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Posturas filosóficas sobre el trabajo

Esta postura filosófica analiza diferentes enfoques sobre el trabajo, incluyendo el marxismo, la perspectiva católica y el capitalismo, destacando tanto sus aspectos positivos como negativos.

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Posturas filosóficas sobre el trabajo

Esta postura filosófica analiza diferentes enfoques sobre el trabajo, incluyendo el marxismo, la perspectiva católica y el capitalismo, destacando tanto sus aspectos positivos como negativos.

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POSTURAS FILOSÓFICAS

Son ideas y creencias que se utilizan para interpretar al mundo y la realidad puesto que
influyen en la forma de pensar, actuar nos proporcionan una base para la toma de
decisiones informadas, resolución de problemas y la comprensión de las diversas
perspectivas del mundo.

1. MARXISMO
El marxismo aparece ante todo como expresión de la vida social, práctica y real, en su
conjunto, en su movimiento histórico, con sus problemas y sus contradicciones, lo que
incluye también, por consiguiente, la posibilidad de superar la estructura actual. Las
proposiciones referentes a la acción política dependen abierta y racionalmente de las
generales. Son teorías políticas subordinadas a un conocimiento racional de la realidad
social, y por lo tanto a una ciencia. Desde este punto de vista el marxismo se presenta,
pues, como una sociología científica con consecuencias políticas, mientras que la
concepción del mundo que se opone a él es una política justificada abstractamente por
una metafísica.
El marxismo es una teoría política, económica y social basada en las ideas y escritos de
Karl Marx y Friedrich Engels. Estos dos pensadores del siglo XIX desarrollaron una
crítica profunda al sistema capitalista y propusieron una visión alternativa de la
sociedad.
Si vemos el marxismo desde el punto de vista de una empresa puede ser un enfoque
desafiante y complejo. Por un lado, el marxismo sostiene que el capitalismo es un
sistema explotador que beneficia a los ricos a costa de los pobres. Por otro lado, las
empresas son una parte integral de la economía capitalista.
Sin embargo, hay algunas formas en que las empresas pueden incorporar el marxismo
en su forma de operar. Una forma es centrarse en la justicia social y la igualdad. Esto
podría incluir cosas como ofrecer salarios y beneficios justos a los empleados, promover
la diversidad y la inclusión en el lugar de trabajo, y apoyar las causas sociales. Otra
forma en que las empresas pueden incorporar el marxismo es centrarse en la
sostenibilidad. Esto podría incluir cosas como reducir su impacto ambiental, usar
prácticas de producción justas y responsables, y apoyar la economía local.
Posteriormente al optar estas prácticas, las empresas pueden contribuir a crear una
sociedad más justa y equitativa puesto que el marxismo busca llegar a eso.
Esta postura filosófica está constituida por el movimiento de un pensamiento sintético,
unificador, jamás se ha detenido e inmovilizado en su desarrollo. Se presenta de este
modo como un conocimiento racional del mundo que se ahonda sin cesar, superándose a
sí mismo. Este enriquecimiento no se ha interrumpido hasta nuestros días, prosigue y
proseguirá todavía puesto que es un campo complejo que nos lleva a la reflexión crítica,
a las contracciones y sobre todo a los desafíos continuos.
2. CATÓLICA
La postura filosófica católica respecto al trabajo está enraizada en la enseñanza social de
la Iglesia Católica, que ha desarrollado a lo largo de los años una serie de principios y
valores relacionados con el trabajo y la dignidad de la persona. El trabajo es la actividad
que el hombre esta llamado a realizar y por ello a continuar la creación, siendo un bien
útil y digno para él pues a través de la creación transforma la naturaleza, adaptándose a
sus necesidades y a continuar la obra de creación de Dios y llevando a plenitud la
creación, por ello ser parte de ella, él mismo se planifica con lo cual al humanizar la
naturaleza, a través del quehacer creador, se realiza a si mismo como hombre.
Nos habla de la enseñanza social de la Iglesia aboga por la justicia laboral, lo que
implica garantizar salarios justos, condiciones de trabajo seguras y equitativas, y el
respeto a los derechos laborales de los trabajadores. Se basa en la idea de que el trabajo
es un medio para proporcionar sustento y bienestar a las familias y la sociedad en su
conjunto. Anima a las empresas a asumir una responsabilidad social más allá de la
búsqueda del beneficio económico. Esto incluye considerar el impacto de las
operaciones de la empresa en el medio ambiente y la sociedad en general, velar por el
bien común con esto buscar el desarrollo de la sociedad y no solo de un grupo
determinado de personas, con ello demostrarían su compromiso social. El trabajo se
presenta como una bendición de Dios. En el libro del Génesis, se narra que Dios creó al
hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, y les dio el mandato de "dominar la
tierra" y "cultivarla". Este mandato implica que el trabajo es una tarea noble y
gratificante, que permite a la persona participar en la obra creadora de Dios.
Cuando hablamos del derecho a la propiedad privada la iglesia sostiene que si la hay,
pero también enfatiza que este derecho debe estar subordinado al bien común. Con esto
nos quiere decir que los bienes y recursos deben utilizarse de manera que beneficie a la
sociedad en su conjunto, y no solo a unos pocos, promoviendo así una distribución justa
de la riqueza, evitando las desigualdades sociales que existan o puedan surgir a lo largo
de nuestra historia.
La postura filosófica católica del trabajo ofrece una visión integral y humanista del
trabajo, que lo considera una dimensión esencial de la persona humana. Esta visión
puede contribuir a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y sostenible,
donde todos los seres humanos tengan la oportunidad de desarrollar su potencial y vivir
una vida digna. En el ámbito empresarial, la postura católica del trabajo puede ayudar a
promover un modelo de gestión más humano y solidario, que ponga a las personas en el
