La eutanasia ( “buena muerte” en griego) es la “intervención deliberada para poner fin a la
vida de un paciente sin perspectiva de cura”, según la definición del diccionario de la Real
Academia Española (RAE). También se define como “muerte sin sufrimiento físico”. Este
procedimiento médico se administra a personas con una enfermedad incurable o con un
sufrimiento intolerable que no quieren seguir viviendo; pero su aplicación también genera
mucha polémica. Existen varios tipos:
Eutanasia directa: el proceso de adelantar la muerte de una persona que tiene una
enfermedad incurable. Se puede dividir en dos clases: la activa, mediante el uso de fármacos
que resultan letales; y la pasiva, mediante la suspensión tanto del tratamiento médico que
tenía como de su alimentación por cualquier vía.
Eutanasia indirecta: intenta paliar el dolor y sufrimiento mediante una serie de
medicamentos y pueden producir la muerte de la citada persona sin buscarla.
El primer caso con relevancia social en España fue el caso de Ramón Sampedro. Ramón
Sampedro fue un marinero gallego ingirió el 12 de enero de 1998 un veneno que provocó su
fallecimiento. Una dosis letal de cianuro a la que recurrió por la inexistencia de una ley para
la eutanasia, que se ha hecho esperar hasta el 24 de marzo de 2021. La Ley Orgánica 3/2021
legaliza, por primera vez, la eutanasia activa en España, aquella que es consecuencia directa
de la acción de una tercera persona. Su deseo de fallecer existe desde sus 25 años, cuando
sufre una fatal zambullida y queda tetrapléjico. Pasó más de la mitad de su vida sin poder
moverse de cuello para abajo; y en sus últimos años presentó varias peticiones ante los
tribunales para que se le aplicara la eutanasia, pero no encontró apoyo en la justicia ni en la
clase política de la época. Como no podía acabar con su vida sin ayuda, solicitaba el suicidio
asistido y pedía que las personas que le ayudaran no fueran acusadas por un delito. Sus
amigos le ayudaron a hacerlo; consiguiéndole una dosis de cianuro y poniéndola a su alcance
en un vaso con una pajita. Fue el propio Sampedro el que sorbió el líquido. Para evitar
incriminar a sus amigos, Sampedro se grabó asegurando que era plenamente consciente de
sus actos y que nadie debía ser culpado por su muerte. Su caso saltó a los medios de
comunicación y abrió el debate sobre el suicidio asistido y la eutanasia en España; y es que
Ramón Sampedro ha dejado huella en la sociedad con películas como Mar adentro, de
Alejandro Amenábar, (Óscar a la mejor película extranjera) y actos anuales de recuerdo y
agradecimiento en los que se reconoce su dedicación a la defensa de este derecho
fundamental. Sin embargo, su caso también ha sido origen de críticas negativas, que ha
llevado a ciertos grupos a posicionarse en contra del suicidio asistido.
INTERESES Y GRUPOS SOCIALES EN CONFLICTO
Se pueden distinguir distintas perspectivas:
Perspectiva de la sociedad: Varios grupos sociales se oponen escudados en la Constitución
Española (CE). En nuestra Constitución, el derecho a la vida viene regulado en el Artículo 15,
que declara en sus primeras líneas: “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y
moral". Este derecho defiende la vida, aunque da la libertad de elección de qué hacer con el
derecho que esta ofrece. Nuestra sociedad está a favor de la protección de los derechos
humanos, aunque en contraste, estamos de acuerdo con que toda persona tiene derecho a
decidir, sobre todo, cuanto se refiera a su cuerpo; por consecuente, decidir si quiere o no
seguir viviendo.
Adentrándonos en los grupos sociales demográficos, los cambios de opinión son claros según
la edad. En las encuestas llevadas a cabo es constante que las personas mayores de 65 años
son menos partidarias de la eutanasia que los jóvenes. Esto es una constante en todas las
encuestas. Las diferencias entre jóvenes y mayores son, al menos, de un 15%.
