su auto-manutención: juventud, adultez y vejez. En dichas
etapas de la vida, al minimizarse las tasas de dependencia económica,
especialmente entre los hombres, se visibilizan brechas de género en el
acceso a recursos económicos. Por ejemplo, las y los jóvenes de 18 a
24 años, se observa durante todo el período una brecha en detrimento
de las mujeres que, de hecho, ha ido en aumento producto del menor
decrecimiento del nivel de pobreza entre las jóvenes respecto a sus pares
masculinos. Es así como en 2013, la tasa de pobreza entre ellas es de
15,7% y entre ellos, de 12,3% (Encuesta CASEN).
Entre las y los adultos (25-59 años), en 1990 el 34,1% de las mujeres y el
33,2% de los hombres se encontraban en situación de pobreza (extrema y
no extrema), disminuyendo al 13,8% y 10,8% en 2013, respectivamente. Las
brechas se hacen más evidentes si se considera el tipo de hogar: en 2013,
un 22,9% de los hogares monoparentales con jefatura femenina son pobres,
versus el 11,7% de los con jefatura masculina. Esto da cuenta de que las
mujeres tienen más probabilidades de vivir en hogares pobres cuando viven
solas y, por tanto, están en situación de independencia económica. Por el
contrario, no hay diferencias en la tasa de pobreza en los hogares biparentales:
en 2013, un 13% de los hogares biparentales con jefatura femenina son pobres
y lo son el 13,1% de los con jefatura masculina (Encuesta CASEN).
43
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
| GRÁFICO 1.13 | Tasa neta de pobreza según tramo de edad, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
Porcentaje
(%)
53,0%
60%
51,7% 50,4%
48,7%
50%
37,9%
31,8% 34,1%
40%
29,2% 33,2%
28,7%
28,8% 27,6%
30%
20,6% 20,6%
18,0% 17,7% 20,5%
16,8%
20%
22,7% 21,7%
23,1% 8,6%
21,3% 8,3%
10%
15,7% 13,8%
12,3% 10,8% 8,3%
7,6%
0
1990 Mujeres 1990 Hombres 2000 Mujeres 2000 Hombres 2013 Mujeres 2013 Hombres
| TABLA 1.1 | Tasa neta de pobreza extrema y pobreza no extrema, según tramos de edad, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Pobreza extrema 20,0% 20,6% 19,0% 18,3% 11,8% 8,5% 10,9% 10,3% 4,9% 4,5%
1990 Pobreza no extrema 33,0% 31,2% 31,5% 30,4% 26,1% 23,3% 23,3% 22,9% 15,6% 16,0%
Pobreza total 53,0% 51,7% 50,4% 48,7% 37,9% 31,8% 34,1% 33,2% 20,6% 20,5%
Pobreza extrema 8,8% 8,0% 8,6% 7,9% 5,4% 4,9% 4,9% 4,4% 1,3% 1,8%
2000 Pobreza no extrema 20,5% 20,8% 20,1% 19,6% 15,2% 13,1% 12,8% 12,4% 6,2% 6,5%
Pobreza total 29,2% 28,8% 28,7% 27,6% 20,6% 18,0% 17,7% 16,8% 7,6% 8,3%
Pobreza extrema 8,1% 8,4% 7,3% 6,9% 5,1% 3,9% 4,3% 3,1% 2,0% 2,0%
2013 Pobreza no extrema 14,7% 14,7% 14,4% 14,4% 10,5% 8,5% 9,5% 7,6% 6,3% 6,6%
Pobreza total 22,7% 23,1% 21,7% 21,3% 15,7% 12,3% 13,8% 10,8% 8,3% 8,6%
44
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
1.4
Principales brechas de género
a lo largo del ciclo de vida
o las pesadas e invisibles
“piedras en el zapato” de las
mujeres
Tras más de un año de investigación, en el
que se sistematizaron y analizaron una serie
de indicadores que dan cuenta de las brechas
de género, particularmente en las áreas de
Educación y Trabajo, durante los últimos 25
años, se encontraron hallazgos importantes.
Podríamos resumir las brechas de género a
lo largo del ciclo de vida con algunos de los
indicadores disponibles y constatar que las
diferencias entre hombres y mujeres parten a
favor de ellas, en la adolescencia se invierten
y sistemáticamente se acrecientan a lo largo
de la vida para terminar con una abrumadora
diferencia en la vejez, como se observa en el
Gráfico 1.14.
45
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
En nuestro país nacen más hombres que mujeres. Durante los primeros
años de vida (entre los 9 y 47 meses), las niñas tienen habilidades más
desarrolladas que los niños, en las áreas cognitiva, social, adaptativa y de
comunicación (ELPI, 2010 y 2012), mientras que en el área motriz no se
pueden establecer diferencias por sexo. Tristemente, esta ventaja queda
atrás a medida que ellas crecen en contextos que no las incentivan en su
aprendizaje integral y en su autoconfianza.
Brecha de género
60%
53,3%
50%
40%
29,2%
30% 32,7%
21,2%
20%
6,2%
10% 6,2%
0,8% 1,9% 1,8% 1,6%
0,6% 0,4%
0%
-3,4%
-10% -4,5%
-20%
-30%
-40%
3 a 4 años 7 9 11 13 15 18 18 a 24 25 a 29 30 a 34 35 a 39 40 a 49 50 a 59 60 años o más
Tramos de edad
4 Así, la brecha de género se construye del siguiente modo: [(PHombres-PMujeres)/PMujeres], donde P refiere a la variable considerada para medir la brecha.
En el caso de los 3 a 4 años, se mide en base al puntaje general promedio de hombres y mujeres en el Test de Batelle del año 2012 (ELPI, 2012). A los 7 años
se mide en base al puntaje promedio de hombres y mujeres en la Prueba SIMCE de Lenguaje de 2º básico del año 2014 (Agencia de Calidad de la Educación,
2014). Las brechas de género entre los 9 y los 15 años, se miden en base a los puntajes promedio de hombres y mujeres en la Prueba SIMCE de Matemáticas
de 4º básico, 6º básico, 8º básico y 2º medio del año 2014 (Agencia de Calidad de Educación, 2014). A los 18 años se mide en base a los puntajes promedio
de hombres y mujeres en la PSU de Matemáticas del año 2014 (DEMRE, 2015). Entre los 18 y los 59 años, la brecha se mide en base al ingreso medio por
hora de hombres y mujeres trabajadores dependientes del año 2014 (NESI, 2014). La brecha a partir de los 60 años se mide en base al monto promedio de las
pensiones por retiro programado del año 2014 (Superintendencia de Pensiones, 2015).
46
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Ello resulta aún más relevante al constatar que, entre los acontecimientos
destacables del período estudiado, está la triplicación de la tasa de asistencia
a salas cunas y jardines infantiles entre 1990 y 2013, pasando del 17% al 49%
de las niñas y niños con cinco años o menos. Hasta los 2 años, los niños
asisten en una mayor proporción que las niñas a las salas cuna (19% y 18%,
respectivamente), tasa que, en su conjunto, es más baja que la de los países
de la OCDE (21%). Entre las niñas y los niños de 3 a 5 años, la asistencia a
jardín infantil aumenta considerablemente, pero al igual que a nivel de sala
cuna, los niños alcanzan una tasa neta mayor que las niñas: 67% y 65%,
respectivamente (Encuesta CASEN). Estas tasas siguen siendo más bajas
que las que alcanzan los países de la OCDE, donde un 81% de los infantes
de 3 a 5 años asisten a establecimientos de educación inicial (OECD, 2015a).
No se trata únicamente que a ellas se las vincule más con el rol maternal,
sino que además, aquellos atributos que en los niños son considerados
positivos y conducentes al “éxito”, como la audacia, la ambición, el riesgo,
el “don de mando”, en ellas son considerados negativos. Por lo tanto, la
actitud modelada en el caso de las niñas es más insegura, temerosa y de
constante subestimación. Y eso se va proyectando en el tiempo, a su vida
escolar y profesional.
47
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
hombres y el 31% a mujeres. Eso quiere decir que del total de hombres en
este tramo etario un 10% realiza trabajo infantil, mientras que un 4% de las
niñas lo hace.
48
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
El tener a esta edad un hijo/a tiene múltiples causas explicativas. Entre ellas,
la injusticia social y de género, la pobreza, la falta de estímulo y motivación
para mantenerse en el sistema escolar, la falta de acceso expedito a la
anticoncepción y la educación sexual y, en definitiva, una clara limitación
para construir proyectos de vida alternativos. Así, ser una adolescente NINI y
madre marca la primera gran distancia con la trayectoria que recorrerán sus
pares masculinos a lo largo de la vida.
49
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
Así, a nivel nacional se puede ver que el desempeño por sexo en las pruebas
de Matemáticas del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación
(SIMCE) es disímil, y con una clara desventaja de las mujeres. En el caso de
Lenguaje y Comunicación la situación es inversa.
50
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
51
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
Dado que, en una sociedad como la chilena, las mujeres son las principales
cuidadoras del hogar y la familia, en comparación con los hombres, a lo
largo de todo el período estudiado, se observa una mayor proporción de
mujeres adultas que trabaja menos de una jornada completa. Actualmente,
dentro de los ocupados/as entre 25 y 59 años, las mujeres que trabajan
menos de una jornada completa equivalen al 45%, mientras que para los
hombres dicha cifra corresponde al 25% (NENE, 2014). Esta es una de las
tantas manifestaciones de las decisiones difíciles que tienen que resolver las
mujeres entre su vida personal y laboral, situación a la que los hombres no
se ven enfrentados.
52
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
53
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
Por otra parte, en general las mujeres enfrentan un mayor desempleo que
los hombres. Esto se verifica a lo largo de todo el período estudiado, sin
embargo, entre las y los adultos, la brecha se ensancha o angosta con el
ciclo económico y para el 2014, es casi inexistente: 6% entre las mujeres y
5% entre los hombres (NENE). Sin embargo, hay que notar que, como se
ha dicho, también hay diferencias entre mujeres. Prueba de ello es que la
tasa de desempleo de las mujeres del decil más pobre es casi 11 veces
mayor que la de las del decil más rico (Encuesta CASEN, 2013). Entre las y
los jóvenes (18-24 años), el desempleo de las mujeres es constantemente
superior al de los hombres por 3 a 5 puntos porcentuales, alcanzando en
2014 al 20% y al 14%, respectivamente (NENE).
Con todo, una de las dificultades más importantes que enfrentan las mujeres
para insertarse en el mercado del trabajo es que la legislación laboral
chilena deposita en ellas la responsabilidad por el cuidado de los hijos/as,
imponiendo, correlativamente, algunas obligaciones solo a los empleadores
de mujeres. Esto se traduce en barreras al acceso y también en menores
salarios, asunto que, por su importancia, se detallará a continuación.
54
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
55
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
como anticipo del posible costo que deberá enfrentar con el pre y post natal,
el fuero maternal, el derecho de alimentación, la sala cuna y/o las ausencias
en caso de enfermedades u otros, de las hijas e hijos pequeños.
Los bajos niveles de salarios y la persistencia de la brecha de ingresos
por sexo son factores que disuaden el ingreso de más mujeres al mundo
del trabajo. Por un lado, el salario de reserva (remuneración por la que
están dispuestas a salir a trabajar) de muchas de ellas es más alto de
lo que el mercado laboral les ofrece, y por otro, al haber diferencias, la
estrategia familiar sigue privilegiando el trabajo remunerado de los hombres
y otorgando la responsabilidad del trabajo doméstico y de cuidado a
las mujeres, reforzando la división sexual del trabajo. Esto podría estar
explicando, en parte importante, la baja participación laboral femenina en
Chile respecto de otros países de la OCDE e incluso de la región.
Es así como el Código Laboral incluye una serie de artículos que norman la
“Protección a la Maternidad”. Esta normativa data del primer tercio del siglo
pasado y nace con el espíritu de velar por el cuidado de los hijos e hijas
de las madres trabajadoras en un contexto de economía industrial. Hoy, en
plena sociedad del conocimiento, aun cuando el Código del Trabajo ha sido
objeto de una serie de modificaciones legales a través de las cuales se ha
adaptado a las nuevas estructuras económicas, sociales y culturales del
país, subsisten enclaves tradicionales que discriminan a las mujeres y que es
necesario reformar.
7 Según el capítulo chileno del Estudio IMAGES (2009), el 77% de los hombres urbanos no habría
tomado los cinco días de licencia posnatal con ocasión del nacimiento de su último hijo/a, el
3% habría solicitado licencia no pagada y el 20% sí habría utilizado la licencia que establece el
Código del Trabajo.
56
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Por otra parte, el Artículo 197 bis establece el permiso posnatal parental,
incorporado por la Ley 20.545. Luego de las 12 semanas de descanso
maternal, las trabajadoras tendrán derecho a 12 semanas adicionales de
postnatal parental, con lo cual se llega a un periodo de descanso de 24
semanas (difundidas como “seis meses”). Además, se establecen dos
alternativas: (1) posibilidad de optar por media jornada, pero con extensión
por 18 semanas; y (2) posibilidad de transferir algunas semanas al padre
trabajador, a partir de la séptima semana, a elección de la madre, opción
que apenas ha tomado el 0,26% de los padres.
Sin lugar a dudas, una de las normas más cuestionadas desde diversos
sectores, es la instaurada por el Artículo 203, que establece que toda
empresa con 20 o más trabajadoras debe proveer de modo directo o
indirecto, el servicio de sala cuna a las hijas e hijos menores de 2 años. Esta
medida es discriminatoria con los niños y niñas de nuestro país, pues su
acceso al cuidado institucionalizado depende de si su madre trabaja junto
a otras 19 mujeres (solo un 12% de las empresas tiene 20 o más mujeres
contratadas y un 25% de ellas no cumple con la norma, según la Encuesta
Laboral, ENCLA, 2014). Por otro lado, es una barrera de acceso al mercado
laboral, pues un gran número de firmas decide no contratar más de veinte
trabajadoras, para no incurrir en el gasto de la sala cuna (Escobar, 2014). Y
finalmente, es una causal de brecha salarial, pues, aunque la ley establece
que es el empleador el que debe proveer o pagar por el servicio de sala
cuna, en la práctica, son las mujeres, a través de sus menores salarios, las
que financian el servicio (Prada, Rucci y Urzúa, 2015).
Así, los empleadores, respecto de las trabajadoras que son madres, suelen
caer en condicionamientos culturales y presunciones estereotipadas
sobre la carga que representa la familia sobre el tiempo y la energía de las
trabajadoras y su presunto efecto en la productividad y eficiencia de ellas,
tendiendo a remunerar en menor medida su trabajo.
Budig (2014) concluyó, para [Link]., que lo peor para la carrera laboral de
una mujer es tener hijos/as. Las madres tienen menos probabilidades de ser
contratadas, de ser percibidas como competentes y de que se les pague
tanto como a sus colegas hombres con las mismas calificaciones. Para los
hombres, en cambio, tener un hijo/a es bueno para sus carreras. Los que
son padres, tienen más probabilidades de ser contratados que los hombres
sin hijos/as, y se les tiende a pagar más después de tenerlos. En promedio,
los ingresos de los hombres aumentan más de un 6% cuando tienen hijos/
as (si viven con ellos), mientras que los de las mujeres se reducen un 4%
por cada hijo/a que tienen. Es lo que la literatura ha llamado “el bono a la
paternidad y el castigo a la maternidad”.
57
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
Esto demuestra que las actividades del hogar y de cuidado que las
mujeres realizan por la tradicional división sexual del trabajo, condicionan la
participación laboral de un grupo importante de mujeres.
En otro orden, una nueva carga de trabajo se suma a las mujeres, con
el cuidado de las personas mayores y dependientes, dado que ellas son
mayoritariamente quienes se encargan de atenderlos (86% según el Servicio
Nacional del Adulto Mayor, 2010). Esto, de no mediar una política pública
que se haga cargo, se irá agravando con el envejecimiento de la población.
58
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
El 33% del total de mujeres mayores de 60 años (463 mil) recibe una
pensión contributiva. Así, casi dos tercios (59%) de los pensionados por
vejez bajo este pilar, son mujeres. De ellas, aun cuando todavía tienen una
gran importancia las pensiones pagadas por el Sistema de Reparto (45%),
la mayoría pertenece al Sistema de Capitalización Individual (55%) y en
gran medida recibe su jubilación bajo la modalidad de Retiro Programado,
pensión que en promedio alcanza, en diciembre de 2014, a los $99.740. Ello
sitúa a las mujeres un 31% por debajo de la línea de la pobreza8.
Con todo, tres cuartos de las pensionadas por vejez (más allá de si la
pensión es contributiva o no), recibe un monto inferior a la línea de la
pobreza ($143.335; versus el 46% de los hombres) y un 85% percibe un
monto más bajo que el salario mínimo líquido ($181.125; versus el 61% de
los hombres)9 (NESI 2014). Esta problemática se acentúa si consideramos
que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida, lo que supone que
con estas paupérrimas pensiones tendrán que sobrevivir un gran número de
años (en promedio, 24 sobre los 60).
8 Según la nueva metodología de medición de pobreza por ingresos, la Línea de Pobreza para un
hogar compuesto por una persona es $136.911 (pesos a noviembre de 2013), lo que equivale a
$145.103 en diciembre a 2014.
9 Se utiliza como línea de la pobreza urbana el monto definido por el Ministerio de Desarrollo
Social a través de la nueva metodología de definición de pobreza de la Encuesta CASEN 2013,
cuyo valor es $136.911 –en pesos de noviembre del año 2013- para hogares de una persona,
lo que llevado a pesos de octubre de 2014 (para equipararlos con los valores de NESI 2014)
corresponde a $143.335. Por su parte, el Salario Mínimo del año 2014 equivale a $225.000 pesos
brutos, lo que equivale a $181.125 líquidos.
59
1. MIRADA TRANSVERSAL, A LO LARGO DE LAS ETAPAS DE LA VIDA Y DEL PERÍODO ENTRE 1990 Y 2015
Por otra parte, en el ámbito laboral, la gran mayoría de las denuncias por
acoso sexual hacen referencia a víctimas mujeres (97%). En un 81% de los
casos, el acoso sexual se da en contexto de asimetría de poder, ya sea por
el empleador o por un superior jerárquico (Carrasco y Vega, 2009). Esta
tendencia es corroborada por otras fuentes, que señalan que en 2013,
dentro de los trabajadores del servicio público, el 95% de las denuncias por
acoso sexual fue realizada por mujeres y lo mismo ocurre con el 68% de las
denuncias por acoso laboral (Dirección Nacional del Servicio Civil).
En su conjunto, estas cifras dan cuenta de que en nuestro país todavía
existen las condiciones para que las mujeres sean susceptibles de ser
afectadas por actos de violencia en mucho mayor medida que los hombres.
Ello no solo repercute a nivel individual, sino también en la familia y en
la sociedad en su conjunto: “la mujer que es objeto de violencia padece
muy distintos problemas de salud y disminuye su capacidad para obtener
ingresos y participar en la vida pública. Sus hijos corren muchos más riesgos
de tener problemas de salud, bajo rendimiento escolar y trastornos de la
conducta” (Naciones Unidas, 2006).
60
2.
CAPÍTULO 2
Brechas de
género en
la infancia y
adolescencia
(0 a 17 años)
2.
En este capítulo se revisa la situación de la
infancia y la adolescencia en Chile desde
un enfoque de género para detectar las
diferencias existentes entre niñas y niños, en
las dimensiones psico-sociodemográficas
más relevantes en esta etapa del ciclo vital
de las personas.
64
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Brechas de género en la
primera infancia (0 a 5 años)
El peso y la talla de los recién nacidos están condicionados por una serie
de factores, como la edad gestacional, la herencia genética, la evolución del
embarazo, alimentación de la madre, entre otros. En Chile, un recién nacido
a término (40 semanas de gestación) suele tener un peso de entre 3 y 4 kg
y una talla de entre 48 y 52 cm. Con todo, como se ve a continuación, las
niñas suelen ser un poco más pequeñas que los niños (MINSAL, 2014a).
Como se observa en el Gráfico 2.1 entre los años 1990 y 2012, el porcentaje
de recién nacidos vivos inscritos según peso al nacer, ha presentado
importantes variaciones. En primer lugar, la proporción de niños que
nacieron con menos de 2.500 gramos ha aumentado de 5,3% a 5,9% en
dicho período; mientras que la proporción de niñas nacidas con bajo peso
se ha mantenido prácticamente estable: 6,3% en 1990 y 6% en 2012 (INE,
65
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
2014). Es importante destacar que los recién nacidos de muy bajo peso de
nacimiento (menos de 1500 gramos al nacer), representan el 1% del total de
nacimientos y contribuyen con un 43% de la mortalidad infantil (MINSAL, 2014a).
| GRÁFICO 2.1 | Distribución de frecuencia de nacimientos según peso, por sexo, 1990 y 2012.
Nº de Nacidos Vivos
4.000
3.500
3.000
2.500
2.000
1.500
1.000
500
0
0,11
0,51
1,01
1,51
2,01
2,51
3,01
3,51
4,01
4,51
5,01
5,51
6,01
6,50
Kilógramos
Fuente: Elaboración propia según base de datos de Estadísticas Vitales, INE, 1990.
Nº de Nacidos Vivos
4.000
3.500
3.000
2.500
2.000
1.500
1.000
500
0
0,11
0,51
1,01
1,51
2,01
2,51
3,01
3,51
4,01
4,51
5,01
5,51
6,01
6,50
Kilógramos
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia según base de datos de Estadísticas Vitales, INE, 2012.
66
En relación con la talla de las niñas y niños al nacer, en promedio, ellas son
más pequeñas. Como se aprecia en el Gráfico 2.2, en 2012, el 20,2% de
las niñas nació con menos de 48 cm; el 77,9% registró una talla entre 48
y 52 cm, mientras que el 1,9% tuvo más de 52 cm. Entre los niños, esos
porcentajes fueron: 14%, 81,6% y 4,4%. En una comparación punta a punta
del período analizado, se observa una concentración de niñas y niños con
una talla entre 48 y 52 cm y una disminución de los que nacen con más de
52 cm. Entre los niños, la proporción pasó de 8,9% en 1990 a 4,4% en 2012,
en comparación con 3,6% a 1,9% entre las mujeres, respectivamente.
| GRÁFICO 2.2 | Distribución de frecuencia de nacimientos según talla, por sexo, 1990 y 2012.
Nº de Nacidos Vivos
35.000
30.000
25.000
20.000
15.000
10.000
5.000
0
12 14 16 18 20 22 24 26 28 30 32 34 36 38 40 42 44 46 48 50 52 54 56 58 60 62 64
Centímetros
Fuente: Elaboración propia según base de datos de Estadísticas Vitales, INE, 1990.
Nº de Nacidos Vivos
35.000
30.000
25.000
20.000
15.000
10.000
5.000
0
12 14 16 18 20 22 24 26 28 30 32 34 36 38 40 42 44 46 48 50 52 54 56 58 60 62 64
Centímetros
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia según base de datos de Estadísticas Vitales, INE, 2012.
67
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
| GRÁFICO 2.3 | Tasa neta de sobrepeso de infantes (0-5 años), por sexo, 1990-2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
14,1% 12,9%
20% 10,8% 9,2% 11,3% 10,5% 10,0% 10,4% 14,0% 15,3%
4,7% 6,6% 6,7% 9,1% 10,2% 11,2% 9,4% 8,9% 11,7%
10% 5,2% 6,0% 6,3%
0
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
68
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
20 18,4
15,1
18 16,8
14,0 16,2
13,9 15,0
16
12,4
13,5
14 11,7 12,7 12,7
10,6 10,6 11,4 11,9 11,6
9,7 9,5
12 9,6
9,9 9,9
8,9 9,5 9,2 7,7 9,0 9,4
10 8,0 8,8 8,6 7,3 8,7
7,2 7,6 7,5 8,4 8,1
7,2 7,4 7,1 8,1 7,9 7,7
6,7 7,3 7,0 6,1
8
0
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Mujeres Hombres
69
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
70
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.5 | Puntaje estandarizado del Test Battelle por sexo, 2010 y 2012.
2.5.1 Puntaje estandarizado en Test Battelle (6-23 meses), según área, por sexo, 2010.
Desviaciones
estándar
0,30
0,20
0,13 0,10
0,09 0,10
0,10 0,06
0,02 0,02
0,00
-0,02
-0,10 -0,05 -0,07
-0,08 -0,08
-0,20
-0,30
Total Social Adaptativa Motriz Comunicación Cognición
Mujeres Hombres
2.5.2 Puntaje estandarizado Total en Test Battelle por sexo, 2010 y 2012.
Desviaciones
estándar
0,30
0,20
0,09 0,08
0,10
0,00
-0,10 -0,05
-0,20
-0,21
-0,30
2010 (6-23 meses) 2012 (33-47 meses)
Mujeres Hombres
71
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Además de estos resultados, los datos arrojados por la ELPI, tanto en 2010
como en 2012, indican la prevalencia de diferencias que afectan a ambos
sexos según el nivel socioeconómico de sus hogares, estimados a través
del decil de ingresos de los hogares. Como se observa en el Gráfico 2.6.1,
al considerar el puntaje total, en 2010, las niñas de los deciles III, VI, IX y X
obtienen mejores resultados que los niños en su misma situación económica,
mientras que en los deciles restantes las diferencias no son significativas.
Se observa, además, que en conjunto los niños y niñas del decil I obtienen
-0,03 DS en el Test Battelle, sin diferencias significativas por sexo: 0,02 DS,
las niñas y -0,07 DS, los niños. Por su parte, en el decil X los infantes se
distancian en 0,17 DS respecto del promedio, presentando las niñas una
ventaja significativa, con 0,28 DS, mientras que los niños se alejan 0,07
DS. Es decir, se observan diferencias según la capacidad adquisitiva de los
hogares en los que niñas y niños crecen, lo que se traduce en que inclusive,
los niños del decil X tienen mejores resultados que las niñas del decil I al IV.
Al revisar los resultados del Test Battelle obtenidos por niños y niñas de la
misma cohorte el año 2012 (33 a 47 meses), se observa que, por un lado, las
diferencias de género persisten en los deciles de ingreso ya mencionados
(salvo en el tercero) y surgen nuevas brechas de género estadísticamente
significativas en los deciles restantes. Por otro lado, las diferencias según
nivel socioeconómico se acrecientan significativamente. Esta situación
afectaría principalmente a las niñas de los deciles I al III, pues sus niveles
de desarrollo ahora se encontrarían bajo el promedio del total de niñas y
niños (en -0,20 DV, -0,02 DV y -0,12 DV, respectivamente). Asimismo, las
niñas de los deciles IX y X destacan sustancialmente en relación a los niños
y niñas de su edad (0,32 DV y 0,52 DV, respectivamente). Esto da cuenta
de la relevancia de intervenir y focalizar políticas al principio de la vida, para
revertir ese tipo de brechas, pues en las etapas siguientes estas se van
agrandando cada vez más.
72
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.6 | Puntaje estandarizado Total en Test Battelle, según decil de ingreso del hogar, por sexo, 2010 y 2012.
2.6.1 Puntaje estandarizado Total en Test Battelle (6 a 23 meses), según decil de ingreso del hogar, por sexo, 2010.
Desviaciones
estándar
0,60
0,40
0,20
0,00
-0,20
-0,40
-0,60
Mujeres 0,02 0,00 0,07 0,06 0,10 0,11 0,03 0,10 0,22 0,28
Hombres -0,07 -0,07 -0,29 -0,07 0,02 -0,15 -0,06 0,05 -0,05 0,07
2.6.2 Puntaje estandarizado Total en Test Battelle (33 a 47 meses), según decil de ingreso del hogar, por sexo, 2012.
Desviaciones
estándar
0,60
0,40
0,20
0,00
-0,20
-0,40
-0,60
Mujeres -0,20 -0,02 -0,12 0,08 0,02 0,12 0,03 0,14 0,32 0,52
Hombres -0,48 -0,30 -0,29 -0,30 -0,24 -0,16 -0,17 -0,13 -0,07 -0,07
73
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
N°de matriculados
300.000
250.000
200.000
150.000
100.000
50.000
0
1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Mujeres Hombres
74
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
A partir del Chile Crece Contigo, el Estado debe garantizar a los infantes de
familias que integren el 60% socioeconómicamente más vulnerable de la
población nacional, el acceso a sala cuna y jardín infantil en jornada parcial.
Si sus madres, padres o guardadores se encuentran trabajando, estudiando
o buscando trabajo, tendrán acceso a sala cuna y jardín infantil en jornada
extendida 4. Esta obligación se lleva a cabo por parte del Estado a través
de la red de establecimientos que integran la Junta Nacional de Jardines
Infantiles (JUNJI) y la Fundación Integra.
| GRÁFICO 2.8 | Tasa neta de asistencia a Educación Parvularia (0 a 5 años), por sexo, 1990-2013.
100%
90%
80%
70%
60% 50,5%
44,5% 48,3%
50%
37,5% 39,6% 43,6%
37,5% 39,2%
40% 30,7%
24,5% 27,6% 30,7%
23,6%
30% 18,2% 22,0% 26,9%
16,7% 24,2% 25,5%
20,1% 22,5%
20% 16,3%
10%
0%
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
4 La JUNJI opera 11 meses al año con una jornada de atención de lunes a viernes,
mayoritariamente en jornada completa de 08:30 a 16:30 horas. Este servicio se extiende para
madres trabajadoras o que estudian hasta las 19:30 horas.
75
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Aun así, desde una perspectiva histórica, se observa que los incrementos
más notables se producen en los primeros niveles de educación inicial,
especialmente en Sala Cuna, que en 1990 contaba con apenas un 0,8%
de asistencia entre niñas y niños y, en menor medida, en los Niveles Medio
Menor y Medio Mayor. De todas formas, desde 1990 en todos los niveles de
Educación Parvularia, niñas y niños han, al menos, más que duplicado sus
tasas de asistencia, salvo en Kínder.
76
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.9 | Tasa neta de asistencia a Educación Parvularia (0 a 5 años), según nivel, por sexo, 1990-2013.
2.9.1 Tasa neta de asistencia a Sala Cuna Menor y Mayor (0 a 2 años), por sexo, 1990-2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
Mujeres Hombres
2.9.2 Tasa neta de asistencia a Nivel Medio Menor (2 a 3 años), por sexo, 1990-2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
0%
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
77
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
2.9.3 Tasa neta de asistencia a Nivel Medio Mayor (3 a 4 años), por sexo, 1990-2013.
100%
90%
80%
70%
48,4% 53,7%
60%
53,5% 55,0%
50% 39,6%
38,7% 43,7%
40% 33,4%
26,5% 27,4%
30% 22,1% 27,5%
19,7% 24,9% 25,7%
18,8% 22,1%
16,6% 16,6%
20% 18,4%
11,7% 16,6%
10%
0%
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
2.9.4 Tasa neta de asistencia a Pre kinder (4 a 5 años), por sexo, 1990-2013.
100%
90% 81,1%
75,6% 80,8%
80% 74,4%
67,5%
70% 63,7% 67,8%
63,2%
60% 54,2%
48,8%
50% 42,4%
38,0% 37,0% 41,5%
40% 34,3% 36,3% 37,4%
27,4%
28,6% 34,3%
31,8%
28,7%
30%
20%
10%
0%
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
78
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
40%
30%
20%
10%
0%
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
Por su parte, en los niveles Sala Cuna, Medio Mayor y Pre kínder no existen
brechas que sean significativas por género. En Sala Cuna, el último año en
que la diferencia entre niñas y niños fue significativa fue en 2006, a favor
de las niñas (6,6% vs el 5,4% de los niños menores de 2 años); en el Nivel
Medio Mayor, fue el año 2011 y también fue a favor de las niñas (53,5% vs el
48,4% de los niños de 3 años); finalmente, en Pre kínder la última diferencia
significativa observada fue en el año 2003, esta vez a favor de los niños
(54,2% vs el 48,8% de las niñas de 4 años).
79
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
2.10.1 Tasa neta de asistencia a Sala Cuna Menor y Mayor (0 a 2 años), según zona de residencia, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
Tasa neta de asistencia
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
11,0% 11,1% 8,4% 9,6%
10%
0,9% 0,9% 3,4% 2,8%
0,2% 0,3% 0,5% 0,5%
0
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Mujeres Hombres
2.10.2 Tasa neta de asistencia a Nivel Medio Menor (2 a 3 años), según zona de residencia, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
90%
80%
70%
60%
50%
40% 34,8%
30,6%
30% 27,0% 24,8%
20%
13,2% 12,3%
7,7%
10% 5,8% 4,0% 3,3%
0,6% 0,7%
0
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Mujeres Hombres
80
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
2.10.3 Tasa neta de asistencia a Nivel Medio Mayor (3 a 4 años), según zona de residencia, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
90%
80%
70%
40,9%
40% 37,2%
28,3% 29,4%
30%
19,3%
20%
13,7%
8,3% 8,2%
10%
2,4% 3,0%
0
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Mujeres Hombres
2.10.4 Tasa neta de asistencia a Pre kinder (4 a 5 años), según zona de residencia, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
83,4% 82,6%
90%
69,3%
80%
61,4%
70%
45,9% 45,6%
50%
40%
33,5% 34,5%
30%
18,1%
20% 15,3%
8,3%
6,7%
10%
0
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Mujeres Hombres
81
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
2.10.5 Tasa neta de asistencia a Kinder (5 a 6 años), según zona de residencia, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100% 97,2%
95,5%
90,1% 91,5%
90%
80% 77,4%
75,3%
70%
60,1% 60,9%
60%
40%
30% 25,3%
19,3%
20%
10%
0
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Mujeres Hombres
82
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
83
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
| GRÁFICO 2.11 | Tasa neta de asistencia a Educación Parvularia (0 a 5 años), según nivel y
quintil de ingreso autónomo del hogar, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
2.11.1 Tasa neta de asistencia a Sala Cuna Menor y Mayor (0 a 2 años), según quintil de ingreso autónomo, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
Tasa neta de asistencia
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
10,9% 15,2% 12,8%
20% 3,5% 8,0% 11,4% 13,2% 9,2%
5,6% 12,6%
0,8% 1,6% 2,8% 8,5% 8,0% 10,3%
10% 0,5% 0,7% 1,2% 1,8% 1,1% 4,8%
2,3% 0,9% 1,4% 2,3% 2,5%
0,6% 0,3% 0,0%
0
I II III IV V I II III IV V I II III IV V
Mujeres Hombres
2.11.2 Tasa neta de asistencia a Nivel Medio Menor (2 a 3 años), según quintil de ingreso autónomo, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
90%
80%
70%
55,2%
60% 32,8%
Mujeres Hombres
84
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
2.11.3 Tasa neta de asistencia a Nivel Medio Mayor (3 a 4 años), según quintil de ingreso autónomo, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
90%
68,2%
80% 71,4% 75,1%
40,2%
70% 54,9% 40,5%
54,4% 60,8%
58,6%
60% 49,0% 56,0%
49,7%
50%
35,9%
40% 25,5% 32,0%
25,3% 29,2%
30% 19,7% 20,3% 20,7%
17,6% 18,5% 22,0%
12,4% 7,8% 14,2% 15,8%
20% 8,3%
8,7%
9,2%
10%
0
I II III IV V I II III IV V I II III IV V
Mujeres Hombres
2.11.4 Tasa neta de asistencia a Pre kinder (4 a 5 años), según quintil de ingreso autónomo, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100% 88,5%
80,0%
80,0% 79,6%
90% 82,5% 77,6% 86,2%
76,7% 81,9% 82,3%
80% 73,5%
68,0%
70%
60% 52,8% 51,0%
46,1% 46,6% 52,1%
38,5%
50% 33,1% 40,0% 43,7%
32,9%
40% 24,1%
28,1%
19,9% 22,4% 31,5%
30% 28,1%
24,7% 25,6%
20%
10%
0
I II III IV V I II III IV V I II III IV V
Mujeres Hombres
85
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
2.11.5 Tasa neta de asistencia a Kinder (5 a 6 años), según quintil de ingreso autónomo, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
40%
30%
20%
10%
0
I II III IV V I II III IV V I II III IV V
Mujeres Hombres
5 De igual modo, podría argumentarse que detrás del aumento de la oferta de cuidado
institucionalizado por parte del Estado, está el supuesto de que este es determinante en la
situación laboral de las mujeres.
