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Los Vettones en la Edad del Hierro

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●Autor/es Jesús Rafael Álvarez-Sanchís

●Título «Los vettones»

●N.º Vaccea Anuario 2

●Año 2009

●Páginas 15-19

●ISBN 978-84-7359-544-5

●URL [Link]
[Link] 1€ Distribución gratuita para
colaboradores del Proyecto Pintia

PINTIA - CAMPAÑA XIX CAUCA


PREMIOS VACCEA
CIUDADES VACCEAS

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS

LOS VETTONES
EN LA NECRÓPOLIS DE LAS RUEDAS

GONZALO RUIZ ZAPATERO


EDICIÓN 2008

NUESTROS ANCESTROS

JOYAS DE BARRO
FIRMA INVITADA

PIEZA VACCEA DEL AÑO


Las empresas e instituciones
que se anuncian en

VACCEA ANUARIO
tienen un valor añadido: con
su publicidad están EDITA

contribuyendo
Centro de Estudios Vacceos “Federico Wattenberg”
de la Universidad de Valladolid

a la salvaguarda del
DIRECTORES
Carlos Sanz Mínguez
Fernando Romero Carnicero

Patrimonio Cultural COLABORADORES

a través de la consolidación del


Ana Isabel Garrido Blázquez
Cristina Górriz Gañán
Roberto de Pablo Martínez

Proyecto Pintia
ILUSTRACIONES
Centro de Estudios Vacceos “Federico Wattenberg”,
Jesús Álvarez-Sanchís (pp. 15 a 19), Juan Francisco
Blanco García (pp. 21 a 25), Gonzalo Ruiz Zapatero
(pp. 27 y 28), familia Wattenberg (pp. 31 a 33),
Museo de León (p. 56), Julio del Olmo (pp. 64, abajo
izquierda y 67, arriba derecha) y otros, especificados

Si desea contratar su publicidad para el


en su caso.

próximo número puede hacerlo en:


DISEÑO
Centro de Estudios Vacceos “Federico Wattenberg”

csanz@[Link] MAQUETACIÓN
Eva Laguna Escudero

PORTADA
Necrópolis de Las Ruedas de Pintia

REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y PUBLICIDAD


Centro de Estudios Vacceos “Federico Wattenberg”
y Asociación Cultural Pintia

IMPRESIÓN
Ochoa Impresores

TIRADA
20.000 ejemplares

DEPÓSITO LEGAL: VA-524/2008

ISBN: 978-84-7359-544-5
01 Excavaciones en Pintia. Campaña XIX de
excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel)

02 Nuestros ancestros. Los vettones

03 Ciudades vacceas. Una populosa ciudad vaccea en las


campiñas meridionales del Duero. Cauca.
01 02

04 Firma invitada: Gonzalo Ruiz Zapatero, Consumiendo patrimonio

05 Medio siglo de La Región Vaccea

06 A debate. El Aula de Arqueología de Pintia

07 Una feliz alianza. Archaeospain y CEVFW: Cursos 03 05


Internacionales Teórico-Prácticos de Arqueología

08 Aprendiendo arqueología en Pintia. Programa Doceo


para niños

09 Programa Aristoi

10 Premios Vaccea
08
07
11 Pieza vaccea del año. Joyas de barro

12 Premios recibidos

13 La necrópolis de Las Ruedas

14 La otra mirada: Aderito Pérez Calvo, Poemas 09 10

15 Noticiario Vacceo

16 Programa 2009. Todas las actividades en la Zona


Arqueológica Pintia

17 Humor Sansón
11 12

PROYECTO PINTIA
Equipo de investigación 2008

Directores:
Prof. Dr. D. Carlos Sanz Mínguez, Profesor Titular de Prehistoria, Universidad de Valladolid
Prof. Dr. D. Fernando Romero Carnicero, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Valladolid

Codirectores Excavación Arqueológica:


