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Obtención de QSPC en el reino vegetal

El documento describe los pasos para obtener la QuintaEsencia Espagírica de Paracelso Canónica (QSPC) a partir del reino vegetal. Esto involucra extraer tres principios (Mercurio, Azufre y Sal) de una planta a través de destilación y otros procesos. Finalmente, los tres principios se combinan y purifican para crear la QSPC.

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Obtención de QSPC en el reino vegetal

El documento describe los pasos para obtener la QuintaEsencia Espagírica de Paracelso Canónica (QSPC) a partir del reino vegetal. Esto involucra extraer tres principios (Mercurio, Azufre y Sal) de una planta a través de destilación y otros procesos. Finalmente, los tres principios se combinan y purifican para crear la QSPC.

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QSPC (Quintaesencia Espagirica de

Paracelso Canónica)

Quintaesencia Espagirica de Paracelso Canónica

La verdadera QuintaEsencia Espagírica de Paracelso Canónica (QSPC) contiene en sí


tres principios filosóficos alquímicos, o sea, el Mercurio, el Azufre y la Sal.
Siguiendo el razonamiento veremos a qué corresponden, en el reino vegetal, los
tres principios. Pero antes quisiera resaltar que la verdadera QuintaEsencia
Espagírica de Paracelso Canónica, cuyo símbolo es la estrella con cinco
puntas y que no hay que confundir con la de seis puntas que representa el sello
de Salomón, se puede obtener en los tres reinos: vegetal, animal y mineral.
En este pequeño excursus sobre QSPC (QuintaEsencia Espagírica de
Paracelso Canónica), os hablaré solamente de la relativa al reino vegetal,
intentando explicarla lo mejor posible. En cualquier caso, para quien quiera saber
más, no desespere, ya que hay Estructuras y Empresas que organizan cursos
bienales donde se podrá aprender no sólo a obtener correctamente la
verdadera QuintaEsencia Espagírica de Paracelso Canónica, sino tantas
diferentes nociones en tema de Espagiría, sea a nivel teórico que práctico.
Veamos ahora el modus operandi para obtener una QuintaEsencia Espagírica
de Paracelso Canónica (QSPC), con la añadidura de algunos comentarios.

Se coge la planta fresca y en corriente de vapor se destila de ella el aceite


esencial, que es el Azufre filosófico de la planta. Esta destilación se puede
realizar también sin maquinarias sofisticadas de la siguiente manera:

Coged un matraz de pyrex, de cuello largo y con la boca esmerilada, y poned en


el interior de éste, para ¼ de su volumen la planta fresca, y después llevad con
el agua de lluvia destilada el volumen hasta ¾ de la capacidad del mismo matraz.
Hecho esto, poned sobre el matraz de cuello largo la relativa cabeza de moro o
capitel y después de haber puesto una fuente de calor debajo del
matraz, empezad a destilar. Cuando el agua empezará a salir de la nariz de la
cabeza de moro, se llevará una parte de aceite esencial de la planta. Cuando
casi toda el agua se habrá destilado, apagad la fuente de calor del matraz. Ahora
en el matraz de recogida tendréis agua y aceite esencial. El aceite esencial,
teniendo un peso específico inferior al del agua, se quedará flotando, por lo que
para vosotros será muy fácil, con una simple pipeta, recuperarlo (un simple
consejo que os puedo dar es el de verter el contenido del matraz de recogida en
un cilindro graduado alto y estrecho, ya que el aceite esencial que destilará no
será mucho, por lo que cuanto más estrecho sea el contenedor, mayor será el
espesor del aceite esencial y será más fácil extraerlo con la pipeta.
De esta manera hemos obtenido el primer principio (el Azufre filosófico) de los
tres que necesitamos para hacer la QSPC (QuintaEsencia Espagírica de
Paracelso Canónica).

Ahora veremos cómo se extrae el segundo principio, es decir, el Mercurio


filosófico, que en el reino vegetal corresponde al alcohol.