86
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
A partir de los dos años de edad, el 43% de las mujeres que ha tenido hijos
e hijas, declara que ha utilizado o utiliza actualmente un jardín infantil. Su
utilización más que dobla a la de salas cunas, lo que podría estar indicando
que, pasados los 2 años de edad del infante, las madres chilenas presentan
menores aprensiones respecto del cuidado que dan las instituciones de
Educación Parvularia (ComunidadMujer, 2010).
Según recoge Dussaillant (2012), la mayor parte de los estudios que se han
hecho sobre los beneficios de la educación inicial refieren a programas que
reciben a niños y niñas de más de 3 años7. Para infantes de menor edad
la evidencia es escasa y los resultados menos concluyentes, a lo que se
agrega que no se han encontrado estudios que hagan una distinción entre
los efectos para niñas y niños.
6 UNESCO (2008) indica cinco dimensiones para la calidad de la educación: respeto de los
derechos, relevancia, pertinencia, equidad y eficiencia y eficacia.
7 Para mayor información sobre los resultados de los análisis de asistir a Educación Parvularia en
Chile, ver: MINEDUC (2013b) y MINEDUC (2014a).
87
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
88
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
89
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Brechas de género en la
infancia y adolescencia
(6 a 17 años)
90
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
100%
80%
50%
40%
30%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a Agencia de Calidad de la Educación, Informe de Resultados Educación Física, 2011-2014.
91
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
92
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 2.1
Violencia en la infancia y adolescencia
De acuerdo a datos provistos por el Ministerio del Interior, en base a los registros
de la Subsecretaría de Prevención del Delito, el año 2014 nueve mil niños, niñas y
adolescentes menores de 18 años fueron víctima de violencia intrafamiliar, es decir, el
6,9% del total de víctimas de VIF del año. Desde el 2005 a la fecha, es preocupante el
aumento del total de víctimas de VIF (en un 53,9%, desde 84 mil hasta 129 mil), sobre
todo entre las niñas, niños y adolescentes (aumento de un 193%, desde tres mil el
año 2005). Si se examinan estos datos por sexo, se corrobora que en el año 2014 son
las mujeres las principales perjudicadas (63% de las víctimas menores de 18 años).
En particular, la brecha se concentra entre las víctimas de 14 a 17 años, pues de un
total de 4.910 mujeres y hombres, el 73,8% de las víctimas son mujeres; en cambio,
la proporción de víctimas menores de 14 años se distribuye de forma igualitaria según
sexo (49,9% mujeres y 50,1% hombres).
La violencia extrafamiliar, por otra parte, corresponde a aquel tipo de violencia ejercida
por personas que no son familiares de los NNA o que tienen relación de parentesco
muy lejana, e incluye lesiones leves, menos graves, graves y gravísimas, más los
robos violentos, las lesiones producidas por armas y los homicidios. En Chile, para
el año 2014, se observan un poco más de 21 mil infantes y adolescentes menores
de 18 años que son víctimas de este tipo de delitos, correspondientes al 11,1% del
total de víctimas a nivel nacional. En términos de género, y a diferencia de los casos
previamente mencionados, los niños y adolescentes son más víctimas de este tipo de
delitos que las mujeres, abarcando el 56,2% del total de víctimas menores de 18 años
del año 2014.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio del Interior, a través de la Subsecretaría
de Prevención del Delito.
93
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
9 Encontramos sus orígenes en la década del sesenta, cuando se aplica la primera Prueba
Nacional con objeto de evaluar los resultados de aprendizaje de los estudiantes; luego, en 1982
se institucionaliza el Programa de Evaluación del Rendimiento Escolar (PER); en 1985 se instauró
el Sistema de Evaluación de la Calidad (SECE) y finalmente, en 1988 se introduce el Sistema de
Información y Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE) (Cox, 2003).
10 Más información sobre el Sistema de Información y Medición de la Calidad de la Educación
(SIMCE) y el uso de la información que este provee para el desarrollo del presente informe en el
Anexo Metodológico.
94
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Esto no era así en 1990, donde la gran mayoría de las niñas (60,2%) y los
niños (62,2%) asistía a colegios municipales y, en menor medida, lo hacían a
colegios subvencionados (33% y 30,8%, respectivamente). La tendencia se
comienza a revertir especialmente a partir del año 2004.
| GRÁFICO 2.13 | Matrícula en Educación Básica según dependencia del establecimiento, por sexo, 1990-2014.
Nº de Matriculados/as
1.400.000
1.200.000
1.000.000
800.000
600.000
400.000
200.000
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
95
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
| GRÁFICO 2.14 | Tasa neta de asistencia a Educación Básica (6 a 13 años) por sexo, 1990-2013.
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
96
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Tasa de aprobación
95,1% 94,9% 95,1% 94,8% 93,7% 93,8% 93,5% 93,0% 93,2% 93,7% 93,7% 93,3% 93,3% 93,5% 93,9%
90,1% 90,8% 91,2% 92,9% 94,1% 96,7% 96,6% 96,7% 96,6% 96,1% 96,1% 96,0% 95,7% 95,8% 95,6% 95,9% 95,7% 95,7% 95,7% 96,0%
100% 89,2% 89,8% 93,0% 93,8% 93,8% 95,2% 96,0%
92,5% 92,8%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0
1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a “Informe de Análisis del Sistema Escolar desde la Perspectiva de Género”, 1992-2013, Centro de Estudios de la División
de Planificación y Presupuesto, MINEDUC.
1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008
Mujeres 2,3 0,7 1,2 1,6 0,8 2 1,2 1,2 0,8 1 0,7
Hombres 2,8 1,2 1,6 2,1 1,1 2,3 1,6 1,6 1,4 1,4 1,1
Fuente: MINEDUC, Análisis del sistema escolar desde la perspectiva de género, 2006 - 2008.
Nota: En los anuarios posteriores al 2008 proporcionados por el MINEDUC, no hay tasas de deserción publicadas.
97
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
| GRÁFICO 2.16 | Puntaje estandarizado de pruebas SIMCE en 4º Básico, por sexo, 2002-2014.
Desviaciones estándar
1,40
1,20
1,00
0,80
0,60
0,40
-0,08 -0,07 -0,08 -0,08 -0,03 -0,03 -0,04 -0,03 -0,04 -0,02 -0,04 -0,04 -0,02 -0,01 -0,02
-0,20
-0,12 -0,10 -0,12 -0,11 -0,11 -0,11 -0,11
-0,40
-0,60
2002 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2002 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a Base de Datos de la Agencia de Calidad de la Educación (2002-2014).
Nota: En Lenguaje y Comunicación, las diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas todos los años. En Matemática, las
diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas el año 2010.
98
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Desviaciones estándar
1,40
1,20
1,00
0,80
0,60
0,40
-0,40
-0,23 -0,07 -0,08 -0,40 -0,33 -0,30
-0,43 -0,34 -0,34 -0,38 -0,30 -0,30
-0,60
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos de la Agencia de Calidad de la Educación, 2002, 2008 y 2014.
Nota: En Lenguaje y Comunicación, las diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas todos los años. En Matemática, no
existen diferencias estadísticamente significativas entre los puntajes de hombres y mujeres.
99
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
pares hombres, pero también con sus pares mujeres de las zonas urbanas.
En Matemática, salvo el año 2010, no existen diferencias significativas entre
los resultados en la prueba SIMCE de las y los estudiantes de 4° básico.
En el año 2010 la brecha es a favor de los hombres, quienes alcanzan un
puntaje promedio de 0,04 DS por sobre el promedio (vs el -0,04 DS de las
mujeres). Al analizar los resultados según zona, se observa una desventaja
de las niñas y niños que habitan en zonas rurales, que todos los años
observados están por debajo del promedio de sus pares urbanos.
Desviaciones estándar
1,40
1,20
0,83 0,97 1,03
0,99 0,72 0,91 0,94 0,84
1,00
0,90 0,59 0,78
0,79
0,80
0,60
0,40
0,06 0,00 0,16 0,17 0,10
0,23 0,23 0,17 0,09 0,09 0,05
0,20
0,00
-0,03
-0,20
-0,26 -0,31
-0,40 -0,29
-0,15 -0,12 -0,13 -0,19 -0,32
-0,31 -0,37 -0,37 -0,26
-0,60
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos de la Agencia de Calidad de la Educación, 2002, 2008 y 2014.
Nota: En Lenguaje y Comunicación, las diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas todos los años. En Matemática, no
existen diferencias estadísticamente significativas entre los puntajes de hombres y mujeres.
100
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 2.2
Desigualdad de género en los textos escolares
Tal como señalan Covacevich y Quintela (2014) “los textos escolares tienen una
importante influencia en la creación de consenso cultural, porque junto con el
contenido y la didáctica propia de cada asignatura, sugieren maneras de interpretar
la realidad y aunque, a veces, los autores de los textos intenten ser objetivos, estos
están trasmitiendo valores y discursos, implícita y explícitamente”. Así, “por sus
características de herramienta transmisora de discursos, junto con su distribución
masiva y uso intensivo, los textos escolares pueden ser una herramienta clave de
difusión de relatos sociales relativos al género”.
Los autores encuentran que en los textos escolares chilenos de Educación Básica
aprobados y distribuidos por el Ministerio de Educación para el año escolar 2013, y
en concordancia con los hallazgos en otras latitudes del mundo, en general, se replica
el modelo tradicional de la división sexual del trabajo, dando mayor protagonismo y
presencia a los actores masculinos y reproduciendo roles sexuales estereotipados.
101
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Además del distinto abordaje del género según asignatura, también se observa como
patrón que en los textos orientados a cursos de niñas y niños más pequeños hay
mayor paridad de género que en aquellos para estudiantes mayores. Por otra parte,
“no se hallaron diferencias entre editoriales que parezcan explicarse más allá de por
ser textos de asignaturas diferentes”.
En suma, aunque se han producido avances, aún existen muchos desafíos para
lograr un tratamiento equitativo de personajes femeninos y masculinos en los textos
escolares chilenos: “A pesar de la predominancia de sesgo masculino, es importante
destacar que sí se evidencia paridad de género en algunos indicadores, por lo que
hay indicios de un cierto progreso hacia la eliminación de los sesgos de género
identificados por estudio anteriores. Se observa paridad en la participación social,
en la relación con la administración del Estado y en la recreación. Es decir, hay una
igualdad relativa en las actividades de personajes de género femenino y masculino
vinculadas a escuelas, centros de salud, participación en elecciones populares,
espacios públicos, centros deportivos/recreativos, y espacios culturales/artísticos.
Esto se observa de manera transversal en todas las asignaturas”.
Se “destaca la necesidad de avanzar en la paridad de género en el lenguaje,
contenidos, imágenes, ejercicios y bibliografía de los textos escolares. Para lograrlo,
es recomendable que las bases del proceso de licitación del Ministerio de Educación11
y los lineamientos internos de las editoriales, establezcan estándares mínimos del
tratamiento del género que, entre otros, aseguren el uso equitativo de personajes
femeninos y masculinos en las publicaciones”.
“Tal como propone la corriente más actual de estudios de género y textos escolares,
probablemente no baste con hacer cambios en la manera en que los textos abordan
el género, sino que también es fundamental modificar la manera en que los profesores
trabajan con ellos en el aula. Por lo tanto, una estrategia complementaria al trabajo
directo con los textos escolares es fomentar las investigaciones y las prácticas
docentes adecuadas sobre la utilización de dichos textos en las aulas, con una
perspectiva de género incorporada”.
Fuente: Covacevich C. y Quintela-Dávila G. (2014), Desigualdad de género, el currículo oculto en textos escolares
chilenos.
11 El MINEDUC realiza una licitación pública para adjudicar la edición e impresión de los diversos textos escolares de
la educación pública.
102
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
103
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Nótese que quienes están en mayor proporción frente al aula de las y los
alumnos son mujeres. En especial, esto es así para las niñas y los niños en
edades menores y en las áreas de Lenguaje y Comunicación, en tanto, las
cifras tienden a ser más parecidas en Matemáticas, Tecnología y Ciencias.
Como lo expresa el Gráfico 2.19, en el año 2014 el total de mujeres que
se dedica a la labor docente es 2,6 veces mayor que el de los hombres,
brecha que ha ido aumentando levemente a lo largo del tiempo. En 2014,
el total de docentes, independientemente de la dependencia administrativa
del establecimiento, llegó a 215.653 personas, de las cuales 156.552 era
mujeres (72,6%) y 59.101 eran hombres (27,4%) (MINEDUC, 2014).
Miles de Docentes
180
160 156,6
150,4
140,6 144,8
140 133,2
125,4 129,8
120,3 121,6 124,3
120 115,9
100 98,5
80
20
0
2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Mujeres Hombres
104
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Con el convencimiento de la relevancia del rol que tienen las y los profesores
frente a su alumnado, Mizala, Martínez y Martínez (2014) estudiaron la
influencia de las expectativas de las y los docentes en las aspiraciones
vocacionales de las y los estudiantes, es decir, de cómo impactan en las
elecciones y preferencias académicas de las niñas y niños. Este estudio
contó con la participación de 208 profesores de Enseñanza Básica que se
encontraban en su etapa de formación inicial (176 mujeres y 32 hombres),
e indagó sobre sus expectativas frente al rendimiento futuro de las y los
alumnos en Matemáticas.
12 La ansiedad por las Matemáticas puede ser definida como un estado de tensión que interfiere
con la manipulación de los números y resolución de problemas matemáticos.
105
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
De acuerdo con los datos del Gráfico 2.20, se pueden extraer algunas
conclusiones. En primer lugar, se observa que entre las y los apoderados
de estudiantes de cuarto y octavo básico varían las expectativas sobre
el máximo nivel educativo que alcanzarán sus hijos e hijas, según la
dependencia del establecimiento educacional en que estos están
matriculados/as, siendo más bajas las de aquellos cuyos hijos/as se
encuentran en establecimientos municipales, seguidas de los de colegios
particulares subvencionados y, alcanzando sus niveles más altos entre los
apoderados y apoderadas de particulares pagados. En segundo lugar,
desde una perspectiva de género, se observa que las y los apoderados
de estudiantes de cuarto y de octavo básico matriculados/as en
establecimientos municipales y particulares subvencionados poseen mayores
expectativas sobre el nivel que alcanzarán sus hijas por sobre sus hijos, en
cambio, entre los padres de colegios particulares pagados no se observan
este tipo de diferencias.
106
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.20 | Distribución de expectativas de los padres/madres sobre el nivel educacional máximo que alcanzará
el estudiante de 4° y 8° Básico, según dependencia del establecimiento educacional, por sexo, 2014.
2.20.1 Distribución de expectativas de los padres/madres sobre el nivel educacional máximo que alcanzará el estudiante de 4º Básico, según
dependencia del establecimiento educacional, por sexo, 2014.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos de la Agencia de Calidad de la Educación, 2014.
2.20.2 Distribución de expectativas de los padres/madres sobre el nivel educacional máximo que alcanzará el estudiante de 8º Básico, según
dependencia del establecimiento educacional, por sexo, 2014.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos de la Agencia de Calidad de la Educación, 2014.
107
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Como se puede observar, hay diferencias en las expectativas que tanto las y los
profesores como los padres y madres tienen sobre niños y niñas. El profesorado
tiene expectativas más bajas del desempeño matemático de las mujeres que de
los hombres y, en general, en las familias se espera que las mujeres alcancen
mayores niveles educativos que los hombres. Como veremos más adelante, en
general las mujeres tienen mejor rendimiento académico que los hombres (mejor
promedio de notas) y mayores tasas de titulación o finalización de estudios.
Ahora bien, también veremos en capítulos posteriores, que el terminar una
carrera no es garantía de altos ingresos, pues depende de qué carrera se trate,
y en ese sentido, las mujeres están en desventaja debido a sus opciones (o
condicionamientos) vocacionales, determinados como se dijo al principio, por
patrones culturales de género muy fuertes.
108
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
En el año2.3
RECUADRO 1989, Chile suscribió la Convención sobre los Derechos del Niño que, en su
artículo N° 32, señala que “todo
Brechas de género en el trabajo infantil
En el año 1989, Chile suscribió la Convención sobre los Derechos del Niño que,
en su artículo N° 32, señala que “todo niño tiene derecho a ser protegido contra
la explotación económica y contra todo trabajo que ponga en peligro su salud, su
educación o su desarrollo integral. El Estado tiene la obligación de establecer edades
mínimas para empezar a trabajar y de especificar las condiciones laborales”.
Todos esos compromisos voluntariamente asumidos dan cuenta del firme propósito
del país de mejorar las condiciones de vida y las oportunidades de desarrollo de
los niños, niñas y adolescentes, con una alta preocupación por quienes enfrentan
situaciones de mayor vulnerabilidad. Pese a todo, aún más de 200 mil niños y niñas
se encuentran trabajando, lo que restringe el pleno desarrollo de sus capacidades,
afecta su desempeño académico, aumenta la precariedad de su inserción en el
mercado laboral y, finalmente, afecta las oportunidades de superar condiciones de
pobreza y vulnerabilidad en su vida adulta.
Así, en Chile, 229 mil niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años están ocupados/as
en actividades de producción económica (6,9% de la población en ese tramo etario),
siendo mayor la tasa entre los hombres (9,7%), que más que duplica a la de las mujeres
(4,3%). Además, los hombres dedican al trabajo, en promedio, más horas semanales
que las mujeres (16,9 y 14,9 horas, respectivamente). Del total de niños, niñas y
adolescentes que están ocupados, solo el 4,3% lo hace legalmente (10 mil NNA),
mientras que el 95,7% restante (219 mil NNA) está en situación de “trabajo infantil”,
ya sea por realizar una actividad económica peligrosa (125 mil adolescentes de 15 a
17 años) o por tener menos de la edad permitida para trabajar (94 mil niñas y niños
de 5 a 14 años). Es decir, un 6,6% de los NNA se encuentra en situación de trabajo
infantil, proporción que también es mayor entre los hombres (9,5%) que entre las
mujeres (3,9%). Es así como del total de NNA que realizan trabajo infantil un 69,2% son
hombres y un 30,8%, mujeres.
109
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
El 71,2% de los niños y 68,1% de las niñas en trabajo infantil declara recibir pago
en dinero. Tanto la mayoría de los niños como de las niñas declaran que destinan
su ingreso a “cosas personales”, aunque el porcentaje entre los niños es mayor:
57,4% y 49,7%, respectivamente. También es mayor el porcentaje de niños que
destina su ingreso a “diversión”: 13,7% y 7,7%, respectivamente. Las niñas, por
su parte, superan en porcentaje a los niños que declaran destinar su ingreso a
“gastos en la casa” (14% vs 9,4%, respectivamente) y “educación” (11,4% vs 8,5%,
respectivamente).
Entre las principales actividades realizadas por los NNA destacan el orden y limpieza
(77,3% de las mujeres y 68% de los hombres), la organización de comidas (74,5%
de las mujeres y 62,7% de los hombres) y el cuidado de mascotas (43,9% de las
mujeres y 40,4% de los hombres). En la mayoría de las tareas domésticas restantes
(cocinar, cuidado de ropa y cuidado de personas), las infantes y adolescentes poseen
mayores tasas de participación que sus pares masculinos, salvo en las tareas de
reparaciones menores (12,6% de los hombres y 3,7% de las mujeres) y de compras y
trámites (16,8% de las mujeres y 16% de los hombres).
Las diferencias evidenciadas en las experiencias de las niñas y los niños ocupados
y en trabajo infantil hacen que sea importante incorporar las cuestiones de género
a los estudios, programas, políticas y labores de concienciación sobre este tipo
de trabajo y garantizar el pleno respeto a los derechos de las niñas y los niños en
nuestro país. Con el trabajo doméstico las niñas pierden oportunidades de educación
y, cuando crecen, las mujeres pierden oportunidades de trabajo e ingresos, lo que
agrava la desigualdad de género y la pobreza.
Fuente: Elaboración propia en base a EANNA 2012, de OIT, Ministerio del Trabajo y Previsión Social y Ministerio de
Desarrollo Social de Chile.
110
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
111
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
| GRÁFICO 2.21 | Matrícula en Educación Media, según dependencia del establecimiento educacional, por sexo, 1990-2014.
Nº de Matriculados/as
600.000
500.000
400.000
300.000
200.000
100.000
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
| GRÁFICO 2.22 | Tasa neta de asistencia a Educación Media (14 a 17 años) por sexo, 1990-2013.
Tasa neta de asistencia
100%
90%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
112
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
100%
90%
70,8% 69,8% 68,2% 63,7% 69,4% 65,5% 72,6% 66,6%
62,9%
80% 64,5% 61,5% 63,0% 64,6% 66,2% 73,7% 74,4% 73,4% 71,3% 73,9% 75,3% 72,8% 73,9%
66,5% 61,2% 67,9% 68,8% 68,0% 57,0% 69,8%
70% 65,2%
63,3% 61,3%
46,0%
60% 44,8% 54,9%
40,4%
46,4% 47,9%
50% 30,6% 31,6%
28,9%
36,1% 38,3%
40% 34,8%
30%
20%
10%
0%
Rural
Rural
Rural
Rural
Rural
Rural
Rural
Rural
Rural
Rural
Rural
Urbana
Urbana
Urbana
Urbana
Urbana
Urbana
Urbana
Urbana
Urbana
Urbana
Urbana
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
113
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
2.24.1 Tasa neta de asistencia a Educación Media (14 a 17 años), según decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990.
100%
90% 79,7%
73,5%
67,6% 80,9%
80% 65,1% 77,9%
63,3% 71,4% 73,2%
70% 52,9% 56,4% 55,6% 67,2%
60,7% 52,7% 59,7% 59,9%
60%
54,3%
44,7%
50% 45,4%
40%
30%
20%
10%
0%
I II III IV V VI VII VIII IX X
Mujeres Hombres
2.24.2 Tasa neta de asistencia a Educación Media (14 a 17 años), según decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
100%
90% 82,3%
74,9% 75,1%
76,1% 76,2% 75,9% 82,6%
68,4% 79,9% 80,7%
80% 67,1% 74,4% 69,5% 73,0% 77,5%
73,3%
66,0% 71,5% 70,6%
70% 62,7%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
I II III IV V VI VII VIII IX X
Mujeres Hombres
114
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
10 puntos porcentuales entre los seis primeros deciles y los cuatro deciles
de mayores ingresos.
Bajo el actual currículo, las y los adolescentes cursan los dos primeros
años de Enseñanza Media en educación general y pueden optar a que
los dos últimos años sean en modalidad Técnico Profesional (TP) o
Científico-Humanista (CH). No obstante, en la práctica, la elección de estas
modalidades se produce cuando se ingresa a estudiar a la Enseñanza
Media, ya que casi ningún establecimiento ofrece ambas modalidades
simultáneamente (Larrañaga, Cabezas y Dussaillant, 2013).
115
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Nº de Matriculados/as
600.000
500.000
400.000
300.000
200.000
100.000
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
de ese año, se mantuvo constante hasta 2011, para luego decrecer. Así, en
1990 los hombres en educación CH representaban al 61,9% y llegaron a
ser casi la mitad en 1999: 52,3%. A partir de ese año, volvieron a crecer en
importancia hasta alcanzar en 2013 el 64,4%.
116
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.26 | Distribución de asistencia a Educación Media Científico Humanista y Técnico Profesional
(14 a 17 años), según decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990 y 2013.
2.26.1 Distribución de asistencia a Educación Media Científico Humanista y Técnico Profesional (14 a 17 años),
según decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990.
100%
4,0%
9,5% 10,4% 9,8%
90% 22,8% 23,8%
18,3% 18,8%
26,5% 24,9% 25,2% 26,8%
29,0% 26,5% 29,3% 29,5%
33,4% 34,9% 31,2% 32,7%
80%
70%
60%
90,3%
50% 89,6% 96,0%
90,5%
81,2%
40% 71,0% 77,2% 73,5% 73,5% 76,2% 70,7%
81,7%
74,8%
75,1% 73,2%
70,5%
65,1% 68,8% 67,3%
30% 66,6%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
2.26.2 Distribución de asistencia a Educación Media Científico Humanista y Técnico Profesional (14 a 17 años),
según decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
100% 1,4%
8,4% 6,7% 8,0% 9,7%
18,0% 13,2%
90% 19,2% 20,0% 19,7% 17,0% 20,4% 21,1% 17,5% 16,2%
27,4% 25,3% 26,8% 26,2% 26,7%
80%
70%
60%
50% 98,6%
90,4%
72,6% 74,7% 80,8% 82,0% 80,0% 80,3% 83,0% 82,5% 86,8% 91,6% 83,8% 93,3% 92,0%
40% 73,8% 79,6% 78,9%
73,2% 73,3%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
117
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
100% 1,4% 2,2% 1,2% 2,0% 0,9% 1,7% 0,9% 1,6% 0,8% 1,6% 0,8% 1,5%
3,6% 3,5% 3,6% 7,0% 3,7% 6,8% 3,6% 6,6% 3,4% 6,4%
7,6% 7,4%
90% 9,1%
8,8% 8,9% 9,2% 9,3% 9,1%
80%
35,4% 36,3% 36,9% 37,7% 38,3% 38,4%
70%
60%
10,9% 56,0% 10,6% 56,4% 10,5% 56,9% 57,7% 58,7% 59,5%
10,8% 11,3%
50% 13,0%
40%
30%
48,8% 48,4% 48,0% 46,8% 45,9% 44,3%
20%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
el año 2013, las diferencias en las proporciones por sexo en ambos tipos
de enseñanza fueron estadísticamente significativas en los deciles II, III, VII,
VIII y X. Entre 1990 y 2013, salvo para hombres y mujeres del primer decil,
los hombres del séptimo y las mujeres del décimo, en todos los demás la
asistencia a la Educación Media CH aumenta su proporción notoriamente.
La distribución de la matrícula de los alumnos TP por rama de especialidad
muestra claramente que las orientaciones ocupacionales se encuentran
segregadas por sexo en los últimos años de la vida escolar. El sistema de
educación TP ofrece como alternativas las siguientes ramas: Comercial,
Industrial, Técnica, Agrícola y Marítima. Considerando el año 2014, se
observa que las mujeres se concentran en la rama Comercial (44,3%) y
Técnica (38,4%) mientras que los hombres lo hacen en la rama Industrial
(59,5%) seguida por la Comercial (23,5%). Sin embargo, el interés de las
mujeres por la rama Industrial aumentó levemente desde un 10,9% en 2009
a 13% en 2013 (Gráfico 2.27).
118
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.28 | Distribución de asistencia a Educación Media Científico Humanista y Técnico Profesional (14 a 17 años),
según zona de residencia, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
60%
50%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
119
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Tasa de aprobación
100%
91,3 91,3 91,4 90,4 89,7 89,9 89,7 89,8
89,0 89,2 88,6 88,6 88,6 88,8 89,1
87,3 87,9 87,5 88,4 87,9 86,5 86,7 86,7 86,2 86,8
90% 83,4 85,1 85,2 85,7 84,9 83,9 84,5 84,7 86,2
83,3 82,9 83,0 83,0 82,5
79,3 79,1 80,6
78,0 78,5
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a MINEDUC, Análisis del sistema escolar desde la perspectiva de género, 1992-2013.
1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008
Mujeres 8,7 6,2 6,1 6,4 6,3 7,1 6,3 6,7 5,6 6,2 5,8
Hombres 9,8 8,1 7,0 8,2 7,8 8,5 8,3 8,5 7,9 8,3 7,8
Fuente: MINEDUC, Análisis del sistema escolar desde la perspectiva de género, 2006 – 2008.
Nota: En los anuarios posteriores al 2008 proporcionados por el MINEDUC, no hay tasas de deserción publicadas.
Respecto del abandono escolar, “Chile se presenta como uno de los países,
a nivel latinoamericano, con las menores tasas de deserción escolar. La
expansión de la cobertura de la educación secundaria, especialmente en las
zonas rurales y entre los hogares de menor nivel socioeconómico, aparece
como una de las principales explicaciones para la notoria caída en las tasas
de deserción desde inicios de los años 90” (Santos, 2009).
Los resultados por sexo indican que existe una leve ventaja a favor de las
mujeres: las tasas de abandono son siempre menores para ellas a lo largo
de todo el ciclo educacional. “Mientras la probabilidad de haber abandonado
el sistema educacional es de un 15,1% para los hombres, esta es de un
14,7% para el caso de las mujeres” (Santos, 2009).
120
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
121
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
| GRÁFICO 2.30 | Puntaje estandarizado de pruebas SIMCE en 2º Medio, por sexo, 1998-2014.
Desviaciones Estándar
1,40
1,20
1,00
0,80
0,60
0,40
0,20 0,13
0,08 0,07 0,09 0,09 0,07 0,08 0,07
0,06 0,06 0,05 0,05 0,06 0,04
0,00
-0,06 -0,08 -0,06 -0,07 -0,05 -0,05 -0,07 -0,06 -0,07 -0,04
-0,20 -0,09 -0,13 -0,09 -0,08
-0,40
-0,60
1998 2001 2003 2006 2008 2012 2014 1998 2001 2003 2006 2008 2012 2014
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos de la Agencia de Calidad de la Educación, 1998-2014.
Nota: En Lenguaje y Comunicación, las diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas todos los años. En Matemática, las
diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son significativas todos los años.
| GRÁFICO 2.31 | Puntaje estandarizado de pruebas SIMCE en 2º Medio, según zona de residencia,
por sexo, 2001, 2008 y 2014.
Desviaciones Estándar
1,40
1,20
1,00
0,80
0,60
0,40
0,20 0,14
0,09 0,11
0,06 0,08 0,05
0,00
-0,03 -0,04 -0,02
-0,07 -0,08
-0,20 -0,11
-0,40
-0,31 -0,29 -0,44
-0,43 -0,41 -0,27
-0,60 -0,52 -0,34 -0,53
-0,48
-0,33 -0,41
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos de la Agencia de Calidad de la Educación 2001, 2008 y 2014.
Nota: En Lenguaje y Comunicación, las diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas todos los años en zonas urbanas (1%)
y rurales (1%). En Matemática, las diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas todos los años en zonas urbanas (1%) y
rurales (1%).
122
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Desviaciones Estándar
0,60
0,40
0,00 0,12
0,20 0,17
0,13 0,13 0,12 0,03
0,07
0,00
-0,01 -0,03 -0,01
-0,20 -0,12
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos de la Agencia de Calidad de la Educación, 2001, 2008 y 2014.
Nota: En Lenguaje y Comunicación, las diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas todos los años en establecimientos
educacionales municipales (1%), particulares subvencionados (1%) y particulares pagados (1%). En Matemática, las diferencias en los puntajes de hombres y
mujeres son estadísticamente significativas todos los años en establecimientos educacionales municipales (1%), particulares subvencionados (1%) y particulares
pagados (1%).
123
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
| GRÁFICO 2.33 | Puntaje estandarizado de pruebas SIMCE, según curso, por sexo, 2014.
Desviaciones Estándar
1,40
1,20
1,00
0,80
0,60
0,40
0,11 0,11
0,20 0,13 0,13 0,05
0,09 0,02 0,02 0,04
0,00
-0,60
2º Básico 4º Básico 6º Básico 8º Básico 2º Medio 4º Básico 6º Básico 8º Básico 2º Medio
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de la Base de Datos de la Agencia de Calidad de la Educación 2014.
Nota: En Lenguaje y Comunicación, las diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas en 2º Básico, 4º Básico, 6º Básico,
8º Básico y 2º Medio. En Matemática, las diferencias en los puntajes de hombres y mujeres son estadísticamente significativas en 8º Básico y 2º Medio.
124
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.34 | Puntaje promedio en prueba PISA Lectura, según país, por sexo y brecha de género (H-M), 2012.
300
30
10
0
República Eslovaca
Francia
Bélgica
Nueva Zelandia
Estados Unidos
Irlanda
Chile
Finlandia
Eslovenia
Israel
Hungría
República Checa
Suiza
Canadá
Dinamarca
Holanda
México
Corea
Islandia
Grecia
Reino Unido
Suencia
Turquía
Austria
Noruega
Alemania
Estonia
Italia
Australia
España
Polonia
Portugal
Luxemburgo
Japón
-10
-23
-24 -24 -23
-26 -25 -30
-29 -29
-300 -32 -31 -31 -30
-34 34
-37 -36 -35
-39
-39 -39 -39
-42 -40
-46 -44 -44 -44 -44 -50
-51 -51 -50 -46
-56
-62
-600 -70
125
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
| GRÁFICO 2.35 | Puntaje promedio en prueba PISA Matemática, según país, por sexo y brecha de género, 2012.
18 18 18
16
15 15
14 14 14 30
12 12 13
12 12
11
10 10 11
9 9
8 8 9
10
3 5
5
0 2 4
-10
-3
-6
Reino Unido
Suecia*
Eslovenia*
Canadá
Bélgica
Portugal
Austria
Islandia
Polonia*
República Checa
Australia
Nueva Zelandia
Israel
Alemania
España
Turquía*
Grecia
Suiza
Dinamarca
México
Italia
Chile
Noruega*
República Eslovaca
Irlanda
Japón
Corea
Finlandia*
Estados Unidos*
Estonia
Francia
Hungría
Luxemburgo
Holanda
-30
-300
-50
-600 -70
126
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 2.4
Brechas de género en TIC’s
Asimismo, los resultados indican que hombres y mujeres han disminuido levemente
sus puntajes promedio respecto del año 2011. Hoy, un 1,6% de las mujeres y un 2% de
los hombres poseen un nivel de logro avanzado y un 52,3% y 50,4%, respectivamente,
llegan a un nivel intermedio; en contraparte, el 46,1% de las mujeres y el 47,6% de los
hombres solo alcanzan niveles de logro inicial (MINEDUC, 2014).
El estudio de Román y Murillo (2013) en base a los resultados del SIMCE TIC 2011,
destaca la ausencia de diferencias significativas en los niveles de habilidades
TIC alcanzadas por hombres y mujeres, diferencias que sí están presentes en los
rendimientos en áreas curriculares tradicionales, como Matemáticas, Lenguaje o
Ciencias. El que ambos sexos no se diferencien respecto de sus niveles de logro,
podría estar reflejando una enseñanza y tratamiento más igualitario y equitativo de la
escuela respecto del desarrollo de competencias y habilidades TIC.