Pocos meses antes de la aprobación de la ley de la Eutanasia, se convoca una manifestación
popular muy sonada en el mes de diciembre de 2020. Con máscaras de Dalí simbolizando
«la resistencia» y banderas negras con una calavera blanca representando la muerte, cientos
de personas se manifestaron frente al Congreso de los Diputados en contra de la previsible
aprobación de la Ley de Regulación de la Eutanasia para que continúe su tramitación en el
Senado. En la concentración han participado personas de todas las edades. Desde jóvenes
y adolescentes hasta ancianos.
Perspectiva del paciente: Toda persona tiene derecho a decidir sobre su propia vida. Por
ello muchos pacientes con enfermedades crónicas, degenerativas y terminales optan por
pronunciarse a favor de la eutanasia. Otros -los que se los pueden permitir y a los que se les
da la opción de escoger- deciden optar por los cuidados paliativos.
Perspectiva de la familia: En situaciones complicadas de la enfermedad la legislación
permite que los familiares decidan si practicar o no la eutanasia en su ser querido, ya que el
enfermo no se encuentra en situación de poder expresar sus sentimientos. Esto introduce en
las relaciones familiares un sentimiento de inseguridad, confrontación y miedo, totalmente
opuesto a lo que la idea de familia sugiere: solidaridad, amor, generosidad. Esto es así sobre
todo si se tiene en cuenta la facilidad con que se pueden introducir motivos egoístas al decidir
unos por otros en materia de eutanasia: herencias, supresión de cargas e incomodidades,
ahorro de gastos.... Desde otra perspectiva, en una familia donde se decide aplicar la
eutanasia a uno de sus miembros, la tensión psicológica y afectiva que se genera al haber
propiciado un homicidio es fuente de problemas e inestabilidades emocionales, dadas las
inevitables connotaciones éticas de tal conducta.
Perspectiva política: A pesar de estar aprobada en el parlamento español, el Congreso de
los Diputados se establece como un lugar con diversidad de opiniones: el PSOE y Unidas
Podemos, junto con la mayoría de los partidos de izquierdas se sitúan a favor de la medida,
y que ahora son mayoría. Mientras, el PP, Ciudadanos y Vox se sitúan en contra de la
legislación y a favor de un plan de cuidados paliativos.
Perspectiva mundial: En cuanto a los apoyos internacionales, existe un claro rechazo a la
eutanasia: solo está aprobada en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia, Nueva
Zelanda y algunos estados de Australia. España es el séptimo país del mundo en legislarla.
Perspectiva de los médicos: Si preguntamos a los profesionales encargados de realizar
esta intervención, también son muy diversos: encontramos, por ejemplo, en una encuesta a
917 médicos franceses se concluye que los más familiarizados con los cuidados paliativos
son los menos favorables a la legalización de la eutanasia, mientras los médicos generales y
los neurólogos son los más partidarios de dicha legalización. Los oncólogos también son
mucho menos favorables.
Perspectivas culturales: Las diferencias culturales, étnicas y religiosas son también muy
relevantes. Las personas de raza blanca tienden a preferir menos los tratamientos que
sostienen la vida y tienden a ser más favorables a la eutanasia que las personas asiáticas y
de raza negra en el Reino [Link] creencias religiosas mayoritarias (cristianismo, islam y
judaísmo) influyen en tener una opinión menos favorable hacia la eutanasia en personas con
demencia avanzada
NORMAS JURÍDICAS A FAVOR Y EN CONTRA
¿Puede justificarse este nuevo derecho desde el ordenamiento jurídico español? La
respuesta evidentemente es si, tal y como lo autentifica el Anteproyecto de Ley Orgánica de
Regulación de la Eutanasia (LORE) presentado en el parlamento en 2018 y nuevamente en
2020. Pero si atendemos a los dictados de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la
respuesta puede ser distinta. Es decir, en ausencia de normas que regulen la eutanasia, nos
apoyamos en el texto constitucional, que se encarga de regular la convivencia social,
garantiza la convivencia democrática y la dignidad de las personas (Art. 10.1). A ello le
sumamos otros principios y valores como la libertad para rechazar un tratamiento médico
aunque de ello se derive el acortamiento de la vida. Estos principios constituyen las llamadas
"leyes de muerte digna". Sin embargo, se encuentran limitadas por el artículo 143.4 del
Código Penal, pues puedes morir por inanición, por rechazo a un tratamiento y por suicidio,
pero es castigado aquel que, a petición del interesado, ayude a otro a morir.