Extraeremos este alcohol de la misma planta, pero os quiero hacer notar que en
el reino vegetal el alcohol tartarizado (personalmente prefiero llamarlo
detartarizado) de vino tinto, es el Mercurio universal, repito, en el reino vegetal.
Después de haber extraído el aceite esencial o Azufre filosófico, en el matraz de
pyrex de cuello largo ha quedado el residuo de la planta; y es de este residuo
que tendremos que extraer el alcohol. Una manera para extraer este alcohol es
el de meter en el matraz levadura de cerveza (Saccharomyces Cerevisiae) y
azúcar de manera que, fermentando, produzca una solución alcohólica que
después, destilada y rectificada, dará alcohol a 95 grados volumétricos. Leyendo
esto parece todo fácil, de hecho lo sería, si no fuese que este método no es el
correcto, porque no debemos olvidar que para hacer una QuintaEsencia
Espagírica de Paracelso Canónica no se debe nunca añadir nada ajeno a la
planta, y la levadura de cerveza así como el azúcar, son componentes ajenos y
esto os debe hacer entender que aunque si de esta manera se obtiene fácilmente
el alcohol, el procedimiento no es el correcto y canónico para obtener una
verdadera QuintaEsencia Espagírica de Paracelso Canónica, entonces es
mejor utilizar alcohol espagírico obtenido del vino tinto que, como hemos dicho,
es el Mercurio para el reino vegetal. En esta fase del trabajo, para proceder, hay
que conocer la primera llave hermética que sirve para llegar a preparar la
verdadera QuintaEsencia Espagírica de Paracelso Canónica. De todas
formas una ayuda os la quiero dar, será suficiente con que reflexionéis y que
leáis algunos libros. Por lo tanto debemos producir Mercurio filosófico de una
planta, entonces deberéis ser vosotros a buscar lo que puede hacer producir
este Mercurio filosófico o el alcohol de ésta.
Que sepáis que hay una sustancia que hay que separar y que se transformará
en "azúcar” y que del azúcar se puede obtener alcohol. Este indicio, o si mejor
creéis esta ayuda, no es tan pequeña como se podría pensar, volved a leer
este último pasaje y reflexionad. Una vez encontrada la llave tendréis en
vuestras manos el alcohol canónico de la planta que estáis trabajando, o sea,
el Mercurio Filosófico de la misma planta, que es el segundo de los tres
principios que nos interesan.

Quintessenza Spagyrica di Paracelso


Canonica

Vamos ahora a ver cómo se obtiene el tercer principio y precisamente la Sal

Una vez que habéis obtenido el alcohol, en el fondo del matraz quedarán unos residuos de
la planta, cogedlos y quemadlos hasta obtener unas cenizas. Coged entonces
estas cenizas y ponedlas en un matraz de pyrex, verted agua de lluvia destilada
en proporción de 1 a 10, o sea, 9 partes de agua de lluvia fermentada y destilada
por cada parte de ceniza. Meted ahora el matraz sobre una fuente de calor y
llevad a ebullición. Cuando el agua hierve versad todo en un embudo de pyrex
donde precedentemente habréis metido un filtro de papel (filtro de celulosa pura)
y debajo de éste otro matraz de pyrex para recoger el líquido ardiente filtrado.
Una vez que toda la solución habrá sido traspasada en el matraz subyacente al
embudo, poned este matraz sobre una fuente de calor y dejad evaporar la
solución hasta que en el fondo del matraz mismo no se haya formado la sal.
Ahora coged la sal y ponedla en un crisol e inserid todo en una mufla durante 24-
48 horas a una temperatura de unos 500-600°C. Transcurrido este tiempo
extraed la sal de la mufla y repetid la lixiviación y la calcinación de la sal tres
veces y al final de estas operaciones obtendréis una sal blanquísima y purificada.
Ahora tenéis el tercer principio (Sal filosófica), con esto último estáis en posesión
de los tres principios.
Poned ahora en un circulador, por ejemplo en un pelícano, el alcohol obtenido
(Mercurio filosófico) y en otro el aceite esencial (Azufre filosófico). Si tenéis un
solo circulador tendréis que hacer el procedimiento primero con el alcohol y
después con el aceite esencial. Dividid la sal obtenida precedentemente (Sal
filosófica) en dos partes e introducid una parte dentro del circulador que contiene
el Mercurio filosófico y la otra, dentro del que contiene el Azufre filosófico. Cerrad
herméticamente los dos circuladores, poned una fuente de calor debajo de estos
y dejad circular durante 40 días (mes filosófico). La fuente de calor debe ser lo
más constante posible y la temperatura de circulación no debe ser elevada; el
fuego debe ser de primer grado que corresponde al más famoso “calor de la
gallina que incuba”. Esta circulación no sirve sólo para purificar ulteriormente
el Mercurio filosófico y el Azufre filosófico, sino que para dar a ellos y a la Sal
misma una memoria de forma. El Mercurio, el Azufre y la Sal, recordarán
siempre su forma, a pesar de las transformaciones a las que vengan sometidos.
Hoy gracias a la ciencia y a la tecnología, se producen materiales, sobre todo
aleaciones de níquel-titanio o cobre, capaces de recodar su forma y de volverla
a recuperar sólo en determinadas condiciones, por ejemplo si sometidas a una
determinada temperatura, y esta memoria, o si preferís, esta capacidad de
recordar la propia forma, se obtiene a través de progresivos calentamientos y
enfriamientos que podemos muy bien comparar con la circulación. El
calentamiento de la materia provoca una dilatación de la misma, por lo que una
expansión, y lo mismo sucede en la circulación cuando la solución contenida en
la parte inferior del matraz, por causa del calentamiento, evapora y sube a la
parte superior. El enfriamiento de la materia provoca una contracción de la
misma, que es lo que sucede también en la circulación cuando la solución, que
con la evaporación había subido a la parte superior del matraz, se pega en las
paredes de la parte superior del mismo, condensándose y volviendo a caer en la
parte inferior para volver a comenzar otra vez un nuevo ciclo. Pasado el mes
filosófico de circulación, destilad el Mercurio filosófico, o alcohol, y ponedlo en un
matraz de cierre hermético. Separad entonces el Azufre filosófico, o aceite
esencial, que circulando sobre la Sal, se volverá de color más intenso y metedlo
en otro matraz de cierre hermético.

