ARIDOAMÉRICA
Se llama Aridoamérica a una amplia región que
corresponde a los actuales territorios del norte
de México y sudoeste de los Estados Unidos.
Abarca casi todo el territorio de los Estados mexicanos
de Tamaulipas y Nuevo León, la región norteña de San
Luis de Potosí, Zacatecas, Durango y la totalidad de
Coahuila. Además, se extiende por Baja California y Baja
California Sur, gran parte de Chihuahua, partes de
Sonora, Hidalgo, Guanajuato, Querétaro, Jalisco, Sinaloa
y Aguascalientes.
En Estados Unidos abarca los Estados de California,
Nevada, Utah, Nuevo México y partes de Texas y
Arizona.
El concepto de Aridoamérica fue propuesto por el
antropólogo Paul Kirchhoff en 1943 para definir a esta
región climática y cultural que se caracteriza por un
clima muy seco y la práctica de actividades económicas
y sociales adaptadas a esa aridez.
Aridoamérica se caracteriza por sus extensas y áridas
llanuras ubicadas en el medio de dos importantes
elevaciones: las cordilleras oriental y occidental de la
Sierra Madre.
La vida en las montañas influyó en la cultura de los
pueblos originarios del lugar, ya que en su mayoría
habitaron en cuevas y desarrollaron muchas
herramientas de piedra.
El clima de Aridoamérica se caracteriza por la escasez
de lluvias, con registros de precipitaciones anuales
menores a los 400 milímetros por año. En cuanto a las
temperaturas, son elevadas gran parte del año, con
máximas en verano que alcanzan los 45 °C. Sin embargo,
por su gran amplitud térmica, las temperaturas por la
noche pueden descender hasta los 0 °C.
En cuanto a la flora, los organismos existentes están
condicionados a la aridez, por lo que predomina la
vegetación xerófila, adaptada a la falta de lluvias. Son
abundantes las plantas con raíces muy profundas y
capaces de almacenar el agua en sus tejidos como los
cactus, los matorrales xerófilos de temporada y las
yucas.
Por su parte, la fauna también está adaptada a la
aridez. Predominan los reptiles, algunos mamíferos
(como los zorros y los coyotes) y una gran variedad de
insectos (como arañas y escarabajos).
Los ríos de Aridoamérica se caracterizan por su escaso
caudal. Sin embargo fueron y son importantes para las
comunidades de la región porque abastecen de agua
para el consumo humano y para la práctica de la
agricultura. Los más importantes son el río Colorado y el
río Bravo, que funciona como límite natural entre
Estados Unidos y México en algunos sectores de su
recorrido.
Agricultura y ganadería. Se producen cultivos resistentes a la
aridez, como el maíz y los frijoles, y se crían animales como cabras
y ovejas, que también están adaptadas a la escasez de lluvia.
Producción de energía. Existen explotaciones que extraen
petróleo y gas. Además, por sus características naturales, es una
región muy aprovechada para la producción de energías renovables,
como la solar y la eólica.
Minería. Se extraen minerales como el cobre, la plata, el oro y el
cobre de las sierras y montañas de la región.
Turismo. Los sitios arqueológicos y la belleza paisajística de los
desiertos atraen a turistas que se acercan a la región para conocer su
cultura y sus paisajes.
Comercio de artesanías. El comercio de productos artesanales
creados por las comunidades indígenas es una importante fuente de
trabajo para la región.
MAYAS
La sociedad, famosa por sus pirámides, reinó en gran
parte de América Central hasta que se derrumbó. Hoy en
día, sus descendientes mantienen vivas muchas
tradiciones.
La evidencia de una civilización largamente olvidada estaba en todas
partes: debajo de un convento español. Debajo de una calle. La mayor
parte estaba cubierta de enredaderas y vegetación, reclamada por la
selva. Pero cuando un par de exploradores británico-estadounidenses
peinaron la península de Yucatán en las décadas de 1830 y 1840,
pronto se convencieron de que los misteriosos yacimientos eran
grandes tesoros arqueológicos.
Desechados y abandonados, la función de estos sitios y artefactos
(templos, pirámides, restos de arte e incluso de escritura) era en su
mayoría desconocida. Sin embargo, según escribió John Lloyd
Stephens en 1841, todos parecían ser obra de un mismo grupo de
personas.