Ana Isabel Garrido Blázquez
Cristina Górriz Gañán Alumnos participantes en la campaña de excavación XIX:
Ernesto Diezhandino Couceiro
Roxanne Gardner Ricardo Renedo Williams Courtney Hofman
Coordinadora Allison Galbari Patricia González Hernández Ana Escobedo
María Luisa García Mínguez, Presidenta de la Asociación Cultural Pintia Trevor Jordan Tamara Díez MarAn Lucy Gustavel
Jennifer Van Tilborgh Alexandria Waldrop Toby Jones
Becarios adscritos al Proyecto Pintia: Sandra Gammon Kris@n Uhlemeyer Amador García Rivas
Diego Revilla Seco William Bauman Kelly Anderson Mª Luz Sanz Larriche
Roberto de Pablo Martínez Nienke Larmeris Jonathan Glover Sam Palusamy
Noelia Lerma Lluch Gwendolyn Collaco Caitlin Dichter Cristy Gelling
Ester García García Alexandra deGraffenreid Kevin Horng Sarah Gill
Jamie Henderson Ayelet Firstenberg Hilary Brockmeier
Personal contratado Beatriz Olivar Lucas Rachel Walsh Catherine Moon
Eva Laguna Escudero Itzar García Jiménez Jessica Mehm Alix Green
Francisca Maldonado Requena Sara Rodríguez Cifuentes Hugh Wynne

2 5
vettones
02 Nuestros ancestros

los
hispano-portuguesa, y las estribaciones
de la Sierra de Guadarrama, entre Ávila
y Madrid, señalarían los límites occiden-
tal y oriental respectivamente.
Hay que recordar, sin embargo,
que esta Vettonia es la Vettonia histórica
que conocieron los romanos a partir del
siglo II a.C., coincidiendo con la con-
quista del interior de la Península Ibé-
rica. Es verdad que muchos de los
descubrimientos arqueológicos actuales
han corroborado la información apor-
tada por los autores clásicos. Pero las
tierras de los vettones debieron, sin
duda alguna, cambiar sus fronteras a lo
Límites geográficos de los veBones y otras etnias de la Península Ibérica, según las fuentes clási- largo del tiempo. El conocimiento del
cas, y localización de los principales yacimientos de la Edad del Hierro. pasado que proporciona la arqueología

L
difiere muchas veces del conocimiento
Dionisio Álvarez, in memoriam río, que separaba a éstos de los astures; que se deriva de los textos históricos, y
aproximadamente unos 32.000 km2 que es evidente que para la etapa más anti-
os textos de los escritores se extenderían por el suroeste de Za- gua tenemos que basarnos fundamen-
clásicos griegos y romanos mora, la casi totalidad de las provincias talmente en los datos arqueológicos, ya
situaban a los vettones ocu- de Salamanca y Ávila salvo su extremo que no tenemos textos escritos para los
pando amplias áreas de la Meseta occi- norte, la mitad oriental de Cáceres y el siglos anteriores. Ésta época comprende
dental española, aunque existen no occidente de Toledo. Este amplio espa- toda la Segunda Edad del Hierro, aproxi-
pocas dificultades en la delimitación pre- cio geográfico queda vertebrado por las madamente entre el año 500 a.C. y el
cisa de sus límites. alineaciones montañosas del Sistema cambio de era.
En las fuentes de contenido geo- Central, que constituyen a su vez la divi-
gráfico, fundalmentalmente Estrabón,
Plinio y Ptolomeo, la Vettonia parece
soria de aguas que vierten al Duero y al
Tajo. Al sur de este último, las cadenas CASTROS Y ALDEAS
identificarse con un amplio territorio en montañosas de San Pedro, Montánchez La Edad del Hierro fue una época
torno al río Tajo, extendiéndose al norte y Guadalupe, posiblemente dividían a en la que la población empezó a prote-
casi hasta el Duero, donde limitaba con los vettones de lusitanos y otros pue- gerse contra la guerra, construyendo
las tribus vacceas e incluso con el propio blos. El río Coa, muy cerca de la frontera murallas, torres y fosos. Estas fortifica-

Castro de Las Cogotas (Cardeñosa, Ávila). Muralla principal y Muralla del castro de Yecla (Yecla de Yeltes, Salamanca) y
barrera de piedras hincadas. grabados que representan jinetes y cuadrúpedos.