No obstante, podemos recurrir a otros derechos, como a los relativos a la defensa de la
integridad física y moral o la prohibición de tratos inhumanos o degradantes (Art. 15, CE).
También se pueden incluir los principios de dignidad de la persona, los derechos inviolables
que le son propios, el libre desarrollo de la personalidad. (Art. 10, CE), y el derecho a la
libertad ideológica y religiosa expuesta en el artículo 16. Estos constituyen el conjunto de
principios y valores constitucionales necesarios para justificar el reconocimiento de la
eutanasia como derecho.
Sin embargo, tal y como se ha mencionado previamente, la respuesta a la pregunta inicial
puede ser respondida negativamente, como lo evidencian los criterios de las sentencias del
Tribunal Constitucional. Esto es, los contenidos de algunas sentencias como la STC 53/1985
de 11 de abril, acerca de la inconstitucionalidad de la interrupción del embarazo, y otras
posteriores como la STC 120/1990 de 27 de junio dejan entrever conceptos claves como la
"indisponibilidad de la vida y libertad", a partir de los cuales defienden sus razonamientos,
para concluir que la vida "es objeto de protección aún sin la voluntad del sujeto". En definitiva,
sobre esto, el Alto Tribunal insiste en que “el derecho a la vida no incluye la facultad de
disponer de ella a su titular”. De esto se deduce que las personas tienen el deber de vivir.
En base a estas sentencias, no podemos negar la legalidad de las mismas, pero nos
permitimos cuestionar su legitimidad debido a las consecuencias que se suceden. Pues
quienes desean acabar con su vida, con el fin de acabar con el sufrimiento, son obligados a
vivir contra su voluntad. No obstante, se trata de algo pasado, pues actualmente España es
el último país en legalizar la eutanasia: la Ley Orgánica reguladora de la Eutanasia se aprobó
con 202 votos a favor, 141 en contra y 2 abstenciones. Convirtiéndose así en el séptimo país
del mundo en permitir la muerte asistida, junto con Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá,
Colombia y Nueva Zelanda. Para poder aplicarse, el paciente debe “sufrir una enfermedad o
un padecimiento grave, crónico e imposibilitante” que provoque un sufrimiento intolerable. Se
afirma, además, que un comité médico de expertos valorará cada caso por separado y el
paciente deberá confirmar su voluntad de morir varias veces a lo largo del proceso.
CONCLUSIÓN
Pese al controvertido debate expuesto anteriormente, se ofrece como solución en el
parlamento español, el Congreso de los Diputados, aprobar por 202 voto a favor la Ley
Orgánica 3/2021 que regula la Ley de la Eutanasia. El debate sigue abierto a pesar de
haberse regulado, y no parece una solución que contente a los retractores de la ley, los cuales
siguen debatiendo sobre si la eutanasia es un asesinato o un derecho humano.
Por último, destacar el papel social de todas las personas que debaten abiertamente sobre el
tema. Las Asociaciones “pro” y “contra” a la Eutanasia siguen difundiendo sus ideas de
manera propagandística y no sería de extrañar que este debate se trasladara al futuro ya sea
en apoyo a la eutanasia, o los cuidados paliativos. Este es el último debate que tendrán
muchas personas, por lo que merece de nuestra atención como sociedad.
Referencias:
ABC. (2020). Disponible en: [Link]
contra-ley-eutanasia-cuidar-necesita-no-matarle-
202012171433_noticia.html?ref=https%3A%2F%[Link]%2F
Comillas. (2019). Disponible en: [Link]
iberoamericana/article/download/11599/11035/
EFE. (2021). Disponible en: [Link]
sampedro-veintitres-anos-despues/10004-4490979
Jurídicas, N. (2021). Disponible en: [Link]
ley-organica-3-2021:-espana-legaliza-la-eutanasia-/
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La Vanguardia, A. (2021). Disponible en: [Link]
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El Mundo, N (2021). Disponible en:
[Link]