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Pintura Barroca en España: Ribera y Velázquez

Este documento describe la pintura barroca en España a través de dos de sus principales exponentes, José Ribera y Diego Velázquez. Describe la vida y obra de ambos pintores, sus influencias, estilos y evolución. También analiza el contexto histórico y artístico de la pintura española en el siglo XVII.

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Pintura Barroca en España: Ribera y Velázquez

Este documento describe la pintura barroca en España a través de dos de sus principales exponentes, José Ribera y Diego Velázquez. Describe la vida y obra de ambos pintores, sus influencias, estilos y evolución. También analiza el contexto histórico y artístico de la pintura española en el siglo XVII.

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TEMA 16. LA PINTURA BARROCA EN ESPAÑA. JOSE RIBERA Y DIEGO VELÁZQUEZ.

A finales del s. XVI la pintura española había permanecido algo apartada de las nuevas
corrientes, pero en el s. XVII experimentó una profunda renovación, asimilando las novedades
de su tiempo.
1. A principio el s. XVII acusó la influencia de la contrarreforma caracterizaba por la
austeridad en las composiciones, monumentalidad en los personajes y una limitada paleta
de colores cálidos pardos.
2. Sobre esa tradición y durante las primeras décadas del s, XVII se introduce el naturalismo,
es decir, la realidad basada en la observación, a veces, burlesca de la sociedad. Esta
interpretación no era incompatible con la religión, por lo que son frecuentes la
representación humilde de santos y el verismo en la representación de escenas religiosas.
También se trabajaron los temas profanos y aristocráticos, aunque limitados a la petición
de muy pocas familias y de la Casa Real (los reyes encargaban retratos para difundir su
imagen de autoridad y alegorías que representaran su poder)1.
3. Hacia 1630 apareció en España el pleno barroco: se aparta un poco el espíritu de la
Contrarreforma y se introduce el clasicismo de la escuela de Bolonia y la pintura
veneciana: las obras son más agitadas y movidas, con una pincelada más suelta. Algunos
pintores comienzan a preocuparse por las posibilidades del color y la pincelada (“valores
puramente pictóricos”).

JOSÉ RIBERA (1591-1652). Es el principal representante de la escuela valenciana

Nació en Játiva (Valencia) y comenzó en pintura en el taller de Francisco Ribalta, iniciador de


la escuela valenciana, con quien se familiarizó con las características de esta escuela: gama
cálida (con predominio del rojo) y empleo de carnaciones muy tostadas.
Con 19 años marchó a Italia, primero a Roma (donde conoció la obra de Caravaggio y su obra)
y posteriormente a Nápoles, ciudad que en estos momentos pertenecía a la corona española y
en la que permaneció casi toda su carrera, trabajando primero para el virrey, el duque de
Osuna, y después ya al servicio de los virreyes sucesores y otros clientes españoles e italianos,
lo que favoreció el intercambio de influencias entre las dos escuelas. Allí firmó sus cuadros
como “Jusepe de Ribera, español” y fue apodado El Españoleto (por su estatura)

La obra de Ribera está muy influida por los grandes maestros del XVI y de su tiempo:
1. Sus temas son religiosos, pero quizá debido a su estancia fuera de la Península su obra
incluyó un gran número de temas mitológicos (Apolo y Marsias o El sileno borracho), poco

1
Los temas alegóricos y mitológicos estuvieron casi ausentes de la producción pictórica: desde Zurbarán
a Goya sólo se conocen tres desnudos de mujer entre ellas La Venus del espejo (Velázquez) y la Maja
Desnuda (Goya).