2 15
vettones tuvieran campos de cultivo
bien delimitados. El hierro permitió fa-
bricar instrumentos de gran utilidad en
las tareas agrícolas. Se pudo así cultivar
suelos más profundos en las partes bajas
de los valles, hasta el punto de colonizar
zonas que aún no habían sido ocupadas.
El principal medio de vida de los
vettones fue la ganadería, básicamente
vacas, ovejas, cabras, cerdos y caballos.
Los bóvidos resultarían los animales más
valiosos, pero seguramente los rebaños
de cabras y ovejas aportaban más calo-
rías en la alimentación diaria. Aparte de
Escultura de toro de la leche y la carne, el ganado proporcio-
Villanueva del
Campillo (Ávila). naba numerosos artículos de primera
necesidad. Las pieles, el cuero, los hue-
ciones, o “castros” como usualmente se de piedra sobre el que se levantaba un sos y las cornamentas se destinaron a la
denominan, fueron generales en mu- muro de tapial, adobe o ladrillo. La cu- realización de prendas, adornos y varia-
chas regiones. Los castros vettones se lo- bierta de escoba, retama o piorno se dos tipos de instrumentos. Por su fuerza
calizan en cerros altos, en la confluencia montaba sobre un entramado de tron- física, los bóvidos se emplearon también
de varios ríos y junto a excelentes vías cos y palos, al tiempo que se echaba una para el transporte y la agricultura. El cui-
de comunicación. Se puede hablar pequeña capa de barro para impermea- dado de las reses era importante, y una
desde pequeñas aldeas, por debajo de bilizarlo. Algunas zonas de los asenta- parte de los recintos amurallados de los
una hectárea, hasta poblados de más de mientos ofrecen escasos indicios de castros podría haber cumplido la función
70 hectáreas. Muchos se caracterizan ocupación y posiblemente fueron áreas de cercado para el ganado. El hallazgo
por el colosalismo de sus defensas. Las destinadas a pastos y a guardar ganado. de recipientes con perforaciones y pe-
murallas eran de piedra, de 4 a 8 metros queños coladores demuestra que se fa-
de anchura por término medio. No es
fácil calcular la altura original, pero al- SEÑORES DE PASTOS Y GANADOS bricaban quesos y derivados lácteos. La
caza de cérvidos, jabalíes y conejos su-
gunos castros salmantinos conservan La agricultura vettona fue básica- pondría un buen complemento de pro-
tramos de 4 e incluso 6 m. Es posible mente de tipo cerealista de secano, con teínas animales en la alimentación.
que el remate estuviera realizado en ma- distintas variedades de trigo y cebada La ganadería era un aspecto
dera, con una empalizada o postes en- resistentes al clima frío y seco de la re- esencial en la economía vettona, y su re-
trelazados con ramas y palos. El trazado gión. Los restos hallados en las viviendas lación con las esculturas de “verracos”
de las murallas se adaptaba bien a la sugieren que éstos fueron los cultivos es indiscutible. Se trata de efigies de gra-
morfología del terreno y a veces se más importantes, con el complemento nito, que representan cerdos y toros, de
acompañaba de imponentes torres y de unas pocas variedades de legumbres entre 1 y 2,50 m de longitud. Se cono-
bastiones defensivos en las entradas. A y bellotas, utilizando la miel para endul- cen más de 400 piezas que se localizan
veces iban precedidas por fosos y cam- zar los alimentos. El consumo de cereal en el occidente de la Meseta española y
pos de piedras hincadas, es decir, am- se hacía en forma de tortas, panes o ga- en la región portuguesa de Tras-os-
plios espacios sembrados de piedras chas. De una forma similar a los cerea- Montes, coincidiendo en gran parte con
puntiagudas y de aristas cortantes, cuya les, se llegó también a fabricar harinas a el territorio de los vettones. Casi la mitad
finalidad última era entorpecer la arri- partir de las bellotas. Como en otras de los verracos procede de la provincia
bada por sorpresa de atacantes. Hay dos zonas de Europa, es casi seguro que los de Ávila, siendo la capital la que concen-
focos muy claros entre los vettones con
este sistema defensivo: el abulense del
valle Amblés —castros de Las Cogotas Recreación de una escena de pastoreo en torno a un verraco veBón. Ilustración de Dionisio Álvarez.
(Cardeñosa) y La Mesa de Miranda (Cha-
martín de la Sierra)— y el salmantino en
torno a los ríos Yeltes/Huebra, como los
castros de Yecla (Yecla de Yeltes), Las
Merchanas (Lumbrales) y Saldeana.
La organización interior estaba
condicionada por la topografía. Las
casas, de planta cuadrada o rectangular
y entre 50-250 m2, se agrupan en gene-
ral junto a las murallas y buscando pro-
tección entre las rocas. Presentan varias
dependencias dedicadas a cubrir las di-
ferentes necesidades: cocina, almacén,
cuadra y dormitorio. El sistema básico
de construcción consistía en un zócalo