"No me atreví a decir quiénes eran estas razas, de dónde venían o
quiénes eran sus progenitores, ni tampoco lo sabía", reconoció.
Las ruinas en cuestión eran los restos de los mayas, una imponente
civilización mesoamericana que cubría gran parte de América Central,
desde el norte de Belice hasta Guatemala y el sur de México.
Ahora se sabe mucho más sobre el grupo, responsable de algunas de las
mayores hazañas de su clase: los mayas cultivaron las primeras
cosechas de la región y domesticaron su fauna, construyeron sus
primeras ciudades y crearon o perfeccionaron casi todos los aspectos de
la civilización moderna. Aunque sus descendientes han conservado
algunas de las tradiciones y conocimientos de su cultura, gran parte de
los mayas siguen siendo tan misteriosos como hace siglos, cuando sus
secretos se ocultaban a plena vista.
Aunque los orígenes de la cultura maya siguen siendo oscuros, se cree
que surgió por primera vez entre el 7000 y el 2000 a.C., cuando los
cazadores-recolectores abandonaron sus hábitos nómadas y crearon
asentamientos más permanentes. Análisis recientes sugieren que esos
primeros pobladores procedían de Sudamérica y que probablemente
desarrollaron su alimento básico, el maíz, hacia el año 4000 a.C. El
cultivo del maíz cambió radicalmente la trayectoria de los mayas,
impulsando la explosión de su sociedad y su cultura.
Los mayas seguirían cultivando otras verduras importantes como la
calabaza, la yuca y las judías.
Los mayas parecen haberse desarrollado junto a la vecina civilización
olmeca, la cual algunos consideran una de las sociedades más
influyentes de la antigüedad, e intercambiaron ideas con ella. Los
investigadores creen que fue entonces cuando los mayas adoptaron los
complejos rituales por los que se harían famosos. Al igual que los
olmecas, los mayas pronto se centraron en la construcción de ciudades
alrededor de sus áreas rituales. Estos avances en la agricultura y el
desarrollo urbano se conocen ahora como el periodo preclásico de los
mayas, entre el 1500 y el 200 a.C.
A medida que los mayas fueron construyendo su sociedad, sentaron las
bases de complejas redes de comercio, técnicas avanzadas de
irrigación, purificación del agua y agricultura, guerra, deportes,
escritura y un complejo calendario. El intrincado calendario incluía tres
sistemas de datación: uno para los dioses, otro para la vida civil y un
tercer calendario astronómico conocido como la Cuenta Larga. El
punto de partida de este tercer calendario se fijaba en la fecha
legendaria de la creación de los humanos, correspondiente al 11 de
agosto de 3114 a.C. El calendario de la Cuenta Larga comenzaba un
nuevo ciclo el 21 de diciembre de 2012, lo que dio lugar al mito de que
el mundo se acabaría en esa fecha. (Sin embargo, a pesar de las
leyendas urbanas y de las largas interpretaciones erróneas de la
tradición maya, el cambio de ciclo del calendario no trajo consigo el fin
del mundo).
OLMECAS
Los olmecas conformaron la primera civilización
de Mesoamérica que habitó en las tierras bajas del
Golfo de México, entre los actuales estados de Veracruz
y Tabasco. Fueron los antecesores de otras culturas
precolombinas como la azteca, tolteca y maya. Se
estima que habitaron la región entre 1500 a. C. y 400 a.
C.
¿Qué significa "olmeca"? Se desconoce el nombre con el
que ellos mismos se identificaban. La palabra “olmeca”
es de origen azteca y significa “habitantes de la región
de hule” debido a que en esa región abundaban los
árboles de hule, de los que los olmecas extraían la
sustancia de látex para elaborar el caucho.
Aunque contamos con poca información sobre el
desarrollo de la civilización olmeca, sus restos
arqueológicos permiten afirmar que fue una de las
primeras sociedades con una organización política
compleja, con diferentes estratos económicos y una gran
producción cultural. Su gran influencia llegó a las
civilizaciones americanas posteriores, y por eso se la
conoce como la “cultura madre de Mesoamérica”.