127
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Por otro lado, Román y Murillo (2013) constatan que el liceo aporta de manera
significativa al desarrollo de habilidades TIC en las y los estudiantes de segundo
medio; concretamente, el 16% de la varianza del logro alcanzado en las habilidades
TIC exhibidas por ellos es debido al liceo donde estudian, a sus prácticas y
procedimientos. El estudio da cuenta de que los estudiantes que asisten a
establecimientos de administración privada obtienen mejor puntuación en competencia
digital que los que van a establecimientos municipales, incluso tras haber controlado
en nivel socioeconómico y cultural de las familias.
Otro relevante hallazgo del estudio es la fuerte incidencia del nivel económico familiar
en las habilidades TIC de las y los estudiantes, incluso más que en los desempeños
cognitivos tradicionales, como lectura y matemáticas (MINEDUC, CEPPE y Fundación
País Digital, 2013).
| GRÁFICO 2.36 | Distribución porcentual de adolescentes (15 a 17 años) según actividad principal, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
60%
89,9% 90,1%
50% 86,8% 85,4%
76,0%
74,5%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
128
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Sin embargo, persisten las brechas a este nivel, pues aunque han
aumentado, en 2013 solo el 86,4% de las adolescentes del primer decil de
ingresos se dedica solo a estudiar (86,7% de los hombres), mientras que
prácticamente la totalidad de las adolescentes del décimo decil de ingresos
lo hace (97,6% y 87,6% de los hombres). Más detalles en el Gráfico 2.37.
Por otra parte, se observa que a lo largo del tiempo las y los adolescentes
que combinan las actividades de estudio y trabajo son relativamente pocos,
siendo más los hombres que las mujeres, aunque entre ellas se registra un
aumento en las últimas tres décadas (Gráfico 2.36). En 2013, un 2,9% de las
adolescentes estudia y trabaja, mientras lo hacía un 1,7% en 2000 y el 1,2%
en 1990. Entre los hombres, estas participaciones son 3,8%, 2,4% y 2,6%,
respectivamente.
129
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
130
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.37 | Distribución porcentual de adolescentes (15 a 17 años) que solo estudian, estudian y trabajan,
solo trabajan, y no estudian ni trabajan, según decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990 y 2013.
2.37.1 Distribución porcentual de adolescentes (15 a 17 años) según actividad principal y decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990.
29,7% 13,1% 19,3% 8,5% 22,2% 7,2% 18,1% 7,7% 18,7% 6,8% 15,7% 4,8% 7,5% 7,9% 14,8% 4,9% 2,9% 4,5% 3,7% 3,2%
100%
1,5% 0,8%
4,7% 1,7% 0,9%
1,3% 6,9%
90% 7,5% 9,9% 1,0%
19,7% 0,8% 10,3%
19,8% 2,5%
4,1% 18,9% 20,3% 18,0% 5,1% 2,6% 3,3%
80% 16,2% 5,8% 5,0% 0,7% 2,9%
0,2% 4,6% 0,9%
0,7% 2,1%
3,1% 3,4%
2,6% 2,1% 3,3%
70% 4,6% 2,5%
1,0%
60%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
2.37.2 Distribución porcentual de adolescentes (15 a 17 años) según actividad principal y decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
9,5% 6,1% 6,2% 3,5% 11,0% 5,4% 3,8% 2,5% 7,1% 3,9% 7,3% 3,1% 4,8% 4,5% 2,3% 2,3% 4,2% 1,5% 1,7% 1,0%
100% 0,2% 0,0% 0,4% 0,0%
2,0% 0,4% 2,3% 1,9% 2,0% 0,2% 4,0% 0,3%
0,8% 1,8% 4,2% 1,9% 4,5% 3,6% 3,0%
3,2% 3,0% 4,4% 2,8% 0,7% 0,7% 4,0% 1,2% 11,4%
90% 0,6%
4,0%
1,6% 0,6% 3,2% 3,0% 3,6% 3,8% 3,8%
3,8%
3,5% 2,2%
80%
70% 97,6%
94,0% 94,3% 94,5%
91,4% 91,6% 91,4% 92,3% 92,7%
60% 91,0%
89,5%
89,2% 89,5%
86,4% 86,7% 88,3% 88,3% 87,3% 87,6%
50%
86,2%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
131
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
| GRÁFICO 2.38 | Distribución porcentual de adolescentes (15 a 17 años), según actividad principal
y zona de residencia, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100% 17,2% 7,3% 44,3% 11,8% 7,6% 4,3% 20,1% 9,8% 6,6% 3,6% 6,5% 4,7%
30%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
132
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.39 | Distribución porcentual de razones para no estudiar ni trabajar entre adolescentes (15 a 17 años),
por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
10,7%
15,2% 16,7%
90%
27,1%
80% 13,0% 42,7% 41,2%
12,4%
4,4% 20,0%
70%
8,9%
3,9%
60%
11,4%
39,9%
50% 23,1%
54,3% 29,7%
40% 24,6%
49,1%
30%
14,3%
20% 14,2%
37,7%
RECUADRO 2.5
Embarazo adolescente, un reproductor de pobreza
Si se revisa las razones que las y los jóvenes entregan para el no uso de métodos
de anticoncepción, los principales argumentos entre mujeres y hombres son porque
133
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
tienen pareja estable (31,2% y 29%, respectivamente) y porque no les gustan los
métodos que conocen (16,2% de las mujeres y 27,1% de los hombres). Además,
son realmente preocupantes las cifras sobre la cantidad de jóvenes que poseen una
actitud pasiva sobre su sexualidad y los riesgos que implica practicarla sin protección.
Un 11,6% de las adolescentes y un 17,1% de los adolescentes declararon no utilizar
algún método anticonceptivo porque no conocen o no saben cómo usarlo, el 11%
de las mujeres y el 13,3% de los hombres justificaron que sus parejas no querían
utilizar un método de anticoncepción, y el 9,9% de las mujeres y 13,6% de ellos
declararon no utilizar método alguno porque no se atrevieron a sugerírselo a su pareja.
Finalmente, preocupa también que el 9,2% de las mujeres de 15 a 19 años declaró
no utilizar protección porque querían quedar embarazadas (versus el 9,8% de los
hombres).
En el año 2013, el número total de nacidos vivos en Chile fue de 242.005, de los cuales,
el 13,4% (32.402) correspondió a hijos/as de madres adolescentes. Si bien la gran
mayoría de esos nacimientos corresponden a madres de 15 a 19 años de edad (31.506),
902 los recién nacidos ese año tuvieron madres menores de 15 años (INE, 2013). En la
actualidad la fecundidad adolescente (antes de los 20 años) es menor que en décadas
anteriores, aunque presenta una tendencia a la estabilización, resistiéndose a bajar. De
hecho, Chile, junto con México, detenta la mayor tasa de fecundidad adolescente de
los países de la OCDE y está, según el Banco Mundial, en el promedio latinoamericano
-que es muy elevado- solo superado por el África Subsahariana. Basta mencionar,
como ejemplo, que mientras la tasa de fertilidad en adolescentes de 15 a 19 años es de
62 por mil en México y 55 por mil en Chile, es mucho más baja en países tales como
Estados Unidos (30), Reino Unido (26), Nueva Zelanda (24), España (10), Francia (6),
Italia (4), Suiza (2). (Base de Datos del Banco Mundial).
134
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 2.40 | Adolescentes (15 a 19 años) que fueron madres o padres, 1990-2013.
Miles de adolescentes
45
40,4 39,9
40 39,5
38,3 38,6
39,6 39,4 39,3 38,7 38,7 39,6
37,7 37,6 38,0 37,9 38,0
36,5 36,8 36,3
35 33,8 35,1 34,3
33,5
31,5
30
25
20
16,0 15,4 15,4 15,3
15 14,5 14,8 14,5
12,6 12,8 13,3
11,6 12,1 12,1 12,2 12,6
10,5 11,0 11,2 11,3
9,7 9,4 9,8 10,2 10,1
10
0
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base “Estadísticas Vitales” (INE, 2013), y base de datos de nacimientos (INE, 1990-2012).
Ello contribuiría a evitar que muchas mujeres –y sus hijos/as- entren en el círculo
vicioso de la pobreza.
135
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
3.
136
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
CAPÍTULO 3
Brechas de
género en la
juventud
(18 a 24 años)
137
2. INFANCIA Y ADOLESCENCIA
138
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
3.
Para efectos del presente análisis, se acotará
a la población joven a aquella comprendida
entre los 18 y 24 años de edad. En Chile,
se estima que en 2015 las y los jóvenes
ascienden a 2.005.376 (49% de mujeres y
51% de hombres), representado el 11,1%
dentro de la pirámide poblacional (INE).
139
La decisiones durante esta etapa son la continuidad de las trayectorias de
vida forjadas durante la infancia y la adolescencia, son la cristalización de
patrones culturales aprehendidos, de roles y expectativas, que se fraguan
a la luz de lo que se ha interiorizado a partir de los diversos espacios de
socialización que han marcado cada historia de vida. Así, son diversos los
elementos que condicionan el modo en que los jóvenes se disponen hacia
la adultez, que van desde el estrato socioeconómico y el acceso a capital
educacional formal y cultural, hasta el rol de los padres/madres, profesores/
as y los propios pares, y por supuesto, el género. “Las condiciones
estructurales de desigualdad socioeconómica y espacial, las características
de la oferta educativa formal y no formal, la estructura productiva y el
entorno inmediato en el que se desarrollan influyen en las trayectorias y
biografías de los jóvenes de la región, tanto en términos de las diversas
oportunidades de inserción social a las que pueden acceder, como, y más
ampliamente, en sus sentidos de pertenencia y modos de concebir la vida
y el futuro dentro (o fuera) de las sociedades latinoamericanas” (Trucco y
Ullmann, 2015).
| GRÁFICO 3.1 | Jóvenes (18-24 años) según actividad principal, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
3.1.1 Jóvenes (18-24 años) según actividad principal, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
Miles de Personas
1.200
1.000
231,9 106,9
800 78,0 104,8
385,5 276,4 305,0 447,2
600
430,8
536,4 116,3
400 287,9 121,2
309,8 50,4
40,1
200 16,3 24,8 424,1
285,2 362,5
204,5 267,3
187,5
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
3.1.2 Distribución porcentual de jóvenes (18-24 años) según actividad principal, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
9,2% 12,0% 10,3%
90% 21,5%
31,7%
80%
42,9%
70% 43,1%
49,5% 28,3%
60% 63,6%
50% 33,0%
10,8%
40% 34,5% 11,7%
5,8%
4,6%
30%
2,9%
20% 1,8% 34,9%
39,4%
30,7% 32,7%
24,2%
10% 20,9%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
141
3. JUVENTUD
142
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 3.1
Marco institucional de la Educación Superior en Chile
1 La LOCE fue promulgada cuatro días antes de que Augusto Pinochet entregara el poder. Esta ley definió el rol
del Estado como regulador, delegando gran parte de la enseñanza al sector privado. La LOCE, además de fijar los
requisitos mínimos que debían cumplir los niveles de Enseñanza Básica y Media, normó el proceso de reconocimiento
oficial de los establecimientos educacionales de todo nivel, incluyendo los de Educación Superior.
143
N° 18.956 reestructura el Ministerio de Educación y crea la División de Educación
Superior, que posibilitó “políticas del Estado, que han impulsado el desarrollo de
la educación terciaria, destacando su trabajo en ampliar la cobertura de ayudas
estudiantiles (becas y créditos) para dar más y mejores alternativas de financiamiento
a los estudiantes de Educación Superior. Su esfuerzo también se ha centrado
en el desarrollo de nuevos mecanismos de financiamiento para las instituciones
del sistema, tales como el Fondo de Desarrollo Institucional y el Programa de
Mejoramiento de la Calidad y la Equidad de la Educación Superior (MECESUP).
Los avances que ha experimentado el país en materia de Educación Superior son
el resultado de un gran esfuerzo financiero del Estado, que en términos reales, ha
incrementado 7,2 veces el presupuesto destinado a la División desde 1990 a 2012.”
Aunque la información no está desagregada por sexo, cabe destacar que en 1994,
había 71.222 jóvenes beneficiados con el Fondo Solidario de Crédito Universitario,
alcanzando a cubrir con ello al 22,2% de la matrícula de pregrado, y 28.300
estudiantes financiados a través de becas, es decir, el 8,8% de los matriculados de
pregrado. El año 2000, 25.222 jóvenes eran beneficiarios de Becas y 109.951 del
Fondo, alcanzando una cobertura del 31% del total de la matrícula. En 2014, 331.408
estudiantes eran beneficiarios de Becas, 83.885 del Fondo y 356.556 del CAE. De
esta forma, se logró una cobertura del 67,4% de la matrícula de pregrado.
2 El Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) es una persona jurídica de derecho público,
administración autónoma, que fue creado en 1954, como un organismo de coordinación de la labor universitaria de la
nación. Está compuesto por las siguientes 25 universidades nacionales: Universidad de Chile; Pontificia Universidad
Católica de Chile; Universidad de Concepción; Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Universidad Técnica
Federico Santa María; Universidad de Santiago de Chile; Universidad Austral de Chile; Universidad Católica del
Norte; Universidad de Valparaíso; Universidad de Antofagasta; Universidad de La Serena; Universidad del Bío - Bío;
Universidad de La Frontera; Universidad de Magallanes; Universidad de Talca; Universidad de Atacama; Universidad
de Tarapacá; Universidad Arturo Prat; Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación; Universidad de Playa
Ancha de Ciencias de la Educación; Universidad Tecnológica Metropolitana; Universidad de Los Lagos; Universidad
Católica del Maule ; Universidad Católica de la Santísima Concepción; Universidad Católica de Temuco. A partir de
fines del 2015 se suman 2 universidades estatales más a las 25 ya existentes: Universidad de Aysén y Universidad de
O`Higgins.
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
de interés del CAE, año a año, descendiendo desde el 5,8% inicial hasta el 2%,
equiparando así su tasa con la del “Fondo Solidario de Crédito Universitario”3. Las
medidas fueron consideradas insuficientes por los estudiantes, y las ideas de “fin al
lucro” y “educación gratuita y de calidad” se tomaron el debate.
Fuente: Elaboración propia en base diversas fuentes, pero principalmente, al Consejo Nacional de la Educación, 2016.
3 El Estado subsidia la diferencia entre el valor original de la cuota (con la tasa de interés establecida en el contrato
del beneficiario/a) y el monto de la cuota rebajada con la tasa de interés del 2%, para todos los que obtuvieron el
beneficio entre el 2006 y el 2011 y tienen sus cuotas al día. A partir del año 2012, el financiamiento cuenta con una
tasa de interés del 2% desde su origen
4 La ampliación de la población beneficiaria, así como las instituciones adscritas al sistema de gratuidad, se supone
será gradual y progresiva, pero faltan todavía muchas definiciones técnicas y políticas al respecto, de modo que en
este informe no es posible reseñarlas.
145
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.2 | Distribución porcentual de jóvenes de jóvenes (18-24 años) según actividad principal
y zona de residencia, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
9,4% 8,3% 10,1% 11,6%
12,0% 12,6%
90% 20,3%
29,1% 31,9%
80% 38,1%
70% 50,4%
41%
28% 58%
59%
60% 69,4% 47%
32%
34%
50% 85% 68%
37% 11,5%
40% 12,4%
6,2%
5,0% 27%
5,4%
30% 3,4%
6.3%
2,0% 21%
20% 1,9% 40,5%
35,1% 2,7% 36,3%
28,0% 32,1%
30,3% 24,3%
10% 23,0% 0,5% 20,3%
0,9% 16,7%
9,1% 6,2%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
146
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
147
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.3 | Jóvenes (18-24 años) según actividad principal y decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990 y 2013.
3.3.1 Distribución porcentual de jóvenes (18-24 años) según actividad principal y decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990.
100%
6,6% 5,1% 6,2% 7,2% 4,3%
13,0% 11,0% 8,9%
13,3%
90% 19,0% 20,6%
26,5% 22,4%
49,1% 49,4%
70% 58,5% 62,3% 54,6%
68,4% 56,3%
56,2% 30,1%
71,2%
60% 69,3% 39,6%
68,1%
67,1% 43,3% 6,0%
50% 58,8% 68,6%
40,6% 5,1%
32,6% 41,5%
34,6%
40%
3,9% 2,6%
21,7% 27,4% 4,6%
30% 1,6% 50,6%
21,3%
1,9% 44,2%
2,7% 3,2% 1,9% 2,4%
20% 1,0% 1,7% 1,2% 2,9% 1,2%
0,8% 1,0% 2,5% 30,3% 34,0% 33,9%
1,6% 24,7% 28,6%
10% 18,8% 19,5% 21,0% 19,5% 20,4% 20,2%
15,6% 17,9% 17,1% 15,9% 17,0% 17,9% 14,4%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
3.3.2 Distribución porcentual de jóvenes (18-24 años) según actividad principal y decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
100%
5,4% 5,1% 7,2% 3,5%
11,5% 10,2% 6,6% 7,9% 9,6% 8,8%
11,6% 13,9%
90% 17,1%
22,5% 18,0% 21,8% 22,4%
28,4% 14,9%
80% 36,7% 33,6%
31,3%
24,9% 34,5%
35,7% 42,9%
70% 48,4% 47,2%
35,3%
44,0% 48,7% 49,7% 33,8% 24,3%
60% 34,6% 38,8% 32,5% 30,2%
22,0% 27,9% 16,6%
20,4% 19,3%
50% 19,0%
14,3%
11,5% 14,4% 16,6%
40% 5,2% 5,3%
4,3%
6,9% 6,6% 7,5% 11,3%
7,9% 11,8%
10,4% 15,7%
10,1%
30%
53,7% 48,5%
47,0%
20% 40,1% 37,8% 37,5% 40,4% 41,4%
37,7% 37,6% 36,2% 35,7% 38,2% 36,1% 36,5% 35,1%
33,2%
29,3% 30,0% 29,1%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
148
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.4 | Distribución porcentual de jóvenes (18-24 años) que solo estudian, según tipo de establecimiento
educacional al que asisten, por sexo, 1990 , 2000 y 2013.
70%
23,1% 30,6% 41,2% 42,7%
60%
40%
30%
50,4% 48,6%
20% 42,6% 40,5%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
1990 2000 2013
149
3. JUVENTUD
Por su parte, el Gráfico 3.3 muestra que a lo largo del tiempo, la proporción
150
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.5 | Distribución porcentual de jóvenes (18-24 años) que estudian y trabajan, según tipo de
establecimiento educacional al que asisten, por sexo, 1990 , 2000 y 2013.
100%
9,6% 7,0% 7,8%
90% 17,3%
35,6% 31,5%
80% 26,8%
27,0% 30,9%
70% 22,8%
60% 11,8%
40% 33,0%
56,7% 44,3%
30%
56,7%
20% 42,9% 40,1%
10% 26,9%
16,9%
9,4%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
151
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.6 | Distribución porcentual de jóvenes de jovenes (18-24 años) que estudian y trabajan, según situación
en la fuerza de trabajo, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
70%
60%
50%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Ocupados/as Desocupados/as
152
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
153
3. JUVENTUD
6 Las siguientes universidades chilenas están fuera del CRUCH, pero adscritas al sistema del
Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE): Universidad Diego
Portales; Universidad Mayor; Universidad Finis Terrae; Universidad Andrés Bello; Universidad Adolfo
Ibáñez; Universidad de los Andes; Universidad del Desarrollo; y Universidad Alberto Hurtado.
154
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
La PSU posee un claro sesgo de género, ya que, a pesar que las mujeres
obtienen un mejor rendimiento que los hombres en la educación secundaria
(NEM, Notas de Enseñanza Media, lo que equivale al promedio de notas de
los cuatro años de la educación secundaria), sus resultados en esta prueba
son inferiores (Gráfico 3.7).
| GRÁFICO 3.7 | Puntaje promedio en Pruebas de Selección Universitaria (PSU), por sexo, 2015.
Puntaje
560
550 547.0
540
530
522.3
520
514.7 515.6
510 508.7
503.8
500 498.1
492.8
490 487.5 487.8
480
470
460
450
NEM Matemática Lenguaje y Ciencias Historia, Geografía y
Comunicación Ciencias Sociales
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a información entregada por el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE).
Nota: El año corresponde al año del proceso de admisión universitaria, es decir, al año siguiente a aquel en que se rindió la PSU.
155
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.8 | Puntaje estandarizado de PSU de Notas Enseñanza Media, por sexo, 2004-2015.
Desviaciones estándar
1.20
1.00
0.80
0.60
0.40
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a información entregada por el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE).
Nota: El año corresponde al año del proceso de admisión universitaria, es decir, al año siguiente a aquel en que se rindió la PSU.
156
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.9 | Puntaje estandarizado de PSU de Lenguaje y Comunicación y Matemática, por sexo, 2004-2015.
Desviaciones estándar
1.20
1.00
0.80
0.60
0.40
0.20
0.001 0.027 0.007 0.027 0.041 0.042 0.011 0.005 0.002 0.034 0.023 0.027
0.00
0.000 -0.024 -0.007 -0.024 -0.035 -0.037 -0.010 -0.004 -0.002 -0.031 -0.021 -0.024
-0.20
-0.40
2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a información entregada por el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE).
Nota: El año corresponde al año del proceso de admisión universitaria, es decir, al año siguiente a aquel en que se rindió la PSU.
Desviaciones estándar
1.20
1.00
0.80
0.60
0.40
0.20 0.163 0.158 0.156 0.152 0.153 0.133 0.155 0.144 0.124 0.133 0.145 0.131
0.00
-0.20 -0.149 -0.143 -0.140 -0.132 -0.131 -0.117 -0.139 -0.131 -0.108 -0.119 -0.129 -0.116
-
-0.40
2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a información entregada por el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE).
Nota: El año corresponde al año del proceso de admisión universitaria, es decir, al año siguiente a aquel en que se rindió la PSU.
157
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.10 | Puntaje estandarizado de PSU según dependencia del establecimiento educacional, por sexo, año 2015.
Desviaciones estándar
1.20
1.096
1.00
0.857
0.816 0.833
0.80
0.671
0.60
0.413
0.40
0.20
0.074 0.069 0.114
0.00 0.012 0.017
-0.20 -0.092
-0.154 -0.177 -0.209 -0.146
-0.40 -0.304
-0.410
Municipal Particular Particular Municipal Particular Particular Municipal Particular Particular
subvencionado pagado subvencionado pagado subvencionado pagado
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a información entregada por el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE)
Nota: El año corresponde al año del proceso de admisión universitaria, es decir, al año siguiente a aquel en que se rindió la PSU.
158
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Una de las premisas de los sectores conservadores era que: “Ser buena
madre, buena esposa y buena hija es incompatible con el ejercicio de
profesiones liberales.” (La República, edición del 25 de enero de 1877); o “La
mujer que se dedique al cultivo y al ejercicio de las profesiones científicas,
es preciso que renuncie a ser madre, si no quiere ser una madre inepta y
perjudicial. […]. La mujer que quiera ser abogado, médico o ingeniero tendrá
que retardar, al menos, hasta los veinticinco años, la hora de su matrimonio,
a no ser que tenga la fortuna de encontrar un hombre bastante enamorado
de la ciencia que se resigne a casarse con una estudiante de leyes, de
medicina o de matemáticas superiores. Porque es una utopía irrealizable
exigir a una mujer que asiste a universidades el fiel cumplimiento de los
deberes domésticos.” (Citado en: Sánchez, K., 2006).
159
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.11 | Matrícula total en pregrado, según tipo de institución de Educación Superior, por sexo, 1990-2014.
700.000
600.000
500.000
400.000
300.000
200.000
100.000
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Universidad IP CFT
Fuente: Elaboración propia en base a “Estadísticas de la educación”, MINEDUC (1990-2000) y Base de Datos SIES, 2001-2014.
160
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.12 | Proporción del total de matriculados en pregrado, según tipo de Institución de Educación Superior,
por sexo, 1990, 2000 y 2014.
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos SIES, 1990, 2000 y 2014.
8 Sabemos que las edades de estudio en pregrado pueden superar este rango, pero es un
ejercicio estimativo, para tener una noción aproximada de cómo ha evolucionado la tasa neta (%)
de jóvenes en la Educación Superior, esto es, el número de personas de entre 18 y 24 años que
estudia en la Educación Superior, sobre el total de personas en dicho tramo etario.
161
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.13 | Tasa neta de matrícula en pregrado (18-24 años), según tipo de institución de
Educación Superior, por sexo, 1996 y 2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40% 2,3%
1,8%
30% 9,8%
8,9%
2,1% 1,6%
20%
4,1% 4,3%
10% 25,4% 22,8%
13,7% 15,7%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres
1996 2013
Universidad IP CFT
diferencias entre las y los jóvenes dependiendo del nivel de ingreso de sus
hogares. Según se desprende del Gráfico 3.14, al examinar la matrícula
en Educación Superior en relación al estrato socioeconómico y tipo de
establecimiento en el período 1996-2013, es posible distinguir, a grandes
rasgos, que actualmente entre los deciles de más ingresos, una mayor
proporción de las y los jóvenes estudian en Universidades, aunque es entre
los deciles más vulnerables donde más ha crecido la asistencia a este tipo
de instituciones. A su vez, hoy las mujeres jóvenes presentan tasas netas de
matrícula en Universidad significativamente superiores a las de los hombres
en los deciles II, IV, V, IX y X, situación que en 1996 no ocurría (salvo en el
decil IV), y salvo en el decil IV, en todos los deciles la brecha a favor de las
mujeres ha aumentado en los últimos años.
162
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.14 | Tasa de matrícula en pregrado (18-24 años), según tipo de institución de Educación Superior y decil
de ingreso autónomo, por sexo, 1996 y 2013.
100%
90%
80%
70%
1,3%
2,4%
60% 2,5% 1,8% 5,1%
0,7%
9,5%
50% 6,5% 9,2% 1,4% 7,2%
1,7%
1,8% 1,5% 8,1%
3,5%
40% 3,2%
2,8% 2,0%
6,9% 9,5%
1,8% 1,7% 10,5%
2,5% 5,3% 2,4% 2,4%
30% 3,0% 2,2% 2,1% 2,8%
2,3% 11,1% 13,5% 58,1%
48,6% 1,8% 10,6% 11,7%
7,1% 2,2% 10,5% 1,6% 11,3% 46,5%
3,2% 2,9% 8,0% 49,8% 9,5% 7,3% 48,2%
20% 1,4% 2,6% 34,7% 8,9% 8,1% 8,5% 9,0% 33,4%
2,3% 5,2% 5,4% 8,4% 40,7%
1,1% 1,5% 4,3% 2,8% 31,8% 30,3%
10% 1,7% 1,5% 2,6% 1,0% 5,9%
19,2% 23,6%
24,9% 23,5%
1,1% 0,7% 0,2% 0,3% 2,3% 4,2% 3,0% 14,5%
22,2% 16,7% 15,0%17,8% 17,4% 17,1% 19,7%
20,7% 20,9%
3,5% 2,0% 11,3% 13,9%18,2% 13,7% 15,5%
1,4% 1,7% 1,2% 3,8% 8,1% 8,0% 8,8% 13,7% 10,8%
0% 4,4% 4,2% 4,0% 3,5% 4,5% 5,7%
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
I II III IV V VI VII VIII IX X I II III IV V VI VII VIII IX X
1996 2013
Universidad IP CFT
163
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.15 | Distribución proporcional de matrícula en pregrado (18-24 años), según tipo de institución de
Educación Superior y decil de ingreso autónomo, por sexo, 1996 y 2013.
Distribución de matrícula
100% 16,4% 10,5% 3,0% 4,2% 18,0%16,1%14,2% 8,6% 8,6% 10,9%15,2% 7,3% 13,7%13,3%10,4%8,0% 8,7% 4,2% 4,3% 3,9% 7,7% 9,7% 7,9% 6,6% 7,8% 9,8% 7,8% 6,7% 8,5% 7,9% 7,2% 5,4% 5,1% 4,9% 3,7% 3,5% 3,0% 2,8% 2,0% 1,3%
8,0% 12,8%
90% 11,4%15,4% 16,1% 16,2%
22,4% 16,0% 21,4%
14,9% 13,1% 24,8%
80% 19,9%
22,8%
22,3% 24,9% 34,6%
25,7% 15,8% 27,4% 23,8% 29,3% 30,4% 34,2% 28,4% 28,6%
31,7% 20,3% 23,6% 32,1% 34,1%35,6% 30,0% 33,4% 34,1%
20,7% 22,1%
70% 49,9% 30,5%
36,0%
60%
50%
40%
62,8% 74,6% 46,0% 70,1% 59,7% 64,5% 55,8% 62,2% 78,2% 84,4%
30% 63,8% 45,9% 61,7% 71,5% 66,3% 77,8% 63,1% 69,7% 79,9% 80,8%
66,5% 57,7% 60,2% 59,1% 67,2% 61,2% 61,0% 71,7% 81,1% 85,9%
20% 60,2% 58,0% 62,9% 61,8% 63,1% 64,2% 60,3% 74,9% 80,9% 90,1%
10%
0%
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
I II III IV V VI VII VIII IX X I II III IV V VI VII VIII IX X
1996 2013
Universidad IP CFT
Los Institutos Profesionales son la segunda elección preferida por las y los
jóvenes estudiantes, alcanzando en todos los deciles, salvo los tres más
ricos, proporciones en torno al 30% de las y los matriculados en alguna
Institución de Educación Superior. Además se observa que en la mayoría
de los deciles, menos el I, V y VII, la proporción de matrícula en este tipo de
establecimientos es mayor entre los hombres.
164
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.16 | Matrícula de primer año de pregrado, según tipo de Institución de Educación Superior,
por sexo, 2007-2014.
Miles de personas
200
180
165
3. JUVENTUD
Miles de personas
200
180
160
140
120
100
80
60
40
20
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Fuente: Elaboración propia en base a compendio Histórico de Educación Superior SIES, 1999 - 2006; y Bases de datos de titulados SIES, 2007-2014.
166
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
UNIVERSIDADES
167
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.18 | Matriculados y Titulados de pregrado en las 5 mejores universidades, por sexo, 2008-2014.
3.18.1 Matriculados en primer año de pregrado en las 5 mejores universidades, por sexo, 2007-2014.
Personas
35.000
30.000
25.000
20.000
15.000
12.546 12.684 12.601 12.783
10.832 10.986 11.440 10.803 10.930 10.926 11.528 11.935 12.900
9.599 9.861 10.329
10.000
5.000
0
2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Mujeres Hombres
Personas
35.000
30.000
25.000
20.000
15.000
10.000
Mujeres Hombres
168
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
INSTITUTOS PROFESIONALES
169
3. JUVENTUD
12 En términos de matrícula total de CFT, la femenina supera a la masculina a partir del año 1999
y hasta el 2003, y luego, desde el año 2007 a la fecha.
170
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
UNIVERSIDADES
13 Para tener detalle de la síntesis de las carreras consideradas por la clasificación en cada área
de estudios, ver Anexo Metodológico.
171
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.19 | Matrícula de primer año de pregrado en universidades, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
3.19.1 Matrícula de primer año de pregrado en universidades, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Personas
45.000
40.000
35.000
30.000 29.078
25.000
21.648
20.000
15.000
11.951
9.719 10.276 10.561
10.000 9.166
8.053
5.984 6.203
5.000 4.077 3.789
2.283 2.543 3.349 2.937
1.908 1.550 1.443 925
0
Tecnología Ciencias Administración Derecho Arte y Agropecuaria Humanidades Ciencias Educación Salud
Básicas y Comercio Arquitectura Sociales
Mujeres Hombres
3.19.2 Distribución porcentual matrícula de primer año de pregrado en universidades, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Área de conocimiento
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
172
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Por esta razón, y por los aportes que a cualquier ámbito hace la diversidad
de género, en los últimos años se han implementado campañas o
iniciativas desde las escuelas de ingeniería de las distintas universidades
para promover el ingreso de estudiantes mujeres. Así, por ejemplo, en la
Universidad de Chile –donde solo el 20% de los estudiantes son mujeres y
las académicas titulares no exceden el 15%- se han implementado cuotas
| GRÁFICO 3.20 | Distribución de matrícula universitaria de primer año en carreras CTIM, 2007 y 2014.
100%
90%
80%
70%
50%
40%
30%
20%
0%
2007 2014
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos SIES, 2007 y 2014 (primer y último año disponible).
Nota: Se entiende por carreras CTIM las que pertenecen a las áreas de las Ciencias (Biología, Química, Física, Astronomía, Estadísticas, Geología), la Tecnología
(Informática, Electrónica, Electricidad, Telecomunicaciones, Transportes, Medioambiente, Cartografía y Construcción), las Ingenierías (excepto las vinculadas a
lo agropecuario, la administración y el comercio) y las Matemáticas.
173
3. JUVENTUD
INSTITUTOS PROFESIONALES
Así, en 2014 las mujeres que estudian en los IP también son mayoría en las
carreras tradicionalmente consideradas femeninas (Gráfico 3.21.2): Salud
(83,3%), Ciencias Sociales (78%) y Educación (74,6%). En comparación con
las universidades, aumentan considerablemente su proporción en Derecho
(67,8%) y Administración y Comercio (57,5%). Sin embargo, es de notar que
continúan siendo minoría en carreras vinculadas tradicionalmente a los
hombres, tales como las relacionadas con las Ciencias Básicas (39,4%) y la
Tecnología (23,2%).
174
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.21 | Matrícula de primer año de pregrado en IP, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
3.21.1 Matrícula de primer año de pregrado en IP, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Personas
45.000
40.000 39.793
35.000
30.000
25.000
20.000
17.240
15.000
12.740 13.413
12.048
10.000 9.361
7.447
5.000 4.032 3.962
2.541 2.642 2.698
171 263 503 597 442 240 403 191
0
Tecnología Ciencias Administración Derecho Arte y Agropecuaria Humanidades Ciencias Educación Salud
Básicas y Comercio Arquitectura Sociales
Área de conocimiento
Mujeres Hombres
3.21.2 Distribución de matrícula de primer año de pregrado en IP, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Área de conocimiento
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
175
3. JUVENTUD
176
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.22 | Matrícula de primer año en CFT, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
3.22.1 Matrícula de primer año de pregrado en CFT, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Personas
45.000
40.000
35.000
30.000
25.000
20.000 19.769
15.000
10.512 10.281
10.000
7.561
5.382 4.402
5.000
1.207 2.079
606 794 466 600 300 267 905
0 15 17 425 163 194
Tecnología Agropecuaria Arte y Humanidades Ciencias Administración Derecho Educación Ciencias Salud
Arquitectura Básicas y Comercio Sociales
Área de conocimiento
Mujeres Hombres
3.22.2 Distribución de matrícula de primer año de pregrado en CFT, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Área de conocimiento
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
177
3. JUVENTUD
178
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
3.23.1 Matrícula de primer año de pregrado en Universidades, según jornada, por sexo, 2007-2014.
Matriculados/as
10.882
90.000 10.831
11.814 14.678
11.465 15.197 13.894 10.995 10.398
9.493 14.006 66.782 67.496 69.340 15.271 14.021
80.000 12.898 62.514 60.240 60.392 59.692 66.030 65.022
7.663 59.485 57.528
11.483 53.650 56.340 57.027
70.000 56.810 52.058
60.000
50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Diurna Vespertina
3.23.2 Matrícula de primer año de pregrado en IP, según jornada, por sexo, 2007-2014.
Matriculados/as
90.000
80.000 25.660 32.636 25.660 33.189
23.268 28.739 35.865 29.457
70.000 20.703 29.048 35.090
22.549 26.512 31.596 24.248
60.000 17.385 30.505 24.418
13.826 18.805 28.804 24.163
50.000 15.826 16.074 24.614 21.064
9.898 20.283 11.100 18.817
40.000 21.580 21.845
30.000
20.000
10.000
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Diurna Vespertina
3.23.3 Matrícula de primer año de pregrado en CFT, según jornada, por sexo, 2007-2014.
Matriculados/as
90.000
80.000
70.000
60.000
50.000
11.157 12.110 12.367 12.807 16.106 12.657 16.246
40.000 8.683 14.129 20.555 15.160 15.051 20.181 16.192
11.804 20.655 15.721 19.381 19.463 15.747
6.889 10.522 7.410 11.242 18.769 13.643 16.193 14.823
30.000 14.978 10.999 15.906 12.144
20.000
10.000
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Diurna Vespertina
179
3. JUVENTUD
En los IP y CFT, la matrícula diurna también ha sido superior entre las mujeres
durante todo el período analizado, mientras que entre los hombres de ambos
tipos de instituciones prevalecen los matriculados en jornadas vespertinas.