16 2
tra el mayor número de ejemplares y los
Toros de Guisando (El Tiemblo) el con-
junto más representativo.
Las esculturas se fechan mayori-
tariamente entre los siglos IV y I a.C. Al-
gunas se erigieron junto a las puertas de
los castros vettones, como Las Cogotas,
La Mesa de Miranda, Las Merchanas o la
propia Salamanca. Este dato permite
plantear una función apotropaica, es
decir, simbolizarían la defensa del po-
blado y el ganado. Sabemos, sin em-
bargo, que en esta misma época muchas
se localizan en posiciones dominantes
sobre zonas de excelente pasto y cerca
de fuentes de agua, como el toro de Vi-
llanueva del Campillo, de dimensiones
excepcionales (2,50 m de longitud por
2,43 m de altura). Estos sitios ofrecen
buenas condiciones de visibilidad. De
ese modo, los verracos marcarían un re- Recreación del interior de una vivienda veBona. Ilustración de Dionisio Álvarez.
curso básico para la alimentación del ga-
nado, los pastos, cuya explotación sería blado. La cremación de los cuerpos era amplio con una panoplia más modesta.
organizada por los jefes de las comuni- el ritual característico y se llevaba a cabo Finalmente, la masa de población (arte-
dades que se asentaban en el territorio. quemando en una pira el cadáver con sanos, comerciantes, campesinos e indi-
Unas pocas fueron reutilizadas durante sus armas y adornos. Las cenizas y los viduos más humildes, tal vez siervos y
la época romana como tumbas. restos de huesos y objetos eran recogi- esclavos), con ajuares pobres y distintos
dos entre los carbones y llevados al ce- grados de riqueza. El retrato sociológico