Ahora tendréis el Mercurio filosófico y el Azufre filosófico purificados, no os queda


que purificar la Sal. Veamos cómo proceder para hacer esto.

Coged las dos partes de sal, la que estaba en el alcohol y la que estaba en el
aceite esencial, unidlas y después de haberlas hecho secar ponedlas en un crisol
e inserid todo en una mufla a 500-600°C durante un periodo variable de 24 a 48
horas. El fuego purificador eliminará de estos todas las impuridades que había
absorbido del Mercurio filosófico y del Azufre filosófico. Esta purificación de la
Sal, filosóficamente, viene llamada también crucifixión ya que cruz en latín se
dice crucio y crisol crucibulus. La raíz de crucibulus es crucio por lo que la cruz
simboliza el crisol y la crucifixión el poner algo (Sal en nuestro caso) en el crisol
para purificarlo. Quiero también añadir, para demostraros cuanto a veces ciertas
imágenes nos digan más de lo que creemos, que en la representación de Cristo
crucificado, fue clavado en la cruz por las manos y por los pies (dos clavos en
las manos y uno en los pies). Esto nos hace pensar cuantas veces la sal debe
pasar a través de la mufla o, si queréis, cuantas veces tendrá que ser purificado
(lavarse de sus pecados) antes de que esté preparado.
Ahora tenéis también el tercer principio, la Sal filosófica, purificada.

A este punto poseéis los tres principios filosóficos (Mercurio filosófico, Azufre
filosófico y Sal filosófica), separados y purificados, pero ahora estos tres
principios, para respetar la etimología de la palabra (Espagiria = Separar y volver
a juntar), tendremos que juntarlos, y si ha sido difícil separarlos y purificarlos, lo
será igualmente, si no más, unirlos. Un buen libro para lograr entender el
mecanismo de reunión de los tres principios es "Aurea catena Homeri" donde el
Autor explica como separar y reunir los tres principios para obtener la
QuintaEsencia, sea del reino vegetal que del reino mineral.

A este punto necesitáis la segunda clave para obtener la


verdadera QuintaEsencia Espagírica de Paracelso(QSPC). Es fácil unir el
Mercurio filosófico al Azufre filosófico, pero no es tan fácil unir la Sal a ellos. Debe
quedar bien claro que una QSPC (QuintaEsencia Espagírica de
Paracelso), así como todas las preparaciones Espagíricas, no son tales si no
contienen los tres principios filosóficos y no sólo dos, de lo contrario no serán
tales. Para hacer esto necesitaréis un fuego filosófico, un fuego de naturaleza y
no contra la naturaleza, leed el libro que os he mencionado antes, o mejor, si
queréis, haced un curso teórico-práctico de Espagiria y de Alquimia que organiza
la Ass.I.S.A. (Associazione Italiana di Spagyria e Alchimia) y veréis que llegaréis
seguramente a la meta, si os interesa.
TSA (Tintura Espagírico-Alquímica de
Solanimus)

Comparando una Tintura Madre clásica (TM) y una Tintura Espagyrico-


Alquímica de Solanimus (TSA), veremos que al principio la preparación será
igual, pero en las fases sucesivas del procedimiento habrá diferencias, y
bastante evidentes. La TM y la TSA están hechas a partir de una planta fresca o
seca, pero es preferible iniciar con una planta fresca, ya que sus principios
activos son mayores respecto a la planta seca. Algunas plantas se trabajan
secas porque para nosotros, occidentales, es imposible conseguirlas frescas,
como por ejemplo el Ginseng, la Canela, etc. Para ambas se recoge la planta en
su período balsámico, o sea en la época en la que la planta contiene una mayor
cantidad de principios activos, que puede ser, según qué planta, en primavera o
en otoño o en las otras estaciones. Recogida la planta se pone a macerar en una
solución hidroalcohólica (agua y alcohol) a un grado bien establecido y según la
planta (todos los principios activos no se extraen con el mismo grado alcohólico,
algunos son más o menos hidrosolubles).