1
frecuente en la pintura hispana. Dominio del dibujo y de las composiciones sencillas
(ningún elemento distrae al espectador del tema representado), pero en ocasiones utiliza
con estudiadas combinaciones en líneas oblicuas (Rubens).
2. Carácter heroico con el que representa a los santos en el momento del martirio (Rubens)
3. Anatomías poderosas y tensas (Miguel Ángel), como en El martirio de San Felipe. Además
ponía especial interés en la representación de la piel (representando incluso la rugosidad y
profundidad de las arrugas) como en el Arquímedes
4. Carácter realista de los personajes (Caravaggio) a los que Ribera pinta de forma más
individualizada (individualiza las facciones y los gestos) y exagerando la humildad y la
decrepitud de los santos –como la serie que realizó de imágenes de santos y sabios
pintados a modo de retratos (en la línea de la Contrarreforma) y en algunas pinturas de
género, que realizó bajo la influencia de la pintura flamenca y genovesa (El patizambo).
El crudo reflejo de la realidad alcanza su grado más sobrecogedor en La mujer barbuda.
5. Contrastes dramáticos de luces y sombras (Caravaggio y de los tenebristas) que no
siempre cubren la totalidad del fondo.
6. Algunas de las grandes sus grandes composiciones están formadas por distintos planos en
los que incluye personajes secundarios que parecen extraídos de una pintura de género.
7. El paisaje tiene mayor importancia que en otros pintores naturalistas y, a partir de 1630
(pleno barroco) sus cuadros están ocupados en gran medida por cielos luminosos y muy
claros, en los que realiza delicados efectos luminosos (El sueño de Jacob).
8. Aplicaba una pincelada menuda y muy trabajada para representar el brillo para
representar el brillo y densidad de la seda o la suavidad del cabello de los personajes
divinos. A veces la aplicaba con pinceles rígidos y lograba un acabado rugoso y muy táctil
con el que reproducía la piel demacrada o las arrugas de sus ascetas.
En definitiva su obra sigue las directrices de la contrarreforma, aunque su conocimiento del
arte clásico hace que sus personajes, pese al dramatismo y sufrimiento, conserven su
dignidad.

Evolución: En la obra de Ribera podemos distinguir 3 etapas:


1. Hasta 1635: marcada por la obra de Caravaggio y se caracteriza por su intenso tenebrismo,
violentos contrastes luminosos, escaso número de figuras y fondos negros. Arquímedes
2. Entre 1635 y 1650: los paisajes sustituyen a los fondos negros, las obras ganan en
luminosidad y riqueza cromática y las composiciones muestran mayor dinamismo. La
admiración de Ribera en esta época por el colorido de los pintores venecianos, motivó el
cambio de estilo. Ej: El martirio e San Felipe; El sueño de Jacob
3. A partir de 1650: Ribera emprende un retorno a las formas de sus periodo juvenil,
recuperando el tenebrismo inicial y oscureciendo su paleta. El patizambo

2
DIEGO DE SILVA Y VELÁZQUEZ (1599-1660)
Es uno de los grandes pintores de todos los tiempos. La razón hay que buscarla en su peculiar
manera de ver la pintura y en la evolución de su paleta y su pincel: de colores oscuros, pardos
y negros propios del mejor tenebrismo, a colores claros y ligeros; y de una pincelada
minuciosa y sujeta a emplear trazos sueltos y deshechos, precursores del Impresionismo.
Sin embargo Velázquez fue un hombre plenamente barroco, coetáneo de Ribera, Zurbarán y
Rubens, lo que lo distingue del resto de los pintores hispanos es el hecho de tener una
formación artística excepcional.

1. Etapa Sevillana: origen, formación, obra y estilo


Había nacido en Sevilla aunque su padre era de origen portugués (y pudiera ser que de
dudosa tradición cristiana). Puede que fuera este hecho el que le llevase a presentarse
siempre con el apellido de su madre (Velázquez), para que nada eclipsara su intento de
ascenso social y el reconocimiento de su oficio como un ars intelectual (su reivindicación fue
continua en un arduo camino ya iniciado en el Renacimiento). Con 10 años entró a trabajar en
el taller de Francisco Pacheco, autor mediocre, pero de amplia formación cultural, que enseñó
a su discípulo y le abrió las puertas al conocimiento a partir de una biblioteca excepcional, y
con cuya hija Velázquez se casaría posteriormente. A los 18 años ya pudo abrir taller propio.
El estilo de esta época es muy tradicional en el que a los temas clásicos sumará otros que
aunque conocidos, dotará de su sello personal:
- Religiosos: La Adoración de los Magos
- Retratos: Sor Jerónima de la Cruz, Luis de Góngora (dota de profundidad psicológica)
- Temas populares o bodegones con figuras (o medias figuras): personajes populares en
como medias figuras, normalmente alrededor de una mesa en actitudes cotidianas. Los
Músicos, La cena de los campesinos, El aguador de Sevilla, La Vieja friendo huevos
Una variedad personal de los anteriores son los llamados “Bodegones a lo divino”, donde
junto a lo anterior observamos una escena en el fondo (cuadro? ventana? habitación?)
que se ha interpretado como de tema religioso. Su interés está en mostrar el tema
principal (religioso) en un segundo plano (junto a sus otras características de estilo): La
mulata o la cena de Emaús; o Cristo en casa de Lázaro o de Marta y María.
Las composiciones son sencillas y equilibras (simétricas o con figuras en primer plano,…) con
figuras muy naturalistas (sacadas del mundo real, con las que se identifica el pueblo)
representadas con gran dignidad, con gran precisión fisonómica y expresividad gestual, al
tiempo que es un maestro en captar la realidad de los objetos cotidianos (brillos, calidades y
texturas), en fondos oscuros, neutros o poco profundos Su paleta es densa y compacta, “muy
sujeta”, con predominio de los tonos tierra, ocres, marrones, rojizos…entre los que destacan
los blancos purísimos, casi húmedos (en la línea del “tenebrismo” de Caravaggio que ilumina
la escena con un foco de luz natural, conocido).