LA SOCIEDAD VETTONA menterio, donde eran depositados


dentro de una vasija de barro enterrada,
de estos cementerios es el de un sistema
basado en el valor del guerrero. A veces
Las necrópolis excavadas en la o directamente en el hoyo. A veces las las fuentes se refieren a los vettones con
provincia de Ávila proporcionan una im- tumbas se cubrían con túmulos, estelas -ct- (vectones), y no con doble -tt-. La
portantísima documentación sobre las o pequeñas lajas de piedra. raíz vect- es frecuente en la antroponi-
gentes de la Edad del Hierro. Los dos ce- Los primeros enterramientos se mia celta y parece estar basada en *uek-
menterios más emblemáticos son Las fechan en el siglo V a.C. y contienen es- ti-, *ueik-, *uoika-, literalmente “lucha”,
Cogotas, con 1.613 tumbas repartidas padas de hierro y otros útiles que ponen “energía hostil”, “fuerza vital”. Es decir,
en cuatro sectores con espacios estéri- de manifiesto la existencia de una meta- un nombre de origen celta con el signifi-
les entre ellos, y La Osera, como se co- lurgia especializada. Hacia el 300 a.C. cado de “los luchadores” o “los hombres
noce a la necrópolis del castro de La aparecen puñales y modelos de escudos de la guerra”. En el extremo occidental
Mesa de Miranda, con 2.230 sepulturas que estarán vigentes en las guerras con de la Meseta, en tierras de Salamanca y
distribuidas en seis zonas. Es muy posi- Roma. Los jefes más prominentes iban Zamora, los vettones practicaron ritua-
ble que cada una de las zonas en las que acompañados de armas lujosamente de- les funerarios que no dejaron huella. Tal
se dividían las necrópolis vettonas co- coradas y arreos que habían utilizado vez la exposición de los cadáveres a los
rrespondiesen a cada uno de los linajes para sus caballos. Por debajo de los jine- agentes naturales y animales carroñe-
o clanes familiares que habitaban el po- tes había un grupo de guerreros más ros, o bien el arrojamiento de los cuer-
pos o cenizas a los ríos.
Los vettones, y los pueblos celtas
en general, rendían culto a los dioses en
santuarios rupestres al aire libre. Uno de
los más importantes es el de Ulaca (So-
losancho, Ávila). El monumento con-
serva escaleras talladas y cubetas,
donde tendrían lugar complejos rituales
de sangre, fuego y agua. Algunas estruc-
turas del cementerio de La Osera tuvie-
ron además un significado astrológico.
Las estelas que señalan los grupos fami-
liares enterrados funcionarían como
marcadores de los días más importantes
Túmulos funera- del año (solsticios de verano e invierno).
rios de la necrópo-
lis de La Osera
Los sacrificios humanos eran más excep-
(ChamarAn de la cionales, pero sin duda existieron. Plu-
Sierra, Ávila).

2 17
Ajuar de la sepultura de guerrero nº 605 de la
necrópolis de Las Cogotas. Siglo III a.C.
(foto de Mario Torquemada).

Altar rupestre de Ulaca (Solosancho, Ávila).

tarco relata el caso de los habitantes de flictos casi simultáneos, las guerras lusi- sos sagos, pieles de buey, oro y plata,
Bletisama, la actual Ledesma, quienes tanas y celtibéricas (154-133 a.C.), a con- además de hombres, mujeres y niños.
en el 96-94 a.C. ratificaron la paz con un secuencia de las cuales Roma extendió Las primeras importaciones de manu-
pueblo vecino sacrificando un hombre y su dominio a la Meseta. Las guerras lusi- facturas romanas datan de este mo-
un caballo. Del castro salmantino de tanas propiamente dichas se iniciaron a mento, como evidencia el hallazgo de
Yecla de Yeltes proceden efigies de gra- raíz de las incursiones de estas tribus y cerámicas campanienses, ánforas vina-
nito que representan cabezas humanas, los vettones en las fértiles tierras de la rias y denarios republicanos en Sala-
habiéndose relacionado con las noticias Bética y la costa meridional de la Penín- manca, Coca, Las Cogotas, La Mesa de
que transmiten las fuentes clásicas sula para robar y saquear, como segura- Miranda, el Raso y Villasviejas del Ta-
sobre la costumbre celta de cortar las ca- mente venían haciendo desde mucho muja. El ejército, en sus desplazamien-
bezas de los enemigos para colgarlas de antes. Varias ciudades del valle del Gua- tos, desempeñó un importantísimo
las crines de los caballos, o exponerlas dalquivir y del Guadiana fueron someti- papel como difusor de ideas y consumi-
en las casas como trofeos. Este mismo das al pillaje. Siguieron otras razzias dor de alimentos y otros productos. La
yacimiento alberga un interesantísimo hasta la firma de acuerdos que incluirían demanda de botas, cueros, petos, odres,
conjunto de grabados rupestres donde el reparto de tierras, análogos a los con- monturas y arneses tuvo que crear un
de representan caballos, jinetes arma- certados por los romanos con los celtí- mercado intenso, además de potenciar
dos con lanza y jabalíes. Lo que parece beros. Las campañas del procónsul Q. la cría de ganado y el cuidado de los pas-
bastante claro es el importante papel Servilio Cepión (139 a.C.) contra vetto- tos.
que tuvo que desempeñar la clase aris- nes y galaicos, y de su sucesor Décimo En esta época el comercio a tra-
tocrática ecuestre en la toma de deci- Junio Bruto, fueron decisivas para paci- vés de la red fluvial del Tajo empezaba a
siones, tanto en tiempos de paz como de ficar el oeste de la Meseta. El acceso estar sólidamente establecido, y es po-
guerra. despejaba el camino hasta la Vía de la sible que los asentamientos más cerca-