La mayoría de las plantas se ponen a macerar en una solución hidroalcohólica


que va de 45˚ a 55˚ grados alcohólicos volumétricos, un ejemplo de excepción
es la Guindilla (Capsicum annuum) que va puesta a macerar en una solución a
95° volumétricos, ya que sus principios no son hidrosolubles, es decir, no se
disuelven en agua. La planta se pondrá a macerar durante un período variable,
de 25 a 40 días. La solución que se obtiene habrá que filtrarla y puesta a decantar
durante 48 horas, para después embotellarla.

Aquí acaba la preparación de una TM, pero no la de una TSA, pero antes de
seguir con el procedimiento para hacer una TSA veamos las diferencias
existentes hasta este punto:

1. En la TSA, la planta va puesta a macerar en agua de lluvia destilada y


alcohol de vino Espagírico. Si son partes aéreas, de luna llena a luna llena,
si son raíces, de luna nueva a luna nueva. Mientras la TM va puesta a
macerar en agua común y en alcohol común.
2. En la TSA, la relación de extracción es a saturación, en otras palabras se
pone en el recipiente la planta fresca y después se echa la solución
hidroalcohólica hasta que la planta no quede completamente sumergida
[esto lleva normalmente a una relación de extracción que va de 1:4 a 1:5
máximo, según la planta, en otras palabras si estaremos en presencia de
plantas voluminosas, como la caléndula (Calendula officinalis), se
necesitará más solución (R.E. 1:5), mientras que si estaremos en
presencia de plantas poco voluminosas, como el ginseng (Panax
ginseng), se necesitará menos solución (R.E. 1:4) ].
3. En la TM, según la Farmacopea Francesa, hay una relación de extracción
entre la planta y la solución hidroalcohólica de 1 a 10 (R.E. 1:10), lo que
quiere decir que cada kilogramo de droga seca se pone a macerar en 9
litros de solución hidroalcohólica; he dicho seca porque la relación va
hecha con la planta seca, o mejor, con el residuo seco, esto también para
controlar el grado alcohólico de la solución. Para hacer esto basta coger
100 g. de planta seca y ponerla en un horno a secar. Una vez seca,
extraerla y pesarla (el peso que se obtendrá se llama “residuo seco”), si
por ejemplo ahora pesara solo 50 g. quiere decir que los otros 50 g.
estaban constituidos de agua, por lo que un kilo de planta fresca
corresponderá a 500 g de planta seca y es desde aquí que se empezarán
a hacer los cálculos de la relación de extracción.
4. Otra diferencia que hay desde el principio, es que la TSA (Tintura
Espagírico-Alquímica de Solanimus) se pone a macerar en un
circulador (recipiente de cristal que permite la circulación), expuesto al Sol
y a la Luna, de manera que mientras la planta macera, la solución
hidroalcohólica desde la parte baja del vaso evaporará y saliendo irá a
condensarse en la parte alta del vaso y después desde aquí deslizará por
las paredes para bajar otra vez a la parte baja. Esta operación se llama
circulación y es totalmente similar a la Gran Circulación o Circulación del
Macrocosmo, o bien, la que se produce en la tierra constantemente, pero
como aquí se produce dentro de un recipiente, se llama circulación del
microcosmo. Esta circulación hace volverse al solvente (solución de agua
y alcohol) más sutil, por lo que más penetrante y es por esta característica
que el mismo solvente, gracias a la circulación, podrá extraer de la droga
una mayor cantidad de principios activos y esto nos consentirá conseguir
un producto con mayor concentración de tales principios.

Como ya hemos mencionado, aquí acaba la preparación de una TM Ahora


vamos a ver cómo sigue la preparación de una TSA Una vez filtrada la solución
en el recipiente queda la planta prensada y el líquido, de esta manera obtenido,
será filtrado y añadido al líquido obtenido anteriormente.

La planta que ha sido prensada se coge y se quema obteniendo las cenizas.