Ser considerados como “la cultura madre” de la región
mesoamericana.
Conformar una estructura política centralizada y
dividida en diferentes estratos sociales.
Ser los primeros americanos en construir edificios
ceremoniales.
Dominar la técnica de tallado sobre piedra.
Realizar un ritual o juego de pelota (de hule sólido).
Desarrollar un sistema de calendario y de escritura,
precursor de los jeroglíficos.
Desarrollar una red comercial por toda la región
mesoamericana.
Las principales actividades económicas de la civilización olmeca
fueron la agricultura, la caza, la pesca y el comercio. La
producción agrícola se centraba en el maíz, los frijoles y
otras hortalizas, como la mandioca. Esta producción se
realizaba alrededor de las pequeñas aldeas donde vivía
la mayoría de la población olmeca.
Además, construyeron grandes centros urbanos (como
San Lorenzo y La Venta) que utilizaron con fines
ceremoniales y en los que la élite desarrollaba sus
actividades. Las construcciones y los monumentos
olmecas demuestran el avanzado nivel de complejidad y
sofisticación de su civilización.
Según evidencias arqueológicas, se han encontrado
artefactos olmecas (hechos con roca volcánica y con
piedras semipreciosas, como el jade y la obsidiana), en
toda la región mesoamericana, lo que indicaría la
existencia de una amplia red comercial.
La religión olmeca era politeísta. Los olmecas creían en
la existencia de diferentes dioses, a los que relacionaban
con elementos de la naturaleza, como el maíz (que era la
base de su alimentación), la lluvia, los volcanes o
el fuego. Además, creían en la divinidad de algunos
animales, como el jaguar, el cocodrilo o el águila.
Se cree que los diferentes linajes de gobernantes
simbolizaban su poder a través de la construcción de
monolitos (monumentos con figuras de dioses tallados en
piedra). En estas esculturas se destacaron deidades de
tipo andróginas (figuras que tenían características tanto
masculinas como femeninas), que se diferenciaban entre
sí por representar a ciertos elementos de la naturaleza,
como:
DESCUBRIMIENTO DE AMERICA
Ellos no lo sabían, pero su viaje cambiaría el rumbo de la
historia de manera irreversible. El que había de ser uno
de los viajes más trascendentales de la historia empezó
a tomar forma el 22 de mayo de 1492, cuando llegó al
puesto de Palos de la Frontera, en Huelva, una carta
de los Reyes Católicos en la que se le ordenaba a la
municipalidad contribuir con dos embarcaciones a la
expedición. Aunque no fue fácil armar los barcos y
reclutar a la tripulación, Colón pudo echarse finalmente
a la mar el 3 de agosto al frente de tres naves, la Santa
María, la Pinta y la Niña. Tres naves cargadas de
provisiones, marineros y esperanzas de encontrar una
nueva ruta comercial que cruzara el Atlántico.
La primera, la capitana, era una nao, mientras que las
otras dos eran carabelas. Las naos eran barcos de tres
mástiles y velas cuadradas, de tradición atlántica;
pesadas y robustas, resultaban muy aptas para
navegaciones largas. Por su parte, las carabelas eran
más ligeras y maniobrables, tenían dos o tres palos que
se solían aparejar con velas latinas.
Los principales conocimientos de Colón sobre el viaje y
las distancias que recorrerían se basaban en dos hechos:
uno cierto, la esfericidad de la Tierra, y otro erróneo, el
tamaño de la misma. De este modo, Cristóbal
Colón pensaba que nuestro planeta tenía una
circunferencia ecuatorial de unos 30.000 kilómetros, es
decir, unos 10.000 menos de los que en realidad tiene.
Así pues, después de hacer escala en las Canarias, el 6
de septiembre la armada tomó rumbo al oeste. El
almirante calculaba que la distancia hasta Cipango
(Japón) sería de unas 700 leguas, por lo que cuando se
superaron las 800 sin avistar tierra hubo de afrontar el
descontento de sus hombres, deseosos de abandonar
una aventura que cada vez parecía más temeraria.
¡TIERRA A LA VISTA!