ROMA Y LOS VETTONES


Plata y el Noroeste, región atractivísima nos a estas vías estuviesen involucrados
por sus fuentes de oro y estaño. Segura- en el transporte de bienes y materias
mente la muerte de Viriato en el 139 a.C. primas. La distribución de importantes
El primer testimonio literario de abrió las puertas de toda Galicia y gran poblaciones a lo largo del río y en torno
contacto de los vettones con los roma- parte de lo que hoy es Portugal a las le- a los vados de Alconétar, Alarza, Talavera
nos nos lo transmite Tito Livio, que narra giones romanas. En pocos años se con- la Vieja y Azután, tiene un valor proba-
hechos acaecidos el año 193 a.C., en siguió la sumisión total de las tribus torio sobre el papel jugado por las gran-
concreto la campaña que el pretor M. implicadas. des vías fluviales en las redes de
Fulvio llevó a cabo contra la ciudad car- Se mire por donde se mire, la intercambio y en la localización de los
petana de Toletum, que puede identifi- conquista de la Meseta supuso una com- oppida. De la importancia estratégica
carse sin problemas con la actual Toledo. pleta reorganización de las pautas tradi- por el control de los pasos naturales del
La batalla demostraba que los intereses cionales de intercambio y relaciones río y su navegabilidad es muestra más
romanos habían avanzado unos 200 km sociales. Un sistema de comercio a gran que suficiente el conjunto de relatos mi-
hacia el interior, controlando los puertos escala con el mundo mediterráneo im- litares que nos transmiten Polibio y Tito
del Sistema Central para evitar futuras plicaría hacer frente a una extraordinaria Livio sobre esta zona, desde la coalición
incursiones de las tribus nativas contra demanda de metales, ganado, sal, otras de indígenas enfrentada al cartaginés
las zonas ya conquistadas. Aparecen materias primas, mercenarios y escla- Aníbal tras la toma de Salmantica (la ac-
aquí los vettones aliados a sus vecinos vos. Sabemos por las fuentes que du- tual Salamanca) en el año 220 a.C., a los
del norte, los vacceos, y también a los rante las guerras de conquista con hechos acaecidos en el 193-192 a.C. y
celtíberos, limítrofes de éstos últimos. frecuencia se exigía el pago de tributos a 185 a.C. Tito Livio dice explícitamente
La conquista del territorio vettón las ciudades indígenas mediante la en- que se luchó junto a los vados del Tajo,
se produjo en el contexto de dos con- trega de grano, lana de oveja, los famo- cuyo control acabó con el sometimiento

18 2
Recreación de una emboscada en el río Tajo, durante la expedición del cartaginés Aníbal a la Meseta en el año 220 a.C. Ilustración de Dionisio Álvarez.

