La prevaricación o prevaricato (del latín varicar, "renquear, torcerse"1) es un delito que
consiste en que una autoridad, juez u otro servidor público dicta una resolución arbitraria en un
asunto administrativo o judicial a sabiendas de que dicha resolución es injusta y contraria a la
ley.2 Es comparable al incumplimiento de los deberes del servidor público.3 Dicha actuación es
una manifestación de un abuso de autoridad. Está sancionada por el derecho penal, que
busca la protección tanto del ciudadano como de la propia Administración. Para que este
delito sea punible, debe ser cometido por un servidor o juez en el ejercicio de sus
competencias.
La misión de los jueces es la de aplicar el derecho vigente al caso concreto. El ejercicio de esa
función se denomina «jurisdicción», es decir, la esfera o el ámbito en el cual se puede
desenvolver un funcionario judicial. Cuando un juez se aparta voluntariamente de la aplicación
del derecho al caso concreto, comete un delito del derecho penal que se denomina
prevaricato.4