A principios de octubre se vieron bandadas de aves, y la
noche del 11 al 12 de octubre se dio el ansiado grito de
"¡Tierra!". Era la isla de Guanahaní, bautizada por Colón
como San Salvador e identificada con la actual Watling,
una de las Bahamas. El navegante siguió su periplo por
las islas de este archipiélago -Santa María de la
Concepción (Rum Cay), Fernandina (Long Island), Isabela
(Crooked Island), etc.- antes de arribar a Juana (Cuba) el
28 de octubre.
El 6 de diciembre llegó a La Española. El día 24 del
mismo mes la Santa María encalló a la altura del actual
cabo Haitien y sus restos sirvieron para construir un
pequeño fuerte, bautizado como Navidad.
Por fin, el 16 de enero de 1493 Colón ordenó el regreso.
Tras superar las Azores y después de una breve escala
en Lisboa, la armada fondeó de nuevo en Palos de la
Frontera el 15 de marzo. Una aventura que abrió las
puertas de América a los europeos. Una peligrosa
empresa que cambió el mundo, que cambió la historia
para siempre.
Un cronista explica que, a la llegada de Colón a
Barcelona a mediados de abril de 1493, «los Reyes
Católicos le esperaban públicamente, con toda la
majestad y grandeza». Sin embargo, los diarios de la
ciudad no registran una recepción pública. Parece que el
encuentro se produjo en alguna sala de palacio, repleta,
eso sí, de curiosos y admiradores. Óleo de Francisco
García Ibáñez (Museo del Ejército, Madrid).
INSTITUCIONES DE LA COLONIA
Virreinato: Se conforma por orden de la Corona debido al mal
funcionamiento de los oficiales reales. Pretendiendo establecer un gobierno
unificador, fuerte y respetable, la corona nombra a un virrey, siendo Antonio
de Mendoza el primero en la Nueva España (1535) Ser virrey era el cargo más
importante de la Colonia; representante de ella, jefe supremo de la
administración colonial, capitán general y gobernador del reino, presidente de
la Real Audiencia, Vicepatrono y Superintendente de la Real Hacienda.
Ayuntamiento o Cabildo: Desde tiempos muy remotos se acostumbraba en
España que se reunieran los cabezas de familia y los principales vecinos de
cada pueblo para formar, por mayoría de votos, un cuerpo colegiado que
ejerciera el gobierno de la población. Esta forma de gobierno era el
Ayuntamiento. El primero de la Nueva España lo formó Cortés en 1519 en la
Villa Rica de la Vera Cruz.
Real Consejo de Indias: Tribunal que intervenía en las posesiones españolas
de ultramar. Creado en 1515 por Fernando el Católico, quedó constituido
definitivamente en 1524. Fue reorganizado en 1534. Suprimido y restablecido
varias veces desde 1812 y desapareció definitivamente en 1824.
Real Audiencia: Funcionaba como tribunal de justicia y órgano asesor de los
virreyes y gobernadores (llamados presidentes) Era inferior en autoridad al
Consejo de Indias. Asumía funciones de gobierno cuando un virrey moría o se
ausentaba por traslado, destitución u otra causa.
Corregimientos y Alcaldías: Los corregidores eran nombrados por el rey
para dirigir las ciudades más importantes y los alcaldes mayores eran
nombrados por el virrey para administrar, recaudar tributo e
impartir justicia.
37
Real Hacienda: En la Real Hacienda se controlaban los ingresos obtenidos
por medio de las diversas formas de recaudación fiscal. Recaudaba y
administraba los tributos que pagaban los indígenas, los impuestos por
concepto de importación y exportación de mercancías. Los consulados
fueron los organismos que agrupaban a los comerciantes, hubo en
México, Guadalajara, Veracruz y Puebla.
Casa de Contratación de Sevilla: Encargada de reguar el comercio.
Tribunal del Santo Ofico o Insquisición: Institución religiosa encargada de
castigar a los herejes.
Sociedad y Cultura en la Nueva España
Tras la conquista y la colonización se fue conformando la sociedad
novohispana, integrada por grupos con características muy
específicas. Los españoles peninsulares eran quienes poseían las
tierras y gozaban de privilegios. Los criollos ocupaban un segundo
nivel, eran hijos de españoles nacidos en América, no tenían acceso
a los mismos privilegios y cargos que los españoles.