de los carpetanos y el acceso de Roma a de ocupación descentralizado de pe- Hispana 1, Real Academia de la Historia,
la Meseta Norte. Se produjeron impor- queñas granjas y aldeas. La política de Madrid, 2ª ed. 2003.
tantes modificaciones en la arquitectura Julio César de prohibir las defensas y fa- ÁLVAREZ-SANCHÍS, J.R. (2003):
y en la organización interna de los po- cilitar la instalación en el llano influyó de Los Señores del Ganado. Arqueología de
blados. Se levantaron murallas y torres manera decisiva en la organización del los pueblos prerromanos en el occidente
de aparejo ciclópeo, se produjo un in- territorio. Sin embargo, no es menos de Iberia. Editorial Akal, Madrid.
cremento muy significativo del espacio verdad que los oppida adoptaron dife- ÁLVAREZ-SANCHÍS, J.R. (2006):
ocupado y se fundaron nuevos sitios. Al- rentes soluciones; unos siguieron fun- Guía arqueológica de castros y verracos.
gunos asentamientos, como Ulaca, El cionando como pequeños núcleos y, en Provincia de Ávila. Cuadernos de Patri-
Raso (Candeleda, Ávila) o Talavera la algunos casos, vieron aumentado su monio Abulense, nº 8. Institución Gran
Vieja (Cáceres) —la antigua Augusto- poder hasta adquirir el estatuto munici- Duque de Alba, Ávila.
briga— con poblaciones de varios cien- pal. La evidencia arqueológica no implica ÁLVAREZ-SANCHÍS, J.R. (ed.)
tos o miles de personas, se organizaron que el abandono de una parte de los nú- (2008): Arqueología Vettona. La Meseta
en barrios, talleres, mercados y edificios cleos vettones se debiese a una imposi- Occidental en la Edad del Hierro. Zona
públicos, siguiendo el trazado de calles ción militar romana, sino más bien fruto Arqueológica, 12. Museo Arqueológico
relativamente planificadas. Este modelo de la propia iniciativa indígena. La clave Regional de la Comunidad de Madrid.
contrasta con los siglos precedentes y estaría en buscar emplazamientos acor- SALINAS DE FRÍAS, M. (2001): Los
sugiere que a finales de la Edad del Hie- des con los intereses romanos, valo- vettones. Indigenismo y romanización en
rro algunos centros cumplían importan- rando los recursos agrícolas y mineros el occidente de la Meseta. Ediciones Uni-
tes funciones de servicio para las co- del territorio y el acceso de la población versidad de Salamanca.
munidades de los alrededores. El desa- a las redes de intercambio controladas SÁNCHEZ MORENO, E. (2000):
rrollo urbano alcanzado por estos gran- por el ejército, rasgos que prefiguran ya Vetones: historia y arqueología de un
des poblados fortificados, también la trama de vías y ciudades de época al- pueblo prerromano. Ediciones de la Uni-
conocidos como oppida en la terminolo- toimperial. versidad Autónoma de Madrid.
gía latina, fue en gran parte resultado de
la intensificación del comercio a raíz de Para los más pequeños:
la necesidad de Roma de materias pri- Para saber más sobre los vettones:
mas y mano de obra, cuyo impacto GONZÁLEZ-TABLAS, F.J. (2004):
debió ser extraordinariamente impor- ALMAGRO-GORBEA, M. MARINÉ, Vettones. Guía infantil de castros y ve-
tante desde el punto de vista econó- M. y J.R. ÁLVAREZ-SANCHÍS (eds.) rracos. Institución Gran Duque de Alba,
mico. (2001): Celtas y Vettones. Institución Ávila.
A finales del siglo I a.C. una parte Gran Duque de Alba. Diputación Provin-
de los oppida vettones había desapare- cial de Ávila.
cido y otros conservaban un papel he- ÁLVAREZ-SANCHÍS, J.R. (1999): Jesús Álvarez-Sanchís
gemónico, operando junto a un modelo Los Vettones. Bibliotheca Archaeologica Universidad Complutense de Madrid

2 19

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