2. Velázquez en la Corte (1623-29)


En 1623, (24 años) el conde-duque de Olivares (valido de Felipe IV) lo llamó a la corte para
trabajar junto al rey, del que llegó a ser “primer pintor” cinco años después (iniciando su tan
3
deseada carrera de ascenso social). Su llegada a palacio fue renovadora pues pudo conocer,
en directo (ya no por estampas) la obra de otros artistas del pasado y del presente, gracias a la
colección privada de los Reyes, especialmente la obras venecianas (estudió el color y la
sensualidad de Tiziano). También fue decisivo su encuentro, en 1628, con el pintor flamenco
Rubens (en visita diplomática a España) de quien aprendió las composiciones dinámicas y
luminosas que tanto influyeron en su obra y quien además le recomendó con insistencia un
viaje a Italia.
- En esta etapa su principal temática es la del retrato de la familia real (a quien retrato casi
en exclusiva, rechazado encargos de personajes de poca influencia social), para decorar las
estancias de los distintos palacios del monarca (Alcázar, Buen Retiro) la representación
era trabajando o en actividades de ocio (cazando o a caballo): Retrato de Felipe IV : sigue
un modelo común de representación oficial: figura de cuerpo entero vestido de negro, con
pañuelo o papel en la mano –signo de que está trabajando- con poco fondo, muy neutro,
que se une con un suelo –curioso, casi en perspectiva caballera- y donde la única
referencia a la estancia o habitación es una gruesa cortina, una mesa de trabajo o una silla.
- De esta época es una obra única: El triunfo de Baco o Los borrachos. Por primera vez
realiza un tema mitológico en una composición sencilla dividida en dos mitades de
tratamiento distinto: la izquierda un Baco con formas blandas junto a otro personaje de
anatomía hercúlea (con tonos claros, y fondo de paisaje! Azules, plateados), a la derecha
personajes populares por primera vez en una escena de esta temática muy naturalistas en
los tradicionales tonos terrosos. Como hiciera Caravaggio, desmitificó la mitología clásica,
pero también hizo una lectura irónica y poética de una escena realista.

3. Primer viaje a Italia (1629-31)


Deseoso de viajar a Italia solicitó del rey ayuda para ello de quien obtuvo permiso y así
estudiar las obras de la Antigüedad y de los autores renacentistas y contemporáneos. Fue muy
protegido, con cartas de recomendación ante las principales autoridades de ciudades distintas
entre ellas Venecia, Ferrara, Cento, Loreto, Bolonia y Roma (alojándose en el propio Vaticano
y en la villa Medici). El conocimiento de la antigüedad, de la pintura veneciana (color), de
Miguel Ángel, Rafael y de los pintores barrocos contemporáneos derivarán dos grandes obras
que serán después traídas a Madrid y ofrecidas a Felipe IV.
- Apolo en la fragua de Vulcano: Apolo aparece ante Vulcano para comunicarle que su
mujer le engaña con Marte (dios de la guerra), para quien está realizando una coraza.
Composición compleja, llena de desnudos heroicos, pero bien coordinados donde,
siguiendo las enseñanzas romano-boloñesas se expresa los “affetti” (las expresiones
individuales de los personajes ante las situaciones (sorpresa, rabia). Aparecen escenarios
amplios –no conocidos en Velázquez-, y con una pincelada más ligera, con contornos mas
desvaídos. Asimismo el color se modifica (junto a ciertos amarillos y anaranjados que no
volveremos a ver, utiliza grises verdosos y malvas fríos que serán característicos de su
paleta de ahora en adelante.
- La Túnica de José: Los hijos Jacob, celosos del amor que su padre tiene a su hijo José,
después de venderlo a unos comerciantes egipcios, le enseñan su túnica como si José
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hubiera muerto: composición compleja, diagonales, movimiento, profundidad –
perspectiva lineal en las líneas del suelo- cuerpos hercúleos en escorzos acusadísimos.
Pincelada más suelta y paleta clara –ver obra anterior-.