De todas formas, en ambos sexos, la matrícula vespertina ha aumentado
más que la diurna, especialmente en los IP, en que se ha más que duplicado
entre mujeres y hombres. De este modo, en ambos tipos de instituciones y
para ambos sexos, la matrícula diurna ha ido disminuyendo en proporción.
Por ejemplo, dentro de los IP, en 2007 la matrícula diurna entre las mujeres
alcanzaba al 68,6% y entre los hombres, al 56,2%. Luego, en 2014, estas
proporciones son 58,3% y 47%, respectivamente. Por su parte, dentro de
los CFT, en 2007 la matrícula diurna entre las mujeres llegaba a 68,5% y
entre los hombres, al 51,1%, proporciones que fueron disminuyendo hasta
llegar en 2014 a 61,5% y 49,9%, respectivamente. Es decir, en la actualidad,
más hombres estudian de noche que de día, tanto en IP como en CFT,
mientras que en este tipo de instituciones, las mujeres todavía se distribuyen
mayoritariamente en el día, aunque cada vez en una menor proporción.
180
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.24 | Matrícula de primer año de pregrado, según tipo de institución de Educación Superior
y modalidad, por sexo, 2011 y 2014.
Matriculados/as
90.000
80.000
70.000
60.000
50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Semipresencial 123 71 193 148 1.716 1.155 4.486 3.167 885 538 1.069 800
Presencial 81.124 77.328 75.486 71.096 50.747 50.617 58.646 60.321 32.110 30.439 32.059 31.738
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos SIES de matrícula, 2011 y 2014.
181
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.25 | Matrícula total de postgrado (magíster y doctorado) por sexo, 1990-2014.
Matrícula
30.000
25.000
20.000
15.000
10.000
5.000
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 Hombres
Magíster Doctorado
Fuente: Elaboración propia en base a “Estadísticas de la educación”, MINEDUC, 1990-2000, y Base de Datos SIES, 2001-2014.
14 Sabemos que las edades de estudio en postgrado pueden superar el rango que se definió en
este informe como de juventud (18-24 años), pero se optó por tratarlo en este capítulo y no en el
de adultez, para enfocarnos en este último, en lo relativo al mercado laboral.
182
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Por otro lado, al evaluar las proyecciones de ingresos, y dado que las
brechas salariales de género crecen a medida que aumenta el nivel
educacional de los trabajadores y trabajadoras, es razonable que como
proyecto familiar se invierta en estudios de este nivel en los hombres, de
modo de asegurar mejores ingresos para toda la familia en el largo plazo.
| GRÁFICO 3.26 | Distribución matrícula total de postgrado (magíster y doctorado) por sexo, 1990, 2000 y 2014.
Distribución matrícula
100%
90%
80%
50,9%
70% 57,8% 60,6% 59,0% 56,3%
61,0%
60%
50%
40%
30%
49,1%
20% 42,2% 39,4% 41,0% 43,7%
39,0%
10%
0%
Magíster Doctorado Magíster Doctorado Magíster Doctorado
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de Base de Datos SIES, 1990, 2000 y 2014.
183
3. JUVENTUD
184
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
3.27.1 Matriculados de primer año de magíster en universidades, según pertenencia al CRUCH, por sexo, 2007-2014.
Personas
2.000
1.000
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
3.27.2 Titulados de magíster en universidades, según pertenencia al CRUCH, por sexo, 2007-2014.
Personas
7.000 3.028
2.753 3.278 3.372
6.000 3.230 3.211 2.627
2.637 2.373
2.249 2.814 2.443
5.000 2.293
2.467 1.979
2.285 1.933 2.339
2.276 1.819
4.000 1.624 2.066 1.756
1.207 1.833 1.466 1.731
3.000 1.810
1.262
987 1.188
2.000 1.114
1.000
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
185
3. JUVENTUD
3.27.3 Matriculados de primer año de doctorado en universidades, según pertenencia al CRUCH, por sexo, 2007-2014.
Personas
600 99
122 444
101 74 406
500 404 56 432 88
412 383 111
63 57 47 328
70 46 27 357 70
400 65 344 346 352 331
317 35 346
294
298
300
200
100
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
3.27.4 Titulados de doctorado en universidades según, pertenencia al CRUCH, por sexo, 2007-2014.
Personas
600
500
51
31 301
400 302 28 40
13 25 298 258
13 252
300 4 6 223 251
212 211 7 10 15
2 2 190 188 193
200 3 157 151 2
133 150
100
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
186
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Consecuente con esta relación, a nivel de titulación también son mayoría los
hombres, pero si en 2007 eran un 62,5% más, en 2014 son un 28,4%, lo que
refleja los avances de las mujeres en esta materia.
Por otro lado, fuera del CRUCH, la matrícula del primer año de Magíster ha
mostrado un crecimiento sostenido, pasando de casi dos mil quinientos
estudiantes en 2007, a más siete mil en 2014. En este tipo de programas,
las mujeres siempre han sido más que los hombres, pero pasaron de ser
un 0,3% más, a ser un 16% mayor, en el mismo período, lo que refleja un
aumento de la brecha de género.
187
3. JUVENTUD
188
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
3.28.1 Matrícula primer año de magíster en universidades, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Personas
2.500
2.266
2.052
2.000
1.500 1.397
1.096 1.097
1.000 862 851
583
500 356 370
300 350
171 231 126 127 131 133 62 63
0
Tecnología Administración Ciencias Derecho Humanidades Arte y Agropecuaria Ciencias Salud Educación
y Comercio Básicas Arquitectura Sociales
Área de conocimiento
Mujeres Hombres
3.28.2 Distribución matrícula primer año de magíster en universidades, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Área de conocimiento
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Matrícula
Mujeres Hombres
189
3. JUVENTUD
190
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
3.29.1 Matrícula primer año de doctorado en universidades, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Personas
2.500
2.000
1.500
1.000
500
115 199 151 224
0 0 5 15 30 28 37 31 35 37 41 46 39 27 19 21 13
Administración Arte y Tecnología Ciencias Salud Agropecuaria Ciencias Humanidades Educación Derecho
y Comercio Arquitectura Básicas Sociales
Área de conocimiento
Mujeres Hombres
3.29.2 Distribución matrícula primer año de doctorado en universidades, según área de conocimiento, por sexo, 2014.
Área de conocimiento
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
191
3. JUVENTUD
192
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.30 | Matrícula en primer año de magíster en universidades, según jornada, por sexo, 2007-2014.
3.30.1 Matrícula en primer año de magíster en universidades, según jornada, por sexo, 2007-2014.
Matriculados/as
7.000
3.002
6.000 2.649 2.726 2.872
2.560 2.552 2.490 2.547 2.541 2.514
2.477 2.496 2.484
5.000 2.119 2.339 2.185 2.375 2.322 2.427
2.293
1.849 2.315 2.160 2.380
1.613 1.859 2.194 1.953
4.000 2.021 1.882
1.370
1.659
3.000
2.000
1.000
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Diurna Vespertina
3.30.2 Matrícula en primer año de doctorado en universidades, según jornada, por sexo, 2007-2014.
Matriculados/as
7.000
6.000
5.000
4.000
3.000
2.000
Diurna Vespertina
193
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.31 | Matrícula de primer año de postgrado (magíster y doctorado), según modalidad,
por sexo, 2011 y 2014.
Matriculados/as
7.000 491
280 670
193
6.000
5.000
4.000
8
3.000 9 69
104 5.717
5.273
2.000
2011 2014
sobre todo, no presenciales, han crecido con más fuerza. Este fenómeno es
aún más marcado para los hombres, entre quienes casi se ha triplicado la
matrícula en programas semipresenciales (versus una tasa de crecimiento
de 169,2% entre las mujeres) y ha crecido en casi 84 veces la matrícula en
programas no presenciales (versus 54 veces entre las mujeres).
Dentro de los estudiantes de primer año de doctorado, si bien se observa
una tendencia similar, esta es más débil, pues la matrícula en programas
semipresenciales y a distancia aumenta con menor fuerza. Aun así, es
interesante observar cómo, y a diferencia de lo que ocurre en los magíster,
en este nivel de estudios son las mujeres las que, desde el 2011, han
diversificado más las modalidades a través de las cuales estudiar. Así, entre
ellas la matrícula en doctorados presenciales ha disminuido (-6,8% versus
el aumento de un 6,2% que presentan los hombres); y han aumentado las
matriculadas en programas semipresenciales (85,7% versus el 35,3% de
crecimiento entre los hombres) y no presenciales (66,7% versus el 20% de
aumento observado entre los hombres).
194
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Total becas
7.000 4.489
4.127 1.831
6.000 1.584 4.290 4.288
832 956
5.000
4.000 1.872
1.704 1.662 1.598 1.913
1.250 1.361 1.505 1.569
1.214 1.446 1.109 1.295
3.000 1.521 1.142
1.322
1.195
2.000 962 669
887 528
686
342 331 390 320
1.000 247 292 363 248 332 288 362 265
97 204 262
156 184 116 138 178 142 167 225
53 94 130
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Fuente: Elaboración propia en base a CONICYT (2015). Participación Femenina en Programas de CONICYT, 2001-2014
Nota: El Programa de Formación de Capital Humano Avanzado de CONICYT está constituido por: Becas Complementarias, Becas de Doctorado en Chile,
Becas de Doctorado en el Extranjero, Becas de Magíster en Chile, Becas de Magíster en el Extranjero, Becas de Postdoctorado, Becas para Estudiantes de
Ingeniería, y Subespecialidades Médicas.
195
3. JUVENTUD
100%
90%
80%
51,8% 47,8%
70% 54,8%
59,3%
60%
50%
40%
30%
48,2% 52,2%
20% 45,2%
40,7%
10%
0%
En Chile En el extranjero En Chile En el extranjero
Magíster Doctorado
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a CONICYT (2015). Participación Femenina en Programas de CONICYT, 2001-2014
Nota: En la categoría “Magíster en el extranjero” se incluyeron las becas de Magíster en el Extranjero Becas Chile y Magíster en el Extranjero para Profesionales
de la Educación Becas Chile. La categoría “Doctorado en Chile” incluye las becas de Doctorado Nacional y Doctorado en Chile para Extranjeros. En “Doctorado
en el extranjero” se incluyeron las becas de Doctorado en el Extranjero Becas Chile; Doctorado con Acuerdo Bilateral en el Extranjero, CONICYT-DAAD; y
Doctorado con Acuerdo Bilateral en el Extranjero.
15 El Programa Becas Chile es financiado con los intereses que se ganan sobre un fondo que Chile
mantiene en el exterior y cuyo origen son los ingresos generados por las exportaciones del cobre.
196
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
16 De acuerdo a lo registrado por la Encuesta CASEN, el año 2013 un 16,3% de las jóvenes y un
30,7% de los jóvenes de 18 a 24 años que se dedican exclusivamente a trabajar no alcanzaron a
terminar su Enseñanza Media.
197
3. JUVENTUD
| GRÁFICO 3.34 | Distribución de jóvenes (18-24 años) que solo trabajan, según situación en la
fuerza de trabajo, por sexo, 1990, 2000 y 2013.
100%
70%
60%
50%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Ocupado/as Desocupado/as
198
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
199
3. JUVENTUD
200
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 3.35 | Distribución de razones para no estudiar ni trabajar entre jóvenes (18-24 años),
por sexo, 1990, 2000 y 2013.
Total jóvenes
100%
7,8% 10,2%
90% 10,4%
17,0%
6,2%
80% 1,7% 36,6%
9,2%
52,1%
3,6% 24,6%
70%
65,8%
60%
3,5%
57,9% 17,0%
50% 39,5%
21,6%
40%
20,9%
30% 33,4%
23,7%
20% 16,7% 33,8%
30,7%
10% 22,2%
10,7%
10,1% 9,5%
0,2% 1,0% 0,0% 1,5% 0,8%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
201
3. JUVENTUD
RECUADRO 3.2
Sexualidad, maternidad y paternidad en la juventud
se encuentra sexualmente activa. De acuerdo a los resultados de la VII Encuesta
Nacional de la Juventud 2012 (INJUV, 2013), un 77 % de las y los jóvenes de 18 a 24
años se ha iniciado sexualmente.
Entre las principales razones que la población joven declara para no haber usado
métodos de prevención en su última relación se encuentran: “tengo pareja estable”
(31,6% de las mujeres y 32,5% de los hombres), “no me gusta usar ninguno de los
métodos que conozco” (19,5% de las mujeres y 39,8% de los hombres) o “quería
tener un hijo o una hija” (18,1% de las mujeres y 20,9% de los hombres%). En
cuanto a los motivos relacionados con la desinformación, el desconocimiento o las
dificultades en el acceso, se observa que, aunque presentan bajos porcentajes de
respuesta, estos sí son una razón para que algunos jóvenes no se protejan durante la
relación sexual (6,1% de las mujeres y 9,3% de los hombres).
Los hombres de entre 20 y 24 años que fueron padres también presentan una caída
entre 1990 y 2007, para a partir de ese año, estabilizarse en alrededor de 42 mil (no
hay información disponible acerca de la condición de primerizo o no, en este caso).
Como consecuencia, aunque se observa que la probabilidad de las mujeres jóvenes
de tener responsabilidades familiares durante la juventud es mayor que la de los
hombres jóvenes, la brecha ha disminuido, diferencia que alcanza sus valores
mínimos en 2001, 2002 y 2006, momento a partir del cual crece incluso superando a
los valores del principio del período bajo estudio (en 1990 la brecha era del 23,4% y
en 2013, de 28,3%).
202
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
En Chile, el 16% de las y los jóvenes (18-24 años) que se encuentran sexualmente
activos ha experimentado un embarazo no planificado (ENP), existiendo importantes
diferencias por sexo en detrimento de las mujeres (19,7% versus 12,4%) y por nivel
socioeconómico: mientras que el 18,5% de las y los jóvenes de 18 a 24 años de NSE
bajo declara haber experimentado un ENP, solo el 5,2% de aquellos de NSE alto lo
hace (INJUV, 2013).
| GRÁFICO 3.36 | Mujeres y hombres entre 20 y 24 años que fueron madres y padres,
distinguiendo madres primerizas, 1990-2013.
Miles de nacimientos
90
85,3
80 79,4
76,4 74,8 74,5
71,7 69,9
70 66,3
65,3
62,1 63,2
59,9 59,9 59,3 60,4 59,9 59,4
60 58,7 58,6 58,0 57,1 55,9 55,4 57,9 58,1 56,9
56,2 54,7 54,5 53,5 54,0 54,3 56,2
51,5
50 49,6 48,9 48,1
45,7 45,0 45,9 46,9
43,0 42,1 42,7 42,5
39,6 41,0 40,8
40
30
20
10
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Elaboración propia en base a Estadísticas Vitales INE, 1990 - 2012, y a INJUV, 2013.
203
4. ADULTEZ
4.
204
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
CAPÍTULO 4
Brechas de
género en la
adultez
(25 a 59 años)
205
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
4.
En 2015, casi la mitad de la población
corresponde a las y los adultos entre 25 y
59 años (49,3%, INE). El presente capítulo
analiza los avances y desafíos observados
en el logro de la igualdad entre mujeres
y hombres adultos, prestándose especial
atención a la evolución de las brechas de
género en torno al trabajo no remunerado y
remunerado.
207
4. ADULTEZ
Miles de personas
4.000
3.500
3.000
2.500
2.072,5 2.187,3
2.000
2.229,6
2.328,8 2.222,1
1.500 2.253,1 2.306,1
2.034,5 2.111,1 2.188,9
1.912,2
1.000
1.205,6
500 912,3
1.171,9
636,4 763,0
355,4 383,4 415,8 432,8 492,4 537,8
0
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
208
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Por otro lado, observando los Gráficos 4.2.2 y 4.2.3, se puede ver cómo ha
evolucionado en un análisis de punta a punta (1990-2013) la población entre
25 y 59 años según su estado civil y el parentesco con el jefe/a de hogar.
Es así como se observa que entre las mujeres casadas, se cuadruplicó la
proporción que de ellas son jefas de hogar (de un 2,2% a un 9,5%), y que
entre las que conviven con sus parejas, esta proporción casi se quintuplicó
(pasando de un 4,3% a un 20,7%), aunque en ambos casos, son mayoría las
que son parejas del jefe de hogar.
209
4. ADULTEZ
4.2.1 Distribución porcentual de adultos (25 a 59 años) según estado civil, por sexo, 1990-2013.
4,4% 0,9% 4,0% 0,9% 3,5% 0,9% 3,2% 0,8% 3,3% 0,7% 2,8% 0,8% 2,7% 0,6% 2,6% 0,6% 2,4% 0,5% 2,2% 0,7% 2,1% 0,5%
100% 2,9% 3,2% 3,2% 3,9% 3,9% 4,4% 4,9% 5,7% 5,6% 6,8% 6,8%
7,1% 7,8% 8,7% 8,7% 9,2% 10,2% 11,1%
90% 6,8% 6,9% 12,8% 13,7%
80% 71,0% 63,8% 69,3% 64,9% 69,2% 61,6% 65,2% 60,7% 64,5% 59,3% 62,1% 55,8% 58,1% 51,2% 52,6% 48,3% 50,3% 43,0% 45,8% 40,5% 43,1%
64,7%
70%
60%
50%
20,9%
40% 18,2% 16,5%
19,4% 17,3%
17,5% 15,5%
30% 12,5% 13,2%
15,1% 15,2%
10,9% 11,1% 11,0%
7,0% 6,6% 7,6% 7,7% 9,9% 9,6%
20% 5,8% 6,8%
10% 18,3% 18,2% 18,7% 18,9% 17,7% 19,0% 17,5% 19,1% 17,6% 19,8% 18,2% 20,1% 19,1% 21,3% 20,7% 23,7% 22,7% 25,3% 25,5% 27,2% 26,4% 28,7%
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
4.2.2 Distribución porcentual de adultos (25-59 años) según estado civil y relación de parentesco con el jefe/a de hogar, por sexo, 1990.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Otro familiar 0,5% 0,8% 1,3% 1,4% 13,4% 12,8% 5,3% 10,6%
Padre, madre o suegro/a 0,1% 0,1% 0,1% 0,0% 0,4% 0,0% 4,0% 2,2%
Hijo/a, yerno o nuera 6,7% 8,0% 6,6% 8,8% 60,7% 72,5% 19,0% 36,7%
Pareja del jefe/a de hogar 90,1% 0,3% 86,8% 2,4% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0%
Jefe/a de hogar 2,2% 90,4% 4,3% 86,8% 15,6% 11,4% 69,9% 48,7%
210
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
4.2.3 Distribución porcentual de adultos (25-59 años) según estado civil y relación de parentesco con el jefe/a de hogar, por sexo, 2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
RECUADRO 4.1
Mujeres solas, con hijos e hijas a cargo.
De acuerdo con la información de la Encuesta CASEN, en Chile en los últimos
veinticinco años prácticamente se duplicó la proporción de hogares encabezados por
una mujer: en 1990, el 20,2% de los hogares del país reconocía a una mujer como
jefa de hogar, porcentaje que alcanza al 37,9% de los hogares en el año 2013. Sin
embargo, este aumento en la jefatura, está lejos de ser un signo de modernización
y relaciones paritarias entre hombres y mujeres, porque en general, las mujeres son
jefas de hogar cuando no hay un hombre en este.
Si se consideran solo los hogares con jefes/as de hogar adultos entre 25 y 59 años,
se observa que la jefatura femenina es aún más baja: en 1990 un 15,7% de estos
hogares era liderado por una mujer, proporción que el 2013 asciende al 35,5%. Un
4,2% de las mujeres jefas de hogar ejerce este rol en hogares sin núcleo, un 8,9% en
hogares unipersonales, un 60,7% en hogares monoparentales y un 26,2% en hogares
biparentales. Estas proporciones son muy distintas entre los hombres que son jefes
de hogar, pues un 3,4% de ellos ejerce este rol en hogares sin núcleo, un 8,2% en
hogares unipersonales, un 3,2% en hogares monoparentales y un 85,3% en hogares
biparentales.
Los hogares monoparentales, es decir, aquellos que se constituyen por una madre
sola o un padre solo y sus hijos/as, han aumentado paulatinamente en el tiempo.
Es así como, mientras en el año 1990 representaban al 19,8% de todos los hogares
211
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.3 | Distribución porcentual del tipo de hogar según decil de ingreso
autónomo, por sexo del jefe de hogar (25-59 años), 2013.
3,7% 1,9% 2,5% 1,0% 2,4% 2,1% 3,7% 2,4% 4,9% 2,3% 5,4% 2,3% 4,0% 4,5% 5,8% 3,6% 6,3% 5,4% 5,2% 6,0%
5,1% 7,4% 2,7% 1,6% 3,2% 1,3% 3,8% 1,6% 3,5% 3,6% 5,6% 2,1% 13,4% 7,2% 13,4% 11,7% 17,0% 13,4% 30,3% 23,8%
100%
2,1% 4,5% 2,8% 3,2%
90% 2,9%
2,5%
3,8%
4,2%
80% 2,5%
70% 3,1%
60% 67,5% 61,4% 62,6%
73,6% 67,6% 53,2% 47,5%
76,5% 45,9%
50% 32,9%
95,3% 92,2% 93,2% 92,3%
91,3%
40% 88,3% 84,5% 80,4% 78,8% 67,2%
30%
20%
30,2% 29,4% 33,3% 30,8% 31,6%
10% 21,2% 26,7% 25,1% 26,3%
14,6%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Nota: En el decil I, las diferencias en las proporciones entre hombres y mujeres son estadísticamente significativas en Hogar biparental (1%), Hogar
monoparental (1%), Hogar unipersonal (1%) y Hogar sin núcleo (1%); en el decil II, en Hogar biparental (1%), Hogar monoparental (1%), Hogar unipersonal (1%) y
Hogar sin núcleo (1%); en el decil III, en Hogar biparental (1%), Hogar monoparental (1%) y Hogar unipersonal (1%); en el decil IV, en Hogar biparental (1%), Hogar
monoparental (1%), Hogar unipersonal (1%) y Hogar sin núcleo (5%); en el decil V, en Hogar biparental (1%), Hogar monoparental (1%) y Hogar sin núcleo (1%); en
el decil VI, en Hogar biparental (1%), Hogar monoparental (1%), Hogar unipersonal (1%) y Hogar sin núcleo (1%); en el decil VII, en Hogar biparental (1%), Hogar
monoparental (1%) y Hogar unipersonal (1%); en el decil VIII, en Hogar biparental (1%), Hogar monoparental (1%) y Hogar sin núcleo (1%); en el decil IX, en Hogar
biparental (1%), Hogar monoparental (1%) y Hogar unipersonal (1%); y en el decil X, en Hogar biparental (1%), Hogar monoparental (1%) y Hogar unipersonal (1%).
212
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
En el mismo sentido, se observa en el Gráfico 4.3 que en los hogares con jefatura
femenina que pertenecen a los deciles de ingreso más bajo es mayor la prevalencia
de hogares monoparentales (76,5% en el primer decil), siendo muy baja la
importancia relativa de los biparentales (14,6% en el primer decil) y unipersonales
(5,1%). Mientras que en los deciles más ricos, los tipos de hogares con jefatura
femenina tienden a diversificarse: aunque los monoparentales siguen siendo
mayoritarios (32,9% en el decil X), los hogares biparentales (31,6% en el decil X) y
unipersonales (30,3% en el decil X) aumentan en términos proporcionales. De este
modo, entre las familias con mayores ingresos las jefaturas femeninas sí son indicio
de mayor empoderamiento de las mujeres y, por tanto, indicador de la prevalencia de
nuevos elementos normativos que propician su desarrollo personal y relaciones más
igualitarias entre géneros.
Una variable relevante que contribuye a explicar las mayores cifras de pobreza
entre las mujeres jefas de hogares monoparentales es la dificultad para insertarse
en el mercado de trabajo y compatibilizar sus obligaciones laborales con sus
responsabilidades familiares.
100%
90% 81,9% 64,1% 75,3% 67,6% 82,2% 83,8% 81,1% 80,9%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10% 11,4% 18,4% 16,5% 14,1% 12,2% 10,8% 13,2% 10,5%
0
Biparental Monoparental Unipersonal Sin núcleo Biparental Monoparental Unipersonal Sin núcleo
Mujeres Hombres
Ingresos del Trabajo en el hogar 81,9% 64,1% 75,3% 67,6% 82,2% 83,8% 81,2% 80,9%
Jubilación o pensión de vejez 1,4% 0,8% 0,3% 4,2% 1,0% 1,4% 0,6% 2,1%
Montepío o pensión de viudez 0,4% 1,7% 0,8% 2,7% 0,2% 0,3% 0,0% 1,1%
Arriendo de propiedades o bienes 0,9% 1,1% 1,5% 1,2% 1,2% 0,6% 1,8% 0,8%
Pensión de alimentos 0,8% 8,0% 0,5% 0,7% 0,4% 0,9% 0,0% 0,2%
Otros Ingresos Autónomos 1,7% 3,1% 4,5% 7,2% 1,6% 1,7% 2,9% 2,9%
Subsidios Monetarios 1,6% 2,8% 0,6% 2,3% 1,2% 0,9% 0,3% 1,5%
Ingresos por Alquiler Imputado 11,4% 18,4% 16,5% 14,1% 12,2% 10,8% 13,2% 10,5%
213
4. ADULTEZ
Desde el gobierno chileno se han impulsado políticas y programas para aminorar las
dificultades económicas de estos hogares, como por ejemplo, el programa “Mujeres
Trabajadoras y Jefas de hogar”, dirigido a mujeres entre 25 y 60 años que pertenecen
al 30% de los hogares más pobres, con el objetivo de mejorar su empleabilidad e
inserción laboral, entregando herramientas para enfrentar las principales barreras de
acceso que enfrentan en los mercados de trabajo1.
Sin embargo, la falta de políticas más efectivas para la conciliación de la vida laboral
y familiar y el fomento de la corresponsabilidad social, para que las necesidades
de cuidado sean compartidas entre mujeres y hombres –independientemente
de su situación conyugal- hace que el peso de las responsabilidades familiares
siga recayendo principalmente en las mujeres, lo que puede derivar en impactos
negativos sobre su calidad de vida y también sobre la calidad del cuidado que
reciben las personas que dependen de ellas.
En las últimas dos décadas y media, Chile avanzó de manera importante en materia
de alfabetización (en particular en las zonas rurales), y logró en el 2013 una tasa de
alfabetización femenina y masculina cercana a la universalidad. Es así como en la zona rural,
las mujeres tienen una tasa de alfabetización de 94,3% y los hombres una de 92,7%, y en la
zona urbana, dichas tasas llegan a 97,8% y 97,7%, respectivamente, siendo estadísticamente
no significativas las diferencias entre los sexos (Encuesta CASEN, 2013).
| GRÁFICO 4.5 | Años de escolaridad promedio en adultos (25-59 años), por sexo, 1990-2013.
Años de escolaridad
16
14 10,8 11,1 11,2 11,6
10,2 10,5 10,8 11,5
12 9,7 10,0 10,5 10,6 10,9 11,1
9,4 9,5 9,9 10,3
9,0 9,1 9,3 9,6
10
8
6
4
2
0
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
1 Una evaluación de impacto del programa se puede ver en: Guernica Consultores (2010).
214
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
215
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.6 | Años de escolaridad promedio en adultos (25-59 años), según decil de ingreso autónomo,
por sexo, 1990 y 2013.
4.6.1 Años de escolaridad promedio en adultos (25-59 años), según decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990.
Años de escolaridad
16
14 14,0
13,1
12 11,8 11,8
10,5 10,7
10 9,7 9,7
8,7 8,9
8,0 8,2 8,2 8,4
8 7,6 7,7
7,1 7,3
6,8
6,5
6
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Mujeres Hombres
4.6.2 Años de escolaridad promedio en adultos (25-59 años), según decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
Años de escolaridad
16 15,8 15,9
14,0
14 13,8
12,5 12,4
12 11,3 11,7 11,5
11,0 11,1
10,2 10,4 10,4 10,6
9,5 10,0
10 9,4
8,9 8,8
8
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Mujeres Hombres
216
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.7 | Adultos (25-59 años) según último nivel educacional alcanzado, por sexo, 2013.
Miles de personas
1.800
1.600 1.533,9
1.400 1.300,1
1.200
1.000 920,3
800 767,1
690,7 666,9
600
445,9 412,7 444,2
400 344,2
200
60,5 51,4 63,1 86,7
0
Sin educación formal Básica Media CH Media TP Técnico profesional Profesional Postgrado
Mujeres Hombres
Asimismo, actualmente se puede ver que en la mayoría de los deciles (I, II,
III, V, VI, VII y IX), los hombres presentan proporciones mayores en la base
de la pirámide educativa (Sin educación formal y/o Educación Básica), lo
que estaría indicando, en general, niveles de educación más altos entre
las mujeres. Respecto a los niveles educativos más altos, se observan
diferencias significativas a nivel de la Educación Profesional, donde en
el decil I, la proporción es mayor entre los hombres, y en los deciles VIII
y IX, es mayor entre las mujeres. En la cúspide de la pirámide educativa
(Postgrados), aunque existen diferencias estadísticamente significativas a
favor de los hombres (en los deciles I, IV VI, VIII y X), estas son pequeñas
pues las proporciones de hombres y mujeres con este nivel educacional en
la mayoría de los deciles son marginales, salvo en los deciles más altos.
217
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.8 | Distribución porcentual de adultos (25-59 años), según último nivel de educación alcanzado y decil
de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Postgrado 0,1% 0,1% 0,1% 0,2% 0,0% 0,0% 0,1% 1,1% 0,1% 0,1% 0,3% 1,2% 0,4% 0,5% 1,4% 2,0% 2,8% 37,4% 11,7% 14,0%
Profesional 4,0% 6,0% 3,7% 3,9% 6,1% 5,6% 6,2% 6,5% 8,6% 9,0% 10,8% 10,5% 13,6% 12,7% 22,9% 20,9% 40,4% 18,6% 59,0% 58,7%
Técnico
profesional 3,9% 2,8% 4,5% 3,5% 6,8% 5,0% 7,9% 6,7% 11,8% 7,9% 13,8% 9,0% 13,2% 11,6% 15,2% 14,1% 16,9% 8,8% 13,9% 10,3%
Media TP 7,9% 8,4% 10,3% 10,6% 11,7% 10,6% 12,4% 11,8% 12,9% 13,1% 12,6% 13,7% 13,2% 15,4% 12,4% 14,8% 8,7% 24,6% 3,4% 5,2%
Media CH 37,1% 33,8% 42,0% 40,0% 42,2% 46,5% 44,3% 44,1% 42,4% 44,3% 41,3% 42,8% 42,2% 40,9% 34,7% 34,9% 24,2% 7,8% 9,9% 10,0%
Básica 42,5% 43,2% 36,8% 39,6% 29,5% 30,1% 27,5% 28,2% 23,0% 23,6% 20,4% 21,8% 16,1% 18,2% 13,0% 13,0% 6,8% 7,2% 2,0% 1,7%
Es fundamental este paso que están dando estos adultos pues la educación
y/o las calificaciones certificadas contribuyen a mejorar las competencias
laborales -y, con ello, las condiciones de vida materiales- así como la
autoestima y la autovaloración de las personas adultas.
218
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Según CEPAL (2012), el logro de una igualdad real entre mujeres y hombres
sobreviene de una distribución equitativa de las responsabilidades familiares
y productivas, lo que genera, a su vez, profundas tensiones sociales. En la
misma línea, el Informe sobre Desarrollo Humano (PNUD, 2015) profundiza
en la relevancia de abordar el trabajo diferenciando el no remunerado y el
remunerado, distinción clave considerando que las mujeres se encuentran en
desventaja en ambos mundos laborales producto de patrones económicos,
sociales y culturales que se refuerzan mutuamente. Según el informe, hoy las
mujeres trabajan más que los hombres, contribuyendo a un 52% del trabajo
mundial, sin embargo, existe un desequilibrio que las perjudica: en el trabajo
remunerado (59% del total de trabajo) la proporción de hombres casi duplica
a la de mujeres (38% frente al 21%), en cambio, la situación se invierte en
el caso del trabajo no remunerado (41% del total de trabajo), donde las
mujeres triplican a los hombres (31% y 10%, respectivamente). Es decir, a
nivel mundial las mujeres predominan en el trabajo que se realiza al interior
del hogar y aunque han ingresado sostenidamente al trabajo remunerado, en
este enfrentan situaciones de desventaja y discriminación.
219
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.9 | Adultos (25-59 años) según condición de actividad, por sexo, 1990-2014.
Miles de personas
4.500
4.000
3.500
3.000
2.500
2.000
1.500
1.000
500
Hombres
Hombres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Mujeres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Hombres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
Mujeres
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014
Inactivos/as 1.635 148 1.684 160 1.679 162 1.818 192 1.824 192 1.850 212 1.896 244 1.791 251 1.779 243 1.690 251 1.514 306 1.435 301 1.423 349
Desocupados/as 45 105 42 91 63 115 81 124 87 138 122 225 121 224 148 210 152 186 167 185 197 205 169 152 149 185
Ocupados/as 1.025 2.267 1.113 2.047 1.198 2.531 1.292 2.777 1.407 2.856 1.432 2.850 1.464 2.897 1.579 2.940 1.763 3.142 1.968 3.253 2.214 3.269 2.420 3.380 2.571 3.446
220
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
221
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.10 | Inactividad en adultos (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 1990 y 2014.