Los indígenas se encontraban en una situación de inferioridad,
explotación y discriminación al igual que los grupos sociales
inferiores. Los negros fueron traídos para el trabajo de las minas, el
servicio doméstico y la agricultura. La sociedad se organizaba a
través de castas, que eran los grupos formados por personas de
sangre mezcladas.
MIGUEL HIDALGO Y MORELOS
Miguel Hidalgo nació el 8 de mayo de 1753. Su padre
administraba una hacienda en Michoacán. Se ordenó
sacerdote, dio clases en el seminario y fue rector del
mismo. A principios del siglo XIX fue asignado a la
parroquia de un poblado llamado Dolores. Seguía con
atención los acontecimientos del mundo, y tomó
conciencia de que se acercaba el momento de una lucha
decisiva contra el dominio español, en la que él mismo
estaba decidido a tomar parte activa.
Con el capitán Allende y el oficial Aldama crearon juntas
clandestinas de patriotas en varias poblaciones. Las
malas cosechas y el hambre se añadían a los muchos
motivos que la estructura colonial daba para querer
sacudir aquel yugo. Algunos patriotas fueron detenidos
en varias ciudades del país, por lo que Allende y Aldama
huyeron a Dolores. Hidalgo los convenció de que debían
comenzar la insurrección de inmediato. Los patriotas
tomaron el poder en Dolores, arrestando a las
autoridades y españoles que allí vivían.
Al siguiente día, 16 de setiembre de 1810, mediante el
toque de campanas, se convocó al pueblo a una reunión:
anunció que las nuevas autoridades anulaban el
impuesto personal. E invitó a sublevarse contra los
españoles. “¡Viva la independencia! ¡Viva América!
¡Mueran los gachupines!”. Así terminó su «Grito de
Dolores», que dio comienzo a la lucha por la
Independencia.
El llamamiento de Hidalgo conmovió a los indígenas y
criollos, e incluso a algunos españoles. Recibió apoyo
sobre todo de los pobres. Se trataba de liberar a los
esclavos, de devolver las tierras a las comunidades
indígenas, de abolir los impuestos. La insurrección se
extendió a casi todo México. Los patriotas, en duros
combates, liberaban las ciudades.
Los criollos ricos, temerosos del triunfo de los plebeyos,
se unieron a los españoles. Estos a su vez comenzaron a
hacer promesas: dar tierra a los indios, reconocer
igualdad de derechos a los negros, mestizos y mulatos y
dar amnistía a los insurrectos arrepentidos. Las
promesas iban acompañadas de actos de represión, de
excomuniones por parte de la Iglesia, de asesinatos de
patriotas…
Hidalgo trataba de aclarar al pueblo, para impedir la
manipulación religiosa: “Abrid los ojos, americanos, no
os dejéis seducir por vuestros enemigos. Ellos no son
católicos sino por política. Su Dios es el dinero, y las
conminaciones sólo tienen por objeto la opresión.
¿Creéis acaso que no puede ser verdadero católico el
que no esté sujeto al déspota español? ¿De dónde nos ha
venido este nuevo dogma, este nuevo artículo de fe?”
Las derrotas que sufrían los patriotas movieron a que
Hidalgo entregara el mando a Allende, pero las cosas no
mejoraron. Se replegaron hasta Saltillo, donde el
terrateniente y coronel Elizondo les tendió una
emboscada a los jefes de la rebelión. El 21 de marzo de
1811 cayeron presos Hidalgo, Allende, Aldama y otros
patriotas más. Hidalgo fue fusilado el 30 de julio de 1811.
Pero su causa no fue enterrada; otros la hicieron suya.
José Maria Morelos y Pavón nació en Valladolid (en honor
a él se llama Morelia) el 30 de setiembre de 1765. A los
25 años ingresó en el seminario. Después de su
ordenación sacerdotal se hizo cargo de una parroquia
pobre. Cuando Hidalgo (que había sido su profesor en el
seminario) lanzó el Grito de Dolores, dejó su parroquia y
se sumó al grupo de los insurrectos. Al principio ofreció
sus servicios como cura. Posteriormente Hidalgo lo
nombró brigadier, y lo envió al sur para levantar a la
población contra los españoles. Se puso al frente de los
patriotas del litoral Pacífico de México.