4. Afianzamiento cortesano (1631-48): dos décadas de intensa actividad


Al regresar a Madrid retoma sus actividades palaciegas pues estaba siendo esperado por el
monarca que, en su ausencia, había tenido otro hijo (el príncipe Baltasar IV) y no había
querido que ningún otro pintor de corte lo pintara, y además ha de continuar con la
decoración de los palacios reales. Velázquez realiza una producción intensa, y sigue
acumulando cargos en la corte (como el de “arquitecto-decorador” de los distintos palacios).
- Para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro realiza una pintura de historia
(expresar las victorias de la monarquía) La rendición de Breda (donde Velázquez logra un
equilibrio prodigioso entre la narración (momento de entrega de las llaves de la ciudad
con la contraposición de vencedores y vencidos) y la forma de ejecutarlo (captación de la
perspectiva atmosférica con indefinición de contornos –la línea desaparece- y con una
técnica muy fluida y hace que se vea la trama de la tela, que no es cubierta totalmente por
los pigmentos!
- Para los palacios realizó también numerosos retratos oficiales:
 Para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro realiza toda una serie de retratos
ecuestres que expresan la continuidad de la dinastía: retratos de los monarcas
reinantes (Felipe IV e Isabel de Valois), sus antecesores, el heredero al trono (Principe
Baltasar Carlos) y hasta de su valido (el conde-duque de Olivares), promotor de la
política exterior que, según el programa decorativo, recuperó la reputación de la casa
de Austria.
 Para la Torre de la Parada (pabellón de caza a las afueras de Madrid) realizó varios
retratos de la familia real con traje de caza y acompañados de su perro. Carecen de
precedentes en la pintura española. Además se trabajan directamente sobre el lienzo
blanco (sin dibujos preparatorios previos), “alla prima”, por lo que surgen
“arrepentimientos”, correcciones que se ven en los lienzos.
En los retratos al aire libre Velázquez muestra lo aprendido en Italia: incorpora un paisaje
luminoso, donde capta la distancia con aprendida “perspectiva atmosférica” con azules-
agrisados y verdes que suprimen la definición de los contornos y que envuelve a la figura
con naturalidad, en actitud humana y próxima (lejos de los “retratos de aparato” de
interior de etapas previas).
- Frente a los retratos anteriores realizó toda una serie de retratos de bufones de corte,
enanos, locos y tarados, es una serie muy personal, que no estaba sometida a la rigidez del
retrato oficial y en los que la deformidad está captada con extrema dignidad, con
consideración hacia el indefenso, sin burla! (fondos neutros que destacan la figura,
profundos retratos físicos y psicológicos –un reto para cualquier pintor-): Don Sebastián de
Mora, el bufón Juan Calabazas,…

5
- También realizó pintura mitológica (decoración de los palacios) y obra religiosa (Cristo de
San Plácido).
Estilo: salvo en los retratos oficiales (en los que ajusta mucho más la pincelada –
especialmente en rostro y manos-) aplica una técnica cada vez más libre, con una pincelada
muy suelta, con contornos indefinidos –obras adecuadas para ser vistas “de lejos”-, la
pincelada pasa por el lienzo a trazos largos y delicados, en manchas informes, donde capta
bien el paisaje en la distancia con acusada perspectiva atmosférica o donde los detalles de los
ropajes los proporcionan los toques libres de pincel –predominio casi absoluto de la pincelada
frente al hasta ahora predominio del dibujo –claro preimpresionismo-. Los colores siguen
aclarándose.