Entonces cogemos la solución obtenida anteriormente y la ponemos en una
damajuana con el cuello ancho y se echan dentro las cenizas obtenidas
quemando la planta. Encima de la damajuana de cuello ancho se le pone otra
también de cuello ancho y dada la vuelta, de manera que las dos bocas coincidan
y después, esta junta, hay que cerrarla herméticamente con un Luto. El Luto sirve
para unir las dos bocas de las damajuanas de cuello largo; está formado por una
tira de papel empapado en una pasta formada de harina, agua, clara de huevo,
cal y/o arcilla. Esta tira se pone alrededor de la junta que forman las dos bocas
de las damajuanas sobrepuestas (este luto era llamado por los Antiguos “Luto
de Sapiencia”). Cuando la TSA estará madura el luto se romperá y esto nos
señalará que la circulación está terminada.

Esto sucede porque la circulación hace que la tintura se vuelva más sutil y por
tanto más volátil, lo que quiere decir que su punto de evaporación disminuirá y
por tanto mayor líquido, con la misma temperatura, se transformará en vapor,
pero todos sabemos que esta transformación provoca un aumento de volumen y
esto de consecuencia un aumento de presión al interior del vaso, presión que
romperá el luto. Este vaso formado por estas dos damajuanas, llamado
“microcosmo”, viene puesto al aire libre, expuesto al sol y a la luna. Con el calor
la solución que está en la parte inferior del vaso evapora y empezará a subir a la
parte superior (damajuana boca abajo), este vapor se pegará a las paredes y se
transformará, condensándose, en pequeñas gotitas las cuales, resbalando a
través del cristal de la damajuana superior, caerán nuevamente en la parte
inferior del vaso, para después evaporar y volver a subir de nuevo y así
continuamente. Es por eso que el interior del vaso se llama “microcosmo”, porque
en el interior sucede lo que en la naturaleza, “Macrocosmo”, sucede
continuamente (lluvia que cae, evapora y sube, se condensa en lo alto del cielo
y vuelve a caer, y así continuamente). Este proceso se llama circulación ya que
es una continua salida y bajada de la materia. Con esta operación hemos
mandado en solución los oligoelementos y hemos energizado la tintura.

Cuando el luto se rompe, quiere decir que ha terminado el tiempo de la


circulación. Se separan las dos damajuanas, se filtra la solución con un filtro de
papel de pura celulosa. El residuo que quedará en el filtro irá lixiviado y calcinado
durante tres veces y después las sales purificadas así obtenidas se expondrán
a la luna llena de manera que irán en delicuescencia. De esta manera se
obtendrá un aceite que contendrá la Energía de la Naturaleza, será riquísimo
de Prana y por lo tanto fuertemente energético. Se coge ahora esta sal y se
echa en la solución (tintura) obtenida anteriormente y se pone todo a circular
durante un ciclo lunar, empezando por la luna nueva, si se han utilizado las
raíces de las plantas, o por la luna llena si se han utilizado flores o hojas.
Después de haber hecho circular todo en un circulador (recipiente de cristal que
permite la circulación) la Energía de la Naturaleza estará ahora en la tintura. Se
filtra y se deja decantar y después se trasvasa la tintura a otro recipiente teniendo
cuidado de no agitar el poso, ya que la sustancia en el fondo, serán las sales
insolubles de la planta que deben ser tiradas.

TSA (Spagyrico-alquímico Tintura de


Solanimus)

Vamos ahora a ver las ventajas de una TSA respeto a una TM:

1) La TSA tiene una extracción más concentrada con relación a una TM (TSA,
R.E. 1:5 - TM, R.E. 1:10); esto quiere decir que en la TSA están contenidos, a
paridad de volumen, una cantidad doble de principios activos contenidos en la
planta inicial, por lo que para tener la misma eficacia de la TM basta coger mitad
dosis, o si se quiere, con la misma dosis utilizada para una TM se tendrá una
mayor eficacia (doble).

2) Uno de los efectos de la circulación ha sido el de hacer volver solubles en la


solución las sales contenidas en las cenizas de la planta. Las sales contenidas
en la planta, tomadas solas, tienen la misma indicación de la planta, o sea, de la
TM, por lo que si tomamos las sales contenidas en la Melisa (Melissa officinalis)
veremos que tendrán un efecto sedativo. Si cogemos en examen las sales del
Fucus (Fucus vesciculosus) veremos que tendrán la misma funcionalidad de la
TM de Fucus, que es la de aumentar el metabolismo basal y de regular la
funcionalidad tiroidea. Esto es debido al hecho que la planta contiene
oligoelementos, precisamente en el Fucus, de iodo. De esto se deduce que en
la TSA tenemos así dos efectos que van a actuar en sinergismo entre ellos y
precisamente los oligoelementos y los principios activos contenidos en la misma
planta.