centro de la actividad económica, todos los trabajadores, independientemente de su
condición social o económica, tienen derecho a un trabajo digno que les permita vivir
satisfacer sus necesidades básicas.
3. CLÁSICO-TRADICIONAL O CAPITALISMO
El capitalismo puede ser entendido como una formación social, cultural y económica
que ha devenido históricamente en un modo de producción, distribución y consumo de
bienes. Ahora bien, cabe destacar que el capitalismo en tanto modo de producción,
distribución y consumo constituye un factor central en la vida de las sociedades en la
medida en que regla, articula y genera formas determinadas de relaciones sociales. El
capitalismo no solo propone, sino que además genera un sistema de valores y ciertas
formas de pensar, este sistema valoriza la racionalización productiva, la eficiencia y la
eficacia administrativa; la vida de los individuos se despliega en, y es atravesada por,
ese sistema de valores propio de un sistema productivo, de intercambio y de consumo.
Tipo particular de orden económico que se da dentro de una sociedad. Ciertamente,
puede entenderse que el capitalismo da cuenta de un nodo central dentro de la
constitución misma de una sociedad liberal que presenta lógicas económicas y
productivas particulares. Pero si bien conceptualmente es posible aislar el subsistema
económico de otros subsistemas que componen la sociedad, vale enfatizar que este no es
un fenómeno aislado o totalmente independiente en tanto constituye parte de una trama
jurídica, política, cultural e histórica.
Se basa en la idea de que el trabajo es una actividad económica que se realiza a cambio
de un salario. El trabajo se organiza de manera que las personas que organizan los
medios de producción puedan obtener un beneficio económico y aumentar su capital.
Esto significa que el trabajo no siempre se realiza en condiciones justas y equitativas, y
que los trabajadores pueden estar sujetos a la explotación. Sin embargo, el capitalismo
también ha permitido que muchas personas accedan a un trabajo digno y que mejoren su
calidad de vida. El trabajo ha sido un motor del desarrollo económico y ha contribuido a
la creación de riqueza y bienestar social.
El objetivo de las empresas es la acumulación de capital, la búsqueda de la
maximización de beneficios para su reinversión permanentes. Esta condición introduce
el aspecto motivacional o conductual de las disposiciones de los agentes económicos en
un sistema capitalista. El crecimiento económico en un régimen capitalista quizás haya
superado con creces el de otros sistemas económicos, pero la desigualdad sigue siendo
uno de sus atributos más controvertidos.
El capitalismo es una visión compleja que tiene tanto aspectos positivos como
negativos. Es una postura que ha sido muy influyente en el desarrollo de la sociedad
moderna, y que sigue siendo objeto de debate y discusión continuos. El libre comercio y
la fuerte presión competitiva sobre las empresas ya presentes en el mercado también
mantendrán a raya los intereses poderosos, “El libre mercado puede no ser perfecto,
pero es probablemente la mejor manera de organizar una economía”. El público debe
conocer las virtudes del libre mercado y oponerse a que el Estado intervenga en él para
proteger a los influyentes actores establecidos a costa de la prosperidad económica
general.
4. POST MODERNA
La postura filosófica del trabajo posmoderna es una crítica a la visión moderna del
trabajo, que lo ve como una actividad instrumental, orientada a la producción y el
consumo. Por su parte, propone una visión más compleja y plural del trabajo, que lo
entiende como una actividad social, cultural y personal, nos dice esta postura cuestiona
la idea de que el trabajo es un deber moral. El trabajo no es un deber, sino una opción
que las personas deben tomar libremente.
Intenta explicar y comprender el malestar y la crisis de la sociedad, especialmente las
posindustriales o sociedades desarrolladas bajo el modelo industrial capitalista, donde se
supone que debe existir estabilidad, riqueza y un estado de bienestar social. Bajo la
óptica posmoderna, el capitalismo ha generado la mercantilización del ser humano, la
individualización del sujeto y la modificación de los valores. En una sociedad donde
todo es mercantilizable y el consumo es el motor que mantiene vivo el sistema, la
trascendencia humana pierde significado.
Ha traído una serie de nuevos paradigmas, la sustentabilidad entre ellos, que han
cambiado la forma en que se ve y se entiende la realidad; esta nueva concepción
filosófica y epistemológica ha afectado a la ciencia, a la forma de administrar y dirigir a
las organizaciones e incluso la forma en que la sociedad busca su desarrollo. Lo anterior
no ha sido producto espontaneo del avance social sino de la llegada de movimientos
filosóficos y culturales como la posmodernidad, donde el rechazo a los paradigmas
preestablecidos, al positivismo de la ciencia y la aceptación de la incertidumbre y la
lógica no lineal, han permitido a las sociedades un avance sin precedente en su visión
holística del mundo.
Dentro de una empresa se caracteriza por su énfasis en la flexibilidad, la autonomía y la
colaboración. En este contexto, el trabajo ya no se ve como una actividad estática y
repetitiva, sino como un proceso dinámico y creativo. Los trabajadores postmodernos
buscan un trabajo que les permita desarrollar sus habilidades y conocimientos, y que les
dé un sentido de propósito y realización. También valoran la flexibilidad y la
autonomía, y buscan un entorno de trabajo que les permita trabajar de forma
independiente y colaborativa.
Con la posmodernidad se ha comprendido que el dominio total de la naturaleza es
imposible, por lo que es importante mantener su equilibrio ya que existen infinidad de
relaciones e interconexiones entre los seres humanos y ella; también se ha comprendido
que la justicia y la equidad son preferibles a la explotación social y económica, que la
integración de nuevos valores que regulen la conducta de empresarios y trabajadores se
ha vuelto necesaria, pues esta era lo exige.

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