5. Segundo viaje a Italia (1649-51)


De nuevo marcha a Italia con el “pretexto” de adquirir obras de arte para las colecciones
reales de Felipe IV. Este viaje será también el de un nuevo triunfo personal, pues será acogido
calurosamente por patronos y artistas, acumulando distinciones. Pero en este momento no
hay ya artistas en Italia (salvo Bernini) que puedan interesarle, solo será un reencuentro con el
pasado, con la mitología y el ambiente paganizante, por lo que postpone su vuelta hasta el
punto de irritar al rey que reclama varias veces su regreso. En esta época se siente libre,
realiza obras muy personales, sin someterse a los dictados que los encargos oficiales le
imponen, pinta a su ayudante Juan de Pareja (digno, si hacerlo de menos).
- Retratos: Inocencio X. Su caracterización es una de las más agudas del pintor, evoca su
carácter quisquilloso y desconfiado, pero también su vigor y energía (retrato físico y
psicológico). El rojo del ropaje es intensísimo (recuerdo a la obra El Expolio de El Greco).
- Paisaje: dos pequeñas obras de los jardines de la Villa Medici, interesantes no sólo por el
género en sí (la pintura de paisajes era casi inexistente en la pintura española), sino por la
libertad en su ejecución: la pincelada es completamente libre, son toques de pincel que
han de mezclarse en la pupila del observador para definir los contornos
(preimpresionistas).
- Pintura mitológica: La Venus del espejo (uno de los poquísimos desnudos femeninos de la
pintura española) y en el que el rostro de la diosa no se muestra directamente sus
facciones se ven sólo en el espejo (juego de perspectivas –involucra espacios-) y que
cumple una doble función, ser el símbolo de la verdad y de la vanidad.
Nota: en los últimos años los historiadores cuestionan que realizara esta obra en Italia y
piensan que pudo realizarse en el periodo siguiente tras llegar a Madrid.

6. ÚLTIMOS AÑOS EN MADRID (1651-1660)


A su llegada a Madrid continua con su intenso trabajo en la decoración de los palacios y en
retratar a la familia real, entre ellos a su segunda mujer, su sobrina Mariana de Austria (con
quien se casó tras la muerte de Isabel de Borbón en 1647) y los hijos que tuvo con ella, entre
los que están la princesa Margarita, y el príncipe Carlos (heredará el trono como Carlos II –
últimos rey de la dinastía Austria en España-. Junto a ellos, en los que en los retratos oficiales
6
se puede ver el crecimiento de los infantes, realizó las obras más maduras, ricas, personales y
evolucionadas del pintor, donde lo logra captar no sólo la riqueza material de las cosas, sino
su carácter efímero. En composiciones equilibradas pero enriquecidas por la inclusión de
escenas en distintos planos de profundidad (espejos, tapices decorativos) que aportan
significados alegóricos, y en los que el autor parece defender el carácter intelectual de su
arte:
- Las Meninas (retrato colectivo) (muy importante): fusiona la pintura de género y el
retrato de grupo. La composición recrea el taller del pintor en el alcázar, que se prolonga
en el lado izquierdo donde está el lienzo cortado ante el cual se autorretrató el pintor.
Aunque el foco de atención está en la infanta Margarita y otro foco de atención el que en
su día ocupaban los reyes (Felipe IV y Margarita de Austria) reflejados en el espejo y que
hoy ocupamos nosotros. Significado variado, coincidencia en afirmar que el autor defiende
la nobleza de su arte y su propia valía.
- La fábula de Aracne o Las Hilanderas: (muy importante) su estancia italiana le ha hecho
revivir el gusto por la fábula clásica. Retoma el método compositivo de su primera época
(bodegones a lo divino: juego de espejos), donde el tema de mayor importancia narrativa
está al fondo. Su interés no es sólo temático y compositivo, sino también técnico, porque
explota al máximo las posibilidades de su método óptico en el que las captaciones
atmosféricas son excepcionales! (captación del aire en la rueca en movimiento), con una
pincelada absolutamente libre y ligera (que deja ver el lienzo), deshecha, en una paleta de
grises que iluminan su pintura. Significado: apología de la nobleza del artista y de su arte
(se ve en el mito del fondo cuando un mortal aspira a igualar con su obra la de un dios).

Influencia: Goya (Las Meninas en la Familia de Carlos IV); los Impresionistas (Manet); Picasso
(serie de Las Meninas). Además ha sido considerado signo de calidad (repercusión en
publicidad).

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