Benjamin
Bloom
TAXONOMIA DE BLOOM
Historia de la
taxonomía
cognitiva
El mentor de Bloom fue Ralph W. Tyler. Mientras trabajaba con
Tyler en la oficina del examinador en Chicago, este le destacó la
importancia de elaborar especificaciones que permitieran
organizar los objetivos educativos según su complejidad
cognitiva. Si se lograra establecer una organización o jerarquía de
este tipo, los examinadores universitarios tendrían un método
más confiable para evaluar a los estudiantes y los resultados de
la práctica educativa. El resultado de esta colaboración fue el
libro "Taxonomía de los objetivos educativos: Tomo I, el dominio
cognitivo" (Bloom et al., 1956), una publicación que ha sido
ampliamente utilizada en todo el mundo como herramienta para
la preparación de materiales de evaluación.
Bases de la
taxonomía
cognitiva
La taxonomía cognitiva se fundamenta en la idea de que las
operaciones cognitivas pueden ser categorizadas en seis
niveles de complejidad progresiva. Lo que hace taxonómica a
esta clasificación es que cada nivel depende de la capacidad del
alumno para desempeñarse en los niveles anteriores. Más que
un simple esquema de clasificación, la taxonomía es un intento
de ordenar jerárquicamente los procesos cognitivos.
Una consecuencia importante de las categorías de la
taxonomía es que no solo sirven como medio para definir
tareas de evaluación, sino que también proporcionan un marco
para la formulación de objetivos educativos.
¿Cómo es la
taxonomía
cognitiva?
El dominio cognitivo se desglosa en seis categorías, cada una
representando un nivel de habilidad cognitiva. Cada categoría está
vinculada a un conjunto de verbos, o procesos cognitivos, que
describen lo que se espera que los estudiantes puedan hacer:
1. Conocimiento: reconocer, recordar, enumerar, nombrar,
memorizar, definir, localizar, identificar
2. Comprensión: interpretar, ilustrar, resumir, explicar, emparejar,
parafrasear
3. Aplicación: aplicar, elegir, organizar, dibujar, generalizar
4. Análisis: analizar, diferenciar, clasificar, categorizar, distinguir
5. Síntesis: crear, planificar, producir, construir
6. Evaluación: evaluar, juzgar, criticar, comparar, valorar.
En 2001, el marco fue sometido a una revisión por parte de un grupo de
psicólogos cognitivos, teóricos del currículo, investigadores educativos
y especialistas en pruebas y evaluaciones, dando origen a la
Taxonomía de Bloom revisada, también conocida como la Taxonomía
para la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación.
Uno de los aspectos clave de esta revisión fue la propuesta de cambiar
los sustantivos de la propuesta original por verbos, con el fin de
identificar las acciones correspondientes a cada categoría.
Además, el cambio más significativo en el dominio cognitivo fue la
sustitución de "Síntesis" por "Creación" (crear), considerando que la
síntesis en sí misma implica una forma de creación y, por lo tanto,
llevándola al nivel más alto de la taxonomía. Esto la presenta como la
habilidad cognitiva más compleja o exigente.
Uso de la
taxonomía
cognitiva
PARA ESCRIBIR OBJETIVOS DE APRENDIZAJE
La Taxonomía de Bloom es una herramienta valiosa para desarrollar objetivos de aprendizaje, ya que
explica el proceso de aprendizaje de la siguiente manera:
- Para entender un concepto, primero debes recordarlo.
- Antes de aplicar un concepto, es necesario comprenderlo.
- Cuando evaluamos un proceso, es crucial haberlo analizado previamente.
- Para llegar a una conclusión precisa, se requiere una evaluación exhaustiva.
Sin embargo, no siempre seguimos una progresión lineal, comenzando con habilidades de nivel inferior
y avanzando en toda la taxonomía para cada concepto presentado en el curso. Esto se debe a que el
alumnado puede tener habilidades cognitivas preexistentes de nivel medio o superior. Por lo tanto, es
fundamental conocer bien al alumnado y su nivel de partida.
Una vez que comprendamos el nivel de habilidad cognitiva que se espera que el alumnado alcance, así
como los conocimientos o habilidades específicas que cubre el curso, estaremos listos para redactar los
objetivos de aprendizaje de manera efectiva.
PARA DISEÑAR ACTIVIDADES
Los seis niveles de habilidad cognitivas se pueden relacionar con actividades de aprendizaje apropiadas:
1. Conocimiento: Una pregunta de opción múltiple donde se solicita a los estudiantes identificar la respuesta
correcta de una lista de términos.
2. Comprensión: Una pregunta abierta que requiere a los estudiantes explicar su comprensión de un tema o
concepto.
3. Aplicación: Un escenario de aprendizaje interactivo o un simulador donde los estudiantes deben tomar
decisiones basadas en la información aprendida.
4. Análisis: Una pregunta de clasificación en la que los estudiantes deben categorizar términos o conceptos en
grupos apropiados.
5. Síntesis: Una pregunta abierta que solicita a los estudiantes describir un plan de acción o representar
información en un formato visual, como una infografía.
6. Evaluación: Una actividad de evaluación entre pares donde los estudiantes, utilizando una rúbrica
proporcionada, evalúan el trabajo de sus compañeros.
Algunas actividades pueden ser utilizadas para abordar más de un nivel de habilidad. Todo depende de cómo
diseñes esas actividades.
Bibliografía
Bloom, B., et al. (1956). Taxonomy of educational objectives: Handbook I, The cognitive domain
[Taxonomía de los objetivos educativos: Tomo I, El dominio cognitivo]. David McKay & Co.
Eisner, E. W. (2000). Benjamin bloom. Prospects, 30(3), 387-395.
Elaunet. (s.f.). ¿Qué es la Taxonomía de Bloom y cómo se utiliza?. ELAUNET. [Link]
la-taxonomia-de-bloom-y-como-se-utiliza/