4.10.1 Adultos inactivos (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 1990.
Miles de personas
400
350
326,6
300 293,9
250 236,8
213,4
201,1 191,7
200
171,6
150
100
50 42,5
30,9 28,8
11,7 7,7 11,3 15,2
0
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Tramo de edad
Mujeres Hombres
4.10.2 Tasa de inactividad de adultos (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 1990.
Tasa de inactividad
100%
90%
80%
71,5%
70% 68,1%
61,5%
60% 58,0% 58,6%
56,6% 57,1%
50%
40%
30%
20,2%
20%
10,8%
10% 5,8%
3,2% 4,9%
2,5% 2,0%
0%
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Tramo de edad
Mujeres Hombres
222
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
4.10.3 Adultos inactivos (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 2014.
Miles de personas
400
350
300
251,0 259,3
250
214,0
200 196,4 192,6
161,9
150 148,0
100 95,2
65,9
50 42,4 47,2
35,7 30,8 32,1
0
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Tramo de edad
Mujeres Hombres
4.10.4 Tasa de inactividad de adultos (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 2014.
Tasa de inactividad
100%
90%
80%
70%
60%
50%
44,4%
40% 37,2%
33,3% 32,2% 33,8%
29,9%
30% 28,3%
20%
15,3%
11,8%
10% 6,9% 6,1% 5,7%
7,2% 7,6%
0%
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Tramo de edad
Mujeres Hombres
223
4. ADULTEZ
En las últimas dos décadas y media cambió el perfil etario de las mujeres
adultas fuera del mercado laboral. En el Gráfico 4.10 se puede ver que
mientras en 1990 la mayoría de las adultas inactivas eran menores de 40
años (52,4%), en el 2014 ocurre lo contrario (disminuyendo al 35,6%). De
todas formas, la tasa neta de inactividad en ambos extremos del período de
análisis, siempre es menor entre las mujeres menores de 50 años. En 1990,
la tasa de inactividad promedio de las mujeres de entre 25 y 44 años llegaba
al 57,7%, mientras que entre las mujeres de 45 a 59 años llegaba al 66,5%.
En 2014, estas tasas de inactividad promedio llegan al 31% y al 38,3%,
respectivamente. La menor inactividad entre las más jóvenes se produciría
porque en la actualidad, al tener mayores niveles educativos y valores menos
conservadores, las mujeres están ingresando de manera masiva al mercado
laboral, y, por el contrario, las que quedan fuera de él, en general son las de
más edad, que no ingresaron cuando en su momento fueron jóvenes.
224
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.11 | Razones de inactividad en adultos (25-59 años) por sexo, 1990.
4.11.1 Distribución porcentual de adultos inactivos (25-59 años) según razón de inactividad, por sexo, 1990.
0,6%
100% 0,9%
0,9%
90% 0,8%
24,0%
80%
70%
60%
38,9%
50% 96,8%
40%
30%
19,8%
20%
10% 11,7%
0% 5,6%
Mujeres Hombres
4.11.2 Distribución porcentual de adultos inactivos (25-59 años) según sexo, por razón de inactividad, 1990.
Razón de inactividad
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
225
4. ADULTEZ
2 Los desalentados son personas que no buscaron empleo y/o dejaron de buscarlo porque creen
que no lo encontrarán, aunque estarían disponibles para trabajar.
226
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.12 | Razones de inactividad en adultos (25-59 años) por sexo, 2014.
4.12.1 Distribución porcentual de adultos inactivos (25-59 años) según razón de inactividad, por sexo, 2014.
100%
7,3%
90% 20,1%
80%
4,8%
70% 9,1%
63,4% 3,3%
60%
50% 25,2%
40%
30% 17,7%
7,2%
20% 1,9%
11,1%
10% 14,8%
5,0%
3,0% 4,9%
0% 1,0%
Mujeres Hombres
Iniciador Razones de Razones de Razones de salud Razones de Sin deseo Razones familiares Otras
jubilación estudio permanentes desaliento de trabajar permanentes razones
4.12.2 Distribución porcentual de adultos inactivos (25-59 años) según sexo, por razón de inactividad, 2014.
Razón de inactividad
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
227
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.13 | Distribución porcentual de adultos inactivos (25-59 años) según nivel educacional, por sexo, 2014.
60%
48,2%
33,5%
50%
40%
30%
20% 30,9%
29,6%
10%
1,4% 5,0%
0%
Mujeres Hombres
228
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.14 | Proporción de adultos (25-59 años) sin ingresos propios, según zona de residencia,
por sexo, 1990-2013.
100%
90%
80%
70% 68,8
66,5
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
229
4. ADULTEZ
RECUADRO 4.2
Violencia de Género al interior de la familia.
La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), de la cual Chile forma parte desde
el comienzo, en 1994, define como violencia contra la mujer “cualquier acción o
conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual
o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”. Asimismo,
la Organización Mundial de la Salud (OMS) es enfática en señalar que “la violencia
contra la mujer -especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual-
constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos
humanos de las mujeres”.
Por otro lado, a fines de 2010 se publicó la Ley N° 20.480 que modificó el Código Penal
y la Ley de Violencia Intrafamiliar, estableciendo el “femicidio” -homicidio cometido
contra la mujer que es o ha sido cónyuge o conviviente del autor del crimen- como
delito diferenciable del parricidio, y aumentando las penas aplicables a este delito, que
pueden ir de quince años y un día de cárcel hasta el presidio perpetuo calificado.
Como muestra el Gráfico 4.15, el año 2014 hubo 129.6173 víctimas de violencia
intrafamiliar (53,9% más que en 2006) de las cuales un 80,6% fueron mujeres. De las
víctimas mujeres, el 97,3% fue por lesiones sicológicas o leves y el 2,7% restante,
corresponde a víctimas de lesiones menos graves, graves o gravísimas. Sin embargo,
en relación al año 2005, se observa que las mujeres víctimas de lesiones menos
graves o superiores son las que más han aumentado (107,2%) desde 1.347 en 2005 a
2.791 en 2014, mientras que, las mujeres víctimas de lesiones leves y sicológicas, aun
siendo mayoritarias a lo largo de todo el período y ascendiendo a más de 100 mil el
año 2014, han aumentado con menor fuerza (43,4%) (Subsecretaría de Prevención del
Delito).
3 Esta cifra corresponde al total de víctimas cuyo sexo y tramo de edad fueron identificados. Si se consideran las
víctimas no identificadas, el total asciende a 129.750.
230
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.15 | Número de víctimas de violencia intrafamiliar según tramo de edad, por sexo, 2005-2014.
140.000
120.000
100.000
80.000
60.000
40.000
20.000
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
65 años y más 2.427 929 2.836 1.078 3.368 1.302 3.810 1.440 4.363 1.692 4.505 1.838 5.240 2.075 5.286 2.024 4.917 1.881 4.689 1.913
45 - 64 años 14.920 3.048 15.852 3.534 19.285 4.413 20.772 4.865 23.898 5.821 23.043 5.883 25.944 6.668 23.878 6.242 22.849 6.103 21.598 5.938
30 - 44 años 33.150 4.817 34.292 5.240 39.417 6.411 41.854 7.287 45.418 8.106 42.437 7.966 46.337 9.023 42.316 8.644 40.864 8.359 37.544 8.114
18 - 29 años 19.809 2.122 21.967 2.679 27.721 3.516 32.760 4.186 35.911 4.976 35.016 5.157 40.417 6.128 37.974 6.129 37.686 6.183 34.989 5.876
14 - 17 años 1.350 411 2.089 755 2.734 945 3.534 1.189 3.980 1.342 4.130 1.430 4.841 1.661 4.471 1.579 4.069 1.402 3.626 1.284
Menores de 14 años 613 683 1.039 1.136 1.370 1.418 1.743 1.808 1.887 2.047 2.032 2.143 2.436 2.501 2.267 2.427 2.200 2.267 2.018 2.028
Pese a este leve descenso, estas cifras son sumamente preocupantes, sobre todo
si se considera que las situaciones de violencia grave suelen estar precedidas
por episodios de violencia sicológica y/o lesiones leves. De hecho, de los 40
femicidios ocurridos en 2013, más de la mitad de las víctimas había denunciado a
sus agresores por situaciones previas de maltrato físico y/o psicológico. Aún más
preocupante es que, luego de una disminución sostenida de los femicidios en el
período que va desde el año 2008 (59) hasta el 2012 (34), se observa que el número
de mujeres que han sido asesinadas en su espacio familiar, ha crecido desde 34 en
2012 hasta 45, el año 2015 (SERNAM, 2016).
Fuente: Elaboración propia en base a Subsecretaría de Prevención del Delito (2016); Valera y Brendel (2013) y SERNAM
(2014 y 2016).
231
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.16 | Tasa de participación y promedio de horas diarias dedicadas a actividades principales
en el Gran Santiago (lunes a domingo), por sexo, 2008.
100%
90% 12
80%
10
70%
60% 8
50%
6
40%
30% 4
20%
2
10%
0% 0
Trabajo Tareas Cuidado de Ocio y Usos de Cuidados
personas en Voluntariado Estudios Vida social Desplazamientos
remunerado del hogar recreación MCM personales
el hogar
Mujeres Tasa de participación 31,8% 77,8% 31,8% 3,6% 11,5% 43,2% 17,8% 67,8% 100,0% 64,0%
Hombres Tasa de participación 53,4% 40,7% 9,2% 1,7% 9,5% 42,3% 25,4% 72,3% 100,0 75,1%
Mujeres Duración media diaria 7,8 3,9 2,6 2,1 6,4 2,8 2,6 2,8 12,1 2,0
Hombres Duración media diaria 9,0 2,6 1,5 1,8 6,6 2,8 2,7 3,1 11,6 2,1
Fuente: Elaboración propia en base a Informe “Encuesta Experimental sobre Uso del Tiempo en el Gran Santiago: Antecedentes Metodológicos y Principales
Resultados”, del INE (2009).
Nota: Los datos consideran la población mayor de 12 años, salvo en la categoría “Trabajo Remunerado” que incluye a los mayores de 15 años.
4 En Chile, en el año 2012, solo el 14,6% de los hogares contaba con servicio doméstico
remunerado (EPF, 2011-2012).
232
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.17 | Tasa de participación y promedio de horas diarias dedicadas a actividades de trabajo doméstico
no remunerado en el Gran Santiago (lunes a domingo), por sexo, 2008.
100% 5
90%
80% 4
70%
60% 3
50%
40% 2
30%
20% 1
10%
Fuente: Elaboración propia en base a Informe “Encuesta Experimental sobre Uso del Tiempo en el Gran Santiago: Antecedentes Metodológicos y Principales
Resultados”, del INE, 2009.
Nota: Los datos consideran la población mayor de 12 años. Las “Tareas domésticas en el hogar” incluyen “Preparación de alimentos y afines”, “Cuidado de
ropa”, “Labores de aseo en el propio hogar”, “Administración del hogar”, “Reparaciones y mantenciones en el hogar” y “Cuidado de mascotas”. El “Cuidado de
miembros del hogar” incluye “Cuidado de bebés”, “Cuidado de menores”, “Cuidado de adultos” y “Cuidado de Ancianos”. El “Total de Trabajo Doméstico no
remunerado” incluye “Tareas domésticas en el hogar” y “Cuidado de miembros del hogar”.
5 Como su nombre lo indica, esta encuesta fue exploratoria. Recién en 2015 el INE realizó la
Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT), con representatividad urbana y nacional. Los
resultados se difundirán durante el año 2016.
233
4. ADULTEZ
El estudio cuantitativo IMAGES (2011) revela que los y las chilenas son
conscientes del reparto desigual de las tareas reproductivas: solo el 15% de
las y los entrevistados que conviven en pareja consideran que la repartición
de tareas domésticas en el interior de su familia es igualitaria.
La encuesta exploratoria “Padres del Bicentenario” del año 2010 que realizó
el SERNAM entre 800 padres para conocer su participación en el cuidado de
sus hijos e hijas, concluye que si bien los padres se sienten “colaboradores”,
no asumen la misma “responsabilidad” que las madres en la crianza de
sus hijos e hijas. El 77% de los encuestados considera que cuando los
hijos e hijas están en el hogar, la madre es la principal responsable de su
cuidado, el 11% destaca que son los abuelos y abuelas y, en tercer lugar, el
8% manifiesta que son ellos mismos. El 43% de los hombres encuestados
declara que no le dedica más tiempo al cuidado de sus hijos e hijas porque
la madre lo hace y no le da espacio o nunca se lo ha pedido, el 11% declara
no saber cómo cuidarlos, mientras que el 7% confiesa estar de acuerdo con
la afirmación “son labores que no me corresponden” (SERNAM, 2011).
Chile, como país que participa del sistema de las Naciones Unidas, enfrenta
evaluaciones constantes respecto de las condiciones de las mujeres
trabajadoras y debe dar cuenta del cumplimiento con los compromisos
internacionales adquiridos en este ámbito. El Comité de la CEDAW realiza
informes periódicos, y en el sexto, de 2013, declaró para Chile lo siguiente:
234
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 4.3
Protección de la vida familiar de las y los trabajadores.
6 Para una evolución histórica de los antecedentes del apoyo al cuidado compartido en la
legislación laboral en Chile, ver: Lupica, 2015b; Casas y Valenzuela, 2012.
7 A partir de 2000, los padres tienen derecho a descanso y subsidio en caso de fallecimiento de
la madre.
8 Salvo las trabajadoras del sector público, a quienes se les reemplaza la remuneración
completa, sin considerar el tope imponible.
9 Las madres adoptantes tienen los derechos de fuero, descanso y subsidio maternal.
10 A excepción de EEUU, todos los países OCDE ofrecen posnatal femenino pagado por al
menos 12 semanas, y más de la mitad le ofrece a los padres un posnatal pagado cuando nace
235
4. ADULTEZ
• Permiso postnatal parental (PPP): una licencia obligatoria para la madre, de doce
semanas en jornadas completas o dieciocho en jornadas parciales, a continuación del
período de licencia de maternidad posparto. Este derecho puede ser compartido con
el padre, a elección de la madre, si ambos están insertos en el mercado de trabajo, a
partir de la séptima semana del mismo, por el número de semanas que ella indique.
Si la madre optó por la jornada completa, puede traspasar un máximo de seis semanas
al padre, mientras que, si optó por la jornada parcial, puede traspasar hasta 12
semanas, en la misma modalidad. Tanto para la madre como para el padre, el permiso
contempla un subsidio equivalente a la remuneración completa (o al 50% cuando se
opte por la modalidad en jornada parcial), sujeta al tope imponible12. El padre tendrá
derecho a fuero laboral por el doble del período que se tome a jornada completa o a un
máximo de tres meses si lo utiliza en jornada parcial, contados desde diez días antes
de iniciarse el permiso (Ley N° 20.545 de 2011).
• Licencia médica por enfermedad grave del hijo menor de un año: una licencia
remunerada (con el habitual tope imponible, excepto para las y los trabajadores del
sector público) de cargo fiscal, para cuidar al hijo/a menor de un año que está enfermo.
Si ambos padres son trabajadores, cualquiera de ellos y a elección de la madre, puede
gozar del permiso y del subsidio en cuestión.
el hijo/a. Sin embargo, dentro de los 34 países de la OCDE, Chile, con sus 5 días de posnatal para los padres, aparece
como uno de los países con el posnatal masculino más corto, solo superando a 9 países que no dan postnatal a los
padres, de Holanda y Grecia, que dan 2 días, y de Italia, que da 1 día. Mientras en Corea del Sur y Japón los padres
tienen derecho hasta un año de permiso, el promedio en los países OCDE se ubica en las 8 semanas (OECD, 2016).
11 Por lo mismo, no existen estadísticas acerca de la utilización de este derecho en la Superintendencia de Seguridad
Social. Sin embargo, el capítulo chileno de la Encuesta Internacional de Masculinidades y Equidad de Género 2011
(IMAGES, International Men and Gender Equality Survey), señala que solo el 20% de los hombres urbanos habría hecho
uso de este beneficio con ocasión del nacimiento de su último hijo/a.
12 Salvo las y los trabajadores del sector público, a quienes se les reemplaza la remuneración completa, sin considerar
el tope imponible. Dado que los hombres en promedio ganan un 30% más que las mujeres y quem por lo tanto, es
más probable para ellos tener salarios que superen el tope imponible, es importante que esta reciente excepción
(Ley 20.891, de enero de 2016) se haga extensiva a todos los trabajadores y trabajadoras del paí[Link],dado que
el postnatal parental es la única prestación de maternidad que puede ser utilizada tanto por la madre como por el
padre, sería una medida tendiente a la equidad de género y la corresponsabilidad del cuidado de los hijos e hijas, al
eliminar el desincentivo que actualmente tienen los hombres (y las mujeres) de más altos salarios al no poder recibir su
remuneración completa si optan (en el caso de ellas, no es una opción) por el postnatal parental.
13 Ley Nº 20.166 (febrero de 2007), establece el derecho de las madres trabajadoras amamantar a sus hijos menores
de dos años aun cuando no exista sala cuna. Mediante la promulgación de la Ley 20.761 (julio de 2014), los padres
también pueden ejercer el derecho de alimentación de sus hijos.
14 Excepto en el caso de las y los trabajadores del sector público, quienes, cuando padre y madre son funcionarios,
la madre podrá elegir que su empleador cumpla con la obligación establecida en el artículo 203 del Código del
Trabajo en la sala cuna que disponga el servicio público empleador del padre, siendo financiado por la institución
empleadora de la madre. Ley 20.891, promulgada recientemente, en enero de 2016.
236
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Uno de los fenómenos más importantes registrados durante el siglo XX, cuyo
impacto seguirá sintiéndose en las próximas décadas, es la incorporación de
las mujeres en forma masiva al mundo público, tanto laboral como político.
Esto ha ocurrido en un contexto en que las mujeres han alcanzado, en
general, niveles de escolaridad similares e incluso superiores a los de sus
pares hombres en varios países del mundo. Es así que, como consecuencia
de transformaciones profundas y concomitantes, las mujeres están cada vez
siendo más vistas como ciudadanas, trabajadoras y líderes, y no solo como
cuidadoras (ComunidadMujer, 2011).
15 Para más detalles sobre las reformas al Título II del Libro II del Código del Trabajo (“De la
protección de la maternidad”), revisar Anexo 1 de “Soy Ciudadana”, 2014.
237
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.18 | Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años), por sexo, 1990-2014.
Tasa de participación
100%
94,1 94,1 94,0 94,0 94,2 94,1 93,8 93,7 93,9 94,0 93,5 93,2 92,7 92,9 92,6 92,8 93,2 93,2 93,2 92,9 92,3
91,9 92,1 92,0 91,2
90%
80%
70%
20%
10%
0%
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
238
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.19 | Tasa de participación laboral de adultos (25-64 años) en América Latina y OCDE, por sexo, 1990-2014.
4.19.1 Tasa de participación laboral de adultos (25-64 años) en América Latina, por sexo, 1990-2014.
Tasa de participación
Mujeres Hombres
4.19.2 Tasa de participación laboral de adultos (25-64 años) en OCDE, por sexo, 1990-2014.
Tasa de participación
100% 92,7
91,7 90,8 90,4 91,7
89,3 89,4
90% 84,9 84,9
86,6 86,1 87,2 88,5 85,2 85,5 88,4 87,6 86,9 86,5 86,1 86,2 86,3 85,6 84,5
82,4 83,5 84,1 83,8 82,1 82,3 83,3
81,5 80,8 81,1 81,5 81,5
80% 78,7 78,1 78,0 77,6 76,6 76,4
75,3 74,8 74,7 74,6 74,0 73,7 72,8
72,3 71,6 71,4 71,1 70,7 70,2 67,9
70% 67,6 67,5
65,0 63,0 62,2
59,8
60%
51,7
50%
40% 35,3
30%
20%
10%
0%
Islandia
Suecia
Suiza
Noruega
Finlandia
Dinamarca
Estonia
Alemania
Portugal
Canadá
Países Bajos
Francia
Reino Unido
España
Austria
Eslovenia
República Checa
Luxemburgo
Australia
Promedio OCDE
Eslovaquia
Bélgica
Estados Unidos
Irlanda
Hungría
Polonia
Grecia
Chile
Corea
Italia
México
Turquía
Mujeres Hombres
239
4. ADULTEZ
240
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 4.4
A cuatro años de la creación del permiso postnatal parental.
Sin dudas, uno de los principales avances para la igualdad de género y la autonomía
económica de las mujeres que introdujo el PPP es la posibilidad de que los hombres
se acojan a la garantía de cuidado de sus hijos/as. Según datos del Barómetro
Mujer y Trabajo, 2011, el 71,7% de los hombres entrevistados, trabajadores
dependientes de centros urbanos de la Región Metropolitana, manifestaron estar
dispuestos a aceptar algunas semanas del PPP si la madre de su hijo/a estuviese
dispuesta a transferírselo; el 18,7% declaró que no lo haría y el 9,6% no supo o
no respondió. Fueron los hombres jóvenes (de 18 a 29 años de edad) y los de
niveles socioeconómicos medios altos (segmento C2) los más favorables a tomarlo
(ComunidadMujer, Datavoz y OIT, 2011).
En promedio, las madres traspasan a los padres un total de 32,1 días del PPP (4,6
semanas). Prácticamente la totalidad (95,5%) de los traspasos del PPP al padre son
utilizados en jornadas completas. Sin embargo, el 4,5% de permisos traspasados en
la modalidad jornada parcial, es un porcentaje 3 veces superior al registrado para el
caso del total de subsidios iniciados (1,7%). Esto significa, que –al menos en estos
pocos casos- existe una mayor preferencia por traspasar el permiso por parte de
aquellas mujeres que optan por el permiso en modalidad de jornada parcial que en
las que optan por hacerlo en jornada completa.
Entre los padres que hicieron uso del subsidio el grupo mayoritario son los que
tienen entre 31 y 35 años (34,5%), y aquellos que tienen rentas imponibles menores
de 880 mil pesos (51,6%), destacando los que tienen rentas imponibles en el
tramo entre los 400 y 600 mil pesos (18,5%). Sin embargo, al analizar el número de
subsidios traspasados en relación con los iniciados, los padres que presentan la
mayor tasa (0,86%) son los que tienen rentas imponibles entre 1,4 y 1,6 millones de
pesos. Esto significa que en este tramo de renta, que está un poco antes del tope
imponible, la tasa de traspaso al padre es más de 3 veces superior al promedio
nacional. Aunque hay un 7,3% de los padres que tiene rentas imponibles sobre 1,6
millones, es importante destacar el desincentivo que genera en los hombres (en las
mujeres también, pero no tienen alternativa, porque están obligadas a tomar el PPP)
el hecho de que el subsidio del postnatal parental se pague solo hasta el tope de la
renta imponible. Esto porque, al ser el hombre el proveedor principal del hogar, el
presupuesto familiar se puede ver demasiado mermado si el padre hace uso del PPP
y no recibe su remuneración completa.
Finalmente, las entidades pagadoras de los padres a quienes se les traspasa días
del PPP, son mayoritariamente las ISAPRES, quienes entregan el subsidio al 73,3%
de los padres. Le siguen las Cajas de Compensación de Asignación Familiar-CCAF
(23,7%) y luego con muy pocos casos, la Subsecretaría de Salud Pública (2,6%).
Los datos indican que al ser opcional, el PPP pierde el potencial que posee como
instrumento legal que posibilita el mayor involucramiento de los hombres en el
cuidado de sus hijos/as (Lupica, 2015b). Es necesario que el PPP se establezca como
un derecho y la obligación de los padres trabajadores al cuidado de sus hijos/as,
al igual que como ocurre en el caso de las trabajadoras, lo que constituye un paso
fundamental para el cambio cultural necesario a favor del cuidado compartido de los
niños y niñas.
241
4. ADULTEZ
Los progresos de las mujeres en el mercado de trabajo son muy heterogéneos. Las que
han logrado los mayores avances, en términos de participación, son las trabajadoras de
los sectores urbanos, en edades adultas, sin hijos y que cuentan con mayores recursos
socioeconómicos y altos niveles educativos. En contraposición, las mujeres con peor
inserción laboral son las trabajadoras rurales, indígenas, que tienen menos años de educación
formal, viven en hogares con menores ingresos y con una mayor cantidad de hijos/as o más
responsabilidades de cuidado. Existe, así, un margen amplio para incrementar la participación
de las mujeres en el mercado laboral (Lupica, 2015a y CEPAL, FAO, ONU Mujeres, PNUD, OIT,
2013).
Dentro del tramo etario entre 25 y 59 años, la participación laboral de las mujeres ha
aumentado de 1990 al 2014 en todos los deciles de ingreso, en particular, entre aquellas
de sectores menos favorecidos, mientras que la participación laboral de los hombres ha
disminuido. En consecuencia, la brecha de género en la participación laboral se ha acortado
para todos los deciles, especialmente, para los más pobres (Gráfico 4.20).
El mayor aumento de la participación laboral entre las mujeres más vulnerables se puede
vincular a la implementación, desde las distintas dependencias del gobierno, de programas
orientados a promover la autonomía y el empleo de las mujeres más pobres, principalmente
aquellas que viven en zonas urbanas. Sus actividades se dirigen, entre otros objetivos, a
proveer bonos para mejorar sus ingresos, mejorar sus competencias laborales mediante la
formación y capacitación, y a financiar sus microempresas y proyectos de autoempleo. Entre
ellos, se puede mencionar los siguientes: Desarrollo Competencias Laborales a Mujeres
del Ingreso Ético Familiar, Aprendiendo a emprender, Ellas Buscan Trabajo, Mejorando mi
negocio (PRODEMU); Subsidio al Empleo de la Mujer, Bono al Trabajo de la Mujer, Ingreso
Ético Familiar (MDS); Mujer, asociatividad y emprendimiento (SERNAM); Más capaz (SENCE-
MINTRAB)17.
Un conjunto de factores influye en las dificultades que enfrentan las mujeres más pobres
para acceder al mercado de trabajo, generar ingresos y alcanzar su autonomía económica,
entre ellos, sus menores calificaciones, redes de contacto y acceso a los servicios de
cuidado (CEPAL, FAO, ONU Mujeres, PNUD, OIT, 2013). Además, tienen el inconveniente de
dejar su casa para ganar un salario que no compensará los gastos de trabajar, y el costo
de dejar en otras manos las tareas domésticas y de cuidado. Otra explicación se encuentra
en elementos culturales, pues en los sectores de menor nivel socioeconómico y educativo
predominan concepciones más tradicionales del rol de la mujer, que influyen en su decisión
de trabajar fuera de casa (SERNAM, 2008b).
17 Para mayor detalle de los programas y los resultados de las últimas evaluaciones de impacto de los mismos, ver:
Arriagada y Gálvez (2014).
242
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.20 | Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años) según decil de ingresos, por sexo, 1990 y 2014.
4.20.1 Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años) según decil de ingresos, por sexo, 1990.
Tasa de participación
80%
70%
60%
63,7
50% 57,2
54,3
50,0
40% 45,4
20% 25,8
19,5
10% 17,2
0%
I II III IV V VI VII VIII IX X
Mujeres Hombres
4.20.2 Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años) según decil de ingresos, por sexo, 2014.
Tasa de participación
50% 61,9
60,1
40% 52,4
46,2
30%
20%
10%
0%
I II III IV V VI VII VIII IX X
Mujeres Hombres
243
4. ADULTEZ
244
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.21 | Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años) según nivel educacional, por sexo, 1990 y 2014.
4.21.1 Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años) según nivel educacional, por sexo, 1990.
Tasa de participación
100% 95,7
93,9 94,0
89,8
90%
82,6
80%
70%
74,2
60% 68,4
50%
40%
30% 40,7
20%
28,8
10% 22,3
0%
Nunca Estudió Educación Básica Educación Media Educación Técnica Educación Universitaria
Mujeres Hombres
4.21.2 Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años) según nivel educacional, por sexo, 2014.
Tasa de participación
96,2
100% 95,2
93,5 92,8 90,8
87,2
90%
91,2
89,1
80%
70% 78,8
75,6
60%
50,1 64,0
50%
40% 50,9
30%
20%
26,5
10%
0%
Nunca Estudió Educación Básica Educación Media Educación Técnica Educación Universitaria Postítulos y Maestrías Doctorado
Mujeres Hombres
245
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.22 | Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 1990 y 2014.
4.22.1 Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 1990.
Tasa de participación
97,5 98,0 96,8
100% 94,2 95,1
89,2
90%
79,8
80%
70%
60%
50% 42,0 43,4 42,9
41,4
38,5
40% 31,9
28,5
30%
20%
10%
0%
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Mujeres Hombres
4.22.2 Tasa de participación laboral de adultos (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 2014.
Tasa de participación
100% 93,1 93,9 94,3 92,8 92,4
88,2
90% 84,7
50%
40%
30%
20%
10%
0%
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Mujeres Hombres
246
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 4.5
El problema del artículo Nº 203 del Código del Trabajo.
En especial, urge reformar el artículo N° 203, que establece que en las empresas
donde hay 20 o más trabajadoras, el empleador debe asumir los costos de la sala
cuna de sus hijos/as menores de 2 años. Esto implica que, en la práctica, contratar a
una mujer puede ser efectiva o potencialmente más caro que contratar a un hombre
en la misma condición, pues la ley asigna todos los costos del cuidado de los niños y
niñas menores de dos años a las mujeres.
18 Al comenzar su mandato, el Presidente Sebastián Piñera convocó una Comisión Asesora Presidencial para
diseñar la reforma del sistema de protección de la maternidad en el trabajo, la que estuvo integrada por 14 expertos y
expertas de distintas áreas —trabajo, salud, economía, familia— y organizaciones — de mujeres, centros de estudios,
sindicatos y gremios—. Sus objetivos fueron: i) desligar el costo de la maternidad de la contratación de mujeres,
permitiendo su real integración al mundo del trabajo remunerado formal; ii) garantizar el mejor cuidado de los hijos e
hijas; y iii) incentivar la corresponsabilidad en el cuidado y crianza para una mayor conciliación entre familia y trabajo
para los hombres y las mujeres en Chile (Lupica, 2015b y SERNAM, 2010).
19 Boletín N° 7555-13 (2011) y N° 9340-13 (2014).
20 El proyecto presentado por el ex Presidente Piñera en 2013, que contemplaba el financiamiento descontando
recursos del Seguro de Cesantía (detalles en Arriagada y Gálvez, 2014), fue retirado de la tramitación legislativa por el
gobierno de Bachelet.
21 La excepción la constituye la promulgación de la “Ley que Perfecciona el Permiso Postnatal Parental y el Ejercicio
247
4. ADULTEZ
Es importante considerar que, si bien persiste una concepción tradicional de los roles de
género en el hogar, en las últimas décadas se han producido profundas transformaciones
en las composiciones y dinámicas familiares, el ya mencionado aumento de las jefaturas
femeninas de hogar es expresión de ello. Asimismo, acorde con el aumento de la
participación laboral femenina, han crecido proporcionalmente los hogares en que hombres
y mujeres se dedican al trabajo remunerado: en 1990 el 27,6% de los hogares biparentales
contaba con una doble inserción laboral del jefe/a de hogar y su pareja, mientras que en
el 2013 esta proporción casi se duplica, llegando a poco más de la mitad de los hogares
biparentales (51,7%).
• Se han expandido los servicios sociales vinculados al cuidado y educación de los hijos/
as, ofrecidos tanto por el Estado como por el mercado.
Ahora bien, cabe señalar que estas transformaciones no se producen de modo transversal
en la estructura social y familiar chilena. De hecho, la Encuesta CASEN indica que la doble
inserción laboral es más común en los hogares urbanos, que pertenecen a los deciles más
ricos y cuyo jefe/a de hogar forma parte de las generaciones más jóvenes.
Si bien tanto en los hogares urbanos como en los rurales ha aumentado el peso relativo de
aquellos en que hombres y mujeres trabajan en forma remunerada, desde 1990 a 2013 se
observa que este incremento es más pronunciado en los primeros. De hecho, en las zonas
rurales siguen siendo mayoritarios los hogares en que solo uno de los dos trabaja (62,7%
en 2013); mientras que, entre los hogares urbanos ya se ha hecho mayoritaria la inserción
laboral simultánea de hombres y mujeres (54,6%).
del Derecho a Sala Cuna para las y los funcionarios”. Entre otros puntos, esta nueva norma establece que si ambos
son funcionarios, la madre podrá elegir que su empleador cumpla con la obligación establecida en el artículo 203 en
la sala cuna que disponga el servicio público empleador del padre, siendo financiado por la institución empleadora
de la madre. Aunque en estricto rigor, no es otorgar el derecho (con la consiguiente obligación de financiamiento) de
sala cuna al padre, se reconoce el avance, pero se reitera la necesidad de que el derecho a sala cuna sea extensivo a
todos los padres y madres trabajadores, tanto del sector público como del privado.
248
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Al analizar los hogares biparentales según decil de ingreso, se observa que el crecimiento
de los hogares con doble inserción laboral es transversal a todos los deciles, pero es más
marcado en los deciles con ingresos más bajos. Aun así, en los deciles del I al V sigue
siendo mayoritaria una división familiar del trabajo basada en solo una inserción laboral
(67,2% en el primer decil); mientras que en los deciles del VI al X ya es mayoritaria la
inserción laboral del jefe/a de hogar y su pareja (80,2% en el décimo decil).
En relación a las edades de los jefes/as de hogar, se observa que aun cuando la doble
inserción laboral ha aumentado en todos los hogares, este incremento es menor a medida
que aumenta la edad del jefe/a. De este modo, casi el 60% de los hogares cuyo jefe/a
de hogar es menor de 45 años posee una doble inserción laboral; en contraposición,
entre los hogares cuyo jefe/a de hogar tiene 45 años o más es mayoritaria la organización
tradicional en que solo uno de los miembros, generalmente el hombre, se dedica al empleo
remunerado, alcanzando sus proporciones más altas entre los que se encuentran en el
tramo de 55 a 59 años (54,9%).
En la misma línea, de acuerdo a ComunidadMujer (2010), entre los diversos factores que
están asociados a la inserción laboral de las mujeres, destaca la composición del hogar:
presencia, cantidad y edad de dependientes que requieren cuidado. De igual modo, PNUD
(2010) señala que la situación familiar y la demanda interna de cuidados se vinculan a las
trayectorias laborales de las mujeres, siendo aquellas con pareja e hijos/as las que tienden a
participar menos del mercado laboral.
| GRÁFICO 4.23 | División del trabajo remunerado en el hogar según número de hijos/as menores de 15 años, 1990 y 2013.
50%
72,4% 74,9%
40% 66,5%
61,8%
57,1%
30%
45,1% 47,7%
20% 44,6%
10%
0%
Sin hijos/as Un hijo/a Dos hijos/as Tres o más hijos/as Sin hijos/as Un hijo/a Dos hijos/as Tres o más hijos/as
menores de menor de menores de menores de menores de menor de menores de menores de
15 años 15 años 15 años 15 años 15 años 15 años 15 años 15 años
1990 2013
249
4. ADULTEZ
[Link] Edad
250
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.24 | Ocupados (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 1990 y 2014.