3) La tercera ventaja es a nivel energético, de hecho, en la TSA la circulación


tiene un efecto dinamizador de la solución, que para el remedio homeopático es
la sucusión, en otras palabras, con el movimiento del remedio de arriba hacia
abajo y parándose al improviso. Esta sucusión no es otra cosa que hacer hurtar
entre ellos los átomos de la solución. Estos hurtos provocan la salida de
electrones de sus órbitas por lo que la solución se vuelve inestable, provocando
de esta manera una reacción en cadena. Esto se puede ver midiendo el pH de
la solución antes y después de la sucusión. Después de la sucusión se notará
que el pH se ha modificado. En la TSA este efecto lo crea la circulación, de
hecho, esta reacción en cadena se forma a causa de la continua expansión y
contracción de la materia con la consiguiente salida de los electrones de sus
propias órbitas, creando así una solución altamente inestable. Esta circulación
está hecha al aire libre, aunque si a nivel práctico sería más fácil poner todo en
un recipiente (pelícano) con una fuente de calor debajo. De esta manera no
tendremos la cuarta ventaja de la TSA en relación con la TM, o sea, el influjo del
sol y la luna; en otras palabras la energía positiva y negativa [energía Odica
(Od+) del sol y energía Odica negativa (Od-) de la luna. Esta energía se acumula
gracias a la dilatación y a la contracción de los cristales (sales de la planta)
contenidos en la TSA que está circulando]. En las radiaciones solares (positivas)
y en las radiaciones lunares (negativas) hay presentes neutrinos y fotones. Los
neutrinos actúan, ya que en el interior de la solución están presentes las sales.
Se piensa que estos neutrinos estén predispuestos a la modificación de la
estructura atómica, mientras que los fotones se piensan que tengan una memoria
universal, o mejor dicho, que sean portadores de la memoria cósmica y que por
tanto lleven este conocimiento de una parte a otra del cosmos. Por lo que si es
verdad que la materia tiene una memoria suya, los fotones encierran en ellos la
memoria universal o cósmica y es a través de ellos que esta memoria se
transmite. Los neutrinos, como decíamos, se piensa que puedan cambiar la
estructura químico-física de una sustancia, pero no nos debemos olvidar de los
rayos cósmicos que viajan casi a la velocidad de la luz y que llegan a nosotros
después de algunos millones de años. La atmósfera terrestre les hace disminuir
la velocidad y los deshace en centenares de partículas menos penetrantes (y es
por esto que en este caso es útil la circulación, ya que la materia tiene momentos
que está en expansión, o sea dilatada y con muchas probabilidades que estas
partículas consigan penetrarla), pero algunas de ellas consiguen llegar a la
superficie terrestre con aún fuerza suficiente para penetrar en el subsuelo, y
estas partículas llevan sus conocimientos donde penetran. Los rayos cósmicos
son átomos ionizados, o sea, núcleos atómicos sin más electrones y de
consecuencia con carga positiva. Son casi todos protones (átomos de hidrógeno
privados del único electrón que poseían) 90%, una parte son núcleos de elio 9%
y el 1% está compuesto por los restantes núcleos atómicos existentes.

4) La cuarta ventaja de una TSA es debida al alcohol que contiene. El alcohol


está tartarizado (Alcohol Espagírico), o sea, se le ha quitado el tártaro que
contenía. Todos sabemos que el tártaro se deposita en las arterias, en el hígado
y en los riñones, dejando daños. Mientras el mismo alcohol si está tartarizado,
como decía Paracelso, es una medicina que elimina los depósitos tartarosos del
organismo: mejor si se utiliza en combinación con la tintura de tártaro.

5) La quinta ventaja se obtiene exponiendo las sales a la luna y mandándolas en


delicuescencia y es aquí que se recoge el Prana (Energía Vital). Poniéndolas en
la solución y haciéndolas circular hemos transmitido este Prana a la solución,
obteniendo así una Tintura Espagírico-Alquímica de Solanimus (TSA).
Esta es una tintura que tiene en sí los principios activos de la planta, los
oligoelementos de la misma y la energía dada del Fuego Celeste o del Mercurio,
el más sutil. De esta manera capturamos el prana (energía vital) y conseguimos
ponerlo en la Tintura Espagírico-Alquímica de Solanimus y es esta operación
la que nos permite decir que esta tintura es también Alquímica. Es una tintura
que irá muy en profundidad, como se dice, será muy sutil y tendrá una fuerte
energía.