A la muerte de Hidalgo, Morelos continuó las
operaciones militares contra los españoles. A fines de
1811 habían liberado gran parte de México. Los
españoles aumentaron el terror sobre la población civil:
fusilaban a los rehenes que tomaban, ofrecían
recompensas por los rebeldes, crearon fuerzas
especiales. La jerarquía eclesiástica dictaba
condenaciones contra los patriotas. Después de arrasar
la población de Citácuaro, cercaron a Morelos en
Cuautla. Los sublevados resistieron más de dos meses y
medio. Sólo Morelos y unos pocos pudieron escapar para
seguir la lucha.
CONSUMACION DE INDEPENDENCIA
La lucha iniciada en 1810, con el llamado “Grito de
Dolores”, culminaría once años después con la
entrada del Ejército Trigarante en la Ciudad de
México, bajo el mando de Agustín de Iturbide.
Después de lograrse la rendición de las principales
plazas militares del virreinato, que quedaron en
manos del Ejército Trigarante y posteriormente
obligarlos a jurar y celebrar el Plan de Iguala, el 27 de
septiembre de 1821 Agustín de Iturbide pudo hacer su
entrada triunfal en la Ciudad de México y desde allí
intentó gobernar al naciente Imperio mexicano,
firmándose la independencia de España al día
siguiente. Prácticamente todas las independencias
americanas adoptaron formas republicanas al crearse
las naciones. La de Nueva España fue la más violenta
y prolongada, y la única propuesta como una
monarquía moderada a la espera de un príncipe de
Borbón, que al no llegar le daría la pauta a Iturbide
para proclamarse emperador.
Esto y más nos lo relatan Juan Ortiz Escamilla y
Martha Terán en el capítulo XI. La independencia
mexicana, del libro México Grandeza y Diversidad, el
cual fue ilustrado con grandes obras, entre ellas esta
litografia de F. Bastin y J. Michaud y Thomas titulada
Entrada triunfal del Ejército Trigarante, la cual data
del siglo XIX.
Este libro fue publicado por el Gobierno de México, la
Secretaría de Cultura, la Secretaría de Educación Pública
y el Instituto Nacional de Antropología e Historia en el
2021. Consúltalo en la Mediateca INAH Tras una década de
intensas batallas y enfrentamientos, con victorias y derrotas para ambas partes,
el 10 de enero de 1821, Agustín de Iturbide, quien entonces era parte del
ejército realista, se dirigió a Vicente Guerrero con una propuesta para
suspender las acciones militares. 2 Fue en este contexto que se redactó el Plan
de Iguala un documento que buscaba establecer las bases para la
independencia de México.
Presentado por Iturbide en febrero de 1821, el plan tenía como objetivo
terminar con el enfrentamiento y sentar las bases para la consumación de la
independencia. 3 Con el respaldo de Guerrero y el liderazgo de Iturbide, se
logró una alianza entre los insurgentes y las fuerzas realistas que culminaron
en la firma de los Tratados de Córdoba4 el 24 de agosto de 1821. En estos
tratados, Agustín de Iturbide y el virrey Juan O’Donojú reconocían la
independencia del Imperio Mexicano y establecían como sistema de gobierno
una monarquía constitucional. 5 El 27 de septiembre de 1821, el Ejército
Trigarante, también conocido como el Ejército de las Tres Garantías, ingresó
triunfalmente a la Ciudad de México con Agustín de Iturbide al frente.
Sus tropas desfilaron por las calles de la capital, simbolizando el final de 11
años de lucha en busca de la independencia. Al día siguiente, la Junta
Soberana proclamó la independencia del Imperio Mexicano, marcando
oficialmente la consumación de guerra y el inicio de una nueva etapa en la
historia de México.6
El 3 de mayo de 1808 un grupo de patriotas españoles fue fusilado por las
tropas napoleónicas que habían invadido España. La escena fue recogida por
este dramático cuadro del pintor español Francisco José de Goya.