4.24.1 Ocupados (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 1990.
Miles de personas
800
700
600
500 463,1
428,5
400 362,0
334,3
300 287,5
215,7 198,5 229,7
200 176,3 156,5 161,8
122,5
100 88,0
67,3
0
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Tramo de edad
Mujeres Hombres
4.24.2 Ocupados (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 2014.
Miles de personas
800
700
600 553,8
512,5 524,2
500 475,1 456,4 476,0
447,6 400,6 407,5
400 357,7 356,1 382,3
352,2 314,8
300
200
100
0
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Tramo de edad
Mujeres Hombres
251
4. ADULTEZ
Entre las y los ocupados, alrededor dos tercios de las mujeres (61,3%) y
de los hombres (67,2%) tienen como último nivel educacional alcanzado la
Educación Media (completa o incompleta), siendo mayoritario este último
nivel. Si se observa la base de la pirámide, las mujeres tienen mayor nivel
educativo que los hombres pues en proporción son menos las que no han
estudiado formalmente o solo han llegado a la Educación Básica (16,4% de
las mujeres y 21% de los hombres). Asimismo, una proporción mayor de
ellas accedió a la Educación Técnica (15,7% de las mujeres y 11,5% de los
hombres), Universitaria (20,8% y 19,1%, respectivamente) y de Postítulos y
Maestrías (2,1% y 1,9%, respectivamente), lo que permitiría inferir que para
ellas la educación es un requisito más importante que para ellos a la hora de
incorporarse al mercado de trabajo (ver Gráfico 4.25).
252
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.25 | Ocupados (25-59 años) según nivel educacional, por sexo, 2014.
4.25.1 Ocupados (25-59 años) según nivel educacional, por sexo, 2014.
Miles de personas
2.400
2.200
2.000
1.800
1.600 1.587,1
1.400
1.200 1.151,0
1.000
800
705,8 655,8
600 533,3
412,8 403,3 395,9
400
200
52,9 66,3
6,9 16,7 4,2 10,8
0
Nunca Estudió Educación Básica Educación Media Educación Técnica Educación Universitaria Postítulos y Maestrías Doctorado
Mujeres Hombres
4.25.2 Distribución porcentual de ocupados (25-59 años) según nivel educacional, por sexo, 2014.
0,2% 0,3%
100% 2,1% 1,9%
90% 19,1%
20,8%
80%
11,5%
70% 15,7%
60%
50%
46,2%
40% 44,9%
30%
20%
0% 0,3% 0,5%
Mujeres Hombres
253
4. ADULTEZ
Así, en la mayoría de los países del mundo, las mujeres y los hombres
tienden a concentrarse en ciertas ocupaciones. Chile no es la excepción,
pues tradicionalmente, las mujeres se han concentrado en ocupaciones
específicas, muchas de ellas ligadas a brindar servicios que culturalmente
son considerados “femeninos”, como salud, educación y limpieza, todas ellas
extensiones de su tradicional rol de “cuidadoras”. En general, estas labores
gozan de menor prestigio social y, al ser menos valoradas por el mercado,
generan menores remuneraciones que las que desarrollan los hombres,
quienes, a su vez, tienen acceso a una gama más amplia de actividades, las
que también son más valoradas y, por tanto, mejor remuneradas.
Los datos de los Gráficos 4.26.1 y 4.26.3, constatan que tanto antes como
ahora, la gran mayoría de las mujeres se concentra en el sector terciario,
principalmente en los Servicios Sociales y Personales y en el Comercio,
actividades que prolongan las tradicionalmente femeninas desarrolladas en
el ámbito privado.
254
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
255
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.26 | Ocupados (25-59 años) según rama de actividad, por sexo, 1990 y 2014.
4.26.1 Ocupados (25-59 años) según rama de actividad, por sexo, 1990.
Miles de personas
800
700
600
522,7
500 493,4
406,0 402,7
400
316,3
300
244,1
210,0 228,6
200
134,7 108,4
100 83,5
37,0 24,3 51,2
3,8 1,4 17,9 5,5
0
Agropecuaria, Transporte y
Silvicultura Industria Electricidad, Servicios Servicios
Minería Construcción Comercio Comunicaciones financieros sociales
y Pesca manufacturera Gas y Agua
Mujeres Hombres
4.26.2 Distribución porcentual de ocupados por sexo (25-59 años), según rama de actividad, 1990.
Rama de actividad
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
256
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
4.26.3 Ocupados (25-59 años) según rama de actividad, por sexo, 2014.
Miles de personas
800
700
553,6
600 566,6
500
360,6 132,4
400 82,7 377,3 51,5
468,6 478,5 329,2
300 214,5 33,9 229,6 214,6 93,4
368,7 164,7
109,5 147,7 228,5
200 70,2
188,5 92,7
14,7 118,7 67,0 90,1
100 40,8 33,5 79,1
3,4 1,4
10,3 0,5
0
Transporte y
Comunicaciones
Administración
Servicio
Agropecuaria
Electricidad,
y Silvicultura
Pesca
Minería
Industrias
manufactureras
Gas y Agua
Construcción
Comercio
Hoteles y
Restaurantes
financiera
empresariales
pública
Enseñanza
y de Salud
Servicios Comunitarios
y Personales
doméstico
extraterritoriales
Intermediación
Servicios
Servicios Sociales
Organizaciones
Mujeres Hombres
4.26.4 Distribución porcentual de ocupados por sexo (25-59 años), según rama de actividad, 2014.
Rama de actividad
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
257
4. ADULTEZ
258
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 4.6
El “techo de cristal”.
El informe “Latin American Board Diversity Analysis” (Egon Zehnder, 2016), que
permite comparar la diversidad de género de los directorios de las principales
empresas de la región24, posiciona a Chile como el segundo país con mayor
proporción de directorios que cuentan con participación femenina (50%) y con
mayor proporción de directores mujeres (8%), luego de Colombia (67 y 14%,
respectivamente), y superando a Brasil (46 y 6%, respectivamente), México (42%
y 5%, respectivamente) y Argentina (40 y 6%, respectivamente). Sin embargo, la
realidad es que nuestra región se encuentra fuertemente retrasada en relación
al escenario internacional: hoy un 88,8% de los directorios de las principales
empresas europeas transadas en la bolsa cuentan con participación femenina
y un 21,1%, de los miembros de los directorios son mujeres; proporciones que
descienden a un 80,2% y 15,9%, respectivamente, en el caso de Estados Unidos y
Canadá. Asimismo, de mantenerse las tendencias observadas, en 2018 un 30% de
los directores de las principales empresas europeas serán mujeres, cuestión que
ocurrirá el 2021 en Estados Unido y Canadá, y recién el año 2042 en las empresas
latinoamericanas. Frente a este escenario, el mismo estudio enfatiza el riesgo que
implica para nuestras economías este rezago, pues entre los líderes empresariales
europeos y norteamericanos está siendo cada vez más valorada la igualdad de
género en los cargos directivos.
Estos datos corroboran que las mujeres tienen menos opciones de acceder a
cargos de toma de decisión. Esta segmentación vertical, llamada “techo de cristal”,
24 El estudio analiza la composición por sexo de los directorios de las principales empresas que cotizan en la bolsa
de Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México.
259
4. ADULTEZ
impide a las mujeres llegar a los puestos más altos, incluso a pesar del alto nivel
de calificación alcanzado por ellas en Chile. También, se ha difundido la teoría del
“laberinto” para explicar las trayectorias laborales de las pocas mujeres que sí logran
acceder a cargos de dirección, caracterizadas por no ser lineales ni sencillas, sino
llenas de sobresaltos y dificultades. PNUD (2010), sostiene que ese laberinto se
transita en función de las perspectivas subjetivas de las mujeres, de sus historias
personales y de las imágenes de género compartidas en la sociedad en la que vive.
Entre las principales razones que dificultan el ascenso de las mujeres en cargos
de mayor responsabilidad -e ingresos- se pueden mencionar una serie de sesgos
inconscientes y estereotipos, tanto descriptivos como prescriptivos que distorsionan
las percepciones y condicionan las evaluaciones de quienes toman las decisiones de
promoción (Heilman y Parks-Stamm, 2007).
Particularmente respecto de las que son madres, los empleadores suelen caer en
condicionamientos culturales y presunciones estereotipadas sobre la carga que
representa la familia en el tiempo y la energía de las trabajadoras y su presunto
efecto en la productividad y eficiencia. Otras razones son la dificultad y desincentivo
por buscar oportunidades de capacitación y competir por ascensos; la menor
experiencia laboral o las carreras profesionales interrumpidas, en especial, por
motivos familiares; el menor acceso a redes de contacto y de mentoras o modelos en
los cuales inspirarse, entre otros (ComunidadMujer, 2015b).
Pese a todos los costos que se les imputan, se ha corroborado que la mayor
participación de las mujeres en los directorios es un buen negocio. Las empresas y
organizaciones que incorporan mujeres en puestos de alta dirección se benefician
con su talento y capacidades, muestran una tendencia a lograr un mejor desempeño
financiero y organizacional y, además, son más innovadoras y obtienen mejores
resultados en excelencia organizacional y calidad (Adler, 2001; Joy, Carter, Wagener
and Naayanan, 2007; Doherty & Sealy, 2012; Chananvat & Ramsden, 2013; McKinsey,
2013 y PWC, 2014; citados en ComunidadMujer, 2015b).
25 Boletín N° 9554-07.
260
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
deban conformar sus directorios con una cuota mínima de un 30% de participación
femenina. Otro ejemplo, es la moción de la Senadora Allende y el Senador Harboe26,
que modifica diversos cuerpos legales para establecer una cuota de género
equivalente al 40% en los directorios de las empresas públicas.
Por otra parte, desde enero de 2016 que en Ley de Cooperativas se exige que las
directivas (órganos colegiados) tengan la misma representación de género que sus
bases (socios y socias).
Por otro lado, dentro de la Norma N°386 (ex N°30) se avanza al incorporar en la
memoria anual de cada sociedad la diversidad en el directorio (género, nacionalidad,
edad y antigüedad), en la gerencia general y demás gerencias que reportan a esa
gerencia o al directorio, y en la organización (trabajadores/as). Se suma a ello la
información sobre brecha salarial por género (según tipo de cargo, responsabilidad y
función desempeñada).
26 Boletín N° 9858-03.
261
4. ADULTEZ
27 Son las personas que trabajan para un empleador público o privado y perciben una
remuneración en forma de sueldo, salario, comisión, propinas, pagos a destajo o pagos en
especie.
28 Son las personas que explotan su propia empresa económica o que ejerce
independientemente una profesión u oficio, pero no tiene ningún empleado a sueldo o salario.
29 Es la persona que realiza un trabajo, sin remuneración, en una empresa económica explotada
por una persona emparentada (familiar).
262
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.27 | Ocupados (25-59 años) según categoría ocupacional, por sexo, 1990.
4.27.1 Ocupados (25-59 años) según categoría ocupacional, por sexo, 1990.
Miles de personas
2.400
2.200
2.000
1.800
1.600
1.400
1.200
1.000
800 767,4
400
264,8
201,8
200 157,5 172,2 134,8
114,8 118,8
58,8 55,2 34,1
26,2 6,9 29,5 2,1 0,8
0
Empleador Cuenta Empleado Empleado Obrero Obrero Personal de Personal de Familiar no
propia sector público sector particular sector sector servicio puertas servicio puertas remunerado
público particular adentro afuera
Mujeres Hombres
4.27.2 Distribución porcentual de ocupados (25-59 años) según sexo, por categoría ocupacional, 1990.
Categoría ocupacional
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
263
4. ADULTEZ
4.27.3 Distribución porcentual de ocupados (25-59 años) según categoría ocupacional, por sexo, 1990.
1,5%
100% 0,0%
5,4% 0,1%
90% 13,2%
33,9%
80% 5,7%
70% 11,6%
0,7% 1,3%
60%
40%
7,6%
30% 15,4%
20%
25,6%
19,7%
10%
0% 2,6% 5,1%
Mujeres Hombres
30 Toda la persona que dirige su propia empresa económica o que ejerce independientemente
una profesión u oficio y que tiene a uno o más empleados o trabajadores a los que remunera
mediante un sueldo o salario.
31 Es importante, además, mencionar que el 72,9% de las mujeres empleadoras lo son en
empresas pequeñas, de menos de 5 empleados (10 puntos más que los hombres). Con ello, para
este tamaño de empresa, las mujeres alcanzan a ser el 26% de los empleadores, mientras que
entre las empresas más grandes (todos los tamaños), no superan el 20% de representación.
264
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.28 | Ocupados (25-59 años) según categoría ocupacional, por sexo, 2014.
4.28.1 Ocupados (25-59 años) según categoría ocupacional, por sexo, 2014.
Miles de personas
2.400 2.284,9
2.200
2.000
1.800
1.600
1.400 1.308,7
1.200
1.000
800
628,5
600 500,7
403,7
400 317,1
188,3 216,8
200
56,1 7,7 38,9 46,3 18,9
0,2
0
Empleador Cuenta Asalariado Asalariado Personal de Personal de Familiar o personal
propia sector privado sector público servicio doméstico servicio doméstico no remunerado
puertas afuera puertas adentro
Mujeres Hombres
4.28.2 Distribución porcentual de ocupados (25-59 años) por sexo, según categoría ocupacional, 2014.
Categoría ocupacional
Personal de servicio
doméstico puertas afuera 96,6% 3,4%
Personal de servicio
99,6% 0,4%
doméstico puertas adentro
Familiar o personal 71,0% 29,0%
no remunerado
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
265
4. ADULTEZ
4.28.3 Distribución porcentual de ocupados (25-59 años) según categoría ocupacional, por sexo, 2014.
0,5%
100% 1,8% 0,0%
1,5% 9,2% 0,2%
8,4%
90%
80% 15,7%
70%
60%
66,3%
50% 50,9%
40%
30%
20%
18,2%
10% 19,5%
0% 2,2% 5,5%
Mujeres Hombres
A pesar de haber caído casi a la mitad en términos de proporción, otra fuente de trabajo
importante para las mujeres es el Servicio Doméstico. Actualmente, una de cada diez
ocupadas se desempeña en esta categoría ocupacional (9,9%). Al mismo tiempo, las
mujeres representan a prácticamente la totalidad de las personas que se desempeñan
como Servicio Doméstico Puertas Afuera (96,6%) y a la totalidad de quienes que lo hacen
Puertas Adentro 32 (99,6%). Algo similar ocurre entre las y los ocupados como Familiar no
remunerado, donde las mujeres corresponden al 71% de la categoría ocupacional (Gráfico
4.28).
32 Cabe destacar que la calidad del empleo de las trabajadoras de casa particular ha ido mejorando en el tiempo por
la vía de la regulación legal del mismo: En 1990, se consiguió la indemnización por despido a todo evento. En 1993
se estableció un salario mínimo para las trabajadoras puertas adentro y se amplió el descanso absoluto mínimo no
inferior a doce horas diarias (ininterrumpido de nueve horas). En 1998 se les dio derechos a fuero maternal. En 2008
se estableció la igualación del salario mínimo con el del resto de los trabajadores/as (de manera escalonada entre
2008 y marzo 2011). En 2009, se les dio el derecho al descanso en día feriado y domingos. En 2014, la ley No 20.786
disminuye la jornada de trabajo a 45 horas semanales, regula el descanso, la composición de la remuneración y
prohíbe la exigencia de uniforme en lugares públicos.
266
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 4.7
Caracterización del emprendimiento femenino en Chile.
100%
90% 12,3%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Familiar o personal
no remunerado 5,3% 0,8% 4,0% 0,6% 2,0% 0,7% 2,6% 0,7% 2,1% 0,3% 1,4% 0,4% 1,5% 0,2% 1,3% 0,3% 0,7% 0,1% 0,8% 0,5%
Personal de servicio
doméstico puertas 0,2% 3,4%
0,0% 0,0% 0,1% 0,0% 0,0% 0,0% 0,1% 0,0% 0,3% 0,0% 0,1% 0,0% 0,0% 0,0% 0,1% 0,0% 0,4% 0,0%
adentro
Personal de servicio
doméstico puertas
afuera 12,3% 0,4% 13,7% 0,3% 12,4% 0,5% 12,3% 0,3% 10,9% 0,1% 9,0% 0,3% 8,7% 0,1% 3,9% 0,2% 2,5% 0,0% 0,6% 0,0%
Asalariado
sector público 5,9% 2,4% 9,7% 3,3% 9,1% 5,5% 10,5% 6,8% 13,5% 8,1% 17,6% 7,7% 16,1% 8,5% 20,8% 12,8% 24,1% 17,3% 28,6% 18,8%
Asalariado
sector privado 41,9% 64,6% 45,7% 70,9% 48,5% 70,2% 53,7% 68,2% 51,7% 68,0% 56,2% 71,8% 55,8% 71,5% 56,7% 65,4% 55,2% 59,4% 50,3% 54,6%
Cuenta propia 34,0% 29,1% 25,7% 23,3% 26,1% 20,0% 19,1% 20,6% 20,2% 19,9% 14,8% 16,4% 16,5% 14,6% 15,1% 14,6% 13,9% 15,1% 12,7% 12,0%
Empleador 0,6% 2,7% 1,2% 1,7% 2,0% 3,2% 1,8% 3,4% 1,2% 3,5% 1,0% 3,4% 1,2% 5,2% 2,1% 6,8% 3,2% 8,1% 6,8% 14,0%
Nota: Las diferencias en las proporciones entre hombres y mujeres son estadísticamente significativas en todos los deciles para las categorías Empleador (1%),
Cuenta propia (1%), Asalariado sector privado (1%), Asalariado sector público (1%), Personal de servicio doméstico puertas afuera (1%) y Familiar o personal no
remunerado (1%).
267
4. ADULTEZ
A la luz de estas diferencias, se han identificado factores de diverso tipo que operan
como barreras para el posicionamiento de las mujeres en la actividad emprendedora.
La literatura internacional ha destacado las siguientes categorías: 1. Deficiencias en
capacidades de gestión, 2. Barreras de acceso al sistema financiero, 3. Problemas
para participar en encadenamientos productivos y/o comerciales, y 4. Persistencia de
actitudes sociales que limitan las oportunidades de las mujeres (Bentancor et al, 2015).
Por su parte, Guerra y Pizarro (2011), identifican que en la sociedad chilena son los
factores culturales los principales obstaculizadores del emprendimiento de las mujeres,
como falta de apoyo de la pareja y la tensión que se produce entre su desarrollo
profesional y responsabilidades familiares. Desde esta perspectiva multidimensional,
y considerando las especificidades del emprendimiento de las mujeres chilenas,
a continuación se profundiza en algunos de estos factores que van desde sus
trayectorias personales y familiares y las características de sus emprendimientos,
hasta elementos propios del contexto institucional y legal.
268
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
En la misma línea, la ELE (2013) identifica que entre las mujeres dueñas de empresas
existe una baja diversificación de las ramas de actividad, pues se concentran
principalmente en el comercio (54,7%) y, en menor medida, la manufactura (10,5%) y
las actividades inmobiliarias y empresariales (9,6%); mientras que entre los hombres,
solo el 30,9% emprende en comercio, diversificándose en ramas como la construcción
(13,4%), el transporte (13,2%), actividades inmobiliarias (12,8%), agricultura, ganadería
y pesca (11,6%) e Industrias manufactureras (10,4%). De este modo, las mujeres
concentran sus emprendimientos en sectores de baja productividad, que por lo
general tienden hacia bajos niveles de innovación y diferenciación y con poco uso de
tecnologías, todas cuestiones que limitan el valor agregado de este tipo de proyectos
(Guerra y Pizarro, 2011).
Finalmente, han sido diversos los elementos vinculados al contexto legal e institucional
que operan como barreras para el emprendimiento de alto impacto entre las mujeres.
Entre ellos destacan la dificultad en el acceso al crédito por exigencia de garantía y
altos intereses (Banco Mundial, 2010); a un 43,9% de las mujeres emprendedoras a
quienes se les rechaza un crédito lo es por baja capacidad de pago, vs el 15,9% de los
hombres (EME, 2013); cuestión a la que se suma el condicionamiento de la situación
económica del cónyuge, para el caso de las emprendedoras casadas bajo la actual
sociedad conyugal, quienes deben realizar una serie de trámites que requieren de la
autorización y/o firma del marido, lo que burocratiza el proceso y lo dificulta mucho, si
el cónyuge posee altos niveles de endeudamiento (MINECON, 2013).
Fuente: Elaboración propia en base a Banco Mundial, 2010; Encuesta Voz de Mujer, 2009 y 2011; Guerra y Pizarro, 2011;
MINECON, 2013; ELE, 2013; y, EME, 2013; y Bentancor et al, 2015.
269
4. ADULTEZ
La mayoría de las y los trabajadores con contrato, lo tiene con una duración de tiempo
indefinido, proporción que es mayor entre las mujeres (76,3%) respecto de los hombres
(72,5%), como se muestra en el Gráfico 4.31. Esta diferencia se explicaría principalmente
porque justamente los sectores productivos en los que predominan los contratos temporales
(por obra o faena), están masculinizados, como ocurre en la Construcción, por ejemplo. Sin
embargo, este 25,8% de trabajadores/as sin contrato indefinido representa la mayor tasa
entre todos los países de la OCDE, que en promedio tienen un 12% de sus trabajadores/
as con contrato a plazo fijo (OCDE, Estadísticas de Empleo y Mercado Laboral 2014) 33.
De hecho, entre las diversas recomendaciones que dicha organización realiza a nuestro
país, está la de aumentar los contratos indefinidos, pues de otra manera, el trabajo está
desprotegido, se produce una elevada rotación y precariedad laboral.
33 OCDE sitúa a Chile con el 29,7%, pues considera a las y los ocupados de todas las edades, mientras que, en este
informe, se considera únicamente a los del tramo etario entre 25 y 59 años.
270
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.30 | Trabajadores dependientes (25-59 años) según contrato escrito, por sexo, 2014.
4.30.1 Trabajadores dependientes (25-59 años) según contrato escrito, por sexo, 2014.
Miles de personas
2.400
2.200
2.000
1.800
1.600
1.400
1.200 2.313,5
1.000
800 1.686,7
600
400
200
281,5 296,3
0
Con contrato Sin contrato
Mujeres Hombres
4.30.2 Distribución porcentual de trabajadores dependientes (25-59 años) según contrato escrito, por sexo, 2014.
100%
14,3% 11,4%
90%
80%
70%
60%
50%
88,6%
85,7%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres
271
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.31 | Trabajadores dependientes (25-59 años) según duración contrato, por sexo, 2014.
4.31.1 Trabajadores dependientes (25-59 años) según duración contrato, por sexo, 2014.
Miles de personas
2.400
2.200
2.000
1.800
1.600
1.400
1.200
1.893,1
1.000 1.501,7
800
600
400
716,7
200 466,4
0
Definido Indefinido
Mujeres Hombres
4.31.2 Distribución porcentual de trabajadores dependientes (25-59 años) según duración contrato, por sexo, 2014.
100%
90%
76,3% 72,5%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
23,7% 27,5%
10%
0%
Mujeres Hombres
Definido Indefinido
272
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Otro aspecto importante relativo al contrato refiere a la tercerización del trabajo. Según
estimaciones de la ENCLA 2014, más de 600 mil personas están en esta condición. Se
dividen en tres categorías: i) Trabajadores/as subcontratados para la actividad principal,
donde el 5% son mujeres (15.378) y el 95%, hombres (292.078); ii) Trabajadores/as
subcontratados para otras actividades, donde un 30,3% son mujeres (51.434) y 69,7% son
hombres (118.424); y, iii) Trabajadores/as suministrados por terceros (empresas de servicios
transitorios), donde el 60,4% de esos puestos de trabajo son ocupados por mujeres (91.744)
y el 39,6% restante, por hombres (60.270). Es decir, las mujeres son mayoría en la categoría
de empleo tercerizado más precaria.
La jornada laboral tiene una limitación temporal por varias razones. Están las de salud,
pues es necesario establecer restricciones en su duración, para fijar períodos de descanso
durante los cuales las y los trabajadores recuperen las fuerzas perdidas en el desarrollo del
proceso productivo. Están las razones económicas, ya que a mayor número de horas de
trabajo decrece el rendimiento de las personas; y las vinculadas con una visión centrada
en los derechos de las y los trabajadores y en la perspectiva de una vida familiar y social
enriquecida (Dirección del Trabajo, 2011).
En Chile, entre 1924 y 2004, la jornada laboral fue de 48 horas semanales. A partir de 2005,
se redujo a 45 horas. De esta manera, con los ajustes realizados por las empresas para
adecuarse a la nueva normativa, el promedio de horas trabajadas en Chile ha disminuido
desde fines de 1990 hasta la última medición de la ENCLA en 2014, donde el promedio de
horas trabajadas es de 44,8 horas (Dirección del Trabajo, 2015).
Esto significa que, en la actualidad, la proporción de mujeres en jornada parcial (30 horas
semanales, o menos) más que duplica a la de los hombres (25,2% vs 10,2%). Esto se
condice con la desigual responsabilidad entre los sexos respecto del hogar y la familia, lo
que hace a muchas mujeres renunciar a las horas de trabajo remunerado, para dedicarlas al
no remunerado al interior del espacio doméstico.
En el otro extremo, una alta proporción del empleo masculino (7,5%) se desarrolla en
jornadas sobre 61 horas semanales, lo que compromete al 4,3% del empleo femenino.
Esta brecha por sexo se ha ampliado desde el inicio del período estudiado debido al
incremento de los hombres en largas jornadas: en 1990, el 4,8% de las mujeres trabajaba
61 horas o más a la semana y lo hacía el 3,5% de los hombres. Una explicación a esto
podría encontrarse en la llamada “jornada excepcional”, propia de sistemas especiales de
distribución de jornadas y descansos, como los implementados en la Minería, actividad
tremendamente masculinizada.
273
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.32 | Distribución porcentual de ocupados (25-59 años) según tramo de horas
habituales a la semana, por sexo, 1990.
70%
60% 35,2%
50% 55,6%
40%
30%
27,3%
20%
10% 17,9%
15,4%
0% 3,1%
Mujeres Hombres
274
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.33 | Ocupados (25-59 años) según tramo de horas habituales a la semana, por sexo, 2014.
4.33.1 Ocupados (25-59 años) según tramo de horas habituales a la semana, por sexo, 2014.
Miles de personas
2.400
2.200
2.000
1.800
1.600
1.465,7
1.400
1.200
1.000
902,7 876,5
800
647,3
600
520,6 494,5
400 351,4 390,0
257,5
200
110,5
0
1 - 30 horas 31 - 44 horas 45 horas 46 - 60 horas 61 o más horas
Mujeres Hombres
4.33.2 Distribución porcentual de ocupados (25-59 años) según sexo, por tramo de horas habituales a la semana, 2014.
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
275
4. ADULTEZ
4.33.3 Distribución porcentual de ocupados (25-59 años) según tramo de horas habituales a la semana, por sexo, 2014.
100%
4,3% 7,5%
90%
15,2%
80% 25,4%
70%
60% 35,1%
50%
42,5%
40%
20,2%
30%
20%
14,4%
10% 25,2%
10,2%
0%
Mujeres Hombres
[Link] Sindicalización
34 Desde este año se cuenta con información relativa al sexo de los trabajadores.
276
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
ACOSO4.34
| GRÁFICO LABORAL
| Afiliación a sindicatos, por sexo, 2002-2013.
0
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a Dirección del Trabajo, Compendio de Series Estadísticas 1990-2013, Capítulo Nº 1 “Organizaciones sindicales”.
Tasa de sindicalización
30%
25%
20%
16,1% 15,7% 15,9% 15,3% 15,7% 15,2%
15,3% 15,3% 14,7% 14,6% 15,0% 15,3%
15%
0%
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a Dirección del Trabajo, Compendio de Series Estadísticas 1990-2013, Capítulo Nº 1 “Organizaciones sindicales”; ENE y
NENE, 2002-2013.
Notas: Tasa sindicalización = Población afiliada a sindicatos activos/Fuerza de Trabajo Ocupada con potencial de sindicalización), para cada sexo.
Fuerza de Trabajo Ocupada con potencial de sindicalización: Asalariados sector privado + Personal de servicio + Trabajadores por cuenta propia; trimestre
octubre-diciembre de cada año.
277
4. ADULTEZ
RECUADRO 4.8
Acoso Laboral y Sexual.
ACOSO LABORAL
La Ley No 20.607 de 2012 modifica el Código del Trabajo, sancionando las prácticas
de acoso laboral, entendiendo por tal, toda conducta que constituye agresión u
hostigamiento reiterado por parte del empleador o por uno o más trabajadores en
contra de otro trabajador/a, y que tenga como resultado el menoscabo, maltrato o
humillación del afectado o, bien, que amenace o perjudique su situación laboral o sus
oportunidades en el empleo.
Las formas de acoso laboral son muy variadas y comprenden desde las amenazas
de despido, pasando por la descalificación verbal del desempeño del trabajador o
trabajadora, la hostilidad o burla, la explotación o sometimiento del trabajador, el
trato no equitativo o diferencial entre trabajadores, y hasta el no cumplimiento de las
obligaciones del empleador, como no pagar en tiempo y forma las remuneraciones
pactadas. Todos estos hechos, repercuten en el estado emocional de las personas
que trabajan y, muchas veces, terminan con la ausencia del puesto de trabajo por
prescripción médica o con la expulsión o abandono del puesto de trabajo.
El maltrato laboral también conlleva costos para los grupos de trabajo que se ven
involucrados, con resultados negativos para el clima laboral e implicancias en el
rendimiento de las empresas; costos económicos asociados a las licencias médicas
prolongadas y daños en las familias de los afectados (Dirección del Trabajo, 2007).
Para que exista, efectivamente, una situación de acoso laboral se deben cumplir al
menos tres situaciones: 1) la acción de hostigamiento o acoso debe ser sistemática
y persistente, por lo tanto, no constituyen acoso laboral los conflictos ocasionales
o esporádicos; 2) los efectos que sufran las personas acosadas deben ser claros y
evidentes, a nivel físico y psicológico, y pueden presentarse en diferentes grados; y
3) la existencia de diferencias de poder: formal (de un superior o jefatura) o informal
(entre colegas o subordinados) (Dirección del Trabajo, 2007).
Según lo registrado por la Dirección del Trabajo, entre los años 2011 y 2014 ha
habido casi 10 mil denuncias por acoso laboral. Aunque la mitad de ellas fue
desestimada por no cumplir con los requerimientos de la Ley No 20.607, lo cierto es
que su número presenta un crecimiento leve, pero sostenido. Previo a la verificación
del cumplimiento de los requisitos, el año 2011 se realizaron 2.251 denuncias por
acoso laboral, la mayoría de ellas referidas a la vulneración del derecho a la vida, a la
integridad física y síquica del trabajador/a (52,6%) y, en menor medida, al respeto y
protección a la vida privada y a la honra de la persona y su familia (27,2%) (Dirección
del Trabajo, 2014).
278
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
ACOSO SEXUAL
Esta ley considera que dicha conducta es un atentado contra la dignidad personal
e incorpora al Código del Trabajo como obligación del empleador, la necesidad de
incluir disposiciones sobre el tema en el reglamento de orden interno, seguridad
e higiene de las empresas, con el fin de que su aplicación y cumplimiento sea
monitoreado y seguido por los propios trabajadores/as, los delegados del personal y
los Comités Paritarios.
El acoso sexual es una práctica de discriminación de género y de violencia sexual
que se manifiesta, particularmente, en el lugar de trabajo y que se produce por
la distribución asimétrica y jerárquica del poder entre los hombres y las mujeres,
contribuyendo a reforzar la subordinación de estas últimas (Tomei y Vega Ruiz,
2007), por lo tanto, su prevención y eliminación constituye una condición clave para
asegurar la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres en el lugar de trabajo.
279
4. ADULTEZ
Del mismo modo, las autoras concluyen que la mayoría de las empresas en que
ocurre el acoso sexual (77,4%) pertenecen a sectores económicos que emplean
trabajadores/as con poca calificación y escasa experiencia laboral, características
que aumentarían la vulnerabilidad frente al acoso sexual al disponer de escasas
alternativas para conseguir otro trabajo.
Según el mismo informe, una de cada dos trabajadoras que denunciaron acoso
sexual tuvo como consecuencia el término de la relación laboral, porque fue
despedida o renunció al trabajo como consecuencia del acoso. A su vez, un tercio
del total las trabajadoras denunciantes (31,1%) sufrió efectos en la salud, expresados
en depresión, estrés y temor ante la presión del acosador, incapacitándola para
hacer frente a la situación en el trabajo y dificultando su respuesta en otros ámbitos.
Aunque todas las denuncias recibidas por la Dirección Regional Metropolitana
durante el año 2007 fueron investigadas, solo en el 28,6% del total de casos
investigados se verificó la existencia de acoso sexual. En la mayoría (52,7%) no hubo
sanción al denunciado, debido a que no se logró constatar el hecho; la trabajadora
denunciante ya no estaba en la empresa; o el acosador contaba con la confianza
y protección del empleador. En el 21,6% de los casos se eximió de sanción al
empleador denunciado, por no existir un superior jerárquico que lo sancione. Las
sanciones más frecuentes aplicadas por la empresa al denunciado fueron el despido,
el cambio de lugar de trabajo, la amonestación verbal o escrita y el cambio de puesto
de trabajo (Carrasco y Vega, 2009).
280
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
[Link] Capacitación
281
4. ADULTEZ
Miles de personas
1.200
1.022,4
1.000 968,9
914,3
800 739,4
698,6
628,9 632,9 650,3 648,0
600 592,3 597,1 565,9 572,7
544,4 517,8
457,1 449,4
413,4 413,3
400 321,3
254,6 269,1 290,8
211,7
200 163,2
91,0
0
1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2007 2008 2009 2011 2012 2013
Mujeres Hombres
4.35.2 Tasa de participación en capacitación vía Franquicia Tributaria, respecto a la fuerza de trabajo
ocupada, por sexo, 1999-2013.
Tasa de participación
30%
25% 22,2%
20,3% 20,9% 20,6%
20% 17,4% 18,0%
16,0% 15,9% 15,6% 20,2% 21,0%
14,9% 14,8% 20,2%
15% 12,7% 17,7%
11,5% 16,5%
14,9% 15,0%
13,9% 14,0% 14,2%
10% 11,7%
9,2%
5%
5,1%
0%
1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2007 2008 2009 2011 2012 2013
Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a SENCE, Anuarios Estadísticos, 1999-2013; ENE y NENE, 1999-2013.
Nota: La fuerza de trabajo ocupada corresponde al trimestre octubre-diciembre de cada año.
282
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.36 | Participantes en actividades de capacitación vía Franquicia Tributaria según modalidad,
por sexo, 2004, 2009 y 2013.
Miles de personas
1.200
56,4
158,7
1.000
19,5
800 60,7 40,7
19,4
15,3 146,2
9,8
600 67,2
14,8
400 753,9
7,8 659,2
536,7 435,3 461,1
200
268,3
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Fuente: Elaboración propia en base a SENCE, Anuarios Estadísticos, 2004, 2009 y 2013.
283
4. ADULTEZ
Por otra parte, los datos estadísticos permiten corroborar que hombres
y mujeres no se capacitan en lo mismo (Gráfico 4.37), siendo los rubros
“Alimentación, gastronomía y turismo”, “Comercio y servicios financieros”
y “Educación y capacitación”, los que concentran una mayor proporción
de mujeres respecto de los hombres. En el otro extremo, se encuentran
los rubros masculinizados, tales como “Transporte y telecomunicaciones”,
“Minería”, “Mecánica industrial y automotriz”, “Forestal”, “Electricidad y
electrónica”, “Construcción” y “Agropecuario”, rubros en los cuales 9 de cada
10 participantes son hombres. Pese a ello, es interesante observar cómo la
participación femenina se ha ido ampliando en rubros tales como: “Procesos
industriales” (30,4%), “Energía nuclear (29,3%)”, “Computación e informática”
(43%) y “Administración” (43,5%).