A diferencia de la Tintura Madre, de la Tintura Espagírica y de


la Quintaesencia Espagírica de Paracelsus, en la Tintura Espagírico-
Alquímica de Solanimus están presentes: el Mercurio Filosófico (alcohol
espagírico), el Azufre filosófico (principios activos de la planta), la Sal
volátil (oligoelementos de la planta), la Sal fija (residuo, de la planta, calcinado y
lixiviado) y Prana ( sales recogidos a través de la exposición a la luna de la sal
fija),
Metales Alquímicos

Metales Alquímicos

Nuestra tierra es la receptora de todas las influencias celestiales que descienden hasta
nosotros bajo forma de luz polarizada. Lentamente estas virtudes espirituales y
cualidades se materializan. A través de sus cualidades magnéticas, la tierra se
fertiliza, absorbe y materializa los rayos luminosos espirituales en minerales
concretos; todo esto se rige por las leyes de la atracción y la repulsión. Por eso,
“lo que estaba en lo alto, espiritual y muy sutil, se convierte en lo que está
abajo, pesado y corpóreo”.
Allí donde el suelo de la tierra sea más rico en azufre, se desarrollarán más
metales; donde el suelo sea más rico en sales, se desarrollarán más cristales.
Todo dependerá de las proporciones naturales.

Trabajando en un laboratorio, es fácil obtener el aceite esencial de las plantas.


No ocurre lo mismo con los aceites de los metales. Así es, triturar una planta y
extraer sus jugos recurriendo al alcohol etílico resulta muy fácil de hacer. Por el
contrario, tomar un disco de metal duro o un mineral y extraer del mismo un
aceite límpido y cristalino resulta mucho más difícil.
Algunos estudiosos de la ciencia hermética describen numerosos métodos para
conseguir aceites metálicos, pero estos métodos son puramente químicos, no
hacen más que describir como disolver los metales en aguas corrosivas como
el aguafuerte o el aguarrás (ácido nítrico el primero y una combinación de ácido
nítrico y ácido muriático el segundo) para reducirlos a una solución de sales
metálicas y después extraerlos con disolventes volátiles (como, por ejemplo,
alcohol etílico, éter, etc.). Tales estudiosos no conocen el camino sencillo de la
naturaleza, y se pierden de este modo, junto con sus discípulos, en laberintos
de los que después difícilmente logran salir, pues no saben dónde ni cómo
encontrar en la naturaleza el manantial de la abundancia y su virtud
fermentativa, el fermento metálico.
Por todo ello no comprenderán jamás la formación ni la evolución de los
metales en el seno de la tierra. Solamente cuando se hayan deshecho de todos
los libros, únicamente cuando sean capaces de seguir humildemente, paso a
paso, la naturaleza, podrán echar mano de sus conocimientos.
Para extraer el aceite sulfúreo de un metal es necesario “mortificarlo”. Hay que
pasar a través de la fermentación y la putrefacción, que es también su
disolución y la separación de sus elementos. Cualquier tipo de metal, incluido el
oro puro, si bien incorruptible, al ser llevado a una total putrefacción aparecerá
como una tierra negra viscosa y muy fétida. Entonces, conseguir el aceite
resultará muy fácil.
Todos los metales llevados a la fusión son, para el alquimista, metales
muertos, carentes de vida, porque al pasar a través del fuego violento su
espíritu, el principio vital que participa en su evolución, en parte escapa y en
parte se ve encerrado en su interior. En la alquimia, se emplean los minerales
de los metales que nos vienen de la tierra y, una vez limpios, quitada la ganga
terrosa, se reducen a polvo. Este polvo, después, se diluye en un disolvente
natural, que es la sal de la tierra y el espíritu del mundo, “la humedad radical de
los metales” de donde son engendrados, que es también la simiente del
Mercurio o primer Mercurio, que no se debe confundir con el mercurio vulgar
o hydrargyrum. Tras la putrefacción se llevan a cabo otras elaboraciones hasta
conseguir una resina metálica vitrificada, dura y frágil, pero soluble en agua.
Esta resina se coloca en una retorta y es destilada. Durante la destilación, en
primer lugar aparece un espíritu mercurial diáfano, muy volátil y penetrante,
después, al ir aumentando la intensidad del fuego, emerge un aceite sulfuroso
que se condensa y que flota sobre el espíritu. En la retorta queda un carbón del
que, con agua, se obtiene la sal fija. Ya tenemos los tres principios del
metal: Mercurio (Espíritu del metal), Azufre (Alma del metal) y Sal (Cuerpo del
metal).
Piedras Preciosas Alquímicas

Piedras Preciosas Alquímicas

Nuestra tierra recibe todos los influjos celestiales que descienden hacia nosotros
bajo forma de luz polarizada. Lentamente estas virtudes espirituales y cualidades
se materializan. A través de su cualidad magnética, la tierra se fertiliza, absorbe
y materializa estos rayos luminosos espirituales en minerales particulares; todo
depende de la ley de atracción y repulsión. Por eso “lo que estaba arriba,
espiritual y muy sutil, se convierte como lo que está abajo, pesado y
corporeizado”.
Donde el terreno de la Tierra es más rico de azufre, se forman más metales, y
donde el terreno es más rico de sales, se formarán más cristales. Todo depende
de las proporciones naturales. La mayor parte de las piedras preciosas eran en
origen aguas saladas y eran extremamente corrosivas en la naturaleza. En
cualquier parte se moviesen, en su camino disolvían y diluían muchos metales y
minerales convirtiéndolos en óxidos, carbonatos y sales solubles, y con una pizca
de azufre han avivado sus colores en bellísimas aguas vitriólicas. Estas aguas
saladas vitriólicas se evaporaron muy lentamente o rápidamente, según las
condiciones y los eventos naturales exteriores. Algunas se han convertido en
masas duras y transparentes, otras, en masas cristalizadas. Con el tiempo, con
el calor, el frío, la presión y la licuefacción, estas sales se han fundido, vitrificado
y se han convertido en cristalinos, y es así como han nacido las piedras
preciosas.
Este proceso natural puede ser fácilmente repetido con éxito en el laboratorio,
ya que las piedras preciosas pueden ser escindidas nuevamente a su forma
original de aguas nítricas y vitriólicas caóticas y hacerlas volver de nuevo a sus
formas vitrificadas cristalinas. Esta es la manera con la que hacemos nuestros
cristales líquidos, siguiendo la naturaleza paso a paso. Cuando, a tráves de
nuestra habilidad, las piedras preciosas se escinden, o se hacen volver a su
forma líquida y oleosa, entran en un estado monoatómico y pueden revelar
propiedades sorprendentes.
Nuestro mundo recibe la luz polarizada de todos los cuerpos celestes de
alrededor nuestro. Que sea de día en pleno sol o de noche, estas luces
polarizadas entran en nosotros y nos influencian continuamente, pero sólo de
noche podemos contemplar la belleza de la luna y observar todas las estrellas y
los cuerpos celestes. Debemos entender que estas luces polarizadas se
conocen también como rayos cósmicos, y el espectro de la luz está compuesto
por los siete colores del arco iris. Por otro lado los colores no son otra cosa que
una frecuencia de luz. Cuando de noche observamos la luna, la luz solar que es
polarizada por la luna, viaja a 300.000 km. al segundo, después entra en
nuestros ojos e imprime nuestro cerebro, influenciándonos. En el mismo instante
en el que estos rayos entran en nosotros, nos influencian inmediatamente y
nosotros estamos aquí para testimoniarlo.
Es entrando en nosotros, con todas las virtudes y las cualidades, que nos
convertimos en recibidores de estos rayos cósmicos y de su influencia como
sucede a cualquier otra cosa bajo el sol. La ciencia de la astrología está basada
en esta comprensión. De la misma manera, cuando miramos una gema al sol, la
luz polarizada toma las características y las virtudes de esta gema, entra en
nuestros ojos y por esto nos influencia. Las gemas son una mina inagotable de
los siete rayos cósmicos. Cada gema puede naturalmente reflejar la luz, pero
siendo ella misma una materialización de un particular rayo cósmico, reflejará la
luz solar junto a sus propias características y a su propia luz materializada, de
tal manera que su particular frecuencia pueda penetrarnos a través de la piel y
de los ojos, que son los primeros en influenciarnos.
Es por este motivo que usamos las gemas y adornamos nuestro cuerpo con
éstas. Cuando nos ponemos un juego de gemas, un anillo o un colgante, el
resultado puede variar y puede ser que se note muy lentamente, ya que todo
depende de la calidad y de las dimensiones de la piedra y también del factor
tiempo, como el momento justo, la correcta exposición y el contacto con la piedra.
Por este motivo pueden ser necesarios varios días o semanas para llegar a
percibir el cambio en nuestra vida y personalidad.

Pero si queremos una experiencia rápida y veloz de la bondad de las gemas,


debe ser a través de su reducción en elixir potables, o esencias, que se obtiene
por medio de un proceso alquímico natural, que las hace volverse aguas saladas
solubles. Cuando esencias de este tipo son absorbidas por el cuerpo humano,
compenetran todos nuestros cuerpos energéticos (pránicos) y físicos en cosa de
pocos segundos, y pueden funcionar como rápidos y maravillosos
intensificadores del estado de ánimo. Cuando cogemos una gota de elixir, a
nuestra elección, experimentamos un cambio tan sensacional y una
identificación con el carácter de esa particular gema y planeta, que percibimos
que una gota es casi demasiado.

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