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
284
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Además del bajo nivel de los salarios de gran parte de la fuerza laboral,
Chile ocupa el lugar 131 (entre los 134 países que entregan información)
en el ranking de igualdad de salarios entre hombres y mujeres que realizan
trabajos similares (WEF, Global Gender Gap Report 2015). Es decir, aunque
las mujeres en todo el mundo ganan menos que los hombres y la demanda
por igualdad salarial es común a la mayoría de las naciones, en nuestro país
el tema reviste aún mayor gravedad. Estudios recientes demuestran que,
incluso controlando por los efectos que en el salario pueden tener factores
tales como el sector económico, oficio, categoría ocupacional, región y el
tamaño de la empresa, las mujeres reciben un salario 17,2% menor que
el de los hombres. Lo alarmante es que esta brecha no se explicaría por
una diferencia en la dotación de capital humano a favor de los hombres
(de hecho, esta diferencia es a favor de las mujeres), sino principalmente
por razones relacionadas con la discriminación de género existente en la
sociedad chilena (Brega, Durán y Sáez, 2015).
35 El Comité de la CEDAW explícitamente llamó al gobierno de Chile a que tome medidas para la
“Inclusión del principio de igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, de conformidad
con el Convenio N°100 (1951) de la OIT sobre igualdad de remuneración” (Valdés, 2013b).
36 Desde 2008 está vigente la Ley N° 20.285, sobre acceso a la información pública, que regula
el principio de transparencia en la Administración del Estado.
285
4. ADULTEZ
286
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 4.9
Las múltiples causas explicativas de la brecha salarial.
1. PRODUCTIVIDAD
2. NORMATIVA
• Si bien está vigente desde el año 2009, se evidencia poca efectividad de la ley 20.348
de igualdad salarial entre hombres y mujeres. En primer lugar, la ley es poco conocida
y solo es exigible a las empresas con más de 200 trabajadores/as; además, faltan
parámetros objetivos con los que comparar un trabajo y su remuneración; la Dirección
del Trabajo no tiene capacidad fiscalizadora; y el incumplimiento se castiga con una
multa, no con el resarcimiento de la desigualdad salarial.
3. DISCRIMINACIÓN
287
4. ADULTEZ
• Particularmente respecto de las que son madres, los empleadores suelen caer
en condicionamientos culturales y presunciones estereotipadas sobre la carga que
representa la familia en el tiempo y la energía de las trabajadoras y su presunto efecto en
la productividad y eficiencia de ellas, tendiendo a remunerar en menor medida su trabajo.
• Comparado con los hombres, es menos frecuente que las mujeres negocien su
salario. Esto se debe en parte a que las que lo hacen son consideradas “agresivas”,
lo que no está valorado en el mercado laboral. Al contrario, cuando los hombres
negocian, son percibidos como ambiciosos, exitosos y, por consiguiente, valiosos
para la organización. Adicionalmente, hay otros asuntos que juegan en contra de
la frecuencia de negociación: la mayor aversión al riesgo y a la competencia, y la
subvaloración de las habilidades propias, que presentan, en promedio, las mujeres
(Macera, 2015).
288
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.38 | Ingreso medio por hora de la actividad principal, de trabajadores dependientes
(25-59 años), por sexo y brecha salarial de género, 1990-2014.
6.000 60%
5.000 40%
4.000 20%
-10,2% -12,4%
-14,2% -13,1% -13,9%
-18,9% -15,7% -15,1%
3.000 -23,5%
-19,8% -8,4% -20,9% 0
-17,3% -16,2% -14,8% -16,8% -24,5%
-17,0% -17,4%
-18,2% -19,3%
-23,0%
2.000 -20,7% -24,3% -20%
1.000 -40%
0 -60%
1990
1991
1992
1993
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
Mujeres Hombres % de Brecha
CATEGORÍA OCUPACIONAL
289
4. ADULTEZ
290
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.39 | Ingreso medio por hora de la actividad principal de ocupados (25-59 años),
según categoría ocupacional, por sexo y brecha salarial de género, 1990 y 2014.
4.39.1 Ingreso medio por hora de la actividad principal de ocupados (25-59 años), según categoría ocupacional,
por sexo y brecha salarial de género, 1990.
4.39.2 Ingreso medio por hora de la actividad principal de ocupados (25-59 años), según categoría
ocupacional, por sexo y brecha salarial de género, 2014.
291
4. ADULTEZ
TRAMO DE EDAD
En 1990 el patrón de salarios según edad era diferente. Entre los hombres,
el salario por hora tiende al aumento junto con la edad, alcanzando el
punto más alto en el tramo entre 50-54 años, para luego disminuir entre
los asalariados del tramo 55-59 años. Las trabajadoras dependientes,
por su parte, no muestran una tendencia tan clara, pero el punto más
alto del ingreso por hora lo obtienen a los 45-49 años. Sin ser un estudio
longitudinal, observando los datos de la Encuesta ESI del año 1990 y la NESI
del 2014, se puede sostener que las mujeres de la cohorte que a comienzos
de la democracia tenían entre 25 y 29 años y enfrentaban una brecha del
-17,8%, en 2014, cuando tienen entre 55 y 59 enfrentan una mayor, del
-22,1%. Sin embargo, al no ser la misma muestra de personas encuestadas,
no es posible concluir lo anterior rigurosamente.
De todas formas, toda la literatura apunta a que como las mujeres suelen
entrar más tarde al mercado laboral y participan en él de forma intermitente
debido, por ejemplo, a la crianza de los hijos e hijas, esto puede ir en
detrimento de su experiencia y desarrollo profesional, causando que las
brechas de salarios crezcan con la edad (Ñopo, 2012). De hecho, siguiendo
esta hipótesis vinculada a la etapa de fertilidad de las mujeres, no es extraño
que luego de los 40 años las brechas salariales de género alcancen su
máxima expresión, superando el 25% en contra de las mujeres en edades
de entre 40 y 44 años y llegando a su mayor magnitud en el tramo 50-54
años (-26,3%). Entre los 25 y los 39 años, las mujeres que decidieron ser
madres de uno o más hijos/as, tuvieron dentro de su trayectoria laboral,
varios meses fuera de su puesto de trabajo por estar con permiso de
pre y postnatal, muchas probablemente acortaron su jornada laboral o
definitivamente salieron del mercado laboral para enfocarse en la crianza;
otras, posiblemente, por sus responsabilidades familiares, no pudieron
asistir a cursos de capacitación o no realizaron estudios de especialización,
ni tampoco asumieron (por iniciativa propia o por prejuicio de su jefatura)
mayores responsabilidades al interior de sus equipos. Los hombres en
cambio, que no se ven enfrentados a este tipo de restricciones, avanzaron
ascendentemente en sus trayectorias laborales, dedicándose por completo
al trabajo, especializándose, asumiendo jefaturas, etc.
292
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.40 | Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según tramo de edad, por sexo y brecha salarial de género, 1990 y 2014.
4.40.1 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según tramo de edad, por sexo y brecha salarial de género, 1990.
4.40.2 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según tramo de edad, por sexo y brecha salarial de género, 2014.
293
4. ADULTEZ
De esta manera, se puede ver la vigencia que la división sexual del trabajo
en la sociedad sigue siendo un mecanismo muy importante a través del cual
se producen, sistemáticamente, diferencias en la participación laboral y en
los salarios de los hombres y las mujeres (CEPAL, 2015).
Las diferencias de ingresos entre uno y otro decil son mayores entre los
hombres que entre las mujeres. Así, mientras en 2014 los trabajadores
dependientes del decil X percibían 6 veces los ingresos de los hombres del
decil I, las trabajadoras dependientes del decil X percibían aproximadamente
5 veces los ingresos de las mujeres del decil I. En consecuencia, las
mayores brechas salariales por género se producen entre las mujeres y los
hombres de los deciles de mayores ingresos.
294
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.41 | Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según decil de ingresos, por sexo y brecha salarial de género, 1990 y 2014.
4.41.1 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según decil de ingresos, por sexo y brecha salarial de género, 1990.
Decil de Ingresos
4.41.2 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según decil de ingresos, por sexo y brecha salarial de género, 2014.
Decil de Ingresos
295
4. ADULTEZ
NIVEL EDUCACIONAL
De cualquier manera, las mujeres perciben un salario más bajo que los
hombres, siendo la brecha salarial mayor en el grupo que posee más
años de escolaridad; salvo, entre las trabajadoras dependientes que han
estudiado un Doctorado, que ganan más que los hombres (con una brecha
de 3,4%). Así, el 2014 la brecha salarial entre trabajadores dependientes
va desde -7,3% entre quienes nunca estudiaron, hasta el -32,1% en el
segmento que ha alcanzado niveles académicos de “Postítulo o Maestría”.
Cabe señalar que la única excepción a esta tendencia ocurre entre los
trabajadores dependientes con estudios técnicos, cuya brecha salarial
presenta una leve mejoría en relación a los asalariados con estudios de
Educación Media (-19,6% y -23%, respectivamente).
296
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.42 | Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según nivel educacional, por sexo y brecha salarial de género, 1990 y 2014.
4.42.1 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según nivel educacional, por sexo y brecha salarial de género, 1990.
4.42.2 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según nivel educacional, por sexo y brecha salarial de género, 2014.
297
4. ADULTEZ
JORNADA DE TRABAJO
Es notable ver en el Gráfico 4.43, cómo a medida que aumentan las horas
efectivas trabajadas a la semana, menor es el valor de cada una de esas horas.
Esto puede significar que existe abuso hacia algunos trabajadores/as, donde se
pacta un salario por una jornada completa, pero en la práctica se trabaja más
que eso, haciendo menos rentable cada hora; o que los trabajadores/as que
ganan menos son, justamente, aquellos/as que se ven compelidos a trabajar
más que la jornada completa.
Sin embargo, en el caso de las mujeres que trabajan jornada parcial (30
horas o menos), el valor de su hora no es el más alto (el progresivo descenso
comienza en el tramo de horas siguiente). Esto revela que la flexibilidad
laboral, que permite a las mujeres participar en los mercados de trabajo
mientras siguen a cargo de múltiples responsabilidades en sus hogares,
tiene un costo que se refleja en los salarios más bajos (Ñopo, 2012).
298
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.43 | Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según tramo de horas efectivas a la semana, por sexo y brecha salarial de género, 1990 y 2014.
4.43.1 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según tramo de horas efectivas a la semana, por sexo y brecha salarial de género, 1990.
6.000 60%
50%
5.000 40%
30%
4.000 20%
3.453
10%
3.000 0%
2.167 2.344 -22,7% -10%
2.000 1.741 1.684 -20%
1.302 1.412
645 1.060 -30%
433
1.000 -25,7% -40%
-54,3%
-37,2% -59,1% -50%
0 -60%
4.43.2 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según tramo de horas efectivas a la semana, por sexo y brecha salarial de género, 2014.
6.000 60%
50%
5.000 4.495 40%
30%
3.966
4.000 20%
3.104 3.255 3.344 10%
3.010
3.000 2.696 2.796 0%
2.281 -10%
2.000 1.799 -20%
1.684
-30%
-17,9% -19,4%
1.000 -24,2% -40%
-31,0% -35,7% -50%
0 -60%
299
4. ADULTEZ
RAMA DE ACTIVIDAD
Adicionalmente, los datos muestran que, en promedio, los ingresos por hora
más altos del mercado, para hombres y mujeres están en la Intermediación
Financiera y que los más bajos se encuentran en el Servicio Doméstico,
asunto especialmente crítico en el caso de las mujeres, pues un 12,8% de
las ocupadas se desempeña en dicha rama de actividad.
300
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.44 | Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según rama de actividad, por sexo y brecha salarial de género, 1990 y 2014.
4.44.1 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según rama de actividad, por sexo y brecha salarial de género, 1990.
12.000 60%
50%
10.000 40%
30%
8.000 20%
10%
6.000 916 1.676 0%
3.292 1.377 10,2%
728 2.601 7,3% 3.639 -10%
2.483 1.771
4.000 1.732 1.167 2.249 -20%
2.368
1.703 1.425 -30%
-17,8% 1.504
-20,5% -21,0% 1.613 1.876
2.000 -30,2%
-40%
-34,1% -38,2% -39,8% -50%
0 -60%
Agropecuaria, Minería Industria Electricidad, Construcción Comercio Transporte y Servicios Servicios
Silvicultura manufacturera Gas y Agua Comunicaciones financieros sociales
y Pesca
4.44.2 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según rama de actividad, por sexo y brecha salarial de género, 2014.
12.000 60%
50%
10.000 48,2%
40%
30%
8.000 6.425
20%
4.503 10%
4.282 4.478 4.505 5.430 3.447
6.000 2.050 2.775 3.204 4.089 0%
2.670 7,9% 4.569 4.306 3.445 2.849
1.637 3.644 2.241 3.421
2.697 3.421 3.177
0,8% 3.397
-4,0% 2.490 -10%
4.000 -4,9% 2.737 -9,2% 3.691 -20%
2.115 2.141 2.129
-16,7% 2.759 -17,3% -30%
-20,1% -19,3% 2.298 -20,5% 1.622
2.000 -26,0% -25,7% 1.557 -40%
-32,6% -30,3%
-38,2% -36,5% -50%
0 -60%
Agropecuaria
y Silvicultura
Pesca
Minería
Industrias
manufactureras
Electricidad,
Gas y Agua
Construcción
Comercio
Hoteles y
Restaurantes
Transporte y
Comunicaciones
Intermediación
financiera
Servicios
empresariales
Administración
pública
Enseñanza
Servicios Sociales
y de Salud
Servicios Comunitarios
y Personales
Servicio
doméstico
Organizaciones
extraterritoriales
301
4. ADULTEZ
TAMAÑO DE LA EMPRESA
302
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.45 | Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según tamaño de la empresa, por sexo y brecha salarial de género, 1992 y 2014.
4.45.1 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según tamaño de la empresa, por sexo y brecha salarial de género, 1992.
6.000 60%
50%
5.000 40%
30%
13,4%
4.000 20%
10%
3.000 -8,8% 0%
-25,8% 2.058 -10%
1.877
2.000 -20%
1.288 1.136 -30%
900
1.000 667 -40%
-50%
0 -60%
4.45.2 Ingreso medio por hora de la actividad principal de trabajadores dependientes (25-59 años),
según tamaño de la empresa, por sexo y brecha salarial de género, 2014.
303
4. ADULTEZ
4.4.5 Desocupación
| GRÁFICO 4.46 | Tasa anual de desocupación (25-59 años), por sexo, 1990-2014.
30%
25%
20%
15%
8,5% 7,9% 7,9% 9,1% 8,2%
10% 7,6% 7,7% 8,6% 8,0% 8,0% 7,1% 7,8% 7,1% 6,5%
5,9% 5,7% 5,8% 5,5% 5,5%
4,2% 4,7% 3,6% 3,9% 5,0% 4,2%
5% 7,9% 7,3% 7,5% 7,2%
6,6% 6,7% 5,8% 7,6%
5,6% 5,1% 5,4% 5,9% 4,8%
4,4% 4,9% 3,6% 3,2% 4,3% 4,0% 4,3% 4,2% 4,6% 4,3% 4,3% 5,1%
0%
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Mujeres Hombres
304
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Dentro del 40% más pobre de nuestro país, la tasa de desempleo es mayor entre las
mujeres que entre los hombres. Además de dar cuenta de los problemas de empleabilidad,
producto de la escasa educación formal acumulada, esto refuerza la hipótesis de que
para las mujeres más pobres es difícil encontrar un empleo que satisfaga sus expectativas
(salario de reserva) en términos del costo alternativo que significa dejar de hacerse cargo
personalmente de las tareas domésticas y el cuidado de sus hijos e hijas. Por otro lado,
entre el decil V y IX el desempleo femenino es más bajo que el masculino.
| GRÁFICO 4.47 | Tasa de desocupación (25-59 años) según decil de ingresos, por sexo, 2014.
30%
25%
20% 18,0%
15%
14,2% 8,1%
10% 8,3%
5,7% 5,0% 3,2%
3,9% 3,8% 1,7% 0,9%
5% 6,6%
1,8%
1,4% 1,7%
4,5% 3,8% 4,4% 3,4%
0% 2,4%
I II III IV V VI VII VIII IX X
Decil de Ingresos
Mujeres Hombres
Si se observan las estadísticas en términos de tramos etarios, en casi todos los tramos, el
desempleo femenino es mayor que el masculino (las excepciones son los tramos extremos).
Además, se puede ver que el desempleo afecta en mayor medida a las mujeres más jóvenes
(24% de las desempleadas tiene entre 25 y 29 años y el 9% de la fuerza de trabajo femenina
en este tramo etario está desocupada) y, en menor medida a las de mayor edad 39 (ver
Gráfico 4.48).
39 No hay que olvidar que entre las mujeres de mayor edad, la tasa de participación laboral es menor que entre
las más jóvenes, por las razones previamente esgrimidas (menor nivel educacional, predominancia de valores
conservadores, etc.), por lo tanto, entre las mujeres mayores, un bajo desempleo da cuenta de que a esa edad,
son pocas las mujeres que activamente buscan un empleo, porque en la práctica, si lo pierden (o no lo tienen),
generalmente pasan a (están en) la inactividad.
305
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.48 | Desocupación (25-59 años), según tramo de edad, por sexo, 2014.
4.48.1 Desocupados (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 2014.
Miles de personas
100
90
80
70
60
50,5
50
40 35,6
30 27,8
22,4 23,1 24,6 22,7
22,6 21,4
18,7 20,0
20 17,7
15,7
10,4
10
0
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Tramo de edad
Mujeres Hombres
4.48.2 Tasa de desocupación (25-59 años) según tramo de edad, por sexo, 2014.
30%
25%
20%
15%
9,6%
10%
6,0% 6,1% 5,6%
9,0% 4,5% 3,2%
3,7%
5%
5,7% 5,2%
4,2% 3,7% 3,7% 3,6%
0%
25 -29 años 30 - 34 años 35 -39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Tramo de edad
Mujeres Hombres
306
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
307
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.49 | Desocupados (25-59 años) según condición de desocupación, por sexo, 1990, 2000 y 2014.
4.49.1 Desocupados (25-59 años) según condición de desocupación, por sexo, 1990, 2000 y 2014.
Miles de personas
250
10,0
200
6,1
150 9,1
11,2
100 3,9 215,2
178,7
139,4
50 5,0 101,5 111,2
40,1
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
4.49.2 Distribución porcentual de desocupados (25-59 años) según condición de desocupación, por sexo, 1990, 2000 y 2014.
100%
3,7% 4,4% 6,1% 3,3%
11,0% 9,2%
90%
80%
70%
60%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
308
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 4.10
Marco Institucional de la Seguridad Social en Chile.
En Chile, la seguridad social tiene por objeto proteger el ingreso de los trabajadores
frente al desempleo, las enfermedades, los accidentes la incapacidad laboral durante
la vejez; al mismo tiempo, se ocupa cubrir la situación de necesidad económica que
produce, en las personas con menos ingresos, la existencia de responsabilidades
familiares. En consecuencia, la seguridad social está integrada por tres grandes
sistemas: el de previsión social, el de salud y el de prestaciones familiares.
A contar de 201840 (año tributario 2019) será obligatorio que los trabajadores/as
independientes que emitan boletas de honorarios, coticen para pensión y seguridad
laboral, pero mientras eso ocurre, la protección previsional para dichos trabajadores/
as es una opción, generalmente no escogida (porque no hay conciencia de la
importancia de la previsión y/o porque los ingresos no son suficientes como para
ahorrar pensando en la vejez).
Respecto de la salud, existen dos sistemas, uno público y uno privado. La cotización
legal para salud es obligatoria para los trabajadores/as dependientes y pensionados
y corresponde a un 7% de la remuneración41 con un tope imponible de 74,3 UF.
40 La Reforma Previsional de 2008, contemplaba esta obligatoriedad a partir de 2015 (año tributario 2016), pero en
enero de 2016 se produjo una prórroga (ley 20.894).
41 Excepto los pensionados que reciben una Pensión Básica Solidaria de Vejez e Invalidez (PBS) o Aporte Previsional
Solidarios de Vejez e Invalidez (APS), quienes desde fines de 2011 ya no deben pagar el 7% de cotización de salud;
y salvo los pensionados de 65 años o más, pertenecientes a los cuatro quintiles más vulnerables de la población,
quienes desde el 1 de diciembre de 2012, tienen una cotización del 5%.
309
4. ADULTEZ
sistema privado, que es gestionado por las ISAPRES, quienes optan por él deben
pagar el monto asociado al plan de salud, el que puede ser superior al 7%.
Con cargo a esta cotización se financian el Subsidio por Incapacidad Laboral (SIL),
que es el monto de dinero que reemplaza la remuneración o renta del trabajador/a
mientras este/a se encuentra con licencia médica autorizada42.
Las asignaciones son para quienes perciben ingresos inferiores a $576.081, cotizan
en el sistema previsional y pueden proveer de recursos monetarios a sus familias. En
el caso de los trabajadores/as dependientes, pensionados y beneficiarios del seguro
de cesantía, la asignación familiar es pagada junto con el sueldo, pensión o subsidio.
En el caso de los trabajadores/as independientes que emiten boletas de honorarios,
se incluye en la devolución de impuestos del año siguiente al que las cargas fueron
declaradas y, en el caso de los trabajadores/as independientes que cotizan por
cuenta propia, cuando efectúan sus cotizaciones o aportes.
Por lo tanto, son relevantes las condiciones en la que las y los trabajadores se
insertan en el mercado laboral, pues al hacerlo en condiciones de informalidad o
como trabajador por cuenta propia o familiar no remunerado, no necesariamente se
accede a las garantías de la seguridad social (salvo los subsidios recién descritos).
42 Excepto cuando la licencia médica es de descanso pre y postnatal, por enfermedad grave del niño menor de un
año, o por permiso postnatal parental, las que se financian exclusivamente con recursos fiscales.
310
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
4.5.1. Informalidad
311
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.50 | Tasa neta de ocupados sin cotizar en sistema previsional (25-59 años), por sexo, 1992-2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
20%
10%
0%
1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
312
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.51 | Tasa neta de ocupados sin cotizar en sistema previsional (25-59 años),
según decil de ingreso autónomo, por sexo, 1992-2013.
4.51.1 Tasa neta de ocupados sin cotizar en sistema previsional (25-59 años), según decil de ingreso autónomo, por sexo, 1992.
100%
90%
80% 41,8%
61,6% 35,0%
58,9%
70%
31,1%
60% 49,3%
33,1%
42,2%
50% 34,0% 32,5% 30,1%
36,7% 36,6% 35,1% 31,6%
40% 31,4% 28,5%
29,2%
26,8%
30% 26,1%
20%
10%
0%
I II III IV V VI VII VIII IX X
4.51.2 Tasa neta de ocupados sin cotizar en sistema previsional (25-59 años), según decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
100%
90%
80% 54,5%
69,6%
70%
60%
34,1%
48,9%
50% 31,5%
40,9%
40% 27,9%
32,9% 24,6%
27,7% 21,4%
30% 23,7% 17,6% 17,8%
20,6% 20,7% 15,4%
20% 15,8% 11,9%
12,6%
10%
0%
I II III IV V VI VII VIII IX X
313
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.52 | Tasa neta de ocupados sin cotizar en sistema previsional (25-59 años) según zona de residencia,
por sexo, 1992 y 2013.
100%
90%
80%
70%
60%
51,8% 50,0%
50%
41,4%
40% 38,0%
34,2%
30% 28,7%
26,1%
20,6%
20%
10%
0%
Urbana Rural Urbana Rural
1992 2013
Mujeres Hombres
314
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
4.5.2. Cotizantes
Según se muestra en el Gráfico 4.53, actualmente en Chile hay 7.752.641
afiliados/as al sistema previsional, que tienen entre 26 a 60 años43. De ellos,
un 47,9% son mujeres y un 52,1%, hombres. El Sistema de Capitalización
Individual cuenta con el mayor número de afiliados/as, tanto en hombres
como en mujeres, alcanzando al 99,6% de los afiliados/as en la actualidad.
La diferencia corresponde a la proporción de cotizantes en el Sistema de
Reparto.
Por otro lado, es necesario destacar que la mayoría de los cotizantes (sin
distinción de edad, pues no se dispone de la información) tanto hombres
como mujeres, son trabajadores/as dependientes (97,5%). Apenas un 2,5%
de los que cotizan son independientes 44.
315
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.53 | Cotizantes y No Cotizantes (26 - 60 años) según tipo de sistema previsional, por sexo, 2002-2014.
Miles de personas
4500
12,4
4000 21,6 17,6 14,8
27,8 25,5 16,8
33,7 18,7
21,5
3500 29,3
24,8
35,8 31,5 1.603,6
1.494,2 1.542,4
3000 1.517,6 1.492,3
1.558,8 1.600,4
1.509,4 1.871,4 1.899,0
2500 1.650,1 1.560,5 1.575,7 1.838,9
1.794,9 1.824,2 1.822,6
1.609,0 1.622,5 1.804,2
1000
1.522,4 1.586,8 1.611,6 1.742,9 1.789,5 1.978,5 2.025,3 2.055,8 2.203,8 2.294,7 2.373,7 2.406,2 2.424,4
500
903,5 944,6 956,8 1.033,0 1.091,7 1.216,2 1.305,8 1.370,4 1.474,9 1.543,7 1.631,6 1.700,1 1.796,5
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Cotizantes Sist. Cap. Individual Afiliados no cotizantes Sist. Cap. Individual Cotizantes Sist. Reparto
4.6.1 Cotizantes
316
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
317
4. ADULTEZ
| GRÁFICO 4.54 | Cotizantes (25 - 59 años) según sistema de salud, por sexo, 2003-2013.
Miles de personas
3.000
2.500
773,7 814,9 870,0 925,3
695,2 747,5
2.000 678,4
683,5 675,4 482,9 512,0
432,6 454,3
1.500 418,7
369,1 380,1
370,4 366,5
1.000 1.709,9 1.780,1 1.864,5 1.912,6 1.926,8
1.894,7
1.404,4 1.449,5 1.601,4 1.343,0 1.530,4 1.543,2
1.425,9 1.467,5
500 909,5 972,4 1.064,7 1.093,9
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
2003 2004 2005 2006 2009 2010 2011 2012 2013
FONASA ISAPRE
Fuente: Elaboración propia en base a FONASA, Estadísticas Demográficas, y Superintendencia de Salud, 2003-2013.
Nota: Dato no disponible los años 2007 y 2008.
| GRÁFICO 4.55 | Adultos (25-59 años) según sistema de salud, por sexo, 2004-2013.
Miles de personas
5.000
4.500
204,6
239,6 234,2 388,2
4.000 246,2 468,9
523,4 431,7 521,1
540,2 456,9 732,9 789,6
614,2 542,9 726,0 756,7
3.500 601,3 554,9 681,5 587,3 655,2 573,5 703,0
972,8
914,5
692,1 789,7 858,0
3.000 773,4 690,2 783,9
668,3 735,0 690,2 816,2
671,1 711,3 664,3 716,0
2.500
2.000
3.174,0
2.713,0 2.843,2 2.798,5 3.265,2 3.328,5
2.765,1 3.223,7
1.500 2.494,8 2.552,5 2.517,5
2.629,6 2.572,5 2.768,9 2.825,9 2.909,2
2.444,2 2.475,2 2.462,4 2.537,6
1.000
500
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Mujeres
Hombres
Hombres
Mujeres
Hombres
2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Fuente: Elaboración propia en base a FONASA, Estadísticas Demográficas y Superintendencia de Salud, 2004-2013.
Nota: “Otros” considera a beneficiarios del sistema de salud de las F.F.A.A y de Orden y a personas no aseguradas en ningún sistema. Las cantidades de mujeres
y hombres en “Otros”, fueron construidas a partir de la diferencia entre la población total para cada año en este tramo etario (INE), y la suma de la población
beneficiaria del sistema público y privado, para cada sexo.
318
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
260
134,8 128,1
130,5
240 128,2 132,6 125,9 124,1
118,7 121,1
116,5 118,1
117,3
220 119,4 118,2
112,5
130,2 129,1
200 105,9 99,1
114,3 118,7 114,3 111,6
99,5 95,1
94,7 97,8
102,4 97,7 92,8 106,6 98,7
180 91,9 91,4
97,5
160
140
62,1
120 60,4
57,8 57,7
57,0
57,7 56,7 58,1 54,8 54,8 51,8
52,1 52,9 58,4 56,7 52,2
100 49,8 51,3 50,9 49,1 51,8 50,6
47,1 48,1
48,8 51,2 51,3
48,4 48,8 48,2
46,5 47,6 46,8 47,0 48,0
80
60 107,2 101,6 108,4 109,9 117,0 76,1 72,5 77,3 79,4 85,4
108,1 107,1 107,1 106,8 106,7 95,4 100,0 99,0 102,4 106,1 89,5 88,1 87,8 90,6 95,3 78,0 80,3 81,9 85,4 89,0 67,9 67,8 71,6 75,2 79,1
40
58,8 56,6 47,4 47,6 48,4 54,3 51,6 48,1 49,7 50,8 47,8 52,1 45,3 47,0 48,3 45,3 47,6
46,8 48,6 42,9 43,7 44,5 43,5 46,7 42,3 43,5 44,1 42,8 44,3 43,5 44,5 46,5 43,0 45,1 44,8
20
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
2009 Hombres
Mujeres
2010 Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
2009 Hombres
Mujeres
2010 Hombres
Mujeres
2011 Hombres
Mujeres
2012 Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
2009 Hombres
Mujeres
2010 Hombres
Mujeres
2011 Hombres
Mujeres
2012 Hombres
Mujeres
2013 Hombres
Mujeres
2009 Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
2009 Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2011
2012
2013
2013
2010
2011
2012
2013
2010
2011
2012
2013
FONASA ISAPRE
Fuente: Elaboración propia en base a FONASA, Boletines Estadísticos 2009-2013 y Estadísticas Demográficas; y Superintendencia de Salud, Estadísticas de
Cartera del Sistema ISAPRE y Licencias Médicas, 2009-2013.
Nota: Licencias Mujeres ISAPRES, incluye licencias por Patologías del Embarazo.
319
4. ADULTEZ
Por su parte, entre los hombres se observa que, en todos los tramos de
edad y para todos los años con información disponible, la tramitación
de este tipo de licencias está en torno a la mitad de la de las mujeres,
manteniéndose relativamente estable la brecha. Si bien no es posible
identificar con certeza el motivo por el cual las mujeres requieren en mayor
medida de este tipo de licencias, un factor objetivo es que se incluye en
ellas el reposo maternal por patologías durante el embarazo, cuestión que
explicaría, en parte, las diferencias con los hombres y, entre las mujeres, las
diferencias según tramo de edad.
320
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 4.57 | Licencias maternales tramitadas por cada 100 mujeres cotizantes,
según tramo de edad y seguro de salud, 2009 - 2013.
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
25 - 29 años 30 - 34 años 35 - 39 años 40 - 44 años 45 - 49 años 50 - 54 años 55 - 59 años
Elaboración propia en base a FONASA, Boletines Estadísticos 2009-2013 y Estadísticas Demográficas; y Superintendencia de Salud, Estadísticas de Cartera del
Sistema ISAPRE y Licencias Médicas, 2009-2013.
| GRÁFICO 4.58 | Licencias por enfermedad grave del hijo/a menor de un año, tramitadas por
cada 100 mujeres cotizantes, según tramo de edad y seguro de salud, 2009 - 2013.
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
2009
2010
2011
2012
2013
Fuente: Elaboración propia en base a FONASA, Boletines Estadísticos 2009-2013 y Estadísticas Demográficas; y Superintendencia de Salud, Estadísticas de
Cartera del Sistema ISAPRE y Licencias Médicas, 2009-2013.
321
4. ADULTEZ
5.
322
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
CAPÍTULO 5
Brechas de
género en la
vejez
(60 años o
más)
323
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
5.
El envejecimiento de la población constituye
uno de los fenómenos demográficos
más relevantes de nuestra época y,
aunque reciente en Chile, tiene profundas
implicancias en el plano familiar, social,
cultural y económico de la población.
325
5. VEJEZ
“La vejez debe ser comprendida como la última etapa del ciclo vital de
las personas, la cual, lejos de ser estática, presenta un gran dinamismo y
múltiples cambios que comportan variadas consecuencias para los sujetos
que la experimentan” (SENAMA, 2009a). Con esta idea, el presente capítulo
revisa, desde una perspectiva de género, la evolución de los ámbitos más
determinantes en la calidad de vida de las y los adultos mayores en Chile,
entre estos, su grado de autonomía económica, el vínculo familiar y los roles
que desempeñan dentro del hogar, el nivel de instrucción, cuánto trabajan,
cuál es el grado de protección que la sociedad les proporciona, cuándo se
retiran del mercado laboral y en qué condiciones lo hacen, así como el nivel
de dependencia para desenvolverse en la vida cotidiana.
Una de las dificultades que enfrentan las y los adultos mayores es la pérdida
de autonomía económica. Estimaciones realizadas en base a la Encuesta
CASEN evidencian una mayor concentración de mujeres sin ingresos
autónomos. En 2013 el 35,1% de ellas no percibe ingresos autónomos,
cifra que entre los hombres llega a un 12,8%. En cambio, la evolución de la
población de 60 años o más sin subsidios monetarios presenta un patrón
diferente. A principios de los ‘90, casi la totalidad de las y los adultos
mayores no recibía transferencias directas del Estado (86,9% en promedio),
sin embargo, dicho porcentaje decrece paulatinamente, tanto para la
población femenina como masculina. Consecuentemente, la concentración
de mujeres sin subsidios monetarios pasó de un 90,9% en 1990, a un 59,6%
en 2013, en tanto, los hombres, de un 82% a 62,4%.
326
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 5.1 | Proporción de adultos mayores (60 años o más) sin ingresos propios, por sexo, 1990-2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
28,1% 29,7% 30,3%
30% 26,5% 25,1% 25,9% 25,7% 23,6%
20% 17,8% 15,5%
14,0%
10% 4,5% 4,3% 4,2% 3,7% 4,3% 4,5% 4,3% 4,7% 5,2% 5,3% 3,4%
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
327
5. VEJEZ
Lo anterior quiere decir que la mayoría de las y los adultos mayores forma
parte del núcleo principal de los hogares en los que habitan, ya sea como
jefe/a de este o como su pareja, proporción que, de hecho, ha aumentado de
un 83% en 1990 a un 86,4% en 2013. Aun así, como se puede observar en
el Gráfico 5.3., uno de cada diez adultos mayores tiene otro tipo de relación
de parentesco con el jefe/a de hogar, especialmente entre las mujeres (17%
de ellas versus el 8,8% de los hombres), lo que en muchos casos puede
indicar situaciones de dependencia, ya sea económica y/o de cuidados, con
otro núcleo familiar. Desde esta perspectiva, destaca la situación de las y los
adultos mayores que viven con sus hijos/as y eventualmente con sus parejas
(10,9% de las mujeres y 3,2% de los hombres)1.
| GRÁFICO 5.2 | Jefes/as de hogar (60 años o más) por sexo, 1990-2013.
Miles de personas
2.000
1.800
1.600
1.400
1.200 1.006,1
896,0
918,3
1.000
769,9
800
660,1
619,8
600 578,0 557,9 584,6
519,9 543,4
0
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
328
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
70%
37,8%
60%
39,6%
50%
89,0%
40% 81,7%
30%
20% 45,3%
37,7%
10%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres
1990 2013
Jefe/a de hogar Esposo/a o pareja Padre, madre o suegro/a Otro Familiar No Familiar
329
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.4 | Distribución porcentual del ingreso total del hogar, según tipo de ingreso,
por sexo del jefe de hogar (60 años o más), 1990-2013.
15,2% 11,9% 14,2% 10,8% 15,5% 11,4% 15,0% 10,7% 13,7% 10,6% 13,0% 10,3% 13,9% 10,4% 12,8% 10,2% 13,3% 10,1% 13,9% 10,5% 29,1% 22,4%
100%
90% 1,9% 2,9% 2,9% 4,1% 5,3% 4,1% 7,0%
3,3% 4,3% 6,0% 11,8% 10,6%
2,4% 3,3% 5,1% 5,3% 6,1% 7,2% 11,5%
80% 10,4%
10,3%
70% 40,8% 39,6%
37,4% 43,3% 47,7% 9,3%
38,6% 39,2% 38,8% 45,3% 49,7% 34,6% 31,9% 32,8%
60% 44,9% 40,6% 44,3% 43,9% 42,9% 38,4%
36,8%
26,9%
50% 31,8%
40%
30%
20%
10% 37,5% 45,7% 38,2% 47,7% 37,2% 46,5% 37,0% 46,4% 35,7% 46,7% 33,0% 42,3% 32,4% 42,8% 40,5% 48,2% 38,4% 46,2% 37,3% 46,1% 29,8% 40,4%
0
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Ingreso del Trabajo Otro Ingreso Autónomo Subsidios Monetarios Alquiler Imputado
330
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
5.3. Escolaridad
| GRÁFICO 5.5 | Tasa de analfabetismo en adultos mayores (60 años o más), por sexo, 1990-2013.
45%
40%
35%
30%
25%
5%
0%
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Mujeres Hombres
331
5. VEJEZ
45%
39,1%
40%
35,9% 34,9%
35%
31,1%
30%
24,2%
25% 23,0%
20%
15% 12,1%
9,2% 9,6%
10% 7,1% 7,4%
5,8%
5%
0%
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Mujeres Hombres
332
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 5.7 | Años de escolaridad promedio en adultos mayores (60 años o más),
según decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990 y 2013.
5.7.1 Años de escolaridad promedio en adultos mayores (60 años o más), según decil de ingreso autónomo, por sexo, 1990.
Años
16
14
11,9
12
10,6
10
8,6
8,2
8 7,5
6,7
6 5,5 5,6
5,0
4,5 4,4 4,6 4,5 4,7
4,0 4,2 4,2 3,9
4 3,3 3,6
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Mujeres Hombres
5.7.2 Años de escolaridad promedio en adultos mayores (60 años o más), según decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
Años
16
14,9
14
13,0
12 11,3
10,9
10 9,0
8,9
8,3
8 7,4 7,3 7,6
6,4 6,7 6,6 6,7
6,2 6,1
6 5,4 5,8
5,3 5,2
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Mujeres Hombres
333
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.8 | Adultos mayores (60 años o más) según último nivel educacional alcanzado, por sexo, 2013.
Miles de personas
900
809,9
800
700
600 569,0
500 446,3
400
332,0
300
200
127,7 117,1 120,6
86,0 83,8
100 71,3
42,7 27,9 11,2 16,3
0
Sin educación Básica Media CH Media TP Técnico Profesional Postgrado
formal Profesional
Mujeres Hombres
334
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 5.9 | Distribución porcentual de los adultos mayores (60 año o más), según último
nivel educacional alcanzado y zona de residencia, por sexo, 2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Urbana Rural
335
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.10 | Distribución porcentual de adultos mayores (60 años o más), según
último nivel educacional alcanzado y decil de ingreso autónomo, por sexo, 2013.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
Postgrado 0,0% 0,1% 0,1% 0,2% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,1% 0,2% 0,1% 0,2% 0,3% 0,3% 0,4% 0,6% 1,5% 2,1% 6,8% 13,0%
Profesional 1,0% 1,5% 1,5% 2,5% 5,0% 1,8% 3,5% 2,0% 2,4% 4,6% 2,8% 4,9% 3,9% 6,6% 13,1% 12,8% 16.7% 26,6% 33,9% 48,3%
Técnico
profesional 0,6% 0,5% 0,5% 0,6% 0,4% 0,9% 1,1% 0,8% 0,9% 1,0% 1,3% 2,1% 2,4% 3,7% 4,4% 4,3% 11,5% 5,5% 6,3% 4,9%
Media TP 1,8% 3,1% 1,9% 2,2% 3,6% 3,9% 5,2% 4,8% 3,4% 6,8% 4,9% 5,5% 8,8% 10,7% 7,0% 8,4% 9,5% 8,7% 6,6% 4,6%
Media CH 21,1% 19,6% 18,7% 21,3% 21,5% 23,2% 27,1% 28,1% 29,4% 34,0% 27,6% 30,9% 29,1% 31,8% 32,1% 30,1% 34,4% 32,0% 34,7% 19,0%
Básica 61,7% 62,3% 62,7% 62,0% 59,7% 59,1% 53,5% 54,4% 56,0% 47,1% 56,4% 50,0% 50,4% 42,9% 39,1% 40,4% 25,0% 23,2% 10,4% 10,0%
336
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
337
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.11 | Adultos mayores (60 años o más) según condición de actividad, por sexo, 1990-2014.
Miles de personas
1.800
6 10
10
1.600 333
8 302
7 284 18 26
6
1400 5
183 227 263 19
3 21
176 644 671
2 3 160 21 20
1.200 1 3
134 147 12
1 10 686
113 126 474
1 94 12 12 460 587
1.000 2
96 12
12
529
1 95 12 419
1 1 1 1 1 382
1 91 14 12 392
0,4 83 88
800 0,2 1
76 92 91 89 84
8 8 7 14
67 6 6 327
64 5 297 313
0,5 7 352
600 242 294
237 5 281 283 282 295 284
285 274
400 270
200
0
Hombres
Mujeres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
| GRÁFICO 5.12 | Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más), por sexo, 1990-2014.
100%
90%
80%
70%
60%
48,5 48,6 49,8
50% 45,9 47,7
42,1 43,6 42,3 41,8 42,0
40,2 40,0 41,2 39,6 40,3 38,8 40,2 40,7
39,3 38,5 37,9 37,6
40% 37,0 36,7 36,7
30%
18,7 18,9 20,4
16,0 18,1
20% 12,8 13,4 13,4
11,5 11,0 11,4 12,3
8,9 8,8 9,6 11,0 10,5 10,1 9,5 10,0 10,1 9,9 9,5 8,9 10,1
10%
0%
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
338
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 5.13 | Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más),
según tramo de edad, por sexo, 1990 y 2014.
5.13.1 Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más), según tramo de edad, por sexo, 1990.
100%
90%
80%
70% 64,5
60%
50% 44,0
40%
30% 24,7
Mujeres Hombres
5.13.2 Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más), según tramo de edad, por sexo, 2014.
100%
90%
82,5
80%
70%
56,5
60%
50%
39,2 38,0
40%
30% 24,3
20,7
20% 14,7
9,0 9,9
10%
2,2
0%
60 - 64 años 65 - 69 años 70 - 74 años 75 - 79 años 80 años o más
Mujeres Hombres
339
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.14 | Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más),
según decil de ingresos, por sexo, 1990 y 2014.
5.14.1 Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más), según decil de ingresos, por sexo, 1990.
100%
90%
80%
70%
30%
22,2
20%
10,6 11,6 10,3
6,4 8,4
10% 4,0 5,9 4,4 5,2
0%
I II III IV V VI VII VIII IX X
Mujeres Hombres
5.14.2 Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más), según decil de ingresos, por sexo, 2014.
100%
90%
80%
69,2
70%
59,7
58,5
60% 52,6
52,3
48,1
50% 44,3
41,2 40,8
38,0
40% 34,7
30% 27,1
23,6
21,0
15,9 16,2 16,7
20% 14,1 15,7
13,2
10%
0%
I II III IV V VI VII VIII IX X
Mujeres Hombres
340
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
341
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.15 | Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más),
según nivel educacional, por sexo, 1990 y 2014.
5.15.1 Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más), según nivel educacional, por sexo, 1990.
100%
90%
80%
70%
60%
51,8
50%
40,2 40,4 38,9
40%
29,6
30% 23,1
20%
11,9
8,3 7,6
10% 4,9
0%
Nunca estudió Educación Educación Educación Educación
Básica Media Técnica Universitaria
Mujeres Hombres
5.15.2 Tasa de participación laboral de adultos mayores (60 años o más), según nivel educacional, por sexo, 2014.
100%
90%
80%
69,4
70%
61,9
59,9
60%
53,1 51,6
50% 47,4 46,8
43,7
40%
30,3
28,2
30% 25,0
22,8
18,3
20%
10,8
10%
0%
Nunca estudió Educación Educación Educación Educación Postítulos Doctorado
Básica Media Técnica Universitaria y Maestrías
Mujeres Hombres
342
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
343
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.16 | Distribución porcentual de los adultos mayores (60 años o más),
según categoría ocupacional, por sexo, 2014.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Mujeres Hombres
Familiar o Persona no
Remunerado 4,6% 1,5%
Personal de servicio
Doméstico Puertas Adentro 2,7% 0,3%
344
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
4.000 60%
3.000
20%
2.500
-3,8% -3,2% -1,7% 0
-6,4% -9,1% -8,5%
2.000 -14,3%
-7,7% -11,7%
-13,2% -14,6%
-21,4% -19,2% -17,6% -20%
-27,1%
1.500 -31,4%
-35,4% -28,3% -28,1%
-38,1%
-37,9% -40%
1.000 -41,7%
-56,0% -60%
500
0 -80%
1990
1991
1992
1993
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
Mujeres Hombres % de Brecha
345
5. VEJEZ
RECUADRO 5.1
Pensiones de Vejez5.
En ambos casos, cumplida la edad legal exigida (de ahí que se hable de “vejez”), es
posible ejercer el derecho a pensión.
En la Renta Temporal con Renta Vitalicia Diferida, la Compañía de Seguros paga una
renta vitalicia mensual fija y reajustable en UF, a partir de una fecha futura, dejando
en su cuenta individual de la AFP un saldo para una Renta Temporal por el periodo
que va entre la selección de esta modalidad y el inicio del pago de la Renta Vitalicia
Diferida, la cual puede fluctuar entre un 50% y un 100% de la Renta Temporal.
Finalmente, en la modalidad Renta Vitalicia Inmediata con Retiro Programado, se
dividen los fondos que el afiliado/a tiene en su cuenta individual de la AFP y contrata
simultáneamente una Renta Vitalicia Inmediata y una pensión con Retiro Programado.
346
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| GRÁFICO 5.18 | Pensiones pagadas por vejez (mujeres mayores de 60 años y hombres mayores de 65 años),
según pilar previsional, por sexo, 2008-2014.
Miles de Personas
800
700
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Contributivo No Contributivo
En el Gráfico 5.18 es posible observar la trayectoria que han seguido las pensiones desde la
aplicación de la reforma.
347
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.19 | Distribución porcentual de pensionados por vejez (mujeres mayores de 60 años y hombres
mayores de 65 años), según modalidad del pilar contributivo, por sexo, 2008-2014.
100%
90%
35,4%
43,6% 37,8% 34,9%
80% 41,0% 45,8% 44,1% 44,8%
50,3% 47,3% 47,2%
52,6%
70%
66,1% 62,6%
60% 6,7%
5,8% 8,1%
4,9%
4,3% 5,5%
3,9% 4,7% 6,4%
50% 3,9% 17,7%
3,8% 17,3% 18,5%
3,7% 7,7% 16,0% 8,7% 9,2%
16,6% 10,0%
40% 16,0% 0,8% 1,1% 1,5%
8,2% 1,9%
15,5% 1,1% 1,4% 1,5% 2,4%
3,9% 0,8% 0,9%
3,7% 0,7%
30% 0,7% 8,6%
8,0% 0,8%
20% 1,1% 40,5% 37,1% 39,8%
39,7% 37,7% 38,8% 37,4% 35,7%
34,7%
29,2% 32,2% 34,7%
24,2%
10% 21,1%
0%
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Retiro Programado Renta Temporal Renta Vitalicia Inmediata Renta Vitalicia Diferida Sistema de Reparto
348
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Ahora bien, son las modalidades de Reparto y Retiro Programado las que
concentran la mayoría de los pensionados/as, y consecuentemente, son
estos montos los que reflejan de una manera más fidedigna la realidad
país: A diciembre del 2014, el valor promedio de las pensiones por vejez
otorgadas bajo Reparto, fue 8,9 UF, esto es, $219.583. Las mujeres, por su
parte, percibieron un promedio de 7,5 UF ($185.885), mientras los hombres
10,3 UF ($253.281), lo que significa que, en promedio, los hombres jubilados
bajo el sistema de Reparto percibirían una pensión 36,3% superior a la de
las mujeres. En la misma fecha, para la modalidad de Retiro Programado, el
valor promedio de la pensión por vejez entregada fue 5,1 UF ($126.337); las
mujeres recibieron un promedio de 4,1 UF ($99.740), apenas superando la
Línea de Pobreza Extrema para un hogar unipersonal7, mientras los hombres
6,2 UF ($152.934), en otras palabras, en promedio, los hombres bajo la
modalidad de Retiro Programado percibirían una pensión un 53,3% a la de
sus pares mujeres.
349
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.20 | Valor promedio de pensiones de vejez (mujeres mayores de 60 años y hombres mayores de 65
años), según modalidad del pilar contributivo, por sexo y brecha de género, 2008-2014.
UF
30 10%
2,3% 3,6% 5%
25 5,0%
-1,6%
-3,1%
-2,1% 0
-5,5% -4,8% -4,4% -3,3% -2,2%
-4,2%
-2,9% -5%
20 -4,7% -6,1% -10,4%
-12,6% -9,6% -10&
-13,0%
-10,8%
15 -17,5%
-13,0% -12,5% -15%
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
Retiro Programado Renta Temporal Renta Vitalicia Inmediata Renta Vitalicia Diferida Sistema de Reparto
350
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
RECUADRO 5.2
Reforma Previsional de 2008 y Equidad de Género.
PILAR SOLIDARIO
(1) Pensión Básica Solidaria (Vejez e Invalidez), para aquellas personas que no tienen
derecho a pensión en ningún régimen previsional, el Estado les otorga, actualmente,
$89.764 mensuales, lo que representa solo el 37,2% del Salario Mínimo vigente.
De los 401.656 beneficiarios de la Pensión Básica Solidaria de Vejez, el 72,3% son
mujeres (diciembre 2014, Superintendencia de Pensiones).
10 El sistema previo a la reforma del año 2008 contemplaba un pilar solidario, que estaba constituido por las
pensiones asistenciales y la pensión mínima.
351
5. VEJEZ
años la edad máxima de cobertura entre mujeres y hombres, pues las primeras solo
Entre 2009 y 2014, se han realizado un total de 2.035 traspasos de fondos, de los
cuales el 96% corresponde al cónyuge compensado mujer (13.367 millones de pesos)
y 4% a los hombres (611 millones de pesos) (Superintendencia de Pensiones, 2015).
352
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
5.6 Salud
Como se mencionó, entre las y los cotizantes y a lo largo de todo el período 2003-2013
prevalece mayoritariamente el sistema público de salud. Así, en 2003, el 90,7% del total de
cotizantes se encontraba afiliado a FONASA y el 9,3% restante, a ISAPRE. Luego, en 2013
estas proporciones corresponden al 88,5% y 11,5% de las y los cotizantes adultos mayores,
respectivamente.
Al analizar estas cifras según el sexo de los beneficiarios, se observa que mujeres y hombres
poseen niveles similares de acceso al sistema previsional de salud: el 94,6% de ellas es
beneficiaria de FONASA (86%) o de ISAPRE (8,6%); mientras que, el 93,7% de los adultos
mayores es beneficiario de FONASA (83,2%) o de ISAPRE (9,4%). Aunque se evalúa como
un factor positivo el que las brechas de género observadas entre la población cotizante,
en detrimento de las mujeres, no se traduzcan en que estas presenten menores niveles de
cobertura del sistema, es importante relevar el hecho que un 33% de las mujeres de 60 años
o más acceden al sistema como beneficiarias no cotizantes (versus el 17,3% de los adultos
mayores). Esta brecha es indicador de mayores niveles de dependencia económica y de
vulnerabilidad de las mujeres, ya que una mayor proporción de ellas es beneficiaria gratuita
del sistema, al recibir Pensión Básica Solidaria o Aporte Previsional Solidario, o bien están
afiliadas como cargas de algún familiar cotizante, al no poseer ingresos mensuales propios.
353
5. VEJEZ
| GRÁFICO 5.21 | Adultos mayores (60 años o más) cotizantes del sistema de salud, según sistema, por sexo, 2003-2013.
Miles de Personas
1.600
1.400
1.200
1.000
69,4
800 60,8 98,5 65,5 112,1 74,2 120,1
56,3 105,1
92,9
43,6 46,6
600 41,4 78,0
39,1 74,4
69,7 71,6
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
2003 2004 2005 2006 2009 2010 2011 2012 2013
FONASA ISAPRE
Fuente: Elaboración propia en base a FONASA, Estadísticas Demográficas, y Superintendencia de Salud, Series Estadísticas 2003-2013.
Nota: Dato no disponible para los años 2007 y 2008.
| GRÁFICO 5.22 | Adultos mayores (60 años o más) beneficiarios del sistema de salud, según sistema, por sexo, 1990-2013.
Miles de Personas
1.600
79,8
1.400
92,8 127,5
1.200 123,3 112,8
132,3 74,6
148,6 100,5 80,9
86,9 123,0
1.000 107,8
78,5 102,7
111,4
137,2 124,3
800 117,5 117,0 74,4 95,6
129,9 72,6 80,7
87,2 118,3 68,3 73,7 1.273,5
59,8 100,5
43,0 47,7 94,4
600 111,1 96,6 68,3 1.029,1 1.186,6
78,4 99,5 67,8 983,2 980,4
39,8 54,7 63,3 936,8 926,3
43,8
400 785,7 788,5
733,3 724,4
598,6 648,8 679,3 690,5
619,2 566,5
482,9 459,1 487,2 493,3
200 501,2
0
Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 2013
Fuente: Elaboración propia en base a Estadísticas Demográficas de FONASA; Superintendencia de Salud, Series Estadísticas 1990-2012 y Boletín Estadístico
2013; y Encuesta CASEN, 1990-2013.
Notas: “Otros Sistemas de Salud” considera a personas no afiliadas a algún sistema, miembros de Fuerzas Armadas y de Orden, y otros sistemas.
Las frecuencias de Mujeres y Hombres para FONASA (2003-2013) y Otros Sistemas de Salud (1990-2013), fueron construidas utilizando la estimación total
de la población beneficiaria para cada sistema (dato proporcionado por FONASA), multiplicado por la proporción beneficiaria, para cada sexo, obtenida de la
Encuesta CASEN respectiva a cada año.
354
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
ENFERMEDADES CRÓNICAS
| GRÁFICO 5.23 | Prevalencia de enfermedades crónicas en adultos mayores (60 años o más), por sexo, 2009.
Hipertensión 68,4%
63,6%
Diabetes 23,7%
25,1%
Depresión 19,5%
5,5%
Glaucoma 6,1%
7,6%
Gota 5,9%
7,7%
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Mujeres Hombres
DEPENDENCIA
355
5. VEJEZ
| TABLA 5.1 | Nivel de dependencia en adultos mayores (60 años o más), por sexo, 2009.
| TABLA 5.2 | Prevalencia de dependencia en adultos mayores (60 años o más), según tramo de edad, por sexo, 2009.
Porcentajes
80 - 84 57 45 52,9
356
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
En suma, los datos arrojan que la mayor parte de las familias y, en particular,
las mujeres, han asumido directamente el cuidado de sus adultos mayores y
los diversos costos asociados a este.
357
5. VEJEZ
Conclusiones y
Recomendaciones
358
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
1.
Conclusiones
Uno de los avances más notorios en los últimos 25 años en nuestro país
es el masivo ingreso de los jóvenes, y especialmente de las mujeres, a la
Educación Superior. Sin embargo, se evidencian grandes brechas de género
en torno a la valoración social de las carreras cursadas, en perjuicio de las
mujeres, lo que limita tanto sus posibilidades de inserción en el mercado
laboral, como su acceso a empleos mejor remunerados.
359
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Es necesario, pues, abordar las “piedras en el zapato” con las que cargan
las mujeres, que se describen ampliamente en el primer capítulo del presente
informe y que, a lo largo de los siguientes, se abordan detalladamente. Se
trata de un desafío consciente, que demanda voluntad política, políticas
públicas que no sean neutras, sino que incluyan la perspectiva de género y
la mirada transversal del ciclo de vida.
360
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Por todo lo anterior, al final del camino, las adultas mayores enfrentan el
escenario más adverso en relación con sus pares masculinos. Menores
ingresos, pensiones más bajas, peor salud y mayor dependencia: las
principales dimensiones en las que las mujeres mayores continúan sufriendo
los efectos de inequidades de género vividas a lo largo de sus vidas.
361
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
2.
Recomendaciones para
avanzar en la igualdad de
género en Chile
A continuación, se ofrece una serie de
recomendaciones que intentan abarcar las
principales brechas de género que se enfrentan
en las distintas edades. Estas recomendaciones
se encuentran en diversos niveles de desarrollo:
algunas ya son parte de la oferta pública y es
necesaria su ampliación y/o profundización, otras
se encuentran en etapa de discusión legislativa,
en fase de diseño, o no han sido recogidas
formalmente por el aparato público ni por el
ámbito privado como área de trabajo. Como se
podrá ver, en la mayoría de los casos, se requiere
de soluciones integrales, construidas fuera de la
lógica sectorial.
362
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
363
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
364
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Reformar el Artículo 203 del Código del Trabajo, para extender el acceso a
salas cuna a los hijos/as de todos los trabajadores y trabajadoras, es una
medida fundamental para aumentar la participación laboral de las mujeres,
equiparar los costos de contratación con los hombres y también promover
la corresponsabilidad familiar y social del cuidado. El financiamiento de esta
medida ha sido uno de los nudos del debate, frente al cual se propone una
modalidad tripartita: Estado, empleadores/as y trabajadores/as, donde el
aporte de estos últimos sea proporcional a su capacidad de pago.
365
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
366
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
367
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
A su vez, es necesario contar con una nueva legislación que responda a una
comprensión compleja del fenómeno de la violencia, haciendo explícita la
distinción en mujeres y niñas. Dicha legislación debe proporcionar medidas
integrales de prevención, protección y reparación a niñas y mujeres, y su
operacionalización debe reflejarse en una política pública transversal a todos
los organismos del Estado, que sea capaz de unificar prácticas y discursos
coherentes con la concepción del fenómeno de la violencia de género.
368
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
369
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
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380
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Glosario GET
381
GLOSARIO GET
A
AAFP: Asociación AFP de Chile.
AC: Asamblea Constituyente.
AECID: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
AFP: Administradora de Fondos de Pensiones.
APS: Aporte Previsional Solidarios de Vejez e Invalidez.
B
BID: Banco Interamericano de Desarrollo.
BM: Banco Mundial.
C
CAE: Crédito con Aval del Estado.
CASEN: Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional.
CCAF: Cajas de Compensación de Asignación Familiar.
CDN: Convención de los Derechos del niño.
CEDAW: Committee on the Elimination of Discrimination Against Women / Convención
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
CELADE: División de Población de la CEPAL.
CEPAL: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
CEPPE: Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación.
CFT: Centro de Formación Técnica.
CH: Científico Humanista.
CIAE: Centro de Investigación Avanzada en Educación.
CIC: Cuenta Individual de Cesantía.
CNA: Comisión Nacional de Acreditación.
CNAP: Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado.
CNE: Consejo Nacional de Educación.
CONFECH: Confederación de Estudiantes de Chile.
CONICYT: Comisión de Investigación Científica y Tecnológica.
CPCE: Centros de Políticas Comparadas de Educación.
CRUCH: Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas.
CTIM: Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas.
D
DEMRE: Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional.
DIPLAP: División de Planificación y Presupuesto.
DIPLAS: División de Políticas Públicas Saludables y Promoción.
DIPRES: Dirección de Presupuesto.
DNSC: Dirección Nacional del Servicio Nacional.
DT: Dirección del Trabajo.
DS: Desviación(es) estándar.
382
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
E
EANNA: Encuesta Nacional sobre Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes.
EEUT: Encuesta Experimental sobre Uso del Tiempo.
ELE: Encuesta Longitudinal de Empresas.
ELEAM: Establecimiento de Larga Estadía del Adulto Mayor.
ELPI: Encuesta Longitudinal de la Primera Infancia.
EME: Encuesta de Microemprendimiento.
ENCLA: Encuesta Laboral.
ENE: Encuesta Nacional de Empleo.
ENLACES: Centro de Educación y Tecnología del Ministerio de Educación de Chile.
ENP: Embarazo No Planificado.
EPF: Encuesta de Presupuestos Familiares.
EPS: Encuesta de Protección Social.
ESI: Encuesta Suplementaria de Ingresos.
F
FAO: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
FCS: Fondo de Cesantía Solidario.
FF. AA: Fuerzas Armadas de Chile.
FLACSO: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
FONASA: Fondo Nacional de Salud.
FONDECYT: Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico.
FOSIS: Fondo de Solidaridad e Inversión Social.
G
GEM: Global Entrepreneurship Monitor.
GTZ: Agencia Alemana de Cooperación Técnica.
I
ICSO: instituto de Investigación en Ciencias Sociales.
IMAGES: International Men and Gender Equality Survey.
IMC: Índice de Masa Corporal.
IMM: ingreso Mínimo Mensual.
INE: Instituto Nacional de Estadísticas.
INJUV: Instituto Nacional de la Juventud.
IP: instituto Profesional.
IPS: Instituto de Previsión Social.
IPSA: Índice de Precio Selectivo de Acciones.
ISAPRE: Instituciones de Salud Previsional.
ISL: instituto de Seguridad Laboral.
J
JUNJI: Junta Nacional de Jardines Infantiles.
L
LOCE: Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza.
M
MDS: Ministerio de Desarrollo Social.
MECESUP: Mejoramiento de la Calidad y la Equidad de la Educación Superior.
MIDEPLAN: Ministerio de Planificación.
MINECON: Ministerio de Economía, Fomento y Turismo.
MINEDUC: Ministerio de Educación.
383
GLOSARIO GET
N
NEM: Notas de Enseñanza Media.
NENE: Nueva Encuesta Nacional de Empleo.
NESI: Nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos.
NINI: Jóvenes que no estudian ni trabajan de manera remunerada.
NNA: Niños, Niñas y Adolescentes.
NSE: Nivel Socioeconómico.
O
OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico / Organisation for
Economic Co-operation and Development, OECD.
OIG: Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe.
OIJ: Organización Iberoamericana de Juventud.
OIT: Organización Internacional del Trabajo.
ONA: Observatorio Niñez y Adolescencia.
P
PAA: Prueba de Aptitud Académica.
PBC: Programa Becas Chile.
PBS: Pensión Básica Solidaria de Vejez e Invalidez.
PER: Programa de Evaluación del Rendimiento Escolar.
PISA: Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes.
PNUD: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
PPP: Permiso Postnatal Parental.
PRODEMU: Promoción y Desarrollo de la Mujer.
PSU: Prueba de Selección Universitaria.
S
SECE: Sistema de Evaluación de la Calidad.
SEGIB: Secretaria General Iberoamericana.
SENAMA: Servicio Nacional del Adulto Mayor.
SENDA: Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y
Alcohol.
SERCE: Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo.
SERNAM: Servicio Nacional de la Mujer.
SIES: Servicio de Información de Educación Superior.
SIL: Subsidio por Incapacidad.
SIMCE: Sistema de Medición de la Calidad de la Educación.
SUF: Subsidio Maternal.
SUSESO: Superintendencia de Seguridad Social.
SVS: Superintendencia de Valores y Seguros.
T
TERCE: Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo.
TICs: Tecnologías de la Información y Comunicación.
TP: Técnico Profesional.
U
UN: Naciones Unidas.
UNESCO: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
V
VIF: Violencia Intrafamiliar.
W
WEF: World Economic Forum / Foro Económico Mundial.
384
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Anexo
Metodológico
385
ANEXO METODOLÓGICO
Ficha técnica
Informe GET, Género, Educación y Trabajo: La brecha persistente.
Primer estudio sobre la desigualdad de género en el ciclo de vida. Una revisión de los últimos 25 años.
Investigación bibliográfica e identificación de hitos políticos, sociales, económicos y de políticas públicas relevantes para
contextualizar los datos y sus variaciones.
Sistematización y análisis de indicadores que dan cuenta de las brechas de género en Educación y Trabajo, a lo largo del
ciclo de vida, desde 1990 a la fecha.
386
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
Años de aplicación: 1985, 1987, 1990, 1992, 1994, 1996, 1998, 2000, 2003,
2006, 2009, 2011 y 2013.
387
ANEXO METODOLÓGICO
1. Hogar:
Grupo de personas, parientes o no, que habitan la misma vivienda y tienen
presupuesto de alimentación común o personas que viven solas. Puede
ocurrir que uno o más hogares habiten una vivienda; sin embargo, un hogar
no puede habitar más de una vivienda.
2. Jefe/a de hogar:
Persona reconocida como tal por los demás miembros del hogar.
3. Tipología de Hogares:
Unipersonal: Constituido por una sola persona que es el (la) jefe (a) de hogar.
Nuclear Biparental: Constituido por matrimonio o unión de hecho con o sin
hijos o hijastros de cualquier estado civil, siempre y cuando estén solos, esto
es, sin miembros no parientes del jefe/a de hogar ni parientes no nucleares.
Nuclear Monoparental: Constituido por jefe (a) de hogar con hijos o hijastros
de cualquier estado civil, siempre y cuando estén solos, esto es sin miembros
no parientes del jefe/a de hogar ni parientes no nucleares.
Hogar sin núcleo: Tipo de hogar constituido por dos personas o más, que no
poseen una relación de parentesco nuclear, es decir, no tienen una relación
de pareja ni de paternidad o maternidad.
4. Núcleos familiares
El núcleo familiar se compone por una parte de los integrantes del hogar, que
constituyen una pareja (legal o de hecho) y/o que tienen vínculos de madre/
padre e hijo/a siempre que los últimos estén solteros y no formen otro núcleo
familiar al interior del hogar. También constituyen el núcleo familiar aquellos
miembros menores de 18 años que dependan económicamente de la pareja o
del jefe/a de núcleo y que no tengan ascendientes directos en el hogar.
1 Definiciones disponibles en la página web del Observatorio Social del Ministerio de Desarrollo
Social: [Link]
consultado en marzo de 2016.
388
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
5. Categorías de ingresos
Alquiler Imputado: Se atribuye a los hogares que no pagan arriendo por ser
propietarios de la vivienda que ocupan. La nueva metodología de medición
de pobreza por ingresos aplicada en la Encuesta CASEN 2013 extendió la
imputación a aquellas viviendas cedidas (por trabajo, familiar u otro) y en
usufructo.
| TABLA A.1 | Ingreso autónomo per cápita mínimo, máximo y promedio por decil de ingreso autónomo nacional.
I $0 $49.950 $23.059
389
ANEXO METODOLÓGICO
6. NINI:
390
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
| TABLA A.2 | Especificación insumos para construcción de variable Razón para no estudiar ni trabajar.
CASEN 1990 CASEN 2000 CASEN 2013 CASEN 1990 CASEN 2000 CASEN 2013
Maternidad / Maternidad Maternidad Embarazo, No tiene con No tiene con No tiene con
paternidad y/o embarazo. y/o embarazo. maternidad o quién dejar a quién dejar a quién dejar a
o embarazo paternidad. los niños. los niños. los niños.
Quehaceres Ayuda
III en Ayuda en la casa Ayuda en la casa Quehaceres Quehaceres Quehaceres
domésticos la casa. o quehacer o quehacer del hogar. del hogar. del hogar.
IV del hogar. del hogar.
Razones No
V aplica. Enfermedad que Tiene una Enfermedad crónica Enfermedad crónica Está enfermo o
de Salud lo inhabilita. discapacidad o o inválido. o inválido. tiene una
VI requiere discapacidad.
establecimiento de
VII educación especial.
Enfermedad que lo
VIII inhabilita.
Terminó IX aplica.
No No aplica. Terminó de No aplica. No aplica. No aplica.
de estudiar estudiar.
X
Otras No existe No tiene edad Problemas familiares. Jubilado. Jubilado/a, No tiene con quien
razones establecimiento suficiente. A su edad no le sirve Rentista. montepiado/a, dejar a adultos
cercano. No existe estudiar o no conoce Tiene trabajo pensionado/a. mayores.
No existe cupo en establecimiento la manera para esporádico. Rentista. No tiene con quien
establecimiento cercano. completar sus Se aburrió de buscar. Tiene trabajo dejar a otro familiar.
cercano. No existe cupo en estudios. Otra razón. esporádico. Piensa que nadie le
Dificultad de acceso. establecimiento. Dificultad económica. Se aburrió de buscar. dará trabajo (porque
Dificultad económica. Dificultad de acceso Trabaja o busca Otra razón. no cuenta con la
Está trabajando. o movilización. trabajo. capacitación
Requiere Horario inconveniente. Problemas de requerida, por su
establecimiento Dificultad económica. rendimiento. edad, etc.).
especial. Está trabajando o Expulsión o Las reglas, horarios y
No tiene edad. buscando trabajo. cancelación de distancias de los
Otra razón. Requiere matrícula. trabajos no le
establecimiento No existe acomodan.
especial. establecimiento Ofrecen sueldos muy
Pasó edad de cercano. bajos.
estudiar. Dificultad de acceso Estudiante.
Prepara la PAA. o movilización. Jubilado(a),
Está realizando el Otra razón. pensionado(a) o
Servicio Militar. montepiado(a).
Problemas familiares. Tiene otra fuente de
Problemas de ingreso (seguro de
conducta. cesantía, mesadas,
Problemas de rentas, transferencias
rendimiento. del Estado, etc.).
Otra razón. Se cansó de buscar
o cree que no hay
trabajo disponible.
Busca cuando
realmente lo necesita
o tiene trabajo
esporádico.
No tiene interés
en trabajar.
Otra razón.
391
ANEXO METODOLÓGICO
| TABLA A.3 | Nueva metodología de medición de líneas de pobreza según tamaño del hogar (valores per cápita).
Tamaño de Hogar (Nº de Personas) Línea Pobreza Extrema ($) Línea Pobreza ($)
1 91.274 136.911
2 148.275 222.413
3 196.940 295.409
4 240.874 361.311
Periodicidad: Trimestral.
392
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
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ANEXO METODOLÓGICO
394
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
395
ANEXO METODOLÓGICO
396
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
397
ANEXO METODOLÓGICO
398
INFORME GET - GÉNERO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. LA BRECHA PERSISTENTE.
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[Link]